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29/7/19

Isabela Adolescente Gorda Cenicienta, y así... De Benjamín Gavarre (Comedia, tres p. femeninos)


Isabela Adolescente  Gorda Cenicienta, y así...


de Benjamín Gavarre

Comedia para tres personajes femeninos y una voz:
Isabela (Isa).
Mami
Lala.
(Voz de Jonás).

Isabela es una adolescente gorda en una sociedad que considera a la gordura como uno de los males mayores. Su gordura está distorsionada en la imagen que ella misma tiene de su propio cuerpo y es agravada por los comentarios negativos de su madre y hermana quienes no ayudan a que la chica esté a gusto consigo misma. Sus kilos de más la atormentan, ya que se mira en el espejo con muchos kilos más de los que tiene. Es un asunto polémico pero para lo que ella considera gordura, otros dirían sobrepeso. Es un asunto que tiene que ver con la imagen negativa hacia las personas que no se ajustan a una norma y por lo tanto no se sienten bien consigo mismas. Lo peor, en el caso de Isabela, es que la imagen que tiene de sí misma no corresponde a las negativas exigencias que las redes sociales piden para las chicas de su edad que piden una cintura imposible, como la de la Cenicienta.
Isabela (Isa) pasa la mayor parte del tiempo en su cuarto en el que está todas las tardes después de la escuela, y hasta muy entrada la noche. Es el cuarto desordenado de una joven adolescente, pero sobre todo es un refugio. Está ubicado en la planta baja de su casa grande y vieja donde viven además de Isa, su mamá y su hermana.
Además del gran espejo de cuerpo entero que domina el espacio escénico, podemos ver un biombo, un futón, un rack con ropa colgada, una silla y algunas mesas con toda clase de objetos en un desorden que solo Isa puede entender. Una bicicleta prácticamente nueva utilizada como perchero, también se puede distinguir en medio del caos propio del cuarto de una chica adolescente. Podemos ver también -a la izquierda del escenario- una puerta que comunica con la casa, a la derecha una pequeña ventana que da a la calle y al fondo (Como escenografía de comedia siempre)  la puerta de un baño.
Al iniciar la obra Isa está echada en su futón. Tiene sus auriculares puestos y no deja de poner atención a su celular. Mami está sentada en una silla y mira con desaprobación y desagrado ya sea a Isabel o a su cuarto que es donde se encuentran las dos, en un frío duelo en el que supuestamente la chica ignora a su madre, pero está consciente de que esta última está ahí y la observa. Esta situación dura algún tiempo y es más o menos rota por la llegada de Lala, quien entra al cuarto, sonríe a Mami y se va a sentar junto a Isa, quien con desagrado le hace lugar. Lala también saca su celular y se pone a revisar sus redes sociales.

ESCENA 1
Luz cálida, tono de comedia con algunos elementos satíricos.

Mami.- El colmo. Esto es el colmo. ¿Tú también, Lala? Tú también te vas a poner de su lado, como si fueras zombie también.
Lala.- Yo qué, mamita, yo nada más vine a ver qué estaban haciendo. Pero no entiendo, tú estás ahí, sentada, con cara de pocos amigos y no le dices nada a Chabela.

Al oír el nombre de Chabela, Isa voltea a ver a Lala con furia. Lala hace un gesto de “Yo qué” y todo vuelve a la misma situación de incomodidad, desagrado, y evasión.

Mami.- Pues sí, Lala: No entiendo como te pones de su parte. En vez de hacer que salga de ese estado vegetativo te le unes y te pones también a no hacer nada.
Lala.- Quién te dijo que no estoy haciendo nada, mami. Estoy revisando mis mensajes, mi whats, mi face... Mi...
Mami.- Sí, sí, ya sé. Tus ochocientos y tantos amigos de face... que ni te conocen en persona. Y tu hermana no sé que esté haciendo, porque ni siquiera se digna contestar. Mira nada más cómo está vestida, parece que en vez de vestirse se cubre, en vez de vestirse parece que se tapa, mejor que se ponga una sábana encima, o una cobija... Y mira en que estado se encuentra su habitación, mira nada más el desorden, todo lleno de trapos, y comida de no sé cuántos días aquí acumulada, y cajas y... Y la bicicleta que le compré para hacer ejercicio ahí, de perchero está muy bien, eh. Cómo quieres que Chabelita no esté gorda, si no sale de su cuarto y se la pasa aquí oyendo música y...
Isa.- No me digas Chabelita, quieres, mami.
Mami.- Mírala, ya reaccionó la zombie.
Isa.- Y no me digas zombie.
Mami.- Ya viste Lala, que no le diga zombie a la gorda, si son las primeras palabras que le oigo en una semana. (Refiriéndose a la hermana) Al menos Lala sale a correr y sale en su bicicleta, pero tú, Isabel, nada, de nada, antes por lo menos nos hacías la comida, pero ya ni eso.
Lala.- Sí, Chabela, por que ya no te gusta cocinar, antes por lo menos...
Isa.- ¡Que no me digas Chabela!
Lala.- Bueno, cómo quieres que te diga... Isabela, entonces.
Isa.- ¡Tampoco Isabela!
Mami.- ¿Pues cómo te decimos, nena? ¿Cómo quieres que te digamos, gordita?
Isa.- (Silencio, Isa la fulmina con la mirada) No me llames gordita.  
Mami.- ¿Pues por qué no bajas de peso, gordita, para que no te llamemos así.
Isa.- ¡Deja de llamarme gordita!
Mami.- Mira hija... Yo ya no sé cómo llamarte, pero te advierto una cosa...
Isa.- Ahí vienes otra vez...
Mami.- Sí, allá voy. Te lo advierto... Si no te pones a dieta, o haces algo de ejercicio...
Lala.- Uy, ahora sí... ahora sí...
Isa.- (Se quita el auricular y se le queda viendo a su mami con fastidio) A ver, soy toda oídos (Se quita el auricular pero empieza a balbucear mientras su madre la regaña) Blablabla, blablabla... blablabla.....
Mami.- Si no cambias de actitud, deja tú lo gorda... Si no te pones a hacer algo de tu vida, si no te esfuerzas por lo menos en hacer tus tareas, en hacer algo de provecho, limpiar tu cuarto, hacer la comida como antes lo hacías, limpiar la casa como antes lo hacías, salir a caminar, salir a correr con Lala, salir en bicicleta con Lala...
Isa.- (Quien oye las últimas palabras de su madre) ¿Salir con ésta? ¿Limpiar la casa?, ¿hacer la comida? ¿Para que después ni siquiera se coman lo que hago, para que después ni me agradezcan lo que hago? No, lo siento, yo tengo una vida y no la voy a desperdiciar haciendo la limpieza. ¡¿Pues qué te pasa, mami?, ¡yo no soy tu sirvienta! (Se pone otra vez los auriculares y trata de ignorar a su madre, quien se le enfrenta, muy enojada).
Mami.- Pues te lo advierto una vez más, si no cambias de actitud, te voy a quitar la clave de internet, te voy a cancelar tu tarjeta y te voy a dejar encerrada aquí para que verdaderamente no salgas de tu cuarto. Te vas a quedar aquí, sin comer, hasta que recapacites y te disculpes.
Isa.- (Grita) ¡Que me disculpe? Discúlpame por existir, madre.
Mami.- ¡No me levantes la voz!
Lala.- Ya estalló la bomba.
Mami.- Y tú, Lala, mejor cállate, porque el castigo puede ir también para ti.
Lala.- Yo qué hice, mamita.
Isa.- (La imita) “Yo qué hice, mamita”... ¡Mosca muerta!
Lala.- ¿Ves cómo me trata, mami?
Mami.- Vámonos, hija, vamos a dejar que recapacite. A ver si continúa en esa actitud cuando le quitemos el internet y la tarjeta.
Isa.- “Le quitemos”, no bueno, ahora las dos contra mí...
Lala.- No, Chabelita, tú sabes que yo...
Isa.- Qué no me llames así, ¡tamadre!
Lala.- Uy, ya hasta con groserías, mami.
Mami.- Sí, ya me doy cuenta. ¡Hasta vulgar se ha vuelto!
Lala.- Sí, mami, vámonos de aquí.
Mami.- (Más o menos conciliadora, al final) Recapacita, hija, tienes una última oportunidad de hacer lo que te digo, ponte a estudiar, ponte a hacer la limpieza de tu cuarto, y como te dije, haz otra vez la comida. Tú cocinas muy rico. O sal a caminar, a correr, a andar en bicicleta... Sigue con la dieta. Baja un poco de peso... Búscate un...
Lala.- ¿Pasatiempo, novio? ¡Un gimnasio?
Isa.- Sí, sí, sí, ¡ya por favor! ¿Pueden dejarme sola? Voy a meditar profundamente en lo que me has pedido, te lo juro, “mamita”. Te lo prometo, ahora déjame sola, quieres. Déjenme en paz las dos.
Mami.- Vámonos hija, es mejor que se quedé un rato a solas y reflexione sobre las consecuencias de sus acciones.
Lala.- Sí, mami, que reflexione, que reflexione, vámonos. Nos vemos, hermanita.

Isabel cierra los ojos, se vuelve a poner los auriculares, pero poco a poco la vemos entrando en un profundo sueño.

Isa.- (Sigue muy enojada, repite algunas de las palabras de la discusión. ) “Hasta vulgar se ha vuelto”... ¡Vulgar!... “Parece que en vez de vestirse se cubre, en vez de vestirse parece que se tapa, mejor que se ponga una sábana encima” ¿Por qué no bajas de peso, gordita! Como si fuera tan fácil ¿Pues quién se cree que es!? ¡La reina de no sé dónde!??... “Nos vemos, hermanita”... Mta... Consíguete una vida, Lalita... “Ponte a estudiar, ponte a hacer la comida, arregla tu cuarto, haz la limpieza”... ¡Pues quién se creen que soy!, ¡Se creen que soy la Cenicienta? “Tú cocinas muy rico”...  “Hasta vulgar se ha vuelto”... ¡No, bueno!

Del enojo va pasando lentamente al sueño... se escucha a lo lejos música instrumental de reguetón. La luz cambia a un ambiente de sueño hasta que se hace un

Oscuro


Escena 2
La iluminación ha cambiado. La atmósfera tiene algo de cuento de Hadas, pero sin exagerar. Los personajes se van a un tono fársico, caricaturesco, para diferenciarlo del cómico más o menos verosímil de la primera escena. Algo sugiere que estamos en una realidad distinta, ya sea de la fantasía o del sueño. A Isabel la veremos entrar vestida con unas mallas color magenta y una enorme camiseta negra.

Isa.- (Molesta -por algún maltrato que ha recibido, entra directamente a verse al espejo) No me voy a quedar así. Ya estoy cansada. Ya no las voy a soportar... No, mis vidas. Ni se crean. Si no les gusta... Si no les gusta mi comida... que se hagan un sándwich, o que pidan comida, pues qué se creen. Hablando de comida, creo que me voy a pedir una pizza... No, pero engorda. Creo que por aquí tenía unas alitas. ¿Dónde estarán mis alitas? Yo tenía un tupper con alitas... (Busca sus “alitas, pero no las encuentra. Abre varios recipientes más y están vacíos, solo el último contiene comida) . Mhh... (Con sarcasmo) ¡Qué rico, apio y berros! ¡Y zanahorias! Bueno... Creo que después busco mis alitas, mejor comida sana. (Come con desagrado un poco de apio) En fin, qué triste es mi vida. Gorda, fea, maltratada y a dieta. A ver si aquí hay algo para mí... ¡Cenicienta? Mira nada más qué cintura. Igualita que la mía... A ver, qué necesito. Una cintura tipo Cenicienta, un novio, una pizza... (Busca en su celular y lee en voz alta) Una pizza, esa es una buena idea. Pizza, suchi... ¿Teriyaqui?, ay, no. Qué es esto. Vaya, vaya:
¡Una nueva imagen! ¡Ya no te sientas gorda! !Y si estás gorda que no te importe!
A ver, esto parece hecho para mí: “¡Diseña tu imagen, vive tu fantasía, ya no te sientas la gorda de la casa, vístete como la influencer de tus sueños, siéntete única, deja atrás los malos ratos! ¡Toma el poder!
Claro, y como si fuera tan fácil. (Lee atentamente en su teléfono móvil) Pues parece que sí, es muy fácil. Trae unos zapatos de regalo. Y en seguida te traen todo el conjunto, será cierto? “Bibi”... Mhh. Como comida, como Uber eats, te la traen en bici... Mh. No sé. ¿En bici?... Deben de hacer mucho ejercicio... Pues están aquí cerquita. Ya. Voy a pedir esta imagen. Ah, espero que me la traigan rapidito, como dicen... (Ve en la aplicación de su celular que la entrega se acerca) Ah, qué bien, ya viene en camino. Ya se acerca. Va a dar vuelta... Y llega en bicicleta, qué impresión... Mhhh... Jonás se llama el que entrega... Jonás del Pozo, qué risa... ¡Qué impresión que venga en bicicleta!, ¿será más fácil?, debería venir en moto, así, con chamarra de cuero y que me lleve, debe de tener un cuerpazo, voy a asomarme por la ventana antes de que me toque el timbre.

Se asoma por detrás de una pequeña ventana que da a la calle para recibir un pedido que le traen por una aplicación de mensajería.

Isa.- ¡Aquí es, Jonás! ¡Es aquí, no toques el timbre!

Solo escuchamos a Jonás, quien está afuera, en la calle, junto a la ventana de Isabela. (Puede ser que veamos su Bicicleta, y a él apenas iluminado, en silueta).

(Voz de Isa) Hola, Jonás. Llegaste muy rápido.
(Voz de Jonás) Isabel, ¿verdad? Aquí está tu pedido. Me vas a disculpar, se me olvidó que tenían un extra.
(Voz de Isa) ¿Un extra?
(Voz de Jonás) Un bono, pero voy enseguida por él y te lo traigo.
(Voz de Isa) Claro, deben de ser los zapatos.
(Voz de Jonás) No sé qué sea, la verdad, yo solo entrego el paquete. (Refiriéndose a la ventana)  A ver si cabe.
(Voz de Isa) Yo creo que sí, por aquí siempre me entregan pizza y...  Ojalá pudiera caber yo, ya sabes, cuando se cierra una puerta... (Quiere controlarse, pero sigue diciendo tonterías) Si sabes lo que sigue, ¿no? "Se abre una ventana"... Sí, es muy cursi... Ojalá cupiera yo, pero que tal si me trato de salir y me quedo atorada, ya sabes... como... "Winnie" Pooh.. (Se siente apenada de lo que ella misma dice sin control y cambia la conversación) Oye, pero no me digas Isabela, ¿sí?, Nadie me llama Isabela, prefiero Isa. Te voy a súper calificar bien y hasta te pongo propina, pero cuando me traigas el paquete. Los zapatos.
(Voz de Jonás) Te lo traigo al ratito, no me vayas a calificar mal.
(Voz de Isa) No, cómo crees. No te apures, yo te espero.
(Voz de Jonás) Gracias. No me tardo.

Isabel sigue asomada a la ventana, suspira cuando lo ve irse. Mami y Lala abren la puerta de su cuarto. Mami solo ve con desagrado la habitación, pero Lala se mete y se va a esconder detrás del enorme espejo de cuerpo entero.

Escena 3
A Isa se le olvida el encanto que le produjo la llegada de Jonás. Inmediatamente cambia su atención al pedido que llegó. Observa ensimismada la pequeña caja de mensajería cuidadosamente embalada, quita los plásticos y cartones en donde viene envuelta su mercancía. Observa con deleite su “Nueva imagen”: un vestuario de “Sirvienta sexy de lujo”: Delantal, cofia y guantes largos, pero faltan los zapatos, por lo que anda descalza.

Busca en su celular una música que le agrade. Conecta con blutooth -o similar- música instrumental de Reguetón a una bocina.  Medio baila y se quita la ropa para cambiarse detrás de un enorme biombo que la tapa por completo, se pone el vestuario de “sirvienta sexy” y una vez vestida, siempre descalza, va al espejo y se pone a improvisar un reguetón con las palabras Dámelo o Muévelo...

Isa.- Muévelo, Dámelo todo, Mami. Dámelo. Muévelo todo, Papi. Y quién te dijo que no, Mami; si tu me lo quieres dar a mí todo, Papi; y quién te dijo que no, Mami; si yo me lo voy a dar, Papi; me lo voy a dar todo, Papi...

Va otra vez a su cel para cambiar la música, pero la quita. Se queda casi petrificada por la noticia que descubre... Mira su imagen en el espejo unos momentos, siempre quieta. Va otra vez al celular y dominada por un intenso furor empieza a recorrer casi dando saltos intensamente emocionada, su cuarto.

Isa.- ¡Ay no puede ser, me muero, me voy a morir!... ¡Gané! Gané la cena en el Súper Antro. ¡Gané el concurso! ¡Gané la Cita! ¡La Súper Cita! ¡Me voy a morir!, pero y ¿qué me voy a poner? ¿Y cómo me voy a maquillar? Pues ya veré, pero, mira nada más, mi rey, mi príncipe, mi todo lo que me pidas, papito. Tú vas a cenar conmigo, yo me lo merezco, yo soy tu princesa, tu reina, tu todo lo que quieras, papaciiito, papucho, papito, mi próximo marido, mi nene, mi rey. Yo no voy a cenar contigo, ¡yo te voy a cenar a ti!

Escena 4
Su hermana Lala, en vestido cursi y pretencioso, y quien hace tiempo estaba escondida detrás del espejo en el que Isa se veía cuando bailaba, le sale al encuentro y la asusta.

Lala.- ¿Me lo juras, princesa? ¿Vas a cenarme todo completito?
Isa.- Ay, Lala, bruta, si ahí estabas: ¿Por qué siempre te escondes en mi cuarto!? ¿¡por qué siempre me espías! ¿Qué no tienes nada mejor qué hacer! ¡Ya te dije que no me gusta que me asustes! ¡No me vuelvas a asustar!!!
Lala.- Lo siento, pero me encanta ver la cara que pones cuando saltas y casi te desmayas. ¡¿De qué cita hablas, cuál cena, cuál Súper Antro, cuál príncipe, y cómo que de reguetón, cómo que te lo vas a dar, por qué de reguetón, a quién le gusta el reguetón, a ti te gusta el reguetón? ¿De veras!??
Isa.- A ver, muchas preguntas, ¿sí?
Lala.- ¡Con quién dices que te vas a ir a cenar, Chabelita Gordita?
Isa.- Te pasas, flacucha, desabrida, sangrona.
Lala.- Como sea, da igual.
Isa.- Pues no digo, me voy a ir a cenar al Súper Antro, me gané un premio, una cena, una noche, una vida entera, todo, con mi Príncipe del Reguetón: Mario Labrada.
Lala.- Ay, Ajá... y yo me voy a ir a cenar con... Con el príncipe de... de las, de los... de mis...
Isa.- ¿De tus sueños? Ni sabes, Lala. A ti te gusta Justin Bieber, o Justin Tonto, pero yo amo a Mario Labrada y sí, sí, me voy a ir a cenar con mi príncipe, mi rey: Mario La-bra-da!
Lala.- Sí, ya lo oí, ya lo escuchó todo el planeta, ya nos enteramos, ¿sabes?... Pero, pues no sé si puedas ir a cenar con nadie, y menos con esa ropita de Zorra.
Isa.- Cómo crees, es lo último de la moda en imagen sexy, tú no sabes.
Lala.- Parece de Zorrita gordita.
Isa.- Es de chica sexy... Es lo más sexy que se pueda encontrar en estos días punto por punto entre los que estamos vivos, aquí lo dice, mira. (Le enseña una “página” en el celular) Y me hace ver delgada, mira, aquí lo dice. (Reacciona ante la mirada burlona de Lala) Pues me lo trajeron... Y aunque lo creas o no, me hace ver menos gorda. Me lo trajeron. Hace rato... me lo trajeron en bici, por “Bibi”... (Ante la cara de ignorancia de Lala) La nueva app, es como “Tipi”, o como “Upsi”, pero no tan caro y te lo entregan todo en bicicleta.... Me prometieron también zapatos de tacón de regalo, pero esos me los traen después porque se le olvidaron al chico que me los trajo, Guapísimo, cuerpazo, no sabes.
Lala.- ¿Te van a traer tacones? Ni los sabes usar, te vas a caer... ¡Con lo gorda que estás!
Isa.- Te tengo noticias: Esta imagen me hace ver menos gorda. Y sí sé usar tacones. Otra cosa es que nunca los use, pero estos no son tacones. Son de plataforma, ya sabes, dorados, con brillantitos, lentejuelas, no sé, preciosos, mira... (Se los enseña en la imagen de la pantalla de su cel)... Y son un extra. Un bono, ¿me entiendes? Vienen de regalo. Es un nuevo look para nosotras las latinas, latina internacional, ves, no como para ti, pero sí para las morenas como nosotras, como yo. Yo creo que no tardan en traérmelos. Es que de tacón no me gustan, y así de plataforma, pues me siento más segura. Si no llegan a tiempo, a Jonás lo penalizan. Se llama, Jonás, el chico, cuerpazo, lo penalizan, si yo le pongo malas opiniones, o bueno, si yo le pongo puntos malos y me sale gratis la siguiente entrega... Pero no lo voy a hacer. Hasta le voy a poner propina, en la aplicación, ves.

Lala.- No te entendí nada, Chabela, pero para mí que tu vestido es como de Zorrita gordita.

Isa.- Tú no entiendes nada nunca. Y ya, déjame en paz, Dime Isa, o como quieras, pero no Chabela, Ni Chabelita, ni menos Isabela... Y te lo digo, con este vestido me veo delgada, lo oyes. He conseguido mi nueva imagen. (Se refiere a la página del celular otra vez) Aquí lo dice. Estoy feliz con mi vestido nuevo, estoy tranquila, en mi espacio, estoy conmigo misma, con mis cosas, y pues sí, yo me gané una cena en el Concurso: “Gánate una Cena en el Súper Antro con Mario Labrada, el Príncipe del Reguetón”, y tú, pues tú no.
Lala.- ¿Dices que estás en tu espacio y con tus cosas, pero si siempre estás con tus cosas, solo piensas en ti!
Isa.- Yo les hice de comer, les hice un molito y no les gustó. Pues ya. ¡Qué, les traigo Mariachi? ¿Les bailo Salsa? Pues nada, no tengo la obligación. No les vuelvo a cocinar ni nada. ¡Yo no soy la Cenicienta!
Lala.- Pues tienes razón, la Cenicienta era delgada.
Isa.- ¿Era? Pues qué, ¡ya se murió? ¡Qué te pasa? ¡ Y en todo caso yo me hago la comida para mí misma y se acabó! Y puedo estar en mi cuarto toda la tarde y toda la noche si se me da la gana.
Lala.- Pues sí, hermanita, pero lo que sí sé es que la Cenicienta era bonita y delgadita
Isa.- Como sea, da igual. Yo soy bonita, no me veo tan gorda y no te voy a hacer caso.
Lala.- Pues dirás lo que quieras, pero al menos la Cenicienta sí sabía hacer la limpieza, pero tú no, mira tu cuarto: está hecho un desastre. Por lo menos era para que lo tuvieras limpio. Como el mío. Si te ve mamá, no sé qué te va a decir. No te va a dejar ir a tu Ceni-cita, eh, Cenicienta, jiji.
Isa.- Tú mejor te vas de aquí, ya me cansé de que siempre estés aquí de metiche, salte, consíguete una vida. Vete a andar en tu bici, tú solita y tu alma, como siempre, o vete a de nerd a estudiar o vete a seguir limpiando tu cursi cuarto que se cae de limpio y aburrido.
Lala.- Yo creo que voy a llamar a mamá, a ver qué opina de tu desorden, de tu Súper Antro, tu Súper Príncipe y tu Súper-Cita...(Con mala intención) “del reguetón”. Mamaaaá.
Isa.- Ya me caíste mal, Lala, ya me acabaste de caer muy mal!
Lala.- Mamáaaa, ¡auxilio! ¡Cenicienta me quiere pegar otra vez!

Se oye una campana. Isa y Lala se miran significativamente.

Lala.- Es mamá. Ya viene para acá. Ya vas a ver.
Isa.- Pues que entre, que se entere. No tengo nada que esconder.
Lala.- Eso es lo que tú dices, Ya está aquí.

Escena 5
Entra a escena Mami, Su imagen es la de una reina arrogante y un poco lunática. Trae una campana (atada a la cintura con la que acostumbra poner orden). Ceremonial, se instala en un silla del cuarto de Isa y se ve incómoda, pero trata de comportarse como si estuviera en un trono.

Mami.- ¡Isaaaa!
Isa.- Qué se te ofrece, mamita.
Mami.- (A quién no le gusta la forma en que la llama Isa, pero sin decir palabra del tema) Isa, por qué molestas a tu hermana. Ella siempre te ha tratado con respeto. Deberías estar agradecida de que alguien como ella te trate bien y no como te mereces.
Isa.- ¡Alguien como ella? Qué quieres decir con alguien “como ella”: ¿desabrida y tonta?
Mami.- Lala es como una princesa y es muy superior a ti y lo sabes.  
Isa.- ¿Esta flacucha babosa es superior a mí?
Mami.- Te lo he dicho mil veces ella es mejor que tú y me tienes cansada por esa conducta terrible de tratar de superarla. Tú tienes que aceptar tu condición y no tratar de ser más de lo que te tocó en la vida.
Isa.- Pues sí, se parece a ti, pero al menos tú eras bonita, cuando eras joven, en tus tiempos, pero Lala...
Mami.- Estos son mis tiempos, entiéndelo. Soy hermosa, soy alta, delgada y tengo clase... Yo no sé cómo me fui a relacionar con un hombre como tu padre... Moreno, gordito y bajito, como tú. Eso sí... Tenía lo suyo.
Isa.- Demasiada información, ¿sí, mamita?
Lala.- En cambio, yo salí a ti, verdad, mami, también soy delgada y bonita. No tengo nada de papá.
Mami.- Eso es verdad, Lalita... Tú te pareces a mí. Y dime, Chabela, ¿puedes explicarme por qué tanto alboroto? ¿Puedes explicarme el motivo de tantos gritos? Escuché que te piensas relacionar con un mugroso reguetonero.
Lala.- Sí, Mamita, ¡un chaca! Mario Labrada, se van a ir a cenar los dos, al Súper Antro, ella se ganó el premio, un concurso.
Mami.- Mhh... ¡Un Chaca? Qué es eso.
Lala.- Es... pues es como un chacal... ¡Pues un chaca!
Mami.- Mhhh. Un chaca, ya veo. ¡Pues Eso no va a suceder!
Isa.- Pero... ¡Cómo!
Mami.- Yo sé mi cuento. Yo no pienso permitir que tú vayas a esa cena a ningún lugar de mala muerte, con un... tipejo mugriento. Te tengo noticias, no te voy a dejar salir, vas a quedarte encerrada en tu cuarto, lo voy a cerrar con triple llave, y además voy a cancelar tu tarjeta adicional y voy a cambiar la clave de internet.
Isa.- ¡Y qué me vas a dejar?: ¿Mi celular sin internet?! Mejor mátame, dame un balazo, bruja, mala madre!
La mami.- ¿Ya viste?, ahora soy bruja.
Lala.- Ya no te llama mamita, Mami.
Isa.- Y qué va a pasar con mi cena. No puedo dejar plantado al Príncipe.
Mami.- No, verdad. Tendríamos que ser corteses con el mamarracho ese. No podemos dejar que piense que somos unas groseras y apestosas, vulgares y... ¿Qué te parece, Lala, si tú vas en lugar de Isa?
Lala.- ¿Yo? No, mamita. ¡A mí me da miedo!
Isa.- Ni se les ocurra.
Lala.- No mami, deja que vaya Chabela, ella se lo ganó.
Isa.- Sí, el Príncipe es mío, yo me lo gané. (Cambia de estrategia) ¡Ándale, por fa!
Mami.- No lo sé, niña. Además no sé que tiene de príncipe ese mugroso de cuarta, ni cantar sabe.
Isa.- ¿Y tú cómo sabes?
Lala.- Sí mami, a poco ya lo conocías.
Mami.- No lo conozco. Es una forma de hablar. Una suposición. Todos esos cantantes son iguales. No tienen voz ni principios, pero nosotras sí. En fin, ya está decidido. Lala vas a ir a avisarle al principillo ese que Isabela no pudo ir, que tuvo un inconveniente.
Isa.- Y mi inconveniente eres tú.
Lala.- A mí me da pena, mami, además a lo mejor se me pega lo vulgar y maloliente del Chaca. Por qué mejor no vas tú.
Mami.- ¿Yo? ¿Tú crees? ¿Será que yo misma vaya y le avise? ¡Podría ser? ¿Pero qué me voy a poner? O me presento así como soy: elegante, fina, delgada...
Isa.- Esto es el colmo. No, mamita. No es justo, es mi premio, es mi cena, es mi Príncipe. Yo voy a ir.
Mami.- Ni lo sueñes. Pensándolo bien, es muy buena idea que yo vaya.
Isa.- ¿Tú!? Ni sabes dónde está el Súper Antro.
Mami.- ¿El Súper Antro?, ¡por supuesto! Todo el mundo sabe dónde está.
Lala.- Yo no lo sé. ¿No es un lugar de mala muerte?
Mami.- Claro. Eso he escuchado. Lo leí por ahí. Creo que ahí matan. He escuchado que queda por el Centro.
Isa.- No, mamá, (La imita) “no es conveniente que una señora de tu clase vaya a un sitio como ese”.
Mami.- Es cierto. Y no sería propicio que me vieran con un tipo maloliente y musculoso.
Lala.- Cómo sabes que es musculoso, mamii.
Mami.- (Excitada, a pesar suyo, en caricatura) Un hombre moreno, desagradable y sensual.
Isa.- No puede ser. ¡¡¿Qué está sucediendo?!
Mami.- (Extasiada) Un tipo vulgar, tan grosero, dedicado solo a cultivar su musculoso cuerpo y a tatuar sus enormes brazos y sus... enormes pectorales.
Isa.- Entonces lo conoces. Hablas de mi Mario como si lo tuvieras enfrente. No te lo voy a permitir. Yo soy la que va a ir con él.
Mami.- (A Lala) Vámonos, nena. Tenemos mucho qué hacer. Hay que dejar a tu hermana aquí encerrada. Que recapacite sobre las consecuencias de sus acciones. Tú ven conmigo, tienes que ayudarme a ponerme guapa.
Isa.- No es justo mamá. La que debe pensar en tus acciones eres tú. Reflexiona. No me dejes aquí. ¡Cómo va a ser!
Mami.- (Trata de salir del cuarto, pero Isa se le interpone) Voy a ir en tu representación. Para avisar que no pudiste llegar, que te sentiste mal. Y preferiste que yo le avisara. Por cortesía, verdad, Chabelita. No te enojes linda. Ponte a estudiar. Ponte a hacer ejercicio. Haz abdominales, sentadillas, no sé... Baja de peso.... Ah, y quítate ese horrible vestido de golfa gordita.
Lala.- (Mami logra salir, pero Lala es la que ahora está adentro y también tiene dificultades para que Isa le permita irse) Sí, hermanita. ¡Yo te lo dije, a mamá no le gustó tampoco tu vestido de zorrita gordita Ya, Isa, no me veas así. ¡No me pegues!!! Mami, me dio un manotazo la Gorda ésta.
Mami.- Ven, nena, y luego me pides un Uber.
Lala.- Sí, mamita. Vámonos.

Mami y Lala se acaban de ir. Antes, han cerrado la puerta del cuarto de Isa con triple llave. Isa se queda a solas. Muy frustrada.

Escena 6
Isa.- No saben con quién se acaban de meter. No me conocen enojada. (A punto de ponerse a llorar). Y mi hermana su cómplice. Esto no se va a quedar así. (Trata de abrir la puerta pero es inútil) Encerrada, sin tarjeta, sin internet, sin cena, sin Príncipe. (Revisa su celular) Y qué hago yo aquí, encerrada. Puedo ponerme a hacer ejercicio. No, para qué. O me maquillo. O me hago unos rayitos, o me pongo extensiones... Mhh. Voy a enchinarme las pestañas. Y me pongo sombras, y luego base, y lipstick (Saca un espejito y se acerca al espejo y se maquilla) No lo sé, maquillarme siempre me pone de buenas, pero no, ahora no está funcionando. A ver, si me pongo una base canela, así... Y unos labios magenta... Mhh. Y las sombras verde esmeralda... Ya. Con esto me voy a tranquilizar... Mhhh, no, parezco payaso. Creo que hoy nada funciona. Además, para qué me maquillo si no voy a salir... Bueno, me voy a dejar el delineador y las sombras, y los labios así, color natural... Y un poco de color en las mejillas. Bueno es para mí, ¿qué no? Ahora sí estoy que me lleva. Estoy encerrada, sin poder salir... Y lo raro es que siempre estoy en mi cuarto, pero es diferente, no estoy encerrada cuando estoy aquí encerrada, pues eso, yo soy la que decido estar aquí encerrada, pero soy libre de salir, ¿qué no?, y además siempre tengo Internet, y ahora me lo quitaron... Qué voy a hacer. Qué triste es mi perra vida. ¿Y si escucho música?: Sí, eso puede ser... Pero me aburren todas las que tengo guardadas, y no tengo internet, mi vida es un desastre. No me queda más que jugar con mi cel. Pero no tengo juegos en línea. Solo ajedrez, solitario, reversi, qué es eso... Bueno, tengo Joyas... Qué aburrido... Ya me dio hambre. Y no puedo ir a la cocina. Pero tengo unas alitas... Dónde se habrán quedado. Dónde las dejé.

Isa busca el recipiente de comida entre varios recipientes que contienen ensaladas, restos de otras comidas, etc. Encuentra un tupper que no había visto antes. Lo abre y mira el contenido con interés.

Isa.- ¿Y esto? ¿Champiñones? ¿O qué son? Mhh. No huele nada mal... ¿Yo los cociné? ¿Yo los traje aquí a mi cuarto? No me acuerdo. Traje las alitas, y los berros, ugh. Ya hasta estoy perdiendo la memoria. Huelen bien, son champiñones, parece... O setas... No, champiñones. Están rarísimos. Son hongos seguro, pero, pues sí, huelen bien. (Los prueba) y No, no saben mal. Mhhh. Nada mal. Nada, nada mal...
(Se queda pensativa. ) Y el chavito no me trajo mis zapatos. No, no me los trajo. Jonás se llamaba. Cuerpazo. Jonás, como si lo conociera, si apenas lo vi unos segundos. Jonás. ¿Por qué no habrá venido? Ya me acabé los champiñones.

Tocan a la ventana.

Isa.- Mis zapatos. Debe de ser él... Jonás. El chavito, já, chavito, si tiene mi edad. Mis zapatos de plataforma, (sarcástica) uy, qué alegría... Yupi. Ta madre, ya para que los quiero.

Trata de ver por la pequeña ventana.

(Voz de Isa) Hola. Hola, Jonás. Holaaa. ¿Me traes mis zapatos? Holaaa!

Se aleja de la ventana y se mira al espejo.

Isa.- Pues no hubo zapatos, ni Jonás, ni Cita, ni Príncipe, ni Súper Antro, solo este mugre vestido de Zorra. ¿De Golfa? Qué palabras usa mi mamá. Al rato nadie la va a entender. Quién dice Golfa. Al menos si dice Zorrita se le entiende... Vestido de Putita... Jiji, pues sí, cómo se me ocurre que esta puede ser la imagen ideal. Y no sé, ¿me veo más gorda o menos gorda? No sé. La imagen... Finalmente a quién le importa. Yo creo que me vería mejor con un vestido de noche, así, de lentejuelas plateadas, o rojo, de puro brillantito, con unas figuritas aquí en el escote para que mis bubis se me vean más bonitas. Tengo bonitas bubis, ¿qué no? Yo creo que me quedarían bien un brasier de brillantitos y unos aros bordados de color zafiro. Y así me le presento al Príncipe... Sí: ahorita voy y me le presento. Ahorita voy en mi escoba mágica y me le presento antes de que llegue Mami: “Querido Mario Labrada, pues no voy a poder cenar contigo, pero tal vez quieras tener una cita con mi mami, ya sabes, trátala bien porque ya es una persona mayor, muy mayor”... Dios mío, estoy descalza... Creo que este vestido definitivamente es de Zorrita gordita, Lala me dijo la verdad... ¿Lala? ¿Y ella estará en su cuarto? (Se escucha relajante, casi como de alucinación) Y qué es esa música tan rara, y por qué todo se ve tan extraño... Qué me pasa, qué me pasa. Esa es una canción ¿no? No. Es como una de esas rolas new... New... ahhg, no puede ser que no me acuerde... De esas rolas para relajarse, para estar en paz.... Relajada, bien relajadaaa...

Escena 7
Música y luz como las que menciona el personaje. De pronto, desde atrás del espejo se le presenta a Isa una bolsa sostenida por una figura femenina que apenas alcanzamos a ver. Es Lala, vestida como “Hada Madrina” un tanto espectral, pero como de caricatura).

Isa.- (En un cómico alarido) ¡Ayy!
Lala Madrina.- Aquí están tus zapatos, nena.
Isa.- Lala, me asustas, ¿por qué te vistes así?
Lala Madrina.- Vengo a ayudarte. Y no soy Lala, soy tu madrina.
Isa.- Eres mi hada madrina, qué risa.
Lala Madrina.- Toma. Ponte tus zapatos. Me los dio el chico de la bicicleta. Uno flaquito y chaparrito. Estaba afuera, te tocaba la ventana, pero tú no le abriste.
Isa.- (Se pone los zapatos de plataforma y empieza a caminar cómicamente por todo el cuarto) Mis Zapatos... Claro que sí, Lala. Jonás es amigo mío. Y no es flaquito... ni... Por qué te los dio a ti, y qué hacías atrás del espejo, y cómo abriste la puerta, y cuándo la abriste, qué no estaba con llave?
Lala Madrina.- ¿Demasiadas preguntas sí? Y no soy Lala. Soy tu Madrina.
Isa.- ¿Mi madrina?, ¿cómo? ¿Tú abriste? ¡Cómo que mi madrina? ¿A poco ya puedo salir?, ¿y mami ya regresó?, O siempre no se fue o no se fue siempre, ¿sí se fue? ¿Cómo le fue con mi príncipe?, con mi cita... ¡Maldita bruja! Hablo de mami, no de ti, Lala... ¿Mi madrina? (Va hacia la puerta y sigue bloqueada) Sigue con llave. Si no fue... entonces puedo ir yo. Todavía es tiempo, ¿no? Puedo ir, todavía puedo ir. Me veo bien, ¿con los zapatos? Son de plataforma. Qué tal... ¿Me veo muy gorda? ¿Me veo bien? Qué piensas.
Lala Madrina.- No sé, qué piensas tú.
Isa.- Mhh. Mhhh. (Reflexiona) Pues parezco una Zorra gorda con zapatos de plataforma. Pues la verdad no me gusta cómo me veo. Mhh... (Se quita los zapatos y vuelve a quedar descalza) ...pero la página decía que me iba a ver delgada y que era la mejor imagen para gustarle a los hombres, pero, pues no ¿verdad? Sería mejor otra cosa... ¡Un vestido de lentejuelas? (Ante la significativa mirada de Lala Madrina) No, verdad. Qué sería lo mejor. Para mí. Cómo me podría ver bien. ¡Qué me pasa! Me siento como mareada... (Confundida, como alucinando) Oye, tú eres tú de verdad... O no eres tú. ¡Tú eres tú?
Lala Madrina.- (Perturbada también, por la confusión, pero siempre en comedia) Pues yo soy yo, eso es cierto.
Isa.- ¿Lala?
Lala Madrina.- No.
Isa.- ¿Mi madrina, verdad? ¿Y dices que llegaste para ayudarme? ¿Vas a ayudarme a ir a la cena?
Lala Madrina.- ¿Tú quieres ir a la cena?
Isa.- Pues claro que quiero ir a la cena. Es mi cita. ¿Todavía puedo ir? No se fue ya mami, con mi prín...cipe.
Lala Madrina.- No, no se fue. De hecho está aquí para ayudarme.
Isa.- (Todavía confundida, cómica) ¿Mami? Cómo crees. ¿Está aquí para ayudarme? O para ayudarte... ¿A ti? Entonces no se fue. Me va a dejar ir a mi cita, ¿siempre sí? (Va a la puerta del cuarto, y trata de abrirla, pero la puerta sigue bloqueada) Me disculpas, Madrina, pero está puerta sigue cerrada.
Lala Madrina.- Mami te trajo una sorpresa. Mírala aquí viene.
Isa.- Una sorpresa. ¿Para mí?... Qué podrá ser.

Escena 8
Por el espejo entra Mami espectral. Usa media máscara. Tiene la imagen de bruja aunque sigue algo lunática.

Lala.- Madre... Digo, mami... Pero qué te pasó. Ahora sí pareces Bruja. Qué pasó, mami, ahora sí me vas a dejar ir. Pero qué te pasó... ¡Te ves horrible!

Mami espectral no contesta. Trae consigo una enorme caja que pone enfrente de Isa.

Lala Madrina.- Es un regalito. De nosotras dos.
Isa.- Vaya vaya... Me traes regalos porque eres mi madrina, ¿no? Pero y tú, mami, por qué me traes regalos (Mami espectral no contesta, solo esboza una rara sonrisa). Claro, te sientes mal por tratarme tan mal y por no dejarme ir a mi cita... Y te sientes culpable, y así. ¿No? (Mami espectro no contesta) ¿¡Quién te comió la lengua? Madrina, qué le pasa a mami, se quedó muda.
Lala Madrina.- (No contesta, pero abre el contenido de la caja) Mira, todo lo que quieres está en esta caja.
Isa.- (Mira el contenido de la caja) ¿Todo lo que quiera?
Lala Madrina.- Todo lo que has deseado. Bueno, la ropa que te has querido poner, pero no te has atrevido.
Isa.- Ya entiendo, ropita nueva... (Mami saca de la caja un overol y se lo muestra a Isa.) ¿Un overol? Gracias mami, pero cómo crees. O sea: ¿quieres que vaya a la cena para hacer el ridículo? Qué te pasa ¿Crees que soy un mono?, Te lo juro, no soy mecánico.
Lala.- ¿No te gusta?
Isa.- ¡Noo! Obvio, no. Es para gordas.
Lala Madrina.- Pues por eso.
Isa.- De verdad, ¿crees que estoy tan gorda?
Lala Madrina.- Tan, tan gorda, pues no sé... eso es de cada quién, ¿no?
Isa.- O sea que sí estoy gorda.
Lala Madrina.- No lo sé. ¿Tú te sientes gorda?
Isa.- Pues sí. Bueno. No soy delgada. O no estoy delgada. Podría estar más delgada. No soy como la Cenicienta. No tengo esa cintura.
Lala.- Nadie tiene esa cintura.
Isa.- No soy delgada, ¿de acuerdo? Y si no estoy delgada, estoy gorda.
Lala Madrina.- Creo que estás gorda, porque piensas que eres gorda. Es lo que piensas, no lo que eres.
Isa.- Sí, como no. Entonces tengo... ¡Qué?... Es lo que pienso no lo que soy... Vaya vaya... Pareces libro de “cómo bajar de peso” y así.
Lala Madrina.- Si tú lo crees...
Isa.- Ya. O sea... yo pienso que estoy gorda, pero no lo estoy o no lo estoy tanto, o no lo soy... No soy gorda, como podría pensarse... Solo estoy un poco gorda, pero no lo soy. Qué complicado.
Lala Madrina.- Si tú lo dices.
Isa.- Yo solo quiero sentirme bien.
Lala Madrina.- Muy bien, entonces, vamos a buscar algo que te haga sentir bien. (Lala Madrina y Mami Espectral buscan en la enorme caja algunas prendas.) Ya sé qué te puedes poner: ¡Un vestido como el mío! ¡Mira, pruébatelo!
Isa.- No, gracias. Es... más de tu estilo... Yo soy un poquito más de... Un vestido de... Un...
Lala Madrina.- (Saca de la caja lo que va diciendo) Ya sé... Unos Pants.
Isa.- Muy casual. Y me veo... gorda. O pienso que me veo gorda, ¿no?
Lala Madrina.- Sí, también... Pues no sé, nada te gusta... A ver a ti, qué se te ocurre. Qué es lo que siempre te has querido poner pero no te has atrevido.
Isa.- Yo... No sé, siempre me he puesto todo lo que está de moda. Ya sabes, para verme delgada, para no verme gorda... Para parecerme a...
Lala Madrina.- Para parecerte a... a quién.
Isa.- No sé... Ser exitosa, para gustarle a todos.
Lala Madrina.- Ya. Muy bien, para gustarle a todos. A ver: Una falda de tablas y una camiseta y chamarra universitaria.
Isa.- Sí, cómo no, como de porrista. De porrista gorda.
Lala Madrina.- Se ve que te gusta.
Isa.- Pues sí, mucho, Pero No sé... Es... Muy de los 50, aunque no estaría mal. Me gusta la faldita de tablas. Pero como para qué. No es para mí.
Lala Madrina.- (Puede o no sacar la faldita que se menciona) Pues si te gusta la faldita, ponte la faldita. Qué es lo que a ti más te gustaría ponerte.
Isa.- ¿A Mi? Mhhh. Mira, la verdad lo que a mí más me gustaría ponerme... Pues unos jeans y una blusa.
Lala Madrina.- Pues mira: aquí están: Estos jeans y esta blusa.
Isa.- Cómo crees, voy a parecer barril, y la blusa es blanca, voy a parecer... Además, tendría que ponerme tenis y no me gustan los tenis.
Lala Madrina.- No te pongas tenis entonces, pero te gustan los jeans, o no.
Isa.- Pues, sí, sí me gustan, ¿pero y los zapatos?
Lala Madrina.- Tú dime.
Isa.- Pues unos zapatos de tacón, no crees. Me vería más alta.
Lala Madrina.- ¿Quieres sentirte cómoda? O vestirte para los demás.
Isa.- (No la escucha, o no quiere entender) ¿Cómo? Ah, ya sé... Ya sé, una botas, o mejor, unos botines.
Lala Madrina.- Y jeans, y una blusa blanca.
Isa.- Floreada.
Lala Madrina.- Como tú quieras, pero que te sientas cómoda.
Isa.- Y que me vea bien, pues quién te crees que soy.
Lala Madrina.- Como tú digas. Pues esto es lo que escogiste: Toma, póntelos: Jeans, una blusa floreada y unos botines.
Isa.- ¡Qué te pasa! ¡Y mi cena! ¡Y mi cita! Crees que me voy a presentar a mi cita vestida como mamarracho... ¿Y tú, mami, ¿no dices nada? Tú nunca te callas nada. Todo esto lo planearon ustedes dos, para burlarse de mí... Por eso no dices nada, verdad mamá. Ya sé. Tú de verdad no quieres que yo vaya, o quieres que vaya y que todos se rían de mi, así, gorda y vestida como para ir al súper! ¡Es una cena!: qué clase de Hada madrina eres tú. Qué clase de Madre eres tú. ¡Qué va a decir la gente! ¡Qué va a decir todo el mundo! ¡Cómo me voy a ver cenando con el príncipe vestida así, ¡Gorda! Y peor: ¡Casual!
Lala Madrina.- Estás alucinando, Isabela, de qué príncipe me hablas, cuál cena.
Mami Espectral.- Hija mía, qué tienes, qué te tomaste, te ves muy mal.
Isa.- Ahora sí soy tu hija, ahora sí me hablas...
Mami Espectral.- Te ves muy mal.
Lala Madrina.- Estás alucinando. Andas metiéndote cosas, eh...
Isa.- Cómo crees, ¿yo alucinando? Por qué me ven así... Qué les pasa... Déjenme tranquila... Tengo que ir a mi cita. ¿Me veo gorda?

Escena 9
Cambio de luces, atmósfera de pesadilla. Isa está en el suelo, y frente a ella como seres malignos de pesadilla están Lala Madrina y Mami Espectral casi torturándola.

Lala Madrina.- (Como seres malignos) ¿Tu cita, Cenicienta?
Isa.- (Confundida) No soy yo, Cenicienta no soy yo, yo no estoy gorda, ustedes son las que me hacen sentir así...
Lala Madrina.- ¿Nosotras? Tú te sientes gorda... piensas que eres Gorda. Quieres ser delgada como una muñequita, quieres tener la cintura de Cenicienta. Eso, mi querida Chabelita es imposible.
Isa.- ¡No es imposible! Yo lo he visto... yo...
Lala Madrina.- ¿Tú qué?
Isa.- ¡Yo no soy la Cenicienta! Y Noo, no estoy tan gorda... Nadie puede ser tan delgada. Nadie puede tener esa cintura. Nadie puede tener esa cintura
Mami Espectral.- Yo creo que ya no llegaste... Cenicita, querida, ya no llegaste a tu ceni-cita. Es cierto, tú no estás delgada, pero nadie puede estar tan delgada, y además qué importa...
Isa.- ¿Qué importa!?
Mami Espectral.- Te ves muy mal, te ves muy confundida. ¿Tomaste drogas? No te ves bien, y qué va a decir la gente, que no pudiste poner nada decente para ir a una cita, eh Cenicienta, dime, qué tienes, qué te pasa...
Lala Madrina.- Qué tienes hermanita... ¡Qué te pasa!
Isa.- ¡Qué me pasa? Pues el príncipe, la cena, mi Mario... Yo, ¿mamá?, ¡Hada madrina? Mami, por qué que ves tan horrible, qué no eras muda... No puede ser. Me siento muy mal ¡Qué me pasa! Yo no soy Chabela, soy Isa, ¡soy Isabelaaa!

Oscuro.

Escena 10
Cuando regresa la luz vemos a Mami sentada en la silla, con su campana y conserva la media máscara. Se ve muy molesta. A su lado está Lala de pie... Ambas están cambiándose para quedar como las habíamos visto al principio, en las primeras escenas. Isa está en el suelo tratándose de reponer.

Isa.- Qué me pasó. No entiendo. Mami, Lala... Qué hacen en mi cuarto. No pensé que pudiera sentirme tan mal...
Mami.- (En Perra) Pues claro que no piensas... No piensas en mí, no piensas más que en tu comida y tus series y tus estupideces que no entiendo... Mira nada más en qué lamentable estado te encuentras
Lala.- Sí, Mami, yo creo que anda en drogas
Isa.- Nooo. Se los juro, ¡no es cierto!!
Mami.- Pues mira nada más cómo estás. Vamos a tener que llevarte al doctor, para que nos diga qué te pasó.
Lala.- Van a tener que lavarte el estomago... Dicen que es horrible...
Isa.- Déjenme, tengo que acostarme, por qué no se van y me dejan en paz.
Mami.- No, mi vida, tienes que prepararte para ir a tu cita, con el Príncipe, recuerdas.
Lala.- Sí, Cenicienta, a tu cita, o qué, vas a echar a todo a perder... Qué pasa, no vas a ir a tu cita, eh, Ceni, Chabelita, contesta, gorda.
Isa.- Ya por favor, déjenme tranquila... Yo soy Isabela. No soy la Cenicienta. Y no estoy gorda. Eso es solamente una idea,  es lo que la gente piensa, es lo que yo siempre he pensado, de mí misma, entiendes, Lala, ¡Entiendes Mamá!? Déjenme en paz. Váyanse, déjenme tranquila, no me molesten éste es mi cuarto y quiero que me dejen sola. Yo soy Isabela. ¡Váyanse!

Oscuro

Escena 11
Cuando regresa la luz vemos a la Mamá de Isabela sentada en la silla, sin máscara, humanizada, relajada y sonriente, ya no tiene esa campana atada a la cintura. Isabela está detrás del biombo, sale eventualmente a verse al espejo, pero es evidente que está pensando en qué ropa ponerse.

Mami.- Pues, sí Bela, qué bueno qué llegamos a tiempo. Te intoxicaste gravemente. Esa costumbre tuya de guardar comida en tu cuarto no te lleva a nada bueno.
Isa.- No, mamá. Yo no entiendo cómo pudo pasar.
Mami.- Pues ya está. No hablemos más del asunto, solo acuérdate que no es bueno que te la pases aquí sin hacer nada, cómo podemos hacer para que salgas de tu encierro.

Entra Lala. Es una muchacha muy tranquila y casual. Dulce, pero no cursi ni caricaturizada.
Lala.- Hola, ¿puedo pasar?
Mami.- Sí, hija. Tu hermana se está cambiando. (A Isa) ¿Puede pasar Lala?
Isa.- Sí, claro, ya no tardo.
Mami.- Le decía a Bela que no me gusta que esté todo el tiempo aquí encerrada.
Lala.- Sí, mamá. Yo también le he dicho, pero ya sabes, se la pasa fantaseando con su cel, sus películas y sus series, su instagram, y así.
Mami.- Sí, sí... Mira, mi vida, no puedes permitir que tu vida sea estar pegada a la pantalla de su computadora viendo todas esas historias que no te hacen ningún bien. Por qué no sales a que te dé el aire, no sé... Algo de ejercicio, por qué no te metes a un gimnasio.
Isa asoma la cabeza y hace un gesto de horror, por lo del gym.
Lala.- Ya lo intentó mamá, fue al gym, te acuerdas, pero duró una semana y lo abandonó.
Mami.- Pues no sé. Sería bueno que salieras un poco más...
Lala.- Ah, pues sí, por cierto, Isa, vino a buscarte este chico del que me hablaste, uno delgadito y bajito, que siempre anda en bici.
Mami.- ¿Un chico?
Isa.- ¡Jonás?
Mami.- ¿Así se llama? Y cómo que la vino a buscar. ¿En bici?
Lala.- Es un buen muchacho. Pero, sí, anda en bici. Al rato va a venir.
Mami.- Cómo. ¿En bici? ¿No tiene auto?
Isa.- No, mami. Es un chico, es como de mi edad, y no, no tiene auto.
Mami.- Bueno. Pero por qué no se van a tomar un café o no sé: al cine. Lala puede acompañarlos.
Isa.- ¿Lala? No, mami. Ella mejor que se quede contigo.
Lala.- Sí, no. Yo ni quiero, cómo crees, Chabelita, no me gustaría hacer mal tercio.
Isa.- No me digas Chabelita.
Lala.- Bueno, Isabelita, pues.
Bela.- Bela. O Isa. O Isabela.
Lala.- Muy bien te digo Isabela... Como Isabel la... Católica, jiji.
Isa.- Te pasas.
Mami.- No sé peleen, niñas. Oye, Isa, y no me has pedido permiso para salir. Tienes que limpiar tu cuarto.
Isa.- En qué quedamos, mami. Quieres que vaya y salga de mi encierro, o quieres que me quede encerrada aquí, como Cenicienta. Sí quieres tú vienes también, y que venga Lala. Y nos vamos todos en tu coche, o pedirmos un Uber.
Mami.- No, mi niña. Está bien. Puedes salir con tu amiguito. Qué te vas a poner.
Isa.- Me voy a poner esto, a ver qué les parece.

Isabel sale de detrás del biombo. Con una falda tableada y una blusa.

Mami.- Qué bien te queda la faldita, nena, pero y esa blusa, no está demasiado... floreada... Y por qué andas descalza, hija.
Isa.- No lo sé, mamita. No encuentro mis tenis.
Lala.- Tú me los prestaste, ¿no te acuerdas?
Isa.- Claro. Te los presté. Pero qué piensan, ¿no sería mejor que me pusiera unas botitas?
Lala.- Ponte los tenis.
Mami.- Claro Isabel, lo importante es que tú te sientas cómoda.
Isa.- Sí, mami, pero lo importante también es que le guste a Jonás,
Mami.- No, mi vida, lo importante es que tú te sientas a gusto.
Lala.- Pues sí, Isabel, eso es lo más importante.
Isa.- Claro, estoy de acuerdo. Lo importante es que yo me sienta a gusto. ¿Me traes mis tenis, Lala?
Lala.- Claro, ahorita mismo voy por ellos.

Suena el timbre de la casa.

Mami.- Ya llegaron por ti. Debe de ser tu novio, el flaquito y bajito.
Isa.- Sí, Mami, Jonás. Jonás del Pozo... Te imaginas qué apellido... (Ante la mirada de desaprobación de su mamá)  Y todavía no es mi novio.
Mami.- Como tú digas. (Cambia la conversación) Dile a tu hermana que los acompañe en la bici, digo, si no es tu novio todavía, no tiene nada de malo si se van a andar en bici los tres.
Isa.- Claro. Yo le digo. Vas a ver cómo la convenzo, digo, la verdad, ella también necesita salir un poco. No sale de mi cuarto.
Mami.- ¿No sale de tu cuarto, y  no sales del tuyo. Pues vayan, vayan las dos.
Isa.- Y por qué no vamos las tres, y le cancelo a Jonás.
Mami.- ¿Tú crees?...  No sería correcto.
Lala.- Aquí están tus tenis. ¿Qué es lo que no sería correcto?
Bela.- (Se pone los tenis) Nada, que vamos las tres a andar en bici.
Lala.- ¿Las tres?, ¿Y tu novio?
Isa.- No es mi novio, todavía. El nos va a prestar su bici, aunque todavía no lo sabe, jeje. Sí sabes andar todavía, ¿no, mamita?
Mami.- Eso nunca se olvida, hija. Estaré un poco oxidada, pero eso nunca se olvida.
Suena el timbre de la casa.
Isa.- ¿Vamos?
Lala.- Pues vamos.
Mami.- Vamos hijas. ¡La calle es nuestra!

Fin


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