Salón Calavera ALEJANDRO AURA


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Salón Calavera


ALEJANDRO AURA


A don Enrique Lizalde,
autor espiritual e intelectual del fenómeno
que dio vida a la parte noble de esta obra.
Salón Calavera fue estrenada en el teatro Coyoacán, cuando existía el Sindicato de Actores Independientes y ese teatro era su sede, el 16 de octubre de 1982, con el generoso patrocinio de la Universidad Autónoma Metropolitana, y con el siguiente

REPARTO:

RAMÓN
LICENCIADO
MORE
DELIA
ASTARTÉ
ANIMADOR  
LUCÍA
EFRÉN
LUIS
MESERO
CONCHITA
TOÑA LA NEGRA
DELEGADA
ONTIVEROS
ARCHUNDIA
JOVEN
SEÑOR MATA

.









PRIMER ACTO


En el proscenio, en dos sillas, están sentados Ramón y el Licenciado. Ramón se ve en un pésimo estado. Se supone que están en un separo de la Procuraduría.

RAMÓN: Pero es que no puede ser; yo no me acuerdo. Sí es cierto que me enojé, y luego que salimos....No, no es cierto, no puede ser. ¿Cómo iba yo a hacer eso?
LICENCIADO: Hay un montón de testigos, mano.
RAMÓN: ¿Le avisaron a mi mamá?
LICENCIADO: Además, tú mismo reconociste anoche que habías rociado de gasolina las escaleras.
RAMÓN: Ah, ni que fuera yo Nerón... ¿me podrían dar unos alcacélceres? ¿Y yo qué dije?
LICENCIADO: Varias personas han declarado que tú echaste la gasolina; además allí mismo te agarraron uno de los meseros y el cuidacoches.
RAMÓN: ¿Ellos fueron los que me pegaron? Ya ni la amuelan, mira cómo tengo este ojo, me duele muchísimo; a ver si no me quedo ciego para toda la vida. ¿Pero yo cómo iba a hacer una cosa así? Yo no me acuerdo de nada de eso. Como estaba muy tomado me querían cobrar de más... ¿No le han avisado a mi mamá? Y a los cuates con los que andaba yo, ¿también los trajeron aquí?
LICENCIADO: No los agarraron, pero los andan buscando; ya saben quiénes son y todo, pero no creo que te puedan ayudar; a lo mejor hasta te resulta contraproducente que los encuentren.
RAMÓN: Es que yo iba a pagar la cuenta y me estaban cobrando tres botellas de champán y nomás nos habíamos bebido dos; estaba muy cuete pero de eso sí me acuerdo, y caso porque una de las chavas de la variedad dijo que no podía beber otra cosa, y como ya estábamos pedísimos pues pedimos champán y ella me estuvo fajando pero luego que le dije que nos fuéramos a otro lado me quemó con un cigarro la camisa y se levantó y se fue... ¡puta, cómo me duele la cabeza!... Yo creo que yo la he de haber jaloneado o algo, pero pues ya no sabía yo muy bien lo que hacía; antes nos habíamos bebido como tres pomos de brandy, y todavía en la tarde me había tomado unos tequilas; pero si me había estado fajando yo creí que quería jalar, además con la briaga andaba yo muy caliente, o sepa Dios qué... ¡Ay, carajo, me siento de la chingada! ¿Cómo iba yo a incendiar el cabaret si ya no podía ni dar un paso? Nomás me acuerdo hasta donde me enojé porque me estaban cobrando de más pero luego no sé ni cómo salí a la calle ni nada. ¿Ya le habrán avisado a mi familia que estoy aquí? Si salió en los periódicos ya se ha de haber enterado todo Querétaro. ¿Y ahora qué...?
LICENCIADO: Pues.... doce muertos, un montón de quemados en el hospital y millones de pesos en pérdidas.
RAMÓN: •Uta, estoy crudísimo! ¿Y ora que hago?

Un cabaret. Al fondo una gran calavera de cuyas enormes cuencas vacías de los ojos bajan dos escalinatas por las que en su momento descenderán las bailarinas. La boca de la calavera es una puerta de acceso a la pista, frente a ella se alcanzan a ver una o dos mesas con parroquianos. Hay una gran movilidad de luces de colores. Música tropical. La acción ocurre al final de la década de los setentas, llena de nostalgia por los perdidos bienes de su cultura popular urbana representada por pachucos, danzones y trajes de mamboreta. Al abrirse el telón, con los primeros compases de música, vemos salir por las cuencas de los ojos de la calavera, entre destellos de luces multicolores, a las bailarinas vestidas a la usanza de las películas de María Antonieta Pons. Descienden las escalinatas bailando lenta y sensualmente para hacer, ya en la pista, una coreografía que ayudada por las luces pueda llegar a representar la imagen de la calavera o algún otro motivo similar. Al ir terminando este primer número musical baja la intensidad de luz y música y se ilumina otra área en donde se encuentran los camerinos y un pasillo que conduce a la boca de la calavera y da acceso a la pista. Delia y More esperan su turno para entrar a escena vestidas como las demás bailarinas pero con cierto lujo.

MORE: ¿Qué pasaría en la asamblea, mana? ¿Ya se habrá acabado?
DELIA: ¿Y qué te importa? Siempre pasa lo mismo: echan unos cuántos discursos que no se entienden ni se oyen porque usan unos micrófonos que deforman todo; luego preguntan si está uno de acuerdo y como no te enteraste de nada levantas la mano a lo baboso y tan tan, hasta dentro de un año, y a seguirse cayendo con el quince por ciento de todo lo que ganas.
MORE: Ay, me está dando un como coliquillo...No, pero parece que esta asamblea sí iba a estar buena.
DELIA: ¿Ah, sí? ¡No me digas! ¿Qué se iba a encuerar Julio Alemán, o qué?
MORE: Parece que Elizalde iba a consignar a todo el Comité Ejecutivo porque tiene un montón de pruebas de todos sus malos manejos, y no sé qué tanto.
DELIA: Sí, ya parece que lo van a dejar, cómo no.
MORE: Oye, ¿no tendrás un traguito de algo caliente para ver si se me quita?
DELIA: Sí, cómo no, aquí traigo la tetera, mira.
MORE: ¡0h!

El ANIMADOR sale de su camerino y se dirige a la boca de la calavera. Va muy elegante con su esmoquin blanco y sus modales desenvueltos.

ANIMADOR: ¿Listas, muchachas?
DELIA: Sí.
MORE: Listas.
ANIMADOR: Parece que hay mucha gente. Un montón de muchachos preciosos, con sus trajecitos Sidi y sus corbatitas Pier Cardán que les van a invitar montones de copas para que junten para comprarse su Le Barón.
MORE: (Molesta) Ay, qué chistoso.
DELIA: Ni para un pinche volsbaguen junta una, mano.
ANIMADOR: Bueno, siquiera para comprarse trapitos nuevos en la Zona liosa.

Entra Lucía corriendo. Se viene desabrochando la ropa, preocupada porque llega tarde.

LUCÍA: Hola, ¿ya empezaron?
MORE: ¿Qué te pasó? ¿Por qué llegas hasta orita?
LUCÍA: Ni un méndigo taxi en qué venirse. Pedí un aventón y me salió galán audaz que me quería llevar a no sé dónde; total, unos nervios, mana; y el tráfico estaba...
ANIMADOR: Pues córrele para que entres en el siguiente número.

LUCÍA va a su camerino a cambiarse.

DELIA: Es una friega no tener carro en esta pinche ciudad.
ANIMADOR: Aunque tengas. Lo que es una friega es vivir en esta pinche ciudad. Bueno, nos vemos en el reino de los aplausos, rorras. (Un seguidor dirigido a la boca de la calavera marca la entrada del animador a la pista ) •Serioras y señores! (Se escucharán, a juicio del músico, fanfarrias, percusiones, redobles, etc.) •Salón Calavera!, la meca del chou en el mundo occidental, les da esta noche como todas las noches, un abrazo cálido de bienvenida y brinda por su felicidad y diversión continua. ¡Salón Calavera! Desde las órbitas vacías del mundo cotidiano entran, para devolver a ustedes la alegría y la fe en el más acá, las mujeres rnás hermosas de los cinco continentes moviendo sus cuerpos maravillosos con pericia de colibrí para ahuyentar el tacto grosero de la muerte que se cierne inexorable sobre todo aquel que no venga a conjurarla y divertirse a este su Salón Calavera. Muy buenas noches. La alegría se abre. Se levanta el telón de los pesados silencios y comienza una vez más el desfile interminable de belleza y sensualidad, de color y luz, de movimiento y música que Salón Calavera pone a los pies de ustedes, reyes y reinas de este mundo de...

Con las últimas frases del animador han  entrado, y van llegando a su mesa, Ramón, Efrén  y Luis.. Vienen un poco borrachos, en la etapa alegre y graciosa de la borrachera. Visten trajes modernos de corte comercial y tienen aspecto de funcionarios menores. Los guía un mesero que espera, evidentemente, la propina.
.
RAMÓN: (Interrumpe al animador cantando con entonación dudosa) ... pero sigo siendo el rey (Lo festejan con risas y coros sus compañeros).
ANIMADOR: (Un poco molesto por la interrupción y aprovechando la oportunidad para levantar el ánimo de su auditorio) Parece que ese jilguerito ya quiere su platanito. . .
RAMÓN: Te meto en el convento.
ANIMADOR: De orejas y en movimiento.
RAMÓN: Te conecto en mi chamba, si quieres.
ANIMADOR: Bájale, bájale; nomás no te aficiones.
RAMÓN: Qué se me hace que eres pus.
ANIMADOR: ¿Me lo sostienes y me lo pruebas?

Una diana musical interrumpe estrepitosamente el duelo de albures que era muy celebrado por la concurrencia. Efrén le da una propina al mesero que los condujo y que no se ha separado de su lado hasta este momento en que se aleja embolsando el primer tributo de sus parroquianos.

ANIMADOR: ¡Salón Calavera!, un mito más que: una realidad, se engalana con su constelación de abejas reinas que: harán proliferar en el firmamento la miel de todos sus sueños en otra noche inolvidable a orillas de esta laguna de fantasía voluptuosa. Dos estrellas bajan hoy a mezclarse con los mortales dichosos, dos luminarias que engalanaron las pistas más exclusivas de las Vegas, dos diosas del arte: Delia y More. Y el aplauso de, ustedes para romper el humo denso del silencio.

Con gran estruendo musical y coreográfico entran bailando Delia y More. Luego cantan.

DELIA y MORE: Una noche callada en verano
me descubrí vagando en la playa
y la luna caliente miraba
cómo dejaba huella en la arena.
Iban quedando atrás mis pisadas,
leves como recuerdos de amor,
cuando de pronto de las espumas
salió un sireno señor.
No te vayas a asustar, me dijo,
tengo cola de pescado, es cierto,
pero con la luna llena vengo
a buscar una muchacha como tú.
Y le salieron lagrimitas de cariño ahí
y le salieron lagrimitas de cariño ahí
y le salieron lagrimitas de cariño ahí
y le salieron lagrimitas de cariño ahí.
Qué miedo tuve, ay, qué miedo tuve,
qué miedo tuve, ay, qué miedo tuve,
qué miedo tuve, ay, qué miedo tuve,
qué miedo tuve, ay, qué miedo tuve.
Luego se fue siguiendo mis pasos
para borrar mis huellas de arena;
suave movía la cola el pescado
mientras cantaba cerca la almeja.
Yo me dejé alcanzar poco a poco
para que no se fuera ofendido
porque un verano sola en la playa
no sirve si no hay amor.
No te vayas a asustar... etc.
ANIMADOR: ¡Son Delia y More! El aplauso de ustedes para integrarse al ritmo movido de esta fiesta. Salón Calavera cumple las promesas más íntimas que se hayan hecho de pasar alguna vez la mejor de las noches en el mejor de los lugares posibles...

Disminuyen música y luz en la pista y se ilumina la mesa en donde Ramón, Efrén y Luis charlan animadamente.

RAMÓN: Hay que traérnoslas cuando acaben el chou.
EFRÉN: Pues a ver si jalan.
RAMÓN: Ah, ¿,tú crees que no?
LUIS: Si ese es su negocio, hombre.
RAMÓN: Como me dijo el otro día el licenciado: ninguna vieja vale más de lo que tú le ofrezcas pero aprende a ser generoso para que te lo agradezcan.
EFRÉN: A mí me gustó la que tiene las nalguitas como echás pacá.
RAMÓN: Te voy a echar a perder los lomos, güey.
LUIS: Ta lloviendo, háganse para acá.
EFRÉN: Tállame las maracas, pus qué.
RAMÓN: A travieso no me ganan, ¿eh?
LUIS: No, pérate; hay que mandarles decir con un mesero que las esperamos cuando acaben el chou.
RAMÓN: Luego nos vamos todos a tu depa y la organizamos a toda madre.
LUIS: Hasta amanecer todos mosqueados y pegajosos.
EFRÉN: Uno para todas y todas para uno.
RAMÓN: ¿Esta también la vas a querer, hijo?
EFRÉN: Me agarras descuidado.
LUIS:  Órale. Y uniendo la acción a la palabra los audaces caballeros llamaron al mensajero del amor. (Al mesero) Pst, joven.
MESERO:;¿.Qué se les va a servir, jóvenes?
RAMÓN: Pues vaya trayéndonos un pomiux, yo creo que de brandy, ¿no?
LUIS: Para no revolver.
MESERO ¿Francés o español?
RAMÓN: Nacional, capi; hay que consumir lo que el país produce.
EFRÉN: Un donpedrín con sus cocas y sus tehuacanes para campechanear.
LUIS: Oiga, capitán, ¿con usted les podemos mandar un mensaje a las damiselas de la variedad?
MESERO: De a cómo no, jóvenes, ustedes dirán...

Le dan un billete que el mesero embolsa con fruición mientras baja la luz de esta área y se ilumina la de camerinos.

MORE: (En el pasillo, hablando en un teléfono de veintes) ¡En la móder! ¿Y luego?
DELIA: (A Conchita la chivera que va entrando en ese momento) ¿Qué pasó, Conchita, me conseguiste las mallas que. te dije?
CONCHITA: No, chula, orita está rete difícil traer cualquier cosa del otro lado; con las mordidas a los aduanales ya sale cualquier cosita en un ojo de la cara.
DELIA: Chin, me hacen mucha falta.
CONCHITA: Lo que sí tengo es una ropa interior preciosa...
MORE: (En el teléfono) ¡Sácatelas...!
CONCHITA...que me acaban de traer. Mira, te la voy a enseñar...
DELIA: No, pero orita no tengo dinero.
MORE: Ajá, sí... No la. . .       .
CONCHITA: Primero vela; total, eso no es problema, ya sabes que si te gusta ai me la vas pagando como puedas. Voy a avisarles a las demás muchachas que vine, orititita nos vemos. (Sale).
MORE: (Colgando el auricular) ¿Qué crees que pasó en la asamblea, mana?
DELIA: Por la cara que pones, yo creo que el Secretario General se tiró a Hilga Broskyn delante de todos.
MORE: No, que renunciaron un montonal de gentes porque como de costumbre el Comité Ejecutivo... (Se interrumpe al paso de las bailarinas que vienen del escenario y van a los camerinos corriendo y haciendo comentarios ad libitum.)... que el Comité Ejecutivo manipuló a la asamblea para que votara a favor de todas sus cochinadas.
DELIA: ¿Cómo que renunciaron?
MORE: Rompieron sus credenciales; más de mil. Y que había hasta empistolados en los baños y en las puertas para espantar a la gente que quería votar a favor de la consignación del Comité.
DELIA: Ah, pues como de costumbre, ¿a quién se le ocurre consignarlos?
MORE: Una comisión mandó hacer una auditoría y salió a flote toda la cochinada; faltan un montón de millones que nadie sabe dónde están.
DELIA: ¿Cómo que nadie sabe? No te hagas, todos lo sabemos.
CONCHITA: (Regresa y saca de su bolsa la ropa interior) Miren qué Preciosidades... Son americanos, pero los modelos son franceses, y están baratísimos...
MORE: Ahorita me acaba de decir Lulú que lo que nos han descontado de impuestos para el gobierno durante dos años no lo pagaron y ya se lo gastaron en lugar de entregárselo a hacienda. ¡mira, qué padre está este bra! ¿Me lo puedo probar?
CONCHITA: Claro, ya sabes. También tengo una crema buenísima rumana.
MORE: Así es que los que se queden en el sindicato van a tener que volver a pagar todo lo que se le debe al gobierno.
LUCÍA: (Saliendo de su camerino) •Qué, eh? ¿Qué?
MORE: Bueno, Lulú me contó una cantidad de cosas que no las puede uno ni creer.
LUCÍA: ¿De qué, oigan? ¿Qué...?
DELIA: Oye, vámonos a cambiar que no nos va a dar tiempo para el siguiente número.
MORE: Deveras, mana, por estar güiri güiri se nos fue el santo al cielo. Pélale. (A Conchita) Al rato me lo pruebo.
CONCHITA: Sí, no te apures.
LUCÍA: Ay, en la madre, se me olvidó el abanico.

Corren a sus respectivos camerinos. Se oscurece el área y se ilumina la pista.

ANIMADOR: El alma romántica no muere nunca; hay algo en el fondo de nuestro corazón que está siempre esperando el bálsamo del amor para seguir latiendo; unas gotas de la gran ternura del mundo hechas canción, una mínima parte de la dulzura universal se hizo música y cayó en los labios, en la personalidad, en la voz de la única, la asombrosa, la verdadera, ¡Toña la Negra!

En un marco de exaltación luminosa y musical aparece Toña la Negra

Toña la Negra: Con un vértigo infame
al final de la vida
van pasando los años
 como gritos de luz.
Y después sé que me espera
la estación muda del alma
donde acaba el corazón.
Se apagaron los sueños,
vanas pompas de vidrio
que llenaron de huellas
la tensión de mi piel.
Pero hoy tú apareciste
corno flor bien merecida
de esperanza en el final.
Nada queda en el mundo
tan cargado de vida
como el tallo flexible
de tu cuerpo de flor.
Tú serás la primavera
cuando ya no quede nada
en mi viejo corazón.
(Bis. )
ANIMADOR: Si hay alguien que represente en verdad a nuestras almas cuando canta, esa es ¡Toña la inmensa, Toña la eterna, Toña la Negra! Pero una vez sueltos en el tobogán del arte y la belleza, nada podrá detenernos: Salón Calavera presenta...

Luz al camerino de las muchachas y oscuridad en la pista. Delia y More están cambiándose de ropa para el siguiente número.

DELIA: Ay, enana, estoy rete preocupada porque yo nunca había tenido así las teclas, ya parezco como de ochenta años.
MORE: Las mañas no pasan en balde, chula; todo por servirse acaba.
DELIA: Pues sí, pero no tan pronto. Recomiéndame al mecánico que te las arregló a ti, ¿no?
MORE: Quisieras, chulis; son naturales; lo único que me operé fue la nariz y eso porque tenía el tabique desviado y no podía respirar bien para cantar.
ANIMADOR. (Desde fuera) ¿Se puede?
MORE: Ay, espérate; tantito.
ANIMADOR: Vengo a echarme un taco de ojo. (Entra).
DELIA: (Canturrea) Llegaste tarde, en el ocaso de tu vida triste...
ANIMADOR: Oigan, mialmas, ¿qué pasó? ¿Qué se armó un broncón en el sindicato? Me acaba de decir la delegada que si la armo de tos me quedo sin chamba, pero no sé qué pasó.
DELIA: Pues al que te cuente More que está al tanto de todo, yo voy a hacer chis en una carrerita porque luego me agarra en escena y es re feo. (Sale).
MORE: No, pues que un montón de gentes se salieron porque ya no aguantaban tantas transas y que quieren hacer un sindicato decente, ¿tú crees?
ANIMADOR: ¡Sácatelas...! ¿Y nosotros qué vamos a hacer...?

Oscuro y luz a la mesa de los galanes de a peso.

RAMÓN: Pst, cap•, capitán. (Se acerca el mesero) ¿Qué pasó, mi buen?
MESERO: A sus órdenes, caballero.
RAMÓN: ¿Qué pasó? ¿Ya les dio el recado?
MESERO: Está trabajando su orden, señor, enseguida... (Toma la botella que no está del todo vacía) ¿Les servimos otra?
EFRÉN: ¡Epa!, no se la lleve, que todavía le sale.
MESERO: (Haciéndose el chistoso) Sí, ¿verdad?, las copas de la felicidad. (Les sirve la última copa y se lleva la botella) Igual, ¿verdad?
RAMÓN: Sí, igual.
LUIS: Uta, a mí ya se me está subiendo.
EFRÉN: Le dice el compadre a la comadre: ¿Nos echamos otra, comadre? -No, compadre, porque se me sube. -No, no me le subo, comadre.
RAMÓN: Pinche chiste tan viejo, güey. Oigan, si aquí no hay onda, ¿le buscarnos por otro lado?
LUIS: Yo conozco unas chavas bien reventadas que viven aquí cerca, por la Nápoles... No, pero no....
EFRÉN: Pus veles a hablar; llevamos unos pomos.
RAMÓN: Yo francamente tengo muchas ganas de echar un brinco; háblales, ¿no?
LUIS: No, pero no es buena onda porque ya es muy tarde y a lo mejor ya no van a querer jalar.
EFRÉN: Pues sino nos vamos a mi casa aunque sea a jugar espadazos.
LUIS: Paso.
RAMÓN: Las nalgas.
EFRÉN: Oh, no empieces, güey.
LUIS: Bueno, les voy a echar un telefonazo. Orita vengo, (Sale).
RAMÓN: No, pero verás cómo aquí si agarramos carne.
EFRÉN: Dios te oiga, mano.

Oscuro y luz al camerino de las chicas.

MORE: Pues no sé. Yo quisiera antes enterarme mejor de cómo están las cosas porque si es como me dijeron ahorita. yo francamente no quiero seguir en esa cueva de ladrones.
ANIMADOR: ¿Pero no te digo lo que me dijo la delegada? Si nos salimos del sindicato nos corren de aquí. ¿A poco crees que se van a quedar tan tranquilos?
LUCÍA: (Entra precipitada) ¿Qué creen? No encuentro el abanico, a lo mejor se me cayó en el carro del güey ese que me quería violar. ¿Y ora qué hago?
ANIMADOR: Bueno, después hablamos, voy a seguirle. Al otro número entran ustedes, abusadas.
MORE: Ándale.

Al salir el animador tropieza con Delia que va entrando.

DELIA: ¿Me prestas tu sombra violeta, manita?
MORE: Sí, claro; agárrala.
LUCÍA: Le voy a hablar a mi hermano a ver si de pura chulada lo dejé en la casa. Préstenme un veinte.
MORE: Allí en mi neceser hay, agárralo. (Lucía encuentra la moneda y sale corriendo).
MORE: ¿Tú crees lo que me dijo Lulú? Que el Secretario General trajo un montón de acarreados de provincia y les pagó hoteles y comidas y todo para que junto con el titipuchal de delegados hicieran mayoría y lo apoyaran.
DELIA: Qué bárbaros. Pus igual que en todos los sindicatos.
MORE: Híjole, no se me quita el cochino cólico...
DELEGADA: (Entra sin tocar) ¿Cómo están, mijitas?
DELIA: Buenas, dele.
MORE: Buenas noches, DELEGADA.
DELEGADA: ¿Ya se enteraron de lo que pasó en la asamblea?
MORE: No, pues así nomás por encimita, ¿qué pasó?
DELEGADA: Pues estuvo rete feo porque parece que un grupillo de comunistas quería dividir el sindicato para que eligieran a uno de ellos y poder mangonear a su antojo pero no se les hizo por-que el compañero Secretario General convocó a la gente conciente de las secciones de provincia que, claro, votaron por él y echaron a la camarilla de revoltosos. Se les va a aplicar la cláusula de exclusión y el compañero Secretario General prometió que va a mandar hacer otra auditoría para demostrar que la que le mandaron hacer los de la comisión esa dice puras mentiras.
DELIA: Ah, pus qué padre.
DELEGADA: No, si estuvo horrible; deveras que yo no sé... Ah, mijitas, en el salón están unos jóvenes que las mandaron invitar a su mesa; cuando acaben yo les digo quiénes son.
MORE: Ay, dele, yo ya le he dicho montones de veces que a mí no me gusta la ficha, se siente una muy mal.
DELEGADA: Bueno, mijita, pero son unos centavitos extras que no te caen mal...
DELIA: Oye, te voy a agarrar estas pestañas.
MORE: Sí, claro.
DELEGADA: Y además la clientela queda satisfecha y vuelve. . .
DELIA: Las otras, ¿no las trajiste?
MORE: Sí, por aquí han de estar.
DELEGADA: ... y así se mantiene una fuente de trabajo para mucha gente; una de las preocupaciones principales de nuestro sindicato es mantener las fuentes de trabajo.
DELIA: Oiga, pues sí, pero no a costa de que una las tenga que andar dando...Ah, aquí están... Ora sí ya me dio coraje, delegada. ¿Cómo que la preocupación del sindicato es que le tengamos lleno el changarro a este hijo de la fregada que nos paga lo menos que puede y nos tiene siempre amenazadas con corrernos?
MORE: ¿Quieres el pegamento?
DELEGADA: Mira, mijita, no te exaltes, yo no sé de qué estás hablando...
CONCHITA: (Entrando) ¿Qué pasó, More, cómo te quedó? ¿Te quedas con él?
DELEGADA: ... Si tienes alguna queja contra el Señor Mata, dime y la pasamos inmediatamente al compañero Secretario de Trabajo para que se resuelva cuanto antes...
MORE:  (A Conchita) No he tenido tiempo ni de...
DELEGADA: . . . ya ves que aquí entre la empresa y ustedes nunca ha habido problemas, para eso estamos los delegados. . .
DELIA: Problemas una chingada; lo que...
MORE: Espérate, mana, no vale la pena que te pongas así.
DELIA: Es que da coraje de que encima de que cobran sin hacer nada y nos mangonean a su antojo todavía nos quieren ver cara de pendejas....
CONCHITA: (Sacando el bulto) Este, orititita regreso. (Sale)
DELEGADA: Mira, mijita, esto no se va a poder quedar así, yo soy en este lugar representante de las autoridades del sindicato y tú me has tratado con lenguaje soez y te voy a tener que consignar ante el compañero Secretario de Honor y justicia. Lo siento mucho.
DELIA: Nada de representante de las autoridades, usted está aquí para defendernos a nosotros, no para...
DELEGADA: Bueno, mira, yo no voy a seguir discutiendo contigo porque estás en un plan muy majadero; pero yo no te he dado pie para que me trates así porque siempre las trato a todas con educación y hasta con cariño, porque si algo tengo es que soy una persona educada y de buenos sentimientos; si no, pregunta en cualquiera de mis fuentes de trabajo. Así que compermiso, nos vemos ante Honor y Justicia. (Sale).
DELIA: No me amenace, si quiere nos vemos a la salida.
MORE: Ya párale, Delia, ¿qué ganas con eso...?
LUCÍA: (Entra muy acongojada) No contesta mi pinche hermano, ya se ha de haber ido de vago, ¿y ora qué hago sin abanico?
ANIMADOR: (Entra precipitadamente) ¿Qué pasó con ustedes? Ya las anuncié y ya empezó la música.
DELIA: Córrele, hija ... (Salen corriendo Delia  y More).
LUCÍA: ¿Pero yo cómo entro sin el pinche abanico?
Oscuro en el área. Se ilumina la pista y entran Delia y More cantando y bailando.

MORE: Yo soy una chiquita de bonita boca
que pasa las mañanas frente al tocador;
a veces alguien viene y a mi puerta toca
y yo me ruborizo llena de candor. •
¿Quién es?
BAILARÍN: Soy el vendedor.
MORE: ¿Qué trae?
BAILARÍN: Píldoras de amor.
DELIA: Yo soy una princesa de la clase media
que tengo que vestirme como aparador,
a veces alguien toca cuando estoy a medias
y yo me, ruborizo llena de candor.
¿Quién es?
BAILARÍN: Soy el vendedor.
DELIA: ¿Qué trae?
BAILARÍN: Píldoras de amor.
Yo soy el caballero que les vende a todas
la fruta deliciosa de la diversión,
me pagan con cariño pero no con bodas,
les traigo en abundancia píldoras de amor.
MORE:¿Quién es?
BAILARÍN: Soy el vendedor.
DELIA: ¿Qué trae?
BAILARÍN: Píldoras de amor,
píldoras de amor,
píldoras de amor.

Oscuro en la pista y luz a la mesa de los galancillos.

LUIS: (Repitiendo) Píldoras de amor, píldoras de amor... Bueno, pues salucita.
RAMÓN: Salud.
EFRÉN: Salud.
EFRÉN: ¿Sabes cuánto me costó a mí la plaza, cabrón? Pagué veinte mil pesos de los de antes de la devaluación. Me los tuvo que prestar mi jefa, pero también ya le andaba de que chambeara yo. Claro que de sueldo tengo una madre pero cada expediente que llega son los dos, los tres, los cinco mil pesitos extras. Ahorita ya estoy haciéndome de treinta a treintaicinco por quincena, me caí. Deveras, y no le he pagado a mi jefa.
RAMÓN: Ya, ¿a poco no le pasas nada a tu jefa?
EFRÉN: Sí, ¿cómo crees que no?, la mitad de lo que gano, pero eso es aparte.
LUIS: No, pus a mí me quitaron las dieciseis horas que tenía en el Poli nomás porque le caí mal al nuevo director.
RAMÓN: Pues para qué te dejaste; esas no te las pueden quitar si no te dejas.
LUIS: Ni madres, mano, querían que fuera yo hasta Zacatenco si-quiera una vez por semana para justificar; pero pues cómo le hacía con la chamba de acá.
RAMÓN: Pues yo estoy esperando a ver si me pasan a compras; el licenciado ya me prometió ayudarme; claro que yo quedo en deuda, ¿verdad?, pero allí si están los puros billetes.

Oscuro. Se ilumina el camerino de Lucia que se encuentra llorando. Entra Delia.

DELIA: ¿Qué te pasa, Lucía?
LUCÍA: Desgraciado. Me dijo que me va a correr la próxima vez que se me olvide algo del vestuario o de la utilería.. Y yo no tengo la culpa. Fue un accidente. Además no me lo llevé por gusto, me lo llevé para arreglarlo porque aquí no hay quien componga lo que se rompe.
DELIA: ¿Pues para qué le dijiste que no traías? Te hubieras hecho la desentendida y ni se hubiera dado cuenta.
LUCÍA: Yo no le dije nada. La delegada fue con el chisme de que no traía el abanico y de que había llegado tarde. Entonces vino y me estuvo queriendo meter mano, y como no me dejé se encabronó y me dijo eso.
DELIA: Bueno, ya cálmate, mana. No va a pasar nada. (Entra More) Nosotras te; apoyamos.
MORE: ¿Qué?
LUCÍA: Pinche delegada chismosa. Yo la voy a acusar de que ella es la que distribuye la droga aquí.
MORE: Cállate, mana, ni de broma vuelvas a decir eso delante de nadie.
LUCÍA: Pues sí es cierto. A mí me ofreció el otro día.
MORE: Aunque. fuera cierto. esa gente no se anda con jueguitos. Oye, ¿no tienes un tampax que me prestes?

Oscuro y luz en la pista.

ANIMADOR: El aplauso de ustedes, el alimento del arte para seguir con este desfile interminable de bienestar y alegría. Hay un lugar en el mundo para divertirse, hay un lugar en el mundo para olvidarse de los problemas cotidianos, hay un lugar en el mundo para alejarse del veneno cruel de la realidad: Salón Calavera. El triunfo de la imaginación y la fantasía. Y ha llegado el momento del humor, la hora de alegrar nuestros corazones y sacar de ellos el quiste de la ponzoña cotidiana. ¡Son Archundia y Ontiveros en una más de sus locas travesuras! El aplauso de ustedes para recibir a estos amos de la diversión.

Entran Archundia y Ontiveros, dos tipos de mediana edad, cabello corto, trajes de mal gusto, mirada entre idiota y libidinosa y barrigas notables. Aspecto de guaruras, pues.

ONTIVERO: ¿Qué pasó, ARCHUNDIA?
ARCHUNDIA: Pos aquí, pareja, viendo a ver qué cae.
ONTIVEROS: Vamos a comernos un menudo.
ARCHUNDIA: No, pérate, todavía no me persino.
ONTIVEROS: Tengo como agruras.
ARCHUNDIA: Pos sí, los pedotes que te pones, Ontiveros.

Entra a la pista un muchacho humilde en bicicleta En la barra trae amarrado un radio corriente de transistores. Pedalea con tranquilidad oyendo su musiquita enajenarte.

ARCHUNDIA: Joven, tenga la bondad de detenerse.
JOVEN: Qué, por qué; o qué... Qué...
ARCHUNDIA: Buenos días, joven, perdone, usted la interrupción. (Le muestra una credencial metálica).
JOVEN: No, pus yo nomás pasaba... Yo... yo no...
ARCHUNDIA: ¿Quiere usted ser tan amable de mostrarme sus documentos?
JOVEN: ¿Documentos? ¿Qué...? ¿Cómo qué...?
ARCHUNDIA: Permítame por favor la factura de su aparato electrónico.
JOVEN: ¿Cómo aparato? ¿Cuál aparato?
ARCHUNDIA: No se haga, joven, este es un aparato electrónico.
JOVEN: No, es radio.
ONTIVEROS: Pero está tipificado como aparato electrónico.
JOVEN: Ah, no, pus no tengo la desa... la factura.
ARCHUNDIA: Ah, caray; pues eso sí es un problema, joven. Se está luchando en contra de la introducción ilegal de aparatos electrónicos al país.
JOVEN: No, pero si lo compre en... este... en San Juan de Letrán...
ARCHUNDIA: Mire, joven, yo no tengo por qué dudar de sus palabras, pero ¿cómo le vamos a hacer para saber que lo que usted dice es verdad?
JOVEN: Pues, este... este. . . pues no...
ONTIVEROS: Nos va a tener que acompañar para que demuestre usted que su aparato está en regla.
JOVEN: Oiga, no, pero pues yo estoy trabajando.
ONTIVEROS: Nosotros también, joven. Mire, no queremos perjudicarlo, así que más vale que nos acompañe y así no le hacemos perder su tiempo.
JOVEN: ¿Pero cómo los voy a acompañar? Bueno... ¿no lo podríamos arreglar de otro modo?
ARCHUNDIA: Usted dirá, joven.
JOVEN: Este, pues... que sean veinte varos.. .
ARCHUNDIA: Perdone, joven, pero qué ¿nos está usted tomando el pelo?
ONTIVEROS: Introducción ilegal de aparatos electrónicos al país. Pues cómo veinte pesos.
ARCHUNDIA: Mire, joven, nosotros queremos ayudarlo: nos vamos a arreglar con un quinientos.
JOVEN: ¡Cómo que quinientos! Si el pinche radio me costó trescientos ochenta.?
ARCHUNDIA: Le ruego que no levante la voz ni utilice palabras obscenas, joven.
ONTIVEROS: Le está usted faltando al respeto a la autoridad.
JOVEN: No, si nomás digo... ¿pero cómo creen que quinientos pesos?
ARCHUNDIA: Permítame por favor la documentación de su vehículo.
JOVEN: ¿Qué vehículo, si vengo en la bici?
ONTIVEROS: Mire, joven, usted debe saber que hay una gran cantidad de; denuncias por robo de vehículos de locomoción.
ARCHUNDIA: Está tipificado como vehículo de locomoción.
JOVEN: Oiga, si yo no me robé nada. Esta bici la tengo desde hace como ocho años.
ARCHUNDIA: Acompáñenos y demuestra usted ante el juez que tanto el vehículo como el aparato electrónico le pertenecen legalmente y no hay ningún problema, se va usted enseguida.
JOVEN: Está bien, ya me chingaron, les voy a dar los quinientos varos.. .
ARCHUNDIA: Sigue usted utilizando lenguaje obsceno y faltando al respeto a la autoridad, joven. Nosotros queríamos ayudarlo y por eso habíamos aceptado esa cantidad mínima pero en este momento ya no es posible. Nos va a tener que acompañar.
JOVEN: ¿Entons ora qué... ?
ARCHUNDIA: Pues usted dirá, joven.
JOVEN: Ya no traigo más lana, eso es todo lo que tenía porque acabo de cobrar una chamba.
ONTIVEROS: ¿Y en qué trabaja, joven, si no es indiscreción?
JOVEN: Pus al le hago a todo. Fui a destapar un tubito de un calentador pero le dije a la vieja que había tenido que cambiarle todo el termostato y me creyó y me pagó los quinientos varos, pero me cae que no traigo más.
ONTIVEROS: Nosotros no lo queremos perjudicar. Le vamos a aceptar los quinientos por tratarse de usted pero nos va a dejar el aparato electrónico.
JOVEN: ¿Mi radio?
ARCHUNDIA: Si no le parece, joven, nos hace el favor de acompañarnos.
JOVEN: Está bien. . ., aistá. (Les entrega furioso el radio e inicia el mutis).
ARCHUNDIA: Ándale, mano, que te vaya bien. Y procura cargar tu documentación para que no vuelvas a tener problemas.
ONTIVEROS: (Cuando ha salido el pobre muchacho) Tons qué, pareja, ¿nos echamos un menudo?
ARCHUNDIA: Orale, ya se me abrió el apeto.

Oscuro en la pista y lux en la oficina de la delegada que se encuentra elaborando una nómina. Entra el empresario Mata.

MATA: ¿Qué pasó, Dele, ya se aclaró todo? Yo no quiero problemas de ningún tipo.
DELEGADA: No, si no hay ningún problema, señor Mata.
MATA: A mí me interesa mi negocio y no estoy a favor ni en contra de nadie. Si ustedes tienen problemas en su sindicato es cosa de ustedes, yo sigo contratando a la gente que me interesa y punto.
DELEGADA: Por supuesto, señor Mata, usted está en su derecho de contratar a quien quiera pero sí le voy a rogar que hasta donde le sea posible trate de escuchar las recomendaciones del sindicato, porque habiendo personas que se han mostrado en rebeldía ni al sindicato ni a usted les conviene contar con celas. A la larga también a usted pueden causarle problemas, ya ve cómo son.
MATA: Bueno, mire, a mí por lo pronto me conviene que el espectáculo siga tal como está porque el público ha respondido muy bien. Yo no sé si la gente que está trabajando aquí pertenece al grupo rebelde o no.
DELEGADA: No se preocupe, señor Mata, todo se va aclarar. O si no, lo aclaramos. Los disidentes son unos cuantos y no son gente de primera línea. Le aseguro a usted que no va a tener-ningún problema.
MATA: Órale delegada. A ver si invita a algunas de las muchachas a una reunioncita que voy a tener en mi casa el domingo en la noche; van a venir unos señores del extranjero muy importantes; ai le encargo. (Sale).
DELEGADA: Cómo no, cómo no...Claro que sí. . . (Oscuro)
 
Luz en la pista donde comienza a cantar un trío que se ira desplazando después hacia las mesas. Hay mientras tanto una coreografía llena de reminiscencias románticas que conmueven el corazón de los presentes.

TRIO:  Yo nunca te he, dejado de querer,
dama del aire.
En mí tiene tu corazón el nido de la vida.
Lleva en su palpitar tu flor mi primavera
cargada del delirio de soñar
tu amor.
Ninguna más,
ninguna más,
ninguna más
ocupará mi alma.
Sólo tu amor,
sólo tu amor,
sólo tu amor
sólo tu boca fresca.
Ninguna más,
ninguna más,
ninguna más
ocupará, jamás, mi alma.
Tallada en el retiro de tus ojos
está la muerte
guardando para mí promesas imposibles;
me dice que besar tu boca sólo fuera
quimera del delirio de soñar
tú amor.
Ninguna más... etc.

Desde que el Trío ha pasado por la mesa de los muchachos hay luz en esta área y los hemos visto hablando en voz baja. Ahora alcanzamos a oírlos.

RAMÓN: ... No, la que me estaba diciendo el otro día que a ver si la llevaba a Puerto Vallarta ó a algún lado, era Sofía, la recepcionista del onceavo piso...
LUIS: Pues llégale, maestro, está buenísima.
RAMÓN: Ni madres; esas pinches viejas son de las que lo enredan a uno para sacarle la feria...
LUIS: Ah, no mames...
RAMÓN: Pues si yo no me chupo el dedo, hijo; ya la calé. Las conozco.
MESERO: (Acercándose a la mesa) ¿Les podemos servir en algo, jóvenes? ¿Otra igual?
RAMÓN: (Ya bastante tomado sólo acierta a hacer un gesto afirmativo con la cabeza).
EFRÉN: ¿Qué pasó, capitán, van a venir esas muchachonas o no? Para ver si nos vamos o nos quedamos otro ratito.
MESERO: ¿Qué pasó, mi joven? Aquí el servicio es de primera y ya saben que ustedes son los consentidos. Nomás que acabe la variedad.
LUIS: Oiga, ¿no nos puede traer una botanita, o algo? Me está dando un resto de hambre.
MESERO: Si quieren pedir algo del restorán, está abierto todavía pero ya van a cerrar. Sí, por tratarse de ustedes yo creo que sí. ¿Les ordeno una langosta, una fuente de mariscos, unos filetes a la pimienta?
RAMÓN: No, yo si como algo ahorita me guacareo.
LUIS: Nomás una torta. ¿No me podrán preparar una torta?
MESERO: Una orden de pepitos de filete, cómo no. ¿Y usted, caballero?
EFRÉN: No, yo no, gracias.
MESERO: ¿Qué le parecen unas ancas de rana rebozadas?
EFRÉN: No, gracias.
MESERO: Mire, le voy a traer un sángüich especial de salami con paté de ganso, que está.... , antes de que cierren el restorán...
EFRÉN: Está bien.

Oscuro y luz en el camerino de las muchachas.

LUCÍA: Bueno, a ver, barájenmela despacito porque yo no entiendo nada. ¿Qué tenemos que hacer, o qué?
ARCHUNDIA: Si conseguimos unirnos y mantenernos juntos la mayoría no van a poder hacernos nada.
MORE: Me dijo Lulú que hay que pedir el apoyo de los empresarios porque lo importante es que sigamos trabajando. Mientras estemos trabajando no nos pueden hacer nada.
DELIA: Ay sí, ya parece que los empresarios nos van a apoyar.
ONTIVEROS: ¿Puedo decir algo? ¿Por qué no organizamos un reventoncito a la salida y al calor de la confraternidad física de todos contra todas arreglamos la cuestión?
DELIA: No mames, pajarito.
ONTIVEROS: Es que; nomás están diciendo puras babosadas; lo que hay que hacer si la cosa es de a deveras es ir armados todos juntos como en. la época de Jorge Negrete y tomar el sindicato por la fuerza, a ver. a cómo nos toca.
ARCHUNDIA: Y en eso llega la policía, nos pone una madriza, nos acusa de revoltosos y sanseacabó.
LUCÍA: Chin, ya se me rompieron las mallas; voy a coserlas, orita nos vemos; para que me acaben de decir.
ONTIVEROS: No, entonces nos vamos a esperar a que se queden quietecitos y calladitos mientras nosotros organizamos un sindicato fuerte; y honesto que acabe por partirles la madre, ¿no?
MORE: No, ¿pero qué no entiendes que si estamos dentro de la ley no pueden hacernos nada?
ONTIVEROS: Ah, pues sí.  El país de la legalidad. Ándenles, ai me avisan.
LUCÍA: (Entrando) Oigan, muchachas, ¿no tienen hilo rojo? Porque no encuentro el mío.
DELIA: A ti todo se te pierde siempre, manita; cuando pierdas aquellito ni vengas a ver si te prestamos el nuestro, ¿eh?
ONTIVEROS: ¿De dónde lo agarran?
LUCÍA: No, es que lo traía en mi bolsa pero ya no está, no sé dónde lo dejé.
ARCHUNDIA: ¿Lo traías en la bolsa?
LUCÍA: El hilo, baboso.
MORE: Agárralo, Lucía, ahí está.
LUCÍA: Gracias, orita se los traigo.
MORE: Pero apúrate porque ya vas a entrar.
LUCÍA: Sí, si nomás son unas puntaditas. (Sale).
ONTIVEROS: ¿Así quieren hacer un sindicato nuevo? ¡Tamos jodidos!

Oscuro. Luz en la pista.

El animador se prepara para hacer un número de prestidigitación. Sombrero de copa, capa de seda, conejos y palomas, oropel y serpentinas. La escena es mágica.

ANIMADOR: En las manos tenía yo una vez la mayor tristeza que se pueda tener, entonces pensé: si aquí la tengo, si es mía, si la toco, si su piel y mi piel comparten el mismo aire, ¿por qué no la manejo como me dé la gana? ¿Por qué no la vuelvo sombra de la melancolía para reírme de ella a todas horas? ¿Qué le hace? ¿No hacen lo mismo todos los hombres de la tierra cuando se sacan de la apretada manga... el amor? Voy a sacar para ustedes el espejo en que se ven sus sueños: listones de colores, interminables serpentinas para amarrar el aire de los suspiros; pañuelos finos para envolver nuestro primer amor en una ciudad chica y descuidada; ramos de flores comprados para ella en un mercado de pisos enlodados; cajas de música, chinitos de porcelana, retratos en la Alameda o en la Villa; no te olvides vida mía de lo que hoy te estoy cantando. Luego descubrí que también podían ocurrir prodigios con sólo nombrarlos: bicicletas, lluvia de plata, palomitas gigantes de maíz, muchachas en recreo... (Al ir nombrando las cosas, éstas han ido apareciendo en una danza melancólica y tierna de objetos y muchachas).Y descubrí que nombrar el amor, nomás nombrarlo, es darle realidad... Y que fuera de su nombre el amor, el amor, el amor no existe.
Oscuro. Fin del primer acto.

SEGUNDO ACTO

El camerino de LUCÍA

DELEGADA. Pues nos acaba de comunicar por teléfono el compañero Secretario General a todos los delegados que las autoridades del trabajo ya se manifestaron y que no les van a dar nunca el registro a los que quieren formar otro sindicato.
LUCÍA: Eso no puede ser cierto porque es anticonstitucional.
DELEGADA: Además, todos los disidentes se van a quedar sin trabajo porque los sindicatos del cine, la televisión y el radio ya nos ofrecieron todo su apoyo contra los rebeldes, lo mismo que el sindicato de técnicos teatrales. Así es que ya saben a lo que le tiran los que quieran seguir de mitoteros.
CONCHITA: (Entrando) ¿Se puede? Traigo una cosa que te va a encantar, chula; mira: estos tubitos americanos son sensacionales, traen un líquido de sabores que se aplica en donde te conté y que vuelve locos a los señores
LUCÍA: Oiga delegada, si yo fuera su hija, ¿no sentiría usted feo?
DELEGADA: ¿Cómo...?
LUCÍA: ¿Pensaría usted igual si a su hija la obligaran a fichar y le cerraran todas las puertas para trabajar honradamente?
DELEGADA: ¿Y eso qué tiene que ver...? No sé de qué estás hablando. Yo ya te informé lo que tenía que informarte. Si tienes alguna duda acerca de los acuerdos que se tomaron después de la asamblea me buscas en mi oficina. Compermiso. (Falso mutis) Ah, ¿qué les digo a los jóvenes?
LUCÍA: Que después de mi número voy.
CONCHITA: Oye, linda, ¿no me puedes dar algo a cuenta de la grabadora que te dejé el otro día? Por que fíjate que tengo un problemón: un cuñado mío se accidentó antier en su coche y se lo llevaron a la cruz verde...
LUCÍA: ¿Y qué le pasó?
CONCHITA: No, afortunadamente nada, pero no lo podemos sacar de la cruz si no damos una mordida de cinco mil pesos para que no haya demanda porque dizque rompió la banqueta o no sé qué...
LUCÍA: ¿Me puedes esperar a la salida? A ver si te puedo dar algo.
CONCHITA: Sí, cómo no; me harías un gran favor, chula.

Sale Conchita y después de una pausa sale también Lucía vestida para su número. Oscuro en esta área y luz en el pasillo.

ONTIVEROS: Tú como Santa Elena: cada vez estás más buena. (Lucía casi no reacciona) ¿Qué pasó, fiera, por qué esa cara?
LUCÍA: Pues es que está re fea la cosa, mano.
ONTIVEROS: Pero se oscurece la luz de mi alma si cierras tus ojitos...Oye, ¿sabes que; me acaban de decir? Que muchos de los primeritos que se salieron de la asamblea y sobre, todo los que más andaban alardeando de revolucionarios ya se reportaron al sindicato para avisar que regresan, que quién sabe qué.
LUCÍA: Uta, pues así no vamos a llegar a ninguna parte.
ONTIVEROS: Ora sí se les apareció el diablo encuerado a los gallones del sindicato...
LUCÍA: Bueno, luego hablamos porque ya me toca.
ONTIVEROS: Oye, cosita, a ver si vamos a cenar, ¿no?
LUCÍA: No, no puedo, luego hablamos. Tengo que llegar temprano a mi casa porque mi hermano anda muy desbalagado.

Oscuro en el pasillo. Un seguidor marca la entrada de Lucía a escena Una típica panadería y la muchacha que va a comprar el pan. La acosan los galanes en bicicletas cerrándole el paso entre puestos de elotes y quesadillas.

CORO DE GALANES:
La muñequita me vuelve loco,
la muñequita que viene al pan,
la muñequita nunca me mira,
la muñequita que viene al pan.
La muñequita, la muñequita,
la muñequita que viene al pan.
LUCÍA: Dicen que tengo la mirada dura,
dicen que trato a todos con desdén
y es que no saben que una niña pobre
debe ser seria pa casarse bien.
CORO: La muñequita me vuelve... etc.
LUCÍA: Anda en mis sueños un galán honrado
que nunca bebe y es trabajador,
yo no lo busco porque estoy segura:
 voy a encontrar algún día tal señor.
CORO: La muñequita me vuelve. . . etc.
LUCÍA: Nadie me mira con honrados ojos
porque me dicen que nací bonita,
yo me conformo con portarme seria
aunque no pueda esconder mi carita.
CORO: La muñequita me vuelve loco,
la muequita que viene al pan,  
la muñequita nunca me mira,
la muñÑequita que viene al pan.
La muñequita, la muñequita,
la muñequita de celofán.

Oscuro en la pista y luz a la mesa de los galanes ebrios.

RAMÓN: Esa sí que era una mujer, carajo; nunca, en el tiempo que viví con ella, tuve la más mínima queja... Bueno, los pleititos pendejos que son normales, pero jamás me dio motivo para nada.
EFRÉN: Las novias pasadas son copas vacías...
LUIS: Oye, hijo, pero la dejaste, embarazada, ¿verdad?
RAMÓN: Pero es que ella me exigía que me casara con ella....Bueno, no me exigía porque nunca me exigió nada; pero yo no sirvo para andarme casando...
EFRÉN. Oigan, parece que aquí las finas damas no van a responder a la invitación de los galantes caballeros, así que. . .
LUIS: Así que qué, les parece si les mandamos en un sobrecito un quinientón a cada una y verás cómo vienen volando...
RAMÓN: Que se vayan al carajo, muchachos, no les vamos a andar rogando. Vamos a aquí a Insurgentes y allí conseguimos unas más baras y más jaladoras.
EFRÉN: No, mano, yo no quiero salir premiado.
LUIS: Luego sale más caro el caldo que las albóndigas. Mejor vamos a insistirles a estas muñequitas. Con suerte y se están haciendo del rogar para darse importancia y dejarse pedir más lana.
RAMÓN: Yo no le ruego ni a tu jefa, hijo.
LUIS: No seas payaso, güey, porque te parto la madre.
RAMÓN: A mí me la pelas, cabrón... (Se levanta iracundo).
EFRÉN: (Calmando los ánimos) Ora; párenla; venimos a divertirnos, ¿no? Orita nos organizamos para seguirla pasando a todo dar...

Una de las bailarinas, Astarté, llega a la mesa de los chavos.

ASTARTÉ: Buenas noches, muchachos, ¿me hacen un lugarcito?
LUIS: Por supuesto, ricura; haste para allá, tú.
RAMÓN: No, mira, siéntate aquí.
EFRÉN: Si quieres estar a gusto siéntate; acá porque estos cuates ya están muy tomados.
RAMÓN: ¿Tomados? Sólo que de la mano, menso. Siéntate aquí, nena.
ASTARTÉ: (Sentándose al lado de Ramón) Bueno, es igual, si yo nomás lo que quiero es tomar algo porque me muero de la sed.
RAMÓN: Orita ordenamos que te traigan una fuente de agua de rosas, mi reina.
ASTARTÉ: No es para tanto, chavo.
LUIS: Cómo que no. A la belleza lo que pida.
EFRÉN: Aquí queda un chirris. ¿Con coca o con tehuacán?
ASTARTÉ: Ay, no, gracias.
RAMÓN: Espérate a que ella diga lo que quiere; si no es gañote aventurero como tú.
ASTARTÉ: ¿Me invitan una copa?
RAMÓN: ¿Cómo que una copa? En esta mesa se bebe; de botella para arriba. ¡Mesero! ¡Pst, joven!
LUIS: Pues vamos a tener que pedir otra porque esta ya está dando las últimas boqueadas.
EFRÉN: ¿Y por qué tan sola, mi alma? Invita a dos amigas, ¿no?
MESERO: A sus órdenes, jóvenes.
RAMÓN: Pues ai donde ve, a partir de este momento la señorita es la que tiene la palabra. ¿Cómo te llamas?
ASTARTÉ: Astarté.
LUIS: Astar.. . ¿dónde?
EFRÉN: Astarté, pendejo; ay, perdón. Una diosa, ¿verdad?
ASTARTÉ: Oigan, si se ponen pesados me voy, ¿eh?
RAMÓN: No les hagas caso, es que son muy nacos; le van al América.
LUIS: Quisieras, güey; es el campeón histórico.
EFRÉN: ¡Al América! ¡Ni que fuera de la Narvarte! ¿Usted a cuál le va?
MESERO: Nosotros tenemos prohibido hablar de fut bol, joven, ¿Qué les vamos a servir?
RAMÓN: Pues lo que la señorita tome.
ASTARTÉ: Moet Chandon, por favor.
RAMÓN: ¡Ah, caray! ¿Champán? ¿Por qué mejor no nos echamos otra de éstas?
ASTARTÉ: Es que fíjate, gordo, que a mí me hace un daño horrible el brandy, Es que estoy en tratamiento y me prohibieron tomar otra cosa.
LUIS: Oye, ¿pues de qué colonia es tu doctor?
EFRÉN: Recomiéndame con él, a ver si me receta comer puro caviar.
ASTARTÉ: Yo creí que habían dicho que lo que yo quisiera tomar, ¿no?
RAMÓN: Órale. Los deseos de esta dama son órdenes. Ya por mi cuenta.
EFRÉN: Ay, sí; el caballero, ¿no?
RAMÓN: (Con presunción) Oh.
MESERO: (A Ramón, con discreción) Y para su mensajero del amor, ¿no hay nada? (Ramón le da una propina con disimulo) Enseguida viene.

Oscuro aquí y luz en la pista.

ANIMADOR: Hay un lugar recóndito en el corazón de todos nosotros que es el depósito de la ternura, una fuente en donde el alma se nutre para seguir viviendo, un refugio contra la desolación y la desesperanza. De allí, de ese lugar privilegiado de nosotros mismos, surge, llena del fuego que no quema pero alimenta para seguir viviendo, esa primadona del canto, envidia del viento y de las olas, maestra de las aves más perfectas: ¡Toña la enorme, Toña la Negra!
TOÑA LA NEGRA: Si alguna vez
viste llorar mis ojos
fue que no tuve
el valor de hablarte
para decirte
que vivir no es nada
si te falta amor.
La primavera se acabó
con su locura de color,
lo que nos queda
es entender
que pasa el tiempo.
A ti, a mí,
nos falta corazón;
a ti, a mí,
nos engañaron.
A ti, a mí,
nos falta corazón;
a ti, a mí,
nos engañaron.
Por fin hallé,
tras de rodar mil años,
que las palabras
que decimos todos
guardan por dentro
lo que ansiamos tanto,
y que se llama amor.
La primavera se acabó. .. etc.

Oscuro en la pista y luz al camerino de las muñecas.

MORE: ¿Tú vas a salir con esos cuates?
DELIA: Yo ni loca, ya están hasta las chanclas; además ya le dije a la delegada que deje de andar de alcahueta; yo soy artista no piruja.
MORE: Pues orita ya estaba Astarté en su mesa.
DELIA: Pobre, ha de estar muy necesitada.
MORE: ¿Supiste que se estuvo inyectando el busto hace poquito?
DELIA: Aunque no quisiera saberlo. Ni que no se le notara.
MORE: Pobre, es re buena muchacha en el fondo. Y aunque no parece es bien romántica; el otro día me estuvo platicando de sus aventuras amorosas. Le va de la patada porque se enamora hasta el gorro. En fin, así es la vida. Bueno, entonces qué con lo del sindicato, ¿te vas o te quedas?
DELIA: No sé, mana, pero pues de todos modos ora ya me pelié con la delegada y me va a querer consignar.
MORE: No seas payasa, Delia, ¿a poco te importa mucho esa babosada? De lo que se trata es de que estemos todos juntos para poder hacer algo fuera del sindicato, porque si no deveras nos va a llevar la tostada.
DELIA: Pues sí, mana, pero ya ves lo que dicen, que ya se están regresando todos y que los que nos quedemos fuera no vamos a poder trabajar, y yo vivo nada más de esto, es lo único que sé hacer.
MORE: Mira, yo, aunque sea lavando ajeno si no me dejan trabajar pero no me quedo allí por nada del mundo.
DELIA: Ay, pues yo no sé, estoy rete asustada.
ONTIVEROS: (Entrando) ¿Se puede? Hice una apuesta y ya estoy pensando establecer un sistema de quinielas, a ver cuántos se regresan al sindicato; se hace una lista de diez nombres y el que atine más se lleva la lana, ¿le entran?
MORE: No seas tonto, Ontiveros, no juegues con eso.
DELIA: ¿Y con cuánto hay que entrarle?
ONTIVEROS: Siquiera con un cien, para que tenga chiste, y la podemos hacer semanal, o diaria, para como están las cosas...
DELIA: ¿Devoras se está regresando mucha gente?
ONTIVEROS: Pues por lo que me dijo la delegada, ya casi todos avisaron que se regresan.
MORE: ¿Y tú para qué le haces caso a la delegada? Lo único que está tratando de hacer es espantarnos. Yo estoy segura de que vamos a quedar muchísimos y de que vamos a poder hacer otro sindicato.
ONTIVEROS: Bueno, órale, ¿hacemos una apuesta? Yo apuesto a que no van a quedar ni cincuenta.
MORE: ¡Vete al cuerno!
ANIMADOR: (Entrando) Oigan, orita en lo que empieza el segundo chou, ¿no quieren que encargue unas pizzas?
DELIA: Ay, sí, yo quiero de champiñones.
ANIMADOR: ¿Tú, More?
MORE: No, gracias, mejor voy a hablar por teléfono para ver cómo andan las cosas. (Sale).
ONTIVEROS: Está re acelerada.
DELIA: Sí.
ONTIVEROS: Y tú, ¿qué vas a hacer?
DELIA: No sé, es lo que le estaba diciendo a More, pero ya no se puede hablar con ella.
ANIMADOR: Bueno, voy a encargar las pizzas, ¿tú quieres, Ontiveros?
ONTIVEROS: Sí, mano, por favor; una de todo.
ANIMADOR: Una de todo y una de champiñones; órale. Orita nos vemos. (Sale. Oscuro en el camerino y luz al pasillo donde el animador se topa con Lucía) ¿No me acompañas, Lucía? Voy por unas pizzas.
LUCÍA: No, no puedo porque se me despegó un tacón de un zapato y voy a decirles a los tramoyos a ver si me lo quieren pegar.
ANIMADOR: No sé: por qué me acorde: ahorita que me contaron de un cuate que compraba siempre flores a la entrada del viaducto, allí por Tonalá. Y un día la muchacha que se las vendía le dijo: "Oiga, usted quiere mucho a su esposa, ¿verdad?" Y él entonces le contestó: "Yo no tengo esposa, vivo solo; soy divorciado desde hace años." "¿Y entonces para quién compra las flores?" "Las compro para ti", le dijo; pero en eso ya le estaban tocando todos los cláxones los de atrás y se tuvo que ir. Y luego ya nunca volvió a pasar por allí.
LUCÍA: ¿Y quién era, o qué?
ANIMADOR: ¿Sabes otra cosa, Lucía? Desde que vivo solo mi casa está llena de fantasmas...
LUCÍA: ¿A poco deveras espantan en tu casa? ¡Qué padre!
ANIMADOR: Y estuve pensando la otra noche que en esa casa hace falta una mujer para que los ordene, los limpie, los controle, pues.
LUCÍA: ¡Ay, nanita! Yo soy rete miedosa; con decirte que no me sé dormir con la luz apagada.
ANIMADOR: ¿Sabes qué, Lucía... ?
LUCÍA: Oye, si vas a encargar las pizzas apúrate porque si no luego no va a dar tiempo de comérselas antes de que empiece el segundo chou. (Y se escapa de la situación).
ANIMADOR: Sí, deveras; nos vemos luego. Total: no es para tanto. Tampoco mi corazón es la gran cosa.
ARCHUNDIA: (Que se acercaba en ese momento y percibe algo de lo que pasa) ¿Qué pasó, maestro? ¿Descolones?
ANIMADOR: ¿Eh? No. Le estaba diciendo que.. . pst.
ARCHUNDIA: Uh, mano, te agarré descuidado.
ANIMADOR: No, es que estaba pensando en voz alta y...
ONTIVEROS: (Entrando) Oye, pareja, se me estaba ocurriendo una cosa, a ver si sale.
ANIMADOR: Compermiso, ahorita nos vemos. (Sale).
ARCHUNDIA: ¿Qué?
ONTIVEROS: Mira, en el segundo esquech, cuando sale Astarté y yo te digo préstame atención, si tú te volteas y te vas tras ella como queriéndole agarrar las nalgas, va a hacer un efecto padre.
ARCHUNDIA: ¿Y para esa vulgaridad vas a corregir el esquech?
ONTIVEROS: Oh, no seas güey, pues es lo que le gusta al respetable.
ARCHUNDIA: Respetables mis genitales; bola de briagos, ya para el segundo chou les vale madre lo que hagamos y lo que digamos; no vienen a divertirse, mano, vienen nomás a demostrar que pueden gastar lana.
ONTIVEROS: Uta, cabrón, tú no te quieres superar, siempre con tu escepticismo. (Entra Astarté rumbo a los camerinos.) Mira, así: Préstame atención (Y hace el gesto de agarrarle las nalguitas.)
ASTARTÉ: i Ora!
ONTIVEROS: No, es que estamos ensayando una corrección que vamos a hacer.
ASTARTÉ: No sean payasos.
ARCHUNDIA: ¿Dónde vas? ¿No estabas con unos galanes?
ASTARTÉ: Voy a ver si las muchachas me hacen un quite porque ya se están poniendo medio pesaditos.
ARCHUNDIA: Si tienes algún problema nos avisas, ¿no?
ONTIVEROS: Y el caballero de la pinche figura sale al rescate de las doncellas ofendidas.
CONCHITA: (Entrando. A Ontiveros) Oye, corazón, te tengo una sorpresa.
ONTIVEROS: ¿A poco ya me conseguiste la tinta china?
ASTARTÉ: ¿Tinta china de fayuca? Pus si aquí hay...
ONTIVEROS: No, corazón, pomada de la macana.

Oscuro. Luz a la mesa de los galanes, ya muy burros.

LUIS: (Cantando) Que me sirvan una copa y muchas más, que me sirvan de una vez pa todo el año...
RAMÓN: Si no trae a sus amiguitas se hacen ojo de hormiga, hijos...
EFRÉN: Ah, chingá, por qué no mejor le preguntamos con quién quiere.
RAMÓN• No te hagas güey, hijo; ya dio color de que conmigo.
LUIS: (Cantando) Si te cuentan que me vieron muy borracho. . .
MESERO: (Se acerca solícito) ¿Les servimos igual, jóvenes? (Se lleva la botella que obviamente no se ha acabado y ellos ni cuenta se dan).
RAMÓN: Cuando regrese mi reinita nos traes otro champán.
EFRÉN: Porque ella es muy fina, no como estos pinches borrachotes corrientes.
LUIS: Joven, ¿se puede pagar con tarjeta?
MESERO: Por supuesto, jóvenes, su crédito es bueno.
RAMÓN: ¿Cuál tarjeta? Yo traigo un chingo de pesos que acabo de cobrar en la Secretaría de horas extras atrasadas y por eso los invité. Me andaban jineteando la lana desde hace como cinco meses pero ya me la dieron y hay que celebrar.
EFRÉN: No, no, no, nos repartimos la cuenta.
RAMÓN: Me ofendo, cabrón; me ofendo.
EFRÉN: No, mano; pero es que mis centavos también tienen águila.
LUIS: (Cantando) Que sirvan las otras copitas de mezcal, que al fin nada ganamos con ponernos a llorar...
RAMÓN: Si no me dejas pagar te parto la madre.
MESERO: (Interrumpe) Conque, ¿les traigo igual?
RAMÓN: Calma, Nerón, calma; cuando regrese mi reinita.
LUIS: Pus ai viene tu reinita. Pero viene sola, ya la cagamos.
ASTARTÉ: ¿Contentos?
RAMÓN: ¿Qué pasó con tus amigas? ¿No van a venir?
ASTARTÉ: Sí, pero luego, cuando acabe el segundo chou. Y yo también me tengo que ir a preparar.
EFRÉN: ¿Qué no venías preparada?
RAMÓN: Espérate, que está hablando, no seas maleducado, cabrón.
ASTARTÉ: No se lo beban todo, al ratito regreso.

Luz a la pista donde va entrando el animador.

ANIMADOR: La noche se engalana para iniciar lo mejor que tiene: la hora del amor. Tras la capa oscura de lo que no se dice están los sentimientos más puros a flor de piel. Sobreviven al tedio de los días iguales aquellos que trasponen el umbral de la indecisión y entran a este su ¡Salón Calavera! Abran ustedes muy bien los ojos limpios del corazón para recibir este gran número estelar: todo el cuadro artístico de Salón Calavera en esta explosión inconmensurable .de amor y belleza.

Comienza un gran número musical en el que participan todos los miembros artísticos del cabaret. Después de la primera canción que interpretan todos juntos continúa el espectáculo con números individuales a los que responde el coro con el estribillo de la canción de la calavera. Ahora ya no se interrumpirá el show para las breves escenas que ocurren en la pista sino que sólo bajará la intensidad de sonido y luz.

TODOS:  No hay amor aquí en la tierra
tan seguro y tan caliente
como el de la calavera,
como el de la calavera, .
como el de la calavera.
MORE: Pasa el tiempo que es mentira
y por fin de noche llega
la flor de la calavera,
la flor dé la calavera,
la flor de la calavera.
DELIA: Los que sueñan se despiertan
pero nada corta el sueño
que sueña la calavera,
que sueña la calavera,
que sueña la calavera.
TODOS: No hay amor aquí en la tierra
tan seguro y tan caliente
como el de la calavera,
como el de la calavera,
como el de la calavera.
LUCÍA: Muere el sol, la luna muere
pero enfrente de su muerte
no muere la calavera,
no muere la calavera,
no muere la calavera.
TODOS: Calavera, calavera,
calavera, calavera,
no te vayas a morir,
no• te vayas a morir,
no te vayas a morir.

Baja, sin desaparecer, la intensidad de sonido y luz en la pista y sube la luz en la oficina de la delegada.

MATA: Tenga, dele, y apriételes un poco porque ya son veinte papeles y hay que mover el dinero.
DELEGADA: No se preocupe, señor Mata; nunca le he quedado mal, lo que pasa es que deveras a veces no tienen dinero; la mercancía ha subido mucho.
MATA: Pues ya sabe: si no hay dinero no hay talco.
DELEGADA: Es que sí hay dinero, nomás hay que esperar a que lo tengan ellos y siempre pagan; hay que saber el modo.

Se oscurece la oficina de la DELEGADA y sigue el show. Ahora ya no están las muchachas. Toña la Negra lleva la parte central del espectáculo. El coro permanece en escena.

TOÑA LA NEGRA: Amor, amor, callada voz,
temblar de pronto
y no saber qué hacer
con uno mismo.
Amor, amor, oculto son
que llega suave
y suena como el eco
dentro del abismo.
Amor, amor, cosa de dos,
línea de fuego
donde los amantes
pierden la esperanza,
Amor, amor, misterio largo.
Coro:  No hay amor aquí en la tierra
tan seguro y tan caliente
como el de la calavera,
como el de la calavera,
como el de la calavera.
Calavera, calavera,
calavera, calavera,
no te vayas a morir,
no te vayas a morir,
no te vayas a morir.

Siguen el canto y el baile en la pista en segundo plano y sube la luz en la mesa de los muchachos.

RAMÓN: (Al mesera) ¡Joven, joven! La cuenta, plis. (A Astarté que viene llegando a la mesa seguida de cerca por Lucía) Lindísima Astarté, ¿tú has oído hablar del sacrificio que hacen a los dioses los enamorados? Pues yo voy a hacer en tu honor...
EFRÉN: (A LUCÍA) ¿Una copita, señorita? Tenga la bondad, siéntate aquí.
LUIS: No, aquí hay un lugarcito calientito. (Lucía se sienta sin decir nada).
RAMÓN: Qué bueno que nos hace favor de acompañarnos la señorita del pan...
LUCÍA: Ale llamo Lucía.
RAMÓN: Mucho gusto. Le estaba diciendo a Astarté que (A Astarté) yo voy a hacer un sacrificio en tu honor, diosa del amor. ¿Sabes qué? No, no, ¿sabes qué? Voy a cortar a mis mejores amigos para que nos vayamos solos tú y yo al templo del amor.
LUIS: (A Lucia) ¿Cómo te llamas?
LUCÍA: (Con tedio) Lucía.

El camerino de Delia y More. Como de costumbre se están cambiando.

DELIA: Ora ya hasta vamos a acabar peleándonos por el pinche asunto del sindicato; yo no dije ni que. me voy ni que me quedo; no sé bien todavía pero me parece que debemos pensarlo con calma y si somos verdaderas amigas lo menos que podemos hacer es ser comprensivas entre nosotras. Me caí que no sé qué hacer.
MORE: Es clarísimo lo que hay que hacer.
DELIA: A lo mejor para ti es clarísimo, para mí no.
MORE: Pero es que cómo crees que vamos a seguir aguantando tanta porquería, mana.. Ya estuvo suave, alguna vez hay quehacer algo.
DELIA: Sí, hay que hacer algo, pero primero hay que comer y pagar la renta.
MORE: Delia, así no vamos a llegar a ninguna parte. ¡Yo no quiero acabar de puta!
DELIA: Pero es que yo no sé hacer otra cosa, carajo.

Baja la luz de aquí y sube la de la pista donde cantan Archundia y Ontiveros.

ARCHUNDIA: Yo le dije a la culebra
que consiguiera un plumero
para poder sacudir
los polvos de su agujero.
Y ay qué chulo es el oficio
de camarón en el mar:
dormirse con la corriente
pa que te lleve a pasear.
ONTIVEROS:  Préstame atención hermano
que me voy a confesar:
cuando me caigo en el hoyo
no me quiero levantar.
Y ay, amar es poca cosa,
si nos fijamos deveras,
que para hacerse ilusiones
hay diferentes maneras.'
Coro: No hay amor aquí en la tierra
tan seguro y tan caliente
como el de la calavera. . . , etc.

Mientras suena y se ve la parte del coro, baja la luz un poco y sube la de la mesa de los famosos galanes.

LUIS: (A LUCÍA) Yo he estado tratando de convencer a mis amigos, aquí los señores, de que lo mejor es no hacernos la vida pesada y-que hay que irnos todos juntos a retozar amigablemente con unas bonitas sambas, yo tengo unos discos padrísimos.
EFRÉN: Tenías, porque todos se los prestaste a Laura para la fiesta esa y no te los ha devuelto.
LUIS: No le hace, las cantamos.
EFRÉN: Laura es su noviecita santa y ya mero se van a casar, ¿verdad, manito?
LUIS: No seas ojete, pinche Efrén.
RAMÓN: ¿Por qué, no nos dejamos de pendejaditas y nos vamos de este antro de perdición y vicio a intentar la verdadera comunicación espiritual? Nomás tráete otra chava y ya la hicimos.
LUIS: Jesús mil veces, qué fiestononón; pero no te voltiés, muñequita, si aquí todos somos amigos y nos estamos divirtiendo el resto.
EFRÉN: Menos este, que va a pagar la cuenta y nos va a guardar un rencor...
RAMÓN: No, no, no y no; yo no soy rencoroso. Vámonos, mi vida y verás qué bonito. (Trata de levantarse y empieza a jalonear a Astarté) Oh, no seas payasa, si ya quedamos.
LUIS: Por el amor de Dios, no griten porque todos se nos quedan viendo.
EFRÉN: Por la buena, Sofía (A Lucía, también jaloneándola) ya vámonos.
LUIS: No, pérate, que invite a la bailarinsita de las chichis doradas.
RAMÓN: Orale, ¿no? Ya vámonos. ¿Pa qué te haces del rogar? Tamos contentos y tenemos las carteritas llenas. ¿A poco no te gusta la verga? Sí no usas tu cosita se te va a secar.
ASTARTÉ: ¡Oh, ya! (Ante los jaloneos y la grosería de Ramón responde atacándolo con el cigarro que se esta fumando).
RAMÓN: ¡Pérate, pendeja, que me quemas! No tienen respeto a la gente decente. Todavía que las quiere uno sacar de aquí. Tengo mi corazón en la mano para entregártelo y tú me agredes. ¡Pinche vieja! Son todas iguales. Vámonos haciendo menos, hermanos, que estas putas se están burlando de nosotros.
LUIS: Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas en clarasol.
EFRÉN: Si no nos vamos orita yo ya no me voy.
RAMÓN: Y para putas, Veracruz, aunque no tengan calzones.

El mesero y un sacamaloras los van echando fuera. Las idioteces que digan al salir las tendrán que inventar los actores. Vuelve a subir la luz y el sonido en la pista.

ANIMADOR: El que tiene amor rebasa el sueño de los justos porque en asuntos del corazón todo está más allá de la justicia. No pensemos jamás que se nos duerma el alma si estamos ante el volcán de los amores cotidianos. Salón Calavera ha visto el fondo de las ánimas solitarias y dolientes y es capaz de; presentar esta última luz, que; lo ilumina todo, esta chispa del fondo del abismo que viene disfrazada de poema: la oculta, la mineral, la vegetal, la célula hereditaria de nuestros corazones: Toña la Negra.

Sale Toña y canta. Ni modo.

TOÑA LA NEGRA: Yo no fui lo que pensaste un día
cuando viste a solas la primera flor:
un amor que: arrebatara todo,
que pusiera muros, que cerrara puertas
a tu corazón.
Yo no fui para tus esperanzas
el dolor constante, frío y desolador,
el que puso a tu valor de modo
que jugara sucio, que: falseara el oro
de tu gran amor.

Mientras mi adorada Toña canta y el coro le contesta con el estribillo de la calavera se ha comenzado a sentir inquietud en el ambiente. Humo, murmullos primero, gritos después.

TODO MUNDO. Ad Libitum: ¿Qué pasa? ¿Nos vamos? ¡Vámonos! La cuenta. Hay mucho humo. ¿Qué hay? ¡Vámonos! ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Oh, espérate, no pasa nada! ¡Fuego! ¡Vente, hay que irnos! ¡No corran! ¡No corran! ¡Señores, por favor, calma! ¡Hay un incendio! ¡Se está incendiando! ¡Vámonos, Rosita! ¡Rociaron gasolina en las escaleras y prendieron fuego! ¡Vámonos por acá! ¡Arturo, espérame! ¡Fuego! ¿Por dónde está la salida? ¡Auxilio, auxilio! ¡La salida de emergencia no se puede abrir! ¡Me voy a morir, me voy a morir, no quiero! ¡No se puede salir por ningún lado! ¡Auxilio!


La escena y los diálogos finales corresponden al director y a los actores que interpretan. El autor se declara incompetente.

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