HÉCUBA, LA PERRA, DE HUGO HIRIART

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HÉCUBA, LA PERRA, DE HUGO HIRIART



Tragicomedia según Eurípides
DRAMATIS PERSONAE
· Poseidón
· Hécuba
· Troyana gorda
· Troyana flaca
· Taltibio
· Casandra
· Andrómaca
· Astianax
· Menelao
· Helena
· Agamemnón
· Poliméstor
· Hijos de Poliméstor
· Mujeres de Troya
De un lado, el mar con las naves de la flota griega, del otro Troya ardiendo, al centro las tiendas de los guerreros donde yacen cautivas las mujeres troyanas y allí aullando de dolor la reina derrotada, Hécuba la Perra. ¿Cómo no visualizar la escena en el tablado de un teatrino de muñecos? Y así, la obra fue concebida para títeres, como ejercicio final de un taller de muñecos parlantes, pero, lo que un títere puede hacer muy bien con cierta facilidad, tal vez pueda tras muchos trabajos y desvelos acercarse a lograrlo un actor genial. El juego de traslados y deformaciones de la obra,-del que la comicidad por acumulación de desgracias no es más que un punto -puede el lector imaginarlo en la Grecia que sea de su predilección y entusiasmo. Alcese, pues, el telón que la obra, clásicamente, principia con un dios llorando en escena. 
1. PRÓLOGO
Poseidón.
Yo, Poseidón, el dios que flota en el mar, estoy viendo Troya, mi amada ciudad. íAy! tan grande puede ser el dolor de un dios que toda la sal del mar viene de mis lágrimas. Porque Troya será destruida, y pronto de ella no quedará piedra sobre piedra. Desde aquí puedo verla.
Ilustraciones de Hugo Hiriart
Hace unos días los griegos astutos entraron en la ciudad trotando en un caballo de madera. Diez años resistió Troya, pero no pudo más, y en sus calles y templos ha corrido la sangre. No veo ningún guerrero troyano, seguramente todos han sido muertos. íAh! pero veo a las mujeres troyanas, antes arrogantes, ornadas con diademas y virtudes, hoy cautivas, esclavas, botín de guerra. Ahí están en los campos de concentración donde las guardan los griegos. Veo también una perra echada… No, no es un perra, es Hécuba, la reina anciana, esperando conocer su destino de esclava. Ha cortado sus cabellos y razgado sus vestiduras…
¿Pero, qué hago yo aquí contemplando estas ruinas? Me voy, regreso al silencio y a la paz del fondo del mar no agitado por las guerras y el dolor de los mortales. Adiós Hécuba. Mujeres de Troya, adiós. Y adiós a ti, ciudad de altas torres, adiós, Troya, adiós.
2. HÉCUBA
Hécuba
íAy! ítodo lo he perdido! Fui reina, madre, esposa en esta ciudad y ahora soy esclava. Las lanzas de los griegos han destruido Troya. ¿Por qué, ay por qué? ¿Dioses, por qué me castigan permitiéndome vivir tantos años, ay, para qué tengo ojos en la cara? He cortado mis cabellos, luto por todos los míos… Dioses yo ya no puedo vivir.
3. HÉCUBA, TROYANA GORDA Y TROYANA FLACA
(Salen dos mujeres troyanas. Parece que lloran, pero ya de cerca advertimos que lo que hacen es reir y parlotear muy contentas. Una es gorda, la otra es flaca).
Gorda
Hécuba, a ti te buscábamos. Pero, ¿qué haces allí?, ¿te caíste? Vamos a levantarla (hace por levantarla).
Flaca
Otra vez llorando, Hécuba. Mira nada más cómo tienes los ojos…
Hécuba
íAy, ay! No puedo más (se desploma.) Somos esclavas de los griegos, somos su botín, ya no tenemos quien nos defienda y harán de nosotros lo que quieran…
Gorda
(Como si nada) Bueno, no te pongas así, por favor… A ver, a ver… Nada de eso, nada de eso (la levanta). Mira nada más que fachas… Ya van a elegir los griegos a sus compañeras y ¿ quién se va a fijar en ti con esa cara y esos andrajos? (le ajusta las ropas).
Hécuba
¿Compañeras, dices?
Esclavas, ay, siervas (pausa horrorizada), concubinas, sí, concubinas. . .
Flaca
Concubinas, eso ya suena mejor… Bueno, bueno, no te pongas así… Mira nada más lo que le hiciste a tus cabellos, íqué peinado es ese! ¿Qué te hiciste, mujer? íUn espejo! (saca un espejo).
Hécuba
No quiero volver a mirarme en ningún espejo. Rapé mi cabeza y esparcí mis cabellos sobre las tumbas de mis hijos, quiero vestir andrajos y dormir sobre la tierra desnuda… Quita eso de aquí (aparta el espejo).
Gorda
Bueno, nosotras seremos tu espejo. A ver, a ver, por fortuna todo tiene remedio en esta vida… Déjame verte.
Hécuba
¿Qué es eso que traes allí? ¿Es tu perro Kalakamidas? ¿no lo mataron con todos los nuestros? ¿por qué lo pintaste de rojo?, ¿es sangre?
Flaca
No, Hécuba, no, ¿no puedes pensar en otra cosa?
Hécuba
Déjame… ¿qué es eso? ¿Qué es? íAy, una peluca! íUna peluca! 
Gorda
(Luchando por ponerle el tocado) Andale, mujer, este color te va muy bien… A ver, a ver íPero qué mujer más terca! Ayúdame, detenla, espérate, te vas a ver muy bien… (luchan las tres).
Hécuba
Una peluca roja, toda la sangre que ha corrido y yo con la peluca roja, roja, déjenme… déjenme…
(Suena la trompeta que anuncia la llegada del mensajero Taltibio. Las mujeres suspenden la lucha, la peluca queda ladeada grotescamente sobre la cabeza de Hécuba).
Gorda y Flaca
Es Taltibio, el mensajero, ¿qué noticias traerá del campamento griego?
Hécuba
Funestas. cosas horribles. Ay, ¿cuánto más se puede sufrir?
4. DICHOS, TALTIBIO Y CASANDRA
Taltibio
(Notoriamente tartamudo) Dede, dede, de los griegos a las cautivas troyanas. Mumu, mumumujeres de Troya su destino… (Duda) su destino… su destino será…
Gorda y flaca
(Ansiosas) ¿Qué?, ¿cuál?
Taltibio
Este, este, quiero decir, Mumujeres de Troya, cautivas… Gorda y flaca
¿Qué cosa? (Se acercan a Taltibio como antes a Hécuba) Acuérdate, por favor, despacio… A ver… Despacio Taltibio…
Taltibio
Este… quiero decir, se me dijo que les dijera que… Bueno, este este, en mi calidad de mensa, mensa, mensajero se me indicó…
Gorda, flaca y Hécuba
¿Qué cosa?
Taltibio
íAh, sí! La suerte de las mujeres de Troya se ha decidido…
(La gorda y la flaca prorrumpen en gritos de júbilo. Hécuba solloza)
Taltibio
Serán sepa… sepa…
Gorda y flaca
¿Seremos sepa?
Taltibio
Serán separadas. Un amo para cada una. Lo que quiere decir que no habrá dos para una.. ni una para dos… Sino que una para uno…
Gorda y flaca
Es mejor así, muy sabia decisión; nada como la vida en pareja. Sigue Taltibio, sigue…
Hécuba
Mis hijas, mis hijas ¿a quién estarán sometidas, y Andrómaca, la esposa de Héctor, mi hijo hoy?…
Taltibio
Espérate… ¿Qué dices? No, no, no puedo contestarte todo al mimismo tiempo.
Gorda y flaca
Sí, espera Hécuba, ya ves que el muchacho no brilla mucho por sus luces… A ti hay que hablarte despacio, ¿Verdad Taltibio? (Hacen signos a Hécuba indicando la lentitud y dificultad de los razonamientos de Taltibio).
Taltibio
Este, despa, despacio… ¿Qué estaba didiciendo? Ah sí: Mumujeres troyanas, vuestro destino ha sido…
Gorda y flaca
Ya Taltibio, ya, no te esfuerces tanto, ya vamos entendiendo…
Taltibio
¿Qué qué papasa? Un incendio, las troya, las troyanas quieren momorir achicha, achicharradas.
Hécuba
íCasandra, Casandra la delirante!
Taltibio
La loquita. Que apa, que apague la antorcha… Bue, bue, bueno… Viene bailando.
Casandra
íAh, qué feliz soy! Mis bodas, madre, no me felicitas por mis bodas… con Agamemnón…
Hécuba
¿Tú también, Casandra?
Gorda y flaca
(para ellas)
Ya se ve que Casandra no está tan loca como parece…
Hécuba
¿Qué dices, hijita, tú la pura sacerdotiza del Sol cantas la blasfemia de tus bodas?
Casandra
Yo vengaré a Troya.
Hécuba
¿Tú, Casandra?, ¿qué podrás hacer?
Casandra
Mi cuerpo será el vivo puñal que abata a Agamemnón, rey de los griegos. Tiemblo ante las erguidas velas aqueas, tiemblo ante las pupilas de Clitemnestra, la mujer del rey. Pero yo traeré la desgracia sobre la casa de Atreo…
íAh, qué feliz soy, madre, qué feliz!
Hécuba
La noche de la locura vela tu desgracia, Casandra, hija mía, Sí, tú eres de verdad la más feliz de todas nosotras.
Casandra
íAy, madre, tú no llegarás a tierras griegas! Tú, madre, te quedarás aquí, aullando, aullando, mordiendo como una perra, roja, desesperada y feroz. Ay, madre. Adiós, madre. Himeneo, himeneo. íAh, mis bodas, mis bodas! La hora de la justicia, ven Agamemnón, ven conmigo al tálamo, al tálamo. . .
(Vase Casandra)
Hécuba
Y mi hija Polixena, la dulce Polixena, ¿a quién le fue deparada?
Taltibio
¿Polixena?, ¿Polixena? No sé. . . ¿Tiene un ojo de un color y otro de otro, quiero decir, que los dos ojos no son iguales? Gorda, flaca y Hécuba
No, no. Polixena, la princesa, casi una niña…
Taltibio íAy!, íAy!, íHay tantas! A ver es muy gorda y tiene separados los dientes de enfrente y…
Gorda y flaca
No, no… Esto va a ser el cuento de nunca acabar (Disgustadas, impacientes) Fíjate bien, Taltibio, Polixena, la hermosa Polixena, hija de Príamo y Hécuba, princesa…
Taltibio
íAh!, sí, se va a casar con Aquiles…
Gorda, flaca y Hécuba
íCon Aquiles! (Hécuba grita; las otras dos se horrorizan) íAquiles está muerto!
Taltibio
(Orgulloso) Ya lo sé.
Gorda, flaca y Hécuba
¿Entonces?
Taltibio
Irá a servirlo allá donde está Aquiles.
Hécuba
La matarán. íOh!, la esposa de un muerto: ¿te di a luz para que bajaras a amar a una tumba? La matarán, Taltibio, contesta, contesta.
Taltibio
No.
Gorda, flaca y Hécuba
¿No? (Perplejas) ¿Entonces?
Taltibio
No, ya la mataron. Todos los griegos lloraron, yo también, nunca he visto nada igual: estaba seria y muy tranquila; no permitió que nadie la tocara, se despojó hasta la cintura de sus vestidos y ofreció su pecho al puñal del sacrificador. Dijo que había nacido princesa y que prefería morir a ser esclava; dijo también que las troyanas acabarían por envidiar su suerte… Todos estábamos admirados de aquel espectáculo: la más hermosa y la más arrogante… No sé como decirlo… Iba a morir y nos estaba despreciando… Nadie ni nada tocó aquel cuerpo perfecto, hecho del mármol más puro; sólo el puñal del sacrificador… Yo lloré mucho…
Hécuba
Polixena, pura niña mía, íqué ha sido de tu sangre de doncella!
Taltibio
(En tono oratorio) Sí, Polixena, una mujer digna de compartir el lecho del mejor de los guerreros.
Hécuba
íAy, dioses, qué bestialidad la de los griegos! Pobre Polixena, es incomprensible… (El llanto incontrolable le impide seguir hablando).
Gorda y flaca
¿Y nosotras? (Curiosas, anhelantes) ¿Nosotras con quién vamos a ir?
Gorda
¿Quién me eligió de compañera?, ¿hubo mucha disputa?
Flaca
¿Y a mí?, ¿quién será mi amo?
Taltibio
¿Ustedes? Por lo que veo ustedes son del montón que nadie quizo. Yo creo que las echarán a suertes, se las van a jugar, más por el gusto de jugar que por otra cosa, digo yo.
Flaca y gorda
Infeliz, ¿Cómo te atreves a hablarnos así? Tú no eres más que un criado… Puerco…
(Vanse Gorda y Flaca persiguiendo a Taltibio).
Coro
¿Qué será de nosotras, las mujeres de Troya?
Y a los capitanes griegos deciden nuestro destino. ¿Qué será de nosotras? ¿Dónde seremos esclavas?
5. HÉCUBA, ANDRÓMACA, ASTIANAX, GORDA, FLACA, TALTIBIO.
(Salen en un carro tirado por caballos Andrómaca y su hijo Astianax)
Hécuba
Andrómaca, íay, Andrómaca y Astianax, verlos es como un bálsamo para mí…
Coro
Es Andrómaca, la perfecta esposa de Héctor, el matador de hombres. Y lleva en sus brazos a Astianax, su hijo. íAh!, cómo ama Hécuba a su nieto, el hijo de Héctor.
Andrómaca
¿Quién eres, anciana? ¿Qué quieres de mí y de mi hijo?
Hécuba
Soy yo, Andrómaca, soy yo.
Andrómaca
íHécuba! No te había reconocido con esos andrajos y esa peluca. ¿Por qué andas disfrazada? ¿Tienes algún plan de fuga?
Hécuba
No Andrómaca, nosotras, las cautivas troyanas, ¿que podemos hacer? Mi única esperanza, la que me hace vivir, está puesta en este niño y en mi hijo Polidoro a quien guardan a salvo. Coro
íPolidoro! el único hijo varón de los cincuenta hijos de Príamo que aún vive.
Muy niño lo enviaron los reyes a las cortes de Poliméstor, el rey de Tracia y amigo de Troya.
Querían librar al niño de los horrores de la guerra.
Con él iba un arca llena de oro.
Andrómaca
Son unos niños, ¿qué les puedes pedir?
Hécuba
Ahora nada, pero ellos crecerán, y no olvides que son el hijo de Príamo y el hijo de Héctor, Ellos nos vengarán.
Andrómaca
La admirable Polixena, también fue hija de Príamo, y también fue hija tuya, desdichada Hécuba.
Hécuba
Dime Andrómaca, ¿tú a quién has sido deparada?
Andrómaca
El hijo del asesino de Héctor, el hijo de Aquiles, es quien me reclama para su lecho. Pero yo no he conocido otro hombre que Héctor y no quiero, no permitiré que sus manos estén sobre mi cuerpo. Dicen que una sola noche de placer basta para domar a una mujer, pero yo no se la daré.. Odio mi propio cuerpo. No, no; él no tendrá nada de mí,nada.
Hécuba
Hija mía, Héctor ha muerto y tu llanto no lo hará revivir. Olvídalo. Con las mismas virtudes que en ti amara mi hijo Héctor, y de las cuales estás tan orgullosa, procura, por favor, agradar a tu nuevo marido…
Andrómaca
(Ya va a salir, pero refrena bruscamente el carro) Y eres tu, vieja, la madre de Héctor, quien me da estos consejos de alcahueta. Me das asco. Ponte la peluca que traes en las manos y ve a que los griegos se rían de la reina de Troya.
Hécuba
No, Andrómaca, no me malentiendas, hazlo por tu hijo, por Astianax, el príncipe de Troya, él nos vengará, Andrómaca, él levantará otra vez esta ciudad y nos vengará. El destino de Troya está en tus manos, Andrómaca.
Andrómaca
Cállate, anciana, cállate.
(Se anuncia la entrada de Taltibio. Llega seguido de la Gorda y la Flaca)
Coro
Llega Taltibio, el mensajero de los griegos, ¿qué noticias traerá?
¿Qué nuevos males no esperan? Ya tiembla Hécuba antes de oírlo.
Taltibio
Mómaca, Mómaca, Andrómomaca, ¿eres tú? Dididigo, a ti te buscaba, te rerreconocí por, por el carro… Este… íHécuba que fuiste la esposa del más valiente de los troyanos! No, no, perdón. íAndrómomoca, que fuiste la esposa del más valiente de los troyanos, de Héctor!… (Se detiene) Es inútil, ees iiinútil, no, no me atrevo a seguir adelalante.
Andrómaca
¿Qué te pasa? Algo horrible vienes a decirnos puesto que así nos empiezas a hablar.
Hécuba
No, Andrómaca, espera, Taltibio tiene siempre mucha dificultad en trasmitir los mensajes.
Coro
Pobre Hécuba que culpa a Taltibio el de Pocas Luces y Palabra Dificultosa de la ansiedad de Andrómaca. Noticias funestas traerá el lento Taltibio de las tiendas de los guerreros griegos.
Taltibio
Este, este, buebuebueno, mandan, or, or, ordenan que tu hijo… No, no puepuedo, ¿cómo decir lo demás? ¿Papara qué me habrán escogido a mimí para hacer de mensa, de mensa, de mensajero?
Andrómaca
(Estrechando contra su pecho a Astianax) ¿Va ser mi hijo de un amo diferente del mío? ¿Nos van a separar?
Taltibio
Ningún griego hará de este niño su esclavo.
Andrómaca
¿Van a dejar sin amo al hijo de Héctor? ¿Lo abandonarán solo aquí en estas ruinas?
Taltibio
Peor que eso. Es horro, digo, digo va a ser horri, horrible. El ojo, el ajo, el hijo de Héctor… Pero, no, no puedo decirlo.
Andrómaca
Mira Taltibio, yo te agradezco mucho la cortesía, el cuidado que tomas, pero, la verdad me estás torturando aún más con tanta delicadeza. Habla de una vez.
Taltibio
Van a matar a tu hijo. Es momo, es momo, es momonstruoso. Ahora ya sabes la verdad.
Andrómaca
Me dices lo peor que podía oír.
Taltibio
Odiseo dede, Odiseo dede, dedefendió este horrorror y salió vencedor, digo, salió vencedor.
Andrómaca
Es demasiada pena, más de la que nadie podría soportar. Taltibio
Dijo que no había que dejar vivivir al hijo de tan tan valiente padre.
Andrómaca
íOh!, que algún día sus propios hijos no encuentren piedad. Taltibio
Lo dejarán, lo dejarán, lo dedejarán…
Andrómaca y Hécuba
¿Qué?
Taltibio
… Caer de las murallas de Troya. Estrella, estrella, estrellado, será estrellado.
(Taltibio intenta tomar en sus brazos al niño. Andrómaca se resiste)
Taltibio
Dede, dede, deja que así suceda. Sé inteligegente y no pelees. Piepiensa: tu ciudad ya no existe, mumurió tu esposo, estás en nuestro popo, poder. ¿Puede una sola mumujer pelear contra todos los ejercicitos de Grecia? No te popongas así: si los soldados se enojan ni tutumba tendrá y nanadie tendrá compasión de él. Seva, seva, se valiente y cállate, y tu hijo tendrá honrosa sepultura.
Andrómaca
Oh, hijo amado,mi única riqueza, tus enemigos te matarán y dejarás a tu madre sumida en la soledad. Mueres por la nobleza de tu padre, la valentía en la que tantos hallaron protección decide ahora tu asesinato. Pobre niño, ¿también tú lloras? ¿Sabes lo que te harán? Tus deditos se aferran a mis vestidos. ¿Qué ganas acogiéndote como un pajarito bajo mis alas? No, Héctor no ha de alzarse de las tinieblas blandiendo la lanza gloriosa para salvarte. Serás echado al vacío y morirás destrozado. íOh,da a tu madre un último beso! deja oler tu dulce y fragante cuerpecito. ¿Para esto te crié? ¿Para esto te estrechaba en mis brazos? Ay, otra vez, la última vez, acércate a tu madre, apriétate a su seno, anuda tus brazos a mi cuello, y pon tus labios sobre mis labios. (Abraza a Astianax) íGriegos salvajes! ¿Por qué matar a este indefenso niño que nunca hizo ningún daño? íOh, llévenselo ya, arrástrenlo, despéñenlo, devoren su carne si eso quieren! Yo no podré salvarlo de su destino.
Taltibio
(Toma al niño en los brazos) Este, ven, niño, dedé, dedé, deja el regazo de tu dodo, de tu dodo, de tu doliente madre. Susube a los altos muros construidos por tus papapadres. Allí termina lala, lala, la vida. Esta fue la orden. Yo no haré esto, yo no teté arrojaré. Oh, Oh, otro sin pie, sin piedad, otro que no esté tan avergonzazado como yo, debería ser el que lleve estos mensa, mensa, mensajes. Yoyo, nono.
(Vanse, Andrómaca, Taltibio y Astianax, la Gorda y la Flaca.) 
6. HÉCUBA, MENDAO, HELENA
(Menelao sale violentamente a escena. Está furioso, habla a gritos)
Menelao
¿Dónde está la adúltera, la perra?, ¿dónde está? (Aulla) íAhaaaha! Día feliz. Voy a hacer que la devoren viva los perros hambrientos, voy a tirarla a la basura, voy a asfixiarla lentamente con mis propias manos… íHelena no te escondas!
íVas a morir, Helena! íAhaaha! Diez años de matanzas y hoy recobraré a la adúltera. Quiero verla temblar de miedo. íHelena! íQue la traigan aquí arrastrando de los cabellos!
Hécuba
(la reina está sentada en el suelo, callada, casi oculta) No, no, no Menelao, no.
Menelao
(Sobresaltándose) ¿Qué cosa? ¿quién está allí? (Volviéndose para todas partes) ¿No qué? ¿No qué?
Hécuba
(Muy triste) No, Menelao.
Menelao
(Descubre a Hécuba) ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?
Hécuba
Soy Hécuba, reina de Troya.
Menelao
Ah, sí, te reconozco. ¿No qué? ¿No debo matarla? En vano suplicarás el perdón de la traidora: haré que mis soldados, míralo bien, para divertirse, la maten a pedradas, o, mejor,la llevaré de regreso a Grecia y la entregaré a la furia de las madres y las viudas de los que quedaron en estas tierras. En vano pedirás que no la mate.
Hécuba
No, Menelao, no. Mátala, mátala, pero no la veas. El castigo de Helena es el único acto de justicia que aún espero. Pero, no la veas.
Menelao
Quiero volver a verla. íDónde estás Helena, no te escondas, voy a echarte a la basura!
Helena
(Cantando) Menelao, Menelao…
Menelao íHelena!
Hécuba
(Hace por Menelao para que no se vuelva a ver a Helena. Este esfuerzo sugiere que Hécuba y Menelao están bailando.) No la veas, no la veas.
Menelao
íHelena!
Hécuba
Ya no importa, fue suficiente con que la escucharas. Todo está perdido.
Menelao
íHelena!
Helena
Menelao, cállate. Estoy muy, muy enojada contigo…
Menelao
Pero, Helena… (Vacila, quiere recobrarse y grita) vine por ti, Helena, a castigarte…
Helena
¿A castigarme? Ya hablaremos de todo esto cuando lleguemos a la casa, ¿eh?
Menelao
No, no… Yo no hice nada, ¿por qué?
Helena
Ya veremos, ya veremos, mosquita muerta…
Menelao
(Suplica) Helena…
Helena
No me hables, no me hables, quítate de mi vista.
Hécuba
Menelao, Helena causó toda la matanza de Troya: fue en tu propio lecho, tibio aún de tu propio cuerpo, allí se entregó regocijada y lujuriosa a mi hijo Paris… Sé un hombre, Menelao, y castígala.
Helena
Te prohibo terminantemente que le digas una sola palabra a la vieja. Vine a hablarte a ti, vieja, y no a este… Quítate de mi vista… La única culpable de la guerra eres tú, anciana, tú y tu loco amor de madre. A mí las guerras me aburren muchísimo… Menelao, ¿qué haces ahí parado?
Menelao
Este, yo, este….
Helena
Yo, la verdad, no tengo nada que ver con estas cosas. Tú, querida ancianita, a quien los dioses mandaron acabar con su maldito hijo Paris para que no cayeran sobre nosotros las desgracias, tú tienes la culpa. Tú, junto con tu cómplice, el viejo Príamo, desobedecieron, y ¿qué pasó? Troya destruida, todos los troyanos muertos y todas ustedes esclavas, nada más mira a dónde nos llevó tu amor de madre.
Hécuba
Menelao, castiga a la bestia. Fíjate que, muerto Paris, la insaciable buscó con curiosidad lujuriosa el lecho de su hermano Deifobo.
Menelao
(Grita) No, no, ¿quién es ese Deifobo?
Helena
No pongas esa carota. Si quieres saberlo, ese Deifobo me arrastró, se aprovechó de mí. Tú me habías abandonado. Tú no supiste estar conmigo y protegerme. Una se aburre cuando está sola, ¿por qué no me supiste cuidar?, a ver ¿por qué? Tú eres el culpable, tú y la vieja.
Hécuba
¿Cómo es posible tanta injusticia y tanto descaro? Dioses, dioses, ¿qué puedo hacer yo, qué puedo hacer? Menelao por favor mátala, mátala.
Helena
Menelao no digas una sola palabra y vámonos ya, andando, andando… Ya verás cómo te va a ir cuando lleguemos a la casa por andar de descuidado, ya verás, andando, sht, sht, sht, vámonos, vámonos… Adiós vieja, adiós querida suegra, adiós y no te olvides de mí…
Menelao
Sí, Helena, sí, allí voy, allí voy… (Vanse.)
Hécuba
íAy, ay, cuánta injusticia! (Grita, aúlla y ladra) ¿dónde está la mano de los dioses? ¿Dónde está? ¿Qué puedo hacer yo, qué puedo hacer yo?
7. GORDA, FLACA, TALTIBIO, HÉCUBA, AGAMEMNÓN.
(Taltibio va huyendo. Se oculta en alguna parte. Salen la Gorda y la Flaca. )
Gorda
¿Dónde estará escondido? I(Lo llama a gritos) Taltibio, ¿Dónde estás?
Flaca
Así no va a entender, Grítale (imitando): Tataltitibio, dodo, dodo, ¿dónde estás? Así sí te entiende
(La Gorda y la Flaca buscan. Taltibio descubre el cadáver de Polidoro)
Taltibio
Que que, que que, ¿Qué es esto? Es un cadáver troyano.
(Se mueve y se encuentra después de algunas carreras con la Gorda y la Flaca)
Gorda
Tataltitibio.
Taltibio
Un cuervo, un cuervo, un cuerpo. Vovoy a avisar.
(La Gorda y la Flaca le cierran el paso. Taltibio señala el cuerpo)
Ootro troyano, un soldado… (La Gorda y la Flaca se acercan al cadáver.)
Gorda
Espera, Taltibio, es un niño.
Taltibio
¿Un niño? ¿Y qué qué hace aquí?
Flaca
Es Polidoro, el último hijo de Príamo y Hécuba. Lo mataron. . Taltibio
(Se acerca) Sí y le cortaron el pes, el pes, pescuezo quién sabe dónde.
El mar, el mar, el mar lo trajo hasta aquí.
Flaca
Vamos a llevárnoslo (Lo cargan la Flaca y la Gorda)
(Sale Hécuba)
Hécuba ¿Qué llevan allí?
Gorda y Flaca
Nada, nada.
Hécuba (Se acerca) Ay, un cadáver. ¿Quién es? ¿Mi hija Polixena?
Gorda y Flaca
Nóo, nóo, Polixena, nóo.
Hécuba
Ay, Astianax, mi nieto Astianax, el hijo de Héctor…
Gorda y Flaca
Nóo, a ver, a ver, ¿Quién es?
Hécuba
No es Astianax. íAy! Mi hija Casandra que ha muerto, murió la desdichada Casandra.
Taltibio
Nono, Casandra vive.
Hécuba
¿Entonces, quién? Nadie puede soportar tanta pena.
Taltibio
No la veas, véte de aquí, vevete de Troya.
Hécuba
(Avanza) Quiero saber. íPolidoro! Mi hijo Polidoro.
Taltibio
Lolo mataron y echaron al mar. Poseidón lo trajo hasta aquí papara dada, dadártelo. (Hécuba queda perfectamente seria, casi pasmada) ¿Didi, didices que es tu hijo? (Hécuba calla)
Gorda y Flaca
Sí es su hijo. Taltibio por favor déjala en paz.
Coro
íAy Hécuba! Ya no tienes por quién sufrir.
Tus penas han terminado, Hécuba.
Ya no tienes nada qué temer
Ya nada te pueden arrebatar
Estás sola, humillada y sola, sola, ya nada puedes temer. íAy, Hécuba! tus desgracias han terminado:
lo has perdido todo y ya no tienes miedo, ningún miedo.
íAy Hécuba desdichada de ti!
Taltibio
Yoyo mejor me voy. (Va a irse)
Hécuba
(Transformada, seria, como una reina, sin llantos, ordenando) Taltibio, espera, tengo algo que ordenarte.
(Taltibio, La Gorda y la Flaca se sorprenden)
Coro
Hécuba habla otra vez como reina.
Hécuba
(Se despoja de la peluca) Taltibio, ve hasta dónde está Agamemnón y dile que venga a verme, que quiero hablarle.
Gorda y flaca
(Va a reprender a Hécuba) Hécuba tu peluca…
Hécuba
Cállense.Traigan al niño, quiero verlo. Más cerca. No te muevas así. Acerca el cuerpo de mi hijo.
Coro
íAy, dioses, ¿ qué pasa por Hécuba que ya no llora ni se lamenta? A su hijo Polidoro lo mató el rey Poliméstor cuando supo la ruina de Troya.
Fue por el oro que el niño llevaba, por codicia, y ella no dice nada, no llora, no dice nada.
Traicionaron las leyes sagradas de la hospitalidad, asesinaron a su hijo y ella no dice nada.
Hécuba
Déjenme verlo. Sí, eres tú Polidoro y a ti te mató por codicia Poliméstor.
(Suena la trompeta de Taltibio)
Gorda y flaca
Es Taltibio, el mensajero de los griegos, Qué noticias… Hécuba
(Muy seca) Cállense ustedes dos.
(Sale a escena Agamemnón, acompañado de Taltibio). Agamemnón
¿Para qué me llamas. Hécuba? Taltibio dice que tienes mucha urgencia de verme. Habla, yo estoy muy ocupado, organizar el regreso es muy complicado hay mucha política y yo soy el jefe… dime… pues…
(Hécuba va a hablar, pero Agamemnón llama a Taltibio y le dice algo al oído. Taltibio vase, entretanto se da el aparte de Hécuba).
Hécuba
(Aparte) ¿Qué hago? ¿Me abrazo a sus rodillas y le pido ayuda o sufro en silencio? (Se resuelve) Agamemnón…
Agamemnón
(Vuelve Taltibio) Espera un momento (Agamemnón acciona vehementemente, dice cosas al oído de Taltibio que nosotros no escuchamos) ¿Qué te pasa Hécuba. En qué estás pensando? (pausa) ¿Quién es ése? íAh! Es un troyano. Todavía hay troyanos vivos ¿cuántos, dónde están? Taltibio, un troyano vivo, averigua.
Hécuba
(Vuelve a entrar Taltibio; escena igual a la anterior) (Aparte) El es mi única esperanza, tengo que rogarle, no hay nada más para mí… Agamemnón…
Agamemnón
(Despide a Taltibio) Te estoy oyendo, aunque estoy muy ocupado, sí, muy ocupado, y tengo muchos problemas… ¿Quién es ése?
Hécuba
Mi hijo Polidoro. Oh, no pongas esa cara: es el último de mis hijos varones. Muerto él ya no hay ningún guerrero troyano vivo, niño, ni adulto, no temas.
Agamemnón
íAh! Bueno. Lo mataron, ¿verdad! ¿Quién y por qué? Explícame qué sucedió. Es un caso raro. Taltibio, investiga cómo llegó hasta aquí el cuerpo del niño… Dime, pues, ¿Qué sucedió? (Hécuba se acerca y explica)
Hécuba
Yo me abrazo a tus rodillas y por tus barbas imploro tu ayuda.
Agamemnón
¿Qué quieres? ¿Qué puedo hacer yo? ¿Quieres tu libertad? Hécuba
No, yo no quiero nada para mí. Pido de ti, el rey, el jefe de todos los guerreros, un acto de justicia, Polidoro, el más niño de mis hijos, fue enviado para salvarlo de la guerra a las cortes de Poliméstor, rey de Tracia y entonces amigo de Troya Con él llevaba un arca llena de oro. Cuando Poliméstor supo la ruina de Troya violó todas las leyes sagradas de la hospitalidad, mató a mi hijo y después violó las leyes aún más sagradas y no le dio sepultura al cadáver, sino lo arrojó al mar.
Agamemnón
íAh, Hécuba! Me gustaría castigar al injusto, al ávido, al asesino y al impío, pero no puedo.
Hécuba
¿No puedes?, ¿hay algo que un rey no pueda hacer? ¿Tú tampoco eres libre, Agamemnón?
Agamemnón
Mira, si castigo a Poliméstor, que ahora es aliado de los griegos, los soldados sospecharán, habrá rumores, dirán que lo hago por amor a Casandra- que, como sabes es parte de mis ganancias-, dirán que estoy anteponiendo la tibieza d lecho a los intereses de los griegos… ¿Entiendes?
Hécuba
Entiendo que prefieres la seguridad a la justicia, que por seguir mandando admites la injusticia.
Agamemnón
Así es, Hécuba, yo soy un político. Yo tengo que ver por todos, por todos. Lamento de verdad no poder ayudarte.
Hécuba
Puedes ayudarme sin comprometerte.
Agamemnón
¿Cómo?
Hécuba
Di a Poliméstor que venga aquí. Ordénale que venga con sus hijos, dile que traiga a los niños. Yo me encargo de todo. Una esclava te enseñará a hacer justicia a ti, al más poderoso de los hombres.
Agamemnón
Pero, ¿tú que puedes hacer? ¿Una anciana?
Hécuba
Están todas las mujeres de Troya, no se te olvide.
Agamemnón
Pero tú lo has dicho, son mujeres.
Hécuba
Tú vas a ver lo que somos capaces de hacer las mujeres de Troya. Nada más no dejes pasar a la guardia de Poliméstor. Nosotras haremos lo demás.
Agamemnón
Eso no te lo puedo negar. Taltibio, que vayan a buscar a Poliméstor y a sus hijos. ¿Qué vas a hacer, Hécuba, qué vas a hacer? Bueno, yo me voy, estoy muy ocupado, Hécuba, yo soy un político. Me voy, me voy, Taltibio, Taltibio. (Vase)
Hecuba
Bien, déjamelo todo a mí, yo sé muy bien lo que puedo hacer… (Aúlla).
9. HÉCUBA, GORDA, FLACA, POLIMÉSTOR Y SUS HIJOS, MUJERES DE TROYA, CASANDRA.
(Suenan trompetas.Sale a escena Taltibio seguido de Poliméstor y sus pequeños hijos -hay que poner cuidado en que éstos sean muñecos singularmente atractivos, cálidos, simpáticos.)
Hécuba
Poliméstor, amigo mío, gusto tiene una de verte entre tantas desgracias.
Coro
¿Qué hace Hécuba? ¿Qué trama Hécuba?
¿Por qué le habla así al asesino de su hijo?
Poliméstor
He venido, queridísima Hécuba, con todos mis hijos, como lo has pedido… Ah, Hécuba, cara mía, yo quiero ser hermano tuyo en la desgracia…
Coro
Lo serás, lo serás de verdad.
Hécuba
Ven un momento (se aparta un poco con Poliméstor). Dime ¿mi hijo Polidoro, al que tú sabes que quiero más que a mi misma, está sano y bien? ¿Sigue tan sonriente como siempre? ¿Está gordito? Estoy aquí cautiva y quiero saber: no puedes imaginar el placer que siento cuando me hablas de mi Polidoro.
Poliméstor.
Sí, sí, juega con mis hijos y está sano y fuerte. Es muy brioso,como todos los hijos de Príamo y Hécuba.
Hécuba
¿Verdad que sí?
Coro
El niño jugó con las corrientes y los delfines cuando su cuerpo se meció en el mar.
Hécuba
¿Y éstos son tus hijos, Poliméstor? Son también saludables y fuertes. Mira como juegan. Algo tienen de mi Polidoro que ha jugado con ellos. Podría ser uno de ellos. Míralos, míralos, Poliméstor, qué lindos son todos.
Coro
íAy, Hécuba, detén tu mano!
íTroyanas, los niños son un limite de pureza que no podemos traspasar! íHécuba, Hécuba!
(Las troyanas se van agolpando sórdidamente alrededor de niños. Se desplazan con un cierto aire gangsteril de salvajismo refrenado. Los niños juegan entre ellas sin ninguna tensión.)
Hécuba
Ven, Poliméstor, ven conmigo, diles a tus hijos que te sigan… íAh, Poliméstor, yo deseo que después de esta tarde vivas muchos, muchos años! (Hécuba principia a aullar queda, casi imperceptiblemente).
Poliméstor
¿Qué pasa? ¿Qué está pasando?
(Las mujeres, armadas con enseres domésticos, inician la matanza. Algunas aferran a Poliméstor y otras le sacan los ojos con cuchillos de cocina. Hécuba corre de aquí para allá aullando.)
Troyanas
Ven niñito, ven. Córtale la lengua. Muere por mi padre, por mi esposo. Falta uno. Esta por aquí escondido. íAh, aquí está! (Etcétera.)
Poliméstor
¿Donde estás, Hécuba? íEstoy ciego! Hécuba mataste a mis hijos inocentes. íHécuba, perra! íPerra! íPerra!
Hécuba
(Quiere hablar, pero sólo aúlla) todooo (aullido), todooo Príamoo (aullido),Troyaaa(aullido),Troyaaa (aullido, aullidos irreconocibles.)
Poliméstor
íHécuba, Hécuba!
(Hécuba aúlla, vase tambaleante Poliméstor, vanse las troyanas. Trova arde. Sale Casandra).
Casandra
Brilla Troya como la sangre. Madre mía, perra. Ha llegado el fin de todos, multiplicadora de horrores. Adiós ciudad de altas torres, adiós perra, madre mía, tanto sufrimiento hizo de ti una perra y como ella mordiste. Ahora sufrirán los vencedores, adiós… íHécuba! (Pausa) íHécuba!
(Vase Casandra. Hécuba permanece sola aullando durante largo rato, largo rato.)

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