LOS GALLOS SALVAJES. HUGO ARGÜELLES

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LOS GALLOS SALVAJES

HUGO ARGÜELLES

PERSONAJES:
El Padre, Luciano Miranda 
Otoniel 
El hijo, Luciano Eduardo 


La acción sucede del medio día al anochecer total, en una sala rústica de región costera.
Epoca: Actual.
Lugar: un Pueblo de la Huasteca veracruzana.
ACTO I
1er. Cuadro
Mediodía. Mucha luz de sol.
Sala de casa rústica. Pocos muebles. Presidiendo el espacio sobre un estrado, un gran sillón de mimbre, en el que está el padre, bebiendo, mientras Otoniel le cura la pierna herida.
En las paredes muchas fotografías -algunas amplificadas- en las que vemos al padre abrazando y sonriendo a diversos gobernadores y políticos.
Por la ventana entra la pródiga vegetación tropical. En estos momentos el Padre tiende la botella de ron a Otoniel, su brujo particular.
PADRE.-¡Acompáñame pinche Otoniel! ¡Ándale!
OTONIEL.-Más al rato, patrón. (Sigue curándolo)
PADRE.-(Viéndolo. Acepta) Está bien... de que dices no... (Bebe) ;Más pronto caga la iguana, que a ti te salga la gana!
OTONIEL.-Le agradezco que me considere y que entienda que no es por despreciarlo. Le agradezco, porque bien sé que nadie puede negarse si el patrón lo invita... y a usté me da otro trato...
PADRE.-Te lo has ganado con los años. ¡Pa' su mecha con este maldito calor! (Se da aire con la camisa)
OTONIEL.-No vaya a ponerle más hielo a su trago que ya vio que antes casi perdió la voz por el enfriamiento que agarró.
PADRE.-Fue por los años que ya cargo, porque lo que es que antes... ¡Cuándo me iba a andar cuidando de calores o fríos! Son los años ultimando mis energías... ¡Maldito calor! (Bebe) ¡Y así estoy para todo: cada vez con menos gusto por lo que hago... o por lo que sale! Bueno... ¡Hasta eso que no para todo! (Sonríe pícaro para sí) Y se me ha de hacer. ¡Cómo no! Se me ha de hacer. Ellas -estoy seguro- creen que no, pero... ¡aquí las he de ver dándome cuidados y atenciones! ¡Y van: a venir: cada una por su propio pie! ¡A ninguna de éstas-voy a mandar que me las traigan! Solitas... de una en una... las he de ver entrar a las cinco por esa puerta y llegar a mí ... sumisas, dóciles.. . pa' en seguida buscarme los pensamientos a ver qué se me ofrece. ¡No las conociera!
OTONIEL.-Pue' que por separado... pero ya juntas... y cinco mujeres...
PADRE.--¡Sí yo estoy seguro que las puedo querer amontonadas, son ellas las que tienen que entenderlo!
OTONIEL.-¿Cómo cree? Si cada una de hecho vive para lograr su posesión ... pues compartiéndolo con otras cuatro... ¿Cómo? Mejor visítelas según acostumbra: de dos a la semana, alternándoles las noches. Pero cada una en su casa.
PADRE.-No. Va a ser como te digo; sólo porque quiero complicarme ese capricho. ¿O pa' qué soy quien soy? ¿Es que no ves cómo ando de desasosegado? (Se levanta apoyándose en un bastón)
OTONIEL. ¿Ya caso cree que con ellas...? ¡ uy..,!.
PADRE.-Mira Otoniel: Cuando se ha tenido todo, todo lo que uno se trazó en la vida como meta... y ve y comprueba que eso ya vale madre, porque o se tuvo mucho… o no dio la entera satisfacción que uno esperaba, pues... hacer algo como lo de reunir aquí a mis queridas, aunque parezca una estupidez, siquiera me entretiene el gusto. (Camina casi sin cojear)
OTONIEL.-Eso sí se lo creo, que nomás por andar de "buscabullas". ..
PADRE.-¡Me aburro pues! ¡Y luego con este maldito calor! ¡Tú porque ya no tienes sangre que se te alborote, pero la que a mí me queda pide mucho retozo todavía! Y así: cuatrapeado y revuelto... con el sabor ese que te deja el desmadre. ¡Ese, que sólo el que se ha reventado, sabe lo bien que le cae al cuerpo y al espíritu!
OTONIEL.-¡Está usted de al tiro tan alrevesado, patrón! Con todo respeto, pero... las cosas del espíritu dan otra clase de satisfacciones... y no las de la guarapeta y los revolcones. No confunda así, porque entonces resulta que... pues que no tiene claro ni qué quiere.
PADRE.-Pue' que sí ... las cosas del espíritu son, las de tu campo... las otras, las del mío. ¡Pero te juro que a mí las unas me llevan a las otras! ¡Te lo juro, Otoniel! ¡Mira, el darle un beso a una ahijadita, así, de cariño nomás, un beso limpio pues, a una niña de diez años... no sólo me llena de algo sabroso y agradable. Si no que además... me para el rifle. Y tú dirás: "¿Qué tiene que ver algo tan noble, con eso de la carne?" Pues en mí; es así. Y al revés: en la "Semana Santa"; cuando "troné" con mi gente a los levantados esos que andaban queriendo formar una guerrilla... Bueno, a lo mejor porque fueron ocho y así hubo harta balacera. O porque sus cuajarones me salpicaron hasta los labios; pero... algo me traía rete excitado con eso de verlos retorcerse y soltar sangre. .. Algo que me hacía cosquillas en las ingles y me ponía calores en el vientre. Pa' acabar pronto: cuando los rematamos con "los tiros de gracia" ... ¡yo tenía la bragueta empapada de la venidota que me di! Y ora tú dime: ¿Por qué en mí, unas y otras cosas ya sean de la carne, ya del alma... se me revuelven así? ¡Y todas me hacen gozar! ¿Es que estoy hecho de un modo diferente?
OTONIEL.-Es que trae sobrado lo animal, patrón. ¡Tanto pa' lo noble, como pa' lo endemoniado! ¡Pa' el bien como pa' el real! ¡Y así: a lo puro macho, sin torceduras ni vericuetos, pues! Es por eso. Lo que no quiere decir que ande usté' muy de acuerdo con lo que debe ser.
PADRE.-¡Eso ni me lo tienes que explicar! ¡Nunca estuve de acuerdo con nada! ¡Y menos con este pinche desgarríate que es el mundo y la gentuza que lo habita! ¡Por eso decidí o que yo estaba por arriba de la manada, o mejor y pa' pronto, bajo tierra! ¡Y ya ves: me salí con la mía! (Ve satisfecho hacia las fotos) ¡Y ganada así: a punta de balazos y cicatrices! (Muestra las de brazos y pecho) ¡Así que lo que tengo, es justo! ¡Y por mi animal o lo que sea, pero acabé por imponer mi propia ley! ¡Ley! ¿Me oyes? ¡No escrita, pero vale igual o más! ¡Mi Ley! ¡Esa con la que uno se hizo de un respeto, un miedo y un poder! Animal o como quieras verlo, pero uno llegó... uno, chingón, logró hacer su propio mundo.
OTONIEL.-Hace un rato dijo que ya no era tanta su satisfacción... y por eso pensó en tener aquí sus cinco viejas... ¿Entonces... qué no ve lo desbalanceado de sus pensamientos?
PADRE.-Tienes razón, pinche Otoníel. (Bebe) ¡Han de ser cosas que se me ocurren por esta resolana!
OTONIEL.-Digamos que por eso... y porque piensa mucho… en que ya se le fueron sus mejores años.
PADRE. (Golpeando la mesa) ¿Y? ¿Voy entonces pa' loco? ¡Sentirme como me siento y ser alguien que... tiene que ir de bajada! ¡Si estoy que no me aguanto los bríos dentro de mí! ¿Cómo? ¡Pero cómo... voy a pensarme, viejo! Me voy a tirar unos cuántos plomazos por ahí: eso: debo entretenerme. ¡Es que ya son más de 17 días encerrado aquí! ¡A cualquiera se le ponen los nervios de punta!
OTONIEL.-Tómelo con calma. . y no se exponga ... - y menos a tirar balazos, aunque sea por practicar la puntería. Aquí se tiene que estar sosiego cuando menos un mes. Y por si las dudas, ya mandé traer otros dos pa' reforzar la guardia de la noche. Cálmese y... pues (brinda con e[ vaso vacío) salucita.
El Padre lo ve. Se contiene con grandes esfuerzos. Renguea. Se sienta. Bebe.
OTONIEL.-(Viendo hacia la pierna izquierda del Padre) ¿Todavía le duele?
PADRE.-Menos, pero duele. ¿Pa' qué me voy a hacer el que no? Hay que reconocer todo lo que le pase a uno; para eso es: pa' reconocerlo, como quien dice saberlo al doble. Si me parten la madre, primero: lo debo aceptar. Y segundo: entender, no hacerme pendejo y salir con una fanfarronada. ¿O no crees que así es como uno debe estar aprendiendo siempre, pa' defenderse mejor?
OTONIEL.-Así mero.
PADRE.-Así es. Por eso no trago a los inconscientes que todo se les va en soñar estupideces, que no ver; la realidad de esta vida cabrona, sí, pero buena maestra y mejor amante. ¡Porque de que te da, te da! ¡Lo mismo gozos y placeres que jodas y dolores! ¡Pero te exige! ¡Te exige que la cuides, la aprecies y le aprendas! (Se talla la pierna) Duele, claro, pero en cuanto me reponga, por esto van a pagar el que la hizo y los que se la festejaron. ¡Al que me disparó lo voy a volver carne pa' albóndigas, de los fierrazos que le meteré al pinche mono! ¡Mil, dos mil, los que sean! ¡Aunque me lleve todo un día con su noche! Pero lo voy a dejar hecho picadillo al ojete. Y en cuanto a los otros dos, por haberlo celebrado, uno riendo y otro aplaudiendo... al de la risa le voy a anchar la boca de un tajarrazo pa' que le quede sonrisa permanente, de las de oreja a oreja. Y si se alebresta, de paso le mocho la lengua. Y al otro le cortaré las manos y luego, dobladas, hechas puños, se las meteré por el culo pa' que aplauda desde las entrañas. Y si se alebresta. .. ¡Que de una vez se lo empinen mis muchachos, pa' ver si le empujan las manos hasta la campanilla y entonces... que se ahogue!
OTONIEL.-Y luego, los familiares de los tres lo andarán cazando pa' meterle otro plomazo y quizá ya no en la pierna...
PADRE.-No en ésta. Pué' que en la otra... o en un brazo... o hasta en un ojo... ¿Qué no lo sabes pinche Otoniel? ¿Qué no ves que no se trata de matarme, sino de irme reduciendo... a como puedan?
OTONIEL.-¡Ah que... !
PADRE.-¡Es así! ¿O qué harían sin mí mis enemigos? Ponte a ver: si todos andan a la greña, si es más lo que gastan en "grillarme" y atentar contra mí, que de veras en buscarme de frente y ya matarme... ¿Qué te dice eso?
OTONIEL.-No, pues no veo claro.
PADRE.-¡Uy! ¡Un vidente como tú no ve eso! Pues sí. .. porque es de inteligirse, de deducirse... y no sólo de vislumbrar visiones.
OTONIEL.-Con mis facultades no se meta, patrón. Ellas son algo sagrado para mí.
PADRE.-Fue broma, hombre. Si me matan... se les acaban muchas cosas. Primero: que como también tengo gente que me quiere... claro que por el puro interés... ya los conoces: todos los jodidos que en cuanto me piden, reciben mi ayuda. Pero ellos lo saben: hay un "a cambio"; cual debe de, ¿no? Yo les doy pa' sus siembras; les bautizo sus hijos, o les regalo dinero pa' comprar aperos o hasta ganado... pero son mi gente. Mi gente; sin contratos ni presiones, pero son míos. Pues esos -y son muchísimos- se irían contra mis asesinos,; porque no tienen ya nada que perder. Luego, está el rebumbio de los señores de la política local: que si izquierda, que si centro, que si derecha... y ahí se andan turnando posiciones. ¿Pero quién los cuida como madre cada vez que tienen que hacer uno de sus "movimientos ideológicos" pa' dar el nuevo "chaquetazo"?
OTONIEL.-Pues usté, claro.
PADRE.-¡Que sé muy bien quiénes serían sus contrarios en cada caso! ¡Y dónde y cómo se les pueden apretar las clavijas! ¡De modo que uno tan enterado en "estrategia tropical" como yo!...
OTONIEL.-No lo hay en toda la Huasteca.
PADRE.-¡Y lo mismo pa' el tráfico de drogas que pa' el buen rendimiento de la cadena de burdeles que sembré, donde lo mismo se dan las prietas ganosas desde la infancia, que los jotos más alegres y los machos más gastadores! ¿Quién otro me das con una visión así?
OTONIEL.-Ya. No jorobe tanto a mis dones.
PADRE.-(Ríe) ¡Y síguele! Cualquiera de estos pelagatos que aspiran al Poder que tengo, es sustituible, precisamente porque no tiene (se toca la frente) mollera, entendederas. ¡Y es lo que más me reconocen! Y así, lo que más me envidian y me admiran. -Rechinando los dientes y echando babas verdes, pero -así es- De modo que como ves, se perderían mucho con mi muerte. Ora... que tratar de reducir mi "imagen"... como sea, eso sí, pero hasta ahí; lo mismo si me dejan medio cojo que tuerto o manco. Lo mismo si rajan de mí, como si me hacen "grilla". ¡Pero hasta ahí! ¡Porque al menos aquí, el que los hace sentirse vivos, soy yo! ¡Y ese es el Poder mayor de los que tengo! ¡Más grande que el que me da dinero, o el de mis relaciones con políticos, curitas y ricachos! ¡Es ése: el de ser un chingón! ¡Y ellos, todos, saben que eso se tiene en los huevos y si además se mantiene, pues es como una razón más allá de toda ley! ¡Y por eso, óyelo bien, por eso... me prefieren vivo!
OTONIEL.-Usté 'stá seguro de muchas cosas que yo veo de otro modo. Pero ... pue' que así sean. PADRE.-¡Son! ¡Sólo que yo no hice este mundo atascado de babosos y de redrojos! Yo sólo me aprovecho porque "las puedo" y el día que otro más capaz que yo, me gane, seré el primero en reconocer que al fin encontré "la horma de mi zapato".
OTONIEL.-¿Acaso la anda buscando?
PADRE.-¡Fue un decir, hombre!
OTONIEL.-¿Y qué tal que "ése". .. fuera un hijo suyo? Uno... de su misma ley.
PADRE.-¡Uy, ésos! ¡De los doce que tengo, quitando al que lleva mi nombre, los otros no valen un serenado cacahuate! ¡Agachones, culeros y rastreros! ¡Nomás esperando a que me maten pa' empezar a pelearse por la herencia! ¡No, ni cuándo!
OTONIEL.-¿Y si fuera Luciano.. . su mero sucesor? El que lleva su nombre... Es el que más se le parece en lo bronco y lo valiente, al modo de él ... más bien tranquilo, pero muy entrón.
PADRE.-¡Yo no quiero a Luciano aquí! ¡Por eso lo tengo en México!
OTONIEL.-Por ahora... pa' mantenerlo a salvo de la venganza de los Narváez... Pero... ¿Y qué tal si viniera?
PADRE.-¿Por qué lo dices? ¿Sabes algo? ¿Viste algo?
OTONIEL.-Soñé con él... anoche. Y sí... "lo vi" regresando aquí ...
PADRE.-¡No la friegues! Bueno... fue sólo un sueño...
OTONIEL.-(Serio) Yo creo en los míos.
PADRE.-(Chasqueando la lengua) Yo también. ¡Y lo sabes, pinche Otoniel! ¿Regresando? ¡Es que si vuelve me lo pueden matar! No, no te creo; será todo lo alebrestado que quieras, pero no es idiota. Y a menos de dos años de "aquello", pues... ¡No creo que se confíe a que porque ya pasó ese tiempo...
OTONIEL.-Pues "lo vi" regresando.
PADRE.-¡No me pongas tamaña preocupación en el alma! ¿Estás seguro?
OTONIEL. (Asiente. Lo ve) Sí. Luciano viene para acá.
PADRE.-Mejor no debía hacerte caso. Lo malo es que casi siempre aciertas. ¡No siempre, cabrón, no siempre! ¡Y entonces uno se queda contigo en ascuas! ¡Y pa' mí que de eso te aprovechas, y así, muy zorro, muy por lo bajo, pero acabas haciendo que uno dependa de tus sueños y de tus visiones! ¡Si no creas que no te tengo bien medido! (Pausa) ¿De veras viene mi hijo? ¿Pero por qué?
OTONIEL.-Por el carro que le prometió usté... o al menos, ese será el pretexto que le dé.
PADRE.-¡Uy, pues que ni me salga con tal mamada porque ... ! ¿Dijiste” el pretexto"?¿Entonces ... qué se trae? (Pausa) Ah, ya sé: la venganza. .. la venganza contra los judiciales que lo torturaron.
OTONIEL.-Esa es otra de sus razones.
PADRE.-Esa sí se la entiendo.
OTONIEL.-Viene para medirse con usté, patrón.
PADRE.-¿Que qué?
OTONIEL.-Pero no del modo violento que pensó 'orita, no ...
PADRE.-¿Entonces? ¡Uta, cada vez te entiendo menos, pinche Otoniel!
OTONIEL.-Pues es que ya llegó el tiempo de ponerlos frente a frente.
PADRE. ¿El tiempo.?
OTONIEL.-Acuérdese cuando nació Luciano. Acuérdese. ¿Qué dijeron las brujas de la cañada? ¿No le mandaron enseguida sus augurios? ¿No le aconsejaron que a este hijo, el noveno, sí le diera usté su nombre y apellido completos? ¿No le indicaron claramente que ora sí había nacido el que tanto esperó pa' hacerlo su sucesor? ¿Y acaso no se fueron cumpliendo paso a paso las predicciones? ¿Y no fue Luciano quien desde niño anduvo como su sombra siempre pegadito a usté, más que a su madre? ¿Y no lo jaló usté desde escuincle, lo mismo a las cantinas y burdeles que a las matazones? ¿Y no le enseñó a tirar y montar y proteger a los ejidatarios? Fue su preferido, su elegido... tal como predijeron las brujas! ¡Y ahí está: usté podrá creer o no en esas cosas, pero no pudo evitar que este hijo suyo, sí se le metiera en el corazón! ¡Y por sus propios méritos! ¿Entonces? Si le consta que así se cumplió todo lo que venía con él... así también será lo del tiempo -y es este- en que se encuentren frente a frente. Y aunque ni él lo sabe... es por eso, precisamente por eso, que 'ora viene.
PADRE.-¿Ni él lo sabe?
OTONIEL.-¿Cómo puede saber su destino?
PADRE.-¡Oyeme, me dejas peor! ¿No puedes verlo tú? ¿No lo vieron las brujas?
OTONIEL.-Pero ya se llegó al límite que predijeron. Se puede ver el pasado y se puede llegar hasta donde termina un ciclo. Pero más, ya no; hasta que comienza un ciclo nuevo.
PADRE.-Espera... ¿Este es entonces el tiempo para que termine un ciclo que trata de mi hijo... y de mí?
OTONIEL.-Así es.
PADRE.-Ajá… y…en él. ¿Nos enfrentaremos?
OTONIEL.-Así será. Así tiene que ser.
PADRE.-¿Pero nos enfrentaremos para qué?
OTONIEL.-Para medirse. Y para reconocerse.
PADRE. ¿Con qué objeto?
OTONIEL. Para determinar el sentido de ese ciclo.
PADRE.-¡Ah qué caray! ¿Y qué culpa tenemos él y yo de que un cabrón ciclo deba de tener un sentido?
OTONIEL.-En magia no se habla de culpas. Las cosas suceden porque tienen un porqué; pero éste también es tarea de los humanos.
PADRE.-Mira, mejor ni sigas... ¡Porque creo que cada vez te entiendo menos! ¡Cómo me tizna esto de oír tantas mentecatadas dichas como si deveras fueran profecías irremediables!
OTONIEL.-Es que no lo son. Sólo hasta un punto. Y ahí el hombre debe hacer lo demás ... lo que le corresponde.
PADRE. ¿Y así ... cambiar al destino?
OTONIEL. : Si puede... ese es su chance y su derecho.
PADRE.-Ah ... ¿Nos enfrentaremos para... ?
OTONIEL.-Cerrar el ciclo. Luego, comenzará otro...
PADRE.-Sí, sí, eso lo entiendo... y también que de nosotros depende que se cierre. Pero, el cómo es lo que no comprendo.
OTONIEL.-Ahí sólo jugará el presente de uno y otro.
PADRE. ¿Lo que suceda en su momento?
OTONIEL.-Ajá.
PADRE.-¿No valen cálculos ni precauciones?
OTON I EL.-No.
PADRE.-¿Y entonces, para qué carajo te tengo aquí?
OTONIEL.-Para eso: para lo que pueda ayudar, pero en ese presente. Sólo cuando esté sucediendo. PADRE.-¡En mala hora me dio por creer en estas cosas de magia, videncia y brujería! ¡En mala hora, deveras! ¡Ahora resulta que no las puedo precaver ni con tu ayuda!
OTONIEL.-Ya le dije: en su momento...
PADRE.-¡No me basta! ¿Y mientras? ¡Igual nos puede llevar la chingada al enfrentarnos mi hijo y yo!
OTONIEL.-Pero así tiene que ser.
PADRE.-¡Ya te oí! ¡Y también me consta lo que dijeron las brujas! ¡Y resultó! ¿Y cómo quieres que me sienta ahora con lo que me dices? ¡Impotente! ¡Eso! ¡Me haces sentir impotente para ayudar a mi hijo de quién sabe qué metida de pata que puede ser fatal! ¡Y eso...! ¡Caray, pinche Otoniel, eso sí que me enrabia, porque por nada del mundo quisiera perjudicar al único hijo que deveras me importa! ¡A ése sí que no quisiera hacerle ningún daño!
OTONIEL.--¿Y si fuera al revés?
PADRE.-(Después de una pausa) ¡Uta! ¡Que no se atreva! (Transición) Además: ¿por qué habría de querer ponerse contra mí? Siempre estuvimos muy unidos. Entendiéndonos hasta con un parpadeo... con una respiración... eso sí que era leernos los pensamientos y reconocernos los sentimientos. No. ¿Cómo alguien tan de mí ... y que me sabe tan de él, cómo querría medirse contra mí? ¿Y para qué?
OTONIEL.-Porque ya se llegó el tiempo en que así debe ser.
PADRE.-¡Pues qué pinches pueden ser las cosas de tu mundo!
OTONIEL.-El destino, patrón, tiene dos caras, pero para que muestre la que regirá un ciclo, el hombre debe hacerla parte que le corresponde: la que lleva a la propia decisión, la propia lucha, mediante la voluntad y la fortaleza propias.
PADRE.-Pero podrás ayudar ¿verdad?
OTONIEL.-Usté sabe que en todo lo que pueda.
PADRE.-Trata Otoniel, trata. Echame una mano para que sea éste hijo más y más mi orgullo y mi mejor simiente…así sea yo el que... ¡No! ¡Tampoco! ¡Ningún hacerme a un lado! ¡Hemos de salir de este círculo o como se llame, los dos juntos! ¡Y óyelo bien: hemos de salir para aún gozarla mucho! ... y sí: ¡Cómo no! ¡Para gozarnos mucho! Porque entendernos como nos entendemos Luciano y yo ... pocos…muy pocos padres y muy pocos hijos tienen tanto que darse y que quererse. Y ya así…¿por qué no hemos de otra vez, como siempre los dos... andar juntos y bien por los nuevos caminos de ese otro tiempo que dices vendrá luego? ¿Por qué no, si estamos tan unidos? (Permanece callado. Preocupado. Lía un cigarro de hoja) ¡En maldita hora me dio por averiguar cosas de magia! ¡En maldita hora te comencé a hacer caso! ¡En maldita hora te recogí de las cantinas y te traje como mi brujo personal! ¡Mira nomás en qué bronca me metes! ¡Ni acabo de creerte, ni acabo de mandarte a la chingada! ¡Y si pa' colmo aparece por aquí mi hijo ... vas a tener sobre mí más poder que el que yo tengo sobre todos los monos de este pueblo! ¡Así que no me vayas a dar un solo consejo equivocado, porque hasta ahí llegó tu "iluminada" vida, y te la apago de un balazo! ¡Te lo juro, pinche Otoniel!
La puerta se abre y entra Luciano con unas maletas en ambas manos. Su expresión es casi de ausencia, se diría que es un medio muerto, pero lleno de intensidad. El Padre lo ve. Tira de un manotazo la botella y sale contrariado. Luciano deja las maletas y dice a Otoniel.
LUCIANO.-Me imaginé que reaccionaría así ... exactamente. (Da unas palmadas afectuosas a Otoniel) ¡En dos años que no te veo, estás bien!
OTONIEL.-Tu padre hace un momento me decía lo contrario. ¡Qué más da! Uno se trata de cuidar como puede…y lo demás se lo deja a la naturaleza. (Pausa) ¿No te vio nadie por la carretera; o por el pueblo?
LUCIANO.-Sí; algunos...
OTONIEL.-¡Pa' su mecha!
LUCIANO.-Si. ya me enteré que ofrecen un millón por mi vida. -¿De dónde salieron con tanto dinero los Narváez?
OTONIEL.-Pues, se juntó toda la familia para ponerle ese precio a tu cabeza. (Pausa) Puedes regresarte a México en la noche. Tu padre conseguiría el modo.
LUCIANO.-No.
OTONIEL.-Es que además llegas en un momento... A él también lo andan acechando... lo balacearon hace veinte días. Ya le curé la pierna herida, pero…
LUCIANO.-Ya lo sé. Me contó mi tía Loto. Y como es la única en México que sabe dónde localizarlo, me dio "el norte". (Viendo el lugar) ¿Qué tiempo tiene que se hizo de este escondite?
OTONIEL.-Casi año y medio. Lo compró poco después de que te mandó a la capital.
LU IANO.-¿Acaso por lo que hice?
OTONIEL.-No, para tener otro donde guardarse. Ya sabes que se esconde por aquí o por allá, según como lo necesite.
LUCIANO.-Sí, ya sé... y también lo que se siente.
OTONIEL.-¿Cómo está tu mamá?
LUCIANO.-Mal, ella siempre está mal. Lo sigue queriendo. Le partió a la pobre la vida, pero... lo sigue queriendo... a pesar de todos los insultos que a diario le oye decir a mi abuelo. Procuré que ella no supiera lo de mi viaje.
OTONIEL.-Sí, mejor. Aunque si no te ve, sospechará... y le hablará a doña Loto y...
LUCIANO.-No. Ninguna de las hermanas de mi padre le dirige la palabra. No le perdonan, como dicen, "que se haya regresado con los de su clase y lo abandonara cuando más la necesitaba". La necesitaba... ¿para qué? Siempre le sobraron mujeres.
OTONIEL.-Pero de las de acá, medio rancheras, medio ranflas. Tu madre... era otra cosa. De buena familia, con dinero, finamente educada. Para él fue como si lograra su más inalcanzable sueño... y si, precisamente porque lo tuvo, fue que lo acabó bien pronto.
LUCIANO.-¿Cómo?
OTONIEL.-Así es tu padre: de caprichos. Que no se le haga algo que deveras desea, porque no tarda en destruirlo. Llevado por "la mala", pues. Para luego arrepentirse y sufrir... y así… (aunque te parezca raro) sentirse a gusto revolviéndose entre la tristeza y la culpa.
LUCIANO.-¿Cómo crees que se me va a hacer raro si lo conozco desde niño? Y lo sé: lo he visto sufrir por lo que mata. (Pausa) Y es que... ¿cómo se puede evitar eso: la culpa?
Otoniel se vuelve a verlo, sorprendido,
OTONIEL.-No, no hay modo. 'Ora, tú también ya lo sabes.
LUCIANO.-¿Por qué te crees que volví?
OTONIEL.-Sí ... por eso... y otras razones...
LUCIANO.-¿Mi padre también lo sabe?
OTONIEL.-No. Ni lo imagina. Yo porque te vi anoche ... en un sueño.
LUCIANO.-¿Y?
OTONIEL. Se lo dije ya ...y que volvías por el carro que te prometió, porque te urgía…
LUCIANO.-Sí ... eso pienso decirle.
OTONIEL.-A su vez, él concluyó que... porque venías a vengarte de los judiciales esos.
LUCIANO.-También, en su momento. Es algo que he pensado como una especie de regalo para mi padre. (Saca un papel. Se lo muestra) Mira: ya tengo estudiado hasta dónde van a quedarse para siempre los muy rejodidos jijos de sus maldecidas. (Pausa. Queda en silencio, temblando, para sí. Luego) Estas son "las cuevas del tejón" ¿te acuerdas? Bueno... a los tres que me golpearon, ahí les tengo ya su tumba asegurada. El que me rompió la boca y me sacó los dientes a cachazos, primero va a saber lo que se siente, sólo que tragando piedras mucas a golpes de metralleta. Luego, lo arrastraré amarrado hasta la primera cueva y ahí que vea y espere... mientras me sigo con los otros. El que me pateó las costillas y me echó "el tehuacán", agitando la botella dentro de mis narices, hasta que el gas me entró por el cerebro... le voy a perforar un hoyo entre los ojos con este berbiquí, . . (Lo muestra sacándolo de un estuche que extrae de una de las maletas) Sólo que a fregadazos, hasta que le vea saltar astillas de la frente... y entonces, me mearé en el boquete que le haga, hasta que mis orines le pudran el cerebro... ¡No importa cuántas veces lo mee! También después lo arrastraré para dejarlo amarrado con el otro. Y al tercero... el que me dio toques eléctricos en los huevos y en el ano... el que me echaba más y más cubetazos de agua para que me azotara contra aquella lámina electrificada... ése, que se reía de mis convulsiones, ése, que me miraba burlón, retándome a que me quejara, ése, el que más me humilló y más me hizo sentirme inerme e impotente... ése... que me escupía para que hasta su saliva me entrara por las heridas que abría con sus uñas, enterrándomelas en la cara y en el cuerpo... ese, que me dure... que no se me vaya a morir antes de que yo acabe, porque a ese lo voy a desollar parte por parte y en rebanadas cortas y delgadas... desde la planta de los pies, hasta cada pedazo de su cuerpo y de su inmunda jeta. Lo voy a desollar vivo con este bisturí ... (lo muestra) y luego ... a medida que se le sequen las heridas. .. se las voy a volver a abrir una por una. Y después, si es que aún se le siguen secando, se las voy a coser con aguja de arria como para que cuando cicatricen, desollarlo de nuevo... ya me da igual si en rebanadas o en pedazos. Porque después de ese gozarme con su sufrimiento, voy a sentirme como para el final que les tengo preparado. ¿Ves? (Señala) Uno quedará en esta cueva, el otro en la de al lado y el tercero en la más honda. . hasta que se vuelvan esqueletos. (Pausa) Para esto sólo necesito que los guardias de mi padre me los traigan. Y sé que él me apoyará esa manera de vengarme.
OTONIEL.-Esa... y las que aparte se te ocurran, porque va a ser así cuando te los traigan. LUCIANO.-Ni un golpe. No quiero que me manden mis impulsos. Tiene que ser así: lento... medido... pensado para satisfacer este rencor que lleva casi dos años amargándome, y deprimiéndome... Tiene que ser así, para vengarme a fondo. He imaginado esto como la única emoción que me importa sentir ya. Te lo juro. He ido como acabando con las otras… de tanto sentirme hecho un bagazo... y he deseado ese momento en que tenga a cada uno, para saciar esta rabia oscura, como lo más profundo que he deseado en mí vida. Y lo voy a hacer. Lo tengo que hacer... porque ahora sé de un modo de sentir y de pensar que... ¡Cuando antes! Ser torturado te cambia de un tajo por dentro. Te vuelve una especie de acero que se pudre al soltar sus propios óxidos… cambias, Otoniel... y sólo te mantiene el odio... alternándose con algo más negro... más doliente...
OTONIEL.-Lo sé: la culpa.
LUCIANO.-Sí...-girando como una espiral que empieza en las sienes... que va penetrando todo el ser cada momento, y más en el silencio... y aún mucho más... viendo cómo amanece cada noche de insomnio sin que te puedas ni secar el sudor que te baña el cuerpo porque ahí está... ahí lo estás viendo, frente ti...
OTONIEL.-Tu finado.
LUCIANO.-Mi muerto, sí ... con la frente abierta, escurriéndole el plomo de la bala que le metí y a la que veo abrirse entre los sesos humeantes de ese pobre tipo, en cada noche. A veces llega hasta mí ... y me ve como diciendo: "¿Por qué?...y yo me estremezco y se me hiela el cuerpo y me sorprendo tapándome la boca para no gritar, para que no me oiga mi madre... Pero a veces él se acerca hasta mi cama y me ve con esa su expresión de estupor adolorido... y no sé cómo, me oigo llorando quedo y aterrado. La culpa y el odio... el odio y la culpa... ya no conozco otros sentimientos, Otoniel. Como que todos los demás se fueron de mi ...
OTONIEL.-Así sucede. Se van ante esos dos.
LUCIANO.-Y entonces, a veces te sabes como muerto y a veces como llaga abierta... y un día, empieza algo en tu mente ya como cansada de ir del terror a la rabia... Empieza un razonar y viene una sola idea: si yo maté... si siento esa culpa... y por esto fui vejado y torturado... ¿quién fue el verdadero culpable de mis actos? ¿Cómo crecí? ¿Qué vi desde niño? ¿Qué se me enseñó? Y ya así, como un resultado natural de todo esto... ¿Qué hice si no cumplir una ley aprendida como tal… ? ¿Y quién me la enseñó?
OTONIEL.-(Preocupado) No va a entenderlo, Luciano. Tu padre no va a entenderte esa clase de ideas.
LUCIANO.-Ya veremos.
OTONIEL.-Para él, su ley no admite culpas. Para él, dártela, fue su mejor modo de demostrarte su apoyo y su cariño. ¿Cómo va a entender que ahora lo lleves a pensar que así te dañaba? (Transición) Luciano... ¿Por qué mataste a ese hombre?
LUCIANO.-¿Exactamente?
OTONIEL.-Sí.
LUCIANO.-Por curiosidad.
OTONIEL.-¿Cómo?
LUCIANO.-Por curiosidad. Yo estaba con el "Cheto" en la cantina... Habíamos bebido bastante. De pronto, ese hombre, Tulio Narváez, tropezó con el "Cheto", y le tiró encima la cerveza. El `Cheto", rápido, como todo buen matón de los que trabajan con mi padre, sacó la pistola. El tal Tulio se le quedó viendo asustado. Y entonces, tal vez por esto, el "Cheto" se enfundó de nuevo la pistola y pidió de nuevo otra cerveza, pero yo, en ese momento, le dije: "Mátalo". Entonces él se me quedó viendo y tranquilo me dijo, como retándome: "¿Por qué no lo matas tú?" Y me dio la pistola. Ese Tulio Narváez seguía ahí, como pasmado... pero al ver que yo cogía la pistola se dio la vuelta y entonces sentí el impulso de disparar y muy claro, la curiosidad de saber qué se sentiría matar a un hombre…. y sin más disparé. Lo otro, ya lo sabes: huimos en la camioneta y nos agarraron en la salida del pueblo, nos llevaron a la delegación y los judiciales comenzaron a torturarnos. El "Cheto" se echó la culpa y mi padre me mandó a México, pero maté por eso: por curiosidad. (Pausa) Si lo vi hacer varias veces... si cualquiera puede ser un homicida en potencia... si de pronto tienes el arma y el impulso.:. si eres el hijo predilecto de Luciano Miranda, "El gallo rojo", el mafioso más importante de la costa... Si te dicen que eres el que va a heredar sus hazañas... si además, con eso sueñas... ¡Pues disparas, carajo ¡Todo te lleva a eso! ¡Todo!... ¡Que son como un sinfín de causas y razones! ¡Y matas... y te golpean y te quieren asesinar también, porque ahí entre esos, eres el hijo de ese gran enemigo y te tienen ahora en la cárcel... y se cobran, se cobran y te medio matan y te destrozan, para así también acabar con la leyenda del gran chingón! ¡Porque eres su hijo y te agarraron! ¡Y luego, cuando el odio se te va volviendo un fuego recocido ... de pronto, porque quieres vengarte, se te aparece el muerto pidiendo que lo vengues en ti ... que lo vengues más allá de ti, en el principio de ti: en tu padre! ¡Y entonces... ! ¿Entiendes a qué vine? ¡El, mi muerto… me lo pidió con esa mirada dolorosa y esa su expresión de "¿por qué?"! (Se estremece. Se controla) Me entienda o no... pero yo necesito que mi padre sí sepa que vengo a decirle de frente: "el culpable de que yo sea un asesino... eres tú. Tú ... el ser que más quiero en mi vida".
OTONIEL.-Luciano, con todo respeto, con el cariño que te tengo... ¿Hasta dónde te pidió tu muerto esto ... o hasta dónde fue tu madre?
LUCIANO.-¿Cómo?
OTONIEL.-Te oigo... y tú no hablabas de ese modo antes de irte. Te oigo ... y hay algo: ese modo de sentir y permanecer en el dolor que es más de ella... ¿Qué tanto la has tratado? Cuando tu padre te llevó con él, no tenías arriba de cinco años. La ves quince años después y vives con ella durante estos dos últimos. Te oía y…Luciano, tú no eras así ... aún cuando te hayan torturado... aun cuando hayas matado a un hombre... ¡Reaccionarías como tu padre! Y lejos de eso, hablas ahora con ese modo de sentir y estarse en el dolor... que es como si la oyera a ella.
LUCIANO.-Tal vez. No sé. ¿Cómo puedo distinguir ese tipo de... ?
OTONIEL.-Influencias.
LUCIANO.-No sé. ¡No lo sé, Otoniel! Mi madre sufre todo el tiempo, ya te lo dije. (Transición) Hay algo que me enseñó... Como no... (Se detiene) Como no puedo decir enseguida lo que leo... mira. (Toma un periódico. Muestra) ¿Ves?... tardo. . .se llama dislexia. No sé por qué, pero desde niño me pasaba. De ahí que no terminara la secundaria. Bueno, mamá lo descubrió ahora que viví con ella. Quiso que me inscribiera en prepa... y se dedicó día con día a leerme los libros para que mejor memorizara lo que tenía que decir, y así pareciera que hablara de corrido, tal como si leyera bien. Lo hicimos así y terminé los estudios con buenas calificaciones. (Pausa) Ella hizo eso por mí.
OTONIEL.-Y ahora quiere que tú hagas otro tanto por ella. ¿No te das cuenta? ¡Es ella la que quiere enfrentarte a tu padre… para vengarse de todo lo que él le hizo! ¡Y sí, también de... !
LUCIANO.-Lo que él me hizo.
OTONIEL -Sí … de lo que en verdad te pasa.
LUCIANO.-No sé, ni acepto que detrás de mi propósito, esté ese de mi madre. Respondo del mío. Y me parece suficiente. ¿Te queda claro?
OTONIEL.- Sí. Discúlpame.
LUCIANO.- Respondo del mío y nada más.
OTONIEL.-¿Hasta dónde? ¿De veras lo sabes? ¿Deveras sabes lo que te pasa?
LUCIANO.-Lo he sabido. . . por años, Otoniel. Pero ahora además es algo que tengo decidido hasta el punto de querer la muerte de mi padre.
OTONIEL.-¿Y has pensado que él... podría matarte?
LUCIANO.-Claro.
OTONIEL.-¿Y aun así vas a arriesgarte?
LUCIANO.-A eso vine, Otoniel.
Otoniel lo ve observándolo. Luciano elude la mirada. La puerta se abre. Y en el silencio entra el Padre. Padre e hijo se ven. Hay algo intenso y contenido en las miradas y actitudes de ambos. El Padre permanece viendo a Luciano con entereza, seguro de sí. Luciano pese a sí, empieza a temblar tratando inútilmente de contener su emoción. Ante esto, el Padre avanza un paso y le abre los brazos. El hijo, casi ávidamente, lo abraza, estremecido. El Padre le acaricia la cabeza. Luciano pugna por contener las lágrimas. El Padre lo separa. Luciano rápido, se abraza casi desesperadamente a él. El Padre entonces lo abarca más estrechamente entre sus brazos. Permanecen así en tanto:
OSCURO
2o. CUADRO
Ha atardecido. El Padre bebe.
PADRE.-Si terminaste tu "prepa", pues... eso quiere decir que puedes estudiar una carrera... (Lo ve de soslayo)
LUCIANO.-No voy a estudiar nada.
PADRE.-Pensé que para tu madre y tu abuelo... Quiero decir...
LUCIANO.-Claro, ellos quisieran... Incluso en un tiempo también yo. Hasta pensé en la de Ciencias Políticas. Después... me pasó algo que... tal vez no entiendas del todo, pero se refiere a ti ...
PADRE.-¿Y qué fue?
LUCIANO.-La necesidad de regresar aquí ... y ya hacer algo definitivo.
PADRE.-Ah... ¿Por qué no habría de entenderte eso?
LUCIANO.-Porque se refiere a tu machismo.
PADRE.-Sé más claro.
LUCIANO.-¿Para qué? A fin de cuentas es algo de mí conmigo mismo.
El Padre lo observa, hay un cambio en su expresión que por segundos se hace grave; pero en seguida retoma su actitud segura y dice en el tono "casual" de costumbre.
PADRE.-¿De ti ... contigo mismo... y mi "macho"?
LUCIANO.-Ajá.
PADRE.-Pues entonces con más razón sí quisiera entenderte. (Lo ve. Le dice entre desafiante y burlón) ¿Te molesta mi modo de ser?
LUCIANO.-(Sosteniéndole la mirada) La verdad, me molestó siempre.
PADRE.-¿Por mi "macho"? Bueno. (Lo estudia) Ahora que has cambiado tanto... y que sabes de cosas que yo no... Tal vez podrías explicarme qué es lo que en tus estudios... se dice del machismo. (Lo observa) Digo, por si luego podemos entendernos mejor.
LUCIANO.-Lo dudo ... después que sepas cómo se ve actualmente algo que siempre... has defendido.
PADRE.-¿Ah sí? (Sonríe) Entonces, ya me anda por oírte, fíjate. (Y se arrellana en el sillón, pero evidentemente, dispuesto a divertirse)
LUCIANO.-(Sin advertir esto) Quizás en principio y desde los aztecas, "macho" equivalía a "fuerza bruta"... después, en la Colonia, a lo animal, en tanto instinto elemental. Luego, con la Revolución, se dijo: "El macho es noble".
PADRE.-¡Claro!
LUCIANO.-…Y adquirió carta de humanidad y patriotismo; y así, fue útil al sistema...
PADRE.-¡A huevo!
LUCIANO.-...Como prototipo de fuerza viril para presentarlo como "modelo", con objeto de mantener la reproducción de la especie (o la creación del "agachado" en serie, como son los fines del sistema). Así promovido y protegido, el macho soltó sus impulsos y sucesivamente fue garañón ...
PADRE.-¿A poco?
LUCIANO.-… padre ausente.
PADRE. No hay que ser.
LUCIANO.-… alcohólico.
PADRE.- ¡Ujule!
LUCIANO.-... y matón.
PADRE.-¡Ya párenle!
LUCIANO.-...y formó una especie de "mito" nacional -además publicitado por los artistas que lo encarnaba-, que lo acreditó como "producto típico".
PADRE.-"De aquellos campos no dejaba ni una flor". (Ríe)
LUCIANO.-Después del 68, donde contra los jóvenes participaron los "machos oficiales", ya como asesinos, se ha revisado el "tal" "mito"… y los resultados son funestos.
PADRE.-¡Pues será allá! ¡Aquí se sigue apreciando al macho y sus resultados! ¡Y tú eres uno de ellos, cabrón!
LUCIANO.-Por eso mismo. (Lo ve. Lo estudia) ¿Le sigo? Digo, si no me interrumpes con tus "típicas" alusiones paranoicas.
PADRE.-¡Ahí sí no sé qué me dijiste! Pero... me sonó horrible. (Rie) Con todo.. . Andale. (Sonríe burlón) Siempre conviene saber lo que dicen de uno sus enemigos.
LUCIANO.-En este caso, son estudios sociológicos.
PADRE.-Lo que no les quita la mala leche con que lo juzgan a uno. ¡Así que: enemigos! (Sonríe) Por lo demás... ¿Qué acaso no conocen el país?
LUCIANO.- Precisamente porque se trata de hacerlo mejor...
PADRE.-¡Hay que meter a los machos en reservaciones; como lo hicieron los gringos con los apaches!
LUCIANO.-… es que se estudia ese comportamiento... condicionado.
PADRE.-Síguele pues. (Prende un puro)
LUCIANO.-Nadie se engaña; los machos están ahí, en el Poder, en los "jefazos" y en varias otras "formas"... (Lo ve con intención) Pero ya se les considera como sobrevivientes de una especie en extinción, obsoletos, fuera de contexto, desfasados... psicóticos.
PADRE.-¡Esos insultos sí que no me los sabía!
LUCIANO,-¡Descontinuados pues!
PADRE.-Ah, vaya.
LUCIANO:-Meras caricaturas, que si acaso son usados para el folclore de importación, o como gancho turístico.
PADRE.-Menos mal.
LUCIANO.-…para extranjeras ganosas...
PADRE.-Y extranjeros también:
LUCIANO.-De una animalidad torpe y grotesca, producida por el otro aditamento del macho: su alcoholismo.
PADRE. ¡No dejan nada!
LUCIANO.-Su recurso reforzador, para subrayar una supuesta hombría...
PADRE.-Ahí sí: cuidado.
LUCIANO.-Su cacareada valentía de fanfarrón. El Padre se contiene.
PADRE. ¿No serán puros jotos y maricas los que hacen esos estudios?
LUCIANO. ¿Y qué... si están fundamentados?
PADRE.-Bueno... a mí me conoces. (Lo ve fijamente) ¿O no?
LUCIANO.-¿En ese aspecto... nada más?
PADRE.-(Elusivo) Sí... como alguien que responde a cualquier reto.
LUCIANO.-¿A cualquiera ... ?
PADRE.-¡Sabes que sí! ¿O no te consta?
LUCIANO.-A todos los del machismo, sí... me consta.
PADRE.-(Controlándose) Ah, vaya... (Le elude la mirada)
LUCIANO.-(En que lo observa y disfruta la creciente incomodidad del Padre) ¿Le sigo? PADRE.-¡Síguele pues! Total: para mí, "macho" significa: chingón. Y los demás son…"hombres".
LUCIANO.-Nadie se engaña; los machos están ahí, retrasando un proceso evolutivo... civilizador. Eso lo saben los jóvenes informados...
PADRE.-¿Así como tú ... ahora? (Se ve burlón)
LUCIANO.-Sí. Pero es algo que se va sabiendo más y más. Y como todo: se va situando en su verdadero valor, que en este caso, a nivel humano, no es sólo mínimo, sino deleznable, porque en un país como el nuestro, con los altos índices de superpoblación, alcoholismo y criminalidad, son los machos los principales propagadores de tales lacras; y en verdad... los vehículos inertes de una corrupción que se vale de ellos para mantener actitudes represivas. Nadie se engaña ya, excepto los machos, porque ellos sí necesitan hacerse pendejos para sobrevivir, siempre creyendo que pueden "pasarse de listos".
PADRE. ¿Ya acabaste? Estábamos en lo de que no querías estudiar nada. Mejor síguele por ahí.
El hijo se contiene. Acaba por asentir.
PADRE.-Y por mí, haz lo que prefieras.
LUCIANO.-(Tenso) Nada que tenga que ver con tu.. . "imperio" de macacos.
PADRE.-Macacos o lo que sean... (ríe) pero me dejan muy buena lana. Sólo que, si no le entras... tengo otros once hijos esperando a ver qué les heredo... (sonríe) "para continuar mi obra"... de macho.
LUCIANO.-Lo que yo haga, quiero que sea algo decidido por mí. ¿Me entiendes?
PADRE.-Claro. Es lo mismo que yo me propuse... sólo que mucho más joven que tú.
LUCIANO.-Tú no tuviste un padre que te echara encima su sombra.
PADRE.-Las sombras de esas... son para cobijar, no tienen que pesar.
LUCIANO.-Entonces, junto con su sombra, su Poder.
PADRE.-¡Y eso es "Autoridad"! Algo que se debe aprender a manejar y cuanto antes, mejor; por eso traté de que lo entendieras desde chamaco.
LUCIANO.-Por eso... resulta que se me hizo un bloqueo mental ... por el que no puedo decir en seguida lo que leo.
PADRE.-¿Ah sí?
LUCIANO.-En México, un doctor, un psiquiatra amigo de mi abuelo... llegó a la conclusión de que ese bloqueo -esa dislexia, como se llama-, fue producida por el miedo... desde que era niño... PADRE.-¿A mí me tenías miedo?
LUCIANO.-¿A quién más? ¡Si te vieras cuando impones tu "autoridad"! Ahora ya no me impresionas, pero... a los cinco años. ¿Recuerdas el día que me llevaste a tirar al campo la primera vez?
PADRE.-No. No me acuerdo.
LUCIANO.-Entonces tenía yo siete años. Me diste tu pistola y me dijiste con esa tu voz de mando: "dispara". . . y señalaste un "blanco"; una botella... yo, la verdad, no quería tener la pistola en mi mano, ni disparar. Yo creía que habíamos salido a pasear como otras veces... No pensaba en balazos.
PADRE.-¿Por qué no me lo dijiste?
LUCIANO.-¡Cómo! ¡Si me estabas mirando de ese modo!
PADRE.-¿Cuál?
LUCIANO.-¡Ese! ¡El que tienes ahora!
PADRE.-¿Y qué tiene mi modo de mirarte?
LUCIANO.-Algo que ordena... ¡sí, que ordena: "sé hombre... dispara... sé macho: mata"!
PADRE.-¡Vaya, ahora sí que me la pones jetona! ¿De modo que...? Bueno... sigue... (Se tapa el rostro) No te veo más. Anda, síguele. (Sonríe burlón para sí)
LUCIANO.-(Viéndolo) Al segundo "dispara"…lo hice sólo por obedecerte, sin fijarme en el "blanco"… Sin más razón que ya quedar "aprobado" por ti ...y… ¿no te acuerdas? El balazo mató a un pobre pájaro. Lo vi caer. Y al correr para ver si podía hacer algo, para que no muriera... tú me detuviste. Te pateé para safarme y fui donde el pájaro. Era un gorrión. Estaba boqueando, con el pecho abierto por el balazo... Lo recogí y se me murió en la mano. Empecé a llorar... y llegaste tendiéndome la pistola otra vez y gritando: "¡Dispara!" Te reíste de mi llanto, me tiraste el pájaro muerto de un manazo y pusiste la pistola en mi mano.
PADRE.-Te di la espalda para retirarme y checar tu puntería... y sin más, me disparaste. El tiro me rozó la oreja. Me volteé a verte... Estabas arrodillado, llorando en convulsiones... con la pistola agarrada con las dos manos….,¿Y qué te hice? Levantarte... limpiarte lágrimas y mocos, quitarte el arma y palmearte la espalda diciéndote: "se te escapó el tiro, hijo, no te asustes".
LUCIANO.-Pero no se me había escapado.
PADRE.-Lo sé.
LUCIANO.-¿Me perdonaste?
PADRE.-Claro. De escuincle, también yo quise matar a mi padre…sólo que él nunca lo supo. Luego, de joven ... empecé a respetarlo. Más tarde, de adulto, ya lo quería. Y cuando fue un viejo...lo"adopté" ... como quien dice. Sucede así: Por eso, mejor darte aquellas palmadas y decirte esas mentiras. Y también….porque de ese modo, esas emociones en vez de seguir contra mí, las podía voltear para hacerte hombrecito más pronto... si es que tenías mi casta. (Lo ve) Y así fue.
LUCIANO.-Según tú… Tal vez ese día, comenzó mi bloqueo.
PADRE.-Bueno. ¿Y qué chingaos con que no puedas decir pronto lo que lees? ¿Quién lo nota? LUCIANO.-Aquí, en la escuela... lo notaban todos. "El hijo preferido del gallo rojo" le salió cacariento y cantaban: "Ese salió gallo guinda, ese no va a pisar, va a cacarear, como las gallinas" ... ¡Lo notaban todos!
PADRE-Nadie es perfecto. Yo en cambio, podría verlo así: ¡Qué tanta casta has de tener, que pudiste memorizar esas lecciones y aprobaste tus exámenes sin que los maestros se dieran cuenta de cómo remontabas tu defecto! Podría verlo así ... y sentirme aún más orgulloso de ti.
LUCIANO.-Fue mi madre la que se dedicó horas y horas a leerme lo que debía memorizar. Horas…. de muchos días... de muchas semanas...
PADRE.-Bueno... el mérito es de los dos. ¡Pero la casta que tienes la sacaste de mí! ¡Me consta! ¡Si tú te acuerdas de ese pinche pájaro que mataste sin querer, yo te podría hacer memoria de las veces que corriendo una "pajarera" llegamos juntos a la meta! ¡O de cuando ibas conmigo a desafiar las alturas trepándonos a las puntas de los cerros! ¡Y llegabas primero! ¡O de las veces que me cubriste la espalda de mis enemigos, en las muchas borracheras que nos pusimos juntos! ¿Y todo eso qué demuestra? ¡Que eres Luciano Miranda, segundo, el hijo preferido de Luciano Miranda, "el gallo rojo"! ¡Chingón él y chingón su retoño! ¡Si ya hay hasta un "huapango" que así lo pregona a los cuatro vientos! ¿Sabías eso? ¿Sabías de que a raíz de que te echaste al fulano ese, salió por ahí ese "cantar", y en él ya nos ponían juntos y a la par? ¡"El gallo rojo"; chingón él, y chingón su retoño! ¿Sabías eso, hijo?
LUCIANO.-No... Pero ya no me llamo Luciano Miranda.
PADRE.-¿Cómo?
LUCIANO.-Mi abuelo materno decidió que para evitar cualquier problema por mis antecedentes penales... mejor que me cambiara el nombre.
PADRE.-(Furioso) ¿Y tú aceptaste?
LUCIANO.-Sí.
PADRE.-¿Por qué?
LUCIANO.-Porque entre otras cosas, sí quería empezar una nueva vida... y si para eso era necesario que terminara mis estudios... y si por lo sucedido, no me convenía quedar fuera de esa escuela...
PADRE.-Entiendo. Mañana mismo mando a que desaparezcan todos los papeles que te comprometan: acta de nacimiento... y las que levantaron en la delegación y la cárcel. ¡Está bien! ¡Lo entiendo! ¡Vas a tener un nuevo nombre para evitar que se te cierren puertas! ¡Lo entiendo! ¡Mañana mismo mando a que desaparezcan todos tus papeles! (Se contiene) ¿Cómo te llamas ahora?
LUCIANO.- Eduardo.
PADRE.- Eduardo… ¿qué?
LUCIANO.-Y el apellido de mi abuelo materno.
PADRE.-¡En sólo dos años ... qué pronto te volvieron de ellos! ¡Y qué fácilmente! Y te quitan mi nombre… y me reducen ... me cortan de ti ... de un golpe... (Lo ve) ¿Me cortan de ti... ?
LUCIANO. (Con dificultad) En eso estamos ¿no? El Padre le vuelve la espalda. Se sirve un trago.
PADRE.-Eso veo. (Bebe) Te cambiaron.. .Luciano.
LUCIANO.-Eduardo.
PADRE.-¡Luciano! ¡A mí "me vale" que allá te mienten así! ¡Para mí, eres mi hijo Luciano! Mi... no sé ¡ya no sé, carajo! (Pausa) ¿Qué quieres? ¿El auto? ¡Te lo mando a traer mañana y te me vas de nuevo para México! ¿De acuerdo?
LUCIANO.-No.
PADRE.-¿Pero lo quieres?
LUCIANO.-Tal vez... ya no lo necesito.
PADRE.-¿No viniste por él?
LUCIANO.-No exactamente.
PADRE.-¡Carajo: me estás desesperando! ¿Entonces por qué viniste y qué quieres?
LUCIANO.-Manda a tus "guaruras" a que me traigan a los tres judiciales que me torturaron. Han de seguir en .el mismo pueblo. El "Cheto" sabe muy bien cuáles son.
PADRE.-Dalo por hecho. Mañana tú mismo los tendrás aquí.
LUCIANO.-Que me los dejen amarrados en "las cuevas del tejón", luego, que se vayan.
PADRE.-¿Quieres que te acompañe?
LUCIANO.-No.
PADRE.-Está bien. De todos modos mandaré que se esté por ahí una guardia. Porque si te ven los Narváez... O si les van con el chisme... ¿De acuerdo?
LUCIANO.-No. No quiero ninguna guardia. El Padre lo observa.
PADRE.-Es exponerte por completo.
LUCIANO.-Iré armado. ¡Es mi venganza! ¡Es mi derecho! ¿De acuerdo?
El Padre lo ve. Piensa. Prefiere no disentir.
PADRE.-Está bien. (Transición) Es tu derecho ... y al cobrártelo así... me estás dando la razón: son cosas de la casta que sacaste de mí. Sigues siendo el hijo que yo hice y formé. (Lo observa) Así te llames Eduardo... ¡O qué más da! (Ríe) Oye, como no contaba con tu regreso... para matarme la aburrición, mandé a sonsacar a unas viejas con el cuento de que me hirieron de peligro... y debía quedarme aquí, encerrado unos meses. Esa mentira las animará a sentirse muy "piadosas"… y no tardarán en caer por aquí a... "cuidarme". Te lo digo porque de esas cinco -que pué' que empiecen a llegar hoy-, hay dos "pollas" como para ti ... como de tu edad ... ¿eh? ¿Qué dices?
LUCIANO.-¿Esas cinco son las que ya tenías de "queridas" cuando me fui?
PADRE.-Bueno ... no las que conociste. Otras ... (ríe) pero cinco también. (Ve que el hijo no reacciona) Te has vuelto muy serio. Antes, por cualquier cosa que te dijera, te estabas botando de la risa.
LUCIANO.-Tal vez... porque estábamos borrachos.
PADRE.-Entonces ...(Le indica la botella) Éntrale.
LUCIANO.-No. Ya no bebo... casi.
PADRE.-¿Qué tanto de "casi"?
LUCIANO.-Dos o tres copas...
PADRE.-¿Y el estar con tu padre ... ?
LUCIANO.-Es que no quiero.. .
PADRE.-¿No? Bueno, a la fuerza... ¿qué caso tiene? (Se sirve. Bebe. Lo ve con sorna) Te están volviendo una pinche mierda. (Lo ve, retador)
El hijo sin más, va a la botella. Se sirve bastante. Lo bebe, rápido. Ve a su padre con actitud retadora.
PADRE.-Si ya no bebes y le entras así ... (Chasquea los dedos) ¡Así te vas a caer pedo!
LUCIANO.-{Después de una pausa) No juegues conmigo, papá. No juegues conmigo. .. de ese modo.
PADRE.-No sé otro. Y menos de esos., . con los que ahora tú quieres jugar conmigo.
Permanecen viéndose. Hay una pausa tensa.
PADRE.-¿Por qué dijiste cuando te comenté que de todos modos te pondría una guardia a cuidarte…-mientras estuvieras en las "cuevas del tejón"-... porque dijiste que no... sabiendo que si desde hoy te andan buscando los Narváez... así les das la oportunidad de matarte? ¿Eh? (Se acerca más a él)
LUCIANO. (Elusivo) Quiero estar solo. Para lo que voy a hacer... quiero estar solo.
PADRE.-¿Y crees que yo…voy a dejar que te expongas? ¿No se te ocurrió que me pides algo que no aceptaría nunca?
LUCIANO.-Es cierto.
PADRE.-¿Entonces... para qué esas salidas? ¿Le quieres jugar al héroe?
LUCIANO.-No.
PADRE.-Yo sé... Yo sé a qué le quieres jugar entonces ... (Se le acerca más)
LUCIANO. ¿A qué?
PADRE.-A mi víctima... y ya veo por dónde viene tu juego...
LUCIANO.-No sé de qué me hablas.
PADRE.-Pero yo sí. Y te lo advierto: ten mucho cuidado de quererte pasar de listo conmigo. Me conoces...
Y de pronto, sin más, le suelta una bofetada y le tira el vaso. El hijo se dobla. Al levantar el rostro, tiene la boca ensangrentada. El Padre ve la sangre. Primero sonríe, luego, sin que quede claro si lo hace burlón o conmovido, se moja con saliva un dedo y empieza a limpiar la sangre. Luego, se lame el dedo y así continúa limpiando la sangre, hasta que la quita de la boca de su hijo; en tanto éste, a pesar de su contención, no puede evitar que le escurran unas lágrimas. Y ahora, con todo cuidado, el Padre, con ternura evidente, le seca las lágrimas con los dedos.
PADRE.-Te quiero mucho, Luciano.
El hijo, estremecido, va lentamente doblándose sobre sí y queda arrodillado frente a su padre.
Este, toma la cabeza del hijo y la acerca a su pelvis, apretándola contra el sexo. Entonces, el hijo se abraza con fuerza a las piernas del Padre.
TELON
ACTO II
Cuadro I
Atardece. Va terminando el crepúsculo.
Padre e Hijo miran hacia afuera. El Padre con la camisa abierta. El Hijo con una "cazadora" ligera, también abierta. El Padre bebe. Próximo, Otoniel (voz off) canta:
OTONIEL. (Voz off)
Paren apuestas señores
que el palenque está cerrado,
el gallo rojo ha ganado
y ha impuesto sus colores.
Y la arena se hace vieja
mientras la muerte se aleja.
Hagan apuestas señores,
se abre el juego de la sangre;
un retoño tiene el rojo
que ha heredado esa Hambre.
Un Narváez jugó su vida
contra el gallo rojo chico
y de muerte fue la herida,
que éste le abrió con su pico.
Ay ay ay, ahora están en cada esquina
el Gallo Rojo y su hijo
don Luciano y Lucianito
y la flaca que los mira.
Abran apuestas señores
que la calaca se enmuina,
pues siendo el padre y el hijo
este juego no termina.
Don Luciano y Lucianito
se miran los espolones
y la flaca risa y risa
y nosotros de mirones.
¡Sabe Dios lo que ella piensa
de este pueblo de matones!
PADRE.-La compuso Otoniel... (Ríe) ¡Dejara de ser huasteco pa' volver todo huapangos! Bueno, que se entretenga. ¿Ya qué le queda? (Observando a Luciano, al tiempo que se abanica en su gran sillón) Se te están marcando más los músculos de "la batea" del estómago... ¡Lo que sí se te cundió pronto de pelos fue el ombligo! ¡Mira nomás qué pronto se te hizo "el árbol"! (Se lo toca) A mí se me puso así hasta los veinticinco... (Lo palmea) Un hijo hermoso... y fuerte. (Bebe. Ríe) "Los machos como los osos, mientras más velludos, más hermosos,,... Ya te había dicho "hermoso,. ¿Verdad?... Sí, ya ... (Lo ve) ¿A que te sientes mejor? Si no hay como unos tragos y darse cariño... para desanudar los nervios... y el mal humor...
El hijo se ve nervioso, tenso, como si estuviera por estallar de un momento a otro.
LUCIANO.-Si...
PADRE.-No veo por qué, un padre y un hijo... como tú v yo... más allá de todas las estupideces y bajezas de la gente... tengan que verse de pronto como enemigos. El cariño, hijo... así como el nuestro, es como el mar... con su variedad de olas que van ... vienen ... -Las emociones, pues-…hacen sus crestas de puro retozar... y así se la pasan peinando esa inmensidad marina... Tal como tú y yo nos la pasamos siempre disfrutando el nuestro... tan grande cariño como el mar... (Bebe) ¿Te acuerdas cuando te llevé a él la primera vez? Te quedaste en la orilla, mojándote zapatos y pantalón, tan asombrado ... Bueno, tenías ocho años...
LUCIANO.-Y luego... tú me quitaste la ropa y me pusiste sobre él con cuidado, sosteniéndome por el vientre... para que empezara a bracear...
PADRE.-Y aprendiste en seguida. ¡Y esa misma noche nos la pasamos nadando bajo las estrellas... con aquella luna. . . horas y horas!
LUCIANO.-Rodeados de peces muy pequeños y brillantes que saltaban a nuestro alrededor. Al día siguiente, en cuanto me desperté, salté de la hamaca para ver el mar con sol ... y ya no me dio miedo entrar en él ... y al estar nadando, volteé hacia donde te hamacabas y te dije con el pensamiento: "gracias, papá... por darme el mar". (Lo ve) Gracias por darme todo lo que me has dado. Todo lo que has podido... y querido... bueno y malo...
PADRE.-Si reconoces que así ha sido, y porque ante todo es por mi mucho quererte... ¿Por qué me saliste de pronto con que lo que hicimos era malo? ¿Qué puede ser malo si sale de mis sentimientos por ti?
LUCIANO.-Me lo he preguntado muchas veces en estos dos años... y esa era mi respuesta: "si viene de su amor por mí ... ¿cómo puede ser malo? Y así, tampoco era malo que me dijeras: "mata a quien te quiera hacer daño". No era malo que si te volvías un borracho violento y bravucón, te cargara para llevarte a la siguiente cantina…, y viera cómo abusabas de tu Poder... y también conmigo de tu borrachera, haciendo que me revolcara en la misma cama donde estabas con tus putas. Después, no fue malo que si venías cansado de tus pleitos o de tus matazones ...Yo te calmara del modo...
PADRE.-Como yo a ti tu malhumor, como ahora otra vez lo hicimos, como sólo pueden darse ese favor y ese cariño, dos hombres. ¿O qué? ¿Me vas a salir ahora con que un desahogo así es malo? ¡Malo que te me impusiera arriba y te cogiera! ¡O tú a mí! ¡Pero darse esa prueba de cariño, caray…! ¡Si lo hacen los cuates de cantina pa quitarse de sufrir! ¿O no los has visto? (El hijo asiente) ¡Pues con mayor razón se pueden dar así cariño un padre y un hijo
LUCIANO.-Tú no lo sabes... tú lo hiciste conmigo por primera vez...ese tu instinto... pero entre las lecturas que ahora conozco, hay una en la paideia" que cuenta cómo en "los misterios de Eleusis", en la Grecia clásica, los padres iniciaban a sus hijos en la adolescencia. Y era así: poniéndoles su miembro en la boca... para que les hicieran "fellatio".
PADRE.-.¿Qué?
LUCIANO.-Eso"... que tú y yo nos hacemos. Así, padre e hijo quedaban ritualmente unidos para darse uno a otro... el poder de su sexo.
PADRE.-¿Ah sí? ¡Ahora resulta! que... Vaya, pues qué bueno que mi instinto, como dices, me haya llevado a darte no sólo cariño, sino también... a transmitirte mi poder de ese modo! Un rito ¿eh? Si ... estar contigo, así.. a veces, era para mí algo... muy como fuera de todo. Y sí... yo sentía que también había eso en mí: la intención, la más precisa intención... de entregarte, de transmitirte mi fuerza... y luego, saber y comprobar también la tuya. Es cierto. ¡Esos griegos! ¡Mira que ir más allá de lo que uno siente como un acto de cariño y descubrir que es toda una forma de dar más fuerza al hijo... y que también él se la da a uno! ¡Qué "picudos"!
LUCIANO.-Sólo que... ni tú ni yo somos griegos y menos del periodo clásico. Y esto... esto que yo fui admitiendo, al principio... porque sencillamente eras tú quien lo determinaba... -y si lo hacías tú... mi padre... estaba bien... - Esto... sí, cargado de todo ese cariño... mutuo... es lo que se califica como una relación homosexual.
PADRE.-¿Quieres decir... de putos? ¡No! ¿Pero qué tiene que ver nuestro darnos así, con lo que hacen esos degenerados? ¡No te confundas, Luciano! ¿Qué tiene que ver algo que yo siento puro y noble... hasta así; como eso: un rito de comunicarse fuerzas, con... ¡No! ¡Te han revuelto la mente! ¡Cuántas veces te dije: "El macho se distingue por su verga, y si ésta le da placer, mientras la meta dentro o quede arriba, no tiene porqué negarse su contento". ¡Carajo! ¡Cualquier hombre lo sabe!
LUCIANO.-No, papá. No es así. No debe ser así.
PADRE.-Pué' que allá, con tu madre, con tu abuelo, en esa sociedad de hipócritas; con esas dizque "personas decentes" y leídas...
LUCIANO.-¡En el mundo entero no es así! A menos que se trate de una relación entre amantes homosexuales.
PADRE.-¿Y cuál es entonces la diferencia? ¡No entiendo! Uno no es un puto. No anda haciendo comercio y desmadres con su pito o sus nalgas. Tampoco le gustan los hombres; no es "mayate". ¡Y menos que le den "pa' dentro"! Uno quiere a su hijo así: de todas las formas en que lo siente... y ahora resulta. Bueno... ¿y? ¿En qué estuvo lo malo para ti?
LUCIANO.-En que estoy fijado también a ti ... y así ... desde los quince años…
PADRE.-¿Fijado?
LUCIANO.-Es un término psiquiátrico.
PADRE.-¿Del mismo doctor ese que te llamó "bloqueado"?
LUCIANO.-Sí, del mismo.
PADRE.-¡ Uta! ¡Bloqueado! ¡Fijado! ¡Dislec... quién sabe qué madres! Yo creía tener un hijo sano, fuerte, capaz... y ora resulta que es un desastre... ¡Un pinche enfermo de quién sabe qué males! Males... Es eso, ¿no? Todo lo que te he dado... lo que te he enseñado... para ser fuerte, para que nadie te pise la sombra ni se te atraviese en tu camino….Todo lo que yo sé que se debe aprender para sobresalir y ganar sitio ...
LUCIANO.-Es ley de selva. Es amoral. Es caos y daño… y crimen. ¿Qué no lo entiendes? ¿De veras no lo entiendes? ¿Tanto has vivido como una fiera….que te has vuelto sólo eso: un animal salvaje? ¡No puede ser que no veas las diferencias entre lo que es y lo que debe ser... y así, entre lo bueno y lo malo!
PADRE.-¿Para quién? ¿Dónde empieza esa diferencia entre lo que es... y lo que debe ser? ¿Con la gente de la clase social de tu madre? ¿En la ciudad? ¿Dónde? ¡Aquí es más simple: O se siente lo que es auténtico, porque así nace y así se demuestra o ... no es auténtico y entonces... no vale. ¡Eso es todo! ¡Y lo sabe cualquiera, haga lo que haga, sienta lo que sienta o viva como viva! Lo demás, ya se sabe: es el "puro cuento", los "Tejes manejes" del dinero y la política... y los sermones del cura sobre algo que a final de cuentas, si es pecado o no... allá Dios para salvarlo -y eso, si es que Dios se anda preocupando de esas cosas-. El resto... los crímenes... pura supervivencia; porque si no matas, te matan. Y lo sabes: cualquiera puede "venadear" al que se la debe. ¿Entonces... dónde está en éste mi mundo. .. ése límite entre "lo que es" y lo que debe ser? ¿Y sobre todo: quién lo practica? ¡Si todo es un puro hacerse pendejos diario. . . y sólo cuenta el que "la hace", el Poderoso y nada más! ¡Palabras y teorías, pué' que muchas... promesas y discursos…muchos más... sermones, otro tanto; pero lo único que veo a diario son chorros de saliva y como todos sabemos que así es, no queda más que "hacerla" ... ¡Como sea! O te vas abajo; entre los perdedores y los mediocres. Y ya así, con semejante joda. ¿De qué sirven y a quién le importan, palabras, teorías... promesas... y sermones? ¿O no conoces la tierra en que naciste?
El hijo queda abrumado, en tanto el Padre dice:
PADRE.-¡No sé para qué entonces te llevé desde chico a los burdeles! ¡Para que me salgas ahora con que el que te gustaba era yo! ¡Leído no soy... pero con sólo olfatear la clase de resentimiento que me tienes ... encuentro y muy pronto su motivo!
El hijo se va doblando.
LUCIANO.-Papá, yo...
PADRE.-¡Pues mira nomás en qué bronca te metiste! ¡Porque por ahí sí que no cuentas conmigo! ¡Yo quería un macho tan de veras entero y derecho como lo soy yo! ¡Y para eso te formé dándote todo lo que yo tenía, podía y sabía! ¡Todo era para hacerte más fuerte que yo! ¡Todo! Pero algo debe andar muy sobrado en mí... (Y me lo dijo Otoniel) dónde mis hijos me salen débiles... o a saber: ¡Hasta del otro lado! Y el que más me llenaba el pecho de orgullo. ..
LUCIANO.-(Gritando) ¡Ya! ¡Carajo! ¡Ya! El que no entiendas nada de lo que me pasa, el que ni sepas la clase de inconsciente que eres, no te da derecho a atropellar mis sentimientos, ni a haber hecho de mí un asesino! ¡Ni a... ! (Rompe a llorar como un niño. Le da la espalda al Padre. Este lo ve. Un desprecio progresivo va apareciendo en su rostro)
PADRE.-¡No llore! (Lo sacude) ¡No llore, cabrón! ¡Sea usted macho! (Le golpea en el rostro) ¡No llore!
Y de pronto, sin más, el hijo se le prende y lo besa en la boca, apasionadamente. El Padre se hace para atrás, aterrado. El hijo va hacia él y con toda la furia de que es capaz, lo golpea en el pecho. El Padre se dobla. Rápido, el hijo le tira golpes y patadas a los genitales. El Padre se va doblando por el dolor. El hijo continúa golpeándolo, vaciando su furia, enceguecido. El Padre se agarra del sillón y el hijo lo avienta con todo y mueble. Finalmente, el Padre cae al suelo y queda boca arriba, absolutamente desconcertado. Pausa. Sólo se escucha el jadeo del hijo y la respiración entrecortada del Padre. En el suelo, el padre se lleva la mano a la pistola en un movimiento rápido.
El hijo se le queda viendo sin parpadear. El Padre entonces, lentamente, vuelve a enfundar la pistola. Luego, con voz cansada y grave, le dice:
PADRE.-Ayúdame a levantarme ...
LUCIANO.-Levántate solo. (Y continúa mirándolo retador)
El Padre le tiende la mano. El hijo continúa viéndolo.
PADRE.-Luciano.. . Eduardo... por favor...
El hijo se inclina. Toma al Padre de ambos brazos y con energía lo ayuda a levantarse, Quedan de frente. El Padre, de pronto, parece haber envejecido, verdaderamente, se ve acabado y como si tomara conciencia de esto, baja la cabeza y casi para sí, muy, contenido, empieza a llorar muy quedamente, Al tiempo que se va retirando de su hijo. Levanta su sillón; se derrumba en él. Queda pensativo. Luego, levanta el rostro lloroso y viendo al hijo, le dice:
PADRE.-Seas como seas ya.. . o pienses como pienses ahora….me estás enseñando algo…a tu nuevo modo... Eso: ahora me toca a mí aprender. Lo que sí ... es que nunca pensé que me sucediera de este modo. Pero ya ves: estoy tratando de entenderte... cabrón. Y es... muy duro. ¡Pero hasta en eso reconozco la casta que te di!
El hijo lo ve aun más retador y entonces, sale violentamente. El Padre se sirve un trago y bebe. Se limpia las lágrimas y de pronto comienza a reír a carcajadas, abiertas, francas, casi gozosas. Y con la misma y rápida actitud impulsiva, rompe de pronto la botella contra la mesa y dice con voz sorda:
PADRE.-A éste lo mato… Tanto por lo cabrón ... como por puto.
OSCURO
Anochecer.
En escena Luciano y Otoniel. Este prepara unas pomadas, el hijo fuma y revisa los instrumentos quirúrgicos de su estuche. Al fondo, en el cuarto del Padre se oyen voces -off- de mujeres. Tocan afuera un claxon. Luciano, rápido, se levanta y va a la puerta. En tanto se oyen las voces de las mujeres, Luciano asiente a algo que le dicen afuera. Luego, regresa a la sala. Otoniel lo observa. Luciano vuelve a fumar.
VOZ MUJER UNO.-¡Eres rete tremendo, Luciano!
VOZ MUJER DOS.-¡Así no te conocía!
VOZ PADRE.-¡Pues nunca es tarde!
VOZ MUJER TRES.-¡A sus años ya debería estarse sosiego!
VOZ PADRE.-¡Sosiego el buey, pero a mí no me gusta lamer la coyunda… sino otras cosas!
VOZ MUJER CUATRO.-¡Ora! ¡No se avorace que se va a atacar!
VOZ PADRE.-¡Pero de los nervios... y pa' sacudirlos de una en una!
VOZ MUJER CINCO.-¡Ay, pero si hasta parece pulpo!
Más risas. Luego, se van extinguiendo lentamente.
OTONIEL.-Les ha de estar poniendo el unto. Por eso se callaron.
LUCIANO.-Ya me parecía raro. ¿El unto?
OTONIEL.-Uno que le hago.. . "especial". Casi, como para ponerlas en trance... (Sonríe pícaro) LUCIANO.-¿Mágico?
OTONIEL.-Digamos. (Sonríe para sí)
LUCIANO.-Aunque te parezca mentira, Otoniel -porque a mi padre eso le parecería- ... hay gente que no porque viva en la miseria, es ... como la que conocen ustedes: ésta, sumergida en lo peor de las carencias y mantenido así por una estructura de Poder que las explota sin darles opciones ni respiro para salir del hoyo.
OTONIEL.-¿Qué, te hiciste comunista? ¿Como esos de las guerrillas que andan alborotando a los ejidatarios de aquí?
LUCIANO.-Me hice más... informado. Pero no sólo porque disponía de la biblioteca de mi abuelo, esa, para-conocer ”los clásicos", si no. .. porqué traté otra clase de gente te digo. Fui a reuniones de varios tipos y sobre todo, a las de jóvenes interesados en Política y Arte... A mi padre lo emociona la autenticidad de lo instintivo. A mí ... que siempre reaccioné como él ... comenzó a ganarme esa: la que tiene cierta gente con sus ideas. ¡Es que de pronto vas entendiendo y comprobando que la vida puede y debe ser algo más que este primitivismo y esta violencia! Vas entendiendo muchas cosas importantes sobre tu propio ser... sobre el infinito misterio de tus emociones ... Es maravilloso, Otoniel. Te sientes parte de un modo más digno y más profundo de vivir... y algo en ti, en tu pensamiento, se va haciendo también más exigente y radical; porque si aprecia eso nuevo y valioso... y comparas con la desgraciadez de donde saliste... ya no quieres que haya más tales miserias físicas y mentales ... y tan injustos modos de ir solo... sobreviviendo. En fin... es como una magia posible… (Lo ve) expresada en hechos positivos; no sólo "sentida" ...
OTONIEL.-Ha de ser. ¿Por qué no?
LUCIANO.-(Viendo el poco interés de Otoniel por su conversación) Mi padre... ¿Te paga bien por tus servicios?
OTONIEL.-Digamos que sí. Siendo para él, nunca le pongo precio a mis trabajos.
LUCIANO.-¿Y para los demás?
OTONIEL.-Según...A unos, lo que sea su voluntad, a otros, de plano, nada ...porque se me puede voltear "el don" si lo comercio. Y…sí, a los que deben pagar, claro que según lo que pidan: una "limpia" les sale de dos a cinco mil pesos, de acuerdo a las yerbas que tenga que usar. Y si es de huevo con "pases"; pues les salen más caras.
LUCIANO.-¿Y cuando les echas las cartas?
OTONIEL.-También varía, según lo que tenga que concentrarme. Hay quienes tienen el aura bien visible y con esos es más fácil. Pero a los de plano oscurecidos... prefiero decirles cosas que los alienten. No creas... a veces... a veces uno puede ayudar mucho... si entiende -y acepta- que en "esto".. también, como en todo, hay una misión.
LUCIANO.-¿Para qué?
OTONIEL.-Para que lo que tiene que ser, sea de la mejor manera y ahí termine. Ciclos; pues. Las cosas pueden ser maléficas o benéficas, según qué corriente agarren. Y ahí entran los consejos de uno… para evitar lo peor. Digo, cuando aún se puede; porque de que las energías se tuercen… cuesta mucho sacarlas de lo negro... y "ahí" ... entra uno a hacerles oposición ...
LUCIANO.-¿Es el riesgo qué te corres?
OTONIEL.-Sí ... es mi misión.
LUCIANO.-¿Te podrían agarrar esas fuerzas y…?
OTONIEL.-Torcerme también... como ya me ha pasado.
LUCIANO.-Pero tú eres más fuerte.
OTONIEL.-Sólo trato de ser todo lo justo que mi instinto me dicta. Mira, como de joven quise saber si de veras existía el diablo... hice todo para llamarlo: el círculo con la estrella de cinco picos, las velas negras con huesos humanos machacados que saqué del cementerio y molí en mi casa, las invocaciones a media noche con luna en menguante, el "credo" al revés, los insultos a Satanás... y… ¿tú qué crees?
LUCIANO: Que no se te apareció nunca.
OTONIEL.-Sí ... pero dentro de mí. Una noche se me reveló. El diablo mío estaba en todo lo impulsivo de mi ser. Lo vi: ni negro, ni rojo: un joven (como era yo entonces) pero todo jodido de su aura... manándole de ella una como pus... que me ardía en el alma. Entonces, mejor abracé a ese mi diablo, para que no se sintiera cortado por mí ... y me dije: "o sacas colores preciosos de ti ... o no tiene caso que vivas". Y empecé a ayudar con mis facultades... y comenzaron a salirme en el aura colores verdes, naranjas, morados; azules... y ahí ando mejorándola, creo... porque a veces percibo ya un resplandor dorado. . .
LUCIANO.-¿Y realmente puedes ver el futuro?
OTONIEL.-A veces... el muy cercano. Ya tanto como el de varios años…yo, no. LUCIANO.-¿Puedes ver el mío? ¿El cercano?
OTONIEL.-Sí ... creo que sí.
LUCIANO.-Voy a morir pronto. ¿Verdad?
OTONIEL.-Uno no puede decir cosas de esas a nadie. No debe. ¿Por qué enfrentar así a la gente con su Destino, si es irremediable?
LUCIANO.-¿Y en mi caso... lo es?
OTONIEL.-¿De veras quieres que te lo diga?
LUCIANO.-Sí.
OTONIEL.-Es que eres tú el que quiere morirse... Cuando llegaste aquí, ya entraste casi ... como un muerto. Y es que ya tomaste esa decisión. Y me hablas como hace un rato... y uno piensa que aún tienes ilusiones; pero traes sobre ti un peso muy grande... y te lo quieres quitar así: con la muerte.
LUCIANO.-Por eso vine. Ya lo sabes.
OTONIEL.-Sí: A matar a tu padre…o a que él te mate. Te da igual. Quieres la muerte. La buscas ... la estás provocando... y la vas a encontrar, Luciano. Traes hasta tu plan para que así sea… y todavía puedes cambiarlo. (Lo ve. Fijamente)
LUCIANO.-No. Ya no tiene caso.
OTONIEL.-Puedes cambiarlo, te digo. Todo está girando en todo momento, de una a otra corriente, de lo maléfico a lo benéfico. Todavía puedes cambiarlo... si quieres...
LUCIANO.-Ya no. Es... una decisión tomada a fondo.
OTONIEL.-¿Te digo. .. ?
LUCIANO.-Sí.
OTONIEL.-Nunca salen las cosas que se calculan con sólo la razón ... como la que dices "tomada a fondo". ¿Cuál "fondo"? ¿El de tu mente? ¿El de tu instinto? Los dos son infinitos... y entre ellos la razón no puede hacer cálculos precisos. Y menos... para estar provocando a la destrucción ... porque te llega ... de un modo peor.
LUCIANO.-Lo único que quiero ... es que ya llegue de verdad.
OTONIEL.-No la provoques más.
LUCIANO.-Yo sé por qué. Tengo... muchas razones.
OTONIEL.-Tienes un muerto... pidiéndote que cobres su asesinato. . .
LUCIANO.-Y hay "otro" ... que está agonizando cada día, para resucitar al siguiente... ya medio muerto -como dices que me vistes-. Y apenas abre los ojos, apenas sale de un sueño que ya no es descanso, oye sus pensamientos obsesivos, fijos ... torturándolo con un nombre y una figura que se acrecienta de muchos modos. Y que se muestra tan pronto en formas sensuales y lascivas... como inmensamente protectoras... y tiernas. Que está constantemente dándome imágenes y recuerdos de su presencia, de sus palabras... de sus gestos, ya de cariño, ya de reto... llevándome a revivir una y otra vez los muchos gozos y los dolores que son parte de eso tan complejo y profundo que nos une... como invadido de miles de emociones... de las que no sé su nombre... ni por qué son como son. Y así, en estos dos últimos años, todo el tiempo, mi mente no ha. dejado de revisar y revolver todo lo que "él" me ha dado... y mis sentimientos se han ido enloqueciendo de tanto como lo necesitan ... y tanto que ya lo odian. Sabes de quién te estoy hablando.
OTONIEL.-Lo sé. Estás enamorado de tu padre y sabes que eso no puede ser, no debe ser.
El hijo baja la cabeza.
LUCIANO.-Sí ... así es… esa parte de mi infierno. La ternura la descubrí por él…el placer, el que me importó realmente, me lo dio él. Las emociones profundas... el gusto de estar juntos y estar contentos... yo diría que lo de veras intenso... en todos sentidos, lo descubrí por él ... Después... no hay más que el estupor ante su rechazo... y de ahí en lo sucesivo; de esa sensación de ser "usado"... comienza a brotar mi rencor... porque antes... yo lo quería de un modo total.
OTONIEL.-Y lo sigues queriendo, Luciano. Por eso están ... enfrentados.
LUCIANO.-¿Y para qué? "Eso"… sin sentido ya... ¿qué importa?
OTONIEL.-Y además: quieres vengar a tu madre… sin darte cuenta que eres tú el que revuelve las pasiones de ella con las tuyas.
LUCIANO.-No. Yo sé muy bien que no. Yo no podría -ni lo admitiría- convertirme en eso débil y destruido... que es mi madre. Yo no acepto en mí... la abyección.
OTONIEL.-Te vi un sueño que todavía traes en la mirada: soñaste a dos gallos picoteándose, peleando... dos gallos salvajes. Tú te reconocías en uno (el más golpeado) y pensabas del otro: "¿Cómo matarlo?" ... y te respondiste: "picándolo bajo la cresta". La cresta es el Poder y el símbolo del gallo. Tú quieres matar a tu padre quitándole el Poder... quitándole lo que él llama: "su imagen". No me digas ni que sí ni que no. Yo sé.
LUCIANO.-Yo también, Otoniel. Yo también me he preguntado a mi manera por qué quiero hacer eso... y uno "se sabe" ... si quiere de veras conocerse y hablar como tú, con sus propios demonios. Los míos... son débiles. ¡Sí! ¡Lo admito! Temen. Todo. Desde niño. Son tantos miedos oscuros…son tan distintas angustias y temores... Pero el padre te obliga a ser fuerte... como él. Y vas aprendiendo a mentir para que te acepte... A ponerte máscaras; de macho, de fanfarrón, de bebedor, de mujeriego. Y ves que él te celebra... y quieres más y más de su aprobación. Y un día... . también lo estás queriendo en su carne... y te vas como haciendo dos: uno, para él… como él aprueba. El otro ... para ti ... y "ese" debe callar lo que de veras siente. Debe ser nada más... el que aprueba su padre. Sólo que al que guardas secretamente, eso mismo lo va torturando… porque es algo en su contra. Y algo injusto. Y entonces... empieza a volver su sufrimiento... sí: el sueño de los gallos picoteándose. ¡El es quien quiere matar al que lo reta y así, le causa tanto sufrimiento! ¡El, un débil, apasionado por su padre... tan fuerte y tan verdugo... que quisiera vencerlo, para así, a su vez, también ya descansar de ese inútil amor y así ... reencontrarse como "el fuerte"! Uno "se sabe"... si quiere de veras conocerse.
OTONIEL.-(Viéndolo) Te entiendo, ahora sí… por entero. (Le aprieta la mano con afecto) Aquí ... tu padre y tú ... y cada uno por ser como es ... ya torcieron sus mejores emociones... ya las descuartizaron. . .
LUCIANO.-Lo sé... y por eso... ¿Qué mejor que mi muerte?
OTONIEL.-Para que comience la de él.¿Es así que lo has calculado?
LUCIANO.-Así es.
OTONIEL.-(Después de una pausa) Aún puedes irte... Hazlo. En México, puedes tener otra vida y...
LUCIANO.-No quiero ya otra vida. ¿No te das cuenta?
OTONIEL.-Sí. Lo quieres hasta tu muerte.
LUCIANO.-Y la de él. Para mí ... ya tiene que ser así.
El brujo asiente, comprendiendo. Dentro vuelven a oírse más risas de mujeres.
LUCIANO.-(Tremante) Sácalas. ¡No las soporto! ¡Tú puedes hacer algo para que se larguen! ¡Sácalas…. de él!
OTONIEL.-Estás sufriendo mucho...
LUCIANO.-¿Puedo evitarlo? ¡Sácalas! ¡Tienes mil modos!
El brujo se levanta. Prende unas veladoras; les acerca unas ramas. Apenas prenden, va y bajo la puerta del cuarto del Padre, las agita, procurando que el humo entre por la rendija. De inmediato hay gritos de las mujeres.
VOZ MUJER 1.-¡Se está quemando el cuarto!
VOZ MUJER 2.-¡Qué de humo! ¡Ay Luciano, haz algo!
VOZ MUJER 3.-¡Qué quemazón ni qué ojo de hacha; es el maldito brujo con sus zahumerios!
VOZ MUJER 4.-¡Es cierto! ¡Y quemando las hierbas con que prepara sus hechizos!
VOZ MUJER 5.-¡Seguro que el Luciano le pidió que nos echara uno pa' tenernos de rodillas ante él!
VOZ MUJER 1.-¡No lo dudo! ¡Y de una vez embrujarnos parejo a las cinco!
VOZ MUJER 2.-¡Es capaz de esto y peores cosas!
VOZ PADRE.-¡Bueno: ya! ¡Apláquense!
VOZ MUJER 3.-¡Vámonos muchachas!
VOZ PADRE.-¡Ora! ¿Cómo creen?
VOZ MUJER 4.-¡Vámonos!
VOZ PADRE.-¡ No'ombre! ¡Espérense! ¡ Orita mismo arreglo eso; van a ver! ¡Pero espérense, cabrestas!
El Padre sólo cubierto por una toalla aparece en la puerta. Oímos que las mujeres siguen comentando rápidas y ad libitum. Y al cerrar el padre la puerta, se supone que salen atropelladamente por la puerta interior que no vemos.
PADRE.-(Al brujo) ¿Y 'ora tú? ¿Por qué hiciste ese "trabajito"? ¿Qué mosco te picó? (Va hacia Otoniel amenazante) ¡Contesta, pinche Otoniel!
LUCIANO. (Rápido) Se lo pedí yo.
PADRE.-¿Cómo?
LUCIANO.-Para que ya salieras.
PADRE.-¿Ah? ¿Y 'ora? ¿Qué quieres? ¿Llenarme de piedritas los huevos? ¡Di ya por qué me ... ! (Lo ve ceñudo, lo estudia) No me salgas con que fue un chiste pa' que te invitara a compartir como otras veces, mis viejas... ¿O sí? Porque yo te ofrecí... y no quisiste. ¿Eh? ¿Por qué? ¡Ya estuvo bien de traerme loco con tus rarezas!
LUCIANO.-Vinieron los guardias a avisar que ya tienen a los tres judiciales en "Las cuevas del tejón". (Pausa) Lo pensé bien: quiero que me acompañes.
El Padre lo ve desconcertado.
PADRE.-¿Por qué?
LUCIANO.-¿Recuerdas que cuando aquello preguntaste una y otra vez, si además de torturarme... me violaron? ¿Recuerdas?
PADRE.-(Tenso) Si ...
LUCIANO.-Lo hizo el que apodan "el Pámpano". . . el que me dio los toques eléctricos.
Observa la reacción del Padre. Este aprieta las manos, enrabiado.
PADRE.-(Con voz sorda) Entonces, ese... me lo dejas a mí.
LUCIANO.-Fue para eso que le pedí a Otoniel que hiciera... lo que hizo: para que si querías venir conmigo... ya anocheció del todo.
PADRE.-Espérate, no tardo en cambiarme y agarrar mi fusca.
LUCIANO.-Déjala. Por el camino te explico. Llevo todo lo necesario para lo que quiero hacerles.
El Padre sonríe entre sádico y feliz y entra al cuarto.
OTONIEL.-(Después de una pausa. Viendo al hijo) Quieres revolver tus demonios con los de él ¿no? Quieres que juntos se embarren de sangre.
LUCIANO.-(Encogiéndose de hombros) ... y de muerte.
OTONIEL.-Estás mal... muy mal, Luciano...
LUCIANO.-Si compartí tantas veces su cama y sus mujeres... que comparta ahora mi venganza. OTONIEL.-Estás calculando de nuevo y...
LUCIANO.-Estoy gozando. ¿Viste cómo lo puso lo de mi violación? Nunca quise decírselo. Era demasiado vergonzante. Pero como ya están las cosas... como las puso él ...
OTONIEL.-Tú eres el que anda desencadenando todos los diablos.
LUCIANO.-Eso quiero.
OTONIEL.-Estás provocando demasiado la paciencia de Dios.
LUCIANO.-El también me ha provocado más de lo que puedo aguantar.
Sale el Padre ya vestido. Es otro: jovial, entusiasta. Se cala la pistola.
PADRE.-De todos modos... (La señala) Por'si cualquier cosa. Nunca sabe uno... y menos, con los Narváez acechando por ahí ... claro, en la "pickup" los muchachos llevan metralletas... ¿Estás de acuerdo en que se queden vigilando mientras tú y yo ... nos encargamos de hacernos justicia?
LUCIANO.-De acuerdo.
PADRE.-¿Por qué cambiaste de idea?
LUCIANO.-Por eso ... porque todo gira ... (Ve con sorna a Otoniel) "Porque nunca se sabe…." PADRE.-Ya estás hablando medido y seco, como antes ... como te enseñé. . .ya estás ...volviendo a ser...
LUCIANO.-Tu hijo.
PADRE.- Luciano.
LUCIANO.- Luciano Miranda segundo y a mucha honra.
El Padre sonríe completamente satisfecho. Va rápido a su hijo y pasándole un brazo por el hombro, le dice en tanto lo conduce hacía la puerta de salida.
PADRE.-¡Y que se sepa, hijo, que se sepa que esto también lo hicimos juntos! Como antes: ¡"El gallo rojo", chingón él y chingón su retoño! (Muy eufórico e inspirado de pronto) ¡Ora sí, tiemblen cabrones, que ya estos gallos unieron sus espolones, a gusto de los valientes y terror de los coyones! ¡Uy jai jai! (A Otoniel) ¡Ahí le dictas estas letras al tal ése que compone "sones", pa' que empiece a ponerle música! ¡Pronto, que lo quiero oír por todo el pueblo pa' celebrar... el regreso... !¡El verdadero regreso de mi hijo.
LUCIANO: (Tomando el estuche) Vámonos papá. (Y salen)
Aún se oyen los gritos entusiasmados del Padre. OSCURO
Cuadro III
Noche.
Otoniel está en la sala.
Se oye que llega la camioneta. Entra Luciano. Al no ver al Padre, Otoniel se inquieta. El hijo deja el estuche. Se ve cansado. La camioneta sale de nuevo.
LUCIANO.-¿Sabes?.. Ya me vengué y ni siquiera, ni siquiera, sentí nada.
Después de una pausa, Otoniel pregunta.
OTONIEL.-¿Y tu padre?
El hijo se vuelve y sonríe de manera ambigua. Juega con el bisturí, clavándolo y desclavándolo en la mesa.
LUCIANO.-Si como dices, de veras puedes ver…o percibir... ¿Para qué preguntas eso? Se supone que alguien como tú puede saberlo. ¿O no? (Guarda el bisturí)
OTONIEL.-¿Por qué me provocas así?
LUCIANO.-Sólo por... tener pruebas de tus "facultades". ¿No puedes ver dónde está mi padre ahora?
OTONIEL.-No.
LUCIANO.-Ya decía yo. ¿Cómo puedes creer en unos "dones" que no te permiten comprobar algo tan simple? ¿No es entonces demasiada arrogancia presumir de que se pueden ver y desentrañar los misterios del destino, la vida y la muerte?
OTONIEL.-A veces... uno puede ver...
LUCIANO.-Ah... a veces. Muy relativo. ¿No?
OTONIEL.-Así es.
LUCIANO.-Hum... qué inquietante. A veces las intuiciones -porque sólo son eso: intuiciones-, funcionan, pero en otras... se funden los... fusibles "mágicos". ¿Y cuál es el resultado? ¿Caos? ¿Relatividad? ¿Y así se puede dar consejos?
OTONIEL_.-A veces... sólo a veces. Sobre todo, para las emociones ...
LUCIANO.-¿Qué valen esas ante las realidades prácticas?
OTONIEL.-No sé a dónde quieres ir provocándome así.
LUCIANO.-Quizá... quizá a comprobar que lo que he hecho con mi ... digamos "amor" ... es lo único real, lógico, Práctico... y humano -sí: humano- que podría hacer. Mi padre se quedó revisando su ganado en ese rancho cercano a "Las cuevas del tejón" y así: tranquilamente... después de ayudarme a desollar al tipo ese como también a los otros dos. Creíste que lo había matado ¿no?
OTONIEL.-Sí ... por un momento.
LUCIANO.-¿Y tu intuición? ¿Dónde estaba para decirte que no?
OTONIEL.-(Sonríe, triste) Constantemente me está diciendo que así será.
LUCIANO.-Pero por lo que concluyo… no, cómo será.
OTONIEL.-No. Eso no está claro para mí.
LUCIANO.-Pues... si el destino es tan paradójico como se supone. . . podría ser... (sonríe) a través de ti. ¿Tampoco puedes ver si será así?
OTONIEL.-No. Ni quisiera.
LUCIANO.-Pero sí has visto que yo mataré a padre.
OTONIEL.-A menos que lo hicieras entender... lo importante de ese tu amor por él.
LUCIANO.-¡Ya deliras, Otoniel! (Y sonríe escéptico)
OTONIEL.-El no lo entiende ahora, pero tú sí ... ¿por qué en vez de pensar en vengarte... no le hablas acerca de tus sentimientos?
LUCIANO.-¿Intentas luchar por "algo" …. que ya sé que él no aceptaría?
OTONIEL.-Intentar al menos. Es que…"ahí"... nunca se sabe...
LUCIANO.-¡Por favor, Otoniel! Ante todo, porque hace mucho que ya no me importa "eso". OTONIEL.-¿Estás seguro?
LUCIANO.-Ante su machismo, sus trampas, sus mentiras, y... rechazos, decidí asesinar "esto" ... dentro de mí ... y de mil maneras a él, antes que seguir sufriendo, antes que continuar despreciándolo y comprobando cómo se va deteriorando en mí, él ... y lo que siento por él.
OTONIEL.-¿Y si él cambiara?
LUCIANO.-Eso no es posible. Se moriría antes. Pero… aun así... ¿Cómo voy a olvidarme de todo lo que ha destruido en mí? No, yo no. Prefiero vengarme.
OTONIEL.-Entonces... sí eres "el macho" que hizo tu padre
LUCIANO.-Puede ser...
OTONIEL.- Es. Y ya así, será su propia obra la que lo destruya Será así… como sucede con todo en la naturaleza: cada ser lleva en sí el germen de su destrucción. Y entonces... su ciclo... se cierra. Te entiendo. Y ahí (Señala la frente del hijo). tienes razón. Más allá de ella, en la mente, que es infinita…encontrarías otras razones para luchar por lo que necesitas. Y también más allá de tus deseos: en ese otro infinito que lleva uno dentro de sí, en el lugar que habitan sus impulsos. También "ahí”, encontrarías nuevos motivos para seguir queriéndolo.
LUCIANO.-Tal vez, pero ya decidí. Y es una elección racional ¡ya qué amor si ya lo mató él ... !
OTONIEL.-En esos sentimientos... hablar de un límite... No sé. Yo, no lo creo.
LUCIANO.-En tal caso, yo necesito creer... que ya es así.
OTONIEL.-Tú necesitas inventarte que es así.
LUCIANO.-¡Llegué a mi límite, te digo!
OTONIEL.-Porque no quieres ir más allá de eso.
LUCIANO.-¿A dónde? ¿A la locura? ¿A la abyección? ¿A la total renuncia de mí mismo en razón de algo... que seguiría negándose... y así, negándome?
OTONIEL.-Nunca se sabe.
LUCIANO.-Te digo: ya no me importa. Y entonces, prefiero el sacrificio pero con un sentido: la venganza.
OTONIEL.-¿Cuál?
LUCIANO.-Yo sé cuál. El modo lo tengo decidido... hace ya más de un año..
Se acerca a Otoniel con ternura y le palmea un hombro. Le sonríe, muy lejano. Luego, sale llevándose la botella de ron.
Otoniel queda en sus pensamientos.
OTONIEL.-(Para sí) La "realidad" está a su vez movida por la magia. Como es arriba, es abajo. Como es allá, es aquí. Todo es una sola verdad. La hoja del árbol contiene al bosque entero. Pero si el hombre tiene que elegir... ¿hasta dónde puede... si está sujeto por una sociedad más poderosa que sus propios deseos? Así… ésta se vuelve parte de un destino grotesco. ¿Es ese entonces... el de ellos?
Entra el Padre. Se sienta en su gran sillón. Se seca el sudor. Se ve impresionado. Prende el puro nervioso.
OTONIEL.-¿Por qué?
PADRE.-Porque hoy ya vi el verdadero rostro de la muerte. Si alguien me hubiera dicho que iba a ver lo que vi ...cómo vi a mihijo y cómo lo sentí ...no lo hubiera creído. A veces, mirándolo taladrar la frente de uno de esos para meársela, te juro que gozaba. Te juro que me sentía yo como si fuera él ... (Ríe) y a él le veía como si fuera yo mismo. Y a veces... cuando se volteaba a verme, mientras yo rebanaba el cuero de ese otro…su mirada, tan fría, me helaba la sangre y pensaba: "Yo no pude haber hecho este hijo... como espíritu helado". Y ahí... dejaba de sentirlo mío. . . No por lo que hacía... -yo he hecho peores barbaridades- sino por su mirada esa... como viéndome desde otro mundo ... O. más claro. . . como mirándome desde la muerte. Alguien así ... no sé ... pero ya no lo puedo sentir como mi hijo... Y sin embargo, todo lo que a la vez había en ese ensangrentarse... me llevaba a reconocerlo como más mío que nunca. Es... y no es… alguien a quien quiero... y a la vez: ya no tanto.
OTONIEL.-¿Y cuál de las dos le importa más?
PADRE.-Si te contesto por el impulso: pues al que siento mío. Y si es el que regresó... al que ahora "vi", pué que sea al que ya no quiera tanto.
OTONIEL.-Y sin embargo, ese que vio ahora... es el que más se le parece.
PADRE.-Sólo en lo de cobrarse los daños…. Solo en esa mirada.
OTONIEL.-Esa... también es obra suya.
PADRE.-¿Cómo?
OTONIEL.-Viene del dolor... del rencor... del rechazo.
PADRE.-¿Mío?
OTONIEL.-Usté sabe que sí.
PADRE.-¿Rechazar yo a mi hijo preferido?
OTONIEL.-Cuando no le convino, patrón. Cuando... ¿Me permite que le hable sin tapujos? Necesito su autorización ... porque para mí ... puede ser muy peligroso.
PADRE.-¡Mira, no te hagas! ¡Si sabes que me tienes en tus manos de muchas maneras y que te necesito por lo que me consta que sí adivinas! ¡Eso te autoriza a mucho... a demasiado sobre mí!
OTONIEL.-Aún así... quiero su permiso.
PADRE.-¡Ya lo tienes!
OTONIEL.-Entonces.. . y que conste... esto que voy a decirle sería la solución para usté y su hijo….
PADRE.-¡Qué bueno! ¡Anda! ¡Di!
OTONIEL.-Pero depende sobre todo de usté.
PADRE.-¿Ah, sí?
OTONIEL.-¿Quién si no fue el que abrió ese ciclo donde ahora están ambos?
PADRE.-¿Yo? ¿Por qué?
OTONIEL.-Por el amor que le tiene a su hijo.
PADRE.-Ah, bueno ... ¿Y?
OTONIEL.-Por la clase de amor que le tiene a su hijo...
Hay un silencio. El Padre traga saliva y dice después de una pausa.
PADRE.-¿El ... te lo dijo?
OTONIEL.-No. Yo lo sé... hace años, pero en ese entonces, cuando me tomó a su servicio… usté ya lo había hecho suyo muchas veces.
PADRE. (Conteniéndose) Era... para darle también así ...
OTONIEL.-Era para tenerlo bajo su completo dominio.
PADRE.-¡No! ¡Sino para entregarle mi fuerza también como algo que podía transmitirle de ese modo! ¡Me tienes que creer, Otoniel! ¡Era por eso! ¡Como un mandato de mi impulso más... de padre! ¡Te lo juro!
OTONIEL.-Poseerlo así del todo, era hacerlo su amante.
PADRE.-¿Cómo? (Ríe) Mira Otoniel: el amor es algo que las viejas manejan a base de puro cálculo con los sentimientos de uno. ¿Cómo, pero cómo... iba a querer hacerle tales juegos a mi hijo? ¿Y con qué interés si todo lo que me nace es darle puras formas de hacerlo un fregón? El amor da tristezas y pone a la gente a sufrir como perro sin dueño. ¿Cómo iba ni. a desearle tales dolores a mi Luciano? En cuanto a que si el acto sexual... fue-… pue’ que alguna vez. ¡Pero
Eso sería porque de plano estaría yo muy pedo! Y ya ahí…uno ni se acuerda qué pasó.
OTONIEL.--¿Entonces ... usté le decía eso?
PADRE.--Pué' que. ¡Pué' que nada más fuera algo que yo pensaba para mí!
OTONIEL.-¡Y luego con sus actitudes lo rechazaba! Y como ahora quiso hacerlo conmigo: se hacía usté... tonto. Si no fuera por lo que desató en su hijo…si no fuera por todo lo que él ha pensado y hecho por eso…. no sé, patrón, todo lo de usté daría risa. Pelo es al mismo tiempo algo tan de plano...horrible…que, como para sólo reírse… está pelón.
PADRE.-Si él te dijo algo...
OTONIEL.- No.
PADRE.--O si tú sacaste tus conclusiones... entonces, creo que te debo preguntar: ¿Y si a Luciano le importaba "eso" tanto... por qué carajo no se atrevió a decírmelo de frente, nunca?
OTONIEL.-¿Cómo cree que podría hablarle de algo que siempre fue una violación para él? ¿Pero cómo, sin que se sintiera más humillado?
PADRE.-No... Pues no lo entiendo. "Hablando se entiende la gente". Y más... dos que se quieren.
OTONIEL.-Deje de hacerse... tonto.
PADRE.-¡Es que a lo macho: no lo entiendo!
OTONIEL.-Está bien, patrón.
PADRE.-¡Puros malentendidos y retorcimientos son los que lo tienen así! ¡De plano... cómo!... OTONIEL.-Como un hombre que no acaba de entender, por qué a su vez, siente por usté lo que siente. Y si encima... usté ha pisoteado sus sentimientos todo el tiempo...
PADRE.-¿Y ese... es amor de hombre?
OTONIEL.-¿Y qué si no, es su hijo?
PADRE.-¿Y lo es también mi forma de quererlo?
OTONIEL.-Sí. Lo es.
El Padre queda pensativo.
PADRE.-¡Carajo! ¡Si para este tipo de consejos es para lo que sirve tu magia... pues no me parece ya ni útil ni necesaria! ¡Eso, por lo que a ti y tus interpretaciones se refiere! (Ríe) Y en cuanto a Luciano... que ande sufriendo por algo así ... ¡Pues qué idiota! ¡Y qué ganas de complicar y ensuciar algo tan sano y tan limpio! En cuanto a mí... tengo claro ahora sí lo que me pasa: con lo que me sales de mi hijo.. . ni lo entiendo, ni lo creo, ni me importa. Y sé, muy bien,., que al menos en mi mundo y entre mis gentes, cosas así, no son de verdad, nunca. Ante eso ... ¿Con qué me he de quedar como lo cierto y lo auténtico que tengo? ¿Eh? ¡Y más… con los años que me restan de vida!
OTONIEL.--Entonces ...¿Va a seguir fingiendo conmigo?
PADRE.-¿Fingiendo? ¿Entonces tú crees que...? ¿Según tú ... yo le daba a mi hijo la clase de amor que le puedo dar a una mujer?
OTONIEL.-Mucho más, que el que acostumbraba dar usté a las mujeres.
PADRE.-¡Uta, Otoniel! Porque mira que deveras te necesito, que si no. .. ¡Y aun habiéndote autorizado, no creo que pueda pasarte una atrocidad como esa. que me estás soltando y en mi plena. jeta!
Otoniel lo observa. Baja la cabeza. Ha comprendido. El Padre tiene el miedo pintado en el rostro a pesar de su actitud fanfarrona.
PADRE.-(Permanece viéndolo) Si ya es insultante lo que me dices. ¡Cuanto más que me creas un degenerado! Y encima: que haya desviado a mi hijo... Da gracias que no te mato, porque te necesito demasiado? Más bien, como que de plano ir a buscar que lo maten ... ¿no?
OTONIEL.-Tal vez...
PADRE.-Y así... ¿Para qué te haces, pinche Otoniel, si estás pensando lo mismo que yo? Así… muerto por los Narváez... ¡Y nada menos que el hijo del-"Gallo Rojo"! ¿Qué pensarían las gentes, eh? ¿Quién sale perdiendo más que mi hijo? ¿Cómo quedan mi fama y mi poder por algo así? ¡Cómo quisieran! ¿No? Y de ese modo, seguirme reduciendo más y más. Algo que yo sé muy bien y que también sabe mi hijo... porque conoce el modo de pensar de los de aquí. Está claro, ahora sí, ¿no? ;Esa es la forma, en que, arriesgándose o provocando a que lo maten... busca mi muerte! Está claro... ahora sí, ve a saber si lo mataron o no.
Otoniel asiente y sale.
PADRE.--{Para sí) Y si lo mataron ... me ahorran el tener que hacerlo yo. Y si no…. está decidido lo que debo hacer.
Entra el hijo. Se ven. Larga pausa. El ánimo del hijo se advierte en su expresión, casi delirante. Ha bebido mucho.
PADRE.-¡Sabes cómo están las cosas... y saliste a ver si te sorrajaban ese tiro que andas buscando! ¿No? ¡La víctima! ¡Claro! ¿Así te lo aconsejó tu madre? ¿O es idea tuya? (El hijo no le contesta. Se diría que poco a poco va adoptando una actitud casi infantil) ¿Y por qué sólo un tiro? ¡Mereces muchos, cabrón! (Con violencia le arranca la camisa) ¡El cordero del sacrificio! ¿Eh? ¿Quién te crees que eres?
LUCIANO.-Alguien decidido a cobrarse algo... que le impusieron.
PADRE.-Ah. . ¿Y por qué tienes que creer que tú eres puro?
LUCIANO.-No, no lo soy, ni me interesa serlo. Es ... (casi para sí) es sobre todo ... que soy el eco ahogado de mi padre... y si acaso, mi voz rota. Mi voz de hombre... ``raro". Pero hombre... y también así... una voz convertida ya en otro eco... también roto.
PADRE.-¡Quítate los pantalones! (El hijo lo hace) . ¡Todo! ¡Vamos!
El hijo queda desnudo. Así, avanza hacia el Padre en clara actitud de provocación y reto. El Padre sacando la pistola se hace instintivamente hacia atas. El hijo lo ve. Lo mide.
LUCIANO.-¿Ves? Te ganó el miedo, Finalmente, me queda claro. Por sobre esa inútil mezcla de emociones caóticas que es el "noble" macho,… una lo gobierna: el miedo a su verdadera naturaleza.
Y lo ve con un desprecio absoluto, El Padre le dice temblándole la voz.
PADRE.-Te voy a dar la oportunidad de ser el Cristo que quieres. ¡Pero el que mereces ser! ¡ Ve al sillón y siéntate ... como lo que eres! Anda. ( El hijo obedece) Cruza la pierna ... abre los brazos en cruz… deja caer las manos... ¡Eso! Y pon los ojos en blanco...
LUCIANO.-¿Así sientes justificado tu machismo? ¿Volviéndome una caricatura que te parezca peor que la que tú eres? Cómo no, papá; éste …será nuestro "último juego"... juntos.
PADRE.-Quédate así ... cordero del Cristo marica...
LUCIANO.-Es hijo tuyo... te guste o no (Sonríe burlón) tu…"preferido".
El Padre, temblando de ira, dispara al pecho del hijo. Este se dobla y antes de caer; temblando aún más, el Padre le dispara otra vez. El hijo rueda del estrado. Agoniza malherido. El Padre se acerca. Lo ve. Lo levanta. El hijo sangra por las heridas. El Padre lo abraza estrechamente. La cabeza del hijo cae sobre el hombro del Padre.
LUCIANO.-Gracias... por darme... este mar... papá. (Y muere)
En la puerta aparece Otoniel, ve esto. Aterrado. El Padre deposita a su hijo en el suelo. Pausa. Tratando de reponerse se vuelve a Otoniel y le dice:
PADRE.-Le dices a los guardias que preparen un velatorio aquí. Deberán correr la voz que el muerto ése que está fuera... quiso matar a mi hijo... mientras estaba así, desnudo... descansando en su recámara. Pero que Luciano alcanzó a madrugarlo... y en la balacera murieron ambos. Después... (Se controla) Vas al de los "sones" y que haga uno sobre la muerte de mi hijo, así: cayendo como un valiente. ¿Está claro?
OTONIEL.-Diré lo que me consta: ¡que usté lo mató! (Se dirige a la puerta de salida. Se vuelve a ver al Padre) Eso es lo que diré a todos. (Y le sostiene la mirada)
El Padre le apunta con la pistola. Otoniel continúa mirándolo con firmeza. Luego, sale. El Padre lo tiene de espaldas. No dispara. Sale Otoniel. El Padre ve el cadáver de su hijo… y de pronto se estremece casi doblándose por unos impulsivos sollozos que le brotan roncos y doloridos.
PADRE.-Todo yo está en este muerto... todo lo que ya no voy a tener más ... y quería tanto. (Pausa) ¡Cómo te odio, maldito chingón!
Entonces, al tiempo que su rostro se baña en lágrimas, se mete el cañón de la pistola en la boca, lanza un grito enorme y prolongado en el que se mezclan distintas emociones: dolor, culpa, impotencia, horror, desesperación y a medida que esa especie de aullido salvaje va decreciendo, decidido dispara la pistola. Cae hacia atrás. Se curva en arco. Tensándose, gira y queda estremecido sobre el cadáver del hijo, abrazándolo, en tanto muere. Afuera, la total oscuridad.
TELON

Mayo 6-14-1984

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