LA CALLE DE LA GRAN OCASIÓN. ELLA Y EL POLICÍA. LUISA JOSEFINA HERNÁNDEZ.

(Ella. El policía)

POLICÍA.-  Lo siento mucho, señorita, se paso usted el alto.
ELLA.-  Pues sí. Sí, señor.
POLICÍA.-  Su licencia y la tarjeta de circulación.
ELLA.-  Aquí tiene.
5 POLICÍA.-  Su licencia necesita resello
ELLA.-  Sí. Desde enero.
POLICÍA.-  Eso es pura desidia. Mire lo que dice aquí, en el Estatuto: el que lleva una licencia sin resello debe ser conducido ante el juez para que pague la multa y su coche será retenido por las autoridades según disposición del juez.
10 ELLA.-  Sí, Ya veo que eso dice. Tiene usted razón, es pura desidia; la voy a resellar mañana mismo.
POLICÍA.-  Pero mientras tiene que ir con el juez.
ELLA.-  Sí… sí…
POLICÍA.-  La multa es de seiscientos pesos, mas la otra, la del alto que se
15 pasó.
ELLA.-  No podía regresarme, estaba casi a media calle.
POLICÍA.-  Pero se pasó la preventiva.
ELLA.-  Eh…sí. La preventiva.
POLICÍA.-  Vámonos con el juez.
20 ELLA.-  No sea malo, ya me educó usted; ya me voy a resellar mi licencia y no vuelvo a pasarme una preventiva.
POLICÍA.-  No se trata de eso. Yo no tengo el deber de educarla.
ELLA.-  ¿Ah no? Yo creía que sí.
POLICÍA.-  Yo estoy para castigarla.
25 ELLA.-  Por eso le decía que no fuera malo.
POLICÍA.-  ¿A dónde iba, señorita?
ELLA.-  A la librería.
POLICÍA.-  Ni disculpa tiene. Oiga, ¿por qué no nos da algo para los refrescos a mí y a mi compañero que está en la esquina?
30 ELLA.-  No traigo dinero.
POLICÍA.-  Prefiere ir con el juez, ¿no?
ELLA.-  Pues sí.
POLICÍA.-  Mire señorita, veo puros gastos en su futuro. Si va con el juez, como ya le dije, son SEISCIENTOS pesos y CIEN de la multa.
35 ELLA.-  ¿Tanto?
POLICÍA.-  ¿No lo leyó en el estatuto?
ELLA.-  No me fijé.
POLICÍA.-  Y si va a la librería ha de ser para comprar. ¿No? Es usted negligente y encima me quiere tomar el pelo.
40 ELLA.-  No, señor, yo lo respeto, por eso mismo me parece mal. ¿Cómo le voy a ofrecer unos cuántos pesos a un representante de la autoridad?
POLICÍA.-  Que sean cien, no unos cuantos. No se me quede viendo así. Sí no me quiere dar nada, más le va a doler gastar en el juez y en la multa. ¿A poco le alcanza para ir con el juez?
45 ELLA.-  No, evidentemente. Pero usted y su compañero podrían dejarme ir. Esa es siempre una solución y yo le prometo…
POLICÍA.-  Me promete…¡si yo no soy su papá! No se trata de que yo la perdone para que no lo vuelva a hacer. Si lo vuelve a hacer, peor para usted, ¿No se da cuenta? Mire, el asunto es muy claro: o va con el juez y no le alcanza o nos
50 da a nosotros y le alcanza. Usted es inteligente, ¿qué escoge?
ELLA.-  Eso no se llama escoger, como usted lo plantea no tengo otro remedio.
POLICÍA.-  ¿Y qué? ¿No se ha fijado que todo lo que hacemos es porque no tenemos otro remedio?
ELLA.-  Pues… sí. Bueno, me ha hablado usted de cosas importantes, de
55 cualquier modo y no se trata solamente de… un intercambio de dinero, lo cual no me gusta. Me parece además que esto puede catalogarse como un acto de comunicación humana.
POLICÍA.-  Será humana hasta que me dé el dinero y yo le diga que se vaya.
ELLA.- Cierto. Aquí están los cien pesos. Hasta luego.

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