¿Te duele? César Brie

¿Te duele?
César Brie


Personajes
Marido
Mujer


La escena es un rectángulo de 7 metros por seis de profundidad. Hay cuatro postes
en las esquinas, unas cuerdas en el suelo a las que están atadas luces.
Durante la obra, la escena se volverá un ring de boxeo con cuerdas luminosas.
El público se coloca enfrente o a tres lados del ring, como en una pelea de box.
En el lado de atrás hay un hueco entre las cuerdas para permitir ingresar y sacar
objetos. Es un portal con una pucara.


Prólogo:
La esposa está vestida de novia. El marido elegante. Entran, ella en los brazos de
él.
Arman con luces de colores un ring de boxeo. Desembalan la mesa, los cubiertos,
platos, vasos y sillas de la casa.
Marido: ¿Qué será? ¿Qué será?
Mujer: ¿Quién lo sabe, quién lo sabe?
Marido: ¿Cómo fue? ¿Cómo fue?
Mujer: ¡Aquí estoy, aquí estoy!
Marido: Mira, mira, mira, mira
Mujer: Ay, ay, ay, ay!
Marido: ¿Qué pediste?
Mujer: ¿Qué pedí?
Marido: ¿Que nos dieron?
Mujer: ¿Qué nos dieron?
Marido: Lo que debían
¿Te duele?
Mujer: lo que se usaba
Marido: lo que sobraba
Mujer: lo que faltaba
Marido: lo que no había.
Mujer: ¿Y ahora, qué ocurre ahora?
Marido: Ahora se acaba, ahora se acaba
Mujer: Ahora comienza, ahora comienza.
Marido: El cimiento, el dintel, el muro, la ventana
Mujer: La mesa, los platos, cuchillos, cucharas
Marido: El techo, el lavabo, el armario, la cama.
Mujer: la puerta cerrada
Marido: ¿cerrada?
Mujer: cerrada
Cierran el portal por el que entraron con otras dos cuerdas luminosas.
Marido: Que no entre el frío
Mujer: ni el miedo
Marido: ni el lobo
Mujer: ni el suegro
Marido: ni la suegra
Mujer: ni el cura
Marido: ni el doctor
Mujer: ni el dolor
Marido: ni el infierno
Mujer: que no entre nada
Marido: a salvo de todo
Mujer: a salvo de todo
Marido: que no entre nada.
Quedan en el frente abrazados. El marido le desprende el velo de novia mientras la
mujer saca de su cuerpo un origami. Lo cuelga delante de la escena. Ese origami
representa la silueta de un niño.
Epílogo
El marido se sienta en la otra esquina del ring .Mientras habla ella se maquilla.
Marido: A salvo del sol, del miedo, de fantasmas.
Aquí no ha pasado nada. Aquí no ha empezado nada.
¿Te duele?
Tal vez llueva, tal vez no. Ayer como hoy, hoy como mañana.
Que se calienten los huesos, que los niños tiriten, los sueños se pierdan.
La esquina oscura, la calle angosta, las cinco y cuarto.
El bus, el trabajo. La mano en el rostro. La cabeza caída.
Se agita, se agita. Arrorró mi niño, arrorró y adiós.
Adiós mis amigos, adiós a mis perros, (a ella) adiós amor mío.
Mujer: Que te vaya bien, que nada te ocurra, que vuelvas temprano, que no te
fatigues.
Marido: ¿Quien pinta las nubes? ¿Quien pone la mesa? ¿La mesa de quién?
La mujer ha terminado su maquillaje. Mientras ella habla el marido comienza a
tirar todo al suelo, de a poco hasta volverse frenético. La mujer a cada ruido se
interrumpe, se estremece y se mancha la cara con su propio maquillaje. La casa
queda desvastada y el rostro de la mujer como si la hubieran golpeado.
Mujer: Yo estaba embarazada de nuestro segundo hijo. Me sentía gorda y fea. Estaba
tan insegura. Volvió tenso del trabajo. Su jefe le había gritado. (Golpe) No le gustó
la sopa y voló una cachetada. Luego me pidió disculpas. No me animé a reclamarle.
Se hizo costumbre luego. (Marido tira vaso) Primero los golpes luego las disculpas. Yo
tampoco me quedaba atrás ni a gritos ni sacudidas (Marido tira platos y cucharas)
Nunca lo denuncié. ¿A quién? ¿Para qué? ¿Qué iba a decir mi madre? ¿Y la suya?
(Marido voltea la mesa) ¿Qué iba a pasar con los niños?


Round 1
El marido se acerca a la mujer. Ella escapa. Mientras él habla ella recoge los objetos
caídos.
Marido: Repetí, repetí lo que me has dicho. No te escuché, adelante
Repetí ahora carajo, ¿qué fue lo que me dijiste?
El marido se quita el saco. Se pone guantes de boxeador y se coloca en su esquina
en posición de guardia.
Marido: Se llama guardia y de aquí parte y se inicia todo:
las acciones de ataque, los gestos de la defensa.
Las zonas vulnerables protegidas por los brazos
que al mismo tiempo desvían los golpes del adversario…
El marido se acerca y golpea la mesa que ella está ordenando.
¿Te duele?
Marido: ¿Que me olvidé de hacerlo? ¿Que no te compré qué cosa?
No voy de compras mi amor, no hay mercado en la cantera.
Vuelve a su esquina y continúa su entrenamiento.
Marido: El puño izquierdo a la altura del hombro y éste elevado
 para evitar que los golpes entren por los costados.
El codo queda a mitad entre el puño y el hombro.
Los músculos relajados.
La mujer recoge las cosas caídas. El marido se acerca y la empuja apenas con sus
piernas.
Marido: Decilo de nuevo, mierdita, estoy algo sordo. ¿Sabes?
No es música lo que martilla las orejas todo el día.
El marido vuelve a su esquina. La mujer termina de ordenar todo.
Marido: El secreto: economía en cada movimiento
así se logra alcanzar la mayor velocidad
y la contracción violenta de cada músculo empleado
en el momento final. El instante del impacto.
El marido se sienta en la esquina. La mujer se acerca y lo acaricia. Sonríe.
Mujer: El instante del impacto. El peso es fundamental.
Un puñetazo aplicado por un peso pesado
de ochenta y seis kilogramos tendrá efecto devastador
en un cuerpo de cincuenta. O sea de un peso mosca.
Lo hace levantar, le arroja la camisa. Luego limpia el saco que quedó colgado
en la silla.
Mujer: Viceversa, a pesar de la mayor rapidez,
el golpe de un peso mosca difícilmente podrá
dañar a un peso pesado.
Le pega frenéticamente con el saco.
Mujer: En el boxeo existen
dieciséis categorías,
para igualar los pesos
¿Te duele?
y que no exista ventaja.
Un grande pega a otro grande
y el pequeño a otro pequeño.
Todos pueden defenderse
y atacar llegado el caso


Round 2
Se sientan en la mesa. Ella acomoda los cubierto y el plato.
Marido: ¡No!
Ella cambia el plato y cubiertos de lugar.
Marido: ¡No!
Ella cambia de lugar la comida.
Marido: ¡No!
El marido acomoda el plato como desea.
El golpea con el tenedor en su plato. Ella se estremece, raspa el plato con el
tenedor.
El pone lo que no le gusta en el plato de ella.
Ella come y escupe lo que come. La segunda vez lo que escupe termina en el rostro
de él.
El marido se alza, le aferra las manos la lleva como una marioneta hacia el
proscenio.
Ella tose. El la lleva de un lado a otro mientras ella tose y tiene asma. Ella cae en
una esquina.
Marido: Una mujer está parada frente a una puerta
Abre la puerta y se topa con una ventana abierta
al fondo de la habitación. Atraviesa esa ventana
y encuentra un corredor, bombillas de luz eléctrica
la llevan hasta el final.
El la deja caer en la otra esquina
Marido: Al final hay un espejo.
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La mujer se mira y piensa.
Mujer: si lograra atravesarlo
mi cuerpo se volvería la imagen que reconozco.
Yo sería esa que veo, sola, totalmente sola”
Vuelve a llevarla de un lado a otro hasta que la deja en la mesa.
Round 3
El marido usa el brazo de la mujer para beber y comer.
Marido: ¿Y con eso? le dije
Con eso nada - responde
No te hagas - No me hago
A mí nadie me toma el pelo
Los pantalones bien puestos
Se puso blanco, se puso blanco y me pidió disculpas.
Conmigo nadie se mete, ¿Ves?
Está fría la comida.
Arroja su comida en el plato de la mujer.
Ella lo acaricia mientras le habla. El no reacciona, luego la rechaza hasta que las
caricias se vuelven cachetadas.
Mujer: Me llamaron de la escuela. Julián había roto un vidrio.
No le pegues con el cinto. Es un niño todavía.
Te he comprado una camisa. La cambio si no te gusta
Vinieron los de la luz. Si no pagamos la cortan.
Me llamaron de la escuela. Te he comprado una camisa.
Julián había roto un vidrio. La cambio si no te gusta
No le pegues con el cinto. Vinieron los de la luz.
Es un niño todavía. Si no pagamos la cortan.
Escuela, camisa, pagamos, niño, vidrio, no te gusta
La cortan si no le pegas, con el vidrio todavía,
Con el vidrio, con el niño, con el cinto, con la luz,
bestia, bestia, bestia, bestia….
Round 4:
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Él marido la arrastra por el ring hasta llegar a una esquina. Allí le coloca guantes de
boxeo. Ella se entrena.
Marido: Mi esposa, mi compañera. Mi vida.
Mujer: El brazo derecho atrasado, a la misma altura el hombro.
Al costado del mentón y algo más adelante.
El codo separado del cuerpo para evitar
que un golpe en el brazo afecte al hígado y al riñón.
Marido: Mi cruz, mi paraíso, mi norte, mi perdición
Mujer: Estar en guardia permite desplazarse y esquivar
parar, desviar y bloquear los golpes del contrincante
conservar el equilibrio repartido entre las piernas.
Ella acaba con los brazos caídos, desanimada. Él le quita los guantes. Música. ÉL
marido la alza y la lleva.
Marido: ¿Por dónde andas?
Mujer: Para qué quieres saberlo
Marido: Porque yo soy tu marido.
Mujer: Estoy flotando en un lago. Me sigues en una barca.
Remas con dificultad porque tu remo es un hacha.
Hay flores en mi vestido, dentro de la boca hay agua.
Está oscuro y el peso me hunde bajo las aguas.
Te detienes y jadeas. Me amenazas con el puño.
Marido: Aquí estoy, no soy quien dices, no te abandono mi vida
Mujer: Pero en el fondo del lago hay luces, una ciudad
y en las calles las mujeres barren los desperdicios
la basura cae al agua y queda flotando en ella.
La esposa recibe una escoba. Barre con ella. Pero la escoba esconde papel picado
que ensucia cada vez más mientras ella limpia
Mujer: Para dejar todo limpio, que todo brille por fuera, que no digan que soy sucia.
Pausa
Se ha pasado la mañana, como se vuela el tiempo.
Si no existieran las horas ¿cómo haría, dónde iría?
Su acción de barrer se vuelve violenta.
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Tengo una mano, una escoba, un brazo para agitarla
ese brazo es una parte de mi cuerpo y este cuerpo
limpia, limpia, limpia, limpia. Polvo, tierra, manchas, grasa.
Se detiene y habla al público con dulzura.
Esta vida… ¿de quién es? Igual a la de mi madre…
Abre el origami y aparece un segundo niño.
Tengo una mano, una escoba, un brazo para agitarla
ese brazo es una parte de mi cuerpo y este cuerpo limpia, limpia.
¿Quién limpia lo que yo ensucio? ¿Quién sacude mis dolores
y los tiende en una cuerda? Te escuchaba, me escuchabas.
Round 5
El marido se alza de la mesa hablando con la boca llena. La mujer sonríe.
Marido: Un cojudo, un cojudo, no debí haberle pasado el balón.
Para tirar al arco hay que estar tranquilo.
Un gol, un gol, un gol es un pase a la red.
además el árbitro cobraba lo que quería.
Posición adelantada aunque picara de atrás.
Seguro lo habían pagado. Debíamos haber ganado,
y aquí estamos, como siempre, peleando en la retaguardia.
Están de espaldas en el frente del ring. Uno ronca y el otro se estremece. Bajan y
suben con los ronquidos.
Mujer: Era perfecto mi cuerpo, eran perfectas mis piernas
enredadas en las tuyas. Era perfecta esa noche,
el silencio, los jadeos, los grillos, las cucarachas.
Era perfecto todo porque todavía me amabas.
El marido vuelve a sostener la mujer con dulzura.
Marido: ¿Fue ayer, tal vez antes de ayer? ¿Nos casamos hace un siglo?
¿Cada día una montaña, una cuesta, una escalera?
¿Quién se cansó primero? ¿Quién llenó todo de niebla?
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¿Quién colocó el algodón dentro de las orejas?
¿Quién maldijo a baja voz? ¿Quién arrojó la piedra?
La mujer va a una esquina y el marido a la otra.
Mujer: Comienza con un portazo. Luego cae un plato al suelo. Más tarde un puñetazo
en la mesa o en la silla. Luego patadas al perro. Después un empujoncito, luego una
cachetada. Al final puños cerrados, jaladuras de cabellos, arrastrarte por el suelo.
Después aparecen los pies, una patada, dos, tres… luego ya son pateaduras. Más
tarde con el cinturón. Del lado del cuero primero y al tiempo es con la hebilla.
El marido muestra sus manos. La mujer se toca el rostro.
Marido: Si pudieran hablar, ¿qué dirían estas manos?
La cama, la mesa, el techo, construyeron los armarios.
Estos brazos te cargaron cuando estabas por parir.
Así, así te sostuve cuando todo te dolía.
Mujer: Esta frente... ¿de quién es? Igual a la del abuelo
¿Y estas cejas? No son de él.
Son… mamá, tengo tus cejas y el ceño igual de fruncido
¿Y la nariz? de nadie, la nariz es sólo mía.
Marido: ¿Cuántos ladrillos cargaron? ¿Cuántos carros manejaron?
Estas manos acunaron, los castigaron también.
Con estas manos cavé la tumba de Jorge Almeida.
Mujer: el mentón es de mi padre, y las orejas también.
Los cabellos son de ambos.
El color es de mamá y la textura del viejo.
Marido: Estas manos se cansaron. Se emputaron, se crisparon
Te dijeron por favor, no molestes, no preguntes
Se acerca a la mujer y la toma por el cuello, luego la abraza
Mujer: El cuello me pertenece, el de ustedes es muy ancho
estas marcas, ¿de quién son? Están aquí, ¿quién las hizo?
Marido: Con estas manos rompí la silla de un puñetazo
Mujer: La boca es la de mi madre
Marido: Te vendé, te protegí, te abracé, te supliqué
Mujer: Y esta voz ¿de dónde viene?
Marido: Si hablaran, lo que dirían mis manos
Música. El marido sacude a la mujer con movimientos bruscos, le arranca el moño
del pelo, la carga en un baile burdo y violento.
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Ella queda sentada frente a la mesa con los cabellos cubiertos. Él le descubre el
pelo y le da de comer.
Marido: No tienes de qué quejarte. Cuando te enfermas te cuido.
Te preparo la comida, te atiendo, te limpio y busco
a los niños en la escuela. ¿Qué más? ¿Dime qué más quieres?
¿Quieres ver a tus amigas? Estoy de acuerdo, ve a verlas
aunque no entiendo qué historias tienen para contarse.
¿O ya no estás bien conmigo? ¿O es que hay otro? Dímelo.
¿No confías en tu marido? ¿Para qué ves esas putas?
¿Y qué les dices de mí? ¿Que te pego y te maltrato?
Mujer, te pedí disculpas. ¿No me habías perdonado?
Cada uno va a su rincón, se colocan los guantes de box.
Round 6
Campana.
Se ponen ambos en guardia.
Dan y esquivan golpes con las espaldas apoyadas en el otro.
Mujer: Por el resto de mis días
Marido: Hasta que muerte nos llegue
Mujer: Juro por lo más sagrado
Marido: Ante Dios y ante a la Virgen
Mujer: Por la familia y los hijos
Marido: Por el pan y la plegaria
Mujer: Te quemaré la comida
Marido: Me iré de farra las noches
Mujer: Me tiraré al plomero
Marido: Te moleré a puñetazos
Mujer: Vidrio molido en tu almuerzo
Marido: Te prestaré a mis amigos
Mujer: Fracasado, fracasado
Marido: Puta, puta asquerosa
Mujer: Desgraciado hijo de perra
Marido: Cara de culo, opa, sapo
Mujer: Por el resto de mis días
Marido: Juro por lo más sagrado
Mujer: Hasta que muerte nos llegue
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Marido: Ante Dios y ante a la Virgen.
Ambos: Por la familia y los hijos, por el pan y la plegaria.
Se quitan los guantes. Van a la mesa y pulsean.
Marido: Porque cocinas mal.
Mujer: Porque siempre llegas tarde.
Marido: Porque eres fea y amarga.
Mujer: Porque hiedes y eres gordo.
Marido: Porque eres gringa.
Mujer: Porque eres indio.
Marido: Porque gritas todo el día.
Mujer: Porque nunca me escuchas
Van a las esquinas. Ella corre y el marido va detrás de rodillas
Marido: Perdóname corazón, no voy a volver hacerlo.
Se me fue la mano, ¿entiendes? Mi amor, estoy de rodillas.
Nunca más voy a pegarte, antes me corto la mano.
Voy a comer tu comida. Lo que hagas yo me lo trago.
Campana.
Round 7
Él se sienta a comer, ella está debajo de la mesa.
Mujer: Es una luna de miel luego de la tormenta. Pide perdón, lo perdono.
Hablamos, nos abrazamos, nos hacemos el amor. Besos con arrumacos, caricias,
piropos, regalos. Como si fuéramos novios. Pero al cabo de unos días empieza todo
de nuevo: que la comida está mal, o que volví tarde a casa, que ya no lo quiero más,
que quién me creo que soy. Así hasta que me golpea.
Marido: (Cada vez se entiende menos a medida que llena la boca) Rico, delicioso, me
vas a enseñar la receta. ¿A quién le cocinan así? A nadie. En esta casa soy rey. ¿Mmm?
¿Es quinua? Mezclada con chuño, arveja. Las arvejas no me gustan. La próxima vez te
acuerdas ¿Y este sabor, es queso? Queso chino debe ser. Pero si parece mierda.
¿Quién te enseñó a cocinar? ¿Esa bruja de tu madre?
Golpea el plato sobre la mesa. Debajo ella se tapa los oídos.
Ponte en el culo tu cena.
Campana.
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Van de rodillas a las esquinas. Ella lo sigue.
Mujer: Me distraje con los niños y se quemó la comida. ¿Vas a perdonarme amor?
Él se da vuelta y ella se aleja. Él la sigue siempre de rodillas
Marido: Se me resbaló la mano, yo quería acariciarte. Vida mía discúlpame.
Ella se da vuelta y él se aleja. Ella lo sigue de rodillas
Mujer: Mañana preparo sajta. Ají, papa, pollo fresco
Él se da vuelta y ella se aleja. Él la sigue de rodillas
Marido: Te voy a comprar una blusa bordada a mano, mi vida.
Ambos se dan vuelta y se acercan reconciliándose siempre de rodillas.
Mujer: Discúlpame, discúlpame
Marido: Mi reina, mi palomita
Tercer Origami
Mujer: Hagan los deberes chicos.
Marido: No peleen.
Mujer: Nao, quédate quieta.
Marido: Es hora de comer. Cuidado que está caliente.
Mujer: ¿Dónde te duele mi amor?
Marido: Ya pasa mi vida, ya pasa.
Mujer: ¿Te golpeaste con la mesa?
Marido: Mala mesa… mesa mala!
Se abrazan y se dirigen al público sonriendo.
El marido se acuesta, alza y baja los pies con el ritmo del sueño. Sobre sus pies está
acostada ella que duerme y suspira.
Marido: Yo te sostengo, no temas. Donde vayas estaré.
Los sueños mi amor son caros. Nacen de las ilusiones y se vuelven pesadillas.
Te sostengo, te sostengo. Te ruego, no sueñes más.
Si no hay sueño no hay dolor y si no hay dolor no hay penas.
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Campana. Van a las esquinas.
Mujer: El amarillo y el verde mezclado en la luz del alba
Marido: Tornillo, destornillador
Mujer: Los pájaros que despiertan
Marido: Martillo, clavo, alicate
Mujer: El sol calienta la tierra
Marido: Combo, taladro eléctrico.
Cambian de esquina
Mujer: Escoba, pala, basura
Marido: El horizonte cubierto de esmeralda y de naranjas
Mujer: Hornalla, gas y pañales
Marido: Los pájaros se recogen
Mujer: Hornalla, gas y pañales
Campana.
La mujer reacciona a los golpes que el marido no le da.
Mujer: Volviste temprano mi vida.
Golpe
¿Pero qué tienes mi amor?
Golpe
Te queda bien la camisa
Golpe
Conseguí un nuevo trabajo
Golpe
Despacio, los chicos duermen.
Golpe. Campana.
Round 8
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Mujer: ¿Quieres comer? ¿Quieres comer?
Marido: Sí, quiero.
Mujer: ¿Comes pollo, res, o cerdo?
Marido: Chancho
Mujer: ¿Chancho?
Marido: Hay que sujetar al chancho cuando se lo degüella. Tiene que morir despacio,
apagarse, desangrarse de a poquito, de ese modo sale rica la morcilla.
La mujer le arroja platos que él hace rodar en el piso.
Mujer: Come chancho, come chancho.
Come verdura, fruta.
Come aire, come tiempo, come mierda,
come el suelo, come el polvo,
come hijos, come cama, come ducha.
Come llajua, come ají, come toda la comida.
¿Tienes hambre? ¿Tienes sed? ¿Tienes miedo? Tienes frío?
Come, come, ¿qué te pasa?
El marido le arroja agua en la cara.
Marido: ¿Qué me pasa, qué me pasa?
El marido tira el vaso sobre la mesa, ella se esconde bajo la mesa. El se trepa
encima y arroja agua con un trapo. Ella se protege debajo para no empaparse.
Marido: ¿Por qué tengo siempre que arruinarme la existencia?
¿Por qué no cuento hasta diez, no me salgo de la casa
antes de que sea tarde? ¿Qué es lo que me sucede?
¿Por qué no pienso? Me doy cuenta, ella me quiere.
Claro que no es perfecta. Nadie es perfecto, yo menos.
¿Un hormigueo en el cuerpo y luego no me controlo?
Un calor en la cabeza, y las manos que me pican.
Luego estallo, pego jalo y ya no controlo nada.
¿Y si tomara pastillas?
¿El sonido de su voz? ¿Es eso que me molesta?
¿El tono con que me dice que haga o no haga tal cosa?
Entrarle dentro, eso quiero, a puñetes, a patadas.
Si no me entiende cuando hablo al menos que se de cuenta.
Baja de la mesa, ella escapa a una esquina.
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Aquí estoy, amor mío, este soy yo, dulzura.
Piltrafa, puta, engreída, corazón, luz de mi vida.
Van a una esquina.
El marido acaricia a la mujer en el rostro y ella se va a la otra esquina limpiándose
y quitándose esa caricia. Dos veces.
Marido: ¿Recomenzamos de nuevo? Hasta aquí fue solo un sueño. Juntos, juntos como
nunca.
Uno frente a otro. Ella toma la mano de él y se acaricia. La mano de él resbala.
Mujer: ¿Por dónde recomenzamos? ¿Por un beso, una mirada, un grito, una
cachetada?
Campana
Round 9
La mujer se ha puesto guantes de boxeo. El marido sostiene su chaqueta. En
posición de guardia esquiva y golpea. El marido detrás la corrige y sonríe.
Mujer: El jab y el golpe directo
aparentemente iguales
son distintos en su fuerza.
El Jab sirve a mantener
la distancia y preocupar
al rival y contenerlo.
Marido: La decisión de los jueces
es siempre definitiva.
Apelarla no es posible.
La victoria puede ser
por puntos o abandono.
Mujer: El directo es contundente,
hay que apoyarse en el suelo
y tener mayor impulso
para golpear con dureza.
Marido: Si se quiere retirar
al púgil de algún combate
se deberá arrojar, en modo que se la vea,
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una toalla en la pelea.
Mujer: Se llama crochet al golpe
que se da desde el costado
sobre el rostro del rival.
Marido: La victoria por knock-out
es cuando uno es derribado
y no se alza hasta el diez.
Mujer: El uppercut o gancho
es un golpe ejecutado
desde abajo hacia arriba
y que impacta en el mentón.
Marido: El knok-out técnico ocurre
cuando el árbitro detiene
el combate por heridas
o porque uno de los dos
no puede seguir peleando.
Mujer: El swing es un crochet largo,
en el que se gira el puño
para que los nudillos
impacten con mayor daño.
Marido: Sí se dá un golpe bajo,
o se hacen cosas prohibidas
como patear o morder,
o golpear fuera de tiempo
se descalifica el púgil.
Campana.
Round 10
Se sientan uno al lado del otro en el suelo tratando de decir algo que no logran.
Sonido del tiempo en un metrónomo. El marido va a una esquina. Campana. Se pone
un traje de cura.
Ella voltea la mesa y la lleva a un rincón. La mesa se ha vuelto el confesional que
los divide.
Mujer: Al inicio fue el silencio. Le hablaba y no respondía.
No escuchaba, no me oía. Luego empezó a llegar tarde.
Olor a alcohol en la boca. Volvía borracho a casa.
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El marido arrastra la mesa con ella colgada.
Mujer: Luego fueron los insultos. Que soy una puta dice,
que lo engaño, lo traiciono, que yo no sé cocinar.
Luego las amenazas. Que se va a ir de la casa
que va a hacer otra familia. Que va a pegarles a los niños.
El se dibuja con lápiz labial estigmas en sus manos. Ella lo hace en diferentes partes
de su cuerpo.
Marido: Miren, miren, yo había perdido el trabajo,
me daba vergüenza volver. No sabía cómo decírselo.
Mujer: Esto fue con la plancha, había arrugas en su ropa.
Y esto por responderle.
Marido: ¿Y esta llaga? Tóquenla. Miren cuánto es profunda.
Mujer: No le gustó la comida.
Marido: Esta llaga huele a alcohol. La bebida por aquí se me salía.
Mujer: Esto por saludarle
Marido: Dame señor las marcas, tus señales, los estigmas.
Mujer: Esto por no saludarle
Marido: Tú perdonas, yo perdono.
Mujer: Y esto no entendí por qué.
Marido: Cargo la cruz, señor mío.
Ella se acurruca detrás de la mesa caída. Desde fuera él le lanza objetos que
golpean la mesa que la protege. También llueven tomates. Ella sonríe y se
estremece. El marido grita.
Marido: ¿Cuando fue? ¿Cómo fue? ¡Aquí estoy!
Mira, mira, ay, ay, ay! ¿Qué pediste? ¿Qué pedí? ¿Que nos dieron?
Lo que se usaba, lo que sobraba, lo que faltaba, lo que no había.
¿Y ahora? ¿Ahora se acaba? ¡¡Ahora comienza!!
El cimiento, el dintel, el muro, la ventana, el techo, el lavabo, el armario, la cama.
La puerta cerrada. Que no entre el frío, ni el miedo, ni el lobo,
ni el dolor, ni el infierno. Que no entre nada.
Campana.
Round 11
Campana. El marido pone la mesa. Desde el costado ella le arroja los objetos.
Ambos gritan.
¿Te duele?
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Mujer: ¿Y el dinero?
Marido: ¿Y la sonrisa?
Mujer: ¿Y las caricias?
Marido: ¿Y el descanso?
Mujer: ¿Y el regalo?
Marido: ¿Y el fricasé?
Mujer: ¿Y el beso?
Marido: ¿Y las uñas?
Mujer: ¿Y la fiebre?
Marido: ¿Y el café?
Mujer: ¿Y la esperanza?
Marido: ¿Y las canciones?
Mujer: ¿Y el domingo?
Marido: ¿Y la noche?
Mujer: ¿Y la vigilia?
Marido: ¿Y la tristeza?
Ella camina encima de la mesa dejando caer platos sobre un mantel que el marido
jala. Ella se acuesta en la mesa. El marido se sienta en la silla.
Marido: Tú ya no puedes dejarme. Yo seguiré contigo
donde quiera que te vayas. Hasta el día en que te mueras.
Aunque nos separen muros, calles, ciudades, países.
En tu miedo habré quedado, como una flor agraviada,
creerás que quiere golpearte la mano que te acaricia.
Marido arroja la mesa con ella encima, ella se sienta.
Mujer: Ya nunca estarás conmigo. Aunque duermas a mi lado.
Aunque busques nuestros hijos. Aunque comas mi comida.
Por encima de lo que hagas, a pesar de lo que digas,
como una sombra estarán tus puños, gritos, tu furia.
Campana
Round 12
Hablan al Origami
¿Te duele?
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Marido: ¿Y estas notas?
Mujer: Le cuesta la geografía
Marido: ¿Para eso te mando a la escuela?
Mujer: Hijo tienes que estudiar.
Marido: ¿Para esto me sacrifico?
Mujer: Que no lo sepa tu padre
Marido: ¿Me quito el pan de la boca?
Mujer: ¿Has visto los durazneros?
Ambos miran al horizonte.
Mujer: Todos cargados de flores.
La mayoría son rosas. (Le tapa los oídos) Tú no puedes darte cuenta.
No tienes ojos, imbécil. No distingues si es un árbol o es un palo de la luz.
Obtuso, cerrado, tonto, bestia, bruto, sordo, mono
¿Las blancas dices? También son flores de los duraznos.
De una especie diferente.
Marido: Te queda bien el vestido. Tiene el color de tus ojos. (Le tapa los oídos.)
Por más que te vistas bien, vas a seguir siendo una bruja.
Sólo te falta la escoba. ¿Por qué me casé contigo?
Hazme el favor de morirte mujer. Quiero ser viudo.
Gracias virgencita, gracias, si te la llevas ahora.
Entona también con tu piel. ¿Y esa blusa? ¡Qué sensual!
La mujer va a la esquina del espejo. Abre la caja del maquillaje.
Marido: ¿Qué dices? ¿Cómo te queda?
Mujer: No me gusta en realidad.
Marido: ¿Por qué? Me ha costado un buen esfuerzo.
Mujer: No se nota. El de Agustina se ve desde media cuadra.
Van a decir que te olvidas. Que ya no te importa de mí.
Marido: ¿Reintentamos entonces?
Mujer: Reintentamos.
El marido hace ruido con un objeto y ella grita. Su rostro se mancha con el
maquillaje.
Mujer: Ahora sí, ahora está bien. Dios está en el detalle
Marido: ¿Te duele?
Mujer: Finalmente, así se nota. No voy a pasar vergüenza.
Marido: ¿Te duele?
Mujer: Ojo negro, labio herido. Instituto de belleza.
Marido: Te duele, te duele, te duele.
¿Te duele?
César Brie
20
Mujer: Nariz rota. Rostro hinchado.
Marido: ¿Te duele?
Mujer: Un crochet en la mejilla resuelve todas las cosas.
Marido: Fue un gancho, amor, nunca aprendes.
Round 13
En las esquinas ambos con los pelos deshechos se confiesan.
Mujer: Te quiero
Marido: Soy yo el que te quiere de veras.
Mujer: Te amo.
Marido: Soy yo quien de verdad te ama
Mujer: Te doy todo, todo, todo.
Marido: Me das nada, nada, nada.
Gritan en el medio agarrándose de la cabeza.
La mujer golpea al marido gritando con impotencia y el marido no reacciona.
Mujer: Dilo de una vez al menos… ¿estás enamorado de otra?... ¿Quién es, dónde la
ves? ¿Es gorda, flaca, es fea? Dilo, hijo de puta, dilo… ¿por qué nunca dices nada?
Round 14
Hablan a los origamis.
Mujer: Tropecé, me di en la cara
Marido: La mamá se resbaló
Mujer: No gritábamos mi amor
Marido: Hablábamos en voz alta
Mujer: Era la TV mi vida, él nunca me dijo puta
Marido: La mamá es bonita y dulce
Mujer: El papá es un hombre bueno
Marido: La mamá es ama de casa
Mujer: El papá llega cansado
Marido: La mamá siempre los cuida
Mujer: El papá es un hombre bueno
Marido: La mamá es una mujer
Mujer: Yo soy una mujer
¿Te duele?
César Brie
21
Van alzando la voz hasta que él no puede más.
Marido: Yo soy un hombre.
Mujer: Yo soy una mujer.
Marido: Yo soy un hombre.
Mujer: Yo soy una mujer.
Marido: Yo soy un hombre.
Mujer: Yo soy una mujer.
Marido: Yo soy un hombre.
El marido golpea el suelo con un cinturón gritando como desesperado. La mujer
reacciona con estremecimientos
Marido: Yo soy el hombre, carajo, yo llevo los pantalones… Te guste o no, no
me importa… (Golpes de cinturón) ¡¡Basta!! Basta con tantas preguntas.
Vuelvo cuando quiero y basta… (Golpes con cinturón) Si bebo, si bebo es para
soportarte, para juntar coraje y poder verte la cara. (Golpes con cinturón) ¿Están
durmiendo los chicos?
Sacude la cuerda con los origamis.
Que se despierten carajo, que vean quien es su padre.
Que tengan miedo, terror. Que se asusten y que lloren.
Mujer: No los toques, no los toques
Marido: Allí están, tú los quisiste. A ver si ellos te defienden (golpes a la mesa con
cinturón) Si me vas a refregar con los hijos en la cara (golpes a la mesa con cinturón
y tira el cinturón)
Mujer: No los toques, no los toques
Marido: A papá se le obedece.
Mujer: No los toques
Marido: Soy yo quien trae el dinero.
Mujer: No los toques, no los toques
Marido: Puta puta puta puta
Mujer: No los toques, no los toques.
Marido: Puta, puta, puta, puta
El marido arranca los origamis de un manotazo. Los deja caer y se va.
Round 15
Mujer: Por los niños… por el tiempo… los golpes…las esperanzas.
¿Te duele?
César Brie
Por los besos, las caricias, los partos, las hemorragias
por el amor, los desvelos, las fiebres, los hospitales
por la sed, la soledad, por la oscuridad y el frío.
Yo fui joven, yo fui bella, yo fui alegre, yo fui hermosa
Yo fui niña, jugué a la gallina ciega.
y a la mancha, al escondite, yo fui niña, yo fui niña.
El marido la alza, le hace trepar en la silla sobre la mesa.
La carga y se la lleva en procesión.
Marido: ¿Dónde vamos, dónde voy, dónde te llevo ahora?
¿Cómo fue? ¡Aquí estoy!
¿Qué pedías? ¿Qué pedí?
¿Que nos dieron? ¿Qué te dí?
¿Y ahora, y ahora? Ahora se acaba.
Cerrados los hospitales, están cerradas las casas,
el municipio también. Todas las puertas cerradas.
Que no entre el frío, ni el miedo, ni el lobo
ni el dolor, ni el infierno, que no entre nada
Aquí no ha pasado nada. Aquí no ha empezado nada.
Que los niños tiriten, que los sueños se pierdan.
¿Quién pinta las nubes? ¿Quien hace la cama? ¿La cama de quién?
Grita desesperado mientras da vueltas alrededor del ring. La luz se apaga.

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