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Mostrando entradas de febrero 26, 2015

Auto de las vírgenes locas y las vírgenes prudentes. Anónimo medieval.

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Auto de las vírgenes locas y las vírgenes prudentes.
CORO. ¡Velad, vírgenes! Pues se acerca Cristo, el esposo, por cuyo advenimiento se alegran y alegraron siempre los hombres. Viene a lavar los orígenes de la humanidad, encadenada a los demonios, primero por su madre Eva y más tarde por Adán, como fue dicho por los profetas. Cristo nos liberó del primer pecado y fue colgado en la cruz para que por Él se nos devolviera la patria celestial y  se nos librará de nuestros enemigos. Ya viene el Esposo que expió nuestros pecados y los lavó con la muerte; ¡Cristo que, sobre el patíbulo y por nosotros, se alzó en la cruz! Las cinco vírgenes fatuas al oír esto se alejan y se disponen a dormir. Las cinco prudentes, por el contrario, cuidan sus lámparas y se vuelven para prestar atención a San Gabriel. GABRIEL. ¡Oíd, Vírgenes, lo que os dijeron!, y el encargo que os dieron. Esperad al Esposo, Salvador llamado. Mucho no os durmáis; ya viene el esposo que tanto esperáis.
A la tierra vino por nuestros peca…

Adiós, Robinson JULIO CORTÁZAR

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Adiós,  Robinson
JULIO CORTÁZAR

Ruido de avión que desciende.
ROBINSON.-(Excitado) ¡Mira,  mira,  Viernes! ¡La  isla!  VIERNES.-Sí, amo.
A la  palabra  "amo"   sigue una  risita instantánea y como para  sí  mismo,  apenas una indicación de risa contenida.
ROBINSON.-¿Ves la ensenada?  ¡Mira,  allá, allá! ¡La  reconozco! ¡Allí desembarca­ron  los caníbales, allí te salvé  la vida! ¡Mira, Viernes!
VIERNES.-Sí, amo  (risita), se  ve  muy  bien la costa  donde casi  me  comen  esos Caníbales  malos,   y  eso  solamente  porque un   poco   antes   mi  tribu   había   querido comérselos a ellos,  pero  así es la vida, como  dice el tango.
ROBlNSON.-¡Mi isla, Viernes,  vuelvo a ver mi isla! ¡Reconozco todo  a pesar  de los cambios, todo!  Porque como  cambios, los hay.
VIERNES.-Oh sí, como  cambiar  ha cambiado, amo  (risita). Yo  también reconoz­co la isla donde me enseñaste a ser  un buen esclavo.  Allí se ve el lugar  donde estaba tu cabaña.
ROBINSON.-Dios  mío,   hay   un   rascacielos   …