Mockinpott. Peter Weiss

DE COMO EL SEÑOR MOCKINPOTT LOGRO LIBERARSE
 DE SUS PADECIMIENTOS
de Peter WEISS


PERSONAJES :
Mockinpott
Carcelero
Abogado
Juez
Pepino
Rival
Patrón
Médico
Bedel
Supremo
Mujer
Enfermera 1
Enfermera 2
Coro de Ángeles
Empleados
Figura 1
Figura 2
Figura 3

EN LA CÁRCEL

VOCES: Nombre... Número de documento... Domicilio... Sexo... Estado civil... Ocupación... Religión... Filiación política... Señas particulares...


CARCELERO: ¡Vamos, vamos, arriba, a levantarse!
la sopa en el plato va a enfriarse
te la traigo escupida según nuestra limpieza
vos seguís con tu cara de culo y de tristeza
destápate, te veo, estás despierto
señor Mockinpott, deja de hacerte el muerto.
Vamos, enseguida, ponte a hacer la cama.
Ya no es de noche. El día su bella luz derrama.

MOCKINPOTT: ¿Qué día es hoy, si puede saberse?
CARCELERO: Domingo, como puede verse.
MOCKINPOTT: El domingo es día de paseo, y yo salgo.
CARCELERO: Si alteras el orden vas a ver lo que valgo.
MOCKINPOTT:
¿Dónde está la justicia? Jamás cometí
malas acciones, con nadie me metí.
Sólo busco mi tranquilidad
y me porto siempre con humildad.
No soporto el error cometido:
de golpe, me arrancan de mi vida y mi nido,
y así, sin preguntar
me meten en la cárcel que es un triste lugar.
CARCELERO: Quédate en el molde y cállate la boca.
Cuando alguien cae aquí la cosa nunca es poca.
Y si lo traen aquí, por algo es que le toca.




Ya hace muchos domingos y miércoles y martes
y noches y días, que tengo que aguantarte.
Sólo puedo decir: ¡ ya es demasiado,
no hay derecho, es injusto, tenerme aquí encerrado!

CARCELERO:
Me vas a obligar a darte otra paliza.
MOCKINPOTT: Querido carcelero, yo siempre he sido
y sigo siendo, un hombre muy cumplido
que a nadie nada ha hecho
nada de nada nunca
sin gastar ni un centavo, leyendo su periódico
que puede comprarse por un precio muy módico
¿Mi vicio?  Algún café, de alcohol no pruebo nada
pues me gusta marchar con la frente bien alta y segura
la mirada
CARCELERO:
Yo aquí tengo otro informe,
perturbación del orden...
desprecio al uniforme...
de noche por los bares,
deambulas sin descanso.
Y si te echan el guante
pones cara de ganso.




MOCKINPOTT: Como yo decía: hay un malentendido.
Seguro que hablan de otro (Pues hay muchos bandidos)
ahorrativo como soy de noche no deambulo
por no gastar mi suela en casa gasto el culo
sentado en mi sillón con mi querida esposa.
Señor carcelero: en el banco tengo alguna cosa
y con gusto le daría algún dinero
si usted me consiguiera un abogado primero.
CARCELERO: Cinco de los grandes ¿ Vale ?
MOCKINPOTT: Dos le daría yo.
CARCELERO: Cuatro aceptaría.
MOCKINPOTT: Tres es la solución.
CARCELERO:
Cinco grandes, ¿ Hecho ?
y procure andar derecho.
MOCKINPOTT:
Todo ese dinero con tanto esfuerzo ahorrado
sólo para que me traigan pronto, un abogado.


Señor abogado, pase usted, entre, entre,
aquí lo dejo a solas con su nuevo cliente.


ABOGADO: Ahá, ahá, veamos:
el pobre que ha caído
ay, la injusticia sigue
los encarcelamientos
sin fundamento.
¡Qué mundo! Se adultera
el bien. Yo ya lo veo
en esa cara triste;
usted es hombre honrado
por cincuenta grandes
voy a hacer por usted
lo que usted mande
si me paga al contado.
MOCKINPOTT: Cincuenta es demasiado



ABOGADO: Y con otros cincuenta adelantados
saldrá de este lugar mañana temprano.
ABOGADO: ¿Qué le duele, señor...? ¿Cuál es su apellido?
¡Mottinrock, ya o sé! Nunca me olvido
Llámese así o asá, que eso es aparte,
comprenderá que es duro y arriesgado
si usted de su parte no pone algún esfuerzo
en forma monetaria
Tengo muy poco tiempo y es molesto, molesto,
diga ya de una vez si está dispuesto
a pagar esa cifra vulgar por lo ordinario
MOCKINPOTT:
Señor abogado, ¿ Qué destino me espera
¡Ay de mí!, si le entrego todo lo que he ahorrado?
Año tras año me he esforzado
juntado moneda con moneda
y ahora, salvo veinte que hay
en esta triste y pobre billetera
sólo deudas me quedan, ¡ay!
¡Ay de mí! que soy el que tendría, ¿Cómo se dice?
que enojarse
además de quejarse.
ABOGADO:
Haga inclinarse pronto la balanza
de su importante decisión
nada puede exigir o convocar ahora
en su precaria situación.
Si usted se sacrifica, le consigo
su libertad sin otra condición
que ser condicional, pues la absoluta
aquí es política-ficción.
Si no se sacrifica, aquí se queda,
Yo, tranquilo, final de la cuestión

ABOGADO: Cincuenta de honorarios, cincuenta de fianza,
con tan poco gasto, la libertad se alcanza,



MOCKINPOTT:: Señor abogado, señor abogado,
de lo que ha pasado
aún nada le he contado.

ABOGADO:
Eso lo puedo ver en los papeles
Que pediré después a los bedeles
MOCKINPOTT: En los papeles todo es falso, lo juro,
¡Perderemos la causa, estoy seguro!
ABOGADO: Nada de preocuparse, mi señor Kopinpós
con mi ayuda y teniendo la confianza de Dios
se hará lo necesario, ya me entiende, ¿verdad?
para que vea usted la luz, la libertad.

¿Por qué a mí me tienen que pasar
estas cosas?
El castigo me toca sin merecerlo,
o sea, sin comerlo ni beberlo,
¿Cómo se explica esto? (PARA SI)
¡Ay, si pudiera entenderte
y librarme de vos, maldita suerte!

(APARECE UN CORO DE ÁNGELES. MOCKINPOTT SE LEVANTA PRECIPITADAMENTE Y SE QUEDA MIRÁNDOLOS CON LOS OJOS MUY ABIERTOS)

CORO DE ÁNGELES: ¡Miserere, Miserere!
A este hombre le pasa
todo lo que él no quiere.
El no entiende la causa
de tanto sufrimiento
que aumenta sin pausa
y sin miramiento.
La desgracia,
la desdicha,
la mala suerte,
la mala estrella,
la mala leche

Sólo ella lo busca,
sólo ella o quiere...
¡Miserere,
ay, Miserere!


JUEZ: Señor Mockinpott, ¿es usted verdaderamente
el acusado, ejem, que tenemos enfrente?
MOCKINPOTT:
El mismo. Pero yo, que yo sepa, no hice nada
que justifique, pienso, mi encierro en tal morada.
JUEZ:
¿De modo que está aquí, cargado de paciencia
y por si fuera poco, de absoluta inocencia?
MOCKINPOTT: Así es, Señor Juez, y por cierto separado
de mi querida esposa, para mí un ser sagrado.
JUEZ: Viviendo alegremente mientras dura
a costa del Estado sin pagar la factura.



JUEZ: Quince billetes más por la manutención
recibida estos meses en el hotel-prisión.


ABOGADO:
Una vez que el mencionado señor Knopinrock
hubo contratado mis servicios, y después de
largos y tenaces esfuerzos, hemos conseguido
que, tras presentación de un compromiso de
pago de última instancia, nos ha dado la seguridad
de que el susodicho, a partir del presente instante,
puede hacer completo y total uso de su libertad y,
sin dilación, alejarse de este lugar, previa
liquidación de sus deudas.



MOCKINPOTT: ¡Mi bastón! ¿Dónde está mi bastón?
¿Se quedó en la prisión?


MOCKINPOTT: (MIRANDO ALTERNATIVAMENTE A PEPINO Y AL BASTÓN)
Me llamo Mockinpott, ¡eh, señor!
Mire usted mi bastón,
es muy lindo y tiene atrás una larga historia
lo recibí de mi padre en herencia mortuoria.

PEPINO: ¿Qué dices del ajo y achicoria?
MOCKINPOTT: ¡De él yo estaba orgulloso
y era todo mi apoyo!
PEPINO: ¿Que te gusta el pollo?
MOCKINPOTT: ¡Ah, si supiera lo que me ha pasado!
PEPINO: ¿Que dices de pera y estofado?
MOCKINPOTT: ( ¡Mis zapatos ! ¿ Dónde están mis zapatos?
¡Si yo los ví hace un rato!


MOCKINPOTT: Lo estoy mirando, señor, pero me extraño,
quiero calzarme bien, pero me engaño,
¿Por qué primero el izquierdo...
y después el otro?
pero si agarro el derecho
después noto
que el izquierdo es extraño y diferente.
Si quiero empezar correctamente
tengo que hacerlo sin pensar, contado
pero el problema, me digo, hay que empezar,
¿Y por dónde empezar para contar?
PEPINO: (MUY SERIO DECLAMA)
Sí, sí, cuando se anda, he observado en mí como la gente
que encontrar el momento conveniente
de pasar el derecho por delante
del izquierdo, es difícil, así como igualmente
lo contrario: que el izquierdo se adelante.
¡Esto que uno ha observado
lo ha observado cualquiera, a poco que haya andado!

MOCKINPOTT:
¿Verdad que sí, señor, que es un misterio?
He aquí, por fin, un hombre con quien hablar en serio.
¿Sabe, señor? Conmigo se comete
una gran injusticia y estoy en un mal brete.
PEPINO: (IRÓNICO) No sé que me preguntás de un retrete.
MOCKINPOTT::
Iba paseando bajo el sol radiante,
doblé una esquina: dos guardias adelante.
"¡Este es nuestro hombre!", gritan y me agarran.
"Me llamo Mockinpott, agentes."
"El nombre es lo mismo ", dicen repelentes.
"¿Qué hace en la calle ahora?
"Voy a buscar el diario, como siempre a esta hora".
"Me espera mi esposa con un café caliente."
"Ya veremos eso, no sea insolente.
Tu café y tu mina, que se las aguanten."
¿Y esto es justicia?, pregunta inquietante,
cuando uno pasea bajo el sol radiante ?

PEPINO: Sí, sí, ya veo que clase de tipo sos.
Se te ve en la cara: vinos y mujeres.
Laburar en serio te parece fiero,
elegís en cambio el vagabundeo.
MOCKINPOTT: (LEVANTÁNDOSE)
Estoy decepcionado enormemente
y además, no le entiendo suficiente
pero piense, por favor, en mi relato,
le conté algunas cosas hace un rato.
PEPINO: No sé qué me contaste, me he olvidado;
oir mientras se come es muy pesado.
En fin, adiós, me voy a tomar vino
si algo querés, mi nombre es Pepino (SE MARCHA)
MOCKINPOTT: (TRISTE)
¡Ay, no era un amigo! ¡Con lo que me espera!
¡No confíes nunca en un extraño!
Pero... tengo a mi esposa verdadera,
si no fuera por ella, ¡mal año este año!

EN SU CASA
(UNA CAMA. UN ARMARIO SIN NADA A SU ALREDEDOR Y CONTRA EL CUAL ESTA APOYADA UNA ESCOBA. LA MUJER ESTA SENTADA DENTRO DE LA CAMA, EN CAMISÓN, PEINÁNDOSE LAS LARGAS MATAS DE PELO. SOBRE SUS PIERNAS LA COLCHA ESTA ABOMBADA. DOS PIES, GRANDES Y SUCIOS, ASOMAN POR EL EXTREMO INFERIOR DE LA COLCHA Y ESTÁN DEMASIADO LEJOS DE LA MUJER PARA QUE PUDIERAN SER SUYOS. AL ENTRAR MOCKINPOTT, LA MUJER SE PONE A ARREGLAR LA COLCHA.)
MOCKINPOTT: (QUEJUMBROSO)
¡Oh, querida mía!, he pensado en vos
el día y la noche, allá en la prisión;
tus ojos, tus manos, tu dulce mirar,
tu voz agraciada... en fin, tu lunar.
MUJER: (VENENOSAMENTE)
¡Te borraste, ése es mi reproche!
y yo laburando sin parar de noche.
MOCKINPOTT: ¿Y no me preguntás lo que me ha pasado?
ahora que nos hemos reencontrado?
(MOCKINPOTT SE SIENTA EN EL BORDE DE LA CAMA. LA MUJER SE APARTA DE EL. EN EL EXTREMO INFERIOR DE LA CAMA LOS PIES SE FROTAN UNO CONTRA OTRO.)
MOCKINPOTT: ¿No querés saber, vos, mi mujer,
lo que me he visto obligado a padecer?
(LA MUJER NO RESPONDE Y SIGUE PEINÁNDOSE. BAJO LA COLCHA SE OYE UN CASI SOFOCADO ESTORNUDO, ACOMPAÑADO DE UNA SACUDIDA. PARA DISTRAER LA ATENCIÓN LA MUJER ESTORNUDA TAMBIÉN, DA UN GOLPE CON LA MANO SOBRE LA COLCHA Y VUELVE A ESTORNUDAR. MOCKINPOTT SACA SU PAÑUELO, SUENA LA NARIZ DE SU MUJER Y ACARICIA SUS CABELLOS).
MOCKINPOTT: Me rompieron el bastón sobre la espalda,
me quitaron todo lo que tenía,
todavía no sé de qué manera
se esfumó mi plata de mi billetera.
MUJER: (DÁNDOLE UN EMPUJÓN)
Primero te vas a despilfarrar
toda mi plata en cualquier lugar;
ahora, el caradura, quiere regresar,
pero aquí, a mi casa, ni hablar... ni hablar.
Mi vida, de una vez, quiero cambiar.
(GOLPEA SOBRE LA COLCHA Y DEBAJO SE OYE UN CARRASPEO. LA MUJER SE PONE A CARRASPEAR TAMBIÉN).
MOCKINPOTT: ¡Hay tanta injusticia en este mundo!
Quisiera entender el por qué profundo.
Voy a mi trabajo, cumplo mi deber,
no aspiro a otra cosa. Pago el alquiler,
pago mis impuestos con puntualidad
y me pasa esto, ¡Qué barbaridad!
(LOS PIES SE FROTAN UNO CONTRA OTRO, AL EXTREMO DE LA CAMA)
MUJER: ¡Si viniera alguien sin engaños
y con mucha guita para algunos años!
(SE OYE UNA TOS BAJO LA COLCHA. LA MUJER EMPIEZA TAMBIÉN A TOSER ENSEGUIDA. EMPUJA A MOCKINPOTT FUERA DE LA CAMA Y SE LEVANTA. SU CAMISÓN LE LLEGA HASTA EL SUELO, DE MODO QUE NO PUEDEN VÉRSELE LOS PIES. EN EL EXTREMO DE LA CAMA LOS OTROS PIES CONTINÚAN ASOMANDO POR LA COLCHA).
MOCKINPOTT: (MIRANDO LOS PIES CON LOS OJOS MUY ABIERTOS)
¡Perdiste los pies! ¡Uy, qué visión!
MUJER: (MIRANDO LOS PIES Y RECOBRÁNDOSE RÁPIDAMENTE)
¡Se me desprendieron por congelación!
(EMPIEZA A DAR SALTITOS. SE DIRIGE A SALTOS HACIA DONDE ESTA LA ESCOBA. LA AGARRA, SIGUE SALTANDO, APOYÁNDOSE EN LA ESCOBA, DE UN LADO A OTRO, MIENTRAS BARRE EL SUELO. SE ACERCA A SALTITOS AL EXTREMO DE LA CAMA Y CUBRE LOS PIES CON LA COLCHA. POR EL OTRO EXTREMO DE LA COLCHA ASOMA EL RIVAL SU CABEZA BARBUDA. MOMENTO EN EL CUAL MOCKINPOTT VUELVE LA ESPALDA. CUANDO MOCKINPOTT SE DA VUELTA LA CABEZA DESAPARECE DE NUEVO BAJO LA COLCHA.)
MUJER: (MIENTRAS TANTO)
Ni para calzones yo tenía,
la cocina sin gas ya no prendía.
¡Sucia miseria! ¡Yo aquí tirada
y vos por ahí,
de joda!
Escuchá lo que te digo:
lo siento mucho
pero se acabó,
hacete humo
que aquí en mi casa
no perdiste nada.

MOCKINPOTT: Voy a vivir con vos siempre a tu lado
porque ésa es la costumbre entre casados.
MUJER: Siempre durmiendo afuera, ¡Qué carajo!
y a eso llamás matrimonio, ¡qué desparpajo!
(EL RIVAL, MIENTRAS TANTO, HA SALIDO DE LA CAMA. ANDA EN PUNTAS DE PIE CON UNA CAMISA DE NOCHE CORTA, CUYOS BORDES TIRA HACIA ABAJO. SE DIRIGE MUY UFANO HACIA EL ARMARIO, CON SU CARA VUELTA HACIA MOCKINPOTT, ESTE PERMANECE DE ESPALDAS AL RIVAL HASTA QUE ESTE ULTIMO LLEGA AL ARMARIO. MOCKINPOTT SE VUELVE JUSTO DESPUÉS DE QUE EL RIVAL HA DESAPARECIDO EN EL)
MOCKINPOTT: Todo esto que veo es casi feo,
lo que veo, lo que veo y no lo creo.
(SE ENCAMINA EN PUNTAS DE PIE HACIA EL ARMARIO, ENTORPECIDO POR LOS MAL CALZADOS ZAPATOS)
MOCKINPOTT: ¿Qué pasa aquí? Mi pieza tan querida
la veo cambiada, después de mi partida.
(LA MUJER BARRE DE ACÁ PARA ALLÁ, CON GRANDES SALTOS, PARA DISTRAER LA ATENCIÓN DE MOCKINPOTT. ESTE SE DESLIZA SIGILOSAMENTE PEGADO AL ARMARIO. CUANDO MIRA POR DETRÁS DE ESTE EL RIVAL PASA POR DELANTE. MOCKINPOTT SE INCLINA SOBRE LA CAMA Y QUIERE LEVANTAR LA COLCHA).
MUJER: Eso es lo que querés, viejito mío,
acostarte en mi cama, o sea conmigo.
Nada de eso, se acabó,
¿me oís? Ya no te quiero.
(EL RIVAL EMITE UN GRUÑIDO DETRÁS DEL ARMARIO)
MOCKINPOTT: Yo no sé qué pasa
aquí en mi casa.
Todo está en su lugar
pero algo pasa.
Allí está el armario,
la cama es la misma.
Estoy con vos...
quiero estar tranquilo
y no lo consigo.
(EL RIVAL GRUÑE MAS FUERTE)
MUJER: (HACIENDO MUECAS SINIESTRAS Y AGITANDO ESPECTRALMENTE LOS BRAZOS DE ARRIBA A ABAJO)
¿Ves? aquí nunca estuviste. No te conozco
¿Quién sos? ¿O te volviste loco?
Y abro mi bocachón
para comerte mejor.
(EL RIVAL GRUÑE MAS FUERTE)
MOCKINPOTT: (TEMBLANDO)
No sé que me pasa,
me muero de miedo,
no aguanto más,
me voy de esta casa.
CORO DE ÁNGELES: ¡Miserere, Miserere!
que todo el mundo se entere
de que a este hombre formal
todo le sale tan mal,
¡qué mal! ¡qué mal!
Sufre dolores sin pausa
y él no comprende la causa,
no entiende...
no se da cuenta,
¿Qué le pasa?
Sus desdichas lo devoran,
¡Se lo comen!
¡Se lo tragan!
Y sus ojos siempre lloran.
¡Miserere, Miserere!
Que todo el mundo se entere.
(EL CORO DE ÁNGELES DESAPARECE)
MOCKINPOTT: (DE RODILLAS, ALEJÁNDOSE DE LA CAMA, CON TONADA LASTIMERA DE MARIACHI O DE CHAYA)
¿Por qué no quieres, niña, reconocerme?
¿Llamarme como hacías siempre?
¿Qué te hice yo?
¿Por qué así me echas del corazón?
Y sin embargo, aquí está mi lecho
y este es mi cuarto.
¡Peor para tí!
Te quedas para siempre sola, sin mí.


VISITA AL PATRÓN

MOCKINPOTT: Buenos días, mi jefe, he regresado.
¡Si supiera, señor, lo que ha ocurrido!
No es que en líos me haya metido
pues soy como usted sabe, muy honrado.
Sin embargo, estuve encarcelado.
¿Cómo pudo pasar lo que ha pasado?
El ser trabajador no me ha servido
y vengo de la cárcel muy golpeado.
PATRÓN: No entiendo ni palabra, caballero,
de lo que está diciendo. Mi memoria
no registra ni su cara ni su historia.
A usted jamás lo he visto, ni lo quiero.
Y si ha venido a mendigar
se ha equivocado de lugar.
La puerta de salida es ésa.
(SEÑALÁNDOLA)
Señor, y ¡buenos días!
MOCKINPOTT: (SACANDO DEL BOLSILLO UNA HOJA DE PAPEL ARRUGADA)
Mire mi nombre aquí
He sido su empleado y cada día
entraba por la puerta que está allí.
(SEÑALÁNDOLA)
PATRÓN: (SIN MIRAR A HOJA QUE LE PRESENTA MOCKINPOTT)
De eso hará ya mucho tiempo, me imagino,
pues su empleo no dura todavía.
Llamando pan al pan y al vino vino,
quien abandona su trabajo un día
sin motivo, a mi ver justificado,
es decir, sin un certificado,
ha quemado sus barcos y sus naves.
¿Contrato laboral? Está rescindido.
Quedando en consecuencia, despedido.
No pueden las faltas laborales
excusarse con causas sentimentales.

MOCKINPOTT:
¿No pueden decirle al señor Jefe
que he llevado cajas por millones
siempre con gran cuidado
como grandes valores?
PATRÓN: (DIRIGIÉNDOSE A LOS EMPLEADOS)
No detengan su ritmo: ése es el trato
o se les hará descuento según contrato.
MOCKINPOTT: Por favor, señor Jefe, nada puede hacer
para que no me encarcelen
quise enviar un mensaje
para que le avisaran.
PATRÓN: ¿Todavía está aquí? Esto pasa la raya
Le he dicho hace un rato que se vaya.
MOCKINPOTT: Si me admite de nuevo, ¿Qué hacer?
trabajaré por dos hasta más no poder.
PATRÓN: Para eso de las cajas basta uno
pero si es como usted, mejor ninguno.
MOCKINPOTT: Dejarme así en la calle es imprudente.
PATRÓN: ¿Vino aquí para agitar a mi gente?
MOCKINPOTT: Lo que pido me toca por derecho.
PATRÓN: ¡Qué derecho ni ocho cuartos,
si ha hecho lo que ha hecho!

PATRÓN: Agarre a este tipo, y sin contemplaciones
hágalo bajar volando los escalones.
MOCKINPOTT. ESTE RETROCEDE.)
MOCKINPOTT: Está bien, está bien, ya me voy, ¡qué modales!
después de mis servicios tan leales.
(SALE RETROCEDIENDO)

AL AIRE LIBRE
(MOCKINPOTT ESTA SENTADO EN UN BANCO CON EL CUERPO INCLINADO SOBRE UNA MESA Y EL ROSTRO DESCANSANDO SOBRE LOS BRAZOS. ENTRA PEPINO CONTENTO. TIENE LA BOTELLA LLENA HASTA UN TERCIO. TOMA UN TRAGO. MOCKINPOTT LEVANTA LA CABEZA. APENAS SE DA CUENTA DE QUE PEPINO ESTA ALLÍ. HABLA MAS BIEN PARA SI MISMO).
MOCKINPOTT: ¡Qué injusticia, mi amigo,
cometieron conmigo!
PEPINO: ¿Qué caricia, te digo,
le hicieron al higo?
MOCKINPOTT: Estoy abatido, estoy abatido.
PEPINO: Te lo tenés merecido, te lo tenés merecido.
MOCKINPOTT: (LLORANDO)
Yo que creí que mi esposa feliz me abrazaría,
pero agarró la escoba y como una arpía,
me tiró a la calle y se quedó la impía,
allá sola en su cama, que en parte ha sido mía.
PEPINO: ¿Estás seguro que estaba sola?
MOCKINPOTT: Con sus dos piernas se quedó.
PEPINO: Hola, hola.
MOCKINPOTT: Las había perdido...
PEPINO: ¿Dije hola?
MOCKINPOTT: ...congeladas del frío, de estar sola.
PEPINO: ¿Y... esas piernas que decís...no seguían
y en alguna otra cosa aparecían?
MOCKINPOTT: Si pensás que mi esposa me ha engañado
Estás muy, pero muy, equivocado.
Ella jamás haría cosa tan bochornosa.
(PEPINO SE SIENTA EN EL BANCO JUNTO A MOCKINPOTT Y LE OFRECE LA BOTELLA. MOCKINPOTT NI LO MIRA Y PEPINO SE TOMA UN TRAGO)
MOCKINPOTT: ¿Querés decirme a mí
que había otra persona y no la ví.?
(OCULTA EL ROSTRO ENTRE LAS MANOS Y LLORA)
Hermoso tiempo vivido en el amado hogar,
a la luz de la lámpara lo vuelvo a recordar.
Sentado en el sillón que nunca falta,
al volver del trabajo, muy cansado,
mi esposa con acento reposado
me leía las noticias en voz alta.
PEPINO: En ese silloncito que decís,
ahora come otro la perdiz.
El sillón no ha de sentir tu falta
porque a otro le leen noticias en voz alta.
MOCKINPOTT: También de mi trabajo me han echado
mi lugar por otro fue ocupado.
PEPINO: (DESPECTIVO)
¿Qué tenías que hacer en ese trabajo?
Ir de aquí para allá, de arriba a abajo.
MOCKINPOTT: (OFENDIDO)
Yo tenía a mi cargo una importante
¿Qué digo? importantísima tarea,
con las cajas. Ha saber:
redactar el debido comprobante
de cargas y descargas,
algo así como el debe y el haber.
Vaciaba las cajas, y tachaba
lo que en la lista y en la caja estaba.
Tal era el sentido de mi vida,
por el que he sacrificado cualquier otra salida.
PEPINO: Si otro ocupa tu lugar, intuyo
que es claro que el trabajo no era tuyo.
(MOCKINPOTT OCULTANDO SU ROSTRO ENTRE LAS MANOS, SE DEJA CAER SOLLOZANDO SOBRE LA MESA, LA CUAL SE DESPLOMA BAJO SU PESO Y MOCKINPOTT CAE AL SUELO. PEPINO SIGUE SENTADO EN EL BANCO Y TOMA OTRO TRAGO).
PEPINO: ¿Por qué te tirás al suelo?
Se está mejor sentado arriba.
Y encima, rompiendo cosas...
¿Tenés con qué pagar?
Te estás cavando la fosa.
MOCKINPOTT: (SENTADO EN EL SUELO)
No puedo pagar nada,
nada tengo en el banco.
¡Ay!, ya no puedo más,
me siento rengo, tuerto y manco.
PEPINO: (TAPANDO LA BOTELLA Y LEVANTÁNDOSE)
En ese caso, vamos a un médico, enseguida
Te tirás en la mesa de operaciones
para que el médico te inspeccione
tus partes jodidas.
Vas a ver cómo el médico enseguida
te saca o te corta la que tenés podrida.
(MOCKINPOTT SE ENCOGE Y ESCONDE LA CABEZA ENTRE LOS BRAZOS. PEPINO SE LEVANTA. MOCKINPOTT SE RESISTE, PATALEA. PEPINO LO AGARRA POR UN BRAZO, SE LO PASA POR EL HOMBRO Y SE LO LLEVA CARGADO EN SU ESPALDA.)
CORO DE ÁNGELES: ¡Miserere, Miserere!
es un caso inquietante
es un caso que duele
que moviliza, ¿viste?
que hiere.
¡Ojalá que a la ciencia
le sirva de acicate!
¡Miren a ese buen hombre
que la desgracia abate!
¡Escuchen sus lamentos!
¡Escuchen sus quejidos!
¡Escuchen sus gritos!
No comprende el por qué de sus padecimientos
Ahora se pone en manos de la ciencia,
a la investigación entrega con paciencia
su cuerpo y su conciencia.
¡Miserere, Miserere!
es un caso inquietante,
es un caso alarmante,
¡es cosa de locos!
(SE ESCUCHA UNA CAMPANITA REPRESORA)
¡Miserere, Miserere!
es un caso inquietante,
es un caso que hiere.
(LOS ÁNGELES DESAPARECEN, MOCKINPOTT Y PEPINO TAMBIÉN)

VISITA AL MÉDICO
(UNA MESA DE RECONOCIMIENTO. COLGADA DE LA PARED UNA BATA BLANCA Y UN ESTANTE CON INSTRUMENTOS Y FRASCOS DE TAMAÑO SUPERIOR AL NORMAL. ENTRA PEPINO LLEVANDO A MOCKINPOTT SOBRE SU ESPALDA. AL MISMO TIEMPO ENTRA EL MÉDICO, CON UNA BATA BLANCA. LO SIGUEN DOS ENFERMERAS, TAMBIÉN CON BATAS BLANCAS. PEPINO DEPOSITA A MOCKINPOTT SOBRE LA MESA. LAS DOS ENFERMERAS EMPIEZAN A PREPARARLO. PEPINO SE ESCONDE DETRÁS DE ELLAS, SE DIRIGE FURTIVAMENTE A LA PARED Y SE PONE LA BATA. MIENTRAS TANTO EL MÉDICO PASEA ALREDEDOR DE LA MESA, CON LA MANO EN LA BARBILLA. PEPINO DESATA LA CINTA DE LA BATA, POR DETRÁS, A LA ENFERMERA 1 QUE ESTA INCLINADA SOBRE LA MESA Y SE ESCONDE DETRÁS DE LA ENFERMERA 2. LA ENFERMERA 1 CREYENDO QUE HA SIDO LA ENFERMERA 2 LE DA UNA CACHETADA. LA ENFERMERA 2 LE DEVUELVE LA CACHETADA. MÚSICA DE CIRCO O SALSA.)
MÉDICO: ¡Ajajá! ¡Ajajá!, qué clase de desdichado
llega a estos umbrales,
¡de nuevo un ser desmoralizado, consumido
y envuelto en las tinieblas de oscuros males!
¡Terrible mundo éste que arruina sin sentido
la salud de los pálidos mortales!
(EL MÉDICO SE QUEDA DE PIE DELANTE DE MOCKINPOTT, LEVANTA LA MANO DERECHA Y CHASQUEA LOS DEDOS. LA ENFERMERA 2 LE ALCANZA UN MARTILLO. PEPINO DESATA EL CINTO DE LA ENFERMERA 2, SE HACE A UN LADO Y SE QUEDA QUIETO CON AIRE INOCENTE. LA ENFERMERA 2, DESPUÉS DE ENTREGAR EL MARTILLO AL MÉDICO LE DA UNA CACHETADA A LA ENFERMERA 1. TODO OCURRE CON GRAN RAPIDEZ. EL MÉDICO VA A GOLPEAR CON EL MARTILLO EN LA CABEZA DE MOCKINPOTT, PERO NO LLEGA A HACERLO, SINO QUE APUNTA A ALGO MAS ALLÁ, SOBRE EL CUERPO, HASTA SITUARLO A LA ALTURA DE LAS RODILLAS. PEGA CON EL MARTILLO EN LA RODILLA DE MOCKINPOTT; LA PIERNA SE DISPARA HACIA LO ALTO ALCANZANDO AL MÉDICO QUE CAE AL SUELO ARRASTRANDO EN SU CAÍDA A LAS DOS ENFERMERAS. PEPINO TOMA UN ESTETOSCOPIO Y SE DISPONE A AUSCULTAR A MOCKINPOTT DESDE LOS PIES HASTA EL PECHO. EL MÉDICO Y LAS DOS ENFERMERAS SE LEVANTAN.)
MÉDICO: ¿Colega, oye usted algo, cuando toco?
PEPINO: Oigo un zumbido, o quizás me equivoco.
MÉDICO: ¿Considera inquietante ese zumbido?
PEPINO: Aconsejo operar, querido amigo.
MOCKINPOTT: (ASUSTADO)
No, querido doctor, nada de tajos
ni en las partes altas ni en los sitios bajos.
MÉDICO: Saque la lengua.
(EL MÉDICO CHASQUEA LOS DEDOS Y LA ENFERMERA 1 LE ALCANZA UNA LINTERNA DE BOLSILLO. EL MÉDICO ILUMINA LA BOCA DE MOCKINPOTT, SOBRE LA CUAL SE INCLINA PEPINO)
PEPINO: (CON EXAGERADO ESPANTO)
Algo horripilante allí se advierte.
Huele a podrido, digo, a muerte.
MÉDICO: Diga A.
MOCKINPOTT: I
MÉDICO: Dije A.
MOCKINPOTT: U
MÉDICO: ¿No puede decir A?
MOCKINPOTT: Mi querido doctor, si no tuviera más remedio,
y además supiera la razón,
lo que usted me pide le diría,
y a cualquier pregunta, en fin, contestaría
(EL MÉDICO Y PEPINO SE INCLINAN SOBRE MOCKINPOTT)
MÉDICO: (DIRIGIÉNDOSE A PEPINO)
¿Está su lengua sucia, caballero?
PEPINO: No deja de moverla y no me entero.
MÉDICO: (CHASQUEANDO LOS DEDOS)
¿Quieren abrir la boca al caballero...
a izquierda y a derecha?
(LAS ENFERMERAS CUMPLEN LA ORDEN)
MOCKINPOTT: ¡AAAHHH!
(PEPINO SE INCLINA SOBRE LA BOCA ABIERTA DE MOCKINPOTT)
MÉDICO: ¿Qué ve usted, colega?
PEPINO: Allí al fondo parece que tiene un agujero.
MÉDICO: (AGITANDO LAS MANOS DELANTE DE LOS OJOS DE MOCKINPOTT)
¿Reacciona con la vista?
PEPINO: Enfermera, levántele la nuca al caballero
(LA ENFERMERA 1 ALZA LA CABEZA DE MOCKINPOTT. LA ENFERMERA 2 SE ACERCA CON UN MONTÓN DE LAMINAS Y SE COLOCA CON ELLAS AL PIE DE LA MESA).
MÉDICO: Díganos para usted qué significan
los dibujos que ahora se le indican.
(LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL PRIMER CUADRO)
MOCKINPOTT: (CON ESFUERZO) Luna.
ENFERMERA 2: (CON GRAN RAPIDEZ) Sol. (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL SEGUNDO CUADRO)
MOCKINPOTT: Torre.
ENFERMERA 1: Tonel.(LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL TERCER CUADRO)
MOCKINPOTT: Pájaro.
ENFERMERA 2: Pez (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL CUARTO CUADRO)
MOCKINPOTT: Casa.
ENFERMERA 1: Mesa. (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL QUINTO CUADRO)
MOCKINPOTT: Gusano.
ENFERMERA 2: Bastón (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL SEXTO CUADRO)
MOCKINPOTT: Sombrilla.
ENFERMERA 1: Pollera. (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL SÉPTIMO CUADRO)
MOCKINPOTT: Ojo de la cerradura.
ENFERMERA 2: Árbol. (LA ENFERMERA 2 LEVANTA EL OCTAVO CUADRO)
MOCKINPOTT: Escarbadientes.
ENFERMERA 1: Paredón.(LA ENFERMERA 2 LEVANTA DE NUEVO EL PRIMER CUADRO)
MOCKINPOTT: (RÁPIDAMENTE) Sol.
ENFERMERA 2: (RUGIENDO) Luna.
MÉDICO: (EN ACTITUD DOCTORAL)
Acusa confusión mental,
todo lo ve mal.
PEPINO: Está loco de atar
sólo eso puedo opinar.
MOCKINPOTT: (ATONTADO)
Es que todo lo que me ponen está al revés,
¿Cómo hacen para que todo se entienda
siempre para la izquierda
y nunca para la derecha?
¡Ay de mí! ¿Qué me pasa?
Tengo la cabeza así.
(HACIENDO EL GESTO CON LAS MANOS)
y así no hay quien se entienda.
(LA ENFERMERA 1 DEJA DE SOSTENER LA CABEZA DE MOCKINPOTT Y ESTA CAE CON ESTRUENDO SOBRE LA MESA. MOCKINPOTT SE QUEJA)
MÉDICO: Reconozcamos convenientemente
de acuerdo con la ciencia más reciente
la cabeza de nuestro paciente.
(EL MÉDICO CHASQUEA LOS DEDOS. LA ENFERMERA 2 LE ENTREGA UNA ENORME LLAVE, EL MÉDICO LA HACE GIRAR CON ESTRUENDO EN LA CABEZA DE MOCKINPOTT, ABRIENDO UNA TAPA EN EL CRÁNEO DE ESTE. EL MÉDICO Y PEPINO SE INCLINAN AL MISMO TIEMPO PARA MIRAR, SE DAN UN GOLPE Y RETROCEDEN CON UN RESPINGO).
MÉDICO: ¿Pudo ver algo?
PEPINO: Algo me lo impide y no sé qué.
(PEPINO MIRA DENTRO DEL CRÁNEO DE MOCKINPOTT, LEVANTA LA MANO, CHASQUEA LOS DEDOS Y LA ENFERMERA 1 LE ENTREGA UN CUCHARÓN, CON EL CUAL PEPINO REMUEVE EL INTERIOR. MOCKINPOTT LARGA RISITAS AHOGADAS MIENTRAS CONTORSIONA Y SACUDE LAS PIERNAS. LAS ENFERMERAS SE LAS SUJETAN.)
MÉDICO: (ENTUSIASMADO)
¡Oh, miren qué cerebro! ¡Qué maravilla!
¿Cómo una cosa tal puede llenarse
en la vida de mugre y de ladilla?
(PEPINO LEVANTA LA MANO Y CHASQUEA LOS DEDOS. LA ENFERMERA 2 LE ENTREGA UN RECIPIENTE EN FORMA DE SALERO; PEPINO LO SACUDE SOBRE LA CABEZA DE MOCKINPOTT Y SE LO DEVUELVE. LA ENFERMERA 2 SE LO LLEVA Y LA ENFERMERA 1 ENTREGA A PEPINO UN FRASCO ROJO. PEPINO HECHA UN POCO DEL CONTENIDO EN LA CABEZA DE MOCKINPOTT Y DEVUELVE EL FRASCO. LA ENFERMERA 2 LE ENTREGA UN CUCURUCHO DE PAPEL. PEPINO LE HECHA DEL CONTENIDO EN LA CABEZA Y LO DEVUELVE. LA ENFERMERA 1 LE ENTREGA UN MOLINILLO DE PIMIENTA A PEPINO, QUIEN LE HECHA UN POCO EN LA CABEZA DE MOCKINPOTT Y LO DEVUELVE. TODO TRANSCURRE CON GRAN VELOCIDAD. DURANTE LAS MANIPULACIONES DE PEPINO SE ESCUCHA MÚSICA DE CIRCO O SALSA).
MÉDICO: (EN TANTO)
¡Miren este cerebro! Ya vuelve a funcionar
ha sido curado por una mano experta
Misión casi divina la nuestra, al dominar
oficio tan difícil, materia tan incierta.
(PEPINO CIERRA CON ESTRUENDO LA TAPA DEL CRÁNEO DE MOCKINPOTT Y SE INCORPORA FROTANDOSE LAS MANOS. EL MÉDICO PEGA EL OÍDO AL PECHO DE MOCKINPOTT, MIENTRAS PEPINO APOYA EL OÍDO SOBRE SU VIENTRE.)
MÉDICO: ¿Oye el corazón, colega? ¿ Mucho o poco?
PEPINO: Oigo como gruñidos, o mucho me equivoco.
(PEPINO SE PONE A HURGAR CON LA MANO BAJO LA CAMISA DE MOCKINPOTT, EL CUAL PEGA SACUDIDAS Y LARGA RISITAS AHOGADAS. LA ENFERMERA 1 LE SUJETA LOS BRAZOS; LA ENFERMERA 2 SE ABALANZA SOBRE SUS PIERNAS. EL MÉDICO LO PALPA POR TODOS LADOS. MOCKINPOTT LARGA UNA RISA CHILLONA. PEPINO PONE A MOCKINPOTT DE COSTADO Y LE METE LA MANO EN LOS PANTALONES, POR DETRÁS, SACANDO UN ENORME CORAZÓN. LO LEVANTA, LO SACUDE, SUENA A CHATARRA.)
MÉDICO: (EXTASIADO)
¡Miren qué corazón! ¡Un tesoro sin par!
PEPINO: El único defecto: no estaba en su lugar.
(PEPINO CHASQUEA LOS DEDOS Y LAS ENFERMERAS LE VAN ENTREGANDO EN RÁPIDA SUCESIÓN, COMO ANTERIORMENTE, LOS RECIPIENTES DEL CONTENIDO DE LOS CUALES PEPINO VA ECHANDO UN POCO EN EL CORAZÓN)
MÉDICO: (DURANTE LAS MANIPULACIONES DE PEPINO)
Siempre es interesante observar
cómo la anatomía, tratada como se debe
logra sus partes reanimar
y mejor que antes se mueve.
(PEPINO METE EL CORAZÓN BIEN ADENTRO DE LA CAMISA DE MOCKINPOTT Y ESTE LARGA RISITAS AHOGADAS)
MÉDICO: Colega, en mi opinión, asunto terminado.
PEPINO: (CON UNA REVERENCIA)
Lo que había que curar, está curado.

AL AIRE LIBRE
(ENTRAN MOCKINPOTT Y PEPINO. MOCKINPOTT LARGA RISITAS AHOGADAS Y DE VEZ EN CUANDO PIERDE EL CONTROL DE BRAZOS Y PIERNAS)
MOCKINPOTT: ¡Ay, ay! señor Pepino, no sé lo que me pasa.
¿Qué nueva enfermedad a mi cuerpo lo abrasa?
(SE RASCA Y DA MANOTAZOS A DIESTRA Y SINIESTRA)
PEPINO: (CON AIRE DOCTORAL)
Hemos escuchado hace momento
después de un minucioso reconocimiento
un dictámen en términos científicos:
no se observa ya síntoma sindrómico
patológico a efectos paratíficos.
En fin, que estás sano como una manzana
- no manzana podrida sino sana -
lo que quiere decir, y tal por cual,
que todo marcha bien y nada mal.
MOCKINPOTT: (SOLTANDO RISITAS AHOGADAS DE MODO INTERMITENTE)
Esto puede ser el resultado
de haber sido detenido en plena calle.
...después mi plata me han quitado
más tarde, y sin que se desmaye,
mi ladina mujer en mí se ha cagado...
y por último, del trabajo me han echando,
de modo tan artero
que recordar no quiero.
¡Ay, si al menos pudiera
llorar sin que me diera
esta dichosa risa placentera!
(MOCKINPOTT SE RASCA, SE CONTORSIONA, SUELTA CARCAJADAS HASTA TERMINAR QUEDANDOSE QUIETO Y COMO ATONTADO)
PEPINO: (SOLEMNE)
Sólo los sabios pueden saber lo que te pasa:
andás tras la huella del enigma del mundo.
Se nota en la expresión de tu mirada,
ya estás muy cerca de aclarar el misterio.
(MOCKINPOTT PERMANECE DE PIE CON LA BOCA Y LOS OJOS MUY ABIERTOS. LEVANTA EL DEDO ÍNDICE, COMO SI ESTUVIERA POR ENCONTRAR UNA IDEA. APARECE EL CORO DE ÁNGELES.)
CORO DE ÁNGELES: ¡Miserere, Miserere!
¡Ojalá de sus dolores se libere!
Roguemos que de su mal no desespere
y que logre calmar sus padeceres.
¡Miren a ese buen hombre!
en el momento
en que quizás va a comprender
sus sufrimientos...
tal vez...
quizás...
a lo mejor...
en una de esas...
¡má'sí!
(SUENA LA CAMPANITA REPRESORA)
¡Ojalá que ahora mismo
le sea deparada
esa revelación
tan esperada!
¡Miserere, Miserere!
¡Ojalá de sus males se libere!
(EL CORO SALE BATIENDO ALAS)
MOCKINPOTT: ¡Ya lo sé, ya lo tengo! ¡Lo sabía
y no me daba cuenta todavía !
(SE PARA EN SECO Y SE QUEDA CON LA BOCA ABIERTA)
¡No es eso, no, no es eso! ¡Asco me da!
¡Quién pudiera decirme la verdad!
PEPINO: ¿Sabés una cosa?
MOCKINPOTT: No.
PEPINO: Tengo una idea.
MOCKINPOTT: ¿Sí?
PEPINO: Vamos a ir al gobierno, un edificio
que está aquí cerca. Esos señores
deben saber las cosas: ése es su oficio.
MOCKINPOTT: ¿Creés que esos políticos mayores
dedicarán su tiempo tan precioso
a un caso tan pequeño y enojoso?
PEPINO: Si su tiempo no nos dedican,
faltarán a su deber profesional,
porque somos nosotros, Pedro y Juan,
quiénes, votando, los hemos elegido
y de nuestra confianza necesitan.
Tienen que hacer buena letra.
Sin decirlo nos invitarán
a hacer nuestra pregunta
lo cual, por difícil que parezca,
reunidos en su junta responderán. (SALEN)

VISITA AL GOBIERNO
(SENTADOS, DETRÁS DE UNA MESA ELEVADA, TRES FIGURAS CON CABEZA DE TAMAÑO MAYOR QUE EL NATURAL. LA FIGURA 1 DE RASCA EL CRÁNEO. LA FIGURA 2 SE METE EL DEDO EN LA NARIZ. LA FIGURA 3 TIENE LOS PIES ARRIBA DE LA MESA. APARECEN MOCKINPOTT Y PEPINO. MOCKINPOTT HACE UNA PROFUNDA REVERENCIA. PEPINO SE PONE EN JARRAS Y SACA PECHO)
PEPINO: Aquí a mi amigo, llamado Mockinpón,
le gustaría que una cabeza sana y honorable
le dijera algo útil, y en fin, claro y confiable,
sobre su extraña y triste situación.
FIGURA 1: (PASÁNDOSE LA MANO POR LA CABEZA Y VOLVIÉNDOSE HACIA LA FIGURA 2)
Ha mejorado el tiempo, ¡la puta!,
primavera parece más que otoño.
MOCKINPOTT: (A LA FIGURA 1)
Quisiera, por ejemplo, preguntarle
lo siguiente: Voy yo con un bastón
y llegan dos canas y me lo sacan
y me golpean en el esternón.
¿Es esto la justicia, les pregunto?
(PEPINO, MIENTRAS TANTO, HACE MOVIMIENTOS GIMNÁSTICOS, LEVANTANDO LOS BRAZOS Y ESTIRANDO EL CUERPO.)
FIGURA 1: (VOLVIÉNDOSE HACIA LA FIGURA 3)
¿Conocés un buen sastre que en el acto
te haga un traje moderno que haga impacto?
FIGURA 2: (RÁPIDO)
Todo lo que surja como subversión
será sofocado sin contemplación.
Nos place comprobar tanto en su caso como en varios,
el buen funcionamiento de nuestros funcionarios.
Preservan de peligros al país
extirpando los males de raíz.
FIGURA 3: (INTERVINIENDO RÁPIDAMENTE)
Toda energía es poca para destacar
el error que luego sería
mostrar o blandura o indulgencia
hacia aquél que viene a perturbar
la paz que gozamos todavía
en el seno de nuestra convivencia.
MOCKINPOTT: (A LA FIGURA 3)
O quizás usted pueda contestarme
esta pregunta: ¿acaso me he aguantado
la mitad de la vida con mi esposa
para verme de pronto, así, en la calle?
¿Qué ha pasado?
Pido remedio a tan extraña cosa.
FIGURA 1: (HACIA A FIGURA 3)
El ganso de ayer, querido Fito,
¿No era más gordo, aparte de exquisito?
FIGURA 2: (RÁPIDAMENTE)
Nos alegra que usted venga y que confirme
numerosas noticias que nos llegan:
que las fuerzas de bien con mano firme
apoyan nuestro esfuerzo y luego frenan
a quien alza la voz contra el sentido
moral de nuestra vida sana
concepción de la familia humana.
Hogar, familia y procreación: es ésta
la posición política correcta.
FIGURA 3: (CON MOVIMIENTO MECÁNICO)
Unánime, como siempre, en los criterios
decididos estamos firmemente
a seguir el camino responsable
que seguimos en pleno siglo veinte.
MOCKINPOTT: (A LA FIGURA 1)
Voy a apurarme exponiendo mi razón,
a mí me quitaron mi bastón
y yo me pregunto: ¿Cómo se explica
que cuando nos roban, encima tengamos
que pagar, o sea, que nos veamos
deudores de mismo que nos sacrifica?
FIGURA 2: (ESCARBÁNDOSE LOS DIENTES Y VOLVIÉNDOSE A LA FIGURA 1)
Nosotros en casa tenemos mosquitos.
unos gordos, gordos, y otros chiquititos.
FIGURA 3: (DESPATARRADA SOBRE LA MESA)
Debería usted saber que la riqueza
de estas naciones
depende de que el orden reine
y no haya subversiones.
FIGURA 2: (INMEDIATA Y MECÁNICAMENTE)
Hemos de reiterar que nada hay comparable
a la ganancia, y que, si nos unimos,
ninguna contribución, pequeña o grande,
es pérdida sino jugoso beneficio.
FIGURA 3: (METIÉNDOSE UN DEDO EN LA OREJA Y SACUDIÉNDOLO. A LA FIGURA 1)
Mi mujer se ha comprado otro sombrero
no le queda muy bien, y no exagero.
MOCKINPOTT: (A LA FIGURA 2)
Tengo un par de preguntas como éstas
y estoy ansioso por saber las respuestas
(CON ANSIEDAD Y AHORA DIRIGIÉNDOSE A LAS TRES FIGURAS)
¿Por qué tantas desgracias me suceden
precisamente a mí que no molesto
a nadie, ni intervengo, ni protesto
y a los demás respeto como debo?
Camino solo y entonces van y me echa
y hay quien de mis males se aprovecha.
Misterio es el trabajo, el matrimonio,
la salud, la plata, hasta el ponerse
los zapatos; en todo anda el demonio
en moverse y también en no moverse.
Dígame, por favor, don Celedonio:
¿Qué puede hacerse y qué no puede hacerse?
(MIENTRAS PEPINO DA CARRERAS GIMNÁSTICAS A LO LARGO Y ANCHO DEL RECINTO)
FIGURA 1: (BOSTEZANDO, VUELTA A LA FIGURA 3)
A mí me parece que el año pasado
fue mejor: de tiempo suave y más templado.
FIGURA 3: (MECÁNICAMENTE)
Y, por si no lo sabe, le diremos
que a pesar de inquietantes advertencias
difundidas por gente sin escrúpulos
motivos de inquietud aquí nadie observa.
Unánimes, como siempre, en los criterios,
decididos estamos firmemente
a seguir el camino responsable
que seguimos en pleno siglo veinte.
(ENTRA UN BEDEL CON UNA CAMPANILLA, HACIÉNDOLA SONAR.)
BEDEL: Señores, la audiencia ha terminado; y ahora, a continuación
el gobierno va a lanzar una proclama a la nación.

AL AIRE LIBRE

LA PROCLAMA
FIGURA 1: Cerrados decididos unidos
FIGURA 2: (CARRASPEOS) Decididos unidos incansables
FIGURA 3: Incansables cerrados decididos a todo
FIGURA 1: Cerrados disparados borrachos confiados en que
FIGURA 2: Desconcertar chupado chupado juntos borrachos
FIGURA 3: (TOSES) Borrachos disparado fusilados fusilados en masa
FIGURA 1: Responsabilidad respuesta responsabilidad
FIGURA 2: Respuesta responsabilidad respuesta responsabilidad
FIGURA 3: (ESTORNUDO. EL BEDEL LE ALCANZA UN PAÑUELO) Protesta negociación irresponsable acto
FIGURA 1: Decencia protesta boca abajo dar una mano
FIGURA 2: Boca abajo dan una mano decencia acto responsable
FIGURA 3: Decencia acto responsable protesta boca abajo
FIGURA 2: Respuesta responsable
acto protestado
FIGURA 3: Fusilados en masa ahogados en masa ahogados en negociaciones
FIGURA 1: (ESTORNUDO. EL BEDEL TRAE UN GRAN PAÑUELO) Negociación responder acto irresponsable
FIGURA 2: Asociación ilícita negociación echar tierra asunto mal llevado
FIGURA 3:(TOSES. EL BEDEL CORRE Y BUSCA UN VASO DE AGUA) Capacitación responsable para la negociación y la asociación
FIGURA 1: Acto irresponsable responder responsabilidad
FIGURA 2: (TOSES. EL BEDEL CORRE Y TRAE UN PAQUETE GRANDE DE PASTI-LLAS. PEPINO LE PIDE UNA. EL BEDEL SE NIEGA. PELEAN) Cerrados unidos firmemente decididos
FIGURA 3: Decididos a todo incansables abiertos a negociaciones
FIGURA 1: Con buena conciencia remordimientos de conciencia deber saber
FIGURA 2: (TOSES. PIDE CON LA MANO UNA PASTILLA)
Sin remordimientos de conciencia
saber con buena conciencia
FIGURA 3: Saber con buena conciencia
deber saber remordimientos de conciencia
FIGURA 1: Incesante esfuerzo en el más completo acuerdo
FIGURA 2: Intromisión sin peligro
incesantemente indispensablemente
FIGURA 3: (TOSES. EL BEDEL NO SABE A QUIEN ATENDER)
En el más completo acuerdo
peligrosa intromisión esfuerzo
FIGURA 1: (TOSES) Responsabilidad respuesta responsabilidad respuesta
FIGURA 2: Respuesta responsabilidad responsabilidad respuesta
FIGURA 3: (ESTORNUDO) Responsabilidad respuesta responsabilidad respuesta
FIGURA 1: (CARRASPEOS) Estipulado obligado urgente irrumpido
FIGURA 2: Urgente cantado estipulado derribado
FIGURA 3: (CARRASPEOS) Irrumpido por desgracia obligado canciones cantadas
FIGURA 1: (CARRASPEOS) Responsabilidad respuesta responsabilidad respuesta
FIGURA 2: Respuesta responsabilidad responsabilidad respuesta
FIGURA 3: (CARRASPEOS) Responsabilidad respuesta responsabilidad respuesta
FIGURA 1: Decididos unidos responder acto irresponsable
FIGURA 2: Responder acto irresponsable decididos juntos chupados
FIGURA 3: (CARRASPEOS) Chupados fusilados ahogados abiertos a negociaciones
PEPINO: Un hermoso discurso, edificante
quizás un poco ambiguo, yo diría,
pero muy provechoso y tranquilizante,
oportuno en os tiempos de hoy en día.
MOCKINPOTT: (ASIENTE PRIMERO Y LUEGO NIEGA CON A CABEZA)
Después de este discurso sé lo mismo que antes,
por un oído entra, y sale por el otro oído.
¿Cómo va a marchar esto si aquí no se distingue
entre lo que es verdadero y lo que es falso o mentido?
PEPINO: ¿Así que de este asunto sólo entendés a medias?
Por no entenderlo todo se alarga la comedia.
MOCKINPOTT: Te lo voy a explicar. Siempre es así, oigo algo
con claridad y pienso: "¡ eso es cierto, eso es cierto!,
tal como me lo dicen es verdad". Pero entonces
al pensar un poco más, la verdad se me diluye.
Ya se ponen a hablar de otra cosa, y me digo:
"eso que ahora dicen, yo sí que no lo entiendo,
y por mucho que haga yo nunca he de entenderlo".
CORO DE ÁNGELES: (APARECIENDO)
¡Miserere, miserere!
¡Ojalá que el Ser Supremo no se altere!
¡Que se entere!
¡Callate, Tere!
Posiblemente vocifere.
¡Callate, Tere!
(SUENA LA CAMPANITA REPRESORA)
Miren a este buen hombre,
ya está muy cerca de entender
la causa de sus males lastimeros
¡Ojalá que sean pasajeros!
¡Ojalá que el Señor lo llegue a ver!
Miserere, miserere,
¡Ojalá que ante Dios se recupere! (DESAPARECEN)
MOCKINPOTT: ¿Hablan en serio ésos? ¿El Supremo tendría
tiempo para disponer a causa mía?
¿No estaremos muy lejos de su lejanía? (CON LOS OJOS AL CIELO)
PEPINO: Al lado del que sufre siempre está el bien supremo
Te acompaño a su casa y allí preguntaremos.(SALEN)

VISITA AL SUPREMO

SUPREMO: Ajajaja, ajajaja, qué alegría que me da
otro afortunado mortal a quien no se le van
los ojos detrás de la riqueza terrenal.
Es mucho mundo el mundo. Já, Já, Já, Qué alegría que me da.
MOCKINPOTT: Amable y respetable Juez Supremo,
permítame que me presente: Mockinpott
(HACE UNA PROFUNDA REVERENCIA)
Le suplico me diga, pues es muy importante
a qué clases de pruebas, oh señor, me encuentro sometido
Según las experiencias de mi vida, digo,
las cosas son... de modo que ¿me entiende?
¿cómo, cómo se lo diría yo? (SE LLEVA EL DEDO A LA NARIZ)
Las cosas son de modo que me hacen preguntarme
una y otra y otra vez, por qué las cosas son
como son, y, en fin, cómo serían
de ser de otra manera; o sea que yo...
(HACE UN ESFUERZO POR ENCONTRAR PALABRAS)
No sé si usted me entiende y se da cuenta
a través de esta vulgar explicación
que su orden me deja estupefacto.
¿A dónde nos conduce, por favor?
(RESOPLA Y SE ENJUGA LA FRENTE CON UN PAÑUELO)
SUPREMO: Como dije hace poco, en algún lugar,
siempre da gran satisfacción
encontrarse con alguien como usted, persona seria,
que nos pida cuenta y razón
con gran sed de saber, y no como otros
que dicen: "a mí me importa un pepino la cuestión."
(PEPINO DA UN RESPINGO AL OÍR LA PALABRA "PEPINO" Y SE ADELANTA ELEVÁNDOSE LA MANO A PECHO Y HABLANDO CON GRANDES GESTOS)
PEPINO: Señor Supremo: es cierto ciertamente, cierto y firme
que usted todo puede dirigir, como su oficio indica,
pero yo también puedo sumergirme
en mis meditaciones y ver si usted me explica
algunas dudas mías a fin de yo instruirme (LEVANTANDO E DEDO ÍNDICE)
¿Qué tiempo hace ahí, por esos cielos?
¿Cuál es el menú del mediodía?
¿A qué hora celebran sus festines?
¿Alguna vez duermen ? ¿ Se cansan?
¿O siempre están atentos y despiertos?
¿Leen, se bañan, juegan algún juego:
el ajedrez, el dominó, el truco?
(EL SUPREMO SACUDE LA CABEZA CON ENFADO. DA CHUPADAS AL CIGARRO Y AGITA AMENAZADORAMENTE EL DEDO ÍNDICE MIENTRAS PEPINO SIGUE PREGUNTANDO)
PEPINO: ¿Cuántos coros de ángeles tiene en total?
¿Les gusta el canto, el baile o el mariposeo?
A propósito: me parece descomunal
ese puro, ¿ no e teme a mareo?
Siento cierta envidia elemental
viendo el humo aromático que veo.

SUPREMO: Dígame, ¿ en verdad sabe usted con quién habla ?
Me duele enormemente escuchar sus palabras.
Yo tengo la costumbre, a mi avanzada edad,
de ahorrarme excitaciones e inútiles abracadabras.
Ya de por sí, es bastante difícil esta carga:
mantener el negocio funcionando sin pausa
el nivel de la organización, las entradas,
y, caro, también las salidas, bien supervisadas.
Preocuparse de todo, día tras día
Y encima, los problemas del personal.
Cada vez más alerta, sin olvidarme nada,
enfrentar la competencia de las regiones bajas
que siempre encuentran nuevas tretas y trampas.

Pueden creer, señores, y les doy mi palabra,
que a mí me gustaría apenas despunta el alba,
corretear por ahí, como ustedes, caramba,
e incluso hacer preguntas, discretas, claro
y hasta recibir las respuesta.
Pero, señores míos, el tiempo no me basta
Ni siquiera ahora sé hasta qué punto marcha
esta empresa, las inversiones logradas,
las alzas y las bajas de nuestra red societaria.
Los problemas de arreglar a quien nos haga falta,
los trabajos para aumentar
o al menos, conservar,
la clientela de nuestra antigua casa
Yo necesitaba, señor mío, respeto y consuelo,
y en cambio, tristeza y pesadumbre son los sentimientos
que me despierta su ruin comportamiento.
Escucho, más no quiero escuchar
a ese hombre, sino a usted, caballero,
hombre humilde, sencillo, y que se porta
tal como está mandado en esta vida corta.
Mopinggott, hable y cuente su cuestión,
demuestre que merece mi atención
MOCKINPOTT:
Sólo quería preguntarle por qué
me caigo al suelo una y otra vez
Y también, cuando quiero sentarme, a qué se debe
que no haya silla. Sin duda hay alguien que la mueve
y cuando voy a sentarme, en vez de silla, ¡a la mierda!
También quería preguntar, con mucha prisa,
qué hacer para evitar que me entre tanta risa
(MOCKINPOTT SE RÍE A CARCAJADAS. PEPINO TAMBIÉN SE ECHA A REIR SOSTENIÉNDOSE LA PANZA DE RISA. MOCKINPOTT, DE PRONTO, DEJA DE REIR Y SE ENFURECE)
MOCKINPOTT: Si usted es responsable de todo: trabajos,
matrimonios, policías, gobiernos y finanzas,
entonces yo me indigno pues de todas esas cosas
sólo recibí patadas en el culo y en la panza.
En un tiempo yo creía
que todo sufrimiento, su recompensa tenía.
Pero ahora puedo ver cuál es la realidad:
a usted las injusticias, en verdad, le dan igual.
He comprobado que usted, por lo visto, opina
que la injusticia es cosa normal y hasta muy fina,
que forma parte legal de la naturaleza natural.
¡Muy bien ! Escuche usted ahora mis razones:
Tengo de que me mientan, bien llenos los cojones.!

CORO DE ÁNGELES: Miserere, miserere,
ojalá su desgracia nos sirva.
Ojalá la gente se entere
de todos sus padeceres.
Que todo el mundo se altere.
Non metere, non metere.
Que sirva para otros la enseñanza
Esa es nuestra esperanza.
¡Cuidado con la venganza!
Miren a este buen hombre.
Consiguió entender el por qué de sus molestias,
y así las ha vencido.
Ahora empieza su camino,
Miserere, Miserere,
que todo el mundo se entere,
se rebele y recupere
de todos sus padeceres
Miserere, miserere.(SALEN)

AL AIRE LIBRE
(MOCKINPOTT LEVANTA EL PIE DERECHO, CON UNA MUECA DE DOLOR. SACUDE EL PIE, PALPA EL ZAPATO IZQUIERDO, QUE TODAVÍA SIGUE CALZADO EN EL PIE DERECHO, SE SIENTA EN EL SUELO Y EMPIEZA A MANIPULAR CON LOS ZAPATOS MIENTRAS PEPINO LO MIRA CON INTERÉS)
MOCKINPOTT: Todavía hay algo que no entiendo:
tengo un cascote en el pie izquierdo, o en el derecho,
y apenas camino un trecho,
con la piedra entre los dedos sigo sufriendo.
(MOCKINPOTT SE SACA EL ZAPATO IZQUIERDO, LO SACUDE Y CAE UNA PIEDRA GIGANTESCA. MOCKINPOTT SE QUEDA MIRÁNDOLA, LA LEVANTA, LA PALPA Y MUEVE LA CABEZA ASOMBRADO. FINALMENTE LA TIRA. LUEGO SE QUITA EL OTRO ZAPATO, LO CAMBIA Y SE LOS PONE CORRECTAMENTE. MIENTRAS TANTO PEPINO SE PONE A SU LADO. TOMA UN TRAGO DE A BOTELLA Y SE LA OFRECE A MOCKINPOTT, QUE TAMBIÉN TOMA UN TRAGO. DESPUÉS DE ATARSE LOS CORDONES DE LOS ZAPATOS LOS DOS HOMBRES SE LEVANTAN. MOCKINPOTT SE SACUDE LA ROPA, DA UNOS PASOS Y COMPRUEBA QUE AHORA CAMINA SIN DIFICULTAD.
FIN

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