EL MAESTRO Eugéne Ionesco

EL MAESTRO
Eugéne Ionesco

Personajes:
El maestro
El anunciador
El admirador
La admiradora
La Joven amante
El Joven amante

De espaldas al publico, en el centro del escenario, con la mirada fija en la salida del fondo, el anunciador esperada la llegada del Maestro. A derecha e izquierda, pegados a la pared, el admirador y la admiradora esperan también la llegada del Maestro.-

El anunciador: (al cabo de unos instantes bastantes tensos, sin cambiar de posición): ¡Allá esta! ¡Allí está! ¡En el extremo de la calle!
  (Se oyen “¡Vivas!”, etc)
¡Ahí está el Maestro!... ¡Viene, se acerca!
 (Exclamaciones y aplausos entre bastidores)
….Será mejor que no nos vea.
 (Los dos admiradores se pegan más a la pared)
¡Atención!
 (el anunciador se entusiasma y exclama)
¡Viva! ¡Viva! ¡El maestro! ¡El maestro! ¡Viva el Maestro!
 (Con el cuerpo inmóvil y aplastado contra la pared, los dos admiradores estiran, lo más que pueden, el cuello y la cabeza para ver al Maestro)
¡El Maestro! ¡El Ma-es-tro!
Los dos admiradores: (juntos) ¡Viva! ¡Viva!
(Otros “¡viva! Y ¡”¡Viva!” ¡Bis!, provenientes de los bastidores, se van debilitando poco a poco.
Los dos admiradores: ¡Viva! ¡Bis! 
El anunciador: (da un paso hacia el fondo, se detiene, y luego sigue hacia el fondo, seguido por los admiradores): ¡oh, no! ¡Se va! ¡Se va! ¡Sigámoslo, pronto! ¡Sigámoslo!
 (El anunciador y los dos admiradores salen gritando:)
¡Maestro! ¡Ma-es-tro! ¡Ma-es-es-tro!
 (Este último “¡Ma-es-es-tro!” se oye entre bastidores, como un balido. Silencio. La escena queda vacía durante unos instantes. Por la derecha entre el joven amante y por la izquierda la joven amante, que se encuentran en el centro del escenario)
El joven amante: Perdón, ¿Señora o Señorita?
La joven amante: Señor, no tengo el honor de conocerlo
El Joven amante: Tampoco yo lo conozco
La Joven amante: Por lo tanto, no nos conocemos ni el uno ni el otro.
El Joven amante: Justamente. Coincidimos en una cosa. Existe, por lo tanto, entre nosotros un terreno de acuerdo en el que podríamos construir el edificio de nuestro porvenir.
La joven amante: Yo me voy, señor
 (Hace ademán de irse)
El joven amante: ¡oh, querida, la adoro!
La joven amante:   ¡yo también, querido!
   (Se abrazan)
El joven amante:   Querida, la llevo. Nos casaremos inmediatamente.
  (Salen por la izquierda. El escenario queda vacío durante un breve instante.)
El anunciador (reaparece por el fondo, seguido por los dos admiradores):  Sin embargo, el Maestro había jurado que pasaría por aquí.
El admirador:   ¿Está usted seguro de ello?
El anunciador: ¡Pero sí, sí!
La anunciadora: ¿Es éste su camino?
El anunciador: Sí, sí. Les digo que debía pasar por aquí, estaba en el programa de los festejos
El admirador: ¿Lo vio y lo oyó usted mismo con sus propios ojos y oídos?
El anunciador:   Se lo dijo a alguien… a algún otro
El admirador:   ¿A quién? ¿Quién es ese otro?
La admiradora:   ¿Es una persona segura? ¿Un amigo de usted?
El anunciador:   Un amigo mío al que conozco muy bien
  (Bruscamente en el fondo se oyen de nuevo potentes: “¡viva el maestro¡”
¡Ahí está otra vez! ¡Ahí está! ¡hip, hip, hip, hurra! ¡Ocúltensen! ¡Ocultensen!
   (Como al comienzo, los dos admiradores se pegan a la pared y tienden el cuello, hacia el lugar de entre los bastidores de donde provienen las aclamaciones. El anunciador mira hacia el fondo, dando la espalda al público)
El anunciador: El Maestro llega. Aparece. Corre. Recorre
 (A cada palabra del anunciador, los dos admiradores se sobresaltan, alargan más el cuello y tiemblan)
Salta. Pasa el río. Le estrechan la mano. Se chupa el dedo. ¿lo oyen? Ríen.
 (el anunciador y los admiradores ríen también)
¡Ah! Y le dan una caja de herramientas. ¿Qué va a hacer con ellas? ¡Ah, firma autógrafos! ¡El Maestro acaricia a un erizo, un erizo soberbio!... La multitud aplaude. Baila, con el erizo en la mano. Abraza a su bailarina. ¡viva! ¡Viva!.
  (Se oyen las exclamaciones entre bastidores)
Lo fotografían con la bailarina en una mano y el erizo en la otra. Saluda a la multitud…Escupe a gran distancia.
La admiradora: ¿Viene por aquí? ¿Ha dado un paso hacia nosotros?
El admirador: ¿Estamos verdaderamente en su camino?
El anunciador: (vuelve la cabeza hacia los dos admiradores): Cállense, no se muevan, lo echan todo a perder.
La admiradora:   Sin embargo…
El anunciador:   ¡Cállense, les digo! Puesto que les aseguro que él lo ha prometido, que él mismo ha fijado su itinerario…
 (Se vuelve de nuevo hacia el fondo y grita:)
¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
  (Silencio)
¡Viva, viva, viva el Maestro!
Los dos admiradores: (Sin poder contenerse, gritan también, de pronto:) ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
El anunciador (a los admiradores): ¡Silencio los dos! ¡Cálmense! ¡lo echan a perder todo!
 (Vuelve a mirar hacia el fondo, mientras los dos admiradores callan)
¡Viva el Maestro!  
    (Desenfrenado) 
¡Hurra! ¡Hurra! Cambia de camisa. Desaparece tras un biombo rojo. ¡Reaparece!
  (Se oye que se intensifican los aplausos)
¡Bravo! ¡Bravo!
  (Los dos admiradores quieren gritar “Bravo” o aplaudir, pero se llevan la mano a la boca y se contienen)
¡Se pone la corbata! ¡Lee el diario mientras bebe el café con leche! Sigue con el erizo…Se apoya en el borde la barandilla. La barandilla se rompe. Se levanta… ¡Se levanta solo!
  (Aplausos y “hurras”)
¡Bravo! ¡Magnifico”. Se cepilla la ropa que se le había manchado.
El admirador y la admiradora: (patalean) ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! ¡Ah! 
El anunciador: (lo mismo) Sube a la tarima, se aclara la voz, la presentan una paja corta. Él sabe lo hacen para divertirse, pero no se enoja y ríe.
  (Grandes aplausos y aclamaciones)
El admirador (a la admiradora). ¡Oye! ¡Oye! ¡Oh, si yo fuese rey!
La admiradora: ¡Oh…Maestro!
 (Lo dice en un tono exaltado)
El anunciador: (de espaldas al público) Sube a la tarima. No, baja. Una niña le ofrece un ramillete de flores… ¡Qué va a hacer él? Toma las flores. Besa a la niña… y le dice: “Hija Mía”.
El admirador:  Besa a la niña y le dice “hija mía”
La admiradora:   Besa a la niña y le dice “hija mía”
El anunciador: Le da el erizo. La niña llora…¡Viva el Maestro!
El admirador: ¿Viene por nuestro lado?
La admiradora: ¿viene por nuestro lado?
El anunciador: (de pronto echa a correr y sale por el fondo) ¡Se va! ¡Apresurémonos! ¡Vamos!
  (Desaparece seguido por los dos admiradores, mientras los tres gritan: “¡Hurra!  ¡Hurra!”. El escenario queda vacío durante unos instantes. Por la izquierda entran, abrazados, los dos amantes: Se detienen en medio del escenario y se separan. Ella lleva una cesta colgada del brazo.)
La amante: Vamos al mercado, allí encontaremos huevos
El amante:  ¡Oh, me gustan tanto como a ti!
 (Ella lo toma del brazo. Llegan corriendo, por la derecha, el anunciador, que se apresura a ocupar su lugar, de espaldas al público, y el uno por la izquierda y la otra por la derecha, siguiéndolo de cerca, el admirador y la admiradora, que se tropiezan con los amantes que disponen a salir por la derecha)
El admirador:  ¡Perdón!
El amante:  ¡Oh, perdón!
La admiradora:  ¡Perdón! ¡Oh, perdón!
El admirador:  ¡Perdón, perdón, perdón! ¡Oh, perdón, perdón, perdón!
La amante: ¡Oh, oh, oh, oh, oh! ¡Perdón, señoras y señores!
La amante (al amante): ¡Ven, Adolfo!
(a los admiradores)
No hay por qué.
  (Sale, arrastrando al amante de la mano)
El anunciador: (mirando al fondo): ¡El Maestro pasa y repasa y le repasan el pantalón!
  (los dos admiradores vuelven a su lugar)
El anunciador:   El Maestro sonríe. Mientras le repasan el pantalón, se pasea. Le gustan las flores y los frutos que crecen en el arroyo. Le gustan también las raíces de los árboles. Deja que se le acerquen los niños muy pequeños. Tiene confianza en todos los hombres. Cree a la policía. Saluda a la justicia. Honra a los grandes vencedores y a los grandes vencidos. Por fin recita versos. El público está muy conmovido.
Los dos admiradores:  ¡Bravo! ¡Bravo! 
     (luego sollozando)
¡ay! ¡ay! ¡ay!
El anunciador:  ¡Todo el público llora!
     (Se oyen berridos entre bastidores: el anunciador y los admiradores berrean también fuertemente)
    ¡Silencio!
    (los dos admiradores callan; silencio también entre bastidores)
Al maestro le han devuelto su pantalón. El Maestro se lo pone. Está contento. ¡Hurra!
     (Bravos y aclamaciones entre bastidores. Los dos admiradores aclaman y saltan, sin ver nada, por supuesto, de lo que se supone que sucede entre bastidores)
¡El Maestro se chupa el dedo!
    (A los dos admiradores)
¡A sus puestos, a sus puestos! Ustedes no se muevan y griten: ¡Viva el Maestro!
Los admiradores:    (pegados a la pared. Gritan); ¡Viva, viva el Maestro!
El anunciador:   ¡Cállense, cállense, van a echarlos a perder todo! ¡Atención, el Maestro viene!
El admirador:   (en la misma posición).  ¡El Maestro viene!
La admiradora:   (lo mismo)   ¡El Maestro viene!
El anunciador:   ¡Atención! ¡Cállense!... ¡Oh… el Maestro se va! ¡Sigámoslo! ¡Sigámoslo!
   (el anunciador sale corriendo por el fondo; los dos admiradores salen por la izquierda y la derecha en tanto que entre bastidores las aclamaciones se intensifican y luego se van debilitando. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda reaparecen y se dirigen corriendo,  hacia la derecha, el amante y luego la amante).
El amante: (corriendo) ¡No me atraparás! ¡No me atraparás!
    (Sale)     
La amante:  (corriendo)  ¡Espera un poco!
   (Salen por la derecha. El escenario queda vacío durante un instante. Reaparecen por el fondo el anunciador, por la izquierda la admiradora y por la derecha el admirador. Se encuentran en el centro del escenario)
El admirador:  ¡Lo hemos perdido!
La admiradora:  ¡No tenemos suerte!
El anunciador:    ¡La culpa es de ustedes!
El admirador:   ¡No es cierto!
La admiradora:   ¡No, no es cierto!
El anunciador:     ¿ La tengo yo, entonces?
El admirador:   ¡No hemos querido decir eso!
La admiradora:   ¡No hemos querido decir eso!
  (Ruidos, aclamaciones, vítores entre bastidores)
El anunciador:   ¡Hurra!
La admiradora:   ¡Es por allí!
  (Señala el fondo de la escena)
El admirador:   ¡Sí, es por allí!
   (Señala la izquierda)
El anunciador:  ¡Bueno, síganme! ¡Viva el Maestro!
  (Sale, corriendo, por la derecha, seguido por los dos admiradores, que gritan también)
Los dos admiradores:  ¡Viva el Maestro!
     (Salen. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda aparecen los dos amante;  el amante sale por el fondo; después de decir: “¡Te alcanzare!”, sale, también corriendo, por la derecha. Por el fondo aparecen el anunciador, el admirador y la admiradora)

El anunciador:   ¡Te alcanzaré!
La amante:  ¡No me alcanzarás!
   (Salen ambos corriendo y gritando)
¡Viva el Maestro!
   (Del fondo salen, gritando también:  “¡Viva el Maestro!”, el anunciador, seguido por el admirador y la admiradora, y luego por el amante y la amante. Todos salen por la derecha en fila india y corren gritando: “¡El maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Lo alcanzaremos! ¡Es por aquí!  ¡no me alcanzarás!”. Entran y salen, utilizando todas las salidas, finalmente, entrando por la izquierda, la derecha y el fondo, se encuentran todos en el centro del escenario, mientras los aplausos y las aclamaciones entre bastidores hacen un ruido insoportable y gritan todos abrazándose frenéticamente: “Viva el Maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Viva el Maestro!”)
El anunciador:  El Maestro llega. Aquí está el Maestro. ¡A sus puestos! ¡Atención!
  (El admirador y la amante se aplastan contra la pared de la derecha; la admiradora y el amante contra la pared de la izquierda. Las dos parejas se abrazan y se besan)
El admirador: (a la amante)  ¡Querida, Querida!
La admiradora:   (al amante)  ¡Querido, Querido!
    (Entretanto el anunciador vuelve a ocupar su lugar, de espaldas al público, con la fija en el fondo: calma en los aplausos):
El anunciador: ¡Silencio! El Maestro ha tomado su sopa. Viene. Viene
          (Duplican en intensidad las aclamaciones. El admirador, la admiradora, el amante y la amante gritan:)
Todos:    ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
    (Le arrojan confeti desde antes que aparezca. Luego el anunciador se hace bruscamente a un lado para dejar pasar al Maestro; los otros cuatro personajes se inmovilizan con el brazo tendido y sus confetti: todos gritan: ¡Hurra!. El Maestro entra por el fondo del escenario, va por el centro del mismo hasta el primer plano, vacila, da un paso hacia la izquierda y se decide y sale, enérgicamente, a grandes pasos, por la derecha, entre los “¡Hurra!” enérgicos del anunciador y los más débiles y asombrados del admirador, la admiradora, el amante y la amante. Éstos parecen tener, en efecto, algo de razón al sentirse sorprendidos, pues el Maestro carece de cabeza aunque tiene un sombrero: esto es fácil de hacer: el actor que represente el papel de maestro sólo tendrá que llevar un sobretodo con el cuello subido hasta más arriba de la frente y cubrirá todo con el sombrero. El hombre con el sobretodo y un sombrero y sin cabeza en una aparición sorprendente y produce, sin duda, cierta sensación. Después de la desaparición del Maestro, la admiradora dice:)
La admiradora:   Pero…pero…   ¡El Maestro no tiene cabeza!
El anunciador:   No la necesita, pues tiene genio
La amante:    ¡Es justo!   (al amante)  ¿Cómo se llama usted?
El amante: (a la admiradora), La admiradora (al anunciador), el anunciador (a la amante), la amante (al amante): ¿Y usted? ¿Y usted?
Todos Juntos: (unos a otros): ¿Cómo se llama usted?


TELON.

1951















EL MAESTRO
Eugéne Ionesco

Personajes:
El maestro
El anunciador
El admirador
La admiradora
La Joven amante
El Joven amante

De espaldas al publico, en el centro del escenario, con la mirada fija en la salida del fondo, el anunciador esperada la llegada del Maestro. A derecha e izquierda, pegados a la pared, el admirador y la admiradora esperan también la llegada del Maestro.-

El anunciador: (al cabo de unos instantes bastantes tensos, sin cambiar de posición): ¡Allá esta! ¡Allí está! ¡En el extremo de la calle!
  (Se oyen “¡Vivas!”, etc)
¡Ahí está el Maestro!... ¡Viene, se acerca!
 (Exclamaciones y aplausos entre bastidores)
….Será mejor que no nos vea.
 (Los dos admiradores se pegan más a la pared)
¡Atención!
 (el anunciador se entusiasma y exclama)
¡Viva! ¡Viva! ¡El maestro! ¡El maestro! ¡Viva el Maestro!
 (Con el cuerpo inmóvil y aplastado contra la pared, los dos admiradores estiran, lo más que pueden, el cuello y la cabeza para ver al Maestro)
¡El Maestro! ¡El Ma-es-tro!
Los dos admiradores: (juntos) ¡Viva! ¡Viva!
(Otros “¡viva! Y ¡”¡Viva!” ¡Bis!, provenientes de los bastidores, se van debilitando poco a poco.
Los dos admiradores: ¡Viva! ¡Bis! 
El anunciador: (da un paso hacia el fondo, se detiene, y luego sigue hacia el fondo, seguido por los admiradores): ¡oh, no! ¡Se va! ¡Se va! ¡Sigámoslo, pronto! ¡Sigámoslo!
 (El anunciador y los dos admiradores salen gritando:)
¡Maestro! ¡Ma-es-tro! ¡Ma-es-es-tro!
 (Este último “¡Ma-es-es-tro!” se oye entre bastidores, como un balido. Silencio. La escena queda vacía durante unos instantes. Por la derecha entre el joven amante y por la izquierda la joven amante, que se encuentran en el centro del escenario)
El joven amante: Perdón, ¿Señora o Señorita?
La joven amante: Señor, no tengo el honor de conocerlo
El Joven amante: Tampoco yo lo conozco
La Joven amante: Por lo tanto, no nos conocemos ni el uno ni el otro.
El Joven amante: Justamente. Coincidimos en una cosa. Existe, por lo tanto, entre nosotros un terreno de acuerdo en el que podríamos construir el edificio de nuestro porvenir.
La joven amante: Yo me voy, señor
 (Hace ademán de irse)
El joven amante: ¡oh, querida, la adoro!
La joven amante:   ¡yo también, querido!
   (Se abrazan)
El joven amante:   Querida, la llevo. Nos casaremos inmediatamente.
  (Salen por la izquierda. El escenario queda vacío durante un breve instante.)
El anunciador (reaparece por el fondo, seguido por los dos admiradores):  Sin embargo, el Maestro había jurado que pasaría por aquí.
El admirador:   ¿Está usted seguro de ello?
El anunciador: ¡Pero sí, sí!
La anunciadora: ¿Es éste su camino?
El anunciador: Sí, sí. Les digo que debía pasar por aquí, estaba en el programa de los festejos
El admirador: ¿Lo vio y lo oyó usted mismo con sus propios ojos y oídos?
El anunciador:   Se lo dijo a alguien… a algún otro
El admirador:   ¿A quién? ¿Quién es ese otro?
La admiradora:   ¿Es una persona segura? ¿Un amigo de usted?
El anunciador:   Un amigo mío al que conozco muy bien
  (Bruscamente en el fondo se oyen de nuevo potentes: “¡viva el maestro¡”
¡Ahí está otra vez! ¡Ahí está! ¡hip, hip, hip, hurra! ¡Ocúltensen! ¡Ocultensen!
   (Como al comienzo, los dos admiradores se pegan a la pared y tienden el cuello, hacia el lugar de entre los bastidores de donde provienen las aclamaciones. El anunciador mira hacia el fondo, dando la espalda al público)
El anunciador: El Maestro llega. Aparece. Corre. Recorre
 (A cada palabra del anunciador, los dos admiradores se sobresaltan, alargan más el cuello y tiemblan)
Salta. Pasa el río. Le estrechan la mano. Se chupa el dedo. ¿lo oyen? Ríen.
 (el anunciador y los admiradores ríen también)
¡Ah! Y le dan una caja de herramientas. ¿Qué va a hacer con ellas? ¡Ah, firma autógrafos! ¡El Maestro acaricia a un erizo, un erizo soberbio!... La multitud aplaude. Baila, con el erizo en la mano. Abraza a su bailarina. ¡viva! ¡Viva!.
  (Se oyen las exclamaciones entre bastidores)
Lo fotografían con la bailarina en una mano y el erizo en la otra. Saluda a la multitud…Escupe a gran distancia.
La admiradora: ¿Viene por aquí? ¿Ha dado un paso hacia nosotros?
El admirador: ¿Estamos verdaderamente en su camino?
El anunciador: (vuelve la cabeza hacia los dos admiradores): Cállense, no se muevan, lo echan todo a perder.
La admiradora:   Sin embargo…
El anunciador:   ¡Cállense, les digo! Puesto que les aseguro que él lo ha prometido, que él mismo ha fijado su itinerario…
 (Se vuelve de nuevo hacia el fondo y grita:)
¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
  (Silencio)
¡Viva, viva, viva el Maestro!
Los dos admiradores: (Sin poder contenerse, gritan también, de pronto:) ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
El anunciador (a los admiradores): ¡Silencio los dos! ¡Cálmense! ¡lo echan a perder todo!
 (Vuelve a mirar hacia el fondo, mientras los dos admiradores callan)
¡Viva el Maestro!  
    (Desenfrenado) 
¡Hurra! ¡Hurra! Cambia de camisa. Desaparece tras un biombo rojo. ¡Reaparece!
  (Se oye que se intensifican los aplausos)
¡Bravo! ¡Bravo!
  (Los dos admiradores quieren gritar “Bravo” o aplaudir, pero se llevan la mano a la boca y se contienen)
¡Se pone la corbata! ¡Lee el diario mientras bebe el café con leche! Sigue con el erizo…Se apoya en el borde la barandilla. La barandilla se rompe. Se levanta… ¡Se levanta solo!
  (Aplausos y “hurras”)
¡Bravo! ¡Magnifico”. Se cepilla la ropa que se le había manchado.
El admirador y la admiradora: (patalean) ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! ¡Ah! 
El anunciador: (lo mismo) Sube a la tarima, se aclara la voz, la presentan una paja corta. Él sabe lo hacen para divertirse, pero no se enoja y ríe.
  (Grandes aplausos y aclamaciones)
El admirador (a la admiradora). ¡Oye! ¡Oye! ¡Oh, si yo fuese rey!
La admiradora: ¡Oh…Maestro!
 (Lo dice en un tono exaltado)
El anunciador: (de espaldas al público) Sube a la tarima. No, baja. Una niña le ofrece un ramillete de flores… ¡Qué va a hacer él? Toma las flores. Besa a la niña… y le dice: “Hija Mía”.
El admirador:  Besa a la niña y le dice “hija mía”
La admiradora:   Besa a la niña y le dice “hija mía”
El anunciador: Le da el erizo. La niña llora…¡Viva el Maestro!
El admirador: ¿Viene por nuestro lado?
La admiradora: ¿viene por nuestro lado?
El anunciador: (de pronto echa a correr y sale por el fondo) ¡Se va! ¡Apresurémonos! ¡Vamos!
  (Desaparece seguido por los dos admiradores, mientras los tres gritan: “¡Hurra!  ¡Hurra!”. El escenario queda vacío durante unos instantes. Por la izquierda entran, abrazados, los dos amantes: Se detienen en medio del escenario y se separan. Ella lleva una cesta colgada del brazo.)
La amante: Vamos al mercado, allí encontaremos huevos
El amante:  ¡Oh, me gustan tanto como a ti!
 (Ella lo toma del brazo. Llegan corriendo, por la derecha, el anunciador, que se apresura a ocupar su lugar, de espaldas al público, y el uno por la izquierda y la otra por la derecha, siguiéndolo de cerca, el admirador y la admiradora, que se tropiezan con los amantes que disponen a salir por la derecha)
El admirador:  ¡Perdón!
El amante:  ¡Oh, perdón!
La admiradora:  ¡Perdón! ¡Oh, perdón!
El admirador:  ¡Perdón, perdón, perdón! ¡Oh, perdón, perdón, perdón!
La amante: ¡Oh, oh, oh, oh, oh! ¡Perdón, señoras y señores!
La amante (al amante): ¡Ven, Adolfo!
(a los admiradores)
No hay por qué.
  (Sale, arrastrando al amante de la mano)
El anunciador: (mirando al fondo): ¡El Maestro pasa y repasa y le repasan el pantalón!
  (los dos admiradores vuelven a su lugar)
El anunciador:   El Maestro sonríe. Mientras le repasan el pantalón, se pasea. Le gustan las flores y los frutos que crecen en el arroyo. Le gustan también las raíces de los árboles. Deja que se le acerquen los niños muy pequeños. Tiene confianza en todos los hombres. Cree a la policía. Saluda a la justicia. Honra a los grandes vencedores y a los grandes vencidos. Por fin recita versos. El público está muy conmovido.
Los dos admiradores:  ¡Bravo! ¡Bravo! 
     (luego sollozando)
¡ay! ¡ay! ¡ay!
El anunciador:  ¡Todo el público llora!
     (Se oyen berridos entre bastidores: el anunciador y los admiradores berrean también fuertemente)
    ¡Silencio!
    (los dos admiradores callan; silencio también entre bastidores)
Al maestro le han devuelto su pantalón. El Maestro se lo pone. Está contento. ¡Hurra!
     (Bravos y aclamaciones entre bastidores. Los dos admiradores aclaman y saltan, sin ver nada, por supuesto, de lo que se supone que sucede entre bastidores)
¡El Maestro se chupa el dedo!
    (A los dos admiradores)
¡A sus puestos, a sus puestos! Ustedes no se muevan y griten: ¡Viva el Maestro!
Los admiradores:    (pegados a la pared. Gritan); ¡Viva, viva el Maestro!
El anunciador:   ¡Cállense, cállense, van a echarlos a perder todo! ¡Atención, el Maestro viene!
El admirador:   (en la misma posición).  ¡El Maestro viene!
La admiradora:   (lo mismo)   ¡El Maestro viene!
El anunciador:   ¡Atención! ¡Cállense!... ¡Oh… el Maestro se va! ¡Sigámoslo! ¡Sigámoslo!
   (el anunciador sale corriendo por el fondo; los dos admiradores salen por la izquierda y la derecha en tanto que entre bastidores las aclamaciones se intensifican y luego se van debilitando. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda reaparecen y se dirigen corriendo,  hacia la derecha, el amante y luego la amante).
El amante: (corriendo) ¡No me atraparás! ¡No me atraparás!
    (Sale)     
La amante:  (corriendo)  ¡Espera un poco!
   (Salen por la derecha. El escenario queda vacío durante un instante. Reaparecen por el fondo el anunciador, por la izquierda la admiradora y por la derecha el admirador. Se encuentran en el centro del escenario)
El admirador:  ¡Lo hemos perdido!
La admiradora:  ¡No tenemos suerte!
El anunciador:    ¡La culpa es de ustedes!
El admirador:   ¡No es cierto!
La admiradora:   ¡No, no es cierto!
El anunciador:     ¿ La tengo yo, entonces?
El admirador:   ¡No hemos querido decir eso!
La admiradora:   ¡No hemos querido decir eso!
  (Ruidos, aclamaciones, vítores entre bastidores)
El anunciador:   ¡Hurra!
La admiradora:   ¡Es por allí!
  (Señala el fondo de la escena)
El admirador:   ¡Sí, es por allí!
   (Señala la izquierda)
El anunciador:  ¡Bueno, síganme! ¡Viva el Maestro!
  (Sale, corriendo, por la derecha, seguido por los dos admiradores, que gritan también)
Los dos admiradores:  ¡Viva el Maestro!
     (Salen. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda aparecen los dos amante;  el amante sale por el fondo; después de decir: “¡Te alcanzare!”, sale, también corriendo, por la derecha. Por el fondo aparecen el anunciador, el admirador y la admiradora)

El anunciador:   ¡Te alcanzaré!
La amante:  ¡No me alcanzarás!
   (Salen ambos corriendo y gritando)
¡Viva el Maestro!
   (Del fondo salen, gritando también:  “¡Viva el Maestro!”, el anunciador, seguido por el admirador y la admiradora, y luego por el amante y la amante. Todos salen por la derecha en fila india y corren gritando: “¡El maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Lo alcanzaremos! ¡Es por aquí!  ¡no me alcanzarás!”. Entran y salen, utilizando todas las salidas, finalmente, entrando por la izquierda, la derecha y el fondo, se encuentran todos en el centro del escenario, mientras los aplausos y las aclamaciones entre bastidores hacen un ruido insoportable y gritan todos abrazándose frenéticamente: “Viva el Maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Viva el Maestro!”)
El anunciador:  El Maestro llega. Aquí está el Maestro. ¡A sus puestos! ¡Atención!
  (El admirador y la amante se aplastan contra la pared de la derecha; la admiradora y el amante contra la pared de la izquierda. Las dos parejas se abrazan y se besan)
El admirador: (a la amante)  ¡Querida, Querida!
La admiradora:   (al amante)  ¡Querido, Querido!
    (Entretanto el anunciador vuelve a ocupar su lugar, de espaldas al público, con la fija en el fondo: calma en los aplausos):
El anunciador: ¡Silencio! El Maestro ha tomado su sopa. Viene. Viene
          (Duplican en intensidad las aclamaciones. El admirador, la admiradora, el amante y la amante gritan:)
Todos:    ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
    (Le arrojan confeti desde antes que aparezca. Luego el anunciador se hace bruscamente a un lado para dejar pasar al Maestro; los otros cuatro personajes se inmovilizan con el brazo tendido y sus confetti: todos gritan: ¡Hurra!. El Maestro entra por el fondo del escenario, va por el centro del mismo hasta el primer plano, vacila, da un paso hacia la izquierda y se decide y sale, enérgicamente, a grandes pasos, por la derecha, entre los “¡Hurra!” enérgicos del anunciador y los más débiles y asombrados del admirador, la admiradora, el amante y la amante. Éstos parecen tener, en efecto, algo de razón al sentirse sorprendidos, pues el Maestro carece de cabeza aunque tiene un sombrero: esto es fácil de hacer: el actor que represente el papel de maestro sólo tendrá que llevar un sobretodo con el cuello subido hasta más arriba de la frente y cubrirá todo con el sombrero. El hombre con el sobretodo y un sombrero y sin cabeza en una aparición sorprendente y produce, sin duda, cierta sensación. Después de la desaparición del Maestro, la admiradora dice:)
La admiradora:   Pero…pero…   ¡El Maestro no tiene cabeza!
El anunciador:   No la necesita, pues tiene genio
La amante:    ¡Es justo!   (al amante)  ¿Cómo se llama usted?
El amante: (a la admiradora), La admiradora (al anunciador), el anunciador (a la amante), la amante (al amante): ¿Y usted? ¿Y usted?
Todos Juntos: (unos a otros): ¿Cómo se llama usted?


TELON.

1951


























EL MAESTRO
Eugéne Ionesco

Personajes:
El maestro
El anunciador
El admirador
La admiradora
La Joven amante
El Joven amante

De espaldas al publico, en el centro del escenario, con la mirada fija en la salida del fondo, el anunciador esperada la llegada del Maestro. A derecha e izquierda, pegados a la pared, el admirador y la admiradora esperan también la llegada del Maestro.-

El anunciador: (al cabo de unos instantes bastantes tensos, sin cambiar de posición): ¡Allá esta! ¡Allí está! ¡En el extremo de la calle!
  (Se oyen “¡Vivas!”, etc)
¡Ahí está el Maestro!... ¡Viene, se acerca!
 (Exclamaciones y aplausos entre bastidores)
….Será mejor que no nos vea.
 (Los dos admiradores se pegan más a la pared)
¡Atención!
 (el anunciador se entusiasma y exclama)
¡Viva! ¡Viva! ¡El maestro! ¡El maestro! ¡Viva el Maestro!
 (Con el cuerpo inmóvil y aplastado contra la pared, los dos admiradores estiran, lo más que pueden, el cuello y la cabeza para ver al Maestro)
¡El Maestro! ¡El Ma-es-tro!
Los dos admiradores: (juntos) ¡Viva! ¡Viva!
(Otros “¡viva! Y ¡”¡Viva!” ¡Bis!, provenientes de los bastidores, se van debilitando poco a poco.
Los dos admiradores: ¡Viva! ¡Bis! 
El anunciador: (da un paso hacia el fondo, se detiene, y luego sigue hacia el fondo, seguido por los admiradores): ¡oh, no! ¡Se va! ¡Se va! ¡Sigámoslo, pronto! ¡Sigámoslo!
 (El anunciador y los dos admiradores salen gritando:)
¡Maestro! ¡Ma-es-tro! ¡Ma-es-es-tro!
 (Este último “¡Ma-es-es-tro!” se oye entre bastidores, como un balido. Silencio. La escena queda vacía durante unos instantes. Por la derecha entre el joven amante y por la izquierda la joven amante, que se encuentran en el centro del escenario)
El joven amante: Perdón, ¿Señora o Señorita?
La joven amante: Señor, no tengo el honor de conocerlo
El Joven amante: Tampoco yo lo conozco
La Joven amante: Por lo tanto, no nos conocemos ni el uno ni el otro.
El Joven amante: Justamente. Coincidimos en una cosa. Existe, por lo tanto, entre nosotros un terreno de acuerdo en el que podríamos construir el edificio de nuestro porvenir.
La joven amante: Yo me voy, señor
 (Hace ademán de irse)
El joven amante: ¡oh, querida, la adoro!
La joven amante:   ¡yo también, querido!
   (Se abrazan)
El joven amante:   Querida, la llevo. Nos casaremos inmediatamente.
  (Salen por la izquierda. El escenario queda vacío durante un breve instante.)
El anunciador (reaparece por el fondo, seguido por los dos admiradores):  Sin embargo, el Maestro había jurado que pasaría por aquí.
El admirador:   ¿Está usted seguro de ello?
El anunciador: ¡Pero sí, sí!
La anunciadora: ¿Es éste su camino?
El anunciador: Sí, sí. Les digo que debía pasar por aquí, estaba en el programa de los festejos
El admirador: ¿Lo vio y lo oyó usted mismo con sus propios ojos y oídos?
El anunciador:   Se lo dijo a alguien… a algún otro
El admirador:   ¿A quién? ¿Quién es ese otro?
La admiradora:   ¿Es una persona segura? ¿Un amigo de usted?
El anunciador:   Un amigo mío al que conozco muy bien
  (Bruscamente en el fondo se oyen de nuevo potentes: “¡viva el maestro¡”
¡Ahí está otra vez! ¡Ahí está! ¡hip, hip, hip, hurra! ¡Ocúltensen! ¡Ocultensen!
   (Como al comienzo, los dos admiradores se pegan a la pared y tienden el cuello, hacia el lugar de entre los bastidores de donde provienen las aclamaciones. El anunciador mira hacia el fondo, dando la espalda al público)
El anunciador: El Maestro llega. Aparece. Corre. Recorre
 (A cada palabra del anunciador, los dos admiradores se sobresaltan, alargan más el cuello y tiemblan)
Salta. Pasa el río. Le estrechan la mano. Se chupa el dedo. ¿lo oyen? Ríen.
 (el anunciador y los admiradores ríen también)
¡Ah! Y le dan una caja de herramientas. ¿Qué va a hacer con ellas? ¡Ah, firma autógrafos! ¡El Maestro acaricia a un erizo, un erizo soberbio!... La multitud aplaude. Baila, con el erizo en la mano. Abraza a su bailarina. ¡viva! ¡Viva!.
  (Se oyen las exclamaciones entre bastidores)
Lo fotografían con la bailarina en una mano y el erizo en la otra. Saluda a la multitud…Escupe a gran distancia.
La admiradora: ¿Viene por aquí? ¿Ha dado un paso hacia nosotros?
El admirador: ¿Estamos verdaderamente en su camino?
El anunciador: (vuelve la cabeza hacia los dos admiradores): Cállense, no se muevan, lo echan todo a perder.
La admiradora:   Sin embargo…
El anunciador:   ¡Cállense, les digo! Puesto que les aseguro que él lo ha prometido, que él mismo ha fijado su itinerario…
 (Se vuelve de nuevo hacia el fondo y grita:)
¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
  (Silencio)
¡Viva, viva, viva el Maestro!
Los dos admiradores: (Sin poder contenerse, gritan también, de pronto:) ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
El anunciador (a los admiradores): ¡Silencio los dos! ¡Cálmense! ¡lo echan a perder todo!
 (Vuelve a mirar hacia el fondo, mientras los dos admiradores callan)
¡Viva el Maestro!  
    (Desenfrenado) 
¡Hurra! ¡Hurra! Cambia de camisa. Desaparece tras un biombo rojo. ¡Reaparece!
  (Se oye que se intensifican los aplausos)
¡Bravo! ¡Bravo!
  (Los dos admiradores quieren gritar “Bravo” o aplaudir, pero se llevan la mano a la boca y se contienen)
¡Se pone la corbata! ¡Lee el diario mientras bebe el café con leche! Sigue con el erizo…Se apoya en el borde la barandilla. La barandilla se rompe. Se levanta… ¡Se levanta solo!
  (Aplausos y “hurras”)
¡Bravo! ¡Magnifico”. Se cepilla la ropa que se le había manchado.
El admirador y la admiradora: (patalean) ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! ¡Ah! 
El anunciador: (lo mismo) Sube a la tarima, se aclara la voz, la presentan una paja corta. Él sabe lo hacen para divertirse, pero no se enoja y ríe.
  (Grandes aplausos y aclamaciones)
El admirador (a la admiradora). ¡Oye! ¡Oye! ¡Oh, si yo fuese rey!
La admiradora: ¡Oh…Maestro!
 (Lo dice en un tono exaltado)
El anunciador: (de espaldas al público) Sube a la tarima. No, baja. Una niña le ofrece un ramillete de flores… ¡Qué va a hacer él? Toma las flores. Besa a la niña… y le dice: “Hija Mía”.
El admirador:  Besa a la niña y le dice “hija mía”
La admiradora:   Besa a la niña y le dice “hija mía”
El anunciador: Le da el erizo. La niña llora…¡Viva el Maestro!
El admirador: ¿Viene por nuestro lado?
La admiradora: ¿viene por nuestro lado?
El anunciador: (de pronto echa a correr y sale por el fondo) ¡Se va! ¡Apresurémonos! ¡Vamos!
  (Desaparece seguido por los dos admiradores, mientras los tres gritan: “¡Hurra!  ¡Hurra!”. El escenario queda vacío durante unos instantes. Por la izquierda entran, abrazados, los dos amantes: Se detienen en medio del escenario y se separan. Ella lleva una cesta colgada del brazo.)
La amante: Vamos al mercado, allí encontaremos huevos
El amante:  ¡Oh, me gustan tanto como a ti!
 (Ella lo toma del brazo. Llegan corriendo, por la derecha, el anunciador, que se apresura a ocupar su lugar, de espaldas al público, y el uno por la izquierda y la otra por la derecha, siguiéndolo de cerca, el admirador y la admiradora, que se tropiezan con los amantes que disponen a salir por la derecha)
El admirador:  ¡Perdón!
El amante:  ¡Oh, perdón!
La admiradora:  ¡Perdón! ¡Oh, perdón!
El admirador:  ¡Perdón, perdón, perdón! ¡Oh, perdón, perdón, perdón!
La amante: ¡Oh, oh, oh, oh, oh! ¡Perdón, señoras y señores!
La amante (al amante): ¡Ven, Adolfo!
(a los admiradores)
No hay por qué.
  (Sale, arrastrando al amante de la mano)
El anunciador: (mirando al fondo): ¡El Maestro pasa y repasa y le repasan el pantalón!
  (los dos admiradores vuelven a su lugar)
El anunciador:   El Maestro sonríe. Mientras le repasan el pantalón, se pasea. Le gustan las flores y los frutos que crecen en el arroyo. Le gustan también las raíces de los árboles. Deja que se le acerquen los niños muy pequeños. Tiene confianza en todos los hombres. Cree a la policía. Saluda a la justicia. Honra a los grandes vencedores y a los grandes vencidos. Por fin recita versos. El público está muy conmovido.
Los dos admiradores:  ¡Bravo! ¡Bravo! 
     (luego sollozando)
¡ay! ¡ay! ¡ay!
El anunciador:  ¡Todo el público llora!
     (Se oyen berridos entre bastidores: el anunciador y los admiradores berrean también fuertemente)
    ¡Silencio!
    (los dos admiradores callan; silencio también entre bastidores)
Al maestro le han devuelto su pantalón. El Maestro se lo pone. Está contento. ¡Hurra!
     (Bravos y aclamaciones entre bastidores. Los dos admiradores aclaman y saltan, sin ver nada, por supuesto, de lo que se supone que sucede entre bastidores)
¡El Maestro se chupa el dedo!
    (A los dos admiradores)
¡A sus puestos, a sus puestos! Ustedes no se muevan y griten: ¡Viva el Maestro!
Los admiradores:    (pegados a la pared. Gritan); ¡Viva, viva el Maestro!
El anunciador:   ¡Cállense, cállense, van a echarlos a perder todo! ¡Atención, el Maestro viene!
El admirador:   (en la misma posición).  ¡El Maestro viene!
La admiradora:   (lo mismo)   ¡El Maestro viene!
El anunciador:   ¡Atención! ¡Cállense!... ¡Oh… el Maestro se va! ¡Sigámoslo! ¡Sigámoslo!
   (el anunciador sale corriendo por el fondo; los dos admiradores salen por la izquierda y la derecha en tanto que entre bastidores las aclamaciones se intensifican y luego se van debilitando. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda reaparecen y se dirigen corriendo,  hacia la derecha, el amante y luego la amante).
El amante: (corriendo) ¡No me atraparás! ¡No me atraparás!
    (Sale)     
La amante:  (corriendo)  ¡Espera un poco!
   (Salen por la derecha. El escenario queda vacío durante un instante. Reaparecen por el fondo el anunciador, por la izquierda la admiradora y por la derecha el admirador. Se encuentran en el centro del escenario)
El admirador:  ¡Lo hemos perdido!
La admiradora:  ¡No tenemos suerte!
El anunciador:    ¡La culpa es de ustedes!
El admirador:   ¡No es cierto!
La admiradora:   ¡No, no es cierto!
El anunciador:     ¿ La tengo yo, entonces?
El admirador:   ¡No hemos querido decir eso!
La admiradora:   ¡No hemos querido decir eso!
  (Ruidos, aclamaciones, vítores entre bastidores)
El anunciador:   ¡Hurra!
La admiradora:   ¡Es por allí!
  (Señala el fondo de la escena)
El admirador:   ¡Sí, es por allí!
   (Señala la izquierda)
El anunciador:  ¡Bueno, síganme! ¡Viva el Maestro!
  (Sale, corriendo, por la derecha, seguido por los dos admiradores, que gritan también)
Los dos admiradores:  ¡Viva el Maestro!
     (Salen. El escenario queda vacío durante un instante. Por la izquierda aparecen los dos amante;  el amante sale por el fondo; después de decir: “¡Te alcanzare!”, sale, también corriendo, por la derecha. Por el fondo aparecen el anunciador, el admirador y la admiradora)

El anunciador:   ¡Te alcanzaré!
La amante:  ¡No me alcanzarás!
   (Salen ambos corriendo y gritando)
¡Viva el Maestro!
   (Del fondo salen, gritando también:  “¡Viva el Maestro!”, el anunciador, seguido por el admirador y la admiradora, y luego por el amante y la amante. Todos salen por la derecha en fila india y corren gritando: “¡El maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Lo alcanzaremos! ¡Es por aquí!  ¡no me alcanzarás!”. Entran y salen, utilizando todas las salidas, finalmente, entrando por la izquierda, la derecha y el fondo, se encuentran todos en el centro del escenario, mientras los aplausos y las aclamaciones entre bastidores hacen un ruido insoportable y gritan todos abrazándose frenéticamente: “Viva el Maestro!” ¡Viva el Maestro! ¡Viva el Maestro!”)
El anunciador:  El Maestro llega. Aquí está el Maestro. ¡A sus puestos! ¡Atención!
  (El admirador y la amante se aplastan contra la pared de la derecha; la admiradora y el amante contra la pared de la izquierda. Las dos parejas se abrazan y se besan)
El admirador: (a la amante)  ¡Querida, Querida!
La admiradora:   (al amante)  ¡Querido, Querido!
    (Entretanto el anunciador vuelve a ocupar su lugar, de espaldas al público, con la fija en el fondo: calma en los aplausos):
El anunciador: ¡Silencio! El Maestro ha tomado su sopa. Viene. Viene
          (Duplican en intensidad las aclamaciones. El admirador, la admiradora, el amante y la amante gritan:)
Todos:    ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva el Maestro!
    (Le arrojan confeti desde antes que aparezca. Luego el anunciador se hace bruscamente a un lado para dejar pasar al Maestro; los otros cuatro personajes se inmovilizan con el brazo tendido y sus confetti: todos gritan: ¡Hurra!. El Maestro entra por el fondo del escenario, va por el centro del mismo hasta el primer plano, vacila, da un paso hacia la izquierda y se decide y sale, enérgicamente, a grandes pasos, por la derecha, entre los “¡Hurra!” enérgicos del anunciador y los más débiles y asombrados del admirador, la admiradora, el amante y la amante. Éstos parecen tener, en efecto, algo de razón al sentirse sorprendidos, pues el Maestro carece de cabeza aunque tiene un sombrero: esto es fácil de hacer: el actor que represente el papel de maestro sólo tendrá que llevar un sobretodo con el cuello subido hasta más arriba de la frente y cubrirá todo con el sombrero. El hombre con el sobretodo y un sombrero y sin cabeza en una aparición sorprendente y produce, sin duda, cierta sensación. Después de la desaparición del Maestro, la admiradora dice:)
La admiradora:   Pero…pero…   ¡El Maestro no tiene cabeza!
El anunciador:   No la necesita, pues tiene genio
La amante:    ¡Es justo!   (al amante)  ¿Cómo se llama usted?
El amante: (a la admiradora), La admiradora (al anunciador), el anunciador (a la amante), la amante (al amante): ¿Y usted? ¿Y usted?
Todos Juntos: (unos a otros): ¿Cómo se llama usted?


TELON.

1951




































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