Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido o Pilares de las Sociedades Elfriede Jelinek





Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido
o
Pilares de las Sociedades

Elfriede Jelinek



Traducción Gabriela Massuh

La obra transcurre durante los años veinte. El vestuario puede contribuir a hacer evidente los saltos cronológicos, sobre todo la inclusión del futuro. 
Nora debe estar representada por una actriz entrenada en acrobacia que también debe saber bailar. De todas maneras debería estar en condiciones de representar las cabriolas que aparecen en las indicaciones escénicas. No es necesario que de la impresión de ser una profesional; aunque lo mejor sería que estuviera capacitada para dar unos buenos saltos. 
Eva debe dar la sensación de que está desesperada; no está exenta de cierto cinismo.






Nora Helmer 
Jefe de personal
Obreras
Eva
Jefe de Taller
Secretaria
Cónsul Weygang
Un Señor
Secretario
Ministro
Ana María
Torvaldo Helmer
Señora Linde
Krogstad









1

Despacho del jefe de personal. El jefe de personal sentado junto a su escritorio, Nora revolotea juguetona a su alrededor. Toca todos los objetos, se sienta, luego vuelve a levantarse. Su conducta contradice su vestimenta ajada y precaria.

Nora No soy una mujer abandonada por su marido, sino una mujer que decidió abandonarlo. 
Lo que es mucho menos frecuente. Soy Nora, de “Casa de Muñecas”, la obra de Ibsen.  En este momento busco un trabajo para refugiarme de un estado de ánimo confuso. 
Jefe de personal El trabajo no es un refugio, sino la culminación de una vida. Mi posición en esta empresa puede servirle de ejemplo. 
Nora ¿Quién le dijo que yo quiero que mi vida culmine? Yo aspiro a mi realización personal. 
Jefe de personal ¿Tiene algún tipo de experiencia? 
Nora Tengo experiencia en cuidar ancianos, discapacitados, débiles, enfermos y también niños.
Jefe de personal Aquí no hay ancianos, discapacitados, débiles, enfermos o niños. Aquí hay máquinas. Ante una máquina, el ser humano debe convertirse en nada y sólo entonces puede volver a ser algo. Por cierto, yo elegí desde el principio el camino más difícil para una carrera.
Nora Quiero sacarme de encima la imagen de cuida enfermos, esa pequeña manía está un tanto arraigada en mí. Qué maravilla esta cortina que despega sus alas de las laboriosas paredes sombrías. Los objetos inanimados también poseen un alma, recién me doy cuenta ahora, después de haberme liberado de mi matrimonio. 
Jefe de personal Tanto la patronal como los delegados laborales deben proteger y fomentar la libre expansión de la personalidad de los empleados en la empresa. ¿Tiene certificados, cartas de recomendación?
Nora Mi marido seguramente me hubiera extendido un certificado de buena madre y ama de casa, pero a último momento tiré todo por la borda. 
Jefe de personal Nosotros exigimos certificados de terceros. ¿Usted no conoce terceros?
Nora No. Mi marido me quería hogareña y encerrada, por eso de que una mujer nunca debe mirar a los costados, siempre hacia adentro de ella misma o hacia arriba, al hombre.
Jefe de personal Él no era un superior jerárquico. Yo, por ejemplo, sí soy un superior jerárquico.
Nora ¡Sí era un superior! En un banco. Le aconsejo que usted no se deje endurecer por la posición que ocupa, como le pasó a él. 
Jefe de personal La soledad que existe en la cúspide siempre genera endurecimiento. ¿Por qué se fugó de su casa?
Nora Yo quería, en un lugar de trabajo, pasar de la condición de objeto a la de sujeto. Tal vez, mi persona, con su presencia, pueda aportar un rayo de luz en esta sombría planta fabril.
Jefe de personal Nuestra instalación está perfectamente iluminada y ventilada.
Nora Yo quiero mantener en alto la dignidad humana y el derecho al desarrollo ilimitado de la personalidad. 
Jefe de personal Usted no puede mantener en alto nada porque necesita sus manos para algo más importante.
Nora Lo más importante es convertirme en un ser humano.
Jefe de personal Aquí nosotros empleamos exclusivamente seres humanos. Algunos lo son más, otros menos.
Nora Yo tuve primero que abandonar mi hogar para convertirme en este ser humano.
Jefe de personal Gran parte de nuestro personal femenino estaría dispuesto a recorrer miles de kilómetros con tal de encontrar un hogar. Usted, ¿para qué quiere otro sitio?
Nora Ese establecimiento ya la conozco. 
Jefe de personal ¿Sabe escribir a máquina?
Nora Sé desempeñarme en una oficina, coser, bordar y tejer.
Jefe de personal ¿Dónde estuvo empleada anteriormente? Nombre de la empresa, dirección, número de teléfono.
Nora Cuentapropista.
Jefe de personal Lo propio no es público, es privado. Para desarticular su posición de objeto primero debe convertirse en un ser público.
Nora Yo creo que estoy especialmente dotada para tareas extraordinarias. Siempre desprecié lo ordinario. 
Jefe de personal ¿Qué le hace pensar que está predestinada a lo extraordinario? 
Nora Porque soy una mujer que tiene procedimientos biológicos complejos.
Jefe de personal ¿Cómo son sus calificaciones en el terreno que usted denomina "extraordinario"?
Nora Tengo una naturaleza dócil y talento artístico. 
Jefe de personal Entonces tiene que volver a casarse. 
Nora Tengo una naturaleza dócil rebelde; no soy una personalidad sencilla, soy múltiple. 
Jefe de personal Entonces no tiene que volver a casarse. 
Nora Yo todavía me busco a mí misma. 
Jefe de personal En esta fábrica todo el mundo se encuentra a sí mismo. Algunos más temprano, otros más tarde. Algunos por aquí, otros por allá. Yo, por suerte, no tengo que trabajar como obrero. 
Nora Yo creo que mi cerebro todavía se resiste porque casi no va a ser usado en la máquina.
Jefe de personal Nosotros no necesitamos su cerebro. 
Nora Como quedó sin cultivar durante mi matrimonio, ahora, en realidad, yo quisiera... 
Jefe de personal (interrumpe) ¿Tiene los pulmones sanos? ¿Buena vista? ¿Buena dentadura? ¿Es sensible a las corrientes de aire?
Nora Siempre cuidé mi cuerpo.
Jefe de personal Bien, entonces puede empezar de inmediato. ¿Otras cualidades que no hayamos mencionado?
Nora Hace muchos días que no pruebo bocado. 
Jefe de personal ¡Qué extraordinario!
Nora Primero quiero dedicarme a lo ordinario, pero sólo como solución intermedia hasta que pueda abordar lo extraordinario. 

2

Planta fabril, obreras, Eva y Nora durante el trabajo.
Obrera  ¿Tenés hijos?
Nora Sí. Y todo en mi sangre clama por ellos.  Eso en cuanto a mi sangre. ¡Pero mi cerebro dice que no, porque yo estoy primero!  Incluso primero que mis hijos. 
Obrera  Para nosotras, las mujeres, el trabajo para el prójimo, así como el trabajo textil, está en nuestra sangre. Sólo hay que dejar salir esa sangre.
Eva Por cierto, la anemia es una enfermedad profesional muy popular aquí. 
Obrera  Cuando se recorre el mismo camino hacia el mismo trabajo durante ocho años, se terminan conociendo casi todas las caras. Durante el trayecto, a veces escucho los diálogos de los otros y me alegro cuando, entre tanta banalidad, cada tanto también se habla del sindicato o de los intereses de los trabajadores. 
Obrera  Veinte minutos después entro por el portón y marco la ficha. Me pongo mi segundo yo, el que le pertenece al patrón.
Obrera  A las seis y media entra en acción mi máquina, el espacio de mi trabajo. 
Eva A las siete en punto ya está, no soy absolutamente nada.. 
Obrera  Durante el trabajo nos distraemos pensando en nuestros maridos y nuestros hijos, que son la parte más auténtica de nosotras mismas. 
Eva La máquina es la parte falsa.
Nora Entonces hay que dejar todo y dedicarse a buscar el talento personal y la vocación, que posiblemente estén en otro lado, muy diferente. Yo, por ejemplo, me atreví a dar ese paso. Eva Tal vez mi vocación esté en el grabado o en la danza sagrada hindú, ¿cómo puedo saberlo? 
Nora Buscando, una y otra vez. Mirándote adentro y actuando desde lo que ves en tu interior. 
Obrera  Mi vocación está junto a mis hijos y este trabajo en la fábrica, lamentablemente, no me deja tiempo para ellos. 
Nora Hay momentos en los que es absolutamente necesario dejarlo todo. Caiga quien caiga. 
Eva Ella sabe muy bien que sin ella sus hijos se morirían de hambre.
Obrera   Nora, la verdad es que nosotras no podemos entender cómo fuiste capaz de abandonar a tus hijos.
Obrera  ¿No se te partió el corazón?
Obrera  Nosotras somos mujeres simples, pero no seríamos capaces.
Nora Es que yo soy compleja y por eso fui capaz.
Eva Muchas de nosotras quisieramos ser más complejas, por lo menos tan complejas como la máquina que manejamos.
Nora  Yo tengo una naturaleza difícil. Y necesito mucho tiempo para investigarla. 
Obrera  Al trabajo lo hacemos sin compromiso interno, en cambio a los hijos les dedicamos toda nuestra atención. 
Obrera  Sin los hijos no podríamos soñar con un futuro mejor para nuestros hijos. 
Nora Yo pago un precio muy alto, estoy partida en dos, desde que ya no tengo a mis hijos. 
Eva Según se dice, la división del trabajo más arcaica es entre el hombre y la mujer para procrear. Pero el trabajo con los hijos lo hace la mujer sola, eso le devuelve la unidad.
Obrera  Si quedáramos divididas, haríamos mal nuestro trabajo, porque requiere de una persona completa. 
Eva A veces, la máquina  mata, cuando quiere. Con lo cual una volvería a estar partida en pedazos. 
Nora ¡Qué horror!
Obrera  Debemos agradecer que todavía estemos enteras.
Obrera.  Ahí viene el capataz con el nuevo boletín del partido. 
Nora Qué lindas eran las fiestas con los niños. Hay recuerdos que te cortan el alma como un cuchillo.
Eva La mujer es lo contrario de la máquina: porque funciona desde el sentimiento.  Nadie tiene que hacerla andar. 
Obrera  Nosotras, que estamos obligadas a trabajar para ganarnos la vida, no tenemos tiempo para  mimar y cuidar a nuestros hijos.
Eva  Si alguien nos tiende una mano fuerte y masculina, entonces sí podemos mimar a uno o dos o varios hijos.
Nora Yo tenía esa mano fuerte y masculina y la aparté de mí. 
Eva Muchas de nosotras seríamos capaces de caminar miles de kilómetros por una mano así. Y luego nos encantaría cambiar la máquina por esa mano. 
Nora Pero cuando la tengan, tarde o temprano se va a abrir un abismo en la pareja: la crisis. 
Obrera  No tenemos  tiempo para eso.
Obrera  Sólo los burgueses tienen tiempo para eso. 
Eva De todas maneras, nos van a volver a arrancar de las máquinas: cuando llegue la próxima etapa de inestabilidad económica y empiece otra vez la racionalización. 
Obrera  Entonces, parir será nuevamente un acto creativo.
Eva Entonces el hogar volverá a ser algo. 
Obrera  Entonces por fin podremos entregar nuestros anillos de casamiento de manera absolutamente legal, como decías antes, Nora. 
Eva Vamos a dar oro por hierro.
Nora No, yo no digo entregar el anillo por obligación, sino por la necesidad interna de que tu marido vuelva a ser un extraño. 
Obrera  De eso no sabemos. Eso es para los burgueses. 
Eva Primero oro por hierro, después los hijos a la guerra. 
Obrera  Entonces, incluso una madre volverá a irradiar belleza. 
Eva Ya vendrán esos tiempos. Muy pronto.
Obrera  Veo un tiempo en que las personas podrán mostrar los sentimientos otra vez. 
Nora Hay casos en los que es necesario olvidar los sentimientos.
Eva El padre, sentimiento de dolor de un tiro en el estómago; la madre, sentimiento de felicidad de poder llorar sobre sus hijos muertos.
Obrera  Ahora domina mucho más egoísmo.
Nora… y en ese tiempo que vendrá, ¿sólo seremos vacas lecheras? ¡De eso me escapé! 
Obrera  Qué lindo que va a ser cuando las mujeres abracen a los hombres diciéndoles que ya nunca  más querrán ser caprichosas ni mandonas. 
Obrera  Me gusta imaginarme que alguna vez yo pueda presenciar cómo una mujer le dice a un hombre que no maltrate a su madre porque ella le regaló la vida.
Obrera  Tanta vida regalaríamos si no tuviéramos que estar paradas junto a estas máquinas.
Obrera  Entregarse a un hombre es un punto culminante en la vida. Lamentablemente una se acostumbra también a eso. 
Nora Yo nunca me acostumbré a la máquina. Y jamás me voy a acostumbrar a que el hombre deba tener un status diferente al de la mujer. También contra eso deberíamos luchar.
Obrera  Eso es para los burgueses. 

3

Fábrica, vestuario, cabinas, etc. Nora, Eva, el joven Jefe de taller.
Jefe de taller Te quiero, Nora. Sé que te quiero  desde el  momento en que me di cuenta de que sos lo mejor que puedo conseguir por el momento. Y yo soy lo mejor que podés conseguir en tu situación actual. Yo soy buen mozo.
Nora… es cuando percibe por primera vez el enorme pene de su hermano o compañerito de juegos, bien visible, de inmediato reconoce en él a esa contraparte absolutamente superior a su diminuto órgano subrepticio y, desde ese momento, cae en "la envidia del pene", incapaz ya de alguna creatividad cultural.
Jefe de taller Palabras, palabras que no entiendo, salvo una, que prefiero en la mano de una mujer antes que pronunciada por sus labios.
Nora En estos momentos nada me resulta más lejano que pensar en el amor. El amor no sabe distinguir entre valores porque siempre está dirigido hacia fuera, no se busca a sí mismo. En cambio yo busco lo mío, intensamente. 
Jefe de taller Yo también busco lo mío, Nora, que vas a ser vos. 
Eva ¿Por qué yo no puedo ser tuya? Yo hago todo lo que me pedís.
Jefe de taller No me gusta que  se me ofrezcan. Me gusta que me cueste.
Eva Hace años que nos conocemos y nunca me quisiste.
Jefe de taller La femineidad de Nora está menos destruida, porque no hace tanto tiempo que está delante de una máquina. Nora es más mujer que vos.
Eva Pero mi rendimiento es mucho más alto que el de ella.
Nora No son épocas para el amor, son épocas para  encontrarse a sí mismo.
Eva Si no te da el cuero para quererme, por lo menos podrías fijarte en  que están desmantelando nuestra producción, que ya no renuevan las máquinas, que dejan que nuestras viviendas se vengan abajo.
Jefe de taller Una mujer se convierte en una tierra baldía cuando sus sentimientos no son correspondidos. No te extrañe entonces que yo corresponda a tus sentimientos.
Eva Si no adornáramos nuestras viviendas con canteros de flores, sería mucho más evidente que se necesita renovarlas. 
Jefe de taller Palabrerío que carece de toda sensibilidad.
Nora En su gran mayoría, el pueblo reacciona de manera femenina: está más dispuesto a dejarse convencer por un discurso sensible que por razonamientos fríos, dice Adolf Hitler.
Eva ¡Eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando en este momento!
Jefe de taller Cómo me gusta escucharte, Nora. No entiendo tus palabras, pero tu voz es música para mis oídos. Música, sí, porque el sentimiento embellece a las mujeres.
Eva Yo, yo soy la que te quiere.
Jefe de taller Me importa un comino.
Eva ¿No te das cuenta cómo se desmoronan  nuestras casas? Se derrumban detrás de los jarrones, las cortinas de croché, los enanitos de jardín. ¿Sólo tenés ojos para Nora? Antes querías ser delegado…
Nora (interrumpe) Eva, las mujeres tienen que ser solidarias entre sí, nunca mostrar celos. Las mujeres son solidarias por naturaleza.
Jefe de taller Cuando uno está enamorado, no se fija en la decadencia de los objetos. Así que es imposible que estés tan enamorada de mí, Eva.
Nora ¿Cómo te rebajás de esta manera, Eva?
Eva En el amor hay que poder olvidar el orgullo. 
Nora Yo nunca podría. Pero de todos modos: me gustaría ser tu amiga. ¿Podrá ser, Eva?
Eva Qué fácil te resulta ser generosa.
Jefe de taller La quiero a Nora, la quiero a Nora.
Nora El amor no se busca a sí mismo. Yo, en cambio, me busco a mí misma. Estoy en un proceso de fermentación interior.
Eva Pronto vendrá un tiempo en que no habrá más tiempo para los sentimientos. Porque la fábrica se va a la mierda y nuestros puestos de trabajo…
Jefe de taller (interrumpe) ¡Eso, precisamente eso, es lo que me cae mal de vos, que no te tomes tiempo para sentir! Hasta un hombre se toma su tiempo para sentir.
Nora  Yo también le opongo resistencia a los sentimientos. El que siente es más estúpido y, en consecuencia, más débil.
Eva (al Jefe de taller) ¡Pero yo te quiero! A ese sentimiento no le opongo ninguna resistencia.
Nora Éste es un ambiente muy poco propicio para los sentimientos.
Jefe de taller Cuando se ama, el ambiente desaparece. Sólo queda el amor.
Nora  En la vida amorosa cotidiana el valor de la mujer se mide a través de su integridad sexual. Su conducta debe ser inversamente proporcional a la de una puta.  Cuanto menos puta más valor.
Jefe de taller Nora, otra vez, no entiendo lo que estás diciendo. A un hombre enamorado no se le habla de esa manera.
Eva Tal vez todo esto se venga abajo sin que el amor llame a la puerta.
Jefe de taller Eso lo entendí. Y no me gusta.
Eva ¡Te quiero!
Jefe de taller Yo no te quiero, la quiero a Nora.
Nora   Yo no te quiero.
Jefe de taller Lo que pasa con vos es que no tenés idea de lo que significa quererme a mí.

4

Nora barre el piso de la planta de máquinas, el Jefe de Taller la observa. De vez en cuando hace ademán de abrazarla pero Nora lo evade. Entra la Secretaria.
Secretaria Tengo un recado para usted. El señor Jefe de personal tiene la intención de recorrer mañana las instalaciones de la fábrica con unos señores de una empresa amiga. En tanto y en cuanto usted es una mujer, se le otorga una hora libre con el fin de encarar una limpieza minuciosa del sector, sin olvidar los baños.
Nora ¡No hago más que limpiar!
Secretaria La gerencia de la empresa le transmite a través de mi interpósita persona que desarrolle usted un programa alusivo de carácter artístico-cultural. Los rumores dan cuenta, Sra. Helmer, que está usted debidamente dotada para estos menesteres, o más bien, se le atribuye un determinado entrenamiento en este tipo de cabriolas. Dichos rumores atestiguan que, en otra época, se desenvolvía usted en círculos sociales donde la cultura poseía cierto prestigio, rastro que -aunque de manera fragmentada- aún puede comprobarse en su figura. Muy bien: una o dos canciones del coro mixto sin orquesta con algún número de baile, similar al ágape que organizamos el año pasado, usted está al tanto.
Nora ¿No es una mujer usted también?  
Secretaria Naturalmente. ¿No se nota?
Nora ¿Y entonces por qué no parece una mujer? Siempre tan seria, ¿por qué no sonríe un poco?
Secretaria Cuando se ha llegado al cargo de secretaria ejecutiva, ya no es necesario colgarse una sonrisita imbécil. Porque aun sin eso la vida puede ser agradable. 
Nora ¿No siente ninguna afinidad conmigo, como mujer? 
Secretaria La única afinidad que tengo con usted como mujer  es, a lo sumo, el dolor del parto, si algún día tenemos un hijo. Aunque es probable que, en dicho caso, yo sienta un dolor más fuerte. (Sale)
Nora  Podría bailar la tarantela, mañana. Como me la enseñó mi marido.
Jefe de taller ¡No, tarantela no! Agrandás inútilmente el abismo entre nosotros.
Nora Si alguna otra supiera, como yo,  bailar la tarantella, seguro que también lo haría. Aquí, al parecer, soy la única persona capacitada.
Jefe de taller El coro es bastante bueno, suena casi profesional.
Nora Cuando mañana haya terminado de bailar, voy a desaparecer silenciosamente de tu vida. Luego de estas semanas que pasaron, siento en mí un aguijón, que me dice, que ya no puedo estar sin mis hijos. Eso es lo que me hizo conocer esta larga prueba. 
Jefe de taller No, Nora, no te vayas. No te vayas, te lo pido. Trabajar no siempre es un dolor o una prueba. 
Nora He llegado al límite de mis fuerzas.
Jefe de taller Cuando bailás, tu figura se aleja demasiado de mí, y entonces se pierde de vista el fondo, o sea yo. 
Nora Basta. Basta, no aguanto más. Necesito volver al lugar donde mis hijos me esperan. De aquí en adelante sólo quiero vivir para ellos, quiero reparar  mi error.

5

Despacho de la gerencia. El jefe de personal está dando un discurso, el Cónsul Weygang cuchichea con su vecino: visiblemente son los personajes más importantes de la ronda. En el fondo cuatro o más personas participando de un ágape y el Secretario, etc.

Jefe de personal Ud., Señor Cónsul Weygang, se abrió camino hasta los puestos más encumbrados de la economía de nuestro país. Preocupado por el bienestar general, Ud., rey de la industria textil, en calidad de Presidente de la Sociedad Olímpica, de la Federación Mundial de Protección de la Naturaleza, de la Asociación de Promoción de Pensamiento Alpino, en tanto Miembro del Consejo para las Políticas de Desarrollo adjunto al Ministerio para la Cooperación Económica y como Miembro del Comité Asesor de Comercio Exterior del Ministerio de Hacienda.
Weygang (en voz baja) Tuve la suerte de combinar mi función como Presidente de la Cámara de Comercio Exterior con las recientes dificultades financieras de mi empresa.
Señor Recuerdo bien, Weygang, que usted, apoyado en su poder como jefe máximo de esa cámara que representa a un total de 100.000 empresas a través de 12 federaciones locales y 75 asociaciones profesionales, hizo esfuerzos para lograr un préstamo estatal de 14,5 millones así como un garantía sobre los intereses para un negocio algodonero altamente especulativo con Egipto. Eso es lo que se llama una combinación entre función y negocio. 
Weygang Eso ya fue. Abandoné las fibras naturales por la fibra sintética: tiene mucho más futuro. 
Señor Estamos ansiosos por conocer el motivo de su visita, no se haga el misterioso.
Weygang Paciencia, querido.
Señor El ministro ya… (Weygang le hace señales de bajar la voz. Más bajo:) ¿El ministro pudo revisar el contrato? Usted sabe que…
Jefe de personal (en voz alta y jactanciosa) En el marco más estrecho de su patria ejerce Ud. también, excelentísimo Señor Cónsul, las funciones de presidente del Consejo Económico del Gobierno Provincial y del Foro Económico de esta nuestra capital. Y como si esto fuera poco, ocupa Ud., Señor Cónsul Weygang, lugar meritorio en cinco consejos de administración, entre otros el de la Cervecería Brauninger, el Banco Herdy y el Establecimiento Estatal de Crédito para la Construcción Industrial. (Mientras tanto, Weygang y su interlocutor se han alejando hacia una ventana. Hablan en voz muy baja).
Señor ¿Qué opina...? ...ya se filtró que todo el terreno es objeto de especulación... 
Weygang Se dice que hay cierta inquietud entre el personal porque las máquinas se están deteriorando..., usted sabe...Y las viviendas...  ya nadie invierte un centavo en ellas. 
Señor La gente empieza a tener miedo. 
Weygang Lo que hay de bueno es que la contraparte, quiero decir, los amigos a los que pertenece aún el barrio donde está la empresa, no tienen interés en invertir. Hace mucho tiempo que esta empresa no es ni competitiva ni rentable, con esos gastos de transporte.
Señor De todas maneras, tienen la intención de producir afuera.
Weygang Por otra parte, si demostramos demasiado interés en los terrenos, van a terminar desconfiando de nosotros, no se olvide de esto. 
Señor Por otra parte, si quieren vender, están obligados a presentarnos la empresa como rentable.
Weygang Nadie debe sospechar que ciertos círculos interesados en el terreno, en realidad... 
Señor El tema de la energía está totalmente resuelto…
Weygang Sí, por supuesto, es obvio que el futuro está en la energía. A propósito, este Hugo Stinnes es un tipo increíble, ...lograr la fusión entre el consorcio eléctrico de Siemens-Schuckert con los altos hornos carboníferos de la baja Renania en un cartel super-mega-gigante…
Señor A propósito, usted también quiso invertir en divisas en aquella época, ¿no?…
Weygang No, en aquella época yo todavía no estaba en condiciones. El tipo invirtió en diferentes divisas extranjeras con un suculento préstamo que le otorgó el Banco del Estado; nuestra moneda se vino abajo, querido.
Señor Sí, cuando vencieron los plazos, el préstamo estaba ya totalmente licuado. Chaucha y palitos.
Weygang Así es. La gente común tenía que llevar su plata en carretillas para hacer las compras diarias. 
Señor Qué épocas.
Weygang No se preocupe, ya volverán.
Señor Usted se va a ocupar de que vuelvan. (Weygang le hace una señal para que se calle, lo toma de un brazo y lo conduce hacia delante, hasta la primera fila. El jefe de personal, que acaba de apurar un vaso, continúa:)
Jefe de personal Por sus esfuerzos y sus méritos, Señor Cónsul, Ud. no solamente ha sido nombrado Ciudadano Honorable de su ciudad natal, Consejero Honoris Causa de la Universidad  de la misma ciudad y Presidente Honorable del Centro Internacional del Comercio Mayorista de Bruselas, sino que al mismo tiempo ha recibido la Gran Orden del Mérito, la Plaqueta Honorífica de su ciudad natal, la Gran Insignia Plata de… (Weygang se dispone a salir por la puerta, el Señor va detrás de él. Weygang le hace señas de que se quede a entretener a los concurrentes. El Señor acepta con un gesto de sumisión, que se quede tranquilo. Weygang sale sin que nadie lo note ).

6

Planta de fábrica. Está limpia, ordenada y adornada tosca y primitivamente con guirnaldas, faroles chinos, flores, ramas secas, etc. En el fondo, dos o tres mesas sencillas, dispuestas festivamente con algo de comida para los obreros. Nora, en primer plano, ensaya su tarantela. Baila. Al rato aparece el Jefe de personal. Entra por lado Paraná.
Jefe de personal  ¿Qué hace aquí tan temprano?
Nora No voy a poder bailar sino hago antes un ensayo general.
Jefe de personal No tan fogoso. Más vale que mejore su rendimiento. 
Nora Así debe ser. (Baila de manera cada vez más salvaje).
Jefe de personal Los movimientos podrían ser más sensuales.
Nora Esto no es un cabaret ni un club nocturno. Es algo privado, para hacerle un favor a mis compañeros.
Jefe de personal No a sus compañeros sino a la empresa.
Nora  Es lo mismo. Somos un equipo. 
Jefe de personal ¡Qué poca sensualidad!
Nora Sensualidad, pornografía… son actos criminales en contra de la mujer sacralizados en todas las sociedades masculinas a costa de la prostitución de la mujer. Un ritual arquetípico de las sociedades patriarcales, síntoma de poder masculino. Pausa. ( Sigue bailando).
Jefe de personal Qué exagerada. ¿Por qué no se relaja un poco?
Nora (sin aliento) Cuando yo bailaba salvajemente, mi marido llamaba a eso indecencia. 
Jefe de personal ¿Su marido le pagaba? Noooo, en cambio aquí le pagamos muy bien. 
Nora No por mucho tiempo más. Pronto volveré a mi casa, la que era mi casa, lejos de aquí..., y que es más adecuado a mi persona.  (Por el fondo aparece Weygang subrepticiamente y se detiene a observar la danza de Nora sin que lo noten. Nora cada vez más salvaje, ensaya movimientos de acrobacia, un puente, etc.).
Jefe de personal ¡Basta, me está mareando! ¡Se le va a romper un hueso! ¿No le duele? (Nora sigue bailando. Por fin Weygang entra en escena, espanta al Jefe de personal que sale haciendo reverencias).
Weygang Mi Dios, qué cuerpo de mujer más delicioso. Si en nuestra vida no hubiera cuerpos como estos, nunca podríamos regenerarnos. 
Nora  (sin haberse dado cuenta de su presencia) Quiero ver si me sale ese paso que me enseñó mi marido: sensual pero no tan sensual. 
Weygang  (en voz baja) Lo que para otros es demasiado salvaje o demasiado intenso, para mí está muy bien.  Todo lo que asusta a las naturalezas pequeñas y cobardes, es lo que a mi me atrae mágicamente.  (Nora sigue bailando, descubre a Weygang y se asusta). 
Nora ¿Quién es usted? (Pausa. Vuelve a iniciar la danza. Weygang permanece en silencio). Siento que a usted no le interesa sólo mi cuerpo sino también mi alma. Lo percibí inmediatamente. Hace mucho que nadie se interesa por mi alma.
Weygang ¿Qué es esto? Tengo la sensación de que un rayo me atraviesa. 
Nora  (sigue bailando) ¿No es cierto? Es la fusión del cuerpo y lo que hay dentro del cuerpo. Muchos hombres observan bastante poco el interior de una mujer. 
Weygang Yo, por el contrario, estoy absolutamente dispuesto a contemplar la totalidad. De pronto me atraviesa algo como una flecha. Y no se trata precisamente de las armas que fueron depuestas en el Pacto de Versalles. No, sos vos. 
Nora Jamás se debería separar el cuerpo de la cabeza.
Weygang ¿Qué me está pasando? ¿No será esa especie de sentimiento que creía desaparecido para siempre?
Nora  Cuando una fuerza inaudita se apodera de nosotros, no hay que resistirse. 
Weygang Yo también tengo derecho a tener una vida privada.
Nora ¿Puedo tal vez dedicarle este modesto bailecito? (Baila durante todo el tiempo. Despliega su pañuelo como en una corrida de toros). 
Weygang Acepto y al mismo tiempo tomo un compromiso sagrado. A partir de ahora, ¿bailará sólo para mí? ¿Sólo para mí?
Nora Voy a olvidarme del mundo y voy a bailar sólo para usted. Siempre. Usted es un desconocido y sin embargo tan próximo, tan familiar. Yo también siento en mí ese rayo.
Weygang Ya son muchos los rayos.
Nora De pronto me mira con una pizca de suciedad en sus pensamientos. No rechazo su mirada sino que perezco en ella. Esto es algo absolutamente nuevo que me avasalla. 
Weygang ¿Es que no tengo derecho a contemplar mi nuevo tesoro, el más preciado?
Nora Usted posee muchísimos tesoros preciados seguramente.
Weygang Naturalmente, pero a tu lado pierden todo valor. 
Nora Estas son palabras que hacen inflamar a una mujer. Palabras añoradas durante tanto tiempo. (Se acerca bailando hasta frotarse contra su cuerpo). 
Weygang Todavía tenés la tarantella en la sangre. Eso te hace más seductora. 
Nora  (vuelve a alejarse sin dejar de bailar) Por última vez, intento escapar a estos hilos invisibles. ¡No hablar! ¡Quedarse en silencio! (Se arroja en los brazos de Weygang). Esta piel me recuerda a algo intensamente añorado. Pronto voy a vencer todas las barreras. Y esta fábrica es una de ellas. 
Weygang ¿Cómo te llamás? 
Nora: Nora.
Weygang ¿Como la protagonista de la obra de Ibsen?
Nora ¡Cómo sabe, usted sabe de todo!… ¡Qué fuerte que es!.
Weygang Frente a un sentimiento tan potente, también un hombre puede asustarse. Usted no es una obrera común. Usted es algo muy diferente.
Nora Mi origen no es ningún misterio, si bien yo soy una persona misteriosa. Mi origen es de un nivel superior. 
Weygang Me estoy aterrorizando.
Nora Yo tengo más miedo que vos, porque los sentimientos son más femeninos. 
Weygang Te voy a sacar de aquí. El empresario no es un lobo feroz como la gente cree. Finalmente frente a vos ni siquiera todos los intereses que genera mi propio capital son válidos como ganancia.
Nora Yo observo cómo tu rostro va y viene de la amarga dureza a la increíble ternura. Esa transformación me fascina.
Weygang Mi sangre hervía cuando te veía bailar la tarantela. 
Nora Siento que tu mirada me incendia la piel. Me desnuda, me arranca una por una todas las ropas del cuerpo. No puedo resistirme. Una atracción increíble y poderosa sale de vos.  (En el fondo comienzan a aparecer las obreras vestidas de fiesta que integran el coro. Más atrás, algunos hombres para las voces graves. Culminada la formación, esperan sin moverse que alguien les de la señal de entrada).
Weygang Motor de crecimiento: es aquel porcentaje, por el cual el rendimiento del capital propio supera el rendimiento de la inversion del capital ajeno a largo plazo. Esto representa el premio al riesgo sobre la inversión de capital que significa no poder realizar las ventas sobre mercaderías  de un negocio constituido.   
Nora Esas palabras hacen crecer en todo mi cuerpo una arrasadora fragilidad. Ahora necesito instintivamente estirarme hacia atrás, hasta casi tocar el suelo con la cabeza. (Lo hace). 
Weygang Recién bailabas como si fuera una cuestión de vida o muerte. ¿Era por mí, no es verdad?
Nora Hago un deboulles, dos ,y caigo a tus pies. Me levanto, cansada, pero feliz.
Weygang Ya no puedo huir de mis sentimientos. (Se abrazan. Los obreros comienzan a murmurar muy bajito. El jefe de taller de pronto se separa del coro y va hacia Nora). Nora, ven conmigo. 
Nora Ya no puedo decir no. Digo sí.
Jefe de taller  (sacudiéndola) Nora, no te podés ir así. Ni siquiera conocés a ese hombre. 
Nora (lo ignora) Tengo que entregarme a esta arrasadora fragilidad. 
Weygang  (ignorando al Jefe de taller). Gracias. Yo me voy a ocupar de vos. 
Jefe de taller Nora, quedate conmigo. No te podés ir con un extraño.
Nora  (al Jefe de taller) Un hombre tiene que aprender a renunciar ante el más fuerte. Así lo dispone la naturaleza. 
Jefe de taller No te vayas Nora, yo también puedo sacarte de aquí. Voy a hacer cursos de capacitación y pedir un ascenso.
Nora Comprendiste finalmente que también los hombres pueden sentir.
Jefe de taller No sé manejar mis sentimientos.
Nora Lo quiero.
Jefe de taller Querés su dinero, nada más.
Nora Ya una vez el dinero me hizo caer estrepitosamente, pero esta vez voy a levantarme.  Ahora al dinero lo quiero lejos del amor. 
Weygang Vámonos de una vez, querida. El automóvil nos espera.
Jefe de taller ¿Qué hago si no puedo vivir sin vos?
Nora La vida siempre continúa. 
Weygang Vamos, tenemos toda la eternidad por delante.
Jefe de personal  (tímido) Tenemos todavía un pequeño programa cultural... (Weygang y Nora abrazados. Los obreros no han dejado de murmurar los compases del inicio.)
Nora Ay sí, mi amor, sí. Tengo que cantar mi solo de soprano. Por favor, amor.
Weygang Si mi abejita traviesa así me lo pide…
Nora ¡Por favor, por favor! Salto cariñosamente, una y otra vez, salto mucho y muy alto. Lo hace
Weygang Ante estas súplicas no me puedo negar. Son melodías tan nuevas para mí.
(Nora se ubica delante del coro. Juntos cantan algún vals de campanas de iglesia bim bam bim bam. El coro no deja de cantar un canon.) La economía no se rige por las fuerzas  de la naturaleza, con sus obligadas consecuencias, sino por las personas. Éstas necesitan principios de orden y de autoridad para no caer en el caos y la anarquía.  (Las luces se apagan lentamente. El coro canta “oh wie wohl ist mir am Abend, mir am abend” - Canon.)


7

Visita guiada por las instalaciones de la fábrica. Las obreras trabajan ostensiblemente para la comitiva está integrada por el jefe de personal, la secretaria y el Señor: Ambos grupos, obreras y visitas, irán intercambiándose en los diálogos. Nora tiene el abrigo de Weygang sobre sus hombros. Él la lleva por la espalda y ella asiente embobada cada vez que él abre la boca.

Eva  (por lo bajo) Una sombra lo precede. Tal vez sea la sombra de la especulación, quizá.
Obrera  A veces estoy tan cansada que no puedo leer ni escribir. De todos modos, ¿a qué patrón le importa el espíritu de su obrera?
Obrera  Mi anhelo, a pesar del trabajo, es ser una persona y vivir como tal. 
Eva Pero cuando se puede amar desaparecen todas las sombras, y sólo queda el amor.
Obrera  Tendríamos que llamarles la atención de alguna manera…
Eva Arrojándonos a las cuchillas de las máquinas o por ejemplo haciéndonos triturar por la cardadora... 
Obrera  No tendríamos que mutilarnos demasiado. Hay que conservar un resto de femineidad.
Obrera  Como nosotras no podemos consolar a nuestros maridos por la situación, a veces ellos se consuelan pegándonos. 
Obrera Nadie está tan abajo como para no tener a alguien todavía más abajo: su mujer. 
Weygang  (en voz alta) Es con la institución matrimonial que la comunidad se sostiene o se hunde. 
Señor Algunas son las custodias de nuestros hogares, por eso las custodiamos con avidez. Las otras no son nada. 
Weygang El hombre tiene un deseo y una pulsión. La mujer es el objeto de esa pulsión.  Ella provoca y satisface la pulsión. 
Señor En el erotismo, el varón disfruta con fuertes pensamientos anárquicos. Lo ilegal del erotismo lo fascina y lo desinhibe. 
Weygang El hombre, a menudo, logra triunfar sobre la moral burguesa, presuponiendo que pertenezca a la clase burguesa. 
Señor El hombre triunfa sobre la moral burguesa a través de la destrucción, la lucha, la rapiña, y la violencia. 
Weygang Nuestro instinto puede incluso estimularse con una cabeza de mujer. Al hombre, lo que lo excita en realidad, es domar esa cabecita. 
Señor Para la economía y con ayuda de la economía, de lo que se trata es de sobrevivir. 
Weygang La mujer no participa como sujeto en acciones o pensamientos revolucionarios. Lo que significa en la práctica, por suerte, que la mitad de la humanidad no cuenta cuando se trata de reprimir actos subversivos. 
Obrera  (En voz baja) Un hombre serio, majestuoso, se inclinaría sobre nosotras, secaría la sangre con su pañuelo blanco, nos abrigaría con suaves mantones de cashemire y nos llevaría en su automóvil.
Eva Ni siquiera le importarían las manchas de sangre sobre los asientos de cuero blanco nieve. 
Obrera  No sería uno de esos gigolós, como dicen que hay.
Eva De todos modos, tendría que tener algo que lo devaluara, sino no sería para nosotras. 
Obrera  Más que la impotencia, los estragos corporales, la idiotez o la debilidad de carácter, su desventaja podría ser la edad. 
Obrera  Yo preferiría un joven. 
Obrera  ¡Con la juventud, qué vas a comprar! 
Obrera  Yo también soy joven. 
Eva Es mejor joven y rico que viejo y pobre. 
Obrera   A mí, la impotencia me da igual. 
Obrera  A mí, el aspecto me da igual. Lo que importa es el amor y el carácter. 
Weygang  (en voz alta) Al parecer, las mujeres sanas carecen de deseos carnales. Sólo tienen impulsos para el amor. La mujer tiene el deseo natural de satisfacer al hombre. 
Señor Por desgracia, a menudo la mujer se arruina voluntariamente en el lugar de trabajo. 
Weygang Por suerte queda gente como uno: sensible a la belleza femenina y capaz de describirla. 
Señor Cuando el impulso inversionista empieza a caer, la industria empieza a ahorrar onerosos puestos de trabajo empleando al bello sexo. 
Weygang Y las mujeres estropean su belleza: primero las manos, luego la cara y finalmente el cuerpo.
Señor Cada pueblo y cada clase tiene el tipo de mujer que se merece.
Weygang  La mujer es aquello que no habla y de lo que no se puede hablar. 
Señor Correcto. Este hombre Freud dice que para poder hablar primero hay que experimentar la castración.
Weygang Primero el hombre debe hacer admitir a la mujer su castración, la de ella. Eh... quiero decir, él debe instruirla. 
Señor Muy justo. En estos casos, lo único que se puede perder es el pene. De modo que la mujer no tiene nada que perder.
Weygang Qué interesante. Entonces usted también leyó…
Señor Imagínese que ambos sexos fueran idénticos y que todos los ejemplares fueran igualmente bellos.
Weygang Qué porquería.
Obrera (en voz baja) Yo preferiría una enfermedad mental... Que se puede compensar con amor, dedicación y paciencia.
Obrera  Para mí lo que importa es el carácter. No hace falta que sea buen mozo.  Pero que no tome.
Obrera  Al fin de cuentas, mi marido no es buen mozo. 
Obrera  El mío tampoco. 
Obrera  Todas ustedes ya están casadas. Pero yo estaría libre. ¡Libre para él! 
Eva Tal vez la impotencia no estaría mal. No tendríamos que parir hijos. 
Obrera  Cuando hay plata, tener hijos no es un problema. 
Obrera  Lo que importa es el espíritu, chicas

 8

Residencia del empresario Weygang, sala de fumar. Weygang, el Ministro y el Secretario de Weygang que se mantiene en segundo plano.
Ministro  Estimado Fritz, hace meses que Nora vive en su casa. El tiempo no le ha quitado nada de su belleza. 
Weygang  Si partimos de la base de que las mujeres son una mercancía un tanto perecedera, lo que para mí cuenta es la calidad y no la cantidad. 
Ministro Sin embargo, si tenemos en cuenta con qué rapidez usted suele cambiar o actualizar su stock, haciendo números, se llega a una cierta cantidad. 
Weygang ¿Qué me dice del cuerpo de Nora, estimado Ministro?
Ministro Me resulta difícil imaginar que ese cuerpo haya parido descendencia, como me han dicho.
Weygang Sin embargo, el ser humano se realiza en sus actos. 
Ministro Algunos más, otros menos.
Weygang La economía debe tomar medidas no para el mundo que debería ser, y que sin embargo no es, sino para ayudar al mundo tal como es. 
Ministro Ya lo decía Sócrates: Sólo sé que no se nada… (se ríe)
Weygang… Y agregaba: "Y ustedes ni siquiera saben eso". (se ríe)
Ministro Se sabe o no se sabe. 
Weygang Saber es poder.
Ministro Nada es nada.
Weygang Quiere decir que los rumores son ciertos.
Ministro ¿Qué rumores?
Weygang Usted sabe muy bien a qué me refiero. Estuve en la empresa. Se intentó, de manera un tanto diletante por cierto, simular que es una empresa con una infraestructura sana. 
Ministro ¿Y lo es o no…?
Weygang Completamente podrida. Hace tiempo que los costos de transporte se les volvieron muy elevados. Ellos tienen planes de producir afuera, sería mucho más barato. Sin embargo, yo no puedo entrar en acción si no hay una persona que me lo pida. 
Ministro Si estoy bien informado, el Directorio -en su mayoría- quiere cerrarla y esperar tranquilamente a que se valorice el terreno en el futuro.
Weygang No podemos esperar tanto y usted lo sabe. ¡Espero que lo sepa! Tengo que encontrar a la persona adecuada: el eslabón interesado de la cadena.
Ministro Siempre hay un eslabón más débil. Eso es lo que nos enseña la naturaleza con sus múltiples prodigios. 
Weygang Allí, sobre esa tierra que aún no es mía, pero que será mía en caso de que usted me consiga la información, conocí a Nora que ahora ya es mía.
Ministro Qué mujer.
Weygang Nora, mi Nora,  mi rayo de sol y mi bien más preciado.
Ministro Un rayo de sol que muy bien podría ser mío.
Weygang No sólo tiene un rostro y un cuerpo, sino también una considerable cultura general. 
Ministro Mi querido Fritz, usted es un hombre de negocios brillante. ¡Usted sabe cómo vender!
Weygang La sola idea de separarme de ella es un puñal que me atraviesa. Consumado el corte, alejo de mí ese pensamiento. 
Ministro Como viejo sabueso puedo afirmar: el mito-mujer, esa piel, ese cuerpo donde está inscripta la  eterna contradicción. Hay demasiados aficionados que salen a cazar en ese territorio. 
Weygang Sin embargo, el capital es de una belleza apabullante. Ni siquiera la reproducción atenta contra su estupenda forma. 
Ministro Ella tiene un aire infantil como, por ejemplo, la Lulú de Wedekind. No tiene ningún criterio moral. 
Weygang Sí. Yo la amo y estoy loco por ella.
Ministro Yo también podría amarla.
Weygang Hay algo de cierto en eso, ¿o no? 
Ministro ¿En qué? Esta vez no se arregla sólo con dinero, mi querido Fritz. 
Weygang El capital es de naturaleza miedosa. Le teme a la ausencia de incremento o a la amenaza de ganancias reducidas así como la naturaleza le teme al vacío. 
Ministro La naturaleza no le teme en absoluto al vacío. Ella Intenta llenarlo. Esto se corresponde casualmente con mi filosofía privada, que extraje de las leyes de la termodinámica.
Weygang ¿Una filosofía tomada de la termodinámica?
Ministro La medida de la entropía es la medida del caos. Ergo: la naturaleza tiende a ir del caos al orden. Si todos los átomos tuvieran la misma temperatura, el mínimo caos podría significar la muerte del universo por recalentamiento. 
Weygang De lo que se infiere que la entropía perfecta es una sociedad socialista en la que todo el mundo tuviera los mismos bienes. Pero por suerte esto no va a suceder nunca. Nos moriríamos de recalentamiento universal.

Ministro Tenemos que unirnos para evitar esta catástrofe. Pero igual nunca va a ocurrir, porque  la naturaleza humana está en contra. 
Weygang La naturaleza favorece al gran industrial, así como favorece el amor, el que le tengo a Nora, por ejemplo. ¿El giro, como siempre, al banco suizo?
Ministro Sí, pero esta vez va a tener que agregar algo, mi querido.
Weygang ¿Qué?
Ministro Su Nora me atrae, de manera nada desdeñable.
Weygang La mujer que yo quiero no está en venta. Para eso prefiero venderme yo o vender mi brazo derecho.
Ministro Entonces dejémoslo aquí.
Weygang Nora y yo vamos a envejecer juntos. Philemon y Baucis.
Ministro Envejecer no es precisamente lo que yo quiero con ella. 
Weygang Es verdad que, según mi experiencia, las grandes pasiones duran poco. Si usted quiere esperar a que mis grandes pasiones se extingan, es suya. 
Ministro Trato hecho.
Weygang Perder a Nora será para mí como un cuchillo clavado en mi corazón. 
Ministro Usted no la va a ceder a cambio de nada. Los gobiernos de tres regiones compiten por este negocio. Y yo tengo la llave. 
Weygang Está bien, digamos en tres semanas.  Pero el capital es de una belleza enorme… 
Ministro El objeto en cuestión será construido en el lugar consabido. Usted sabe que ese terreno es ideal: poco habitado, toda el agua potable que se quiera, de difícil acceso para cualquier tipo de manifestantes, no hay industrias de relevancia, etc. etc. 
Weygang ¿Está seguro? Usted conoce muchos detalles. 
Ministro El gobernador está a favor. 
Weygang Bien.
Ministro En primavera el valor de la propiedad habrá  aumentado diez veces. O posiblemente más. 
Weygang El principal accionista es el Banco HJKL, ¿no es cierto? Y allí está el eslabón débil. 
Ministro Correcto. 
Weygang  Señor Ministro, permítame agradecerle esta visita.  (El ministro se coloca anteojos de sol y sale por lado Paraná. Weygang se dirige al secretario que hace a un lado los papeles que estaba poniendo en orden). ¿Sabe lo que el ministro no sabe; quién es uno de los directores del banco HJKL? 
Secretario No, señor Weygang.
Weygang Helmer.
Secretario No conozco ningún Helmer.
Weygang Pero usted conoce a Nora. Estuvieron casados.
Secretario Increíble, señor Weygang.
Weygang Él obtuvo el puesto por algún acomodo. Él mismo carece de acciones, bienes propios o renta personal. Además tiene fama de ambicioso y de vivir muy por encima de sus posibilidades. Dicen que ahora quiere volver a casarse, esta vez con alguien muy joven que le permitirá el acceso a la alta sociedad.
Secretario Mire usted, señor Weygang.
Weygang Suerte que el ministro no se dio cuenta. Hubiera duplicado sus regalías. 
Secretario ¿Cómo es eso, señor Weygang?
Weygang… Y si él, además, le informara a Helmer, el precio se volvería inalcanzable… 
Secretario Dios mío, señor Weygang.
Weygang Tengo que lograr que Helmer tome la decisión de vender sin que sospeche de nada; tal vez no sea tan difícil, porque de todas formas él quiere vender. 
Secretario Tanto mejor, señor Weygang.
Weygang Lo voy a poner frente a Nora como a un perro sabueso ante la huella.  Ella conseguirá sacarle todo lo que necesitamos. 
Secretario Eso suena plausible, señor Weygang.
Weygang Conmigo conoció la verdadera vida, y ahora quiere vengarse de Helmer, que la apartó sistemáticamente de la vida verdadera. 
Secretario Caramba, señor Weygang.
Weygang Además, yo reduje su estrechez de miras casi por completo. Su horizonte se amplió considerablemente. 
Secretario Es evidente, señor Weygang.
Weygang ¿Evidente? ¿Evidente para usted que maneja sólo información de segunda y demostró ser un patán de escasa experiencia?
Secretario No, claro, por supuesto, señor Weygang. Nada evidente. No sé por qué lo dije.
Weygang ¡Qué mundo hermoso, salvaje, inmenso, desenfrenado y loco! 
Secretario Sí, señor Weygang.
Weygang Bien, por hoy no lo necesito más. 
Secretario Muchas gracias, señor Weygang. 
Weygang Sin embargo, es el capital el que posee la máxima belleza imaginable. Ni siquiera la reproducción lo afecta externamente. Crece, eso es todo. 
9
Lujoso cuarto de vestir de Nora. Ana María acomoda el cuarto. Nora entra por una puerta lateral bailando. Tiene puesto un negligé muy elegante.
Nora ¡Ay Ana María, qué lindo que va a ser, ya lo estoy viendo! 
Ana María Por fin mi querida señora va a poder retomar su vocación original. Yo siempre digo: un hombre pasa pero los hijos quedan. 
Nora A este hombre no lo voy a dejar pasar, mi querida Ana María. 
Ana María Qué felicidad para ellos volver a tener a su mamita. No quiero ni pensarlo, pero Nora...  ¿si de pronto usted sintiera ese dulce misterio...? ¿Si de pronto hasta se sintiera madre por cuarta vez? 
Nora Recién acabo de convertirme en mujer, ahora quiero disfrutarlo y no parir enseguida otro hijo...
Ana María Una mujer no debe hablar así. Podría poner en pecado a sus hijos....
Nora Ay, Ana María, no entendés, nunca fuiste del todo mujer como yo soy ahora. 
Ana María Cuando una mujer quiere con locura, no debe retroceder frente a lo máximo, es decir, regalarle un niño al hombre amado. Nosotras, las mujeres, somos todas iguales cuando amamos.  (Se escuchan ruidos, alguien entra)
Nora Andá...  Ana María. Me parece que llega el señor. (Entra Weygang, Nora se arroja en sus brazos, Ana María sale.) Amor mío, cómo crece en mí todo el tiempo el sentimiento de amor. La fuerza de este sentimiento me asusta, y ese susto me hace extremadamente femenina. 
Weygang No tenés que asustarte, mi  querida. Si te vas a asustar, mejor asustate por la vejez que tenés por delante.
Nora Mi querido hace unas bromas... A veces le toca a un hombre y a una mujer envejecer juntos, a veces a uno solo. Cuando le toca a una mujer sola es malo porque a las mujeres les cuesta mucho más superarlo. 
Weygang En vos hay una alegría que va a darte las fuerzas necesarias desde adentro... En las mujeres el interior es mucho más profundo, en cambio los hombres a veces son huecos, chatos, toscos. La vida desgasta a los hombres porque aman más violentamente que las mujeres. 
Nora La niña mira hacia la puerta y pregunta a qué jueguito lindo vamos a jugar hoy. 
Weygang En una mujer, el interior y el exterior tienen la misma importancia.
Nora Suplicante, clavo los ojos en la puerta de entrada y pregunto: ¿no vamos a salir hoy? Me visto en un minuto...
Weygang No, hoy no. Hoy tengo que hablar seriamente con mi muchachita. 
Nora ¡Uffffff! Levemente ofendida doy una patada en el piso, giro sobre mi eje longitudinal y te observo pícara desde abajo para señalarte que no es tan serio como parece.
Weygang Bueno, bueno, mi alondra no tiene que dejar caer las alas tan rápido. 
Nora Golpeo con el puñito, pero te miro a través del pelo revuelto con una mezcla de leve temor, pregunta angustiosa y la dulce certeza de ser querida.
Weygang Después de tantos, tantos meses llega, por fin, lo serio de la vida. 
Nora Sí, porque nuestro amor ahora es más maduro y más profundo. Ante este sentimiento uno se vuelve más humilde y más serio. 
Weygang ¿Hoy también estuvimos derrochando un poco, mi pajarito?
Nora Ahora el gesto serio deja ver un destello de picardía. Bailo desatada por toda la habitación y dejo flamear  las mangas de mi deshabillé. 
Weygang Ah, hoy no estoy nada contento, mi corazón. 
Nora Rápido, una doble pirouette (la hace) para terminar. Bien. Listo. Qué bueno que en el amor no exista "esto es mío", "esto es tuyo", sino siempre "esto es nuestro ". 
Weygang Lamentablemente, todavía existe un fuerte "esto es mío".
Nora Yo nunca busqué en lo mío, siempre busqué en lo tuyo. 
Weygang El capital es lo único que busca permanentemente su reproducción y sin embargo no pierde nada de su belleza, mientras que las mujeres se apuran por reproducirse y arruinan su apariencia. 
Nora  Yo no tengo planes de afear mi apariencia. 
Weygang  ¿Podría, mi pequeña alondra, ser responsable? ¿Podría ser una socia seria para mi?  La "mujer-socia" es un tipo moderno de mujer.  
Nora Pero yo soy chapada a la antigua. Siempre estoy detrás del hombre, para que se lo vea más a él. 
Weygang  Entonces, prefiero callarme. 
Nora No, no, decilo decilo.
Weygang ¡Mejor no! Tal vez tenga que procurarme una mujer-tipo-socia.
Nora ¡Decirlo, decirlo! Y ahora además hago un perfecto arabesque. (lo hace).
Weygang El capitalista puede hacer más dinero con su dinero sin necesidad de producir.
Nora...Mientras  comparte todo conmigo sinceramente, alegrías y penas que, duplicadas, retornan como amor. (Ríe)
Weygang Mi alondra está muerta de risa.
Nora Ser la gran mujer que está detrás del gran hombre de negocios, ...yo prefiero tener un hombre que no necesite una gran mujer para su vida profesional sino que pueda ganarse la vida solo. 
Weygang Se trata de un gran negocio, Nora. Por eso estoy inusualmente serio y elocuente. 
Nora Tu elocuente seriedad es como un martillo. Uno se siente amparado allí. 
Weygang Tu ex marido, Helmer, está implicado.. 
Nora (ríe incrédula) No.
Weygang El capital también puede desarrollarse y multiplicarse según sus propias leyes. 
Nora  (seria) Como sabés, no estoy ligada a Helmer por sentimientos precisamente agradables.
Weygang Si pudieras superar esos sentimientos pequeños... 
Nora
¡¿Qué?!
Weygang Se trata de una especulación de proporciones gigantescas. 
Nora Otra vez esa imprudencia. Si no estuviéramos ahí nosotras las mujeres para frenarlos con nuestras pequeñas manos... 
Weygang Tengo que lograr que Helmer haga lo que yo quiero. Pero él tiene que creer que yo estoy haciendo lo que él quiere.
Nora Yo soy una mujer débil para eso. No puedo doblegar la voluntad de nadie, yo me doblego ante a vos. 
Weygang Esos especiales atributos corporales tuyos que una vez me conquistaron pueden también conquistar a otros. 
Nora ¡Oh, pfffff. Osito!
Weygang Al fin y al cabo yo hice algunas inversiones en tu persona. Por el concepto de inversión se entiende un cúmulo de bienes que poseen un denominador común: no serán consumidos en el largo plazo. 
Nora ¡Pero vos me dejaste toda consumida, osito! ¡Y qué lindo que fue! Yo hago todo por vos, menos eso.
Weygang Gente generosa como nosotros no entendemos eso como un límite, sino como expansión.
Nora Me estiro para atrás, hago un puente en señal de rechazo. (Lo hace)
Weygang Las mujeres niñas como vos suelen entregarse a otras personas sin perder por eso su imagen infantil. Por lo general, despiertan dependencias tan fuertes que el otro termina pegándose un tiro.
Nora ¡Pfui! ¡Cómo podés decir esas cosas tan horribles! 
Weygang No tengo más alternativa; si no, se para la compra y la venta, el intercambio comercial.
Nora A una mujer niña también se le puede romper algo adentro. 
Weygang Mientras conserve la conchita…
Nora ¡Osito! Basta, grito basta. Me cubro la cara con las manos y miro entre mis dedos esperando que reaparezca la querida sonrisa en tus labios y que saltes de alegría por toda la habitación gritando “que la inocencia te valga, que la inocencia te valga”.  (Lo hace).
Weygang A mí me duele más que a nadie.
Nora Entonces no te lastimes.
Weygang A veces se puede lastimar a conciencia. A veces un hombre lastima a una mujer sólo para poner a prueba su amor. Él sufre todavía más, pero las heridas lo hacen más fuerte. 
Nora ¡No!
Weygang ¿Cómo se llaman esos pájaros que hacen un zafarrancho para comer y derrochan todo? 
Nora Estorninos. (Comienza a entender)
Weygang El lema para las próximas semanas: no derrochar como un estornino y en cambio dar todo de sí. 
Nora Yo te di todo lo que tengo, a mí misma en primer lugar.
Weygang Yo también di mucho: a mí mismo y el valor agregado. 
Nora   No podés pedirme eso. 
Weygang  Si tu querido osito te suplicara un favor de todo corazón…
Nora ¿Entonces?
Weygang Entonces el osito retozaría de felicidad... si vos fueras amable y dócil.  (A partir de este momento Nora permanecerá en silencio. Weygang cambia su voz cuando simula las respuestas de ella). ¿Entonces lo harías? Primero tendría qué saber de qué se trata. Se trata de una especulación con una línea de ferrocarril como en la obra “Pilares de la sociedad”, también de Ibsen. ¡Ferrocarril! ¿Cómo un ferrocarril? Porque los terrenos en cuestión todavía no nos pertenecen. ¿Por qué todavía no?  Porque primero hay que comprarlos. En realidad, debería estar prohibido querer hacer más inversiones cuando ya se tiene lo importante: el amor. El mundo se hundirá y sólo quedará nuestro amor. El mundo podrá hundirse recién después de haber sido creado a través de un adquisición. Pero la gente que trabaja allí me da tanta pena, no importa quiénes sean ni de dónde vengan. Siempre pensás en los demás cuando deberías pensar sólo en mí. A decir verdad casi siempre pienso en nosotros. Nosotros vamos a fundar un nuevo poblado en otra parte, no importa dónde, que se llamará los Nora-Helmer-Monobloks, las viviendas más modernas de la historia de la vivienda social, luminosas, con cocinas empotradas... O quién sabe, tal vez… ¡¡¡los Nora-Weygang-Monobloks!!! ¿Los Nora-Weygang-Monobloks? ¿Puedo dar crédito a mis oídos, amor? Escuché sólo dos palabras: Nora y Weygang. Yo respondo: ¡Sí!...tal vez..  Oh, amor de mi vida. Yo respondo aún más categórico : ¡Sí!, ¿quién sabe?  ¿No es algo malo lo que tengo que hacer?  No. ¿Entonces es cierto que nuestra sociedad se va a coronar con el matrimonio? Tal vez sí. Oh, mi amor, ahora te pertenezco del todo completamente para siempre jamás. Así son las cosas en el ámbito de la propiedad privada, mi pequeña alondra. (Abraza a Nora que permanece de pie, tiesa. Durante un rato largo Weygang la mira sonriente a los ojos y sale.)
                   
Segunda parte 

Dormitorio de Nora. Ana María, Nora.
Ana María   La expresión de su cara se volvió tan emotiva, Nora. Seguro que eso quiere decir que usted recuperó la sensatez de su vocación original... 
Nora ¿Sensatez,  yo?
Ana María Al mismo tiempo, usted actúa como alguien transparente. Posiblemente por eso, porque usted suspira por sus niños. 
Nora ¿De qué estás hablando?
Ana María Nuestro buen señor Helmer y nuestro buen señor Weygang no serían capaces de negarle un ruego a nadie, menos aún cuando se trata del ruego de una madre por sus hijos.
Nora Déjame de joder ahora con los críos. 
Ana María Mi Norita bromea, ella no podría ser feliz sin sus niños. 
Nora  En este preciso momento una mujer renuncia a su pertenencia social. En este caso, a su familia.
Ana María ¡No corte los hilos invisibles que la unen a sus criaturas!
Nora  (toma un tejido de una silla) ¿Esto es tuyo?
Ana María Esas crudas palabras no son propias de una persona delicada.
Nora ¿Así que tejes?
Ana María Usted es madre desde hace muchos años, Nora. Y sin embargo sigue siendo frívola, irresponsable y salvaje... 
Nora Deberías bordar, en vez de tejer.
Ana María  Pero son unos inocentes gusanitos. Yo también tuve que desprenderme de un inocente gusanito, una vez. 
Nora Es mucho más lindo. Mirá, se sostiene el bordado con la mano izquierda, así, y se lleva la aguja con la derecha, así... describiendo esta larga curva que ves. ¿No es así? 
Ana María Quizá, pronto llegue un nuevo gusanito... 
Nora Tejer es siempre tan... antiestético. Además: el capitalismo es la consecuencia del dominio masculino llevado hasta el paroxismo. Estoy harta de ese dominio. (Arroja el tejido con fuerza, Ana María detrás de ella, se arrodilla para juntar meticulosamente los hilos sueltos). 
Ana María Iba a ser un regalo para Ivar. Un pullover nuevo para su cumpleaños. 
Nora El fenómeno de nuestra capacidad de reproducción es el elemento tranquilizador que rige cuando las mujeres hablan sobre sus menstruaciones o sobre sus hijos. Lo que muchas deben soportar, es lo que le da seguridad a cada una.
Ana María Después de juntar todo esto, voy a empaquetar la muñeca linda y grandota para Emmy.  (TIMBRE). Alguien golpeó. 
Nora ¡Andá, abrí!  (Ana María se levanta con dificultad y va hacia la puerta).
Weygang  (primero desliza la cabeza por el canto de la puerta fingiendo timidez; luego va hacia Nora con un ramo de flores). Quiero volver a hablar con esta mujercita furiosa. Yo hablo y al mismo tiempo disfruto contemplando a esta mujercita furiosa. La furia embellece a las mujeres. Les otorga un fuego ardiente. 
Ana María Me retiro discretamente. El señor y la señora quieren quedarse solos.
Nora Cuando un hombre y una mujer se quedan solos, a menudo hay chispas ardientes. También se dice: hubo chispas. 
Weygang Todavía tenés la tarantela en la sangre. Eso te hace más seductora. ¡Escuchá! Esos ojos brillantes, esas mejillas incendiadas, esos dientes blancos afilados maliciosamente. 
Nora Primero hacer estallar la familia y después, hacer estallar todo lo demás. 
Weygang ¡Tus cabellos vuelan, tu aliento vuela también! Incluso tu pecho vuela al ritmo de tu aliento. (Nora lo golpea con la cabeza en el estómago. Él la retiene muerto de risa, no la toma en serio. La aparta sonriendo). Cómo tiembla todo, qué importante y esencial es en vos. 
Ana María (asoma la cabeza a través del rellano de la puerta. Está asustada) Esto no es en absoluto para niños. Los niños necesitan un entorno ordenado, donde puedan crecer ordenadamente. 
11
Casa de Helmer. La señora Linde, insoportablemente solícita, acosa a Helmer.
Linde  ¡Adorado Torvaldo, el té está listo! ¿No es exquisito? Nora, tu ex mujer nunca hubiera podido prepararte un té tan delicioso. (Helmer guarda silencio) Mi adorado: ¿querés una de azúcar, dos de azúcar o tres de azúcar?
Helmer Cuatro.
Linde ¿Cuatro? Sería la primera vez. La mesa también está servida, ¿no es exquisito?  (Helmer guarda silencio)  No te imaginas lo feliz que me hacen estos menesteres aparentemente insignificantes como servirte el azúcar, por ejemplo. 
Helmer Yo no siento nada de eso. 
Linde  En estos casos pienso en qué estado improductivo se encontraban mis mejores aptitudes.
Helmer ¿Qué cosa estaba dónde?
Linde En la oficina, por supuesto, Helmer, mi hombre adorado. Yo soy una persona demasiado creativa como para pasarme la vida entera realizando trabajos de oficina, me doy cuenta ahora. ¡Con tu ayuda, mi adorado!  Tu ex mujer Nora nunca lo entendió. ¿ Existe una tarea más creativa que la de ayudar a los niños en sus primeros pasos de vida? ¿Sobre todo los niños trastornados, como los que fueron abandonados por la madre, la madre natural? 
Helmer… Mmm, sí... 
Linde Un hombre no puede comprender. Por eso los queremos tanto a ustedes, los hombres, porque entre el hombre y la mujer siembre hay un resto de ajenidad. 
Helmer Hay ciertas personas con las que no queremos tener demasiada proximidad, las mujeres enamoradas, por ejemplo.
Linde Seguís huyendo del amor a causa de tu gran decepción, Torvaldo. Pero creeme, esa Nora no valía la pena. Además pronto todo va a cambiar con la ayuda de mis pacientes manos de mujer. Hay algo que las mujeres sabemos hacer particularmente bien: esperar. Años, si es necesario. 
Helmer Desde que Nora me dejó, tengo necesidad de estar solo. Solo, para escuchar mi voz interior. Y lo que escuche allí, va a determinar mi futuro. Pero grosso modo ya los sé, mi interior dice: ¡las altas finanzas! 
Linde ¡No confíes demasiado! Quizás tu voz interior te susurra algo falso. EL hombre no está obligado a desplegar su ambición en el mundo, también puede quedarse en su casa. Afuera, además, está el peligro de que se te cruce en el camino algún objeto más atrayente que yo, por ejemplo. 
Helmer Necesito tiempo, tiempo para mí solo.
Linde Las penas de amor no son eternas.
Helmer En nombre de mi profunda herida íntima, ya no dejo que nadie se me acerque. 
Linde Sólo un hombre puede hablar así. Tan orgulloso, tan sin corazón. 
Helmer Me transformé en eso que se llama un lobo solitario. Un lobo estepario es muy codiciado por  las mujeres.
Linde ¡No tenés que ser codiciado por otras mujeres! Sólo a mí tenés que abrirme tu corazón. 
Helmer Nosotros,  los tiburones bursátiles, salimos solos a cazar a nuestra presa. Con nuestros afilados colmillos atrapamos la presa temerosa: el salvaje dinero. Y con nuestras garras...
Linde Torvaldo, de vos sale un inconfundible olor a poder. Muy pocos hombres tienen ese olor. Por eso te quiero tanto. Y también porque soy la única persona que sabe lo dulce y tierno que podés ser. 
Helmer ¿Yo tierno? ¿Cuándo fui tierno?
Linde Es suficiente con que tu Linde lo sepa. Vos necesitás una mano tierna que te mantenga alejado de los pequeños incordios de la vida cotidiana.
Helmer El capital es un objeto de enorme belleza, atracción y autorregulación. 
Linde Cómo hablás... se diría que nunca hubieras hecho otra cosa. Las mujeres no entendemos nada de eso.
Helmer ¿Qué pasa con Krogstad?
Linde Krogstad no es para mí.
Helmer ¿Por qué?
Linde De Krogstad no emana ese fluido de poder que me tiene loca. Ése que sale tan fuerte de vos. En el mundo de las finanzas, Krogstad no es nadie. Vos sí, vos sos lo mejor que puedo obtener.  
Helmer Yo soy lo mejor que pueden obtener algunas mujeres que pueden obtener mucho más que vos.  
Linde ¿Querés tu pequeña Linde se ponga celosa? No está bien que tortures a una persona inferior a tu nivel que te ama de verdad. 
Helmer Entonces quédate con Krogstad, alguien de tu nivel. Tal vez él no te torture. 
Linde Esas palabras hieren mi femineidad.
Helmer Con intención o sin ella, los lobos esteparios a veces lastimamos. Sólo tenemos olfato para el dinero.
Linde ¿No sentís el olor de la torta, adorado Torvaldo? La preparé sólo para vos.
Helmer Ya te dije que no tengo tiempo para estas cosas. (Mastica aburrido con la cabeza en otra parte).
Linde  Olela, Helmer, por favor, para darme el gusto. Una vez aunque sea.
Helmer ¿No ves que quiero concentrarme en las noticias de la bolsa?
Linde Ay Torvaldo, yo preferiría que te concentraras en otra cosa… 
Helmer (de pronto muy atento) ¿Qué cosa?
Linde ¿No podríamos volver a jugar a nuestro juego, el juego de nuestras noches largas?
Helmer ¿Qué?
Linde Un carácter fuerte, entrenado solamente en las artes del cazador, de vez en cuando, y sobre todo en la privacidad de su dormitorio, tiene que poder transformarse en una presa. Es el equilibrio que exige la naturaleza.
Helmer Ay, mi querida Linde… 
Linde  Nosotros estamos por encima de los pequeños prejuicios morales, ¿verdad, Torvaldo? Además, no se lo voy a contar a nadie. 
Helmer ¿Querés... ahora…?
Linde Sí, convertirme en tu amo.  (Con dificultad se calza unas botas).
Helmer Pero ahora no tengo tiempo... porque yo... el informe bursátil. 
Linde Sí, rápido, apurate, aquí. 
Helmer ¡No se lo cuentes a nadie! 
Linde A nadie, es nuestro secreto, Torvaldo, de nosotros dos.
Helmer Finalmente es el equilibrio que a veces necesita un obsesionado con el juego y la especulación, como yo.
Linde ¡Sí, claro que sí, Helmercito, vamos con el látigo! ¡Vení con tu dueña! ¡Ya mismo! Ya vas a ver, después te vas a sentir mejor, más relajado. 
Helmer ¿Relajado,  yo?
Linde Un ratito nomás. Vamos, venga para aquí.  (Lo atrae)
Helmer Pero los niños pueden entrar en cualquier momento.
Linde Vamos a terminar con el látigo antes de que los niños lleguen. Hoy querían ir al estanque a darles de comer a los cisnes.
Helmer Está bien. Pero rápido.  (Se escucha la puerta de calle. Voces de niños).
Linde ¡La puta que lo parió, carajo! Ahora mis instintos me anuncian que tengo que arrojarme encima de los niños y abrazarlos contra mi pecho. Obvio, el paseo se suspendió por mal tiempo. Ay, mis queridos huerfanitos de madre.   (Sale. Lo que viene se oye desde afuera) Qué felices que se los ve. Qué bien les sienta el aire fresco, mis manzanitas.  (Siguen las voces infantiles).  ¿La pasaron bien? Qué maravilla, Emmy y Bob anduvieron en trineo, ¿los dos juntos? Qué maravilla, Ivar. ¡Ah, mis dulces muñequitos! ¿Cómo? ¿Hicieron una batalla con bolas de nieve? ¡Sí, qué maravilla, cómo me hubiera gustado estar ahí! 

 12

Despacho de Weygang. Weygang y Helmer están sentados, ocupados con los menesteres del cigarro y el coñac. Atmósfera masculina. Helmer, servil.
Weygang   Éste es el eslabón débil de la cadena.   (En voz alta) Usted sabrá muy bien, querido Helmer,  que el motivo que aquí nos reúne es el capital.
Helmer Muchas gracias, señor cónsul. Cómo usted muy bien dice: el capital nos atañe a los dos. Es lo que siempre le digo a mi ama de llaves, la señora Linde. Yo aspiro a cumplir desde mi lugar con todas las obligaciones que el capital requiere. 
Weygang Bravo, Helmer. No hace mucho que usted es miembro de nuestro club, ¿no?
Helmer Tengo ese honor desde hace poco, señor cónsul, pero aparezco como un tiburón, no, perdón, como una anguila, entre las deterioradas columnas del gran capital y aporto un poco de aire fresco, señor cónsul.
Weygang No me diga señor cónsul, Espero que no me considere como una columna deteriorada. 
Helmer De ninguna manera, jamás se me ocurriría, querido señor Weygang…
Weygang Un poco de sangre nueva siempre nos puede venir bien. 
Helmer Cuando me transforme en empresario, señor Weygang, voy a reaccionar como un perro pavloviano ante ese poderoso estímulo que se llama: la herencia para mis hijos. 
Weygang Ah, sí... ¿Usted tiene hijos, mi querido? 
Helmer Muy sanos, señor consul. Dos varones. (Pausa)
Weygang Si estoy bien informado, usted sigue trabajando en el Banco HJKL, ¿no es así, Helmer?
Helmer Pero todo en mí anhela ese cambio que se llama: acumulación del capital propio, señor Cónsul. 
Weygang Ah, dejemos un poco los negocios de lado, Helmer.
Helmer No puedo, señor cónsul, ya se me hizo carne. Nací para la especulación con los hechos y las cuentas, señor cónsul. 
Weygang Usted es un fenómeno bursátil fascinante, Helmer.
Helmer Yo creo lo mismo, señor cónsul. Pero no le quite usted los hijos al capitalista, porque ellos son el motor de su expansión. Por ellos incrementa su fortuna, por ellos crea puestos de trabajo. Sin ellos pronto lo derrocharía todo. Incluso tal vez en el exterior, señor cónsul, adonde también me gustaría ir. 
Weygang Ya sé, ya sé, Helmer. 
Helmer Yo ya puse un pie en la economía libre de mercado, señor cónsul.
Weygang Y quiere poner el otro también. Lo más rápido posible, no?
Helmer Sería lo más maravilloso, señor cónsul.
Weygang Entonces, retire uno de sus pies de la economía libre de mercado y el otro, de su banco…
Helmer Me cuesta mucho, señor cónsul, ya estoy demasiado arraigado. 
Weygang Haga un esfuerzo. Piense que también un gerente brillante tiene que tomarse un descansito de vez en cuando.
Helmer Siempre le digo a la señora Linde, mi ama de llaves, que debería ocuparme más de mí…
Weygang Usted debería moverse en círculos más adecuados a su nivel…
Helmer ¿Dónde están esos círculos? ¿Dónde están esos círculos, señor cónsul?
Weygang ¿Considera que está suficientemente maduro para eso?
Helmer Muy maduro, muy maduro, venerado señor cónsul.
Weygang Sí es así, si se siente bastante fuerte, entonces yo podría presentarle a una amiga.
Helmer Oh, querido, venerado señor cónsul.
Weygang Deje de llamarme mi querido señor cónsul.
Helmer Discúlpeme por favor, señor cónsul, pero yo no dije "mi querido".
Weygang Esta dama de quien le hablo, tiene por costumbre picotear de flor en flor. 
Helmer Se me cae la baba, señor cónsul.
Weygang Se trata de un tipo de mujer absolutamente novedoso y original. En los Estados Unidos se las llama "Flapper".
Helmer Me parece que debería retomar mis clases de inglés, señor cónsul.
Weygang La dama en cuestión es una criatura sin ningún criterio moral aunque, al mismo tiempo, tiene una apariencia de niña.  (Solemne)  ¡Ah..! En ocasiones hasta puede ser muy cruel… 
Helmer Mi Dios, ¿la dama es norteamericana, decía usted, señor cónsul? Seguro que nos vamos a hacer entender… de alguna manera... aunque me pregunto... ¿debería verdaderamente...  deseos secretos... una extranjera...?  
Weygang Pero no, idiota, no diga pelotudeces. Tal vez usted no esté listo todavía y la experiencia puede trastornarlo. 
Helmer Trastornarme para nada, señor cónsul, seguro que no. Se lo prometo. Una mujer-niña es algo muy distinto de lo que habitualmente se tiene en casa. 
Weygang ¿Trato hecho, Helmer?
Helmer Cómo agradecerle por su bondad,  señor cónsul.
Weygang Pero usted ni siquiera sabe si puede soportar todo eso, Helmer... 
Helmer Dios mío, señor cónsul, si el gran cazador un día se convierte en presa... ¿Y de veras puedo ir?
Weygang Por supuesto, Helmer. Yo mismo haré las presentaciones del caso.
Helmer Muchísimas gracias por esta invitación tan generosa, señor cónsul. Y saludos afectuosos a la dama. ¡Ah...! Voy a ser absolutamente puntual…  
Weygang Eso espero. La puntualidad es la cortesía de los reyes, Helmercito.

13

Dormitorio de Nora. Ana María y Nora en camisón. Se maquilla ante el espejo. Ana María pone orden. 
Ana María No lo puedo ver esto... A los hombres les debe causar un dolor terrible.
Nora  Eso es precisamente lo que quieren, Ana María, que les duela.
Ana María Me acuerdo de una paliza terrible que me dio mi padre cuando yo era... 
Nora  Tu padre, por naturaleza, era pobre y depravado, Ana María; estos señores, por naturaleza, son muy ricos.
Ana María Que los hombres ricos por naturaleza se hagan azotar así... Ay Nora, si tiene que pegarle a alguien, pégueles a sus hijos. Es la naturaleza de la mujer. 
Nora  Nunca le pegaría a mis hijos. Además mujer y naturaleza, sumados, no dan necesariamente un ser natural. Los conceptos de mujer y de naturaleza también pueden separarse uno del otro. ¡Basta de interpretar a la mujer según las leyes de la naturaleza! 
Ana María Eso todavía debe dolerle más a la mujer que lo hace que al hombre que lo padece, porque está en contra de la naturaleza de la mujer. 
Nora  No podés entender,  mi vieja Ana María.
Ana María Nuestra vocación es crear una nueva vida, no destruir vidas viejas.... 
Nora  La tuya, tal vez... (Timbre). Fijáte quién es. No puede ser él, todavía es demasiado temprano. 
Ana María Un hombre educado y culto jamás llega absolutamente puntual.  (Sale. Afuera se escucha la voz de Helmer).
Helmer Absolutamente puntual. Según las circunstancias puede ser la condición para el ascenso o para el descenso en una carrera. Además hay detalles que no deben descuidarse… ¿Usted es… pero usted es…?
Ana María Ana María. Mi bien, el señor Helmer!  (Las voces se escuchan con mayor nitidez. Momentos después entra Ana María en el cuarto). Señora Nora, Nora. ¡Es el señor Helmer! ¡Es el señor Helmer en persona! ¿Acaso las dos mitades de una pareja se van a reencontrar después de tanto tiempo para hacer un todo?
Nora  Sé perfectamente quién es, Ana María.  (Se quita el camisón. Debajo lleva un traje sado-maso, botas, cadenas, etc. Busca un látigo y se coloca una máscara). 
Ana María Seguramente quiere hablar con usted de los hijos. Sea comprensiva, Nora.  (Quiere retirar el látigo y la máscara). Que nadie separe lo que Dios ha unido. ¡Nora, sea razonable!  (Nora se deshace de ella con tal violencia que la hace caer).  Mi Nora va a saber hacer lo correcto. Cuando una madre piensa en sus hijos, hace instintivamente lo correcto. Si en aquel entonces no me hubieran quitado a mi bebé,  yo no habría cometido tantos errores en mi vida. ¿Podrá ser que el marido y la mujer se reencuentren y vuelvan a formar una unidad?
Nora  Cállate la boca, Ana María, y no vayas a decirle quién soy. 
Ana María Jamás me metería entre las dos partes de una pareja, porque lo que sucede ahí dentro es más frágil que el cristal. (Sale. Después de un instante, entra Helmer, muy tímidamente. Nora se queda quieta, de pie). 
Helmer Buenas noches, señora, ¿cómo está su salud..? eh...vamos, yo sé que es duro cuando no se tiene un apoyo sólido en la vida, sin apoyo es... (Hace una reverencia y le entrega el ramo de flores). ¿… Me puedo permitir...? (Nora tira el ramo con fuerza). Mi Dios, ya empezó. Está bien, ya voy, ya voy. Y por favor decime: así... mi esclavo, cómo la tenés de grande, te la voy a apretar bien así te mejora la circulación, dámela.  (Se distrae, analiza los muebles, les pasa un dedo para ver si tienen polvo). ¡Qué linda casa! ¡Qué buenos muebles, de buen gusto! Yo los preferiría de nogal del Cáucaso lustrado brillante más que en roble claro, pero de todos modos, muy buena calidad... Eh... sí, primero somos seres humanos, luego individuos. Sólo en una economía libre el hombre puede desplegar su individualidad.
Nora  ¿¡Se podría arrodillar, por favor!? 
Helmer Discúlpeme, señora. Es que me resulta familiar… digo, en sentido figurado. (Quiere tocarla pero no se anima) Usted me recuerda a alguien… ¿No sería mejor sacar la alfombra?  Eh... No querría mancharla… Sí, quiero que me amordaces con mucho refinamiento, y que me envuelvas la cara con tu ropa interior usada, bien fuerte para que yo no pueda quitármela y que al mismo tiempo te burles de mí con palabras duras, groseras, ordinarias... 
Nora  ¡De rodillas!
Helmer Perdón. En seguida. (Se alza el pantalón y se pone de rodillas). Estimada señora, ¿no quiere fijarse si alguien nos puede escuchar? Eso me tranquilizaría… porque conozco a la dama, a la sirvienta, digo, que me atendió…Y usted también... Y meteme también unas medias de seda en la boca, todas las que puedas y amordazame bien sádicamente para que ni el menor sonido.... 
Nora  (lo ata) Me dijeron que usted es un industrial, que tiene ciertas informaciones sobre el estado de la industria... 
Helmer Gracias por atarme, estimada señora. Y vestite tan apretada, sensual y excitante como puedas. Ponete una ropa interior negra, cuanto más ajustada mejor, así se te notan esas tetas enormes, turgentes, gigantescas, perversas. Cretina, quiero que te pongas despacio, muy despacio, unas medias largas de seda oscura y los zapatos más hermosos que tengas... En el futuro te voy a dar todo esto perfectamente anotado. 
Nora  ¡Eso no, ojos de pichón asustado, no! Te perdono el miedo, aunque ese miedo sea una ofensa para mí. Te perdono la ofensa porque es la prueba de tu gran amor por mí.  (Le ata los nudos y los ajusta con fuerza).
Helmer No me apriete tanto, por favor, estimada señora.
Nora  Cuando la economía te aprieta entre sus garras, no te suelta tan rápido. Me tenés que decir todo. Cuanto más me digas, más fuerte te voy a pegar. 
Helmer Voy a decirle todo. Esta voz me resulta cada vez más familiar... 
Nora  ¡Vos tenés que hablar, no yo! 
Helmer Cuando alguien que está acostumbrado a dar rienda suelta a sus pensamientos, de pronto no puede hacerlo porque ciertas ataduras se lo impiden, se le termina produciendo una erupción. La economía no se rige por las fuerzas de la naturaleza con sus obligadas consecuencias sino por las personas. (Está cubierto de cintas de cuero) ¿Eso es porcelana de Sèvres? La tasa con flores, digo. Verdaderamente esta casa tiene estilo y buen gusto. 
Nora  No quiero escuchar nada de la economía en general, sino de la economía en particular. (Sigue atándolo).
Helmer La próxima vez ponete la ropa más ajustada que tengas. Eso me gusta mucho, sabés, me encanta....Y por favor, mirá entre tus cosas o tal vez en algún otro lugar... estimada señora, si usted tuviera para la próxima vez unas correas de cuero, o tal vez una soga para colgar la ropa, todas las mujeres tienen una. Al fin y al cabo, el ser humano es el sujeto de la economía y no la economía en sí. (Es castigado. Gime).
Nora   Paro ya mismo si no hablás de tus asuntos laborales. 
Helmer Sí, ama.  (Es castigado. Gime) El ser humano no puede sobrevivir solo, necesita de los otros. Un alto poder adquisitivo asegura una buena ganancia. No tan fuerte, se lo ruego.
Nora  Demasiado latoso y demasiado poco preciso. (Deja de golpearlo).
Helmer No, por favor, no pare, siga, mi querida, considerada señora. Cuando venga la próxima vez , quizás me gustaría que me sujetes, que me ates bien fuerte como un paquete adentro de un hule y que me envuelvas la cara con tu combinación, para que yo no pueda moverme y que me dejes aquí hasta el otro día o hasta el otro, hasta que vuelvas... encerrado en tu cassssa… aaaaaaa…
Nora  (Deja de pegarle y se sienta). ¡Necesito detalles!
Helmer Sí, ya vienen. (Sigue gimiendo) Por favor, la próxima vez tenés que remojar bien las correas de cuero... 
Nora  ¿Tengo que parar? 
Helmer Pero no, mi querida, mi estimada. (Nora vuelve a pegarle. Gimiendo.)  Según mis informaciones, los terrenos y la fábrica textil que se encuentra encima, están completamente arruinados. Nosotros planeamos el cierre de la fábrica a causa de su no rentabilidad. 
Nora  ¿Dónde queda esa fábrica? 
Helmer La próxima vez te voy a dar una carta, para que me trates como yo quiero. Y también te digo que voy a escribir de manera muy ordinaria, lo que quiero que hagas conmigo. Decime que no te importa. Hay tantas cosas que me vuelven loco... ¡Pegue, por favor! ¡Pegue! ¡No pare, estimada..! 
Nora  (Le pega). ¿Dónde?
Helmer Villa Alondra, Villa Alondra, donde hay luz hay mucha sombra. ¿No te dije que me des más fuerte?
Nora  (Vacila) ¿Qué? ¿Villa Alondra?
Helmer No voy a escribir cosas lindas en la carta, si digo: qué tremendo que soy con tacos altos, en invierno, con botitas abrigadas de taco aguja, en ropa sensual negra y apretada y medias de seda oscura, eventualmente con costura... ¡No te detengas, bruja!
Nora  ¿La fábrica de Villa Alondra?
Helmer En realidad, esos terrenos no se pueden vender a nadie. Pero yo lo voy a lograr; estoy haciendo correr el rumor de que se va a construir allí un ramal de ferrocarril. ¡Seguí, por favor! Una razón de no rentabilidad: el problema del transporte. Estoy cada vez más seguro de que nosotros nos conocemos, estimada señora. 
Nora  ¿Con que van a poner en venta Villa Alondra?. Lo golpea. Yo podría jugar a la ardillita y saltar para vos de rama en rama. (Lo golpea de manera cada vez más salvaje).
Helmer Hoy estamos más alejados que antes de las consecuencias de nuestras decisiones. (Gime cada vez más rápido). Espero que consigas todo lo que te voy a pedir en la carta. También un corpiño negro, por favor.
Nora  Así que estoy con la persona encargada de vender Villa Alondra. Y tendrás más detalles, estoy segura... Aunque a mí me interesa sólo lo más importante. Tu alondrita puede adivinar el resto... 
Helmer ¡Basta, basta, es suficiente! (Nora lo castiga cada vez más). Tenés razón, no te interrumpas cuando digo “basta”  (gime)  y por favor también quiero que me pongas unas medias de seda y que me envuelvas las piernas de arriba abajo tan fuerte como puedas... (gime) y también otras cosas que no puedo decir en voz alta, pero que te las voy a escribir la próxima vez... (gime)  haceme sufrir dentro de las reglas del arte hasta que no pueda más de placer, todas las veces que puedas, con mi cara debajo de tu culo y tus tetas, todo tan perverso, sensual, hermoso... y mi cabeza entre tus nalgas firmes... (gime).  Creo que nos conocemos, estimada señora.
Nora  (Castigándolo) ¡Hoy estoy desenfrenada! Lo que se hereda no se compra.  (Castigándolo salvajemente)
Helmer  (gimiendo) Y después te voy a escribir que con tu... (gime) no, no lo puedo decir en voz alta, te lo voy a adjuntar en la posdata. Para que un caos sin perspectivas no impida el rendimiento económico, las normas deben... porque sin perspectivas de ganancia la rueda se detiene… (Helmer se cae y permanece quieto en el suelo, inerme). 
Nora  Ahora no necesito más cansar más mis ojos ni mis finas manos. (Se quita la máscara).
Torvaldo, aquí habla tu estornino. 
Helmer  (volviendo en sí lentamente). ¡Nora!
Nora   Este año no necesitamos ser demasiado ahorrativos. Ahora que vas a vender Villa Alondra. ¡Ojalá que tu frivolidad no te lleve de las narices! ¡Ojalá que no tengas que pedir prestado! 
Helmer Dios mío, Nora… no planeo hacer nada que no sea ético. Si acaban de renovar las viviendas, con tanto cariño..., no podés creer eso de mí. 
Nora  Sí, puedo.
Helmer Nora, me cuesta admitirlo, te mentí.
Nora  ¿Es mi ardillita la que murmura?
Helmer Por lo menos, no se lo digas al señor Weygang, aunque no haya nada de verdad en esto. 
Nora  ¿O es mi estornino el que está piando?
Helmer Además estoy arruinado socialmente si se divulga en qué se transformó mi ex mujer. ¡Me destruís con esto una nueva relación en germen, Nora! Con una jovencita. 
Nora  Mejor.
Helmer Nora, por nuestros hijos, te lo suplico, no se lo digas a nadie, a nadie Nora, por favor te lo pido, vos tenés la culpa de todo, porque me abandonaste... 
Nora  ¡Pfff, qué porquerías estás diciendo!
Helmer Por el amor que nos unía…
Nora   ¡Pfff, cómo podés decir algo así! Todavía tenés la tarantella en la sangre. Eso te hace más seductor. 
Helmer ¡Nora,  pará.. Nora!.
Nora  Bueno, bueno, bueno. Qué maravilla es vivir y ser feliz. ¿¡Tal vez consiga volver a ver el mar!?  (Nora, muy agitada, está sentada sobre la cama. Luego de unos instantes, llama. Entra Ana María, desata a Helmer con dificultad, lo ayuda a incorporarse, sacude su traje y lo acompaña hacia fuera). 
Ana María  (entrando otra vez) No fue nada bonito lo que hiciste, Nora. Norita, la que en otros tiempos acuné en mis brazos. ¡El pobre hombre! Con el traje todo sucio, ahora tiene que mandarlo a la tintorería. ¡Vergüenza debería darte!  

14

Sala de estar en casa de Helmer. Helmer y Krogstad sentados a la mesa. La señora Linde sirve.
Helmer Próximamente no voy a tener mucho tiempo para mi felicidad privada. 
Linde Pero mi amor, entre tu felicidad privada y tu felicidad profesional no tiene que haber barreras. No te subestimes.
Helmer ¿Todavía no está la comida?
Linde Entre mi abnegación y vos tampoco hay barreras. Mi abnegación es infinita.
Helmer ¿No me escuchaste? (Linde sale a la cocina).
Linde (desde la cocina.) Pero qué cosa, ¿un perro enorme los perseguía? No los mordió, ¿no? Los perros no muerden a los chicos buenos. Entonces, ¿Vamos a jugar? ¿A qué jugamos? ¿A las escondidas? Sí, vamos a escondernos. Que Bob se esconda primero. ¿Ah,  mí me toca? Sí, me gusta esconderme.   (Ruido a vajilla que se rompe).
Helmer Dígame, contador Krogstad, ...todos sabemos por la obra de teatro que usted amó en otros tiempos  a la mujer que está en la cocina. 
Krogstad Ese sentimiento está sepultado. Yo creo que en el futuro nunca más voy a volver a sentir algo porque acabo de elegir el camino del hombre de negocios independiente, como usted por otra  parte, señor Helmer.
Helmer Tengo la intención de colocar a la señora Linde en otro sitio. Tal vez usted no sabe que me voy a casar con una joven de la alta sociedad. 
Krogstad Yo decidí dedicarme por entero a los negocios pero hasta el momento no tengo ninguno. 
Helmer Si se lleva a la señora Linde, usted va a tener su negocio y también una ayudante de primera.
Krogstad ¿Usted cree que ella estaría de acuerdo?
Helmer Ah, nosotros, usted y yo, conocemos de sobra a las mujeres…
Krogstad Y yo también conozco la vida.
Helmer Yo conozco la vida mucho mejor. Sólo el principio de eficiencia permite un ascenso económico, cultural y personal. Además, permite conservar la riqueza y el bienestar. 
Krogstad Primero necesito un espacio donde demostrar mi eficiencia.
Helmer Lo tendrá, lo tendrá. Pero todavía hay algo más.
Krogstad ¿Qué?
Helmer ¿Usted conoció bien a Nora, no es así?
Krogstad Sí.
Helmer Me encontré con ella. Está en un estado deplorable, humillante, ¡ahórreme los detalles! Krogstad Hay algo trágico inherente a los reencuentros. 
Helmer Lo peor es que ella puede arruinar todo, a saber: mis hijos, mi hogar, a mí, mi reputación, a usted, Krogstad, a la señora Linde, mi futuro, mis negocios, mi posición, mi lugar en la sociedad, mi futuro casamiento... 
Krogstad  (interrumpe)  No me imagino cómo puede llegar a destruir todo eso. 
Helmer No sé de dónde lo sacó, pero ahora resulta que ella está increíblemente al tanto de mis negocios. Yo no le dije nada.
Krogstad  (interesado) Al tanto, ¿en qué sentido?
Helmer Puede llevarme al borde del abismo, más que eso, sumirme en el abismo.
Krogstad Pero entonces ella debe tener mucho poder.
Helmer  (furioso) Pero no, de ninguna manera. Imaginemos, por ejemplo, que Nora se fuera de viaje durante mucho tiempo…
Krogstad… o que desapareciera del todo.
Helmer ¡No diga esas cosas tan atroces! !Muestre un poco más de ambición, sed de poder, avidez de ganancias, estrategia en la carrera, sentimiento del deber y fidelidad a los compromisos, Krogstad!
Linde (Con una bandeja.) La comida está lista. (A Krogstad:) ¿No sentís como que te corta un cuchillo cuando ves la relación profunda que tenemos Torvaldo y yo? 
Krogstad Espero que no sean legumbres, no puedo comerlas. 
Linde  (furiosa) Si hay alguien aquí que puede no comer algo, ése es mi Torvaldo. (Abraza a Helmer que la rechaza molesto. A Krogstad:)  Ahora lo ves: él nunca piensa en él mismo, siempre en mí y en mi reputación, porque todavía no estamos casados… ¡Que un hombre pueda ser tan tierno y a la vez parecer tan duro!  (Sirve)  De noche tarda bastante tiempo en desprenderse de la dureza de la vida de los negocios…
Krogstad Estofado de ternera,  me encanta… Estoy seguro de que lo hiciste especialmente para mí, ¿no es cierto, Cristinita?
Linde (furiosa) ¡No! Para Torvaldo y sólo para él. ¿No podés dejar de entrometerte todo el tiempo en una relación que es tan satisfactoria? ¡De todas formas, nunca lo podrías lograr! 
Krogstad… Con arvejas, delicioso. (Quiere servirse)
Linde (se lo impide) Sacá las manos de ahí; primero Torvaldo. 
Helmer ¿Podés cerrar el pico, de una buena vez?
Linde  (a Krogstad) Habla así porque quiere encubrir frente a vos su esencia tierna. A mí me la muestra cuando estamos solos. 
Helmer Mierda, Linde…
Linde  (a Krogstad) ¿Podrías concebir que este hombre noble y sensible a veces se deja castigar por su ama, que soy yo? 
Krogstad  (investiga otra fuente) Ensalada de papas, con pepinitos, como me gusta a mí. 

15
Planta fabril, como antes. Las obreras, entre las que se encuentra Eva, durante la pausa después del desayuno. El jefe de taller está un poco alejado del resto. Nora está de visita, está vestida con elegancia pero en general, su apariencia es descuidada. Algunos muebles desperdigados por la sala dan la apariencia de un taller privado o doméstico.
Obrera  Como verás, hubo  grandes progresos. Sin ir más lejos, pienso en esta pequeña biblioteca que organizamos. 
Eva Sí, y para leer sus libros ustedes tienen que pararse al lado de una vidriera iluminada. Eso por ahora, porque pronto se van a tener que comer los libros, ya van a ver. 
Obrera  No le prestes atención, Nora.
Nora  La cultura le da sentido a la belleza y es necesario adquirirla. 
Eva La belleza ya está aquí. ¡Damos gracias al cielo! 
Nora  La cultura le da sentido a la belleza y es necesario adquirirla, como también el carácter. 
Eva Sólo si antes se elimina la pobreza y se dispone de tiempo para pensar. Pronto ustedes van a ser muy pobres y van a tener todo el tiempo del mundo para pensar. Pero entonces va a ser demasiado tarde.
Obrera   No la escuches, Nora. Las mujeres despechadas a veces se vuelven insoportables. 
Obrera  El jefe de personal nos dio permiso…
Obrera   … de organizar una guardería para los hijos de los trabajadores. 
Eva Para distraernos de los rumores que anuncian el cierre de la fábrica.
Obrera  Pero no la pueden cerrar... 
Obrera   ... porque la socialdemocracia se opone, eso es seguro.
Eva Qué suerte, la socialdemocracia dice que se opone. Podrían habernos mandado un material de construcción mejor. 
Jefe de taller ¡Ah! Yo, antiguo trabajador de la casa, veo que esto está hecho para toda la eternidad.  (Eva patea un estante y se viene toda la biblioteca abajo, con la mampostería).
Eva Qué lástima que acá la eternidad no dure mucho. 
Obrera   (lamentándose) ¡La destrozaste!
Obrera  Siempre tienen que estar con sus chismes, con sus indirectas, con sus... 
Jefe de taller La conciliación entre distintos sectores sociales nos enseñó cómo hablar con las distintas personas. 
Eva ¡Qué bien! La conciliación primero derriba las barreras entre un individuo y el otro, y después hace que te estrelles contra el otro. 
Obrera  Hemos derramado nuestra sangre por la socialdemocracia…
Obrera  La socialdemocracia, a modo de reparación, nos provee de un bagaje intelectual, para poder mantenernos firmes en nuestro trabajo. 
Eva Por suerte, ustedes tienen más sangre que materia gris. 
Obrera  Pero eso va a cambiar muy pronto.
Eva Ya en la guerra entregaron mucho y ahora tienen que seguir entregando.
Obrera  En los libros se puede aprender sobre países y pueblos exóticos. 
Eva (furiosa) ¡Mientras no se ocupan de lo que está pasando aquí, delante de sus ojos! 
Obrera   Un ejemplo: la socialdemocracia organizó una marcha. La policía reprimió duramente. Apareció la caballería para disolvernos, conducida por un fogoso jinete. El monstruo gigantesco sobre el que cabalgaba nos obligó a replegarnos contra los árboles del boulevard.
Obrera  A pesar de la opinión de los camaradas socialdemócratas, yo no me sentía muy bien. 
Obrera  El caballo me apresó contra un árbol, tan fuerte que no pude gritar. El aire me faltaba. 
Eva Y ahora esperas que la Socialdemocracia se desquite. 
Obrera  1905, todavía me acuerdo, durante las grandes manifestaciones por el derecho al voto, nuestro sector aportó un gran número de mujeres a las marchas. 
Obrera  Cocinas y niños dejaron de lado estas mujeres, para manifestar por el derecho al voto de sus maridos. 
Obrera   Ningún participante olvidará jamás la solemne procesión delante del parlamento. 
Obrera  Calladitas iban las huestes populares con sus cabezas descubiertas. 
Obrera  Sólo se oían en el aire los pasos firmes y seguros del batallón de los trabajadores.
Obrera  La proclama de los desheredados no ha sido en vano.
Obrera  Sólo los más pobres, o sea las mujeres, arrastran todavía las cadenas de la esclavitud política. Eva Y ahora rompieron las cadenas y consiguieron una guardería. ¡Bravo! 
Obrera  Me parece, Eva, que te estás burlando de importantes prestaciones sociales.
Obrera  Porque no tenés hijos propios para dejar en la guardería.
Obrera  Incluso, el dueño prometió que en la guardería se iban a recibir a niños de todas las edades. 
Eva (grita) ¿No se dan cuenta de por qué empiezan recién ahora con las mejoras? ¿Ahora que todo está deteriorado?
Obrera  Están arrepentidos y quieren reparar algo. .
Obrera  Les da vergüenza haber sido tan desalmados. 
Eva Los camaradas de Berlín enterraron a 31 luchadores. Ellos fueron provocados por la policía cuando defendían, a pesar de la prohibición, su derecho a manifestar pacíficamente el 1º de mayo. Murieron atravesados por las balas del jefe de policía socialdemócrata y sus esbirros.
Obrera  ¡Dios mío, Eva, eso ya pasó! La socialdemocracia ha recapacitado. 
Nora  (que ha estado como ausente durante todo el tiempo, ahora un tanto engolada) Soy una mujer. Y la historia de la mujer hasta hoy fue la historia de un crimen. No veo cómo se puede reparar ese crimen si no es con un nuevo acto de violencia. 
Obrera  ¿Qué querés decir?
Jefe de taller Nora, te olvidás de que los propietarios del capital y de la empresa reciben una parte cada vez más reducida de la ganancia total. Eso es un gran progreso comparado con los crímenes de los que fuimos víctimas. 
Eva Claro, Nora, hoy no se nos mata.
Nora  La decisión es tirar esto abajo y vender. Mejor dicho, la venta ya está cerrada, falta tirar todo abajo.
Jefe de taller La socialdemocracia es la mejor garantía de que no van a hacer nada sin tomar en cuenta nuestras cabezas. 
Eva Sí, las cabezas... las van a hacer rodar. 
Obrera  Por suerte esos tiempos ya pasaron. A menos que venga una guerra, pero no puede venir. 
Nora  Van a decirles que las viviendas de ustedes deben ceder su lugar a una línea de ferrocarril, que es lo mejor para ustedes porque se van a poder ir de vacaciones en tren. 
Eva Las vacaciones se dejan disfrutar especialmente cuando no hay apuro porque se perdió el trabajo.
Nora  En realidad, la obra que están planificando para este lugar es mucho más peligrosa. Las sillitas  de la guardería van a volar por el aire. 
Obrera  A partir de la Revolución Francesa, en las ramas del árbol empresario resplandecen la igualdad y la justicia...
Obrera   ...que ahora finalmente iluminan. 
Obrera  El que no trabaja no puede comer. 
Eva Entonces los que no trabajen no tendrán nada qué comer.
Nora  Es porque son mujeres que les hacen de todo. Porque hay un odio inmenso a las mujeres. Posiblemente por eso, porque sienten la fortaleza de las mujeres y no pueden hacer nada. 
Obrera  No te entiendo, Nora.
Nora  Los hombres sienten la enorme potencia interior de las mujeres. Por eso terminan aniquilándola.
Jefe de taller Qué raro que hablás, Nora. Con ese fanatismo te veo casi horrible.
Obrera  Ay sí, yo también tengo la sensación de que se está poniendo fea. 
Nora  Esta es otra forma de la belleza, una interior, pero que todavía no es tan moderna como la otra, la exterior. 
Obrera  Yo prefiero ser bella por fuera, para que todo el mundo lo vea. 
Nora  Cualquier cosa es mejor que ser un parásito sexual. Yo no quiero ser un parásito.
Obrera  Ya es difícil imaginarte como un parásito, porque te volviste casi horrible. 
Obrera  Las mujeres como vos también se ponen viejas.
Nora  ¿Ustedes no ven mi belleza interior, que proviene de mi comprensión? Mi belleza actual es mucho más importante. 
Eva ¡Nos van a arrancar el suelo sobre el que estamos paradas!
Obrera  Hace unos días fui testigo de un incidente espantoso. Fui al baño y vi un hecho, de los que suelen tener lugar en los baños, y que era una vergüenza cultural. Una colega que estaba descompuesta usaba el agua del inodoro para lavarse. 
Nora  Siempre la primera víctima es la dignidad femenina. 
Obrera  Y todo por mantener la dignidad femenina y la higiene. 
Obrera  Eso no tiene que repetirse.
Eva No, sobre todo porque pronto no nos van a dar nada más.
Nora   ...la mujer no se pertenece. Pero yo ahora me pertenezco a mí misma. 
Obrera  Por eso estás fea, porque te negás a ser parte de una totalidad.
Obrera  Todas nosotras somos parte de esa totalidad y también la totalidad. La pasamos muy bien juntas.
Obrera   ...En esa armonía reside nuestra belleza.
Obrera  La belleza de las partes nunca está en contra de la belleza de la masa.
Eva ¿Se acuerdan todavía del tiempo de las leyes socialistas? "La mujer y el Socialismo" de Bebel y "El Capital" de Marx fueron prohibidos por subversivos.
Obrera  A pesar de eso, los leíamos.
Eva En esta biblioteca sólo figuran una historia de la Pintura Occidental, un manual de técnicas gráficas, cómo criar animales domésticos y la guía de excursiones pedestres a través de los  Alpes bajos y cosas parecidas. 
Obrera  Y la guía de excursiones por la Selva Negra.
Jefe de taller Lo principal es que haya libros. Pero no tienen que estar acá para envenenar el clima social. Obrera  Lo principal es que haya libros porque nosotros quisimos.
Nora  Cuando los oigo hablar así quiero prenderle fuego a todo esto. 
Obrera  Estás loca, Nora.
Obrera  Y trastornada.
Obrera  Y deshumanizada.
Obrera (negando con la cabeza) ¡Prenderle fuego, precisamente a lo que nos hizo libres: la máquina!
Nora  “Cuando una mujer maneja una máquina pierde instantáneamente su femineidad y, al mismo tiempo, vuelve al hombre menos hombre. Humillándolo, le quita el pan de la boca.” Mussolini.
Obrera  ¡Pero acá no hay fascismo! 
Eva ¡Sí y les van a sacar las máquinas de las manos! Para la mujer es peor, porque no hace tanto tiempo que las tiene en las manos. 
Nora ¡Tienen que quemar todo lo que les impide ser libres! ¡Si queman a sus maridos, no importa, porque son ellos los que les pusieron las máquinas en las manos y ellos las han sobrecargado doblemente y triplemente sin darles nada a cambio! 
Obrera  ¡Eso es anarquía y terrorismo!
Nora  La mujer está decapitada y descuartizada. Se le autoriza un cuerpo y para eso se le corta la cabeza, para que no pueda pensar.
Obrera  Pero sin nuestros cuerpos…
Nora... sobre el que él se acuesta... 
Obrera   …el hombre no tiene nada.
Obrera  A nuestros hombres, que no tienen nada...
Obrera… nosotras no podemos quitarles a nosotras mismas. 
Nora  Los hombres las tienen a ustedes,  ustedes no tienen nada.
Obrera  Eso no es cierto. Es recíproco. 
Obrera  Y además tenemos a nuestros hijos. 
Nora   … que el hombre no quieren tener, el hombre quiere permanecer libre.
Jefe de taller Para un hombre resultás realmente fea, Nora. Para una mujer, tal vez no. Pero para una mujer, no es lo que importa. 
Obrera  Sí, también para una mujer ella resulta fea. 
Obrera  A mí tampoco me gusta Nora. 
Obrera  Ni a mí. 
Nora  Cuando una mujer deja de gustar, ha dado el primer paso hacia su liberación. La primera patada contra la base de una pirámide incólume de poder silencioso…
Eva (que permaneció en silencio durante un rato, comienza a gritar desaforadamente hasta que se hace necesario sujetarla, como si estuviera histérica). Yo también soy una mujer. Una mujer como Nora. Me la paso haciendo saltitos de un lado a otro, piruetas de una persona a otra, me arrojo en los brazos del primero que pasa, lo abrazo, le doy besos, me deslizo sin ataduras, como una niña, por el piso, hacia el fondo, vuelvo, me arrojo gimiendo de placer en los brazos del siguiente, le doy las gracias por el chocolate, hago una reverencia, camino con las manos riéndome de la travesura, con las piernas tomo la cabeza del próximo y canto "Los ladrones pasaran sobre el puente de oro, los ladrones que te van a esquilmar" y los enumero por orden de aparición: Deutsche Bank, Dresdner Bank, Banco de Comercio e Industria, City Bank, Banco de Crédito Interior, Banco Federal, Banco Encomandito por Acciones, Banco de Crédito Cooperativo, Creditanstalt, Vereinsbank, Banco HSBC, Berliner Kommerzbank, Crédit Agricole Societé Générale, Hardy Sloman-Bank,  Banco  HJKL, H.J. Stein, Banco de Castilla, de Navarra, Brinkmann, Wirtz & Co….
(La obreras se inclinan sobre Eva, le hablan dulcemente, la cubren. El jefe de Taller permanece apartado, fumando un cigarrillo. Nora está inmóvil. Pausa).
Nora  Yo podría desgarrar en mil pedazos los disfraces de esta mascarada. 

 16
Aparece Weygang,  en atuendo de tennis. Nora se echa en sus brazos.

Nora  ¡Necesito confesarte algo, querido! No soporto más esta situación anormal entre nosotros.  (Él la ignora, apartándola). Tengo que reconocer que interiormente me había alejado de vos. Pero descubrí atrocidades tan increíbles fuera de casa que decidí acercarme otra vez. ¿No es maravilloso?
Weygang No me parece. 
Nora  Vi que el trabajo puede matar al ser humano. Yo prefiero quedarme sana y salva. No quiero hacer tábula rasa pero quiero comenzar de nuevo.
Weygang No me parece para nada. 
Nora  Tengo oídos para lo casi inaudible. El destino dice que estamos hechos el uno para el otro. No podemos dejar que el primer escollo en nuestro camino ponga en juego nuestra relación. 
Weygang No me parece para nada, en absoluto. 
Nora  Ahora ya no tengo dudas de que nos unen muchas cosas. Pero necesito que me ayudes para comenzar de nuevo.
Weygang Y yo no tengo dudas de que te llega la edad de esperar la muerte. Antes, todavía te espera la menopausia. Tus órganos sexuales se van a pudrir dentro de tu cuerpo vivo y a mí no me gustaría ser testigo de semejante proceso.
Nora  ¡Mentira! El destino dice otra cosa. Dice, silenciosamente, que nos pertenecemos el uno al otro. 
Weygang El hombre es un muerto a crédito; la mujer, pudrición en cuotas.
Nora  El destino me dice que debo hacer el intento una vez más. No me dice nada de que me estoy pudriendo.  
Weygang ¡Ningún intento más! Además, ya se te ve la tan temida celulitis en los muslos y en los brazos. El hombre le tiene miedo a las mujeres: ellas encuentran una y otra vez el camino para engatusarlo.
Nora  Mi piel no está tan deformada como vos decís. Y si así fuera, un hombre enamorado mira detrás del envoltorio, el sentimiento de la mujer. 
Weygang Hacé el intento de apretarte la piel de los muslos y la condena a muerte es inmediata: ¡la piel toda poceada!  Weygang cada vez más despreciativo, interesado por todo menos por Nora.
Nora  Estás empecinado en creer que algo te separa de mí. No se puede ser tan necio y orgulloso como para resistirse a la verdad. Tu orgullo dice: hacé sufrir un poco a la mujer que te quiere.
Weygang Tu orgullo parece que en este momento no tiene nada que decir. 
Nora  Sí, claro que sí. Me dice: yo tengo que darle a este hombre testarudo una razón por la cual nunca se va a poder separar de mí. Le construyo un puente dorado para facilitarle el regreso. 
Weygang Mirá vos qué interesante. (Distraído)
Nora  La razón por la que estás a mi merced es Villa Alondra. Allí se va a realizar un mega proyecto industrial. Vos sabés por qué. Zona poco habitada, un montón de agua para refrigerar. Los precios del terreno van a subir de manera astronómica. Al final de todo, el terreno y yo vamos a ser tuyos.
Weygang No estás actualizada, mi querida. Eso es historia antigua.
Nora  (no lo escucha) Yo no le conté ni una palabra a nadie. Sólo con vos me abro sin reservas. 
Weygang Trato cerrado. Nora no está al corriente, como siempre por otra parte. Helmer en bancarrota. Helmer echado del banco a patadas, deshonrado, decisión del directorio. ¿Quién salió ganando? Weygang.
Nora  (sigue sin escucharlo). Una persona sin orgullo llamaría a esto chantaje. Pero nosotros, naturalezas orgullosas, rehuimos de los sentimientos y privilegiamos los negocios. Muy bien, querido, te estoy proponiendo un negocio.
Weygang ¡No lo puedo creer! 
Nora  No me privo de nada.
Weygang Si me prometés quedarte tranquila, te pongo una librería, un negocio de telas, lo que prefieras, mejor las  telas, porque sos una mujer.
Nora  Te chantajeo con el sindicato, la prensa y también con el directorio del banco HJKL.
Weygang ¿Cómo?
Nora  De verdad, yo sólo pienso en vos, mi querido. Sólo en vos. 
Weygang ¿Me estás escuchando o qué? Te digo que hace rato que compré el inmueble en cuestión. Helmer quedó como un idiota.
Nora (todavía no entiende) ¡Chantaje, chantaje! (Insoportable, sobradora) Estoy traviesa y hago de nuevo mis queridos ejercicios gimnásticos para demostrarte mi gran elasticidad. (Se dispone a acercarse a las paralelas pero Weygang la retiene).
Weygang  (serio) Cuidado: que vas a poner en evidencia tu culo fláccido y tus tetas caídas. No  te cuelgues de ahí. Te dije que no te cuelgues de las paralelas. ¿Qué preferís: telas o papel?
Nora  (vacila, comienza a entender) ¿Si prefiero qué?
Weygang ¿Papel o tela?
Nora  (confundida) Yo prefiero quedarme con vos. 
Weygang Ahí no podés quedarte, ya que tenés que quedarte en vos misma. No me gustaría estar en tu pellejo. Menos ahora que ese pellejo se está marchitando día a día.  (Nora se queda tiesa de horror).

 17
De las paralelas cuelgan medias de seda y ropa interior. Nora está vestida con un tutú rosado de ballet; la parte superior es de seda atigrada. Muy kitsch. Está excesivamente maquillada. Un hombre a medio vestir está por salir. El ministro, sentado sobre una gran cama de satin rosada, se desviste. Atmósfera de burdel.
Ministro  Qué le pasa, querida amiga, está perdiendo la imaginación. Por ejemplo, ya no hace piruetas en las barras, ésas que me excitaban tanto, sobre todo porque corría el riesgo de partirse en dos. Últimamente no se esfueza demasiado.
Nora  Estoy muy asqueada de esta vida. 
Ministro ¿Quiere decir que yo le doy asco? Debo subrayar que una mujer que se vende es mucho más asquerosa que el hombre que la compra.
Nora  Lo hago porque se me da la gana. 
Ministro Cuando una mujer en su situación dice eso, sólo espera a un hombre que la rescate. 
Nora  En cualquier momento yo puedo tener mi propio negocio. Cuando se me antoje.
Ministro Felicitaciones. 
Nora  (se recuesta sobre él) ¿Usted me ve más bien como una ardillita o como un ciervito, mi querido Ministro?
Ministro Un ciervo, más bien. Sus saltos ya no son tan frecuentes ni tan ágiles. Por lo que usted ofrece está claro que no puedo pagarle la tarifa preferencial, como comprenderá.
Nora  El cónsul Weygang estuvo a punto de suicidarse por mí. El no veía otra salida a su pasión por mí que quitarse la vida. 
Ministro Yo también me pegaría un tiro si la tuviera a usted todo el día rondándome encima. 
Nora  En cualquier momento yo puedo decidir tener mi propio negocio. 
Ministro ¿Weygang es el que paga?
Nora  Así es. Se impuso una suerte de auto castigo. Él no sabe que podría volver conmigo en cualquier momento. Y ahora estamos los dos, cada uno por su lado, esperando que el otro dé el primer paso. (Entra Krogstad con una pistola de agua. Tira).
Krogstad Vea usted, señora Helmer, podría tratarse de una pistola de verdad.
Nora  No, no podría. La custodia lo hubiera impedido.
Krogstad Ninguna custodia a la vista. Según puedo constatar, ustedes se están ocupando de problemas amorosos. Yo, personalmente, me ocupo más bien de las transacciones financieras. Su ex marido Helmer quiere que la mate porque usted es un obstáculo en su ascenso. 
Nora  Qué dice. Mándese a mudar.
Ministro Perdone si interfiero, pero me parece que llega tarde. ¿No se enteró de que Helmer está arruinado?
Krogstad ¿Cómo? Razones de salud me impidieron cometer el crimen con anterioridad. 
Nora  Paso a enunciar los cargos honoríficos de este hombre que es infinitamente superior a usted: Miembro honorario de un estado de América Latina y muy activo en el tráfico de armas, Presidente de una de las más importantes Cámaras de Industria y Comercio, Presidente del Círculo de Comercio Exterior y Exportaciones, miembro del directorio de la Unión Comercial de la Industria Química y de la Unión  Federal de Empleadores. 
Krogstad  (interrumpe) Usted es, evidentemente, una víctima de las recientes políticas de reestructuración, y reducción de personal. Así lo veo yo. 
Ministro Mi querida Nora, no permita que sus clientes se comporten de una manera tan indiscreta. Otra razón para no pagarle la tarifa preferencial.
Krogstad ¿Usted no es un ministro que yo conozco por el diario de la mañana? El consumo en abundancia sólo produce más hambre, lo que demuestra que lo que provoca el descontento de los ciudadanos con respecto a la provisión de dinero y mercancías que reciben es, en realidad, el asiduo aumento de la implementación de cuidados estatales.
Ministro  (a Nora) Lo que faltaba: ahora recibe a voceros. En lo que a mí respecta, es el principio del fin. 
Krogstad No soy en absoluto un vocero, es el capital el que me envía.  En esta oportunidad yo podría solicitar su protección. Al fin y al cabo, lo pude ver por un buen rato en una situación embarazosa. 
Ministro Usted no es en absoluto el capital, eso se ve enseguida. En cuanto al otro asunto, dese una vuelta por mi despacho y vea a mi secretario. 
Krogstad No dije que yo fuera el capital en persona. El capital no entra en escena personalmente como en otros tiempos, el capital simplemente es.
Nora  (grita) Cuando tenga mi nuevo negocio, no voy a tener que mirar a cretinos como ustedes. Ahora se van los dos, rápido, y llévense sus pijas antes de que se las tire por la cabeza. 
Ministro Jamás se me ocurriría dejar una cosa como ésa a una mujer como usted. No se preocupe.
Krogstad El futuro será un futuro de manos públicas ávidamente tendidas. Algún día, ellas van a exigir  el 47,6% del producto bruto interno. Pero yo, por el momento, tiendo mis manos privadas. ¿Puedo contar  con usted, Ministro? ¿No se va a olvidar, no?
Ministro Me voy, esto es demasiado caótico para mí. Me falta el fluido femenino. Y además, está todo sucio.
Nora  Mi  negocio de telas va a resplandecer de limpieza. No los quiero ver por ahí a ninguno de los dos, porque voy a romper con el pasado.
Krogstad Señor Ministro, yo puedo asegurarle que si usted me da el dinero para comenzar de nuevo, yo voy a combatir decididamente a las arcas públicas desde los verdaderos centros de poder. 
Ministro Muy bien, sí, combata, combata. 
Nora  (les grita mientras salen) ¿Por qué cree, que el Ministro, mi protector, tendría que darle plata? (Krogstad se dispone a contestarle, pero renuncia; de todas formas, Nora no va a entender nada. Le hace la señal de "estás loca" con el índice sobre la frente y se va. Nora grita:) ¡Vaya a pedirle plata a las arcas públicas!
Krogstad (casi afuera, sale por lado Montevideo)  Las  manos públicas toman, nunca dan. Y lo toman del empresario privado audaz. 
Ministro (Sale por lado Montevideo) Pero él no va a poder satisfacer las arcas como yo. (Nora reflexiona un instante. Luego intenta trepar por las paralelas, apenas puede. Una vez arriba se desploma con un imperceptible aullido de dolor). 

 18

Comedor de la casa de Helmer durante la cena. Helmer sentado a la mesa, lee el diario. Idilio. Se deja servir por Nora.

Helmer  (bebe un sorbo de té). ¡Otra vez tres de azúcar en lugar de cuatro? ¿No podés poner atención? 
Nora No hacés más que refunfuñar. Anoche me dejaste insatisfecha otra vez.
Helmer Los otros días leí que sólo los burgueses tienen dificultades con el orgasmo y que el proletariado no tiene esos problemas.
Nora  Por suerte yo soy burguesa y no proletaria.
Helmer Ese amante que te dejó plantada, era mejor que yo, ¿no es así?
Nora  Él no me dejó plantada, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir? La vida a la sombra del capital me deprimía demasiado y perdí toda esa alegría que tanto te gusta de mí. Por eso me alejé del capital. A propósito, ¿y tu puesto de director, qué?
Helmer Nora, estás humillando a un hombre.
Nora  ¡No sos nada, nada comparado a lo que yo podría haber tenido! 
Helmer Para mí, lo que cuenta es que no lo tenés. 
Nora  A través de mi renuncia, yo demostré esa fuerza de carácter que quería lograr cuando me alejé de vos aquella vez. 
Helmer ¿Tenés idea de lo que ahorramos el mes pasado? Así comienza a acumularse un capital, Nora.
Nora  ¿Ya viste los nuevos modelos de primavera, Torvaldo? Los diseños de las telas para damas son muy lindos. Hace mucho tiempo que en la tienda Mandel no había tanta variedad. 
Helmer Para mí, estos judíos se están haciendo demasiado ricos. Voy a tener que arreglar la ventana del baño otra vez. 
Nora  Pero Torvaldo, realmente, podemos llamar a un albañil. 
Helmer De ninguna manera. No en esta fase de acumulación de capital. (Pausa, hojea el diario, concentrado). Dicho sea de paso, ¿sabés que cuando recibí la noticia de que estaba arruinado sentí en mi mano helada la pistola que heredé de mi padre...? ¿No te da escalofríos imaginártelo? 
Nora ¡Me lo contás tres veces por día!
Helmer (furioso) ¿No hay postre? Qué desalmada, Nora. ¡Me había hecho tantas ilusiones con el postre! ¡Ahora tengo que escuchar el informativo económico después de comer estofado, ya sabés que no me cae bien!  (Voces de niños detrás de la puerta. Nora corre a abrirla y grita:)
Nora  ¡¿Quieren cerrar el pico, manga de marmotas?! ¿No oyeron que su padre quiere escuchar el informativo económico? (Los niños se callan. Helmer sube el volumen de la radio).
Locutor...nos hemos enterado de que la muy conocida fábrica textil PAF (Payer-Fibras), que lleva el nombre de su fundador Alfred Payer, pionero del arte de la fibra, ha sido víctima de un  incendio en la noche del sábado al domingo. Como ustedes saben, además, por nuestro informativo económico, la empresa acababa de cambiar de propietario... 
Nora  ¿Escuchaste eso? ¡Seguro que él le prendió fuego, qué hombre audaz! Ahora también va a cobrar el seguro... ¡Yo llamo a eso visión de futuro! 
Helmer ¡Yo también tengo un futuro en vista, Nora! Y lo que veo en el futuro me asusta, prefiero quedarme en nuestra linda casita y hacer vida de hogar.
Nora… yo sé que hay hilos invisibles que lo atraen hacia mí, yo fui la experiencia más importante en su vasta experiencia con las más hermosas mujeres. Pero él tiene pudor de encontrarse de nuevo frente a vos, mi esposo... (Helmer sonríe socarrón). Ahora, por las noches permanecemos los dos despiertos, con los ojos afiebrados, uno aquí, el otro allá, y no podemos estar juntos...  
Helmer (brutal) Cállate, imbécil. No me dejás oír. (Nora se ofende)
Locutor Y ahora, su informativo económico. Breves: el primero de marzo el grupo Texo fusionó la empresa petroquímica del Rhin con la fábrica textil PAF, propiedad del Banco HJKL... 
Helmer  (excitado) ¡Ahora van a hablar de mí! ¡Escuchá! ¡Hablan de mí! 
Nora  ¡Me gustaría saber quién se va a interesar por vos! 
Locutor… que durante los últimos tiempos tuvo que lidiar con dificultades de comercialización. El primero de junio, el nuevo trust Texopa fusionó el 66% de su filial textil Toraco con la Empresa Estatal de Investigaciones internacionales de fibras químicas a cambio de una participación del 47%  en la flamante sociedad Intertex y además 58 millones  en efectivo. Conforme al contrato, el gobierno subvencionará a Intertex con una suma de 250 millones durante un período de diez años. Con el fin de mantener una participación en el mercado de alrededor del 12% en Europa, el estado le garantizó a dicha empresa contratos por 900 millones. Pausa. Como ustedes acaban de escuchar en el informativo de la noche, la antigua empresa textil PAF ha sido víctima de un incendio la noche de ayer. Hasta el momento se desconocen las causas del siniestro. En cuanto al destino de la fábrica y del barrio obrero que le pertenece, no podemos aportar por el momento ningún testimonio. El cónsul Fritz Weygang, que pertenece al grupo propietario de la empresa, piensa cobrar la póliza del seguro de inmediato con el fin, según se afirmó, de garantizar los puestos de trabajo. La textil PAF se logró su reputación internacional por su colaboración con cadenas de grandes tiendas francesas y la producción de reducidas series de piezas de alta calidad. 
Helmer agitado ¿Escuchaste, escuchaste, Nora? ¡Hablaron de mí! (Nora le sirve café. Suena una marcha que recuerda al fascismo alemán incipiente).
Nora   Yo tengo que volver a invitar a este gran hombre a tomar café. Por suerte, estos salvajes que tenemos por hijos todavía no rompieron la porcelana floreada de lujo. 
Helmer No va a venir nunca, por más que lo invites cien veces…
Nora  Sólo porque tiene pudor de... 
Helmer ¿Y si fueron los judíos, los que provocaron el incendio?  (Nora harta de la marcha, quiere apagar la radio) ¡Dejá, Nora!  Esa música me encanta. (Se oye la marcha mientras bajan las luces, lentamente).
Telón

  

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