PEQUEÑA CRUEL BONITA de Santiago Loza MONóLOGO femenino



PEQUEÑA CRUEL BONITA
de Santiago Loza



Una nena dispuesta a declamar enfundada en un vestidito primoroso. La
mujer que intenta la palabra. Las fugas de la memoria, monólogo
construido de voces lejanas que siguen resonando, un gesto que pueda
evocar lo que no se nombra. Aquello que se oculta en los pliegues del
recuerdo
Sobre un cubo pintado con los colores fundamentales y chirriantes, de espalda,
Marga gesticula: hace ademanes ampulosos, señala al cielo, abre sus brazo,
mueve las manos como palomas, contorsiona su cuerpo, es una coreografía
exacta, mecánica, que una vez concluida vuelve a repetirse. Marga está
vestida como una niña, de espalda y con luz tenue hasta podría ser confundida
con una, pero no lo es. Tiene años acumulados en el cuerpo, el rostro marcado
por tiempo. Un gran moño rojo le corona el peinado, cuando deja de repetir la
coreografía básica se detiene, despacio se quita el moño, deja caer la cinta a
un costado.
La luz se intensifica, ella se da vuelta, ahora se la ve bien, hay algo de ridículo
en su atuendo, baja del cubo y lo abre, es un baúl, saca un pañuelo y un globo
blanco pliega el pañuelo en forma de venda y se tapa los ojos, se lo ata atrás
en la nuca. Cierra con cuidado el baúl, se sienta con las piernas abiertas e infla
el globo, parece faltarle aire para hacerlo, lo infla hasta el imposible, cuando
está a punto de estallar, levanta su brazo, abre su mano y el globo sale en
espiral, disparándose por el aire, se quita el pañuelo, lo deja caer en el suelo.
Vuelve a subirse al cubo, mira hacia arriba. Cruza los brazos.




MARGA
Había un ejercicio que hacíamos para perder la timidez, recitábamos sin
mirar... pero a mí la oscuridad me asusta, así que en vez de perder la timidez
me puse a llorar, ella me consoló... me acuerdo...
Silencio.
Pequeña cruel bonita!
Mi pequeña...
Mi pequeña cruel...
Mi pequeña cruel bonita...
Bah...
Uno, dos, tres, repítelo otra vez, tres, dos uno...
Marga vení y mostrále a los señores lo que hacés!
Por qué no recitas ese poema tan lindo que te enseñó la profesora?





Miren que bonita, miren tan chiquita y cómo memoriza, miren que cruel puede
ser a veces, como hace quedar de mal a su madre que tanto la quiere...
Hace gestos con las manos, como si fuese arrancando lo pétalos de una flor.
Me quiere, no me quiere, me quiere no me quiere, me quiere no me quiere....
me quie... no me qui... me quiere! Me quiere!
Suspira.
Margarita, me pusieron Margarita. En realidad figura en el documento y así me
bautizaron, María Margarita. María por la virgen y Margarita por la obviedad: a
mamá le gustaban las margaritas... en esa época eran sus flores preferidas,
pero como duran poco, y los gustos cambian... claro en ese momento ellos
eran... no digo pobres porque pobres son los pobres, digo como solía decir
papá, eran “austeros”, de gustos vulgares, sin ninguna distinción.
Papá, el día que le dijo que la amaba recogió un puñado de margaritas y se
sacaron una foto juntos y que se dijeron que si un día tenían un hijo le pondrían
Pedro y ella pregunto que pasa si tenemos una nena, y el dijo que ella diga,
que cierre los ojos y diga un nombre, apretó las flores que ya se estaban
chamuscando, abrió los ojos: Margarita!
Después se acordaron de la Virgen..., para no quedar mal con la abuela que
era de lo más devota, pero nunca nadie me dijo ese nombre así que la Virgen
quedó en el documento y Margarita...
Bueno, eso de la vulgaridad, alguien se lo hizo notar, ella se puso incómoda, y
ahí pasé a ser Marga.
Marga: mi nombre artístico.
Se queda en silencio, se baja del cubo, se sienta en el mientras se va
desvistiendo, lo hace con algo de cansancio.
No sé por qué hace días tengo ganas de hablar y hablar, no escuchar a nadie,
hablar hasta que se me enreden las palabras, hasta quedarme con la boca
seca y la garganta dolorida, hablar sin parar, como una cotorra, como una loca,
como una yegua desbocada corriendo por el monte sin poder detenerse...
De golpe se pone de pié, apoya una pierna en el cubo y señala al fondo, toma
aire.
... La pared estaba descascarada, la pintura era de un color turquesa, más
tirando a verde, me parece, verde aturquesado...
El pizarrón era negro y la letra que tenía la profesora era tan linda que por ahí
me quedaba contemplando el dibujo de la letra, la forma y no leía el poema que
escribía con la tiza.
Marga qué te pasa que te distraés?
Es que le juro que de grande quisiera tener una letra así de bonita. Para qué te
hace falta si sos bonita, lee bien y concéntrate.





Gracias, gracias, usted también es...
... Éramos trece, como los discípulos, ella decía, en broma, que cual de
nosotros sería Judas... hacía esa clase de chistes...
El lugar... los sábados... los sábados a la mañana, de diez a doce, se me
pasaba volando... el lugar... era un garaje; el marido se llamaba... no importa...
Nato... o le decían Pato... no importa... él, ese día sacaba el auto afuera para
que ella pudiera dar clases.
Ella se llamaba Carolina, a mi me gustaba tanto ese nombre, me parecía que
sonaba como una canción, una canción corta que solo dijera Carolina... yo la
tarareaba por dentro mientras me llevaban a la escuela “Carolina, Carolina,
Carolina” no le encontraba rima con nada. Era como si el nombre rimara así
solo con esa palabra la palabra Carolina.
El auto estaba en la vereda, a veces el tipo aprovechaba esas dos horas para
lavar el auto, un Falcon de color... no me acuerdo... esos que tenían los focos
redondos y hacían un ruido bárbaro. Nosotros teníamos un Citroen, cuando
estaban estacionados cerca parecía un elefante al lado de una ratita... dicen
que a los elefantes les asustan las ratas, así que pensaba eso y me daba
gracia, mucha gracia, me moría de risa por dentro.
Cuando escuchaba el ruido del auto, del motor que se apagaba, sabía que se
acercaba la hora, me apuraba en tomar la leche y sentía un latido acá, o acá,
nunca supe bien de que lado estaba: se acerca la hora, se acerca la hora...
Gira de golpe y hace los ademanes del principio, pero los hace rápidos con
premura, vuelve a darse vuelta. Se quita el vestido de nena, queda en corpiño y
bombacha, abre el baúl y se pone un vestido de corte simple, discreto.
Había días en los que no lavaba el auto, y se levantaba tarde por que era de
salir por las noches, se levantaba cerca del mediodía, y yo lo espiaba por la
puerta que daba a la sala, andaba en calzoncillos, unos que le quedaban muy
apretados y le marcaban todo, los tenía manchados.
Nunca había visto a un hombre en calzoncillos, Papá en eso era pudoroso, en
eso...
No abras las piernas que sos una señorita!
Cruzálas así, delicadamente.
Así bien cruzaditas, con las manos sobre la falda, a los hombres no les gustan
las desvergonzadas....
Carolina tenía la piel tan blanca y los huesos finos, y una ... una manera de
moverse tan... y cómo modulaba: Viento...vien.. to.. Patria... Pa...tria...
Azucenas... azuce...nas...estre...llas... mar... ban..de..ra.
Cuando volvía de la clase, veía el agua que había quedado del lavado del
auto... yo le pregunté a mamá si ese auto podía desteñir... ella dijo que había
preguntas que no se hacían, que mejor no preguntar... y deje de hacerlo;
quedarme calladita y abrir la boca solo para declamar.
Abre la boca y sin emitir sonido repite un texto, se le crispan las manos al
hacerlo.





Saca del baúl una escarapela grande y se la prende en el pecho, dos
banderitas de plástico. Se pone firme sobre el cubo agita las banderas. Las
deja caer al costado, respira hondo.
Señora directora, Madre superiora, honorables miembros de la cooperadora,
queridos padres, familiares, allegados y alumnos:
Saca un papel que lo despliega ceremonial, lo acerca a ella y lo estira con las
manos.
Hoy la patria nos convoca para rendirle homenaje. Ha elegido a esta humilde
criatura para que diga algunas palabras que quedarán disminuidas ante la
grandeza del día. Tengo la responsabilidad de ser la voz inocente que haga
vibrar nuestros valores sagrados. Escuchen la voz de esta niña, hagan un
silencio profundo. Nuestra nación nos pide que nos hermanemos, hoy es su día
de fiesta, por las Pampas vastas, por los recónditos poblados del interior, por
los gélidos azules de nuestros Hielos Continentales, por las alturas de la Puna,
por las aguas desmesuradas de las Cataratas se escucha un grito, un grito de
urgencia que emerge de la naturaleza noble de nuestra tierra, de las miradas
calmas de nuestros compatriotas, de la sencillez de las cocinas, del trabajo
empecinado de las manos que amasan un pan blanco, que manejan una
empecinada máquina de fábrica, de una madre que acaricia con dulzura
infinita a su hijo pensando en el porvenir, de aquellas manos revolviendo una
olla, que preparan un delicioso y modesto locro; y por que no de las manos
enguantas y sudorosas del basurero que cada madrugada limpia con cuidado
este lugar que habitamos. De las manos, de los lugares, de lo profundo de
nuestro ser nacional emerge ese grito potente y necesario: Unidad! Volved ha
ser hermanos. Volved a construid cada día, aunque no más sea con adobe lo
que otros destruyeron, volved a cosechar las espigas doradas por el sol
radiante que engalana nuestra bandera, aunque esas espigas estén secas
bastará para saciarnos, algo de trigo limpio tiene que quedar. Unidad hermanos
argentinos, unidad es lo que la Patria pide a gritos. Que no vengan de
comarcas lejanas a decirnos quienes somos, a usurpar nuestras casas y
corazones, no los dejaremos entrar! Nuestros corazones están blindados, solo
hay en su interior la llama perpetua del orgullo nacional, ahí entre las llamas
flamea insistente nuestra gran historia. No estamos vencidos ni desarmados, la
lucha será ardua y es mucha, pero escucha, escucha hermano. La Patria te
protege, te ampara, y si por el trágico destino, decides irte lejos, también te
extraña.
Dobla el papel, se quita la escarapela y baja del cubo.
Cuando se agachaba con la manguera a limpiar las llantas... se le asomaba la
raya del culo, la punta de la raya... ( se ríe ) Cómo se llamaba?.. Nato, me
parece que le decían Pato...
No entiendo que hacía con ella.
Las mujeres somos ciegas en el amor, eso decía mamá.



Abrí bien los ojos, tené cuidado por que los hombres, tienen miradas de buitres.
Silencio. Piensa, toma aire y continúa.
Como ese día, en que llego temprano a la clase de declamación... eso me pasa
por hacendosa...
Marga es hacendosa.
Marga es sumisa.
Marga quiere a su mamá.
El escuchaba la radio, y ella estaba en la pieza, me dijo que la esperara. Me
hizo pasar al living y que me sentara en el sillón así la espera era más cómoda.
Así sentada pareces una de esas muñecas que colocan en los sofás de
adorno, pareces una muñequita.
Yo me pongo colorada.
No me gustan esas muñecas, en la casa de la abuela hay una, no me la dejan
tocar; está ahí inmóvil, con el vestido abierto como abanico y los bracitos en
alto, parece que desde el sofá vigilara toda la casa.
Yo desnudé todas las muecas, haber si tenían algo ahí entre las piernas, pero
no tienen nada, todo cerrado... cuando era más grande vinieron muñecas que
sí tenían, hasta había algunos muñecos que tenían pitito, para que las nenas
se vayan acostumbrando, debe ser... pero yo ya no jugaba con... a mi no me
tocó.
...El se me acerca y me dice que me va a dar un regalito, que será nuestro
secreto, que lo guarde, que en otro momento me explica como usarlo.
Se me acerca, tiene la camisa abierta y un matorral de pelos enredados en el
pecho, entre la maraña oscura, cuando se acerca más, veo como cuelga de
una cadenita de oro una medallita de la Virgen de Luján, se mueve la medallita
como una hamaca. Yo miro la figura, parece que me estuviera guiñando un ojo,
la Virgen de Luján me guiña un ojo!
Saca de la billetera un cuadrado chiquito, mas o menos así. Prometéme que va
a ser nuestro secreto.
Le prometo...
Jurámelo...
( Marga pone los dedos en forma de cruz y los besa dos veces sellando el
pacto )
...Mirá que las nenas alcahuetas no me gustan...
En eso entra Carolina y me sonríe, tiene un turbante hecho con un toallon en la
cabeza, me mira con él y se pone más blanca de lo que es. Me agarra del
brazo y me lleva al garaje, me parece que está enojada conmigo, me sienta en
una silla y me dá un poema para que vaya repasando mientras llegan los otros
chicos.
Me mira y me acaricia el pelo, no está enojada, me dice que le hubiera gustado
tener una nena como yo...
Se le llenan los ojos de lágrimas...



Yo que soy pequeña y bonita. Cruel y caprichosa la hago llorar. Quiero secarle
las lágrimas pero no me deja, ya no me deja más,
Ya no me deja nunca más sola con él, ni a sol ni a sombra, ella mira que el no
se me acerque y el me mira con bronca, mira todo con bronca, esas miradas
cargadas de bronca eterna.
Abre el baúl, saca un profiláctico, lo abre con los dientes, lo estira y lo infla
como al globo del principio, cuando esta a punto de estallar lo suelta y sale
despedido por el aire.
( tararea ) ...”hoy le escribí una carta a mi querido hermano,
le puse que lo extraño y que lo quiero mucho....
Mamá me ha contado que el es un buen soldado que cuida las fronteras de la
patria,
mamá me ha contado que el es un buen soldado que cuida las fronteras de la
patria...”
A ver si me sale de un tirón:
“María Achuzena techaba su choza y un techador que pasaba le dijo, María
Achuzena tu techas tu choza o techas la ajena?
yo no techo mi choza ni techo la ajena,
yo techo la choza de María Achuzena...”,
ya está... ( suspira aliviada )
Mamá quienes son los desaparecidos?
Los desaparecidos son los pibes que no pudieron encontrar en Malvinas, que
se perdieron en esas tierras áridas.
Y son tantos?
No son tantos como dicen, vos no tenés que ver tanta televisión, ni tocar de
oído, sabés como exagera esa gente.
Me quedo más tranquila... “Pablito clavó un clavito, cuántos clavitos clavó
Pablito?...”
Murmura algo como tratando de acordarse de otro trabalenguas, desiste.
Por qué no recitás esa poesía tan linda que te enseñó Carolina, esa de las
manzanas y los lirios?
No me acuerdo.
Dale no seas cruel que tus padrinos quieren escucharte.
No me acuerdo.
Carolina se va a enojar, mella dice que tenés mucho talento?



No recuerdo nada... cómo era Carolina...
Silencio.
...Era de hablar poco, y tenía una voz suavecita, ya lo dije no?
La ultima clase, cuando se arrimaba el verano, ella puso un disco.
Una mujer recitaba, era una española, los poemas eran hermosos y las
palabras te acariciaban las orejas, no puedo acordarme que decía, me acuerdo
de Carolina, que acompañaba el poema sin largar la voz, era como si fuera
saboreando cada sonido, masticando las palabras que llegaban del
tocadiscos... y parecía que se alejaba, que estaba lejos, en otro lugar y que
solo había dejado su cuerpo para acompañarnos. Tenía los ojos cerrados y una
expresión calma.
Mueve la mano al compás de la rima, un movimiento en cámara lenta, tiene
dos anillitos de plata que me encantan y las uñas pintadas de un rosa pálido.
Pálida... así la veré después...
...estaré sentada en un colectivo, con unas carpetas en la falda, a través de la
ventanilla...
Ella estará por cruzar la calle... pálida...
No se si es ella o su sombra, una sombra pálida... se acordará de mi?
No voy a tener fuerzas para gritarle, y es probable que ella tampoco las tenga
para mirarme.
Por qué se muda Carolina?
Para que dejen tranquilo al marido, pobre tipo no lo dejan en paz, desde que
salió en los diarios. No creas nada de lo que dicen los diarios, están
empecinados en molestar a la buena gente... un tipo tan noble... a la gente de
valores se la persigue, el mundo está dado vuelta.
Carolina no me habla... dicen los chicos que ya no dará más clases...
Pobre mujer, pobre mujer, que calvario...
Se termina de sacar la ropa a ciegas, queda desnuda sentada en el cubo.
En un momento el disco, la púa, empieza a patinar, se raya la voz, repite la
misma palabra, nada...
... nada, nada, nada, nada... y ella abre los ojos y saca el disco y tiembla y
todos nos quedamos mudos... nada, nada, nada... nada... nada... nada....
No sé por que hace días tengo ganas de recordar, no me sucede a menudo.
Debe ser que la otra mañana soñé con eso, con la voz del disco que se repetía
y me desperté con vértigo, como si me hubieran ahuecado.
Qué decía?
No me acuerdo...




Ella hablaba despacito y cada tanto charlábamos cosas hermosas, yo me
sentía en esas charlas de mujeres...
Qué decía?
No me acuerdo.
... Había un ademán que hacía con la mano, a ver si me sale...
Intenta reconstruir ese ademán pero no lo logra, está perturbada.
Era tan delicado... como si acariciara el aire..
Tenemos la obligación de ser felices, cada tanto...
Ya es hora que te levantes, ya no sos una nena, por qué sos tan rebelde, por
qué me hacés renegar, por qué has crecido, con qué derecho, por qué hacés
llorar a tu madre, que mala que sos, que mala que te has puesto....
Me pasa de abrir los ojos... o querer abrirlos y no poder... me pasa de querer
ponerme en pie y preguntarme para qué....
Cómo voy a atravesar este día, con que fuerza, de qué modo, para qué... no
voy a poder.. no voy a poder.. no voy a poder...
Cuántos años tengo?
Qué lugar es este?
Quienes son ustedes, los que habitan al otro lado de la puerta?
Cómo los voy a mirar a los ojos?
De qué forma puedo armar una sonrisa que pueda complacerlos?
Cuándo se deja de ser nena, cuando se deja de ser joven, cuando se deja de
ser mujer, cuándo se deja de ser vieja, cuándo se deja de ser...
... Carolina decía...
...Algo del alma...
Yo dudo que el alma exista... ella no...
Hay unos laberintos en el cerebro en los que uno se pierde, y si empieza a
buscar la salida pude perderse del todo así que es mejor quedarse quieta, no
pensar más allá de lo indispensable.
Yo fui feliz muchas veces ( piensa, cuenta con los dedos ), me enamoré tres
veces, viajé bastante, no puedo quejarme, estudié, me hicieron dos raspajes,
cuando iba a ser el tercero, pensé que no iba a resistir así que tuve un hijo que
es la alegría de mamá y también la mía aunque sea medio salvaje el pobre, el
médico dice que le falta la figura paterna y yo le digo que para eso está el
abuelo y el dice que no es suficiente pero que saben los médicos de cómo vive
una en realidad.
Qué saben de la realidad...
La realidad, en realidad he sido feliz... muy feliz, de chica, de grande...
Pequeña cruel bonita recítame ese poema, por qué estás tan callada?





Me olvidé de todo...
Ella hablaba de su alma y yo creo en los cerebros... el alma es nada...
... nada, nada, nada.
Aunque a veces siento que algo se me infla adentro, y me digo que debe ser el
alma, que puedo estar equivocada.
Y yo quisiera hacer con mi alma un lugar de todos.... desplegarla como un
mantel, colocarla en la mesa, poner platos, tenedores y cuchillos...
Vasos repletos de vino...
Que coman y tomen hasta saciarse, y que haya sol, un sol tranquilo...
... Y sentarla a Carolina en la punta.
Ella comería prolijita, y yo la miraría, y nos miraríamos con complicidad, y ella
sonreiría porque era de poco sonreír.
Y al final cuando los estómagos estén llenos le pediría que, como regalo, recite
el poema más hermoso, el que ella ame más, y se pondría de pie y con esa
voz, sonando en el medio de la nada, nos dejaría a todos extasiados y al
concluir le pediría otro y después otro y yo los repetiría en voz baja para
grabarlos para siempre...
Tengo esa imagen que se me incrusta antes de dormir, como una braza me
quema en la noche...
Tendría que tener alma pero soy cruel.
Sos hija del rigor, si ya sé mamá, prometo comportarme.
Tendría que tener alma... o si la tengo no sé donde está, o en que rincón se me
ha quedado atorada. ( se ríe, una risa seca que se aplaca, se para sobre el
cubo ) ...
Pequeña mía...
Pequeña cruel....
Pequeña cruel bonita.... recitános algo, hacemos silencio y recitános algo...
Por qué será que tengo tantas ganas de hablar de hablar hasta quedarme
seca, sin palabras....
Pequeña cruel bonita, te estamos escuchando...
Hagan silencio, está por declamar...
Marga se pone firme, abre los brazos, los eleva, repite la partitura de gestos del
principio pero con desgano, parece una muñeca desarticulada, a punto de
quebrarse. No abre la boca.
Se tapa con sus manos la desnudez.
Se aquieta.
Baja del cubo, lo abre, una luz débil sale del interior. Ella entra al cubo, se
pliega y cierra la tapa.
Todo queda oscuro.



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