Augusto Boal TEATRO DEL OPRIMIDO Juegos para actores y no actores

Augusto Boal
TEATRO DEL OPRIMIDO
Juegos para actores y
no actores



En revisión



El Teatro del Oprimido es teatro en la acepción más arcaica de la palabra: todos los seres humanos son actores, porque actúan, y espectadores, porque observan. Somos todos espect-actores. El Teatro del Oprimido es una más entre todas las formas de teatro.  Todo el mundo actúa, interactúa, interpreta. Somos todos actores. ¡Incluso los actores! El teatro es algo que existe dentro de cada ser humano y puede practicarse en la soledad de un ascensor, frente a un espejo, en un estadio de fútbol o en la plaza pública ante miles de espectadores. En cualquier lugar... y hasta dentro de los teatros. El lenguaje teatral es el lenguaje humano por excelencia, y el más esencial. Los actores hacen en el escenario exactamente aquello que hacemos en la vida cotidiana, a toda hora y en todo lugar. Los actores hablan, andan, expresan ideas y revelan pasiones, exactamente como todos nosotros en la rutina diaria de nuestras vidas. La única diferencia entre nosotros y ellos consiste en que los actores son conscientes de estar usando ese lenguaje, lo que los hace más aptos para utilizarlo. Los no actores, en cambio, ignoran que están haciendo teatro, hablando teatralmente, es decir, usando el lenguaje teatral, así como Monsieur Jourdain, el personaje de El burgués gentilhombre de Moliere, ignoraba estar hablando en prosa cuando hablaba.  El elemento más importante del teatro es el cuerpo humano; es imposible hacer teatro sin el cuerpo humano. Por esa razón, este libro utiliza los movimientos físicos, formas, volúmenes, relaciones físicas. Nada debe hacerse con violencia o dolor en un ejercicio o juego; al contrario, siempre debemos sentir placer y aumentar nuestra capacidad de comprender. Los ejercicios no deben hacerse guiados por espíritu de competición: debemos intentar siempre ser mejores nosotros mismos, y nunca ser mejo res que los demás.   Quiero recordar que puede ser útil tanto para actores, profesionales y aficionados, como para profesores y terapeutas, y también en el trabajo político, pedagógico o social. Esta edición -¡repito, la más completa!- incluye también una introducción, escrita muchos años atrás, que narra algunas experiencias que viví en los primeros años de mi estancia en Europa, a partir de 1976, e incluso diez años después, cuando volví a instalarme en Brasil. Incluye también una explicación teórica sobre mi método y notas sobre mis primeros trabajos teatrales como director del Teatro de Arena de Sao Paulo, donde comencé mi carrera artística. Éste es uno de mis primeros libros y también, con su revisión y añadidos, uno de los más recientes. Mezcla cosas de un pasado muy remoto con otras de anteayer. Tuvo la trayectoria más larga y tortuosa (¡y afortunada, dicho sea de paso!) de todos mis libros: fue escrito en castellano y publicado en Argentina en 1973, donde yo me encontraba exiliado. Fue traducido al portugués de Portugal -¡no es igual, os lo aseguro!-en 1977; tuvo más de quince ediciones a partir de 1979, cuando, al ser traducido al francés, cambió de nombre: de Doscientos ejercicios y juegos para actores y no actores con ganas de decir algo a través del teatro a, simplemente, Juegos para actores y no actores (¡sin mencionar, en el nuevo título, el número de juegos y ejercicios, que son ahora más de cuatrocientos!). Se revisó totalmente para la primera edición inglesa, de 1995, y ahora-¡vaya paradoja!- se ha vuelto a traducir para esta edición revisada y aumentada, que es una traducción de una traducción aportuguesada traducida al inglés y al francés y traducida de nuevo al portugués de Brasil y ahora al español. Espero hacer con este libro una contribución al teatro actual. Creo que el teatro debe traer felicidad, debe ayudarnos a cono- 22 23cer mejor nuestro tiempo y a nosotros mismos. Nuestro deseo es conocer mejor el mundo en el que vivimos para poder transformarlo de la mejor manera. El teatro es una forma de conocimiento y debe ser también un medio de transformar la sociedad. Puede ayudarnos a construir el futuro, en vez de esperar pasivamente a que llegue. 
La hermosa fábula de Xuá-Xuá, la hembra prehumana que descubrió el teatro.1 La palabra teatro es tan rica en significados -unos complementarios, otros contrapuestos- que nunca sabemos a ciencia cierta de qué estamos hablando cuando hablamos de teatro. ¿De qué teatro estamos hablando? Ante todo, el teatro es un lugar, un edificio, una construcción especialmente proyectada para espectáculos, shows, representaciones teatrales. En ese sentido, el término teatro engloba toda la parafernalia de la producción teatral -escenografía, luz, vestuario, etc.- y a todos sus agentes-autores, actores, directores y otros. Teatro puede ser también el lugar donde se producen algunos acontecimientos importantes, cómicos o trágicos, que estamos obligados a contemplar desde cierta distancia, como espectadores paralizados: el teatro del crimen, el teatro de la guerra, el teatro de las pasiones humanas. Podemos llamar igualmente teatro a los grandes acontecimientos sociales: la inauguración de un monumento, el bautizo de un barco de guerra, la coronación de un rey, un desfile militar, una misa (especialmente la del Papa en el Aterro do Flamengo, con derecho a show musical), un baile (especialmente el de la Isla Fiscal). Esas manifestaciones pueden designarse igualmente con la palabra rito. Puede darse también el nombre de teatro a las acciones repetitivas de la vida cotidiana: represen- 1 El último descendiente de Xuá-Xuá murió después de contarme esta fábula. (N. del A.) la pieza del desayuno, la escena de la salida hacia el trabajo, el acto de trabajar, el epílogo de la cena, el almuerzo épico con toda la familia los domingos, etc. En estos casos, nos comportamos como actores que, en una larga temporada de éxito, repiten siempre el mismo texto, con los mismos compañeros, ejecutando los mismos movimientos, a la misma hora, miles de veces. La existencia humana puede ser una sucesión de mecanizaciones tan rígida y despojada de vida como los movimientos de una máquina. Ese tipo de teatro incrustado en nuestras vidas puede también denominarse ritual profano. Frases como «hacer un drama», «hacer una escena» o, en francés, faire du théátre, se usan para describir situaciones en las que las personas manipulan, exageran o distorsionan la verdad. En este sentido, teatro y mentira son sinónimos. En el sentido más arcaico del término, no obstante, teatro es la capacidad de los seres humanos (ausente en los animales) de observarse a sí mismos en acción. Los humanos son capaces de verse en el acto de ver, capaces de pensar sus emociones y de emocionarse con sus pensamientos. Pueden verse aquí e imaginarse más allá, pueden verse cómo son ahora e imaginarse cómo serán mañana. Por eso los seres humanos son capaces de identificar (a sí mismos y a los demás) y no sólo reconocer. El gato reconoce a su amo, que lo alimenta y acaricia, pero no puede identificarlo como profesor, médico, poeta, amante. Identificar es la capacidad de ver más allá de aquello que los ojos miran, de escuchar más allá de aquello que los oídos oyen, de sentir más allá de aquello que toca la piel, y de pensar más allá del significado de las palabras.  Puedo identificar a un amigo por un gesto, a un pintor por su estilo, a un político por las leyes que vota. Aun en ausencia de una persona, puedo identificar su huella, sus rasgos, sus acciones, sus méritos. Una fábula china muy antigua -diez mil años antes del nacimiento de Cristo- cuenta la hermosa historia de Xuá-Xuá, la hembra prehumana que hizo el extraordinario descubrimiento del teatro. Según esa antigua fábula, fue una mujer, y no un hombre, quien hizo ese descubrimiento fundamental. Los hombres, a su vez, se apoderaron de ese arte maravilloso y, en algunas épocas, llegaron a excluir a las mujeres como actrices: eso fue lo que ocurrió en tiempos de Shakespeare, cuando eran muchachos quienes interpretaban a reinas y princesas. Peor aún, en las representaciones de las tragedias griegas, no se admitía a veces a las mujeres ni siquiera como espectadoras. Por ser el teatro un arte tan fuerte y poderoso, los hombres inventaron nuevas maneras de usar ese descubrimiento esencialmente femenino. Las mujeres inventaron el arte, y los hombres, la tramoya y los artificios: el edificio teatral, el escenario, el decorado, la dramaturgia, la interpretación, etc. Xuá-Xuá vivió hace varios miles de años, cuando las premujeres y los prehombres aún vagaban por las montañas y los valles, a orillas de los ríos y los mares, por bosques y selvas, matando a otros animales para alimentarse, comiendo plantas y frutos, protegiéndose del frío, viviendo en cavernas. Eso fue mucho antes de Neandertal y Cromañón, antes del Homo sapiensy del Homo habilis, que ya eran casi humanos en la apariencia, en el tamaño del cerebro y en su inmensa crueldad. Esos seres prehumanos vivían en hordas para defenderse mejor de los demás animales, tan salvajes como ellos. Xuá-Xuá, que evidentemente no se llamaba así, no tenía ése ni ningún otro nombre, puesto que no se había inventado aún ningún lenguaje hablado o escrito, ni siquiera el protomundo, la primera lengua humana, fuente de todas las demás. Xuá-Xuá era la hembra más hermosa de su horda y Li-Peng, tres años mayor, el más fuerte de los machos. Ellos se sentían atraídos mutuamente, les gustaba estar juntos, nadar juntos, trepar a los árboles juntos, olerse el uno al otro, lamerse, tocarse, abrazarse, practicar el sexo juntos, sin saber a ciencia cierta qué estaban haciendo. Era bueno estar uno al lado del otro. Juntos. Eran felices, tan felices como sólo dos prehumanos podían serlo. Un buen día, Xuá-Xuá sintió que su cuerpo se transformaba: su vientre crecía cada vez más, además de su elegancia. Se volvió tímida, le dio vergüenza lo que le pasaba con su cuerpo, y decidió evitar a LiPeng. Él no comprendía nada de lo que estaba pasando. Su Xuá-Xuá ya no era la Xuá-Xuá que amaba, ni en físico ni en temperamento. Los dos amantes se distanciaron. Xuá-Xuá prefirió quedarse sola, viendo cómo su vientre engordaba. Li-Peng, abandonado, decidió cazar otras hembras, pero sin la esperanza de encontrar a ninguna otra parecida a su primer amor. Triste destino cuando el primer amor es el más completo, el más pleno y total. Una noche, Xuá-Xuá sintió que su vientre se movía: cuando estaba a punto de dormirse, el vientre comenzó a balancearse de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, sin obedecer a su voluntad. Con el paso del tiempo, su vientre se hinchaba cada vez más y se sacudía, involuntario, por causa de los pequeños pies importunos. Li-Peng, desde lejos, observaba a Xuá-Xuá con tristeza y curiosidad. Lo observaba inmovilizado, como un sim ple y bien educado espectador de aquel comportamiento feme nino incomprensible. • Dentro del vientre de su madre, Lig-Lig-Lé -así se llamaba el niño, aun no teniendo ese nombre, ni ningún otro, porque no se había inventado ningún lenguaje (sea como fuere, se trata de una fábula china muy antigua, en la que siempre se permiten y son bienvenidas las libertades y licencias poéticas)-, Lig-Lig-Lé, estaba diciendo, crecía y se desarrollaba. No podía, sin embargo, distinguir los límites de su propio cuerpo: ¿sería la superficie de su piel el límite de su cuerpo, que flotaba en el líquido amniótico como en una piscina de agua tibia? ¿O se extendería hasta los límites del cuerpo de su madre, que lo protegía? ¿Sería eso el mundo, lo que se extendía más allá del cuerpo de su madre? Su propio cuerpo, su madre y el mundo entero formaban, para él, una sola y completa unidad. Él era ellos y ellos eran él. Por esa razón aún hoy, cuando sumergimos nuestros cuerpos desnudos en el agua, en la bañera o en el mar, sentimos nuevamente las sensaciones primeras y confundimos nuestro cuerpo con el mundo entero. ¡Tierra madre! Y ello sucedía de esa forma porque los sentidos del niño aún no estaban totalmente activos. No podía ver porque sus ojos estaban cerrados. No sentía olores porque no había atmósfera en su pequeño mundo cerrado, y, sin aire, no podía respirar. No sentía gusto porque recibía el alimento a través del cordón umbilical y no de su propia boca y su lengua. Tenía pocas sensaciones táctiles porque su piel tocaba siempre el mismo líquido amniótico, siempre a la misma temperatura, y no tenía con qué comparar. En efecto, sabemos que toda sensación es una comparación: podemos entender un sonido porque somos capaces de escuchar el silencio; sentimos los perfumes porque somos capaces de reconocer el mal olor. La primera sensación más clara que el niño tuvo fue oír. Lig-Lig-Lé era estimulado concretamente por el oído. Captaba perfectamente bien ciertos ritmos continuos, algunos sonidos periódicos y algunos ruidos aleatorios. Los latidos cardíacos de su madre y los de su propio corazón eran ritmos continuos, ritmos de base, que lo guiaban y le daban un soporte para integrar todos los demás ruidos y sonidos, así como en una orquesta el ritmo es esencial. Oía su sangre y la de su madre corriendo por sus venas como una música melodiosa, además de los inevitables ruidos gástricos y algunas voces provenientes del exterior. Sus primeras sensaciones fueron acústicas. Y, siendo tan importante la melodía, él era capaz de organizar los sonidos, orquestarlos. La música es la más arcaica de las artes, la que está más profundamente arraigada en nosotros, porque comienza cuando aún estamos en el útero de nuestra madre. Ella nos ayuda a organizar el mundo, aunque no a entenderlo. Es un arte prehuma-no, creado antes del nacimiento. Todas las otras artes son posteriores a la música y sólo aparecen cuando los demás sentidos se desarrollan y se hacen plenos. Al mes, el niño comienza a ver. Inicialmente sombras, que serán más nítidas con el paso del tiempo. Pero ¿qué es lo que nosotros, los adultos, podemos ver? Vemos un torrente infinito de imágenes en movimiento. Por ello necesitamos de las artes plásticas para fijar esas imágenes, para inmovilizarlas, lo que resulta imposible de hacer en el día a día. La fotografía y el impresionismo llegaron posteriormente para inmovilizar el propio movimiento en sí mismo, capturarlo. Paradoja: ¡el movimiento inmóvil! El cine llegó para someterlo, dominarlo. El cine ordena el movimiento. Estas artes miran la realidad desde un punto de vista exterior. La danza, por el contrario, penetra en el movimiento y lo organiza desde su interior, usando los sonidos y los silencios como soporte para esa estructuración visual: la danza traduce el sonido en imágenes, en movimiento: vuelve el sonido visible, palpable. Son éstos los tres sentidos artísticos: el oído, la vista-los principalesy, entre los actores y, ocasionalmente, entre actores y espectadores, el tacto. Los otros dos, el olfato y el gusto, conciernen a la vida animal y cotidiana. Normalmente, ningún espectador lame o huele al elenco. Pero ocurre... Volviendo a nuestra hermosa historia china: unos meses después, durante una mañana soleada, Xuá-Xuá se tumbó a orillas de un río y dio a luz a un niño. Desde lejos, Li-Peng la observaba, escondido detrás de un árbol, incapaz de hacer nada: ¡espectador amedrentado! ¡Era pura magia! Xuá-Xuá miraba a su bebé, sin comprender lo que había surgido de su interior. Aquel cuerpecito minúsculo, que se parecía al suyo, era sin duda una parte suya, que antes estaba dentro de ella y ahora estaba fuera. Madre e hijo eran la misma persona. La prueba concreta de esto era que aquel pequeño cuerpo -parte indisoluble de Xuá-Xuá- incesantemente quería volver a ella, juntar su cuerpo pequeño al cuerpo grande, chupar su seno para recrear el cordón umbilical. Pensándolo así, ella se calmaba: los dos eran ella misma, y ella era los dos. Desde lejos, Li-Peng observaba. Buen espectador. El bebé se desarrolló rápidamente: aprendió a andar solo, a comer otros alimentos, además de la leche de su madre. Se hizo más independiente. Algunas veces, el pequeño cuerpo ya no obedecía al gran cuerpo. Xuá-Xuá se sintió aterrorizada. Era como si ordenase a sus manos que rezasen, y ellas insistiesen en boxear. Como si ordenase a sus piernas que se cruzasen y se sentasen, y ellas insistiesen en andar y correr. Una verdadera rebelión de una pequeña parte de su cuerpo. Una parte pequeña, pero muy querida, muy amada y aguerrida. Ella miraba sus dos «yoes»: el ella-madre y el ella-niño. Los dos eran ella misma; pero la parte pequeña era desobediente, traviesa, malcriada. Detrás de su árbol, Li-Peng observaba el ella grande y el ella pequeña. Guardaba distancia, observando. 30 31Una noche, mientras Xuá-Xuá dormía, Li-Peng, curioso, observaba, pues no llegaba a entender la relación entre Xuá-Xuá y su hijo, y quería crear su propia relación con el niño. Cuando LigLig-Lé se despertó, Li-Peng intentó atraer su atención. Xuá-Xuá aún dormía cuando los dos (padre e hijo) se fueron, como buenos compañeros. Desde el principio Li-Peng supo perfectamente que él y Lig-Lig-Lé eran dos personas diferentes, pues no sabía que éste era su hijo (en definitiva, no veía ninguna relación de causalidad entre los juegos amorosos de la pareja y el nacimiento del bebé). Él era él, y el niño era otro. Enseñó a su hijo a cazar, a pescar, etc. Lig-Lig-Lé estaba feliz. Xuá-Xuá, por el contrario, se sintió desesperada cuando despertó y no vio el pequeño cuerpo a su lado. Lloraba cada vez más y con mayor sufrimiento, porque había perdido una parte muy amada de sí misma. Gritaba sin parar, entre valles y montañas, esperando que sus gritos fuesen oídos, pero Li-Peng y Lig-Lig-Lé estaban demasiado lejos para oírla y, cuando la oían, se alejaban más. No obstante, como pertenecían a la misma horda, Xuá-Xuá reencontró a ambos, padre e hijo, unos días más tarde. Intentó recuperar a su hijo, pero el pequeño cuerpo dijo no, porque ahora él estaba feliz con su padre, que le enseñaba cosas que su madre desconocía. Al oír el perentorio «¡No!», Xuá-Xuá se vio obligada a aceptar que aquel pequeño cuerpo, aun habiendo salido de su vientre, obra suya -¡él era ella!-, era también otra persona con sus propios deseos y voluntad. La negativa de Lig-Lig-Lé a obedecer a su madre la llevó a comprender que ellos eran dos, y no sólo uno. Ella no quería estar junto a Li-Peng; no obstante, ése era el deseo de Lig-Lig-Lé: cada uno había hecho su propia elección. Entonces había dos elecciones posibles, dos opiniones, dos sentimientos diferentes: es decir, dos personas, dos individuos. Ese reconocimiento obligó a Xuá-Xuá a mirarse a sí misma y a verse sólo como una mujer, una madre, una de los dos: la obligó a identificarse e identificar a los otros. ¿Quién era ella? ¿Quién era el hijo y quién era Li-Peng? ¿Dónde estaban y adonde iban? ¿Ycuándo? ¿Yahora? ¿Ymañana? ¿Ydespués? ¿Tendría ella otros hombres, al igual que Li-Peng había tenido otras mujeres? ¿Y serían todos tan predadores como Li-Peng? ¿Qué ocurriría si su vientre creciese otra vez? Xuá-Xuá buscaba respuestas. Se buscaba a sí misma, se miraba: ella y los demás, ella y ella misma; aquí y allá, hoy y mañana. Al perder a su hijo, Xuá-Xuá se encontró a sí misma y descubrió el teatro. ¡Fue entonces cuando se produjo el descubrimiento! Cuando Xuá-Xuá renunció a tener a su hijo totalmente para sí. Cuando aceptó que él era otro, otra persona. Ella se vio separándose de una parte de sí misma. En ese instante fue al mismo tiempo actriz y espectadora. Actuaba y se observaba: era dos personas en una sola -¡ella misma! Era espect-actriz. Del mismo modo que todos somos espect-adores. Descubriendo el teatro, el ser se descubre humano. El teatro es eso: ¡el arte de vernos a nosotros mismos, el arte de vernos viéndonos! 32 33Capitulo 1 El Teatro del Oprimido en EuropaIntroducción (1977-1979) En las páginas que siguen, contaré algunas experiencias realizadas en algunos países de Europa, al comenzar mi exilio en ese continente1 . Todas las experiencias fueron precarias, hechas con poco tiempo. Dos semanas en Portugal, una en París, dos en Estocolmo, y cinco días en Godrano, pequeña aldea de Sicilia, cerca de Palermo. Esas experiencias relatan mis primeros contactos con el trabajo teatral europeo. Son aún experiencias tímidas e iniciales, tentativas. En mis libros posteriores, publicados en Brasil por la editorial Civilizacáo Brasileira, adquieren una nueva dimensión, principalmente en Teatro legislativo, que cuenta mi experiencia más reciente como concejal de Río de Janeiro: ¡transformar el deseo en ley! (¡Trece deseos surgidos del pueblo, a través del teatro, hoy se han convertido en ley!), y en Arco iris del deseo, que desarrolla las técnicas introspectivas, subjetivas del Teatro del Oprimido. ¡Leedlos todos! En esos países, sólo había tiempo para explicar a los participantes de los talleres o de los eventuales espectáculos el funcionamiento de las diferentes técnicas, sin hacer, no obstante, un análisis más profundo. Los grupos que trabajaban conmigo estaban formados por personas de distintas profesiones e intereses. Y el objetivo de esos talleres era simplemente informativo. Por ello, intenté seguir siempre el mismo esquema básico: a) Dos días de trabajo de integración del grupo, con ejerci- 1 Esta introducción fue escrita en los primeros meses de mi exilio europeo, y refleja las preocupaciones (mías, nuestras) de la época. El mundo era muy diferente de éste en el que hoy vivimos. ¡Ysi no hacemos algo, irá a peor! (N. del A.) 37cios, juegos y discusiones sobre la situación política y económica en América Latina, así como sobre el teatro popular existente en algunos de nuestros países. Los participantes de los grupos con los que trabajaba conocían poco de nuestra realidad. En París, los actores provenían de varios grupos (Aquarium, Z, La Grande Cuillére, Carmagnole, La Tempéte). En Estocolmo, eran actores, además de los espectadores del Festival Escandinavo de Skeppholm (suecos, noruegos, finlandeses, daneses e inmigrantes). En Portugal, gente de todos los lugares; solamente en Godrano los actores eran de un mismo grupo. Esas personas querían saber de dónde venía yo, qué hacía, y no tenían, en general, ninguna información más precisa sobre las dictaduras latinoamericanas de aquella época. Al comenzar mi trabajo en Europa, el Teatro del Oprimido se presentaba como un método latinoamericano. Sólo muchos años más tarde se separó de sus orígenes geográficos y culturales, principalmente a partir de la creación de la serie de técnicas introspectivas del Arco iris del deseo, totalmente elaboradas en Europa. Aun cuando se trata de grupos homogéneos, creo que esa introducción es igualmente necesaria. Los actores tienen que trabajar con sus cuerpos para conocerlos mejor y volverlos más expresivos. Los ejercicios usados los dos primeros días fueron los que describo en el segundo capítulo de este libro. Cuando más tarde presentamos nuestros espectáculos al público, iniciamos las sesiones con los mismos ejercicios para que los espectadores estableciesen una relación de confianza con nosotros, prescindiendo de sus inhibiciones. b) Durante los dos días siguientes, seguíamos»haciendo ejercicios y juegos, e iniciábamos la preparación de escenas de Teatro Invisible y de Teatro Foro. 38 c) El quinto día, presentábamos las escenas del Teatro Invisible y, el sexto, las del Teatro Foro. El contacto con el público, en el caso del Teatro Foro, se establecía siempre siguiendo la misma secuencia: ejercicios, juegos, Teatro Imagen y, por fin, escenas de Teatro Foro. El grupo o los espectactores eran quienes siempre proponían los temas. Jamás me permití imponer, ni siquiera proponer, acción alguna. Tratándose de un teatro que se pretende liberador, es indispensable permitir que los propios interesados propongan sus temas. Como el tiempo de preparación era corto, no llegábamos a producir piezas enteras, sino sólo algunas escenas y, aun así, improvisadas. En aquella época, utilizábamos técnicas muy sencillas, casi intuitivas. Más tarde, desarrollamos otras más elaboradas y complejas, especialmente en el Arco iris del deseo, que trata de las opresiones interiorizadas. Las de este relato, no obstante, son de 1976. La llamada imagen de transición tenía por objeto ayudar a los participantes a pensar con imágenes, a debatir un problema sin el uso de la palabra, sirviéndose sólo de sus propios cuerpos (posturas corporales, expresiones faciales, distancias y proximidades, etc.) y de objetos. Aquí presentamos un relato sencillo de algunas de esas primeras experiencias. Imagen de transición (los comienzos del Teatro Imagen) a) Se pide que los espect-actores, como si fuesen escultores, esculpan un grupo de estatuas, es decir, imágenes formadas por los cuerpos de los demás participantes y por objetos encontrados en el local, que revelen visualmente un pensamiento colectivo, una opinión generalizada, sobre un tema dado. Por ejemplo: en Francia, el desempleo; en Portugal, la familia; en Suecia, la opresión sexual masculina y femenina. Uno tras otro, los espect-actores muestran sus estatuas. Uno de ellos se adelanta y construye su imagen: si el público no está de acuerdo, un segundo espectactor remoldeará las estatuas. Si el público aún no coincide, otros espect-actores podrán modificar, en parte, la estatua base (inicial), o completarla, o hacer otra completamente diferente, que será trabajada por otros participantes. Cuando finalmente haya un acuerdo, tendremos la imagen real, que es siempre la representación de una opresión. b) Se pide, esta vez, que los espect-actores construyan una ima gen ideal, en la cual la opresión haya desaparecido, y que repre sente la sociedad que se desea construir, el sueño: imagen en la cual los problemas actuales hayan sido superados. Son siempre imágenes de paz, tranquilidad, amor, etc.: imagen ideal. c) Se vuelve a la imagen real, y comienza el debate: cada espect-actor, a su vez, tiene derecho a modificar la estatua real, a fin de mostrar visualmente cómo será posible, a partir de esa realidad concreta, crear la realidad que deseamos: cómo será posible pasar de esa imagen, que es la de la realidad actual, a aquella otra, la imagen ideal, que es lo que deseamos. Se construyen así las imágenes de transición. d) Los espectactores deben expresarse con rapidez, no sólo para ganar tiempo, sino principalmente para evitar que piensen con palabras y en consecuencia transformen o traduzcan sus palabras en representaciones concretas. Debe tenderse a que el espect-actor piense con sus propias imágenes, que hable con sus manos, como un escultor. Finalmente, se pide a los actores que están interpretando a las estatuas que ellos mismos modifiquen la realidad opresiva, en cámara lenta o mediante movimientos intermitentes. Cada estatua (actor) debe actuar como lo haría el personaje que encarna, y no como actuaría ella misma, revelando su propia personalidad. Sus movimientos serán los movimientos del deseo del personaje-estatua, y no los suyos propios.






Teatro Invisible



Que quede claro: ¡el Teatro Invisible es teatro! Cada pieza debe tener un texto escrito, que servirá de base para la parte llamada foro. Ese texto se modificará inevitablemente según las circunstancias para adaptarse a las intervenciones de los espectactores.
El tema elegido debe ser atractivo, de interés para los futuros
espect-actores. A partir de ese tema, se estructura una pequeña
pieza. Los actores deben interpretar a sus personajes como si
estuviesen en un teatro tradicional representando para espectactores
tradicionales. No obstante, cuando el espectáculo esté
listo, se representará en un lugar que no es un teatro y para
espectadores que no saben que son espectadores. Para esa experiencia
europea (en 1976 y 1977), hicimos espectáculos en el
metro de París, en los ferrys, en los restaurantes y calles de
Estocolmo, y hasta en el escenario de un teatro donde yo daba
una conferencia.
Repito una vez más: en el Teatro Invisible, los actores deben
interpretar como verdaderos actores, siguiendo al máximo el
método de Stanislavski.


Ejemplos
1. Abuso sexual
Ese espectáculo invisible se montó tres veces en el metro de
París, en el trayecto Vincennes-Neuilly, en julio de 1976, cuando
dirigí mi primer taller de Teatro del Oprimido en Francia, para
actores del complejo de teatros de la Cartoucherie de Vincen-
nes. El teatro elegido era siempre el último vagón antes del de primera
clase (posteriormente suprimida por el gobierno socialista, en 1981), en
la parte central del tren.



I
a
acción
El grupo (menos dos actores) subió en la primera estación. La
representación como tal comenzaba a partir de la segunda estación: dos
actrices, de pie, quedaron cerca de la puerta central. Una tercera actriz,
la víctima, se sentó al lado del actor tunecino, en un asiento cercano a la
puerta. Un poco más atrás se quedó la madre con su hijo, ambos actores.
Había otros actores dispersos por el vagón. En las dos primeras
estaciones, todo transcurriría normalmente. Los actores leían el
periódico o entablaban conversación con los pasajeros, etc.


2
a
acción
En la tercera estación entró el actor que hacía de agresor, el cual debía
sentarse junto a la víctima, o quedarse de pie a su lado en caso de no
haber asiento libre. Pasado un rato, comenzó a apoyar su pierna en la de
la muchacha, quien protestó inmediatamente. El agresor alegó que había
sido sin querer, que no había pasado nada. Nadie tomó partido por la
víctima. Un poco más tarde, el agresor atacó de nuevo: además de apoyar
la pierna, pasó ostensiblemente su mano por el muslo de la víctima.
Ella reaccionó indignada, pero nadie la defendió. Entonces decidió
quedarse de pie. El tunecino aprovechó la oportunidad para defender... al
agresor, argumentando que las mujeres protestan por cualquier cosa y
ven agresiones sexuales en cualquier incidente trivial. Las dos actrices
Solamente observaban, silenciosas, con expresión desolada. Concluyó
así la segunda acción.

3
a
acción
En la quinta estación entró otro actor, el agredido; un actor realmente
muy guapo o, por lo menos, el más guapo que conseguimos en nuestro
elenco. Bastó que entrase para que las dos actrices que estaban cerca de
la puerta, una feminista y su amiga, hablasen en voz alta sobre la belleza
del muchacho. Un rato después, la feminista fue hasta el agredido y le
preguntó la hora; él respondió. Ella preguntó en qué estación bajaría y él
protestó:
-¿Te conozco de algo? ¿Te pregunto acaso yo a ti en qué estación vas
a bajar? ¿Qué quieres?
-Si me lo hubieses preguntado, habría respondido: voy a bajar en
République y, si quieres bajar conmigo, podremos pasar un buen rato
juntos.
Mientras hablaba, acariciaba al muchacho, bajo la mirada sorprendida
de los otros pasajeros, que apenas podían creer una escena tan insólita.
El muchacho intentaba escabullirse, pero ella se lo impedía:
-Eres muy guapo, ¿sabes? Y tengo unas ganas locas de darte un beso.
El agredido intentaba escapar, pero estaba preso entre la feminista y
su amiga, que también reclamaba el derecho a besarlo. Esta vez, los
pasajeros tomaron partido... contra las mujeres.
Por entonces muchos pasajeros estaban interviniendo directamente en
la acción. El agresor de la primera escena asumió la defensa del
agredido. La víctima se puso del lado de las feministas, alegando que, si
no la habían defendido unos minutos antes, no había razón ahora para
defender al agredido. Si un hombre tiene derecho a asediar a una mujer,
ella también lo tiene a meterle mano a un hombre si éste la atrae de
alguna forma.
514
a
acción
La víctima, la feminista y su amiga decidieron atacar juntas al primer
agresor, que huyó, perseguido por ellas con la amenaza de quitarle los
pantalones. Los otros actores siguieron en el vagón para escuchar lo que
decían los pasajeros y también para orientar un poco la conversación
sobre la estupidez del abuso sexual en el metro de París o en donde
fuere.
Para asegurarse de que todo el vagón era consciente de lo que pasaba,
la madre preguntó a su hijo qué había ocurrido. El muchacho, que
actuaba como testigo de la escena, contó en voz alta todo lo que había
visto (de modo que los demás pasajeros pudiesen oírlo). Funcionó como
una especie de locutor deportivo, dando detalles que los pasajeros no
habían podido ver bien.
En el transcurso de las escenas, hubo episodios muy curiosos, como
el de la señora que exclamó:
-¡Ella lleva razón, ese muchacho es guapísimo y nosotras deberíamos
tener también ese derecho!
O el de un señor que defendió con vehemencia el derecho masculino:
-¡Es una ley de la naturaleza! Si ante una mujer guapa un hombre no
reacciona es que algo falla...
Para él, el asedio masculino era eso: una ley de la naturaleza, pero el
mismo gesto en una mujer no sería natural sino una aberración. Peor
aún, otro hombre añadió que si una mujer es agredida sexualmente algo
habrá hecho ella: ¡la culpa es siempre de la mujer, que es quien siempre
provoca! Uno de los hombres que defendían esa extraña teoría iba
acompañado precisamente de su mujer. El tunecino no perdió el tiempo:
-¿Opináis entonces que los hombres tienen derecho a meterles mano
a las mujeres en el metro?
-Sí, eso creo. ¡Ellas provocan! -respondió el hombre.
-Discúlpeme entonces: exactamente era eso lo que pensaba hacerle a
su mujer -e hizo ademán de acariciarla. Poco faltó para que se armase la
gresca. El tunecino tuvo que disculparse y bajar antes de la estación
prevista.
En una de esas representaciones, el escándalo fue tan grande que el
metro se detuvo en la siguiente estación y los pasajeros bajaron y fueron
a ver qué ocurría. Sin embargo, los protagonistas (el agresor, la víctima,
la feminista y su amiga) se quedaron acorralados en un rincón de la
estación. No estaban preparados para ese incidente, esa prolongación del
espectáculo, porque sólo tenían un texto escrito para el tiempo exacto
entre las dos estaciones. Eso hizo que improvisasen unos cinco minutos,
sin ningún plan preconcebido, y con los espect-actores/pasajeros
exigiendo que la víctima se adelantase y le quitase la ropa al agresor.
En esa escena, el tema de la pieza estaba bien claro: ni hombres ni
mujeres tienen derecho a agredir a nadie. Sin embargo, para que esa
pieza tenga una dimensión política, ¡es necesario, como ya he dicho,
que cincuenta grupos la interpreten ciento cincuenta veces el mismo día
en la misma ciudad! En esas condiciones, puede ser que los abusos de
esa naturaleza se acaben o, al menos, disminuyan, o que los agresores
teman la posibilidad de transformarse ellos también en víctimas.
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2. El bebé de la rana Silvia
Durante el Festival de Skeppsholm, en Estocolmo, trabajé con muchos
grupos diferentes. A todos les conté mi experiencia en París y ellos
también quisieron hacer Teatro Invisible en el metro. Preparamos
muchas escenas y elegimos el día 10 de julio, día de muchos
espectáculos en el festival, para nuestra primera presentación.
La noticia se difundió rápidamente y, aunque trabajábamos
con grupos reducidos (cada uno con un máximo de treinta participantes)
 muchas personas acabaron sabiendo lo que haríamos.
Resultado: a la mañana siguiente, el Svenska Dagbladet, uno de
los principales periódicos de Suecia, publicó mi foto con un
enorme titular que anunciaba la premiére del Teatro Invisible en
el metro de Estocolmo y, para colmo, aconsejaba a los pasajeros
«que no se sorprendieran con esta nueva expresión teatral...».
¡Decidimos cambiar de «teatro»! Estocolmo (stock-holm, la isla
de los pilares) es un archipiélago. Catorce islas en el centro y más
de mil en toda la extensión de la «ciudad archipiélago». Los
ferrys son un medio de transporte importante y eficaz. Decidimos
entonces que nuestra presentación sería en un ferry.
Se había previsto que la presentación se produjese, más o
menos, a la misma hora que estaba prevista para el nacimiento del
hijo de la reina Silvia. El grupo me había contado que había un
descontento general, por causa del costo de la reforma del hospital
donde debería nacer el príncipe o princesa. Se designaron cuatro
médicos para observar y asistir a la parturienta real. La asistencia
médica sueca ha sido una de las mejores del mundo, pero muchos
suecos se quejan de las insuficiencias en ese campo. < 1- acción Una joven embarazada (con una barriga postiza) discutía con una amiga y manifestaba su gran admiración por la reina Silvia y su creciente ansiedad ante el nacimiento del heredero real. Hablaba del bebé de la reina, pero no del suyo, que también estaba a punto de nacer. Acumulaba todos los elogios imaginables sobre la familia real. Un actor, que interpretaba a un pasajero cualquiera, expresó su desacuerdo. Detalles sobre el coste de la vida, los salarios, los beneficios con los que contaba la familia real, república contra monarquía, medicina y socialismo, etc. 2 a acción s4,; :, , La joven embarazada comenzó a sentir los dolores del parto. Inmediatamente, se presentó un actor, que interpretaba a un médico, y se ofreció para ayudarla. Ella rechazó su ayuda: -¿De dónde viene? ¿En qué universidad ha estudiado Medicina? ¿Cuál es su especialidad? -Vengo del hospital donde trabajo por la noche. Ya he atendido veinte partos hoy, y uno más no me dará ningún trabajo... -Precisamente por eso no quiero que me ayude. Cuando tuve mi primer hijo, el médico que me atendió estaba tan cansado que acabó haciéndome una cesárea innecesaria, sólo porque quería terminar cuanto antes y no perder tiempo [dicho sea de paso, eso había ocurrido realmente con la actriz]. Ahora quiero que me atienda uno de los cuatro médicos de la reina... ya sabéis, llevan semanas esperando, sin hacer nada, deben de estar bien descansados ahora. ¿Quién podrá llevarme? ¡Quiero que alguien me lleve a ver a uno de los cuatro médicos de la reina y no me convenceréis de lo contrario! La escena continuó con la discusión entre actores y espectactores sobre el sistema hospitalario sueco, que era el asunto de la pieza. La mitad de los pasajeros se adhirió vivamente al debate, y la otra mitad lo siguió con bastante atención. 3 a acción En la línea Djugarden-Slussen, el trayecto es exactamente de siete minutos, el tiempo de duración del espectáculo. Cuando el barco llegó a puerto, la tripulación ya había contactado con el hospital por radio, y una ambulancia estaba esperando para atender a 54 55nuestra joven embarazada. Dado que, para mi sorpresa como brasileño, los actores ya habían previsto que esto podría ocurrir, teníamos también un coche a nuestra disposición, y la joven embarazada pudo renunciar a la ambulancia e irse en compañía de sus amigos, mientras que, en el puerto, continuaba la discusión. 3. Raüsmo I: el griego « ; H 1 ; Este espectáculo se representó en dos restaurantes diferentes, ambos al aire libre (era en verano). El tema propuesto por los actores parece tener realmente gran importancia en Suecia, donde el prejuicio contra los extranjeros es grande. «Ojo de Perro» es el nombre que se da a los extranjeros que no tienen los ojos azules, color dominante en la mayor parte de la población nativa del país. • 1* acción »¡ , Una mujer y su marido, sentados a la mesa de un restaurante, discuten en voz alta. Ella reprocha la excesiva admiración de su marido por otras mujeres, el hecho de que no la ayude en casa, que no cuide de sus hijos, etc. Él intenta defender sus derechos de hombre. 2 a acción
Una joven, amante del marido, se sienta a otra mesa. El marido
deja a su mujer, a pesar de las protestas, y va a sentarse con la
amante.



3
a
acción
Entra un joven griego buscando un lugar para sentarse. La mujer
lo invita a sentarse con ella e intenta seducirlo, con el consiguiente
asombro del joven.
4
a
acción
El marido, al ver a su mujer acompañada, vuelve a su lado e
intenta echar al griego, a quien ataca verbalmente aludiendo a su
nacionalidad. La mujer exige al griego que se quede con ella. El
camarero se ve obligado a intervenir, porque el marido le ordena
que eche al griego del restaurante, mientras que la mujer quiere
que eche, en cambio, a su marido. La discusión se extiende por
todo el restaurante, animada. El marido se irrita no por el hecho de
que su mujer esté con otro hombre, sino porque éste era... un
griego. Ylo dice en voz alta ante todos los presentes; a muchos les
parece natural...
Las dos veces en que se realizó la escena, la participación del
público fue muy intensa. La segunda vez, yo estaba sentado al
lado de un periodista sueco que cubría la historia. En una mesa
más distante, había algunos de sus amigos. Según él, todos se
decían antirracistas, y esta escena racista estaba ocurriendo
delante de ellos. No obstante, fueron los únicos que no quisieron
participar de la discusión. Eran antirracistas en teoría: en la
práctica, lo importante era comer... Ese día no se discutió sólo
sobre el racismo, sino también sobre el derecho de una mujer
casada a vengarse de su marido.



4. II: la mujer negra
A una segunda señal mía, todos los actores abandonaron el debate,
subieron al escenario y les indiqué que agradeciesen los aplausos del
público, como en un espectáculo convencional. Sólo en este momento el
público entendió que se trataba de una escena de Teatro Invisible. De
esta forma, se comprendió mejor en qué consistía este método de trabajo
teatral. Ya no era necesario decir nada más, y pasamos a la etapa
siguiente...
7 Teatro Invisible en la televisión
En 1988, Cecilia Thumim y yo dirigimos una serie de escenas de Teatro
Invisible en la TV Mánchete, dentro de un programa llamado Aventura,
dirigido por Fernando Barbosa Lima. Cada domingo presentábamos una
escena de entre diez y quince minutos de duración, y utilizamos varios
esbozos que ya habíamos probado con el CTO-Rio y también en otros
países. Entre éstos estaba «el negro que se vende»: un actor negro con
un cartel en el que se leía su nombre, edad, utilidades generales y... precio:
el hombre quería venderse como esclavo. Representamos la pieza
en la feria de Leme. Otros actores protestaban contra la venta, aunque el
negro alegase que un esclavo en el siglo XIX vivía mejor que un obrero
no cualificado de hoy; una mujer intervino diciendo que otras personas
estaban en peor situación que la de él y no se quejaban: era lo que
faltaba para que esas personas comenzasen a protestar, apoyando al
negro. Finalmente, entraba en escena (digo, en la feria) un comprador
que se llevaba consigo al negro. El debate continuaba durante más de
una hora. En la televisión recibíamos siempre muchas cartas comentando
el tema.
Además de ésas, hubo muchas otras escenas, como la de la mujer que
ofrecía una botella de vino a un joven que protestaba y provocaba una
discusión sobre los derechos del hombre y la mujer en cuanto a
seducción; la de la mujer con el collar de perro en el cuello; la del
muchacho que quería vestirse con falda y blusa en el mercado del Saara
-apareció la policía, pero el publico defendía con firmeza el derecho del
muchacho-, y así sucesivamente.
En el programa, yo siempre insistía en que no se trataba de ninguna
variante de la Cámara indiscreta. En el Teatro Invisible, existe una
pieza que se desarrollará incluso sin la participación
64 65de los espectadores. Éstos, a su vez, no son obligados ni inducidos a
entrar en escena: entran si quieren y cuando lo deseen. Y nunca hacemos
nada que ponga en ridículo a los participantes o que les haga revelar más
de lo que desean.
 1 Teatro Foro En el Teatro Invisible, el espectador se vuelve protagonista de la acción, un espectactor, sin siquiera ser consciente de ello. Es el protagonista de la realidad que ve, pero ignora su origen ficticio: actúa sin saber que lo hace, en una situación que, en sus aspectos fundamentales, ha sido ensayada... y en la que no ha participado. Por ello es esencial ir más allá y hacer que el público participe de una acción dramática con pleno conocimiento de causa. Para animarle a participar es necesario, primero, que el tema propuesto sea de su interés; después, hace falta calentarlo con ejercicios y juegos. El Teatro Imagen es una herramienta esencial para implicar al espectador, estimulando su creatividad. Antes de ir a Europa, ya había hecho mucho Teatro Foro en varios países de América Latina, pero siempre como taller, nunca como espectáculo. En América Latina, el público era, en general, poco numeroso, aunque homogéneo; los espect-actores eran siempre trabajadores de una misma fábrica, habitantes de la misma manzana, fieles de la misma iglesia, estudiantes de una misma universidad, etc. En Europa, además de ese tipo de taller foro, hice, a comienzos de mi exilio en ese continente, presentaciones para centenares de personas totalmente desconocidas entre sí. Como es natural, cuando se presenta una pieza foro para un publico heterogéneo, es normal que el tema sea más general y abarcador. En América Latina, la mayoría de las piezas que hicimos 66 67tenían un estilo muy realista, se referían a una situación conocida por todos, y se desarrollaban en un local igualmente reconocible; ya en Europa, las escenas tienden al simbolismo, como en el caso de Portugal, en un trabajo sobre la reforma agraria (véase la página 74). Las reglas del juego El Teatro Foro es un tipo de lucha o juego y, como tal, tiene sus reglas. Pueden modificarse, pero siempre existirán, para que todos participen y surja una discusión profunda y fecunda. Debemos evitar el foro salvaje, en el que cada uno hace lo que quiere y representa a quien se le ocurra. Las reglas del Teatro Foro fueron descubiertas y no inventadas, y son necesarias para que se produzca el efecto deseado: el aprendizaje de los mecanismos por los cuales se produce una situación opresiva, el descubrimiento de tácticas y estrategias para evitarla y el ensayo de esas prácticas. Dramaturgia 1. El texto debe caracterizar claramente la naturaleza de cada personaje, identificarlo con precisión, para que el espect-actor reconozca la ideología de cada uno. Existen muchas formas y estilos en teatro, y todas son buenas y eficaces, pero todas tienen igualmente sus limitaciones: el Teatro Foro se aplica al estudio de situaciones sociales bien cla*ras y definidas: las opresiones interiorizadas deben estudiarse con las técnicas del Arco iris del deseo. 2. Las soluciones propuestas por el protagonista dentro de la estructura de la pieza que servirá de modelo al debate-foro, deben contener por lo menos un fallo político o social que deberá analizarse durante la sesión de foro. Estos errores deben expresarse claramente y ensayarse con cuidado, en situaciones bien definidas. Esto ocurre porque el Teatro Foro no es teatropropaganda, no es el viejo teatro didáctico; al contrario, es pedagógico, en el sentido de que todos aprendemos juntos, actores y público. La pieza -o modelo- debe presentar un error, un fallo, para estimular a los espect-actores a encontrar soluciones y a inventar nuevos modos de enfrentarse a la opresión. Planteamos preguntas, pero es cosa del público aportar buenas respuestas. 3. La pieza puede ser realista, simbolista, expresionista, de cualquier género, estilo, forma o formato, excepto surrealista o irracional, porque el objetivo es discutir sobre situaciones concretas, usando para ello el lenguaje teatral. Puesta en escena 1. Los actores deben tener una expresión corporal que transmita con claridad las ideologías, el trabajo, la función social, la profesión, etc., de sus personajes, a través de sus movimientos y gestos. Es importante que los personajes realicen acciones y hagan cosas significativas, sin las cuales los espect-actores, al sustituir a los personajes, tenderán a sentarse en sus sillas y a hacer foro sin teatro: sólo hablando (sin acciones) como una radio foro. Es importante que todos los movimientos y gestos sean significantes con significados, sean verdaderamente acción dramática y no pura actividad física, sin significados. 68 692. Cada escena debe encontrar la expresión exacta del tema que aborde. Se debe llegar preferentemente a esa expresión de común acuerdo con los participantes. 3. Cada personaje debe representarse visual-mente, de manera tal que se le reconozca con independencia de su discurso hablado, y el vestuario debe contener elementos esenciales para el personaje, de modo que los espect-actores puedan también utilizarlos cuando sustituyan a los actores, y ser de fácil comprensión. . El espectáculo como juego El espectáculo es un juego artístico e intelectual entre artistas y espectactores. Es necesario que el comodín o animador explique a los espectadores las reglas del juego y los invite a hacer algunos ejercicios de calentamiento y de comunión teatral. 1. En un primer momento, en el espectáculo, que se representa de manera convencional, se muestra una determinada ima gen del mundo. Las escenas deben contener el conflicto que se desea resolver, la opresión que se desea combatir. 2. Se pregunta, a continuación, si los espect-actores están de acuerdo con las soluciones propuestas por el protagonista. Probablemente dirán que no. Se informa al público que el espectáculo se repondrá, tal como la primera vez. El juegolucha está en la tentativa de los actores tíe reponer el espec táculo como antes y en el esfuerzo de los espectadores por modificarlo, presentando siempre nuevas soluciones posibles y viables, nuevas alternativas. En otras palabras, los actores representan una determinada visión del mundo y, en consecuencia, intentarán mantener este mundo tal como es, haciendo que las cosas sigan exactamente de la misma manera..., a menos que un espectactor pueda intervenir y cambiar la aceptación del mundo tal como es por una visión del mundo tal como debería ser. Hace falta crear cierta tensión en los espect-actores; si nadie cambia el mundo, éste quedará como está, y si nadie cambia la pieza, ella también quedará tal como es. 3. Se informa a los espectadores de que su primer paso es ocupar el lugar del protagonista cuando está cometiendo un error u optando por una alternativa falsa o insuficiente, y buscar una solución mejor para la situación que presenta la pieza. El espect-actor debe acercarse al espacio donde la escena se desarrolla y gritar «¡Alto!». Los actores deberán suspender inmediatamente la escena, inmovilizándose en sus lugares. Luego, el espect-actor debe decir desde dónde quiere que se reanude la escena, indicando una frase, momento o movimiento a partir del cual se ha de retomar la acción. La pieza recomienza en el punto indicado, teniendo ahora al espectador como protagonista. 4. El actor sustituido no se quedará totalmente fuera de juego, debiendo permanecer como una especie de ego auxiliar, a fin de animar al espect-actor y corregirlo, en caso de que éste eventualmente se equivoque en algo esencial. En Portugal, por ejemplo, una campesina que sustituyó a la actriz que hacía el papel de una propietaria se puso a gritar: «¡Viva el socialismo! ¡Viva el socialismo!». La actriz ego auxiliar tuvo que expli- 70 71carie que, en general, los propietarios no son entusiastas del socialismo... 5. A partir del momento en que el espect-actor toma el lugar del protagonista y propone una nueva solución, todos los demás actores se transforman en agentes de opresión -o, si ya ejercían esa opresión, la intensifican, a fin de mostrar al espect-actor lo difícil que será transformar la realidad-, salvo, claro está, los personajes aliados del protagonista. El juego consiste en esa lucha entre el espect-actor -que intenta una nueva solución para cambiar el mundo- y los actores que intentan oprimirlo, como sería el caso en la realidad verdadera, obligarlo a aceptar el mundo tal como es. 6. Está claro que el objetivo del foro no es ganar, sino permitir que aprendamos y nos ejercitemos. Los espect-actores, poniendo en escena sus ideas, se ejercitan para la acción en la vida real; y actores y público, actuando igualmente, toman conocimiento de las posibles consecuencias de sus acciones. Acaban conociendo el arsenal de los opresores y las posibles tácticas y estrategias de los oprimidos. El foro es un juego, es lúdico, una manera rica de aprender los unos con los otros. 7. Si el espect-actor renuncia, o agota las acciones que tenía planeadas, sale del juego; el actor-protagonista retoma su papel, y el espectáculo caminará naturalmente hacia el final conocido. Otro espect-actor podrá aproximarse a la escena y decir «¡Alto!», indicando desde dónde desea que se reanude la pieza -como en una cinta de vídeo, en la que podemos ir hacia delante o hacia atrás-, para intentar una nueva solución, o tantas cuantas fueren las intervenciones de los espect-actores. La pieza se reanudará siempre a partir del punto que el espectactor desee examinar. Después de cada intervención, el animador o comodín (que es el maestro de ceremonias del espectáculo) deberá hacer un claro resumen del significado de cada alternativa propuesta, así como preguntar al público si algo se le escapa o si alguien no está de acuerdo: no se trata de ganar la discusión, sino de aclarar pensamientos, opiniones y propuestas. 8. En un determinado momento, algún espect-actor podrá romper con la opresión impuesta por la estructura de la pieza e improvisada por los actores. Entonces los actores deberán abdicar de sus personajes, ya sea uno a uno o todos juntos. En ese caso, otros espect-actores serán invitados a ocupar los lugares de los actores, con el fin de demostrar nuevas formas de opresión que los actores tal vez desconozcan. Ése es el juego del espect-actor-protagonista contra los espect-actoresopreso-res. La opresión se somete al examen de los espect-actores, que también discuten (a través de sus acciones) los medios para combatirla. Todos los actores, fuera de escena, continúan trabajando como egos auxiliares, y cada uno de ellos debe ayudar y estimular al espect-actor correspondiente a su personaje. 9. Uno de los actores debe ejercer también la función de animador. Le corresponde explicar las reglas del juego, corregir errores y estimular a unos y otros a interrumpir la escena e intervenir: si los espectadores no pueden cambiar el mundo, todo quedará como está. Y si lo quieren cambiar -pues nadie va a hacerlo en su lugar-, deben comenzar por ensayar los cambios, cambiando las imágenes que la pieza-foro les presen- 72 73ta: es un ensayo, un entrenamiento. Siempre estaremos mejor preparados para enfrentar una acción futura necesaria si la ensayamos hoy, en el presente. 10. Nadie debe imaginar soluciones milagrosas: las estrategias propuestas y el conocimiento adquirido en este proceso son las estrategias propuestas por el grupo que practica esa sesión de Teatro Foro, y el conocimiento del que este grupo es capaz. Tal vez al día siguiente otro grupo, con otras personas, llegue a propuestas diferentes y a otros conocimientos. El animador no es un conferenciante, no es el dueño de la verdad. Su trabajo consiste en hacer que las personas que saben un poco más expongan su conocimiento, y los que vacilan se atrevan un poco más, mostrando aquello de lo que son capaces. Cuando el «foro» termina, los espectadores pueden quedar insatisfechos y querer continuar la discusión, sobre todo si el tema tratado no es urgente; si ése fuera el caso, si se tratase de una acción que habrá de practicarse al día siguiente, entonces es preciso proponer un modelo de acción para el futuro, que habrá de ser interpretado por los espectactores que, al día siguiente, participen de esa acción. Es un entrenamiento, un ensayo, una forma de fortalecerse. Ejemplos de Teatro Foro 1. La reforma agraria vista desde el banco de una plaza En Portugal, después del 25 de abril de 1974, el pueblo emprendió, por sí mismo, la reforma agraria. No esperaron que la ley fuese aprobada; simplemente ocuparon las tierras improductivas y las convirtieron en productivas. En 1977-1978, el gobierno pretendía crear una ley agraria que modificara las conquistas populares en ese sentido, devolviendo las tierras a sus antiguos propietarios (que no hacía uso de ellas). I a acción ) La escena se desarrolla en dos bancos de una plaza. Un hom bre, el latifundista, descansa plácidamente sobre los dos ban cos. Aparecen siete hombres y mujeres cantando Grandula Vila Morena, de José Afonso, canción de protesta que se usó como señal de inicio de la insurrección militar que puso fin a los cincuenta años de dictadura de Salazar y Caetano. Desa lojan al latifundista de uno de los bancos; sin embargo, un banco es demasiado pequeño para todos y ellos no se sienten a gusto.

 2* acción Todos se ponen a trabajar, haciendo la mímica del trabajo de la tierra, cantando otras canciones populares, mientras discuten sobre la necesidad de llevar su conquista a los bancos públicos. Protestan contra la improductividad del latifundista que tiene un banco sólo para él, pero las opiniones están divididas: mientras unos quieren echar al latifundista del segundo banco, otros optan por trabajar en lo que ya han conquistado. 3 a acción Llega un policía con una orden judicial que obliga al grupo a ceder veinte centímetros de su banco (la ley del retorno). Nueva división: unos optan por ceder, otros no, porque hacer una concesión significaría una victoria para las fuerzas de la reacción, que podrían intentar recuperar gradualmente más terreno. Finalmente ceden: veinte centímetros es poca cosa. 74 754- acción El latifundista, protegido por el policía, se sienta en el espacio que ha quedado vacío en el banco. Los otros siete se amontonan en el espacio restante. El latifundista abre un enorme paraguas, lo que quita luz a los otros. Los siete protestan. El policía dice que el latifundista tiene derecho a hacerlo, porque si las tierras pueden tomarse en propiedad, no ocurre lo mismo con el aire y el cielo. Se dividen: unos quieren luchar, otros se contentan con lo poco que ya han obtenido y quieren la paz a cualquier precio. 5 a acción El policía insiste en la necesidad de que se levante un muro que divida el banco en dos partes. Ese muro debe construirse en tierras que no pertenezcan a nadie. Evidentemente, la intención es que se construya en el lado que pertenece al grupo y no en el perteneciente al antiguo propietario. Nuevas discusiones, nuevas divisiones, nuevas concesiones. Uno de los siete abandona la lucha, otro también se va, después un tercero y un cuarto. Al rato desisten y el grupo se desintegra. 6 a acción El policía anuncia que la ocupación ya no tiene sentido porque la mayoría de los ocupantes ha abandonado las tierras. Como consecuencia de ello, los tres son considerados simples ladrones y no un grupo social, con sus derechos, y los últimos son desalojados. El latifundista restaura sus derechos sobre los dos bancos del jardín. Foro Esta escena fue representada en Oporto y en Vila Nova de Gaia. En la primera presentación había mil personas en la plaza, al ajre libre. Primero, escenificamos el modelo, después iniciamos el «foro». Ya en la segunda presentación, varios espect-actores dieron sus versiones de resistencia al contraataque del latifundista. Pero el mejor momento fue la protesta de una mujer del público. Partiendo de esa modesta escena, algunos espect-actores discutían entre ellos, como personajes, sobre las mejores tácticas que utilizar. En un momento dado, concluyeron que todos estaban de acuerdo y que el foro les había resultado útil. En este instante, la mujer del público dijo: -Vosotros estáis en el escenario, hablando de opresión; no obstante, sólo hay hombres en escena. ¡En contrapartida, aquí abajo hay mujeres que siguen estando oprimidas, porque seguimos tan inactivas como antes y sólo vemos cómo actúan los hombres! Entonces uno de los espect-actores invita a algunas mujeres a expresar sus opiniones y sentimientos, en diferentes papeles, y el foro se reanuda. Sólo un hombre es autorizado a permanecer en escena: el que ha interpretado al policía, y eso porque la mujer argumenta: -Como el policía es justamente el opresor, no hay ningún impedimento para que lo interprete un hombre. 2. Juirío popular de un Pide Durante el régimen de Salazar y Caetano, la policía secreta especial (los Pides) era tremendamente brutal y represora. La escena que servía de modelo representaba el momento en que un personaje reconocía, en la plaza, a uno de sus torturadores e intentaba detenerlo. Los personajes se dividen: unos opinan que la justicia popular debía seguir a cargo de los antiguos órganos institucionales. Por ello, cuando aparece un soldado, tienden a obedecerle y a reconocer en él a la autoridad: primer error. Después, 76 77examinando un salvoconducto entregado al Pide por las autoridades militares, el soldado decide liberarlo, a pesar de tratarse de un antiguo torturador: segundo error, porque ningún salvoconducto tiene un valor superior a la voluntad popular. Foro En una de las versiones de esa escena, mostramos un tribunal popular tal como imaginábamos que sería. De inmediato, los espect-actores nos mostraron lo lejos que estábamos de la realidad: en un tribunal popular, no existen las funciones que caracterizan a las instancias jurídicas burguesas. Por ejemplo, no existe el abogado defensor; lo que hay es un jurado formado por personas del pueblo que oyen los testimonios y juzgan, acusan o imponen una pena. En Vila Nova de Gaia, el público estaba especialmente entusiasmado. Los personajes del jurado se volvieron con tal indignación contra el espect-actor que representaba al Pide, que llegaron incluso a querer agredirlo físicamente. El pobre espect-actor tuvo que ir a una farmacia para que le dieran dos puntos en la frente. El Teatro Foro puede a veces ser violento, y esto debe evitarse a toda costa. Debe preservarse la seguridad física de todos los participantes. 3. Líder en el trabajo, esclava en casa En París, durante la huelga de los trabajadores del departamento de contabilidad electrónica de un banco, hicimos un espectáculo de Teatro Foro sobre una mujer que, siendo líder sindical en su trabajo, era esclava en su casa. I a acción . Trabajo excesivo, gran afluencia de clientes. En cuanto cierra el banco, la líder sindical intenta organizar a sus compañeros, los telefonea, fija reuniones, encuentros, y todos siguen sus consejos. 2 a acción Llega (de fuera) el marido de la líder. La reclama con insistencia. Ella se resiste, pero acaba abandonándolo todo y se marcha con su marido. 3 a acción En casa. Atiende a su marido, que le recrimina sus actividades fuera del horario de trabajo, porque según él le impiden ocuparse de los deberes del hogar. Ella baña a su hija, muy caprichosa, que le exige atención continua. La escena termina con la mujer completamente esclava de su familia. Foro Muchas mujeres participaron del foro, en el papel de la protagonista, intentando acabar con la opresión. Cuando eso ocurría, los propios compañeros del banco se transformaban en opresores y la hacían ceder ante su marido. Aun cuando ella quería continuar con sus actividades, contra la voluntad de su marido, contra la voluntad de sus colegas, su jefe se inmiscuía y prácticamente la echaba. Así fue, hasta que una espect-actriz presentó la mejor forma de resistencia: no permitir la entrada del marido. En ese momento, el actor marido renunció, salió de la escena y permitió que otros espectactores asumiesen su personaje e intentasen experimentar nuevas formas de opresión marital: llamadas telefónicas, chantaje emocional, mentiras, etc. Durante la escena que transcurría en su casa, ocurrió algo curioso: la líder estaba tan absorbida por el trabajo, que no prestaba la menor atención a su hija ni a su marido.. La niña, en el 78 79cuarto de baño, que al principio reclamaba «mamá, mamá, mamá...», ahora gritaba «papá... papá... papá...», quien comenzó entonces a ocuparse de las tareas domésticas. 4. La vuelta al trabajo en el Crédit Lyonnais El mismo día, y para los mismos espectadores, representamos otra escena que mostraba la vuelta al trabajo después de la huelga. La escena se centraba en la figura de un esquirol. En el modelo, el esquirol acababa en un ostracismo total: nadie quería hablar con él y todos lo maltrataban. Al principio del foro, nos sorprendieron dos acontecimientos. Primero, los espect-actores, que eran los funcionarios del banco, rechazaron nuestra visión; dieron una nueva orientación a la escena, mostrando que lo que habíamos presentado como un banco, se parecía más a un servicio burocrático de correos. En segundo lugar, esos espect-actores actuaron en escena de forma totalmente diferente de la nuestra. En vez de aislar al esquirol, intentaron por todos los medios persuadirlo para que adoptase una posición favorable al conjunto, intentaron seducirlo. 5. La central nuclear .- En Suecia, la controversia sobre el uso de la energía nuclear y la construcción de centrales atómicas era intensa en la década de 1970. Se dice que el principal motivo de la caída del primer ministro, Olof Palme,1 habría sido su afirmación de que continuaría con su política nuclear. Sus adversarios estaban en contra pero, una vez en el poder, acabaron haciendo lo mismo... Allí, como aquí... 1 Olof Palme fue asesinado unos años después, cuando salía de un cine. (N.delA.) 80 facción Eva está en su estudio de arquitectura e ingeniería, trabajando. La escena muestra a sus compañeros, el jefe, los problemas de cada día, el esfuerzo para conseguir nuevos proyectos, la dura rutina de buscar trabajo. Muestra la falta de proyectos y contratos el riesgo de verse obligados a cerrar el estudio, el desánimo. 2 a acción Eva en casa. Su marido está desempleado, sus hijos no ahorran y siempre necesitan dinero. Una amiga pasa por su casa y salen juntas las dos. Van justamente a una manifestación de protesta contra la construcción de nuevas centrales atómicas. 3 a acción De nuevo en el estudio. El jefe entra lanzando exclamaciones de alegría, han aceptado un nuevo proyecto. ¡Todos lo celebran! ¡Abren una botella de champán! Ahora sí, el trabajo va a reanudarse: ¡habrá dinero! La alegría es enorme... hasta que... el jefe explica que el proyecto consiste en desarrollar un sistema de refrigeración para una central nuclear. Eva se opone. Quiere el trabajo, que es su fuente de ingresos, y le hace falta, incluso para apoyar a sus compañeros que desean trabajar. Pero esa situación le plantea un problema. Eva expone todas las razones que tiene para no aceptar este nuevo proyecto, y sus compañeros hacen lo propio con las contrarias. Eva, contra su propia voluntad y su ideología, acaba aceptando el nuevo contrato. Foro en esta pieza, como en todas las demás del Teatro Foro, está ° que la protagonista debe cometer un error y no compor-e corno una heroína. Lo que se desea es que los espectacto-cuarto de baño, que al principio reclamaba «mamá, mamá, mamá...», ahora gritaba «papá... papá... papá...», quien comenzó entonces a ocuparse de las tareas domésticas. 4. La vuelta al trabajo en el Crédit Lyonnais El mismo día, y para los mismos espectadores, representamos otra escena que mostraba la vuelta al trabajo después de la huelga. La escena se centraba en la figura de un esquirol. En el modelo, el esquirol acababa en un ostracismo total: nadie quería hablar con él y todos lo maltrataban. Al principio del foro, nos sorprendieron dos acontecimientos. Primero, los espect-actores, que eran los funcionarios del banco, rechazaron nuestra visión; dieron una nueva orientación a la escena, mostrando que lo que habíamos presentado como un banco, se parecía más a un servicio burocrático de correos. En segundo lugar, esos espect-actores actuaron en escena de forma totalmente diferente de la nuestra. En vez de aislar al esquirol, intentaron por todos los medios persuadirlo para que adoptase una posición favorable al conjunto, intentaron seducirlo. 5. ha central nuclear ,- En Suecia, la controversia sobre el uso de la energía nuclear y la construcción de centrales atómicas era intensa en la década de 1970. Se dice que el principal motivo de la caída del primer ministro, Olof Palme,1 habría sido su afirmación de que continuaría con su política nuclear. Sus adversarios estaban en contra pero, una vez en el poder, acabaron haciendo lo mismo... Allí, \ como aquí... 1 Olof Palme fue asesinado unos años después, cuando salía de un cine. (N. del A.) 80 p ai cion Eva está en su estudio de arquitectura e ingeniería, trabajando. La escena muestra a sus compañeros, el jefe, los problemas de cada día, el esfuerzo para conseguir nuevos proyectos, la dura rutina de buscar trabajo. Muestra la falta de proyectos y contratos, el riesgo de verse obligados a cerrar el estudio, el desánimo. 2* acción Eva en casa. Su marido está desempleado, sus hijos no ahorran y siempre necesitan dinero. Una amiga pasa por su casa y salen juntas las dos. Van justamente a una manifestación de protesta contra la construcción de nuevas centrales atómicas. 3- acción De nuevo en el estudio. El jefe entra lanzando exclamaciones de alegría, han aceptado un nuevo proyecto. ¡Todos lo celebran! ¡Abren una botella de champán! Ahora sí, el trabajo va a reanudarse: ¡habrá dinero! La alegría es enorme... hasta que... el jefe explica que el proyecto consiste en desarrollar un sistema de refrigeración para una central nuclear. Eva se opone. Quiere el trabajo, que es su fuente de ingresos, y le hace falta, incluso para apoyar a sus compañeros que desean trabajar. Pero esa situación le plantea un problema. Eva expone todas las razones que tiene para no aceptar este nuevo proyecto, y sus compañeros hacen lo propio con las contrarias. Eva, contra su propia voluntad y su ideología, acaba aceptando el nuevo contrato. Foro esta pieza, como en todas las demás del Teatro Foro, está aro ( l ue la protagonista debe cometer un error y no comporte como una heroína. Lo que se desea es que los espect-acto- 81res intervengan y muestren lo que consideran una buena solución, la mejor salida, el camino justo. Las personas gritaban cuando Eva se sometía. Es importante que el protagonista renuncie o se someta -después de haber luchado, claro: ningún protagonista provocaría en alguien el deseo de sustituirlo si no se le viese luchando antes de perder-, porque ese final triste en el modelo provoca igualmente la intensificación de la lucha -el juego actor/opresor contra espect-actor/oprimido-, cuando después, en el foro, se trata de buscar soluciones o alternativas para que Eva pueda decir «no». Cada vez que un espect-actor se daba por vencido y abandonaba el papel de la protagonista, la pieza volvía de inmediato en dirección al «sí» de Eva. El público volvía a agitarse, hasta que algún otro exclamase «¡Alto!»; la escena se interrumpía y el nuevo espect-actor intentaba encontrar una solución, partiendo de la primera escena, de la segunda o hasta de la tercera. Todo se analizaba: el desempleo del marido, el consumismo de la hija, la propia indecisión de Eva. Algunas veces, los análisis eran puramente «psicológicos», hasta que alguien revelase el lado político del problema. ¿Estamos en contra o a favor de las centrales nucleares? ¿Puede alguien estar contra el progreso científico? ¿Puede aplicarse la palabra progreso a la ciencia cuando ésta nos lleva a inventar armas nucleares? Mucha gente no sabía qué decir, y siempre aprendía algo con el debate teatral. Se discutía también la cuestión de dónde depositar los residuos nucleares. Sobre todo eso se hablaba, siempre a través del teatro. En dos ocasiones, tuve oportunidad de participar en espectáculos de tema semejante. La primera, en Estados Unidos, donde se había escrito una pieza similar sobre los habitantes de 82 una ciudad en la que se fabricaba el napalm usado en la guerra de Vietnam. En la pieza estadounidense, los habitantes acaban aceptando la fábrica y concluyendo que su cierre sería económicamente ruinoso... ¿Ruinoso para quién? La segunda vez fue en Lisboa: hay allí una refinería causante del sensible aumento de casos de cáncer de pulmón..., no obstante, es de gran importancia económica. Allí también los habitantes optaron por convivir con los riesgos causados por la contaminación, prefiriendo mantener sus empleos. Con ese ejemplo, se vuelve bastante claro el funcionamiento del Teatro Foro: trabaja de manera opuesta a El enemigo del pueblo, la hermosa pieza de Ibsen, donde el personaje principal, el doctor Stockman, frente al mismo dilema, opta por la actitud heroica y solitaria. ¿Quién, de hecho, adopta esa actitud heroica? El personaje, la ficción. Y lo que yo quiero es que la actitud heroica surja del espectador, no del personaje. Me parece claro que, si Stockman es un héroe y prefiere quedarse solo, no comprometiendo sus principios morales, su decisión sólo podrá servir de ejemplo. No obstante, es catártico: Stockman ha tenido una actitud heroica y quiere que yo simpatice con esa actitud, que puede purgar mi propio deseo de ser un héroe. Claro que el director puede llevar el texto hacia el lado opuesto. En el Teatro Foro, el mecanismo funciona al contrario. El personaje cede y yo, espectador, me veo llamado a corregirlo, mos-randole al público una mejor manera de actuar. Rectifico su acción. Actuando así en la ficción de la pieza, invadiendo la esce-a> me estoy preparando
para hacer lo mismo en la realidad, izando esas acciones en la ficción del
teatro, me preparo, me reno, para realizarlas también en mi vida real. En
el teatro, amüiarizo con los problemas que enfrentaré en la realidad:
83mi propio miedo al desempleo, los argumentos de mis compañeros,
etc. ¡En la ficción, ensayo la acción! El Teatro Foro no produce
catarsis: estimula nuestro deseo de cambiar el mundo.
¡Produce la dinamización!
Todo el sistema del Teatro del Oprimido se ha desarrollado en
respuesta a un momento político bastante particular y concreto.
Cuando en 1971 la dictadura en Brasil hizo imposible la
representación de espectáculos populares sobre temas políticos,
comenzamos a trabajar con las técnicas del Teatro-Periódico: una
forma de teatro que, fácil de ejecutar por personas inexpertas,
permite que los grupos populares produzcan su propio teatro. En
Argentina, antes de las elecciones de 1973, cuando la represión
retrocedió un poco (pero no completamente), presentábamos el
Teatro Invisible en trenes, restaurantes, en las colas de las tiendas y
en mercados. Cuando la situación mejoró en Perú, comenzamos a
desarrollar varias formas de Teatro Foro, para que el espect-actor
retomase plenamente su función de protagonista; creíamos, en
aquella época, que en poco tiempo el pueblo tendría un papel que
desempeñar en el futuro. Era
1973...
En realidad, todas esas formas de teatro se crearon cuando fuimos
apartados del teatro tradicional e institucional. Una experiencia
que me encantaría intentar: hacer Teatro Foro dentro de un
teatro convencional, con una hora exacta para dar comienzo al
espectáculo, con decorados, vestuario y textos escritos por un
autor individual o en grupo.
La idea del Teatro Foro, del diálogo entre artistas y público, no
se reduce al teatro, sino que se basa en la creencia de que todos
somos artistas, incluso aquellos que jamás se han profesionalizado
o no han pensado siquiera en hacerlo. Pero ¿no sería maravilloso
ver un espectáculo de danza donde los bailarines
bailasen en el primer acto, y en el segundo mostrasen a los espectadores
cómo bailar? ¿No sería maravilloso un espectáculo musical
donde los actores cantasen en la primera parte, y en la segunda
cantásemos todos?
Igualmente maravilloso sería un espectáculo teatral donde en el
primer acto los artistas nos mostrasen su visión del mundo, y en
el segundo el público pudiese inventar un mundo nuevo.
Pienso que así deben ser los magos: primero, hacen su magia,
encantando a todos con su arte; después nos enseñan sus trucos.
¡Enseñar es un segundo placer estético! Es así como deben ser los
artistas creadores, pero ellos deben también enseñar al público a
crear, a hacer arte, para que podamos usar ese arte, que es de
todos, en conjunto.
84 85Una experiencia en Godrano el
último espect-actor/protagonista)
Godrano es una pequeña ciudad en Sicilia, a cuarenta kilómetros
de Palermo. Hay muchas cosas que Godrano no tiene: hotel,
hospital, supermercado, cine, teatro, ni siquiera una gasolinera ni
un quiosco. Quien quiera leer un periódico debe ir hasta Villa
Fratti, a diez minutos en coche. Godrano tiene pocas cosas: bar,
iglesia, un teléfono público, dos carnicerías, dos tiendas de
alimentación y también un puesto de carabinieri (policía).
Está situada en el valle de Busambra, provincia de Busambra,
dominada por una montaña con el mismo nombre. Justo en
medio de la montaña hay una fisura, un precipicio. En ese precipicio
la mafia local, que domina la región, arroja los cuerpos de
numerosos trabajadores y líderes campesinos.
Existen muchas mafias. La primera, la de Salvatore Giuliano,
era una forma prerrevolucionaria de organización popular. El
pueblo armado, el pueblo sublevado, pero también un pueblo sin
estrategia para tomar el poder, sin ideología para ejercerlo. Por
eso, esa mafia fue derrotada. Luego surgieron las mafias
antipopulares, la mafia del pescado (en el litoral), que solía
comprar la caja de sardinas de 11 kilos a 1.000 liras y la revendía
en el mercado a 600 liras el kilo (1977). Quien se opusiese recibía
una advertencia: le quemarían la casa. En caso de reincidencia,
se aplicaba la solución definitiva: se arrojaba al pescador al
precipicio de Busambra. Estaban también las mafias de la construcción
civil, de los vegetales y del pasto...
Porque Godrano es un paese esencialmente rural, viven allí
unas mil personas y nueve mil vacas. ¿Por qué tantas vacas? ¿Por
87qué nueve vacas para cada ser humano? Porque el Mercado Común
Europeo obligaba a Italia a comprar carne en otros países. Y la carne
que se comía en Palermo, distante cuarenta kilómetros de Godrano, se
transportaba cortada en avión, cuando podría haberse llevado por tierra,
desde Godrano. Mientras las vacas europeas alimentaban a los
habitantes de Palermo, las vacas de Godrano sufren de longevidad, de
senilidad, y mueren de esclerosis. Y éstas ni siquiera son vacas sagradas,
que también mueren longevas, en la India.
En realidad, Godrano tiene más de dos mil habitantes apuntados en el
Registro, pero la mitad emigra y se reparte por el mundo. Van a
Alemania, Suiza, Suecia, Argentina, Brasil..., siguiendo los pasos de
algún pariente, algún amigo o alguna esperanza. Pero ninguno de esos
emigrantes deja de pensar en su belpaese. Por ello se construye tanto en
Godrano, pues todos piensan en volver algún día. Hay cada vez menos
gente en ese pueblo, y cada vez más casas. Cuanto más crece en casas,
más se vacía de seres humanos. Un día, los emigrantes volverán... Hoy
ocurre lo mismo en Xique-Xique, en el interior de Bahía-Así era
Godrano en 1977, una ciudad pacífica. Una ciudad profundamente
infeliz.
Feminismo en Godrano
Todo el mundo era infeliz, y entre los más infelices estaban las mujeres
adultas y las más jóvenes. Todos eran oprimidos, y esa opresión
afectaba sobre todo a las mujeres casadas o casaderas. Yo solía pasear
por la tarde por las calles del pueblo y veía, delante de cada casa, una
mujer sentada, bordando: estaba preparando su ajuar, o el de su hija. El
ajuar se llama corredo, una institu-
ón nacional en Italia. En Sicilia, este asunto es aún más terrible y
alienante que en el resto del país.
Me contaron que antiguamente era común (hoy aún ocurre) las familias
de los novios se reuniesen antes de la boda para celebrar lo que
denominan apreciación. Padres, madres, tíos y tías hermanos y
hermanas, y a veces un amigo, todos juntos, visitan a la familia de la
novia, que les presenta las piezas del corredo.
-Esta sábana ha costado veinte mil liras.
-No es posible, vale mucho menos. He visto una igual en Paoletti,
sólo que mucho mejor y por la mitad del precio...
Discuten hasta llegar a una cifra aproximada, y pasan a otra pieza del
ajuar. Desfilan, delante de todos, el camisón nupcial, pañuelos y
sábanas, alfombras y pantallas de lámpara.
Cuando todos están de acuerdo, se hace un inventario de todos los
artículos, con una copia para cada familia. Después, y hasta el día de la
boda, las piezas quedan expuestas durante una o dos semanas; se
permite la visita de familiares y amigos.
El novio no precisa estar presente en la apreciación del corredo ni
tampoco tener uno propio. Lo que significa, en aritmética elemental,
que: 1 novia + 1 ajuar = 1 novio. Esto a su vez demuestra la diferencia
aritmética entre el novio y la novia, entre el hombre y la mujer: el ajuar.
Otro detalle importante de las bodas en Godrano: era imprescindible
que la novia fuese virgen. Hasta hace poco tiempo (y aun puede
ocurrir), en muchos lugares de Sicilia existía la costumbre, en la noche
siguiente a la de bodas, de que el hombre exhibiese la sábana manchada
de sangre desde la ventana de la habitación, en su casa, para que todos
pudiesen ver que la novia era virgen. Nadie preguntaba si el novio
también lo era...
Hoy en día las costumbres se han modificado, pero siguen «endo
terriblemente antifeministas. Por ejemplo, a las cuatro de
88 89la mañana, después de la noche de bodas, la familia invade el dormitorio
de la pareja para servir el desayuno. Aprovechan para saber cómo ha ido
todo: «¿Cómo ha ido todo? ¿Sin problemas? ¿Habéis pasado bien la
noche?».
De nuevo la policía
Dos periódicos de Palermo publicaron unas entrevistas conmigo antes del
espectáculo. Inmediatamente, el jefe de los carabinieri en Palermo,
alarmado, telefoneó al brigadierede Godrano, preguntándole por qué no
había detectado la presencia de un extranjero. A partir de esa llamada de
atención, los carabinieri estuvieron pendientes de todos nuestros
movimientos, y en cuanto supieron que teníamos el proyecto de presentar
un espectáculo en la plaza principal, decidieron prohibirlo. Fueron a
comunicarnos la decisión y, cuando me vieron, se llevaron un buen susto:
en esa época yo usaba el pelo demasiado largo para Sicilia y un poncho
colombiano multicolor. Tenéis toda la razón: ¡yo exageraba! Discutimos
sobre la libertad de expresión artística. La discusión fue larga, y los
policías no dejaron de mirar los colores de mi poncho.
Finalmente, el brigadiere accedió a permitir el espectáculo, siempre
que nos autorizasen desde Palermo, lo que causaría una demora de tres
días de trámites burocráticos. ¡Imposible! Había otra dificultad: nuestro
espectáculo no tenía un texto que pudiese calificarse, pues era
totalmente improvisado.
El jefe de los carabinieri reiteró sus objeciones: a fin de cuentas, el
director es un extranjero y, peor aún, antiguo preso político, que «se
viste de esa manera y no se corta el pelo», y puede originar disturbios
políticos en un pueblo tan pacífico. ¿Alguien
ioce sus ideas? ¿Y si son nocivas para los habitantes de Godrano?
¡Ante la duda, mejor prohibir!
Mis anfitriones le explicaron las teorías del Teatro del Onrimido, y
los policías escucharon atentamente. No importaban las ideas que yo
tuviese, no serían nocivas, porque, por el método del Teatro del
Oprimido, yo sólo proponía una nueva manera de hacer teatro. Las
ideas partirían de los propios habitantes de Godrano, no de mí.
-¿Usted quiere decir que es el pueblo de Godrano el que se expresará
en el Teatro Foro? ¿Quiere decir que el pueblo va a decir lo que piensa,
lo que quiere, que va a ensayar acciones que considere necesarias para
liberarse?
-Exactamente. Las ideas de Boal no cuentan: ¡sólo las nuestras!
Tengo que admitir que, en ese punto, el policía tuvo un momento de
rara lucidez y dijo:
-Pero eso es mucho más subversivo y mucho más peligroso de lo que
yo pensaba. Ahora sí: ¡la pieza está prohibidísima!
Estábamos desolados, hasta que alguien sugirió que fuésemos a
hablar con el sindaco (el alcalde), que era, legalmente, la mayor
autoridad del pueblo. Vacilamos, porque en nuestra segunda pieza el
alcalde era personaje; más precisamente, el opresor principal. Pero no
había otra salida, así que fuimos al ayuntamiento, que era la propia casa
del alcalde.
El sindaco se mostró entusiasmado ante la posibilidad de que
hubiese un espectáculo de teatro en su pueblo, dijo que los de
Villa Fratti se morirían de envidia y autorizó el espectáculo. Y
mas aun: prometió que no iría a Palermo el fin de semana, como
e costumbre, y se quedaría en Godrano para prestigiar el even-
°- Argumentamos que no era necesario, que bastaría con una
r
eve autorización escrita, pero el sindaco, eufórico, prometió
90 91(¡o amenazó!) que iría. En nombre de la cultura y del libre pensamiento,
el sindaco asumió toda la responsabilidad y pudimos volver al trabajo.
Los oprimidos frente afrente con el opresor
El sábado estábamos todos en la plaza central. Cuando digo todos,
entiéndase literalmente: digo todos los habitantes del pueblo. Toda la
villa tomó conocimiento del espectáculo, algunos quisieron participar,
otros solamente observar, y otros incluso se quedaron mirando desde la
ventana.
Fue una experiencia maravillosa, por varias razones. Sobre todo por
haber sido la primera vez, en Teatro Foro, que tuve un público formado
tanto por oprimidos como por opresores. En América Latina y en
Europa, monté muchos espectáculos, pero siempre sólo con los
oprimidos. En Godrano, los adversarios estaban frente a frente.
1. La familia ;,i, .
Primero hicimos algunos ejercicios y juegos, después comenzamos la
primera escena.
I
a
acción
Giuseppina, una joven de veinte años, quiere salir después de cenar.
Pide permiso a su madre. Ésta responde que depende de lo que diga su
padre. Giuseppina dice que uno de sus hermanos la acompañará; las dos
preparan la cena.
2
a
acción
El padre llega furioso con todo y con todos. El pretexto es el
92
coste de la vida, la mala educación que la mujer da a los hijos, los hijos
que son unos inútiles, la cooperativa que los hombres intentaban formar
y que no avanza... Llegan los hijos. Cada uno ejerce una opresión
diferente sobre Giuseppina. El primero, jnuy rudo, dice que el lugar de
la mujer está en la casa, y cuanto más estúpida e ignorante sea, más feliz
será. El segundo, el más joven, señala hasta los menores defectos de su
hermana, cuenta que está coqueteando con el hijo del vecino, etc. El
tercero se hace el bueno; acompaña a su hermana, siempre que ella le
obedezca. Giuseppina pregunta si puede salir, pero justamente esa noche
ellos están muy ocupados. Uno se va a jugar al fútbol, el otro a las cartas
y el tercero no está disponible.
3
a
acción
El padre prohibe a su hija que salga. Sus hermanos pueden hacer lo que
quieran porque son hombres. Giuseppina tiene que quedarse y lavar los
platos porque es mujer.
Foro
En cuanto terminó la escena modelo, y antes de que comenzase
la discusión en foro, hubo varias reacciones masculinas: dos
maridos ordenaron a sus mujeres que volviesen a casa. Las dos se
negaron y se quedaron hasta el final. No se atrevieron a entrar
en escena, pero sí a quedarse en contra de la voluntad de sus
maridos.
Otros hombres comenzaron a decir que ése no era un problema serio
y que deberíamos discutir solamente problemas serios.
as mujeres protestaron, diciendo que si la escena se refería a ellas, era
sin duda muy serio.
loro comenzó, con la mesa puesta para la cena en plena
aza- Tres chicas se ofrecieron para sustituir a la actriz que hacía
93de Giuseppina e intentar romper la opresión. Los opresores, no obstante,
estaban muy bien entrenados y, una tras otra, las tres volvieron a «los
platos y la cocina». Lograban decir más o menos todo lo que pensaban,
pero acababan derrotadas. La cuarta chica entró en escena y mostró lo
que sería, según ella, la única solución: la fuerza. Contradiciendo la
voluntad paterna, ella sale de todos modos, y el padre acaba aceptando la
solución y fingiendo que le da permiso. El sindaco, que no tenía hija,
estaba maravillado con esa nueva forma de teatro... Seguía risueño
todos los diálogos.
Una señora, dirigiéndose a la madre de la cuarta espect-actriz: -¡Saque a
su hija de aquí, porque si sigue diciendo esas cosas
nunca va a conseguir novio en Godrano!
-No tiene importancia -respondió orgullosa la madre de la
chica-, yo le pagaré el billete para que busque novio en
Palermo...
Un hombre corpulento quiso sustituir al padre y echó a su mujer de la
casa, diciéndole que se fuese a vivir con su amante. Según su
pensamiento reaccionario, si la hija comete un pecado se debe a que la
madre es una puttana. ¡Las mujeres protestaron
indignadas!
Al acabar el foro de esta primera pieza, una de las espectadoras
comentó:
-Nos hemos atrevido a decir lo que pensamos aquí, en la plaza
pública, delante de todos, pero no nos atrevemos a decir lo mismo en
casa. Con los hombres, sin embargo, ha ocurrido lo contrario: hay cosas
que no se cansan de decir en casa, pero han tenido miedo a decirlas aquí,
delante de todo el mundo.
El traslado del comedor a la calle tuv*o otros efectos. Hubo un nuevo
momento importante, cuando un muchacho ocupó el lugar de la
protagonista. Siempre que era una chica la que interpretaba
a Giuseppina, había una identificación inmediata con todas las
otras jóvenes presentes. Con el muchacho, por el contrario, no se
produjo la identificación; las chicas lo observaban, apreciaban su
representación, se interesaban por lo que decía, pero no se identificaban
con él.
¿Cuál fue la consecuencia práctica de esa no identificación? El actorhombre
era visto por ellas como actor. La espect-actriz, por el
contrario, era una de ellas, una mujer en escena -¡no una actriz!-,
hablando en nombre de todas las demás. ¡No en su lugar, sino en su
nombre! ¡Él representaba, ella vivía!
Cuando un actor interpreta un acto de liberación, lo hace en el lugar
del espectador, y provoca la catarsis. Cuando un espectador ejecuta la
misma acción en escena, lo hace en nombre de todos los demás
espectadores, provocando la dinamización en vez de la catarsis.
Por fin, si los hombres no acabaron muy contentos, las mujeres, en
cambio, se sintieron muy felices. Al día siguiente, cuando preguntamos
a la madre de Giuseppina qué le había parecido el espectáculo,
respondió:
-Me pareció sensacional, y a todas mis amigas les encantó la
interpretación de mi hija. Todas me dijeron que en sus casas las cosas
ocurren de la misma manera. Los problemas son los mismos. Y una de
ellas dijo que deberíamos buscar soluciones juntas.
¿ La cooperativa: el personaje asume su propio papel y echa al actor
n
I
a
segunda escena modelo, los personajes eran los campesinos del
pueblo y... el sindaco. Había un sindaco en escena, el actor, y otro, su
modelo, en el público.
En Godrano, los criadores de vacas intentaban crear una cooperativa
para resolver el problema de la falta de mercado para su
94 95lana. Acusaban al sindaco de no ayudarlos y de impedir incluso que la
cooperativa alcanzase sus objetivos.
I
a
acción
Tres miembros de la cooperativa discuten sobre el papel del sin
daco en la creación de la cooperativa y deciden reunirse con él y
exigirle que tome las medidas que consideran necesarias. Todos
están de acuerdo.
2
a
acción
Entra el sindaco en compañía del presidente de la cooperativa. El
primero explica que ha elegido a ese hombre como presidente por
tratarse de una persona con gran conocimiento del asunto. Los tres
socios protestan, declarando que el presidente debe ser un habitante de
Godrano que conozca sus problemas, y no alguien de fuera, que no
conozca nada. El sindaco defiende su posición y acaba imponiendo su
voluntad.
3
a
acción
El presidente expone su plan, proponiendo que la sede de la cooperativa
esté en otro lugar que no sea el paese, donde las condiciones no son
ideales. Los socios vuelven a protestar, pero la hábil argumentación del
sindaco y el presidente los convence.
4
a
acción
El sindaco insiste en que los socios firmen un documento que servirá
para los trámites oficiales. Los socios se niegan, pero son derrotados
nuevamente y acaban firmando.
Es lógico que el sindaco se haya reconocido desde la primera escena.
Y me preguntaba:
-¿Quién es ese sindaco? ¿A quién se parece? - ,
Yvo respondía, intentando resultar sincero:
-A nadie... es un sindaco absolutamente simbólico. Sólo eso...
-¿Simbólico?Vaya...  Foro Al comienzo del foro, había una tensión muy grande, como era de esperar. El acusado estaba allí, en medio del público, y, mientras hablaba el actor sindaco, el pueblo podía ver el ceño fruncido del verdadero sindaco, que también intentaba sonreír y aparentar buen humor, sólo que el malestar era más que evidente. Cuando alguien gritaba «¡Alto!», el actor salía de escena y un campesino entraba en su lugar para dar su versión de los hechos y del comportamiento de las autoridades presentes. Con lágrimas en los ojos, un espect-actor clamaba que si la cooperativa hubiese existido, si hubiese funcionado como debiera, no se habría visto forzado a emigrar a Alemania. Otro denunció las ventajas que obtenía el sindaco con el no funcionamiento de la cooperativa. Otro propuso, siempre dentro del espectáculo-foro, que se excluyese al sindaco de la cooperativa. El sindaco, en el público, escuchaba todo, evaluaba fríamente todas las acusaciones y preparaba su respuesta. Llegó el momento inevitable. Como el actor que interpretaba su papel no era su aliado -sino todo lo contrario-, no lo defendía como a él le habría gustado verse defendido. No pudiendo ya contenerse, el propio sindaco gritó «¡Alto!», entró en escena y ocupó el lugar del actor que lo interpretaba. Eso ocurrió en icilia, tierra de Pirandello, de Seis personajes en busca de autor, pero e sta vez las motivaciones eran muy diferentes. No tenían nada de e sicas; eran 1° °iue podía haber de más concreto, motivacios políticas. La polis entera estaba en la plaza, discutiendo los os de sus gobernantes, cuestionándolos y condenándolos. 96 97Vivimos entonces una experiencia desconcertante a partir de aquel momento: el sindaco, que había entrado en un juego teatral, quería transformarlo en otro juego, que él conocía bien y dominaba mejor: el juego político. -Bien, ahora vamos a hablar en serio. Habéis hecho teatro, habéis bromeado con cosas serias. Ahora, vamos a hablar en serio. ¿Qué quería el sindaco} Simplemente jugar su propio juego. En la política de la región, era él quien daba la palabra a quien quisiese, y cuando quisiese; era él quien guiaba las acciones, interrumpiéndolas o modificándolas a su antojo. Nadie se atrevía a oponerse a su voluntad. Ocupaba su cargo desde hacía aproximadamente diecisiete años. En el juego del foro, no obstante, la democracia teatral entró en escena. Allí no importaba quién fuera el espectador, y cualquiera podía gritar «¡Alto!», decir lo que pensaba y proponer lo que se le ocurriera. Los campesinos lo sabían y alguien respondió: -¡No, no vamos a hablar en serio de nada: vamos a hablar de teatro] En ese juego, todos los participantes tenían igual poder. Esa democracia no le había gustado al sindaco, porque en cuanto comenzaba a decir algo que no era verdad, alguien gritaba «¡Alto!», entraba en escena, lo contradecía, presentaba pruebas y argumentos contrarios. Cualquiera podría haberlo hecho en aquella democracia teatral. El sindaco perdió finalmente el control, se puso fuera de sí y comenzó a gritar: , -Es mi cooperativa, sí; si queréis una, os la inventáis para vosotros. El espectáculo comenzó a las nueve de la noche, y a las dos de la mañana aún había gente discutiendo en la plaza. El Teatro Foro se transformó en foro, lisa y llanamente, y se prolongó hasta la mañana siguiente, hasta otros paesi, hasta Villa Fratti, hasta Mizzoiuzzo, porque las personas de esas ciudades que habían ido a Godrano querían hacer allí Teatro Foro para discutir también sus problemas. Todas estas experiencias se refieren al comienzo del Teatro Foro. Las experiencias más recientes, sobre todo las realizadas por el CTORio con diecinueve grupos de teatro popular en toda la ciudad de Río de Janeiro, durante mi mandato como concejal en el Ayuntamiento (1993- 1996), se registran con todo detalle en mi libro Teatro legislativo, aun inédito en España. 98 99'i Capítulo 2 la estructura de interpretación del actor  el comienzo del trabajo en el Teatro de Arena nacional- consistente en valorar todo lo que fuese buscaba incluso una forma brasileña de interpretar.La emoción prioritaria Fn 1956 comencé a trabajar en el Teatro de Arena, del que fui director artístico hasta el día en que tuve que salir de Brasil, en 1971 exiliado. Allí creamos un Laboratorio de Interpretación en el que estudiamos metódicamente los trabajos de Stanislav-ski que era casi desconocido en Brasil. En la Escuela del Servicio Nacional de Teatro, en Río de Janeiro, yo había asistido a algunas clases de Luisa Barrete Leite y Sadi Cabral sobre el gran director ruso; en Nueva York, había asistido también a algunas clases en el famoso Actor's Studio, como oyente (mejor diría «vidente», porque veía más que entender lo que hablaban). Nuestra primera propuesta fue valorar la emoción, hacerla esencial y prioritaria, para que ella pudiese determinar, libremente, la forma final. No queríamos valorar lo que llamaban en aquella época técnica, es decir, representar sin sentir realmente nada de lo que se representaba. Queríamos sentir. Pero ¿cómo podemos esperar que las emociones se manifiesten libremente a través del cuerpo del actor si tal instrumento (nuestro cuerpo) está mecanizado, muscularmente automatizado e insensible en el noventa por ciento de sus posibilidades? na nueva emoción, cuando la sentimos, corre el riesgo de aca-ar cristalizada por nuestro comportamiento mecanizado, por estras formas habituales de acción y expresión. Es como si sernos dentro de esa vestimenta, nuestra apariencia exterior SCrá siemPre la de la escafandra. c °r qué el cuerpo del actor está mecanizado? Por la incesanpeüción de gestos y expresiones. Nuestros sentidos tienen 103enorme capacidad para registrar sensaciones, e igual capacidad para seleccionarlas y jerarquizarlas: también para expresar nuestras ideas y emociones, y para seleccionarlas y jerarquizarlas. Por ejemplo: el ojo puede captar una infinita variedad de colores, cualquiera que sea el objeto de su atención: una calle una sala, un cuadro, un animal. Hay miles de tonalidades de verde perfectamente perceptibles para el ojo humano. Pero nuestro ojo cataloga, clasifica los miles de verdes dentro de la gama de verde que los engloba a todos. Lo mismo ocurre con el oído y los sonidos, y con los demás sentidos y sus sensaciones específicas: oímos miles de sonidos y ruidos simultáneos, pero prestamos atención a unos pocos, despreciando los restantes. Una persona que conduce un coche tiene delante de sí un desfile torrencial de diferentes sensaciones. Andar en bicicleta implica una complicadísima estructura de movimientos musculares y de sensaciones táctiles, pero los sentidos seleccionan los estímulos más importantes para esa actividad. Cada actividad humana, desde la más común y ordinaria, como por ejemplo caminar, es una operación sumamente complicada, que sólo es posible porque los sentidos son capaces de seleccionar; aunque capten todas las sensaciones, las presentan a la conciencia según cierta jerarquía y una determinada estructura. Esto se hace más claro cuando alguien sale de su ambiente habitual, cuando visita una ciudad desconocida, en un país desconocido: allí las personas visten de manera diferente, hablan con un ritmo y una musicalidad diferentes, los ruidos no son los mismos, los colores son otros, los rostros tienen fisonomías diferentes. Todo parece maravilloso, inesperado, fantástico. Excita en grado sumo absorber tantas sensaciones nuevas. Al cabo de unos días, los sentimientos aprenden de nuevo a seleccionar y estructurar los nuevos estímulos y se vuelve a la rutina anterior. carinemos lo que ocurre cuando un indio va a la ciudad o ando un habitante de una gran ciudad se pierde en la selva, p ra el indio, los ruidos de la selva son perfectamente naturales, conocibles, y sus sentidos se han acostumbrado a seleccionar-1 s v ordenarlos; consigue orientarse por el sonido del viento en los árboles y la luminosidad del sol entre las hojas. En cambio, lo e „ara nosotros es natural y rutinario puede enloquecer al indio, incapaz de estructurar las sensaciones producidas por una eran ciudad. Lo mismo nos ocurriría si nos perdiésemos en la selva. Este proceso de estructuración y selección producido por los sentidos lleva a la mecanización, porque los sentidos seleccionan siempre los mismos estímulos de la misma manera. Cuando comenzamos con los laboratorios de interpretación, aún no pensábamos en las máscaras sociales. En aquella época, la mecanización sólo se entendía bajo una forma puramente física: al desarrollar siempre los mismos movimientos, cada persona mecaniza su cuerpo para ejecutarlos mejor, privándose entonces de posibles alternativas para cada situación original. Podemos reír de mil maneras diferentes, pero cuando nos cuentan un chiste, no nos ponemos a pensar en un modo original de reír, y reimos siempre de la misma manera, con mayor o menor intensidad. Las arrugas aparecen porque nuestros rostros no varían sus expresiones fisonómicas habituales; la repetición de determina-as estructuras musculares acaba dejando su huella estampada en nuestros rostros. ív¿ue es un sectario sino una persona (de derechas o de -4 lerdas) que ha mecanizado todos sus pensamientos y todas espuestas? Aun frente a nuevos hechos, reacciona con viejas maneras, con hábitos antiguos. 104 105El actor, como todo ser humano, tiene sus sensaciones, sus acciones y reacciones mecanizadas, y por ello es necesario comenzar por su desmecanimtión, para que se vuelva versátil y capaz por tanto, de adoptar las mecanizaciones del personaje que va a interpretar. Las mecanizaciones del personaje son diferentes de las del actor. Es necesario que el actor vuelva a sentir ciertas emociones y sensaciones de las que ya se ha deshabituado, que amplifique su capacidad de sentir y expresarse. En una primera fase, hacíamos ejercicios sensoriales, siguiendo en líneas generales las indicaciones de Stanislavski. Doy algunos ejemplos: Ejercicios musculares < , El actor, después de relajar todos los músculos del cuerpo y tomar conciencia de cada uno de ellos, concentrándose en él mentalmente, andaba unos pasos, se agachaba, cogía del suelo un objeto cualquiera -un libro, por ejemplo- y, moviéndose de manera muy lenta, intentaba memorizar todas las estructuras musculares que intervenían en la realización de esos movimientos. Luego repetía exactamente la misma acción, sólo que ahora debía recurrir a la memoria, pues en esta ocasión fingía coger un objeto del suelo, activando y desactivando los músculos al acordarse de la operación anterior. Se hacían muchos ejercicios de este tipo, cambiando de objeto (una llave, una silla, un zapato, un cubo de agua) o volviendo las acciones más complejas: vestirse o desvestirse, primero con ropa y después sin ella. O montar en bicicleta,*primero con ella y después sin ella, tumbado de espaldas en el suelo para liberar los brazos y las piernas. En todos los ejercicios, lo importante era que el actor tomase nciencia de sus músculos, de la enorme variedad de movi-ientos que podría realizar. Otros ejercicios: andar como Fulano, reír como Mengano, etc. Lo que se pretendía no era la exacta imitación exterior, sino sobre todo la comprensión interior de los mecanismos de cada movimiento. ¿Qué hace que Fulano ande de esa manera? ¿Qué hace que Mengano se ría de i _ -i ese modo? Ejercicios sensoriales El actor ingiere una cucharada de miel; después, un poco de sal; después, azúcar. A continuación tendrá que recordar los sabores y manifestar físicamente todas las reacciones que acompañan la ingestión de esos ingredientes. No se trata de hacer mímica -gesto de disgusto para la sal, sonrisa angelical para el azúcar y la miel-, sino de sentir nuevamente las mismas sensaciones, de memoria. Lo mismo se puede hacer con aromas. Un ejemplo: poníamos música y varios actores la escuchaban, prestando mucha atención a la melodía, el ritmo y el compás, después, en conjunto, intentaban oír mentalmente la misma música, dentro del mismo ritmo y compás, con los ojos cerrados, una señal mía, tenían que comenzar inmediatamente a cantar-a partir del fragmento que estaban oyendo mentalmente en ese omento: si había coincidencia, era porque todos estaban con-ados y habían reproducido a la perfección la música (melosa, ritmo y compás). 



Ejercicio de memoria
Hacíamos cotidianamente ejercicios de memoria muy fáciles. Antes de
dormir, cada cual intentaba recordar minuciosa y cronológicamente todo
lo que había pasado durante el día, con el máximo de detalles -colores,
formas, fisonomías y tiempo—, visualizando nuevamente con una
exactitud casi fotográfica todo lo que había visto, volviendo a oír todo lo
que había oído, etc. Era frecuente también que, al llegar al teatro, alguien
preguntase a un actor lo que había pasado desde la noche anterior, y éste
tenía que relatar sus acciones con todo detalle.
Era particularmente interesante hacer ese ejercicio cuando dos o más
actores habían participado del mismo acontecimiento: una fiesta, una
asamblea, un espectáculo teatral o un partido de fútbol. El grupo
comparaba los dos relatos e intentaba entender el porqué de las
divergencias.
Los ejercicios de memoria podían igualmente referirse a cosas
pasadas hacía muchos años. Por ejemplo, cada actor hacía un
relato pormenorizado de cómo había sido su boda: quién había
ido, qué música se había puesto, qué se había comido, cómo era
la casa, etc. O cómo había sido el entierro de un ser querido. O
cómo había sido el día en que Brasil, jugando contra Uruguay,
había perdido, absurda e inesperadamente, el Campeonato
Mundial de Fútbol, en 1950, en el estadio Maracaná: ¿en qué
radio (aún no teníamos televisión) había escuchado el partido?
¿Había ido al Maracaná? ¿La gente lloraba? ¿Cómo? ¿Quiénes?
¿Cómo había dormido esa noche? ¿Había dormido? ¿Había
soñado? ¿Qué tipo de sueños? Y así sucesivamente.
En los ejercicios de memoria, lo más importante es intentar recordar
el máximo de detalles concretos. Es también necesario que este tipo de
ejercicio se practique con absoluta regularidad,
caj mo rutina diaria, especialmente en determinado momen-toli ¿¡a.
Sirve para desarrollar la memoria, pero también para amentar la
atención: cada cual sabe que tendrá que acordarse


el que M
actor trabaja en una y después en otra y aún otra prodn • - .
la posibilidad de profundizar su estudio junto con otr ^
empeñados en la misma investigación. En realidad es. importante para los actores
Colectivo orientado a una investigación común. La

 aislada
sirve a los intereses empresariales (legítimos)- a fin rl«
o cuentas
los grupos permanentes, los ensembles, sirvena] arte teat
actores y a la función social y política del teatro.
Los ejercicios de emoción, además, son fascinantes d»
pracücar. En un momento dado de nuestro desarrollo, |i
a atribuir una importancia desmedida a la emoción (no Cgam°

clara para nosotros, en cambio, la importanciade la idea
A partir de 1960, los métodos de Stanislaifc cometí'
difundirse también entre muchas otras compañía teatro™" *
sueñas. A veces se producían casos curiosos y aplicación,"
übles de las enseñanzas de Stanislavski sobre l»„0n' 7"
Me acuerdo de lo que ocurrió en un teatro «versitaCd T
cmdad de Salvador, Bahía. Un director estadolnidense
tado a dar un curso sobre Stanislavski y a me* una * mVÍ
"
Po Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Will^s Los
■ban bastante avanzados, cuando el directorfcidió n^
^siguiente de la tremenda pelea éntrela
moüva. Esta vez tampoco la escenas el restodo
111deseado. El director explicó entonces a la actriz que hacía el
papel de Stella:
-El problema es éste: Stella peleó duramente con su marido, defendiendo
a su hermana. Pero él lloró, ella se conmovió mucho al verlo tan frágil, él
la cogió en sus brazos, la llevó a la habitación, hicieron el amor durante
toda la noche, fue una noche de locura, y después ella se durmió... Ahora
bien: la escena comienza a la mañana siguiente. Stella despierta después de
una noche maravillosa con mucho sexo, aún está muy cansada, pero
contenta, no deja de sonreír, está feliz. Es una mujer feliz. Y eso es
precisamente lo que no siento en tu interpretación. Vamos a hacer un
ejercicio de memoria emotiva. Intenta recordar la noche más hermosa de tu
vida, la noche más plenamente sexual, porque eso es lo que le falta a la
escena...
La pobre chica lo miró asustada y tímidamente confesó: -Soy
virgen, mister.
Hubo un momento en el que nadie supo qué decir. Parecía que en tal
caso la memoria emotiva de Stanislavski no podría ser utilizada.
Entonces, el actor que hacía de Stanley soltó una sugerencia estupenda:
-Eso no importa. Ella puede intentar acordarse de algo que la haya
hecho muy feliz... y listo... Después se hace la transferencia... digo yo...
Vale la pena probar.
El director aceptó la propuesta, hicieron el ejercicio y a continuación
la escena, que salió maravillosa. Todos estaban contentos, felices,
excitados, y preguntaron a la joven cómo lo había conseguido, qué había
hecho para tener esa expresión tan sensual, tan feliz, tan atractiva. Ella
dijo la verdad:
-Mirad, mientras hablábamos de sexo y de lo maravilloso que era
Stanley en la cama, recordé una tarde llena de sol, en la que comí tres
helados seguidos debajo de un cocotero en la playa de Itapoá...
Estos casos de transferencia extrema no son raros. En realidad es
absolutamente inevitable un grado mayor o menor de transfe-reriáa: una
persona recuerda la emoción que sintió en determinadas circunstancias,
relativas a ella y sólo a ella, y que son absolutamente singulares; está
claro que, al ser transferidas al personaje, cambian un poco. Yo nunca he
matado a nadie, pero he tenido ganas de hacerlo: intento recordar ese
momento y hago la transferencia a Hamlet cuando mata a su tío. La
transferencia es inevitable, pero no creo que se deba ir tan lejos como en
el caso que cuenta Robert Lewis, sobre un famoso actor que hacía llorar
al público cuando, en medio de una escena patética, sacaba un revólver,
apuntaba a su cabeza, y, con el dedo en el gatillo, hablaba de la
inutilidad de su vida como si fuese a dar el disparo final. El actor
emocionaba al público y a sí mismo; los espectadores lloraban cuando lo
veían llorar, sollozaban cuando oían su voz sollozante.
Cuando Lewis le preguntó cómo lograba tamaño impacto, tanta
emoción desbordante, aquella tremenda conmoción entre el público y en
sí mismo, el actor respondió:
-Memoria emotiva. ¿No has leído a Stanislavski? Pues ahí está todo.
—Ah, sí... -dijo Lewis-. Alguna vez tuviste el impulso de matarte' has
usado la memoria emotiva y listo... ¿Ha sido así?
"■¿Impulso de matarme? Me gusta mucho la vida. No es nada d
^ eso.
^-¿Entonces?
"-Mira: cuando me acerco el revólver a la cabeza, tengo que íisar en
algo triste, amenazador, terrible. Bien, eso es lo que §°- ¿No te has
dado cuenta de que, cuando apunto el revólver, lr° hacia arriba? Ése es
el secreto: me acuerdo de cuando era ore y vivía en una casa sin
calefacción ni luz eléctrica, y siem-
112 113pre que me duchaba lo hacía con agua fría. Apunto el revólver a
mi cabeza, miro hacia arriba, hacia la ducha, pienso en el agua
fría que cae sobre mi cuerpo... ¡Ah, cómo sufro! ¡Mis ojos se llenan
de lágrimas!
-<¿ / v Racionalizando la emoción Un ejercicio intenso de memoria emotiva, o cualquier ejercicio de emoción en general, es muy peligroso si no se hace, posteriormente, una racionalización de lo ocurrido. El actor descubre cosas importantes cuando se aventura a sentir emociones en determinadas circunstancias. Hay casos extremos. Una actriz famosa se dejaba llevar de tal modo por la emoción en el papel de Blanche Dubois, que acabó siendo internada en un hospital para enfermos mentales. Eso no quiere decir que debamos rehuir los ejercicios de emoción; por el contrario, deben hacerse, pero con el objetivo de comprender la experiencia y no sólo sentirla. Hay que saber por qué una persona se emociona, cuál es la naturaleza de esa emoción, cuáles son sus causas, y no sólo cómo lo hace. El porqué es fundamental, pues para nosotros la experiencia es importante; pero aún más importante es el significado de la experiencia. Queremos conocer los fenómenos, pero queremos sobre todo conocer las leyes que los rigen. Para eso sirve el arte: no sólo para mostrar cómo es el mundo, sino también para mostrar por qué es así y cómo puede transformarse. Espero que nadie esté satisfecho con el mundo tal cual es: por eso, ha de querer transformarlo. La racionalización de la emoción no se produce una vez que e sta desaparece; es inmanente a la propia emoción. Razón y emoción son indisolubles. Existe una simultaneidad entre sentir Y pensar. 114 115Doy como ejemplo algo que me pasó a mí. Sentí una de las emociones más fuertes de tni vida cuando murió mi padre. Durante el velatorio, el entierro y el funeral, aunque estaba auténtica y profundamente emocionado, nunca dejé de ver y analizar las cosas exlañas que ocurren en rituales como la misa, el entierro y el velatorio. Me acuerdo de cómo disponían las flores en el ataúd y dek manera fría y objetiva en que el hombre explicaba la necesifed de ponerlas para que el ataúd quedase más bonito. Me acuerdo de la fisonomía de cada una de las personas que nos dabanel pésame, cada cual reflejando su mayor o menor amistad con nosotros, con nuestra familia; me acuerdo de la expresión deltostro cansado del cura, tal vez porque ese día era el cuarto o qiinto entierro en el que participaba. Me acuerdo de t»do porque analicé todo en el momento mismo en que ocurría, sin que por ello me emocionase menos. Era mi padre, y porcl siempre sentí una gran ternura. Doy como ejempb algo que me pasó a mí, pero eso ocurre o puede ocurrirle a toio el mundo. Tal vez les ocurra con más frecuencia a los escritores, puesto que analizan todo por vocación. El ejemplo de Dostoíevski es extraordinario. En El idiota, el autor describe con perfección y riqueza de pormenores los ataques de epilepsia del protagonista. Dostoievski era epiléptico y lograba mantener, durantesus ataques, una lucidez y una objetividad suficientes como para recordar sus emociones y sensaciones, y ser capaz de describirlas y utilizarlas en sus novelas. En este caso, el tutor describe sus emociones después de haberlas sentido, pro el caso de Proust es aún más extraordinario, más fantástico rao obstante real: mientras agonizaba, le dictaba a su secretarían largo capítulo sobre la muerte de un escritor: ¡él mismo! Y tenía la objetividad suficiente para decirle a la secretaria en qué pajinas debía entrar ese capítulo, en qué novela, y qué alteraciones debería hacer en las nuevas edicionescuando realmente se estaba muriendo, corregía la muerte ficticia que había descrito anteriormente. Y cuando acabó de describir la agonía del escritor, murió. No nos interesa si hay aquí verdadera simultaneidad o una rapidísima intermitencia razón-emoción. Lo importante es señalar el error y corregir a los actores, para quienes todo consiste en emocionarse. Cuando un actor se muestra incapaz de sentir, durante los ensayos, una verdadera emoción, es una pena, y no se trata de un verdadero actor. Pero el actor que se descontrola, que se pierde en la acción del personaje, no comete un error menor. Muchas veces el descontrol es falso y se trata de puro exhibicionismo. Cierto actor se hizo famoso por la violencia con la que representaba el papel de Ótelo, de una forma terriblemente emocionante y peligrosa... para la actriz que representaba a Desdémona. Cuando se sentía poseído por el personaje, varias veces intentó estrangular a Desdémona en serio. Más de una vez tuvieron que bajar el telón. Las personas se impresionaban con el tremendo poder de emoción de ese actor. En mi opinión, creo que deberían denunciarlo al Sindicato de Actores o a la policía. Esto debe quedar claro: la emoción en sí, desordenada y caótica, no vale nada. Lo importante en la emoción es su significado. No podemos hablar de emoción sin razón o, a la inversa, de razón sin emoción: una es el caos; la otra, matemática pura. 116 117En busca del tiempo perdido ti He hablado de Proust y conviene desarrollar otro concepto proustiano que nos resultó muy útil en esa época y tiene que ver con el teatro empático de Stanislavski: el concepto de búsqueda del tiempo perdido. Para Proust, sólo reconquistamos el tiempo perdido (perdido, al vivirlo) a través de la memoria. Dice que, mientras vivimos, no somos capaces de sentir plena y profundamente una experiencia porque no podemos dirigirla, dejándola así sujeta a mil y una circunstancias imponderables. Nuestra subjetividad está sometida a la objetividad de la realidad. Si amamos a una mujer, tantos son los accidentes del amor que no podemos disfrutarlo y vivirlo profundamente, hasta que, en busca del tiempo perdido, lo reencontramos en nuestra memoria. En la realidad objetiva, el amor está mezclado con cosas menos esenciales: un autobús que se retrasa, un encuentro dificultoso, la falta de dinero, la incomprensión, etc. Pero cuando reconquistamos, a través de la memoria, el episodio vivido, podemos purificar ese amor quitándole todo lo que no le era esencial y así reconquistar el tiempo perdido y vivirlo -¿o revivirlo?, ¿o tenerlo como vivencia?- en la memoria.1 Según Proust, esto sucede no con respecto a un amor pasado sino a toda la experiencia vivida. Uno de sus personajes, Swann, En este aspecto, Proust se acerca a Maeterlinck, que consideraba a las personas contemplativas, recordando el pasado, un buen material para el teatro. No c °niparto esta opinión. Prefiero a Shakespeare, que pensaba exactamente lo conrano. Los argumentos de Maeterlinck son buena teoría, ¡pero las piezas de Shakespeare llenan los teatros! (Ai. del A.) 119piensa que está locamente enamorado de su amante, sufre todos los horrores de la incomprensión amorosa, hasta que pasado mucho tiempo se separan. Años después, cuando se encuentra con su ex amante, se queda conmovido. Intenta recordar todo lo que les había ocurrido, ordena la experiencia vivida, visualiza de nuevo subjetivamente todos los hechos ocurridos y concluye: «¿Cómo pude soportarla durante tantos años? ¡Ni siquiera era mi tipo!». Proust propone una total libertad subjetiva para ordenar los hechos pasados, las experiencias vividas, despojadas precisamente de aquello que podríamos llamar vida. El re-vivir, el tener vivencias, después el vivir. En este sentido, Proust tiene mucho que ver con el teatro de Stanislavski que, en cierto modo, también es «memoria»: memoria revivida, hecha vivencia. Hay mucho de Proust en Stanislavski y viceversa. El actor debe tener, durante los ensayos, todo el tiempo necesario, haciendo ejercicios (especialmente los de memoria emotiva), para reconquistar el tiempo perdido, ordenar subjetivamente la experiencia viva, es decir, la de la escena y la de los otros personajes y sus conflictos, que en el teatro deben mostrarse como actuales —¡aconteciendo aquí y ahora, frente a los espectadores!- y no como remembranzas del pasado. En el Teatro de Arena, trabajé con un actor de imaginación tan rica que incluso imaginaba cómo debían ser los otros personajes y se relacionaba con ellos tal como los veía; no se relacionaba con los otros actores tal como allí se presentaban. Esa hipertrofia de la subjetividad era visible y notable en los actores salidos del Actor's Studio. Todos pensaban tanto, imaginaban tantas cosas para cada frase, para cada «buenCs días, ¿cómo estás?», para cada palabra que decían, que su interpretación era extraordinariamente lenta y llena de acciones y actividades laterales y secundarias. Ningún actor respondía a una pregunta sin antes acariciarse el cuerpo, rascarse la cabeza, respirar hondo, silbar, torcer el cuello, mirar de reojo, fruncir el ceño; sólo después de eso se permitía responder. Ese tipo de interpretación sobrecargada de intenciones llegaba incluso al extremo de cambiar el estilo de la pieza que, de realista que era, se volvía expresionista: el tiempo real era el tiempo subjetivo del personaje y no el tiempo objetivo de la interrelación de personajes. Chéjov, en muchos montajes basados en sus textos, sufre con esto cuando los directores no se dan cuenta de que en él cuando un personaje recuerda, lo importante no es sólo la cosa recordada, sino el hecho de recordarla aquí y ahora, frente a este o a aquel otro personaje. El teatro es siempre aquí y ahora, aun cuando el personaje comienza diciendo: «¿Te acuerdas...?». Al comprender esto, comprendemos al mismo tiempo que la creación del actor debe ser, fundamentalmente, la creación de interrelaciones con los demás actores (personajes). Al comienzo de nuestro trabajo con Stanislavski, creábamos lagunas de emoción, profundas lagunas emocionales, pero la empatia, la ligazón emocional personajeespectador, es necesariamente dinámica. Un exceso de proustianismo y de subjetividad puede llevar a la ruptura de las relaciones entre los personajes y a la creación de lagunas de emoción aisladas. Tenemos que crear, por el contrario, ríos en movimiento dinámico, en lugar de la mera exhibición de la emoción. El teatro es conflicto, lucha, movimiento, transformación, y no simple exhibición de estados del alma. Es verbo y no simple adjetivo. A partir de esa constatación, comenzamos a dar más valor al conflicto como fuente de teatralidad: la emoción dialéctica, como la llamábamos entonces. Y comprobamos que la emoción éctica es la forma de emitirlo que se podría llamar subonda. 120 121Me explico: los seres humanos son capaces de emitir muchos más mensajes de los que tienen conciencia de estar emitiendo. Y son capaces de recibir muchos más mensajes de los que suponen que están recibiendo. Por ello, la comunicación entre dos seres humanos puede darse en dos niveles: consciente o inconsciente, es decir, en onda o en subonda, que es toda la comunicación que se procesa sin pasar por la conciencia. Con frecuencia un actor representa el mismo papel de la misma manera en dos espectáculos consecutivos, y puede ocurrir que, en uno de ellos, los espectadores se dejen arrastrar totalmente por la empatia y en el otro no. No obstante, el actor tiene la impresión de que ha interpretado las dos veces exactamente de la misma forma. ¿Por qué sucede eso? Porque en el segundo caso la subonda del actor transmitía mensajes que nada tenían que ver con las que transmitía en onda, es decir, conscientemente. Podía estar declamando las angustias del personaje y pensando en lo que haría después del espectáculo... Lo que hace que los mensajes en onda y en subonda sean absolutamente idénticos es la concentración del actor. Éste nunca debe permitir una mecanización que lo lleve a hacer cosas siempre iguales mientras piensa en otra cosa. El acto de representar (actuar, interpretar) debe significar la completa entrega del actor a su tarea. ..ll i" - » * . , '1 , i - II .' ■ Estructura dialéctica de la interpretación Debo explicar ahora cada uno de los elementos de una interpretación dialéctica, tal como la practicábamos en el Teatro de Arena de Sao Paulo. La voluntad ! ÍM;U El concepto fundamental, para el actor, no es el ser del personaje sino el querer. No se debe preguntar quién es, sino qué quiere. La primera pregunta puede conducir a la formación de lagunas de emoción, mientras que la segunda es esencialmente dinámica, dialéctica, conflictiva y, por tanto, teatral. Pero la voluntad elegida por el actor no puede ser arbitraria; ha de ser más bien, necesariamente, la concreción de una idea, la traducción, en términos volitivos -¡yo quiero!- de esa idea o tesis. La voluntad no es la idea, es la concreción de la idea. No basta con querer ser feliz en abstracto: hace falta crear algo que nos haga felices. No basta con querer poder y gloria en general; hay que querer matar concretamente al rey Duncan en circunstancias muy concretas y objetivas. Por tanto: idea = voluntad concreta (en circunstancias determinadas). Ejercer una voluntad significa desear alguna cosa, la cual eberá necesariamente ser concreta. Si el actor (o actriz) entra escena con deseos abstractos de felicidad, amor, poder, etc., ° no 'e servirá de nada; por el contrario, él (o ella) tendrá que erer hacer objetivamente el amor con tal (o cual) en circuns- 122 123tandas concretas, para entonces ser feliz y amar. La concreción la objetividad de la meta hacen que la voluntad sea teatral. Sin embargo, esa meta y esa voluntad, aun siendo concretas, deben también poseer un significado trascendente. No basta con que Macbeth desee matar a Duncan y heredar su corona. La lucha entre Macbeth y todos sus adversarios no se reduce a luchas psicológicas entre individuos que disputan el poder. Hay una idea superior que está en discusión en toda la obra y que los personajes concretan en sus voluntades. Duncan significa la legalidad feudal, Macbeth significa el advenimiento de la burguesía naciente: el derecho del yo puedo contra el derecho de la cuna. Uno tiene el derecho por nacimiento, el otro tiene el maquiavélico derecho por su propio valor, el que Maquiavelo llamaba virtú. La idea central de esta obra es la lucha entre la burguesía y el feudalismo, y las voluntades de los personajes concretan esta idea central. La elección de la voluntad, por tanto, repito, no es arbitraria. De la idea central de la obra se deducen las ideas centrales de cada personaje. En este caso, la idea central del personaje Lady Macbeth, por ejemplo, es la afirmación de la virtú individual (burguesía) contra los derechos de linaje. La idea central del personaje debe responder al objetivo principal de Stanislavski: idea y voluntad son una y la misma cosa, la primera bajo la forma abstracta; la segunda bajo una apariencia concreta. Una vez elegida, la idea central de la obra debe ser absolutamente respetada, para que todas las voluntades crezcan dentro de una estructura rígida de ideas. Esta estructura de ideas es el esqueleto. Por ello, hay que establecer cuál es la idea central de la obra y a partir de ahí deducir las ideas centrales de cada personaje, de modo que esas ideas centrales se enfrenten en un todo armónico y conflictivo (idea central = tesis y antítesis). bservar la identidad idea = voluntad como creadora de ' 'n debemos tener en cuenta que no todas las ideas son i s O mejor dicho: son teatrales todas las ideas en situación, v no en su expresión abstracta.;
aluntad = tesis
voluntad = tesis x noluntad = antítesis
acción
dramática: conflicto,
voluntad =
tesis
variación
cuantitativa
x
antítesis = noluntad
í» noluntad =
antít«S»*4í! Voluntad = tesis
figura 1 .yfr ,-,•; aiilíí:'
a
idea de que 2 más 2 es igual a 4, por ejemplo, puede no ser
°cionante. Pero si adoptamos esa misma idea en situación, es
Clr> en su concreción dentro de circunstancias específicas, si la
a
ucimos en términos de voluntad, podremos llegar a la emo-
124 125
noluntad = antítesis
Dominante* Dominante
Protagonista
x
Antagonista
Dominante Dominante -l!,5;
. .,
variación cualitativación. Si se tratase de un niño que desespera intentando aprender las
primeras nociones de aritmética, la idea de que 2 más 2 es igual a 4
puede ser emocionante, como cuando Einstein, con intensa voluntad en
circunstancias específicas, descubre maravillado que E = me2
es la
fórmula de la transformación de la materia en energía, coronando
concretamente toda una investigación
científica abstracta.
En resumen: toda idea, por más abstracta que sea, puede ser teatral
siempre que se presente en su forma concreta, en circunstancias
específicas en términos de voluntad. Entonces se establecerá la relación
idea-voluntad-emoción-forma teatral; es decir, la idea abstracta,
transformada en voluntad concreta en determinadas circunstancias,
provocará en el actor la emoción que, por sí misma, llegará a descubrir la
forma teatral adecuada válida y
eficaz para el espectador.
El problema del estilo y otras cuestiones surgen después. Esto debe quedar
bien claro: la esencia de la teatralidad es el conflicto de voluntades. Estas
voluntades deben ser subjetivas y objetivas al mismo tiempo. Deben
perseguir metas que sean también subjetivas y objetivas, simultáneamente.
Veamos dos ejemplos: en el boxeo se da un conflicto de voluntades; los
dos antagonistas saben perfectamente lo que quieren, saben cómo
conseguirlo y luchan por eso. No obstante, la lucha propia del boxeo no es
necesariamente teatral. También un diálogo de Platón presenta personajes
que ejercen con intensidad sus voluntades: pretenden convencer unos a
otros de sus propias opiniones. Existe aquí también un conflicto de
voluntades. Pero tampoco aquí hay teatro. Ni el boxeo ni el diálogo de
Platón son teatro. ¿Por qué? Porque el conflicto en el primer caso es
exclusivamente objetivo, y en el segundo exclusivamente subjetivo. Sin
embargo, tanto el uno como el otro pueden volverse teatrales. Por
ejemplo: el lu-
126
chador quiere vencer para probarle algo a alguien: en este caso, lo que
importa no son los golpes objetivos, sino su significado. Lo que importa
es lo que trasciende a la lucha propiamente dicha. En el segundo caso,
recuerdo aquel diálogo en el que los discípulos intentan convencer a
Sócrates de que huya y no acepte el castigo, la muerte. Si vencen los
argumentos de los discípulos Sócrates no morirá. Si se imponen las
razones de Sócrates, deberá tomar el veneno y aceptar la muerte. En este
diálogo, tan filosófico, tan subjetivo, reside no obstante un hecho
objetivo importante y central: la vida de Sócrates.
Así pues, tanto el boxeo como una discusión filosófica pueden
volverse teatrales.
Noluntad
Ninguna emoción es pura ni idéntica a sí misma de manera permanente.
Lo que se observa en la realidad es lo contrario: queremos y no
queremos, amamos y no amamos, tenemos valor y no lo tenemos. Para
que el actor viva de verdad en escena, es necesario que descubra la
noluntad de cada una de sus voluntades. En algunos casos, esto es
obvio. Hamlet desea todo el tiempo vengar la muerte de su padre y, al
mismo tiempo, no quiere matar a su üo, quiere ser y no quiere ser, la
voluntad y la noluntad revelándose concreta y visiblemente al
espectador. Lo mismo ocurre con Bruto, que quiere matar a Julio César
pero lucha interiormente con su noluntad, el amor que siente por él.
Macbeth quie-e ser rey> pero vacila en asesinar a su huésped.
En otros casos, la noluntad no es tan evidente: Lady Macbeth Parece
tener una sola motivación, sin conflicto interior; lo ttusrno sucede con
Casio cuando pretende convencer a Bruto, o
127con Yago en relación con Ótelo. Sea cual fuere el grado de evidencia
de la noluntad, sin embargo, debe existir siempre, ser
analizada por el actor en ensayos especiales, para que éste pueda
vivir el personaje, profundizarlo y realizarlo, y no sólo ilustrarlo.
Eso es importante para cualquier personaje, hasta para poder
interpretar a un ángel medieval: hay que estudiar y sentir su
noluntad, su hostilidad para con Dios. Cuanto más pueda un actor
desarrollar la noluntad, más enérgicamente aparecerá la voluntad.
Pensad, por ejemplo, en Romeo y Julieta: no es posible encontrar a
dos personajes que se amen más, que se quieran más, que en
apariencia tengan menos noluntad: son pura voluntad, puro amor.
Aun así, analizad la fuente de teatralidad de sus escenas y veréis
que existe siempre un conflicto; conflicto de ellos con los otros, de
ellos consigo mismos, de uno con el otro. Fijaos, por ejemplo, en
la escena del ruiseñor y la alondra: ella quiere que él se quede, que
se amen una vez más; él teme por su vida, quiere marcharse; ella
vence; él quiere quedarse; ahora ella ya no quiere. ¡Qué caprichosa
la niña, Dios mío!
Insisto: si un actor va a representar el papel de Romeo, está
claro que debe amar a su Julieta, no digo lo contrario, pero debe
igualmente buscar y sentir su noluntad: Julieta, por más amorosa
y bella que sea, no deja de ser, alguna que otra vez, un poco pesada,
una niña irritante y autoritaria. Lo mismo debe pensar Julieta
de su Romeo. Y porque tiene también tales noluntades, deben ser
las voluntades aún más fuertes y el amor brotar con mayor
energía y violencia entre esos dos seres humanos de carne y
hueso, de voluntades y noluntades.
El actor que usa sólo la voluntad acaba teniendo, en escena,
cara de tonto. Permanece igual a sí mismo todo el tiempo. Ama,
ama, ama, ama, ama... La gente mira y ahí está esa expresión
amorosa; cinco minutos después, la misma expresión; segundo
cto, siempre igual. ¿Quién tiene interés en mirarlo? El conflicto
nterno de voluntad y noluntad crea la dinámica, crea la teatralidad
de la interpretación, y el actor nunca estará igual a sí mismo,
oorque estará en permanente movimiento, para mejor o para
peor, aunque no cambie la calidad.
No se trata de buscar una voluntad contradictoria dentro del
personaje. Es mucho más que eso. Por ejemplo: no se trata de
contraponer la voluntad que Yago tiene de persuadir a Ótelo de
matar a Desdémona al miedo que él siente a que se descubra su
plan. No, no es eso. Hay que buscar todo el amor por Ótelo que
existe en Yago: su odio también es amor. La misma emoción es
dialéctica, no son dos emociones contrapuestas. Lo que no
impide que, además de la emoción-odio (odio contra amor),
coexisten otras: miedo, etc. Pero si también existe el miedo, esa
misma emoción-miedo, esa voluntad de no hacer, debe ser dialéctica:
así, existirá también el valor, la voluntad de hacer como
noluntad. En términos gráficos vectoriales, tendríamos algo
parecido a la figura 2 (p. 132).
Es importante que los actores trabajen siempre sus personajes
en términos de voluntad y noluntad: este conflicto hará que el
actor esté siempre vivo, dinámico en escena, siempre en movimiento
interior; si no hay noluntad, el actor permanecerá siempre
idéntico a sí mismo, siempre estático, no teatral.
^a voluntad dominante ¡ s - j >
conflicto interior entre voluntad y noluntad, resulta sieme
' externamente, una dominante, que es la voluntad que se
1
íesta en conflicto con los otros personajes. Por más que los
°
res tengan que buscar todas las voluntades y noluntades en
128 129sus personajes, deberán siempre sintetizarlas en la voluntad dominante, que
está formada por el conflicto de todas esas voluntades. Cuando el actor
desarrolla, en grado extremo, las voluntades interiores y no las exterioriza
objetivamente, corre el riesgo de subjetivizar demasiado su personaje,
volviéndolo irreal. Cuando el actor se complace en mostrar la vida interior
de su personaje, olvidándose de la realidad objetiva, cuando el conflicto
entre la voluntad y la noluntad comienza a ser para él más importante que
el conflicto entre un personaje y otro (es decir, dominante de uno contra
dominante del otro), acaba interpretando una autopsia del personaje y no
un personaje vivo, real,
presente.
Es realmente importante que el actor tenga tiempo para ensayar cada una
de sus voluntades y noluntades aisladamente, a fin de comprenderlas y
sentirlas mejor, como un pintor que primero elige los colores aislados
para después mezclarlos en el lienzo. Las voluntades (y las ideas a las que
responden, así como las emociones que generan) son los colores del actor;
él debe ser capaz de conocerlas, gozarlas para después usarlas. Por ello
hacíamos tantos ejercicios de motivación aislada, noluntad, pausa artificial,
pensamiento contrario, árcunstancias opuestas, etc., todos compartiendo
el objetivo de proceder a ese análisis. Pero debemos tener
siempre presente que en cada momento hay una dominante que se
impone, aunque se trate de un personaje de Chéjov, impresionista, hecho
de mil pequeñas voluntades y noluntades. Sin fortalecer la dominante, se
hace imposible estructurar el espectáculo. Por más que se vuelquen hacia
dentro, los personajes viven hacia fuera. Por eso, la interrelación es
fundamental.
La dominante de cada personaje, en las diferentes visiones de una
misma pieza, en las diferentes concepciones de diferentes directores,
dependerá naturalmente de la idea central que se
establezca para cada versión de esa pieza; pero todas las demás deas
posibles podrán estar igualmente contenidas, como voluntades
complementarias, dentro del personaje.
Un ejemplo esclarecerá el asunto: ¿de qué trata la pieza Hamlet? •De
un problema psicológico familiar o de un golpe de estado? ¿Cuál es la
idea central?
Ernest Jones escribió un libro sobre Hamlet en el que analiza la
incapacidad de éste para decidirse a matar al rey Claudio. Según él, hay
una identificación entre Hamlet y Edipo. Hamlet, en su subconsciente,
quería matar a su padre y casarse con su madre. Otro hombre, no
obstante, es quien realiza esas dos acciones. Hamlet se identifica con
ese hombre, el rey Claudio. Cuando descubre que Claudio es el asesino
de su padre, quiere vengarse, quiere matarlo. Pero ¿cómo hacerlo? Eso
equivaldría a un suicidio. El deber filial de vengar la muerte de su
padre se debate contra el miedo a matar a un hombre con el que se ha
identificado subconscientemente. Y Hamlet posterga la ejecución cada
vez que tiene oportunidad de ajusticiarlo. Ya al final de la tragedia, sin
embargo, cuando descubre que la espada con la que Laertes lo ha
herido estaba envenenada y que morirá fatalmente, se decide a matar a
Claudio, y lo hace sin vacilar, en ese mismo instante, como si pensase:
«Ya estoy muerto, de modo que voy a destruirme completamente en
este hombre, mi otro yo».
Pero Hamlet también puede ser analizado desde el punto de vista del
país y no de la familia, eligiendo como idea central el golpe de estado
planeado por Fortimbrás.
Las dos ideas centrales (y hay una infinidad de otras posibles) s
°n
completamente diferentes. La que se elija determinará
s
ideas centrales de cada personaje y también cuáles serán las
ominantes, las voluntades haciendo a su vez que todas las demás
e
as y voluntades posibles aparezcan como noluntades. El amor
130 131de Hamlet por su madre puede perfectamente aparecer en una versión
golpe de estado de la obra, así como el odio del pueblo a sus opresores
(entre ellos Claudio) puede aparecer en una versión psicoanalítica. Es
importante determinar, a partir de la idea central elegida, cuáles son las
dominantes, relegando a un segundo plano todas las otras posibilidades,
y no hacer una ensalada de ideas, voluntades y emociones.
Variación cualitativa-variación cuantitativa
Es la propia acción dramática, el movimiento de los conflictos interiores
y exteriores. Un conflicto es teatral si está en movimiento: por ello, el
actor debe distanciarse voluntaria y emocio-nalmente todo lo posible del
punto de llegada; debe hacer la preparación en contra de lo que le va a
suceder, para que la distancia a recorrer sea máxima, así como el
movimiento. Para que Yago tenga finalmente el valor de mentir a Ótelo,
es necesario que al principio la dominante sea el miedo, pues de éste
nacerá el valor que se fortalecerá: la noluntad (valor) se convertirá en
dominante. Este cambio, esta variación cuantitativa (cada vez más valor,
cada vez menos miedo) se vuelve cualitativa (antes era el miedo, ahora
es el valor).
Éste era, de manera sucinta, el esquema que utilicé con nuestros actores
del Teatro de Arena de Sao Paulo, con sus elementos básicos: Idea
Central de la pieza que determina la Idea Central del personaje,
traducido éste en términos de voluntad que se resolvía dialécticamente
(voluntad y noluntad); del conflicto de voluntades nacía la acción
(variación cuantitativa y cualitativa). Éste era, digamos, el núcleo del
personaje, su motor.
La explicación de los ejercicios, especialmente los de calentamiento
emocional, y los ensayos con y sin texto completan la comprensión del
método que utilizábamos. Por otro lado, nuestro método rector, que
comenzó a utilizarse a partir del montaje de Arena conta Zumbí {Arena
cuenta a Zumbí) y que se caracterizaba principalmente por la
socialización de los personajes (todos los actores interpretaban a todos
los personajes, aboliéndose así la propiedad privada de los personajes
por parte de los actores), está explicado en los ejercicios de «Máscaras y
rituales» y en la secuencia de «La mancha». Los capítulos restantes,
sobre todo los de «Calentamientos», sirven indiferentemente para cualquier
método o estilo de interpretación.
Buenos Aires, mayo de 1974, y, más tarde, Río
de Janeiro, 1998
Miedo
Amor
Yago valor
Odio



Capítulo 3
El arsenal del Teatro del Oprimido
nIntroducción:
Üh nuevo sistema de ejercicios y juegos del
Teatro del Oprimido


En la poética del Teatro del Oprimido, se utilizan
muchas palabras que pueden, en otras circunstancias, tener otros
significados y que tienen aquí, en un sentido preciso, una
connotación particular. Palabras como ritual, máscara, opresión,
etc., serán explicadas, pues, siempre que sea necesario.
En este libro, utilizo la palabra ejercicio para designar todo
movimiento físico, muscular, respiratorio, motor, vocal, que
ayude al que lo hace a conocer mejor y reconocer su cuerpo, sus
músculos, sus nervios, sus estructuras musculares, sus relaciones
con los demás cuerpos, la gravedad, objetos, espacios, dimensiones,
volúmenes, distancias, pesos, velocidad y las relaciones
entre esas fuerzas diferentes.
Los ejercicios apuntan a un mejor conocimiento del cuerpo,
sus mecanismos, sus atrofias, sus hipertrofias, su capacidad de
recuperación, reestructuración, reorganización. El ejercicio es
una reflexión física sobre uno mismo. Un monólogo, una introversión.
Los juegos, en cambio, tratan de la expresividad de los cuerpos
como emisores y receptores de mensajes. Los juegos son un
diálogo, exigen un interlocutor, son extraversión.
En realidad, los juegos y ejercicios que aquí describo son ante
todo juego-ejercicios, habiendo mucho de ejercicio en los juegos y
viceversa. La diferencia es, por tanto, didáctica.
Este arsenal se ha elegido en función de los objetivos del
Teatro del Oprimido. Son ejercicios y juegos de teatro y pueden -
¡y creo que deben!- utilizarlos todos los que practican teatro,
137profesionales o aficionados, participen del método de este
Teatro o no. En general, una parte se ha adaptado a nuestras
necesidades (a partir de los juegos infantiles, por ejemplo), y la
otra se inventó durante nuestra práctica a través de mas de cuarenta
años de actividad profesional.
Las dos unidades
Partimos del principio de que el ser humano es una unidad, un
todo indivisible. Los científicos han demostrado que la estructura
física y la psíquica están totalmente ligadas. El trabajo de
Stanislavski sobre las acciones físicas apunta también en ese sentido;
ideas, emociones y sensaciones están indisolublemente
entrelazadas. Un movimiento corporal es un pensamiento. Un
pensamiento también se expresa corporalmente. Es fácil comprenderlo
observando los casos más evidentes: la idea de comer
puede provocar la salivación, la idea de hacer el amor puede provocar
una erección, el amor puede provocar una sonrisa, la rabia
puede provocar el endurecimiento de las facciones, etc. Esto se
hará menos evidente cuando se trate de una manera particular de
andar, de sentarse, de comer, de beber, de hablar. Por tanto, todas
las ideas, todas las imágenes mentales, todas las emociones se
revelan físicamente.
Esa es la primera unidad, la de las estructuras física y psíquica.
La segunda es la de los cinco sentidos. No existen por separado,
están todos ligados entre sí. Las actividades corporales son actividades
del cuerpo entero. Respiramos con todo el cuerpo: con los
brazos, con las piernas, los pies, etc., si bien les pulmones y el
aparato respiratorio tienen una importancia prioritaria en el proceso.
Cantamos con todo el cuerpo, no sólo con las cuerdas vocales.
Hacemos el amor con el cuerpo en su conjunto, no sólo con
los órganos genitales.
El ajedrez es un juego muy intelectual, cerebral; no obstante,
los buenosjugadores se implican también físicamente en una
partida; saben que el cuerpo entero piensa, no sólo su cerebro.
Las cinco categorías de juegos y ejercicios
En los capítulos que siguen, he dividido los ejercicios y los juegos
en cinco categorías diferentes. En la batalla del cuerpo contra el
mundo, los sentidos sufren, y comenzamos a sentir muy poco lo
que tocamos, a escuchar muy poco lo que oímos, a ver muy poco
lo que miramos. Escuchamos, sentimos y vemos según nuestra
especialidad. Los cuerpos se adaptan al trabajo que deben realizar.
Esta adaptación, a su vez, lleva a la atrofia y a la hipertrofia.
Para que el cuerpo sea capaz de emitir y recibir todos los mensajes
posibles, es preciso que recupere su armonía. Con ese objetivo
he elegido ejercicios y juegos centrados en la des-especialización.
En la primera categoría, intentamos disminuir la distancia entre
sentir y tocar; en la segunda, entre escuchar y oír; en la tercera,
tendemos a desarrollar los diferentes sentidos al mismo tiempo;
en la cuarta, intentamos ver todo lo que miramos. Finalmente, los
sentidos tienen también una memoria, y vamos a trabajar para
despertarla: es la quinta categoría.
Nadie debe hacer el esfuerzo de entregarse o dar continuidad a
un ejercicio si tiene algún tipo de impedimento físico, como un
problema de columna, por ejemplo. En el Teatro del Oprimido
nadie está obligado a hacer nada que no quiera. Y cada uno debe
saber lo que quiere y lo que puede hacer.
138 139m
Sentir todo lo que se toca
;
La muerte endurece el cuerpo, comenzando por las articulaciones.
Chaplin, el mayor de los mimos, el payaso, el bailarín, ya no podía
flexionar las rodillas hacia el final de su vida.
Así, son buenos todos los ejercicios que dividen el cuerpo en sus
partes, sus músculos, y todos aquellos en los que se adquiere control
cerebral sobre cada músculo y cada parte, tarso, metatar-so y dedo,
cabeza, tórax, pelvis, piernas, brazos, mejilla izquierda y derecha, etc.
Es importante que los actores no comiencen por ejercicios violentos
o difíciles. Aconsejo incluso que, antes de iniciar una sesión, los
actores se desperecen de pie, es decir, que hagan los movimientos
propios del desperezarse en la cama al despertar, sólo que de pie.

Primera serie: ejercicios generales
1. La cruz y el círculo
Comienzo por el ejercicio teóricamente más fácil de hacer pero que,
debido a las mecanizaciones psicológicas y físicas, se vuelve de difícil
ejecución en la práctica. Como no hay necesidad de preparación, los no
actores se entregan sin miedo; y si se les advierte que es casi imposible
realizarlo bien, no tendrán miedo a conseguirlo y se sentirán libres para
intentarlo.
Se pide que hagan un círculo con la mano derecha, grande o
pequeño, como puedan: es fácil, y todo el mundo lo hace. Se
141pide después que hagan una cruz con la mano izquierda: es aún
más fácil y todos lo logran. Se pide entonces que hagan las dos
cosas al mismo tiempo. Es casi imposible. En un grupo de unas
treinta personas, a veces una lo logra. Difícilmente dos, y tres es
un récord. También servirá cualquier figura diferente para cada
mano, además del círculo y la cruz.
Variante Se pide que hagan un
círculo con el pie derecho, durante un minuto. Que olviden el pie
y sigan haciendo el círculo. Después, que escriban sus nombres en
el aire, con la mano derecha. Es casi imposible. El pie tiende a
seguir a la mano y a escribir el mismo nombre también. Para
facilitar el ejercicio, se intenta hacer un círculo con el pie
izquierdo y escribir con la mano derecha. Es más fácil, y algunas
personas a veces lo consiguen.
2. Hipnotismo colombiano
Un actor pone la mano a pocos centímetros de la cara del otro;
éste, como hipnotizado, debe mantener la cara siempre a la misma
distancia de la mano del hipnotizador, los dedos y el pelo, el
mentón y la muñeca. El líder inicia una serie de movimientos con
las manos, rectos y circulares, hacia arriba y hacia abajo, hacia los
lados, haciendo que el compañero ejecute con el cuerpo todas las
estructuras musculares posibles, con el fin de equilibrarse y
mantener la misma distancia entre la cara y la mano. La mano
hipnotizadora puede cambiar para hacer, por ejemplo, que el actor
hipnotizado se vea obligado a pasar entre las piernas del
hipnotizador. Las manos del hipnotizador no deben hacer nunca
movimientos muy rápidos, que no puedan seguirse. El
hipnotizador debe ayudar a su compañero a adoptar todas las
posiciones ridiculas, grotescas, no usuales: son precisamente
éstas las que ayudan al actor a activar estructuras musculares
poco usadas y a sentir mejor las más usuales. El actor utilizará
ciertos músculos olvidados de su cuerpo. Al cabo de unos minutos,
se intercambian los papeles de hipnotizador e hipnotizado.
Pasados unos minutos más, los dos actores se hipnotizan mutuamente:
ambos tienden la mano derecha, y cada uno obedece a la
mano del otro.
'•: Variante
Hipnosis con las dos manos. El mismo ejercicio. Esta vez el actor
dirige a dos de sus compañeros, a cada uno con una mano diferente.
El líder no debe detener el movimiento de una mano ni de la
otra. Este ejercicio le sirve a él también. Puede cruzar sus manos,
obligar a un compañero a pasar por debajo del otro (sin tocarse).
Cada cuerpo debe buscar su propio equilibrio, sin apoyarse en el
otro. El líder no puede hacer movimientos muy bruscos; no es un
enemigo, sino un aliado, aun cuando intente siempre desequilibrar
a sus compañeros. Después, se cambia de líder, de manera que
cada uno de los tres actores pueda experimentar la función de
hipnotizador. Al cabo de unos minutos, los tres actores, en
triángulo, se hipnotizan unos a otros, tendiendo, a su derecha, su
mano derecha, y obedeciendo a la mano derecha del otro, que se
aproxima por la izquierda.
Variante * !
Hipnotismo con las manos y los pies. Como los anteriores, pero con cuatro actores, uno para cada pie y cada mano del líder. Éste puede hacer cualquier movimiento, incluso bailar, cruzar los brazos, dar vueltas con el cuerpo por el suelo, saltar, etc., pero siempre en cámara lenta. Los actores que siguen los pies deben fijar su atención sólo en el dedo gordo. 142 143Variante Con cualquier parte del cuerpo. En esta variante, un actor va al centro y comienza a mover todo el cuerpo, mirando siempre en una sola dirección; los otros hacen un círculo a su alrededor. Un primer voluntario se acerca y se deja hipnotizar por una parte del cuerpo del líder (el actor en el centro); a continuación, debe seguir todos los movimientos de esa parte del cuerpo, oreja, nariz, espaldas, nalgas, no importa cuál. Un segundo actor se acerca y hace lo mismo, pudiendo elegir cualquier parte del cuerpo de uno o de otro de los que ya están en escena. El tercer actor elige una parte del cuerpo de los que están en el medio, hasta que todos los actores se dejen hipnotizar por los cuerpos de los otros. Entonces, el primer actor puede dar una o más vueltas con su cuerpo, lentamente, porque sus movimientos adquirirán bastante relieve cuando los repita el grupo, dada su distancia en relación con el centro del círculo. A continuación, si el espacio es suficientemente grande, puede indicarse que todos se alejen de (o se acerquen a) la parte del cuerpo que los está hipnotizando. 3. La menor superficie ? • ;.- ? Cada actor estudia todas las posturas que permitan a su cuerpo tocar lo menos posible el suelo, usando todas las variaciones posibles. Los pies y las manos, un pie y una mano sobre el rostro, la caja torácica, espaldas, nalgas. Es necesario que, en un momento u otro, toda la superficie del cuerpo toque el suelo. El paso de una postura a otra debe hacerse muy lentamente, con el fin de estimular todos los músculos que intervienen en la transición y permitir que el actor se observe. El actor debe sentir la fuerza de la gravedad que lo arrastra hacia el suelo, sentir que se trata de una lucha entre su fuerza muscular y la gravedad, mediada por el peso de su cuerpo. Los movimientos que hacemos cada día acaban mecanizando nuestros cuerpos; en este caso tratamos de desmecanizarlos, desestructurarlos, desmontarlos. Al cabo de unos minutos, se pide a los actores que formen parejas. Cada uno debe tocar el cuerpo del otro en la menor superficie posible y tocar el suelo también lo menos posible. Cada uno debe equilibrar al otro. Los dos cuerpos deben moverse lentamente, sin interrupción, intentando descubrir cada vez una nueva posición, una nueva figura que ha de modificarse continuamente. Después, se pide a los actores que formen grupos de cuatro, tal vez de ocho, tal vez un único grupo que los incluya a todos. Si se puede, es mucho mejor trabajar sobre el césped o sobre una superficie blanda. En este ejercicio, como en todos los demás ejercicios físicos de comunicación muscular, está absolutamente prohibido hablar; la comunicación en este caso es sólo muscular o visual, nunca verbal. Hablar, aun en voz baja, obliga a los actores a prestar atención a las palabras y no a las imágenes ni a los contactos. No hace falta realizar proezas, ser heroico, ni intentar ser mejor que los demás, nada de riesgos. Dentro de lo que cabe, habrá que hacer lo que sea posible hacer, sin obligar a nadie a nada, sin forzar. 4 . E m p u j a r s e .
Este es un ejercicio muy importante, sobre todo porque muestra
físicamente lo que debe ser la acción mayéutica1
del actor durante
una sesión de Teatro Foro. Se trata de utilizar todas nuestras
1 Mayéutica: proceso socrático que consiste en ayudar a una persona a exponer
conscientemente concepciones latentes en su mente a través de preguntas y sin que el
filósofo ofrezca ni imponga conceptos preexistentes. En este sentido, el Teatro del
Oprimido es mayéutico, porque a través de preguntas se produce e aprendizaje entre los
espectadores y los actores. (N. del A.)
144 145fuerzas y, aun así, no lograr vencer. Debe practicarse en parejas
que tengan más o menos el mismo peso y la misma fuerza. Como
en una sesión de Teatro Foro, los actores deben utilizar todos sus
conocimientos, pero no agobiar a los espect-actores, sino estimularlos
a que inventen, creen, descubran.
Los actores, en pareja, uno frente al otro, se sujetan por los
hombros. Hay que imaginarse una línea en el suelo. Comienzan a
empujarse con todas sus fuerzas, y cuando uno siente que su
adversario es más débil, disminuye su propio esfuerzo para no
traspasar la línea, para no ser el vencedor. Si el otro aumenta su
fuerza, el primero hará lo mismo, y los dos utilizarán juntos toda
la fuerza de que sean capaces.
A continuación se hace lo mismo con dos actores, espalda
contra espalda. Después, culo contra culo.
Luego, baile de espaldas: dos actores se ponen de espaldas y
bailan sin música. Hace falta que cada uno intente comprender al
otro, las intenciones de sus movimientos.
Columpio. Frente afrente, sentados en el suelo. Los actores se
sujetan por los brazos. Con las manos solamente resultaría más
difícil. Se sostienen con los pies firmemente apoyados en el suelo,
muy cerca, pero no uno contra otro. A continuación, uno sube y
otro baja; cuando el segundo comienza a subir, el primero baja,
como en un verdadero columpio.
Pueden formarse también grupos de cuatro, en los que cada
uno a su turno sube mientras los otros retroceden. Y, finalmente,
a una señal del director, suben los cuatro de una vez.
5. Dominguillo '.
Se pide al grupo que forme un círculo, todos de pie mirando al
centro. Después, que se inclinen en dirección al centro sin doblar
la cintura, encorvarse ni levantar los talones, como la
146
Torre de Pisa. A continuación, que se inclinen hacia fuera. Que
hagan lo mismo hacia la izquierda, hacia la derecha, siempre sin
doblar la cintura ni levantar los pies. Que dibujen un círculo en el
espacio con sus cuerpos, que se inclinen hacia delante, hacia la
izquierda, hacia atrás, hacia la derecha, hacia el centro; luego lo
mismo pero al contrario, centro, derecha, atrás, izquierda delante,
y así varias veces.
Un voluntario va al centro, cierra los ojos y hace lo mismo,
sólo que esta vez se deja caer; todos los demás deben sostenerlo
con las manos, permitiéndole inclinarse hasta muy cerca del
suelo. A continuación deben volver a situarlo nuevamente en el
centro, pero él caerá en otra dirección, siendo sujetado siempre
por tres compañeros, por lo menos. Al final, los compañeros
pueden ayudar al protagonista con las manos a girar en círculo, en
vez de llevarlo de nuevo hacia el centro.
Variante Dos personas solamente y
una tercera en el medio que se deje caer hacia delante y hacia
atrás, siendo sostenida por los dos compañeros.
6. El círculo de nudos
Como preparación, se hace la rueda elástica. Los actores se dan
las manos, formando una rueda. Después se alejan hasta que ya
no llegan a tocarse, salvo con los dedos, aunque sus cuerpos
siguen alejándose lo más posible. Después de cierto tiempo,
hacen lo opuesto y se juntan en el centro, ocupando el menor
espacio posible.
Esa rueda puede combinarse con un ejercicio de voz. Los
actores emiten sonidos que expresan su deseo de tocarse alejándose
y después el deseo de alejarse mientras se están tocando.
147Se rehace el círculo, todos cogidos de la mano; no se debe cambiar la
manera de cogerse de la mano durante todo el ejercicio. Uno de los actores
comienza a andar, tirando de los demás (siempre lentamente, sin
brusquedad) y pasando por encima y por debajo de las manos de los
compañeros que tiene delante, como para hacer un nudo; a continuación, un
segundo actor hace lo mismo, formando otro nudo, después otro, y otros dos
o tres, al mismo tiempo, por encima y por debajo, hasta que todos hagan
todos los nudos posibles y que nadie pueda ya moverse. Muy lentamente, sin
violencia, en silencio, intentarán volver a la posición original.
Variante '
Se hace lo mismo con los ojos cerrados. En este caso, es* necesario hacer
todo muy lentamente, para evitar choques.
Variante Una línea, en vez de un círculo:
es la variante llamada bramante.
Variante
Los actores se juntan en un bloque, levantan los brazos, todos
juntos, se dan las manos, y cada uno aprieta las manos de otros
dos; a continuación, se separan e intentan formar un círculo sin
soltar en ningún momento las manos ni cambiar sus manos de
posición al coger las de los demás. , .........,
7. El círculo griego: el actor como sujeto
Un actor, en el centro, comienza un movimiento, y todos los demás a su
alrededor deben ayudar para que'lo haga. Ejemplo: él levanta un pie,
alguien le coloca su propia rodilla bajo el pie para que suba. El
protagonista hace lo que quiere y los demás lo
ayudan a levantarse, girar, estirarse, subir, escalar, etc. El protagonista
debe moverse lentamente, para permitir que los demás tengan tiempo de
descubrir sus intenciones con sólo mirarlo. Para descubrirlas mejor, los
actores deben tocar cualquier parte del cuerpo del protagonista y traducir
los mensajes musculares. No se debe manipular al protagonista: a él le
toca decidir sus propios movimientos. Si es posible, pueden formarse
dos o más grupos simultáneos; en ese caso, los protagonistas pueden
cambiar de grupo pero no los grupos de protagonista: los protagonistas
son siempre los sujetos. El ejercicio termina cuando el protagonista
vuelve suavemente al suelo. Una vez, en Italia, dije «Alto», y los actores
dejaron caer al protagonista. Eso nunca debe suceder.
8. El actor objeto >
Hay dos maneras de comenzar este ejercicio:
a) El protagonista sube a una mesa y se deja caer de espaldas sobre
ocho actores dispuestos en dos filas de cuatro, frente a frente, con los
brazos extendidos, sujetando, con las manos bien abiertas, el antebrazo
del compañero que está delante, dispuestos a sostener el peso, sin
olvidar de quitarse antes pulseras, relojes, anillos, etc.
b) El actor corre, se arroja en los brazos de los ocho actores. Antes de
saltar, grita; al oír el grito, los actores extienden sus brazos y se sujetan
frente a frente, formando una red.
En los dos casos, el actor se queda echado sobre cuatro pares de
brazos que lo sujetan. En ese momento, un actor sujeta sus brazos y otro
sus pies; lanzan al protagonista al aire tres veces, con los brazos
extendidos; con el protagonista vuelto hacia el suelo (es peligroso estar
con el estómago hacia arriba), los otros °cho actores lo impulsan hacia
arriba, se arrodillan y lo reciben abajo. Después de eso, lo tumban en el
suelo y todos, al mismo
148 149tiempo, comienzan a hacerle un masaje uniforme, con las dos manos,
hacia la derecha y hacia la izquierda, de tal manera que todo el cuerpo
del protagonista sea tocado con la misma intensidad (ni cariño ni
agresión). A continuación, lo colocan de espaldas y repiten el mismo
masaje. El actor que está junto a su cabeza, lo masajea en las orejas, la
nariz, el cuello, el pelo. El que está a sus pies, los pies. Durante el
ejercicio, los actores deben emitir un sonido uniforme como el masaje.
9. Levantar a alguien de una silla
Un actor se sienta en una silla, otros intentan sujetar su cuerpo contra
ella, haciendo uso de todas sus fuerzas, y él intenta levantarse. En
determinado momento, el director grita «¡Alto!» y todos, al mismo
tiempo, invierten el movimiento y lo lanzan al aire.
Variante Lo mismo con un brazo
apretado contra una mesa: al soltarlo, tiende a levantarse solo.
10. Equilibrio del cuerpo con objetos
Se coge un objeto cualquiera, un lápiz, una pelota, una silla, un libro,
una mesa, una cartera, un pedazo de papel, un sello postal, un cartel, un
teléfono, cualquier cosa. Se buscan todas las posiciones y estructuras
corporales en las que se pueda equilibrar ese objeto, usando todas las
relaciones posibles entre el cuerpo y el objeto: cerca del cuerpo, a
distancia, encima o debajo. Lo importante es estudiar la relación cuerpoobjeto-gravedad.
Se pueden usar las manos, pero sólo lo indispensable. Después de
unos minutos, el director dará la señal para que los actores cambien de
objetos sin usar las manos; unos minutos más, nuevo cambio; luego, el
director pide que los actores recuperen
150
sus objetos iniciales y cada uno busca el suyo, dando el objeto
que lleva consigo al actor que tiene el suyo, hasta que el último
actor haya recuperado su objeto. Siempre con el cuerpo en
cámara lenta, los actores vuelven a poner los objetos en sus luga
res originales.
11. El globo como prolongación del cuerpo
El director lanza dos, tres, muchos globos a los actores, que deben
mantenerlos en alto, tocándolos con cualquier parte de sus cuerpos,
como si éstos formasen parte de los globos que están tocando; deben
llenarse de aire e intentar flotar como si fuesen globos.
12 . C arrera de sillas  En fila, cinco o más actores suben cada uno a una silla. La primera silla de la fila se deja vacía. Cada actor pasa a la silla que está delante y deja vacía la última. Entonces, con las manos, pasan la última silla, la que está vacía, al primer lugar y avanzan una vez más otra silla, dando nuevamente un paso hacia delante y repitiendo todo el proceso... y así sucesivamente, poniendo toda la fila en movimiento. 13. Ritmo con sillas Cinco actores, cada uno con una silla, deben crear una imagen con estay su propio cuerpo. El líder numerará las imágenes: 1, 2, 3, 4, 5. A continuación dirá un número o una secuencia de números, rítmicamente, y los participantes deberán adoptar la posición correspondiente a ese número. ¡;-¡-s. i. /.-.• Variante El mismo ejercicio sin sillas. Los actores usarán solamente sus 151propios cuerpos. En la versión Hamlet, los actores deberán for mar imágenes de escenas de los personajes de esa (o de cual quier otra) obra, ti 14. Baile de sillas Es un juego de niños muy conocido. Un círculo formado por sillas vueltas hacia fuera, teniendo siempre una menos que el número de participantes. Los actores cantan y bailan una música conocida, andando alrededor de las sillas. Cuando el director grita «¡alto!», todos deberán sentarse. El que queda de pie abandona el juego, y se retira una silla. El juego prosigue hasta que el último jugador se siente en la última silla. 15. Movimiento premeditado ' Los actores se mueven con premeditación, separando claramente el momento en el que se premedita y el movimiento del momento en el que se ejecuta, como si no pudiesen ser simultáneos. Esos movimientos deben hacerse en todas las direcciones, en todos los niveles, sobre mesas, sillas, en el suelo, escaleras, de manera ordenada o desordenada, caótica, de pie, tumbados, inclinados, a cuatro patas, pero siempre de una forma premeditada y dividida: pienso lo que voy a hacer y después lo hago. Lo importante es reflexionar sobre el propio cuerpo, los músculos, las estructuras musculares. Así, todos los movimientos serán planeados. 16. Dificultad en relación con los cuerpos y los objetos '' . . Estamos acostumbrados a hacer movimientos mecanizados inconscientemente. No obstante, todo podría cambiar si se pro dujese una mínima alteración con nuestros cuerpos o con los objetos. Si, por ejemplo, un actor tiene una mano en la espalda, ¿cómo podrá poner la mesa? Si tiene sólo un ojo (el otro tapado) o una pierna (la otra atada); si no puede ir hacia delante o sólo puede ir hacia atrás o andar hacia los lados; si sus dedos están entumecidos, ¿cómo podrá vestirse o acariciar a alguien? Todas las transformaciones físicas provocan el aumento inmediato de la sensibilidad. 17. D iv id ir e l m o v im i e n t o  , Se divide en
partes un movimiento continuo (andar, por ejemplo) : primero una
pierna, pausa; después el brazo, pausa; la otra pierna, pausa... y así
sucesivamente.
18. No coordinación de movimientos coordinados ~ ,'■ La
coordinación de movimientos endurece los músculos y determina la
máscara física. En este ejercicio, el actor estudia sus movimientos y deja
de coordinarlos: los brazos separados de las piernas al andar; una pierna
con un ritmo diferente del de la otra; una mano gesticulando lo contrario
de la otra; la mano no coordinada con la boca que se abre para recibir
los alimentos; el dedo que se levanta antes de que se abra la boca para
pronunciar un discurso; los brazos haciendo el movimiento de equilibrar
las piernas que se cruzan, pero no al mismo tiempo, etc. Primero se
puede realizar una acción cualquiera y después repetirla con los
movimientos no coordinados. ...-,,.....,
19. Círculo máximo y círculo mínimo < Los actores se dan las manos en círculo e intentan hacer que ocupe el mayor espacio posible, después el menor, el mayor, el menor... ......
152 153Segunda serie: las caminatas
Entre todas nuestras mecanizaciones, la manera de andar es tal vez la
más frecuente. Es verdad que tenemos nuestra manera individual de
andar, muy particular en cada uno de nosotros, siempre igual, es decir,
mecanizada. Pero también es verdad que adaptamos nuestra manera de
andar al lugar donde estamos caminando. El metro de París, por ejemplo,
con sus largos pasillos, hace que aceleremos nuestros pasos. Ciertas
calles, por el contrario, nos obligan a andar muy despacio. Yo, como
todo el mundo, ando de una manera completamente diferente en Ipanema
o en el Quartier Latín de París, en el Soho de Londres, en las calles
céntricas de Sao Paulo o en Ouagadougou.
Cambiar nuestra manera de andar nos hace activar ciertas estructuras
musculares poco utilizadas y nos vuelve más conscientes de nuestro
propio cuerpo y sus potencialidades.
A continuación, algunos cambios posibles, planteados como
ejercicios. l
1. Carrera en cámara lenta
Gana el último en llegar. Una vez iniciada la carrera, los actores no podrán
interrumpir sus movimientos, que deberán ejecutarse lo más lentamente
posible. Cada corredor deberá estirar lo máximo que pueda las piernas a
cada paso. El pie que adelante a la otra pierna debe pasar siempre por
encima de la altura de la rodilla. Hace falta que el actor, al avanzar, estire
bien su cuerpo, porque con ese movimiento el pie romperá el equilibrio y,
a cada centímetro que camine, se organizará una nueva estructura
muscular, instintivamente, activando cierto* músculos dormidos. Cuando
el pie llegue al suelo, debe oírse el ruido. Inmediatamente se levantará el
otro pie. Este ejercicio, que
exige un gran equilibrio, estimula todos los músculos del cuerpo. Otra
regla: los dos pies jamás podrán estar al mismo tiempo en el suelo. En
cuanto el pie derecho se haya apoyado, el pie izquierdo debe subir, y
viceversa. Siempre un solo pie en el suelo.
Los actores se sientan en el suelo, con los brazos estirados paralelos a su
superficie y las piernas también estiradas. Comienzan a caminar con las
nalgas, a la derecha y después a la izquierda, como si fuesen los pies. El
tamaño de cada paso debe ser el mayor posible, pero no es necesario
caminar rápidamente, pues no se trata de una carrera. Después de
recorrer cierta distancia, todos deben retroceder, caminando sobre sus
propios pasos, siempre con las nalgas. Las piernas y los brazos deben
estar siempre estirados hacia delante, en ángulo recto. Es preciso mantener
la espalda bien recta, formando un ángulo de noventa grados con
los brazos y las piernas.
3. El cangrejo
Las dos manos y los dos pies en el suelo. Se trata de andar como
los cangrejos, hacia la izquierda y hacia la derecha. Nunca hacia
delante ni hacia atrás. ?
4. Piernas cruzadas
De pie, lado a lado, dos actores se sujetan por la cintura, apretándose
fuertemente, y cruzan las piernas, la derecha de uno con la izquierda del
otro, levantándolas para que no toquen el suelo. Después empiezan a
andar teniendo en cuenta que cada uno debe considerar el cuerpo del
otro como su propia pierna. Atención, la idea es andar y no saltar. La
pierna (el actor) no
154 155ayuda, es el otro quien debe hacer todo el esfuerzo para que ella, es
decir, su compañero, avance.
5. El mono
Caminar hacia delante con las manos siempre tocando el suelo, con la
cabeza trazando una línea horizontal con respecto al suelo, como los
monos, que se desplazan armoniosamente. Saltar obstáculos,
armoniosamente.
6. Andar a cuatro patas
El actor anda a cuatro patas, hacia delante y hacia atrás.
7. Paso de camello
Pie derecho con mano derecha. Pie izquierdo con mano izquierda. El
camello avanza primero el lado izquierdo, después el lado derecho.
8. Paso de elefante
Como el ejercicio anterior, sólo que al contrario: pie derecho con mano
izquierda, pie izquierdo con mano derecha. Es así como anda el elefante.
9. Paso de canguro
El actor se agacha y se coge los tobillos con las manos. Anda hacia
delante, saltando como un canguro.
10. Inclinados unos sobre otros
Dos actores, lado a lado, acercan sus hombros (el hombro
«
izquierdo de uno contra el hombro derecho del otro) e intentan caminar
así inclinados, cada cual poniendo los pies lo más lejos posible del otro.
<• Vanante Lo mismo con dos actores, formando una unidad, de cada lado (cuatro en total). «^ Variante Dos actores de espaldas; cuatro actores de espaldas, equilibrándose en sus cuellos. 11. Carrera de sacos Los pies juntos o dentro de un saco. Saltando primero hacia delante, después hacia atrás, después de lado. 12. Carretilla Como hacen los niños: un actor en el suelo se apoya sobre las manos y el otro lo sujeta por los pies. Uno camina con las manos y el otro lo sigue, como quien conduce una carretilla. 13. «Como gustéis» Intentando modificar la forma habitual de andar, incluso el ritmo, y variando muchas veces durante el ejercicio. Tercera serie: masajes El término masaje no es el más adecuado para designar esta serie de ejercicios. La mejor descripción sería: un diálogo persuasivo entre los dedos de un compañero y el cuerpo de otro. Este diálogo debe establecerse sin violencia ni tampoco cosquillas; ni agresión, ni cariño. Buscamos, sobre todo, localizar las tensiones musculares. Es un diálogo, un intento de calmar, de relajar los agarrotamientos, las rigideces musculares a través de movimien- 156 157Variante (italiana) Todos tumbados en el suelo, con las cabezas alineadas. La primera persona de la fila comienza a rodar sobre los cuerpos de sus compañeros hasta llegar al otro lado. En cuanto se retira, continúa rodando la segunda persona, después la tercera, y así sucesivamente. Variante (Edam) Todos tumbados de espaldas, uno al lado del otro, como la primera vez, con las cabezas en direcciones opuestas. Esta vez, se deja un pequeño espacio entre cada uno de los actores. Viene el primero y se acuesta sobre los tres primeros actores acostados, en el sentido perpendicular, es decir, formando un ángulo recto con ellos. El director da la señal y todos los que están acostados comienzan a rodar en el mismo sentido (como una alfombra voladora). El que está encima de esta alfombra es movido en la misma dirección. Una segunda persona lo sigue, y así sucesivamente. 5. Masaje de espalda Dos actores, espalda contra espalda. Cada uno intenta masajear al otro con su propia espalda. 6. El demonio * Una buena manera de liberar las tensiones. El actor salta de un pie al otro, haciendo, con los brazos, movimientos parecidos a los que hacemos para secarnos el agua del cuerpo, o para exorci zar al demonio (en los países donde los demonios existen, claro...). ''•c"¿ * Cuarta serie: juegos de integración 1. Nadie con nadie (estilo Quebec) En parejas, con una persona que queda siempre fuera. Esa persona, el líder, indicará en voz alta las partes del cuerpo con las que los participantes deberán tocarse; por ejemplo, cabeza con cabeza; pie derecho con codo izquierdo (el pie de una persona debe tocar el codo de la otra, y viceversa, al mismo tiempo, si fuese posible); oreja izquierda en el ombligo, etc. Los contactos corporales son acumulativos y no se deshacen hasta que se haga imposible obedecer las nuevas instrucciones. Los actores pueden hacer los contactos sentados, de pie, tumbados, etc. Cuando resulte imposible continuar, el líder dirá nadie con nadie, y todos buscarán nuevas parejas; y un nuevo líder (el que quede sin compañero) deberá dar continuidad al juego. 2. El oso de Poitiers Se elige un participante para que sea el oso de Poitiers (ciudad francesa donde se practica este juego). Da la espalda a los demás, que son los leñadores. Éstos deben representar con mímica la acción de trabajar. El oso, al lanzar un fuerte rugido, hace que los leñadores caigan al suelo o se queden inmóviles incluso de pie, sin hacer el menor movimiento, totalmente paralizados. El oso se acercará a cada uno de ellos, rugirá cuanto quiera, podrá tocarlos, hacerles cosquillas, empujarlos, todo lo que pueda para lograr que se muevan, se rían, obligándolos a mostrar que están vivos. Si eso ocurre, el leñador se transformará en oso también, y los dos osos harán lo mismo con los otros leñadores, que seguirán intentando no moverse. Luego tres, cuatro osos, etc. Este ejercicio-juego es muy curioso, porque produce el efecto Vacíamente contrario al que sería su objetivo. El principio es: si 160 161el leñador adormece sus sentidos, si consigue no sentir nada, no ver ni oír nada, si se finge muerto, el oso no lo atacará, porque los osos no devoran a los muertos. La instrucción «no sentir nada» provoca exactamente la reacción opuesta, y todos los sentidos agudizan su actividad. Se siente más, se escucha mejor, se ve lo que no se veía, se huele lo que no se olía: sólo queda fuera el gusto. ¡El miedo nos hace hipersensibles! 3. Unos sentados en las piernas de los otros , : Un actor se sienta en una silla, con las piernas bien juntas. Aferra la cintura de otro actor, que se sienta sobre sus rodillas y sujeta, a la vez, la cintura de un tercero, y así sucesivamente, hasta que todos estén sentados, unos sobre las rodillas de los otros, y el último en la silla. Comienzan a decir juntos «izquierda, derecha» y a mover el pie derecho y el pie izquierdo, con ritmo. Se quita la silla y nadie cae, porque están todos sentados, los unos aferrados a los otros. El primero de la fila debe intentar encajarse con el último formando, así, un círculo de personas sentadas, todas en movimiento. En este momento, podrán soltar la cintura de los compañeros, porque ya no tendrán necesidad de agarrarse a nadie: todos estarán cómodamente sentados y equilibrados. Variante Se pueden formar tres filas de personas sobre tres sillas para facilitar el encajamiento. O cuatro. En este caso, la primera persona de una fila intentará encajar con la última persona de la fila de delante, más próxima. Variante • Puede hacerse un ejercicio similar en círculo, con los actores de pie. El círculo debe ser bastante regular, con las rodillas bien juntas. Se cuenta hasta tres y todos, muy despacio, se sientan sobre las rodillas del compañero de atrás, sin sillas. 4. Corre calles o Pídola *. Es un juego infantil que todos conocen. Un actor apoya sus manos en las rodillas. Su compañero salta con las piernas abiertas por encima de su espalda y se detiene, también con las manos apoyadas en las rodillas; otro corre y salta igualmente sobre él, y así sucesivamente. Este juego puede hacerse con varias personas: una sucesión de espaldas equivalentes a obstáculos que deben sortearse. 5. Juego de Brueghel (fuego del ajo) Un juego que tiene cuatro siglos de antigüedad. Figura en el cuadro Juegos de niños, de Brueghel. Lo aprendí en Portugal. Un actor (llamado «la madre») se apoya en una pared. Otros cinco actores se ponen enfrente, en fila, uno detrás del otro, y cada uno pone la cabeza entre las piernas del que tiene delante, formando la figura de un caballo de diez patas. «La madre» pone la cabeza del que está más cerca en su regazo. El juego comienza cuando los demás actores, uno tras otro, toman cierta distancia y se abalanzan sobre el caballo de cinco cuerpos, intentando llegar lo más cerca posible de la madre y quedándose donde ha caído (en el lomo del caballo o en el suelo). Cuando cinco actores ya han saltado, la madre comienza a balancear el cuerpo del caballo para que los de arriba caigan del animal. Existen muchas variantes del juego del ajo. En Portugal, por lo general, cada corredor salta gritando «lá vai alho!» (¡ahí va el ajo!). Se pueden formar también dos equipos, y gana aquel que pueda conservar el mayor número de saltadores encima del caballo. (Nota: este juego es un poco violento y 162 163no se recomienda salvo en casos de total seguridad, en locales apropiados.) 6. Un, dos, tres, al escondite inglés (en francés: «un, deux, trois, soleil») Juego también muy conocido. Una persona frente a la pared, sin mirar a los otros. Éstos, que están a cierta distancia, se acercan. La persona que esté en la pared canta lento o rápido y a continuación se vuelve hacia quienes se acercan. En ese momento, todos deben quedarse inmóviles, y quien es sorprendido andando debe volver al punto de partida. El que toca a la persona que está junto a la pared es el vencedor del juego. (Forma parte de los juegos de salón, pero sirve para unificar al grupo...) 7. Las mil patas o el ciempiés " ' *• ■ • Todos sentados, con las piernas abiertas, unos detrás de otros. El director cuenta «un, dos, tres, ya», todos se vuelven al mismo tiempo y montan sobre los hombros del amigo que cae hacia delante apoyando sus manos en el suelo. La fila parece entonces tener mil patas. A continuación, esas mil patas deben caminar. Para facilitar el ejercicio, se debe comenzar sólo con tres participantes, después cuatro, evitando grupos muy numerosos, lo que haría el juego más difícil y peligroso. 8. Baile con manzana Dos compañeros bailan con una manzana sostenida entre las frentes de ambos y deben evitar que caiga. 9. Papel pegado * '■ i Una persona en el centro. Las otras la tocan o se tocan entre sí, pero con una hoja de papel entre las partes que se tocan. La persona del centro comienza a moverse y todo el grupo debe moverse también, pero el papel debe permanecer en su sitio, sin caerse. La parte del cuerpo que toca el otro cuerpo puede ser la cabeza, el hombro, el cuello, las nalgas, no importa cuál. El ejercicio puede hacerse también sólo por parejas. ,,.,,, 10. La espada de madera parisiense Dos grupos, frente a frente, con un líder delante de cada uno de ellos. Actúan como si empuñasen una espada de madera. Cada uno puede dar seis golpes diferentes: -fingiendo que va a cortar la garganta de sus adversarios (el golpe ha de ser a la altura de la garganta del adversario, que debe agacharse con rapidez, al mismo tiempo que todos los de su equipo); -intentando alcanzar sus pies, mientras el adversario y su equipo tienen que saltar todos al mismo tiempo; -una estocada a la izquierda; todos deben esquivarlo saltando hacia la derecha; -una estocada a la derecha; todos deben saltar hacia la izquierda; -una estocada justo en medio del grupo; la mitad del equipo debe esquivarlo hacia un lado y la otra mitad hacia el otro; -avance del líder con su espada; el grupo adversario debe saltar hacia atrás. El juego comienza cuando el director indica quién golpeará primero, quién golpeará después, y así sucesivamente. Los líderes son neutrales, y no deben ser alcanzados por los golpes, dirigidos sólo al grupo. El director debe cambiar los líderes varias veces, y a continuación determinar que cada líder dé dos golpes seguidos, a los que deben reaccionar los adversarios. Después deben dar tres golpes seguidos; finalmente, los dos líderes deben 164 165golpearse mutuamente, sin orden preestablecida, y sus respectivos equipos deben reaccionar a cada golpe. 11. Fútbol americano Todos los actores se apoyan en una pared, menos uno, que queda aparte, frente al grupo. El director inicia el juego, y todos deben cruzar la sala y llegar a la pared opuesta. El actor que está aparte intenta agarrar a cualquiera de los demás actores. A continuación, cualquiera de los dos, tanto él como su prisionero, ahora transformado en apresador, deben capturar a otro. De esa forma, cuatro actores deberán capturar a otros cuatro, después a ocho, después a dieciséis, etc. Sólo se puede apresar a un jugador cada vez. Variante Lo mismo, con la diferencia de que el actor que está fuera puede coger a los otros simplemente rozándolos y se permite que capture a varios compañeros al mismo tiempo. Esta variante es menos violenta. Variante Igual a la anterior, sólo que el actor que está aparte tiene las manos atadas. Es la más difícil. 12. Los tres duelos irlandeses Primer duelo: frente a frente, dos actores separan sus rodillas y se comportan como si estuviesen sentados en el aire; protegen cada rodilla con una de las manos, pero están obligados a cambiar de manos con frecuencia; cuando lo hacen, se vuelven vulnerables, dejando las rodillas al descubierto, y el objetivo del compañero de enfrente debe ser tocárselas sin que el adversario llegue a rozar las suyas. Segundo duelo: los dos actores, frente a frente, deben hacer equilibrios sobre un solo pie, pero pueden cambiar el punto de apoyo con frecuencia: con el pie el que está en el aire deben tocar el que usa el oponente para mantenerse erguido: la idea es tocar al adversario y evitar que él lo haga. ¡Tocar, no dar puntapiés! Tercer duelo: frente a frente, cada actor extiende el brazo derecho con el índice apuntando al adversario, y coloca la mano izquierda a la espalda, con la palma abierta; deben luchar como si esgrimiesen espadas, intentando, con la mano derecha y el índice, tocar la palma de la mano izquierda del adversario. 13. TexAvery 

Vanante del Gato y el Ratón que todos los niños conocen: un gato persigue a un ratón, mientras que todos los demás participantes forman parejas y pasean cogidos del brazo; el ratón huye del gato que lo persigue y se protege dando el brazo a uno de los miembros de esas parejas, pero el otro miembro se convierte en nuevo ratón, que continúa huyendo, perseguido por el mismo gato, a menos que éste toque al ratón, en cuyo caso, los papeles se invierten. Y el nuevo gato, ex ratón, corre detrás del nuevo ratón, ex gato. Está claro que no puede tocarlo inmediatamente, pues el juego se paralizaría. En esta variante, cuando el ratón se protege abrazando a uno de los miembros de las parejas, el otro miembro, en vez de transformarse en nuevo ratón y huir, se transforma en perro y comienza a perseguir al gato perseguidor, que intenta escapar protegiéndose junto a otra pareja y liberando... a un perro aún más grande, y otro más grande, y cada vez más grande; cada nuevo perro, antes de atacar, debe saltar y rugir como un león. 166 16714. Estatua de sal Un perseguidor y todos perseguidos: quien sea tocado por el perseguidor se convierte en estatua de sal, se inmoviliza en su posición, siempre con las piernas abiertas: sólo puede ser liberado si alguien, aún libre, pasa por debajo de sus piernas. Si un solo perseguidor fuese poco, después de un tiempo de juego, en un segundo comienzo se designan dos, tres o más, hasta que sea posible inmovilizar al grupo entero. 15. Juego del pañuelo  Dos filas, frente a frente, cada participante tiene un número idéntico al del compañero de la fila contraria; el director tira un pañuelo en la línea divisoria entre los dos grupos y dice un número, correspondiente a dos adversarios. Cada uno intenta alcanzar el pañuelo sin ser tocado por el otro. El perdedor cambia de grupo. 16. Pequeños paquetes Se forman en cruz, dejando un buen espacio en el medio, donde se encuentran los extremos de las filas, cuatro grupos de tres o más actores, en fila india, y se designan un perseguidor y un per seguido. El perseguido se protege entrando en el final o en el comienzo de cualquiera de las filas, en cualquiera de sus dos extremos, liberando al actor que está en el extremo opuesto, que se convierte así en el nuevo perseguido. , 17. Buenos días Juego especialmente útil para iniciar espectáculos de Teatro Foro y animar al público: cada persona debe dar los buenos días o las buenas noches a otra y decir su nombre, no pudiendo soltar la mano de esa primera persona antes de estrechar la de otra, ,A jarle los buenos días o las buenas noches, y así sucesiva-ente, formando redes de apretones de manos. 18. Leyendo periódicos ; * Cada actor lee la página de un periódico en voz alta; el director dice «Ya»; todos ponen los periódicos en el suelo y los pisan. El director dice quién debe cambiar de periódico: «Los que tengan camisa blanca, o el pelo negro, o usen gafas, etc.», y todos siguen rápidamente la instrucción, cambiando de periódicos: el director retira uno de los periódicos cada vez, momento en el que uno de los actores quedará fuera. 19. «Cadáver exquisito» ....... Un papel doblado muchas veces en pequeños pliegues: cada actor debe hacer un dibujo utilizando los pequeños trazos que asoman en el papel sin ver el dibujo que ha hecho el participante anterior. Variante En vez de dibujar, el actor debe escribir una frase, utilizando necesariamente, como primera palabra suya, la última (y única) que ha visto del pliegue anterior. En los dos casos, después de que todos hayan hecho su parte, se abre el gran papel y se examina el dibujo o la escritura final. Era un procedimiento muy usado por los poetas surrealistas. 2ft Elparacaídas °n un auténtico paracaídas de seda, los actores hacen alrede-°r movimientos sujetando el borde del paracaídas hacia arriba r nacía abajo: el ratón debajo del paracaídas y el gato encima. Los ovimientos del paracaídas, hacia arriba y hacia abajo, confun-en a l gato, que debe alcanzar al ratón. 168 169Quinta serie: la gravedad Esta es una serie larga. Debe realizarse de forma suave, sin violencia ni tensión. Cada actor debe estudiar la fuerza de la gravedad, que es una fuerza real, que existe de verdad, y que nos arrastra en dirección a la tierra, veinticuatro horas al día. ¡Se trata de una fuerza extraordinaria, tan grande como nuestro peso! Si levanto los brazos, tendré que hacer un esfuerzo enorme para mantenerlos levantados; si no, caerán. Si no hago un gran esfuerzo, mi cabeza se irá hacia delante, porque no hay ninguna razón especial para que se mantenga erguida sobre mi cuello. Sin un gran esfuerzo por mi parte, mi lengua no seguiría dentro de mi boca, mis rodillas se doblarían, mi ombligo tocaría el suelo. Este esfuerzo se hace permanentemente, hasta tal punto que ya no tengo conciencia de que lo hago. Hace falta esfuerzo. Esfuerzo equivalente a nuestro peso. Hacemos un esfuerzo brutal, todos los días, a todas horas, sin ser conscientes de ello. Pero aunque no tengamos conciencia de ese esfuerzo, nuestros cuerpos se resienten. Aveces decimos: «No he hecho nada hoy, ¿por qué será que estoy tan cansado?». No es verdad: luchamos para impedir que la lengua se nos salga de la boca, que nuestras rodillas se doblen, que nuestra cabeza caiga... Es bastante. Es un esfuerzo excepcional, tan excepcional como la fuerza contra la que debemos luchar todos los días, durante toda nuestra vida: la gravedad. Para luchar contra esa fuerza, para poder usar siempre el menor esfuerzo necesario, los cuerpos mecanizan sus movimientos y buscan siempre la manera más económita de andar, de sentarse, de trabajar, etc. La serie de ejercicios siguiente nos ayudará a conocer y reco- í-r esas mecanizaciones. Durante su práctica, debe prestarse nción a todos los músculos del cuerpo que siempre se están activando y desactivando. l Horizontales a) El actor, sin mover el resto del cuerpo (que debe permanecer rígido), mueve sólo el cuello y la cabeza hacia delante; un compañero puede ayudarlo, tocando su nariz y luego alejando el dedo: la nariz debe intentar seguir el dedo hasta donde pueda, lo más lejos posible del cuerpo, sin que los pies se desplacen lo más mínimo. El movimiento siempre debe seguir una línea horizontal. b) Sin mover el resto del cuerpo, el actor mueve el cuello y la cabeza hacia atrás lo más que pueda. Es siempre conveniente la ayuda de un compañero que, con el dedo, indique el movimiento, que debe ser siempre recto y horizontal. c) El actor mueve el cuello hacia la izquierda, poniendo la cabeza sobre el hombro izquierdo, como si fuese un sombrero, pero sin torcerla, sin mirar hacia los lados, siempre mirando hacia delante. El compañero puede ayudarlo tocando su oreja con el dedo. Para facilitar el ejercicio, el actor puede cruzar las manos encima de su propia cabeza e intentar tocar los codos con las orejas. d) ídem, hacia la derecha. e) Todos los movimientos anteriores deben ser rectos y horizontales, es decir, la nariz moviéndose paralelamente al suelo, sin curvas. Ahora, el actor mueve el cuello, intentando tocar nuevamente los puntos extremos que haya alcanzado, hacia e 'ante y hacia atrás, hacia la izquierda y hacia la derecha, en °vimientos circulares, no rectos. Es importante que los ojos lren fijamente un punto, que el cuello haga todo el movimiento y que la cabeza se mantenga siempre a la misma distancia del suelo, sin inclinarse hacia abajo o hacia arriba.  Exactamente lo mismo para el tórax. Es importante que el tórax se mueva lo máximo posible hacia delante y hacia atrás, hacia la derecha y hacia la izquierda, y que se llene durante la respiración. Por ello, es aconsejable inspirar cuando el tórax va hacia atrás y expirar cuando va hacia delante; es decir, lo contrario de lo habitual. k, l, m, n, o) Exactamente lo mismo para la pelvis. p) Marioneta: un actor coge a un compañero por el cuello de la camisa y éste deja caer libremente la cabeza, como una marioneta. El otro toca su cabeza, que debe moverse exclusivamente por la fuerza de la gravedad. q) Marioneta: ídem, cabeza y brazo derecho. Las demás partes del cuerpo permanecen rígidas. El brazo derecho y la cabeza deben estar completamente sueltos, obedeciendo sólo a los impulsos del compañero y a la fuerza de la gravedad. r) Marioneta: ídem, más el brazo izquierdo. 5) Marioneta: un compañero sujeta a otro por la cintura, y toda la parte superior del cuerpo del actor se afloja y se deja caer. t) El actor improvisa con estos movimientos básicos. Por ejemplo, una máquina de escribir: las manos pulsan las teclas y, coordinadamente, la cabeza se mueve un espacio hacia la izquierda, o retrocede todos los espacios (el retroceso del carro), retroceso (un espacio hacia la derecha), mayúscula (la cabeza sube), tecla roja (la cabeza va hacia la izquierda). (Nota: hoy, 1998, me doy cuenta, mirando mi ordenador Pentium de 230 megahercios, de que los tiempos han cambiado... pero la memoria existe...) .1.: 2. Verticales a) El actor, sentado en el suelo, con las piernas y los brazos «* ,I1¿ulo recto en relación con el resto del cuerpo, divide éste verticalmente en dos partes, cada una con un brazo, una pierna, un hombro, la mitad de la pelvis y del tórax. Así, camina sobre el trasero, inclinando primero la parte derecha del cuerpo hacia delante y después la parte izquierda, separando lo más posible las dos partes. Después de haber dado algunos pasos hacia delante, siempre con los brazos y las piernas estirados, retrocede. b)Exactamente lo mismo, el actor tumbado en el suelo, con los brazos y las piernas estirados en línea recta, paralelos al cuerpo. Anda hacia delante y hacia atrás. c) Tumbado en el suelo, el actor se mueve hacia la derecha y hacia la izquierda. 3. Secuencia de movimientos rectilíneos y circulares a) El actor se mueve con movimientos exclusivamente rectilíneos de piernas, brazos y cabeza, como si fuese un robot (de los antiguos, que eran así; después se inventaron robots más gráciles) . Los movimientos deben ser entrecortados, sin ritmos definidos, inesperados, sorprendentes. El movimiento pendular de los brazos no sirve, porque es circular. Deben moverse todas las partes del cuerpo. Los actores casi siempre tienden a hacer movimientos bruscos, violentos, y hay que evitarlo. Aunque rectos, los movimientos pueden ser suaves, delicados. Deben serlo. Se empieza con un brazo, después el otro, una pierna, después la °tra, el cuello, y así sucesivamente. Los movimientos rectos se ejecutan mejor si el actor tiene conciencia de que deben ser paralelos a las paredes, o al suelo, o al techo, o a cualquier diagonal de la sala. °) El actor camina con movimientos curvos (circulares, ovales, ehcoidales, elípticos, etc.). Los brazos giran mientras se mue- 172 173ven hacia delante y hacia atrás, mientras suben y bajan; la cabeza debe describir curvas en relación con el suelo, subiendo y bajando, sin mantenerse nunca al mismo nivel. Las piernas y todo el cuerpo suben y bajan. El movimiento debe ser continuo, suave rítmico, circular y lento. Los actores deben repetir varias veces los mismos movimientos, intentando estudiar (sentir) todos los músculos que se activan y desactivan en su realización. Sólo después de haber estudiado (sentido) un movimiento deben pasar a otro, igualmente circular, helicoidal, elíptico, etc. Es importante que todo el cuerpo se ponga en movimiento: cabeza, brazos, dedos (que no deben mantenerse nunca cerrados), tórax, caderas, piernas, pies. El ejercicio debe hacerse suavemente, sin violencia, con placer, casi sensualmente. No debe causar dolor, debe calentar el cuerpo. c) Alternar movimientos circulares y rectilíneos. d)La parte derecha del cuerpo hace movimientos circulares, y la izquierda, rectilíneos. Tras unos minutos, se alternan. é) La parte superior del cuerpo describe movimientos circulares y la parte inferior, de la cintura para abajo, rectilíneos. Después de unos minutos, se alternan. j) Todas las variaciones posibles, con todas las partes del cuerpo que el actor haya conseguido dominar y separar. g) El actor camina, separando lo más posible todas las partes del cuerpo, estirando hasta el límite extremo la cabeza, los brazos y las piernas, intentando sentir la división vertical de todo el cuerpo. Camina de puntillas con movimientos siempre rectos. A continuación, comienza a hacer movimientos circulares, lentamente, y a encoger el cuerpo, acercando todas sus partes, deteniéndose cuando la apariencia ctel cuerpo se asemeja a una bola. Después, se hace el mismo movimiento inversamente. h) Los actores realizan todos los ejercicios anteriores marcha atrás. i) Los actores deben mantener las rodillas dobladas y caminar así durante unos minutos, sin enderezarse: se revela aquí la lucha entre la fuerza muscular y la fuerza de gravedad. 7) Los participantes pueden hacer cualquier tipo de movimiento (circular o rectilíneo), hacia los lados o hacia atrás -nunca hacia delante, como es habitual-, y siempre con las rodillas dobladas. k) El actor debe comenzar a hacer un poco menos de esfuerzo que el habitual para continuar caminando, para desplazarse. Primero un poco menos e, inmediatamente después, un poco más. Debe estudiar esas dos fuerzas, la fuerza muscular y la de la gravedad. Intentar equilibrar la gravedad solamente con la energía necesaria, pero usando cada vez menos la fuerza muscular necesaria. Menos, menos, más, menos, menos, menos, más. Victoria difícil y lenta de la gravedad. El actor se arrastra. Siempre variando entre un poco más de fuerza y un poco menos, pero siempre cada vez menos, haciendo que sea cada vez más difícil el movimiento de avance; sin embargo, cada uno debe intentar seguir avanzando, arrastrándose, incluso tocando ahora el suelo con las rodillas, después con las piernas, después con el abdomen, más tarde también con el tórax, etc. J) Finalmente, después de cierto tiempo, cada uno renuncia a moverse y se abandona, teniendo la precaución de acabar tumbado de espaldas. "0 Es necesario que la mayor parte posible del cuerpo toque e suelo. El actor, entonces, debe intentar sentir el peso específi- 0 de cada parte de su cuerpo: los dedos, por ejemplo. Los dedos las manos son diez y debe sentirlos separadamente y no en c °njunto. Mueve primero los dedos, después la mano derecha, 174 175que se levanta y vuelve a caer; entonces, la levanta más alto y b deja caer; después la mano izquierda se levanta y cae, se levanta v cae; a continuación, la pierna izquierda, la pierna derecha, que una, dos veces, se levantan y caen; después la cabeza se levanta y se apoya suavemente en el suelo otra vez; a continuación, la cabeza y el tórax; después el actor se pone boca abajo. n) Entonces, cuando haya sentido cada parte de su cuerpo, el actor reanuda el movimiento contrario, usando siempre la fuerza muscular límite necesaria: un poco más, un poco más y un poquito menos. El estudio, ahora, se hace en el sentido de un poco más. Las rodillas se yerguen y caen, pero suben de nuevo y cada vez más. El cuerpo comienza a moverse; cuanto más suavemente baja, más impulso se obtiene al reanudar el movimiento. o) El actor se mueve con dificultad: esa dificultad es real, porque se trata de vencer la fuerza real de la gravedad, contra la cual luchamos todos los días. El actor avanza con las manos, después los brazos, después también las rodillas, usando solamente la fuerza necesaria, a veces un poco menos, a veces un poco más, y más, y más. Se queda acuclillado. Primero miraba el suelo, después miraba la horizontal; ahora, en cuclillas, comienza a mirar el techo y a dirigirse muscularmente para levantarse y andar, y se levanta y se queda de pie, andando. p) El actor camina. Ahora no puede mirar el suelo, sino sólo hacia arriba. Es necesario que camine con más energía. Levanta los brazos e intenta tocar el techo, anda y salta; cada vez, todos intentan saltar un poco más alto, despegar del suelo, más alto, aún más alto. Intentan tocar el techo, una vez, dos... después deben gritar cuando salten, corriendo para cobrar impulso y g11" tar para alcanzar el techo y despegar, volar, saltando lo más alto posible. Este ejercicio tiene un momento de inflexión muy importanr ja primera etapa, los participantes son vencidos por la gradad Ell° ocasiona cierta angustia, tristeza. Sobre todo porque • n aj Suelo y se dan cuenta de una realidad: la implacable f erza de la gravedad, contra la cual debemos luchar continuamente. Cuando llegan a la inercia, hay que dejarlos que descan-Darles todo el tiempo que necesiten para volver a levantarse Hay que estimularlos para que se levanten, se recuperen, salten, miren el techo. Es preciso decirles que la gravedad es una fuerza muy poderosa, pero que cada uno de nosotros tiene una fuerza aún mayor que ella. Esta serie debe terminar con la euforia provocada por nuestra victoria corporal, aunque todos, la verdad sea dicha, estemos cansados... o Escuchar todo lo que se oye primera serie: ejercicios y juegos de ritmo 1 Rueda de ritmo y movimiento Los actores forman un círculo; uno de ellos se coloca en el centro y realiza un movimiento cualquiera, por más insólito que sea, acompañado de un sonido; tanto el sonido como el movimiento obedecen a un ritmo que él mismo inventa. Todos los actores lo siguen, intentando reproducir exactamente sus movimientos y sonidos dentro del ritmo, lo más sincrónicamente posible. El actor desafía a otro, que se sitúa en el centro del círculo y lentamente rehace el movimiento y el sonido con otro ritmo, mientras el primer actor vuelve a la rueda. Todos ahora siguen al segundo actor, que desafía a un tercero y así sucesivamente. El que se coloca en el centro puede reproducir el ritmo corporal y musical que quiera, que más le guste, pero que no esté habituado a hacer en su vida real. No se trata de bailar o cantar algo que todos conocen. No se debe tener miedo al ridículo, a lo grotesco, a lo insólito. Si todos hiciesen el ridículo, nadie se sentiría ridículo... Todos deben intentar reproducir, lo másprecisa mente posi-te, lo que son capaces de ver y oír: los mismos movimientos, la m isma voz, el mismo ritmo... Si hubiese una mujer en el centro, s hombres en el círculo no deben ejecutar la versión masculina e movimiento, sino reproducir exactamente lo que estén per-cibiendo. &£ié ocurre entonces? ¿Cuál es el mecanismo? Muy sencillo: 179al intentar imitar la manera de moverse, de cantar, etc., del otro comenzamos a deshacer nuestras propias mecanizaciones. Imitando a los otros, estaremos reestructurando de varias maneras diferentes (porque varios actores se situarán en el centro) nuestra propia manera de ser y de actuar. No se debe hacer una caricatura, porque nos llevaría a hacer cosas diferentes, pero siempre de la misma forma rígida. Debemos intentar comprender, sentir, reproduciendo exactamente lo externo para sentir mejor lo interior de la persona situada en el centro. 2.Juego de ritmo y movimiento Se forman dos equipos. El primero, a una señal del director, comienza a hacer individualmente todos los tipos de sonidos y movimientos rítmicos que se le ocurran. Los componentes de ese grupo deben unificar en pocos segundos sus movimientos, ritmos y sonidos. El segundo grupo comienza entonces a reproducir los movimientos y ritmos del primero, a continuación los transforma en ritmos individuales, los reunifica, los pasa al otro grupo, y así sucesivamente. 3. Unificar el ritmo dentro del círculo Todos los actores inician juntos un ritmo, con la voz, las manos y las piernas; después de unos minutos cambian lentamente, hasta que un ritmo nuevo se impone, y así sucesivamente, durante varios minutos. . > ,
Variante Cada actor hace un ritmo
aisladamente hasta que todos se unifiquen en un único ritmo.
Variante A na señal dada, los actores
comienzan a hacer un ritmo propio mpañado de un movimiento. Tras
unos minutos, se acercan os a otros, según sus afinidades rítmicas. Los
actores con mavores afinidades van homogeneizando sus ritmos hasta
que todo el elenco esté practicando el mismo ritmo y movimiento. Eso
puede no ocurrir, pero no importa, siempre que cada grupo tenga su
ritmo y movimiento bien definidos. ;;
Variante Se forma un círculo en el que
una persona inicia un ritmo y todos lo siguen; el director hace una
señal, el círculo se rompe, y cada participante intenta transformar ese
ritmo en otro que le sea individualmente más agradable. El director
hace hace otra señal y todos vuelven al círculo, pero ahora cada uno
con su propio sonido y su propio movimiento: se observan e intentan
unificar todos los ritmos en uno solo. Cuando eso ocurre, el director
otra señal; se rompe el círculo, todos se alejan, individualizan sus
ritmos, retornan al círculo y los reunifican.
4. La máquina de ritmos
Un actor va hasta el centro e imagina que es la pieza del engranaje de
una máquina compleja. Hace un movimiento rítmico con su cuerpo y,
al mismo tiempo, el sonido que esa pieza de la maquina debe producir.
Los otros actores prestan atención, en circulo, alrededor de la máquina.
Un segundo actor se levanta y, con su propio cuerpo, añade una
segunda pieza al engranaje de e
sa máquina, con otro sonido y otro
movimiento que sean complementarios y no idénticos. Un tercer actor
hace lo mismo, y un cuarto, hasta que todo el grupo esté integrado en
una misma "Máquina, múltiple, compleja, armónica.
180 181Cuando todos estén integrados en la máquina, el director dice
al primer actor que acelere el ritmo: todos deben intentar seguir
ese cambio en el funcionamiento. Cuando la máquina esté pró-
xima a la explosión, el director indica al primer actor que disminuya
el ritmo hasta que todas las personas terminen juntas el
ejercicio.
Para que todo funcione bien, hace falta que cada actor intente
realmente escuchar lo que está oyendo.
Variante Amor y odio. El mismo
ejercicio, con la siguiente modificación: todos los participantes
deben imaginar una máquina de odio, después una de amor. Sea
lo que fuere lo que cada uno entiende por las palabras odioy
amor, deben seguir siendo parte del engranaje de una máquina y
no de un ser humano.
Variante Región o país. El mismo
ejercicio que incluya, además de una emoción (o varias), un
tema. Por ejemplo, regiones del mismo país del que son
originarios los participantes: Alemania (máquina prusiana,
bávara, berlinesa...); Francia (máquina bretona, parisiense,
marsellesa, etc.); Brasil (máquina carioca, bahiana, mineira...);
España (máquina aragonesa, madrileña, etc); o tomando como
tema los partidos políticos: PP, PSOE, PNV, CIU, etc. O incluso
forma de teatro y de cine: cine mudo, circo, ópera, novela, etc.
Es extraordinario cómo pueden revelarse, en ritmo físico y
sonoro, la ideología de un grupo, sus ideas políticas, etc. Todo lo
que pensamos y criticamos aparece. *
Nota: este juego es particularmente útil cuando se quiere, por
ejemplo, crear imágenes de un tema para que pierda su caracte
bstracto: burocracia, futuro, infancia, salud, etc. Se pide a los
articipantes que representen las máquinas de ritmo de esos
mas. Muchas veces los actores acabaron ayudándome a hacer
la mise enscéne de una pieza usando ese juego. %
5. Juego de pelota peruano
Este juego puede parecer más complicado de lo que es. En realidad,
se trata de un juego sencillo y agradable. Cada actor imaginará
que tiene en sus manos una pelota: de fútbol, tenis, golf,
playa, cualquier tipo de pelota (o globo). Los participantes deben
imaginar el tipo de material usado en su confección y jugarán
con esas pelotas, repitiendo un ritmo, con todo el cuerpo
participando en ese juego, no sólo las manos o los pies, y con la
voz que reproduzca, rítmicamente, el sonido que ellas producen.
Tendrán un tiempo para establecer el ritmo corporal y sonoro,
jugando en la sala, todos simultáneamente.
Transcurridos unos minutos, el director dirá: «¡Preparaos!».
En ese momento, cada participante elegirá un compañero y
ambos deberán seguir jugando con su pelota, uno enfrente del
otro, observando los mínimos detalles del juego del compañero.
Entonces, el director dirá «¡Cambiad la pelota!» y ellos lo harán
adoptando, unos de otros, los sonidos y movimientos rítmicos, lo
mas exactamente que puedan. Y se irán con su nueva pelota, la
segunda.
Después de unos minutos en los que cada participante juega c
on
esta su segunda pelota, el director repetirá una vez más:
"¡ reparaos!». Los participantes deberán buscar otros compañe-s
diferentes de los primeros, y cuando oigan «¡Cambiad la Pe
ota.»
la cambiarán de nuevo y saldrán con la tercera. Finiente, el
director dirá: «¡Encontrad la pelota original!». A r
de ese
momento los participantes deberán buscar la pelo-
182 183ta con la que comenzaron el juego, la primera, sin dejar de jugar con la
que llevan consigo, la tercera.
Cuando el actor encuentre a la persona que está con su primera
pelota, dirá: «¡Tú sales!». No obstante, no debe olvidar seguir jugando
con la pelota que tiene en ese momento, la tercera, y que pertenece a
alguien que aún no la ha descubierto. Quien salga, deja de jugar y queda
fuera de la zona del juego, pero debe continuar buscando su propia
primera pelota, que aún sigue en manos de otro. Cuando el actor la
encuentre, debe dirigirse a la persona que la tiene y repetir la orden de
que salga. Así será hasta que todos hayan recuperado su pelota..., lo que
raramente ocurre.
Si al final del juego aún queda alguien que no haya recuperado su
pelota, se podrá intentar reconstruir los caminos recorridos por las
diferentes pelotas, preguntándole a cada uno de los participantes con
quién ha hecho el cambio, comenzando por aquella que no se ha
encontrado hasta llegar a la primera, y así tal vez localizar al poseedor
de la pelota no encontrada. Esta genealogía de cada pelota es,
normalmente, difícil de establecer, pero puede mostrar cómo se han
modificado los movimientos y los sonidos y quién los ha modificado.
6. Serie de palmadas (los «claps»)
Al igual que el ejercicio anterior, es más fácil hacerlo que explicarlo.
Sentados en círculo, los actores comienzan a darse palmadas en las
piernas, con ritmo. Cada uno debe intentar oír el ritmo común, sin
innovar.
Hecho esto, un primer actor levanta las manos y, siguiendo el ritmo,
bate palmas en dirección a la persona que esté a su izquierda, que repite
el gesto al mismo tiempo. Ese primer actor, siempre dentro del ritmo, se
vuelve y bate palmas hacia el acto
está a su derecha, quien lo acompaña. Este segundo actor se íelve, a
continuación, hacia su derecha y bate palmas ante el ctor que estará allí,
y que hará lo mismo, de tal modo que, empre con dos actores que
simultáneamente no paran de marrar el ritmo con las manos, las
palmadas (claps) recorrerán todo el círculo al desplazarse.
El director podrá enviar también más de un clap (cinco o siete...),
según el tamaño del círculo; podrá igualmente decir «¡A la izquierda!»
y todas las palmadas se orientarán en esa dirección. A continuación, se
añaden palmadas en las piernas dentro del ritmo general (1, 2, 3 en
lugar de 1, 2); el 2 pasa a ser la palmada en las piernas: las palmadas
seguirán siempre el camino «izquierda -piernas- derecha» y serán
siempre dobles, es decir, palmas batidas por dos personas al mismo
tiempo. Una vez que el grupo esté bien afinado (y bien entrenado), se
aumentará la velocidad de las palmas, con el mismo ritmo.
Después, fuera del círculo, el director dirá, de vez en cuando,
«izquierda o derecha», y las palmas, en vez de seguir normalmente,
deben volver hacia la izquierda o hacia la derecha, de acuerdo con las
instrucciones.
Finalmente, se puede hacer el movimiento con las manos,
pero sin dar palmadas en las piernas, de manera que los actores,
viendo esos movimientos, oigan lo que no están viendo: el ritmo
de las manos y de los brazos. Sólo se baten palmas de manera
audible cuando un actor encuentra a otro. ,,,,. ,,,,.,.
7
- West Side Story
s
te ejercicio se llama así porque recuerda varias coreografías de
película homónima. Se forman dos grupos, en dos filas frente
ente, con un líder en medio de cada grupo. El primero invenu
n movimiento rítmico con su cuerpo andando hacia delante,
184 185acompañado por un sonido rítmico, repitiéndolo varias veces seguidas.
Después de la primera vez, su grupo ya habrá comprendido los ritmos
de su movimiento y su sonido, y deberá unirse a él, yendo hacia delante,
en fila, detrás del líder. El grupo contrario debe retroceder, manteniendo
la misma distancia.
Cuando los grupos llegan al fondo de la sala, el líder deja la posición
central y va hacia uno de los extremos de la fila. Otro líder ocupa su
lugar, llegando del extremo opuesto, y encara al líder del otro grupo,
que responderá con otro movimiento y sonido rítmicos, avanzando,
seguido por su grupo, que también avanza, mientras que el primer
equipo retrocede. Y así sucesivamente, alternando avance y retroceso,
hasta que todos los componentes de los dos grupos hayan ocupado el
liderazgo.
Se debe pedir al líder que no haga sonidos ni gestos demasiado
sencillos, del tipo pam-^pam-pam. Que trate de crear ritmos y
movimientos más bonitos y elaborados.
8. Ritmo con zapatos
Es un juego infantil, absolutamente infantil, pero muy útil para
coordinar elencos. Los actores se sientan en el suelo, en círculo, cada
uno frente a un zapato. Y comienzan a cantar una canción muy conocida
por todos, marcando el ritmo, la cadencia y, en cada momento fuerte,
pasando el zapato al compañero que está a su derecha, menos en ciertos
momentos que han de fijarse de antemano, como por ejemplo:
Allí va una (pasa)
Allí van dos (pasa)
Tres palomitas volando (aquí no se pasa el zapato, sino que se golpea
con él frente al compañero y cada actof se queda con el que tiene, sin
pasarlo) ,
Una es mía (pasa) H ,
Otra es tuya (pasa)
¡Otra de quien la está agarrando! (no pasa: sólo golpea el suelo y se
queda el mismo zapato).
Antiguamente jugábamos este juego como una especie de
competición: el que acababa la rueda con más de un zapato delante salía
del juego, llevándose el suyo. Hoy lo que importa es jugar de la mejor
manera posible y con todos los participantes -de manera que cada uno se
preocupe por el otro, sin intentar eliminarlo-, desarrollando así la
solidaridad del grupo.
Cada país tiene una canción popular que puede utilizarse. O
simplemente el tarareo:
TaraTA
T araT A
ta ra ta ta ta ta TA
Variante
De vez en cuando, el director dirá «izquierda», y todo el mundo
deberá comenzar a pasar el zapato hacia la izquierda; después
dirá «derecha» y otra vez «izquierda», y así sucesivamente. Para
hacer el juego más difícil, el director deberá decir cuál es el lado
hacia donde van los zapatos en medio de la frase musical y no al
final. , , , i ,
Variante
Lo mismo con los ojos cerrados.
V arian te  De pie. Todos los actores se colocan de1 pie-, prestando mucha atención y... ¡buena suerte! 186 1879. Las dos escobas Dos actores, frente a frente, sujetan dos escobas (o dos bastones) . La mano derecha de uno corresponde a la mano izquierda del otro, y viceversa. Los dos comienzan poniendo las dos escobas en posición horizontal; después hacen un movimiento de tictac, una escoba sube y la otra baja; tic-tac, una sube y la otra baja. Los participantes miran de lejos y empiezan a andar, uno detrás de otro, de tal manera que pasen entre las dos escobas sin ser tocados y sin disminuir ni aumentar la velocidad. Es importante que el movimiento no se interrumpa. Se trata de un ejercicio de ritmo. Un ritmo ligado a la velocidad. 10. Las cuatro escobas El mismo movimiento de tic-tac, ahora con cuatro escobas: dos que suben y bajan, y dos que avanzan y retroceden, de tal manera que, en un momento dado, estén todas juntas, en el medio, y luego abran un espacio cuadrado por donde pueda pasar una persona. El proceso es idéntico al del ejercicio anterior; primero, todos observan; después caminan, uno a uno, con una velocidad rítmica, que les permita llegar frente a las cuatro escobas y pasar entre ellas exactamente en el momento en que comienzan a abrirse. El mismo ejercicio puede hacerse con dos personas cada vez, cogiéndose del brazo, o tres, si caben en el espacio abierto. 11. Ritmo en herradura Los actores están sentados dispuestos en forma de herradura o media luna. La primera persona a la derecha debe comenzar un ritmo que debe extenderse por todos los participantes hasta el último, en la otra punta de la herradura. La persona que queda al final de la herradura debe iniciar otro ritmo, que hará el reco- 188 rrido de vuelta. Cada participante estará siempre creando un ritmo, hasta que éste sea sustituido por el ritmo que llega de su izquierda o de su derecha. 12. Ritmo en círculo  Lo mismo que el anterior, en círculo, todos de pie, de tal manera que puedan trabajar los diferentes ritmos desde la primera hasta la última persona. 13. El cacique En círculo, los actores sentados. Una persona sale de la sala. El grupo elige al cacique, que será la persona que iniciará todos los cambios de ritmo y todos los movimientos rítmicos en el círculo. La persona que ha salido vuelve a entrar y deberá adivinar quién es el cacique. 14. La orquesta y su director Cada actor, o cada grupo de actores con voces semejantes, emite un sonido rítmico o melódico. El director los escucha. Ellos deben reproducir siempre el mismo sonido, repetidamente, cada vez que el director lo indique con un gesto o la batuta, para marcar el ritmo, el volumen, la interpretación. Cuando no se le requiere, el actor se queda callado, quieto. De esta forma, el director podrá construir su música, utilizando para ello los diferentes sonidos, ritmos y melodías. Cada uno debe ejercer por turno como director y, con el mismo material sonoro, organizar su propia música. 15. Ritmo con diálogo •• e forman dos equipos, cada uno con un líder, y comienza el Ju ego. El líder propone un ritmo cuatro veces, dirigiéndose a su 189adversario, como si estuviese hablando con él; los integrantes d su equipo repiten lo mismo tres veces. El líder adversario respon de, a su vez, con otro ritmo; inmediatamente, los actores de su grupo, como si respondiesen al grupo adversario, repiten tres veces lo que él ha hecho. El ritmo y el movimiento deben usarse como diálogo, como si las personas estuviesen realmente hablando unas con otras. Cada frase musical puede tener la extensión que se quiera, larga, corta, con mayor o menor complejidad. En la versión Hamlet, los actores piensan frases de esa (o de cualquier otra) pieza. 16. Diálogo de los ritmos en círculo Un actor piensa en algo e intenta traducirlo en ritmo físico y sonoro (no se trata de hacer mímica). Su interlocutor lo observa y responde, dirigiéndose a una tercera persona y contando la misma historia; esa persona la escucha y la transmite a una cuarta persona, y así sucesivamente. Al final, los participantes (seis o siete como máximo) dirán qué sintieron al hacer ese ritmo, y qué pensaban, y también qué creían estar oyendo o diciendo. 17. Indios en el bosque Filas de cinco actores. El actor que encabeza la fila es el jefe, que debe imaginar una situación real o fantástica, con indios (imaginarios, no los verdaderos) en el bosque, guerras, pesca, cacerías, danzas religiosas, etc. Tiene que moverse por la sala haciendo sonidos y gestos rítmicos que deben repetir con exactitud los otros cuatro actores detrás de él. De vez eíbcuando, el director cambiará al jefe, que irá al final de la fila, siendo sustituido por el actor que esté tras él. Al final, los cuatro indios tie cada jefe cuentan dónde imaginaban estar, y el jefe cuenta adonde decidió que llevaba a sus compañeros. lS Fila de anco actores S'rnilar al juego anterior. La primera persona de la fila hace un onido y un gesto rítmicos, y los demás la imitan. La primera per sona va al final de la fila, y la que estaba en segundo lugar pasa al nrimero, debiendo añadir un sonido y un gesto rítmicos a los aue ya se están haciendo, y así sucesivamente, hasta que todos hayan hecho su contribución, volviendo su ejecución cada vez más compleja. h - . . 19. Los guardaespaldas del presidente Grupos de cinco actores. El presidente en el centro, un guardaespaldas delante, mirando hacia él; el que lo protege por detrás, y los que lo flanquean, miran hacia el frente. El presidente hace un sonido y un movimiento rítmicos, los guardaespaldas lo imitan (el que está de frente actúa como un espejo). El presidente camina por la sala con su escolta, dando vueltas de noventa o ciento ochenta grados, como se quiera. De vez en cuando, el director cambiará a los presidentes, hasta que todos lo hayan sido. 20. Anda, para, justifica Los actores caminarán por la sala de manera extraña y estrambótica. De vez en cuando, el director dirá «¡Alto!» y pedirá a cada uno de los actores que justifique su manera de andar diciendo algo que tenga coherencia, por más absurdo que sea. Variante (Hamlet) i >
Los actores adoptan actitudes de los personajes de esta obra y
dicen la parte del diálogo correspondiente. • ,<, „-; < 21-Carnaval en Río Grupos de tres; cada actor de cada grupo tendrá un número: 1,2 190 191o 3. El director dirá «Número 1» y todos los «Número 1» de cad grupo deberán andar por la sala con un sonido y un movimiento rítmicos (cada uno con un ritmo diferente, individualizado) Los otros dos miembros del grupo deberán imitarlo. El director dirá «Número 2» y todos los «Número 2» harán otro sonido y otro movimiento rítmicos, siendo seguidos por los demás componentes del grupo. Después será el turno de los «Número 3». En cuanto todos hayan hecho sus sonidos y movimientos, el director dirá «¡Cada cual con el suyo!» y volverán a hacer sus movimientos originales. Después de unos minutos, el director dirá «¡Unificad!»: uno de los miembros del grupo abandonará su creación para imitar la de uno de los otros dos, o los tres inventarán un cuarto ritmo. Si alguien se queda solo, deberá imitar a los otros, y todo el grupo acabará siguiendo el mismo sonido y el mismo movimiento, de forma sincrónica y unificada. De vez en cuando, el director dirá «¡Cambiad de grupo!»: si alguien quiere, podrá cambiar de grupo, según su elección. Los que estén satisfechos con el grupo inicial podrán continuar en él, pero nunca deben quedarse solos: si ése fuese el caso, el actor deberá abandonar su ritmo y unirse a uno de los grupos que quedan. 22. Las mimosas bolivianas

 La mimosa es una flor que se encoge, sensualmente, al ser tocada... Se forman parejas: la mimosa y su compañero. Este toca una parte del cuerpo de la mimosa, que debe iniciar un movimiento rítmico, primero en la parte tocada y después extendiéndose por todo el cuerpo. El compañero observa para ver si el movimiento se ha extendido de verdad por todo el cuerpo de la mimosa, J repite dos veces, partiendo siempre de lugares diferentes de cuerpo. Tres veces con un sonido rítmico y tres veces más con u onido y un movimiento melódicos. La mimosa y su compañero ueden cambiar de lugar después de cada una de las sesiones o al final de toda la secuencia. Las personas con problemas de columna deben tener cuidado, porque este ejercicio exige más esfuerzo de lo que parece al principio. 23. i Cuántas «aes» existen en una «a» ? _ ' ; En círculo. Un actor va hasta el centro y expresa un sentimiento, sensación, emoción o idea, usando solamente uno de los muchos sonidos de la letra «a», con todas las inflexiones, movimientos o gestos con los que sea capaz de expresarse. Todos los demás actores, en el círculo, repetirán el sonido y la acción dos veces, intentando sentir también esa emoción, sensación, sentimiento o idea que ha originado el movimiento y el sonido. Otro actor va hacia el centro del círculo y expresa otros sentimientos, sensaciones, ideas o emociones, seguido nuevamente por el grupo, dos veces. Cuando ya muchos hayan creado sus propias «aes», el director pasará a las otras vocales (e, i, o, u); después a palabras de uso habitual en la vida cotidiana; después a «sí» queriendo decir «sí», a «sí» queriendo decir «no», a «no» queriendo decir «no», y a «no» queriendo decir «sí». Finalmente pide que utilicen frases enteras, también de la vida cotidiana, siempre intentando expresar, con las mismas frases, ideas, emociones, sensaciones y sentimientos diferentes. Variante (Hamlet) Utilizando frases del texto de esta obra. > '
4
- Uno, dos, tres de Bradford
Parejas, frente a frente.
192 193I
a
parte: los dos actores de cada pareja cuentan hasta tres voz alta,
alternadamente: el primer actor dirá «uno»; el segund «dos»; el primero,
«tres»; el segundo, «uno»; el primero, «dos»-el segundo, «tres», y así
sucesivamente. Deben intentar contar lo más rápidamente posible.
2
a
parte: en vez de decir «uno», el primer actor comenzará a hacer un
sonido y un gesto rítmicos, y ninguno de los dos volverá a decir la
palabra «uno», que se transformará en un movimiento rítmico y un
sonido inventados por el primer actor. Éste hará un sonido y un gesto, el
segundo dirá «dos»; el primero dirá «tres» el segundo hará el sonido y
el gesto creados por el primero; el primero dirá «dos», el segundo dirá
«tres», y así sucesivamente. El sonido y la acción creados por el
primero al principio de esta segunda secuencia deben repetirse
fielmente siempre en lugar del «uno».
3~ parte: ahora, además de un sonido y de un movimiento que entran
en lugar del «uno», el segundo actor inventará otro sonido y otro
movimiento para que se hagan cada vez que toque decir «dos». La
pareja jugará durante unos minutos, intentando ser lo más dinámica
posible.
4
a
parte: uno de los dos actores sustituirá el «tres» por otro sonido y
otro gesto. Entonces tendremos un tipo de danza, solamente con
sonidos y movimientos rítmicos, sin ninguna palabra.
El juego será más interesante si los sonidos y los movimientos
rítmicos resultan ser bien diferentes unos de otros. De esta
forma, los actores se confundirán menos. Generalmente las per
sonas lo hacen mejor cuando descubren que cada una de las dos
secuencias es siempre igual: 1-3-2 para el primer actor; 2-1-3 para
el segundo. *
Se puede hacer con más actores, siempre en número impar.
25 Cruzando la sala
Dos actores, saliendo de lados opuestos, cruzan la sala con un mism°
ritmo. Más adelante, una segunda pareja, con cada uno He los actores
un paso por detrás de los de la primera pareja; una tercera, un paso por
detrás de los de la segunda. De este modo, cuando se inicia el
movimiento, los tres de un lado y los tres del otro se cruzarán siempre
en medio de la sala, y cuando hayan pasado los terceros, será casi el
momento en el que los dos primeros estarán de vuelta. En el otro
extremo de la sala, los otros actores, en fila perpendicular a esas tres
parejas, comienzan a andar en dirección a ellas y deben cruzarse sin
chocar con nadie ni modificar su propio ritmo de andar.
26. El bautizo «mineiro»
Actores en círculo; cada uno, en secuencia, da dos pasos adelante, dice
su nombre, dice una palabra que comienza con la primera letra de su
nombre y que corresponda a una característica que posee o cree poseer,
haciendo un movimiento rítmico que corresponda a esa palabra. Los
demás actores repiten dos veces: nombre, palabra y movimiento.
Cuando hayan pasado todos, el primero vuelve, pero ahora en una
posición neutra, y son los demás quienes deben acordarse de la palabra,
nombre y gesto. Naturalmente, este ejercicio se hace con grupos que se
encuentran por primera vez, y no con viejos amigos.
27. Círculo rítmico de Toronto '
Un actor, dentro del círculo, encara al actor a su derecha e inicia
u
n ritmo corporal y vocal, que este último reproduce. Va hacia el
e
rcero, que también lo imita, mientras que el segundo continúa
untándolo. Va hacia el cuarto, y así sucesivamente, siempre con
mismo ritmo y siendo imitado por todos los demás. Cuando
194 195ha pasado por el tercero, en cambio, el segundo actor abandon la
imitación, se coloca frente al tercero e inicia su propio ritmo Es decir:
siempre que un actor encuentra a otro actor libre a su derecha, se sitúa
frente a él e inicia un movimiento circular pasando por delante de todos
los que van a imitarlo hasta volver a su lugar inicial.
28. Samba
Dos conjuntos de instrumentos musicales o de objetos con los que se
pueda hacer música. Un actor sentado enfrente de cada uno de esos
conjuntos, otro frente a él, y todos los demás en semicírculo, mirando a
los grupos musicales. El actor del conjunto A comienza a tocar un
instrumento que él mismo ha elegido, haciendo que el actor que está
frente a él comience a bailar, siguiendo el ritmo: se trata de inventar un
baile y no de reproducirlo. Los actores del semicírculo imitan el baile.
Mientras baila, él avanza y elige a uno de los actores que están en el
semicírculo; éste introduce un sonido que combine con el ritmo del baile
y cambia de posición con el primer actor: todos continúan ahora
bailando y cantando. El actor elegido en el semicírculo va hasta el
conjunto B y cambia de posición con el actor de pie, que está sentado
enfrente del que tiene los instrumentos; en ese momento, el actor con los
instrumentos elige uno de ellos e inicia un nuevo ritmo con el nuevo
instrumento, y el actor de su grupo B comienza a dejarse llevar por la
música, su cuerpo baila, los del semicírculo lo imitan, él elige a uno de
los actores, que introduce un sonido, cambian de posiciones, y el nuevo
actor se acerca al grupo A, cambia de posición con el actor que antes
tocaba y ahora está de pie a su# espera, y así sucesivamente.
29. Si dices que sí
Una melodía que permita al actor que conduce el ejercicio cantar una
frase así: «Si yo digo que sí, tú dirás que no: sí, sí, no», a la ue todos
deben responder «no, no, sí». «Si yo digo Juan, Luis, Tuan, vosotros
diréis [y los otros dicen] Luis, Juan, Luis»; y después utilizará las
palabras «pan» y «miel». A continuación, diversas combinaciones de
las tres palabras y de las otras tres: «Juan, miel, no» contra «Luis, pan,
sí»...
30. La lluvia italiana
En círculo, los actores simulan, con la voz y los movimientos de
los brazos y el cuerpo, el sonido de la lluvia que se transforma en
tormenta y después en buen tiempo. :
Segunda serie: la melodía
Un pequeño grupo de actores monta una orquesta, utilizando cualquier
clase de objeto improvisado como instrumento, mientras los otros
inventan un baile correspondiente. La música debe ser melódica y
cambiar con frecuencia: los actores deben permitir que esa música
invada sus cuerpos sin hacer ningún movimiento premeditado: hay que
dejarse llevar, naturalmente.
2. Música y baile
Algunos ritmos, especialmente los brasileños de origen africano, como
la samba, la batucada, la capoeira (sólo con movimientos circulares y
muchos andando hacia atrás), son excelentes para estimular todos los
músculos del cuerpo. Los actores no deben repetir pasos ya
establecidos, sino dejar que sus cuerpos
196 197se balanceen. Puede también utilizar una cinta de cásete r> niéndola a
una velocidad mayor que aquella a la que fue grab da. Es importante
que en todos estos ejercicios de calentamien to siempre se comience
lentamente. Poco a poco, se aumentará la intensidad del ejercicio. Es
importante que la práctica de estos ejercicios sea placentera, el actor
debe sentir placer y no dolor al ejecutarlos.
Tercera serie: sonido
i
1. Sonido y movimiento
Un grupo de actores emite con la voz un sonido determinado (que
puede ser de animales, follaje, calle, fábrica), mientras otro grupo hace
movimientos relacionados con dicho sonido, como si equivaliesen a su
visualización. Es decir, si el sonido elegido por el primer grupo es
«miau», la imagen no será necesariamente la de un gato, sino la
visualización que el segundo grupo de actores tenga de ese sonido
especial. A un bosque de sonidos corresponderá un bosque de
imágenes. A una secuencia ritual de sonidos, una secuencia ritual de
imágenes.
Variante (Hamkt) 'P
El sonido de cada escena. ., '
2. Sonidos rituales
El mismo ejercicio anterior, pero esta vez los actores que hacen los
sonidos se limitarán a los sonidos de un ritual en partícula • despertarse
por la mañana o ir a casa, volver dej trabajo, de cías , de la fábrica, etc.
r tarta serie: el ritmo de la respiración
T dos tenemos músculos voluntarios a los que podemos dar , jgjjes
libremente. Mando a mis manos que tecleen en el orde-ador lo que
estoy pensando escribir; ellas obedecen y teclean. Mando a mi cuerpo
levantarse; no vacila y se levanta. Si quiero hablar, mando a mis
cuerdas vocales, mi boca y mi lengua que hagan todo lo que sea
necesario para producir el sonido de las palabras que tengo intención de
decir... y me obedecen.
Ésos son los músculos voluntarios, fácilmente controlables. No
obstante, hay otros que no son controlables. Cuando algo me da miedo,
o cuando veo a una mujer a la que amo, no puedo impedir que el ritmo
de mi corazón se acelere. No puedo decirle: «¡Quédate quieto!». No
servirá de nada, seguirá latiendo, de un modo que escapa a mi voluntad.
No ejerzo ningún poder sobre mi corazón.
No obstante, hay también otros músculos que son controlables, que
obedecen a nuestra voluntad, pero tenemos olvidados, que ni siquiera
notamos, que están mecanizados: los músculos de la respiración.
Por causa de esa mecanización, respiramos mal. Existen espacios
enormes en nuestros pulmones con aire impuro, que no se renueva.
Utilizamos muy poco de nuestra capacidad pulmonar.
Los ejercicios siguientes están destinados a ayudarnos a tomar
conciencia del hecho de que podemos des-mecanizar la respiración,
controlarla.
• lumbado de espaldas, completamente relajado ; -actor se
lleva las manos al abdomen, expele todo el aire de los m
°nes, inspira
lentamente y llena el abdomen hasta no mas; espira a continuación;
repite lentamente esos movi-
198 199mientes varias veces. Hace lo mismo con las manos sobre las costillas,
llenando el pecho, especialmente la parte de abajo, varias veces. Lo
mismo con las manos sobre los hombros o hacia arriba intentando llenar
la parte superior de los pulmones. Finalmente, hace una secuencia de las
tres respiraciones, siguiendo siempre el mismo orden.
2. Apoyado en una pared a corta distancia
Apoyándose con las manos, el actor hace los mismos movimientos
respiratorios anteriores; después repite todo apoyándose en los codos.
3. Inmóvil en posición vertical
El actor hace los mismos movimientos respiratorios. La respiración
debe ser un acto de todo el cuerpo. Todos los músculos deben
reaccionar a la entrada de aire en el cuerpo y a su expulsión, como si el
actor pudiese sentir el oxígeno circulando por todo el cuerpo, a través
de las arterias, y el anhídrido carbónico expulsado a través de las venas.
4. Inspiración lenta
Inspirar lentamente por la fosa nasal derecha y espirar por la izquierda;
después invertir el orden.
5.Explosión ; ? .
Después de haber inspirado lentamente todo el volumen de aire posible,
el actor debe expulsarlo de una vez por la boca. El aire produce un
sonido parecido a un grito agresivo. Hacer lo mismo expeliendo
enérgicamente el aire por la\iariz, después de haber inspirado lo
máximo posible.
f, Inspiración lenta con los brazos extendidos
Inspirar lentamente al mismo tiempo que levanta los dos brazos lo más
arriba posible y se pone de puntillas, intentando ocupar el mayor
espacio posible; después, también lentamente, espirar mientras retoma
la posición inicial, encogiendo el cuerpo hasta ocupar el menor espacio
posible.
7. Olla a presión .
Con la nariz y la boca tapadas, hacer el máximo esfuerzo para expeler
el aire. Cuando no aguante más, destapar la nariz y la boca.
8. Inspiración con gran rapidez
El actor intenta inspirar el máximo de aire posible y, a continuación,
expelerlo con la mayor rapidez. Todo el grupo puede practicar este
ejercicio, con el director marcando el tiempo para inspirar y espirar,
como si fuese una competición para ver quién consigue mover mayor
volumen de aire al mismo tiempo.
9. Muy lentamente > >
El actor inspira y después, emitiendo un sonido, espira de manera que
su sonido pueda oírse durante el máximo tiempo posible.
10. Respiración profunda por la boca
Respirar profundamente por la boca, con los dientes apretados,
espirando a continuación por la nariz.

Inspiración con clara definición y mucha energía inspirar y espirar
como se ha descrito antes, siguiendo un ritmo particular: el del corazón
o el fragmento de una música (con un
tolo bien definido) o una melodía entonada por el grupo.
200 20112. Dos grupos
Un grupo canta una canción y el otro lo acompaña, marcando el ritmo
con la respiración, inspirando o espirando. Al comienzo las canciones
deben tener un ritmo más o menos lento, para mayor facilidad. Después
se irá acelerando. Puede incluso llegar a ser Tico-tico no juba, que es
sumamente difícil de acompañar con la respiración rítmica. Pero, repito,
debe comenzarse siempre con melodías fáciles: el Danubio azul, por
ejemplo.
13. De pie, en círculo
Los actores espiran haciendo un ruido (¡Ah!), se dejan caer como si se
estuviesen desinflando y se relajan completamente en el suelo.

14. Un actor «vacía» a un compañero
Como si su compañero fuese un muñeco hinchable. La parte destapada
puede ser el dedo, la rodilla, la oreja, o cualquier otra. El actor
destapado actúa como si lo estuviesen vaciando de aire a través del
agujero hecho por el otro, espira todo el aire y se deshincha
simultáneamente, hasta quedar tendido en el suelo como un muñeco de
plástico vacío. Después, el primer actor hace los movimientos y los
ruidos de quien está llenando su cuerpo con una bomba de aire, y el
segundo actor inspira y vuelve a inflarse a cada soplo.
15. A, E, I, O, U
Todos los actores juntos en un mismo grupo. Un actor se pone frente al
grupo, que debe emitir sonidos usandoJas letras A, t> > O, U,
cambiando el volumen de acuerdo con la distancia a la qu se encuentre
del actor aislado y en movimiento. Cuando el acto que hace de botón
del volumen esté lejos, los demás emitirán son
JOS más altos, y cuando esté cerca, sonidos más bajos. El actor nodrá
moverse libremente por toda la sala. Los actores del grupo deben
intentar pasar emociones al otro actor y no sólo hacer ruido.
! *;, í - ¡ Variante En parejas. Cada actor emite un
sonido dirigido a su compañero que está a medio metro de distancia; el
otro retrocede un metro, después dos, tres, diez metros. Los actores
tienen que ajustar sus voces a la distancia. Este ejercicio también puede
hacerse cantando. De la misma forma que los ojos miran naturalmente
un objeto que queremos mirar, también la voz mira naturalmente a una
persona con la que queremos hablar.
16. Todos los actores de pie, frente a una pared
De pie, lado a lado, los actores hacen agu/enteen 4* £ttred con Sus
voces, al mismo tiempo y al unísono. .
Cada grupo emite un sonido diferente * intenta hacer que el
otro grupo se someta a él.
18. Tumbados en el suelo
Con el máximo de contacto posible del cuerpo con el suelo, los
actores trabajarán sus voces en esa posición. .  " Boca abajo sobre una mesa n esta posición, y con la cabeza colgando por un extremo, los ores emiten sonidos hasta que sientan cosquillas en la nariz y es Sea imposible continuar. 202 203Quinta serie: los ritmos internos Nuestro cuerpo tiene ritmos individuales, personalizados: son los ritmos incesantes de la vida. Algunos son de tipo biológico también llamados circadianos: nuestro corazón late, nuestros pulmones respiran, la sangre fluye en nuestras venas, tenemos sueños y nos despertamos, tenemos hambre y comemos, cuando es posible, a intervalos regulares... Los ritmos circadianos (del latín área dia, en torno al día) son ritmos relacionados con el día y en interacción con el medio ambiente. Otros ritmos están intensamente marcados por la cultura, la profesión, la sociedad en la que vivimos: el ritmo con el cual caminamos, nuestra manera de reír, nuestra manera de hablar, de prestar atención, de comer, de hacer el amor, etc. Los seres humanos son seres con ritmo. Tenemos igualmente el ritmo psíquico de recibir y procesar informaciones (sensoriales y racionales), y el de hacer, actuar, responder a esas informaciones. Cuando momentáneamente suspendemos nuestra necesidad de acción -como sucede al volvernos espectadores en un teatro o en cualquier otro acontecimiento-, transportamos al ámbito de nuestra atención -el escenario u otro lugar- toda esa energía creadora, dinámica, y creamos así el «espacio estético». Incluso mientras dormimos, cambiamos de lado en respuesta a las condiciones ambientales. >
1. Ritmo de imágenes
En este juego-ejercicio, un actor se mantiene aparte y los demás, por
turnos, intentan expresar con sus cuerpos uha imagen rítmica de él, y
eso individualmente, cada uno como la sienta. A continuación, todos los
actores, juntos, repiten los ritmos que
han creado, en esta ocasión al mismo tiempo. El actor que está aparte
intenta integrarse en esa orquesta de ritmos que son, según los
compañeros, los suyos.
Variante Un actor hace el ritmo de otro;
cuando éste se reconoce, debe entrar en escena, imitar lo que está
viendo -y que se supone es su propio ritmo- y, a continuación,
metamorfosearse, haciendo el ritmo de otra persona presente, y así
sucesivamente.
Variante Un actor hace el ritmo de otro,
y los que lo reconozcan harán sus propias versiones, hasta que la
persona original se reconozca.
Variante (Hamlet) Se intentan imaginar
los ritmos internos de cada personaje.
En este juego-ejercicio, es vital que los actores intenten ver lo más
profundamente posible dentro de la persona a la que se está observando.
Deben evitarse a toda costa las caricaturas.
204 205III
Acifvar los distintos sentidos
Entre todos los sentidos, la vista es el más abarcador. Como
somos capaces de ver, no nos preocupamos en sentir el mundo
exterior a través de los demás sentidos, que quedan dormidos o
atrofiados.
La primera parte de este capítulo se titula «La serie del ciego»:
nos privamos voluntariamente del sentido de la vista para
desarrollar así los otros sentidos y su capacidad de percibir el
mundo exterior -como los ciegos de verdad, que son capaces de
proezas que nos asombran. Hagamos lo mismo... con la ventaja
de que podremos abrir los ojos después de cada ejercicio.
vi '
La serie del ciego ,,-, •
En todos estos ejercicios en que se interpreta un ciegoy un lazarillo,
conviene que los dos actores realicen el ejercicio una segunda
vez, alternando los papeles.
1. El punto, el abrazo y el apretón de manos

 Se pide que cada
participante mire fijamente algún punto de la sala -una ventana,
una marca en la pared, etc.- y luego cierre los °Jos e intente
caminar hasta ese punto. Si, en su recorrido, tropieza con otro
actor y se desvía de su trayecto, debe corregirlo. Después de un
tiempo, el director dirá que abran los ojos y que s
e localicen en la
sala: ¿quién está cerca del punto que miró? ¿Quién está lejos? Se
intenta una segunda vez: los que han logra-
207do acercarse o incluso tocar el punto deben elegir otro punt más distante,
y los que se han quedado lejos, uno más cercano
A conünuación, los actores forman parejas y se abrazan. Cié rran los
ojos y se separan, caminando hacia atrás, hasta encontrar un obstáculo
(la pared probablemente) o después de un determinado número de
pasos. Deben entonces volver e intentar abrazar nuevamente al mismo
compañero. Repetir este ejercicio por lo menos dos veces, cambiando
de compañero.
Finalmente, la versión más difícil. En parejas, los actores se dan la
mano, cierran los ojos, se alejan manteniendo las manos extendidas en
la misma posición, caminan hacia atrás hasta encontrar un obstáculo,
vuelven e intentan darse de nuevo un apretón de manos.
2. Bosque de sonidos '
El grupo se divide en parejas: un miembro será el ciego; otro, el lazarillo.
Este último emite sonidos de un animal -gato, perro, pájaro o cualquier
otro-, mientras su pareja escucha con atención. Entonces los ciegos
cierran los ojos, y los lazarillos, al mismo tiempo, comienzan a emitir sus
sonidos, que deben ser seguidos por los ciegos. Cuando el lazarillo deja
de emitir sonidos, el ciego debe detenerse. El lazarillo es responsable de
la seguridad del compañero (ciego) y debe dejar de emitir sonidos si el
ciego está a punto de tropezar con otro o golpearse con algún objeto. El
lazarillo cambiará constantemente de posición. Si el ciego hace bien su
papel, si sigue los sonidos con facilidad, el guía debe mantenerse lo más
distante posible, con la voz casi inaudible. El ciego debe concentrarse
solamen e en su sonido, aunque a su lado haya muchos otros. El ejercici
tiene como objetivo despertar y estimular la función selectiv del oído.
* Variante (Julián) 'rculo, los actores son
numerados, 1 o 2, en secuencias: 1, 2,
o i 2 1 2 Cada actor número 1 se coloca frente a frente con l ctor
número 2 situado a su derecha y produce un sonido que el
, mero 2 debe reconocer. Vuelve a su lugar. Cada actor número 9 se
coloca frente a frente con el actor número 1 situado a su derecha, es
decir, formando una pareja diferente de la primera y
oduciendo un SOnido que el compañero debe identificar. De
vuelta a sus posiciones con los ojos cerrados, los actores se dan
las manos e intentan sentir, para posteriormente reconocer, las
manos de los compañeros a la derecha y a la izquierda. El direc
tor da la señal y el círculo se rompe: los actores realizan movi
mientos en zigzag para mezclarse entre sí. A otra señal del direc
tor, todos emiten el sonido que habían creado delante del
compañero a su derecha, intentan escuchar el sonido hecho por
el compañero procedente de la izquierda. Cuando reconoce el
sonido de su lazarillo, el ciego se aferra a su mano, comenzando
a reconstruir el círculo original. Los actores sólo abrirán los ojos
cuando sus dos manos estén ocupadas: han descubierto y han
sido descubiertos. 

 El viaje imaginario
En parejas. El lazarillo debe llevar al ciego a través de una serie
de obstáculos reales o imaginarios, como si los dos estuviesen en
un bosque, en un supermercado, en la Luna, en el desierto del
anara u otro escenario real o imaginario que el lazarillo tenga
mente. Como en todos los ejercicios de esta naturaleza, está
P ohibido hablar; toda información debe transmitirse a través
contacto físico y de los sonidos. Siempre que sea posible, el
nilo debe hacer los mismos movimientos que el ciego, al
Paginar su propia historia.
El lazarillo debe colocar obstáculos por toda la sala: sillas, mesas
todo lo que encuentre disponible: a veces los obstáculos serán reales,
otras veces imaginarios. El ciego debe intentar imaginar dónde está. Por
ejemplo: ¿en un río? ¿Un río con cocodrilos? ¿Piedras? El lazarillo
puede usar el contacto físico, la respiración o sonidos, como forma de
guiar; el ciego, a su vez, no podrá hacer ningún movimiento que no se le
haya ordenado o sugerido.
Después de unos minutos, el ejercicio acaba y el ciego relata al
lazarillo en qué parte de la sala cree que han estado, quién estaba cerca
de ellos, etc. En resumen, debe dar las informaciones reales que ha
percibido con sus sentidos, excepto la vista. Después de las
informaciones objetivas, los ciegos explican adonde creen haber
viajado: cuentan el viaje imaginario. Los lazarillos cuentan entonces sus
historias y se comparan unas con otras.
4. La serpiente de cristal
Todos de pie, en círculo (o en dos o más filas, si el grupo fuese muy
grande), con las manos sobre los hombros del compañero que tienen
enfrente. Con los ojos cerrados, cada actor usa sus manos para examinar
la nuca, el cuello y los hombros de su compañero. Ésta es la serpiente de
cristal entera. El actor que hace de cabeza tiene los ojos abiertos durante
esta primera fase y conduce al «reptil» con movimientos serpentinos,
mientras que los demás actores, con los ojos cerrados, se ocupan del
examen señalado.
A una señal del director, la serpiente se rompe en pedazos y cada
actor camina por la sala, con los ojos siempre cerrados. Según el
folclore araucano (indios del sur de Chile), esa serpiente, la serpiente de
cristal, se rompió en mil pedazos, pero un día volverán a juntarse; esos
pequeños fragmentos, que son inofensivos por separado, formarán
entonces una serpiente peligrosa,
serpiente de acero, y expulsarán a los invasores españoles... Es una
leyenda... así que tal vez no se les expulse...
¡Obviamente, la serpiente de la leyenda es el pueblo! En el
ejercicio, son los participantes quienes, después de caminar
durante unos minutos, a una señal del director deben buscar sus
posiciones detrás de la persona que tenían enfrente cuando la
serpiente se rompió. Al igual que en la leyenda, eso puede llevar
algún tiempo...


. Fila de ciegos Dos filas, frente a frente. Los actores de una de las filas deben cerrar los ojos y, con las manos, examinar el rostro y las manos de los actores que tienen enfrente, en la otra fila. Éstos, a continuación, se dispersarán por la sala, y los ciegos deberán encontrar a la persona que tenían delante, tocándole manos y mejillas. Variante Un ejercicio de Teatro Imagen. Las personas que estén con los ojos abiertos deben jugar a las estatuas, individualmente. Los actores de la fila de los ciegos deben tocar, durante algunos minutos, los contornos de las estatuas de los actores correspondientes a ellos, en la otra fila. Después, volver a sus posiciones y reproducir las estatuas con sus propios cuerpos: imagen especular, imagen del espejo. A continuación abren los ojos y comparan las dos estatuas. Variante (Hamlet) Los actores que forman las imágenes piensan en hacerlas con Personajes de Hamlet (o de cualquier otra obra), y los actores 4u e las reproducen deben decir, después de verlas, a qué persones y escenas de la obra corresponden. 210 2116. El imán afectivo (negativo y positivo) Los actores caminarán por la sala con los ojos cerrados durante algunos minutos, tratando de no tropezar unos con otros. Es bueno que todos estén con los brazos cruzados, con las manos cubriéndose los codos, para que las personas más bajas no reciban codazos en los ojos. Cuanto más despacio caminen, menos daño se harán. En esa primera parte del juego, cuando dos personas tropiecen, deberán separarse inmediatamente: domina el polo negativo. Deben moverse por la sala evitando siempre tocar a los demás; al no poder ver, los actores comienzan a percibir el mundo exterior a través de los otros sentidos. Después de unos minutos, el director anunciará a los participantes que el imán está en positivo. A partir de este momento, las personas que se toquen deberán quedarse pegadas unas a otras durante un momento. Esto es muy difícil, porque los participantes no pueden dejar de moverse; sus pies deben seguir avanzando y, algunas veces, al tener que andar pegados, es necesario que anden de lado o de espaldas. Está prohibido tocarse con las manos, es mejor que usen otras partes del cuerpo. Si una persona se siente cómoda, podrá quedarse pegada a la otra el tiempo que quiera; de lo contrario, tiene derecho a seguir buscando. La persona que ha sido abandonada tiene derecho a insistir, pero sólo una vez; el objetivo del juego no es cazar a una persona en especial. Puede quedarse pegada a una, dos o mas participantes. Finalmente, el director dará la señal para detenerse. Todos lo hacen donde están y cada uno intentará encontrar un rostro, sólo uno, con las manos. Entonces comienza la parte más boni del juego: cada persona intentará traducir las sensaciones taco en una imagen. En otras palabras, tocando el rostro del o intentarán imaginar cómo es ese rostro, desde su forma gen los menores detalles de la fisonomía. Ese proceso de tra- , cCjón es muy delicado y también muy placentero. Las persopueden tocar el rostro y la cabeza, pero no el resto del cuero Después de unos minutos, el director ordenará que abran los ios y comparen la imagen construida mentalmente con la que tienen delante. 7. La múltiple escultura sueca .' La mitad del grupo está formada por ciegos y la otra mitad por lazarillos. Cada lazarillo pronuncia el nombre de su ciego, que debe intentar seguirlo. El grupo de los lazarillos cambia frecuentemente de posición hasta un determinado momento, cuando debe parar y seguir llamando a sus ciegos, muy despacio. Cuando los ciegos estén cerca del grupo de los lazarillos, éstos los cogerán de la mano y modelarán sus cuerpos en una escultura compleja, en la que todos se toquen, es decir, una única escultura hecha de diferentes cuerpos. Después, los lazarillos formarán la misma escultura con sus propios cuerpos. Como la reproducción tiene que ser exactamente igual al original, cada lazarillo tiene que ocupar la misma posición en la que colocó a su ciego. El director llamará a los ciegos y los llevará, uno a uno, hasta la escultura de los lazarillos. Cada ciego deberá intentar descubrir cual ha sido el suyo, tocando los diferentes cuerpos. Si un ciego reconoce a su lazarillo, deberá decir su propio nombre. Si acier- > el lazarillo asentirá y podrá salir del juego y abrir los ojos. La s
tura

s lazarillos sólo se modificará cuando el último ciego haya
descubierto a su lazarillo.
8
- El vampiro de Estrasburgo

vampiro de Estrasburgo
u
lo es angustioso. El ejercicio también. Todos caminan porla sala sin tropezarse, con los ojos cerrados y las manos cubriéndose los
codos, como protección. El director toca el cuello de alguien, que pasa a
ser el primer «vampiro de Estrasburgo»: sus brazos se estirarán hacia
delante, dará un grito de horror y a partir de ese momento buscará un
cuello para chupar su sangre. El grito que dé permitirá a los demás saber
dónde está el vampiro e intentar escapar.
El primer vampiro encontrará otro cuello y repetirá el gesto del
director: un suave toque en el cuello, con las dos manos. El segundo
«vampiro» dará igualmente un grito de horror, estirando los brazos, y
entonces serán dos vampiros, después tres, cuatro, etc.
Puede ocurrir que un vampiro «ataque» a otro vampiro; en ese caso,
el segundo se rehumanizará y dará un grito de placer; esto indica que
alguien muy cerca se ha rehumanizado, pero también que hay un
vampiro próximo. Deben evitarse entonces las regiones más infestadas
de vampiros.
Es curioso (y bastante comprensible) que los participantes encuentren
cierto alivio en ser vampirizados, puesto que a partir de entonces, en
lugar de huir, comenzarán a perseguir. Es el mismo mecanismo del
oprimido que se vuelve opresor. Y mucho más rico que eso. Por un
lado, el oprimido (actor) se convierte en opresor (vampiro): escapa a su
opresión, a su dolor, a su angustia. Deja de ser víctima y se convierte en
verdugo. Por otro lado, desarrolla en sí el mecanismo de lucha: siente
que toda situación opresiva puede detenerse, romperse. Las dos situaciones
van juntas.
9. El coche ciego •
Una persona detrás de otra. La que va delante es el coche ciego. Por
detrás, el conductor guiará los movimientos del coche ciego,
presionando con los dedos en medio de la espalda (el coche avanza en
línea recta), en el hombro izquierdo (gira a la izquierda; cuanto más
cerca del hombro, más cerrada será la curva), el hombro derecho (lo
mismo, a la derecha), o con una mano en el cuello (marcha atrás). Como
muchos coches ciegos circularán al mismo tiempo, es necesario evitar
colisiones. El coche debe parar cuando el conductor deje de tocarlo. La
velocidad será controlada por la mayor o menor presión de los dedos en
la espalda.
10. Descubrir el objeto
Con los ojos tapados y las manos hacia atrás, utilizando todas las demás
partes del cuerpo, el actor tocará e intentará descubrir cuál es el objeto
que se le presenta: silla, lapicero, vaso, papel, flor, etc. Este ejercicio
estimula intensamente la sensibilidad de todas las partes del cuerpo que
se relacionan con el objeto.
Variante , , f ,, -,> ,
Descubrir el rostro de los otros: ¿quién es? -,, ' .................
11. El olor de las manos
Una fila de actores se acerca a un ciego (actor con los ojos cerrados),
cada uno le da una de las manos a oler, mientras le dice su nombre. Una
vez que todos han pasado (cinco actores, por ejemplo), volverán en un
orden diferente y el ciego deberá decir el nombre de la persona,
intentando reconocer el olor de sus manos.
:
 Variante • . Lo mismo con el rostro, que el ciego tocará para después reco-n °cer, siendo diferente el orden en el que los rostros repiten el contacto. También se puede hacer lo mismo con las manos.  Hacer un ocho Dos actores se colocarán a una distancia de dos metros uno de otro. En fila, con los ojos cerrados, los demás actores intentarán hacer un ocho alrededor de los dos primeros. Variante Slalom (como en el esquí). Una o más filas, de cuatro o cinco actores cada una. Entre ellos, los demás harán el slalom, con los ojos cerrados, caminando. 13. El guardameta Un juego de confianza. Seis actores de pie, juntos, no muy alejados, formarán la portería. Otro actor, unos pasos por delante, será el guardameta. Frente a ellos, a unos seis metros de distancia, estarán los demás actores. Uno a uno mirarán al guardameta con atención, cerrarán los ojos y saldrán corriendo en su dirección lo más rápidamente que puedan. El guardameta debe sujetarlos por la cintura. Cuando un actor pierde el rumbo del guardameta, uno de los seis actores de la portería deberá sujetarlo. Es importante no disminuir el ritmo al acercarse al guardameta: ésa es la prueba de confianza. 14. Sentarse en la pierna de otro Un participante, con los ojos abiertos, se arrodilla para que otro, con los ojos cerrados, se siente en su pierna. El director cuenta hasta siete; el ciego se levanta y da siete pasos hacia delante; después, el director cuenta hacia atrás, de siete a uno, y el actor debe volver, de espaldas, y sentarse nuevamente en la misma rodilla. El actor arrodillado debe impedir que el compañero se caiga, si se hubiese desviado en su trayectoria. j5. Dibujar el propio cuerpo Los actores se tumban cómodamente en el suelo, cierran los ojos y piensan en su cuerpo como una totalidad, y en cada una de sus partes: dedos, cabeza, boca, lengua, pies, sexo, ojos, pelo, ombligo, piernas, cuello, codos, hombros, vértebras, etc. Deben mover la parte en la que estén pensando, cuando eso sea posible. Después de unos minutos de concentración, el director dará a cada actor una hoja de papel en blanco (todas del mismo tamaño) y un lápiz o bolígrafo (del mismo color). Pedirá que cada uno dibuje su propio cuerpo, manteniendo los ojos bien cerrados, y que firme con su nombre en el dorso del dibujo. Hecho esto, recogerá los dibujos y los colocará en el suelo, en cualquier orden, y sólo entonces los actores podrán ver su obra. El director preguntará qué impresiona más en los dibujos: ¿los cuerpos están desnudos o vestidos? ¿Acostados o de pie? ¿Descansando o trabajando? ¿Relacionados con otros objetos o aislados? ¿Con detalles importantes como los ojos y el sexo, o solamente en líneas generales? Finalmente, los invitará a identificar sus propios dibujos. Este ejercicio sensibiliza bastante al grupo. Primero, porque cada uno tendrá que pensar en su propio cuerpo, en cada parte de él; después, porque tendrán que reproducir, dibujándolo, lo que han sentido; por último, porque después del ejercicio comenzarán a prestarse más atención a sí mismos, a sus movimientos, a la manera de sentarse, de dirigirse a los demás, etc. El ejercicio hace que los actores tomen conciencia de que, ante todo, somos un cuerpo. Si son capaces de tener las ideas abstractas más profundas y crear las cosas más maravillosas, es necesario tener, ante todo, un cuerpo: ¡antes de tener un nombre, habitamos un cuerpo! Y raramente pensamos en nuestro cuerpo como fuente fundamental de todos los placeres y todos los dolores, de todo conocimiento y toda búsqueda, de todo. 216 217Normalmente, hacemos este ejercicio antes del «Juego de las máscaras de los propios actores». En este caso, se pide que cada uno diga por qué ha reconocido su dibujo, y lo que diga será una información valiosa para el actor que, más adelante, lo tendrá como modelo para el juego mencionado de las máscaras. 16. Arcilla para modelar Es parecido al anterior, pero en esta versión se utiliza arcilla para modelar en vez de papel y lápiz. Es diferente, porque las manos pueden rehacer los detalles ya modelados. En el papel, si uno ya ha acabado el dibujo de la cabeza, por ejemplo, podrá recordar lo que ha hecho, pero no podrá rehacer el dibujo. Con la arcilla, siempre podrá volver a lo que había hecho. 17. Tocar el color El director dará a un actor (ciego) cinco prendas de vestuario del mismo tipo (cinco calcetines, cinco camisas, etc.), pero hechas de materiales diferentes y de colores distintos. El actor deberá examinar cada una de esas prendas e intentar reconocer los colores correspondientes. 18. Ciego con bomba Algunos actores con los ojos vendados, rodeados por los demás, deberán imaginar que sostienen una bomba que explotará si llegan a tocar a alguien durante más de un segundo. A cada contacto, deberán alejarse lo máximo posible. Este ejercicio produce un increíble desarrollo de todos los sentidos. 19. El canto de la sirena ' : ;:-<•.; ¡ , Difícil y delicado. Los actores piensan en una opresión que realmente hayan vivido, cierran los ojos y se juntan en grupo en el centro de la sala. Aquel que quiera comenzar emitirá un sonido (un grito, un gemido, un llanto o lamento), que debe ser la traducción sonora de la opresión en la que haya pensado. El director lo llevará de la mano hacia uno de los rincones de la sala. Un segundo actor hará lo mismo, pensando en una de sus propias opresiones. Después un tercero y un cuarto, uno a uno, con un grito específico y siempre diferente. Los cuatro primeros actores deben emitir entonces sus gritos al mismo tiempo. Los que permanezcan en el centro, siempre con los ojos cerrados, deberán escuchar atentamente a los cuatro primeros actores y elegir cuál de los gritos se asemeja a su propia opresión; así, se formarán cuatro grupos. Entonces todos abrirán los ojos y, en cada grupo, cada actor contará a los demás la opresión que tenía en mente, el episodio que ha imaginado. Curiosamente, se verá que dentro de cada grupo las historias tratarán siempre el mismo tipo de opresión o tema. , Variante (Hamlet) Los actores deben pensar en escenas específicas y personajes determinados. Los grupos se formarán con personajes de la misma escena de la obra, y no de la misma opresión. 20. Encontrar la espalda adecuada Los actores andarán por la sala, con los ojos cerrados, uniendo de vez en cuando su espalda a la de un compañero y apretándose, moviéndose, buscando la espalda más adecuada para cada uno. Cuando la encuentren, manteniendo siempre los ojos cerrados, harán un contacto semejante al de un masaje. 21 ¿ Quién ha dicho «Ah»? Todos, con los ojos cerrados, caminan por la sala. El director 218 219(con un toque) designará a una persona que deberá emitir un «Ah», de la manera que quiera. Los demás intentarán descubrir quién ha sido y decir su nombre. 22. La mano melódica  Sentados en círculo, cogidos de la mano. La mano derecha por debajo y la izquierda por encima. Un actor iniciará, con la mano derecha, un ritmo, que será recibido por la mano izquierda del actor que está a su derecha. Éste, a su vez, también pasará, con la mano derecha, el ritmo que ha recibido a la mano izquierda del actor situado a su derecha, y así sucesivamente. De esa forma, cada actor deberá pasar con la mano derecha el movimiento rít mico y melódico que ha recibido con la mano izquierda. Des pués el director dirá «Cabeza», y todos incluirán sus cabezas en el movimiento; después «Tórax»; después «Cintura», «Pierna», hasta que todo el cuerpo esté comprometido con el ritmo. Por fin, el director pedirá que emitan un sonido compatible con sus movimientos. Variante El mismo ejercicio, pero esta vez la mano que controla se coloca sobre la mano controlada, y no debajo de ella: resulta más difícil y más delicado, porque debe atraer a la otra mano y no sólo levantarla mecánicamente. 23. La mano reencontrada o perdida Con los ojos cerrados, los actores circulan por la sala, tocándose las manos, hasta que se formen parejas que se complazcan en tocarse las manos. Juegan con las manos. Se separan a continuación, andan por la sala, se mezclan, abren los ojos, forman un círculo, tienden las manos hacia el centro del círculo; con la mirada, intentan descubrir cuáles son las manos con las que jugaban. 24. El dragón de Trou Balligan * Se cuenta que en la Edad Media, en Normandía, Francia, había una princesa muy hermosa, riquísima heredera de un pueblo llamado Trou Balligan. Allí vivía también un dragón feroz y malvado, que devoraba a los jóvenes y, sobre todo, a las jóvenes más bellas. La juventud de Trou Balligan estaba a punto de desaparecer completamente, cuando se supo que el dragón había propuesto un trato: si la princesa estuviese dispuesta a entregarse a la voracidad del dragón, éste abandonaría el feudo y se iría a sembrar el terror en otras regiones del país. Al enterarse de esa propuesta indecorosa, la princesa, queriendo salvar a sus subditos, aceptó magnánima el sacrificio de su vida: sería devorada por el dragón. Sus subditos, conmovidos, rechazaron la oferta, pero la princesa decidió actuar por su cuenta, una bonita noche lluviosa, y salvar a su pueblo, así que se dirigió a la gruta de la bestia para entregarse por propia voluntad. El dragón, feliz, fue a recibirla a la puerta, como correspondía a una princesa, sobre todo a ésta, tan digna y generosa. Antes de devorarla, el famélico monstruo le pidió que se desnudase, pues tenía miedo de atragantarse con tantas sedas, pendientes, collares y oropeles. Cuando la vio toda desnuda, sus ojos se le salieron literalmente de las órbitas. La joven era de una belleza tan esplendorosa, su cuerpo tan perfecto, que él quedó momentáneamente ciego, con los globos oculares colgados de los nervios ópticos, como ojos de cangrejo. Considerando que uno de los mayores placeres de la gastronomía consiste precisamente en admirar el plato antes de comerlo, el dragón decidió postergar el banquete hasta que sus ojos volvie- 220 221sen al lugar debido. Se supo entonces en el pueblo del gesto heroico de la hermosa y estoica princesa, y los campesinos, sus subditos, decidieron salvarla. Fueron a la gruta del dragón y... y... y aquí comienza el ejercicio: la princesa es atada a una silla con una buena cantidad de prendas de ropa (jerseys, camisas, pantalones, lo que se tenga a mano); el dragón, con los ojos ven dados, intenta tocar a los campesinos, apartándolos de su prisio nera; ellos deben evitar que los toque y esforzarse por liberar a la princesa. Si el dragón llega a tocar a los campesinos, éstos mueren y abandonan el juego, que puede terminar de dos maneras: porque ya no hay «salvadores» o, por el contrario, por que la hermosa princesa ha sido liberada. Este ejercicio es más breve que su explicación. Si resulta demasiado fácil, puede prac ticarse con dos dragones en lugar de uno: al fin y al cabo, como los dragones no existen... El sonido de las siete puertas Unas siete parejas (más o menos). Cada una de ellas junta las manos y levanta los brazos formando una puerta; acuerdan el mismo sonido vocal, habiendo así siete sonidos correspondientes a las siete puertas. Todos los demás participantes cierran los ojos y, oyendo los sonidos que las puertas emiten, intentan traspasarlas todas. Si equivocan la dirección, la parte de la puerta con la que se tropieza emite un sonido más alto de advertencia, para que el ciego corrija su rumbo; si el ciego logra traspasar la puerta, el sonido emitido debe ser de júbilo. 26. El amigo y el enemigo Un ciego y dos participantes más: cada uno de éstos decide, sin que los otros lo sepan, si es amigo o enemigo del protagonista ciego; comienzan a dar órdenes, alternadamente, según sus relaciones de amistad o enemistad, y el protagonista obedece órdenes que tengan que ver con movimientos corporales, sonidos, etc. Las órdenes no deben darse de forma coherente con el tono de voz: con voz maligna puede darse una orden amistosa, y con voz dulce una orden malévola. Los tres han de cumplir el papel protagonista y, al final, cada uno dice cómo ha sentido a los otros dos (si amigos o enemigos) y por qué. Todos revelan entonces la elección que hayan hecho. Variante (Hamlet) Se decide al principio quién es el protagonista (Hamlet, Ofelia, Gertrudis, etc.), y los dos participantes deciden, cada uno por su cuenta, a quiénes representan; las órdenes dadas y las frases del diálogo no pueden reconocerse como parte de la obra. Variante (Hamlet) Los participantes deben dar órdenes surgidas de su subtexto y no de lo que los personajes dicen realmente en la obra, es decir, deben expresar los deseos, incluso inconscientes (hechos conscientes por el actor, claro), y no las voluntades conscientes (expresadas en el diálogo). Variante (Hamlet) ¡ , • Cada participante piensa en un personaje de cualquier pieza y su relación con el protagonista, que puede consistir así en dos personajes distintos; deberá decir después, a uno y a otro, quién creyó ser. -.Serie del espacio
Esta serie también trabaja todos los sentidos,, incluido el de la
vista.
Sin dejar ningún espado vacío en la sala
Sin dejar ningún espacio vacío en la sala, todos los actores deberán
caminar con rapidez (sin correr), de manera que sus cuerpos estén
siempre más o menos equidistantes de todos los demás y esparcidos por
todo el suelo de la sala.
a) De vez en cuando, el director dirá «¡Alto!» y todos deberán
detenerse, intentando que no haya ningún espacio desocupado
en la superficie de la sala.
No se puede parar antes de la orden. Si alguien ve un espacio vacío,
lo llenará con su cuerpo; no obstante, como está prohibido parar, debe
seguir andando, buscando otro espacio vacío y dejando vacío aquel
donde está.
b) En vez de decir solamente «¡Alto!», el director dirá también un
número, y entonces todos deberán formar grupos según el número
anunciado: 3, 5, 8 personas, etc. Cada grupo debe estar equidistante de
los demás grupos, de modo de no permitir que haya espacios vacíos en
la sala.
c) El director menciona un número y una figura geométrica, y los
actores deberán organizarse en grupos para formar la figura geométrica
indicada: cuatro círculos, tres rombos, cinco triángulos, etc.
d) El director menciona un número y una parte del cuerpo. Si dice,
por ejemplo, tres narices o siete pies, entonces deberán tocarse tres
narices y siete pies. Todo el espacicfde la sala deberá estar ocupado por
grupos que estén equidistantes, como en los ejercicios anteriores.
224
e) El director menciona un color y una prenda de vestir o un rasgo
físico distintivo; por ejemplo, «juntaos según el color de las camisas, del
pelo, de los ojos»..., y los actores así lo harán... asegurándose de que los
grupos estén igualmente distribuidos por toda la sala.
f) Los actores corren lentamente (al correr, los dos pies quedan en
algún momento en el aire; al andar, uno de los pies está siempre en
contacto con el suelo). De vez en cuando, el director dirá «¡Ahora, id
pegados!» e inmediatamente los actores se juntarán (pegados) en grupos
de tres, cinco o más integrantes, sin parar de correr. A continuación el
director dirá «Separaos» y todos se separarán. El director dirá «Alto» y
todos se quedarán quietos donde estén, con un solo pie apoyado en el
suelo. El otro pie y las dos manos intentarán tocar a tres compañeros
diferentes: el resultado será una tela de araña.
225¡m -■■■ - /y
?í> Ver todo lo que se mira
f ir!.:;' . ■ ■
Existen por lo menos tres secuencias principales de ejercicios (no
excluyo las otras posibles) que nos ayudan a ver lo que miramos: la
secuencia de los espejos, la secuencia escultura o modelado y la
secuencia de los títeres. Estas tres primeras propuestas de ejercicios, en
particular, forman parte del arsenal del Teatro Imagen y son también
muy útiles como parte del proceso de desarrollo de modelos para el
Teatro Foro.
Los ejercicios desarrollan la capacidad de observación mediante el
diálogo visual entre dos o más personas. Evidentemente, estará
prohibido el uso simultáneo del lenguaje verbal. El Teatro Imagen
tiende a desarrollar el lenguaje visual, y la introducción de cualquier
otro lenguaje (la palabra, por ejemplo) no sólo confunde el lenguaje
que se quiere desarrollar sino que se le superpone. Deben evitarse
también los gestos simbólicos obvios (vale, sí, no, etc.), pues
corresponden exactamente a las palabras que sustituyen.
El silencio en el que deben hacerse estos ejercicios puede ser, en un
primer momento, incómodo, agobiante y hasta agotador. Cuanto mayor
sea, sin embargo, la concentración de los participantes, mayor será el
interés que despierten y mayor la riqueza de los diálogos que se
establezcan.
Los ejercicios pueden hacerse aisladamente, y cada uno tiene su
función específica y su aplicabilidad. Cuando se hacen en secuencias
no interrumpidas, sin embargo, los participantes reciben estímulo no
sólo de cada ejercicio específico, sino también de la transición de un
ejercicio a otro; la transición es, en sí
227misma, un ejercicio, revelándose en algunos casos más fecunda que los
propios ejercicios entre los cuales se inserta. Esto es sobre todo
verdadero en los tres cambios del ejercicio número 8, en la secuencia
del espejo (página 233).
Secuencia del espejo
Cada etapa de esta secuencia puede durar uno, dos, tres minutos, o
incluso más, según el grado de implicación de los participantes, de su
interés, su unidad y los objetivos del trabajo. Lo importante es que sean
lo más minuciosos, detallados, exactos y reveladores posible.
1. El espejo simple •
Dos filas de participantes, cada uno mirando fijamente a la persona que
tiene enfrente. Las personas de la fila A son designadas como sujetos, y
las de la fila B como imágenes. El ejercicio comienza y cada sujeto
inicia una serie de movimientos y de expresiones faciales, en cámara
lenta, que debe reproducir en sus mínimos detalles la imagen que está
enfrente.
El sujeto no debe considerarse enemigo de la imagen: no se trata de
una competición, de hacer movimientos bruscos, imposibles de seguir:
se trata, por el contrario, de buscar la perfecta sincronización de
movimientos y la mayor exactitud en la reproducción de los gestos del
sujeto por parte de la imagen. La exactitud y la sincronización deben ser
de tal orden que un observador exterior no sea capaz de distinguir quién
origina los movimientos y quién los reproduce. Es importante que los
movimientos sean lentos (para que la imagen pueda reproducirlos y
hasta preverlos) y también continuos. Es igualmente importante
que se preste atención a los mínimos detalles, sea de todo el cuerpo,
sea de la fisonomía.
2. Sujeto e imagen cambian los papeles
Después de unos minutos, el director anuncia que las dos filas
de actores cambiarán de función. A continuación, da la señal
para que cambien. Precisamente en ese momento los participan
tes sujetos se transforman en imágenes y éstas en aquéllos. Este
cambio debe hacerse sin romper la continuidad y con precisión.
Cuando se alcanza la perfección, el propio movimiento que se
estaba realizando en el momento del cambio debe continuar y
tomar un rumbo coherente, sin que se produzca ninguna ruptu
ra. Al igual que en el caso anterior el observador exterior no
debe advertir que ha habido un cambio, lo que ocurrirá, en rea
lidad, siempre que se dé una total reproducción y sincronización
de los gestos. • - •
3. Ambos son sujeto e imagen
Pasados unos minutos, el director anuncia que los participantes de las
dos filas serán simultáneamente imagen y sujeto; unos instantes
después, da la señal para que así se haga. A partir de ese momento, los
dos participantes, frente a frente, tienen derecho a crear el movimiento
que deseen y el deber de reproducir los movimientos creados por el
compañero. Esto debe hacerse sin tiranía por parte de ninguno de los
dos. Es importante que cada uno se sienta libre de hacer los
movimientos que le apetezcan y, al mismo tiempo, solidario para que
los movimientos del companero se reproduzcan a la perfección.
Libertad y solidaridad son indispensables para que se haga el ejercicio
sin tiranía, sin opresión. En toda esta secuencia, nadie debe hacer
movimientos •mposibles de ser reproducidos. La velocidad no es
importante:
228 229es incluso contraproducente. Importantes son la sincronización y que la
reproducción sea fiel.
Hasta este momento, la comunicación es exclusivamente visual, y la
atención de cada participante debe concentrarse sólo en el compañero
que está enfrente, sobre todo en los ojos y, en círculos concéntricos, en
todo su cuerpo. Los actores no deben mirar los pies ni las manos: miran
a los ojos, pero el resto del cuerpo, así como otros espacios, está
naturalmente incluido en su campo visual.
4. Todos se dan las manos ,. , .  Una vez más, a una señal del director, todos los participantes se dan las manos, a derecha y a izquierda: las dos filas, así unidas, siguen frente a frente, cada uno mirando a los ojos del compañero. En esta etapa, sin embargo, se incluye un elemento nuevo: si antes la comunicación era exclusivamente visual, ahora también es muscular: cada participante recibe estímulos visuales (del compañero que está enfrente) y musculares (de los compañeros a la derecha y a la izquierda). No se deben hacer movimientos que no pueda seguir el compañero de enfrente, si los que están a su derecha y a su izquierda le impiden realizar muscularmente el mismo gesto o movimiento. En ese caso, el participante que inició el movimiento imposible debe volver atrás lo más rápidamente que pueda para no perder la sincronización, y para que la reproducción sea lo más perfecta posible. Si los movimientos fuesen lentos y continuos, habrá siempre una consulta visual y muscular, la cual permitirá que las dos filas sean siempre idénu-cas la una a la otra. Una será siempre la imagen de la otra y, en cada una de ellas, cada actor tendrá siempre la libertad de movimientos y la responsabilidad (ahora dentro de los límites musculares) de reproducir los movimientos del compañero de enfrente. 5 Las dos filas forman una curva El director elige a uno de los participantes del extremo de una de las filas y hace que ejecute una curva en U; muscularmente, ese participante atraerá al compañero de al lado y toda la fila hará una curva, que la fila de enfrente repetirá sincrónicamente. Se supone que sigue existiendo, entre ambas filas, un único y largo espejo. Cuando, para hacer la curva, los participantes de una fila se apartan del espejo imaginario, lo mismo debe suceder con los participantes de la otra. Cuando se acercan, esto se repite. Lo máximo que puede ocurrir, al acercarse, es que un actor toque físicamente al actor que tiene enfrente, pero debe respetarse la línea divisoria (pues es el espejo) y nunca traspasarla. Los participantes deben continuar mirándose fijamente. El hecho de que hagan una curva añade un elemento nuevo, necesario en esta progresión. Los actores frente a frente pasan por tres etapas hasta este punto de la secuencia: a) comunicación visual directa, individual; b) comunicación muscular y visual entre cada uno y otras tres personas: una enfrente (vista) y dos a los lados (tacto); c) en esta etapa, los actores toman conciencia de la totalidad de cada grupo (de cada fila), es decir, incluyen el espacio total del ejercicio, pero continúan limitados y determinados por el contacto físico, que cercena la invención. 6. Grupos simétricos El director advierte y da la señal para que todos se suelten las manos. Pero el ejercicio continúa, sin interrupción. Ahora, liberados del contacto manual, los participantes, respetando siempre la presencia de un único espejo que sigue dividiendo la sala Por el medio, tratan de formar con los compañeros de su propio ando una imagen colectiva, simétrica. Puede ocurrir que todos °s participantes de un bloque organicen una sola imagen repro- 230 231ducida por el bloque de enfrente (los dos bloques son simultá- neamente sujetos e imágenes: sigue sin existir la tiranía de una persona sobre otra y, ahora, la de un grupo sobre otro; siguen siendo necesarias la libertad y la solidaridad), o que cada bloque se subdivida en varios bloques menores. Es importante, sin embargo, que no se atomicen aún más en individuos aislados; es importante que dos o más o muchas o todas las personas de cada fila reproduzcan, a cada lado, con perfección y sincronismo, la misma imagen. 7. El espejo roto Cuando el espejo se rompe, se vuelven a formar parejas de compañeros que se miran frente a frente, sujetos e imágenes, reproduciendo perfecta y sincrónicamente los movimientos iniciados por cualquiera de los dos, sin tiranía. Pero ahora cada pareja tiene su propio trozo de espejo, autónomo: ya no existe el espejo central que dividía la sala en dos, sino trozos individuales de espejo, desparramados por la sala. Cada pareja, dentro de la sala, evoluciona como quiere, acercándose o alejándose de su compa- ñero y de su trozo de espejo, girando, dando vueltas, pero siempre manteniendo la misma relación. En ese momento, cada participante debe ampliar su capacidad de concentración y de visión, que incluye al compañero de enfrente y el espacio, pero ya ahora el espacio cambiante, que modifica permanentemente la evolución de cada pareja y cada trozo de espejo. Ese movimiento, ahora, no está limitado por la presencia del espejo grande y largo que se ha roto. El espacio se vuelve mucho más dinámico y mudable, y la atención y la concentración deben ser mucho mayores y más intensas. Es igualmente importante que cada pareja evolucione por toda la sala. S Cambiando de compañero Tres veces el director debe anunciar y dar la señal a los participantes para que cambien de compañero. La primera vez, cada uno debe elegir a otro compañero que esté cerca. Dada la señal, y sin mayor transición, se deja al compañero de enfrente y se busca a otro con el cual habrá de establecerse una relación mimética semejante. Puede ocurrir que el encuentro se produzca con gran facilidad, pero también puede llevar un tiempo. En cualquier caso, el actor debe seguir moviéndose lenta y continuamente, completando y desarrollando los movimientos que realizaba con el compañero anterior hasta encontrar al nuevo. En el segundo cambio, cada uno debe buscar a un compañero que esté a una distancia media, y la tercera vez debe buscar al más distante posible dentro de la sala. Es importante que no se rompa la continuidad, que el actor no deje de moverse y, con los brazos cruzados, intente localizar a quien no tiene pareja: el propio movimiento atraerá al nuevo posible compañero. En esta etapa de la secuencia ocurre muchas veces que dos participantes eligen al mismo compañero, y durante unos instantes los dos creen haber establecido contacto; pero si ambos miran fijamente a los ojos del compañero elegido (si concentran la atención en los ojos, aunque tengan toda la sala dentro de su campo visual), enseguida se darán cuenta de si están siendo o no correspondidos. Cada vez que se forma una nueva pareja, es importante que se establezca un diálogo fértil entre los participantes, que cada uno estudie al otro corporalmente, sintiendo la diferencia de movimientos entre el nuevo compañero y el anterior. No se trata de Pasar rápidamente de una cosa a otra, sino de dialogar visual y tísicamente, de conocerse. 232 2339. El espejo distorsionador El director siempre debe prevenir a los participantes antes de dar la señal para que la secuencia pase a una nueva etapa. En este caso, dada la señal, la relación entre los compañeros de una misma pareja se modifica totalmente. Si hasta aquí todos los movimientos, todas las expresiones faciales, todos los gestos se reproducían idénticamente, miméticamente, en esta etapa se produce el comentario, la respuesta. Cada uno tiene derecho a hacer lo que le parezca, y a cada nuevo estímulo el otro responde, comenta, aumenta, disminuye, ridiculiza, destruye, relativiza. Reproduce, en suma, la imagen que recibe, pero, al mismo tiempo, se contrapone a ella. La imagen (gesto, movimiento, expresión facial) y la respuesta no deben ser sucesivas, sino casi simultáneas y continuas. No se trata de hacer algo y esperar que el otro haga su parte, para responder a continuación mientras el otro espera: por el contrario, se trata, sin interrupción, de enviar y recibir mensajes visuales que se responden, que se distorsionan. Es cierto que la simultaneidad no es del todo posible, pero la espera, el reposo, deben evitarse. 10. El espejo narásista Después de la distorsión, la crítica, el comentario corrosivo, la tentativa de destrucción de la máscara del compañero de enfrente, después de la caricatura, el espejo se vuelve narcisista. Éste puede ser uno de los mejores momentos de toda la secuencia. Aquí cada participante se mira al espejo y se ve guapo. Pero la imagen que ve es la del compañero de enfrente. Cada uno debe intentar reproducir, con la mayor exactitud posible, todos los gestos de placer, toda la alegría que siente cuando está bien consigo mismo, cuando está feliz de ser quien es. Yo estoy feliz, hago un gesto de felicidad y me miro al espejo: pero lo que veo es mi propia imagen en el cuerpo de otra persona. Al mismo tiempo, la otra persona se mira en mí: en mí, se ve a sí misma, feliz, contenta: soy yo quien, con mis gestos y movimientos, debo restituirle esa felicidad y ese contento. El poeta portugués Fernando Pessoa escribió estos admirables versos: , Nadie ama a otro,  sino que ama lo que deá hay en A,
¡ o se supone. ;
Ésta es la idea de tales ejercicios: nos buscamos a nosotros mismos en
los otros, que a su vez se buscan en nosotros.
11. El espejo rítmico
Suavemente, en esta búsqueda amorosa de sí mismo en el otro, el
diálogo se unifica, se convierte en monólogo: los dos buscan movimientos
que se reproduzcan rítmicamente. Los dos deben encontrar
movimientos rítmicos corporales que sean agradables para ambos.
Pueden ser lentos o rápidos, suaves o enérgicos, simples o complejos: lo
importante es que ambos se sientan bien, cómodos y contentos al
realizarlos, que los movimientos sean rítmicos y siempre los mismos,
que todo el cuerpo se ponga en movimiento.
12. La unificación
Finalmente, el director previene a los participantes y da la señal para
que todos intenten unificarse. Que lo intenten: no se trata de una
obligación. Puede suceder que, al final de la secuencia, toda la sala esté
totalmente sincronizada, unificada en un mismo ritmo, en u
n mismo
movimiento. Pero puede también suceder (segunda hipótesis) que toda
la sala esté unificada en ritmos y movimientos
234 235complementarios, que no sean los mismos, pero que se armonicen.
Puede incluso darse una tercera hipótesis: los diferentes grupos no se
unifican y terminan formando varios grupos y subgrupos, repitiendo,
insistentes, el propio ritmo y el propio movimiento.
Esta etapa final debe ser correspondida de la manera correcta: no se
trata de competición, de imponer el propio movimiento a los demás; se
trata, a lo sumo, de un intento de seducción. Lo que se pretende es un
estudio rítmico de los participantes y también unificar al grupo en sus
bases mínimas. Esto, sin embargo, puede revelarse como imposible. En
esta fase, queda evidenciado el grado de violencia, de tendencia a
estallar, de agresividad de cada componente del grupo; se evidencia
también el grado de compatibilidad, de diálogo, de capacidad de trabajo
conjunto. El director debe tener el cuidado de no obligar a nadie a hacer
nada en especial, de no manipular al grupo en el sentido de intentar obligatoriamente
la unificación. Se trata sólo de comprobar, estudiar y no
imponer. Es necesario que cada uno se manifieste libremente, para que
los resultados del estudio sean verdaderos.
Existe en toda esta larga secuencia una gran variedad de formas
visuales de comunicación, pero todas ellas tienen una base común: el
mimetismo (excepto el espejo distorsionador, donde el mimetismo,
aunque existe, no es dominante). En toda la secuencia, se estudia al
compañero para reproducirlo en los mínimos detalles y con la mayor
simultaneidad. En la próxima secuencia, el modelado, la forma de
diálogo se modifica totalmente.
Secuencia del modelado
Si en el espejo el diálogo era mimético, aquí debe traducirse. El actor ve
lo que hace el compañero y traduce el gesto que ve,
modificando su propio cuerpo. No reproduce con el cuerpo ese
gesto, sino que muestra su consecuencia. Esto quedará más claro
durante el desarrollo de esta secuencia, mucho más breve que la
anterior.
l. El escultor toca al modelo
Dos filas, cada persona frente a otra. Una de las filas es de escultores, y
la otra de estatuas. Comienza el ejercicio y cada escultor trabaja con la
estatua que desea. Para ello, toca el cuerpo de la estatua, cuidando de
producir los efectos que desea en sus mínimos detalles. Los escultores
no pueden usar el lenguaje del espejo, es decir, no pueden mostrar en el
propio cuerpo la imagen o figura que les gustaría ver reproducida -aquí
no interviene el mimetismo, la reproducción-, pues éste no es el diálogo
del espejo, sino el del modelado. Por tanto, es necesario tocar, modelar,
y a cada gesto del escultor corresponderá un gesto en consecuencia, a
cada causa un efecto que no es idéntico. En el diálogo de los espejos, las
dos personas están siempre, sincrónicamente, haciendo el mismo gesto;
en el diálogo del modelado, aunque sincrónicamente, estarán haciendo
gestos complementarios.
El director debe sugerir que este primer ejercicio dure el tiempo
necesario (dos o tres minutos, o más, según los participantes, la
atmósfera creada, etc.) para que el escultor y el modelo se comprendan,
para que la estatua pueda traducir fácilmente los gestos del escultor,
vistos y sentidos. , ,,,,,.,
2- El escultor no toca al modelo
kn esta segunda parte, el director da la señal para que los esculores
se alejen de sus modelos. Sin embargo, deben seguir
aciendo los mismos gestos que hacían antes, cuando tocaban a
s
modelos. Las estatuas, que antes veían y sentían esos gestos,
236 237ahora siguen viéndolos, pero sin sentirlos: deben, no obstante, seguir
respondiendo como si aún los estuviesen sintiendo, como si los
escultores continuasen tocándolas.
Así se produce un modelo a distancia. Los escultores deben seguir
haciendo los gestos realistas, es decir, los gestos que serían necesarios
para que las estatuas realizasen los movimientos, adoptasen expresiones
faciales o hiciesen los gestos que los escultores desearían que hiciesen.
En este ejercicio, los escultores pueden verse tentados a cometer dos
errores: primero, el de volver a acercarse a las estatuas que antes
tocaban (para hacerles comprender lo que desean) y ahora ya no deben
tocar; segundo, hacer señales simbólicas del tipo «ven aquí», «no, no es
así», etc. Es evidente que sienten también una tercera tentación, la peor
de todas, la de hablar, que debe ser evitada a toda costa, ya que
introduce con violencia el lenguaje verbal, que sólo conseguiría cortar
brutalmente la comunicación visual. En este caso, si la estatua realmente
no comprende el gesto del escultor, éste debe tocar al modelo, pero sólo
como último recurso, para que perciba qué está haciendo, y después es
inevitable que el modelo vuelva a la posición anterior, para que el escultor
reproduzca el mismo gesto y él, modelo, reproduzca el mismo efecto,
el cual ahora, por cierto, ha comprendido.
Los modelos, a su vez, pueden verse tentados a cometer un error
frecuente: realizar movimientos no provocados. Por ejemplo, si el
escultor hace el gesto de atraerlo por la cintura o de tirarle del brazo, el
modelo deberá caer al suelo. En caso contrario, cometerá el error de dar
un paso adelante, para restablecer el equilibrio. El movimiento de la
pierna, sin embargo, no ha sido provocado. Y el modelo no debe, como*
es lógico, producir ningún movimiento autónomo. Si el escultor desea
que se acerque sin caerse, es necesario que preste atención al equilibrio
corporal
y mueva un pie primero y el otro después, teniendo sumo cuidado
en que el centro de gravedad no se aparte de los pies y en que el modelo
no se caiga. Lo mismo es válido para cualquier otro movimiento del
modelo (por ejemplo, el movimiento pendular de los brazos): ninguno
debe ser autónomo, todos deben ser provocados, dirigidos por el
escultor.
3. Los escultores se dispersan por la sala " •
Si en el ejercicio anterior escultor y modelo estaban frente a frente, sin
obstáculos, siempre en línea recta, ahora los escultores deben moverse
por toda la sala, teniendo antes el cuidado de mover los rostros de sus
modelos en dirección al lugar donde pretenden colocarse. Es decir: el
modelo, que no posee movimientos autónomos, no puede buscar al
escultor en caso de que éste salga de su campo visual. Los escultores se
mueven y hacen que se muevan sus modelos, hacia delante y hacia
atrás, hacia los lados, hacia arriba y hacia abajo.
4. Los escultores hacen una única escultura
Alejándose lo más posible y dentro de una sala donde se superponen
modelos y escultores, donde la visibilidad está obstruida, los escultores
intentan relacionar sus modelos entre sí, para formar un solo modelo
multiforme, al que tendrán que dar un sentido, una significación que
puede o no proponer el director.



Escultura con cuatro o cinco personas
Hasta el ejercicio anterior, la secuencia debía ejecutarse de torma
ininterrumpida. Cada ejercicio debía suceder al anterior S1n
interrupción, y la transición era, en sí misma, tan importante como el
ejercicio propiamente dicho. Ahora se rompe la comicidad. Los
participantes se dividen en grupos de cuatro o
238 239cinco. Un escultor y los demás son modelos. Cada escultor pro
duce, con los cuerpos de los compañeros, una imagen significati
va. Como si dijese: «Esto es lo que pienso». Cuando termina de
visualizar su opinión, ocupa el lugar de uno de los compañeros
que sale y se transforma en escultor. Y éste comienza a trabajar
como si dijese: «Eso es lo que tú piensas, pero mira lo que te res
pondo», y a partir de la imagen recibida, modificándola, modela
la imagen que simboliza su pensamiento, organiza los cuerpos
de los compañeros en un solo modelo múltiple que tenga el sig
nificado que desea. Todo esto se hace sin que el escultor toque a
sus modelos; los movimientos se producen a distancia, vistos
pero no sentidos, y los traduce la sensibilidad de cada modelo,
que actúa como si estuviese siendo realmente tocado. El proceso
continúa hasta que el último participante haya dado su opinión
visual.




Secuencia de los títeres
Existe una tercera forma de diálogo visual, que es el de los títe
res. En este caso, entre el sujeto (titiritero) y el objeto (títere), se
supone la existencia de un hilo que transmite el movimiento.
Esta es la secuencia más breve y se compone solamente de dos
ejercicios. ,,
1. Títere con hilos
Titiritero y títere a distancia; aquél hace el gesto de tirar de un hilo y el
títere responde con el movimiento correspondiente. Se supone que el
hilo sale directamente de la mano del titiritero hacia una parte del cuerpo
del títere, que el titiritero designa con la mirada: brazo, mano, rodilla,
pie, cabeza, cuello, etc.
2 Títere con varilla
Se supone que existe una varilla a tres metros de altura del suelo y e ei
hilo sale de la mano del titiritero y se apoya en esa varilla antes de
asirse al cuerpo del títere. Ello transforma totalmente el movimiento,
que se invierte; si, en el primer caso, el movimiento de la mano que se
levanta hace elevarse la parte correspondiente del cuerpo del títere, en
el segundo, a cada movimiento del titiritero hacia arriba corresponde un
movimiento hacia abajo del títere.
Juegos de imagen
Cuando empecé a trabajar con participantes procedentes de diferentes
regiones de Perú, Colombia, México y otros países latinoamericanos,
gente de muy distintas culturas, que hablaba en distintos idiomas,
utilizamos el español para comunicarnos a pesar de que no era la lengua
materna de ninguno de nosotros. Si utilizo la palabra portuguesa mae
(madre) me refiero exclusivamente a mi madre, mientras que en
cualquier otro idioma aludo a las madres en general; cada palabra tiene
muchos significados. No hablábamos de la misma madre cuando lo
decíamos en español; lo mismo sucedía con otras palabras como
familia, amistad o hermano.
No debemos olvidar que las palabras son sólo un medio para
comunicar intenciones, emociones, recuerdos, ideas, y éstos no son
necesariamente los mismos para todos: lo que se dice no es lo mismo
que lo que se oye. Las palabras no existen en la naturaleza, no surgieron
como los árboles o las flores: han sido inventadas por nombres y
mujeres; es importante, por tanto, entender que los mventores de las
palabras vivieron en situaciones sociales concretas distintas a las
nuestras, que tal vez ya no existen.
240
241Por eso creo que siempre deberíamos inventar neologismos.
Las palabras tienen un significado que puede encontrarse en los
diccionarios y una connotación que sólo se halla en el corazón de cada
uno. Yo perseguía esa connotación. ¿Cómo llegar hasta ella?
Fue trabajando con los indios cuando me di cuenta de que casi
siempre utilizamos las mismas palabras para referirnos a cosas muy
distintas, o distintas palabras para una misma cosa, pero esas cosas,
sentimientos, opiniones o recuerdos, nunca podían interpretarse del todo
con palabras, así que empecé a pedir a mis estudiantes que construyeran
imágenes. Imágenes de su familia, su jefe, sus recuerdos, sus deseos, su
país... Construir imágenes. Por supuesto, estas imágenes no reemplazan
a las palabras, pero tampoco pueden traducirse en palabras: son un
lenguaje en sí mismas. Connotan palabras del mismo modo que las
palabras connotan imágenes; se complementan.
Al principio denominé a estas sencillas técnicas Teatro Estatua
porque todas ellas eran estáticas. Luego se sistematizaron nuevas
técnicas a las que se añadió movimiento, e incluso palabras. Este
sistema de técnicas se convirtió en el Teatro Imagen.
Cuando se trabaja con imágenes no hay que intentar «entender» el
sentido de cada imagen, captar su significado exacto, sino «sentir» esas
imágenes, dejar vagar nuestra imaginación, nuestros recuerdos: el
sentido de una imagen es la imagen misma. La imagen es un lenguaje.
Asimismo, todas las imágenes son superficies y, como tales, reflejan lo
que se proyecta sobre ellas. Los objetos reflejan la luz que cae sobre
ellos, del mismo modo que las imágenes organizadas reflejan las
emociones del observador, sus ideas, recuerdos, imaginaciones,
deseos..*
El método entero del Teatro del Oprimido, y particularmente la serie
del Teatro Imagen, se basa en «El espejo múltiple de la
mirada de los otros»: cuando varias personas contemplan la misma
imagen y hablan de los sentimientos, recuerdos y fantasías que ésta les
sugiere, están revelando su lado oscuro a la persona que representó esa
imagen. Al protagonista (el escultor de la imagen) le corresponde
entender y sentir lo que quiera o pueda recibir.
Si una imagen se «interpreta» de una sola forma -es decir, «Esto es
tal cosa»-, dejará de ser Teatro Imagen para convertirse en una mera
ilustración de las palabras pronunciadas. El Teatro Imagen es un
método Sinalético, no Simbólico; en éste, significante y significado
están separados (la bandera simboliza la Madre Patria, pero no es la
Madre Patria); en aquél, significante y significado son lo mismo: mi
expresión de amor, miedo, preocupación, etc., no puede separarse de
esas emociones. El gesto de levantar el pulgar para indicar que todo va
bien es simbólico, en cambio, una expresión de tristeza es sinalética.
Un mensaje no existe sin un emisor y un receptor. Ambos, emisor y
receptor, integran el mensaje. Lo mismo ocurre con el lugar al que se
envía el mensaje y los medios utilizados para hacerlo.
Emisor y receptor forman parte del mensaje. Si Judas Iscariote me
pide que firme una petición en solidaridad con Jesucristo, no lo haré:
Judas forma parte de su petición; el emisor forma parte de su mensaje, y
le da sentido a éste. Si san Juan me hace la misma petición, la firmaré
de inmediato, y la pasaré a mis amigos para que también lo hagan.
Si leo esta frase a cien personas será entendida de cien formas
distintas: ¿quién es cada uno de mis oyentes? ¿Quién es Jesucristo para
cada uno de ellos? ¿Y quién es ese hombre, Juan? iv¿ué soy yo para
cada uno de mis lectores?
°
r
ello, para «entender» realmente un mensaje, es importan-
242 243te recibirlo y enviarlo en muchos lenguajes. Una imagen es uno de esos
posibles lenguajes, y no el último.
1. Completar la imagen
Dos actores se saludan, estrechándose las manos. Se inmoviliza la
imagen. Se pide al grupo que diga cuáles son los posibles significados
que la imagen puede tener: ¿es una reunión de negocios, dos amantes
despidiéndose para siempre, dos traficante de drogas negociando, etc.?
Se exploran varias posibilidades. Las imágenes son polisémicas, y sus
significados dependen no sólo de sí mismas sino también de los
observadores.
Uno de los actores de la pareja sale, y el director pregunta a los
espectadores sobre los posibles significados de la imagen que queda,
ahora solitaria. El director invita al actor que lo desee a entrar en la
imagen en otra posición -el primero continúa inmóvil-, dándole otro
significado. Después, sale el primer actor y un cuarto entra en la
imagen, siempre saliendo uno, quedándose el otro, entrando el siguiente.
Después de esta demostración, todos se juntan en parejas y
comienzan con la imagen de un apretón de manos. Un actor se retira de
la imagen, dejando al otro con la mano tendida. Ahora, en vez de decir
qué piensa que significa esta nueva imagen, el que se ha ido vuelve y
completa la imagen, mostrando lo que ve como un posible significado
suyo; se coloca en una posición diferente, en una relación diferente con
el actor que está con la mano tendida, cambiando el significado de la
imagen.
Entonces el segundo participante sale de esta nueva imagen, observa
y después vuelve a entrar en la imagen y la completa, cambiando el
significado otra vez. Y así suce'sivamente, uno tras otro, estableciendo
un diálogo de imágenes. Como en los ejercicios de modelado, los
actores deben pensar con sus cuerpos. No
importa si la manera que el actor ha elegido para completar la imagen
no tiene un significado literal: lo importante es dejar que el juego
transcurra y las ideas fluyan.
El director puede añadir uno o más objetos al juego -una silla, por
ejemplo, o dos-, y los actores pueden moverlos, siempre que, al hacerlo,
no se desplace la imagen del compañero.
Variante (de tres) Dos actores se dan la mano,
y un tercero, al verlos, decide en qué parte de la imagen entrar. Así,
sucesivamente, cada uno de los tres sale, observa lo que queda de la
imagen -otra imagen con otro significado- y vuelve a entrar,
completando la ronda.
1 Variante (Hamlet)
a) Cada actor decide quién es e intenta descubrir quién es el otro; b)
uno de los dos es el protagonista, y el otro es, cada vez, un personaje
diferente: en este caso, el mismo protagonista esculpe los dos cuerpos.
2. Juego de pelota
Fútbol, baloncesto, voleibol, etc. Dos equipos jugarán un partido
sin usar ninguna pelota, sino actuando como si tuviesen una. El
director -arbitro del partido- debe observar si el movimiento
imaginario de la pelota coincide con los movimientos de los
actores, corrigiéndolos si fuese necesario. Se puede utilizar cual
quier tipo de deporte colectivo para este tipo de ejercicio: pimPón,
tenis, etc. ¡¿''
3- Boxeo os personas de pie, a unos metros de distancia una de otra,
deben e
accionar inmediatamente a los golpes que lanza el compañero.
244 245El ejercicio será mejor si una persona golpea primero varias veces,
mientras la otra asimila los golpes; después cambiarán los papeles: es
difícil recibir los golpes y reaccionar a ellos al mismo tiempo.
Generalmente terminamos este juego con gestos de cariño o pasando de
inmediato a la variante siguiente, la de los amantes.
Variante (amantes) Lo mismo que el anterior,
con la diferencia de que las personas se acarician en lugar de atacarse. La
pareja debe reaccionar inmediatamente a cada caricia distante.
Variante Extender una manta (sin la
manta), coordinando los movimientos. Del mismo tipo: dos equipos,
uno de cada lado, tiran de una cuerda gruesa; o tiran de una red llena de
pescado; o transportan un piano (sin piano); o hacen que un coche gire,
y así una infinidad de variaciones.
Variante (bailarines) Los actores bailan en
parejas; después se alejan unos de otros y siguen bailando como si
estuviesen aún enlazados. Vale la pena que algunos compañeros ayuden,
tarareando la melodía.
u ., Variante Este tipo de ejercicio puede
hacerse de otro modo, con el efecto precediendo a la causa. Por ejemplo:
siento el dolor de la caída antes incluso de caer; entonces, caigo y
comparo.
4. Una persona asusta, otra protege ,
Todos los participantes deberán estar dispersos por la sala. Sin
decir nada, cada uno deberá pensar en una persona que lo ame-
¿renta y otra que lo protegerá. El juego comienza. Todos andarán por la
sala al mismo tiempo, intentando protegerse, cada uno situando a su
protector entre sí mismo y el que le provoca miedo. Como nadie sabe
quién protege a quién o quién intimida a quién, la estructura de las
personas en la sala será siempre diferente, estará siempre en
movimiento.
5. Completar el espado vacío
Dos actores frente a frente. Uno de ellos se moverá y el otro completará
el espacio vacío: si uno retira la mano, el otro tenderá la suya; si uno
saca la barriga, el otro la esconde; si uno se encoge, el otro se crece.
6. Atmósfera de nieve
Un actor imagina que la atmósfera es maleable como si fuese de nieve y
hace una escultura en el aire. Los demás observan y deben descubrir la
naturaleza del objeto que ha sido esculpido. No se trata de un juego de
mímica: el actor debe realmente intentar sentir la atmósfera y las
relaciones entre los músculos de su cuerpo y el mundo exterior; si da un
martillazo, es preciso que los músculos dé su cuerpo reaccionen como
si efectivamente tuviese un martillo. Este ejercicio puede simplificarse
o complicarse. En el primer caso, haciendo que el actor realice
movimientos sencillos con objetos reales (transportar una silla, por
ejemplo), observando sus movimientos, cuáles son los músculos
estimulados y la naturaleza del estímulo. A continuación, sin el objeto,
intentará estimular los mismos músculos; repitiendo la acción, los
observares dicen lo que han visto. En el segundo caso, haciéndolo
efectivamente: un actor elabora un objeto con la atmósfera, lo Pasa a un
segundo actor, que tiene que modificarlo y lo pasa, a su > a un tercero,
y así sucesivamente. Otra variación: varios acto-
246 247res realizan al mismo tiempo la misma tarea: lavar a un elefante, por
ejemplo, sin que uno sepa exactamente qué hace el otro.
7. Interrelaüón de personajes
Este ejercicio puede hacerse en silencio o no. Un actor inicia una
acción. Un segundo actor se acerca y, a través de acciones físicas
visibles, se relaciona con el primero, de acuerdo con el papel que elige:
hermano, padre, tío, hijo, etc. El primer actor debe intentar descubrir
cuál es el papel y establecer la interrela-ción. A continuación entra un
tercer actor, que se relaciona con los dos primeros, después un cuarto, y
así sucesivamente. El primer ejercicio de esta serie debe ser siempre
mudo, con el fin de desarrollar las relaciones de cada uno con el mundo
exterior a través de los sentidos y no de las palabras. El primer actor
debe imaginar también el escenario donde se encuentran.
8. Personajes en tránsito
Uno o más actores entran en escena y realizan ciertas acciones para
mostrar de dónde vienen, qué hacen y adonde van. Los demás deben
descubrir lo máximo que puedan sólo a través de las acciones físicas:
vienen de la calle; están en la sala de espera de un dentista, donde les
extraerán una muela; están en el despacho de un abogado; van a subir a
la habitación donde hay un enfermo; salen de su casa por la mañana;
están en el ascensor; van a comenzar su trabajo en una oficina, etc.
9. Observación
Un actor mira a sus compañeros durante unos minutos; después, de
espaldas o con los ojos vendados, intenta describirlos con el mayor
número posible de detalles: colores, indumentaria, señas particulares,
etc.
10. Actividades complementarias
Un actor inicia un movimiento cualquiera y los demás intentan
descubrir qué hace, para realizar entonces las actividades complementarias.
Ejemplo: los movimientos de un arbitro durante un
partido, complementado por los defensas y los atacantes; un taxista
complementado por el pasajero; un cura oficiando misa complementado
por un monaguillo y los fieles, etc.
21. Descubrir la diferencia
Dos filas, cada actor frente a otro, observándose; se vuelven de
espaldas y alteran un detalle determinado en sí mismos o en la
ropa; vuelven a mirarse y cada uno debe descubrir la diferencia
en el otro. • i , ¡
12. Contar la propia historia
Un actor cuenta cualquier cosa que realmente le haya ocurrido; al
mismo tiempo, sus compañeros ilustran la historia que va desarrollando.
El actor que narra no puede intervenir ni hacer correcciones durante el
ejercicio. Al final se discutirán las diferencias. El narrador tendrá la
oportunidad de comparar sus reacciones con las de sus compañeros.
13. Elteléfono francés n *•*<>: -'"
Un círculo de personas que se miran. La número 1 está mirando
a la número 4, que está mirando a la número 7, que está miran
do a la número 10, y así sucesivamente. La 2 está mirando a la 5,
que está mirando a la 8, que está mirando a la 11, y así sucesiva
mente. La 3 está mirando a la 6, que está mirando a la 9, que está
mirando a la 12, y así sucesivamente. No se pueden formar gru
pos dentro del círculo; por ejemplo, si son veinte, no se puede
contar sólo hasta dos, porque se formarán dos círculos de diez.
248 249El objetivo del ejercicio es no hacer nada. Se mira atentamente a su
modelo sin hacer nada. Pero en cuanto nuestro modelo se mueva un
poco, nosotros nos movemos también y un poco más que él. Como hay
alguien que también nos mira, y para quien somos el modelo, él se
moverá un poco más que nosotros y un poco más aún que nuestro
modelo. Es una escalada. A partir de la instrucción de no hacer nada, de
quedarse inmóvil, llegamos a todos los extremos.
14. Concentración
Estableciendo un círculo de atención, los actores deben descubrir el
mayor número posible de colores, matices, formas, pormenores dentro
de ese pequeño círculo. Puede tratarse de una mesa, parte de un mueble,
la pared, el rostro de un compañero, una mano, un papel en blanco, etc.
Lo importante es que el actor -que como todo ser humano está habituado
a sintetizarla realidad, a estructurarla de forma simplificada para poder
moverse en ella (enloqueceríamos si percibiésemos y registrásemos en
nuestra conciencia la infinita variedad de colores y formas que nuestro
ojo es capaz de percibir)-, lo importante, decía, es que el actor se ejercite
en analizarla, realidad y descubrirla en sus mínimos detalles. Este
ejercicio puede hacerse con un actor frente a otro. Cada uno informa al
que tiene enfrente de toda la variedad que ha llegado a descubrir en su
rostro. Lo mismo podrá hacerse con sonidos.
15. Juego de los animales
Se escriben en pedazos de papel nombres de animales y su sexo: macho
o hembra. Se puede hacer este ejercicio» de dos maneras: adoptando el
comportamiento más realista del animal, o sólo su personalidad (con
perdón de la palabra...), es decir, mostrando la
visión humanizada que cada uno de los participantes pueda tener del
animal que le toca.
El director dará indicaciones del tipo: los animales tienen hambre.
¿Cómo suele comer cada uno? ¿Con gula o con miedo? ¿De pie o
sentado? ¿Al descubierto o escondido? ¿Quieto o en movimiento,
huyendo o agrediendo? Los animales tienen sed: ¿beben a grandes
tragos o poco a poco? ¿Pensando en otras cosas o muy concentrados? ¿Y
los peces? ¿Y la jirafa? ¿Y el camello? Los animales se enardecen y
luchan entre sí (se da la instrucción de que está prohibida cualquier
agresión física; basta la mención de agredir y un actor, intimidado con la
posibilidad de agresión, se concentra en su defensa y no en la creatividad
del ejercicio...). ¿Cómo expresarán miedo, rabia, prevención? Los
animales están cansados y se van a dormir; ¿cómo? ¿De pie, colgados de
una rama, acostados? Los animales se despiertan y, lentamente,
comienzan a sentir la falta del sexo opuesto e intentan buscarlo: los
actores saben que, entre ellos, uno estará representando al animal de
sexo opuesto. Cuando buscan al compañero, los actores tienden a dejar
de actuar sólo para poder observar mejor. El director debe entonces
llamarles la atención para que sigan actuando mientras buscan.
Cuando dos actores creen que han encontrado a su pareja, deben
interpretar la escena del encuentro, del enamoramiento -en eso los
animales, como todos nosotros, son muy diferentes: el caballo es un
verdadero gentleman, y la yegua una dulzura, mientras que el toro es un
machista insensible y la vaca una hembra resignada... (¡¡¡por lo menos
es lo que parece desde fuera!!!). El gallo y la gallina no se aman con la
misma parsimonia que el rinoceronte y su hembra. Así, cada actor
muestra lo que sabe sobre esos animales, y cuando los dos actores están
seguros de que se han encontrado, uno de ellos muestra su papel al otro:
si
250 251estaba en lo cierto, salen los dos del juego; si no, si el oso hormiguero se
ha enamorado de la hormiga, vuelven los dos en busca del amor
verdadero. Disculpad pero, sin ánimo racista, en este juego no se
permiten cruces de raza.
Cuando todos ya se han encontrado, cada pareja vuelve a escena y
rehace el momento del encuentro; los demás actores deben imitar el
sonido correspondiente a las voces de los animales: croar, gruñir,
chillar... Igualmente, el director puede invitar a los actores que lo deseen
a mostrar otras características de sus personajes...
16. Juego de las profesiones "
Semejante al anterior, con nombres de profesiones en los papeles, dos
veces cada profesión, oficio u ocupación: obrero metalúrgico, dentista,
sacerdote, sargento, chófer, pugilista, actor, prostituta, etc., sólo aquellas
profesiones que los actores conozcan. Cada actor saca un papel. Todos
comienzan a improvisar la profesión que les ha tocado, sin hablar de
ella, sólo mostrando la visión que tienen de esos profesionales. El
director dará indicaciones, como por ejemplo: 1. Los profesionales están
caminando por la calle; 2. Van a comer (bocadillos, fast food,
restaurante elegante, etc.); 3. Asisten a una inauguración en el Museo de
Arte Moderno (¿a comprar una obra, exhibirse, disfrutar de los cuadros?);
5. Se dirigen a un espectáculo de boxeo o a un partido de fútbol
(¿cómo se comportan?); y, finalmente, 6. Van a trabajar: en este
momento, los actores muestran todos los rituales del trabajo de cada uno
y comienzan a intentar identificar al compañero de la misma profesión;
cuando eso ocurre, la pareja sale del juego. En la segunda parte del
juego, en círculo, las parejas se miran trabajando y forman familias de
profesiones, es decir, profesiones cuyos rituales se asemejen. Después,
cada familia pasa delante del
grupo que debe intentar descubrir, primero, de qué profesiones se trata,
y, segundo, por qué han formado una familia.
Variante (Hamlet) ,, ; Juego de los
personajes de la obra (Hamlet o cualquier otra).
17. El círculo equilibrado
Los actores se colocan en círculo, como si fuese una rueda de madera,
con el centro ocupado por un vaso, un zapato u otro objeto. El vaso
representa el pivote sobre el cual se equilibra el círculo (como un platillo
equilibrado en una varilla). El director comienza, en cualquier punto del
círculo, a numerar a los actores -1, 2, 3, 4, 5, etc.-, hasta que haya
numerado la mitad del círculo. Después numera la segunda mitad del
círculo, a partir de 1 nuevamente. Entonces los dos números 1 quedarán
enfrentados, con una línea entre ellos, que cruza todo el pivote central.
Cada uno quedará equidistante de ese pivote.
Los primeros actores numerados son los líderes; los otros, con los
mismos números, son los seguidores. Después se intercambian los
papeles. El director grita un número, y el primer actor designado con ese
número comienza a moverse por el espacio, lentamente, dentro o fuera
del círculo; su número opuesto debe moverse de tal forma que deje el
círculo (el platillo) equilibrado. Entonces, si el líder se mueve en
dirección al pivote, el seguidor debe moverse en el mismo trayecto; si el
líder se mueve en dirección a la derecha, el seguidor debe moverse
también hacia su derecha: si se mueven en la misma dirección (es decir,
el líder hacia su derecha y el seguidor hacia su izquierda), el platillo no
estará equilibrado.
Gradualmente, el director irá diciendo otros números, hasta que todas
las parejas estén jugando al mismo tiempo. Primero,
252 253las parejas deben desarrollar un trabajo de relación al moverse; los
líderes pueden variar sus movimientos, rápido o despacio, hacia atrás o
hacia delante, arrastrándose, saltando, etc. En cada movimiento que se
haga, debe haber una línea recta entre el líder, el pivote y el seguidor.
En cierto momento, el director dirá «cambiad los líderes» y, sin
romper la continuidad, los líderes se transformarán en seguidores y
viceversa. El director puede eventualmente gritar «sin líderes», y las
parejas tendrán que mantener sus movimientos y trabajar juntas sin que
exista líder alguno.
Al final del ejercicio, el director podrá ir apartando a las parejas una a
una, gritando sus números por turno hasta que todos estén fuera.
18. Mímica
Es el conocido juego «dígalo con mímica», en el cual se forman dos
equipos. El primero propone a uno de los actores del segundo grupo, en
secreto, el título de una película, el nombre de un político o una frase
pronunciada recientemente por un demagogo cualquiera o un político
popular. El actor del segundo grupo tiene que hacer, para sus
compañeros, la mímica de las frases o del nombre, y éstos tienen que
descubrir de qué se trata. Cada actor tiene dos minutos para hacer la
mímica. Con actores más experimentados, este juego puede practicarse
dando el tema o idea central de una escena (el actor no puede hacer
ninguna demostración obvia ni reproducir marcación alguna; sólo
corpo-reizar la idea central según sus posibilidades e imaginación).
19. Un salvaje en la ciudad *
Los sentidos funcionan como selectores al enviar mensajes al cerebro.
La selección de estímulos conscientes depende de los
rituales de cada sociedad. Dicen que las madres no oyen el despertador,
pero se levantan en cuanto sus hijos comienzan a llorar en una
habitación distante. En el bosque, un pájaro es capaz de oír el canto de
su compañero aunque a su lado haya un león rugiendo. Un niño que
cruza la calle selecciona fácilmente entre la inmensa cantidad de
estímulos visuales y auditivos de una gran ciudad, pero un indio
enloquecería. Este ejercicio consiste en que un actor haga de indio, de
salvaje que no conoce las formas que tiene nuestra civilización de
codificar, ordenar nuestros datos, y por ello se extraña ante todo lo que
ve, aun las cosas más triviales, y no percibe el riesgo de las cosas más
peligrosas. Se puede hacer el mismo ejercicio al contrario: un
«civilizado» perdido entre los rituales de una sociedad llamada
«primitiva»; o cualquier otro cambio de una persona «educada» según
ciertos rituales, que de repente tiene que asimilar y procesar datos de
otros rituales y otras sociedades. Esto es algo muy común, que nos
ocurre a todos cuando viajamos a una nueva ciudad: si no estamos aún
habituados, podemos maravillarnos por todo lo que existe en ella; al
cabo de unos días, ya no vemos ni sentimos siquiera la mitad de esas
sensaciones.
Juegos de máscaras y rituales
1. Seguir al maestro
Un actor comienza a hablar y a moverse naturalmente, y todos los
demás intentan captar y reproducir su máscara. Es importante no hacer
caricatura, sino reproducir la fuerza interior que lleva al actor a ser
como es. Los actores imitan al maestro, pero en el sentido que le da
Aristóteles: imitar no es copiar las aparien-
254 255cias, sino reproducir las fuerzas creadoras internas que producen esas
apariencias. Un actor, por ejemplo, tenía como característica más visible
su extrema locuacidad; en realidad, se trataba de una persona tímida,
insegura, que buscaba seguridad hablando incesantemente, pues tenía
miedo a que los demás lo atacasen. El actor debe crear ese miedo que
lleva a la locuacidad. Además, debe intentar descubrir los rituales
sociales que el otro desarrollaba en la vida y que lo llevaron a ser
víctima de ese miedo. El núcleo de la máscara es siempre una necesidad
social que determinan los rituales.
Variante {Hamlet) Los maestros imaginan
personajes de Hamlet (u otra pieza) y los interpretan sin decir de quiénes
se trata. Después, los actores deberán decir a quiénes, en su opinión, han
interpretado.
2. Seguir a dos maestros que se metamorfosean
Dos actores comienzan a conversar o discutir; cada uno tiene su equipo
de seguidores, que comienzan a imitar o crear las máscaras de los
respectivos maestros. Al cabo de unos minutos, los dos maestros
comienzan a metamorfosearse uno en otro, es decir, cada maestro
comienza a imitar al otro, de modo que los seguidores de uno también
imitarán a los del otro.
Variante {Hamlet)
Lo mismo con personajes de la obra. 




3. Rotación de máscaras
Cinco actores hablan, se mueven y se observan. Pasados unos minutos,
el director pronuncia el nombre de uno de ellos, y todos los demás
comienzan a imitar su máscara; unos minutos
después, el director dice el nombre del segundo actor y todos adoptan la
máscara de éste, y así sucesivamente.
4. Unificación de máscaras ,t- .
Un grupo de actores, conversando, intenta, sin acordarlo previamente,
imitar la máscara de uno de ellos, hasta que todos acaben imitando al
mismo actor, que debe descubrirse a sí mismo.
5. Creación colectiva de una máscara ;
Una pareja de actores conversa y se mueve. El primero introduce,
durante la conversación, un rasgo cualquiera de su manera de andar o
hablar, o un hábito de pensamiento o una idea fija. El otro intenta
descubrir esa característica y reproducirla. Después, el segundo actor
añade al primero un segundo rasgo, que debe también ser adoptado por
su compañero y sumado al anterior. Este juego puede ser desarrollado
por un equipo; en este caso, cada actor sumará un rasgo nuevo, que
deberá asimilar todo el grupo, para crear así una máscara colectiva.
-,,
6. Suma de máscaras
Se pide a un actor que, sin perder ninguno de los rasgos de su propia
máscara, ninguno de sus elementos, le añada uno o más rasgos de la
máscara de un compañero. ¿Cómo sería Fulano si, además de todo lo
que es, tuviese la violencia de Mengano? ¿O si este actor fuerte y
agresivo tuviese la timidez de otro, sin perder la agresividad y la fuerza?
Se puede hacer una infinidad de combinaciones añadiendo elementos a
la máscara, o intercambiándolos entre dos o más actores. También se
puede hacer una máscara que sea la suma de todos los integrantes del
grupo utilizando el elemento más característico de cada uno.
256 2577. Llevar la máscara al extremo y anularla
El actor, una vez consciente de su máscara, afirma cada uno de sus
elementos, llevándola al extremo, a su forma más exagerada. Después,
lentamente, comienza a anularla, adoptando para cada elemento el rasgo
opuesto al habitual.
8. Seguir al maestro en su propia máscara
Cierto actor encuentra dificultades en extremar su máscara o en anular
alguno de sus elementos. Se colocan a su lado otros cuatro actores; él
comienza a hablar y los otros siguen al maestro. Cuando las cinco
máscaras estén unificadas, los cuatro actores comienzan a cambiar para
el opuesto y el maestro debe transformarse luego en seguidor de los
otros cuatro nuevos maestros que lo seguían.
Un actor sumamente tímido llegó a gritar e insultar con violencia,
cosa que nunca antes hacía. Cierta actriz era incapaz de manifestar
crueldad. Se formaron dos grupos: el primero, de tres personas,
comenzó a agredir y humillar al segundo, también de tres personas, una
de las cuales era la mencionada actriz. Después de la violenta
humillación y provocación, a una señal del director la situación se
invierte: los humillados empiezan a humillar. La actriz, ayudada por sus
dos compañeros, expresa toda la crueldad que tenía dentro de sí,
ahogada por su máscara. La situación fue tan violenta que la actriz no
pudo evitar tener sentimiento de culpa. El ejercicio terminó con un
juego infantil del cual participaron los seis física y alegremente.
Los ejercicios de laboratorio no deben tener un sentido terapéutico ni
perjudicar la salud del actor. Terminar un ejercicio de violencia
emocional dentro de un clima tenso puede ser peligroso; hay que
cerrarlo con un clima de juego físico. También es importante que los
problemas psicológicos se enmarquen en el ámbito más general de la
realidad exterior, física y social.
o Cambio de máscara
Un actor habla y se mueve naturalmente. Los demás muestran cómo
ven su máscara y cómo les gustaría cambiarla. Indican cada elemento
de la máscara, y el actor anula ese elemento o lo modifica,
transformando, según el criterio de los compañeros, suavidad en
violencia, movimientos vacilantes en resueltos, voz grave en voz aguda,
etc





10,Intercambio de máscaras
Los actores realizan un ritual bien conocido y después cambian de
papeles dentro de ese ritual: por ejemplo, los hombres representando
según las máscaras usuales de las mujeres, etc., o el jefe y el empleado,
el profesor y el alumno, el latifundista y el campesino, el policía y el
ladrón, etc.; manteniendo todas las acciones del ritual, los dos actores
cambian de máscara.
11.Juego de las máscaras de los propios actores
Normalmente este juego se realiza después del ejercicio «Dibujar el
propio cuerpo» (véase p. 217). Si se hace separadamente, todos los
actores escriben sus nombres en pedazos de papel, que se doblarán y
distribuirán al azar; si se hace con el ejercicio mencionado, los actores
tendrán que escribir sus nombres detrás de los dibujos que hicieron de
sus cuerpos. Cuantos más participantes, mejor: requiere como mínimo
dieciséis para ser efectivo; treinta es un buen número.
El grupo se divide en dos. La mitad del grupo sale a escena y los
actores interpretan su propia vida cotidiana. La técnica «Imagen de la
hora» puede usarse para facilitar el ejercicio, y el director especifica los
distintos momentos del día, mientras que 'os actores, en el escenario,
hacen lo que acostumbran a esa hora del día. Mientras los actores están
en el escenario, la otra mitad del
258 259grupo observa, cada uno prestando atención al actor que le servirá de
modelo.
Después, los dos grupos cambian de lugar. Los actores que estaban en
la platea intentan mostrar ahora, en escena, las máscaras de los actores
que estaban observando; como siempre, en el ejercicio de máscaras no
deben imitar lo que ha hecho el actor; deben evitar lo obvio, e intentar
mostrar lo que han visto de más importante o significativo en su actor.
Si el ejercicio «Dibujar el propio cuerpo» se hace antes que éste, pueden
también usar cualquier información significativa proveniente de los
dibujos.
Los actores que hacen de público tienen que intentar descubrir qué
actor, en escena, está interpretando sus máscaras; en cuanto las
identifiquen, lo dirán.
Una vez que todas las máscaras estén identificadas, el director debe
pedir a cada conjunto actor/máscara, una pareja cada vez, que
interpreten juntos en el escenario, y el grupo/público podrá notar las
similitudes y las diferencias entre los actores y sus máscaras. Otros
actores también podrán unirse a ellos, subiendo al escenario y añadiendo
elementos que han sido olvidados por la máscara. Vale la pena
preguntar a los actores cómo han identificado sus máscaras, o por qué
no han sido capaces de identificarse.
Variante (Hamlet) Se muestran las formas de
interpretar que quiersa-criticarse.
12. Sustitución de la máscara
Sirve para revelar el carácter económico de determinadas relaciones. En
ciertas regiones de América Latina, el clero es muy progresista, pero en
otras es terriblemente reaccionario. Primero se crean, por ejemplo, las
máscaras determinadas por los
rituales de dependencia del campesino en relación con el latifundista. A
continuación, se establecen las máscaras de los rituales de la confesión
de un fiel a un sacerdote. Después, manteniendo el ritual de una disputa
económica, los actores usan las máscaras del sacerdote (latifundista) y
del fiel (campesino). Éste es un ejemplo: pueden hacerse otras parejas
de rituales y máscaras e intercambiarlas.
13. Separación de máscara, ritual y motivación •
Los actores ensayan separadamente estos tres elementos y a continuación
intentan unirlos. Un día, una actriz contó la historia de su
familia después de la muerte de su padre: todos se reunieron para
festejar el cumpleaños de la madre y durante la fiesta discutieron
problemas relativos a la herencia, porque cada uno quería recibir más
dinero que el otro. Primero, se ensayó el ritual del cumpleaños, así
como sus acciones: llegada de los hijos, regalos a la madre, sentarse a la
mesa, brindis con champán, cantar el «cumpleaños feliz», hacer
fotografías, despedida cariñosa. Los actores repiten varias veces el
ritual para ser capaces después de reproducir toda la acción en sus
menores detalles: cómo se levanta la copa, cómo se bebe, cómo se
abrazan unos a otros, etc. A continuación, sentados y con los ojos cerrados,
discuten violentamente sus motivaciones, atribuyéndose
mutuamente las culpas del fracaso económico de la fábrica, exigiéndose
unos a otros compensaciones pecuniarias, sacando a la luz acusaciones
antiguas, lavando con turbulencia toda la ropa sucia. En una tercera
fase, se elige la máscara de uno de los participantes, en este caso la
actriz que ha contado la historia, y todos •a imitan. La actriz
casualmente estaba embarazada, de modo que todos actuaron como
mujeres embarazadas (incluso los nombres). Finalmente, se reúnen los
tres elementos: las violen-
260 261tas motivaciones económicas, el odio mortal entre unos y otros y
el uso exclusivo de la máscara reprimida de la actriz; los actores
desarrollan nuevamente el ritual feliz y risueño del cumpleaños
de la madre. En todo momento, la motivación estalla contra la
máscara y ambas contra la rigidez del ritual, revelándose autónomos
los tres elementos.
En el mismo ejercicio también se puede elegir, no la misma
máscara para todos, sino determinada máscara para cada uno: la
del general gorila (en el sentido latinoamericano de reaccionario,
conservador) para el hermano mayor que no quiere dar explicaciones
sobre la manera de gestionar la fábrica; la de la burguesía
nacional para la madre con toda su apariencia de poder; la del
campesino para la hija menor, explotada, etc.
14. Sustitución de un conjunto de máscaras por otro de clase social diferente
Cuando era niña, una actriz vivía con su madre en Buenos Aires y
recibió una carta de su padre, que llevaba unos meses residiendo
en Río de Janeiro. En esa carta decía que ambas, madre e hija,
debían mudarse a Río a vivir con él, pero pedía que viajase primero
la niña a conocer la ciudad, el apartamento, etc. Cuando
llegó a Río, su padre le dijo la verdad: estaba casado con otra
mujer y quería que la hija se encargase de contárselo a su madre.
La niña aceptó la misión, de mala gana, y volvió a Buenos Aires.
Los personajes eran ricos y podían darse el lujo de viajar al
extranjero y hospedarse en los mejores hoteles. En la improvisación
la madre, aunque celosa, acepta la separación y planea
una excursión por Europa y Oriente para olvidar el drama:
necesitaba rehacerse de la pérdida material!
Después se improvisó otra vez, en este caso cambiando la clase
social de los personajes: el padre se transformó en un obrero que
vivía con su mujer en una casa miserable de un barrio pobre de
provincias; él se va a Buenos Aires a trabajar en la construcción y
no a buscarse la vida en Río; la hija deja su empleo como asistenta
para visitarlo en Buenos Aires. En este caso, el padre-obrero
no logra evitar que la hija-criada lo convenza de volver a casa de
su madre, que, desconsolada, llega a enloquecer. En el primer
caso, la madre podía darse el lujo de perdonar a su marido. En el
segundo, alguien tenía que pagar el alquiler.
Otro ejemplo: un ciudadano de buena posición recibe de su
hija la noticia de que ha quedado embarazada de un muchacho
que ha desaparecido. El padre se muestra bueno, comprensivo y
ayuda a su hija en todo lo que hace falta. Se sustituyen las máscaras
por las del proletariado: el padre expulsa a su hija de casa. Esta
moral rígida e inhumana -¡evidentemente condenable!- está
determinada, no obstante, por una realidad económica: ¿quién va
a alimentar una boca más, puesto que el muchacho ha huido? Se
trata de una moral que depende de la cuestión económica: el rico,
aunque sea malo, puede ser bueno porque tiene dinero; y
viceversa. Claro que las cosas no son tan sencillas ni tan maniqueístas,
pero esos elementos existen y se revelan en el ejercicio.
15. Extremar totalmente la máscara
La máscara se impone sobre el ser social, pero dentro de ella la
vida continúa. Extremar totalmente la máscara consiste en hacer
que invada de manera absoluta al ser humano, hasta eliminar
cualquier señal de vida. La parte humana del obrero es inadecuada
para el trabajo mecánico que tiene que realizar; así, el obrero
sera tanto más eficiente cuanto menos humano sea y cuanto más se
convierta en un autómata. El actor experimenta en su cuerpo, c
°n
los movimientos que cada obrero debe hacer, el dominio
Progresivo de la máscara hasta la muerte del obrero. Ejemplos:
262 263la costurera que acaba cosiendo su propio cuerpo; el sacerdote cuya
bondad, impuesta por los rituales, le quita cuerpo, peso y carne,
transformándolo en un ángel sin sexo, sin fisonomía propia; la prostituta
que se transforma en puro cuerpo en movimiento, etc.
16. Intercambio de actores dentro de un ritual que continúa
Una pareja inicia una escena cualquiera y establece sus máscaras para el
ritual correspondiente que van a presentar. Después de unos minutos, un
segundo actor sustituye al primero, manteniendo su máscara y
continuando el ritual. Una segunda actriz sustituye a la primera, después
un tercer actor sustituye al segundo, y así sucesivamente. Es importante
la absoluta continuidad de motivaciones, máscaras y rituales.
17. Rueda de máscaras en circunstancias diferentes
Un actor se sitúa en el centro de la rueda; entra un compañero y muestra
cómo cree que sería su máscara en otras circunstancias: enfurecido,
feliz, nervioso, etc. El actor en el centro tiene que interpretar cada una
de esas máscaras.
18. Naturalidad y ridículo
En una rueda de ritmo y movimiento, un actor va hacia el centro y hace
todos los movimientos y ritmos que sean cómodos y naturales; entra un
compañero y lo hace cambiar a lo que le parezca más incómodo y
antinatural: el actor en el centroy los de la rueda lo siguen. El
compañero sale y el actor del centro reanuda los movimientos cómodos;
entra un segundo actor y lo hace cambiar nuevamente. La comodidad
conduce, muchas veces, a la mecanización.
i 9. Varios actores en el escenario
Los que están en la platea inventan una historia para que los actores
que se encuentran en el escenario representen con mímica. Los que
cuentan la historia discuten, hablan; los que están arriba sólo se
mueven.
1;:¡,,.í-j ,-; •
20. Juego de papeles complementarios
Variante del juego de las profesiones, con la diferencia de que en los
pedazos de papel hay profesiones o papeles sociales complementarios:
profesor-alumno, marido-mujer, médico-paciente, cura-fiel, policíaladrón,
obrero-burgués, etc.
21. El juego de los políticos '\
Otra variante del juego de las profesiones. Los pedazos de papel
contienen los nombres de políticos conocidos. '
22. Intercambio de máscaras
Los actores inventan personajes de la siguiente manera: comienzan a
caminar en círculo, comportándose como son realmente. Prestan
atención a cada parte de su cuerpo que se mueve espontáneamente por
el espacio. La mano y su movimiento pendular. ¿Acompaña la cabeza o
no el movimiento de los pies? ¿Está la columna vertebral encorvada o
erguida? ¿Están las rodillas juntas o separadas?
Después de observarse a sí mismos, comienzan el cambio. ¿Ysi yo
fuese diferente? ¿Y si anduviese de otra forma? ¿Ysi mi cabeza se
moviese de otro modo? Cada persona experimenta todo lo que quiera y
construye una máscara, un personaje físico diferen-e
de sí mismo. Debe
pensar en alguien que conoce, alguien real y existente, alguien que lo
oprime. A continuación, se añade un nido a manera de lenguaje, no se
dice ninguna palabra; sola-
264 265mente existen la melodía y el ritmo que conviene a ese tipo de
personaje. Después, se juega como el «Juego de pelota peruano». El
director ordena «¡preparaos!», cada uno elige un compañero, se hablan,
se observan, se dan la mano; cuando están listos para intercambiar sus
máscaras, lo hacen; deben cambiar de máscaras tres veces. El objetivo
es intentar recuperar la máscara original.
23. Intercambio de papeles
Para que todo el grupo sea capaz de contribuir a la creación de todos los
personajes (aunque no se recurra al «sistema comodín» y cada actor
interprete el mismo papel durante toda la pieza), los actores ensayan los
papeles que no están interpretando (cada persona hace el personaje de
otro). De este modo, cada persona puede dar su versión de los demás
personajes y estudiar las versiones de los suyos propuestas por otros
actores.
24. Dos personas miran el mismo punto
Y se dirigen hacia él con los ojos cerrados, tocando el mismo punto,
salvo que se hayan confundido al mirar.
25. Foto danesa
El grupo avanza en una dirección, uno de los actores sale y dice:
«Una foto para (enseguida nombra a quien se le ocurra: su
madre, el papa, Fulano, Mengano, etc.)». El director dice «Ya» y
todos se vuelven hacia el actor que ha hablado y forman, con sus
cuerpos y rostros, la imagen que les gustaría enviar en foto a la
persona citada. 



26. El payaso de Amsterdam .
Un actor se adelanta y tres o cuatro siguen tras él, comportándose
como payasos; el primer actor se vuelve, los payasos se inmovilizan,
pero inmediatamente deben dar continuidad a sus movimientos,
justificándolos, y eliminando el lado agresivo que contengan.
27. Fotografiar la imagen
Varias versiones posibles: a) Variante hablada: un grupo cierra los ojos,
el otro forma una imagen compleja; a una señal, los ciegos abren los
ojos durante tres segundos, como una cámara, y después cada uno
cuenta todo lo que ha visto y se comparan los relatos; a continuación, el
segundo grupo rehace la escena para que se comprueben errores y
aciertos, b) Variante simple: todos cierran los ojos mientras un actor
forma una imagen; abren los ojos tres segundos, como una cámara, y la
reproducen con su propio cuerpo, en imagen especular; después, dos
personas, a continuación tres, reproducen una imagen cada vez. c)
Variante en parejas: dos parejas frente a frente; la pareja 1 cierra los
ojos, la 2 forma una imagen en la que los dos integrantes se tocan; la 1
abre y cierra los ojos, reproduce la imagen con su propio cuerpo, abre
los ojos y compara, d) Variante en filas: dos filas, frente a frente. La fila
1 cierra los ojos, la 2 forma una imagen compleja o una serie de
pequeñas imágenes con tres o cuatro actores cada una. El grupo 1 abre
los ojos y los cierra. El grupo 2 vuelve a la posición original, de pie. El
grupo 1 abre los ojos y, en silencio y sin diálogo, esculpe a los actores
del grupo 2 reconstruyendo la forma en la que estaban o supuestamente
estaban. Si la imagen esculpida resulta igual a la imagen original, no
ocurre nada; si no, cuando el director diga «Ya», todos los actores de la
imagen errónea deberán hacer un ruido con la boca y, en cámara lenta,
colocarse en la imagen correcta. Una vez más para la erróla, con
sonido, y una vez más para la correcta, siempre con sonido, é) Variante
estroboscópica: todos cierran los ojos, y un
266 267actor, en cámara lenta, realiza una serie de acciones físicas. Durante ese
período, el director dirá «Abre/Cierra» cinco veces, y todos abrirán y
cerrarán los ojos cinco veces. Al final, todos tendrán que reproducir las
acciones que han visto en esos cinco flashes./) Variante Hamlet: grupos
de actores formarán imágenes de escenas de la obra (Hamlet o cualquier
otra), que los demás actores deben comentar y adivinar.
28. Inventar secuencias de una imagen dinámica
Un actor inicia una acción física con un sentido claro para él, una acción
que podría realizar en la vida real. Se detiene. Lo sustituye otro actor,
que continúa esa misma acción en el sentido que considera correcto o
habitual. Otros actores pueden decir «Alto» y mostrar secuencias
alternativas para esa acción.
29. El líder designado
Me gusta que todos crean en mí, pero no ciegamente, porque puedo
estar equivocado en lo que digo o pienso. Por ello, me gusta hacer este
ejercicio. Los actores se colocan en círculo (o en más de uno si son
muchos), cierran los ojos; el director anuncia que pasará dos veces
detrás de todos los actores de cada círculo y, en una de ellas, tocará sólo
a una persona, sólo a una, en cada círculo: ése será el líder designado. A
continuación, todos deben abrir los ojos y, sin hablar, sólo
observándose, descubrir quién es el líder. Es sencillo: todos estarán
sinceramente intentando descubrir quién está mintiendo, y el líder,
mintiendo, simulará que también busca. Después de unos minutos, el
director pide que todos levanten el brazo y, a una señal, indiquen al que
creen que es el líder. El juego se hace dos veces y, en la última,
inevitablemente todos los actores se comportan siempre de una forma
muy diferente. El director pide que los actores indicados como líderes
n0 revelen la verdad, si lo son o no. Después de la segunda vez, el
director pregunta por qué han elegido a éste o aquél, y todos darán sus
razones para sospechar que el mentiroso era uno o el oU-o. En verdad, y
allí reside el truco, el mentiroso es el propio director: la primera vez, no
tocará a nadie, no habrá ningún líder; en la segunda tocará a todos,
todos serán líderes.
Este ejercicio es estupendo: como se trata de la cuarta categoría
(«Ver todo lo que se mira»), puedo asegurar que en ningún otro los
actores ven tanto lo que miran como en éste. Y, al mismo tiempo,
comienzan a prestar mayor atención a lo que dice el director y no sólo a
obedecer mecánicamente.
30. El desmayo deFrejus
Los actores reciben un número por sorteo. Se colocarán cerca
unos de otros, y el director comenzará a decir números hacien
do pausas entre uno y otro. A cada número, el actor correspon
diente se desmaya y sus compañeros deben sostenerlo. El direc
tor podrá decir dos números cada vez y no necesariamente en el
mismoorden. .,. .,..,(. -^ , L , .,.-,-.,
31. ¿Cuáles son las anco diferencias?
Dos o tres actores se muestran ante el resto del grupo; salen por unos
instantes y vuelven con cinco (o más) elementos nuevos en su
indumentaria. Los demás deben descubrir las diferencias.
¿a imagen del objeto polisémico .„„, , .<, n esta sesión, usamos objetos comodines, transformando su amaño, multiplicándolos, dividiéndolos, colocándolos en una lación no convencional con otros objetos y cosas, usando siem- 268 269pre objetos simbólicos, cargados, que pueden manipularse de manera ideológica. En la escenografía comodín, ampliamente utilizada en el Teatro del Oprimido, debe usarse material dese-chable para decorados y vestuario. 1. El objeto encontrado Cada uno de los miembros del grupo lleva, a escena, cinco objetos que hayan sido alguna vez necesarios, pero que ahora son inútiles e inservibles. El director inicia el juego pidiendo a cada actor, uno a uno, que coloque en el lugar asignado un objeto y nunca dos simultáneamente. Desparraman todos los objetos por la sala, uno por vez, aprovechando los ya existentes para dar un significado a la nueva imagen. En cuanto todos los objetos están colocados en escena, el grupo analiza las relaciones entre ellos, y la imagen global, pudiendo decir cosas objetivas en relación con los objetos y sus interrelaciones, o subjetivas, del tipo «Esto me recuerda...». ¿Por qué un objeto fue colocado en ese lugar y no en otro? ¿Cuáles son las relaciones existentes entre los diferentes grupos de objetos? ¿Hay familias de objetos? ¿Qué significados proyectamos en ellos? 2. El objeto transformado Este juego puede usarse en combinación con un gran número de juegos de creación de personajes. Por ejemplo: «El baile en la embajada» (véase p. 280), o «Guerrilleros y policías» (véase p. 279). Cogiendo los objetos que alguien ha llevado, los participantes cambian su significado, usándolos de diferentes formas o en diferentes contextos, sea como escenografía o vestuario. 3. Objeto creado fuera de contexto : ■ El mismo juego puede hacerse también en combinación con otras de creación de personajes (véanse pp. 278-282). Usando materiales sencillos, como un periódico, una cuerda, hojas, tela, etc., los participantes hacen objetos y los usan en contextos diferentes.


 4. Frase y objeto 

Un actor dice una frase; después, los demás van hasta el lugar donde se encuentran los objetos y repiten la misma frase, rela cionando sus cuerpos con uno o más objetos y creando así nue vos significados. *' La invención del espacio y las estructuras espaciales del poder 1. El espacio, el volumen y el territorio El espacio es infinito, mi cuerpo es finito. Mi cuerpo finito tiene un volumen que ocupa cierto espacio. Alrededor de mi cuerpo, sin embargo, está mi territorio, que es subjetivo. Si alguien se acerca a veinte centímetros de mis ojos, aunque no me toque, invade mi territorio, que se extiende más allá de mi cuerpo; en cada cultura, el concepto de territorio puede variar. Una mujer está sentada en un vagón de metro repleto de gente. Todos los asientos están ocupados, salvo el que está a su lado. Un hombre entra, ve el asiento vacío junto a ella y se sienta: e ' territorio de la mujer no ha sido invadido. La misma mujer está sentada en el mismo asiento, y todo el a gon está vacío. El mismo hombre entra y se sienta al lado de a: está invadiendo su territorio. En este ejercicio-foro, los sPect-actores sustituyen a la mujer y muestran diferentes maneras de recuperar su territorio. 270 271Otros ejemplos: un hombre en una cabina telefónica: si en la fila que está detrás de él las personas mantienen cierta distancia, no estarán invadiendo su territorio; si están muy cerca, sin embargo, oyendo lo que dice, se habrá configurado la invasión. Lo mismo ocurrirá en un banco, con las personas haciendo cola detrás de alguien que está en la caja; o con una pareja que se besa en un parque, con alguien sentado frente a ellos observando lo que hacen. Peor aún: si algunos hombres hacen cola detrás del hombre que besa a su novia... En ninguno de esos casos se llega a tocar los cuerpos de los protagonistas, pero sus territorios subjetivos han sido incuestionablemente invadidos. ¿Qué podemos hacer? Se realiza el foro. 2. Inventando el espacio en la sala Usando sus cuerpos y algunos objetos (los mismos de la secuencia anterior), los participantes recrean un ambiente en la sala: un barco, una iglesia, un banco, una sala de baile, un desierto, un océano, etc. El primer actor se coloca en la posición en la que estaría si la sala fuese ese barco, iglesia, etc. , 3. Las sillas en el espacio vacío Uno a uno, cada actor puede colocar una silla en el lugar asignado, intentando obtener el máximo poder de esa posición. El segundo actor deberá tener en cuenta la silla del primero, y todos los demás las dos anteriores. Después de colocadas todas las sillas, en el mismo orden, cada actor tiene derecho a cambiar la suya; a continuación, cada actor se sienta en la suya y puede cambiar una tercera vez. • 4. Las siete sillas (o cojines) Cada actor con una silla o cojín, objetos con los cuales deberá formar una imagen que le atribuya: a) el mayor poder posible; b) el menor poder posible. Después de cada una de esas imágenes, el director pedirá a los demás participantes que digan frases que les parezcan estar saliendo de la boca de la imagen, como los bocadillos de las historietas. Después pedirá al propio actor que está formando la imagen que hable, él también, sobre el pensamiento de la imagen. En vez de la silla o cojín, pueden utilizarse otros objetos: un florero, una fotografía, un paraguas, un par de zapatos o una combinación de objetos, siempre con el mismo propósito de expresar, con el propio cuerpo y esos elementos, una idea, sensación o emoción. «Estoy enamorado, pero...»: en esta versión, el actor debe formar una imagen que diga siempre «Estoy enamorado» y añadir «pero...». Cuando todos hayan hecho sus imágenes, el director comienza con el primero, que debe completar la frase con un movimiento en cámara lenta: «pero... no le gusto», o «pero... se va a casar con otro», o «pero... creo que a mi mujer no le gustará nada», etc. El actor hace el movimiento que equivale a la frase que está pensando, y los demás deben descubrir cuál es; al final, el actor la revelará. Un actor coge uno de esos objetos posibles y hace el mismo gesto delante de tres actores diferentes: cada uno debe interpre tar qué ha dicho el actor y dar su respuesta: serán tres respuestas diferentes. ,, , ; , Variante (Hamlet) Un actor adopta una imagen de Hamlet (u otro personaje de esa u otra obra) y los demás interpretan sus pensamientos. 5 - Homenaje a Magritte: «Esto no es una botella» ;¡. tste juego tiene dos puntos de partida. El primero son las pala-oras de Bertolt Brecht: «Hay muchos objetos en un solo objeto si 272 273la meta final es la revolución, pero no habrá ningún objeto en ningún objeto si no es ésa la meta final». El otro punto de partida es el trabajo de Rene Magritte. Algunas de sus pinturas llevan títulos que dificultan la identificación de los objetos que representan: una jarra nombrada como «fruto» o el famoso grabado Esto no es una pipa, en el que vemos una pipa. Lo que Magritte quiso realmente decir fue que una pipa o cualquier objeto designado con un nombre inusual no son esa pipa ni ese objeto, sino obras de arte, representaciones, artes plásticas. La pipa representada no es una pipa, en efecto: basta intentar filmársela para comprobar la verdad contenida en el título, mentiroso en apariencia. Este juego es un homenaje al pintor surrealista belga. Se comienza con una botella de plástico vacía diciendo: «Esto no es una botella, entonces ¿qué será?», y cada participante tendrá derecho a usar la botella en relación con su propio cuerpo, formando la imagen que quiera, estática o dinámica, dando al objeto botella el sentido que quiera: un bebé o una bomba, una pelota o una guitarra, un telescopio o una pastilla de jabón. Después de la botella, se puede usar una silla. O una mesa, cualquier objeto. Un trozo de madera puede ser un arma, un bastón, una estaca, un caballo, un paraguas, una muleta, un ascensor, un puente, una pala, un mástil, una vara, un remo, un silbato, una flecha, una lanza, un violín, una aguja, muchas otras cosas menos un trozo de madera... 6. El gran juego del poder Una mesa, seis sillas colocadas junto a la mesa y, encima de ésta, una botella. Se invita a los participantes a que, por turno, acomode los objetos de manera que una de las sillas alcance una posición superior, más fuerte, de mayor evidencia o mayor poder, en relación con las demás, la mesa y la botella. Cualquiera de esos objetos puede ser movido y colocado sobre otros, o al lado, o en cualquier lugar, pero ninguno llevado fuera del espacio. El grupo trabajará, sin interrupción, un gran número de variaciones en las estructuras posibles, intentando comprobar cómo una estructura espacial contiene puntos fuertes y débiles: se trata siempre de una estructura de poder. En cualquier lugar donde estemos, vivimos siempre en estructuras espaciales de poder. Cuando vamos al banco, si entramos en la cola del cajero, tenemos muy poco poder; si nos sentamos a la mesa con el gerente, crece nuestro poder; si el gerente, para colmo, tiene una sala reservada, nuestro poder será aún mayor: nos ha recibido el jefe. Estructuras espaciales de poder existen en todas partes: en el aula, en la iglesia y hasta dentro de casa. ¿Dónde está el lugar del padre?: ¿cerca de la nevera o cerca del televisor, o presidiendo la mesa? ¿Yel de la madre?: ¿cerca de la puerta de la cocina? ¿Yel de cada hijo? Muchas veces, los niños pelean para conquistar tal o cual lugar en la mesa: están luchando por el poder, no por el lugar, porque la comida es la misma... Después de cada organización del espacio, cada uno debe decir por qué siente que esta o la otra es más fuerte, más poderosa: claro que no hace falta llegar a un acuerdo: la pluralidad de sentimientos y opiniones se vuelve estimulante y creativa. Se elige después una estructura determinada, que puede ser una de las que han sido creadas u otra cualquiera, como, por ejemplo, una silla detrás de la mesa frente a dos pares de sillas y una más en el medio, atrás, y se pide a los actores que, uno a uno, entren en esa estructura espacial y coloquen su propio cuerpo en a posición donde reciba el máximo de poder de esa estructura: ¿sentado en una de las sillas, de pie o debajo de la mesa, dónde? uando se llega a la elección de una de las posiciones, se invita a °s aemás actores, siempre uno a uno, a que entren en la estruc- 274 275tura donde ya está el actor que ha formado la imagen más poderosa y, colocando sus propios cuerpos en algún lugar, intenten conquistar para sí el poder. Cuando éste sea el caso, los dos actores se quedan inmóviles en sus posiciones, y un tercero intenta conquistar para sí el poder que el segundo ha arrebatado. Después, siempre que alguien conquista ese poder, permanece en escena, aumentando el número de personas que participan de la estructura espacial. Por poder se entiende aquí volverse el centro de atención, como la imagen de Kennedy muerto en su coche es la imagen más poderosa de la foto, o la del Papa tras recibir un disparo en su automóvil: uno está muerto, otro gravemente herido, pero ambos atraen la atención de quien mira las fotos: ¡ambos tienen poder! Este juego sensibiliza a los participantes porque permite que tomen conciencia de que ninguna estructura espacial es inocente: todas tienen un significado y una desigual distribución de poder: que se aproveche o no es otro asunto... 7. El juego de las imágenes del poder En el «espacio estético», los actores forman algunas imágenes de poder, de autoridad. Después, uno a uno, se colocan en relación con esas imágenes, siendo comentado el significado de cada una: proximidad o distancia, arriba o abajo, relación con ésta o aquélla. ¿Cuál es mi lugar? El director coloca en el «espacio estético» (zona de juego) una serie de objetos dispuestos de forma tal que signifiquen mayor o menor poder, usando mesas y sillas, libros, ropa y hasta el cubo de la basura. A continuación, hace tres preguntas a los participantes, siendo dadas las respuestas por los actores a través de la colocación dentro de la escena en una u otra posición (nunca verbalmente). L^ tres preguntas son las siguientes: a) ¿Cuál es el lugar en el que más te gustaría estar en ese espacio? b) ¿Cuál es el lugar en el ue no te gustaría estar en ningún caso? c) ¿Cuál es el lugar que consideras tuyo? Después, se comenta quién ha elegido qué y por nué motivo. Se puede también sugerir que los actores -que pueden acumularse en algunos lugares privilegiados- tengan derecho a una modificación, desplazándose hacia otro lugar: el mejor ]uaar puede variar cuando varía la posición de los compañeros. 8. La voz de la imagen y la imagen de la voz Se trata de una técnica aún en estudio, en la cual se tiende a crear diferentes voces o sonidos posibles para una imagen, voces y sonidos que combinen con esa imagen y, después, lo contrario: imágenes para sonidos y voces. Juegos de integración del elenco Son especialmente indicados cuando se inicia un nuevo grupo de no actores, es decir, obreros o estudiantes. Los de naturaleza extravertida son juegos de salón (y no ejercicios de laboratorio) que ayudan a las personas a aceptar la posibilidad de intentar representar como si estuviesen en el teatro; ayudan a perder la vergüenza: por ello son recomendables sobre todo para no actores, aunque los utilicen mucho también los profesionales. Los juegos extravertidos . ' , 1 -Juego del asesino en el Hotel Ágata ste juego fue extraído de una historia de suspense. En el salón e u n hotel, cortadas completamente las comunicaciones con el 276 277exterior, se descubre una tarjeta que dice: «Soy un asesino y voy a matarlos a todos». Todos los participantes deben crear y desarrollar personajes, lo más completa y minuciosamente posible, y descubrir lo más rápidamente que puedan quién es el asesino (previa y secretamente designado por sorteo). El asesino puede a una señal prefijada (por ejemplo, dos pequeños toques en el hombro), «matar» a los otros, después de un período de diez minutos de improvisaciones, durante el cual todos intentan estudiarse y reconocerse mutuamente. Los restantes actores pueden, mediante votación mayoritaria, «matar» al sospechoso: si el sospechoso apuntado es inocente, aunque muera, con él muere también el acusador, y los dos salen del juego. Si es el verdadero asesino, termina el juego. Para evitar que el juego termine enseguida, tengo el hábito de designar a más de un asesino... Los actores no siempre están de acuerdo... Este juego de salón también puede hacerse como ejercicio de laboratorio, es decir, con actores que crean realmente personajes y desarrollan sus emociones. En este caso, los «muertos» no salen de escena, mueren de manera realista. De cualquier modo, la «muerte» de quien ha sido asesinado no puede ser rápida; por el contrario, el actor debe esperar unos minutos antes de «morir», para no denunciar al asesino, que estará, en el momento del asesinato, cerca de él. Este tipo de juego es estupendo para activar la percepción del actor. En general, nuestros sentidos seleccionan lo que vamos a concienciar; el juego amplía el marco de concienciación, y cada actor comienza a analizar con muchos más pormenores a todos sus compañeros, dado que, potencialmente, todos son «asesinos». El director puede no seleccionar a nadie... y así el suspense se mantiene, porque nadie es el asesino. O puede sólo elegirlo secretamente, durante el propio juego. 2 Guerrilleros y policías Variante del anterior. El elenco se divide en dos grupos, uno de errilleros y otro de policías. Todos viajan de incógnito en un vehículo que sufre una avería en la carretera. Los personajes no se conocen, aunque todos sepan que dentro del vehículo hay exclusivamente policías y guerrilleros, pero cada uno debe crear un personaje que está disfrazado de otro personaje, clandestino, camuflado. El ejercicio consiste en intentar descubrir cuáles son los ami gos y cuáles los enemigos, y «matar» por medio de una señal pre fijada. El ejercicio termina cuando sólo quedan «vivos» los com ponentes de uno de los grupos. Aquí la imaginación desempeña un papel importante, así como la observación: es importante que cada actor (sea del grupo que fuere) imagine una historia coherente para mostrarse ante sus amigos tal como realmente es, y ante sus enemigos como si fuese uno de ellos. Se permiten la formación de grupos y la división, de tal forma que no se pon gan todos a hablar con todos al mismo tiempo, sino que se gene ren interrogatorios aislados, «muertos» aislados, etc. El ejercicio puede alcanzar un alto grado de violencia emocional e ideológi ca; hay que crear no sólo personajes en general, sino también per sonajes combatientes y personajes represivos. Hay que justificar las posiciones antagónicas. r:; 3- El baile en la embajada ^ste juego se basa en un hecho que, según dicen, ocurrió realmente en una recepción en una embajada latinoamericana durante el tiempo de la represión fascista y las guerrillas. La relalon es fácil de percibir. Cada actor elige un personaje importante Para interpretar: un juez, un político, un empresario, un nuncio P°stólico, un militar de alta graduación, etc. Van todos al baile 278 279de la embajada, donde los reciben con toda ceremonia, y se esfuerzan por parecer agradables, bien educados, vestidos con sus mejores ropas y, sobre todo, respetando rigurosamente el protocolo. Se los anuncia al entrar, se encuentran, se mezclan, conversan: todo es diplomacia. Lo que los invitados no saben es que el camarero es miembro de un movimiento revolucionario; sirve las bebidas, los canapés, y, en el momento del pastel, que sirve en pequeños trozos, nadie desconfía pero siente los efectos: en el pastel se ha puesto una droga alucinógena. Se sirve una primera ronda de pastel, que quita la inhibición de los invitados, los cuales comienzan a actuar de forma un tanto extraña y se inicia una enérgica lucha entre la voluntad consciente de los personajes y sus deseos inconscientes, que afloran y se manifiestan sin ningún temor. La segunda ronda de pastel contiene más droga, y los invitados revelan más de sí mismos, actuando como realmente les gustaría actuar, sin ningún protocolo inhibidor; sus deseos afloran a la superficie y dejan caer sus máscaras de respetabilidad. Tal vez no haga falta la tercera ronda de pastel... Finalmente, viene el café, que restaura la moralidad y los vuelve a situar en condiciones sociales aceptables. Es el director quien inicia cada ronda a intervalos apropiados. Lo importante en este juego no es dejarse llevar por la irracionalidad, sino trabajar en el límite de la lucha entre la razón y el deseo. 



4. La pelea de gallos Dos actores
improvisan: el primero acusa al segundo de algo, por más inverosímil
que sea; el segundo tiene que aceptar y defenderse, haciendo que resulte
admisible lo inadmisible. El segundo no sabe, al iniciarse la
improvisación, quién es el otro ni él
mismo: debe aceptar ser lo que el otro dice que es, y en la medida en
que lo va descubriendo.
5. Frase hecha, lugar común
Dos grupos: cada uno piensa en una frase hecha, refrán, dicho popular,
frase reciente de algún dirigente o demagogo, y distribuye entre los
miembros de su propio grupo las palabras que la componen, sin que el
otro grupo sepa cuáles son ni quiénes son los actores a los que se les ha
entregado. Durante el juego, cada actor debe responder a las preguntas
que le hacen los del grupo opuesto, que intentan descubrir la frase,
haciéndolo siempre de manera tal de incluir en la respuesta su palabra
clave. Se establecen varias conversaciones o una sola. El juego acaba
cuando un grupo de actores logra identificar a todos los que tienen las
palabras que forman su frase hecha. Es importante que cada actor, al
responder, lo haga con frases compatibles con la ideología que se
considera vinculada a la frase que incluye su palabra clave. Por
ejemplo: «Sólo el pueblo salvará al pueblo». Un actor dirá «sólo»; el
segundo, «el»; el tercero, «pueblo», etc.
Los juegos introvertidos ' * •
1- Sueño de niño (Qué querría ser de mayor) La mitad de los actores del
grupo escriben sus nombres en pedazos de papel, junto con el nombre o
descripción de la persona, héroe o figura mítica que, siendo niños,
soñaban ser cuando creciesen; la otra mitad del grupo observa.
"rimero, los participantes caminan por el espacio de la escena
Usando solamente sus cuerpos, para mostrar las características
e los personajes que están interpretando: sus sueños. Deben
280 281revelar lo que les fascinaba en esos personajes cuando eran niños,
usando solamente gestos, expresión facial y movimientos todos al
mismo tiempo, pero sin que se relacionen unos con otros.
Después de unos minutos, el director les indica que busquen un
compañero. Comienzan a hablar entre dientes con sus compañeros.
Después de un tiempo, se elige a otro compañero, con el cual podrán
hablar con palabras, pero sin decir nada que pueda revelar, obviamente,
a quién están interpretando. El diálogo puede volverse surrealista, no
importa.
Cuando termine, el director llamará, uno a uno, a los participantes, y
asistiendo todos, así como aquellos que estaban en escena, deben
describir los rasgos que vieron en la persona encargada de representar.
No deben intentar descubrir la identidad de la aspiración infantil
(Superman, Madre Teresa, Pelé, Grace Kelly, etc.), sino, en vez de eso,
intentar describir cómo ha actuado la persona, porque eso revelará lo
que realmente quería ser, o qué capacidades quería desarrollar en sí
misma, usando el nombre o imagen de alguien real o fantástico como
vehículo para esa aspiración.
Dos ejemplos. En Zurich, un hombre escribió «Tarzán». Los
comentarios de los participantes mostraron que él quería ser superior, un
líder, un comandante, un jefe, encima de todos los demás, es decir, los
animales. Además, se mostraba cruel con éstos. En Nueva York, dos
muchachas escribieron el mismo nombre: Cenicienta. Una de ellas
reveló narcisismo, belleza, crueldad; la otra, una puertorriqueña, eligió
mostrar el momento en el que su Cenicienta volvía a la cocina: todas las
mujeres querían tener algunos momentos de felicidad. Aunque
efímeros: la cocina las esperaba.
Este juego es eficaz porque revela características y aspiraciones
nue los participantes aún conservan en la memoria. No me acuerdo de
ningún sueño si, en cierta forma, no lo sueño todavía...
Después de que la primera parte del grupo haya representado sus
sueños de niño, la segunda mitad hará lo mismo.
2. Pesadillas de niño
Las mismas reglas del juego anterior, con dos diferencias: a) los
participantes deben interpretar personajes o cosas que los aterrorizaban
siendo niños; b) cuando inicien un diálogo con sus compañeros, deben
intentar asustarlos, como los asustaron en la infancia los personajes que
están interpretando. Es decir, el aterrorizado adopta el papel del que
aterroriza.
La elección del personaje debe ser concreta: una persona, un animal,
un fantasma tangible, etc. Por ejemplo, en vez de miedo a la oscuridad,
deben interpretar a la persona o cosa a la que tienen miedo, oculta a
oscuras. Aunque el miedo fuese algo como ser alcanzado por un rayo
que cae del cielo, deben intentar interpretar a la persona (aunque sea
Dios) que quiere alcanzarlo.
Interpretando a la persona u objeto que me causa miedo, adquiero
una comprensión mucho mayor de mis miedos de infancia (que tal vez
aún vivan dentro de mí).
3. Lo que querían que fuese cuando creciera n-:
Igual a los juegos anteriores. Cada persona debe comparar lo que es
actualmente con las expectativas que sus familiares tenían de ella en la
infancia para cuando creciese.
4-El opuesto de mí mismo > : > : -
Otra vez las mismas reglas. Los participantes escriben sus nombres en
pedazos de papel, junto con un rasgo que creen no poseer pero que les
gustaría, y que debe ser completamente dife-
282 283rente de su comportamiento actual. Durante el juego, después de
un tiempo, el director debe dar instrucciones del tipo «volver al
comportamiento normal» y después «volver al opuesto de sí
mismo».
5. Las dos revelaciones de Santa Teresa
El título no tiene nada de religioso y está relacionado con un
barrio de Río de Janeiro donde fue inventado. El grupo decide
qué tipo de relación interpersonal decide investigar: marido/mujer,
padre/hijo, profesor/estudiante, médico/paciente, etc.
Solamente pueden seleccionarse relaciones próximas y cargadas
de sentido y emoción. Se forman parejas y, en cada una, los
miembros decidirán solamente: a) quién interpreta qué, quién es
uno y quién es el otro: no pueden ser los dos padres o alumnos,
etc; cada uno debe ser uno de los polos del binomio; b) dónde va
a ser la escena en la que se encontrarán; c) qué edad tiene cada
uno: son diferentes una madre de treinta años y otra de sesenta.
Después de eso, los miembros de la pareja se separan y cada uno
piensa, solo, en una revelación, algo que -bueno o malo, tabú- si
se dijese provocaría el mayor choque en la relación, que nunca
más volvería a ser la misma.
La improvisación comienza cuando los dos se encuentran.
Inician la conversación sobre temas que esos personajes suelen
tratar y se ponen a hacer lo que se supone que hacen habitualmente,
incluyendo todo tipo de lugar común y cliché.
Después de unos minutos, el director dirá: «Uno de los dos
puede hacer la primera revelación». Entonces, uno de los miembros
deberá revelar al otro algo de gran importancia, que tenga el
poder de cambiar la relación, para mejor«o para peor. El otro
miembro deberá mostrar la reacción que imagina sería la mas
probable. Se improvisa la reacción ante lo que se ha revelado.
Unos minutos más tarde, el director pedirá al segundo miembro
que haga su revelación, que debe ser tan importante como la
nterior, y la primera persona reaccionará de acuerdo con lo que
magina sería la verdadera reacción del otro. Nuevo intervalo, el
director dirá que uno de los dos debe marcharse e improvisan la
separación: ¿«te veo más tarde», buenas noches o un «adiós para
siempre»? ¿Se marcha para comprar una botella de champán y
celebrar o para no volver nunca más?
Este juego es particularmente útil para revelar las estratificaciones
en una cultura determinada. Primero: ¿dónde suelen
encontrarse y hablar, por ejemplo, maridos y mujeres: en la cocina
o en la cama? ¿Qué revelaciones hacen las hijas a sus madres:
están embarazadas de un hombre casado y quieren abortar?
¿Quieren abandonar el hogar? ¿Dejar de estudiar, irse del país?
Las comparaciones que se pueden hacer entre las diferentes
parejas -por ejemplo, dónde se encuentran, qué se revelan, etcson
muy eficaces como manera de revelar los mecanismos de una
sociedad determinada. Generalmente hago este juego en la
misma sesión, el mismo día de «Imagen de la hora» (donde cada
uno debe mostrar qué hace generalmente a las siete de la mañana,
a las ocho, a las nueve, a las diez, etc.) y «El gesto ritual» (véase P-
319) (donde cada uno muestra, en forma de imagen, la cristalización
de los movimientos mecanizados que se hacen cada día).
6. El personaje vacío de Brown
Trabajando en la Brown University, imaginé este juego: dos actores
frente a frente; uno es el personaje vacío que nada sabe, el
otro es el protagonista, que lo sabe todo; la cuestión es saber
quiénes son los dos, dónde están, qué desean el uno del otro. El
director dirá: «Solamente los ojos». El protagonista, pensando,
Pensando intensamente, transmitirá sólo con los ojos sus pensa-
284 285mientes. El director: «El rostro», «El cuerpo», «El cuerpo en el
espacio», «Hablando entre dientes», «La palabra». A cada nueva
instrucción, el protagonista deberá expresar sus pensamientos (todo el
tiempo debe pensar con palabras, intensamente), incluyendo siempre la
parte del cuerpo que la instrucción fija, después la voz sin palabras y
finalmente el diálogo pleno. El personaje vacío responderá, siempre en
el mismo nivel, y en la medida en que sienta quién es, dónde está y qué
quiere.
Este juego muestra claramente que existen varios lenguajes en
funcionamiento en el momento en que el actor actúa: a) lenguaje de las
palabras (como las define el diccionario), b) lenguaje de la voz (timbre,
ritmo, tonalidad, volumen, pausas...); c) lenguaje del cuerpo (los ojos, la
fisonomía, la posición corporal...); d) lenguaje del cuerpo en el espacio
(los movimientos, las distancias...); é) lenguaje inconsciente (todo
aquello que la persona piensa o siente pero no tiene tiempo de
verbalizar, pues somos capaces de pensar mil cosas por segundo pero no
de verbalizarlas).
7. ¿ Quién soy? ¿ Qué quiero ?
Muy sencillo, pero terriblemente difícil. Cada persona escribe en un
pedazo de papel tres definiciones sobre sí misma, pero sin dar su
nombre. Primera definición: «¿Quién soy?». ¿Un hombre, un profesor,
un padre, un marido, un amigo, un brasileño, un escritor, un director, un
dramaturgo, un viajero, un político? Cada participante elige una palabra
y la escribe en el papel. Después responde a la segunda pregunta: «¿Qué
quiero?». ¿Ser feliz, viajar, ser rico, ganar las elecciones, nadar, hacer
felices a los demás, interpretar, qué? A continuación, responde a la
tercera pregunta que lo define: «¿Qué impide mi deseo?». El director
juntará todos los pedazos de papel y los analizará sistemáticamente,
revelando los contenidos al grupo sin identificar a nadie.

La memoria de los sentidos

Si golpeo en mi mano ahora, siento el dolor en el acto; si recuerdo
haberme hecho daño ayer, puedo provocar en mí, hoy, una sensación
análoga. No es el mismo dolor, sino la memoria de ese dolor. Esta serie
nos ayuda a relacionar memoria, emoción e imaginación, tanto en el
momento de preparar una escena para el teatro como cuando estamos
preparando una acción futura en la realidad.
Relacionando memoria, emoéiéneimaginación
1. Memoria: recordando el día de ayer
Los actores deben sentarse cómodamente en sillas, muy relajados. A
continuación, mover con lentitud cada parte de su cuerpo, de manera
ininterrumpida, y tomar conciencia de cada parte aislada, con los ojos
cerrados.
Después, el director debe comenzar a animarlos para recordar todo lo
que les ocurrió la noche anterior, antes de que se acostaran. Cada
detalle debe ir acompañado de sensaciones corporales, gusto, dolor,
sensaciones táctiles, formas, colores, rasgos, profundidad, sonidos,
timbres, melodías, ruidos, etc., que el actor describirá, intentando
volver a sentirlas. El actor debe hacer un esfuerzo especial para
recordar sus sensaciones corporales y volver a experimentarlas. Para
facilitar la experiencia, debe tratar de mover repetidamente la parte del
cuerpo que se relaciona con la cosa imaginada; si piensa en el sabor de
alguna comida que ha probado, moverá la boca, los labios, la lengua. Si piensa
en un baño que ha tomado, moverá todo su cuerpo intentando sentir la
piel que ha estado en contacto con el agua-si piensa en una caminata,
moverá los músculos de las piernas y
los pies.
Después de ello, el director seguirá estimulando y tanteando, llevando
ahora a los actores a recordar lo que les ocurrió esa misma mañana.
¿Cómo se despertaron? ¿Con el despertador? ¿Los despertó alguien? ¿El
sonido del despertador, la voz de una persona, cómo eran esos sonidos?
El director pedirá que describan, lo más minuciosamente posible, el
rostro de la primera persona que vieron, los detalles de la habitación
donde estaban durmiendo, de la sala donde tomaron café: rasgos,
colores, sonidos, timbres, melodías, ruidos, olores, gustos, etc.
A continuación, el medio de transporte que usaron, metro, autobús,
coche; el sonido de una puerta cerrándose, sus compañeros de viaje, etc.
Siempre buscando detalles, los menores detalles de las impresiones
corporales, y siempre los pequeños movimientos de las partes
concernientes, que deben acompañar a la
memoria.
Finalmente, su llegada a la sala en la que están. ¿Qué vieron primero,
qué voz oyeron primero? Una descripción sensorial de la sala, con todos
los detalles posibles. ¿Ahora dónde están? ¿Al lado de quién? ¿Cómo
están vestidos los demás? ¿Qué objetos hay en la sala?
Sólo entonces pueden abrir los ojos y comparar.
2. Memoria y emoción: recordando un día del pasado Es el mismo
ejercicio, pero tal vez ayer o por la mañana no haya ocurrido nada
importante; por tanto, cada uno debe tener a su lado un copiloto, a quien
contará un día de su pasado (de la
emana pasada o de veinte años atrás) en que le haya ocurrido , 0
verdaderamente importante, algo que lo haya marcado de manera
profunda y cuyo simple recuerdo, aún hoy, provoque en él una
emoción.
Cada participante debe tener un copiloto, porque las experiencias no
son las mismas; el copiloto debe ayudar a que la persona enlace la
memoria de las sensaciones preguntando, proponiendo varias
cuestiones relacionadas con los detalles sensoriales. El copiloto no es
un voyeur; debe aprovechar el ejercicio para intentar crear en su propia
imaginación el mismo acontecimiento, con los mismos detalles, con la
misma emoción, las mismas sensaciones.
3. Memoria, emocióneimaginación , , - (>¡ . , , ,¡ ,,. , ;, El mismo sistema.
Con la ayuda de un copiloto, el actor intenta recordar algo que
realmente ha ocurrido. Intenta despertar las emociones, sensaciones que
tuvo, pero ahora el copiloto (que debe ser genuinamente un copiloto,
consintiendo las mismas sensaciones y compartiendo las mismas
imágenes) tiene derecho a introducir varios elementos que no existían
en la versión original: personajes extras, sucesos adicionales,
inventados, inesperados por el protagonista. El actor protagonista debe
introducir en eso nuevos elementos de su mundo imaginario.
Entonces, juntos, protagonista y copiloto participarán de la creación
de una historia, parte realidad, parte ficción, pero conmovedora,
impactante en su totalidad, y que debe provocar imágenes y
sensaciones fuertes.
Con la práctica, los elementos ficticios introducidos por el
copiloto pueden llegar a ser cada vez más distantes de la reali-
' surrealistas incluso. Sin embargo, las personas deben partir
e
lo probable y posible, hasta llegar a lo improbable e imposi-
288 289ble, pero aún capaz de generar emociones y despertar sensaciones.
4. Recordando una opresión actual
El mismo ejercicio. Ahora el copiloto debe solamente sugerir posibles
acciones capaces de, eventualmente, ayudar a romper con la opresión
que se está contando. Es el protagonista que, en su imaginación, aun
bajo las indicaciones del copiloto, debe romper con esa opresión. Este
ejercicio se convirtió, más tarde, en la serie de Arco iris del deseo, en la
Técnica de la imagen y contraimagen.
5. Ensayo de la imaginación en escena
Todo lo que ha surgido en un episodio imaginado debe representarse
inmediatamente en escena. Los otros actores ayudan al protagonista, y
el copiloto actúa como director; el protagonista intenta realizar
físicamente todo lo que pasa por su imaginación. Se intentan usar las
mismas palabras y los mismos objetos que el protagonista ha
imaginado. Se intenta mostrar el sueño, así como las imágenes referidas
en los ejercicios anteriores.
6. Extrapolación
En los ejercicios anteriores, se estimula sobre todo la ficción; el
verdadero objetivo, sin embargo, cuando se usan las técnicas del Teatro
del Oprimido, es la extrapolación en la vida real de las soluciones o
alternativas encontradas en la imaginación y ensayadas en escena. Esta
prolongación, no obstante, depende de cada actor y de sus deseos de
intervenir en su propia realidad.

¿ üS son las cinco categorías de ejercicios, juegos yjuego-ejerci-• s que
utilizamos para la preparación del actor y del no actor.
ronstituyen el arsenal del Teatro del Oprimido, pudiendo usar-e en la
creación de personajes y espectáculos o en el trabajo con omunidades.
En todo caso, son indispensables y preliminares
para la introducción de las técnicas del Teatro Imagen, el Teatro
Invisible y el Teatro Foro.
290 291/^launas técnicas del Teatro Imagen
El Teatro Imagen abarca una serie de técnicas que he ido desarrollando
a través de los años, y que comenzaron a aparecer, como ya he
comentado en el apartado titulado «Juegos de imagen» en mis trabajos
con indígenas en Perú, Colombia, Venezuela y México. Ni su lengua
materna ni la mía era el castellano, siempre nos entendíamos mal; por
ello, se hizo necesario recurrir a las imágenes y las técnicas surgieron
naturalmente. En mi libro Arco iris del deseo desarrollo más
extensamente estas técnicas, que se hicieron cada vez más
introspectivas y terapéuticas. Aquí, en este libro de juegos y ejercicios,
están presentadas de forma más sumaria, porque pueden ser útiles
también para ensayar espectáculos.
Para facilitar la comprensión de las técnicas del Teatro Imagen y del
modo como funcionan, he intentado describir los métodos más
efectivos de dinamización para cada tipo de modelo. Está claro que
muchas de esas dinamizaciones pueden aplicarse a todos los modelos;
la elección del método depende de la naturaleza del grupo, de la
ocasión y del objetivo del trabajo.
Así pues, intenté comenzar con las técnicas más fáciles y terminar
con las más complejas, recordando que ninguna es complicada (cuando
no se entiende nada), sino compleja (hecha de unidades fáciles de
entender, aunque numerosas).
Quiero recordar nuevamente que el uso de los juegos y ejercicios
que preceden a esas técnicas no es, de ninguna manera, obligatorio. De
hecho, nada en el Teatro del Oprimido es obligatorio, porque cada
ejercicio, juego o técnica, aun teniendo objetos propios específicos, contiene la totalidad del proceso Hay
conjunción e interrelación continuas entre los ejercicios juegos y
técnicas de todas las formas del Teatro del Oprimido-Teatro
Periódico, Teatro Imagen, Teatro Foro, Fotonovela, etc Un
profesor, por ejemplo, puede buenamente sugerir que sus
alumnos usen técnicas de imagen a lo largo del curso, aunque no
haya hecho ningún ejercicio preparatorio. Igualmente, mientras se
prepara la producción de un espectáculo de Teatro Foro no es
necesario que el director dé a los participantes todos los ejercicios
sugeridos.
Para que se entiendan y se puedan practicar las técnicas del
Teatro Imagen, es necesario tener en mente uno de los principios
básicos del Teatro del Oprimido: «La imagen de lo real es real en
cuanto imagen». Cuando, usando a mis actores y objetos
disponibles, hago una imagen de mi realidad, esa imagen, en sí
misma, es real. Conviene repetir que debemos trabajar con la
realidad de la imagen, y no con la imagen de la realidad.
Una imagen no requiere ser entendida sino sentida.
Me gusta recordar también la diferencia abismal que existe
entre los lenguajes simbólicos y semiológicos. En los primeros,
los símbolos son el vehículo de comunicación. Símbolo es aquello
que está en lugar de otra cosa, como bandera en lugar de
patria, el verde de la esperanza, los dedos en círculo en vez de
«Vale». En el lenguaje semiológico, significante y significado
son indisolubles.
Cierta vez, unos investigadores pidieron a veinte estudiantes
estadounidenses que creasen imágenes de dolor por la muerte de
un amigo, alegría por encontrar a la persona amada, tristeza por
haber perdido un partido deportivo cualquiera. Fotografiaron
todas las expresiones faciales de los estudiantes. Acudieron
después a un grupo aborigen australiano, hicieron las
las preguntas y fotografiaron también a los veinte aboríge-en
el acto de demostrar esas emociones. A continuación, traron a
cada uno de esos grupos las fotos del otro grupo y dieron que
describiesen las emociones que sentían los fotogra-f ados: en
todos los casos, acertaron. Las emociones (significados) estaban
contenidas en los rostros (significantes).
Técnicas de imagen: modelos y dinamizaciones
1. Ilustrar un tema con el propio cuerpo
El modelo ,. ,
El modelo puede desarrollarse de dos maneras: ,
1
er método: el director invita a voluntarios para que muestren
de forma visual un tema elegido. Cada uno trabaja sin mirar lo
que hacen los demás, para que no haya influencias. Cada uno va
al centro y, usando solamente el cuerpo, expresa el tema dado.
Cuando todos los que lo deseen ya han ido al centro, el director
inicia la dinamización de esas imágenes.
2
S
método: cuando se trata de pequeños grupos (y solamente
en esos casos), el director puede sugerir que los participantes
formen una rueda y, a una señal dada, todos juntos representan
con sus cuerpos su versión del tema. La imagen que ofrece cada
participante debe ser una imagen estática, aunque presuponga
movimiento; el actor puede mostrar una imagen estática de algo
captado en medio del movimiento. Cada imagen es aislada, aunque
presuponga la presencia de otras personas u objetos, etc.
Dinamización u
na vez construido el
modelo, el director propone que sea dina-mizado. Esto se hará en
tres etapas.

a
dinamización: a una señal del director, todos los particinan tes que
hayan ido al centro volverán y presentarán exactamente la misma
imagen de antes, pero ahora todos juntos, y no uno a uno. ¿Qué ocurre?
Primero cada actor mostró su propia imagen de una forma personal,
subjetiva, como él veía el tema. Ahora todas esas visiones individuales
juntas nos dan una visión múltiple del tema; en otras palabras, una
visión general, una visión objetiva. En esta primera parte de la
dinamización, el objetivo no es saber qué piensa cada uno, sino qué
piensa el grupo.
Unos pocos ejemplos pueden dejarlo claro. En Florencia, uno de los
participantes sugirió que el tema fuese la religión. Primero, muchas
personas construyeron imágenes religiosas y piadosas para ilustrar el
tema: Cristo crucificado, la Virgen llorando, santos y santas, penitentes,
padres y fieles... y así sucesivamente; a continuación, otros actores
fueron al escenario y mostraron amantes en las iglesias, mendigos
pidiendo limosna, sacerdotes severos y finalmente turistas que
fotografiaban tranquilamente todo.
En una ciudad del sur de Francia, un profesor pidió que sus
alumnos representasen a personas famosas, reales o ficticias,
como Juana de Arco, Berenice, Napoleón, etc. ¡Descubrió mu
chas cosas con esas imágenes! Todo lo que había enseñado en el
aula a propósito de esos personajes apareció, no como lo había
enseñado, sino como cada niño o adolescente había comprendi
do a partir de sus propios marcos de referencia y experiencia. No
es raro que, por ejemplo, Juana de Arco aparezca en la cocina,
oyendo voces de Dios, friendo huevos, y Napoleón repasando sus
cuentas bancarias... Son ideas de niños... pero son ideas. Ideas
reveladas por la imagen. .
Otro ejemplo: en Brasil, alguien sugirió que se abordase el tema de la
violencia. Río de Janeiro es una de las ciudades más
violentas del mundo, con un elevado índice de asaltos y asesinaos...
Entonces no me sorprendió que alguien del grupo (en un curso que
organicé en diciembre de 1979, cuando, promulgada la amnistía, pude
visitar Brasil por una semana) sugiriese la violencia como tema. Pero
ocurrió algo que me pareció extraordinario: todos, sin excepción,
interpretaron los papeles de las vícti-mas de la violencia... ¡y no sin
razón! Violencia en todos los niveles: física (agresión policial y
militar), económica (precios abusivos de los alquileres), religiosa
(penitencia), escolar (profesores uránicos), sexual (violación)..., pero
era siempre la víctima quien aparecía en las imágenes: ¡al curso en
cuestión asistían veinticuatro víctimas! En la dinamización, como
veremos más adelante, se mostraron las causas.
2
a
dinamización: a una señal del director, los participantes intentan
relacionarse entre sí en escena. En otras palabras, no se trata
simplemente de mostrar sus imágenes, sino intentar vincularse con los
demás. Cada persona puede elegir una o más imágenes, acercarse o
alejarse, lo que quiera, siempre que su posición se vuelva significativa
en relación con los demás y los objetos que por casualidad se hayan
incluido en las diversas imágenes. Si al principio cada imagen era
válida por sí sola, ahora lo más importante es la interrelación, el
conjunto, el macrocosmos. No es meramente una visión social, sino una
visión social organizada, orgánica. La imagen no muestra más múltiples
puntos de vista yuxtapuestos, sino sólo uno, global y totalizador.
Por ejemplo, en un curso alguien sugirió el teatro francés como tema.
Los participantes, en su mayoría actores profesiona-les o aficionados, no
estaban muy entusiasmados con esa idea, entonces, en la construcción
del modelo, propusieron imágenes astante negativas. Alguien mirándose
maravillado el ombligo; otro intentando besarse el culo; un tercero que
intentaba locali
zar a alguien (¡probablemente un espectador!) con prismár eos; un

cuarto contando su calderilla; un quinto bostezando-1> sexto
durmiendo, etc. ¡En resumen, no estaban felices! En la Dr-mera
dinamización, no ocurrió nada sorprendente; se quedara frente a los
espectadores, en una imagen única de desánimo aburrimiento. ¡En la
segunda, en cambio, ocurrió algo de verdad impactante! Todas las
imágenes que, de una u otra forma simbolizaban a los artistas, entraron
en contacto entre sí, pero ninguna se aproximó a las que representaban
al público, que a su vez continuaba en un rincón bostezando y
murmurando. El actor que contemplaba su ombligo fue hacia aquel que
contaba su calderilla, la persona que se besaba el culo se alió con la
mujer que mostraba sus senos... y así sucesivamente, pero nadie, repito,
nadie hizo el menor esfuerzo para relacionarse con el público... que, a
su vez, tampoco hizo ningún esfuerzo por acercarse al grupo de artistas.
Debemos evitar las generalizaciones. Este incidente ocurrió en una
ocasión particular, en un curso, con un grupo concreto. Pero... era un
grupo integrado en una totalidad. Es significativo, quandméme...

a
dinamización: frecuentemente ocurre, como en Río, que los
participantes muestran solamente los efectos y no las causas; el
resultado de la violencia, pero no su origen. En ese caso, todos los
participantes eran víctimas del mismo sistema represivo. Entonces,
cuando en la segunda dinamización intentaron formar un conjunto, el
macrocosmos social, las imágenes que surgieron eran primero de
ausencia de solidaridad, de unidad entre las víctimas, y de ausencia de
los agentes de la violencia. Todos prefirieron interpretar sus propios
papeles, en vez de mostrar a sus enemigos. En algunos casos, es una
buena idea usar el tercer método de dinamización del modelo. El
director da una señal y
, jaS imágenes de las victimas, los agredidos (objetos), se «forman en
agresores (sujetos). La joven violada debe mos-I imagen del
violador; el hombre que paga mostrará a aquel
e cobra; el mendigo, a quien le da limosna; el ciudadano, al
licía; y así sucesivamente. Se trata de mostrar siempre a aquel que
tiene enfrente.
En el primer momento, el actor muestra uno de los dos polos Hel
conflicto (él mismo) y, en el segundo momento, el polo opuesto (el
otro, el agresor, el opresor). Hay aún otro aspecto interesante del
trabajo, que puede ser una ayuda considerable en términos de lectura de
los pensamientos, las emociones y la ideología del grupo. Si, al
mostrarse a sí mismos, los participantes generalmente usan imágenes
reales, cuando muestran a sus enemigos tienen la tendencia a retratarlos
con imágenes subjetivas (diría incluso expresionistas), distorsionadas.
Distorsionadas, pero no desde un punto de vista caprichoso, sino desde
uno que revela la agresión sufrida. Las imágenes dejan de ser realistas,
se vuelven deformadas, monstruosas. Todos se revelan como son (o
como piensan que son), y al enemigo como lo ven o como piensan que
es.
Ése es, en mi opinión, uno de los temas más importantes del teatro.
¿Existe la objetividad del realismo? ¿Es realmente posible mostrar la
vida tal como es? ¿Puede existir tal representación? No creo que exista,
a menos que algún artista fuese capaz de expresar un punto de vista
cósmico... Pero estamos en la Tierra. Los artistas son también parte de
la sociedad, y para ellos no es posible ver el mundo de otra forma sino
la de su propio punto de vista. El estilo realista es tan subjetivo como
cualquier otro, solo que más peligroso, pues se afirma lo contrario. Me
gusta la visión que las víctimas tienen de sus verdugos: si los ven de
esa
a
nera, es porque son así. Para nosotros son como los vemos.
298 299Cuando digo nosotros, quiero decir que, en el proceso estét'
debemos identificarnos con alguien: nosotros o el otro, no h
alternativa.
En este trabajo, cuanto más víctimas sean las víctimas, cuanf
más opresión sufran, más distorsionarán sus imágenes S'
embargo, el término distorsión puede usarse aquí en el sentid
opuesto al usado normalmente en el sentido de restaurar la ver
dadera imagen. Por ejemplo: el torturador tiene una apariencia
normal, se comporta con normalidad, llega a parecer un ser
humano de verdad. Su imagen realista no es diferente de la de los
otros hombres. Su imagen real es la que la persona torturada nos
muestra. En verdad, él es como lo ve el torturado, aunque, en el
estilo realista, parezca ser como cualquier otra persona.
Siempre he desconfiado del realismo, y cuanto más trabajo
con las imágenes, cuanto más veo lo que apenas miraba, más me
aparto de ese estilo.
Es importante subrayar que nuestro objetivo no es crear un
estilo neoexpresionista, subjetivo, delirante e individualista. En
esta construcción de imágenes, lo que importa no es ver cómo
una persona oprimida ve a un opresor, sino cómo los oprimidos
ven a los opresores. Si nos viésemos forzados a dar nombre a este
proceso, tendríamos que llamarlo, contradictoriamente, expresionismo
social, expresionismo objetivo, etc.
2. Ilustrar un tema con el cuerpo del otro
Los recursos de la primera técnica son limitados: los actores pueden
usar solamente sus cuerpos. En esa segunda técnica, pueden
usar los cuerpos de los otros, tantos cuantos sean necesarios.
El modelo El director pide
voluntarios que ilustren un tema propuesto
r ei grupo. Terminado el modelo, el director consulta al grupo, ue
puede disentir de la imagen presentada (se deshace totalmente el
modelo), estar de acuerdo (se conserva el modelo) o dmitiria
parcialmente (se modifica el modelo hasta llegar a un
nsenso) £n este cas0) ei director consulta al grupo y elimina a los
que el grupo considera que no tienen función alguna o que no
convienen al sentido de la imagen. El grupo debe ser consultado
en todo momento, siendo, en último análisis, el constructor de la
imagen colectiva del tema.
Es importante que la persona que construye la imagen trabaje
rápidamente, para que no se sienta tentada a pensar con palabras
(lenguaje verbal) y, por tanto, a traducir palabras en imágenes
(lenguaje visual). Las imágenes no deben ser una traducción,
sino el propio original. De lo contrario, se empobrecerán.
Algunas veces, el grupo no produce una imagen colectiva, con
la que todos estén de acuerdo. Por ejemplo, en Turín, un grupo
intentaba presentar la imagen de la familia, pero las versiones
eran tan numerosas y variadas, que no se llegaba a ningún acuerdo.
Al principio, me sentí un poco desconcertado, pero luego me
explicaron la causa: Turín tiene una población de cerca de dos
millones de habitantes, de los cuales menos de la cuarta parte son
turineses verdaderos; los demás, atraídos por la oferta industrial
de Turín (especialmente en las fábricas de la Fiat), llegan de
todas partes de Italia, principalmente del sur. Es decir, el grupo
estaba formado por italianos, pero de culturas totalmente
diferentes -Calabria, Milán, Ñapóles, Sicilia, etc.-, y está claro
que cada escultor estaba pensando en su familia, en su cultura.
El tema de la. familia es, por otra parte, una constante en la trayectoria
del Teatro del Oprimido, siendo tal vez el más discutido.
tn todas las sociedades existe familia. ¿Cuál? En cada una, se
""ata de una familia diferente, dependiendo de la cultura, clase,
país, régimen, edad del escultor, etc. Como ya he comentado
antes y aun arriesgándome a repetirme doy aquí algunos de los
muchos ejemplos que existen:
Una familia portuguesa (en la ciudad de Oporto, al norte del
país): hombre presidiendo la mesa, comiendo; una mujer de pie a
su lado, sirviéndole la comida; dos chicos y dos chicas, sentados a la
mesa, comiendo y mirando a la figura masculina central, que
ejerce todos los poderes.
Una familia portuguesa (en Lisboa, capital del país): la misma
imagen alrededor de la mesa, con la diferencia de que todos están
ahora mirando al mismo punto fijo, un mueble distante de la mesa
(el televisor). Las dos chicas se sientan ahora en el suelo. Han
cambiado muchas cosas y muchas se han conservado: la figura
masculina sigue siendo la figura central, el hombre conserva su
lugar, la mujer sigue sirviéndolo, pero esa figura ya no monopoliza
las atenciones generales, ni el poder de información, que ahora
pertenece a los medios de comunicación de
masas.
Una familia sueca: en 1977, durante un curso que realicé en
Estocolmo, como parte del Festival de Skeppsholm, los participantes
conformaron una imagen de la familia; dos años después,
en el Teatro Municipal de Norrkóping, otro grupo reprodujo
exactamente la misma imagen: una mesa en el centro, con dos o
tres personas a su alrededor, pero de espaldas a ella y de espaldas
unas a otras; al fondo, cerca de la puerta, una mujer de espaldas a
la mesa y a todos, mirando por la ventana, hacia fuera. Un grupo
de personas reunidas alrededor de la mesa, sin verse, sin mirarse,
todas calladas.
Una familia en Godrano (Sicilia): la mesa nuevamente, con
hombres, sólo hombres, jugando una partida de cartas; en una
silla distante, una mujer acaricia (agobiándola) a una joven de
unos veinte años, apretándola contra su pecho como si fuese un
recién nacido; otra mujer, más distante, sentada, cosiendo el
aiuar. No se necesitan mayores explicaciones para que podamos
comprender las relaciones patriarcales y machistas en esta sociedad.
Una familia estadounidense: me presentaron esta imagen en
Nueva York, Berkeley, Milwaukee, Illinois. De norte a sur, de este
a oeste, por todas partes y tantas veces que es casi un cliché: un
hombre sentado en una silla (hay una mesa, pero arrinconada en
la pared) y alrededor del personaje masculino, una mujer y varios
jóvenes, todas las cabezas casi juntas y todos mascando chicle...
Sólo estoy contando lo que he visto.
Una familia alemana: primero fue en Hamburgo en 1979. Un
hombre sentado, aparentemente al volante de un automóvil,
concentrado en la tarea de conducir. A su lado, una mujer, orgullosa
del coche, pero preocupada por los tres niños en el asiento
trasero, peleándose, dándose empujones y golpes. Ante esta imagen,
primero pensé que estaban exagerando: el hombre parecía
tan orgulloso de su coche que ni siquiera prestaba atención a su
familia. Hice un comentario y alguien respondió, con una risa de
aprobación de todo el grupo: «Aquí en Alemania las preocupaciones
masculinas, en orden decreciente, son: el coche, la mujer,
el perro... y finalmente los niños». Todos rieron, pero aun así no
estaba convencido hasta que unos meses más tarde, trabajando en
Berlín con un grupo completamente diferente, volví a ver
exactamente la misma imagen. Y, al comentarla, alguien corrigio:
«Sólo que la segunda preocupación no es la mujer, sino el
Perro...». Claro que no es así, pero también está claro que oí blen
lo que se dijo.
Una familia florentina: una fila camino de la iglesia. Las abue-as
guían a los abuelos, las mujeres a sus maridos, las madres a sus
302 303hijos..., una larga fila camino de la iglesia, con poca religiosidad en los
rostros. Todos coincidieron con la imagen, aclarando que faltaba un
elemento vital: un hombre meando en el muro...
¡libertad!
Una familia mexicana: en el centro, una imagen de la Virgen María,
con los brazos extendidos, con una mujer de cada lado, a sus pies,
rezando. De un lado, la figura de un hombre, borracho, golpeando a una
mujer que se defendía. Detrás de él, tres chicos hacían gestos semejantes
de agresión: en realidad, estaban cumpliendo con su iniciación en la
edad adulta; al lado de la mujer que intentaba defenderse, tres chicas
también aprendían a defenderse. Toda la escena se da bajo la mirada
complaciente de la Virgen María... México es un país muy religioso.
Una familia lésbica: es evidente que no siempre las imágenes son
universales. En Suecia, vi a dos mujeres cogidas de la mano
acompañadas de una niña. Algunas personas protestaron: «Eso no es una
familia». La actriz replicó: «Es mi familia...», y continuó tranquilamente
esculpiendo su imagen, que acentuaba en los menores detalles la dulzura
de la fisonomía. Era su familia y estaba feliz. No era una familia
típicamente sueca, pero eso no
importaba.
Una familia egipcia: un cuadro espléndido. Una mujer sentada con
los brazos levantados, como si estuviese sujetando un plato; un hombre
de pie, detrás de ella, comiendo del plato que ella sujetaba y, al mismo
tiempo, manteniendo distante a un grupo de chicos y chicas, sentados en
el suelo, uno detrás del otro, en una fila sólida (cada uno sentado entre
las piernas del que estaba detrás), con los brazos extendidos hacia el
plato prohibido, esperando las sobras.
Una familia argentina: conmovedora, triste, indignante-Muchas
personas sentadas en torno a una mesa; otras, la mayoría
de pie; una silla vacía y todos mirándola: añoranzas de su ocupante
ausente.
Viví exiliado en Argentina durante cinco años. Conozco decenas, tal
vez centenares de familias argentinas. No conozco una _ni siquiera
una!- que no tenga en su casa una silla vacía, una silla que había
pertenecido a alguien asesinado, sometido a tortura, por el régimen
militar; a algún desaparecido (según Amnistía Internacional, fueron
más de treinta mil), o a alguien que huyó o se exilió. Esa imagen de la
silla vacía fue hecha por un argentino, pero perfectamente podría haber
sido obra de un uruguayo o chileno, paraguayo o boliviano, de
cualquier país de este continente cubierto de sangre. Podría haber sido
hecha en nuestro país, principalmente alrededor de 1971, cuando me
detuvieron y cuando Brasil sufría el período más fascista de la
represión.
Una familia brasileña: una mesa patas arriba, con diez o doce
personas apiñándose en ella, como náufragos que se aferran a una tabla
de madera.
Dinamización (varias posibilidades) I
a
dinamización: hacer un
movimiento rítmico, contenido dentro de la imagen. Ejemplo: la imagen
estática de un hombre comiendo ofrece cierta cantidad de
informaciones: es una imagen que habla. No obstante, hay miles de
ritmos, miles de maneras de comer. En esta fase de la dinamización, la
imagen debe comer con un ritmo que nos dará más informaciones,
ampliando lo que ya estaba contenido en la imagen estática: ¿come rápidamente
o despacio?; ¿devora la comida o saborea cada bocado? ¿~
dinamización: la imagen, al mismo tiempo que ejecuta un m
ovimiento
rítmico, dice una frase que, en la visión del actor, Presenta al personaje
presentado. Seamos claros: quien habla s e
l personaje y no el actor. Así,
si un actor, de buen carácter,
304 305hace el papel de una persona mala, es ésta quien tiene la palabra no el
actor de buen carácter.
3
a
dinamización: la imagen hace su gesto rítmico, diciendo su frase, y
comienza también a hacer algo, algún movimiento relacionado con la
imagen estática; en otras palabras, si la imagen está comiendo, ¿qué
hará después? Si está andando, ¿hacia dónde va? Si está agrediendo a
alguien, ¿cuáles son las consecuencias?
3. Imagen de transición
La tercera técnica consiste en trabajar un modelo, produciendo
una discusión, sólo por medios visuales. Más que nunca, es vital
que se prohiban las palabras, pero no la discusión, que debe ser
lo más rica y profunda posible. : :
El modelo Se sigue el mismo camino del
ejercicio anterior para acercarse a un modelo que todo el grupo (o la
mayoría) acepte. El tema de ese modelo debe ser una opresión, de
cualquier tipo, sugerida por el propio grupo. Éste es el modelo real. Se
pide después al grupo que construya un modelo ideal en el que haya
sido eliminada y que todos, dentro de ese modelo ideal, lleguen a un
equilibrio aceptable; una situación que no sea opresiva para ninguno de
los personajes. Después se vuelve a la imagen real, la imagen de la
opresión, y comienza la dinamización. .,..,.
Dinamización El director debe dejar claro
que todos los participantes están autorizados a opinar sobre las formas
de paso de la imagen real (opresiva) a la ideal (no opresiva). Cada
participante actúa como un escultor y cambia todo lo que crea necesario
para transfor-
306
mar la realidad y eliminar la opresión. Por turno. Los otros deben decir
si consideran cada solución aportada realizable o mágica (¡es decir,
fantástica, imposible de realizarse!), pero sin utilizar palabras, dado que
la discusión debe hacerse sólo a través de las imágenes.
Una vez que cada uno haya mostrado sus imágenes de transi
ción (revelando sus pensamientos, sus esperanzas), se hace una
comprobación práctica de lo que se ha discutido. A una señal del
director, los personajes de la imagen comienzan a moverse.
Siempre que el director dé unas palmadas, cada personaje (cada
actor dentro de la imagen) tiene derecho a hacer un movimien
to, sólo uno, orientado a su liberación (si está interpretando a
uno de los oprimidos), o para romper la opresión (si está inter
pretando a uno de los opresores). Los movimientos deben
hacerse de acuerdo con los personajes y no con quien los inter
preta. Habiendo batido palmas varias veces, el director sugiere
que todos los personajes continúen sus movimientos en cámara
lenta, y a cada palmada (en un ritmo más lento) miran a su alre
dedor para poder situarse en relación con los demás. El movi
miento cesa cuando todas las posibilidades de liberación se
hayan estudiado visualmente; cuando la imagen se detiene, los
conflictos están resueltos... ..:.,;
4. Múltiple imagen de la opresión
La técnica anterior permite al grupo concentrarse muy directamente en
un único problema, una única forma de opresión, un u
nico caso
concreto. La sociedad se representa en bloque, en u
na sola imagen. El
macrocosmos se presenta en forma microcósmica.
^ste puede ser un modo muy efectivo de alcanzar más minutamente
y, a veces, más detalladamente el análisis de estemicrocosmos. Sin embargo, suele ocurrir que las posibles soluciones del
problema sólo puedan ser encontradas en el macrocosmos social, y no
en el microcosmos: en la multiplicidad en vez de en la unicidad. Ésta es
la función de la cuarta técnica de la imagen.
El modelo En este caso no es único, es
múltiple. Cualquiera que sea el tema, el objetivo no es mostrar una, sino
muchas imágenes que lo representen. En lugar de una imagen, el grupo
puede preparar simultáneamente cinco, siete o diez. Las imágenes no
deben repetirse; cuanto más variadas sean, mejor.
Dinamización *
Una vez establecido el modelo múltiple, la dinamización se hace en tres
etapas.
Primera: los escultores deben entrar en sus propias imágenes, con el
fin de darnos su perspectiva de la opresión. Deben sustituir a la persona
que los representa en la imagen, para que se advierta el punto de vista
del escultor. En el modelo, vemos la opresión tal como la siente el
escultor.
Segunda: a una señal del director, los participantes, en cámara lenta,
deben realizar la transición hacia la imagen ideal del escultor. Entonces,
exclusivamente mediante movimientos autónomos (nadie es guiado por
el escultor, cada persona actúa según su propia sensibilidad), se puede
comprobar el carácter mágico (en el sentido de imposible y no de
soñador...) o viable de la propuesta del escultor. Si la imagen ideal que
el escultor desea lograr, o la transición hacia este ideal, está en los
dominios de lo imposible, ese rasgo se revelará en lo ridículo de los
movimien' tos.
Xercera: la imagen vuelve al modelo original. Una vez más, a una
señal del director, las figuras se mueven, pero ahora no necesariamente
en dirección al ideal: cada figura debe actuar de acuerdo con el
personaje que interpreta. Ello hará posible determinar hasta qué punto
la propuesta del escultor era, en verdad, realizable.
Esa imagen múltiple de la opresión casi siempre aclara el pensamiento
del grupo. Es una de las técnicas más reveladoras.
En este momento, debo insistir en que las reglas del juego deben
fijarse, claras y sencillas, desde el principio. Si algo no se describe
como prohibido en la presentación de las reglas, no habrá entonces
prohibiciones. Si algunos participantes creen que determinada cosa ha
de prohibirse, se debe a las interdicciones que han interiorizado y no al
juego. En Hamburgo, por ejemplo, usé esta técnica. El tema elegido fue
la familia. Las imágenes que constituían el modelo eran casi todas
terribles: violencia, agresión física y psicológica. En el momento de la
dinamización, me di cuenta de que los participantes buscaban
soluciones para sus problemas dentro de cada imagen; se golpeaban, se
agredían, cada uno dentro de su grupo. Nadie intentó dejar el
microcosmos de su familia para buscar soluciones en el macrocosmos
social, en la multiplicidad de otras familias, otros grupos, otras
personas. Cuando todos los movimientos llegaron a su fin (con muchos
«muertos» y «heridos»), pregunté a los participantes por qué habían
permanecido dentro de sus grupos particulares, cuando, en este caso, la
libertad sólo podría encontrarse más a
'la de estos límites inmediatos.
Casi todos dieron la misma respuesta: «¡Pensábamos que estaba
prohibido dejar a nuestros gru-P°s
[sus familias]!». ¿Quién lo había
prohibido?
a
técnica de la múltiple imagen está abierta a todos, incluido
■ttundo exterior. Las personas son libres de unirse a otras imá-
308 309genes: este juego no se reduce al interior de nuestros pequeños mundos.
Es muy común que nosotros mismos nos sometamos a la opresión.
Estamos tan oprimidos que nos oprimimos incluso cuando la opresión
está ausente, o no existe. Llevamos dentro nuestra propia policía. Lo
opuesto a la experiencia de Hamburgo ocurrió en Montélimar, donde las
personas que interpretaban imágenes de niños escaparon por la
ventana...
Con esta técnica se producen también cosas reveladoras, inesperadas.
Me acuerdo de que en Bari, en la costa adriática de Italia, alguien
sugirió tratar el tema de la violencia sexual contra las mujeres (sólo en
1979 se produjeron más de veintiséis mil casos de violación en Italia,
sin contar los miles de casos no denunciados por las mujeres, por miedo
o vergüenza). Muchas imágenes evocaron este tipo de agresión. Me
acuerdo especialmente de la imagen de Angelina: tres hombres la
atacaban brutalmente. En la dinamización, pensamos que apartaría
violentamente a sus agresores. Pero, para nuestro asombro, Angelina se
limitó a modificar sus expresiones fisonómicas, dándoles ternura en
lugar de odio. Esencialmente, no obstante, la escena era la misma.
Cuando sus colegas la cuestionaron, Angelina respondió: «Para mí, el
elemento más terrible de la violación es la violencia física del acto y no
el sexo...». Vaya uno a saber...
En los casos en los que esta técnica se usa y el tema divide a los
participantes, como, por ejemplo, con respecto a la opresión del hombre
sobre la mujer, y viceversa, es más enriquecedor presentar las escenas
sucesivamente: primero, las mujeres muestran lo oprimidas que están;
después los hombres, sus múltiples imágenes de opresión, también
numerosas... •
Hay también un cuarto tipo de dinamización en casos como éste: los
hombres muestran imágenes de lo que consideran una
opresión ejercida sobre las mujeres, y las mujeres muestran imágenes
de lo que consideran opresión de ellas mismas sobre los hombres.
Padres e hijos frente a frente; profesores y alumnos, etc. Siempre que la
situación lo permite, ese tipo de dinamización del modelo ofrece nuevas
posibilidades de conocimiento ¿el tema y de los participantes.
5. Múltiple imagen déla feliádad ■ * ■ ■
Esta técnica, parecida a la anterior, revela, mejor que cualquier
otra, el lado oprimido/opresor de los participantes.
El modelo Se construye del mismo modo,
con diferentes voluntarios que esculpen imágenes de alegría que se
distribuyen por toda la sala, de modo que puedan verse como parte de
un todo y también como imágenes separadas. El director debe insistir
en que cada participante es libre de mostrar la imagen que desee. ¿Qué
es la felicidad? Sin duda, es la ausencia de opresión, excepto para los
masoquistas... El escultor no muestra sus opresiones, sino su felicidad,
real o ideal, verdadera o imaginaria. Esa imagen puede relacionarse con
el trabajo, el amor, la paz, o lo que el actor desee. El director debe
alentar a personas con visiones diferentes sobre la felicidad, que
permitan crear imágenes propias, evitando la repetición de las muy
conocidas.
Dinamización Lo ideal es que haya el
mismo número de imágenes en la sala ^e de personas fuera de la
escena; si son seis imágenes, seis per-s
°nas deben estar fuera. La
dinamización tiene la forma de un juego; el director conduce a los que
están fuera a través de la sala Para que puedan ver con atención a todos
los que están dentro
310 311de las imágenes y sus posiciones en relación con los demás. Cada uno
de ellos debe decidir mentalmente quién es el más feliz en la imagen.
El juego comienza cuando el director da la primera señal. Los que
están fuera deben acudir hacia las imágenes y ocupar el lugar de aquel
al que consideran el más feliz. Los que son sustituidos salen. Si, por
casualidad, dos personas eligen al mismo personaje, la primera que ha
llegado ocupa el lugar en la imagen y la segunda tiene que encontrar a
la segunda más feliz y sustituirla. De este modo, fuera siempre habrá el
mismo número de personas.
A la segunda señal, todos los que han sido sustituidos tienen derecho
a volver, libres para elegir a la más feliz, que puede ser el personaje que
ellos mismos han creado u otro. Esta vez, en lugar de sustituirla, cada
uno debe juntarse con la persona más feliz, en la misma posición. Si dos
o más personas han elegido la misma figura, todas deben adoptar la
misma posición. Ahora, todos los participantes estarán en escena.
A la tercera señal, los actores comienzan a moverse, con el objetivo
de situar sus cuerpos en una relación más feliz que aquella en la que
están. Tanto los que han esculpido las imágenes como los que han sido
modelados pueden moverse al mismo tiempo, intentando crear
relaciones de plena felicidad unos con otros.
Cuidado: en la tercera fase, todas las figuras se mueven al mismo
tiempo. Todos son sujetos, nadie es objeto. Eso hace que la imagen
global sea diferente a cada segundo: todo se mueve. Como en el mundo
real... Las múltiples imágenes de felicidad estarán en permanente
modificación. Si una persona ve a un grupo de figuras con el cual quiere
relacionarse, con el cual imagina que sería feliz, se dirige a este grupo o
a una figura deterrní"
nada; pero puede ocurrir que esas figuras también estén moviéndose en
dirección a otra con la cual desean relacionarse: cuando la primera
llega, tal vez no encuentre a los personajes que deseaba encontrar. A
cada momento, cada uno tiene que reconsiderar la estructura total de la
múltiple imagen en todos sus aspectos y reorientarse.
Para que esta elección pueda hacerse con mayor amplitud, el director
puede sugerir que las personas ejecuten de uno en uno los movimientos,
cada vez que se batan palmas, y que, a continuación, se realicen en
cámara lenta: antes de cada movimiento, el director bate palmas, a un
ritmo cada vez más lento, hasta que cesan completamente todos los
movimientos (lo que también se indica con una palmada); de vez en
cuando, y sin ningún movimiento corporal, los actores deben mover
sólo la cabeza, con el fin de poder observar mejor todo lo que ocurre en
la sala y decidirse en cuanto a los próximos movimientos.
Esta técnica es muy esclarecedora. Cada vez que se hace el ejercicio,
se producen ciertas constantes. Por ejemplo, raras son las imágenes que
muestran a una persona feliz en su trabajo. En general, la felicidad se
vincula con el ocio, el sexo, el deporte, la música, pocas veces con el
trabajo, especialmente manual. En algunos países (por ejemplo, los
nórdicos) es muy común ver una imagen solitaria: leyendo, tomando el
sol, etc.
Es inevitable que siempre haya alguien que objete: «Yo no puedo dar
mi imagen de felicidad porque la felicidad, para mí, no es algo aislado,
es la suma de muchos momentos, de muchas actividades...». Y es
verdad; pero también lo es que cuando a%uien es invitado a mostrar, a
esculpir su imagen de felicidad, muestra la imagen que siente con más
fuerza en el momento, en e
se lugar y en esas condiciones. También es
verdad que el juego ermina normalmente cuando todos los personajes
han encon-
312 313trado una ligazón ideal (dentro de los límites de las circunstancias)
con las otras personas. Algunas veces, sin embargo, una persona
encuentra alegría en la búsqueda: en el movimiento continuo
de una imagen a otra.
Puede ocurrir también que el escultor intente expresar su
propia felicidad, importándole poco la de los demás. Recuerdo
una vez en que un hombre hizo su imagen acostado, rodeado por
siete mujeres que lo cuidaban, acariciaban, cantaban y bailaban
para él... ¡Formidable! Cuando comenzó la dinamización, los
hombres acudieron como locos para entrar en esa imagen de
felicidad. Todos querían estar en la misma posición, todos querían
siete mujeres, pero no se preguntaron si las mujeres querían
lo mismo. Entonces, cuando comenzó la tercera parte de la dinamización,
cuando cada persona en cada imagen estaba libre para
actuar de manera autónoma, lo primero que hicieron las siete
mujeres fue darle una zurra al «pacha»... Éste quería una
felicidad que dependía de la infelicidad de los otros.
6. Imagen del grupo
Esta técnica puede usarse a cualquier hora en el proceso de trabajo.
Pero es especialmente efectiva cuando el grupo presenta un
problema. Con su ayuda, el problema surge más claramente y son
muchas las posibilidades de éxito en la búsqueda de una solución.
Aun cuando no exista problema alguno, esta técnica sirve
para que veamos cómo cada participante de un grupo ve al
grupo como un todo. * - :
El modelo Si hay tensiones, es muy
probable que el grupo no esté realmente dispuesto a construir un
modelo único, aceptable por todos
jos miembros. Puede ocurrir que la simple presentación de
modelos diferentes constituya una discusión visual de las diferencias
existentes en el grupo. La simple búsqueda de un modelo
puede contener, en sí misma, una reflexión acerca de los problemas
existentes y apuntar a posibles soluciones.
Si la construcción de un modelo simple es realizable, se hace
normalmente por etapas. Entonces, en una consulta continua al
grupo, el director añade o retira de la imagen elementos que el
grupo considere esenciales o superfluos, respectivamente.
Dinamización Una vez listo el modelo
que revela la opresión, la dinamización se da a través de las
siguientes etapas:
El director recuerda que todo el grupo es, necesariamente,
parte de la imagen. Los que están fuera de la imagen construida
son, aun así, parte de la imagen del grupo; si están sólo mirando,
son parte de la imagen total e interpretan el papel de los que están
solamente mirando. Una única imagen general, estructurada y
organizada, se ha formado dentro de la sala, de la cual todo el
mundo es participante. Pero esa imagen total tiene un núcleo: la
imagen que el grupo ha construido. Entonces el director pide que
los que están satisfechos, sin problemas dentro del núcleo de la
imagen, se queden donde están, en la misma posición; los que
están a disgusto, los que están infelices, insatisfechos, deben
abandonar el núcleo y unirse a los espectadores. El director
también sugiere que los que están mirando solamente a
l grupo y
se sienten incómodos o insatisfechos en su posición de
espectadores entren en el núcleo, si quieren. Pueden asimismo
abandonar la sala.
Después de esos movimientos, el director pide a los participantes
una vez más que, uno a uno, salgan de la imagen y des-
314 315pues vuelvan a ella, pero en esta ocasión colocándose como desean y no
de la forma que se les impuso. En esta etapa, objetivamente, todo el
mundo debe hacer la imagen que corresponde de manera exacta a la que
cada uno desea y es capaz de realizar, dentro de un conjunto de
personas-sujetos donde cada individuo tiene su propia personalidad, sus
propios deseos. La imagen final obtenida por este camino revelará la
existencia o la no existencia de la posibilidad de un funcionamiento
armónico de los participantes reales de un grupo.
En Dijon, fui solicitado por dos grupos que estaban en conflicto. Mi
posición era delicada: ¿cómo podría realizar mi trabajo sin exacerbar la
crisis ni aumentar la división ya existente? Los dos grupos pertenecían a
organizaciones políticas diferentes -ambas de izquierda, pero con
distinto enfoque-, y el objetivo de nuestro trabajo no era formar un grupo
permanente, sino sólo hacer un taller de cinco días, mostrando el
funcionamiento de algunas técnicas que podrían ser útiles más tarde en
el trabajo político y social que ambos grupos realizaban. Sólo eso.
Hicimos la imagen del grupo que, en líneas generales, fue aceptada:
todos estaban de acuerdo en que existía un profundo desacuerdo. En el
centro, una figura de hombre intentaba encauzar, dinamizar, estimular a
los demás; algunas personas prestaban mucha atención, otras menos y
otras ninguna. Algunos se volvían unos contra otros, con miradas
amenazadoras. En definitiva, la figura central, a pesar de todos sus
esfuerzos, no podía eliminar mágicamente esos conflictos latentes, cuyas
causas exactas
desconocía.
Una vez compuesta la imagen, comencé la dinamización. En un
primer momento, algunas personas abandonaron la imagen central y se
pusieron fuera (aun no existiendo lo «de fuera»). mirando. En la
segunda etapa, tuvieron que elegir: o dejarían la
sala todos juntos, es decir, abandonarían el taller a la mitad, o
permanecerían, integrándose como fuese posible. Si decidían quedarse,
era evidente que no podrían mantener por mucho tiempo la posición
marginal que habían adoptado. Visual y estéticamente, entendieron que
nadie podría quedarse fuera; que aun los que no formaban parte del
núcleo central de la imagen estaban tan implicados como los que
integraban ese núcleo: todos estaban en la imagen mayor, la sala.
Lentamente, los que se habían retirado volvieron, adoptaron otras
posiciones dentro del núcleo de la imagen y se fueron acercando
gradualmente a la figura central y eliminando las miradas agresivas de
unos y otros. Al poco rato, habían establecido una relación más fuerte
con la figura central. Nadie salió de la sala. Esperé un poco y entonces
pedí al joven que representaba a la persona encargada de dar estímulo -
¡yo, evidentemente!- que se reuniese con los otros. Asumí su lugar y,
sin hacer ningún comentario verbal sobre lo que había ocurrido -¡el
discurso visual había sido suficientemente claro!-, anuncié: «Séptima
técnica: el gesto ritual».
Lo que nos lleva a la próxima técnica. » ¡



7. El gesto ritual
Cuando dos soldados se encuentran, ambos se miran y se cuadran.
Mirándose mutuamente, cada soldado ve a un soldado y, de manera
mecánica, sin pensarlo, hace el gesto ritual del saludo militar. Nosotros,
que no somos soldados, nos miramos y nos vertios cuando nos
encontramos, aunque sin cuadrarnos: nuestras respuestas, en cambio,
están también ritualizadas según nUestro grado de amistad, de
conocimiento, de intenciones. Mediante la repetición del mismo
estímulo, los soldados responden mecánicamente. No vacilan, no tienen
dudas, no intentan
316 317imaginar nuevas formas de saludarse; un gesto genera otro gesto
semejante como respuesta.
Cuando los turistas entran en una iglesia, hablan en voz más baja
(excepto los estadounidenses). Cuando el profesor entra en el aula,
aunque no diga nada, aunque esté pensando en otra cosa, los alumnos se
preparan para tomar apuntes. El gesto ritual del profesor entrando en la
sala, siempre de la misma forma (haciendo creer que sus intenciones son
siempre las mismas), provoca infaliblemente las mismas reacciones.
Toda sociedad tiene sus rituales y, en consecuencia, sus gestos
rituales y signos. Esta técnica -el gesto ritual- intenta descubrirlos. Es
importante descubrir los rituales de cada sociedad, porque son las
expresiones visuales de las opresiones, encontradas en el seno de cada
sociedad. Siempre, sin excepción, una opresión producirá señales
visibles, se traducirá en formas y movimientos, dejará huellas. De esta
manera, es posible descubrir y discutir opresiones sociales en el
discurso hablado, así como a través de las técnicas de la imagen.
Del mismo modo que soldados, turistas y alumnos responden
mecánicamente a los estímulos que ya conocen, también nosotros lo
hacemos, sean cuales fueren nuestras profesiones o clases sociales. Esto
nos lleva a la premisa de que todas las profesiones, todas las clases
sociales tienen rituales propios. Nos corresponde a nosotros descubrir,
revelar y estudiar los nuestros.
Código social, ritual y rito En todas las
sociedades, los que tienen el poder establecen normas de conducta que
deben ser aceptadas por todos. Además de esas imposiciones del poder,
otras normas son determinadas por el hábito. Nadie puede inventar,
indefinidamente, formas de conducta que sean originales en relación
con la norma, lo aceptable,
lo previsible. Todas las sociedades poseen sistemas estratificados
que organizan todas las relaciones entre padres e hijos, hombres y
mujeres, vecinos, compañeros de trabajo, la manera de sentarse al sol o
de coger el metro para ir a trabajar. No es posible que gastemos nuestras
energías en sentir recelo con respecto a lo que harán los demás o
siempre inventando qué hacer en situaciones que ya conocemos muy
bien.
En una situación familiar, respondemos con una acción familiar y
damos las respuestas ya esperadas. Por ejemplo, cuando un cliente entra
en un restaurante, el camarero espera que se siente en una silla ante una
mesa. Si va acompañado por una mujer, es posible que la ayude a
sentarse. ¿Por qué? Eso no es absolutamente necesario. Muy bien puede
preferir sentarse encima de la mesa con los pies en la silla, y no veo
ninguna razón especial para que tenga que ayudar a su compañera a
sentarse y no al contrario, ella a él. Sin embargo..., existe un código
social que impide a una pareja sentarse en el suelo y compartir una
merienda en el restaurante (a no ser, claro, en un restaurante japonés;
¡en este caso, la obligación ritual puede ser sentarse en el suelo!).
El código social dicta las normas de conducta. Tengo un amigo al
que le gusta invertir el código social... Lo hace por diversión,
pasatiempo, pero ¡cuánto alarma e inquieta esa conducta! No obstante,
todo lo que hace es invertir el orden que dicta el código social, sin
alterarlo necesariamente en su esencia.
¿Qué hace? Va a un restaurante, se sienta a la mesa, estudia el menú
detenidamente, hace al camarero algunas preguntas con respecto a cada
plato y finalmente se decide: «Quiero un café».
El camarero protesta, dice que eso no es posible, que es la hora de
comer y que nadie puede sentarse a la mesa y pedir café, que su función
es servir la comida, que si quiere un café se vaya a un bar, etc. Mi
amigo dice que tenía la intención de comer, pero
318 319que prefería comenzar con un café. Lo que suele ocurrir es que el
camarero consulta al gerente, los otros clientes especulan sobre la
salud mental de mi amigo y, finalmente, para evitar complicaciones,
el camarero le sirve el café, deseando que mi amigo
se vaya enseguida. Pero cuando termina el café, pregunta al
camarero qué hay de postre...
Una sorpresa tras otra... ¡él come... de atrás hacia delante! Y, por
si eso fuera poco, acaba con el aperitivo.
Eso es todo lo que hace: invertir el orden establecido, que es
suficiente para desorientar todo el funcionamiento del restaurante,
hasta el punto de que el chef'salga de la cocina para ver el
fenómeno. En verdad, mi amigo no está cambiando nada en el
código social, lo único que hace es invertirlo.
Tengo otro amigo brasileño que, también por diversión, se
complace en extrapolar los códigos sociales. Por ejemplo, exis
ten muchas formas de comercio que permiten el pago a plazos.
Entonces, intenta aplicar el mismo principio a otras «mercan
cías». Va al cine y propone pagar la entrada en pequeñas men
sualidades. Cuando le responden con un rechazo enérgico,
sugiere una nueva variación: pagará el 60% del precio de una
entrada, verá sólo la mitad de la película (50%) y saldrá del cine:
cuando tenga el resto del dinero, volverá a pagar el 40% que
falta y a ver la otra mitad de la película... Intenta demostrar los
atractivos de su oferta: el exhibidor siempre estaría en ventaja
(¡60% del precio de la entrada por 50% de la película!). Hasta
hoy, mi amigo no ha logrado convencer al dueño de ningún cine
para que acepte su oferta, pero sí ha conseguido que algunos lo
dejen entrar gratis con tal de acabar con semejante argumen
tación. *
Si, por un lado, el código social es absolutamente necesario e
indispensable (una sociedad sin forma alguna de código social
es impensable), no deja de llevar implícito cierto grado de autoritarismo.
Cuando un código social no responde a las necesidades y
deseos de las personas a quienes estructura, si esas personas se
ven forzadas a hacer cosas que van en contra de sus deseos o a
abstenerse de hacer cosas que desean hacer, podemos decir que
ese código se ha transformado en un ritual. Un ritual es, por tanto,
un código coercitivo que aprisiona, autoritario, inútil o, en la peor
de las hipótesis, necesario como vehículo de alguna forma de
opresión.
Como ejemplo que ilustre la diferencia entre los dos términos,
vamos a citar a un actor, apasionado por el papel de Hamlet, que
lo interpreta todas las noches con la mayor entrega posible, con
inmenso placer y alegría. Cada día repite las mismas palabras,
cada día hace los mismos movimientos; como si obedeciese
alegremente al código teatral, al cual obedecen también los
demás actores, y el espectáculo se hace una, dos, tal vez trescientas
veces. Después de trescientas veces, nuestro actor está cansado.
Va al teatro todas las noches, pero no refleja el mismo interés.
Cada noche repite las mismas palabras, ejecuta los mismos
movimientos, pero está carente de vida, vacío de pasión, pensando
en su carrera, en nuevos papeles. Nuestro actor se ha mecanizado
y, para él, el espectáculo se ha transformado en un verdadero
ritual, repetido melancólicamente noche tras noche.
Eso es lo que ocurre en nuestra vida. ¿Cuántas cosas hacemos
en obediencia a un ritual? ¿Cuántas cosas hacemos que un día
fueron placenteras y hoy se vuelven monótonas? ¿Cuántas cosas
hacemos o dejamos de hacer simplemente porque no tenemos el
valor de romper con el ritual establecido?
Hablamos de código social y de ritual. ¿Y el rito? ¿Qué significa
para nosotros la palabra rito? Un rito se produce cuando todo
320 321el código social, en conjunto con el ritual, arrastra a las personas
a un único grupo y se organiza como acontecimiento. El rito preorganiza
la naturaleza del acontecimiento público y, en consecuencia,
crea el abismo entre actores y espectadores: existen los
que actúan y los que observan. Un rito puede ser, por ejemplo una
misa, la inauguración de un banco, un desfile militar...
acontecimientos rituales que se vuelven espectáculos.
Para nosotros, es importante separar estos conceptos que, en
nuestra opinión, corresponden a momentos precisos y a formas
particulares de interrelación social.
El modelo El director pide a alguien
que vaya al centro y realice, en silencio, una acción detallada que
pertenezca a una actividad más o menos cotidiana; cuando
alguien reconoce esa actividad, dice «¡Alto!» y la escena se
inmoviliza en un gesto ritual. El gesto ritual es el momento
culminante de una acción que pertenezca a una estructura social
ritualizada. El resto del grupo observa el gesto. La primera
persona que descubre a qué ritual se refiere el gesto va hasta el
centro a completar ese gesto con otro, igualmente ritualizado. Una
segunda persona, una tercera y todos los que hayan llegado a
descubrir el significado de la acción y del gesto inicial irán hasta
el centro y, juntos, formarán una gran imagen estática del ritual
sugerido por el primer gesto que ha quedado suspendido.
Está claro que los participantes sólo podrán entender y completar
los gestos rituales relativos a una sociedad particular, a una
cultura o a un momento histórico. Algunas veces, ciertos gestos
son incomprensibles, excepto para sus víctimas. Un ejemplo:
haciendo estos ejercicios en París, veo con frecuencia a un árabe,
un negro, a cualquier persona fuera de la norma, haciendo el
ffeSto de un policía que se cuadra al mismo tiempo que extiende la
mano. Árabes y negros comprenden rápidamente y completan la
acción: se trata de un policía pidiendo la documentación en el
metro o en la calle, lo que generalmente sólo ocurre con árabes,
negros y personas diferentes. En verdad, cualquier persona ve ese
mismo gesto (cuadrarse y extender la mano) todos los días. Pero
sólo impresiona a aquellos contra quienes se dirige, aquellos para
quienes ese gesto es una opresión.
El mismo gesto, hecho en ciudades donde la persecución a las
personas diferentes no sea tan acentuada, no producirá ninguna
reacción en los participantes, que no sabrán cómo completarlo
por no ser capaces de comprenderlo.
Ejemplo: el gesto ritual de un cliente en el restaurante. Mira el
menú y llama al camarero. La persona que entre en la imagen y
se siente al lado de él por haber comprendido el gesto ritual
revelará sus propios pensamientos; si es mujer, ¿cómo se comportará?
¿Como novia o compañera? ¿El camarero es servil o
mantiene su dignidad, sin humillarse? ¿Quiénes son los clientes
sentados al lado de ellos? ¿Cómo comen? ¿Cómo revelan sus
expresiones los temas sobre los que conversan? ¿Están solos o en
grupo? ¿Son todos iguales o hay diferencias de clases entre ellos?
Otro gesto ritual que se ve con frecuencia en Europa por esta
técnica es el de la mujer, con impaciencia o exasperación, contando
cuántas pildoras faltan y tomando la del día antes de acostarse.
La acción complementaria es también reveladora. Cuando
el hombre se acuesta en la cama, ¿qué revela? ¿Está angustiado o
cansado? ¿Lee un periódico o se quita la ropa? ¿Está ansioso o se
da la vuelta hacia el otro lado y duerme? ¿Ronca, sonríe? ¿Se
Preocupa? El estado actual de las relaciones entre parejas salta a
la vista con la técnica del gesto ritual.
322 323Dinamización La dinamización es la misma
de la segunda técnica: ritmo, palabras y movimientos.
A una señal del director, todos los participantes de la imagen
compleja, creada a partir del gesto ritual, deben hacer, como punto de
partida, un movimiento rítmico sugerido por la posición en la que se
encuentran en la imagen. El ritmo añade informaciones sobre la imagen.
A una segunda señal, los participantes, al unísono, dicen una frase y
la repiten muchas veces. Entonces el director interrumpe el ejercicio y
pide a cada participante que repita su frase, que debe relacionarse con el
personaje que representan y no con las personas que los interpretan.
Frecuentemente, en esta fase alguien advierte que el gesto ritual del
inicio ha sido mal interpretado. En ese caso, los actores están diciendo
frases que no tienen ninguna relación con la imagen compleja. Aun así,
la imagen puede ser reveladora: ¿por qué la equivocación? ¿Qué
ambigüedad había en el gesto ritual que causó esa equivocación?
El error artístico es completamente diferente del error científico; en
un cálculo matemático, un error invalida el resultado; en arte, puede
afianzarlo. Todos los resultados, intencionales o no, deben analizarse y
extraer de ellos enseñanzas.
Tercera señal. Cada participante inicia un movimiento, prolongando
el movimiento implícito en el modelo. En otras palabras, cada
participante actúa como si la imagen estática (modelo) fuese un
fotograma de una película que entra en movimiento. Ese es el momento
en que el gesto ritual se transforma en ritual: movimientos, acciones,
palabras, gestos, etc., mecanizados, predeterminados. Un ritual es un
sistema de acciones y reacciones previstas, predeterminadas.
8. El ritual
Ésta es una técnica sencilla, eficaz y reveladora. La construcción
del modelo es también, al mismo tiempo, su dinamización.
Ocurrió en Suecia, en Norrkóping, durante la discusión sobre qué
tema elegir. Una joven sugirió la opresión de las mujeres. La mayoría de
las personas estuvo de acuerdo con la idea, pero una mujer respondió
con vehemencia: «¿Por qué hablar de la opresión de las mujeres, cuando
eso no existe aquí en Suecia? ¿Sólo porque está de moda? Si el Teatro
del Oprimido es el teatro de la primera persona del plural, si estamos
supuestamente hablando de nosotros mismos, ¡en este caso no estamos
haciendo Teatro del Oprimido, porque hablamos sobre opresiones que
no nos conciernen! Es verdad que en muchos países las mujeres son
oprimidas, como en África, en Sudán, donde aún se practica la
infibulación; es verdad que las mujeres aún son oprimidas en naciones
industrialmente desarrolladas, como en Francia... Pero aquí en Suecia
estamos en igualdad con los hombres, tenemos los mismos derechos,
exactamente los mismos».
Fue tan vehemente que estuvo a punto de convencerme. Yme sentí
casi feliz: ¡ ¡ ¡por primera vez en mis andanzas por el mundo habría
encontrado un país donde las mujeres no eran oprimidas!!! ¡¡¡Bravo!!!
Para asegurarme, pregunté: «Si no son oprimidas, ¿entonces en Suecia
las mujeres reciben los mismos salarios que los hombres por hacer el
mismo tipo de trabajo, durante el mismo tiempo?», e hice un gesto
juntando los dedos de las dos manos.
Ella vaciló; influida por mis dedos, hizo lo mismo con sus manos,
juntando las dos a la misma altura. «Bien..., no es exactamente así... A
ver: en Francia, las mujeres ganan menos que los hombres por el mismo
tipo de trabajo», y bajó una de sus manos, mostrando la diferencia de
salarios de forma visual. Después,
324 325juntó de nuevo las dos manos a la misma altura y continuó: «Aquí en
Suecia es diferente, aquí los hombres ganan un poco más que
nosotras...». Levantó entonces la mano que correspondía al salario de
los hombres...
La mujer, honestamente, no se daba cuenta de que, desde el punto de
vista financiero, era lo mismo, y que de nada valía su sutileza léxica.
Honestamente, no veía su opresión. Así que usé la técnica de la
construcción del ritual.
Pedí seis voluntarios, tres hombres y tres mujeres. Les encargué que
construyesen el modelo de un apartamento que fuese más o menos
normal: uno en el que pudiese vivir cualquiera de ellos, un apartamento
como cualquier otro: con salón, cocina, televisor, dormitorio, camas,
muebles, cuarto de baño, etc., que debían organizar como quisiesen,
como un apartamento típico de su país.
A continuación, les pedí que saliesen, excepto la primera mujer. Le
dije que me mostrase rápidamente todos los movimientos y gestos que
haría-¡o que hacía!-, ritualmente, desde la hora que llegaba a casa hasta
que se iba a dormir. Los gestos y los movimientos tenían que hacerse
como demostración no realista; es decir, los actores deberían mostrar
que comían, por ejemplo, con un gesto rápido de comer, y entonces
deberían pasar a la próxima acción sin entrar en detalles. Toda la
escena, desde la llegada a casa hasta la hora de dormir, duró tres o
cuatro minutos; en menos tiempo, las acciones mostradas no serían
suficientemente reveladoras.
La primera mujer hizo la siguiente secuencia:
1 Entró con las bolsas de la compra del supermercado;
2 se dirigió a la cocina y guardó la comida*,
3 preparó la comida; 4pusolamesa; • • .;
5 comió en compañía de personas imaginarias (marido, hijos,
etc.);
6 recogió la mesa y volvió a la cocina a lavar los platos;
7 atendió al perro y al gato; ^,
8 regó las plantas;
9 se fue a dormir.
Las mujeres segunda y tercera introdujeron pequeños cambios.
Repitieron las acciones relacionadas con las compras, la nevera, la
preparación de la comida, la mesa, el lavado de los platos; algunas
veces, invirtieron el orden del perro y el gato, o se ocuparon de los
niños; incluyeron una o dos llamadas telefónicas a las amigas; nada
más.
Ése fue el ritual de las mujeres. Las tres muy parecidas. Entonces, les
tocó el turno a los hombres. El primero mostró la siguiente secuencia:
1 Llegó con el periódico en la mano;
2 se quitó los zapatos y los dejó en la puerta;
3 fue a la cocina a servirse un vaso de whisky (tos ©tíos dos variaron
un poco: cerveza o bocadillo...);
4 se sentó frente al televisor;
5 se sentó a la mesa y comió la comida que, mágicamente, lo estaba
esperando;
6 echó una cabezada;
7 se levantó, fue al cuarto de baño, después a la habitación y durmió
como un tronco.
Ése fue el ritual de los hombres. Los tres muy parecidos.
La mujer que dijo que la opresión de su sexo no existía siguió
mirando... ¡sin ver nada!
-¿Y? ¿Hay opresión o no?-pregunté. -¿Por qué? -respondió. Como de
verdad no lo veía, hice una segunda dinamización.
326 327Pedí a los seis participantes que volviesen al apartamento y repitiesen
los movimientos anteriores, pero esta vez todos al mismo tiempo y de
forma más acelerada, en medio minuto, a gran velocidad, como si
estuviesen en una de esas películas mudas donde todo el mundo parece
estar corriendo.
Los seis entraron, corrieron, repitieron las mismas acciones. Las tres
mujeres se dirigieron a la cocina, los tres hombres a ver televisión; las
tres pusieron la mesa; los tres comieron y elogiaron la comida; las tres
lavaron los platos, los tres bostezaron y se fueron a acostar. Las tres
mujeres siguieron atendiendo a los perros, gatos y niños, mientras los
hombres roncaban en su cama...
Sólo entonces la mujer comenzó a ver lo que había mirado sin
comprender nada.
El ritual es una de las formas de acercarse al Teatro Foro, es decir, a
la presentación teatral del modelo de Teatro Foro, de acercarse a la mise
en scéne, a la mise en place.
El ritual es una de las formas, entre otras, que crea las condiciones
teatrales para que el Teatro Foro sea, ante todo, teatro y no solamente
foro. Frecuentemente, el ritual contiene elementos que reproducen la
opresión, que la corporizan, que son su concreción, y, casi siempre, la
liberación de la opresión pasa necesariamente por la ruptura de ese
ritual.
Una joven de veinticinco años tenía un padre que era un rico
industrial danés y quería mandarla fuera de París, donde él trabajaba,
manteniéndola en una provincia de su país durante dos o tres años
porque estaba embarazada. Él era creyente y contrario al aborto, y
también contrario a las madres solteras (sí, estas cosas aún hoy siguen
ocurriendo, incluso«en París). La escena improvisada transcurría en el
despacho del padre millonario; él, sentado tras su gran mesa de dos
metros, llena de teléfonos,
libros y papeles, con la «cliente» (en este caso, su hija) sentada a dos
metros de distancia, en una silla aislada y sin apoyo.
En la improvisación, fue inevitable mostrar el ritual de recibir bien al
cliente: la joven entra, es recibida por la secretaria de su padre, y
entonces, sentada sola en la silla distante, desarmada ante la formalidad
y el agobio de libros y teléfonos, se ve obligada a oír largas críticas.
Peor: obligada a aceptar el exilio. Porque a su padre le daba vergüenza
que ella tuviese a su nieto sin las bendiciones convenientes.
Hicimos un foro sobre la escena, y todas las espect-actrices que
entraban para sustituir a la protagonista acababan sintiéndose forzadas a
ceder: frente a ese padre era imposible intentar nada, y todas se rendían.
Hasta que, finalmente, una espect-actriz entró y se negó a sentarse en la
silla distante y solitaria; avanzó por la sala y se sentó en la mesa de su
padre... ¡el ritual estaba roto! En la relación silla/mesa estaba la terrible
opresión paterna. En la relación una-joven-que-se-sentó-en-la-mesa-delpadre
frente a un-padre-desconcertado-ante-una-situación-inusitada,
sentado detrás de la mesa, las ideas medievales del padre no podían
afectar a la hija; estaba obligado a mirar hacia arriba para hablar con
ella, y su autoridad paterna no podía mantenerse en esa posición
ridicula...
Me acuerdo de una película de Chaplin (Elgran dictador), en la que
el personaje Hitler, al recibir a Mussolini, hace que éste se siente en una
silla más baja que la suya. YMussolini está obligado a mirar hacia arriba
siempre que quiere hablar con el otro. Relaciones visuales, relaciones de
imagen son también relaciones de poder.
En la presentación de un modelo de Teatro Foro, el ritual realiza una
función de enorme importancia. Pero también sirve c
omo análisis de una
situación dada. Lo más importante es bus-
328 329car siempre el ritual que revela la opresión o que la corporiza; el ritual
de llegada al trabajo, el ritual de un joven y una joven en un bar, o
llegando al apartamento de uno de ellos, el ritual del cumpleaños de la
madre, el ritual de la visita del inspector de policía, el ritual del hijo que
pide dinero a su padre, el ritual del penitente pidiendo perdón en el
confesionario, etc.
9. Rituales y máscaras
Los rituales determinan las máscaras: ¡el hábito hace al monje, pues sí!
Personas que realizan las mismas tareas adoptan la máscara impuesta
por esas tareas; las que proceden siempre de la misma manera frente a
un mismo hecho adoptan la máscara determinada por ese procedimiento,
Así como el comerciante, el trabajador, el estudiante, el actor o quien
sea, todos los especialistas acaban adoptando la máscara de su
especialidad.
Y nosotros que miramos, casi siempre estamos mirando sin ver. Todo
nos parece natural, porque estamos acostumbrados a mirar las mismas
cosas del mismo modo. Sin embargo, basta cambiar las máscaras dentro
de un ritual para que su monstruosidad aparezca.
En esta técnica, descrita con más detalles en «Juegos de máscara y
rituales», el mismo ritual se mantiene, pero el chico y la chica
intercambian las máscaras; el fiel la intercambia con el confesor, el
padre con su hijo, el profesor con su alumno, el obrero con su jefe, etc.
De la misma forma, se puede mantener el ritual y cambiar la
motivación -en el ritual de cumpleaños de la madre, pueden introducirse
motivaciones relativas a su próximo testamento; los personajes siguen
ejecutando, físicamente, las acciones de ese ritual, pero sus
pensamientos y diálogos se referirán a esta última motivación-, o
analizar las máscaras multiplicándose los rituales
de los que el personaje participa en su vida -quien es padre también es
hijo, trabajador, marido, compañero, etc.-, y al estudiarse todas sus
relaciones con otros personajes, se comprenderá mejor al personaje en
cada una de ellas.
Resumiendo, la idea es desmontar máscaras sociales y rituales.
Durante este proceso, pueden revelarse más explícitamente todas las
relaciones de opresión sufridas y provocadas, puede estudiarse el
carácter del oprimido/opresor, la figura que más aparece dentro de un
contexto social.
10. Imagen cinética
Aún hoy, en 1998, estoy trabajando en esta técnica, que hasta el
presente no está totalmente desarrollada. Básicamente, podemos decir
que la Imagen Ritual es la reproducción más o menos minuciosa de
acciones de la realidad cotidiana, mientras que la Imagen Cinética, al
contrario, es el dibujo de esos movimientos, purificados, simplificados y
magnificados en lo que tienen de esencial: la imagen de la esencia y no
de la apariencia. La Imagen Ritual es la imagen del cuerpo en
movimiento, es el movimiento de la imagen; la Imagen Cinética, al
contrario, es la imagen del movimiento. La Imagen Cinética es la
imagen del significado, mientras que la Imagen Ritual es la del
significante. En este sentido, se asemeja al impresionismo, que introdujo
la imagen del movimiento de la cosa, en vez de la imagen de la cosa en
movimiento. En el impresionismo, se pintaba el viento, y no las hojas al
viento; las estaciones del año, y no la catedral de Ruán: Monet pintó
cuatro veces la misma catedral en cuatro estaciones del año: mirando las
cuatro, pueden verse las estaciones, además de la catedral.
En cierta ocasión un periódico publicó, en la misma página, dos fotos
de una carrera de Fórmula I. En la primera, se veían
330 331enteros tanto los coches de Ayrton Senna y Alain Prost como a sus dos
pilotos. En la segunda, se veían la mitad trasera de uno y la delantera del
otro: podíamos ver la carrera.
La madre de Helen tuvo cuatro hijos y fue fotografiada durante sus
cuatro embarazos. Viendo una foto, se ve a la madre de Helen; viendo
las cuatro, se ve el embarazo.
Juan Pablo I murió y algún tiempo después murió Juan XXIII. Viendo
cada foto por separado, se puede ver al Papa respectivo: las dos juntas
muestran la muerte papal.
Variante (Hamkt) En mi trabajo con los
actores de la Royal Shakespeare Company, hicimos algunas
experiencias. En la escena del primer encuentro entre Hamlet, Claudio y
toda la familia, hicimos la Imagen Cinética de la toma del poder
alrededor del trono; en el encuentro de Hamlet con Ofelia, la imagen del
amor, que va y viene, de la piedad y el miedo.
Nuevas técnicas de Teatro Imagen
Últimamente hemos trabajado sobre ciertas novedades técnicas del
Teatro Imagen, especialmente a través de la experiencia de un taller de
larga duración llamado «El madero en la cabeza» -«madero», tal como
se ha usado en el argot callejero, en el sentido de policía. (Nota: en París,
durante los años 1981 y 1982, dirigí, junto con Cecilia Thumim, un taller
que tenía exactamente ese nombre, «Le flic dans la tete», y que se
concentraba en el análisis de opresiones internalizadas: de'ahí surgieron
muchas técnicas introspectivas del Teatro del Oprimido, reunidas después
en el Arco iris del deseo.)
Partimos del principio de que las opresiones sufridas por los
ciudadanos en las sociedades autoritarias, como las que conocemos y en
las que vivimos, producen daños más profundos que las reconocibles a
simple vista. El autoritarismo penetra incluso en las capas inconscientes
del individuo. El madero sale de la comisaría -¡comisaría moral e
ideológica!- y penetra en la cabeza de cada uno de nosotros.
No es nada asombroso que en ciertas sociedades represivas y
opresivas no se vean en las calles batallones de policías y soldados
armados, como en Chile, Argentina, El Salvador, Guatemala, etc.: no
son necesarios, los llevamos en nosotros mismos, batallones de
maderos, que cargamos en nuestras cabezas.
Las técnicas introspectivas se utilizan, sobre todo, para ayudarnos a
comprender la verdadera naturaleza de nuestros policías psicológicos...
Nosotros, sin embargo, somos artistas de teatro, no somos
psicoterapeutas. De cualquier modo, el Teatro del Oprimido es un
lenguaje y, como tal, a través de él podemos hablar de todos los temas
que se refieren a la vida social humana. El Teatro del Oprimido invade
los terrenos de la política y la pedagogía, y también el de la psicoterapia.
Nuestro método puede explicarse de la siguiente manera: alguien nos
cuenta una experiencia personal en la cual haya sido oprimido: ése es su
caso particular. En vez de profundizar la singularidad de ese caso
particular intentamos, a través de la participación de todo el grupo, ir de
lo particular a lo general, es decir, a la universalidad de los casos
particulares agrupados en la misma categoría. Después de que alguien
nos ha contado teatral-mente su caso particular, es el grupo el que pasa a
ser el protagonista de la sesión, y no sólo el individuo que la ha iniciado.
Si somos capaces de percibir en nosotros mismos características
opresivas existentes en el caso particular que se nos ha conta-
332 333do, seremos capaces de percibir al madero en nuestras cabezas, con la
esperanza de llegar a entender cuál ha sido su camino de entrada, cuál la
comisaría de donde ha salido, cuál su cuartel, cómo destruirlo y cómo
evitarlo en el futuro.
Como todas las otras técnicas del Teatro del Oprimido, ésta tiene dos
objetivos principales: ayudarnos a conocer mejor una situación dada y a
ensayar las acciones que pueden sernos útiles para romper la opresión
que ella nos revela.
Conocer y transformar: ése es nuestro objetivo. Para transformar,
hace falta conocer, y el acto de conocer, en sí mismo, ya es una
transformación. Una transformación preliminar que nos da los medios
de realizar la otra. Primero ensayamos un acto de liberación, para
después extrapolarlo en la vida real: el Teatro del Oprimido, en todas
sus formas, es el lugar donde se ensayan transformaciones: ese ensayo
ya es una transformación.
En este libro presento, de forma muy esquemática, algunas de esas
nuevas técnicas, que desarrollé posteriormente, con más detalle y mayor
profundidad, en el Arco iris del deseo. No sólo son útiles para el análisis
de los participantes, pueden usarse también para la mise en scéne de un
modelo o de una pieza más «normal» del teatro «normal», además de
servir para la creación de personajes, como en la experiencia que hice
con los actores de la Royal Shakespeare Company, en julio de 1997.
Las técnicas del madero en la cabeza
1. Disociación: pensamiento, diálogo, acción ' "
Alguien forma una imagen de su opresiórl. Esa imagen puede ser
realista, simbólica, surrealista, no importa: lo importante es que, para su
autor, la imagen hable, que él se sensibilice con
ella, que se emocione. El escultor-protagonista puede utilizar los
cuerpos de otros participantes, cuantos quiera. Puede igualmente utilizar
objetos, sillas, mesas, un pañuelo, un trapo, lápiz, papel, en fin, todo lo
que tenga al alcance de la mano.
Dinamización Durante cinco minutos, lo
que es bastante tiempo, todas las personas que están en la imagen deben
repetir en voz baja, sin parar, su monólogo interior. Todo lo que les
venga a la cabeza, como personajes y no como individuos: es decir, todo
lo que ese cuerpo, en esa posición, podría pensar, lo piensa en voz alta.
¡El cuerpo piensa! Puede haber contradicción entre el individuo que
interpreta la imagen y la imagen que interpreta: ¡el actor puede no estar
de acuerdo con el personaje! Aun así, es necesario que piense en voz
alta lo que esa imagen piensa. Por ejemplo: si soy modelado por el
escultor como una imagen de alguien que intenta estrangular a otra
persona, debo expresar todos los pensamientos de una persona que
intenta estrangular a otra, aun cuando yo, personalmente, sea incapaz de
hacerlo.
Primera regla: durante esos minutos iniciales, los actores no deben
parar de pensar un momento. Segunda regla: está prohibido moverse.
Ningún movimiento, por menor que sea. Todos deben quedarse
congelados en sus posiciones: como estatuas.
Cada participante debe intentar no escuchar lo que dicen los demás y
prestar atención exclusivamente a su propio flujo de pensamientos,
profundizando así el monólogo interior de su personaje, arraigándolo
dentro de su propia persona, haciendo salir de dentro de sí todos los
pensamientos que puedan pertenecer a ese personaje corporeizado en la
imagen.
En el segundo momento, las imágenes, siempre inmóviles, deben
dialogar entre sí, durante algunos minutos. El monólogo
334 335interior da lugar al diálogo. Las raíces interiores dan lugar a la estructura
social. Puede haber una discrepancia entre lo qUe cada uno dice y la
posición física que ocupa en el espacio mientras habla. Puede haber
también una discrepancia entre el monólogo y el diálogo, lo que se
estaba pensando y lo que se llega efectivamente a decir.
En el tercer momento, sin decir nada, sin ninguna palabra, los actores
traducen en acción todo lo que habían pensado (¡el monólogo que, en
cierta forma, representaba su deseo oculto!) y todo lo que se habían
dicho (el diálogo, que representaba lo posible, más acá del deseo). Los
movimientos deben hacerse muy despacio, en cámara lenta, para
permitir que cada uno de los actores se relacione con los demás en todo
instante, reflexionar, cambiar de opinión, vacilar, dudar, elegir entre las
varias alternativas posibles. Muy despacio.
2. La imagen analítica: el espejo múltiple de la mirada de los otros El
punto de partida es una escena improvisada. Alguien ensaya, con los
compañeros que haya elegido, una escena de su opresión (real y
presente, que aún existe, algo que aún lo moleste, algo que puede
modificarse, transformarse, pero que aún no lo ha sido, por
imposibilidad: es necesario conocer mejor la situación opresiva para
poder cambiarla). Los actores de la escena se colocan frente al grupo e
inician la improvisación.
Los demás actores, sentados, relajados, deben hacer pequeños
movimientos con sus cuerpos para dejarse impregnar tanto por la
imagen del protagonista como por la del antagonista o cualquier otra
imagen (si las hubiese: esta técnica, sin embargo, funciona mejor con
sólo dos participantes). •
Terminada la improvisación, algunos espect-actores muestran con
sus propios cuerpos imágenes de cómo han visto y sentido ai
personaje o cómo se han mimetizado con él, con el antagonista u otro
personaje. Esas imágenes no tienen por qué ser realistas y pueden ser
metafóricas, alegóricas, subjetivas: son imágenes de lo que
efectivamente han sentido y de cómo se han sentido.
Ese conjunto de imágenes es la Imagen Analítica: cada participante
(observador activo, espect-actor en vez de espectador) que esté viendo
la escena inicial debe dejarse estimular sólo por un pequeño detalle del
comportamiento de los que están improvisando que, por azar, haya
escapado a los ojos de todos los demás. Ese detalle será magnificado,
aumentado, engrandecido, transformándose en la totalidad de la imagen
que crea y ofrece. Los otros detalles, el resto de los elementos de todo el
comportamiento se abandonan: ¡la parte se convierte en totalidad!
Cada imagen individual será una imagen analítica porque será el
resultado, en cada ocasión, del análisis de un solo elemento que estaba
en el actor mezclado con otros, disuelto o disimulado. La imagen
analítica revela ese elemento, lo pone en evidencia, a la luz del día.
Normalmente, el protagonista llega incluso a sorprenderse,
reconociendo esa imagen escondida que, de repente, se le ha revelado.
Es importante también eliminar todo aquello que no sea relevante a sus
ojos.
El grupo debe hacer muchas imágenes analíticas, descomponer la
imagen original mostrada por el protagonista.
Con todas esas imágenes en escena, tendremos un modelo; habremos
descompuesto, analizado la escena inicial. Debemos guardar tantas
imágenes del protagonista como del antagonista.
Dinamización (varias posibilidades) nmera: todas las
imágenes juntas. El protagonista tendrá la Posibilidad de verse en un
espejo múltiple tal como es visto por el grupo.
336 337Segunda: el protagonista original ocupa el lugar de una de las
imágenes del antagonista y elige para improvisar una imagen contraria a
la del protagonista (que había sido él), pudiendo repetir varias veces,
cambiando la imagen del antagonista, para experimentar la lucha contra
una imagen del protagonista, es decir, de sí mismo. Los participantes
interpretan la imagen, interpretan personajes, y no los individuos que
son en realidad.
Tercera: lo inverso. El actor original ocupa el lugar de una imagen de
sí mismo (protagonista) e interpreta, dialoga, ya contra una sola imagen
de antagonista, ya contra todas las imágenes de antagonistas al mismo
tiempo; en este último caso, todas las imágenes de los antagonistas son
sólo un análisis de un único personaje; entonces, cada actor que
interpreta una imagen de antagonista debe comportarse como si formase
parte de una totalidad con los demás, es decir, existe un solo antagonista
en escena, en la cual coexisten todas las imágenes de antagonista. Es
preciso considerar que lo que cada uno dice es responsabilidad de todos
los demás que interpretan al mismo personaje.
Cuarta: todas las imágenes del protagonista y del antagonista
dialogan, discuten, todas al mismo tiempo.
Quinta: el polo afectivo. Esa dinamización es muy delicada. Después
de haber formado todas las imágenes posibles, cada imagen debe buscar
«su complemento», un negativo emocional para su positivo, o viceversa.
La expresión «su complemento» es voluntariamente ambigua. ¿Qué es
«su complemento»? Cada actor (en cada imagen) debe intentar sentir lo
que será su complemento, y obviamente no será lo mismo para todos;
intervendrá un elemento fuertemente subjetivo: «¡Siento así porque sí!».
Puede ocurrir que dos imágenes antagonistas (por ejemplo) elijan
como complemento la misma imagen protagonista. En este caso, el
actor que interpreta la imagen-protagonista debe
elegir entre las dos. Aquel que no sea elegido, buscará otro complemento.
Una vez que las parejas estén formadas, cada una de ellas vuelve e
interpreta la escena original tal como cada uno la recuerda, guardando la
misma imagen durante todo el tiempo: la imagen no puede cambiar,
porque funciona como un filtro de significado, presta su sentido a la
totalidad de la improvisación. La imagen puede moverse en la escena,
pero sin modificar su esencia natural: si se trata de un hombre sentado,
es importante que se quede sentado todo el tiempo, aunque se mueva en
su silla. Si la imagen es una mujer escondida bajo la mesa, debe recordar
siempre que está escondida, aunque pueda moverse en donde está.
El texto que cada actor debe decir es aquel del que se acuerdan y tal
como lo recuerdan. Incluso los errores, las incomprensiones,
contribuirán a un mejor entendimiento de la escena original tal como fue
vivida por el grupo: ese grupo en particular, en ese día particular. Los
improvisadores pueden añadir también textos de diálogos en la misma
línea, es decir, memoria e imaginación.
Cada pareja debe interpretar la misma escena, cada cual a su manera,
tal como la recuerdan, manteniendo sus propias imágenes.
Sexta: incorporación. Esta última dinamización es muy larga, y para
producir buenos resultados debe hacerse de forma muy minuciosa.
Los miembros del grupo forman imágenes, pero sólo del protagonista.
Esas imágenes se multiplican. Los antagonistas se quedan en
escena, en su versión original; es decir, son los mismos actores que
interpretaron la escena inicial. Se forman muchas imágenes juntas del
protagonista. Él tiene derecho a rechazar
338 339aquellas en las que no se reconoce, salvo si los demás participantes
del grupo consideran que la imagen rechazada tiene validez.
La dinamización comienza cuando el protagonista original
sustituye la primera de esas imágenes, que él mismo ha provocado;
se imita a sí mismo en esa imagen; cuando el actor que la ha
producido está satisfecho con la imitación, sale. El protagonista,
conservando la imagen que ha adoptado, interpreta la escena, o
una parte significativa de ella, en esa posición. A continuación,
toma la misma posición de la segunda imagen, en los mínimos
detalles, y reinterpreta la escena. El mismo proceso se repite con
todas las demás imágenes, una tras otra.
Mientras improvisa, puede elegir qué hacer con la imagen que
tiene en ese momento. Sabemos que las imágenes analíticas
revelan aspectos subversivos o de sumisión del protagonista. Si éste
cree que la imagen analítica es subversiva, debe, durante la escena,
reforzar su característica, desarrollarla. Si, por el contrario,
cree que es sumisa, debe subvertirla, es decir, metamorfosearla en
su contrario. Debe terminar la escena de la manera más distante
posible de la que inició el ejercicio. Esa transformación debe ser
lenta, como si el actor rompiese una cascara, una máscara, una
armadura, tomando la forma de la imagen que desea.
El proceso de incorporación puede ser también un proceso de
rechazo. Rechazando la sumisión que no quiere, que le impide
practicar la acción deseada, eliminándose todos los aspectos no
deseados, se refuerzan, al mismo tiempo, todas las características
dinámicas, las que pueden ayudar a destruir la opresión presente
en la escena original.



3. Somatización
Se improvisa la escena original, después se vuelve a improvisar la
misma escena, sin ninguna autocensura física, mostrando corporaímente
aquello que el texto produce en cada personaje. No se
trata de ilustrar, sino de dejar salir lo que se siente. Si el protagonista,
dentro de la escena, tiene ganas de vomitar, hace como si
estuviese vomitando; si tiene hambre, puede retorcerse; si desea a
alguien, puede echarse en sus brazos. Los demás actores siguen
improvisando de forma realista, como si estas exteriorizaciones
no estuviesen ocurriendo.
El texto debe ser el mismo de la primera y la segunda vez, no
debe alterarse. Pero la segunda vez la presentación física debe
corresponder, preferentemente, al monólogo interior y no al
diálogo.
Variante Intentar mostrar solamente
lo que está fuera y lo que está dentro. Fuera es el texto que se dice,
el diálogo real; dentro es el cuerpo que somatiza lo que no se
expresa a través de las palabras.
4. El circuito de los rituales
El protagonista forma imágenes y rituales que vive en su vida
real. Imágenes al principio fijas y después dinámicas, con el protagonista
presente en ellas. Después sale, y la imagen se fija de
nuevo; los otros actores se quedan inmóviles en la misma imagen,
donde ahora falta una figura, la del protagonista. En cada imagen
habrá siempre una figura que falte: la del protagonista que, de
lejos, mira todos los rituales de su vida cotidiana, sobre todo los
ligados a la opresión de la que quiere hablar.
Dinamización El protagonista va de un
ritual a otro. Cada vez que penetra en uno de ellos, la escena se
anima, los actores improvisan. Cuando sale, la escena se detiene.
340 341Al entrar en un ritual, sin hacer ningún esfuerzo, inevitablemente
asumirá la máscara que pertenezca a ese ritual específico. El director le
dirá adonde debe ir, él pasará de un ritual a otro, y a otro, a otro más,
adelante y atrás, estudiando de este modo las adecuaciones de una
máscara a un ritual; a continuación, el director le pedirá que conserve la
máscara de un ritual y que improvise en otro, chocándose la máscara y
el ritual: podrá recorrer, uno tras otro, todos los rituales conservando
siempre la misma máscara y eligiendo después otra máscara y
recorriendo otra vez todos los rituales.
El protagonista deberá, al principio, mostrar diferentes rituales, en los
que él se comporta usando la máscara de padre, profesor, hijo, jefe,
amante, marido, etc. A través de este juego de rituales, pueden
localizarse los momentos en que, por ejemplo, interpretando el ritual del
amante, estuviese usando la máscara del jefe, o en que, interpretando el
ritual del marido, estuviese usando la máscara del hijo, etc. Son
confusiones que a veces tenemos en la vida real...
5. Los tres deseos
El modelo: el protagonista muestra una imagen de opresión tal
como existe en su vida.
V. Dinamización
I
a
dinamización: el protagonista tiene derecho a tres deseos (y después a
todos cuantos quiera...). Puede modificar la imagen tres veces, según la
intensidad de sus deseos.
Cada actor que está en la imagen que el protagonista va a modificar
debe ofrecer una resistencia a los límites de la fuerza y la capacidad del
protagonista, sin excederlos (véase el ejercicio «Empujarse»). Una
resistencia que el protagonista podrá superar,
pero no muy fácilmente; debe utilizar toda su fuerza; haciéndolo,
desarrollará otras fuerzas.
2
a
dinamización: el grupo analiza lo que el protagonista hizo primero,
después, más adelante, etc; se sugieren alternativas.
3- dinamización: se intenta vivificar la escena (con los actores
interpretando a sus personajes y no a sí mismos) con diálogos y
acciones físicas.
- , ■ ■" ■ , /".■ i',i■ ¡i• "■ ■■
6. La imagen polivalente ., , ,.,
El modelo: el actor modela una imagen de su opresión.
Dinamización Cada persona en la imagen
intenta sentir lo que ésta le sugiere, sin ninguna preocupación de
coherencia; para quien ha montado la imagen, una mujer puede
representar a su madre; la mujer que interpreta la figura, no obstante,
puede verse como la reina de Saba, y ambos tendrán razón.
Cuando la imagen es dinamizada, cada uno debe comportarse como
el personaje que imagina ser; de esa manera, se cruzarán estilos, épocas
y símbolos completamente diferentes, que podrán dar una perspectiva
no realista a través de la cual el protagonista será capaz de comprender
mejor su situación, su opresión.
Es una tarea muy difícil al principio, porque ese desarrollo de la
escena puede parecer bastante incoherente y surrealista. Con
perseverancia, se encontrará una profunda coherencia interna, a
pesar de
la incoherencia externa (o precisamente por su causa). Es necesario
superar esa etapa, donde la coherencia se confunde con trivialidad,
lugares comunes, estereotipos, clichés, Y encontrar la coherencia
profunda, el interior de los persona-Jes, la coherencia escondida.
342 3437. La imagen proyectada
El modelo: el protagonista construye una imagen de su opresión sin
preocuparse por hacerla comprensible. Puede ser simbólica, puede ser
lo que el protagonista quiera.
Dinamización
Se improvisa esa imagen dinámica varias veces. En cada ocasión,
cada participante tiene derecho a sustituir al personaje oprimido
y, en la dinámica de la imagen, intentar romper la opresión que
está viendo. El actor debe proyectar su propia experiencia en la
imagen que ve, sin traducir ni intentar comprender lo que ha
visto. Lo que importa es que sea capaz de proyectar su propia
opresión en la imagen que representa la opresión de otra per
sona. !
Ejemplos * '
a) Cuatro personas marchan, una quinta baila. Cuatro personas
marchan de manera casi militar; una quinta prefiere bailar. Las cuatro la
tiran al suelo. Ella se levanta arrepentida y se integra al grupo. Ahora
son cinco personas que marchan. ¿Qué te dice esa imagen? Proyecta lo
que quieras en esta imagen dinámica e intenta no integrarte con los otros
cuatro. ¿Qué harías en el lugar del protagonista? ¿Cómo mantendrías tus
ganas de bailar? Puedes ofrecer quince, veinte o incluso más respuestas.
Y ése es precisamente el objetivo del Teatro del Oprimido: existe siempre
un modo de romper estados de opresión en todas las situaciones. Lo
importante no es encontrar la única solución buena, sino descubrir el
mayor número posible de alternativas.
b) Los obstáculos que aumentan. Tres obstáculos: una silla volcada
en el suelo; una silla de pie; tres sillas, una encima de otra-Son
obstáculos que aumentan y el último no se puede transponer.
Tres actores al fondo, que observan, con los brazos cruzados. El
protagonista mira el primer obstáculo. Un hombre lo ayuda a pasar por
encima. El protagonista mira el segundo obstáculo. El hombre se acerca
y lo ayuda a pasar por encima, aunque ahora el esfuerzo necesario sea
mayor. El protagonista mira el tercer obstáculo; un hombre se acerca y
lo incita a pasar por encima solo. El protagonista está apesadumbrado:
podría haber superado, sin ayuda de nadie, los dos primeros obstáculos
(para los cuales tuvo ayuda), pero no el tercero, mucho mayor, y para el
cual no recibió ninguna ayuda. ¿Qué harías en su lugar?
c) Ahora es tarde. Tres mesas: una cerca del protagonista, otra en
medio de la sala, otra lejos. El protagonista se dirige corriendo hacia la
mesa más distante. Alguien que está sentado se levanta, diciendo:
«Ahora es tarde». Un poco triste, el protagonista vuelve al punto de
partida y reanuda la trayectoria, esta vez más lento, en dirección a la
mesa del medio, donde alguien sentado se levanta y dice cuando él
llega: «Ahora es tarde». Completamente desanimado, vuelve al punto de
partida y esta vez, andando en vez de correr, va lentamente hacia la
mesa más accesible, más cercana. Cuando finalmente llega, sin
embargo, la persona que está allí se coloca enfrente y le dice lo mismo:
«Ahora es tarde». ¿Qué harías en su lugar?
En esta técnica, lo importante no es explicar lo que la imagen
significa. Significa exactamente lo que nos dice a cada uno de nosotros,
y cada uno de nosotros proyectará lo que siente e intentará romper su
propia opresión. Los actores que interpretan a los hombres (o a las
mujeres) detrás de las mesas deben aceptar las condiciones impuestas
por los espect-actores en el papel de protagonista: ¿es tarde para qué?
Cada participante hará su proyección, dando una interpretación que los
actores deberán aceptar.
344 345Las imágenes no son más que estructuras vacías, que se completarán
según la experiencia y la vida personal de cada participante. No
obstante, a título de información, puedo contar que las tres personas que
construyeron esos modelos eran:
1. Un cajero de un banco: él quería romper la opresión de su trabajo,
cambiar, escapar, huir de la rutina. Para él, eso era lo que presentaban
los cuatro personajes mecanizados: sus compañeros.
2. Un joven que sentía que los profesores lo ayudaban mucho
mientras estaba en el colegio, cuando tal vez tuviese fuerzas para
superar los obstáculos solo: desde que comenzó a buscar trabajo, sin
embargo, no encontró a nadie que lo ayudase.
3. Una joven que tenía miedo a todo, que llegaba siempre tarde; ella
hacía lo imposible para perder la noción de la hora. Y siempre la perdía.
El origen de la imagen no es importante. Lo importante es que pueda
revelar en el interior del grupo experiencias vividas por los
participantes. La opresión se pluraliza a partir de la multiplicidad de las
intervenciones.
8. La imagen de la imagen
Un ejemplo explicará mejor esta técnica. Martina cuenta, improvisando
una escena, un episodio de su vida con dos hombres que no la dejaban
tranquila. Quería escapar de ellos, ellos volvían, pero no tenía fuerzas
para rechazarlos. Acababan siempre volviendo. No tenía fuerzas, ni
siquiera el deseo de decirles que se fueran.
Podíamos interpretar esa escena como un foro, sustituyendo a
Martina e intentando posibles soluciones. Entonces utilizamos la técnica
de la imagen de la imagen. Pedí al grupo que formase una imagen, que
debería reflejar el modo en que el grupo había
experimentado las imágenes dinámicas que Martina había mostrado al
improvisar.
El grupo construyó una imagen: Martina a cuatro patas, dos hombres
sentados sobre su espalda.
Para dinamizar esta imagen, le pedí a Martina que se desprendiese de
la opresión que existía en esa imagen (pero no en aquella que nos había
mostrado anteriormente, durante su improvisación) . Intentando liberarse
de esa opresión a cuatro patas, repitió en movimiento, visualmente, las
mismas actitudes que vimos en su improvisación inicial de la historia.
Sacudía a los dos hombres y a continuación se ponía a cuatro patas, sin
que nadie la obligase a ello; evidentemente, los dos hombres volvían a
sentarse sobre ella.
La imagen de la imagen nos permite descartar ciertos elementos
existentes en la historia inicial que pueden dificultar su comprensión. La
imagen de la imagen crea la metaxis;] Martina trabaja con una imagen
que nosotros hemos creado, purificada de todo aquello que nos parece
accesorio, y no con la imagen que nos presentó. Pero siendo la misma
persona la que interpreta ambas escenas, y si la imagen que el grupo ha
creado contiene, transustanciada, la misma opresión, entonces, en el
intento de romper la opresión en esta imagen (que es la imagen de su
imagen), la protagonista va a fortalecerse, entrenándose para romper la
opresión en la realidad. Advirtiendo que había elegido voluntariamente
ponerse a cuatro patas, sin que nadie la obligase a ello -y coincidiendo en
que era así como actuaba comúnmente-, la actriz pudo volverse más
dueña de sí misma, adquirir un conocimiento de sí que puede ser una
fuente de fuerza.
Metaiás: perteneciente a dos mundos al mismo tiempo, el mundo de la realidad y el
mundo de la ficción. (N. del A.).
346 3479. La imagen de la voz y la imagen del cuerpo
a) Improvisación; b) algunos actores muestran imágenes del cuerpo del
protagonista y del antagonista, y otros, imágenes rítmicas o melódicas
de sus voces; se vuelve a improvisar: detrás del antagonista se colocan
las imágenes del protagonista, que puede verlas, debiendo estar las de la
voz con los ojos cerrados; ellas se modifican cuando el protagonista
modifica su comportamiento. Detrás del protagonista se colocan las
imágenes del antagonista, según el mismo procedimiento.
Variante (candomblé) Los actores se dejan
influir por las voces de uno y de otro, y comienzan a vibrar y a
modificar sus cuerpos aun durante la primera improvisación, que
continuará ahora con los actores colocándose en sus posiciones.
Variante (san Gonzalo) Pasado un tiempo, a una
señal del director, los actores abandonan las imágenes que están
formando de aquello que realmente han visto y están viendo, y
comienzan a preparar imágenes de aquello que les gustaría ver:
¡sugerencias corporales!
Variante (Cyrano de Bergerac) Alternadamente, el
protagonista habla y las imágenes actúan delante de él, o él se esconde y
las imágenes hablan, como si fuesen el protagonista.
Variante (Hamlet) :
• > Los actores se
encargan del diálogo, los demás«realizan las acciones.
Las técnicas de imagen que aún están en marcha
10. La imagen de lo no dicho
Se intenta corporeizar algo esencial que no se dice, algo de la palabra
que no es pronunciada, pero que, no obstante, determina la escena.
Ejemplo
Sofía vuelve al apartamento de su ex novio meses después de la
ruptura. Cuando aún estaban juntos, el apartamento estaba
organizado exactamente según los gustos de Sofía, que, no obs
tante, no vivía allí. Cuando ella vuelve, otra mujer volvió a deco
rar y reorganizó el apartamento. El diálogo entre los dos, ahora,
aun girando en torno a los estudios y el mal tiempo, la política y
el teatro, trata en verdad de los tremendos celos de Sofía. Se vol
vió a improvisar la escena, esta vez con cuatro actrices mudas que
todo el tiempo acariciaban al novio mientras los dos conver
saban. ■;,■ ) ■ : ' , . ' - , ■ ; ■ . ;, ... '•'..,.,,.; i '
Otro ejemplo
En una reunión de familia, uno de los miembros había asesinado a
alguien: la escena volvió a improvisarse con un actor «muerto» tumbado
encima de la mesa.
11. La imagen de la ausencia
Se colocan en escena los personajes que hacen falta, cuya ausencia
determina el comportamiento del protagonista.
12. La imagen múltiple del otro
Cada uno de los dos interlocutores, por turno, esculpe las imágenes que
tiene del otro y que le producen miedo, o amor, o recha-
348 349zo, lo que sea. Improvisan con esas imágenes actuando según su forma,
según su imagen.
13. Imagen de los secretos del boxeo o de los ángeles de la guarda
La misma escena improvisada varias veces; a cada round, los ánge
les de la guarda de uno y de otro dan sugerencias de cómo
deben comportarse sus pupilos. Funcionó especialmene bien
cuando, en una escena de hombre frente a mujer, las mujeres
eran los ángeles de la guarda de la mujer, y los hombres los del
hombre. Después de cinco rounds, los dos grupos se reunían y no
sólo presentaban una nueva estrategia de combate, sino también
a un nuevo combatiente elegido entre los miembros de cada
grupo. ,
14. La imagen de la elección
En un punto crucial, mientras los primeros protagonistas siguen su
improvisación de acuerdo con la elección que han hecho, otros actores
retoman la escena a partir de esa elección, hacen la elección opuesta y
siguen improvisando por esa nueva posible senda.
V Técnicas generales de ensayo
Ensayos libres con o sin texto
1. Improvisación
Es el ejercicio convencional que consiste en improvisar una escena a
partir de algunos elementos iniciales. Los actores que participan deben
aceptar como verdaderos los datos ofrecidos por los demás durante la
improvisación. Se debe intentar completar la improvisación con nuevos
datos que los compañeros van inventando. En ningún momento se
puede rechazar como verdad concreta la imaginación de los
compañeros.
Para evitar que la improvisación caiga en una laguna emocional y
para que sea siempre dinámica, es preciso que los actores pongan en
funcionamiento su motor, es decir, una voluntad dominante que es el
resultado de una lucha entre, por lo menos, una voluntad y una
noluntad, la cual determina un conflicto interno, subjetivo; es necesario
que esa dominante choque con las dominantes de los demás que están
participando, de modo que cree un conflicto externo, objetivo;
finalmente, es necesario que ese sistema conflictivo se mueva
cuantitativa y cualitativamente. No basta con que un personaje odie
siempre y cada vez más; además de eso, debe transmutar ese odio en
culpa, en amor, en pena, en lo que fuere. La variación puramente cuantitativa
es mucho menos teatral que la que está acompañada por una
verdadera variación cualitativa.
Asimismo es preciso distinguir siempre la voluntad (que puede ser el
resultado de una psicología caprichosa) de la nece-
350 351sidad social. Las voluntades sobre las que debemos trabajar son, sobre
todo, las que expresan, en el campo de la psicología individual, alguna
necesidad social. La voluntad es la necesidad. Además, son interesantes
también, desde el punto de vista de la improvisación, las voluntades
contra las necesidades: «Quiero, pero no debo».
Los temas para estas improvisaciones libres, destinadas a estimular la
imaginación de los actores, deben buscarse (especialmente en los grupos
de teatro popular) en los periódicos del día, con el fin de facilitar la
discusión ideológica y política, enmarcando los problemas individuales
dentro del ámbito más amplio de la vida social, política y económica. Es
importante que los actores se involucren con lo que les ocurre en el día a
día en la sociedad.
Ejemplo de improvisación (mímica o hablada) Guión para la
improvisación: «El mono maleducado». Este guión se basa en una
historia que ocurrió realmente en cierto país. Existen documentos al
respecto. Un militar, oficial de alto rango, pasea con su digna esposa, sus
hijos y su fiel criada. Es una tarde soleada de domingo. Deciden visitar el
Jardín Zoológico. Pasean delante de las jaulas, y sus actitudes y rostros
deben reflejar al animal que están contemplando: elefante, león,
cocodrilo, cebra, pájaro, pez, rinoceronte, camello, etc.
Se divierten mucho frente a lajaula de los monos. De repente,
la tragedia: un mono muy desvergonzado se masturba delante
de la digna señora, de los dignos hijos y de la digna y fiel criada
del oficial graduado. Pánico moral. Indecisión. Vergüenza, ¿Qué
hacer? .
El oficial de alto rango saca el revólver y dispara contra el mono, que
muere en el acto. Indignación de algunos, aplausos
de otros. La digna señora se desmaya lentamente, a tiempo para que los
demás la auxilien e impidan su caída.
Entra en escena el director del Jardín Zoológico, alertado por el
disparo. No quiere inculpar al oficial de alto rango por la muerte del
mono masturbador; después de todo, se trata de un militar y esta historia
ocurrió en tiempos de dictadura. El propio oficial exige ser denunciado y
obliga a un policía a que tome nota de su identidad y presente la
denuncia; el oficial quiere saber si, en defensa de su honor ultrajado,
tenía derecho a causar ese gasto al estado.
Todos se retiran.
En el tribunal, el fiscal defiende al mono y su derecho inalienable a
regirse por sus instintos animales y no por leyes y convenciones
humanas. El abogado defensor alega que el mono ha violado el derecho
inalienable del oficial a divertirse con su familia una tarde de domingo
soleada. Según la defensa, el mono no poseía la mínima educación
necesaria para pertenecer al Jardín Zoológico de una ciudad civilizada
como aquélla, de tan arraigadas tradiciones cristianas. Habla de los
grandes proceres históricos del país, de sus científicos y letrados, etc., y
nombra incluso a algunos animales ejemplares, en especial los
importados, que dan muestras de educación avanzada: el flamenco de
Florida y los osos panda chinos, entre otros.
El juez decide absolver al oficial de alto rango entre los vivas de los
presentes; además, anuncia una pesada pena para todos los otros monos
de la misma jaula, considerados cómplices del mono asesinado, ya que
nada hicieron para impedir el nefando crimen de la masturbación. Todos
quedan condenados a severí-simas clases de buenas maneras, a cargo de
los veterinarios más enérgicos.
352 353Sonrientes y felices, con la conciencia tranquila, todos dejan el
tribunal: ¡se ha hecho justicia!
2. Cámara oscura
Un actor en un local más o menos oscuro, con una grabadora al
lado, se sienta y cierra los ojos. El director comienza a darle informaciones,
dónde se encuentra, en qué calle, qué está haciendo.
El actor debe imaginar la calle mencionada y describirla en sus
mínimos detalles, incluyendo la ropa que viste en ese momento
(en la imaginación) y la cara de las personas que pasan. El
director le dice, por ejemplo, que entre en un restaurante (el actor
sigue hablando y describe al camarero, las sillas, las personas que
están a la mesa, etc.); a continuación le pide que se siente e
intente robar la cartera de un gordo que lee distraído su periódico.
El director inventa lo que quiera, el actor acepta los términos de
la propuesta, intenta tener la vivencia de esas situaciones y,
simultáneamente, describirlas.
Éste es un ejercicio de imaginación, que también debe liberar
la emoción del actor. En este caso, el actor, después de comer
tranquilamente durante unos minutos y describir con la mayor
perfección posible el aroma y el sabor de la comida, no fue capaz
de obedecer la orden de robar; se dirigió al cuarto de baño, no
pudo robar, pagó la cuenta y echó a correr por la calle asustado
por una acción que no había cometido. En cuanto el ejercicio
acaba, el actor debe escuchar todo lo que ha dicho, o intentar
recrear por segunda vez toda la acción y recorrer nuevamente las
emociones sentidas.
3. Una historia contada por muchos actores ,
Un actor comienza una historia, que continúa un segundo actor,
al que le sigue un tercero, hasta que todo el elenco haya contado
esa historia, cada cual un tramo. Al lado de ellos, otro grupo de
actores interpreta con mímica la historia que se está contando.
4. Una frase dicha por muchos actores
Cada actor pronuncia una palabra de una larga frase previamente
elegida, intentando darle la inflexión que tendría si la frase fuese
dicha por una sola persona. Para facilitar el trabajo, al principio
puede decir toda la frase de la manera que más le guste, y todos
los demás intentarán imitarlo, pronunciando cada uno una sola
palabra.
5. Cambiando la historia de la obra
Una obra cuenta una historia, pero cualquier historia podría ser
diferente, tener otro desarrollo y otro desenlace. Este ensayo
consiste en improvisar escenas que podrían haber ocurrido pero
no ocurren en la historia de la obra que se está ensayando: las
bodas de Hamlet y Ofelia; Ótelo perdonando a Desdémona;
Edipo comprendiendo que Zeus es mayor que él y aceptando las
palabras de Tiresias como verdaderas; Tartufo arrepintiéndose y
afirmando sinceramente su religiosidad, etc. > !
6. Dos elencos para la misma obra
El protagonista cuenta una historia y dos elencos, paso a paso, la
interpretan, cada uno como la ha entendido.
Ensayos de dinamización emotiva
1- Ruptura de represión
a) Un actor intenta recordar un momento de su vida en el que
haya sentido una intensa represión.
354 355En la Universidad de Nueva York, una actriz negra recordó cierta
ocasión en que había ido a visitar a su familia en Georgia un estado del
sur donde todavía hay una tremenda represión racial. La joven era de
Nueva York, donde tal problema existe de forma más velada, y, al ir (en
Georgia) a tomar un helado con su prima, no le permitieron hacerlo en
la tienda, junto a los clientes blancos; dejaban que lo comprase, pero
tenía que tomárselo lejos de allí. Si negros y blancos pudiesen tomar
helados juntos, ¿cómo iban a mantenerlos separados en las otras
actividades sociales?
En Buenos Aires, un chico recordó haber sido invitado a una fiesta;
cuando los compañeros se dieron cuenta de que era judío, le pidieron
que se marchase.
El ejercicio se hace en tres fases.
a) En la primera, se intenta reproducir el hecho ocurrido, tal como
sucedió, sin añadir ni quitar nada, con gran abundancia de pormenores.
En los dos casos citados, los protagonistas intentaron ofrecer alguna
resistencia, pero ésta fue vencida por los otros personajes.
b) En la segunda fase del ejercicio, el protagonista no acepta la
opresión. Sabemos que una opresión, sea del tipo que fuere, sólo se
produce porque, en mayor o menor medida, cuenta con la aceptación de
la víctima. Si una persona ama más la libertad que la vida, jamás será
oprimida: lo peor que podrán hacer es matarla. Nos oprimen porque
estamos dispuestos a hacer concesiones, a aceptar la opresión a cambio
de la supervivencia.
En esta segunda parte, la actriz negra no aceptaba la opresión y
quería tomar el helado allí mismo, al lado de los clientes blancos.
Inmediatamente se montó contra ella todo* el sistema opresivo, en el
que participaban sus propios parientes. El padre le decía: «¿Por qué
quieres tomar el helado aquí y no en casa, junto
a nosotros, que te queremos?». La amiga le decía: «Es por tu propio
bien..., ven con nosotros». Pero la joven estaba decidida a quedarse y a
no dejarse oprimir, y así lo hizo.
Lo mismo en el caso de Buenos Aires: el chico decidió quedarse en la
casa hasta que todos los demás se hubiesen marchado; la fiesta acabó
más temprano, pero no hubo opresión.
No se trata de intentar estimular el heroísmo -lo que sería muy
peligroso-, sino de estudiar los límites posibles de la resistencia a la
opresión.
c) En la tercera fase del ejercicio, los actores cambian de papeles,
interpretando precisamente lo contrario: la chica negra interpreta el
papel de la blanca que le había impedido tomar el helado, y viceversa; el
padre de la joven es el sheriffy viceversa; el chico judío es el que más se
empeña en hacer que abandone la fiesta y viceversa; y así con todos los
demás.
En este ejercicio suelen ocurrir cosas interesantes. Por ejemplo: el
chico judío hizo el papel del opresor mejor que quien lo había hecho
anteriormente, porque conocía muy bien a su opresor, mucho mejor que
los actores católicos que nunca habían sentido esa forma de opresión; el
chico católico interpretó al judío con una tremenda sinceridad, sin
ninguna defensa (casi se podría decir mejor que el propio judío). El
chico judío estaba tan habituado a esa y a otras formas de opresión
racial, que ya había desarrollado formas de defensa, como el cinismo;
así, al ser echado de la fiesta, ya sabía cómo responder, mientras que el
chico católico (cuando hizo de judío) se quedó totalmente indefenso, sin
comprender lo que pasaba. Uno de los negros, que interpretaba a un
amigo de la muchacha negra, huía cuando el sherifflo amenazaba con el
revólver; por otro lado, un actor blanco que representaba su papel se
enfrentaba al sheriff, mostrando s
u pecho desnudo para que disparase. El
negro se rió del heroís-
356 357mo blanco y dio informaciones pertinentes: «Tú eres blanco y por eso
piensas así, piensas como un blanco: a ti el sheriffno te dispararía, pero a
mí sí, él dispararía aunque yo no mostrase mi pecho, desafiante...».
2. Confesiones del opresor
En los ejercicios de ruptura de la opresión, el protagonista asume
siempre un papel atractivo y simpático: es la víctima de la violencia y no
quien la origina. En éste se pide al actor que recuerde un momento de su
vida en el que haya actuado como opresor, no como oprimido: en la
tercera fase, repitiendo la secuencia del ejercicio anterior, él no se verá
como verdugo, sino como su víctima.
3. Emoción abstracta
Aquí se trata de no tener ninguna motivación concreta. Los actores
hacen una gimnasia puramente emocional. Comienzan siendo muy
amables entre sí, sonrientes y contentos, intentando ver en los demás
características agradables. Para eliminar toda posibilidad de motivación,
los actores no pueden hablar con palabras, sino sólo con números: 23, 8,
115, etc. Después comienzan a variar cuantitativamente ese cariño,
primero gustando más unos de otros, después menos, luego comienzan a
variar cualitativamente hasta odiarse, para finalmente llevar el odio a la
tensión más violenta. La única regla a la que hay que atenerse es no
amenazar la integridad física de los otros actores (para que nadie tenga
que preocuparse por proteger su cuerpo, pudiendo así concentrarse en la
emoción). Gradualmente, los actores vuelven a descubrir las cosas
buenas de cada compañero, pronunciando siempre números y nunca
palabras, hasta regresar al más intenso amor.
El mismo ejercicio puede hacerse con palabras que pierdan el
sentido: una discusión sobre una silla (inexistente) que uno defi
ne como redonda y el otro como cuadrada, o blanca frente al
otro que dice que es negra. %
4. Emoción abstracta como animales
Variante del ejercicio anterior: los actores parten de una emoción hasta
llegar a la emoción contraria y después vuelven a la primera, pero, en
vez de decir números, emiten sonidos de animales, a gusto de cada uno.
Este ejercicio puede hacerse de dos maneras: a) el actor actúa como los
animales; b) el actor actúa con una visión humanizada del animal, es
decir, sin perder sus características humanas. También todos los actores
pueden actuar como un mismo animal, o cada actor como el animal que
él mismo elija.
5. Seguir al maestro en una emoción abstracta
Dos filas con cinco actores de cada lado: los dos que se enfrentan en
medio de la fila son los maestros de los cuatro que están en la fila
opuesta a la suya. Comienzan una discusión sobre cualquier cosa sin
nexo, empleando palabras, números o sonidos (no hace falta que las
frases tengan sentido). Todos los demás repiten gestos, inflexiones,
sonidos, movimientos del cuerpo y del rostro, exactamente como sus
maestros, quienes deben llevar sus emociones al extremo y luego volver
al reposo y a la comprensión.
6. Animales o vegetales en circunstancias emotivas
Una palmera en la playa durante un día de verano; cambia el tiempo, se
acerca una tormenta, un huracán: la alegría del verano deja paso a su
temor a ser destruida y arrastrada por las olas del mar (los demás actores
hacen de viento). Un conejito juega
358 359con sus hermanos, llega el zorro; el conejo se esconde, hasta que el
zorro se marcha. Un pez nada muy contento, hasta que muerde el
anzuelo.
En todos estos ejercicios de animales, los sonidos pueden ser muy
expresivos, es decir, el ser humano dispone de palabras y conceptos para
expresar sus emociones, mientras que los animales disponen sólo de
sonidos y no de un lenguaje abstracto; esto hace que la expresión
humana sea pobre en términos sensoriales, aunque sea infinitamente más
rica en términos conceptuales. Sin perder su capacidad conceptual de
expresión, el actor debe dar largas a sus inmensas posibilidades
sensoriales de expresarse.
Es evidente que ningún actor podrá jamás interpretar un personaje
que no tenga dentro de sí; así pues, es imposible interpretar animales y
vegetales. Con ese pretexto, sin embargo, interpreta las sensaciones,
emociones y reflexiones que esos vegetales y animales le provocan.
7. Ritual en el que todos se conmerten en animales
Los actores realizan un ritual cualquiera, por más convencional que sea:
inauguración de una sucursal bancaria, discurso de asunción del alcalde,
aniversario de bodas de los padres, etc. Improvisan mímica y texto.
Durante el ritual cada actor se transforma en un animal, y el ritual
prosigue de la misma manera.
8. Estímulo de las partes dormidas de cada uno
Este ejercicio debe repetirse varias veces, con la condición de que en
cada caso sean diferentes las partes dormidas sometidas a estimulación.
Se basa en el hecho de que cada uno de nosotros es capaz de sentir,
pensar y ser de formas infinitamente más variadas que las que
utilizamos día a día. En cierta ocasión, un
actor hizo el papel de un torturador y después se quedó muy preocupado
porque durante el ejercicio sintió un placer real en torturar. No se había
dado cuenta de que era capaz de sentir placer en practicar algo insano.
Después comprendió que el comportamiento virtuoso tiene que ser el
resultado de una elección consciente y libre, y no el fruto de la
incapacidad de practicar el mal. Una persona puede ser capaz de sentir
placer en torturar, pero no tortura porque elige no hacerlo. El ser
humano debe inventarse a sí mismo dentro de una infinidad de
posibilidades y no, por el contrario, aceptar pasivamente su papel
porque no puede ser diferente.
Nada de lo humano es ajeno a ningún ser humano. Todos somos,
potencialmente, buenos y malos, cariñosos y duros, mujeriegos y
homosexuales, cobardes y valientes, etc. Somos lo que elegimos ser.
Los fascistas son condenables, no por ser capaces de hacer que el pueblo
se muera de hambre para enriquecerse a su costa, sino porque han
elegido hacerlo. Ha sido una elección, no una fatalidad.
Cierta actriz, al descubrir que dentro de sí misma existía una
infinidad de seres diferentes, exclamó: «¡Ah, cómo me gustaría ser
prostituta!». Es decir, no quería vagar por las calles o trabajar en hoteles
de lujo, sino sólo sentir durante un ejercicio todo lo que puede sentir o
pensar una prostituta, la prostituta que tenía dentro de sí misma como
una posibilidad no elegida, como una potencialidad dormida.
El ejercicio consiste precisamente en estimular las partes dormidas de
cada uno para comprender mejor todo lo que es inherente al ser
humano. No se pide que el actor modifique su personalidad: sólo que
conozca sus potencialidades y, por consiguiente, las de los personajes
que va a interpretar. Cierto actor eligió obedecer y ser humillado, algo
que nunca aceptaba; otro, transformarse momen-
360 361táneamente en un indiscreto que quiere saberlo todo, que hace las
preguntas más inconvenientes; por ejemplo: si lajoven pareja que va al
hotel está efectivamente casada; cuál de las chicas presentes se ha tirado
un pedo, etc. ¡Realmente un indiscreto!
Con el fin de favorecer la libre manifestación y estímulo de las
características dormidas, el ejercicio puede hacerse de forma surrealista:
los personajes eligen libremente el lugar donde están y lo alteran,
pudiendo coexistir dos lugares en el mismo espacio, etc. También
puede, por el contrario, de acuerdo con las circunstancias, hacerse de
forma absolutamente realista.
Calentamiento ideológico
El teatro presenta imágenes extraídas de la vida social según una
ideología. Es importante que el actor no se aliene, por más especializada
que sea determinada técnica. Debe tener siempre presente que actúa, que
presenta a los espectadores imágenes de la vida e, ipsofacto, de la lucha
social, sea cual fuere el disfraz con el que esa lucha aparezca en la
fábula de la obra. Es necesario que tenga siempre en cuenta la misión
educativa de su actividad artística, su carácter pedagógico, su carácter
combativo. El teatro es un arte y un arma.
1. Dedicatoria1
En muchos espectáculos del Teatro de Arena de Sao Paulo exis-
1
Esta idea puede sonar ahora anticuada y/u obvia, pero una vez dedicamos un
espectáculo a Heleni Guariba, una amiga nuestra muerta por la policía. Todos teníamos
una relación personal con Heleni. Le dedicamos el espectáculo no sólo por una idea
abstracta de libertad, sino por una idea personificada: una persona que había sacrificado
su vida por la libertad. Esta forma de dedicatoria es mucho más poderosa. (N. del A.)
tía la costumbre de dedicar las funciones a alguien o a algún hecho.
Frente a los espectadores, los actores en escena ofrecían el espectáculo.
La persona o el hecho eran muchas veces suficientes para calentar
ideológicamente al actor por lo que significaban: un compañero muerto,
un dirigente sindical que incluso en la cárcel arengaba a los presos
denunciando la dictadura, etc.
2. Lectura de periódicos
Lectura y discusión de los acontecimientos políticos y sociales más
importantes de la víspera y explicación de su significado por parte de
quien esté más informado del asunto. Desmitificación de la información,
de las noticias publicadas y de las que no aparecen en los periódicos.
3. Evocación de un hecho histórico
Cuando sea posible, evocar un hecho histórico que tenga algún
paralelismo con la situación nacional actual, revelando las características
comunes y las diferencias.
362 363Ensayos para la preparación
de un modelo del Teatro Foro o cualquier
otro tipo de espectáculo
Para valorizar la imagen ' "
i. Ensayo para sordos ' • ' < - ' ■ » ■ ■ ' ' í r' ' ' ■ ■ > ■ < ■ - ■ ■ ■ Éste es el ensayo de la subonda por excelencia. El actor tiene que respetar toda la marcación y el ritmo de la escena que va a ser ensayada, y pensar intensamente en todas las palabras de su texto, intentando transmitirlas con su contenido a través de la subonda (transmisión no verbal, aveces inconsciente). Es indispensable una concentración extrema e intensa. Se debe evitar que este ensayo se transforme en un ensayo de mímica: no se puede añadir ningún gesto o movimiento para ayudar al compañero a descubrir en qué punto del diálogo se está; no se trata de un juego de adivinación, sino de un ejercicio de laboratorio: el actor tiene que transmitir efectivamente a través de la subonda. Cuando los actores hacen bien este ejercicio, los resultados son estupendos. Ha habido casos en los que se admitieron espectadores en la sala durante un ensayo mudo y luego se realizó un debate: los espectadores pudieron discutir perfectamente la obra, sin echar en falta el diálogo; habían visto teatro. Para desarrollar elsubtexto: buscar las raíces deldiálogo 2-«Comentario» y «¡Para y piensa!» r " El pensamiento es un flujo continuo: no podemos dejar de pensar, del mismo modo que no podemos dejar de respirar ni 365puede nuestro corazón dejar de latir. La comunicación entre actor y espectador (como entre otras dos personas cualesquiera que dialoguen) se establece en dos niveles: onda y subonda, consciente e inconsciente. Es decir, el ser humano es capaz de emitir y recibir mucha más información que la que registra conscientemente. Cuando dos personas se aman, se comunican su amor incluso antes de pronunciarlo; antes de pedir un aumento de sueldo, el obrero ya sabe si el jefe va a concedérselo o no: lo percibe a través de la subonda. De igual modo, el actor se comunica en el plano del consciente mediante las palabras que pronuncia, su voz y los gestos que hace, los movimientos, etc. Pero también comunica a través de la subonda, por los pensamientos que emite. Cuando lo que el actor piensa está en desacuerdo con lo que dice y hace (cuando hay desacuerdo entre onda y subonda), se produce en el receptor-espectador la misma interferencia que se produce en la radio: el espectador recibe una información junto con otra contradictoria y no puede registrar las dos. Si el actor, mientras representa, piensa en cosas que no tienen nada que ver con su actuación, tal pensamiento será transmitido al espectador, del mismo modo que su voz. El ensayo de «Comentario» consiste en hacer que todos los actores que no están hablando digan, en voz baja, sus pensamientos, mientras que quien en ese momento tiene la palabra dice el texto en voz más alta. Así, todos los actores hablarán durante todo el tiempo, explicando sus pensamientos y dando mayor dinámica a su actuación (porque el pensamiento estará en movimiento, en relación directa con lo que ocurre en el escenario, evitándose de este modo las lagunas de emoción estáticas que hacen que el actor caiga en una tristeza inmóvil o alegría o lo que fuere, pero sin el constante fluir de la idea). Yeso sirve para estructurar la escena en función de la acción principal, porque los pensamientos deben referirse a esa acción principal que se desarrolla. Este ejercicio sirve además para que el actor prepare el subtexto. *. Variante («¡ Para y piensa!») El director dirá de vez en cuando, siempre que sospeche que hay gran riqueza de pensamientos en momentos particulares de la acción: «¡Para y piensa!». A partir de ese momento, todos los actores se inmovilizarán y comenzarán a decir en voz alta todos sus pensamientos. Luego el director dirá «Continúa», y la acción más realista se retomará hasta un nuevo «¡Para y piensa!». 3. Interrogatorio Un actor se sienta en el centro. Sin salir de su personaje, es interrogado por el grupo sobre lo que piensa de los demás personajes, sobre los acontecimientos de la obra, su vida, su ideología, sus gustos y disgustos, o cualquier otra cosa, por más absurda que sea. Los actores deben interrogar a quien está en el centro desde la perspectiva de sus personajes. El ejercicio es conducido como una batalla, enérgicamente. Variante (de Hannover) El ejercicio es el mismo, pero esta vez durante la representación de una escena, que se interrumpe de vez en cuando para las preguntas. En cualquier momento, un actor puede ser interrogado en plena acción: la escena se inmoviliza, el actor responde a las preguntas de los demás actores y la escena se reanuda inmediatamente en el punto exacto en que quedó suspendida. ¡Es preciso crear un clima de duelo en el cual los actores deben siempre defender a sus personajes apasionadamente, en cualquier cir- 366 367cunstancia! ¡El teatro es pasión! Hamlet cuando estábamos utilizando esta técnica durante la demostración con la que concluimos nuestro trabajo con los actores de la Royal Shakespeare Company, durante la primera escena del fantasma, donde él dice que será castigado «hasta que mis crímenes sean purgados», un espectador preguntó qué crímenes eran ésos. En verdad, en la obra sólo se habla bien del rey difunto: entonces, ¿qué crímenes habría cometido? El excelente actor que interpretaba al fantasma se estremeció, pensó y replicó de la siguiente manera: «Soy rey y como rey me he visto obligado a iniciar muchas guerras. En todas las guerras, como sabemos, los soldados cometen excesos, cometen crímenes. El rey es responsable de todos esos crímenes cometidos por sus soldados...». Una hermosa explicación, sin duda, y que, como es lógico, ayuda al actor a crear su personaje. Variante (Non-Stop) ' ' - Lo mismo, sólo que la escena no se inmoviliza para las preguntas. El actor tiene que responder de la mejor manera posible mientras continúa interpretando, manteniendo la acción dramática. 4. La reconstrucción del crimen Los actores ensayan la escena delante del grupo. Siempre que esté cerca de una parte que considere importante, el actor decide interrumpir la acción y explicar sus actos o palabras a la platea, hablar directamente a los espectadores sin salir de su personaje, justificando sus acciones: «Estoy haciendo esto por tal o cual razón» o «Estoy diciendo esto porque siento tales o cuales emociones». Mientras el actor está hablando, los otros que están en escena se inmovilizan. Este ejercicio es diferente del ejercicio de Brecht sobre la «escena callejera». En éste, el personaje habla en primera perso na, defendiendo sus actitudes a partir de un punto de vista subje tivo, en vez de hacer un comentario objetivo e imparcial, en ter cera persona. ■ • 5. Reconocimiento Semejante al anterior. Consiste en que el actor realice todas las acciones y diga todos los textos, no en presente, aquí y ahora, sino previendo lo que hará en el futuro. Como si siempre estuviese pensando: «Diré esto, pero no ahora». Se reconocen primero los caminos que van a recorrerse, pero sin vivirlos, simplemente reconociéndolos. Como si fuese un ensayo del ensayo. Para analizar e intensificar las motivaciones 6. Ensayo analítico de motivación Muchas veces se hace difícil para el actor manejar la complejidad de una motivación, como para el pintor puede hacerse difícil utilizar todos los colores de la paleta al mismo tiempo. El ensayo analítico de motivación consiste en ensayar separadamente los componentes de una motivación, por lo menos en tres fases: primero la voluntad, después la noluntad y finalmente la dominante. Por ejemplo: Hamlet quiere matarse, pero también quiere vivir. Se ensaya primero la voluntad de matarse (eliminando cualquier deseo de continuar viviendo, aislando completamente ese componente de la motivación), y luego se ensaya sólo el componente de vivir (eliminando cualquier deseo de morir). Finalmente, se ensaya la dominante, es decir, la motivación completa. Esto ayuda al actor a manejar cada componente y 368 369a integrarlo después en la totalidad. La interpretación de la dominante será tanto más dialéctica cuanto mayor fuere el dominio del actor sobre la voluntad y la noluntad. 7. Ensayo analítico de emoción aislada Ocurre con las emociones lo mismo que con la motivación. En la realidad, las emociones nunca son puras, nunca se puede experimentar el odio puro, el amor puro, etc. Pero esto es una necesidad para el actor en una fase de creación del personaje. Se ensaya una escena dando a todos los actores sólo una emoción básica pura (las dos emociones principales son el amor y el odio). Los actores representan primero sólo con odio, expresando un odio violento y terrible en cada frase y en cada gesto. Después, se improvisa la misma escena sólo con amor. Se eligen para cada escena, según el conflicto específico que presente, las emociones más convenientes: impaciencia, nerviosismo, desinterés, miedo, o características morales, como valor, cobardía, mezquindad, etc. 8. Ensayo analítico de estilo * Variante del anterior, en el que se determina una variación del estilo del espectáculo: circo, caricatura de los teatros oficiales, naturalismo, telenovela, melodrama, farsa, ópera, espectáculo de Broadway, cine de Bergman, kabuki, western, etc. Cada vez los actores deberán ensayar el mismo texto, prácticamente con las mismas marcaciones (algunos cambios son inevitables), las mismas motivaciones, pero dentro de un estilo completamente diferente. 9. Los mismos personajes, otras circunstancias Sirve para romper con toda la estructuración Meterminada por el conocimiento anticipado del actor de lo que va a decir, oír o hacer. El hábito de hacer la escena insensibiliza al actor. Para evitarlo, se obliga al actor a representar la escena en circunstancias opuestas a aquellas en las que normalmente la representa. Por ejemplo: una escena de gran violencia debe representarse con mucha suavidad; el actor debe transmitir el mismo contenido sin usar las mismas palabras; o se altera totalmente la marcación; o se representa una escena naturalista, llena de objetos, sólo con palabras, sin objetos. Las otras circunstancias pueden referirse al decorado, el texto, las motivaciones o cualquier otro elemento. Variante (de enredo) Las circunstancias opuestas son escenas que no constan en la obra, pero que pueden ayudar a los actores a crear las historias de sus personajes. , u, ( 10. Pausa artificial La repetición de las mismas palabras y de los mismos movimientos durante los ensayos y las representaciones tiende a crear un efecto hipnótico sobre el actor, haciéndole sentir y percibir más débilmente lo que dice y hace y, en consecuencia, transmitir con menos energía su interpretación del personaje. El ensayo de pausa artificial consiste en no permitir que el actor hable o haga inmediatamente lo que tiene que hacer, sino, por el contrario, que haga una pausa artificial de cinco, diez o más segundos. El actor pierde así el apoyo mecánico que el ritmo le daba, pierde la seguridad estructural del espectáculo, y su atención y sensibilidad vuelven a despertar. La pausa artificial puede llenarse con cualquier tipo de pensamiento. n ,,,,, w;^f%irt .^ .H¿> ,„ -,;. r
11. Autocuestionamiento
Es una variante de la pausa artificial en la que el actor se interroga en
voz alta sobre lo que ha oído y sobre lo que va a decir o
370 371hacer, y especula con las diferentes posibilidades. Así, la elección
del actor será determinada por la duda, por un conjunto de
posibilidades y opciones, eliminándose cualquier actuación
mecánica. . . ¡ «
12. Pensamiento contrario
Es un ejercicio de pausa artificial durante el cual el actor piensa en hacer
o decir exactamente lo contrario de lo que hará o dirá. Sabiendo lo que
va a decir, el actor tiende a no incluir la posibilidad de dejar de decirlo, o
la posibilidad de decir lo contrario de lo que dice, inserto en aquello que
realmente dice; a decir sólo lo que las palabras significan, sin incluir sus
connotaciones particulares. En el ensayo del pensamiento contrario (que
es también un ensayo de la posible acción contraria), el actor primero
piensa y siente exactamente lo contrario de lo que dirá a continuación;
así, su texto y su acción incluirán todos los matices posibles de variantes.
Cuando Romeo dice a Julieta que la ama, debe antes de eso sentir la
inmensa irritación que le provoca el hecho de que ella no lo deje
marcharse, poniendo así su vida en peligro. Antes de matar a
Desdémona, Ótelo debe sentir un profundo deseo de hacer el amor con
ella.
13. Repetición del pie J-; ;:i-i ' ■ ■ ■ • ' ' - " ■ '
El hecho de oír muchas veces a otro actor que dice siempre las mismas
palabras resulta también hipnótico: ya no se oye, ya no se entiende, ya
no se comprende lo que el otro dice. El ensayo de repetición del pie
consiste en una pausa artificial antes de hablar, durante la cual el actor
piensa (o dice) un resumen de lo que su interlocutor acaba de decir.
Incluye así, en su acción, las acciones de los otros, evita el aislamiento
subjetivo y se integra en la estructura confiictiva general.
Para desarrollar la imagen como contenido
14. «Rashomon»
En la famosa película de Akira Kurosawa, la misma historia de una
violación era contada según puntos de vista muy diferentes: el de la
mujer víctima, el del violador, el del marido reducido a la impotencia, el
de un policía. La historia era la misma, pero los actores, interpretando la
subjetividad de cada narrador, daban versiones extraordinariamente
diferentes a sus personajes en cada relectura de la misma historia. En
este ensayo, llamado Rashomon, usando los cuerpos de los otros actores
y los objetos de la escena, cada personaje construye una imagen que
muestre su visión subjetiva y única de la escena.
A cada nueva imagen de cada actor, el elenco vuelve a ensayar la
escena, pero interpretando a sus personajes según las imágenes en las
que fueron esculpidos: si en una escena un personaje está escondido
debajo de la mesa y en la escena siguiente sobre ella, heroico, deberá
mostrar la cobardía de una versión y el heroísmo de la otra, pero
siempre diciendo el mismo texto y manteniendo las mismas relaciones.
>¡ flV(, ,..¡ ,.
15. Somatizaüón . ..,<...; Ya explicado como ejercicio y también usado como eosayo. 16. La ceremonia Los actores improvisan la escena como si cada movimiento de sus cuerpos y cada palabra que dicen formasen parte de una ceremonia religiosa, como si estuviesen ante miles de espectadores concentrados en el significado de sus gestos y palabras. Doy un ejemplo: el día en que el papa Juan Pablo II ofició una misa al aire libre en el Aterro de Flamengo, dio la coincidencia 372 373de que yo estaba en mi casa, sentado a la mesa y, para mayor coincidencia, tomando un vaso de vino y comiendo un panecillo, frente a un gato dormido y al televisor. En la pantalla, frente a dos millones de fieles, el Papa hacía lo mismo: comía un pan y bebía un vaso de vino. Pero el significado de lo que hacía, su sim-bología y su valor religioso eran inmensamente diferentes del significado de los mismos gestos que yo hacía. En consecuencia, los gestos eran extremos opuestos, siendo los mismos: comíamos y bebíamos. El actor improvisa como si estuviese oficiando una misa al aire libre o bautizando el Titanio. Para la teatralización del espectáculo 17. ¡Luz, acción! !is En una producción cinematográfica, cada segundo cuesta muy caro: mano de obra, alquiler de equipos, muchos gastos. Así, cuando el director de la película dice «¡Luz, cámara, acción!», ningún actor o técnico tiene derecho a decir «Espera un poco, tengo una duda». Las dudas deben aclararse antes. Al oír la palabra «Acción», todos deben actuar, sin pérdida de tiempo. En este ejercicio, todos intentan trabajar todas las ideas, sin discusión. Cuando varios participantes, que no están en escena, tienen algunas ideas que sugerir, el director interrumpe y, uno a uno, dicen de qué forma quieren ver la escena. Ejemplo: «todos los hombres actuando como mujeres, y todas las mujeres como hombres». Unos minutos para improvisar. «Como si estuviesen todos bajo el agua.» Improvisan. Yasí sucesivamehte: con un tic, como si fuesen animales, con miedo, a cuatro patas... Todo es posible: dentro del aparente surrealismo, este ensayo es estupendo para romper mecanizaciones y abrir caminos a nuevos descubrimientos. 18. Personaje invisible > •■. .-¡ r- >: %
Se representa una escena en ausencia de uno o más actores, a los que, no
obstante, se supone presentes. Esto obliga a los actores que quedan en
escena a ver y oír a los ausentes con mayor nitidez. Extrañamente,
muchos actores obtienen una percepción más nítida de los compañeros
cuando no los ven. De este modo, se ven forzados a imaginar el diálogo
que no se dice y los movimientos que no se hacen.
Por ello, este ejercicio representa un peligro para los actores de
imaginación demasiado fértil, capaces de figurarse la actuación de los
invisibles hasta el punto de proyectar sobre ellos imágenes que han
creado, llegando a representar con esas imágenes subjetivas y no con la
realidad de los actores que tienen enfrente. Tales actores deben
comprender que teatralidad es interacción. El teatro es lo que pasa de
uno a otro, y no una cualidad que reside en uno o en otro. •••; l ■ '■'"-.'-;
'•'■"■ I ;(í ¡ ^ V7¡ .■...;•
19. Antes y después
Se trata de simples ensayos de improvisación sobre lo que habría pasado
con cada personaje antes de su entrada en escena y lo que podría ocurrir
después de su salida. El actor gana, así, impulso para entrar en escena
(ha tenido un tiempo de calentamiento) , además de continuidad después
de salir. Este ejercicio evita que el actor comience a vivir su personaje
sólo cuando entra en escena, pues el personaje ya debe estar vivo mucho
antes de eso.
20. Transferencia de emoción
Es un ensayo bastante mecánico y fastidioso, pero que puede dar
374 375buenos resultados en caso de bloqueos inexplicables. Se cuenta
que un actor transmitía un miedo terrible a la muerte cuando se
apuntaba con un revólver a la cabeza y quedaba en la duda de si
había de matarse o no. La memoria emotiva especial de ese actor
consistía en pensar lo terrible que era ducharse con agua fría en
invierno. El actor hacía una original transferencia de emoción que
vencía el bloqueo de su incapacidad de sentir la muerte
inminente. Otra actriz jamás había experimentado un orgasmo, y,
para lograr sentir toda la felicidad y relajamiento de su personaje
después de una buena noche, recurría, con la ayuda de su
memoria emotiva, a un día de sol en las playas de Itapoá, Bahía,
tomando un helado de coco.
Estas transferencias de emoción no son falsas, pues ayudan al
actor a sentir y mostrar una emoción a partir de otra: el agua fría
en invierno tiene algo de mortal, así como un helado en las cálidas
playas de Itapoá tiene algo de orgásmico. .■■} ; > , .¡«
21. Cámara lenta
El actor tiene necesariamente un punto de vista subjetivo cuando
interpreta a un personaje y ve la obra y a los demás personajes
según ese punto de vista subjetivo. Por ello, conviene que los primeros
ensayos se hagan sin que los actores sepan qué papeles van
a representar, lo que sólo es posible con elencos permanentes.
En compensación, el director tiene que ver la obra y el espectáculo
en su totalidad, en su objetividad. Este conflicto entre la
subjetividad del actor y la necesaria objetividad del director sacrifica
muchas veces la posible creatividad del primero. Una escena
puede exigir una determinada velocidad que acelere el lento
desarrollo de un personaje contradiciendo el lento deseo del actor.
El ensayo en cámara lenta resuelve este problema, dando al actor
todo el tiempo que necesita para desarrollar todas las
acciones, transiciones y movimientos que sienta ganas de desarrollar;
después de eso, será más fácil condensarlos. Este ejercicio
debe hacerse alternadamente con el de la velocidad. Básicamente,
consiste en que cada actor se enfrente a los diálogos, actividades y
acciones según le plazca. Atención: ¡esto es un ensayo! En el
espectáculo, claro está, no puede ser así...
22. Velocidad, o «dos toques»
Ensayo de velocidad, también llamado «dos toques», que es un
ejercicio típico del fútbol brasileño, creado por el técnico Vicente
Feola: ningún jugador puede tocar la pelota más de dos veces. La
primera vez, para recibirla; la segunda, para pasársela a un
compañero.
Este ensayo es especialmente indicado para actores como los
argentinos, de formación según los métodos de Stanislavski a través
del Actor's Studio: actores que desarrollan la subjetividad en
grado extremo y al mismo tiempo permiten que se transforme en
realidad social, no mostrando al espectador una realidad objetiva
sino su visión subjetiva de esa realidad. Este camino transforma
el realismo en expresionismo: la realidad es vista a través de
alguien. Algunos actores hacen pausas muy largas para decir
buenos días. Estos torrentes de subjetividad (cada cual tiene la
suya, ¡gracias a Dios!) impiden la estructuración de las acciones,
pues cada actor intenta imponer su visión personal sobre la
realidad. En el ejercicio de velocidad, llamado «dos toques», el
actor debe, en el más breve espacio de tiempo y con la mayor
energía emocional y claridad de ideas posibles, hacer que la
acción se desarrolle con gran rapidez.
23. Ensayo sensorial
Una variación de la cámara lenta (pág. 378). El actor intenta
376 377abrir los sentidos a todos los estímulos exteriores, entrando en relación
sensorial y sensual con el mundo exterior. Hay gente que hace
mecánicamente incluso el amor, de manera no sensual. El actor, por el
contrario, hasta cuando enuncia una fórmula matemática debe hacerlo
de forma sensual, es decir, estéticamente. La comunicación estética es
comunicación sensorial, la que pasa por los sentidos y no sólo por la
razón.
24. Media voz
El esfuerzo físico para emitir la voz, para hacer un movimiento o
ampliar una expresión de manera de llegar a un gran auditorio
(por ejemplo, cuando se representa al aire libre para miles de
espectadores, entre los cuales circulan perros y otros animales),
puede frecuentemente hacer que el actor pierda la riqueza de
pensamiento o la emoción de determinada escena: así se volverá
burda la sutileza. El ensayo a media voz es útil para revitalizar
esas escenas, permitiendo que toda la energía del actor se con
centre en el significado esencial de las palabras y no en la poten
cia de la voz: hace que el actor se oiga a sí mismo y a los demás,
que se observe. ..
25. Magnificar
Los actores magnifican todas las emociones, movimientos, conflictos,
etc., siempre dentro del rumbo cierto, pero superando el límite
aceptable. No se trata de sustituir una cosa por otra, sino sólo de
magnificar: cuando se odia, se magnifica el odio; cuando se ama, se
magnifica el amor; cuando se grita, se magnifica el grito, etc. Para
encontrar el enfoque correcto del microscopio, el científico no va
enfocando poco a poco hasta llegar al foco preciso, sino que va más allá
y después, con mayor seguridad, vuelve atrás hasta reencontrarlo.
También la medida correcta de
la interpretación del actor se encuentra después de haberla exagerado y
no antes.
26. Ensayo libre 4»
Se permite que el actor haga todo lo que sienta ganas de hacer, alterar
movimientos, texto, todo; su única limitación es la seguridad física de
los demás, para que puedan a su vez crear sin miedo. Este ensayo se
basa en el hecho de que gran parte de la creación artística es racional,
pero no toda. Siempre ocurre algo inesperado cuando un actor se deja
llevar por sensaciones momentáneas, no preestablecidas. «¡No lo sé,
sentí que era así porque sí!». Se pueden lograr muchos matices con este
ensayo liberador. Cuando el actor se vuelve inseguro sobre lo que harán
los otros actores, esto lo incita a crear y a observar. Este ensayo puede
ser peligroso si se practica antes de definirse las coordenadas básicas y
racionales, fundamento de la idea del espectáculo.
27. La caricatura
Puede hacerse de dos maneras: o el propio actor ridiculiza su
interpretación o lo hace un compañero. Bergson, en su libro La risa,
dice que el ser humano sólo ríe cuando se revelan su propio
automatismo y su propia rigidez. Cuando se hace la caricatura de
alguien, lo que provoca la risa es lo que hay de sorprendente en el
comportamiento automatizado del caricaturizado. Si el actor llegase a
ver, a través de la caricatura, lo que está automatizado en su propia
interpretación, podrá alterar y revitalizar más fácilmente su trabajo.
28. Intercambio de personajes
Para un mejor conocimiento de todos los personajes, se hace un ensayo
intercambiando los actores y sus personajes (especial-
378 379mente dentro de una misma relación: marido-mujer, padre-hijo, patrónobrero,
etc). Los actores no tienen que memorizar el texto de los otros,
sólo tienen que dar la idea general, el contenido del papel: el marido
hace de mujer y viceversa. , .
29. Necesidad contra voluntad
Muchas veces, la voluntad del personaje no hace más que expresar, en
términos individuales, una necesidad social. La necesidad social se
corporiza y se individualiza en la psicología de un personaje
determinado. La función social del personaje es el sujeto, que se ejerce a
través de la idiosincrasia del personaje. El Papa quiere que Galileo
responda a las acusaciones de la Inquisición simplemente porque es
Papa, y tiene que quererlo. La guerra genocida contra el heroico pueblo
de Vietnam fue conducida por tres presidentes: Kennedy, Johnson y
Nixon. Tres características psicológicas dispares, pero una única función
social: presidente del imperialismo inhumano. El personaje quiere
practicar la acción que, por necesidad, tiene que practicar de cualquier
manera, queriéndolo o no.
Puede también darse el caso de que la voluntad individual entre en
conflicto con la necesidad social. En este ensayo, el actor busca sentir,
comprender y demostrar que todas sus acciones están determinadas
previamente con respecto a todo lo que él pueda o no querer. Se ensaya
la oposición entre el querery el deber, entre el 310 quiero y el tengo
que... El personaje hace lo que tiene que hacer, pudiendo querer su
deber o no.
30. Ritmo de escenas .„,,.;(ii, . , ,,,,*,
En un ensayo con el texto verdadero, los actores inventan un ritmo que
les parezca conveniente para cada escena y comien-
Ü
|«an a representar dentro de él. El ritmo debe cambiar cuando
cambia el contenido de la escena. No se trata de cantar el texto, sino de
decirlo rítmicamente. Este ejercicio facilita la integración del elenco y la
estructuración objetiva de las subjetividades.
31. Analogía ■ s
- ' ' ■ >.<.-.,< ...,,-,.............. Para desarrollar más libremente la imaginación, los actores deciden improvisar una analogía de la escena que deben ensayar. Por ejemplo, si se trata de ensayar una escena sobre la represión fascista de la policía en determinada ciudad, nada mejor que hacer una improvisación analógica con la represión nazi a los judíos en la Alemania hitleriana, o con la policía de Wallace contra los negros de Alabama. Desgraciadamente, resulta fácil encontrar analogías de ese tipo en todas partes. 32. ConcentraciónBotwinik " ,? " "' """'' "' " '■■'■''*< Dicen que Botwinik, campeón mundial de ajedrez, tenía por cos tumbre concentrarse no exactamente en el silencio del nirvana, sino colocando en la misma sala, a un volumen muy alto, tres o cuatro equipos de sonido con músicas dispares: clásica, tango, jazz, por ejemplo. En medio de ese infierno sonoro, semejante al centro de Río o de Sao Paulo, el gran campeón ideaba jugadas geniales. En este ensayo, se procede de la misma forma, buscando sonidos que distraigan la atención de los actores, superponiéndose acciones dentro del mismo espacio escenográfico; en definitiva, haciendo lo posible para distraer a los actores. La serie del «la mancha» muestra claramente algunas de esas posibilidades. 380 381Secuencia y ensayos de «la mancha» Estos ensayos sirven principalmente para desarrollar la rapidez de los actores, su capacidad de cambio brusco de emoción o de personaje, dándole una mayor flexibilidad física, mental y emocional, mayor concentración y atención. Cuanto más difíciles son las condiciones para el trabajo del actor, más rico se vuelve su desarrollo. Estos ensayos son absolutamente indispensables para los espectáculos que utilicen el sistema comodín. No son muchos. 1. «La mancha» sencilla Todos los actores quedan fuera de escena. El director, o un actor, dice una frase cualquiera del texto e indica una manera de representar la escena: la caricatura, con odio, con amor, magnificando, etc. Inmediatamente, todos los actores que participan en la escena que incluye aquella frase corren y se colocan en las posiciones que ocupan cuando ésta es pronunciada; inician la acción a partir de esa frase, dentro de la forma de ensayo solicitada. Al cabo de unos minutos, un segundo actor dice otra frase y otra técnica de ensayo. Inmediatamente se interrumpe la acción de la escena que se estaba haciendo y se comienza, sin pérdida de tiempo, la segunda escena requerida; luego se colocan los actores en las posiciones que ocupan cuando es dicha esa segunda frase, es decir, salen de la primera escena y van hacia la segunda; y siempre de esta forma continúan las escenas sucesivas, con las diferentes técnicas de ensayo pedidas. 2. «La mancha» doble ,.*,.-.. ,.,,;•, Exactamente igual al ensayo anterior, con la diferencia de que los actores que entran en la primera escena, pero no son requeridos para la segunda, continúan actuando en la primera al mismo tiempo y en el mismo espacio donde se improvisa la segunda. Como puede ocurrir que algunos actores de la primera escena sean llamados para la segunda, los que permanecen en la primera improvisan con personajes invisibles en el lugar de aquellos que fueron a la segunda. Al cabo de unos minutos, un tercer actor pronuncia una tercera frase y una tercera forma de ensayar: inmediatamente, todos los actores que están en escena comienzan a representar, de la manera requerida por el tercer actor, la tercera escena. Los actores que están en la primera o en la segunda escena, pero no en la tercera, continúan en sus respectivas escenas, con personajes invisibles, si fuese necesario. De este modo, estarán ensayándose tres escenas simultáneas, de tres maneras diferentes. El número máximo es de cinco escenas superpuestas. Cuando una escena acaba, los actores prosiguen con la escena siguiente. Cuando se trate de la última escena de la obra, recomienzan la primera. Una vez iniciada una escena, no pueden pasar a otra escena todos los actores: por lo menos uno debe quedar en cada escena (siendo todos los otros personajes invisibles), de modo que al final habrá cinco escenas simultáneas, cada una con un actor por lo menos. 3. «La mancha» en el centro Es una variación en la cual todas las frases pronunciadas deben pertenecer a escenas en las que esté necesariamente un actor designado para el centro. Sirve para aumentar la eficacia del ejercicio en un actor que tenga alguna dificultad especial. 4. «La mancha» vanante pimpón Es una variación que aumenta la dificultad. En los ejercicios anteriores, los actores pasan de una escena a la siguiente sin regresar a las anteriores. En la variante pimpón, si el actor no 382 383tiene texto en la escena principal (la última) debe hacer pim-pón, o sea remitirse a una de las escenas en las que el personaje que encarna tenga alguna frase que decir o una acción física importante que realizar. Este ejercicio es un constante pimpón de actores a través de las escenas. Cada actor, al saltar de una escena a otra, debe iniciar bruscamente la forma de ensayo solicitada: amor, odio, ópera, etc. El actor tiene, así, la posibilidad de experimentar cinco escenas y cinco maneras de hacerlas en pocos segundos. Esos saltos deben tener la velocidad de una pelota de pimpón. Con el fin de obligar a los actores a aumentar la concentración, este ejercicio puede complementarse con una música que nada tenga que ver con las escenas (Concentración Botwinik). Capítulo 4 Teatro Foro: dudas y certezas 384Cuando se escribió este texto, las experiencias e investigaciones hechas sobre el Teatro Foro aún estaban en fase preliminar, en plena etapa de desarrollo, descubrimiento, apertura de caminos. El desarrollo en múltiples direcciones del Teatro Foro en tantos países del mundo determina, inevitablemente, una revisión de todos los conceptos, de todas las formas, estructuras, técnicas, métodos y procesos. Todo se pone en cuestión. Sólo no pueden ponerse en cuestión los principios mismos del Teatro del Oprimido, que es un método complejo y coherente. Yesos principios son: a) la transformación del espectador en protagonista de la acción teatral; b) el intento, a través de esa transformación, de modificar la sociedad y no sólo interpretarla. Dentro de las muchas formas y maneras de practicar el Teatro Foro, no obstante, surgen muchas dudas, pero también algunas certezas. Entre dudas y certezas, creo que existen por lo menos veinte temas fundamentales, que ahora me propongo comentar.v Veinte temas fundamentales ■ M"i t..í í"'i. ¿Opresión o agresión? ¡ s ,.,., f> -,.,,.
Supongamos estas situaciones: un hombre ya está dentro de una
cámara de gas. Faltan pocos segundos para la ejecución. El ver
-
dugo se prepara para abrir la válvula de cianógeno. Otro hombre
está con los ojos vendados, amarrado, frente al pelotón de
fusilamiento. Faltan pocos segundos para que el comandante dé
la orden de ejecución.
¿Se puede hacer una escena de Teatro Foro con esos aconte
-
cimientos? ¿Puede algún espectador gritar «Alto», sustituir al
protagonista al borde de la muerte e intentar alguna solución para
el angustioso problema? Creo que no.
Es evidente que aquí se trata de casos verdaderamente extre
-
mos; en realidad, muchas veces un grupo prepara una pieza de
foro en la que la situación se presenta de tal forma y en tal grado
de desarrollo que las acciones optativas son muy pocas o ningu
-
na, y no se puede hacer nada más. Ycuando eso ocurre, el efecto
que tal modelo produce es siempre negativo. «¡Es la fatalidad!
¡Ya nada es posible!» Ynosotros, muy por el contrario, intenta
-
mos hacer Teatro del Oprimido para buscar los caminos de la
liberación, no para provocar la resignación, la catarsis.
Me acuerdo, por ejemplo, de una escena de Teatro Foro en la
cual una joven era atacada en el metro, a medianoche, por cuatro
individuos armados, estando ella sola y la estación abandonada.
Es evidente que ya no podía hacer más que intentar defenderse
físicamente. Y todas las intervenciones de los espectadores
389intentaban revelar el defecto del modelo, que presentaba una
catástrofe ya inevitable. Me acuerdo de otro modelo, en el que la
mujer era golpeada por su marido, estando los dos solos en casa.
Otro incluso, en el que un hombre era secuestrado en la calle por
tres policías armados.
En todos esos casos, no es posible hacer nada o casi nada. La
muchacha puede correr para llamar al jefe de la estación; la mujer
puede gritar; el hombre puede pedir socorro. ¿Qué más? Se trata
aquí de agresiones físicas, exclusivamente físicas, y las soluciones
sólo pueden ser de orden físico. Es decir, sólo si las tres víctimas
en cuestión hubiesen aprendido algún tipo de defensa personal
(capoeira, kárate o jiu-jitsu) podrían romper la opresión.
Casos como ésos no contribuyen al buen desarrollo como
espectáculo de Teatro Foro, pues no presentan la opresión, que
puede ser combatida, sino la agresión o represión, que es inevitable
si no somos físicamente fuertes.
Conviene aclarar los conceptos: utilizamos la palabra agresión
para designar la última fase de la opresión. La opresión no es
totalmente física, no se reduce sólo a términos musculares, o al
tiro al blanco. Muchas veces, se internaliza: la propia víctima la
acepta. El oprimido aún puede liberarse; el agredido, si es físicamente
fuerte, puede devolver la agresión y nada más. Pero el
Teatro Foro no es catch-as-catch-can ni lucha libre.
Al mostrar sólo la agresión, por tanto, el modelo provoca la
resignación, pues todas las acciones posibles se refieren exclusivamente
a la fuerza física. Yeso se deriva en un mal mayor, desmoviliza,
desactiva a los espect-actores.
En esos casos, creo, se debe volver atrás en el enredo de la historia
e intentar comprobar en qué momento el oprimido aún
podría haber optado por otras soluciones, en vez de permitir
que la historia avanzase hacia el final agresivo. Por ejemplo, la
joven que bajó sola a la estación de metro, ¿qué podría haber
hecho antes de bajar? ¿Por qué estaba sola? ¿Podría haber esperado
la llegada del tren cerca del jefe de la estación? ¿Podría haberle
pedido a algún amigo que la acompañase? ¿Podría haber
comprado uno de esos aerosoles de gas paralizante que se venden
en las tiendas para protegerse? ¿Podría haber dormido en casa de
una amiga?
Y la mujer agredida por su marido, físicamente incapaz de
defenderse, ¿no podría antes haberlo abandonado? ¿Por qué se
había quedado en casa esa noche? ¿Por qué no había llamado a
alguien, por qué no se había ido a dormir a casa de otra persona?
Y el hombre secuestrado por la policía, ¿qué errores tácticos
había cometido para dejarse pillar así por sorpresa? ¿Qué precauciones
se había olvidado de tomar? ¿Cuáles serían posibles?
En definitiva, si ya nada más es posible, a los espect-actores no
les queda otra solución que convertirse en testigos de la tragedia.
El director polaco Grotowski dijo cierta vez que los espectadores
deben ser testigos de algo que ocurre, añadiendo que una escena
que lo había impresionado mucho había sido la de una película
que mostraba a un monje budista en Vietnam que moría después
de prender fuego a sus ropas: la película mostraba al monje casi
muerto, y se podía incluso oír su respiración mezclada con el
crepitar de las llamas. Se trata de una imagen bellísima y muy
emocionante, que sirve perfectamente bien al teatro en el cual el
espectador es un testigo. Y en ese tipo de teatro existen muchos
directores extraordinarios, además de muchas piezas muy
hermosas. En el Teatro del Oprimido, sin embargo, lejos de ser
testigo, el espectador es -o debe ejercitarse para llegar a ser-el
protagonista de la acción dramática. Por tanto, en esta forma
particular de teatro, la imagen del monje que ya nada puede
390 391hacer para salvarse de nada sirve, y la escena no puede usarse como
entrenamiento para la acción real, que es el propósito de todas las
formas de Teatro del Oprimido. ¡Lo que no invalida la belleza de la
escena del monje!
Para montar una buena escena de Teatro Foro con ese monje como
tema, sería necesario mostrarlo en el momento en que, habiendo echado
ya queroseno en su ropa y su cuerpo, conservase aún en sus manos la
caja de cerillas, la cerilla a punto de encenderse. Sobre ese momento
crucial, se puede hacer un excelente foro. Pero cuando ya arde el cuerpo,
pasamos al dominio de la agresión, de la represión, de la fatalidad, de lo
inevitable, y ya nada más es posible.
Me acuerdo aún del libro de un médico judío que narraba las
atrocidades nazis y la progresión de restricciones impuestas a los judíos:
primero, se les obligaba a usar una estrella de David («¿Por qué no, si
nos enorgullece?», decían); después, llegó la prohibición de ejercer la
función de médicos, por ejemplo, o de abogados («¿Por qué no, si
podemos igualmente ejercer otras funciones y, cediendo en eso,
apaciguaremos a nuestros enemigos?»); más tarde, la obligación de vivir
juntos en los mismos guetos («¿Por qué no?»); finalmente, el traslado a
los campos de concentración y la muerte. Ese médico, que era judío, en
momento alguno del libro disculpaba a los nazis, que fueron, está claro,
los verdugos de su raza. Pero, como judío, se preguntaba a sí mismo: «Es
verdad que en la cámara de gas ya nada podíamos hacer; pero ¿acaso no
podríamos haber hecho algo antes?».
Ése es un buen tema para el Teatro Foro: ¿habría sido posible hacer
algo antes? ¿Quién habría sido capaz de«hacerlo? ¿En qué condiciones?
¿Quién lo hizo? ¿Por qué no lo hicieron todos? Si volviese a ocurrir,
¿qué se podría hacer?
Concluyo: el Teatro Foro es siempre posible cuando existen
alternativas. En caso contrario, se vuelve fatalista.
• < •. , fc El estilo del modelo • * " •* . En los primeros años del Teatro Foro, y cuando el problema central presentado por la pieza era concreto, el modelo tendía en general al realismo selectivo. Digo incluso que la mayoría de los espectáculos de Teatro Foro que he visto se realizó dentro de ese estilo. Después, como esa forma de teatro comenzó a practicarse en muchos países y en culturas muy diferentes, en los cinco continentes del mundo, aparecieron muchos otros estilos. No importa el estilo: lo importante es que el Teatro Foro sea buen teatro, ante todo. Que la presentación del modelo sea, en sí, fuente de placer estético. Debe ser un espectáculo bueno y hermoso, antes de que se inicie la parte del foro, es decir, la discusión dramática, teatral, del tema propuesto. Creo que una de las formas de acercarse a la escenificación de un modelo es a través del Teatro Imagen. Más precisamente, a través de una secuencia de técnicas del Teatro Imagen que lleguen finalmente a la construcción del ritual que corporeiza el tema tratado. Puede ocurrir que el ritual en cuestión sea rico, teatral, estimulante: por ejemplo, el cumpleaños de la madre de alguien, el teatro en la fábrica, el aula, un tribunal, una asamblea, y muchos más. ¡Cuántos elementos teatrales pueden introducirse, con el fin de concretar, visualizar las relaciones entre los personajes! Hace falta que los espect-actores vean las opresiones y no sólo que se les informe de ellas: ¡eso es teatro! Existen, sin embargo, otros rituales que son poco teatrales, poco estimulantes. Y el peligro de una escenificación pobre es 392 393inducir a los espect-actores participantes solamente a hablar, discutir verbalmente las soluciones posibles, en vez de hacerlo tea-tralmente. Es lo que llamamos, peyorativamente, «radio foro». En esos casos, creo, en lugar de intentar escenificar utilizando el ritual, debe hacerse el esfuerzo, a través de las técnicas de la imagen, de encontrar las imágenes, incluso simbólicas, surrealistas, que puedan corporeizar teatralmente el tema de manera enriquecedora. Doy un ejemplo: en el espectáculo realizado por los profesores de francés durante su congreso anual (Estrasburgo, 1979), dirigido por Richard Monod y Jean-Pierre Ryngaert, había una escena en la que el inspector iba a examinar a uno de los profesores. Ahora bien: el ritual de ese tipo de examen es teatralmente pobre: los dos sentados uno al lado del otro, a la misma mesa. ¿Qué hicieron los profesores? Mantuvieron el texto usual en tal tipo de encuentros y, escénicamente, presentaron el ritual de la confesión al sacerdote: el profesor arrodillado ante el confesionario. Aquí no se trataba sólo de dar un golpe teatral, sino de revelar visualmente una de las características verdaderas de la inspección, que mucho tenía de confesión, de asemejar la relación profesor-inspector a la relación fiel-confesor, en la cual uno era el representante de Dios. Era el inspector-confesor quien podía absolver o condenar al profesor-fiel. Se usó el ritual extrapolado. En el mismo espectáculo, otro ritual que se realiza comúnmente alrededor de la mesa, la evaluación de los alumnos, se hacía asimismo de forma simbólica, con todos los profesores y el director del colegio formando visualmente una pirámide, con el director en el vértice, el profesor de matemáticas (el más jerarquizado) un poco más abajo y, por debajo de tedos, los demás profesores que, a coro, repetían las notas y los comentarios del profesor de matemáticas. Se usó un ritual metafórico. En el Séptimo Festival Internacional de Teatro del Oprimido celebrado en el Centro Cultural del Banco de Brasil en julio de 1993, había doce países representados con sus espectáculos. Los indios de Calcuta, del Jana Sanskriti, presentaron dos piezas que parecían ballet, espectáculos melódicos, sensuales, delicados, sobre la vida de las mujeres en Bengala; los africanos del Atelier de Théátre Burkinabé presentaron otras dos llenas de ritmos africanos y ropas coloridas: espectáculo abierto y directo, en una relación plenamente interactiva con el público desde el principio; los austríacos, una pieza que comenzaba con un vals y terminaba de manera dura y con interpretaciones violentas: era sobre el racismo en su país; los franceses, una pieza simbolista; los alemanes, una pieza expresionista sobre la burocracia; los puertorriqueños, caribeños al fin y al cabo, mostraron el Caribe, sus danzas, sus amores. Cada país desarrolló su propio estilo de Teatro Foro, y, dentro de cada país, cada grupo. Por tanto, el estilo es, en mi opinión, indiferente: se debe usar el que más convenga. Puede usarse el ritual de, por lo menos, tres formas: a) realista; b) extrapolada; c) metafórica. Eso en cuanto a la escenificación. Y lo mismo diría en cuanto a la dramaturgia. Pero eso nos lleva a otro tema. ¿Puede un espectáculo de Teatro Foro ser, digamos, chejoviano? Vamos a verlo. ¿Urgencia o no? ¿Simple o complejo? ,¡■_, Un día, cuando era profesor de la Sorbona, en París, una alum-na me propuso hacer una escena de Teatro Foro sobre un problema suyo. Dijo que estaba cansada de tanto foro sobre problemas demasiado concretos y urgentes: salarios, huelgas, mujeres 394 395oprimidas, ritmo del trabajo en la fábrica, etc. Propuso su problema: era joven, vivía sola en un enorme apartamento, pues su padre y su madre habían formado, cada uno por su lado, una nueva pareja y se habían ido de casa. Ella quería, en cierta forma, reconstruir su familia. Había invitado a algunos amigos a vivir con ella. Se trataba de una pareja y un chico y una chica más, que no formaban exactamente pareja. Pero sus compañeros no llenaban los papeles de padre y madre, que era lo que ella buscaba. Cuando quería que se quedasen, se iban; cuando quería quedarse sola, allí estaban ellos. Más aún: pensaba seriamente en casarse, en formar un hogar propio, pensaba sinceramente en la monogamia..., pero para ello tendría que perder su actual condición de polígama, que también la atraía... Quería cosas contradictorias, todo al mismo tiempo. No hicimos ese foro, pues al mismo tiempo quería y no quería hacerlo... Tiempo después, con otro grupo en la misma universidad, propuse intentarlo. Y lo intentamos. Debo decir que aprendí algo sobre los jóvenes parisienses de hoy. Pero confieso que a la imprecisión del modelo correspondió igual imprecisión del foro. El modelo no explicitaba claramente los problemas, las opresiones; el foro no fue más allá,, aunque estuviese teatral-mente animado. Teatro Foro es, ante todo, una buena pregunta: aquí nadie sabía lo que estaba preguntando, y por tanto las respuestas resultaban más difíciles. Cuando hay un problema claro, concreto y urgente, es natural que el debate se dirija a soluciones igualmente urgentes, concretas y claras. Un tema nebuloso provoca nebulosidad. Puede ser, al contrario, que la imprecisión sea salo aparente, y que el foro sirva para analizar una situación, en vez de sintetizar soluciones posibles. ¿Se debe llegar a una solución o no es necesario? Creo que mucho más importante que llegar a una buena solución es provocar un buen debate. En mi opinión, lo que conduce a la autoactivación de los espect-actores es el debate, no la solución que por casualidad pueda encontrarse. Aunque se llegue a una solución, puede ser que sea buena para quien la ha propuesto, o para las condiciones en las que el debate se ha desarrollado, pero no necesariamente útil o aplicable a todos los participantes del foro. Es evidente que muchas veces aprendemos algún dato útil durante el debate foro. Me acuerdo, por ejemplo, de un espectáculo sobre el poder médico: un enfermo, víctima de un accidente automovilístico, era llevado al hospital y allí pasaba varias peripecias sin que pudiese siquiera ser informado de su estado de salud. Lo transportaban de habitación en habitación, de mesa de operación en mesa de operación, sometido a exámenes y análisis, obligado a ingerir medicamentos y soportar pinchazos de inyecciones: todo ello sin que le dijesen por qué ni para qué. Todos los espect-actores en escena intentaron usar argumentos, forzar explicaciones, obtener informaciones. Hasta que entró una señora -no por casualidad enfermera- y pidió firmar una décharge. Informó de que en los hospitales franceses, por ley, el paciente, sea cual fuere su estado de salud, tiene derecho a abandonar el hospital después de firmar un documento en el que se responsabiliza de lo que le pueda suceder, descargando así la responsabilidad a los médicos y al hospital: es la décharge. Era información útil que ni nosotros ni los espect-actores conocíamos. Fue bueno saberlo y puede ser importante para el futuro. Aun antes de saberlo, sin embargo, todos los que participaban del foro desarrollaban su capacidad de iniciativa buscan- 396 397do soluciones, argumentos, acciones que, eventualmente, podrían emprender en caso de que dicha eventualidad se presentase. El debate, el conflicto de ideas, la dialéctica, la argumentación y la réplica, todo ello estimula, calienta, enriquece, prepara al espectador para actuar en la vida real. Por tanto, cuando el modelo no es urgente, es decir, cuando no se trata de salir del espectáculo y actuar directamente sobre la realidad, tampoco es necesario encontrar una solución: lo necesario es buscarla. Puede ocurrir, no obstante, que el foro se haga justamente con el propósito de buscar una solución para un acontecimiento que se producirá de cualquier manera, de inmediato. Digamos, por ejemplo, que se promueve un foro con el objetivo de entrenar a un equipo de habitantes de un mismo barrio, que irá en comisión al Ayuntamiento a protestar o a hacer alguna reivindicación. En ese caso, no se trata sólo de estimular la propia iniciativa, sino de trazar, concreta y minuciosamente, una estrategia y una táctica para una acción inminente. ¿Quién hablará? ¿De qué manera? ¿Qué argumentos usará? ¿Qué se puede esperar del adversario? En este caso, es absolutamente indispensable llegar no sólo a una solución genérica, sino desarrollar también todos los planes concretos de la acción que va a emprenderse, y decidir el papel de cada uno. En el trabajo del Centro del Teatro del Oprimido de Río de Janeiro, es muy frecuente encontrar este tipo de foro urgente. Casos como los narrados con más detalles en mi libro Teatro legislativa en el monte Chapéu Mangueira, un grupo quería que una sociedad filantrópica se encargase de mediar para la concesión de presupuestos municipales y, antes de buscarla* se ensayaron en foro los diferentes argumentos y acciones que propondría. En el grupo de homosexuales de Atobá, se ensayaron las diferentes estrategias que se usarían en una entrevista donde el protagonista busca empleo y es discriminado a causa de su manera de vestir y su comportamiento. En el caso del Sindicato de Banca-ríos, se ensayaron algunas veces huelgas que se realizarían al día siguiente. Ensayar una acción antes de practicarla: ésta es una de las mayores utilidades del Teatro Foro. Yo mismo ensayé mi propia visita al Ministerio de Cultura francés para pedir aumento de presupuesto para mi centro de allí, el Centro de Teatro del Oprimido de París. ¡Resultó! ; v v .^ .^- , ¡ . ¿Debe representarse el modelo de la acción futura O nO? ' ■ : ' • " ' - i ' ■ ; ■ ■ ■ . >' < ■ ; : ; : < : - ; • • ' í : . ; - . " ■ Pienso que, en el caso anterior, es útil representar el modelo de la acción futura, considerando que va a ser efectivamente vivido en el futuro inmediato. Tal representación puede funcionar como una especie de ensayo general del acto real. Ese modelo sería la escena tal como queremos verla en la vida real, y las acciones tal como las queremos practicar. Creo también que, en un espectáculo teatral en foro, tal representación puede ayudar a reducir los resultados del propio foro. Se discute sobre muchas cosas y no todos los espect-actores las conservan en la memoria. Una presentación final puede servir de resumen. Pero hay que tener siempre un poco de cuidado: puede ser que el modelo de la acción futura sea aceptable por la totalidad de los presentes, y en ese caso su representación servirá como nuevo y extremo estímulo para la acción real; pero puede ocurrir que no, y en ese caso existe siempre el riesgo de que tal 398 399modelo se presente como evangelizador, preconizando acciones imposibles de llevarse a la práctica. Debe hacerse este reparo y evitarse ese peligro. Puede ocurrir también que sólo queramos reflexionar sobre un problema cuya eclosión no es inminente: es bueno hablar de las opresiones que pueden llegar a ocurrir, aunque no estén programadas para el día siguiente. ¿Modelo o antimodelo? ¿Error o duda? Tal vez el término modelo ya contenga la connotación de camino que seguir. En verdad, conviene reiterarlo, una pieza de Teatro Foro debe presentar siempre la duda y no la certeza; debe ser siempre un antimodelo, y no un modelo. Un antimodelo que se someta a discusión, no un modelo que seguir. Otra palabra que puede inducir al espectador y, por tanto, manipularlo (cuando lo que se desea es exactamente lo contra rio) , es la palabra error. Si informamos al espectador de que el protagonista de nuestro modelo ha cometido un error, eso signi fica que ya hemos predeterminado que su acción es equivocada. Yquien debería decirlo (si ése fuese el caso) es el propio especta dor, no nosotros. Por tanto, para usar las palabras correctamen te, debemos decir que, en el modelo, tenemos dudas sobre el comportamiento del protagonista oprimido. ¡ , r . .-,. La conducta del comodín o animador del foror ; ¡r rp Comodín o animador es el nombre que damos al maestro de ceremonias del espectáculo foro. Durante la quincena del Teatro en el Théátre Présent (noviembre de 1979), pudimos estudiar por lo menos a media docena de comodines en acción. En el Festival de Río, una docena. En Toronto, 1997, ¡una docena y media! Cada uno tenía su personalidad propia y se comportaba frente al público según sus propias características. No obstante, pudimos observar y concluir que existen algunas reglas obligatorias: a) El comodín debe evitar todo tipo de manipulación, de inducción del espectador. No debe sacar conclusiones que no sean evidentes. Debe cuestionar siempre sus propias conclusiones y enunciarlas en forma de pregunta, y no afirmativamente, de manera que los espect-actores tengan que responder sí o no, hemos dicho eso o no, en vez de enfrentarse con una interpretación personal del comodín. b) El comodín no decide nada por cuenta propia. Enuncia las reglas del juego, pero, a partir de ahí, debe aceptar incluso que el público las modifique, si eso se considera conveniente para el análisis del tema en cuestión. c) El comodín debe reenviar las dudas al público para que éste decida. ¿Vale o no vale? ¿Es cierto o equivocado? Especialmente en lo que se refiere a las intervenciones de los espect-actores, muchas veces alguien grita «Alto» cuando el espect-actor anterior aún no ha terminado su acción: el comodín debe hacer que esperen a que el primero termine de mostrar la acción que se ha propuesto, pero siendo sensible al deseo del público, que puede haber entendido ya la acción propuesta y prefiere seguir adelante. Otro caso delicado que el comodín debe reenviar al público es el de saber si el espectador-protagonista está o no avanzando; si está derrotando fácilmente a los opresores, todos podrán sustituir a esos opresores, y sólo en ese caso. Pero quien decide, una 400 401vez más, es el público. Los opresores sólo podrán ser sustituidos cuando los actores que los interpretan no conozcan suficientemente las opresiones que ejercen y sus arsenales de opresión. d) El comodín debe estar atento a todas las soluciones mágicas. Puede interrumpir una acción de un espectador-protagonista si entiende que tal acción es mágica -es decir, imposible: mágica, aquí, con el sentido de producto de la fantasía-, pero no debe decretar que es mágica, sino interrogar al público. Me acuerdo bien del día en que hicimos un espectáculo foro para el Sindicato de la Magistratura: en determinada escena, uno de los espect-actores (un juez) subió al escenario para desmontar el tribunal y destruir los sumarios de los acusados de flagrante delito. Yo, que actuaba como comodín, interrumpí la escena gritando «¡Alto: eso es mágico!». El público, sin embargo, formado integralmente por jueces y promotores fiscales, me desmintió de inmediato: no sólo no era mágico, sino, creían ellos, era la única solución; más aún, era lo que habían hecho ellos dos o tres semanas atrás, en condiciones análogas, en un tribunal de uno de los barrios de París. Para mí era mágico, pero para ellos, que eran las personas realmente interesadas en el asunto, era real, era posible. Volví atrás inmediatamente y dejé que la escena continuase. A veces las soluciones propuestas, al contrario de mágicas, son insuficientes. En esos casos, el comodín debe tratar de estimular a los espect-actores a encontrar soluciones más activas. La solución mágica es engañosa, pero la solución insuficiente es desmo-vilizadora. Es importante notar que, cuando el público grita que tal solución no es mágica, que es posible, ese grito ya es*el resultado de la capacidad de iniciativa: el espectador ya está estimulado para la acción real. e) La actitud física del comodín es de suma importancia. Algunos tienen la tendencia a diluirse en el público, sentándose al lado de los demás espect-actores: eso puede ser desmoviliza-dor. Otros, con el propio cuerpo revelan duda, indecisión y hasta timidez. Y todo lo que ocurre en el escenario, en la escena, es decir, todas las imágenes producidas por el cuerpo del comodín y los actores, o por los objetos, son imágenes significativas, son significantes que tienen un significado. Si el comodín en escena está cansado o desorientado, su imagen cansada o desorientada se transmitirá a los espect-actores. Si, por el contrario, físicamente el comodín está atento, dinámico, también transmitirá ese dinamismo a los espect-actores. Pero atención: ¡ser dinámico no significa ser impositivo! ¿Teatralidad o reflexión? Además de la conducta del comodín, existe la propia conducta del espectáculo como un todo. ¿Debe el espectáculo foro conducir a la teatralidad, es decir, debe constituirse en buen espectáculo teatral, aun después de la presentación del modelo, o debe, por el contrario, estimular la reflexión, el pensamiento, la argumentación y la acción? Pienso que esto depende de los propósitos y de las condiciones en las que se realiza el espectáculo. Ytambién del número de participantes y de muchas otras condiciones específicas, como el local, el tema, las características del público, etc. Normalmente, en un teatro, es casi inevitable que la tendencia sea hacia la teatralidad. Conozco incluso un grupo que introdujo un elemento espectacular en el foro: un gong, como en el boxeo, que anuncia el final o el inicio de cada intervención. 402 403Otro grupo limita el tiempo de intervención, obligando a todos a pensar rápidamente (para obtener así efectos teatrales de ritmo). En fin, creo que, en presencia de un gran número de espect-actores (en Oporto y en Estocolmo he hecho foros para mil espectadores, y en Sant'Arcangelo di Romagna, para tres mil), es casi inevitable el carácter teatral del espectáculo. Y también en esos casos aparecen con mayor frecuencia los espect-actores exhibicionistas, que tienden a llevar el espectáculo a lo burlesco, al vodevil. Es necesario evitar tales excesos, aunque creo en el poder estimulante y activador del Teatro Foro, incluso en esos casos extremos... Cuando, sin embargo, se trata de un pequeño público constituido por personas igualmente motivadas, la reflexión predomina, y la búsqueda puede ser más fructífera. Principalmente si la acción que se emprende posteriormente es obligatoria, es decir, si los espect-actores se están preparando realmente para una acción verdadera. La escenificación •, ;1 H ; i : * ; ; : . ¡ Muchas veces, los grupos que practican el Teatro Foro son pobres, de pocos recursos económicos. En general, se ven escenografías constituidas por mesa y sillas, y nada más. Esta es una contingencia, no debe ser considerada una opción. El ideal es que la escenografía sea lo más elaborada posible, con todos los detalles que se consideren necesarios, con toda la complejidad que se juzgue importante. Lo mismo es válido para el vestuario. Es importante que los personajes sean reconocidos por la ropa que visten y los objetos que utilizan. Muchas veces, la opresión está en la ropa, en las cosas: hace falta que las cosas y la ropa estén presentes, que sean activas, claras, estimulantes. Cuanto mejor sea la presentación estética del espectáculo, mayor será el estímulo y mayor y más intensa la participación del público. ¡Es bonito ver a un espectador que entra en escena y se viste antes de comenzar a actuar! Él mismo se siente más protegido, más personaje (¡sin dejar de ser persona!). Un espectador vestido con la ropa del personaje es mucho más libre y creador. Lo mismo vale para los demás elementos de una escenificación. Al fin y al cabo, el modelo es una pieza de teatro como tantas otras, con la única diferencia de que no puede ser evangélica, no puede ser portadora de mensaje, de la buena nueva, sino de la duda, de la inquietud que estimulará el pensamiento y la acción del público. Por ello, si fuese posible, conviene usar música; si fuese posible, baile, ¡báilese mucho! Si la escena puede ser colorida, ¿por qué hacerla en blanco y negro? Es importante considerar también la marcación (la mise en place). Cada movimiento de cada actor es significativo. El decorado y los actores presentan a cada momento imágenes dinámicas que poseen significados. El movimiento no puede ser arbitrario, sino que debe tener un contenido. La proximidad o el alejamiento entre dos personas es importante, pues traduce ideas, más allá de una cuestión de centímetros o metros. En Río de Janeiro, se hizo un Teatro Foro sobre un personaje joven al que le gustaba la música y el baile. En escena, sin embargo, él no bailaba bien ni se oía una sola nota musical. La información de que le gustaban el baile y la música no se transmitía estéticamente a los espectactores, sino verbalmente. Yeso no entraba como uno de los datos fundamentales del problema. Cuando se volvía a ensayar, el antimodelo introdujo la música y el movimiento, y los espect-actores, mucho más animados, participaron con mayor intensidad y frecuencia. 404 405La función del calentamiento En todos los espectáculos foro de los que he participado, hubo siempre un período de calentamiento. En general, el calentamiento de los espectactores se da de dos maneras posibles. a) Durante diez o quince minutos, el comodín da una rápida explicación sobre qué es el Teatro del Oprimido, cuenta casos ocurridos en espectáculos foro y también de Teatro Invisible, explica las reglas del juego que se va a desarrollar a continuación. b) Luego propone unos ejercicios, comenzando por los más sencillos y menos conflictivos, los que producen menor resistencia. Por ejemplo, en Egipto, cuando se intentó hacer ejercicios en los que los participantes tenían que tocarse físicamente, hubo siempre una fuerte resistencia. No ocurrió lo mismo con los magistrados en París. Todo depende del país, la cultura, la región, el momento. c) Después de los ejercicios, se pasa al Teatro Imagen: aquí, los espect-actores comienzan a trabajar estéticamente, a proponer imágenes ellos mismos. d) Finalmente, el elenco presenta el modelo y, a partir de ahí, el foro. He utilizado y he visto utilizar otro proceso, que me parece menos eficaz: comenzar directamente los ejercicios, con una explicación aposteriori. En esos casos, he observado que parte del público se siente manipulado y reacciona de forma negativa. Al contrario, cuando el comodín explica primero, siempre consi gue la aceptación de los espect-actores, su confianza y aquies cencia. , No digo que el calentamiento sea absolutamente indispensable. Creo que predispone al espectador a la acción, pero lo que más va a predisponerlo, en verdad, es el propio tema, así como la propia obra. El caso de Het Trojaanse Paard, grupo belga de la ciudad de Amberes, es significativo: ese grupo ya ha hecho el mismo espectáculo sobre la condición de la mujer (líder en el trabajo, esclava en el hogar) en casi un centenar de ciudades de Bélgica y Holanda (el grupo habla flamenco, lengua próxima al holandés) y nunca hace calentamiento previo. Sus miembros sólo hablan y explican lo que va a ocurrir. Y el espectáculo es tan sugerente y estimulante que todos los espect-actores siempre quieren participar. , La función del actor ¡ . .., El estilo Teatro Foro determina un estilo de interpretación diferente. En ciertos países de África, se considera buen cantante a quien es capaz de estimular al mayor número de espect-actores a cantar. Así debe ocurrir con el buen actor de Teatro Foro: en su interpretación, no debe existir el narcisismo que tantas veces se encuentra en el espectáculo cerrado. Por el contrario, en la presentación del modelo, debe expresar sobre todo la duda: cada gesto debe contener su negación; cada frase debe dejar presuponer la posibilidad de decir lo contrario de lo que se dice, cada sí presupone el no, el quizá. Durante la parte del foro propiamente dicho, el actor debe ser sumamente dialéctico. Cuando actúa con un espectador-protagonista, que intenta romper la opresión, debe ser honesto y mostrar que romperla no es tan fácil. Al actuar así, sin embargo, debe estimularlo a romperla. Es decir, al mismo tiempo que reacciona contra cada frase y cada acto del espectador, debe estimularlo a producir más actos y a pronunciar más frases. Im- 406 407pidiéndole romper la opresión, debe crear el incentivo para que lo haga. En caso de que el actor se revele demasiado duro, puede provocar el desinterés del espectador o, lo que es peor, el miedo. En caso de que se muestre demasiado blando y vulnerable, sin argumentos ni acciones, puede inducirlo al error, a creer que resolver el problema que la pieza propone es más fácil de lo que es en realidad. En Berlín, en la Hochschule der Kunst, se presentó un foro sobre un joven que intentaba convencer a la familia de que le diese la paga mensual sin obligarlo a padecer los rituales familiares de largas conversaciones y tertulias sobre la guerra y el pasado, junto a abuelos y parientes lejanos. Pero tan entusiasmados estaban los actores, que cada nuevo espectador que se aventuraba a entrar en el escenario era recibido con un alud de argumentos y hechos, lo que llevó enseguida al público a protestar al unísono, gritando «¡Alto todos: ¡eso es mágico!», pues no creía que familia alguna pudiese ser así, tan cerrilmente feroz. Repito, el actor debe ser dialéctico, dar y recibir, dialogar, medirse, ser estimulante, creador. No debe tener miedo (lo que ocurre con frecuencia cuando se trata de actores profesionales) a perder su puesto en el escenario. El gran mago es aquel que sabe hacer la magia y también enseñar el truco. Un gran jugador de fútbol no lo será menos si enseña a alguien a chutar indistintamente con ambos pies. Enseñando, se aprende. La pedagogía es transitiva. ¡O no es pedagogía!- ■•'■';■ .n • . • • ; > ■ >
La escena repetida
Una vez presentado el modelo e iniciada la discusión de foro, varios
espect-actores, uno a uno, intentarán romper la misma opresión. Así, la
misma escena será presentada muchas veces. Es importante que el
espectáculo, aunque bastante reflexivo, no sea monótono. Por ello es
aconsejable que, en todas las repeticiones, los actores se preocupen por
acelerar un poco el ritmo; sólo así no mostrarán la misma manera más
veces o más tiempo del necesario. La repetición excesiva puede hacer
decrecer el interés, el estímulo y la creatividad del público.
El macrocosmos y el microcosmos
En un buen espectáculo de Teatro Foro, todos los actores deben estar
siempre muy vinculados y preparados para cualquier eventualidad.
Puede ocurrir que la solución deseada o propuesta por un espectador
no pueda realizarse en el microcosmos del modelo. Para salir de esa
situación de estancamiento, es necesario buscar más allá. ¿Qué hacer?
En Turín, una pareja joven buscaba un apartamento. El portero,
encargado de alquilarlo, preguntaba por papeles, salarios, condiciones
económicas, etc. Después llegaba un señor que quería alquilar el mismo
apartamento para encuentros periódicos con su amante. Podía usar un
hotel, pero prefería la comodidad del apartamento. Ante la solvencia
económica ofrecida por el señor y no por la pareja joven, que realmente
necesitaba la vivienda, el portero se decidía por el señor. ¿Cuál fue la
solución? Los dos jóvenes entraron de forma violenta en el apartamento
y lo
408 409ocuparon. ¿Cuál fue la próxima acción del portero? Llamar a la policía.
En el modelo, sin embargo, no había ninguna escena con policías. El
actor que hacía de portero marca un número de teléfono e
inmediatamente un actor fuera de escena atiende: se transforma en el
comisario. Los demás actores, con la ayuda de algunos espect-actores,
improvisan inmediatamente la comisaría, los guardias, los presos, el
notario. El comisario decide intervenir, detener a la pareja y llevarla a la
comisaría. Allí el muchacho telefonea a su abogado. En el microcosmos
del modelo, evidentemente, no había abogado. Pero eso no tenía
importancia: otro actor atiende y se crea el decorado del despacho del
abogado, con la ayuda de algunos espect-actores, cada uno de ellos
representando sus papeles. El abogado telefonea a los padres del
muchacho y de la chica, y más actores y más espect-actores improvisan
dos casas, dos familias con padres, madres, hijos e hijas, tíos, abuelos y
hasta vecinos. En pocos minutos, toda la sala está tomada por una
escenografía gigante, con la casi totalidad de los participantes
interviniendo realmente.
Es decir, el modelo muestra sólo un microcosmos, que está
inserto en el macrocosmos de toda la sociedad, que acaba puesta
en entredicho. Toda la sociedad puede aparecer en una sesión
de Teatro Foro, sin que importen para ello las dimensiones del
modelo. .,:¡ ,
Cómo se sustituye al personaje sin transformarlo €ti
otro ,.' ■• ¡,-,-..
Puede ocurrir que un espectador sustituya a un actor y modifique de tal
manera al personaje que la solución sea totalmente
mágica. El espectador debe respetar los datos del problema.
Si el espectador sustituye al actor y se comporta exactamente como el
personaje, tal cual era en el modelo, está claro que no va a modificar
nada en la acción y en los acontecimientos. Es evidente, por tanto, que
algo debe cambiar. Un individuo sustituye a otro individuo, un
espectador sustituye a un personaje, un ser humano sustituye a otro ser
humano. Algo se modifica. ¿Qué puede y qué no puede modificarse?
Primero: no pueden modificarse los datos sociales del problema
presentado. No pueden modificarse los lazos de parentesco entre los
personajes, la edad, el nivel económico, etc., que condicionan las
acciones de cada uno. Si esos factores se modificasen, las soluciones de
nada servirán, pues se aplican a casos diferentes del expuesto en el
modelo.
Segundo: no puede modificarse la motivación del personaje.
Ejemplo: en Norrkóping, una joven esposa que trabajaba era obligada en
el modelo a dejar el empleo y acompañar a su marido, que había
encontrado trabajo en otra ciudad, a unos kilómetros de distancia. Su
motivación importante, al actuar así, era conservar a su marido. ¡Entró
la primera espectadora y mandó al marido a la mierda! Evidentemente,
modificó un dato esencial del problema. Si la mujer, en el modelo,
detestase a su marido, su traslado a otra ciudad sería una solución, no un
problema. Pero ella lo quería.
Lo que de hecho puede modificarse es la caracterización de la
motivación: cómo hacer lo que se debe hacer. El cómo es el pro
blema. . - ; . - . , : • ; ■ ' . ! . ' : . - . : ■ . . ■ • . ■ ■ . • ■ * - : . ■ ■ ■ ■ ' ■ : ■ ■ < ■ ■ ' : ■ " ■ • ■ . ■ . ■ ( . ■ ' 410 411¿Cuál es la «buena» opresión? Muchas veces, en la preparación de un foro, el grupo discute cuáles son las buenas o las malas opresiones, cuáles las más importantes y cuáles las que no tienen importancia. En mi opinión, ¡todas las opresiones son igualmente importantes... para quien las sufre! Siempre existe alguien que sufre más que nosotros; por tanto, ése no es un argumento que deba impedirnos hablar de nuestras propias opresiones, incluso aunque parezcan menores si se las compara con las de los refugiados camboyanos en la frontera con Tailandia, víctimas indefensas de varias bandas armadas, de soldados y de contrabandistas. Nuestras opresiones son mínimas si se las compara con las de los intocables de la India, ¡parias de una sociedad paria! Pero para nosotros, cuando las sufrimos, nuestras opresiones alcanzan una dimensión considerable. ¡El Teatro del Oprimido sirve para librarnos de ellas! Del mismo modo, creo que no se deben subordinar opresiones, haciendo que una dependa de la otra. Es evidente que existen opresiones más crueles que otras; es evidente que existen opresiones que se abaten sobre un número mayor de personas y con mayor crueldad que otras. Pero creo que la lucha contra una opresión es inseparable de la lucha contra todas las opresiones, por más secundarias que parezcan. La lucha por la liberación nacional de Argelia debería ser inseparable de la lucha por la liberación de las mujeres argelinas. No siéndolo, ¿qué Argelia se ha liberado? Sólo una parte. La lucha contra el nazismo debería ser inseparable de la lucha contra el prejuicio racial. No siéndolo, ¿qué nazismo ha sido derrotado? Sólo el alemán, pero no el racismo nazi, que ha seguido victorioso incluso en Estados Unidos. Cuando todos los oprimidos dentro de un grupo oprimido se juntan, mayor es el poder del que disponen. Si las mujeres y los negros, en los ejemplos citados, se liberasen al mismo tiempo, la victoria sería más rápida. Creo, por tanto, que no debemos jerarquizar padecimientos. Debemos sólo consultar a los espect-actores, y todas las opresiones servirán para la construcción de un modelo de Teatro Foro, si fuesen las opresiones reales, sentidas por los participantes que deseen realmente liberarse de ellas. , ¡, '; : , ¿Quiénpuede sustituir a quién? . . Para que una sesión de Teatro Foro sea realmente Teatro del Oprimido, es evidente que sólo los espect-actores víctimas del mismo tipo de opresión experimentado por el personaje (por identidad o por intensa analogía) podrán sustituir al protagonista-oprimido para intentar nuevos caminos o nuevas formas de liberación. Sólo así tiene sentido ese intento: el espectador (tan oprimido como el personaje) se estará ejercitando para la acción real en su vida real. Si un espectador que no sufre la misma opresión trata de sustituir al protagonista oprimido, está claro que caeremos en el teatro ejemplar: una persona mostrando a otra lo que debe hacer: el viejo teatro evangelista, el teatro político de antaño. Pero puede también ocurrir algo diferente y estimulante. Fue en Estocolmo, durante el Sóder Festival, donde un grupo presentó un modelo de foro sobre problemas de relaciones entre hombres y mujeres. Me acuerdo de que una joven dijo una cosa que me fascinó: -¡Tengo miedo a decirle a un hombre que me gusta! 412 413-¿Por qué? ¿Tienes miedo de que él diga que tú no le gustas? -No. Es mucho más complicado. Tengo miedo a que diga que también yo le gusto. -Entonces ¿cuál es el problema? -El problema es mucho más complicado: tengo miedo a que diga que yo también le gusto, pero que, en el fondo, eso no sea verdad, y que sólo lo diga porque no se atreve a decir lo contrario... Como veis, el problema no era sencillo... En fin, como no suelo jerarquizar opresiones, acepté sin vacilar que se hiciese un foro sobre ese tema. El espectáculo fue en medio de la calle, un viernes. (Para quien no conoce Suecia, informo de que los viernes la mitad de la población está ebria: ¡por la noche, después de las diez, el ochenta por ciento de las personas en la calle están borrachas!) Eso dio una excitación especial al espectáculo. Se hizo la primera escena, la segunda, y todo marchó bien. En la tercera, que presentaba un diálogo de la pareja exactamente sobre ese problema de la joven indecisa, cuando iniciamos el foro, un hombre en medio de la platea gritó «¡Alto!». Pensamos que quería sustituir al muchacho, pero se sentó en el lugar de la chica para mostrar cómo pensaba que debían comportarse las chicas en una situación como ésa. Intenté impedirlo -yo hacía de comodín en ese espectáculo-, pero, como siempre, consulté al público. Los espect-actores, unánimemente, exigieron que los dejase continuar. El hombre, contento, comenzó a dar lecciones de comportamiento a las mujeres. Ellas escuchaban y se preparaban para la réplica. Cuando él, creyéndose victorioso, quiso retirarse de la escena, varias espectadoras, una tras otra, diciendo «¡Alto!», entraron en escena... ¡para sustituir al mmchacho! Es decir: en escena, un hombre mostraba a las mujeres cómo creía que debían comportarse, mientras que las mujeres, en escena, asumiendo el papel del hombre, mostraban cómo se comportaban los hombres. El resultado fue fantástico, pues los hombres y las mujeres, cada uno asumiendo el papel del adversario, mostraban teatral y estéticamente (y no sólo verbalmente) lo que pensaban unos de otros, intentaban corregirse, manifestando lo que los oprimía en el comportamiento del interlocutor. Y, dicho sea de paso, las interpretaciones eran sentidas, verdaderas aunque exageradas, pero en ningún momento caricaturescas. Cómo ensayar un modelo Un modelo, como cualquier pieza de teatro, puede ensayarse de muchísimas formas diferentes. Sugiero, no obstante, el método que me parece que da siempre mejores resultados y que puede también usarse en forma de improvisación para su propia construcción dramatúrgica. Se trata de proceder a ensayos analíticos de motivación, ensayos analíticos de estilo y finalmente al ensayo sintético. Una vez establecido el embrión de la obra (o la obra entera desarrollada), los actores deben ensayar analíticamente varias veces el mismo texto. Así, en un primer ensayo deben analizar, es decir, individualizar las motivaciones. El ensayo de la motivación aislada ayudará al actor a: primero, descubrir cada motivación que puede estar encubierta en el texto, llevarla a la superficie, a la conciencia; segundo, en caso de que se trate de un embrión de pieza ya desarrollada, crear palabras y actos que pasarán a incorporarse al texto definitivo, además de prepararse para enfrentar las futuras intervenciones de los espect-actores. Cada vez que un actor descubra o sospeche que existe en su 414 415personaje, o en una escena, determinada emoción o motivación que no llega a aflorar con claridad, se debe proceder al ensayo analítico de esa emoción o motivación. Por ejemplo, la escena debe interpretarse con total desinterés, ansiedad, ironía, con duda, miedo, arrojo, con todo lo que pueda ayudar al actor a construir poco a poco, a través del análisis y la concentración en una sola emoción o motivación, su personaje y las escenas en las cuales interviene. También se debe ensayar varias veces con pausa artificial (cada actor espera unos segundos antes de decir su texto, intentando llenar esa pausa con pensamientos relativos a los conflictos en los cuales esté envuelto), o pausa de pensamiento contrario (durante la cual el actor piensa lo opuesto de lo que va a decir o hacer), o incluso hacer ensayos mudos (en los que el texto es pensado y sentido, pero no emitido). Tales ensayos ayudan a desarrollar las motivaciones. Lo mismo debe hacerse con referencia al estilo: se debe ensayar el texto como si fuese todo lo que podría ser: western, comedia, tragedia, circo, ópera, cine mudo, película de terror, etc. A cada repetición, el actor dirá siempre el mismo texto preestablecido, cada vez de una forma diferente, o podrá agregar nuevos diálogos y nuevas acciones, si el elenco parte de un esbozo, para llegar al texto definitivo. Esos ensayos sirven para que cada actor disponga de todas las emociones puras, como el pintor tiene los colores puros antes de mezclarlos, o el músico los instrumentos y las notas musicales. Yeso se hará en el ensayo sintético, en el que todos los textos, todas las acciones y todas las nuevas formas de decir y hacer lo que debe hacerse y decirse en escena serán incorperados finalmente. Cuando eso ocurre, lo que debe evitarse, en mi opinión, es el no oprimido (quien muchas veces es exactamente el opresor, como en el caso citado) que pretende dar lecciones, indicar los caminos. Lo que ese episodio también me enseñó fue que el Teatro Foro tiene sus reglas, que deben ser respetadas. Pero si el público, en determinado momento y por determinada razón, decide modificar las reglas, que lo haga. Lo que no puede modificarse en absoluto en el Teatro del Oprimido son sus dos principios fundamentales: el espectador debe protagonizar la acción dramática y prepararse para protagonizar su propia vida. Eso es lo esencial. ¿Se puede permanecer como «espectador» en una sesión de Teatro Foro? . , -¡ . ?^ , . -..-•- ¿ ¡No! Aunque no me guste dar respuestas rotundas, en este caso respondo alegremente: ¡no! En una sesión de Teatro Foro, nadie puede permanecer como espectador en el mal sentido de esta palabra. Por más que así lo quiera. Por más que se aparte y se quede sólo mirando, desde lejos. En el Teatro Foro, todos los espect-actores saben que pueden parar el espectáculo en el momento que lo deseen. Que pueden gritar «¡Alto!» y, de manera democrática, dar su opinión teatralmente en escena. Por tanto, si eligen no decir nada, esa elección ya es una participación. Para no decir nada, el espectador tiene que decidirse a no decir nada: eso ya es una acción. Pero, en general, lo que ocurre es que todas las personas que tienen algo que decir acaban diciéndolo, entrando en escena, sobre todo cuando ya están activadas para tomar iniciativas, deseosas de probar sus opiniones, tesis, tendencias, 416 417voluntades: y la prueba es la escena. Cuanto más intenso sea el deseo de acción, más rápidamente entran en escena los espect-actores. Cuento un caso que sucedió en Perusa, ciudad italiana de la Umbría. Fue el primer caso de participación vertical. Lo explico mejor: durante tres días, trabajé con un grupo de mujeres llamado Le Passere. Por la tarde, preparábamos pequeñas escenas casi sin texto, con base mímica, y, por la noche, representábamos en Teatro Foro en las plazas medievales de la ciudad. Plazas pequeñas, acogedoras, con casas a su alrededor, de tres o más pisos, llenas de ventanas que daban directamente al exterior. Una de esas noches, vi que todas las ventanas estaban llenas de gente, especialmente mujeres que querían ver el espectáculo desde su propia casa. Les pedí a gritos a todas que bajasen, pues quería facilitar la participación de esas espectadoras, acomodadas en sus balcones. Muchas respondieron a la convocatoria y bajaron. Muchas me ignoraron y, cuando yo les hablaba, fingían no escucharme o no entenderme. Insistí, pero acabé desistiendo: allí se quedaron, en la comodidad de sus sillones. Comenzamos el espectáculo, como siempre, por los ejercicios. Las mujeres que estaban arriba (la mayoría de edad avanzada) se reían con ganas. Después hicimos juegos de animales, imágenes sobre la familia y el ritual de la vuelta a casa. Fue entonces cuando las mujeres comenzaron a inquietarse: lo que los hombres mostraban abajo, en la plaza, no era verdad, no era lo que hacían en sus casas. Sus esposas, en los balcones, mostraban cada vez más su indignación, pues cada marido que entraba en escena se mostraba maravilloso, ejemplar: preparaba la comida, cuidaba a los nifios, los gatos y los perros, ponía la mesa... Ellas no lo soportaron y comenzaron a gritar desde arriba: -Mascalzone! ¡Todo eso es mentira! En casa no eres así, nunca has entrado en la cocina en toda tu vida. Gandul. Dada la generosidad de vocabulario y gestos de los italianos, en pocos instantes toda la plaza estaba inflamada, con griterío horizontal (entre los participantes del público de abajo, que estaban en la calle) y vertical (que incluía a las espectadoras totalmente integradas en la acción, aunque siguiesen en sus ventanas) . Agresiones y reprimendas volaban en todas las direcciones. Hasta que, avergonzados, los maridos que presentaban imágenes falsas y bellas de sí mismos abandonaron la escena... ¿Puede un foro cambiar de tema? Ocurrió en Río de Janeiro. El tema era sencillo: un ascensor había caído en Copacabana, en uno de los muchos edificios construidos deprisa, sin respetar las mínimas normas arquitectónicas requeridas, prueba de la especulación para obtener mayores beneficios. Los habitantes víctimas del accidente querían demandar a la empresa constructora. Se organizó una asamblea. Y la asamblea era el foro. Durante el debate, sin embargo, la violencia de todos los participantes era tan grande, su ansiedad tan extraordinaria, que no se podía llegar a un acuerdo sobre los métodos para demandar a la empresa constructora, ni siquiera sobre los que debían seguirse para que todos pudiesen hablar y exponer sus opiniones. El foro acabó haciéndose sobre el tema: ¿cómo organizar un foro? '•■■ > ¡¡ -■•■■ ■ ■ ■
418 419¿Cuándo termina una sesión de Teatro del Oprimido?
No debe terminar nunca. Como el objetivo del Teatro del Oprimido no
es terminar un ciclo, provocar una catarsis, cerrar un proceso, sino, por
el contrario, promover la iniciativa individual, comenzar un proceso,
estimular la creatividad transformadora de los espect-actores,
convertidos en protagonistas, le cabe, justamente por eso, iniciar
transformaciones que no deben determinarse en el ámbito del fenómeno
estético, sino trasladarse a la vida real.
Teóricamente, esto es lo que debe ocurrir y ha ocurrido en la práctica.
Veamos el ejemplo del Teatro Foro. El oprimido crea un modelo que
está constituido por imágenes de su vida real, es decir, una realidad
opresiva es mostrada en imágenes. Esas imágenes poseen dos
características esenciales: ser imágenes de algo real y ser ellas mismas
reales. Al ser producidas, comienzan a existir. Vemos así que, a partir de
la creación del modelo, podemos observar la existencia de una opresión
que es real, y de imágenes reales de esa opresión. Como si existiesen
dos mundos: el mundo de la realidad en la que se ha inspirado el
oprimido para crear el mundo de las imágenes, y ese mundo de las
imágenes.
Simplificando: si hago una fotografía de María, ésta es una persona
real, pero la fotografía, que es su imagen, también es real. Si hago un
dibujo de María, o una escultura, o si, inspirado en ella, escribo un
poema o una novela, creo imágenes de María, imágenes reales, como
María.
Veamos ahora: el oprimido que ha creado el modelo (conjunto
dinámico de imágenes) y todos los oprimidos que con él se identifican
(por identidad absoluta o por intensa analogía) son personas
privilegiadas en esta nueva forma de teatro; personas
que participan simultáneamente de esos dos mundos, el mundo de la
realidad y el mundo de las imágenes hechas realidad.
Las personas que no se identifican con los oprimidos que han
originado las imágenes pueden también gozarlas, disfrutarlas, pero a
distancia, y no podrán extrapolar nunca en la vida real las experiencias
tenidas en la vida imaginaria. Los oprimidos, ellos sí, podrán ejercitarse,
entrenarse en acciones, realizar actos en la vida imaginaria de una sesión
de foro; luego, impulsados a tomar iniciativas, extrapolarán
inevitablemente esa nueva energía en su vida real, ya que participan de
esos dos mundos.
Es necesario observar e insistir sobre un punto fundamental: el
oprimido ejerce como sujeto en los dos mundos. En el combate contra
las opresiones que existen en el mundo imaginario, él se ejercita y se
fortalece para el combate posterior que trabará contra sus opresiones
reales, y no sólo contra las imágenes reales de esas opresiones.
Por ello hace falta que el espectador se transforme en protagonista en
el combate estético que prepara el combate real. Por ello hace falta la
actitud mayéutica del comodín, que debe estimular a los espect-actores a
desarrollar sus propias ideas, a producir sus propias estrategias y a
contar con sus propias fuerzas en la tarea de liberarse de sus propias
opresiones.
En verdad, una sesión de Teatro del Oprimido no debe terminar
nunca, porque todo lo que en ella ocurre debe ser extrapolado en la
propia vida. El Teatro del Oprimido está en el límite entre la ficción y la
realidad: es preciso traspasar ese límite. Ysi el espectáculo comienza en
la ficción, el objetivo es integrarse en la realidad, en la vida.
Ahora, en 1998, cuando tantas certezas se han transformado en dudas,
cuando tantos sueños se han marchitado, expuestos a la luz del sol, y
tantas esperanzas se han transformado en decep-
420 421ciones, ahora que estamos viviendo en un tiempo de tanta perplejidad,
lleno de dudas e incertidumbres, ahora, más que nunca,
creo que es el tiempo de un teatro que, en la peor de las hipótesis,
hará las preguntas justas en el momento justo, aunque no tenga
las respuestas.
Seamos democráticos y pidamos a nuestro público que nos
cuente sus deseos, que nos muestre sus alternativas. Esperemos
que un día -por favor, en un futuro no muy lejano- seamos capaces
de convencer o forzar a nuestros gobernantes, nuestros líderes,
a hacer lo mismo: preguntar a su público -¡nosotros, el pueblo!-
qué deben hacer para convertir este mundo en un lugar
donde sea posible vivir y ser feliz -¡claro que ha de ser posible!-,
en vez de ser solamente un gran mercado donde vendemos
nuestros bienes y nuestras almas.
Vamos a desear.
¡Vamos a trabajar para lograrlo!
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