TIEMPOS FURIOSOS. Jesús González Dávila.




T I E M P O S

F U R I O S O S


 Jesús González-Dávila.

Hay tres muebles:
Un REFRI,
Una MESA con sillas
Y un SOFA.


Los Personajes:

ALFREDO
JULIA
JOEL
ROSY
ISOLDA

Por una ventana, la luz registra el paso del tiempo.

UNO
Por la persiana, el cielo rojizo.
ALFREDO se dirige al REFRI, cuando llega JULIA.

JULIA: Quieres café.
ALFREDO: No.
JULIA: Agua mineral.
ALFREDO: Tampoco.
JULIA: Déjame ver qué hay.
ALFREDO: No quiero nada.
JULIA: (Busca) Hay más vino.
ALFREDO: Nada.
JULIA: Qué se te antoja.
ALFREDO: Agua; agua fría.
JULIA: Hay queso.
ALFREDO: No.
JULIA: Te sirvo más vino; es del mismo, anoche dijiste que te gustaba. Qué te pasa, Alfredo; ¿te duele algo?
ALFREDO: Siento un vacío horrible en la panza.
JULIA: Saltaste de la cama, como si te llamaran de la calle. ¿Qué mirabas por la ventana?
ALFREDO: ¿Eh?, nada. Ah..., la azotea del edificio de enfrente.
JULIA: A las cinco de la mañana.
ALFREDO: No me hagas caso.
JULIA: Luego te pusiste a abrir y cerrar cajones.
ALFREDO: Buscaba esta camisa.
JULIA: ¿La blanca... para qué?
ALFREDO: Y también la corbata.
JULIA: Ayer no traías corbata.
ALFREDO: Aquí la dejé.
JULIA: Cuándo.
ALFREDO: Es una de rayas verdes.
JULIA: Ah, más bien una gris, con rayitas.
ALFREDO: No estaba en los cajones.
JULIA: Revolviste todo el cuarto.
ALFREDO: La necesito hoy mismo.
JULIA: Ya sé; en la tintorería debe estar.
ALFREDO: Por qué en la tintorería.
JULIA: Alfredito la manchó.
ALFREDO: Ahh...; mira, Julieta.
JULIA: No me digas así.
ALFREDO: Siento... un vacío aquí, en el estómago; es la acidez.
JULIA: Es tu estado mental.
ALFREDO: Mejor ya me voy.
JULIA: Andas en carro.
ALFREDO: Cómo crees.
JULIA: A estas horas no vas a encontrar en qué irte.
ALFREDO: Va a ser de día.
JULIA: Ándale, tómate ese vino y... quédate otro rato.
ALFREDO: No; mejor me voy.
JULIA: Como quieras.
ALFREDO: Adiós.
JULIA: Cuándo se te vuelve a ver.
ALFREDO: Por ahí nos llamamos.
JULIA: Dónde se te localiza.
ALFREDO: El niño está bien; que no.
JULIA: Te llamo a la oficia.
ALFREDO: No, mejor yo llamo.
JULIA: Y comemos juntos.
ALFREDO: No, no voy a estar.
JULIA: Ah; a dónde vas.
ALFREDO: ¿Cuándo?
JULIA: Cómo cuándo.
ALFREDO: Tengo una entrevista.
JULIA: A estas horas.
ALFREDO: No, al rato; a media mañana... Pero estas entrevistas me ponen enfermo, tú sabes.
JULIA: Por eso; necesitas ir tranquilo; ven, nos echamos un cigarro... y te duermes otro rato.

Un silencio.

ALFREDO: Mira, ya está saliendo el sol.
JULIA: Entrevista de qué, Alfredo.
ALFREDO: De negocios.
JULIA: A quién vas a ver.
ALFREDO: (Va a la ventana) A un amigo.
JULIA: Te mejoran el sueldo, supongo.
ALFREDO: En las azoteas de enfrente siguen esos tinacos... Las jaulas con ropa tendida. Aquellos tanques de gas no estaban antes. No veía las azoteas desde..., ya ni me acuerdo.
JULIA: Porque no vienes; porque casi ni vienes... (Trans) Y... hay veces que necesito localizarte por alguna urgencia pero, pero no te encuentro.
ALFREDO: Mira allá abajo; hay alguien tirado.
JULIA: No se sabe de ti; ¿eh, dónde?
ALFREDO: Ahí en la banqueta de enfrente.
JULIA: Debe ser algún borrachín.
ALFREDO: Este cordón de la persiana se atoró.
JULIA: Hay que arreglar los ganchos. (Lo acaricia, sensual)
ALFREDO: (Frío) Tengo que irme, Julieta.
JULIA: (Cariñosa) No me digas así.
ALFREDO: Luego nos vemos; yo me voy.
JULIA: Y qué; ¿es una oferta de mejor chamba?
ALFREDO: Apenas voy a ver.
JULIA: Cómo se llama la empresa; dime.
ALFREDO: Para qué; no es nada seguro.
JULIA: Alfredo, todo lo tuyo me afecta, me sigue afectando. Soy una idiota, pero...; el niño te ve tan poco y en la oficina no se te localiza.
ALFREDO: Mira; abajo, ya se juntaron tres patrullas.
JULIA: Con las cosas como están, no conviene cambiar de chamba así nomás. (Pausa)
ALFREDO: El tipo ese... está muerto.
JULIA: Y cuánto más te ofrecen.
ALFREDO: Sí; está bien muerto.
JULIA: Cuánto más vas a ganar, Alfredo.
ALFREDO sigue atento a la calle.
ALFREDO: Cómo la ves: para comenzar el día: un muertito en la banqueta.
JULIA: No seas morboso, quítate de ahí.
ALFREDO: Ese tipo... ese se tiró desde arriba; ha de ser el mismo tipo que vi hace rato, desde la recámara. (Trans) En la azotea de enfrente vi una sombra, estoy seguro...
JULIA: Ven, Alfredo; vamos a abrir otro vino. (Saca botella)
ALFREDO: Como despedida; Julieta, en serio; es...
JULIA: Una despedida, por qué; ¿te vas de la ciudad?
ALFREDO: Con la nueva chamba puede ser.
JULIA: (Va a servir vino) Alfredo, iba a preguntarte una cosa.
ALFREDO: No; ninguna pregunta, quedamos
JULIA: Yo necesito saber de ti; en qué trabajas ahora y…
ALFREDO: Ni te entrometas.
JULIA: Me entrometo porque me apuro por ti, por nosotros.
ALFREDO: Te apura cuánto gano; a ti sólo te apura mi sueldo.
JULIA: No me ofendas.
ALFREDO: Ah, las mujeres... (Abre el REFRI)
JULIA: Y ahora qué buscas; tómate tu vino.
ALFREDO: Busco yogurt.
JULIA: ¿Quieres yogurt?
ALFREDO: La gastritis me está perforando por dentro.
JULIA: Es por la vida que llevas.
ALFREDO: Julieta.
JULIA: Qué..., Alfredete.
ALFREDO: Carajo; mejor me voy.
JULIA: Sí, mejor te vas; y sirve que duermo otro rato porque, porque yo sí tengo que trabajar. (Pausa) Entonces qué, por qué no te mueves; ¿no te vas a ir?, vete pues.
ALFREDO cierra el REFRI con fuerza.
ALFREDO: Bueno...; pasarás a la tintorería.
JULIA: No sé. (Se aleja)
ALFREDO: Muy ocupadísima.
JULIA: Pues, también tengo que revisar unos papeles de la escuela y la lista de libros; acabar el informe para el inspector y ordenar los materiales de Alfredito.
ALFREDO: Bueno, date un tiempo para recogerla.
JULIA: Ahora que me fijo; esa es tu corbata de pedir chamba; y a quién vas a ver.
ALFREDO: Voy a ver a Joel. (Pausa) Sí, Julieta; a Joel Corona, el mismo que conocemos.
JULIA: Ah..., sí. (Silencio)
ALFREDO: Nos encontramos y sin pedirle nada, me ofreció que...
JULIA: Alfredo; no te creo.
ALFREDO: Ora nomás falta que te enojes.
JULIA: Pero, por qué... con Joel.
ALFREDO: Voy a verlo en su oficina.
JULIA: Quedamos en que nunca, jamás... volveríamos a hablar de ese Joel... Cómo se te ocurre, ahora..., ir a pedirle trabajo; en qué quedamos. (Bebe vino)
ALFREDO: Quedamos en muchas cosas; y ninguno cumplió.
JULIA: (Se aleja) También tengo el pendiente del dentista, y la farmacia; pero la nota de la tintorería, tengo que buscarla..., no sé dónde la puse.
JULIA sale del área del REFRI
ALFREDO: Quiero esa corbata; Julieta.
ALFREDO se queda a solas, con el cordón de la persiana en las manos.

Por la ventana, amanece.



DOS


JOEL está sentado a la MESA, acaricia el cabello de ROSY; sobre el mantel, algunas botellas, vasos y hielos.
JOEL: (Tararea) Nena, eres bonita y eres buena...
ROSY: Ya..., déjame; de por sí traigo una cabeza de lo peor, ya, suéltame.
JOEL: Mejor así, despeinada te ves más chula.
ROSY: Ves cómo eres; ni me dejas acabar de contarte.
JOEL: Nena, te estoy oyendo.
ROSY: Tú dices una, y luego nomás haces otra.
JOEL: Bueno, dime; por qué no vino Olga.
ROSY: Ps, nomás por el fulano ése, el del taxi; que se puso, ya sabrás, bien pesado. Entonces Olga le dijo: párese aquí, chofer. En la mera glorieta; se quería bajar... ya sabes cómo se pone; y una de carros que pasaban.
JOEL: Pero te pregunto por Olga; dónde está...
ROSY: Ya, ¿quieres que te enseñe la agenda?
JOEL: Por qué no llegó contigo.
ROSY: Cuando está Olga, tú... ni pelas, Joel; y mira la agenda: tienes una junta tras otra; pues, no pensé que...
JOEL: Cuándo lo apuntaste en la agenda.
ROSY: Eh, ¿qué cosa?
JOEL: Eso; que tenías que pensar.
ROSY: Ves cómo eres, Joel.
JOEL: Cómo, Rosita, cosita; cómo soy, a ver.
ROSY: Me hablas tan feo.
JOEL: Pedimos mariscos, o qué vas a querer de botana. (La besa ruidosamente en las mejillas)
ROSY: Yo de tonta, que me preocupo.
JOEL: Nena, qué quieres tomar.
ROSY: Lo que sea... con mucho hielo.
JOEL: Pues ora, sírvelo en vasos largos... y acaba de contar.
ROSY: Ah, sí; y que nos dice el fulano del taxi: par de locas.
JOEL: (La interrumpe con más besos) Rosita, qué rica cosita; qué más vamos a pedir.
ROSY: Te estoy contando.
JOEL: Sí, a ver: mientras, la nena me va a preparar un rico Blody Mary, y no siga con esa...trompita parada, que se me va a antojar otra vez.
ROSY: Olga no quiso seguirla contigo, por eso; porque te pones tan pesado.
JOEL: A ver: abra la boca y enseñe esa lengua braguetera...
ROSY: Me cae, Joel... no cualquiera te aguanta.
JOEL: Tú sí, verdad; tú si me aguantas, porque...
ROSY: Ya..., suéltame, déjame.

JOEL la toma de los hombros y la baja; cuando ROSY le va a desabrochar, aparece ALFREDO y se acerca a la MESA.

ALFREDO: Hola, Joel. Quihubo. (Pausa) Quihubo, estás muy ocupado.
Perdón, no sabía.
JOEL: (Sin reconocerlo) Qué tal, qué tal.
ALFREDO: Bueno, yo...; quedamos en vernos.
JOEL: ¿Sí?, cómo no. (Pausa) Ah, sí. ¿Alfredito...? Llégale, aquí con nosotros. (Se sienta) Malandrín, qué pasó...; me dejaste plantado.
ALFREDO: Cuándo, yo no.
JOEL: Soy tu burla, o qué; no llegaste ni nada.
ALFREDO: Vengo de tu oficina, precisamente.
JOEL: Tú eres un caso... para la araña.
ALFREDO: Y como no estabas, me mandaron para acá.
JOEL: Sí; aquí nunca cierran, nunca te corren. Mira, Alfredito ella es Rosa María..., mi asistente.
ROSY: (Se arregla el pelo) Mucho gusto...; Alfredito.
JOEL: Ella es mi mano derecha. (Seña obscena)
ALFREDO: Hola, hola. Alfredo Hernández.
JOEL: Prepárate otro "Bloody-Mary", especial, porque éste sí fue cuate de la "inflancia", pa que veas.
ALFREDO: No, Joel; ahorita mejor no.
JOEL: Qué, es muy temprano para ti.
ROSY: O estás con antibióticos.
JOEL: Pues qué hora es.
ROSY: Las diez y media, jefe.
JOEL: De la mañana.
ALFREDO: No, no estoy enfermo.
ROSY: Sí; diez y media de la mañana.
JOEL: Saca tu agenda, nena.
ROSY: Sorry, jefe; pero tenemos que irnos.
JOEL: Desde qué horas no dormimos.
ROSY: Por eso, vámonos.
JOEL: Qué no ves; acaba de llegar este Alfredito.
ROSY: Pero tú necesitas un baño antes.
ALFREDO: Perdón, por mí no se preocupen.
ROSY: Ya mero es la junta de esos, los de la Asociación.
JOEL: Ni me hables de juntas.
ROSY: Esos tipos vienen de Pensilvania.
JOEL: Pero tú no entiendes; no voy a hablar con esos proveedores.
ROSY: ¿Te enseño la agenda?
ALFREDO: Oye, mejor luego nos vemos.
JOEL: No, mano; ahorita se impone ese "Bloody" mañanero... Pero bien servido, nena; a ver, todavía quedan hielitos
ALFREDO: Si quieres... te espero allá, en tu oficina.
JOEL: No; lo que es hoy, a la oficina no regreso.
ROSY: De aquí tenemos que irnos a la junta.
ALFREDO: O te busco luego, dime a qué horas.
JOEL: Primero te echas un trago con nosotros.
ALFREDO: Es que... la gastritis me trae jodido.
ROSY: Alfredito, un trago de éstos te pondrá como nuevo.
JOEL: Y qué tal; de qué querías hablar, Alfredín.
ALFREDO: Cómo de qué; de la entrevista, Joel.
JOEL: ¿Si?, cuál entrevista.
ALFREDO: Para la chamba que dijiste.
JOEL: Ah, sí; pero esa cita fue ayer.
ALFREDO: Cómo que ayer.
JOEL: Me quedé esperándote, te estoy diciendo.
ROSY: (Reparte vasos) Para volver a vivir; salud.
JOEL: Salud; para seguirme de frente y otra vuelta.
ROSY: Nada, jefe; este trago y nos vamos.
JOEL: Tú no mames.
ROSY: Joel; no ofendas frente a tu amigo.
JOEL: Perdón, malvavisco.
ROSY: Te enseño la agenda, mira.
JOEL: No dispares a quema ropa.
ROSY: Déjame recordarte: (leyendo)... la junta será en las oficinas de la planta; y eso queda fueras de la ciudad.
Luego la que tiene que manejar soy yo; y ahí me voy matando con las prisas.
JOEL: Pues la cancelas y ya.
ROSY: Mira tú mismo la agenda; no se puede cancelar nada.
JOEL: Dices que no vamos y es todo.
ROSY: Allá tú, pero... Navarro se va a colgar de la lámpara.
JOEL: (La toma del pelo) Nena; no me gusta repetir...
ROSY: Ay... Está bueno, Joel; como quieras.
JOEL: Comunícate en este momento.
ROSY: Pero no sigas tomando; mira qué pesado te pones.
JOEL: (Se suaviza) Órale, mi nena. (Le da una palmada en el trasero) Usted póngase la pila y haga lo que le digo.
ROSY: (Se levanta, con bolsa y teléfono) Te quiero más de lo que mereces; no entiendo por qué te soporto.
JOEL: Por hambre, mi nena; lo sabes bien. Estás tan jodida, que tienes la suficiente necesidad... para aguantarme lo que sea, ¿Quihubo? Y si Navarro se te pone perro, ahí dile que me acabo de suicidar... (Trans) Como tú, Alfredito.

ROSY sale del área.

ALFREDO: Andas en el acelere.
JOEL: No es por redundar, pero esta nena anda de culo por tu servidor, como es notorio. (Pausa) Y te juro que no le prometo ni madres; ya bastantes compromisos y broncas traigo, como para agregarme un pedo extra... Hum, pero es un malvavisco regio, que lo pellizcas y... te chupas los dedos.
ALFREDO: Qué suertudo.
JOEL: Cuestión de... prestaciones especiales, ves; sólo para personal de alto nivel. (Bebe) Apenas así se puede comer mierda sin sufrir tanta, (eructa), tanta indigestión. (Trans) Y tú qué; también en la peda, o por qué me has quedado tan mal.
ALFREDO: La cita no fue ayer.
JOEL: Se te borró; admite que no sabes en qué día vives.
ALFREDO: Es cierto, pero...
JOEL: No me gusta parecer ojete; pero repito: no estamos jugando, Alfredín. Los tiempos están muy duros, y cada vez se ponen peor. (Beben) O tú..., cómo la ves.
ALFREDO: También así; mal.
JOEL: Estas chambas no son lo que el año pasado; ahora no. Yo te hablo al chile para que sientas lo duro del asunto. Con cualquier pedo si te apendejas tantito, ya estás otra vez en el limbo; sin trabajo, ni sueldo, ni nada. Y ahora que se te ofrece un chance; si lo dejas ir. (Trans) Quihubo, qué tal el Bloody Mary, cómo te está cayendo.
ALFREDO: Está bueno el trago; y ya no duele tanto la panza.
JOEL: Esa nena los prepara a toda madre; pero si le pones más limón lo echas a perder. Mira, hay montones tocando puertas; y son muy poquitos que pasan. Chingá; no sé para qué te digo nada. (Manotea y tira un vaso) Uta, y esto, y esto ya valió madres.
ALFREDO: Todo eso que me dices... ya lo sé.
JOEL: Pues, parece que se te olvida. Y yo..., todavía ahí voy de caliente... a comentarle a Navarro.
ALFREDO: Le hablaste de mí; qué le dijiste.
JOEL: Que estás clavado para esa chamba en Hermosillo; que sólo un tipo como tú puede convencer a aquella gente. Eso le dije, y tú ni te presentas, ni llamas.
ALFREDO: Es que, yo...; no he dormido bien desde hace... sabe cuándo. Y, hoy en la madrugada, déjame decirte, creo que vi un tipo que... que saltó de la azotea de enfrente.
JOEL: ¿Tú lo viste saltar?
ALFREDO: No, cuando me asomé ya estaba tirado allá abajo.
JOEL: Ay, Alfredito... (Trans) Te acuerdas de aquel loco que conocimos, por allá por Churubusco; cómo era que le decían.
ALFREDO: Pues, el loco de Churubusco.
JOEL: No, no...; "Hard times"; le decíamos "el Hard times".
Vivía por Churubusco y sí; estaba loco, pero loco...; andaba con una melena rizada, así, de este tamaño... Y qué alucines con su voz de barítono y una mirada de toro loco, que te penetraba, te penetraba. Aquel güey te leía el pensamiento; te adivinaba como un Rasputín Y con las nenas, una amenaza; las hacía como quería; les despertaba las pasiones más reprimidas; y claro, sus viejas le aguantaban todo; porque también tenía sus secretos aquel "Hard times". Les recitaba poemas en la oreja; bien tierno y cachondo; a todo le hallaba alguna frase del tal... Omar Kayam.
ALFREDO: Pero aquel maldito "Hard times" nunca quiso matarse.
JOEL: No.
ALFREDO: Entonces, ¿por qué te acordaste?
JOEL: Tú tampoco, Alfredito; tú nunca has querido matarte. En realidad; tú tampoco... Siempre se lo dije a Julia. (El otro se va a levantar, y lo detiene del brazo) Tú no te vas, güey...; aquí te quedas y me dices qué traes...
ALFREDO: Nada.
JOEL: Cómo que nada.
ALFREDO: Esta mañana, el tipo que te digo... por la ventana; me asomé y ahí estaba tirado, sobre el techo de un carro. JOEL: Y eso qué.
ALFREDO: No entiendes, Joel; ese güey... ese quería matarse... yo, y se mató.
JOEL: Y tu esposita qué dice.
ALFREDO: No, Julia...; ella no me cree.
JOEL: Menos mal; empieza a conocerte.
ALFREDO: Pero ella qué tiene que ver; de qué se trata.
JOEL: (Duro) Se trata de que ella esté bien y la respetes.
ALFREDO: Está bien... (Se levanta) Julia está bien.

Regresa ROSY, teléfono en mano.

ROSY: El señor Navarro quiere hablar contigo.
JOEL: No te lo dije; ora qué quiere.
ALFREDO: Luego nos vemos. (Se aleja)
JOEL: Pero, regresas, güey... (Al teléfono) Bueno; sí, soy yo.
ROSY: (Levanta su bebida) Por ese "Hard times", jefe; o no; mejor, salud por ese Alfredito.
JOEL: Nena...; cállate tantito y enséñame esa agenda.
ROSY: Ves cómo eres.
ALFREDO sale del área; se le oye decir desde fuera:
ALFREDO: Isolda... Isolda... (Pausa) Párate, Isolda; vamos a desayunar, ¿qué se te antoja? (Pausa) Isolda.
El área de la MESA se oscurece.

TRES
El área del SOFA en penumbra.
ALFREDO tropieza con ISOLDA; la sacude, para reanimarla.

ALFREDO: Isolda...; Isolda, despierta. (Pausa) Qué tienes, Isolda. (Pausa) No, no voy a dejar que te vayas... (La besa) Isolda; despierta. (La sacude con ansiedad)
ISOLDA: (Entre sueños) Ay, no; mejor al rato.
ALFREDO: Abre los ojos
ISOLDA: No, para qué.
ALFREDO: ¿Estás dormida?
ISOLDA: No te rías, Luciana.
ALFREDO: Quieres agua.
ISOLDA: Quiero descansar.
ALFREDO: (La sacude de nuevo) Que no..., no te vuelvas a dormir.
ISOLDA: Déjame...; al rato.
ALFREDO: Tienes que mantenerte despierta.
ISOLDA: Las maletas están listas; déjame dormir.
ALFREDO: Voy por un doctor.
ISOLDA: Mejor al rato.
ALFREDO: ¿Hay médico en el edificio?
ISOLDA: Ay, Luciana...; qué quieres.
ALFREDO: Dime la verdad; dime qué tomaste, Isolda.
ISOLDA: Ya; por qué, para qué... Luciana, suéltame.
ALFREDO: (Descubre entre las sábanas un frasco) ¿Qué pastas son éstas? Está vacío, Isolda; cuántas te tomaste.
(La carga en vilo; la lleva a la ventana)
ISOLDA: ¿Alfi? Eres tú, Alfi...; siempre sí veniste.
ALFREDO: Cuántas te echaste. (La hace caminar) Contéstame...
ISOLDA: Ay, no... ¿De qué?
ALFREDO: Camina, Isolda, camina; di qué tomaste.
ISOLDA: Aspirinas. Ay, aspiri...nas; Alfi... quítate.
ALFREDO: Tomaste aspirinas.
ISOLDA: Quiero vomitar, dame algo.
ALFREDO: Voy por agua fría.
ISOLDA: Desde qué horas llegaste.
ALFREDO: (Trae el vaso) Te tomaste todo el frasco.
ISOLDA: No, tonto. (Bebe)
ALFREDO: Se nota que tuviste fiesta anoche.
ISOLDA: Te invité; pero no llegaste.
ALFREDO: Y quién sí llegó.
ISOLDA: Dame más agua; no seas malito.
ALFREDO: Quiénes estuvieron.
ISOLDA: Los de siempre; ¿cómo entraste?
ALFREDO: También vino... Luciana.
ISOLDA: No, Luciana no estuvo anoche. (Se incorpora) Pero, qué te importa; déjame pasar. (Tiene un gesto de vómito)
ISOLDA sale; mientras ALFREDO se pasea, irritado.
ALFREDO: Ni me cuentes; la fiesta estuvo divertidísima. Oye, en esa pared, ahí falta algo..., un cuadro; se rompió, o lo regalaste. (Trans) Y estas maletas, qué ¿son tuyas...? (Saca una maleta detrás del sofá) A dónde te vas,
Isolda. (Trans) A poco fue una fiesta de despedida; eh. ¿Y te vas para siempre, o nomás de vacaciones...?

ISOLDA regresa, extenuada.

Sabes qué, hace rato cuando entré..., de veras, yo creí que te estabas muriendo. (Trata de abrazarla)
ISOLDA: Déjame... (Se aleja) Alfi, me duele todo el cuerpo.
ALFREDO: Idolatrada; y con las ganas de coger..., qué hacemos.
ISOLDA: Alfí, no somos animales...; ¿cómo entraste?
ALFREDO: Mejor un trago primero; dónde está...
ISOLDA: Pues qué horas son.
ALFREDO: Casi medio día. (Se abre de brazos)
ISOLDA: Entraste por la cocina.
ALFREDO: Mejor quita tus cobijas, y ven... abrázame.
ISOLDA: El otro día... quedaste en pasar por tus cosas.
ALFREDO: Sí; eso luego.
ISOLDA: En qué te vas a llevar tanto mugrero.
ALFREDO: Y por qué la prisa.
ISOLDA: Hubieras traído bolsas o cajas de cartón.
ALFREDO: Siquiera déjame llegar. (Se tira en el sofá) Hum...
ISOLDA: En el otro cuarto, hay un montón de ropa tuya.
ALFREDO: Qué rico; tus sábanas huelen..., hum, como tus nalgas. Tan tibias, tan lisitas; y tu olor a lima y a naranjas...
Ven, dime qué tienes, dónde te duele más; estás harta de todo, verdad; y yo soy tu solución para romper este pinche rollo cotidiano y transformar el futuro incierto Vámonos, pero no a fin de año como planeamos; mejor vámonos ahorita mismo..., mañana.
ISOLDA: Alfi; dónde vamos a poder ir.
ALFREDO: Donde digas; mientras más lejos mejor.
ISOLDA: Pero... (sonríe) contigo.
ALFREDO: Sí. (La toma por la cintura) Se te ocurre alguien más.
Te gustaría que fuéramos... tres; ¿no te cohíbes...?
ISOLDA: (Se suelta) Me das güeva; y además... no te has bañado.
ALFREDO: Me baño ahorita, si tú me enjabonas. (La atrapa de nuevo) Qué onda con esas maletas atrás del sofá ¿te largas?
ISOLDA: (Para sí) Hay veces que sí, que quisiera echar a correr ALFREDO: Vámonos, pues; vámonos.
ISOLDA: (Lo mira) Y ahora qué hiciste canalla. Tanta prisa por escapar de la ciudad; qué te pasa, cuál es tu urgencia.
ALFREDO: (La sujeta) Es la... la urgencia de tenerte; de tenerte a todas horas. Isolda, mira, te pongo la mano así, en la cintura y ya, se me para. (La acaricia) Nomás pienso que es a ti a quien estoy tocando... y sufro una erección instantánea; ¿tú no estás enamorada? ISOLDA: (Se aleja) Tú qué dirías.
ALFREDO: Que esto no puede quedarse en los puros acostones.
ISOLDA: (Rápida) ¿Por qué no?
ALFREDO: Porque no, Isolda; porque nos falta lo mejor.

Va a abrazarla, ella lo rechaza. Hay un forcejeo entre ambos.

ISOLDA: ¡Suéltame! Reaccionas como un animal; a ti nunca se te ocurre pensar en los demás. Eres de lo peor.
ALFREDO: (Pausa) Acabo de renunciar a mi chamba..., por ti.
ISOLDA: Ahora por mí.
ALFREDO: Ayer renuncié. .
ISOLDA: Te habrán corrido.
ALFREDO: No te burles; renuncié.
ISOLDA: Si todavía no has hablado con ese... Navarro; cómo se te ocurre renunciar
ALFREDO: Bueno, una pendejada...; la cosa es que tengo una lana.
ISOLDA: Qué bien; así que andas rico.
ALFREDO: Es una miseria; pero nos podemos ir lejos, por un tiempo. Sólo voy a sacar los pasajes; tú día que sí. (Pausa) ¿Isolda...?
ISOLDA: Alfi, al contrario; mira creo que es mejor que...; vamos a dejar de vernos un tiempo... Unos meses.
ALFREDO: Unos meses; ¿por qué...?
ISOLDA: Lo necesitamos.
ALFREDO: Ya sé que estás harta; pero, ¿harta de mí? (Pausa) Bueno, ya empezaste...; síguele, qué más
ISOLDA: Las maletas; salgo a Valle de Bravo, pero... pero no contigo.
ALFREDO: ¿Y yo?
ISOLDA: Voy con otra persona.
ALFREDO: Bueno, ¿y yo?
ISOLDA: Por eso, tú junta tus cosas y ahora que te vayas, pues te las llevas de una vez. Y me dejas las llaves.
ALFREDO: No, Isolda; siéntate. Qué te sirvo... No; tú sirves, mira. Tomamos un trago mientras me platicas qué pasó.
ISOLDA: No tengo nada.
ALFREDO: ¿Nada que tomar?
ISOLDA: Nada de qué hablar.
ALFREDO: Con quién te vas.
ISOLDA: Es asunto mío.
ALFREDO: Con quién. (La jalonea) Dime; con quién vas a Valle.
ISOLDA: Eres tú el que siempre anda metido en... sabe cuántas transas; no me vengas con celos y sospechas.
ALFREDO: (Con ira) Puta; a ver, quítate la blusa.
ISOLDA: Suéltame.
ALFREDO: Quítatela.
ISOLDA: Cada vez estás peor.
ALFREDO: Peor de enculado.
ISOLDA: Desequilibrado...
ALFREDO: Ora, las medias.
ISOLDA: Maniático.
ALFREDO: Te las bajas o te las rompo.
ISOLDA: Qué te pasa, no seas animal.
ALFREDO: (La besa por toda la cara; ella lo rechaza) Eres tú, Isolda, la que me hace garras; a todo me dices que no; a todo que no... (patea una maleta) Con quién te juntas ¿quieres destruirme, Isolda, Isolda de la chingada...? Te vas con tus amigas, ¿cómo se llaman?
ISOLDA: (Rápida) En eso no te metes, pendejo.
ALFREDO: Mírate cómo reaccionas, ¿eh?
ISOLDA: (Se asoma a la ventana) Vete; no quiero que te vean...
ALFREDO: No; y quién te cuida tanto; ¿quién? (Abre una maleta; vierte su contenido sobre el sofá)
ISOLDA: Estás... desquiciado.
ALFREDO: Pon en la maleta alguna ropa mía; yo voy por esos boletos y vengo.
ISOLDA: Sí; vete pero no vuelvas...; abajo están esos dos tipos. (Trans)¿No? Los vi hace ratito, parados cerca de la puerta; dos tipos medio gordos, de cachucha.
ALFREDO: Son de tu escolta.
ISOLDA: Seguro no te vieron o ya me hubieran tirado la puerta.
ALFREDO: Cómo te cuidan, Isolda.
ISOLDA: Por eso, no me perjudiques. (Recoge la ropa tirada)
ALFREDO: Isolda, yo no quiero perjudicarte, lo juro; pero mira cómo te portas tú; cómo me tiras al abismo, así, tan tranquila. (Silencio) ¿Isolda?
ISOLDA: Andas asustado, Alfi.
ALFREDO: Bueno, Isolda; yo... tengo que desaparecer un tiempo; irme lejos; tengo que vivir un rato en otro ambiente; y si se puede, pues... empezar desde cero, contigo.
ISOLDA: Basta.
ALFREDO: Puede ser un imposible, pero hay que intentarlo, ¿no?; Isolda, aprovechar que estamos juntos.
ISOLDA: Cuáles juntos, ¿tú y yo?
ALFREDO: Bueno, que cogemos a toda madre; eso nos da fuerza. Eso cuenta mucho, ¿no?
ISOLDA: ¡No...! No voy a dejar que me cuajes otra vez.
ALFREDO: Vieja, agarra la onda.
ISOLDA: Tú y yo vamos a dejar de vernos.
ALFREDO: Pero si tú eres mía.
ISOLDA: Qué seguro estás.
ALFREDO: (Transición) Isolda; bájate los calzones; aprisa.
ISOLDA: Pinche loco.
ALFREDO: Tus sábanas, como tus nalgas.
ISOLDA: Suéltame; me ahogas.

ALFREDO la arroja sobre el SOFA
y se lanza sobre ella.

ALFREDO: Ah; tus nalgas, Isolda; como tus sábanas.
ISOLDA: (Riendo) No, Alfi.
ALFREDO: Idolatrada Isolda...

Los dos se aman con furia entre el montón de ropa.
Mientras el tiempo cruza por la ventana.




CUATRO

Junto al REFRI,
JULIA al teléfono

JULIA: Bueno, eres tú... Sí, no quiero interrumpir pero... Bueno, sí; por los documentos del abogado; ¿ya los tienes?, qué bueno. No, si quieres yo paso por ellos. (Trans) No, no estuve en la escuela; porque me avisaron que Alfredito se golpeó con la puerta del refri, y me tuve que salir de volada. No, Alfredo no estaba en la oficina, tampoco localicé al doctor ¿Eh?, no fue mucho; ya sabes cuánta sangre sale... por cualquier herida en la frente; lloró un ratito y se quedó dormido. Sí; es un dormilón. (Silencio) ¿Te parece? (Se ríe. Transición) ¿Alfredo?, en sus cosas...; se desaparece un tiempo; luego, de repente se presenta de nuevo y se duerme dos o tres días; ¿eh?, también; si no qué chiste. Llega con dinero, me compra cosas, comemos y cenamos fuera...; y vuelve a desaparecer. (Silencio) Cómo puede una... seguir queriendo a alguien que te jode la vida así; será que las mujeres pensamos de otro modo; ya ves; ahora ni sé en qué ande el idiota, y me apura... porque mira, de repente lo agarran y lo acusan de lo que quieran. Y ya ves ahora, primero se van sobre la familia, para hacerlos confesar cualquier barbaridad. (Trans) No, no estoy mal, ni quiero traumar a mi chiquito; no te apures por mí; (pausa) yo también. (Trans) Pero primero, lo primero... Los documentos me urgen para que los firme; ya te dije, tú me los mandas... (pausa) bueno; paso a recogerlos, sobre tu escritorio, aunque no estés tú. (Silencio) Oye, ahorita de dónde me estás hablando; se oyen risas. ¿Con quién...?; bueno, bueno.

Oscuro sobre el área del REFRI.



CINCO


En la MESA; ROSY se retoca los labios y JOEL la acaricia.

JOEL: Nena, eres bonita y eres buena.
ROSY: Vas a seguir chupando.
JOEL: Tú qué supone, o qué propones.
ROSY: Vámonos, Joel.
JOEL: Acabamos de llegar.
ROSY: Ya mero es hora.
JOEL: Ora de qué; ora de qué.
ROSY: Si quieres me voy... y ahí te quedas tú.
JOEL: Nena... (entre dientes), eres bonita y eres buena.
ROSY: Ya pasan de las tres.
JOEL: De la mañana.
ROSY: De la tarde, jefe.
JOEL: Y qué; el tiempo es relativo, Rosy; apunta eso.
ROSY: (Saca la agenda) Joel.
JOEL: Apunta lo que te dije.
ROSY: Voy a avisar.
JOEL: No, no vas nada.
ROSY: Pero Navarro dijo.
JOEL: Ese Navarro, mira.
ROSY: Donde manda Navarro no gobierna..., lo que sigue.
JOEL: La vida es una, y además muy corta; también apúntalo.
ROSY: Luego yo salgo perjudicada.
JOEL: Para eso estás, niña; para recibir los madrazos.
ROSY: Por qué; porque soy mujer.
JOEL: (Confidencial) Mira, Rosita: toma este papelito.
ROSY: (Sonríe) Vaya, jefe; se estaba usted tardando.
JOEL: Vete al baño; pero cuidado, golosa; me guardas algo...
ROSY: Correcto; orinita regreso.

ROSY sale del área.

JOEL, a solas en la MESA.

JOEL: Nena, eres bonita y eres buena... (Trans) A mí no me gusta repetir las cosas; y no tengo por qué darle cuentas a nadie de mi tiempo, mi tiempo libre; no me da la gana vender también eso. Ni a la empresa, ni al que me pongan de jefe. Estoy para defender los intereses de la compañía; pero con cierto horario. Nunca he sido ni seré... empleado de tiempo completo de nadie; tú lo sabes, mi nena. Mi vida privada la defiendo; porque la intimidad de cada quién, merece respeto...; mínimo, cómo no. (Pausa) Yo, Joel Corona, soy mi propio jefe...! A poco no, Rosy, cajita de miel y malvavisco; regresa pronto, virgencita; hasta dónde te fuiste a polvear esa nariz; ven conmigo, Rosy; para cantarte esa canción que te gusta.

ROSY regresa a la mesa; del brazo trae a ALFREDO

ROSY: Mira..., Joel.
JOEL: ¿Malvavisco?
ROSY: Mira lo que me encontré.
JOEL: Oye güey; dónde te fuiste a meter.
ROSY: Andaba así, pasmado entre la gente; y me lo jalé.
JOEL: Órale, qué te sirves.
ALFREDO: Lo que estén tomando.
ROSY: Iba con la mirada perdida.
JOEL: Un tequila..., para el regresado.
ROSY: Como es el primero, que sea doble.
JOEL: Pide algo de comer.
ALFREDO: ¿Eh?, no; no tengo hambre; ni he dormido.
JOEL: Uta, nosotros; a ver, cuánto llevamos sin dormir.
ROSY: Traemos tarjeta, Alfredín.
JOEL: Hazte para acá, güey.
ALFREDO: Qué pasó.
JOEL: Te tengo... good news.
ALFREDO: De Navarro.
JOEL: Exacto; acabo de hablar con él.
ALFREDO: Y qué dice.
JOEL: Que no te apures.
ALFREDO: Cómo que no me apure.
JOEL: Está casi arreglado; y no pudo negarse porque le dije que eres un magnífico elemento; que luego luego te pones la camiseta y te involucras con la chamba; que eres un profesional; y otras mamadas que inventé. Ni modo que dijera lo que de veras pienso de ti.
ALFREDO: Qué pasó, Joel; qué pasó.
JOEL: Que me fallaste ayer; eso pasó. Y abusado, ahora no me quedes mal, que la cosa ya es un hecho.
ALFREDO: Cuál cosa.
JOEL: Tu entrevista con Navarro.
ALFREDO: Ah, claro.
JOEL: Sintoniza, Alfredito; te veo lento; ¿quieres un pase? O lo que se te ofrezca, aquí, con mi asistente; sin tos, que ya sabemos: la vida es una, y…
ROSY: Y además muy corta. (Ella saca y sirve)
ALFREDO: Y entonces cuándo es la entrevista.
JOEL: Mañana...; pero ya sabes cómo son los jefes; ese Navarro puede caer por aquí al rato; viene a buscarme a veces, pinche Navarro. (Trans) Ora, nena; pídete una botana especial.
ROSY: Primero un brindis, un brindis.
ALFREDO: Por el señor Navarro.
ROSY: Ay, no; mejor... por algo positivo; por algo grande; por algo que sea muy..., muy bello.
JOEL: Por mis testículos.
ROSY: Brindemos..., no; brindemos por "el corazón"
JOEL: O por el culo.
ROSY: No, por el corazón; que cuando se enamora, crece.
JOEL: Por el culo.
ROSY: Y crece... y brilla...; para mostrar lo bueno que nos queda por algún rinconcito.
JOEL: Por el culo.
ALFREDO: Salud por el culo; que diga, por el... corazón amoroso.
JOEL: No y no; a mí no me gusta brindar por mamadas.
ROSY: Ves cómo eres.
JOEL: Cómo soy.
ROSY: Feo...; destruyes todo intento de armonía.
ALFREDO: Bueno, brindemos por la amistad entre nosotros.
ROSY: Alfredito, tú me caes bien; salud.
JOEL: Me opongo, me opongo.
ROSY: Oh, qué la canción.
JOEL: Y tache, asistente; apúntate en la agenda: tache rojo.
ROSY: Pero son ex compañeros de la secundaria.
ALFREDO: Por eso; salud por la amistad.
JOEL: (Contundente) Ex compañeros; pero no amigos.
ROSY: Pues por eso, brindemos por eso.
ALFREDO: Hubo un tiempo que sí.
JOEL: No y no; yo valoro un chingo la amistad.
ROSY: Pues si lo vas a recomendar, es por amigo.
JOEL: Tú y yo no fuimos amigos..., ni entonces.
ROSY: Pero van a trabajar juntos.
JOEL: Para nada. Si bien le va, lo mandan a Hermosillo.
ROSY: Pues, entonces por la compañía o por lo que sea. Por la empresa, por los clientes, por los que van a pagar esta cuenta.
JOEL: No; vamos a brindar por tu lengua, mi nena.
ROSY: Ya sé; por el primer de amor.
JOEL: Por las lenguas aventureras. (Bebe)
ROSY: ¡Por el primer amor...! (Bebe)
ALFREDO: ¡Por la amistad...! (Bebe)
JOEL: ¡Por... los suicidas!
ROSY: ¿Ves cómo eres?
JOEL: Rosy, déjame decirte; a este Alfredito lo conozco desde... la "adolescencia". Un narcisista al revés; le gusta chingarse. Te cuento, mira... después de una fiesta de esas, este Alfredito que se pone a chillar. "nadie me quiere; me quiero morir..."; y que se tira del carro en que íbamos como balazo. (Risas de los dos)
ROSY: (Preocupada) Oigan, pero... ¿y qué pasó?
ALFREDO: En una vuelta, se abrió la puerta.
JOEL: Y tú te tiraste sobre el camellón...; aterrizó en blandito, este güey; ¿en secundaria fue?
ALFREDO: No, fue después.
JOEL: Y no le pasó nada al puto.
ROSY: (Sonríe) Así que este Alfredito... es un "suicidado".
ALFREDO: Lo que sí pasó en la secundaria, fue lo del güero.
JOEL: (Ataja) Eso; aquel güero, ¿te acuerdas?
ALFREDO: Uno de nariz así..., y con la frente chueca.
JOEL: Siempre de calcetines blancos; y mocasines bien boleados. Cómo no...; se pegó un balazo en la boca.
ROSY: Ay, pero por qué.
JOEL: Nunca supimos; pinche güero aquel.
ROSY: Ya, qué mala onda; mejor cambien de tema.
JOEL: Ese güero se paró en la portería del campo deportivo; entonces, éste y yo estábamos en las tribunas..., y lo vimos.
ALFREDO: Aquel güero sí era tu cuate, Joel.
ROSY: (Se levanta) ¿Te gusta bailar?, di que sí; día que sí.
ALFREDO: Sin música...
JOEL: Nosotros estábamos bien cerquita; a unos metros. El güero cayó boca abajo, se le miraba bien el agujero en la cabeza; se quedó sin zapatos, con sus calcetines blancos, muy blancos... ¿te acuerdas? (Pausa) En las tribunas retumbó el balazo, como trueno. (Ríe) Y se le cayeron los calzones a éste; no lo niegues, Alfredín; por poco y te cagas del susto.
ALFREDO: Ese día..., suspendieron las clases en toda la escuela.
ROSY: (Insiste en levantarlo de la silla) Ven a bailar, mi suicidado; este necio, ya perdió el control.
ALFREDO: Y cómo bailamos; si no hay música.
JOEL: Aquel fin de semana nos pusimos el primer "pedo" de nuestra vida... Bueno, el primero en grande sí fue; ¿no, Alfredito? Entonces nos íbamos comer el mundo (Pausa) Pero aquel día sí que te asustaste, culerín.

ALFREDO y ROSY se levantan y bailan suavemente.

ALFREDO: Pero, si... no hay música.
ROSY: La música está aquí; en tu corazón... y en tu mente.
ALFREDO: A poco; será cierto.
ROSY: Ya...; hay cosas que no le digo a Joel, nomás se burla...
Y tú eres igual; todos son iguales.
ALFREDO: Yo no me burlo; pero enséñame.
ROSY: Óyelo, así... por ahí anda tu casete, con la música que más te gusta. Es cuestión de que abras el oído y te dejes llevar... suavecito; todo es... que dejes correr el casete; así...

ALFREDO y ROSY se mecen con ritmo. JOEL se incorpora con dificultad; llega hasta ellos y los separa.

JOEL: Así no se baila.
ROSY: Quieres que te enseñe la agenda.
JOEL: No, pero me gusta repetir las cosas.
ROSY: Ahora qué quieres.
JOEL: Quiero que me la mames
ROSY: Pero jefe.
JOEL: Ahorita y aquí.
ROSY: Estamos bailando.
JOEL: Baila solita; te ves bien chula.
ROSY: Eres un pesado.

JOEL lleva a ALFREDO a la MESA.

JOEL: Sigues siendo un ojete.
ALFREDO: La nena anda contenta.
JOEL: Siquiera pide permiso.
ALFREDO: Bueno con tu permiso.

ALFREDO se va a levantar, pero JOEL lo sienta de un manazo.

JOEL: Órale, cabrón; dame un pretexto, nomás uno.. y ahorita mismo te mato; te mato.

ROSY deja de bailar.

ALFREDO: Bueno, ya; qué te pasa.
JOEL: Te mato, cabrón.
ALFREDO: Te enchilaste de veras.
JOEL: No me chingues.
ALFREDO: Por un leve faje.
JOEL: Quiero un pretexto, cabrón.
ALFREDO: Ya está bueno; ya.
JOEL: Y si entras a la compañía, no te confíes; porque a la primera denuncia que te hagan, yo te hago pedazos. (Trans) ¿Qué pasó con Julia?
ALFREDO: (Descontrolado) Eh..., ora por qué.
JOEL: Estuvo enferma; te enteraste siquiera.
ALFREDO: Claro, pero ya está bien; Julia está bien. (Se levanta)
JOEL: Julia estuvo enferma; y tiene muchas broncas, pero tú pinche Alfredito, debería de romperte la madre, aquí, una y otra vez.

ALFREDO sale del área de la MESA

Cómo decía aquel "Hard Times", que recitaba...: "en estos tiempos cabrones... que vivimos sin haberlo pedido; ni culpas, ni salvaciones... sólo el vaso bien servido..." (ROSY se acerca) Rosy, boquita de pétalos; con tu lengua de claveles tiernos; paladar de alcatraz, de malvavisco; eres mi nena, (tararea): "eres bonita y eres buena..."

Bajo el mantel, ROSY de rodillas, con su cabeza entre las piernas de JOEL.


SEIS


ALFREDO llega al SOFÁ, donde ISOLDA reacomoda las maletas.

ALFREDO: Isolda, como tus sábanas como tus nalgas, como tú...
Me subí a la silla, me amarré el cuello, pero ya no supe cuándo se rompió... Me caí; y es que lo del cordón de la persiana fue un sacón de onda. Fue la persiana de esa ventana, Isolda. Tú me miraste subir a la silla; me subí al respaldo y..., casi me quiebro el pescuezo. (Silencio) Ahí vi la luz; y ahora veo con claridad que soy tu solución, Isolda; yo puedo cambiar tu futuro incierto. (Alza la voz) Isolda, nos vamos, nos vamos.
ISOLDA: Otra vez, Alfi...; cómo entraste.
ALFREDO: Nos vamos.
ISOLDA: Devuélveme las llaves del departamento.
ALFREDO: Vámonos.
ISOLDA: A dónde.
ALFREDO: Al norte; a Hermosillo o por ahí.
ISOLDA: Tuviste la entrevista.
ALFREDO: No; no he visto a Navarro.
ISOLDA: Eso pensé.
ALFREDO: Pero el trabajo está amarrado.
ISOLDA: Ay, sí.
ALFREDO: Incrédula mujer.
ISOLDA: Mira, Alfi; mejor otro día.
ALFREDO: Otro día, qué... Mañana; eso no existe.
ISOLDA: Otro día me llamas primero; antes de caer de visita.
ALFREDO: Oye, no me tomas en serio...; y eso calienta, Isolda. (Trans) Qué buscas por la ventana. A quién esperas; pediste taxi o... Luciana va a pasar por ti. (Salta con frenesí, sobre el SOFA)
ISOLDA: Ya, Alfredo; qué tomaste.
ALFREDO: Luciana, claro; cómo no lo dijiste. Ah, Luciana...
ISOLDA: Así como andas.
ALFREDO: Ande como ande, a todas horas ando con tu olor aquí, clavado aquí en la nariz; te traigo entre ojos y garganta..., amada, idolatrada Isolda.
ISOLDA: Lo siento, Alfi; mis planes son... otros.
ALFREDO: Me raspas, me sangras por adentro; no me voy sin ti.
ISOLDA: Yo que voy a hacer a Hermosillo; eres tú el que se anda escondiendo.
ALFREDO: Te necesito así de mucho.
ISOLDA: Estás loco.
ALFREDO: Así me traes, maldita; frente a tu edificio; mirando la luz de tu ventana. Y me meto al elevador y... ¡Vengo por ti, mujer! Y no te niegues..., porque si te niegas,
ISOLDA: Claro que me niego.
ALFREDO: ... soy capaz de saltar por la ventana
ISOLDA: No, Alfi; ¿otra vez?
ALFREDO: Tú me provocas el impulso... de saltar por la ventana; de tirarme al vacío.
ISOLDA: Te portas como niño.
ALFREDO: Sí lo haría y sin pensarlo... Yo sí me mataría por ti; ya te había dicho.
ISOLDA: Necesitas un regaderazo de agua helada.
ALFREDO: Por qué; morirse no ha de ser tan horrible.
ISOLDA: No, qué idiota.
ALFREDO: Tengo una pistola.
ISOLDA: (Alarmada) Pero, Alfi.
ALFREDO: Te la enseñé el otro día en la oficina..; aunque la veas chiquita, dijo Felipe: con una puntería regular puede ser "efectiva"
ISOLDA: Dónde, dónde la traes.
ALFREDO: Caliente..., y más caliente si me la buscas por aquí.
ISOLDA: Mejor te das un baño y te vas.
ALFREDO: Un beso por eso. (Trata de besarla)
ISOLDA: (Se separa) No, Alfi: ya no me estés chingando!

Un silencio.

ALFREDO: Ah, ¿te estoy chingando...?, y yo que ni cuenta me doy; sólo trato de ser tierno. Pero si mi amor te chinga, Isolda; se me ocurre otra cosa.
ISOLDA: Otra cosa, y cuál otra cosa.
ALFREDO: En lugar de matarme yo; puedo matarlas a ustedes..., a las dos.
ISOLDA: A cuáles dos.
ALFREDO: Pues a ti... y a Luciana.
ISOLDA: Bah; sales con cada idiotez.
ALFREDO: Te he seguido los pasos.
ISOLDA: A ver cuándo, y a qué horas.
ALFREDO: Las he visto a las dos; bajándose del carro, bien pedas; tú y Luciana, de madrugada. Prefieres irte con ella, ¿a dónde dices?, a Valle; qué romántico, me cae. De luna de miel con esa Luciana; y yo, yo qué onda. Sabes, hoy en la mañana, al salir a la calle, me topé con un muerto en la banqueta. Isolda, cuando menos... recomiéndame con tu siquiatra.
ISOLDA: No eres serio.
ALFREDO: Estoy sobrio, digo soy serio; lo que no es serio... es tu asunto amoroso con Luciana.
ISOLDA: (Dura) No te metas en eso.
ALFREDO: Qué puede ofrecerte.
ISOLDA: Ni opines.
ALFREDO: Nada mejor que yo.
ISOLDA: Qué güey eres.
ALFREDO: Es un capricho tuyo.
ISOLDA: (Ríe) Animal.
ALFREDO: Un antojo, un morbo de mujer liberada, una calentura pasajera; y Luciana que se aprovecha.
ISOLDA: Estúpido.
ALFREDO: O vas a salir con que "el amor todo lo vuelve bueno"
ISOLDA: Mira, vete.
ALFREDO: ¿Sabes a cuántas se ha echado ese general de división?; al rato te cambia por otra.
ISOLDA: Andaré con ella mientras dure; y a ti y a todos les digo que... (suave) "no me estén chingando"
ALFREDO: Porque Luciana es...
ISOLDA: Sí; con ella es otra cosa; con Luciana todos los días son diferentes; miro la vida de otro modo y... pienso, Alfi; descubro que pienso; llego al fondo de mi pensamiento y... puedo atravesar la línea, como... como una nueva droga.
ALFREDO: De veras.
ISOLDA: Trabajo más contenta; me río de los policías; y me cago en tu suicidio, Alfi.
ALFREDO: ¿Ah, sí?
ISOLDA: Aprendo a leer en las nubes, y sobre todo, puedo decir: "no me estén chingando"; (Trans) ya no te hagas y devuélveme las llaves de la puerta.
ALFREDO: Pero esa ruca se puede morir.
ISOLDA: Se puede morir, y tú también.
ALFREDO: Yo; yo sí sería capaz de.. de tirarme por esa ventana.
ISOLDA: Pero cuidado con la persiana.
ALFREDO: O puedo subir y tirarme desde la azotea, por ti, por ti. (Patea las maletas) Ah, pero me llevo por delante a esa machorra.
ISOLDA: Luciana tiene sus amigos.
ALFREDO: (Se asoma por la ventana) Quiénes son...; gente muy pesada.
ISOLDA: Más que tú; bien entrenados.
ALFREDO: Me pueden golpear... para el hospital.
ISOLDA: O para el panteón.
ALFREDO: (Grave) Tú que dices.
ISOLDA: Cuídate; y no vuelvas en un tiempo.
ALFREDO: Morir por ti..., es como morir de amor.
ISOLDA: Alfredo Hernández: deja de jugarle al suicida.. (Suave) Y cuídate, por favor... Mira, dame las llaves y sal del edificio, pero sin que te vean; no te quedes paradote en la banqueta, ni mires a mi ventana. (Pausa) Alfredo.
ALFREDO: Aquí me quedo.
ISOLDA: (Lo sacude; trata de empujarlo hacia afuera) Vete, infeliz; ya no me estés chingando.
ALFREDO: (La repele, violento) Tú te me callas y obedeces, pinche vieja. (La lanza contra la ventana)
ISOLDA: (Rebota hasta el SOFA). Esta vez te va a costar caro.
ALFREDO: No me asustas, Isolda; con nada me asustas ya...; no tengo más qué perder; aquí me quedo.
ISOLDA desaparece entre las sábanas del SOFA.

Él se aleja de la ventana, se recuesta en el SOFA, se incorpora.

ALFREDO: (Busca entre las sábanas) Isolda, dónde estás; mira, traigo un agujero en el estómago y...; si hubiera yogurt en el refri. Isolda, dónde te fuiste; por la antena te fugaste al baño y luego a las estrellas... (Busca debajo de las sábanas) Dónde te metes; por qué apagas la luz; dónde están tus muslos, tu espalda, tus orejas..., ah. Isoldatrada Isolda, no te cierres, no te pongas en ese plan.
Te entiendo, yo sé lo que sientes, ahora estás confundida y por eso... Esos tipos de abajo me están esperando; me van a dar en la madre, Isolda... Ya lo sabía. (Trans) Esta mañana me topé con un muerto; sí, un muerto tirado en la banqueta... y me acordé de tu canción, ¿cómo va?

"..Si no me quieres, te mato;
y yo me mato también.
Y nuestro amor desbarato
con un balazo sobre la sien."

Bajo las sábanas, ALFREDO ha quedado inmóvil.




SIETE



ALFREDO se dirige al área del REFRI, al pasar junto a la MESA, lo detiene JOEL.


JOEL: Espérate, Alfredito; no te me vayas; échate este trago, ándale. (El otro bebe) No hagas gestos y hasta el fondo. (Trans) No te puedes ir, Navarro no tarda... (Un silencio) Y cómo está ella... la Julia, pues; ¿la ves seguido? qué hace la vieja; trabajando como siempre me la imagino; la conozco bien a esa chingona. ¿Y el niño..., creciendo...? (Transición) Supe que... se andan divorciando; lo supe, no preguntes cómo. Ya no somos los jovencitos de entonces, ¿verdad?; cuando todo se perdona porque nada importa mucho. (Silencio) Ahora que te miro ahí, mi Alfredito...; pienso, ¿éste es aquel ojete de hace años o es una triste cucaracha? Pues sí eres una cucaracha... ojete. (Trans) Defiéndete, güey; (pausa) no, no puedes, no sabes cómo... Ni yo; no sé todavía cómo... Julia, qué te vio. Cómo pudo una nena, con su capacidad y su clase, cómo pudo gustarle alguien así... Pero Julia te creyó; pensó que serías un profesionista con título y todo. (Trans) Mírate, Alfredito; ¿ya te viste en el espejo de algún baño?; y todavía andas queriendo matarte, pues claro...; en tu lugar, cualquiera... (Bebe) Óyeme bien... puedes ir y matarte cuantas veces quieras, pero ni así, ni así pagas lo que has hecho con ella. (Pausa) La engañaste, le sacaste todo lo que podía dar y... yo me quedé callado. A una vieja como Julia; yo, desde mucho antes, cuando nos conocimos yo le dije, le ofrecí protección, respeto, seguridad... Ah, pero no; ella quiso ser tu dueña, la única dueña del Alfredito...
Pero nada; se enamoró de nada; de un princesito que ella misma se inventó. (Un silencio)
¿No vas a servirte otra?; ahí estás, hasta para chupar te culeas; te tienes miedo a ti mismo; ni matarte has podido. (Bebe) Y ahora, la metes en broncas de abogados; pues de qué se trata, Alfredito. No sé cómo no te he partido el alma. Y al revés, te doy la mano con una chamba; alimentando las esperanzas de Julia, de que un día te pongas serio y responsable con ella... Ni me mires; yo seré un pedo irredento; si quieres, un... alcohólico, pero sin perder la vertical, eso sí; mantengo el control... frente a lo que sea (ALFREDO trata alejarse, tose). Espérate, todavía no acabo. Otro trago... (El otro bebe, tose) Agarra la onda, tampoco voy a meter a la empresa un deprimido como tú, que cualquier lunes se nos suicida junto al garrafón del agua. (Tos del otro) Ese pinche güey; aquella tarde en las tribunas; qué estábamos haciendo tú y yo. No seas culero y déjame acabar. Tú y yo, ¿eh? estábamos...    cogiendo, ¿eh?; nos echábamos un buen palo cuando retumbó el balazo; tú... te asustaste con aquel güero muerto...; desde entonces, nunca volvimos a hablar de eso. (Trans) Y luego con quién te casaste cabrón; esa sí fue la peor de las traiciones. Julia se clavó por ti... y tú la aceptaste. (Pausa) Por eso, que quede bien claro, nomás por ella te hago el paro; por la Julia y por el chiquillo; por el respeto, por el cariño que esa chingona vieja se merece. La Julia es... (Le ahoga la emoción y el trago) Por qué no te mato. Ella debió ser mía, mi vieja; lo más sincero, lo mejor de aquellos tiempos. (Trans) No, no sé cómo estoy hablando contigo...; pero eso se compone ahorita; cómo no, Alfredito... (Se incorpora) ¡Voy a romperte toda tu madre!
JOEL se derrumba sobre el mantel.



OCHO

ALFREDO llega hasta el REFRI; lo abre cuando llega JULIA.

JULIA: Alfredo; tú... otra vez.
ALFREDO: Un yogurt, ¿habrá?
JULIA: Qué bueno que veniste.
ALFREDO: Nomás de volada.
JULIA: Tuviste la entrevista.
ALFREDO: No hay yogurt, Julieta.
JULIA: Mira qué cosas, ahora que tengo el ron que tanto te gusta, ahora tú quieres yogurt. (Una pausa)
ALFREDO: Dame un trago de tu brebaje; a ver si no me perforo.
JULIA: (Le sirve) Llamé a tu oficina.
ALFREDO: Te dije que no ...
JULIA: Ya no trabajas con ellos.
ALFREDO: ... que no me llamaras.
JULIA: Perdiste el empleo.
ALFREDO: No perdí nada.
JULIA: Te corrieron.
ALFREDO: Renuncié; que es distinto.
JULIA: Distinto a qué.
ALFREDO: A perder un empleo.
JULIA: Anoche no dijiste nada; por qué.
ALFREDO: Por qué, qué.
JULIA: Por qué dejaste el trabajo.
ALFREDO: Ya; no quiero hablar de eso.
JULIA: No "puedes" hablar.
ALFREDO: Julieta; es mejor así.
JULIA: Mejor para quién; no te conozco un empleo fijo, y no sé... (Pausa) La verdad es que... tú no confías en mí; no me quieres, eso lo sabemos pero...; qué necesitas.
ALFREDO: Un pedazo de queso, ¿puedo ver si hay?
ALFREDO abre el refri; silencio.
JULIA: ¿Y Joel?
ALFREDO: Sirve más de ese ron.
JULIA: ¿Viste a Joel?
ALFREDO: Por qué.
JULIA: Por el trabajo que te anda consiguiendo; o es otra de tus mentiras para ir y renunciar.
ALFREDO: Tú qué sabes; renuncié por dignidad personal.
JULIA: Dignidad personal. (Trans) Mira, Alfredo: el maestro de la coordinación, en la escuela donde trabajo, tú lo conoces; es un viejo libidinoso, y fajador de lo peor... Es un asco, pero hago el esfuerzo de soportarlo; no voy y renuncio... por dignidad.
ALFREDO: No compares que no es igual.
JULIA: Por qué no va a ser igual
ALFREDO: Las mujeres sienten que no valen si no les pagan su quincena.
JULIA: La necesito; si me quedara esperando tu quincena...
ALFREDO: Te gusta tu trabajo, no lo niegues.
JULIA: Claro que me gusta; y eso a ti te da un coraje.
ALFREDO: Eso no es trabajar; te das el gusto de jugar a la miss o la educadora; lo que sea, ¿de qué te graduaste?

Transición.

JULIA: (Trans) Una vez, no se te olvide, hicimos planes.
ALFREDO: Fuiste tú la que empezó el rollo del divorcio.
JULIA: Cuestión de dignidad personal.
ALFREDO: Y ahora te encabronas conmigo. (Va a la ventana)
JULIA: Ya que lo dices, en la recámara están unos papeles.
ALFREDO: Sí; los vi.
JULIA: Son muchas copias y hay que firmar en todas. (Trans)
Y dónde viste a Joel.
ALFREDO: (Distraído) A quién dices.
JULIA: Joel Corona, dónde se vieron.
ALFREDO: Por qué el interés con ese güey.
JULIA: No inventes.
ALFREDO: Nos encontramos en una cantina.
JULIA: ¿Y... ?
ALFREDO: Nada, los tragos salieron gratis.
JULIA: En qué quedaron.
ALFREDO: Pero esta gastritis no da chance.
JULIA: Qué te dijo.
ALFREDO: Va a presentarme con Navarro.
JULIA: Quién es ése.
ALFREDO: El gerente o algo así.
JULIA: Ah.
ALFREDO: Puede que me manden fueras de la ciudad.
JULIA: Ojalá que no.
ALFREDO: Y tú; ¿has visto a Joel?
JULIA: Por qué; a quién dices; Joel...
ALFREDO: Oíste bien...
JULIA: (Después de un trago largo) Con esto me relajo...; se siente bien rico; se aflojan los tendones de aquí, del cuello; y a veces hasta como que se me aclara la voz, ¿eh...?, un poco...; es un dilatador; salud.
ALFREDO: Tú has visto a Joel, verdad.
JULIA: A Joel Corona; yo para qué.
ALFREDO: Él se acuerda de ti; me preguntó.
JULIA: Ah.
ALFREDO: Está enterado del divorcio, del niño y todo lo demás.
JULIA: Qué raro.
ALFREDO: Dónde se ven; desde cuándo.
JULIA: Qué te importa.
ALFREDO: Se están viendo, Julieta.
JULIA: Mira, no ofendas.
ALFREDO: Tú no friegues.
JULIA: Pues, sí; Joel es más honesto...
ALFREDO: Maldita; se están viendo a mis espaldas... (Silencio)
JULIA: (Bebe, lo saborea) Es un vaso dilatador; sirve para que la sangre circule mejor por la espalda, por el cerebro, por el corazón...; ¿quieres más ron?
ALFREDO: Julieta, conozco tus fantasías.
JULIA: Tú; ya ni me conoces.
ALFREDO: Ustedes dos, siempre se tuvieron ganas.
JULIA: Mira, sí te acuerdas.
ALFREDO: Julieta, se están viendo ustedes dos; eh... (Silencio) Mejor, mira mejor... dime dónde están esos papeles, los que quieres que te firme; ¿en la recámara?
JULIA lo detiene antes de que ALFREDO salga.
JULIA: Fue el mismo..; el hombre que luego te lavaba el carro.
ALFREDO: ¿Eh?, cuál carro; de quién hablas.
JULIA: El hombre que viste en la madrugada; el que dices que saltó de la azotea de enfrente, era el mismo.
ALFREDO: ¿El mismo?; ya ves, no aluciné; (pausa) ya ves.
JULIA: Hay que estar muy enfermo del seso.
ALFREDO: No, por qué.
JULIA: Digo, para saltar al vacío; por mal que te sientas, por mal que te vaya, se puede arreglar... (JULIA bebe)
ALFREDO va a salir.
ALFREDO: Andaba como sonámbulo, pero; me subí al respaldo de la silla y..., el cordón de la persiana se veía fuerte, resistente... Yo estaba viendo las azoteas de enfrente, cuando de repente salté de la silla, y.. todo se volvió negro....; como silencio negro..
ALFREDO sale del área.
Julieta...; dónde dices que están esos papeles.
JULIA bebe.
JULIA: Sobre la mesita, junto a la cama.


Mientras se oscurece el área del REFRI.



NUEVE



Tenue luz de bar; ROSY a solas. Llega ALFREDO y baila con ella.
JOEL dormita sobre la MESA.

ROSY: Sólo es el ir y venir.
ALFREDO: Nada más.
ROSY: Nada más.
ALFREDO: No oigo nada.
ROSY: Ya oirás.
ALFREDO: No oigo tu música.
ROSY: Como si caminaras descalzo.
ALFREDO: Por la orilla, apenas rozando los bordes.
ROSY Sin perder el equilibrio.
ALFREDO: Tararéame algo.
ROSY: Sólo el ir y venir.
ALFREDO: No hay tonada, ni ritmo; ¿eh?
ROSY: Pero los pies se te disuelven... como en el agua.
ALFREDO: En el ir y venir.
ROSY: Eres... un "suicidado".
ALFREDO: En aquellos tiempos, yo... era un idiota.
ROSY: Eres un resucitado.
ALFREDO: Me cae que... a cada rato lo pierdo.
ROSY: Yo quería bailar contigo; de volada capté que eres de los mismos.
ALFREDO: Pierdo el paso.
ROSY: Cómo fue que dejaste de pensar en matarte.
ALFREDO: No; no he dejado de pensar en eso.
ROSY: Te ríes de lado, y parece que miras a no sé dónde; pero yo sí sé dónde miras, "suicidado".
ALFREDO: En el ir y venir... Voy por un camino cada vez más empinado, más cuesta abajo.
ROSY: Órale; otra vuelta perdiste el paso; mejor sígueme.
ALFREDO: Te sigo, te sigo; sólo eso estoy haciendo.

Los dos bailan en silencio.

ROSY: Somos los resucitados, amigo...; venimos de aquella mansión de los espectros; los que hemos caminado por el borde, por el borde de la muerte, lo sabemos y nos reconocemos. (Trans) No, no eres ningún galán; pero tampoco hueles feo. Tú ya sabes; los suicidas podemos estar locos, y se vale jugar al iluminado... Pero no somos capaces de quebrar un vaso para abrirnos las venas así, en un antro como éste... No..., Alfredín... En el ir y venir, el ir y venir; buscamos un mejor momento, un mejor pretexto. Pero resulta que es demasiado tarde; y decimos, ya para qué; hemos encontrado que... no le importamos a nadie... Si yo me suicidara, ¿te sentirías culpable tú? Claro que no; pero debíamos sentirnos tantito culpables cuando alguno se suicida; culpables por no hacerlo también; por seguir vivos. ¿Tú sigues vivo... o no? (Transición)
Huele mi cara; toca mi pelo; el olor a cuba con ron; a tequila con limón y a la cama con Joel. Todo, todo, por una miserable quincena. Ah, pero ya tengo oferta de otra chamba; es en algo de computación, imagínate; dicen que te acabas la vista en un dos tres. (Trans)
Oye, te invito a mi cueva, ¿me acompañas después...? En el ir y venir, dejamos por ahí al jefe Joel y tú me acompañas; sí o no, suicidado; porque llegar sola al departamento de madrugada; entrar y ver el tiradero desde la puerta... (Trans) En el ir y venir de antier...
Fue una de esas celebraciones que se dan de repente, ves, en estos tiempos, que está grueso detectar una fiesta gratis; y más un ligue instantáneo, está en chino. Fue un rubio, medio feo pero de ojos claros, que se me acercó, hablamos y bueno, pues se mochó y... Cuando salimos, me llevó con él hasta Puebla, y todo el sábado estuvimos juntos; un agasajo. Por la noche le dije al rubio que no fuera malo, que no me dejara sola. Así que, hasta la madrugada estuvimos, (sonríe), cómo ves, (susurra), haciendo y metiéndonos de todo. (Pausa) El domingo amaneció nublado y quería llover cuando salimos por detrás del hotel; pasamos frente a una iglesita y, qué crees, nos metimos a oír música de órgano. (Pausa). Y... cuando veníamos de regreso, el galán rubio se puso medio tierno y bueno hasta me contó de su noviecita santa, de su mamacita ciega y un sobrinito enfermo. (Trans). Me dejó en una entrada del metro con dos boletos en la mano, y la promesa de buscarme, por ahí... (Trans) Llegar sola al depo es... de la chingada; entrar y mirar el tiradero; te sientes más deprimida que... Alfredito; de la mera puerta del depo me devolví; bajé y le hablé a Joel; "Boss, ¿qué estás haciendo?". "Te tengo chamba", dice el Joel; y aquí ando, como ves. Sin pegar un ojo desde antier; (pausa) en el puro ir y venir; ¿oyes la música...?
ALFREDO: Te oigo a ti; tú eres la música.
ROSY: Bueno, "suicidado": acompáñame y no tengas miedo; no vas a perder nada; sólo quiero conocer mejor tu... casete. ¿Eh, Alfredito?, te traigo ganas..., ¿tú no?
JOEL se incorpora en la mesa.
JOEL: Te estoy mirando y no te pases de lanza... porque, ya sabes. (Trans) Ora, Rosita ven aquí; ven cerca de mí.

Se oye la voz de JULIA.

JULIA: Alfredo, Alfredo; ¿encontraste esos documentos?
ALFREDO y ROSY se separan.
ALFREDO: Nada; no encuentro nada de papeles.
JULIA: (Fuera) Son muchas copias; hay que firmar en todas.

ALFREDO da vueltas en círculo.

ALFREDO: En qué estaba pensando, no sé... Se desprendió todo el cortinero, y el yeso del techo; la persiana entera se me cayó encima.
ALFREDO abandona el área de la MESA.






DIEZ



JULIA trata de subir la persiana; pero el cordón se atora, y las varillas quedan torcidas.
JULIA: (Va al REFRI) Los papeles, Alfredo...; no te vayas sin firmar; por delante y por detrás. (Saca hielos)
ALFREDO: (Fuera) Todo firmado..; pero, qué pasó con esa corbata. (Se acerca) ¿Y esos hielos, para qué...?
JULIA: Para Alfredito.
ALFREDO: ¿Ahora qué tiene?
JULIA: Voy a ponerle una bolsa fría en la cabeza.
ALFREDO: Ese niño siempre está enfermo.
JULIO: Bueno... Le subió la calentura; ya sabes cómo es.
ALFREDO: Y el doctor qué dice.
JULIA: Dejó unas cápsulas; mañana lo llevo a la clínica
ALFREDO: Otra vez a la clínica.
JULIA: ¿Es mi culpa? ¿Eso piensas?
ALFREDO: Julieta; no tienes por qué gritar.
JULIA: Idiota, crees que me encanta dar vueltas con el bodoque enfermo cada quincena. En la clínica ya me sueñan.
ALFREDO: Un niño feliz no se enferma.
JULIA: Y quién puede ser feliz..., ¿tú?
ALFREDO: (Se asoma al Refri) No.
JULIA: (Trans) Entonces, qué...; te vas a quedar...
ALFREDO: No me presiones.
JULIA: Sólo pregunto.
ALFREDO: De ninguna manera.
JULIA: Eso pensé.
ALFREDO: Otra vez el drama.
JULIA: Ningún drama, Alfredo... (Trans) Pero no me dejes el refri abierto; la otra vez se quedó así toda la noche.
ALFREDO: Ya... (cierra de un portazo); ya está bien cerrado.
JULIA sale con los hielos.
ALFREDO juega con la persiana;
JULIA regresa con una corbata.
JULIA: Tómala; ahí la tienes. (Se la arroja)
ALFREDO: Esta es.
JULIA: Tu famosa corbata.
ALFREDO: Dónde la tenías, ¿eh...? (Se la pone al cuello)
JULIA: Oye, por qué te la pones ahorita; te vas a quedar, no.
ALFREDO: No, Julieta; mira.
JULIA: Qué miro, Alfredete.
ALFREDO: Ya firmé lo que querías, no; yo... traigo muchos pendientes.
JULIA: Pero si acabas de llegar, y ya te vas.
ALFREDO: Voy a esa entrevista; no he podido hablar con Navarro.
JULIA: Quédate, ¿sí? Alfredo; aunque te suene cursi, yo...; a diario despierto pensando en ti, en estar contigo.
ALFREDO: Es lógico; necesitas un hombre.
JULIA: Te necesito a ti; porque te quiero...
ALFREDO: Sí...; muy amorosa, pero el chavito siempre enfermo.
JULIA: Alfredo, te molestó lo del Refri; tú puedes hacer lo que quieras... Te compré yogurt; sácalo.
ALFREDO: Ya, Julieta; no te claves.
JULIA: No te pongas la corbata y..., quédate un rato; (pausa)
por qué la prisa.
ALFREDO: Voy con Joel Corona; y de paso, a ver qué más me cuenta de ti. Parece que te conoce mejor que yo.
JULIA: Otra vez; qué afán de hablar de ese... Joel.
ALFREDO: Sólo para que veas que ya no me importa.
JULIA: No empieces, Alfredo.
ALFREDO: Tú fuiste a hablar con Joel; fuiste a buscarlo, ya sé.
Qué mentiras le cuentas; cuándo estuviste enferma.
Te vas a quejar de mí; es el colmo.
JULIA: Alfredo, no dices que no te importa.
ALFREDO: Se las fuiste a dar; se las diste, de verdad...
JULIA: No me ofendas.
ALFREDO: Por qué; cuántas veces; qué sientes por ese Joel...
Un silencio. JULIA le ajusta el nudo de la corbata.
JULIA: Joel tiene razón: siempre fuiste un pobre diablo; no puedes querer a nadie, sólo a ti mismo... (Trans) Pero está bueno; aquí tienes tu corbata, recién salida de la lavandería; limpiecita y planchada para que la uses
 ALFREDO: Para que me ahorque con ella, quisieras.
ALFREDO abre el REFRI.
JULIA: Ahora sí; tengo yogurt en el refri.

Se asoma al interior.

ALFREDO: Cuando salté de la silla sentí el cordón de la persiana aquí, como un cable de fierro se me enterró en el cuello, la oreja y el hombro; aquí se mira la quemada, aunque apenas fue un relámpago.. de segundos; ¿dónde está el yogurt? (Pausa) En la oscuridad... mis pies no tocaban el suelo y, todo se me puso negro. Dicen que entonces el mundo se detiene, dicen; que las cosas se quedan quietas.. y que entonces, se puede ver todo al mismo tiempo...; no veo nada de yogurt. (Pausa) Pero hay que saber colocarse, para que al brincar con el cordón amarrado... el jalón te desnuque; y que la fractura sea efectiva. (Se mete dentro del REFRI) Por- que a mí pues, se me desprendió todo el cortinero y el yeso del techo; la persiana entera se me cayó encima.


JULIA se recarga sobre la puerta del REFRI, que se cierra dejando a ALFREDO adentro.


JULIA: En fin, veré que arreglen esa persiana; debe ser un gancho suelto, o algo que se le rompió. (Se sirve más ron) Lástima que no puedas beber; fue una odisea conseguir este ron; es tan rico, y muy suave; el mejor vaso-dilatador... Bueno, otra vez será; otra vez que te sientas mejor. (Trans) Creo que "el niño" me necesita.
JULIA sale del área; mientras se oyen golpes en el interior del REFRI.



ONCE



Cerca de la MESA, bailan
JOEL y ROSY.


JOEL: Música, qué pasa con la música, por qué no hay; no oigo nada, Rosita...; ya cerraron o quién se murió. (Pausa) Ya no hay nadie, nadie más que nosotros; pues qué hora es; otras veces está lleno con personal de primera; pero qué feo es un antro vacío. (Trans) Rosy, hazte para acá, mi nena; y nos sentamos aquí.
ROSY: Ya es hora, ya es hora.
JOEL: Ora de qué.
ROSY: Hora de irnos.
JOEL: Pues ora no, no nos vamos.
ROSY: Hasta a qué horas, Joel.
JOEL: Esperamos al mero, mero.
ROSY: Al mero Navarro; ese ya no vino.
JOEL: Entonces: tú y yo nos vamos a un lugar más cómodo; ponemos musiquita y, ya solitos, pues...

Aparece ALFREDO; tambaleante se acerca a la MESA.

ROSY: Alfredín; ya estás mejor.
ALFREDO: ¿Eh...; qué?
ROSY: Te dije; si vomitas te compones.
ALFREDO: Es horrible, qué; ahora me siento... peor.
JOEL: Sí, mi Rosy: el loco de Churubusco, el "Hard-times", ¿supiste en qué acabó? Uta, su sueño era pintar todas las bardas de la colonia, y ser famoso por eso... Aquel "Hard-times" se atrevía a todo; desde que lo operaron de niño, decía, que le cortaron los... escrúpulos.
ALFREDO: Sí; aquel era un..., un guerrero.
JOEL: Pero ¿supiste?; dejó de pintar; se perdió así, entre el pomo y unas nalgas; ahí se perdió aquel.
ALFREDO: Se murió con el temblor...
JOEL: No, por ahí anda, en alguna calle, recitándole a quien se deje... versos de Omar Kayam sobre el vino, y el desenfreno; dicen que aquel Omar Kayam también era puñal, será.
ROSY: El Omar Kayam era todo; era un poeta.
JOEL: Y puto.
ROSY: Omar Kayam tiene versos padres, dice cosas muy ciertas; digo, en tiempos difíciles... es bueno volver a creer en la gente.
JOEL: Rosy, no; ahorita no quieras mamar.
ROSY: Cómo eres; no me dejas expresarme.
JOEL: Mírala; dale tantito chance a una vieja, y ya quiere expresarse y todo.
ROSY: Ven, suicidado; ven tú junto a mí; un último brindis.
ALFREDO: Sí...; por ese Omar Kayam, salud.
JOEL: Qué puedes verle a esta cucaracha; no tiene una sola idea en el cerebro.
ROSY: Ay, con amigos así; cualquiera piensa en el suicidio.
JOEL: Mira, mira; ya tienes una defensora.
ROSY: Se quiere morir, Joel; ayúdalo.
JOEL: Ah, te cae que Alfredito se quiere morir. (Pausa) Y lo malo no es eso, mi nena; hay que desahogarse en el momento, porque si no; tú sabes, Alfredito, si uno se queda con las ganas, después duelen durísimo; ¿a ti no; a ti no te duelen? Bah, qué te van a doler...


JOEL saca una pesada escuadra; la pone de golpe en el mantel.


ALFREDO se levanta, retrocede.


ROSY: ¿Ves cómo te pones, Joel?
JOEL: Porque, si todavía traes ganas de matarte, pues órale: aquí tienes el chance, a la mano. (Pausa) El lugar está vacío; es un arma flamante, suavecita, ni tan pesada; como la encargaste; ¿o no fuiste tú?; esa agenda, mi Rosy. (Se ríe) Oye, nomás no la vayas a usar contra nosotros; el suicidado eres tú.
ROSY: Estás jugando, Joel.
ALFREDO: No, va en serio.
JOEL: Órale, agárrala; date un balazo y ya, date a respetar.
ALFREDO toma la escuadra.
ROSY: Pero a Navarro; qué le van a decir.
JOEL: Ándale, mátate; pero vete al baño, no vayas a salpicar
ALFREDO: (Se aleja) Dile a Navarro..., que la entrevista era hoy; no ayer ni mañana; le dices.

ALFREDO sale con el arma.

JOEL: Bien; mejor que acabes embarrado en las paredes de unos sanitarios, y no con una camisa de fuerza.
ROSY: No lo dejes, Joel.
JOEL: Qué va a matarse, ni nada; yo lo conozco, mi nena.

Después de un silencio, se oye un balazo que retumba hasta afuera.

ROSY: ¿Lo hizo...? (Temblorosa) Lo hizo, Joel; pero por qué. Ustedes estaban jugando y...; él... se disparó. Lo hizo.
JOEL: El mismo me dio el encarguito
ROSY¨ Lo hizo, lo hizo.
JOEL: (Descarga un manazo sobre el mantel) Bueno, Rosita, esto ya valió madre.
ROSY: Ahora qué vamos a hacer.
JOEL: Ahora, nena; se me antoja esa lengua braguetera. (Le mete los dedos en la boca) ...eres bonita y eres buena.
ROSY: No, jefe; por eso no vino Olga, por lo feo que te pones.
JOEL: Y tú eres un caso para la araña; eh... (Ella lo levanta de la mesa; el avanza tambaleante) Sí, vámonos a otra taberna; o... ¿a dónde me llevas?
ROSY: A que descanses.
JOEL: No, no necesito descansar.
ROSY: Qué te pasa, ¿no te das cuenta?
JOEL: Y cómo nos vamos a ir.
ROSY: En chinga, jefe.
JOEL: No, yo no manejo; eh... Pero las llaves, mis llaves.
ROSY: Afuera te las buscas.
JOEL: En el baño; las dejé en el baño.
ROSY: Vámonos, Joel.
JOEL: Y que no me voy, sino me llevan; como es notorio.
ROSY: (Se alejan) Ya, camina.
JOEL: (Se regresa) No, primero voy al baño.
ROSY: Pero qué morboso jefe tengo.
JOEL: Aquí no puedo; necesito ir al baño... (Sale)
ROSY: Fíjate dónde pisas, luego ensucias el carro.

JOEL vuelve ruidosamente.
Un silencio.

ROSY: ¿Esta muerto?
JOEL: (Regresa con la escuadra) No... No está…
ROSY: No está muerto.
JOEL: No hay nadie.
ROSY: Y, ¿el balazo que oímos?
JOEL: (Limpia el arma) Solo disparó al aire; y se escapó; dejó la escuadra por ahí, tirada (Trans) ¿Te asustaste mucho, mi nena?; tus ojitos llorosos me ponen bien cachondo, y más después de vomitar. Ora, prepárate un "Bloody-mary"; mejor que sean dos, nena.
ROSY: No, nada... (Lo lleva a la salida) Ya no, Joel; camínale.
JOEL: Cuidado con las escaleras, mi nena.
ROSY: No son escaleras; son rayas en el piso.
JOEL: ¿Eh?; mi nena, mi nena me mama; mi nena... mi...


JOEL y ROSY se van; cuando ambos salen se hace evidente el desorden sobre la MESA.


DOCE

ISOLDA se dispone a salir con sus maletas, cuando se topa con ALFREDO.

ALFREDO: Oye, oye; espérate. ¿Dónde vas tú?
ISOLDA: No, no puedes pasar.
ALFREDO: Mira, qué a tiempo llego. (Le arrebata las maletas)
ISOLDA: Alfi...; ya regrésame esas llaves.
ALFREDO: Calma; cuál es la prisa.
ISOLDA: Te advierto que, ahora sí, hay gente abajo.
ALFREDO: Ya sé; al entrar al edificio los vi de lejos; son dos tipos medio gordos, con gorrita.
ISOLDA: Son los mismos, Alfi; ahora qué, por qué vienes.
ALFREDO: (La sujeta con fuerza) Porque eres mi amor, Isolda; eres mía; aunque por ahora estés de acuerdo con mis enemigos que, ¿me van a madrear, o qué?
ISOLDA: Yo que voy a saber; yo me voy a Valle ora que Luciana venga por mí, y a la goma con todo.
ALFREDO: Tú no te vas con Luciana; tú eres mi vieja.
ISOLDA: Déjeme..., entiende.
ALFREDO: Esa Luciana no me va a quitar a mi vieja.
ISOLDA: No soy tu vieja.
ALFREDO: (Efusivo, la abraza) Cómo que no; ahora dilo, dilo tú; quedito si quieres; pero dímelo. Dime que yo... soy tu viejo; que te encanta el olor de mi saliva en tu piel; que sólo yo te vuelvo cascada; amorosa, idolatrada Isolda: ¿cogemos, eh? ¿cogemos?
ISOLDA: (Se separa, brusca) Que no, estúpido; voy de salida.
ALFREDO: Si tú te vas, yo me muero.
ISOLDA: Todos nos morimos.
ALFREDO: Yo me muero hoy, aquí mismo.
ISOLDA: Muérete; cuando regrese te pondré flores.
ALFREDO: Me mandas al matadero... con esos tipos de abajo.
ISOLDA: Tú te lo buscaste.
ALFREDO: Isolda; puedo lanzarme por la ventana.
ISOLDA: Mira, si te subes por atrás del edificio...; luego puedes lanzarte al baldío de junto y,
ALFREDO: Vámonos juntos.
ISOLDA: Qué burrada habrás hecho; cómo se te ocurre venir a meterte aquí..
ALFREDO: (Se asoma por la ventana) El cielo gris, la lluvia fría; ah, el aire corta la cara.
ISOLDA: Oh, no; no te deprimas aquí.
ALFREDO: Isolda, abajo llegó un carro.
ISOLDA: Vienen por mí. (Suena un claxon)
ALFREDO: Y yo qué, no gano casi nada con matarte.
ISOLDA: Alfi, las llaves.
ALFREDO: Nada..., nada gano con matar tu mirada, con matar tus palabras. Te mato apenas, te mato en serio, sólo si también yo me muero...; con que sólo yo me muera es suficiente... (Suena el claxon) Estoy muerto, Isolda.
ISOLDA: Aquí no; afuera puedes hacer lo que quieras; pero... (toma las maletas de nuevo)
ALFREDO: No era cierto; el amor no es un paraíso de dos... qué va a ser... El amor es un infierno; el mero infierno para uno solo... (Trans) Isolda, no me tengas miedo; no...
ISOLDA: Suéltame, animal; me rompes la blusa.
ALFREDO: (Le besa toda la cara) Tus orejas, tu cuello, tus ojos.
(Le abre la blusa, le hace saltar los senos)
ISOLDA: Estás loco, estúpido; por qué no te mueres, maldito.

Forcejean por el piso hasta que
la insistencia del claxon detiene la lucha; ISOLDA se incorpora, se abrocha la ropa.

ALFREDO (En el piso) Isolda, amorosa Isolda, no te asustes; no te quiero lastimar; Isolda, no...
ISOLDA: Cállate; vete.
ALFREDO: (Camina de rodillas) Vieja; aquí me tienes, ¿qué más quieres de mí...?
ISOLDA: Quiero las llaves, aprisa.

Se oye el claxon otra vez;
ALFREDO le arroja las llaves.

ALFREDO: Ah, pero tú no me vas a olvidar; de ahora en adelante voy a estar contigo, ya verás;
ISOLDA: Cuando te aburras de oírte, cierra la puerta de golpe.

ISOLDA sale con sus maletas.
Los tres muebles destacan de manera simultánea cuando
ALFREDO se queda solo.

ALFREDO: (Se incorpora, se asoma a la ventana) Donde vayas, ya verás. No te librarás de mí, andes como andes; estés donde estés. En Valle de Bravo; en la montaña, en la sala de espera de un aeropuerto; en la ceremonia de una convención; o el estacionamiento de la embajada. (Pausa) En un bar, vaso en mano me vas a sentir junto a ti; mi boca junto a tu oreja, a tu oreja perfecta. En las noches heladas de lluvia; en las cabronas mañanas sin sol; en cada beso que des; a pesar de tu vida distinta; ahí voy a estar; en tus fantasías de niña golpeada; entre tus fantasmas del abandono; en tu noche sin sueño, Isolda; no te dejaré nunca, mi Isolda.

Junto a la ventana, ALFREDO se sube una silla, y se pone el cordón alrededor del cuello.
A través de la persiana torcida, se aprecia el paso del tiempo.




OSCURO FINAL

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