“MAGNOLIAS DE ACERO” (STEEL MAGNOLIAS) de ROBERT HARLING


“MAGNOLIAS DE ACERO”
(STEEL MAGNOLIAS)
de ROBERT HARLING

Versión de Fernando MASLLORENS y Federico GONZÁLEZ del PINO

PERSONAJES:

TINA – Tiene alrededor de 40 años. Es la dueña de la peluquería.

ANITA – Tiene 19 años. Es la ayudante en la peluquería.

CLARA NEWTON LEDUC – Tiene alrededor de 66 años. Es la viuda de un antiguo intendente de la ciudad. Es una gran dama.

JULIA LASPIUR – Tiene 25 años. La chica más linda del pueblo.

MARILÚ LASPIUR – Tiene alrededor de 50 años. Es la madre de Julia. Es psicóloga y pertenece a la alta burguesía.

OFELIA SHAW – Tiene alrededor de 66 años. Tiene mucha plata, es tacaña; pertenece a una familia tradicional; agria pero querible.

NOTA DEL AUTOR: Las mujeres en esta obra son agudas, inteligentes, y por sobre todo, personajes reales. De ningún modo, forma o aspecto deben ser representadas como personajes de cartón o como caricaturas.


PRIMER ACTO
ESCENA 1

(EL TELÓN SE LEVANTA EN LA PELUQUERÍA DE TINA. SE OYEN SONIDOS DE DISPAROS Y EL LADRIDO DE UN PERRO. ANITA LE ESTÁ ROCIANDO EL PELO A TINA Y LE PONE MÁS SPRAY DE LO NECESARIO)

ANITA: ¡Uyy!, el peinado me salió muy batido… disculpe, señora… hoy estoy muy nerviosa.
TINA: No te preocupes…
ANITA: En la Academia donde aprendí a peinar era la mejor del curso… ¿Qué le parece mi tintura?... me la hice ayer…
TINA: Está muy bien… (SE ESTUDIA PEINADO) Tu corte es bueno, sabés darle forma y volumen al cabello y tu estilo puede mejorar con la práctica… así que estás contratada.
ANITA: Sra. Tina, gracias… no sé cómo agradecer-
TINA: Llamáme Tina, conmigo nada de formalidades…
(TINA SE SCA LA BATA DE PELUQUERÍA)
ANITA: Deje que la ayude. (LE PASA CEPILLO)
TINA: (SEÑALA ANITA HACIA LA COCINA) Sé un tesorito, traé la bandeja de la cocina. (ANITA VA A COCINA Y TINA RÁPIDO SE CAMBIA EL PEINADO) ¿Anita?, esta peluquería tiene mucho éxito, ¿sabés por qué?
ANITA: (FUERA DE ESCENA) ¿Por qué?
TINA: Porque desde hace quince años mi lema es: “Una mujer no nace hermosa… la belleza es una tarea diaria…” Y nosotras somos las encargadas de embellecerlas. Mis clientas lo saben. Por eso uso los mejores productos y nunca escatimo ni spray, ni shampoo, ni mousse… (SONIDO TIROS. ANITA VUELVE CON BANDEJA. EL SONIDO DE UN DISPARO LE HACE PEGAR UN SALTO, PERO SE RECOBRA) Poné la bandeja… ahí. (SEÑALA UN RINCÓN DEL CUARTO) Allá se hacen las manos y los pies…
ANITA: “Una mujer no nace hermosa… la belleza es…”
TINA: Aprendélo o nos quedamos sin clientas. Mirame bien, ¿no me veo divina?... Bueno, conseguir este mínimo resultado requiere un esfuerzo constante.
ANITA: Ya veo… ¿Cuántas clientas vienen hoy?
TINA: Los sábados por la mañana lo reservo a mis amigas… tres señoras que viven cerca y son clientas de toda la vida, pero hoy van a ser cuatro, porque una de ellas, Marilú, viene con su hija, Julia, que se casa hoy y le tengo que hacer un peinado muy especial. Contame, ¿cuándo llegaste a esta ciudad?
ANITA: Hace tres semanas…
TINA: Debe ser lindo mudarse de un lugar a otro… Yo siempre viví aquí… ¿Y cómo fue tu vida hasta ahora?
ANITA: Muy… aburrida. Lo más importante es que gracias a usted hoy tengo trabajo…
TINA: ¿Dónde vivís?...
ANITA: En la pensión Roselini…
TINA: ¡¿Roselini?! ¡La dueña es una mujer tan rara!...
ANITA: Sí, es- (SE OYE UN FUERTE DISPARO Y LADRIDOS) ¿Eso fue un disparo?
TINA: Sí, querida… Enchufá el calentador… por favor.
ANITA: Pero…¿disparos?... ¿en un barrio tan elegante como éste?
TINA: Es una historia complicada… se relaciona con el casamiento de esta chica Julia, su papá y sus hermanos… (MÁS DISPAROS Y LADRIDOS) Ignorálos…
CLARA: (ENTRA) ¡Hola, hola, hola!
TINA: ¡Buenos días, Clara!
CLARA: Hola Tina, ¿cómo estás?
TINA: Anita, quiero presentarte a la Sra. Clara, que fue la esposa del mejor intendente que tuvimos. Ella es Anita, mi nueva ayudante.
ANITA: Encantada de conocerla, señora.
CLARA: ¡Qué barbaridad!... no sabía que iba a ir tanta gente a ese homenaje… Me hubiera arreglado un poco mejor…
TINA: Anita, la Sra. Clara donó a la ciudad un estadio de fútbol… que lleva el nombre de su difunto esposo… y hoy descubrían una placa…
CLARA: Estoy exhausta… tantos discursos y todo el tiempo parada… ¿Cómo dijiste que te llamás, querida?
ANITA: Anita… acabo de mudarme a esta ciudad…
CLARA: Ah, es por eso que no te ubicaba… Tina, te traje las recetas que te prometí… pero no sé donde las puse…
(CLARA BUSCA EN SU CAMISA QUE NO TIENE BOLSILLOS)
TINA: Clara, ¿te molestaría que peine primero a Julia?...
CLARA: ¡Cómo me va a molestar!... hoy es el día de su casamiento… (UN DISPARO) ¡Pero este hombre está más loco que nunca!
TINA: Anita, por favor traé las toallas… están dobladas sobre el lavarropas. (ANITA SALE)
CLARA: ¡Qué chica más rica!... ¿de dónde la sacaste?
TINA: Se enteró que tenía un puesto vacante y se presentó. Creo que me oculta algo, que tiene un pasado… ummmm…
CLARA: ¿Por qué lo decís?
TINA: No sé… pero vive sola… y en la pensión de la Roselini…
(CLARA REACCIONA CON HORROR)
CLARA: Tené cuidado, mirá si te roba algo… no sé… el televisor…
TINA: No, se ve que es buena… y en el fondo me encanta la idea de tomar a alguien con un pasado tenebroso…
CLARA: ¿De qué pasado me hablás?, si no tiene más de veinte años…
TINA: Querida, en esta época… las mujeres ya tienen pasado antes de nacer…
CLARA: (ENTRA ANITA CON TOALLAS. CLARA TOMA CAFÉ Y HACE MUECA) ¡Ajjj! (TINA PREOCUPADA BEBE UN SORBO)
TINA: ¡Anita!, ¿qué agua utilizaste para hacer el café?
ANITA: Esa que estaba en la cacerola sobre la hornalla.
TINA: ¿No viste que había unas salchichas en esa cacerola?
ANITA: No.
TINA: Tirá ese café y prepará otro… por favor.
ANITA: ¡Ay!, disculpe.
CLARA: No te preocupes. Me encantan las salchichas… pero sin crema y azúcar. (ANITA SALE)
TINA: Como verás Mata Hari no es… ojalá que me sirva en la peluquería… (PAUSA)
CLARA: ¿Qué te pasa?
TINA: Nada…
CLARA: Vamos, te conozco, Tina…
TINA: Estoy un poco deprimida…
CLARA: ¿Por qué?
TINA: Por mis hijos: quieren vivir solos. Se mudan a Miami.
CLARA: Bueno, ya son hombres… tienen edad para dejar el nido… Ay, Tina, ¡cómo pasaron los años! Ya son hombres.
TINA: Sí… Bueno, al menos con la escusa de visitarlos voy a poder viajar a Miami.
CLARA: (ENCUENTRA LAS RECETAS EN EL BOLSILLO) ¡Acá están las recetas!...
TINA: (LLAMA) Anita, traéle a la Sra. Calara una hoja de papel y lápiz. (SE OYEN DISPAROS Y LADRIDOS) Me pregunto cómo Dany pudo tener una hija tan encantadora como Julia… estoy segura que el cerebro de ese hombre no recibe el oxígeno necesario… ¡Qué pesado!
CLARA: Y no te imaginás lo que es ser su vecina.
(ENTRA JULIA. TIENE RULEROS EN EL PELO. VIENE CON FOTO QUE ARRANCÓ DE UNA REVISTA. ELLA ESTÁ EN ESE ESTADO EN QUE TODOS SUS DESEOS ESTÁN POR CUMPLIRSE)
JULIA: Hola, ¿cómo les va?
TINA: Julia, ¡estás radiante!. Vení y dame un abrazo.
(LAS UÑAS DE JULIA ESTÁN HÚMEDAS, POR ESO LE DA UN BESO EN VEZ DE DARLE UN ABRAZO)
JULIA: ¡Buenos días, Clara!. No te abrazo porque tengo las uñas recién pintadas.
TINA: ¿Qué color es ese?
JULIA: (MIRA SUS UÑAS) En la etiqueta dice “rosa” y cuando se secan el color es casi violeta… ¿Hay quita esmalte?
TINA: (SE LO DA) ¿Y tu mamá?
JULIA: Me venía pisando los talones… pero… (ANITA ENTRA CON CAFÉ) ¡Hola!, yo soy Julia… hoy me caso… muy pronto voy a ser la Sra. de Lefevre…
ANITA: Hola, yo soy Anita. Soy la nueva empleada.
(UNA SERIE DE DISPAROS MUY FUERTES)
TINA: Julia… sabés que me cosería la boca antes de criticar a tu padre y a tus hermanos, pero estos disparos nos vuelven histéricas y la histeria puede dejarnos peladas… eso sería una hecatombe para mi negocio.
JULIA: Muy pronto papá no va a dejar ni un pájaro vivo en el jardín… y se van a acabar los disparos.
TINA: Dios te oiga… porque estoy muy preocupada.
JULIA: No sos la única. Mamá está por tener un ataque de locura… y con papá se pelean como perro y gato.
CLARA: Es que están muy nerviosos, con todos los preparativos.
Julia: No… mis padres viven en continua tensión… Es su credo en la vida… se pelean por cualquier estupidez… Roby y yo nunca vamos a pelear por tonterías… ¿y vos, Anita, estás casada?
ANITA: (CAMBIA DE TEMA) Oh. Ojalá que este café esté mejor.
CLARA (LO HUELE) ¡Qué rico olor!
ANITA: (MIRA FOTO QUE TRAJO JULIA) ¡Qué linda foto!
JULIA: ¿Te gusta?
TINA: No me digas que me trajiste la foto para copiar su peinado.
JULIA: Acá está… estudiála bien. (SACA BOLSA DE PLÁSTICO) Además traje flores para el pelo… ¿Te gustan?... las llaman “flor de ilusión”… y las conseguí todas rosadas… tal cual yo quería.
TINA: ¡Peinar a la novia es tan emocionante!. (ESTUDIA LA FOTO Y MIRA LA BOLSA LLENA DE “GYPHSOFILAS ROSADAS” O “FLOR DE ILUSIÓN”) ¿Y dónde pongo estos yuyos?... Porque acá no los veo por ninguna parte…
JULIA: Se intercalan… para darme un marco romántico en la cara…
TINA: Si vos lo decís…
(ENTRE MARILÚ CON UNA BOLSA GRANDE)
MARILÚ: Hola.
JULIA: Hola, mamá. Anita, esta es mi madre. ¿Cómo va todo en casa?
MARILÚ: Bárbaro. En este instante, nuestra vecina, la venerable Ofelia Shaw lo debe estar matando a tu padre. (A ANITA) Hola… ¿Anita era tu nombre?... yo soy Marilú.
TINA: ¿Cómo se siente hoy la madre de la novia?
MARILÚ: Mejor no me preguntes.
TINA: ¿Qué te pasa?
MARILÚ: Nada… pero me tomaría unos cuantos lexotanil.

ANITA: Déme eso, señora. (ANITA LE TOMA BOLSA A MARILÚ)
MARILÚ: Dejála ahí nomás, por favor. (ANITA LA PONE CERCA DE CLARA)
TINA: Anita, ¿por qué no le sacás los ruleros a la Sra. Marilú?... Apurate… a estas pobres mujeres les espera un día muy agotador.
MARILÚ: Si lo sabré…
TINA: Anita, en ese escritorio está la ficha con el tipo de corte que siempre usa la Sra. Marilú… ¿la encontraste?
TINA: (MIRA TARJETA) Estoy en eso.
JULIA: Mamá. El color de este esmalte parece sangre de cerdo…
MARILÚ: En casa debo tener alguno que te sirva.
JULIA: Mirá que tiene que ser rosa pálido…
CLARA: ¿Necesitás que te ayude en algo, Marilú?...
MARILÚ: Gracias, Clara, pero todo está bajo control.
CLARA: Esperemos que no llueva… qué pena que esté nublado.
JULIA: Espero que no haga mucho calor esta noche… no me hace bien…
MARILÚ: Julia transpira mucho cuando hace calor.
JULIA: Pero mamá… (SUENA T.E.)
CLARA: Yo atiendo.
MARILÚ: Seguro que es para mí; es probable que sea mi mente que trata de localizar a mi cuerpo.
CLARA: (CONTESTA) ¿Hola?... sí, aquí está… Sí, un momentito. Marilú, es tu marido…
MARILÚ: (CONTESTA) ¿Sí Dany?... No sé. Yo no lo tengo. Te dije que no… Dani, no vas a volverme loca, ya lo estoy, hace tiempo que lo conseguiste… Te lo digo por última vez, no lo tengo, preguntále a los chicos. Adiós. (CUELGA)
JULIA: ¿Qué quería Papá?
MARILÚ: Joder.
TINA: (MIRA FOTO Y PELO DE JULIA…) Entonces… querés que te quede levantado…
MARILÚ: ¿Cómo levantado?
JULIA: Sí, mamá, para arriba, como la princesa Grace de Mónaco.
MARILÚ: Yo creía que habías comprendido las ventajas de un peinado a lo Jackie Kennedy…
JULIA: No, mamá.
MARILÚ: Bueno, al menos te saqué esa idea estúpida de incrustarte en el pelo esos yuyos rosados con ese nombre tan cursi… “flor de ilusión”.
CLARA: ¿Tina, puedo copiar tu receta de tarta de frutilla?
TINA: Claro. (CLARA AGARRA LA CAJA DE RECETAS. TINA TRABAJA EN EL PELO DE JULIA) Bueno, como tu madre nunca nos cuenta nada, contamos. ¿Cómo es tu novio?
JULIA: Roby es muy pintón. Claro… Yo estoy tan enamorada.
TINA: ¿Es romántico?
JULIA: A veces… Me prometió que me iba a mandar una rosa para cada aniversario…
CLARA: ¡Mi marido era tan romántico!... pobre, su sueño era que cumpliéramos las bodas de oro pero murió tres meses antes… Pobrecito, no lo logró. Que Dios lo bendiga y lo tenga a su lado.
JULIA: ¿Se acuerda del día de su casamiento?
CLARA: Por supuesto… las flores… la fiesta… Ofelia fue mi testigo.
JULIA: ¿Ofelia?
CLARA: Sí, claro… somos amigas de toda la vida. Julia, deseo de todo corazón que seas tan feliz con Roby como yo lo fui con mi marido.
JULIA: Clara, todavía le queda una vida por delante…
CLARA: Ya sé… pero extraño el torbellino que significaba ser la mujer de un político. No es fácil estar sola… Una se transforma en una carga. Si salgo con otro matrimonio soy la tercera en discordia y si salgo con una amiga somos nada más que un par de viejas chismosas.
JULIA: Una mujer tan capaz como usted, tiene que encontrar algo en que ocupar su tiempo.
CLARA: Adoro el fútbol y viajar…
TINA: ¿Y adónde vas a vivir con Roby?
JULIA: En Dallas… donde su familia tiene campo y él ejerce su profesión de abogado.
CLARA: Qué suerte tenés, Julia… los abogados siempre se llenan de plata.
JULIA: A mí lo único que me importa es casarme enamorada, y llegar a vieja llena de hijos y nietos…
TINA: ¿Y tu puesto de enfermera?, ¿lo vas a dejar?
JULIA: ¡No!, voy a tratar de colaborar en algún hospital de Dallas… me encanta estar alrededor de todos esos bebés recién nacidos…
MARILÚ: Con mi marido pensamos que Julia no debería seguir trabajando una vez que se case.
JULIA: ¡Mamá!, ¡otra vez con lo mismo!... esta semana me lo has repetido más de cien veces…
MARILÚ: No podés estar todo el día parada… tenés problemas circulatorios…
JULIA: (CAMBIA DE TEMA) Anita, ¿por qué estás tan callada?
ANITA: No tengo nada que decir.
TINA: Pero tenés que hacer. Tenés que sacarle los ruleros a la Sra. Marilú. Y secalos con el secador de mano, mi amor.
ANITA: No sé… tengo miedo de arruinarle el cabello…
JULIA: Anita, a mamá es imposible arruinarle el pelo, tiene tanto que hasta podés batírselo con un rastrillo…
MARILÚ: ¿Por qué será que todas las agresiones caen siempre sobre la madre de la novia?
TINA: ¿Vas a tener cortejo?
JULIA: Sí… nueve parejas… ¡qué papelón! Mamá me obligó a poner a todas mis primas…
MARILÚ: Sabés que no había otra alternativa…
JULIA: Todo va a ser muy pretencioso y como bien dice Papá, lo pretencioso siempre huele a mierda.
MARILÚ: ¡Claro, si lo dice tu padre, ese gran poeta!...
JULIA: Mamá, ¡dejá de torturar a papá!, ya tiene bastante con sus peleas con Ofelia.
TINA: (PACIFISTA) No me contaste cómo vas a arreglar la Iglesia…
JULIA: Va a estar llena de ramos de flores y adornos en dos tonos: rubor y rosado.
MARILÚ: Traté de convencerla de que usase tonos en la gama del beige…
JULIA: Ni hablar. El rosa es el color que me define. El vestido de mamá es precioso. Costó más que mi traje de novia.
MARILÚ: No mientas.
TINA: A ver, a ver… ¿cómo va a ser la fiesta?
JULIA: Están armando una carpa en el jardín… le pusimos moquette… Iluminamos los árboles con luces de colores… Y la pileta va a estar cubierta de magnolias.
MARILÚ: Espero que tu padre sólo corte nuestras magnolias y se abstenga de cortar las que dan al jardín de Ofelia… porque entonces sí que va a arder Troya.
TINA: ¿Y anoche qué hicieron los tortolitos?
JULIA: Nos escapamos al río.
MARILÚ: Julia, por favor.
TINA: Ay, contame…
JULIA: Nadamos desnudos, hicimos todo lo que te imaginás, y terminamos excitando a todos los peces.
MARILÚ: ¡Basta, Julia!
CLARA: ¡Dejála, hacía tanto tiempo que no teníamos sangre joven en este lugar!
JULIA: Y hablamos, y hablamos, y hablamos…
TINA: Me encantaría estar con el hombre que quiero… abrazada y desnuda…
JULIA: En realidad, nos peleamos…
TINA: ¿Cómo?
JULIA: Porque le dije que no podía casarme con él.
(ESTÁN TODAS ASOMBRADAS)
MARILÚ: ¿Cómo?
CLARA: ¿Por qué le dijiste algo así?
JULIA: Ya pasó… ahora está todo aclarado.
TINA: Oh… fue una de esas peleítas de último momento.
JULIA: No, fue muy en serio, pero a pesar de todo… nos vamos a casar.
TINA: Gracias a Dios… (SEÑALA EL PEINADO DE JULIA)… porque este peinado va a pasar a la inmortalidad.
CLARA: Nos asustaste, Julia… sobre todo a tu madre, que desde hace dos meses trabaja como una burra en los preparativos. Ahhh… pero pelearse y hacer las paces es tan romántico…
TINA: Bué… si es por romanticismo con mi esposo voy muerta… hace 15 años que no… se mueve de enfrente del televisor.
CLARA: Tina, tu marido no puede ser tan seco…
TINA: ¡El último ataque de romanticismo que tuvo fue cuando me puso esta peluquería para que lo mantuviera! Anita, muy bien, creo que vas por muy buen camino.
ANITA: Gracias Tina.
(LA CABEZA DE JULIA SE VA PARA ADELANTE; RESISTE EL TOQUE DE TINA)
TINA: Levantá la cabeza, querida.
JULIA: Basta.
TINA: ¿Julia?, ¿qué te pasa, Julia?... ¡A ver, Marilú!
MARILÚ: (AL DARSE CUENTA SALTA COMO UN RESORTE. NO LO HACE CON MIEDO SINO CON EFICACIA) Ay, querida mía…
CLARA: (TAMBIÉN ALERTA) Voy a buscar un poco de jugo de naranja.
(CLARA VA A COCINA A BUSCAR JUEGO)
MARILÚ: (ATIENDE A JULIA) Julia, ahora te traen jugo de naranja.
TINA: ¿Y si busco galletitas?
CLARA: (VUELVE CON JUGO DE NARANJA) Acá está el jugo.
MARILÚ: (A TINA) ¿Julia?... necesitás tomar un poco de jugo.
(TRATA QUE JULIA BEBA)
JULIA: Dejame en paz.
MARILÚ: Vamos, querida, tomá un poco de jugo.
TINA: Tomá el jugo, querida.
JULIA: (EMPUJA EL JUGO, DERRAMÁNDOLO) ¡No!
CLARA: (VUELVE A LLENAR VASO) Tomá, Marilú…
JULIA: Basta, mamá. Tengo los caramelos en mi cartera.
MARILÚ: No trajiste la cartera, querida… vamos, un sorbo más.
JULIA: No… (PERO BEBE UN SORBO)
MARILÚ: Yo sabía que le iba a pasar esto…
ANITA: ¿Quieren que llame a un médico?... ¿puedo hacer algo?
MARILÚ: No, no.
TINA: Julia es diabética.
MARILÚ: Le subió la insulina, eso es todo… tomá el jugo y te vas a mejorar… un poquito más, Julia.
JULIA: Dejame en paz o me voy.
MARILÚ: No veo cómo… no seas caprichosa… poné algo de tu parte… ayudános… vamos, un poquito más…
TINA: Querida, tomá… por favor. (JULIA BEBE UN POCO)
MARILÚ: Muy bien… ya va a pasar… ya va a pasar…
TINA: Esta vez fue muy fuerte el ataque.
MARILÚ: Sí… porque está tomando píldoras anticonceptivas y sufre una descompensación hormonal. Vivo preocupada cuando maneja el coche o sale en moto, pero prefiero que sea una mujer independiente… Ustedes conocen a Julia desde el día que nació… yo siempre quise que se valiese por sí misma y luché toda mi vida para que fuese fuerte. (JULIA BEBE)
CLARA: Decime algo, Julia.
JULIA: Mierda.
CLARA: Bueno, querida, eso ya es algo.
MARILÚ: Ha estado muy nerviosa… porque su médico le dijo con toda claridad que no iba a poder tener hijos… nunca… No fue fácil para mí estar sentada al lado de mi hija mientras le destrozaban el corazón.
JULIA: Mamá, no hables de mí como si no estuviera acá.
MARILÚ: Ya está mejor… está reaccionando… Julia, tomá un poquito más de jugo… Es probable que no recuerde nada… no le demuestren que están preocupadas…
TINA: Qué lástima que no pueda tener hijos, Marilú.
MARILÚ: Además Julia piensa que no es justo que Roby no tenga hijos propios…
JULIA: Roby me dijo que podíamos adoptar diez chicos si se nos daba la gana… y si era necesario hasta podíamos comprar uno…
CLARA: Tu novio parece una buena persona…
JULIA: Por eso me caso con él… es un tonto como para querer pasar el resto de su vida a mi lado… (JULIA SE ESTÁ RECUPERANDO. SE DA CUENTA DE LO QUE PASÓ Y SE AVERGÜENZA) Oh Dios… este… lo siento… lo siento mucho, mamá. (MARILÚ ABRAZA A JULIA)
JULIA: (A MARILÚ) Gracias mamá.
(MARILÚ VUELVE A ANITA QUE CONTINÚA PEINÁNDOLA)
TINA: Sentáte derecha. Tengo que terminar mi obra de arte…
JULIA: ¡Cómo me gustaría que este peinado me durase para siempre!.
TINA: A ver si adivino dónde va a ser la luna de miel… en el Caribe…
JULIA: No… primero vamos a Disneylandia…
CLARA: ¿A Disneylandia con el ratón Mickey?
JULIA: Y como a Roby le gusta el casino terminamos en Las Vegas.
TINA: Ay… Las Vegas, el clima es tan seco que es como vivir dentro de un secador de pelo.
MARILÚ: Julia… Roby tiene razón en lo de adoptar, no es una desgracia no poder tener hijos… (SILENCIO)… ¿me oíste?... ¡tenés que ser más sensata!
JULIA: Basta, mamá. Sé muy bien que mi camino es la adopción… conozco las limitaciones de mi cuerpo…
TINA: Por qué no desenredás estos yuyos…
MARILÚ: Oh, Julia… ¡no!... los trajiste…
JULIA: ¡Es mi casamiento!... y hago lo que quiero…
MARILÚ: ¡Está bien, está bien!, ¡ponéte todos los yuyos que quieras!, ¡qué cosa!... nunca voy a terminar de entender el comportamiento de mis hijos…
TINA: Decímelo a mí… Lo que he tenido que luchar con los míos… El mayor tenía problemas hasta con sus amiguitos imaginarios… Según él, no querían jugar con él.
CLARA: Tus hijos son muy buenos…
TINA: ¡Já!, si yo te contara algunas historias… me han lecho llorar lágrimas de sangre esos chicos…
MARILÚ: No seas melodramática…
CLARA: Dejá que nos cuente… yo soy tan indiscreta… adoro los chismes… y si alguien no tiene nada agradable para decir de otra persona… que venga y se siente a mi lado.
MARILÚ: Julia, ¿por qué no terminás el jugo?
JULIA: Porque ya estoy bien, mamá… ¿Sabés qué necesitás, Tina?... una radio… así no hablaríamos tantas estupideces.
TINA: Yo tenía una, pero…
JULIA: Como me regalaron cuatro radios para el casamiento, te voy a mandar una…
TINA: ¡Mirá que te tomo la palabra!
CLARA: ¿Saben qué me contaron?... que se vende la estación de radio, la FM POP… ¿cuánto pedirán?
JULIA: Clara, ¿por qué no la compra?... usted tiene mucha plata.
CLARA: ¿Y para qué quiero una emisora de radio?. Los negocios nunca me interesaron. Mi marido se ocupaba de todo.
MARILÚ: Julia, ¿por qué no te terminás el jugo?
JULIA: Porque no se me da la gana.
MARILÚ: ¡Qué caprichosa!, sé que estás bien, pero… Por suerte yo siempre tengo caramelos en mi cartera.
TINA: Lleváte estos bombones, Marilú… Ponéle algunos en la cartera, Clara. Son riquísimos…
(CLARA TIRA VARIOS DENTRO DE LA CARTERA DE MARILÚ Y OBSERVA ALGO EXTRAÑO)
CLARA: Marilú, ¿siempre llevás caramelos en tu cartera?
MARILÚ: Siempre.
CLARA: Entonces decime, ¿a éste lo masticás muy a menudo?
(CLARA SACA DE CARTERA UN REVÓLVER MUY GRANDE. SONIDO DE SORPRESA DE TODAS)
MARILÚ: Clara, guardá eso.
TINA: No permito clientas armadas en mi peluquería.
JULIA: ¿Cómo conseguiste sacarle el revólver a Papá?
MARILÚ: Fue al baño y en un descuido se lo robé… no se dieron cuenta.
ANITA: Quisiera hacer una pregunta… ¿mi vida corre peligro?
TINA: No seas tonta.
MARILÚ: Nuestro jardín está lleno de árboles…
JULIA: Y repleto de pájaros que se comen todas las frutas… y nos viven cagando.
MARILÚ: ¡Julia!
JULIA: ¿Nos viven cagando o no, mamá?... Por eso Papá los ahuyenta siempre a balazos… Además no es lógico que en el día de mi casamiento, mis invitados se la pasen esquivando una lluvia de… bué…
MARILÚ: Para colmo nuestra vecina, Ofelia, sostiene que su perro pierde el pelo y sufre de serios problemas mentales por culpa de los disparos de mi marido.
ANITA: (MIRA POR LA VENTANA Y VE QUE ALGUIEN VIENE. SONIDO PERRO) ¿Quién es esa vieja con cara de mala?... ¿y ese perro?
CLARA: Ofelia…
ANITA: ¡Qué perro más feo!... ¿de qué raza es?
CLARA: Un collie pelado.
(LA PUERTA SE ABRE DE GOLPE. ES OFELIA QUE ESTÁ MUY ENOJADA)
OFELIA: ¡Se acabó, Marilú!, ¡tu marido es un reverendísimo hijo de puta!... ya no tengo la menor duda.
TINA: Buen día, Ofelia, qué bien se te ve.
OFELIA: No te hagás la simpática… ni trates de encontrar mi lado bueno porque lo he perdido.
TINA: No te esperaba hasta las once.
OFELIA: Si vine más temprano es precisamente para cancelar nuestra cita. (SUENA EL TELÉFONO. OFELIA LO LEVANTA Y CUELGA) Tengo que llevar a mi perro al veterinario antes de que se muera de un colapso nervioso…
CLARA: ¿Tu veterinario está enfermo?
OFELIA: No, mi perro, boluda, el veterinario goza de muy buena salud. (A ANITA) Esta debe ser la chica nueva, ¿no?.
ANITA: Hola, soy Anita.
OFELIA: ¿Se puede tomar un vaso de agua aquí?, estuve a los gritos toda la mañana. (SALE ANITA)
MARILÚ: Siento mucho que este asunto se nos haya ido de las manos, Ofelia.
OFELIA: Sé que no es tu culpa, Marilú. Al principio pensé que estabas loca por haberte casado con ese imbécil y durante años creí que eras sado-masoquista. Ahora me doy cuenta que debés estar padeciendo algún castigo divino. Hace días que no duermo… parezco meada por los perros. Esta mañana me dije: “Ofelia, vamos a empezar una nueva etapa con este hombre. Me voy a olvidar de todo el mal que me ha hecho”… y en honor a que hoy es tu casamiento, Julia, iba a perdonar a tu padre… ¡pero cuando vi mi árbol pelado, sin una magnolias…!
MARILÚ: Ofelia, el juez todavía no decidió a quién le corresponde ese árbol…
OFELIA: ¡Es mío!. (ENTRA ANITA CON VASO DE AGUA) Yo estaba ahí, parada junto a MI árbol de magnolia pelado cuando vi a tu marido cargando algo que parecía un cañón. Le pregunté qué había pasado con todas las flores de MI magnolia y me contestó que la brisa las había volado durante la noche… “Claro”, le dije, “y las depositó en tu pileta de natación”… ¡y empezó a dispararme!... ¡está loco!
MARILÚ: Pero con balas de fogueo. Dany es incapaz de apuntar a una dama con un arma.
OFELIA: Sí, claro… él es un auténtico caballero… seguro que antes de mear en la pileta de la cocina saca los platos. La única víctima es mi perro… el pobre vive dopado por sus colapsos nerviosos.
JULIA: Ofelia, mi padre no pretende enloquecerla… sólo quiere que mi fiesta sea maravillosa.
OFELIA: ¡Pero él no puede hacerle esto a mi perro, que está en las últimas!. ¿Qué voy a hacer yo si se muere ese pobre animal?
CLARA: (SOSTIENE EL LIBRO DE RECETAS) Acá tengo una receta de perro al curry que es riquísima.
OFELIA: (A ANITA) Rita… Nita… o como te llames… mirá por esa ventana y controlá que mi perro no se escape mientras yo te cago a trompadas, Clara, por perversa… Y aunque no lo parezca éstas son mis mejores amigas.
ANITA: Su perro se ve sano… un poquito pelado…
JULIA: Ofelia, sé de muy buena fuente que no va a haber un solo disparo más.
TINA: Señoras… terminé con Julia. Así que Anita prepará a Ofelia. Sonreí… (A OFELIA)… la vida puede ser maravillosa.
OFELIA: Está bien… si no hay más disparos, me quedo. (A ANITA) ¿Cuál es tu nombre?, ¿me lo dijiste?
ANITA: Sí, es Anita.
OFELIA: ¿Cuándo llegaste a esta ciudad?, porque reconozco a todo el mundo y no me acuerdo de haberte visto antes.
ANITA: Llegué hace poco.
OFELIA: ¿Con tu marido?
ANITA: ¿Eh… mi esposo?... no estoy segura…
OFELIA: ¿Estás casada o no?, la pregunta es muy fácil…
ANITA: Uh… no estamos… él no… no puedo hablar de eso.
CLARA & TINA: Claro que podés.
ANITA: No estoy segura si estoy casada o no… ¡me abandonó!
OFELIA: Querida, los hombres son todos unos cretinos.
ANITA: Hace un mes nos mudamos y desde la semana pasada no tengo noticias de él…
CLARA: ¿No tenés idea de dónde se fue?
ANITA: No… se llevó toda mi plata, las alianzas… y el coche con toda mi ropa en el baúl.
TINA: ¿No lo habrá matado?... ¿fuiste a la policía?
ANITA: No… ellos vinieron a buscarlo por tráfico de drogas. Como nunca pagó el alquiler me tuve que mudar a lo de esa vieja loca. La policía me hace preguntas pero yo no sé nada… hasta me dijeron que mi matrimonio no era válido…
TINA: Deberías habérmelo contado…
ANITA: Estaba muy asustada… necesito trabajar… Y peino bien… ¿Yo qué sabía si usted me iba a tomar con esos antecedentes?... Pero le juro que mis problemas no van a interferir con mi trabajo…
TINA: Espero que no…
ANITA: ¿Y qué más me puede pasar?... nada puede empeorar…
OFELIA: Todo puede empeorar… siempre…
JULIA: Pobrecita… qué momentos terribles has vivido… A veces no nos damos cuenta de los afortunados que somos.
CLARA: ¿Cómo podemos ayudarte?
JULIA: Por de pronto esta noche vas a venir a mi fiesta y te vas a divertir…
ANITA: Oh, no… no voy a poder… me vuelvo muy sensible… y lloro y lloro y lloro… además no tengo qué ponerme…
JULIA: No te preocupes… estoy segura que tengo algo para prestarte. (JULIA DISCA T.E.)
TINA: Si te interesa, el departamento que está encima de mi garaje va a quedar libre la semana que viene. Ya nos vamos a poner de acuerdo con el alquiler.
ANITA: (FELIZ) Oh… ¿por qué son tan buenas conmigo?
OFELIA: Porque no cuesta nada.
JULIA: (EN TELÉFONO) ¡Dolly, querida, tenés que hacerme un favor!. ¡Sí, ahora!. Andá a mi armario y traé el vestido rosa con el cuello blanco… No… Mamá no se llevó el revólver de Papá. ¿Qué va a hacer?. ¿Qué?. ¡Por favor!, ¡deciles a mis hermanos que lo detengan!, ¡Ya!. (JULIA CUELGA NERVIOSA)
CLARA: ¿Pasa algo?
JULIA: Sí, ya se van a dar cuenta… (SONIDO EXPLOSIÓN. PÁJAROS BANDADA Y LADRIDOS) ¿Vieron?
OFELIA: ¿¿¿Qué mierda fue eso???
(TODAS VAN A LA VENTANA. EL PERRO COMIENZA A LADRAR SIN CONTROL)
JULIA: Papá rodeó los árboles con cañitas voladoras y mis hermanos las hicieron explotar.
ANITA: Los pájaros salen volando para todos lados…
CLARA: Marilú, tu jardín está cubierto por un humo blanco…. o tu marido prendió fuego a sus árboles, o eligió un nuevo Papa.
ANITA: (TODAVÍA EN LA VENTANA) ¡Oh no! ¡Su perro rompió la correa!... ¡y va corriendo hacia el humo!
MARILÚ: ¡Oh no!, ese perro se lo va a comer vivo a Dany…
CLARA: ¡Ofelia!, ¡por favor, hacé algo!
JULIA: ¡Ofelia, por favor!, hoy es mi casamiento. ¡Dígale algo a su perro!
OFELIA: (ABRE DE GOLPE LA PUERTA Y GRITA) ¡Matálo… destrozálo!... ¡y traéme todos sus huesos!

(TODAS SALEN CORRIENDO POR LA PUERTA)

TELÓN


ESCENA 2

(HA PASADO MÁS DE UN AÑO. ES EL SÁBADO ANTERIOR A LA NAVIDAD. EN LA TIENDA NO HAY GRANDES CAMBIOS. ESTÁN PRENDIDAS SOLO LA MITAD DE LAS LUCES DE LA TIENDA. CUANDO LAS LUCES VUELVEN VAMOS A NOTAR LOS CAMBIOS SUTILES: LA RADIO QUE JULIA LE REGALÓ A TINA, UN ARBOLITO DE NAVIDAD ALEGRE Y VARIAS MANUALIDADES DE DUDOSO GUSTO. AL LEVANTARSE EL TELÓN MARILÚ ESTÁ SENTADA DEBAJO DE UN SECADOR APAGADO. ENTRA JULIA, ASOMBRADA POR LA FALTA DE LUZ Y POR LA FALTA DE ACTIVIDAD)

MARILÚ: ¡Julia!
JULIA: ¡Hola, mamá!...
MARILÚ: ¿Cuándo llegaste?... te esperaba después del almuerzo…
JULIA: Salimos temprano por el tránsito… Mamá, recién pasamos por tu casa y no había un alma… ¿Dónde está Tina?
MARILÚ: Tina y Anita están cambiando un fusible. Habían decorado ese árbol de navidad y cuando yo lo enchufé se apagaron todas las luces.
JULIA: (SEÑALA UN PAR DE AROS DE MUY MAL GUSTO) ¿Y esos aros?
MARILÚ: Me los regaló Anita… los hace ella… por desgracia ha descubierto el mundo maravilloso de las artesanías.
JULIA: ¿Mis hermanos ya llegaron?
MARILÚ: Sí, llegaron ayer por la mañana de la Universidad… Es tan lindo tener para Navidad a toda la familia reunida… pero, ¡qué trabajo!
JULIA: Todo sigue igual.
MARILÚ: ¿Y cómo estás, querida?
JULIA: Muy bien, Mamá…
MARILÚ: Te ves estupenda. ¿Tu marido se quedó en casa?
JULIA: Lo dejé comprando los regalos de navidad para mis hermanos.
MARILÚ: Qué bien…
JULIA: Eh… Mamá, tengo que contarte algo… quería hacerlo cuando Papá y vos estuvieran juntos, pero mejor te lo digo ahora… estoy embarazada… Estoy esperando un hijo.
MARILÚ: Ya me lo dijiste.
JULIA: ¿Y esta es tu reacción?...
MARILÚ: Yo… ¿qué querés que te diga?
JULIA: No sé… “estoy muy contenta”… “te felicito”…
MARILÚ: Te felicito.
JULIA: ¿Sería mucho pedir que demuestres un poco de entusiasmo?... no espero que saltes, me abraces y me beses de alegría…
MARILÚ: ¡Estoy demudada!... nunca pensé que…
JULIA: Lo espero para junio.
MARILÚ: ¿Y qué dice Roby?
JULIA: Está encantado… espera que sea un varón…
MARILÚ: ¿Alguna vez escucha lo que le dicen?... porque los médicos y los especialistas se los advirtieron. Sé que nunca oís a nadie, ¿pero él tampoco?.
JULIA: Mamá, no te enojes conmigo…
MARILÚ: No estoy enojada, Julia, es que esto es… es una inconsciencia… Creí…
JULIA: Mamá, yo quiero tener este hijo.
MARILÚ: Pero… ¿y qué pasó con la idea de adoptar?
JULIA: Mamá, ningún juez me va a dar un bebé con mi historial clínico… Yo quiero un hijo… pero mío… lo necesito…
MARILÚ: Ya veo.
JULIA: Mamá, no se puede vivir toda la vida angustiada… Te preocupás demasiado… Roby y yo lo pensamos mucho…
MARILÚ: ¿Roby pensó?... debe ser la primera vez que lo hace.
JULIA: No te la agarres con Roby.
MARILÚ: Julia, tu organismo ya ha soportado… demasiado.
JULIA: Algunos diabéticos también pueden tener hijos.
MARILÚ: Pero no cuando tienen problemas en los riñones como vos.
JULIA: Mamá… oíme. Tengo todo muy bien planeado. Me voy a cuidar mucho… y la Navidad que viene te voy a traer un nieto tan saludable que no lo vas a poder creer. Y nadie saldrá lastimado.
MARILÚ: Y Roby menos que nadie, de eso estoy segura…
JULIA: Estás celosa porque ya no tomás decisiones por mí… y me herís porque no podés mandonearme más.
MARILÚ: Yo no eduqué a una hija para que me hable de este modo.
JULIA: Sí lo hiciste… Siempre nos enseñaste que nuestro deber era ser felices cuando fuéramos grandes…
MARILÚ: Pero esto es un suicidio…
JULIA: A mí me hace feliz tener este hijo, mamá… y desearía que también te hiciese feliz.
MARILÚ: Ahhh… desearía… desearía… ya no sé lo que desearía.
JULIA: Es cierto que existen riesgos… pero los inconvenientes se superan y la vida continúa. Y cuando todo pase va a quedar tu nieto… Mamá, por favor, apoyáme. Prefiero tener media hora de algo maravilloso antes que una vida sin riesgos.
(LAS LUCES VUELVEN. LA RADIO FUNCIONA)
MARILÚ: (GRITA) ¡Ya se prendieron, Tina!
JULIA: Por favor, todavía no se lo cuentes a nadie. Quiero decírselo primero a Papá…
(MARILÚ VA A BAJAR EL VOLUMEN DE LA RADIO) (TINA ENTRA CON ADORNOS PARA ÁRBOL DE NAVIDAD)
TINA: ¡Bueno!, ¡miren quién vino!
JULIA: ¡Hola, Tina!, ¡Feliz Navidad!
TINA: (LLAMA A TRAVÉS PUERTA) ¡Anita!, ¡apuráte, te tengo una sorpresa! (A JULIA) Llegaste justo a tiempo. Vas a tener el honor de inaugurar el árbol de Navidad de este salón de belleza.
JULIA: Qué… qué… qué original, lo adornaste con… son ruleros, ¿no?... y…
TINA: (ANITA ENTRA) Fue idea de Anita.
ANITA: ¡Hola! (ABRAZA A JULIA)
JULIA (MIRA ÁRBOL) Anita, ¿lo hiciste sola?
ANITA: Sí, Tina me pidió que decorase la peluquería y yo misma hice los adornos de Navidad… saqué las ideas de un libro que me prestó el Pastor.
(TINA UBICA UN ADORNO PARA LA PUNTA DEL ÁRBOL QUE ES GROTESCO Y HECHO A MANO)
JULIA: ¡Qué… original!. ¿Tus hijos vienen para Navidad? Tina.
TINA: Noo. Este año vamos a pasarlo mi marido, yo y… Anita, claro. (LE OFRECE A JULIA EL ENCHUFE PARA LAS LUCES) Bueno, y ahora háganos el honor, señora… y roguemos a Dios para que no vuelvan a saltar los tapones.
(JULIA PRENDE ÁRBOL. TODAS APLAUDEN)
JULIA: (TRIUNFAL A MARILÚ) ¿Ves?... a veces sé lo que hago.
TINA: Tu madre está tan contenta de que hayas venido para Navidad… vas a venir con nosotras a la kermesse de la Parroquia.
JULIA: Por nada del mundo me la perdería. (TINA Y ANITA COMIENZAN A DECORAR. JULIA BUSCA LA ATENCIÓN DE MARILÚ DE ABAJO DEL SECADOR) Oh, mamá… te traje dos tortas de chocolate para la feria.
TINA: (BUSCANDO LA APROBACIÓN DE ANITA EN LAS UBICACIONES DE LOS ADORNOS) ¿Anita, está bien acá?
ANITA: Muy bien, Tina.
JULIA: Ah, mamá… ordené el placard y te traje ropa que apenas usé para que la des a la Parroquia…
TINA: (VIENDO DÓNDE PONER ADORNOS) ¿Dónde lo pongo?
ANITA: En la silla. (A JULIA) Uh… Julia… este… si no te molesta… ¿podrías darme esa ropa? Para los pobres de mi Pastor.
JULIA: Cómo no… está en el coche, después la traigo.
TINA: Me parte el alma que Anita vaya a lo de ese Pastor… para mí que eso más que una Iglesia es una secta…
ANITA: (AGUIJONEADA) Hay algunos fanáticos, pero no tiene nada de malo.
TINA: Por otro lado me alegra que Anita haya encontrado un camino… la pobre pasó unos meses, ¿no es cierto, querida?
ANITA: Sí. A mi ex, al bígamo lo metieron preso y empecé a salir con cualquiera, me emborrachaba, fumaba marihuana…
TINA: Marihuana. Fumaba Marihuana… ¡Una verdadera bala perdida!
ANITA: Pero Tina me ayudó, me hizo ver mis errores… y yo me di cuenta de que tengo algo para ofrecer… Estoy dando clases de peinados en la escuela nocturna. Y finalmente el mes pasado me uní a las huestes del Pastor.
TINA: Anita se ha convertido en un buen partido.
ANITA: Tina, no exageres.
TINA: Contale quién es tu novio… a fin de cuentas, Julia es la culpable…
JULIA: ¿Y por qué soy la culpable?
ANITA: Lo conocí en tu fiesta de casamiento… era el barman.
TINA: Ay, los romances… ¡qué lindos son!.
(ENTRA CLARA. TIENE PUESTA UNA GORRA CON VISERA. ESTÁ RONCA)
CLARA: (MUESTRA UNA CAJA DE GALLETAS) Buenos días…
TINA: Al fin llegaste, Clara. Se te ve radiante…
CLARA: No es para menos… ¡ganamos el primer campeonato de fútbol en ocho años!
JULIA: ¿Quiere que le sirva un poco de té?
ANITA: Sí.
TINA: Mejor voy a hacer té, para todas.
CLARA: Sí, me vendría bien. Anoche me acosté muy tarde festejando la victoria aplastante de mi equipo.
ANITA: La oí por radio, estuvo genial.
JULIA: Qué amables los de esa emisora en entrevistarla.
CLARA: ¿Cómo amables?, si yo soy la dueña de la radio.
JULIA: ¡No me diga que la compró!
CLARA: ¡Sí!, la emisora FM POP… ¡la mejor FM del mundo!
TINA: Julia, ¿qué te parece el nuevo look de Clara?
JULIA: Me encanta, la hace más joven.
CLARA: Mi pelo se ve más joven, pero mi cara sigue tan vieja como antes. Julia, ¿sabés que este año mi emisora organiza la fiesta de la Reina de la Belleza?... Anita, ¿vas a venir?...
ANITA: No… porque mi novio trabaja… además esta semana estoy llena de compromisos… la kermesse de la Parroquia, la reunión con mi Pastor… y después el festejo de Navidad con Tina…
TINA: (IRÓNICA) Anita tiene una vida social muy agitada…
JULIA: Clara, ¿quién es la nueva Reina de la Belleza?
CLARA: Hoy la coronan a mi sobrina, a Nancy… ganó el concurso… Nancy es muy bonita.
TINA: Sí, y muy pelotuda… aunque hay que reconocer que tiene un padre ejemplar…
CLARA: Sí, mi hermano es muy buena persona… y mi sobrino es un bombón.
TINA: Son como esos de la T.V., la familia Ingalls, que no tienen problemas.
JULIA: Pensar que nunca gané un concurso… Tina, ¿te acordás cuando quise ser bailarina clásica?... y para formar parte del Ballet estable había que ganar un concurso…
TINA: Claro… fue la primera vez que te peiné…
JULIA: Y me preparé para el examen, pero a mamá no le gustaba.
MARILÚ: No quería… ni quiero que corras riesgos inútiles.
JULIA: Mamá, en el fondo lo odiabas…
MARILÚ: Al contrario, Julia… te apoyé en todo lo que hacías… pero temía por tu salud…
JULIA: Papá me alentaba.
MARILÚ: Tu padre se callaba la boca y te hacía creer que disfrutaba viéndote practicar y practicar, pero en el fondo tenía más miedo que yo.
JULIA: Me presenté al examen. Debíamos seleccionar una coreografía original. A mí se me ocurrió… ¿vieron qué linda es la música de “Bonanza”?... bueno, esa se me ocurrió… el jurado primero enmudeció y luego me expulsó a los gritos… (JULIA SE RÍE)
MARILÚ: Aún así, tu padre y yo siempre estuvimos orgullosos de vos…
TINA: Yo en cambio quise ser modelo… pero nunca conseguía trabajo. Cuando no me faltaba estatura me sobraban tetas.
ANITA: ¿Y usted nunca ganó un concurso, Clara?
CLARA: Querida, en mi época no existía la competencia…
ANITA: ¿Pero usted es tan vieja?
CLARA: Sí… Tutankamón fue mi primer amante…
TINA: Anita, no sabés que para toda mujer la edad es siempre un misterio…
OFELIA: (ENTRA RÁPIDO) ¡Me cago en esta fiesta de mierda!
TINA: Ofelia… siempre tan optimista…
OFELIA: ¡Me cago en la fiesta de la Reina de la Belleza!... Tengo una multitud en mi jardín esperando el desfile de las carrozas… esas bestias me van a aplastar todo el pasto…
CLARA: (CON SINCERIDAD BURLONA) Ven, querida amiga, a que consuele tus penas…
OFELIA: ¡Odio las multitudes!, detesto a estos turistas navideños.
JULIA: Acá hay una turista más, pero le prometo no aplastar su pasto.
OFELIA: No puedo comprender que alguien se moleste en venir a ver este mamarracho.
ANITA: Sra. Ofelia, usted necesita una dosis extra de espíritu navideño.
(ANITA DEJA DE TRABAJAR EN EL PELO DE CLARA PARA BUSCAR UN REGALO)
OFELIA: Me cago en la Navidad.
ANITA: (LE DA REGALO) ¡Feliz Navidad, Sra. Ofelia!
(OFELIA ABRE REGALO Y SACA AROS DE TRINEOS Y MUÑECO DE NIEVE)
OFELIA: Estos… aros me van a romper las orejas… ¿dónde los compraste?
ANITA: Los hice yo… con mis propias manos.
OFELIA: ¡Ah!...
JULIA: ¿Cómo está su perro, Ofelia?
OFELIA: Más o menos… últimamente le creció mucho el pelo…
CLARA: No se nota, sigue tan feo…
JULIA: Ofelia, antes de irme quería decirle que conocí a un viejo amigo suyo.
OFELIA: ¿Ah sí?
JULIA: Sí, David Taylor.
OFELIA: Oh.
CLARA: ¿David?, parece llegar una ráfaga del pasado.
JULIA: ¿Se acuerda de él?...
OFELIA: Claro que lo recuerdo… era tan petisito…
CLARA: David dejó esta ciudad cuando cumpliste los quince. Ofelia… hace más de quinientos años…
OFELIA: Estás muy graciosa, Clara.
JULIA: Bueno, ahora David vive cerca de casa y canta en el coro; una noche, al terminar el ensayo hablamos y cuando supo de dónde era me preguntó por usted, Ofelia… ¿sabía que David enviudó hace poco?...
OFELIA: ¿Y a mí qué me importa?
JULIA: Bueno, quería decirle que él se acuerda de usted.
OFELIA: No veo por qué… Era un buen tipo… pero lo espanté y me terminé casando dos veces… con dos sinvergüenzas que vivieron a costilla mía.
TINA: Los amores no correspondidos, ¡son los mejores!.
JULIA: ¿No le gustaría reencontrarse con él?, yo podría--
OFELIA: Por mí no te molestes…
JULIA: ¿Por qué?
OFELIA: Julia. Me casé con dos pelotudos inútiles y tuve tres hijos que son la ingratitud hecha persona. La gente es amable conmigo porque tengo más plata que el Papa. ¿Querés que me clave con otro gusano?...
CLARA: ¿Estoy percibiendo un cierto negativismo en tu tono?
MARILÚ: Ofelia, ¿no sería conveniente que consultases a un psicoanalista?...
OFELIA: Yo no estoy loca… es sólo que desde hace cuarenta años estoy de muy mal humor.
JULIA: Anita… ¿querés que te baje la ropa del coche?...
ANITA: Sí, por favor…
JULIA: Bueno… y después voy a terminar con las compras…
TINA: Qué envidia… yo ni siquiera empecé.
CLARA: Yo también estoy atrasada con los regalos…
ANITA: ¿Qué le compraste a tu mamá?
JULIA: Esta mañana le adelanté un regalo muy importante…
TINA: Marilú, contános…
MARILÚ: Es un secreto.
OFELIA: ¿Secretos?... ¿en este antro de viejas chismosas?
MARILÚ: Es tu decisión, Julia…
JULIA: Voy a tener un bebé.
(GRITOS Y ALEGRÍA POR TODAS PARTES. EXCEPTO MARILÚ)
TINA: ¡Felicitaciones!, con razón estuviste muda casi toda la mañana. (SE RÍE) ¡Así que abuela!, ¿no estás feliz?, ¡vamos, sonreí, que mejora la piel!...
JULIA: Va a nacer el 21 de junio.
TINA: ¡Y pensar que los médicos dijeron que no podías tener hijos!
MARILÚ: El médico dijo que Julia no debería tener hijos… eso es muy distinto, Tina.
JULIA: Voy a buscar la ropa… Ofelia, ¿va a pasar Navidad con nosotros, como todos los años?
OFELIA: Por supuesto… ahí voy a estar…
JULIA: Muy bien… le aviso que David Taylor también va a estar… Me parece que voy a lograr que se clave con otro gusano.
(JULIA SALE)
OFELIA: No puedo creer lo que ha hecho esta chiquilina… ¿David?, ¿después de todos estos años?... cuando me presionan soy una bruja…
CLARA: ¿Sólo cuando te presionan, Ofelia?
MARILÚ: Julia, Julia… Su corazón es lo mejor que tiene…
TINA: Son malas noticias, ¿no, Marilú?...
MARILÚ: Sí… pero lo desea tanto…
CLARA: Ay, Dios…
TINA: Oh, querida, quisiera poder decir algo sabio… pero no se me ocurre nada… te felicito…
OFELIA: Yo también…
MARILÚ: Algunos diabéticos también tienen hijos sanos…
ANITA: Todo va a salir bien.
CLARA: Claro que sí.
MARILÚ: Gracias… a todas. Tienen razón. Vamos a salir adelante. No está muerto quien pelea.
OFELIA: (MIRA AFUERA POR VENTANA) ¿Qué trae esa chica?
ANITA: Julia va a donar esos vestidos para los pobres de mi Pastor…
OFELIA: (ABRE LA PUERTA PARA JULIA) Espero que a tu gente pobre le guste vestirse de rosa.
ANITA: Sra. Marilú, ¿está segura que no le importa que yo me lleve esa ropa?...
MARILÚ: No, no. Julia te dijo que te la daba… y lo que ella dice… se hace.
JULIA: Eso no es cierto.
MARILÚ: Julia, siempre insistís en tener la última palabra.
JULIA: (EN LA PUERTA) No es así, mamá.

(ELLA GOLPEA LA PUERTA Y SALE CORRIENDO. SE APAGAN LAS LUCES Y LOS SONIDOS DEL “MESÍAS” DE HANDEL O EL “LAUDATE DOMINUS” DE MOZART LLENAN EL TEATRO)



ACTO SEGUNDO

(EN LA OSCURIDAD, ANTES DE QUE SE LEVANTE EL TELÓN SE OYE LA RADIO. ES LA VOZ DE UN LOCURTOR DE LA EMISORA FM POP. UNA VOZ ENGOLADA Y SERENA QUE VAMOS A OÍR EN LA RADIO A LO LARGO DEL ACTO II)

LOCUTOR: Esta es FM POP, la mejor FM del mundo. Esta tarde no dejen de visitar nuestro Shopping Center. Yo voy a estar transmitiendo en directo. Vamos a tener dos bandas de rock y los premios de nuestro concurso van a ser sensacionales… y todo patrocinado por FM POP… y ahora sí, media hora con los favoritos del rock… (EMPIEZA UN TEMA)… ¿reconocen este tema?... ¿sí?... ¡los espero en el Shopping Center!...


ESCENA 1

(ESTAMOS EN EL MES DE JUNIO, DIECIOCHO MESES DESPUÉS. LA RADIO TOCA. EN LA PELUQUERÍA NO HAY DEMASIADOS CAMBIOS. TAL VEZ CORTINAS NUEVAS Y UNA MÁQUINA DE HACER CAFÉ. TINA CORTA EL PELO DE JULIA. EL PELO ES MUY CORTO, CASI VARONIL. HAY CIERTA INCOMODIDAD EN EL COMPORTAMIENTO DE JULIA. CLARA ESTÁ EN MANOS DE ANITA. LA RADIO DE JULIA TOCA PERO SE DILUYE CADA TANTO. TINA Y ANITA TIENEN QUE GOLPEARLA DE VEZ EN CUANDO PARA QUE FUNCIONE. CLARA ESTÁ CONTANDO UNA HISTORIA Y SE RÍEN)

JULIA: ¿Y no tenía miedo?... siendo tan tarde…
CLARA: No era tan tarde…
JULIA: Ay Clara… Yo no sé. Pero si yo oigo golpes a la medianoche, en la ventana de mi dormitorio se me pondrían los nervios de punta.
CLARA: A mí no. Yo pensé… un sátiro, ¡al fin Dios mío!... ¡qué desilusión me llevé cuando vi que era mi sobrino!.
JULIA: También su hermano… ¿cómo va a echar a su hijo?...
CLARA: No lo echó a mi sobrino… él se vino a mi casa, hasta que su padre se calmara. Yo lo adoro a este chico…
(TINA TERMINA EL PELO DE JULIA CON GESTO DE SATISFACCIÓN)
TINA: ¡Bueno!... ¿Están listas para ver el nuevo look de Julia?
JULIA: ¡Ay!, ¿cómo puede alterarme tanto un simple corte de pelo?
CLARA: Te ves preciosa.
JULIA: Está bien, estoy lista. (TINA DA VUELTA A JULIA HACIA EL ESPEJO) Oh… me siento… tan distinta…
TINA: (MIRA SU REVISTA) ¿Qué? ¿No lo querías así?
JULIA: Sí… pero yo siempre tuve el pelo muy largo…
(JULIA LLORA)
TINA: ¡Ay! ¿Ahora qué hago? Esto no tiene arreglo... (TINA LLORA)
CLARA: ¡Calma, chicas!...
(CLARA Y ANITA LES ENTREGAN PAÑUELOS DE PAPEL)
JULIA: (SE REANIMA) ¡Basta!, ¡me encanta mi nuevo corte de pelo!
TINA: ¿En serio? ¿Te gusta?
CLARA: Te queda estupendo…
JULIA: A mamá le va a agarrar un ataque, le dije que me iba a recortar las puntas… ¡Tina!, ¡pintáme las uñas!. Necesito sentirme mimada… y Mamá también se va a hacer las manos.
TINA: Hoy me hago rica…
CLARA: ¿Pero a qué se debe este ataque de embellecimiento?...
JULIA: Estamos tramando algo… (CAMBIA DE TEMA) Clara, ¿y su sobrino va a hacer las paces con su padre?
CLARA: Oh, ya se van a arreglar… pero tengo que admitir que este chico hizo todo al revés.
TINA: ¿Qué hizo?
CLARA: Hace unos días llegó a su casa y le dijo a sus padres de sopetón: “Mamá, Papá, me estoy muriendo, tengo un tumor cerebral”… Se imaginan el drama, mi hermano lloraba, mi cuñada cayó desplomada… y cuando por fin se habían repuesto… mi sobrino les dijo: “Nooooo, era una broma… lo que me pasa no es grave… soy gay”.
TINA: ¡Qué modo tan diplomático eligió para darles esa noticia!
CLARA: Mi hermano se volvió loco y le arrojó un cenicero de bronce mientras le gritaba: “Fuera de mi vista”…
TINA: Pobre hombre…
CLARA: Pensar que ellos se consideraban la familia perfecta… primero tuvieron que enfrentar que a la pobre Nancy le quitaran el título de Reina de la Belleza por aquel… problemita que tuvo…
JULIA: ¿Qué problemita tuvo?... Cuéntenme, ¿o se olvidaron que ya no vivo más en esta ciudad?...
TINA: Bueno… a Nancy la pescó la policía en una redada en un hotel alojamiento con un Senador muy importante… totalmente drogados… Nancy tenía la corona puesta en el culo, y ahora lo de tu sobrino gay…
CLARA: A mí no me importa que sea gay… y lo admiro porque tiene empuje…
(TINA ESTÁ POR USAR UN FRASCO DE ALGO PARA LA MANICURA DE JULIA PERO SE DA CUENTA QUE EL FRASCO ESTÁ VACÍO. SE DA VUELTA PARA PEDIRLE A ANITA PERO VE QUE ELLA ESTÁ REZANDO EN SILENCIO. INCÓMODA TINA ESPERA QUE ANITA TERMINE. LAS DEMÁS TAMBIÉN NOTAN A ANITA)
ANITA: Amén.
TINA: Amén. Anita, me quedé sin… (LE MUESTRA EL FRASCO)
ANITA: Está bien. (ANITA SALE)
JULIA: ¿Estaba rezando?
TINA: Sí.
CLARA: ¿Por qué?
TINA: No sé. Tal vez rezaba por tu sobrino gay o por Nancy… o por nosotras por chusmear… ¿Quién sabe?... últimamente reza hasta cuando alguien se le escapa un pedo.
JULIA: ¿Y desde cuándo tiene este ataque de misticismo?
TINA: Desde las vacaciones… Pasó por unos días con este Pastor y su grupo y volvió convertida en una fanática insoportable.
(ANITA ENTRA Y GOLPEA LA RADIO PARA QUE FUNCIONE. CLARA CAMBIA DE TEMA)
CLARA: Miren… mi sobrino me regaló este broche divino… (CLARA MUESTRA ALHAJA DEBAJO DE CAMISA DE PELUQUERÍA)
JULIA: Qué buen gusto…
TINA: ¿Y tu sobrino tiene… muchos… amigos gay?...
CLARA: No sé, porque hoy en día todo está tan confundido: los chicos usan pelo largo, aritos y hasta túnicas. Anoche se lo pregunté y me contestó: “Tía, los hombres gay son locas por el ballet y la ópera”… ¿oyeron no?... “LOCAS por el ballet y la ópera”… (TODAS SE RÍEN)
OFELIA: (ENTRA CON UNA BOLSA) Buenos días.
TINA: ¡Buenos días, Ofelia!.
OFELIA: ¿De qué se ríen?
TINA: Clara nos hablaba del ballet y de la ópera…
OFELIA: A mí me encanta el ballet y la ópera… Mi nieto me regaló dos compacts nuevos…
CLARA: Hace años que no lo veo a tu nieto… ¿cómo está?
OFELIA: Cada día más loco por el ballet y la ópera. (TODAS SE MIRAN Y CONTIENEN LA RISA) Te pongo estos tomates. Los traje de la quinta. ¿Cuándo llegaste, Julia?
JULIA: Hoy…
OFELIA: ¡Oh!, ¡qué bien te queda el pelo tan cortito!.
JULIA: Gracias, Ofelia.
OFELIA: Clara, lleváte unos tomates, hay muchos… no tienen calorías y están llenos de… (ELLA TIRA UNO PODRIDO CON GUSANOS)… gusanos…
CLARA: Ofelia, ¿por qué tenés tan buen ánimo?, ¿atropellaste a un chico?...
OFELIA: Alguien tiene que llevarse los tomates. Yo los detesto… odio la comida saludable… adoro las grasas, el alcohol y los dulces… “Cuanto antes este cuerpo se desgaste, en mejores condiciones voy a estar”.
JULIA: La salud es lo más importante, Ofelia, yo sé por qué se lo digo… cuídese.
OFELIA: Y… ya que estamos todas reunidas… esta mañana me llegó el correo y descubrí que cierta persona… (A ANITA)… había dado mi dirección a las huestes de ese Pastor… Y ahora… ¡gracias a Dios!... recibo cartas y cartas y más cartas… de esos infradotados.
ANITA: Esos infradotados, como usted los llama, quieren que usted se una a nuestro grupo de oración… El Pastor nos dijo: “Escríbanle a aquel miembro de la comunidad que consideren más falto de caridad y misericordia… para que se una a nosotros y aprenda a rezar”.
(OFELIA SACA UNA PARVA DE CORREO)
TINA: Me parece que a todo el pueblo se le ocurrió tu nombre.
CLARA: Julia, ¿por qué no se vienen a comer a casa el viernes?
JULIA: Eh… el viernes no puedo. Lo siento. ¿Y a qué se debe?
CLARA: Me gustaría verlos antes de irme a Europa…
TINA: ¿Y a qué lugares vas?
CLARA: ¡A París y a Londres…!
TINA: ¿Londes?... Oh, Clara, estoy verde de envidia.
CLARA: Envidia… Envidia, con el terror que le tengo al avión.
TINA: Es más seguro que el coche… eso sí, sentáte en la parte trasera, porque cuando se estrelle, los de atrás siempre se salvan… (SE APARTA)
JULIA: ¿Ofelia?, ¿cómo le va con David?...
Ofelia: Nos va bien… disfruto de su compañía… a veces.
TINA: Ofelia, muero por hacerte la pregunta… ¿David y vos… ya son?... ya sabés…
CLARA: ¡Un momento!... ¡un momentito!... que no me quiero perder ni un solo detalle.
OFELIA: No hay nada peor que una mente sucia… y aunque no les incumbe… ¡No!... sólo somos amigos. Él quiere más… y yo lo estoy pensando…
TINA: ¡Se hace la difícil!...
CLARA: No, lo que pasa es que a su edad ya no puede aprender las nuevas técnicas sexuales…
TINA: ¡Ah no, nada de obscenidades en mi peluquería!
OFELIA: Yo no puedo evitar que los hombres me deseen, Clara…
TINA: ¿Julia?, ¿cuándo vas a traer a tu bebé?
JULIA: Oh… traje una foto. ¡Se las voy a mostrar!
TINA: ¿Está más gordito?
JULIA: Ahora pesa siete kilos… (MUESTRA FOTOS ORGULLOSA)
OFELIA: ¡Qué chiquito que es!…
JULIA: Cuando nació pesaba un kilo doscientos…
CLARA: ¡Qué divino es!. Uf, qué horas de angustia que pasamos… No sabíamos por quién preocuparnos más, si por vos o por tu hijo…
JULIA: Mi hijo es un gran luchador, y va a salir adelante… A veces me agota… No sé de dónde saca toda esa energía.
TINA: Siempre hacés todo sola…
JULIA: No… Mi marido me ayuda… claro, cuando se da cuenta.
TINA: (SORPRENDIDA) Al menos es rico y te da un buen pasar… En cambio el mío… No sé… Parece que no quiere trabajar más.
(TINA OFRECE LA ELECCIÓN DE COLOR DE ESMALTE PARA UÑAS. TINA RECUERDA)
TINA: Ah, señoras, vamos a tener que hacer cambios en el horario para el próximo sábado… porque nuestra querida Anita se toma unas muy merecidas vacaciones.
CLARA: Contános dónde te vas…
ANITA: (DIRIGIDO A OFELIA) No.
OFELIA: Por favor, Anita, no voy a poder sobrevivir sin esa información.
ANITA: No, usted se va a burlar d emí.
TINA: Tiene un viaje planeado al nuevo Campamento que su Pastor inaugura en plena montaña.
CLARA: ¿Y cómo es el campamento nuevo?...
ANITA: Tiene cabañas, una capilla y un salón comedor, cerca del lago y estudiamos la Biblia, rezamos y meditamos. Un verdadero retiro espiritual…
OFELIA: ¿Hay camas de agua?
CLARA: Ofelia, dejála en paz.
OFELIA: Quiero saber cómo es ese campamento… por si vamos con David…
CLARA: Ofelia… ¡vos en un retiro espiritual!...
OFELIA: En el colegio hicimos varios, pero del último me expulsaron porque con mis amigas nos escapamos vestidas de monjas y nos fuimos a bailar.
ANITA: Sra. Ofelia, ¡me preocupa su falta de fe!...
OFELIA: Siento que vuelve a mí… otra vez la fe me ilumina… ¡Oh, Santos del Cielo!... ¡Milagro!... (SE PONE DE RODILLAS Y CANTA)… ¡Milagro!... (CANTA)… “Dios es mi Pastor, Jesús me convirtió”…
CLARA: (LA LEVANTA) Ofelia, uno de estos días te van a romper el culo a patadas…
ANITA: Déjela, Sra. Clara, yo igual la quiero a la Sra. Ofelia y rezo por su alma descarriada…
(ESTO DESCOLOCA A OFELIA. ENTRA MARILÚ CON PAQUETE)
MARILÚ: ¡Buenos días a todas! (EL CORTE DE PELO DE JULIA LE CAE COMO BALDE DE AGUA FRÍA) ¡Julia!...
JULIA: Mamá, no me digas nada. Me gusta… y dadas las circunstancias va a ser práctico…
MARILÚ: Oh, querida… te queda espléndido…
JULIA: … y enseguida se seca… es comodísimo…
MARILÚ: La última vez que tuviste pelo corto fue… en el jardín de infantes. Te queda fantástico. Tomá, te traje un regalo… lo podés abrir después.
(MARILÚ LE ENTREGA A JULIA EL PAQUETE)
CLARA: Marilú… ¡así que vinieron todos tus hijos a visitarlos!
MARILÚ: Sí…
TINA: ¿Por algún motivo especial?
MARILÚ: No… para estar juntos. La semana pasada fue nuestro aniversario… 30 años de casados…
TINA: ¿Y de qué es ese aniversario?, ¿de papel?, ¿de porcelana?...
MARILÚ: De valium.
OFELIA: Pero últimamente tu marido se comporta muy bien…
MARILÚ: Desde hace un tiempo estamos redescubriendo aquellos sentimientos que nos atrajeron en un principio.
JULIA: Mis padres están tan románticos que dan asco…
MARILÚ: Hay días que parece que volvimos a reencontrar la magia… no sé… no sé… si soy afortunada en tener lo que tengo… o si soy afortunada por saber qué es lo que tengo… aunque a veces sea muy doloroso...
CLARA: Esto es muy profundo para mí… tengo los sesos recalentados…
ANITA: (ESTÁ LISTA PARA DAR SHAMPOO A OFELIA) ¿Sra. Ofelia? Su turno.
MARILÚ: Hija, estás un poco pálida.
JULIA: (AMABLE) Estoy bien, mamá. ¿Cómo estás vos?
(CLARA SE SACA BATA DE PELUQUERÍA, LE DA PROPINA A ANITA Y DEJA EL PAGO EN MOSTRADOR)
CLARA: Bueno, señoras me voy a mi Shopping Center… mi emisora… la FM POP, la mejor FM del mundo, patrocina la presentación de dos bandas de Rock… Si quieren quedarse sordas vengan conmigo…
(TINA ESTÁ TRABAJANDO EN LAS UÑAS DE JULIA. TINA EMPUJA LAS MANGAS DE JULIA HACIA ATRÁS PARA SACARLAS DEL CAMINO Y VE LOS BRAZOS DE JULIA LLENOS DE MORETONES)
TINA: ¿Julia?, ¿qué te pasó?...
JULIA: No es nada.
TINA: ¿Cómo no es nada?... ¿Marilú, viste esto?
MARILÚ: Sí, lo vi.
JULIA: Es por mis venas que están… en un estado lamentable.
CLARA: (VA HACIA JULIA Y LE EXAMINA LOS BRAZOS) Parece como si te hubieran clavado los brazos. ¿Qué pasa?
JULIA: ¿Les contamos, mamá?
MARILÚ: ¿Por qué no?... no tiene sentido mantener el secreto por más tiempo. Julia se ha vuelto faquir y tuvo problemas con su colchón de clavos…
TODAS: ¡Marilú!, no me digas pavadas/hablá en serio/¿qué sucede?
JULIA: Es por la diálisis.
(EXCEPTO MARILÚ TODAS ESTÁN EN SHOCK)
ANITA & OFELIA: ¿Qué?
TINA: ¡Por favor contános qué pasa, querida!
JULIA: No es nada del otro mundo… no me miren así…
OFELIA: ¿Desde cuándo te están haciendo diálisis?
JULIA: Desde hace unos meses.
CLARA: ¡Marilú!, ¡me dejás muda!, ¿cómo no lo contaste?
MARILÚ: ¿Qué sentido tenía?, si no pueden hacer nada.
TINA: Al menos podríamos haberte acompañado… no puedo creer que no hayas dicho nada…
CLARA: Marilú, es muy egoísta de tu parte.
JULIA: Basta, que esto no es una tragedia. Cuando lo tuve a mi hijo… mis riñones quedaron kaput. Reacciono bárbaro a la diálisis. ¿Qué? ¿Me veo tan mal?
TINA: Te ves bárbara, pero…
OFELIA: ¿Vas a tener que hacerte diálisis toda tu vida?
JULIA: Sí, en teoría… pero no es conveniente… Por eso los médicos me aconsejaron… un trasplante de riñón…
OFELIA: ¿Y eso es tan fácil?
JULIA: Se hacen a cada rato…
ANITA: Es cierto… a la madre de nuestro Pastor…
OFELIA: ¡Ay, ese Pastor!... ¿Y no es difícil encontrar el riñón?
TINA: Lo difícil es encontrar un donante… y que el riñón sea compatible…
JULIA: Pero yo tengo mucha suerte porque Mamá me va a dar uno de sus riñones. (MÁS SORPRESA ALREDEDOR)
TODAS: ¿Qué?/¿Marilú?/¡No puede ser verdad!/¡No!/etc.
CLARA: ¿Cuándo?
JULIA: Nos internamos mañana por la mañana.
CLARA: ¿Te ibas a operar mañana y ni siquiera lo mencionaste?
TINA: Nunca pensé que me iba a quedar sin palabras…
OFELIA: ¿Por qué no lo contaron?
MARILÚ: Recién la semana pasada nos hicieron el test y yo soy más compatible que mi marido y que mis hijos.
TINA: No sé, me da miedo… por Julia, por vos…
MARILÚ: ¿Y quieren que les diga?, estoy feliz de ser la elegida porque los chicos son muy jóvenes para correr ese riesgo… ¿y a quién le vendría bien uno de los riñones viejos de mi marido?. La sorpresa fue que los médicos descubrieron que tengo la salud de una mujer diez años más joven. ¿Qué les parece?
TINA: ¿Es una operación muy complicada?...
JULIA: La mía es sencilla, pero la de Mamá es cirugía mayor… la parten por la mitad para sacarle el riñón.
TINA: ¿Cómo? ¿Es cierto que te abren en dos?
MARILÚ: Como si fuera una prueba de magia.
CLARA: ¡Pero ustedes se toman todo en joda!
JULIA: Ya derramamos demasiadas lágrimas, Clara.
OFELIA: ¿Julia?, antes dije ese refrán: “Cuanto antes mi cuerpo se desgaste, en mejores condiciones voy a estar”… no tenía la menor idea de lo que les pasaba, por favor, no me tomen en serio…
JULIA: Ofelia, ya la conocemos…
OFELIA: Sí, soy perversa…
CLARA: Sos buena, Ofelia… serías capaz de darle un riñón a tu perro…
OFELIA: A ese… sí…
TINA: Pero ustedes están tranquilas y más únicas que nunca.
MARILÚ: Tina, a pesar de todo, soy muy feliz, porque voy a poder darle la vida a mi hija dos veces, y no una como cualquier madre… dos veces, Tina… dos veces… y ese es un gran privilegio para mí… y si mi hija necesita estar sana para correr detrás dese hijo ingobernable, que es mi nieto… no me importa pagar cualquier precio… Yo tengo dos riñones y uno me sobra… y si esperamos más tiempo… tal vez sea muy tarde…
JULIA: Gracias, mamá…
OFELIA: Pobre Julia…
JULIA: (CON FIRMEZA) No diga eso. Tengo un hijo y soy muy feliz y es por estar a su lado, que yo quiero seguir viviendo… aunque tenga que soportar una y mil operaciones… (PAUSA) Ahora, si no me equivoco, alguien tiene que abrir un regalo… (CON PAQUETE) ¿Mamá, me ayudás?... tengo las uñas recién pintadas…
MARILÚ: Sí. Te compré una pavada…
(LAS UÑAS DE JULIA ESTÁN RECIÉN PINTADAS, ASÍ QUE MARILÚ LA AYUDA A ABRIR EL REGALO)
JULIA: (CON CUIDADO SOSTIENE UNA BATA ROSA Y SE TOMA PELO DE SU APARIENCIA) ¿Y señoras?, ¿no me veo divina?
ANITA: Que Dios te bendiga, Julia.
TINA: Vas a ser la chica más sexy del hospital.
MARILÚ: ¿Y yo?
JULIA: ¡Las esperamos a todas en el sanatorio! Mamá, me voy a casa a hacerle compañía a Papá.
MARILÚ: Muy bien. (A TODAS) Dany no lo está tomando demasiado bien… Se ha vuelto tan sensible que aún ante lo insignificante… llora…
JULIA: ¿Tina?... ¿y con el pelo que me cortaste…?
TINA: Ah… a ver… te puedo hacer una trenza… (CON TERNURA)… o un postizo… lo vas a usar hasta cansarte.
JULIA: Nunca me lo corté… representa toda una época de mi vida…
(JULIA AGARRA LARGO MECHÓN DE PELO, PERO SUS UÑAS SIGUEN HÚMEDAS)
JULIA: ¡Las quiero mucho, mucho, mucho!... ¡a todas! (JULIA VA A PUERTA Y VUELVE) Clara, cuando hable con su hermano… dígale que tener un hijo gay no es una tragedia… que aún no sabe lo que significa una verdadera tragedia…
CLARA: Se lo voy a decir hoy mismo.
JULIA: ¿Tina?, ¿por qué no funciona mi radio?

(JULIA LE PEGA UN GOLPE Y FUNCIONA. LAS UÑAS DE JULIA ESTÁN TODAVÍA HÚMEDAS. JULIA SALE)

TELÓN


ESCENA 2

(DURANTE EL CAMBIO EN ESCENA, LA CANCIÓN QUE CIERRA LA ESCENA 1 SE DILUYE EN LO SIGUIENTE PARA MOSTRAR EL PASO DEL TIEMPO. SEIS MESES DESPUÉS. ES EL LOCUTOR DE LA EMISORA FM POP)

LOCUTOR: (VOZ ENTRA DE A POCO)… estamos muy orgullosos de nuestro equipo de fútbol… acaban de regresar de su gira europea… Sus triunfos en Inglaterra y en Francia han sido aplastantes… No hay dudas de que van a ganar el campeonato a nivel nacional… Y ahora las últimas noticias sobe las huestes del Pastor, que siguen dando que hablar… Finalmente ayer se inició el juicio oral por ritos satánicos y orgías cometidas hace seis meses en el Campamento que dicha secta administra en la zona de los lagos… La lista de testigos oculares cada día se agranda… y las denuncias de las víctimas por abuso sexual se incrementan minuto a minuto… Sin embargo, gran parte de sus seguidores… se niegan a creer estos hechos a los que califican de infundios… y preparan una gran manifestación de repudio…
(SE PRENDEN LAS LUCES. OFELIA BAJA VOLUMEN RADIO MIENTRAS ANITA LA PEINA EN SILENCIO. ANITA ESTÁ EMBARAZADA Y SE NOTA. CLARA LEE UN ARTÍCULO DE “SELECCIONES” SIN ENTUSIASMO. HACE FRÍO)
OFELIA: (A ANITA) ¡Qué divertido era ese campamento!... Ritos satánicos, orgías… ¡Qué suerte que no fuiste, Anita!... ¡sino más de uno en esta ciudad iba a decir que tu hijo era del Pastor!
ANITA: Son todas calumnias, son infundios, es la mano del demonio…
OFELIA: Ay, tenés razón, tu Pastor es un santo… Ay, no me arranques el pelo…
(OFELIA SUBE UN POCO EL VOLUMEN DE LA RADIO) (EN LA RADIO EMPIEZA MÚSICA. TINA ENTRA, VA A LA VENTANA Y MIRA PENSATIVA. NADIE HABLA POR UN INSTANTE) (OFELIA SACA SU PAÑUELO DE DEBAJO DE SU BATA DE PELUQUERÍA. TIENE UN DISEÑO SALVAJE. MIENTRAS OFELIA LO EXAMINA)
TINA: Me encanta el pañuelo que le trajiste a Ofelia… alguna vez te lo voy a pedir prestado.
OFELIA: Con mucho gusto.
CLARA: Me parece que no te gusta.
OFELIA: Si es perfecto para mí… porque con un diseño tan cargado y con tanto colorinche no se notan las manchas…
ANITA: ¡Qué frío!... pobre Pastor… en la cárcel… no dejo de pensar…
(OFELIA BEBE CAFÉ)
TINA: (DESPUÉS DE UNA PAUSA) ¿Alguien la vio esta mañana?
CLARA: Yo no la he visto desde que llegué. ¿Creen que vendrá hoy?
OFELIA: No debe estar con ánimos para ocuparse de su pelo…
TINA: Quién sabe qué pasará por su mente… puede ser que necesite y yo quiero estar aquí, esperándola…
CLARA: Me alegro que hoy hayas decidido abrir la peluquería.
TINA: Más tarde mi esposo y yo vamos a ir a visitarla, por si necesitan algo.
CLARA: ¿Cuándo te mudás, Anita?
ANITA: El mes que viene.
TINA: No puedo soportar que se mude justo ahora que está por hacerme casi abuela.
ANITA: Nos mudamos a la vuelta, Tina… a un paso… no es el fin del mundo.
TINA: Es que nos vamos a quedar muy solos…
CLARA: Tina, al menos tenés un hombre a tu lado…
TINA: (SE RÍE) ¿Saben?, ¡aunque no lo crean anoche después de muchos años, se levantó del sofá!... y me dijo: “Tina, salgamos a comer”. Cuando me repuse le pregunté: “¿Qué te pasa?”… “¿tenés fiebre?... ¿o explotó el televisor?”… me miró y me dio un beso… y me contó que va a volver a trabajar porque según parece, la secretaria de la dueña del Shopping Center le ofreció hacer la modificación de la parte eléctrica… (MIRA A CLARA) Gracias, Clara…
(TODAS LA FELICITAN. ENTRA MARILÚ. NADIE SABE QUÉ DECIR. MARILÚ ESTÁ MUY COMPUESTA)
MARILÚ: Hola, ¿cómo les va?... (TODAS LA ABRAZAN) ¡Clara! ¿Cómo están París y Londres?
CLARA: Te traje algo lindo.
MARILÚ: No deberías haberte molestado. (LA RADIO TOCA ALGO QUE NO ES APROPIADO. TINA VA A APAGARLA) No apagues esa radio… me gusta la música…
CLARA: Hoy hay una programación especial. Le pedí a tu hijo mayor que elija la música que le hubiera gustado a Julia y la van a tocar sin interrupciones hasta el mediodía.
MARILÚ: Me lo contó… se van a sorprender con algunos de los temas que ese sinvergüenza eligió.
OFELIA: Marilú… ¿qué podemos hacer?
MARILÚ: Tina, arregláme el pelo, usá toda tu magia…
TINA: ¡Dejá que busque mi varita y mis polvos mágicos! (MARILÚ SE SIENTA) ¿Cómo estás, querida?
MARILÚ: Estoy bien… En realidad no sé cómo estamos. Es difícil estar sombrío con ese santito corriendo a tu alrededor.
CLARA: Marilú… yo no salgo de mi asombro. ¿Acaso Julia no estaba bien cuando me fui?...
MARILÚ: Sí… En realidad… después que el trasplante no dio resultado, Julia volvió a la diálisis… Los últimos meses le iba bien… pero el lunes pasado fue como si todas las fichas del dominó se hubieran caído de golpe. Los médicos pensaron que una cirugía menor podía corregir ciertas complicaciones. Mientras la llevaban a la sala de operaciones me dijo: “Mamá, me voy a sentir tan bien cuando todo se haya terminado”… le dieron la anestesia…
ANITA: Tenía razón… tal vez ella intuyó que muy pronto iba a estar junto a Dios… Yo estaría tan llena de gozo…
MARILÚ: (UN POCO SACUDIDA) Yo quisiera sentir lo mismo pero no puedo… Sé que soy egoísta… pero preferiría tenerla aquí… junto a mí.
ANITA: Sra. Marilú, no quise irritarla. Cuando pasa algo tan incomprensible como la muerte de Julia, rezo con todas mis fuerzas para encontrarle una explicación a esta vida. Su hija quería ocuparse de su bebé, de usted y de todas nosotras… pero su cuerpo estaba muy desgastado y no podía hacerlo… Por eso se fue al Cielo, para ser nuestro ángel de la guarda… siempre joven… siempre hermosa… Yo me siento muy segura al saber que Julia, desde arriba, nos protege… Será muy simple y estúpido lo que digo, pero es el único modo que conozco para superar esta prueba.
MARILÚ: (MÁS AMABLE) Gracias Anita, te lo agradezco pero a Julia no le gustaría que estuviésemos deprimidas. Debemos seguir adelante, cueste lo que cueste… Eso es lo que me dice mi mente… pero desearía tanto que alguien pudiese explicárselo a mi corazón.
TINA: Tu hijo me contó que no te apartaste del lado de ella.
MARILÚ: (PAUSA) No. No podía dejar a mi Julia. Es extraño. Con mis dos hijos varones tuve partos difíciles… Julia, en cambio, fue como un suspiro… Eso pensaba mientras ella entraba en coma… y yo masajeaba sus piernas y sus brazos para mantener su circulación. Me quedé ahí, seguí luchando y luchando… con la esperanza de que pronto Julia se sentase a discutir conmigo… hasta que por fin nos dimos cuenta de que no había esperanzas. En ese instante tuve mucho miedo… miedo de no poder sobrevivir los minutos que iban a seguir luego de que apagasen el respirador artificial. Su padre no pudo soportarlo… y se fue. Su marido no pudo soportarlo… y se fue. Me pareció gracioso… ¿No se dice que los hombres son de acero?... Yo no pude irme… y me quedé allí… sosteniendo la mano de Julia mientras su respiración se apagaba y los latidos de su corazón se hacían más lejanos… hasta que todo quedó en silencio. No había ni un sonido, ni un temblor… sólo paz. Entonces me di cuenta de lo afortunada que había sido al ser mujer. Me permitió estar presente cuando este ser extraordinario se deslizó en el mundo y también cuando para siempre se deslizó fuera de él… Son los dos momentos más inolvidables de mi vida.
TINA: (PONE TOQUES FINALES EN EL PELO DE MARILÚ) ¡Ay, Marilú! (SE LO ALISA CON LAS MANOS)… ¿Así te peinaba tu mamá? Tenés el pelo muy sano. ¿Sabés? Voy a necesitar una asistente cuando Anita se tome su licencia por maternidad… ¿te interesa?
MARILÚ: (LUCHA POR CONSOLARSE) Tina, estoy tan triste. No sabía si iba a poder venir… Pero esta mañana lo que más quise en el mundo fue verlas. ¿Qué extraño, no?
TINA: No.
MARILÚ: Va a ser mejor que me vaya.
TINA: (LE ENTREGA ESPEJO A MARILÚ) Mirá qué bien quedó…
MARILÚ: Perfecto… como siempre. (MARILÚ CONTINÚA MIRANDO EN ESPEJO) (MARILÚ SE DESINTEGRA)
TINA: Querida… ¿te sentís bien?
MARILÚ: Sí, sí. Trato de sentirme bien y a veces… lo consigo… Estoy tan furiosa con Dios que no sé qué hacer…
TINA: Marilú, no es fácil entender por qué se terminó la vida de Julia, pero…
MARILÚ: ¿Acaso mi nieto alguna vez va a saber lo extraordinaria que fue su madre y por todo lo que tuvo que pasar para tenerlo?. Dios, no lo comprendo… era yo quien tenía que irse primero… era yo la que estaba preparada… No lo soporto. Sólo quisiera golpear a alguien hasta que sienta en su cuerpo el dolor que siento en el mío. Yo… sólo quisiera golpear a alguien… y bien fuerte.
(NINGUNA PUEDE REACCIONAR, PARALIZADAS POR LA EMOCIÓN. ENSEGUIDA CLARA TIENE UNA IDEA. ELLA EMPUJA A OFELIA ENFRENTE DE MARILÚ Y ABRAZA DE ATRÁS A OFELIA COMO SI ELLA FUESE UNA BOLSA DE BOXEO)
CLARA: ¡Acá tenés, golpeá esto, adelante, Marilú, cacheteála!
OFELIA: (SIN PODER CREERLO) ¿Estás drogada?
TINA: ¡Clara!, ¿estás loca?
OFELIA: ¡Tina! ¡Ayudame!
CLARA: Bajále los dientes a esta insana.
ANITA: ¡Sra. Clara! Por favor.
MARILÚ: Por favor, Clara. (TODAS COMIENZAN A SOLTARSE)
OFELIA: ¡Soltame!
CLARA: ¡Dejala knock out, Marilú!
TINA: ¡Basta!
(CLARA LA SUELTA)
CLARA: Más de uno te hubiera pagado fortunas para que cachetearas a Ofelia.
OFELIA: Sos una cerda demoníaca.
CLARA: Está bien, entonces pegáme, me lo merezco.
OFELIA: ¿A eso le llamás sentido del humor, Clara?
TINA: Clara, sos mala… Deberías ser destruida…
CLARA: Querida, la madre naturaleza se está ocupando de eso más rápido de lo que suponés. Por un momento todo se estaba volviendo demasiado dramático. Lo siento, Marilú, todos tenemos derecho a nuestro dolor.
MARILÚ: Fue muy divertido, Clara.
ANITA: (A CLARA) Yo me reí… aunque lo que hizo no fue muy cristiano que digamos…
CLARA: Anita, ¡despabilate!...
ANITA: Lo mismo me dice mi esposo.
CLARA: (SE RÍE) Te apuesto a que mi marido, desde el Cielo, se divirtió en grande con esto.
OFELIA: ¿Qué sabés si está en el Cielo?... ése era otro que siempre me tomaba el pelo…
CLARA: Ofelia… sabés que a veces, te quiero casi como a mi equipo de fútbol…
OFELIA: Estás más loca que una cabra…
CLARA: Gracias.
MARILÚ: Me alegra haber venido… necesitaba desahogarme… ¿Saben una cosa?, hoy Julia se hubiera divertido muchísimo aquí…
TINA: Claro que sí.
OFELIA: Marilú, decile a tu familia… en especial a tu marido… que todos han estado en mis oraciones. (ANITA REACCIONA. OFELIA ASIENTE) Sí, Anita, yo rezo… a veces… ¿Estás satisfecha?...
ANITA: Lo sospechaba…
OFELIA: Pero no intentes que vaya a lo de tu Pastor… estoy muy vieja para esas orgías satánicas… o para que me hagan comer alguna gallina viva…
ANITA: (PAUSA. CON IRONÍA) En la primera visita no.
(ESTE COMENTARIO TOMA A TODAS POR SORPRESA)
CLARA: ¡Bravo, Anita!, ¡le pusiste la tapa!
OFELIA: Marilú, David te manda cariños… me va a acompañar el lunes a la misa por Julia… Tu hija sigue haciendo todo lo posible por unirnos…
MARILÚ: Va a ser mejor que me vaya.
TINA: Marilú, ¿me prometés que vas a llamar si necesitás algo?
MARILÚ: No lo duden…
ANITA: ¡Ah, Sra. Marilú!, si no le parece mal le voy a poner al bebé el nombre de su hija…
MARILÚ: A Julia le hubiera encantado… y la hubiera vestido toda de rosa… (SONRÍE) Sí… de rosa… La vida debe continuar…
TINA: Marilú, sé que duele, pero lo vas a superar… Y si sentís que tenés que descargarte con alguien… contá conmigo… Yo soy fuerte… no me voy a romper… (LAS SEÑALA)… somos como las magnolias… flores de acero…
MARILÚ: (A TINA Y AL GRUPO) ¡Ustedes no se dan cuenta de lo maravillosas que son!...
TINA: Ya lo sabemos…
(MARILÚ ESTÁ POR DEJAR LA PELUQUERÍA PERO ANTES PASA JUNTO A LA RADIO DE JULIA QUE HA DEJADO DE FUNCIONAR DURANTE LA ESCENA. MARILÚ PARA, LA MIRA CON CARIÑO, ENTONCES GRITA Y LE DA UN BUEN GOLPE. EMPIEZA A TOCAR EL TEMA DE “Bonanza” MUY SUAVE. MARILÚ SONRÍE Y LES DICE AL SALIR…)
MARILÚ: Ya está, ¿ven?... así está mejor.

(REACCIÓN DEL GRUPO. UNA VEZ QUE MARILÚ SALIÓ, CLARA TOMA LA MANO DE OFELIA COMO GESTO DE AMISTAD Y SE DA CUENTA DE QUE OFELIA NECESITA UNA MANICURA. ANITA OFRECE UNA PLEGARIA SILENCIOSA, DE LA QUE SE DA CUENTA OFELIA CON EXASPERACIÓN, PERO CON RESPETO NO LA INTERRUMPE. TINA, QUE ESTUVO OBSERVANDO A MARILÚ DESDE LA VENTANA VUELVE A TRABAJAR EN EL PELO DE CLARA. LA ACCIÓN EN LA PELUQUERÍA CONTINÚA MIENTRAS LAS LUCES SE DESVANECEN Y LA MÚSICA AUMENTA DE VOLUMEN)
OSCURO

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