LA GINECOMAQUIA HUGO HIRIART

LA GINECOMAQUIA

Auto Profano


HUGO HIRIART



...Y tengo por jugarlas bien, las cartas malas.

Rubén Bonifaz nuño.



PERSONAJES

CAHEMIRA
BARBOLA
ATROPINA
SERAFINA



PRIMERA ESCENA

En la penumbrosa sala vacía atruena una carcajada lasciva y acanallada de mujer. Perdido el rostro bajo las alas del sombrero, con espesos atavíos, ornada con innumerables collares, pulseras; anillos, una madama baila acompasadamente al son de un tambor y salmodia alegremente:


C- (En tono de complicidad sonriente) Vendrá, vendrá, vendrá (seria, infantil y reflexiva) cuando el sol sea sepultado, vendrá el demonio grande y furioso y brillará su espada sobre nuestras espaldas; (se inicia un crescendo) y gemiremos doblegadas y sufriremos entre gritos cuando sus veinte manos recorran nuestros cuerpos. Aplastar la ropa contra un lavadero (termina el crescendo), (giro de baile alegrísimo) ¡Oh! ¡Sí! mi padre usaba sombrero. (Pendularmente, con ritmo muy pronunciado). Pero el suelo es la cama de las borracheras, (se detiene; sin perder el ritmo de la frase y muy seriamente inmóvil) detrás del sol corre la bestia jadeante de muchos ojos, (ríe y continúa su danza) y vendrá esta noche a destrozarnos . . . (Pausa) (Apasionadamente y entrecortando las frases) Ya oigo latir su cora-zón como un cohete de luces que cae del cielo cuando hay fiestas, cuando hay bodas . ,

De la oscuridad salta otra mujer, también ataviada con extravagancia, se abraza de las rodillas de la danzante y solloza asustada:

D. - Vendrá.otra vez ¡Dios mío; ¡No! No podré resistir su fuego . . . (Grita aterrorizada) pondrá su mano en mi boca y tres brazos me derribarán...¡Mamá! (Suplica a la danzante que ha quedado inmóvil con sonrisa maniática) Ayúdame Cachemira, por favor, sus cabellos de plomo -rasgarán mi piel...(Lloriquea).

Cachemira acaricia sonriente los cabellos de la gimotente, mientras con voz y ademán de dulce adolescente enamorada sueña:

C - (Emite un ruido juntando la lengua al paladar varias veces, ruido característico de la superioridad que ostenta el adulto frente al niño. Luego, en el tono que se usa para hablar a una nina). El solo es una fiesta. (Pausa de hablar a una niña) Una fiesta blanca que se mueve aprisa y que jadea; que te toma y levanta y hace girar (medita .y dice luego aprisa) como...como una locomotora que corre sobre un collar...(reflexivamente) yo creo que es un perro, pero con muchas manos y cabezas y bocas - sobre todo bocas -y cabellos

La posternada alza la cabeza hacia Cachemira como las devotas al cielo y declara:

13 - Me quiero morir. . . (Cachemira se. detiene y la mira con atención cariñosa) Prefiero morir a que el animal vuelva a estar sobre mi babeándome, babeándome, picándome. (Callan de pronto sus sollozos, su rostro se torna astuto; ha descubierto una acción que la tranquiliza) Voy a dormirme...(Cachemira la escudrina y deja de acariciarla; ella con firmeza, con alegría) Voy a dormirme...

Cachemira enarbola las cejas y le gruñe con desprecio:

C - Un perro como tú (La patea, la otra se aleja a cuatro patas) (despectiva). No, como tú no, más corpulento, mucho más grande y fuerte. (Ríe) Dos relojes que caminan al mismo tiempo....

Alza el brazo Cachemira y le silba a la espantada como a los perros de las ferias, el tambor ayuda a crear el electo de feria; la otra camina de rodillas dificultosamente como un perro ,en dos patas, al tiempo que razona:

B - Si estoy dormida y llega.la bestia,. voy a creer que estoy soñando y no me pasará nada ¿verdad Cachemira?

Divertida Cachemira canturrea con la melodía silbada:

C - Los relojes también se pueden quemar, se pueden quemar .

Desbocadamente elegante, afectando grande refinamiento brota de algún lugar de la sala vacía la madama Atropina; su voz, como sus ademanes y gesticulaciones, es pausada e imperiosa:

A: ¡Cuadrúpedo! ¡Qué degradación, Barbola, qué degradación: (Se dirige a Cachemira. Calla el tambor) ¡Atale un collar a los dientes y trae a ese animal para que lo cepille : No, no, mejor cepíllalo tú con el arco de un violoncello... A ver como suena el  perro que llora. ) (So paseau acariciando una boa quo le anuda al cuello) El demonio grande vendrá a verme a mí, ¡Viene por mí!.¡nada más por mi! A ustedes no les hace caso; y por mí arrastra sus veinte hocicos ... A veces es un poco brusco, pero no todos tienen oportunidad.de ser bien educados como yo. Vendrá por mí, a árrastrar toda su hermosura febril ante mi mirada. Le gusta que sea fina, lo sé; por eso muerdo sus brazos y desgarro sus levitas y busco con mis uñas el brillo de sus ojos; a veces hasta grito...Y, bueno, siempre me gustó el olor de las naranjas ...(Se despoja de uno de sus múltiples collares y camina, siempre elegante, hacia Barbola; llega hasta ella, le ata el collar brutalmente al cuelk y tira de él; Barbola rueda por el suelo) Mis animales no bailan con nadie; -voy a enjaularte como a una perica de piel de cabra ...

Cachemira deja de jugar, se sienta despacio en el suelo y reflexiona:

C - Los relojes también sé queman ... El sol también se quema; el fin del sol engendra al ancho monstruo, suave como una lengua y afilado como todos los tenedores...¡Ay!;Todo el cristal que se ha roto.

Con atención vesánica mira Atropina a Barbola derribada,-mientras comenta en tono de charla amistosa;

A.- Toda mujer elegante debería llevar un pájaro de cristal al hombro...

Ríe en el suelo Barbarola.

B - Sueño, sueño: es mi hermana la más niña quien me abraza con sus brazos como tallos.

Entra Serafina, (Durante todas sus alocuciones de posesa, Serafina completamente autista no presta atención a nadie y solamente deambula recitando maniáticamente letanías; entre sus dedos se  mueve, a modo de gigantesco rosario un collar de abalorios. Es un bajo continuo de la orquestación que buscamos. No cesa de habla nunca, pero sólo lleva la voz cantante cuando figura la anotación "cabalmente audible"),

(Cabalmente audible) S - Ya se puso el sol, estuve observando, tardará mucho en salir, estuve observando, se escondió entre púrpura y naranjas, :estuve observando; él vendrá, el buen santo, benditas somos, benditas, a hablarnos, a tocarnos, a mirarnos, benditas somos, benditas, vendrá el de muchas manos, benditas somos, benditas, el sol tardará en regresar, benditas somos, benditas, segura estoy, lo espié sin ser vista, benditas somos, benditas, vendrá el ángel de sal y vidrio, vendrá el ángel de sal y vidrio ...(Murmura) El arco iris de piel, vendrá, el viento con espaldas, vendrá, la luz que escucha, vendrá, estuve observando, benditas somos, benditas, vendrá, el rugido de cabellera de agua ...

Barbola se echa como un can; Atropina suelta con desprecio el collar, acaricia su boa y explica a la recienvenida:

A: - Yo creo que el demonio que me visita es grande como seis elefantes de circo y que su pelo es sedoso y largo, largo, largo. Todos sus ojos son igualmente bellos.

Serafina replica con mansedumbre."

(Cabalmente audible) S - Es una bandada de palomas, entra aquí volando, que se mueven juntas muy pegaditas, entra aquí volando, entre todas forman un águila, entra aquí volando, su pico es una paloma sola que marcha al frente, entra aquí volando, sus plumas están vivas y son fuertes, entra aquí volando ...(Murmura) El hocico de oro, vuela, la garra de esmeralda, vuela,  la tormenta de canela., vuela, el arroz de las bodas, vuela; el sol relojero, vuela; de los toros vuelan los cuernos, afilados, colmillos de ciervo entre la yerba, afilados, de las palomas el pico, afilado, como la quebrada copa afilada...

Repta Barbola, vuelve a llorar y grita:

B,.- Es un hocico de fuego; un dragón duro... Quiere nuestra desdicha... ¿No se dan cuenta que estamos enjauladas y somos torturadas, torturadas? Nadie lo comprende; nadie comprende a una bestia.

Bruscamente se pone de pie Cachemira y vuelve a reír, a bailar, a salmodiar:

C - (El ritmo del tambor vuelve a sonar despacio y quedo) Es un caballo rojo como los ladrillos: tiene cuernos y patea, patea fuerte; ¡Oh!; es tan bello cuando bufa y hace restallar sus crines

Suplica Barbola elevando la mira como las devotas:

B - ¡No hables así! Estamos presas, entiende,¡presas!

Continúa Serafina:

(Cabalmente audible) S - Quien ama la jaula, no está cautivo, el jabalí en su bosque, no está cautivo, la dama en su traje de seda, no está cautiva, ni cautivos están los rituales, son santos, los :rituales, y bellos, los rituales, y furiosos, sin duda ... Incienso entre gritos, vendrá, jadeo ante altares, vendrá, tuve una vez cuatro anillos, vendrá, como de los santos los halos, vendrá, claro, peinarse con las manos

Con desprecio Atropina decreta:

A - La jaula es mía y el demonio largo también es mío; estas son mis heredades; soy dueña del monstruo de colores porque está enamorado de mí,

El tambor inicia un crescendo; Cachemira se mueve entre  las otras y propone:.

C - Callen, callen, ya viene, ya oigo latir su corazón. como gritos rítmicos de guerra... Callen, (con el dedo índice sobre la  boca) ¡Sh!,¡Sh!

 Con-voz de conspiración, cuchichea Serafina: Atropina ordena:

A - Calla, (La orden de Atropina calla a Serafina, que anuda sus manos y las besa transida de reverencia) (Ansiosa) ¡Ya viene  mi amado! ¡Oh! ¡Ven, ven! ¡Cabalgar, cabalgar, cabalgar, cabalgar, cabalgar, cabalgar, cabalgar, cabalgar!

El tambor acelera su ritmo y volumen. El tambor resuena a galope de caballo; las cuatro se sientan en silencio; Barbola de pronto grita:

B - No quiero, no quiero, prefiero morir. ¡Dios mío!¡que no venga! ¡que no venga!

Bate el tambor enloquecido.

Oscuro.

SEGUNDA ESCENA

Bajo blanquísima e intensa luz vemos sentadas alrededor de una mesa, en perfecta quietud, a cuatro mujeres vestidas de blanco; sus rostros acusan también una blanca impasible. En el lugar hay algo de la extremada asepsia del quirófano. Sin formular gesto alguno,.con cara de máscara, Cachemira dice en voz igualmente neutra:

C - Caballo de espadas.

Luego pausadamente deja caer una carta sobre la mesa. Sin apresurarse, Atropina recoge una carta y proclama sin gesticulaciones:

A - Eso no se hace, de veras. Ya estaba muriéndose. Para mí que lo remató. decirle que se había acostado con todos sus amigos. ..

La piel de cera del rostro de Cachemira no sufre alteración cuando aclara:

C - No sabemos qué le habrá hecho a ella el viejo Babas... Era odioso, todo verde; cuando quiso levantarse para pegarle a su mujer, me dio risa, pero cuando se quedó muerto, ahí doblado con el  brazo estirado y los ojos rabiosos muy abiertos, se me quitó. Y la vieja nada más se reía; se fue riendo muy contenta. Ya estaba medio muerto y quiso pegarle... Pobre, después de todo.

La careta blanca de Atropina se quiebra de un modo curioso-y rítmic: masca chicle con anormal regularidad y profiere:

A - Sota de oros mata dos de bastos. El Babas molestaba lo que podía; esas toses cuando se ponía morado.¡Buf!...Y cuando lloraba y lloraba y volvía a toser...¿ sabes ? (alegremente) se puso feliz cuando llegó a verlo su mujer; no sabía lo que le esperaba....(En el mismo tono y ritmo) Sigue siendo triunfo oros. Yo creo que  eso no se hace.

Baraja de nuevo pausadamente Atropina y gira muy despacio la cabeza hacia Barbola, que ha permanecido inmóvil, y le reclama airada y despreciativa:

A - Hace dos horas que terminó tu turno; ¿para qué te quedaste?

Responde. Barbola volviendo a ella la testa con desesperante lentitud:

B - Es que la de la cama cinco se estaba muriendo, pobrecita; miraba con tanta tristeza y era tan niña. Además estaba muy  asustada: cuando vio entrar al cura se puso a dar gritos...

Cachemira, que mira a Barbola, discrepa al tiempo que deja caer una carta:

C - ¿A qué te sabe el rey de copas? ¡Y qué!; ¿no ves que si te andas quedando luego van a querer que todas nos quedemos después de turno?

Barbola responde:

B - Es que le tenía cariño, pobrecita, tan niña; vieran que asustada estaba.

Atropina mascando absurdamente decreta con desprecio:

A - ¿Para qué te encariñaste con ella si sabias que se iba a morir?

Con dulzura resuena la voz de Serafina, hasta ahora impávida;

S - Todos nos vamos a morir.
A dúo Cachemira y Atropina profieren, sin gesto alguno, pero con voz de suma molestia y fastidio:

AC - ¡Uf!

Y Cachemira agrega rápidamente en el mismo tono de voz:

C.- ¡Usted siempre con, sus cosas, madre!

Explica con dulzura Serafina:

S - No son mías,

Cachemira reparte cartas, después expone:

C - Bastos triunfo, (Molesta) . Digo, usted siempre como entendiéndolo todo y todo le parece bien.

Un globo de chicle emerge de la boca de Atropina y estalla; ella continúa mascando e interroga:
'
A.- ¡A ver! ¿Le parece bien que cuando el Babas se estaba  muriendo llegara su esposa a decirle que se había acostado con todos sus amigos?

Serafina a su vez pregunta a Barbola:

S.-¿Quién es ese señor?

Barbola responde solícitamente:

B - El enfermo de la cama 14 del pabellón de cardiología.

Cachemira, quo ha dado las cartas, mira las suyas y exclama contrariada:
C.- ¡Qué juego! ¡Qué juegos me han venido!

Serafina deja oír su voz algo meditabunda:

S - No sabemos qué haya hecho ese desdichado, pero cuando se siembra...

Interrumpe Cachemira:

C - Te lo dije Atropina, el Babas era un degenerado, un degenerado.

Insiste Serafina sin prestar atención a la interrupción:

S - Dios, nuestro Señor pudo enviarle a su esposa en la última hora para su arrepentimiento y preparación a bien morir.

Atropina contradice al tiempo que hace volar una carta:
.
A - Nadie esperaba al rey de oros, me llevo todo. (A Serafina) Pues no lo logró, no quiso confesarse, y murió sin confesión en medio de un ataque de ira: quiso pegarle a su mujer. Debe estar ardiendo entre toses, todo verde, en el infierno. Tú das.

Porfía Serafina con estas palabras:

S - Nadie puede saber lo que fue de él en su último tránsito.

Con desprecio algo abotargado, Cachemira pregunta:

C.-  Si nunca se sabe nada de eso ¿para que los confiesan?

Barbola interviene iracunda:

B.- ¡Déjenla ya en paz! Ustedes (mueve la cabeza con extrema lentitud hacia Cachemira y Atropina) no piensan más que en escamotear todo trabajo, chismear todo el día, meterse con el hombre que pueden...Ella es diferente, piensa en otras cosas, quiere otras cosas.

Pleitea con sorna Atropina:

A - No hay más que imaginar no poder desear a un hombre ¿qué se siente, madre? Ha de ser horrible. Yo no la entiendo a usted; en serio, no la entiendo.

Barbola se dirige a Serafina en tono de murmuración de comadres lavanderas:.

B - No les haga caso madre, estas no entienden nada... (Baja la voz) ya ve usted que Atropina se juntó con. el doctor debajo. de la cama de la niña de la cama 16, y eso que ardía de fiebre y deliraba

Responde Serafina en tono de chisme reprobatorio:

S - No las culpes Barbola. Es difícil la vida en un hospital. Ellas pobrecitas, están muy jóvenes y todo el día entre enfermos y moribundos. A veces se llega una a sentir culpable de estar sana y de estar alegre. A ellas les da mucho miedo la muerte y se defienden como pueden. Es necesario olvidar muchas cosas para estar alegre. Además la fábrica del cuerpo es delicada, en cualquier momento puede estropearse: y cuando se detiene todo pierde sentido; déjalas que se defiendan como puedan ¿cómo quieres que ellas resistan asistir continuamente a los finales?

Ríe a carcajadas Cachemira y dice a Atropina:

C - Te pasaste de lista: si el triunfo era espadas, ¿qué vale tu rey de copas? Mato con dos de espadas y me llevo todo.

Atropina responde lanzando al aire las cartas:

A -Bueno, tú das; a ver si te sigues riendo cuando acabemos.

Concentrada Barbola en las explicaciones de Serafina pregunta:

B-Dígame madre, ¿era muy diferente esto allá donde usted vivía?

Serafina responde rápidamente:

S - Completamente diferente. Todo lo que las hermanas hacíamos tenía sentido por nuestra condición religiosa, la abnegación tenía sentido para cada una de nosotras, formábamos un todo, (con suspirante certidumbre) un todo. (Pausa larga y continúa en otro tono) y, a propósito de ponerse de acuerdo Barbola, ¿te has fijado en las enfermas del pabellón amarillo? Eso no puede ser: las pobrecitas dementes no pueden ponerse de acuerdo. Hablan todas de lo mismo, y eso no puede ser. Es muy raro, como si todas vieran lo mismo y lo que miraran fuera muy impresionante. Eso no puede ser: las alucinaciones no se comparten,-

Mirando las cartas Atropina comete acto de intrusión:

A.-¡ Claro que puede ser! No tiene nada de raro: son mujeres y hablan de hombres, ¿de qué más podían hablar? O ¿nada más porque están locas no van a querer sentir un hombre cerca? Debían dejar que entraran a verlas: imagínese, además de locas y encerradas enjauladas como solteronas...Es para que se vuelvan dos veces locas, ¿no?

Barbola reflexiona como para sí, recordando:

B - No, no hablan de hombres: hablan de algo que las visita en la .noche...

Corta Cachemira aclarando:

C - Pero hablan de eso como si hablaran de un hombre.

Igualmente reflexiva dice Barbola:

B ,- No... (Un "no" largo, interno) Hablan de demonios, de caballos, de ángeles, de ... Bueno, lo que sea...De algo que las visita.

Atropina se dirige a Serafina con sorna en su entonación:

A.- Madre, esas pobrecitas locas necesitan hombres, deje que las visiten, hasta en las cárceles dejan, y verá que se acaba todo eso; y tal vez hasta se curen. Eso no lo sabe usted, pero los hombres son remedios de muchas cosas...

Cachemira. rubrica:

C.- De todas, de todas, de todas (y hay un regusto concupiscente en su voz)
'
Serafina no denota ser lastimada; en su mismo modo dulce continúa:

S- El pabellón amarillo está muy descuidado: pienso averiguar lo que pasa ahí en las noches: voy a irme a quedar con ellas.

Brutal, .profiere Cachemira:

C -¡Qué le aproveche, madre! Sean caballos, hombres, ángeles, fogatas, látigos o demonios.

Interviene Barbola preguntando:

E - ¿Por qué usted, madre? -Que vaya uno de los médicos. Este hospital...

Detiene la argumentación Atropina levantando una mano:

A - Esto hospital está hecho para que se venga a morir la gente, en algún lugar deben morirse.¿no? pues este es el bueno.

Dulce, Serafina enuncia:

S -Debo quedarme con ellas: algo ven todas y es preciso averiguar qué es, sea lo qué sea. No te preocupes Barbola, he trabajado mucho en hospitales psiquiátricos. (Pausa) aunque nunca había. tenido noticias de que las alucinaciones pudieran compartirse...

Cachemira grita mirando las cartas:

C - Caballo de espadas, nada menos que caballo de espadas...Bueno (sonríe) a ver qué haces cuando sale el caballo de espadas...

(oscuro)

TERCERA ESCENA

Sentada en medio escenario, con una muñeca vestida no de niña como es usual, sino de mujer, Barbola, pintarrajeada y con los atavíos de su primera aparición, emprende un monólogo.

B.- (Se dirige a la muñeca) Tengo enmarañadas las greñas mamá, ¿por qué no me peinaste hoy? (Acaricia los cabellos de la muñeca y  ríe con malicia infantil) Como un árbol (risita) ¿Cómo se llama? ¿Cómo se llama?... ¡Cúpula! (pausa breve) cúpula, cúpula, cúpula.
Ramas y hojas que caen lentamente y tienen colores de perro (Ríe) La perra tuvo cuatro perros y todos la chupaban cuando se echaba y ponía ojos de no ver nada. (Al modo de quien revela un secreto y quitándole con brusquedad el vestido a la muñeca; ésta queda en calzones) Dicen que las niñas cuando crecen son como las perras y las chupan las muñecas, (en crescendo de rapidez) pero primero se ponen gordas; cuando crecen las niñas se llenan de globos y globos por todas partes, se inflan como globos que infla quién sabe quién y luego se desinflan y tienen muñecas que quieren seguirlas desinflando pero no pueden ¿verdad, mamá? ¿verdad que no pueden, mamá?, (Con seguridad y aplomo) Sí, siguen infladas, yo lo he visto: sólo las viejitas se desinflan y se hacen como las niñas. (Alza los hombros como niña enojada que extorsiona y dice en ese tono) yo quiero ser niña y luego viejita; no me gusta estar llena de globos; todos los señores quieren agarrarte y se te quedan mirando y. te hablan quedito como en la iglesia como si te parecieras al altar o al señor cura o a las cruces, pero luego te quieren tirar como se pelean los borrachos, como si algo tuyo los hiciera enojar y duele mucho...(ríe) Yo ni sé porque se enojan los señores y te lastiman (desnuda la muñeca y continúa en tono asustado) y jadean y resoplan como cuando se pegan con las manos; también muerden..A mí no me gusta (El cuerpo de la muñeca para este momento le da la espalda a Barbola, ella lentamente le vuelve la cabeza conservando la postura del cuerpo, se pone de pie y habla juguetona) Mamá, yo tuve una muñeca que me chupaba y daba de gritos, pero tú mamá no tuviste una muñeca como esa y siempre estuviste inflada (desprende la cabeza) como un globo (juega con la cabeza como con un globo, la lanza al aire y la recoge) como globote de colores; mamá yo quiero ser niña o viejita, mamá, para que nadie se enoje - conmigo, mamá y no me peguen, ni me aprieten, ni me muerdan, ni -me lastimen (Ríe y dice a la cabeza) no quiero ser globo como tú mamá, como tú ... Tengo enmarañadas las greñas, mamá, péiname con una sola trenza, mamá... (En tono de ruego religioso antes de dormir) ¡Ah! y haz por favor que no venga esta noche la bestia, que hoy no venga mamá, que no venga...

(Oscuro) '

CUARTA ESCENA


Volvemos a la lenta blancura de acuario de la sala de las enfermeras. Las cuatro sentadas se dan la espalda y están totalmente inmóviles. Habla Atropina.

A - Voy a hacer pedazos a ese imbécil: salirme a estas alturas con que tiene mujer y dos hijos ¿Para qué se metió conmigo? ¿Por qué no pensó entonces en su familia?     Hasta lloró...Pero a mí me la paga, por muy jefe de cirujanos que sea... y mejor que sea jefe porque más le va a doler el escándalo...Van dos veces que no puede, la primera me hice la disimulada; como que no notaba nada, (marcando las sílabas) pero la segunda, le dije a gritos que era un maricón...Me dio mucho gusto verlo ahí dando disculpas idiotas: ¡Maricón! le dije, no puedes, no puedes, mira, mira y me reía...Y más risa me daba porque no podía hacer nada; (con ira) ahí es donde los agarras, porque no pueden hacerte nada, ni pegarte, nada, ni llorar, se les va la mirada y no hablan y peor si hablan, y peor si todo; en serio que ahí los agarras...(Dominante) Luego, nada más con una mirada se los recuerdas ... (Ríe) Palabra: nada más con mirarlos...(Buenamente, pero con algo de sutileza firme) Hoy voy a verlo; a ver qué me dice ahora que le prometí hacerlo tiritas ...

Cachemira, cómplice, rubrica:

C- Son unos cerdos. ¿Te acuerdas del güero, el de hematología, el de bigotito ralo? Después de andarme buscando como por un mes, me acosté con él ... Bueno, se lo merecía: me convenció, fue muy listo, lo que sea de cada quien y me prometió tantas cosas... y no era tan fácil, porque bueno, yo era virgen...Ve y báñate me dijo; eso sí me quiso lavar como muy tierno, y luego anduvo contándole a todos que yo ya estaba lista...Le di una cachetada, lo odiaba, pero palabra que lo odiaba; se enojó y me contestó otra, no porque quisiera hacerme daño sino porque es la clase de personas que no saben qué hacer, cuando les pega una mujer; yo lo sabía: no me pegó fuerte; esa bestia si quiere me rompe la cara, pero no me pegó fuerte... (Meditante) Y es que no sabía qué hacer...si yo no sé como una puede querer tanto a esos cerdos: apenas los mide una y los deja de  querer ...(pausa) Pero éste no se me va, con éste, digo, con el pediatra, el gordo, con éste hasta me caso.

Coda de Atropina:

A- Yo diría, ¿no?

A dúo Cachemira y Atropina profieren:

AC - A ver cómo nos va, y a cada una por su lado; ni remedio, a cada una por su lado (Salen rápidamente de escena).

Serafina y Barbola se vuelven y quedan de frente una a otra, Habla Serafina:

S - Te digo, Barbola, que el fin más alto de la mujer es la maternidad. Gozo de la Virgen María es la Santísima Concepción. La naturaleza entera encarna esta idea: todo en la mujer está hecho para la concepción, gestación y crianza.  A veces se pervierten los regalos del Señor y se hace mal uso de ellos. Hay una regla de vida, drástica por naturaleza para la mujer, pero fácilmente desacatable, sujeta a interminables invenciones de yerros y corrupciones. Acepta qué hay un camino claro, sino se sigue es por voluntad de error. Mira el cuerpo de una mujer, nada es menos misterioso.
Barbola se pone de pie y camina muy despacio tomándose los codos con las manos reflexionando:

B - El. cuerpo de una mujer es misterioso, madre, porque-tiene historia y crece en una sociedad. Usted decía que es difícil vivir en un hospital entre enfermos y moribundos, pues para mí no hay diferencia entre estar dentro o fuera del hospital. Vea, amé al hombre más bueno y más fuerte; trato ahora con un enfermo alcoholizado que me levanta la voz. Soy enfermera en mi propia casa. El dinero, el desorden social son las peores enfermedades. También afuera sobreviven enfermos sumergidos en un caos de necesidades sin satisfacer. (Iracunda) Este hospital quiere compensar las atrocidades de una organización social injusta, acanallada, que es...

Interrumpe Serafina:

S - Dile eso al agonizante, díselo a la víctima de cáncer en el páncreas o la madre del niño con gangrena gaseosa, háblales a ellos del desorden social...

Baja su tono Barbola y dice:

B - Sí, no es como hablarles de Dios.

Insiste Serafina.

S - Cuéntale al moribundo la vida dentro de doscientos años. Los individuos son personas, Barbola, lo que quiere decir únicos, irrepetibles, dueños de un mundo... (Tranquila, casi sonriente) Bueno, mejor tú lo sabes que nadie.

Habla Barbola golpeándose con la mano un brazo rítmicamente:

B - Por eso madre, por eso no puede tolerarse tanta degradación. Dígame, ¿puede haber peor destino que el de la mujer presa en su casa? Con todo es indispensable para que crezcan los hijos y deben crecer, aún en medio de la ignorancia, Esas pobres esclavas sólo pueden liberarse si cambia todo, y todo tiene que cambiar, todo... (Decepcionada, va reduciendo el poder de su voz hasta dejar de hablar, luego como quien sacude de su cabeza murciélagos, ademán propio de la mujer de acción al borde de llanto, levanta la cabeza y continúa) En fin, qué voy a entender yo lo que debe cambiar y a dónde debe ir, si no hallo explicación a mis propios actos. (Recobra brío) Pero esta sociedad es malvada, de eso estoy segura. Usted habla de que la naturaleza dotó a la mujer para la maternidad, pero el destino no lo decreta la naturaleza, sino la sociedad, y la sociedad ya dictó la condena más severa: vea a las mujeres, o vacas, o locas, o artefactos, insatisfechas y abandonadas, no hay lugar para ellas en este mundo.

Replica Serafina:

S - Eso que tu humildemente declaras no entender, nadie lo comprende, porque son los designios del Altísimo inalcanzables a la inteligencia de los hombres. Pero mira Barbola, tus acciones individuales sobre personas individuales, sí los puedes comprender: la única posibilidad de comprender tratando de mujeres es la Santísima Virgen, ideal supremo que la hija del hombre no puede alcanzar. Barbola, no razonas hasta no entender nada, ten fe en tus actos... (Un poco, muy poco, contrariada, y como para sí) Es que las acciones realizadas sin fe carecen de sentido; son como un esqueleto algo muerto, muerto como un títere.

Confiesa Barbola:

B - No tengo fe, madre; no me pida usted que comprenda y justifique...(Se vuelve resueltamente) No pido otro cielo que vivir en paz, tranquila, serena, y no como un animal.

Serafina dice con seriedad:

S - El cielo, Barbola, no es un lugar lejano o próximo, sino un estado, un estado aquí o donde sea; el cielo, Barbola, no es más que un modo de vivir.

Barbola contesta en tono escéptico:

B-- Bueno, madre, me voy con mi infierno (sonríe), o cuándo menos mi purgatorio, a cuestas; mi marido debe estar otra vez erfurecido porque llego tarde . . . (Casi burocráticamente)¡Ah! antes de irme pasaré al pabellón amarillo a ver a las enfermas. ¿Sigue usted resuelta  a quedarse a dormir con ellas, madre? Quién sabe qué está pasando ahí, no creo que sea prudente...

Sonriente interrumpe Serafina:

S - La prudencia, como dicen, es virtud de las cocineras, Barbola, y yo no tengo ese oficio Alguien tiene que ir, y voy a ser yo. Bueno, no desesperes: la desesperación es un pecado especialmente triste. (Sale Barbola)

QUINTA ESCENA

El escenario se divide en dos partes separadas por una línea lo más delgada posible; de un lado de la línea prevalecen los colores opulentos de la primera escena; del otro, el blanco atroz de la segunda. En el hemisferio blanco está Barbola ataviada de enfermera, en el otro está Serafina con atavíos de posesa, y entre sus manos corre el enorme collar cuyas cuentas bailan entre sus dedos. Al igual que en su primera aparición Barbola deambula maniáticamente y habla incesantemente en tono letánico (no hay que olvidar que cuando en el parlamento de Serafina figura la acotación "murmura", se deja oír al mismo tiempo la voz de su interlocutora).
 Mientras Barbola la mira con atención, dice Serafina lentamente:

S.- El cielo cabe en un dedal, cabellera de arcángel, al cielo caen lentamente las cosas, cabellera de arcángel, igual que al fondo del mar, cabellera de arcángel, el cielo es un espejo, trote de arcángel, donde bella furiosa rebota la luz, cielo de arcángel, de las plumas tornasol de los patos, cielo de arcángel... (Sigue murmurando) .

Barbola habla inútilmente a Serafina, quien no detiene su paso .ni deja su rezo extravagante:         .
B .- (Como a una niña, en tono de ruego) Como Serafina, ¿por qué no comes? Mira, tienes que comer porque a los arcángeles no les gusta que no comas...

Serafina murmura y, terminada la súplica de Barbola, como se señalará en el texto eleva la voz:

S - (Murmura...y los colores del arco iris, vuelo de arcángel, cerca del cuello de los patos, vuelo de arcángel, que emigran en hileras, vuelo de arcángel, con sus plumas arriba del viento, vuelo de arcángel, lejos de lo que conocemos...(Eleva la voz), en picada entrando en las casas, vuelos los arcángeles, metiéndose en todas partes, mariposas, las alas de colores, mariposas, bien dibujadas, mariposas, alrededor siempre de la luz, mariposas, sin chamuscarse, mariposas, entran a las casas sin ser vistas, mariposas, también a los ojos, mariposas, a buscar lo que una quiere, mariposas, lo que una debe querer, arcángeles . .

Barbola mira con pasmo a la deambulante y vuelve a hablarle como a niña:

B - Deja de caminar, Serafina, y de hablar así, tienes que dormir, te vas a enfermar y los patos, las mariposas y los arcángeles no van a venir a verte. Tu cuerpo... (Entrecierra los ojos y se lleva la mano diestra al rostro,- como antifaz, cansada, fastidiada, tal vez, de todo, y repite mecánicamente al ritmo de Serafina)... tu cuerpo...tu cuerpo... tu cuerpo

Serafina, prosigue su ruego absurdo (hacia el final se combina con las últimas palabras de Barbola, como si dijeran a dúo la letanía):

S - (Murmura)... y lo que una no debe querer, dientes de mariposa, hay cosas que no deben hacerse, pavor que causan los patos, me lo dijeron, arcángeles niños, ángel anciano...(levanta la voz)  mariposa... pato... arcángel ... plumas, plumas tornasol de todo lo que vuela...

Mientras profiere Serafina las últimas palabras aquí consignadas, sale muy despacio, muy cansada, muy fastidiada Barbola.

S - Como tú, arcángel grande que flotas, como tú, globo con huesos que vuelas, como tú, divinidad que grazna alrededor de luz,  como tú, arco iris con alas, como tú, arcángel, como tú, pato, como tú, mariposa, que hoy vendrás cuando el sol sea sepultado para que luzca tu luz incomparable, entre los gritos, como tú, ven, tú, ven...

Oscuro

SEXTA ESCENA

La escena se parte de nuevo. En un hemisferio está Cachemira, en el otro Atropina. La luz blanca las hiere a las dos. Esta vez las separa un gran marco de espejo y cada una mira a la otra como quien mira su propia imagen en el espejo. Los .movimientos de las dos son idénticos y simultáneos: ambas son reflejo y realidad. Se peinan muy despacio, se aproximan y alejan, se observan con la atención entregadísima con que suele mirar la mujer su propio rostro en el espejo.

Habla Cachemira:

C - Me caso. Ya estoy harta de todos esos cerdos, que no quieren más que abrirle a una las piernas; así que me caso con el de pediatría. Ese es un poco diferente: me ama y me tiene miedo...mejor dicho, me ama (acentúa) porque me tiene miedo. Con él si puedo vivir y no tendré que trabajar ni hacerme vieja sola hasta que nadie me mire de puro asco que voy a dar .. aunque todavía estoy bastante bien ... Lo engaño y él sabe que lo engaño; todos saben que los engañas pero se hacen los desentendidos, ¿no crees?

Responde Atropina al tiempo que se inclina hacia Cachemira. (Movimiento al que, como ya fue indicado, corresponde uno paralelo de la otra) y mira fijamente su boca (es decir la de Cachemira)

A - Haces bien en casarte mientras puedas...y ¡claro! todos saben cuándo te metes con alguno. Fíjate... (Se echa hacia atrás buscando ver el total de su rostro como un entendido del arte de pintar en un museo) una vez me entendí con el paciente de la cama 18,  ese muy rico al que venían todos los días a verlo su esposa y sus hijas; bueno pues, nos lo encontramos en un restaurante el cirujano y yo, y conversamos, ¿te acuerdas que él lo había operado? y el cirujano se le quedó viendo...Bueno, yo me di cuenta; y me imaginé qué estaba pensando...Estuvo toda la noche de mal humor y me preguntaba cosas de mi vida, como quien no quiere la cosa pero muy insistente...Yo me estaba riendo por dentro, (recuerda con molestia) muy insistente...
Baja los brazos Cachemira (movimiento correspondiente. de la otra) y reflexiona:

C - No puede quedarse una sola; es triste. A fin de cuentas los hijos, si no ¿quiénes más la acompañan a una? Pero ¡claro! la tiene que acompañar un hombre, ¿como si no?, y uno solo... (Casi deletreando) Vivir con un hombre y aguantarle sus cosas ...si pudiéramos, si pudiéramos sentirnos acompañadas entre nosotras... Pero qué le vamos a hacer ¿verdad? Primero, escoger a uno y dejar, a los demás (sonríe) aunque de cuando en cuando se caiga en tentación, (disgustada otra vez) y luego vivir con él, pero más vale ...(En el mismo tono) Yo-siempre he pensado que mi hermano el menor no es hijo de mi padre; a veces mi madre se le queda mirando como si en él viera a otro hombre, quiero decir, no a mi padre, sino a un amante que suena a música de orquesta chiquita, a penumbra, a baile, a cuchicheos, a borrachera.

Le  toma el ritmo y el sentido del discurso Atropina y sigue:

A - A cosa que dura minutos, horas, días, cuando más; donde se promete a sabiendas de que no se va a cumplir...(Con voz de ensoñación) Como lo que siente una en un automóvil lleno de vaho (inicia un crescendo) esa urgencia que no poderse mover hace más incomoda, eso que hace una porque una quiere y de la que luego se siente una arrepentida, pero capaz de volver a hacer y con otro...Eso a que le tienen miedo los hombres que haya uno hecho antes de casarse con ellos... Lo que se hace por gusto, no por defenderse, con quien una quiere y cuando una quiere, no por obligación, porque ha de vivir una con otro por muchos años... (Se interrumpe (pausa larga y muda al tono de confesión) Estoy embarazada Cachemira; del jefe de cirujanos que me habla -de su esposa y sus hijas. Ese me cargó un hijo.

Replica Cachemira:

C - Es lo único bueno que tienen los médicos, él sabrá qué hacer con el producto; al fin de cuentas él tiene la culpa, pues que lo remedie...

Sonríe Atropina:
.
A - Le dije que quería tener el niño y (marcando las palabras) que no iba a dejar que me-hiciera nada... Para acosarlo, tú sabes.-. .Ahora si lo voy a hacer tiritas, tiritas...

Pregunta Cachemira como cómplice:

C - Y ¿es de él el nido?

Cachemira con curiosidad desganada:

C.- ¿Qué crees que haga?

Atropina sonriendo:

A - No se... (Pausa) Bueno, por lo pronto sufrir.

Cachemira entre recordatorio y consejo

C - Pero tienes que casarte, sino te vas a hacer vieja y...

Interrumpe Atropina:

A - Un hijo es la mejor forma de seguridad; me puede dejar a mí pero no al niño.

 Interrumpe a su vez Cachemira:

Eso crees, pueden dejarlo todo. Son unos cerdos, no les gusta más que estrenar...

Aclara Atropina:

A - Bueno, es un modo de arriesgarse; cuando menos no tengo que vivir con él. Y puedo tener todo lo que quiero mientras, mientras pueda y quiera ¿Qué más se puede desear que la borrachera y la seguridad, las noches increíbles y la tranquilidad y la confianza? Creo que vale jugársela por eso,      

Replica Cachemira.
C - Pero luego te vas a quedar sola. Yo prefiero ir a la segura y .casarme.

Contesta Atropina:

A, -La que tiene un hijo no está sola; y las casadas acaban estando solas de un modo o de otro.

Dice Cachemira:

C - Se te puede morir, tu hijo se te puede morir,

Sonríe Atropina (es decir las dos):

A - Para el caso yo también me puedo morir.

Cachemira responde riendo:

C -Prefiero casarme, no puede ser que todas las-mujeres que se casan sean idiotas; tú tienes ideas muy raras.

Después de una pausa larga, decreta Atropina:

A - Lo que sucede es que las mujeres se embrujan solas, se vuelven locas ellas solas y cuando se curan, porque la edad cura siempre, o se engañan o se resignan...

Se ponen de pie lentamente, toman distancia y dicen a coro:

AC - Lo mejor es cuando el tiempo no existe, cuando solo se mide en horas; pero nadie se embruja queriendo.Las brujas no hechizan nunca adrede; a fin de cuentas un hechizo, es un hechizo.
Oscuro

SÉPTIMA ESCENA

Sola en el escenario desnudo, bajo luz blanca, que la hiere acampanadamente, Serafina vestida canónicamente de monja, emprende el siguiente monólogo:

S- (Un aullido, un alarido atroz de bestia malherida, un grito largo, último y total. Después, bruscamente, queda silenciosa). Llegaron. (Con voz neutra de información), llegaron, entraron aquí muchas manos y cabezas; sus ojos resplandecían lisos como canicas mojadas. Jadeaban (muy despacio y muy abatida) Jadeaban, Dios mío, jadeaban ... (Grita) ¡Yo les dije no, a mí no ( Resoplando con fuerza) Pero estaban riéndose y llamaban a las pobrecitas enfermas por nombres inventados...(Solloza tristísima) Tú, platera, ven acá retinta, hoy sí te vas a portar bien calabaza, no me vas a morder ratona coluda, ya no chilles; déjame. ¡Ay! ¡así, mamacita! ¡así!...(Perfectamente seria, con voz neutra) Mira la nueva, mira la güera, esta se cree monja ...(Llorando) Y yo me arrodillé, ¡por favor! ¡ por lo que más quieran! ¡ A mí no!¡A mí, no!.¡ Yo no estoy loca!. (Voz de ira reconcentrada) Esta se cree monja, hasta anda disfrazada, nunca había visto una disfrazada (Vuelve a llorar) ¡Por la Virgen Santísima! ¡A mí no me hagan nada! Les juro que no digo nada; vengan en las noches, cuando quieran. ¡Juro por la Virgen Santísima que no digo nada! (Vuelve al tono de ira reconcentrada) La nueva es para mi; y era fuerte y moreno: y todos se quedaron callados y se acercaron a verme, todos ellos y ellas, y uno de ellos se reía, y reía, y él caminó despacio. Tenía rizados los cabellos y estaba serio, serio como la imagen de un santo (Solloza de nuevo) Dios mío ¿Por qué nunca se ríen las imágenes de los santos?(Grita) Se desabrochó los. pantalones. Señor, por lo que más quiera, por la virgencita, no me hiera usted que yo no estoy loca, estoy aquí cuidándolas, por favor, mire, no voy a decir nada, es un sacrilegio; y caminaba de rodillas y me arrastré y le abracé los pies ... (Seriesísima otra vez)  No dijo nada, nada y tenía las manos de metal,. frías, frías...(Vuelve a gritar) ¡Jadeaba en mis orejas y me babeaba ¡Virgencita, perdóname! (Solloza) Ora sí van los que quieran, y se río, van ocho nuevecitas a mi favor; ora sí pasa el que quiera ... (Seria) .Y llegaron muchos; apúrense, apúrense que ya va a amanecer, ya van a venir, déjenla que mañana venimos ... (Grita) No llores vidita que mañana regresamos...

OCTAVA ESCENA

De frente a la boca  del escenario, sentaditas muy juntas y con manos infantiles descansando en el  regazo, Cachemira y Atropina hablan a dúo con voz perfectamente ecuánime, voz de secretarias que leen un escrito por completo ajeno a su emoción; están ataviadas como enfermeras y son heridas por la correspondiente luz blanca.

Nosotras las dicentes, Cachemira y Atropina, bajo protesta de decir verdad declaramos tener noticia comprobada por fidedignos testigos presenciales y víctimas, que en el pabellón treinta y tres de este hospital, llamado también pabellón amarillo, lugar donde se alojan para su curación y remedio las enfermas mentales, como a las 11 y media de la noche -se dice- 23.30 y desde hace aproximadamente sesenta días, dos meses, grupos de individuos no identificados penetraron en cuadrilla a dicho lugar con fractura y escalamiento a fin de abusar carnalmente de las enfermas, razón por la cual éstas se vieron agravadas en sus respectivos padecimientos. La índole de su enfermedad les impidió dar oportunamente noticia de los hechos, pero la enfermera Serafina, monja profesa, en intento de averiguación de las causas de las irregularidades de comportamiento que las atacadas de demencia mostraban, quedose en vigilancia con las supradichas enfermas mentales y fue ella también víctima de violación, con todas las agravantes. Las dicentes piden se castigue como corresponde a la Ley a los agraviadores culpables de los delitos antes denunciados y expresan que las cuatro dementes y la hermana Serafina quedaron encinta; con el fin de que las personas competentes intervengan a fin de rescatar de la orfandad a los productos de las acciones delictuosas mencionadas ut supra, y apliquen las sanciones señaladas en el Código Penal a quienes resultaren responsables de los hechos señalados. Denunciamos también no ajeno a los delitos expresados al personal de este hospital que mantuvo en abandono criminal el mencionado pabellón y permitió con ello las acciones delictuosas de los facinerosos y malhechores que prosperan en las zonas aledañas a esta casa de salud.

Oscuro

NOVENA ESCENA

En la penumbrosa sala vacía atruena una carcajada lasciva y acanallada de mujer. Cadenciosamente suena un tambor. Es Cachemira que rueda por el suelo hasta quedar sentada, luego dice:

C -Seré redonda, me lo prometieron...No vendrá, no vendrá nunca más, (como niña) no les creo; (pausa) nos castigaron. ...Estarnos castigadas; (pasmada. infantilmente) no sé por qué... (Pausa, mientras se pone de pie con dificultad) Pero nos prometieron  que seríamos redondas como pelotas.

Surge Barbola:
'
B - (Sollozante y muy despacio se aproxima a Cachemira) Me dijeron que tenía un niño donde tengo las tripas. ¿Verdad que no Cachemira? Me dijeron que me moviera despacio y que no me pegara en la panza porqué tengo un niño adentro y lo puedo lastimar...¿Cómo va a traer una, un niño aquí! (Se lleva las manos a su vientre adolescente y sin protuberancias y añade totalmente inexpresiva) Nos castigaron.

Aclara Cachemira:

C - Trazadas con compás. Un compás gordo como el que se usa en el pizarrón... (Enseñando) girando sobre un punto corno el sol; y no vendrá cuando sea sepultado...Un reloj que se detiene. (Vuelve a sentarse) ¡Qué triste es un reloj que se detiene! (tristísimamente) ¡da miedo! (Reflexiva) Es peor que la parálisis. (De pronto se levanta ordenando) Hay que moverse para que no se detenga el reloj (Barbola sacudida con brutalidad y Cachemira se mueven descompasadamente con el tono, ahora grotesco, de la melodía silbada en la primera escena, el tambor desacompasado ayuda a crear el efecto de caos; Barbola muestra no comprender y se contorsiona absurdamente: es can y humana a un mismo tiempo).

Ocurre Atropina en escena proclamando:

A.- ¡Perfecto!.¡Perfecto! (el último vocablo casi deletreado dice y continúa ferozmente) Tengo guardado en cofre a triple sello al monstruo de colores ... Por eso no viene porque ya me lo guardé para siempre: entró y no salió;(sonríe presuntuosa) ahora es definitivamente mío... (Descubre a Barbola y a Cachemira bailoteando y camina hacia ellas como investida de- autoridad; se despoja de su boa, la anuda al cuello de Barbola y tira de ella, Barbola cae pero -Cachemira no suelta uno de sus- brazos; ambas pelean por su presa; Barbola toma con el brazo libre de boa que ata su cuello) Mis animales no bailan ni solos; (reprendiendo) no escuchaste que los pájaros de cristal se rompen y se sale mojándolo todo el agua roja que encierran en burbujas...(Tiroteando brutal y habla con voz de esfuerzo).No es elegante (pausa) Bailotear así (pausa) cuando los elefantes de colores (pausa) que caminan como en los circos (pausa) y son nerviosos como los toros (Cachemira suelta a Barbola, ella rueda enredándose en la boa; Atropina habla rápidamente marcando las palabras) están guardados en la tumba de piel que soy yo misma...(Se anuda la boa al cuello y camina; Barbola, todavía creyéndose capturada la sigue de rodillas trabajosamente) Soy una tumba de piel donde flota .el de veinte hocicos.

Desde el momento en que suelta el brazo de Barbola, Cachemira extiende lentamente los brazos perpendiculares al cuerpo y principia a girar muy lentamente en círculo; un poco antes de que Atropina se anude al cuello la boa canturrea infantil:

C - Girar, girar, girar...Estamos castigadas y todo debe girar (para este momento ha callado Atropina)...Todas las cosas deben moverse, moverse, moverse, alrededor de nosotras (Va acelerando con mucha lentitud su ritmo)... En el centro de todo lo que se mueve estamos nosotras porque estamos castigadas, castigadas, castigadas...

Barbola profiere:

B.- Me voy a inflar mamá, me voy a inflar y ya no podré ser niña ni vieja, mamá, ni niña ni viejita, me lo dijeron mamá, ¿verdad que no es cierto, mamá?

De pronto las tres quedan totalmente inmóviles, entra Serafina y las tres vuelven a moverse después de manifestar sus reacciones por esta intrusión; hablan una después de otra en el orden señalado.

A - (Despreciativa y volviéndose ofensivamente la espalda) Vaca sin esquila.
C - (Triste sentándose en el suelo) ¡Ay! todo tan quieto como un limón.
B - Redonda como la cuenta que se cuenta en un collar.

Alegre Barbola se mueve alrededor de Serafina mirándola con desenfrenada entrega, buscando su cara y repitiendo con las cantinelas titánicas.
 B - Gota ... gota ... gota...gota ... gota...gota...gota...

Dice la recién venida Serafina:

S - Presas en nosotras mismas, castigadas, encerrando una  lagartija, castigadas, dueña de un mundo, castigadas, le damos de comer sin saberlo, castigadas, el caballo rojo flotó en un lago, castigadas, la luz guardada, nacer, el color del colibrí, nacer, vuelan las alas del reloj, nacer. Nacerá de nosotras, nos han anunciado, el monstruo que pulula, nos han anunciado, el constructor y el destructor, nos han anunciado, el dueño de todo,.nacerá por castigo (inicia el tambor un crescendo), el de muchas manos, nacerá por castigo, y siente, por castigo, y piensa, por castigo, nacerá, nacerá, nacerá, nacerá (estas últimas cuatro repeticiones deberán pronunciarse litánicamente, es decir, enfatizando la primera y susurrando la segunda)

Barbola sigue a Serafina moviéndose en círculo alrededor de ella y va diciendo:

B.- breve... breve... breve... breve... reventar... reventar... solo... frágil... volador... elocuente... terco...instantáneo....castigado...

Cuando Serafina profiere "dueña de un mundo" se pone en pie Cachemira y principia a girar primero muy despacio y en crescendo hasta alcanzar, hacia el final en que se detiene, vertiginosa locomoción. Dice solamente:

C - Vueltas...vueltas...Al final se vuelve a empezar...todas las cosas giran sobre un ombligo... vueltas...vueltas...(y de nuevo).

Atropina se pasea arrastrando su boa como un perro y cuando Serafina dice el primer "nacerá", ella caminando hacia el centro del escenario dice con voz y ademán sumamente autoritarios:

A - Es mío. Callen.

Todas callan y quedan inmóviles. Bate el tambor enloquecido. Luego a coro y sentándose todas:

CBAS -Tal vez regrese hoy, venga hoy, nazca hoy, esperemos calladas, esperemos...

Oscuro final

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