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Mostrando entradas de noviembre 1, 2014

LA TIERRA DE JAUJA Lope de Rueda

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LA TIERRA DE JAUJA

Lope de Rueda

HONZIGERA, ladrón
PANARIZO, ladrón
MENDRUGO, simple

(Camino apartado con árboles al fondo, al atardecer.)
(Al levantarse el telón, la escena sola. Unos segundos después entra por el lateral derecho
Honzigera, ladrón, y tras él, andando trabajosamente, su compinche Panarizo.)

HONZIGERA: Anda, anda, hermano Panarizo; no te quedes rezagado, que ahora es tiempo
de tender nuestras redes.
PANARIZO: ¿Y cómo quieres que ande, hermano Honzigera, si no puedo con mis huesos?
Tres leguas llevamos dándole a los pies. ¡Ay, yo no aguanto más!
(Se sienta, se saca una bota y se acaricia el pie con gesto dolorido.)
HONZIGERA: ¡Ea!, no te dejes amilanar, hermano Panarizo. Di, ¿tienes hambre?
PANARIZO: ¿Que si tengo hambre? Un pollo me comería con plumas y todo.
HONZIGERA: Pues aguarda y podrás engullirte una buena cena.
PANARIZO: ¿Qué dices, Honzigera? ¿He oído bien?
HONZIGERA: Has oído perfectamente. ¿Sabes por qué te he traído aquí?
PANARIZO: ¿Y cómo quieres que lo se…

LAS ACEITUNAS Lope de Rueda

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LAS ACEITUNAS


Lope de Rueda



TORUVIO, simple, viejo
ÁGUEDA, su mujer
MENCIGÜELA, su hija
ALOXA, vecino




TORUVIO.- ¡Válgame Dios, la que cae desde el monte acá, que parece que el cielo se hunde!
En fin, ¿qué tendrá preparado de comer mi señora esposa? ¡Así mala rabia la mate! (llama a
la puerta) ¡Eo! ¡Muchacha!¡Manigüera!¡Pues no estarán durmiendo! ¡Águeda! ¡Eo!
MENCIGÜELA.- (abre) ¡Jesús, padre! ¿Tenéis que romper la puerta?
TORUVIO.- ¡Calla, calla! ¿Dónde está vuestra madre, señora?
MENCIGÜELA.- Allá está, en casa de la vecina, que le ha ido a ayudar a coser unas
madejillas.
TORUVIO.- ¡Malas madejillas vengan por ella y por vos! ¡Andad y llamadla! (sale la niña a
buscarla).
ÁGUEDA.- (Vuelven) Ya está, ya está, el señor importante, ya viene de hacer una triste
carguilla de leña, que no hay quien se entienda con él.
TORUVIO.- Sí …, ¿carguilla de leña le parece a la señora? Juro al cielo de Dios que éramos
yo y vuestro ahijado y no podíamos.
ÁGUEDA.- Ya, ya, marido. ¡Y qué mojado que ven…