8/3/14

Las travesuras de la Pinga. Pastorela. Autor Marco Antonio Novelo Villegas. México.





LAS TRAVESURAS DE LA PINGA







Autor: Marco Antonio Novelo Villegas

REGISTRO: 03-2013-092712022700-01


LAS TRAVESURAS DE  LA PINGA



PERSONAJES:



·      TRÍO DE ARCÁNGELES (Rafael, Miguel y Gabriel)
·      DIABLILLO COLA DE MEMBRILLO
·      PADRE DEL CIELO
·      PINGA
·      BATO
·      SAGRADA FAMILIA (Jesús, María y José)

Ángeles del cielo y sombras infernales que no hablan.

            La acción se desarrolla en el cielo, en el infierno y en la sucursal de ambos que es la tierra.

           





ACTO ÚNICO

ESCENA 1
           
En el cielo. Se escucha el rasgueo de guitarra de una canción de los Panchos y aparecen los arcángeles Rafael, Miguel y Gabriel con sus guitarras y bigotitos al estilo de los tríos. Tocan un instante algún bolero romántico hasta que llega el DIABLO interrumpiéndolos.

DIABLO: (Aplaudiendo) Sí, sí, sí. Muy bonito. Me siento conmovido. Tocan con gran sentimiento  y tienen voces de ángel...

RAFAEL: ¡Somos arcángeles!

DIABLO: Sí, sí, lo que sea. Pero saben, tengo una entrevista muy importante con su jefe. Así que si fueran tan amables de avisarle que ya llegó por quien lloraba, el mismísimo portento de la creación, el más brillante, el más temible, el más hermoso, el único, el original, el nunca visto, el inigualable... YO.

RAFAEL: Sí, sí, lo que sea.

DIABLO: ¡Envidioso! Y ahora…  ¡Sáquense de aquí! ¡Ahuecando el ala!

Salen los arcángeles.

ESCENA 2


 DIABLO: ¡Guácala! Con lo que me choca venir al cielo. Aquí todos son felices. En lugar de trabajar se la pasan cantando  con sus vocecitas angelicales, revoloteando con sus alitas de plumas blancas y tocando arpas y guitarras de oro. ¡Fúchi! Se me retuerce el estómago de tanta dulzura. ¡Una gota más de miel y me empacho! Pero así como los ven, estos ángeles no sobrevivirían ni medio día en la tierra. Ja, ja. ¡Son re baquetones! No están preparados como yo para la mala vida. Están fuera de forma y sin entrenamiento. ¡Hasta esos arcángeles me limpian los zapatos! Je, je. Por eso el Padre de los Cielos me mandó a mí a cuidar de la humanidad. Mientras en el cielo se la pasan cantando, yo he extendido mis dominios en la tierra. Ahora los hombres y mujeres son tan malos que ya ni necesito aconsejarlos. Ellos solitos se las arreglan para robar, calumniar, armar chismes y guerras. Ja, ja. Ahora los hombres y mujeres son tan malos, que junto a ellos hasta el mismo Diablo parece un ángel. Ja, ja, ja. Sin embargo, hay un pequeño pueblo llamado Belén donde reina la armonía La gente se quiere, se abraza y se apapacha. ¡Fúchila! ¡No lo soporto! Y lo peor de todo es que el amor es contagioso.  Los demás hombres pueden aprender a amar otra vez como en Belén y eso no me conviene. Por eso me he tenido que tragar mi orgullo y venir hasta aquí. Se me ha ocurrido una manera de destruir el amor y la armonía que existe en Belén. Tengo un plan tan ingenioso que ni el mismo Padre del Cielo podrá librarse de este engaño. Je, je.

ESCENA 3

PADRE DEL CIELO: (Entrando acompañado de sonido de trompetas) Diablo, diablillo, cola de membrillo. El más orgulloso de mis ángeles. ¿Cómo estás?
DIABLO: (Haciendo una reverencia forzada) Padre del Cielo.
PADRE DEL CIELO: ¿Qué noticias me traes de la tierra que te mandé vigilar?
DIABLO: ¡Uy, Padre, los hombres y mujeres que has creado son una facha! Con decirte que están destruyendo la tierra.
PADRE DEL CIELO: ¡No! ¡Pero cómo!
DIABLO: Pues así nada más. Están acabando con los bosques, y los transforman en leña para chimeneas. Todos los días llenan de mugre los ríos, desperdician el agua, sólo les importa el dinero y por si fuera poco, se la pasan peleando entre ellos.
PADRE DEL CIELO: ¡No es posible!
DIABLO: ¡Uy, y eso no es nada! Fíjate que, a mí no me gusta el chisme, pero la otra vez vi que hasta los niños hacen travesuras.
PADRE DEL CIELO: ¿También los niños? Pero yo he visto un pequeño pueblito llamado Belén donde todo es armonía. ¡Incluso reina el amor!
DIABLO: Pues sí, pero es que ahí lo tienen todo. Es fácil ser bueno y respetuoso cuando se tiene todo lo necesario.
PADRE DEL CIELO: ¿Lo crees?
DIABLO: ¡Estoy seguro! Es más, hasta podría apostar a que si  no tuvieran tantos favores tuyos, serían un puñado de bandoleros como todos los demás.
PADRE DEL CIELO: No sé... Había elegido ese pueblito para que naciera mi hijo. En Belén podría crecer rodeado de amor  y así podría enseñarlo a todas las naciones de la tierra. De hecho, ya envié a un arcángel a avisarle a un pastor llamado Bato.
DIABLO: ¿Bato?
PADRE DEL CIELO: ¡Sí! Dicen que es el más rápido de los pastores. Él debería llevar el mensaje más rápido que nadie.
DIABLO: (A público) ¡Chispas del infierno! Eso no me lo esperaba. Si nace ese niño en la tierra, y los pastores van a adorarlo, no sólo irán los de Belén, ¡irán de todas partes y el amor se esparcirá por la tierra! Ay, si eso pasa, ¡todos mis planes se vienen abajo! (Al Padre del Cielo) Padre del Cielo, creo que sería mejor asegurarnos de que Belén es realmente el mejor lugar para que nazca tu hijo. Déjame tentarlos para ponerlos a prueba. Si vemos que realmente son respetuosos y el amor vive en ellos, entonces que nazca tu hijo. Pero si son envidiosos, celosos, mentirosos, avariciosos  y calumniadores, olvídalos a su suerte. (A público) Y que se vuelvan mis vasallos, je, je.
PADRE DEL CIELO: Está bien. Ponlos a prueba. Si existe el amor en sus corazones, que en ellos nazca mi hijo. Si no, haz con ellos lo que creas más conveniente. (Sale en medio de sonido de trompetas)

DIABLO: ¡Sí, sí, sí! El triunfo será mío, los hombres serán mis esclavos y tendré mi propio reino en la tierra. Ja, ja, ja. Voy volando hasta el infierno.

ESCENA  4

Cambio de escenografía que nos sitúa en el Infierno. El DIABLO viaja volando. Al llegar se escucha un golpe seco y algo que se rompe.

DIABLO: ¡Auch! Mi colita. ¿Quién demonios me ha pisado mi colita?
PINGA. Perdón todo poderoso señor don Diablo. Es que no me fijé y como aquí en el infierno esta muy oscuro, pues la mera verdá no lo vi llegar.
DIABLO: ¡Pinga! ¡Tenías que ser tú! Me acabas de fracturar mi hermosa cola.
PINGA: Pos disculpe asté, pero esto no hubiera pasado si hubiera puesto algunos focos para iluminar el infierno. Ya de perdis de esos focos de luces de colores tipo discoteca y de paso pues nos poníamos a bailar todos los diablillos y armábamos un buen reven, porque ha de saber asté que todos dicen que aquí es bien aburrido.
DIABLO: ¡Que diablos dices! No te entiendo nada y ya mejor déjame en paz que tengo mucho que hacer. ¡Ay, ay, ay!
PINGA: ¿Se siente muy mal?
DIABLO: ¡Me siento de los mil demonios! Ay, ay, ay.
PINGA: Pues si su todo poderosa majestad quiere, yo le puedo dar un masajito levanta muertos. Mi prima Fulgencia me enseñó a tronar huesos. Mire.

            Le hace algunas llaves de lucha que dejan al Diablo todo tullido.

DIABLO: ¡Ay, ay, ay! Sí, ya me di cuenta. ¡Ay! No me puedo ni mover. Por tu culpa no voy a llevar a cabo mi plan maestro. ¡Ay, ay, ay!
PINGA: Pues si asté quiere yo lo ayudo.
DIABLO: ¿Tú? Ja, ja, ja. Pero si eres la más torpe de todos las diablillas.
PINGA: Pues tal vez, pero todos los demás están de vacaciones.
DIABLO: ¡Es cierto! ¿Cómo puedo ser tan tonto?
PINGA: Pues ya ve, hay quienes ya nacen con el talento para eso.
DIABLO: ¡Insolente, me las vas a...! ¡Ayyy!
PINGA: Mejor póngase cómodo y dígame que quiere.
DIABLO: ¡Quiero torcerte el pescuezo!
PINGA: Bueno, sí, sí, pero aparte.
DIABLO: Ven para que te explique mi plan. Mira, vas a ir a un pueblito llamado Belén y ahí vas a buscar a un pastor llamado Bato.
PINGA: ¿Y cómo lo voy a reconocer?
DIABLO: Porque es el más rápido de todos los pastores. ¡Anda, ve por él y evita que lleve el mensaje del nacimiento del niño.
PINGA: Y ¿cómo le hago para evitar que lleve el mensaje?
DIABLO: Tiéntalo con los pecados capitales. Eso nunca falla.
PINGA: A la orden. ¡Voy como alma que lleva el diablo! Je, je, je.

Camina a la salida  y le pisa la cola al Diablo.

DIABLO: ¡Auch! Mi colita. Sabes qué, mejor me voy yo. No vaya ser que me acabes de rompe todos los huesos de mi pobre cuerpecito. (Sale)



ESCENA 5

PINGA: ¡Uy, ni aguanta nada! Bueno, mejor me voy tendida como bandida. Pero antes, necesito disfrazarme para que no me reconozcan en la tierra. (Buscando) Veamos que tenemos por aquí.
           
            La PINGA saca distintos disfraces y se los prueba. Finalmente saca un vestuario de pastora y se lo pone.

PINGA: ¡Perfecto! Nadie me va a reconocer ¿verdad? ¿Los cuernos? Ahora los escondo con este sombrero. (Lo hace) ¿La cola? ¡Ah, sí! Ahora la escondo dentro de la falda. Ji, ji, ji. ¿Cómo me veo? ¡Ya estoy lista! Ahora sí, voy que vuelo hacia Belén. ¡Jupi!

Desaparece en una nube de humo.

ESCENA 6

            Bosque en las afueras de Belén. Entra Bato.

BATO: ¡Hola, amigos! Yo soy Bato, el pastor. Y vivo aquí en Belén. Disculpen que esté tan agitado pero me acaba de pasar algo increíble. ¿Quieren que les cuente lo que me paso?  Bueno, fíjense que estaba recostado en la colina cuidando a mis ovejas cuando escuché un zumbido. Al principio pensé que eran mosquitos. Entonces, atrapé a uno de ellos entre mis manos y cuando me fijé bien, dije: ¡Ah que moscote tan raro. Pero no era un mosco. Era un ángel. Sí, en serio. Un ángel con alitas y todo. Y yo le pregunté que por qué estaba tan chiquito y él me dijo que porque así viajaban más rápido.  Miré a mi alrededor y me di cuenta que había muchos de ellos. El ángel me dijo que algo muy importante iba a pasar en Belén y que tenía que avisarles a todos los pastores del pueblo que un niño iba a nacer y que todos debían adorarlo. Por eso vengo corriendo para dar la noticia. Sé que hay algunos pastores junto al río. Voy con ellos y regreso.  Si ven a algún pastor, le dicen que Bato los está buscando.

ESCENA 7
           
Entra la PINGA con disfraz de pastora y alcanza a escuchar la última frase de Bato.

PINGA: (A público) ¡Este es mi día de suerte! Aquí está ese tal Bato. (Observándolo) Que por cierto no está de malos bigotes. Ji, ji, ji. Pero van a ver cómo le pongo algunas trampas para que se olvide de avisar a los pastores. (Fingiendo sorpresa)  ¡No puede ser! ¡Tú eres el pastor Bato, el más veloz de todo Belén!
BATO: Pues...
PINGA: ¡Claro! ¡Tienes que ser tú! Dicen que eres un gran corredor. ¿Es cierto?
BATO: Bueno, me gusta correr pero...
PINGA: (Jalándolo) Tienes que venir a mi pueblo, ahí las personas con talento como tú, son muy apreciadas. Estoy segura que mi jefe te hará una gran estrella. (A público) Sí. Seguro que lo estrellará contra el piso. Ji, ji, ji. ¡Serás muy famoso! Estarás en las portadas de todas las revistas. Saldrás en la tele. Anunciarás tenis y ropa deportiva. ¡Harás películas, telenovelas y en la calle todos te pedirán autógrafos! (A público) Y no te dejarán en paz nunca hasta que revientes, ji, ji, ji. Además, todas las pastorcitas suspirarán cuando escuchen tu nombre (Lo mira y suspira) Ba, ba ¡Baaaatoooo!
BATO: Gracias, pero las multitudes me asustan. Soy tranquilo e introvertido y prefiero estar aquí en el campo abierto con mis borreguitos.

            La Pinga lo observa ilusionada y suspira.

PINGA: (A público) Que bonito habla, ¿verdad? ¡Ay, ¡qué estoy diciendo! Tengo una misión que cumplir. (A Bato) ¡Pero tienes que ser famoso! ¡Tienes que tener éxito! ¡Tú tienes que ser alguien en la vida!
BATO: Me conocen mis amigos y soy alguien: Bato, un pastor que debe dar un mensaje. (Intenta irse)
PINGA: Pues si no te interesa la fama, en mi pueblo, tú puedes tener mucho dinero. Joyas, oro y todas las riquezas de la tierra. Piensa en tus sueños. Eso que siempre has deseado, lo puedes conseguir con dinero. Ropa fina, zapatos bien chidos, un coche deportivo para que ya no tengas que correr, casa con alberca, sirvientes que hagan todo por ti...
BATO: Tengo lo que necesito y lo comparto con  mis papás, hermanitos y la gente buena de Belén.
PINGA: (A público) ¡Chispas del averno! Engañar a este pastor es más difícil de lo que pensaba. (Romántica) Además, es tan lindo. (Suspira) Es humilde y generoso. Nada que ver con los diablillos que trato todos los días en el infierno.
BATO: (Mirándola con interés creciente) Oye...
PINGA: (Melosa) ¿Si?
BATO: ¿Cómo te llamas?
PINGA: Soy la Pin... (Reacciona y se cubre los cuernos y la cola) ¡Ay!
BATO: ¿Lapinay?
PINGA: ¡No! ¡No! La… Pipi.

BATO: ¿La pipí?

PINGA: ¡No! ¡No! La… Popo.

BATO: ¿La popo?

PINGA: ¡Ay, no! ¡La Pili! ¡Sí! La Pili.

BATO: (Como saboreando el nombre) ¡Ah! La Pili. Pili. ¡Pili! Qué bonito suena. Es casi como una canción de amor.

            Los dos se toman de las manos y se miran enamorados. En ese momento aparecen los arcángeles Rafael, Miguel y Gabriel con sus guitarras y se escucha el tema de “Historia de Amor”. Después de un momento, el trío sale de escena.

BATO: Sabes, Pili, nunca había conocido a una pastorcita como tú.
PINGA: (Coqueta) Baaatoooo...
BATO: ¿De dónde vienes?
PINGA: Del infierno.
BATO: ¡Del infierno!
PINGA: (Reaccionando) ¡Ay! Así le dicen a mi pueblo. Es que hace rete harto calor.
BATO: Y ¿dónde está tu pueblo?
PINGA: Pos aquí abajito.
BATO: ¿Abajo?
PINGA: (Nerviosa) Sí, aquí nomás bajando la colina.
BATO: Ah.
PINGA: (A público) ¡Ay, que no se dé cuenta de quien soy!
BATO: Pili, tengo que ir a dar un mensaje a los pastores, pero voy rápido y regreso contigo. ¿Me esperas?
PINGA: Claro, Batito. Aquí te espero.
BATO: Hasta pronto, ¡Pilita! (Le manda un beso y sale)

ESCENA 8

PINGA: (Suspirando) ¡Que requete bonito siento! Este Bato sí me trata bien. No que el Diablillo cola de Membrillo se la pasa gritándome que soy una mala diabla y que no sé hacer nada. Pero la mera verdad, si no fuera por mí, su infierno estaría todo sucio y desordenado. Soy yo la que barre, trapea, sacude, ordena las cosas en su lugar y mantiene calientito allá abajo. ¿Y ustedes creen que me lo agradece? No. Puros gritos y malos tratos es lo que recibo. Y ¿saben qué? ¡Ya me cansé! ¡Ya  me harté! ¡Ya basta! No quiero ser una diablilla nunca más. Ya no quiero ser mala. Porque es más bonito ser bueno (Ilusionada) y así voy a poder estar con Bato. (Pensando) ¡Ya sé! Voy a ir al infierno y le voy a regresar sus cuernos y cola a ese Diablillo. ¿Quieren acompañarme? Y de paso, si ustedes han hecho algunas travesuras y quieren regresarle también sus cuernos y colitas al Diablillo, pueden hacerlo ahora. ¿Qué les parece si nos vamos todos marchando al ritmo de la música? ¡Vámonos!

La PINGA guía a los niños y todos se van marchando hacia el infierno.

ESCENA 9

En el infierno.

DIABLO: ¡Pinga! ¿Por qué tardaste tanto? Estoy impaciente. ¿Todo salió como lo planeamos?
PINGA: Pues fíjese que vengo a presentar mi renuncia.
DIABLO: ¿Renuncia?
PINGA: Sí. Ya me cansé de que me trate mal. Ya me di cuenta de que es mejor tener amigos sinceros y amar a los demás.
DIABLO: ¿Amar a los demás? ¡Pero qué tonterías estás diciendo! Nos espera el poder sobre todas las personas de la tierra. ¡Todos serán nuestros vasallos! Ja, ja, ja.
PINGA: No. El poder está en dar. Bato lo ha entendido después de hablar con el ángel y luego me lo ha enseñado. Él ha hecho que yo quiera rescatar lo mejor que hay dentro de mí.
DIABLO: ¡No puede ser! El niño ha nacido en los corazones de estos tontos. Otra vez se me ha adelantado. Cada año es lo mismo. Por más planes que hago, en estas fechas todos quieren ser buenos. (Hace un berrinche)
PINGA: ¡Pues así es! Todos queremos ser buenos y por eso venimos a devolverle sus cuernos y colas. Ya no las necesitamos, ¿verdad, amigos? Entonces, todos juntos avienten sus colas y cuernos.

Los niños realizan la acción.

DIABLO: ¡Ay, ay! Pero no importa. El próximo año regresaré y esta vez, sí voy a evitar que el amor nazca en sus corazones. Ja, ja, ja. (Sale)

PINGA: ¡Viva! ¡Misión cumplida! Ahora debemos regresar a Belén.

            La Pinga ayuda a los niños a regresar  a sus lugares. Entra Bato.

ESCENA 10

BATO: ¡Pili! ¡Qué bueno que te encuentro! ¡El niño! Ya ha nacido y todos los pastores han ido a verlo.

PINGA. Pues qué esperamos. ¡Vamos a adorarlo!

            Sale Bato y la Pinga regresa a escena.

PINGA: ¡Ha nacido el niño que trae un mensaje de amor para chicos y grandes! ¡Ha nacido el amor en mi corazón y me siento feliz! ¡Muy feliz!

            La Pinga voltea y ve el pesebre con el Niño Jesús en el centro y María y José a los lados. La Pinga se inclina ante ellos mientras la música sube al clímax  y se cierra lentamente el


TELÓN








Un frío cuento de Navidad, de Marco Antonio Novelo Villegas. México.




UN FRÍO CUENTO DE NAVIDAD










Autor: Marco Antonio Novelo Villegas
REGISTRO: 03-2013-092712022700-01



UN FRÍO CUENTO DE NAVIDAD

PERSONAJES:



  • NARRADOR
  • JERRY
  • PAPÁ NOEL
  • RODOLFO
  • ARLEQUÍN
  • BAILARINA
  • SOLDADITO
  • OSO POLAR
  • A. M. R.
  • UN PINGÜINO





La acción se desarrolla en la casa de PAPÁ NOEL en el Polo Norte y en algunos lugares nevados.





ACTO ÚNICO

ESCENA 1

NARRADOR: Nuestra historia comienza un día antes de Navidad cuando todos los duendes de Papá Noel hacían los últimos preparativos para la gran noche.

Música alegre. Bailan JERRY, PAPÁ NOEL, la BAILARINA, el SOLDADITO y el ARLEQUÍN. Luego salen de escena.

NARRADOR: Jerry, duende en jefe y el más alocado de los inventores de la fábrica de juguetes de Papá Noel, había pensado largo tiempo en cómo facilitar el trabajo en la Noche Buena. Pensó y pensó hasta que le vino a la mente una idea: ¡Instalar unos cohetes supersónicos en el trineo de Papá Noel! ¿Interesante? ¿Peligroso? ¿Alocado? Bueno, pues veamos lo que pasa porque en este mismo momento, Papá Noel ha salido a probar el nuevo invento de Jerry.

ESCENA 2

Se escuchan unas campanas y el trineo de PAPÁ NOEL, impulsado por  unos cohetes, pasa volando. Da un par de vueltas intentando aterrizar pero pasa de largo y desaparece de escena. Un instante después escuchamos el ruido de un aparatoso choque.

PAPÁ NOEL: (Entra sacudiéndose un poco de nieve del saco) ¡Que barbaridad! ¡Qué desastre!  

JERRY: (Entrando) ¿Qué tal resultó mi invento? Fue una idea estupenda ponerle cohetes a tu trineo, ¿verdad? Ahora podrás entregar los juguetes mucho más rápido y podrás llegar antes del amanecer a descansar.

PAPÁ NOEL: Gracias Jerry, pero sabes, en realidad no necesito ir tan rápido.

JERRY: ¡Pero es un gran invento! Es el principio de una nueva era en la entrega de juguetes navideños y...

PAPÁ NOEL: Jerry.

JERRY: Hasta los Reyes Magos van a querer que les adapte unos cohetes a sus transportes...

PAPÁ NOEL: Jerry.

JERRY: Los renos van a poder dedicarse a otras cosas o tomarse unas merecidas vacaciones...

PAPÁ NOEL: ¡Jerry!

JERRY: ¿Qué pasa?

PAPÁ NOEL: Mi trineo.

JERRY: ¿Te gustó?

PAPÁ NOEL: Es necesario  repararlo.

JERRY: ¿Se aflojó alguna tuerca?

PAPÁ NOEL: De hecho, creo que todas.

JERRY: ¿Todas?

PAPÁ NOEL: Y cambiar algunas piezas.

JERRY: ¿Y cambiar piezas? ¿Pero, por qué?

PAPÁ NOEL: Sucedió un pequeño accidente.

JERRY: No me digas.

PAPÁ NOEL: Bueno, en realidad no fue tan pequeño.

JERRY: ¡NO ME DIGAS!

PAPÁ NOEL: Pensándolo bien, creo que fue un gran accidente.

JERRY: ¡Mis cohetes!

PAPÁ NOEL: Sí. Tus cohetes. No los pude detener y me estrellé contra la nieve.

JERRY: ¡TE DIJE QUE NO ME DIJERAS!

PAPÁ NOEL: Lo siento, Jerry. Además había mucha neblina. No podía ver nada.

JERRY: ¡La neblina! ¡Todo el invierno habrá neblina! ¿Cómo harás para viajar y entregar los juguetes a tiempo si no puedes ver por donde vas?  

PAPÁ NOEL: No lo sé.

JERRY: Tenemos un problema.

PAPÁ NOEL: No. Tenemos dos problemas.

JERRY: ¿Dos?

PAPÁ NOEL: Llevaba los juguetes en el trineo.

JERRY: ¡Santas cachuchas! No te preocupes. Trataré de pensar en alguna solución para lo de la neblina. Lo urgente ahora es recoger el trineo con los juguetes y preparar a los renos (Saliendo) ¡Ah, por cierto! Llegaron más cartas. (Arrastra un costal y se lo deja) Toma.

PAPÁ NOEL: (Mirando el costal) Gracias, Jerry.

JERRY: ¡Hasta luego! (Sale)

ESCENA 3

PAPÁ NOEL toma algunas cartas.

PAPÁ NOEL: (Leyendo) Veamos, Juanita, quiere un triciclo. Bien. Pedrito, una autopista. ¡Ya está! Vero, quiere una muñeca bailarina. ¡Empacada y lista! Chucho, quiere un soldadito de plomo. ¡Ah, sí, tengo uno! Rosita, un hermanito. ¡Perfec...! ¡Oh! San bomba,  creo que esta carta mejor se la dejo a sus papás. En fin, sigamos. Esta carta es de Pepito y quiere... (Desenrolla una enorme lista)  ¡Huy, caramba! Ese Pepito, nunca aprende. Mmm, veamos esta. “Entrega urgente para el Señor Noel” ¡Ah, caray! ¿De quién será esto?
“Detestable señor Noel: Después de que usted ha hecho mi vida miserable, es mi deseo que todos los niños del mundo sientan lo que yo he sentido. Este año no habrá Navidad. Usted no podrá entregar ningún juguete. Esta será mi venganza. Firma: A. M. R.”  ¿A M R? Pero, ¿quién es  A M R?

Entra JERRY corriendo.

JERRY: ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Papá Noel!

PAPÁ NOEL: ¿Qué pasa, Jerry?

JERRY: ¡Los renos!

PAPÁ NOEL: ¿Qué tienen?

JERRY: ¡Nada!

PAPÁ NOEL: ¿Nada? Y entonces, ¿por qué gritas?

JERRY: Es que no tienen nada, ni astas, ni cuerpo, ni patas ni nada.

PAPÁ NOEL: No entiendo.

JERRY: ¡No hay renos!

PAPÁ NOEL: ¿No hay renos?

JERRY: ¡No hay renos! ¡Desaparecieron!

PAPÁ NOEL: ¿Desaparecieron?

JERRY: ¡Los han raptado!

PAPÁ NOEL: ¿Qué dices?

JERRY: (Le entrega una nota) No hay renos, mis cohetes están dañados, estamos en el Polo Norte lejos de todo y… ¡No hay cómo entregar los juguetes a tiempo! (Estallando en llanto) ¡Este es el fin! (Llora)

PAPÁ NOEL: (Leyendo la nota) “Este es el principio de mi venganza. Tengo a tus renos y no los vas a encontrar antes de Navidad. Ja, ja, ja. Firma,  A. M. R. (Alguien muy rencoroso). Pos data: También descompuse los cohetes de ese tonto duende. Ja, ja, ja. Soy más listo que ustedes.”

JERRY: (Llorando) Lo que más me dolió es que me llamó “tonto duende”.

PAPÁ NOEL: Tranquilo, Jerry.

JERRY: Pero, ¿qué vamos a hacer?
PAPÁ NOEL: ¿Puedes reparar los cohetes a tiempo?

JERRY: Imposible. Después del choque, han quedado hechos chatarra. Necesitaría una semana para reconstruirlos.

PAPÁ NOEL: Pues entonces, tenemos que encontrar a los renos  enseguida.

JERRY: Pero...

PAPÁ NOEL: ¿Se te ocurre quién puede estar detrás de todo esto?

JERRY: No sé. ¿Quizás algún niño al que no le trajiste el juguete que te pidió?

PAPÁ NOEL: (Pensativo) No. No lo creo. Sería muy difícil que un niño llegara hasta el Polo Norte solo.

JERRY: Es cierto. Además, este lugar es secreto.

PAPÁ NOEL: Sí. Tendría que ser alguien de adentro.

JERRY: ¿Uno de los duendes? ¡Imposible! Todos ellos son fieles. Los conozco muy bien y...

PAPÁ NOEL: Lo sé.

JERRY: Sin embargo, voy a vigilarlos atentamente. Si observo algo extraño, te informo enseguida.

PAPÁ NOEL: Gracias, Jerry. Hagamos todo lo posible por rescatar a los renos y entregar los juguetes a tiempo. ¿Qué hora es?

JERRY: (Observa su reloj) ¡Oh, no! Nos queda menos de una hora de luz del sol.

PAPÁ NOEL: ¡Tenemos que apurarnos!

JERRY: Cuando caiga la noche, será casi imposible encontrar a los renos.

PAPÁ NOEL: No podemos perder tiempo. ¡Sal enseguida a buscarlos!

JERRY: Sí. (Sale.)

ESCENA 4

PAPÁ NOEL intenta reponerse de las malas noticias y toma otra carta del costal.

PAPÁ NOEL: (Leyendo) "Para Papá Noel de Rodolfo, el reno sin amigos." ¡Caramba! ¿Qué ha pasado en esta Navidad que todo el mundo parece haberse vuelto loco?

Saca la carta y la empieza a leer mientras a sus espaldas aparece Rodolfo,  el reno.

Rodolfo: Querido  Papá Noel, me llamo Rodolfo y soy un reno. Bueno, por lo menos lo parezco. Mis patas, el color de mi piel y las astas en mi cabeza se parecen a las de los otros renos que conozco. Sin embargo, tengo algo que me hace ver muy diferente a los demás: mi nariz. Me avergüenza ser así porque todos me molestan, se burlan y no quieren jugar conmigo. Me siento tan solo y triste que he decidido irme de aquí. Es posible que en otro lugar me entiendan. Quizás lejos de aquí pueda encontrar algún amigo.

RODOLFO se oculta mientras PAPÁ NOEL termina de leer.

PAPÁ NOEL: "Firma Rodolfo, el reno sin amigos. Post data. Por favor entrega esta carta a mi mamá. Gracias". ¡San bomba! Ese pequeño reno se ha ido de su casa. Y con ese “Alguien Muy Rencoroso” suelto por ahí, ese pequeño reno corre un gran peligro. Debo encontrarlo pronto. Pero, ¿cómo podré reconocer a Rodolfo? ¡Ya sé! Dice que su nariz tiene algo especial, ¿verdad? Bueno, iré a buscarlo (Sale)





ESCENA 5

Narrador: Mientras tanto, no muy lejos de ahí, en los linderos del bosque, tres juguetes se encontraban perdidos en medio de la niebla. Arlequín, El Soldadito de Plomo y la Bailarina, caminaban buscando cómo regresar al trineo de Papá Noel.

Entra el ARLEQUÍN caminando con mucha cautela.

ARLEQUÍN: Parece que no hay nadie.

Al no escuchar respuesta voltea y ve que está solo.

ARLEQUÍN: (Regresando por donde entró) ¡Bailarina! ¡Soldadito! (Sale)

Por el otro extremo entran la BAILARINA y el SOLDADITO caminando con cautela.

BAILARINA: No lo veo.

SOLDADITO: Hay mucha neblina y es fácil perderse aquí. Vamos a gritarle.

BAILARINA: ¡No! Nos puede escuchar el monstruo de nieve.

SOLDADITO: ¿Cuál monstruo de nieve?

BAILARINA: El que lanza esos terribles rugidos. Mejor vamos a buscarlo en silencio.

SOLDADITO: Está bien. Vamos por acá. (Salen)

ARLEQUÍN: (Entrando. En voz baja) ¡Bailarina! ¡Soldadito! Yo les decía que era mejor quedarnos en el trineo de Papá Noel. Él debía regresar por nosotros tarde o temprano. Pero claro, la bailarina nunca había visto la nieve y quería tocarla y el Soldadito dijo: “Déjala. ¿Qué puede pasar si salimos del trineo sólo un momento?” ¡Bah! ¡Necios irresponsables! El lugar de un buen juguete es en el trineo de Papá Noel y luego en las manos de algún niño. La neblina se hizo cada vez más intensa y ahora estamos perdidos. ¡Mamá! Qué frío y callado está todo por aquí. (Se escucha un gruñido) ¡Ayyy! ¡Amigos! ¿Dónde están? ¡No me dejen sólo!

ARLEQUÍN camina de espaldas mientras por el otro extremo del escenario entran la BAILARINA y el SOLDADITO. Antes de chocar se detienen y giran en redondo alejándose sin verse. Un instante después entra el SOLDADITO acompañado de un OSO POLAR quien lo toma del brazo.

SOLDADITO: ¡Qué calientita estás! No me había fijado que tenías puesto un abrigo. Ven. Creo haber escuchado algo por aquel lado. (Salen)

Por un extremo entra la BAILARINA y por el otro el ARLEQUÍN. Ambos tantean el aire en silencio. Cruzándose y evitándose una y otra vez. Luego entra el SOLDADITO acompañado por el OSO POLAR. Todos se sientan sin verse. El OSO olfatea a todos y lanza un gruñido. Todos corren en medio de gritos entrando y saliendo del escenario en una divertida carrera. La BAILARINA, el SOLDADITO y el ARLEQUÍN  entran corriendo todos hacia el centro del escenario y chocan cayendo al piso.

TODOS: ¡Auch!

SOLDADITO: ¡Bailarina!

BAILARINA: ¡Soldadito!

ARLEQUÍN: ¡Par de tontos! (Abrazándolos) ¡No vuelvan a dejarme solo!

Entra A. M. R. cubierto con una capa y lanza un  fuerte gruñido. Todos salen huyendo.

ESCENA 6

Entra JERRY.

JERRY: ¡Noel! ¡Noel! Oigan amigos, ¿no vieron para donde se fue Papá Noel? ¿Adónde? ¡Santas cachuchas! Y es que tenía algo muy importante que decirle. ¿Quieren que se los cuente? Bueno, pues fíjense que organicé a los duendes para buscar a los renos desparecidos. Yo iba caminando por la nieve cuando de repente, me encontré frente a frente con una oscura silueta...

Aparece A. M. R. atrás de Jerry.

JERRY: (Traga saliva) ¡Huy! Y la oscura silueta me observó y empezó a reír de una manera espantosa. (A. M. R. empieza a reír) ¡Ay, mamá! Si hasta parece que la sigo oyendo. ¿Ven algo? ¿Qué dicen?

A. M. R. se oculta justo un instante antes de que JERRY volteé. El juego se repite unas cuantas veces hasta que JERRY ve la silueta de A. M. R.  

JERRY: ¡Auxilio! ¡Mamá!  (Sale corriendo)

ESCENA 7

Vemos a RODOLFO el reno pasar con un bulto atado a una vara. Le da hambre y decide ver qué hay para comer en su interior. Pero el bulto se mueve. RODOLFO, intrigado, lo desata. Del interior surge el PINGÜINO.

PINGÜINO: Pero ¿qué te pasa, hermano? ¿Qué no sabes que es muy incomodo para un Pingüino como yo viajar en un bulto como éste?

RODOLFO: Lo siento. No sabía que tú estabas ahí adentro. Pensé que estaba lleno de comida.

PINGÜINO: (Asustado) ¿Comida?

RODOLFO: Sí. Tú sabes, los renos comemos hojas de árbol y arbustos verdes...

PINGÜINO: ¡Vaya!  Pues si querías comer, ¿por qué no fuiste a casa con tu mamá?

RODOLFO: Es que me escapé.   

PINGÜINO: ¿Te escapaste? Y ¿por qué?

RODOLFO: Es que nadie me quiere. No tengo amigos y todos se burlan de mí.

PINGÜINO: ¡Por San Pingüino! No puedo creer que nadie te quiera.

RODOLFO: Los otros renos se burlan y me molestan por mi nariz.

PINGÜINO: (Mirando directamente la nariz de RODLFO) ¿Qué tiene?

RODOLFO: ¿No la ves? ¡Pero si es roja como granada!

PINGÜINO: ¿Y? Yo creo que a cualquiera que se le ocurra salir de su casa con este frío se le pondría la nariz tan roja como la tuya. Ji, ji, ji.

RODOLFO: ¡No! ¡Soy el único reno con nariz roja!

PINGÜINO: Está bien. Pero dime, ¿qué harías si no tuvieras la nariz roja?

Rodolfo: Pues, no sé. Sería como todos los demás renos y quizás hasta podría convertirme en un gran artista. Sí. ¡De esos que cantan en el Festival de San Reno!

Se escucha música y RODOLFO se mueve como si tocara una guitarra eléctrica.

RODOLFO: ¡O mejor aún! ¡Podría cumplir con mi más grande sueño: ser uno de los renos de Papá Noel! Pero eso es imposible. ¿Quién va a querer a un reno con nariz roja? (Sale)

PINGÜINO: (Saltando) ¡Espera! ¡No te vayas!

ESCENA 8

PAPÁ NOEL: (Mirando al horizonte) ¡Caramba! Tengo que apurarme. ¡El sol se está ocultando! Pronto no podré ver más allá de mi nariz. (Mira al PINGÜINO)  ¿Qué es eso?

PINGÜINO: ¡Se fue! Lástima, quería seguir platicando con él.
PAPÁ NOEL: (Entrando) Hola, amigo, ¿de casualidad no has visto a un reno por aquí?

PINGÜINO: ¿Un reno? ¿Grande o pequeño?

PAPÁ NOEL: ¡Hum! Debe ser más bien pequeño.

PINGÜINO: ¿Sí?

PAPÁ NOEL: Y tiene algo diferente en su nariz.

PINGÜINO: ¿Su nariz? (Pensativo) Alguien mencionó algo acerca de su nariz hace poco. Pero ¿qué era? ¡Claro! El reno con la nariz roja.

PAPÁ NOEL: ¿Nariz roja?

PINGÜINO: Sí, pero ni lo menciones porque es muy sensible a cualquier comentario en relación a ella.

PAPÁ NOEL: ¿Y hacía dónde se fue?

PINGÜINO: Iba hacia el sur.

PAPÁ NOEL: ¡Gracias! Tengo que apresurarme. Ya es casi de noche. (Sale)



ESCENA 9

PINGÜINO: ¡Buen viaje!

Por atrás del Pingüino aparece la silueta de A. M. R. con una bolsa, lo sorprende y lo mete dentro.

PINGÜINO: (Dentro de la bolsa) ¡Auxilio! ¡Sáquenme de aquí!

A. M. R.  Ríe macabramente y sale de escena.
ESCENA 10

Rodolfo: ¡Qué frío y oscuro está todo! Casi no se puede ver más allá de la nariz.

La nariz de RODOLFO se ilumina.

Rodolfo: (Asustado) ¡Huy! ¿Qué es esa luz? (La observa) ¡Vaya, pero si es mi nariz! ¡Brilla en la noche! ¡Guau! Es tan brillante que ilumina a gran distancia.  ¡Qué genial!
Aparece A. M. R.

AMR: ¿Qué demonios es eso? ¡Un reno con nariz roja y brillante! No debe haber ningún reno al alcance de Papá Noel y menos si tiene la nariz tan brillante como esa. Mi plan puede fallar si no lo atrapo antes que lo encuentre Papá Noel.

AMR se acerca a RODOLFO. En ese momento entra PAPÁ NOEL y AMR se esconde.

PAPÁ NOEL: (Deteniéndose) ¿De dónde viene esa luz?

RODOLFO: (Apenado) Soy yo.

PAPÁ NOEL: ¡Gracias amigo! Me has salvado la vida.

RODOLFO: ¿Yo? ¿Pero, cómo?

PAPÁ NOEL: Tu luz iluminó el camino justo a tiempo. ¡Estuve a punto de caer en un gran precipicio! Te debo la vida.

RODOLFO: ¿A mí?

PAPÁ NOEL: Soy Papá Noel.

RODOLFO: ¿Papá Noel?

PAPÁ NOEL: Sí. ¿Cómo te llamas?

RODOLFO: Soy Rodolfo el reno.

PAPÁ NOEL: ¿Rodolfo? ¿Tú eres el que se escapó de su casa?

RODOLFO: (Apenado) Sí. Lo siento. Es que mi nariz...

PAPÁ NOEL: ¡Es genial!

RODOLFO: Pero todos se burlan de mí por tener una nariz diferente.

PAPÁ NOEL: Bueno, quizás ellos no han entendido que aunque las otras personas sean diferentes, también tienen sentimientos, deseos y necesidades.

AMR escucha con atención mientras PAPÁ NOEL habla.

PAPÁ NOEL: Leí tu carta y sé que te sientes solo y olvidado. Pero tú eres un reno muy especial y hay gente que te quiere tal como eres.

RODOLFO: ¿En serio?

PAPÁ NOEL: Todos somos diferentes y eso es bueno. Porque así, todos somos únicos y especiales.

RODOLFO: (Abrazando a PAPÁ NOEL) Extraño a mi mamá. (Llora)

AMR: ¡No seas cursi, Papá Noel! ¡Eso no es cierto!

PAPÁ NOEL: ¿Quién eres tú?

AMR: ¡Soy tu peor pesadilla!

PAPÁ NOEL: ¿Alguien Muy Rencoroso?

AMR: Tengo a tus renos, robé todos tus juguetes del trineo, capturé al pingüino y ahora me voy a llevar a este reno de nariz roja. ¡Este año no habrá Navidad!

PAPÁ NOEL: ¡No harás eso!

AMR: ¡Ya lo verás! ¡Toma!

AMR empieza a disparar con un rifle de agua. PAPÁ NOEL y RODOLFO corren a ocultarse entre el público mientras los chorros de agua mojan a todos a su alrededor.

AMR: ¡El tiempo se está agotando, Papá Noel! ¡No podrás hacer nada y yo habré completado mi venganza! Ja, ja, ja. (Sale)

PAPÁ NOEL: ¡Se está escapando! Rodolfo, necesito tu ayuda.

Rodolfo: ¿Mi ayuda?

PAPÁ NOEL: ¡Pronto, ilumina el camino!

RODOLFO ilumina con su nariz.

PAPÁ NOEL: ¡Ahí va! ¡Vamos a seguirlo!



ESCENA 11

Entra JERRY.

JERRY: ¡Santa! ¡Qué bueno que te encuentro!

PAPÁ NOEL: ¿Qué pasa, Jerry?

JERRY: ¡Guau! ¡Qué luz tan brillante!

PAPÁ NOEL: Es la nariz de Rodolfo. Pero ahora es necesario seguir a AMR. Acaba de irse por allá.

JERRY: Justo es lo que tengo que decirte, Santa, yo...

PAPÁ NOEL: ¡Vamos o no podremos alcanzarlo!

JERRY: ¡Pero esto es importante! El reloj de tu casa...

PAPÁ NOEL. ¡Luego me dices! Ahora hay que seguir las huellas.

JERRY: Pero, bueno.

JERRY, RODOLFO y PAPÁ NOEL, caminan hasta el borde del escenario y entre el público.  

ESCENA 12

Al regresar al escenario, ya están en la Casa de PAPÁ NOEL.

PAPÁ NOEL: Pero ¿cómo?  Las huellas llegan hasta mi casa. No lo entiendo.

Rodolfo: ¡Que extraño! Van directo hacia la puerta trasera de tu casa PAPÁ NOEL.

PAPÁ NOEL: Tienes razón. Pero entonces...

Se escuchan las doce campanadas en el reloj de la casa de PAPÁ NOEL. Aparece AMR.

AMR: Ja, ja, ja. ¡Ya es la media noche! Te he derrotado. ¡Se acabó la Navidad! ¡Ningún niño recibió juguetes este año!

JERRY salta sobre AMR y después de forcejear, le quita su capa descubriendo a un pequeño muñeco de peluche que lleva un collar con las letras AMR.

JERRY: ¡Por fin te encontré!

AMR: ¡Déjame!

PAPÁ NOEL: Pero, no entiendo. ¿Por qué quieres acabar con la Navidad?

AMR: Para que todos sientan lo que es ser olvidado.

PAPÁ NOEL: Pero, ¿quién te olvidó a ti?

AMR: ¡Todos! Yo era un juguete feliz. Me crearon en el taller de juguetes y pasé por las manos de los duendes jugueteros como alguien querido y deseado. Mi más grande ilusión era amanecer bajo el árbol de Navidad de algún niño y hacerlo sonreír de alegría al verme. Pero algo pasó antes de que mi sueño pudiera convertirse en realidad. Me separaron de la línea de ensamblaje. Mis ojos eran de distinto color uno del otro. Alguien había cometido un error. Me pusieron en el borde de una mesa y con el movimiento, caí detrás de cajas y empaques arrumbados. Esperé que alguien me sacara de ahí, pero nadie vino por mí. Pasó una Navidad y luego otra y una más. Mi ilusión se convirtió en decepción. Poco a poco me fui sintiendo rechazado y molesto hasta que se me ocurrió la idea de acabar con la Navidad. Tomé mi nombre de las letras que colgaban de mi cuello. AMR: Alguien muy Rencoroso. (Triste) Y ahora, he triunfado. Se acabó la Navidad.

JERRY: Lo siento, pero fui yo el que te separó de la línea de ensamblaje.

AMR: ¿Porque soy diferente?

JERRY: ¡No! Yo te hice así a propósito.

AMR: ¿A propósito?

JERRY: Sí. Tú eres un pedido muy especial.

AMR: No entiendo.

JERRY: No te separé porque tus ojos fueran de distinto color. (Saca una letra de su bolsa y se la muestra) Te separé porque necesitaba ponerte la letra que le faltaba a tu collar.

Ayudado por PAPÁ NOEL, JERRY le pone la letra O al collar. De tal manera que ahora el collar dice AMOR.

PAPÁ NOEL: ¡Claro! Ahora lo recuerdo. (Saca una carta de su bolsa y la lee) “Querido Santa: Espero que no tengas mucho frío allá en el Polo Norte. Cuando vengas a mi casa, te voy a esperar sentadita junto al árbol con un vaso de leche caliente y unas galletas que hace mi mamá. Mi mamá es mi mejor amiga. Bueno, mi mamá es mi única amiga. A los niños de mi escuela no les gusta mucho verme porque dicen que soy rara, pero mi mamá dice que soy especial. Yo no sé si tú me puedas cumplir este deseo, pero me gustaría tener también a un amigo especial. Que fuera un poquito como yo. Te quiere, Yolanda.”

AMR: Entonces...

PAPÁ NOEL: Tú eres el amigo especial para Yolandita.

JERRY: Te he buscado desde aquel día.

AMR: Pero, pudiste hacer otro como yo.

JERRY: No. Mis juguetes, como los niños, son únicos.

AMR: Y yo eché a perder la Navidad.

PAPÁ NOEL: La Navidad es más que regalos bajo el árbol.

JERRY: Además, aún tenemos tiempo.

AMR: ¡Pero son más de las doce!

JERRY: No lo son. Yo adelanté el reloj. Esperaba que al creer que habías ganado saldrías de tu escondite.

AMR: Entonces, ¿aún hay tiempo?

PAPÁ NOEL: ¡Sí!

AMR: (A JERRY) ¡Vamos por los renos! ¡Aprisa que no quiero dejar esperando a mi amiga Yolandita.

PAPÁ NOEL: (A JERRY) ¡Prepara mi trineo y deja al frente un lugar libre!

JERRY: ¿Un lugar libre?

PAPÁ NOEL: ¡Sí! Tengo un lugar reservado para nuestro nuevo amigo Rodolfo.

JERRY: ¿Para Rodolfo?

PAPÁ NOEL: Necesito su nariz para guiarme entre la neblina y poder  entregar los juguetes a tiempo.

JERRY: ¡Que buena idea!

PAPÁ NOEL: Pero ¡apresúrate, amigo duende, el tiempo corre!

JERRY: Voy que vuelo. ¡Hasta pronto y buena suerte! (Sale)

RODOLFO: (A PAPÁ NOEL) ¡Gracias!

PAPÁ NOEL: ¿Por qué?

RODOLFO: Porque esta noche me has enseñado que el mundo está lleno de personas especiales. Podemos parecer diferentes, pero en el fondo...

PAPÁ NOEL: Todos podemos sentir amor. Sí. De eso se trata la Navidad. De sentir el amor y compartirlo con los demás. ¡Feliz Navidad a todos!

Ambos salen de escena mientras se escucha una canción alegre.

FIN