Paso El Deleitoso , de Lope de Rueda






















EL DELEITOSO

Paso muy gracioso, en el cual se introducen tres personas, compuesto por Lope de
Rueda




LUQUITAS, paje.
ALAMEDA, simple.
SALCEDO, amo.
LUQUITAS
¡Anda, anda, hermano Alameda!
ALAMEDA
¡Que ya voy! ¡Pardiez, que me la he colado!
LUQUITAS
¡Qu'en viendo una taberna te has de quedar aislado!
ALAMEDA
Si me hace del ojo el ramo, ¿quieres tú que use con él de mala crianza?
LUQUITAS
Acaba, anda; caminemos presto, que no's mucho que señor, de malsufrido, que no piense que nos
habemos ido de casa con el dinero.
ALAMEDA
Qué, tanto te paresce que hemos tardado?
LUQUITAS
¡Mira si no...! A tardarnos un poquito más, podría ser que señor nos recibiera con lo que suele...
ALAMEDA
Pardiez, si tú no te detuvieras tanto en casa de aquélla, que buen siglo haya el álima que tan buen
oficio l'enseñó, allí me tuvieras de mi propria voluntad, con una cuerda de lana más amarrado
que si estuviera por fuerza en el cepo de la Casa fosca de Valencia.
LUQUITAS
En casa de la buñolera querrás decir.ALAMEDA
¿Buñolera se llama aquélla? ¡Oh, qué autorizado nombre, bendito Dios!
LUQUITAS
Pues, ¿tú no lo viste?
ALAMEDA
Pardiez, hermano Lucas, no me curé de saber cómo se llamaba. Basta que si Dios o mi buena
dicha me llevare otra vez a la villa, que no le marre la casa, aunque vaya a gatas y los ojos
puestos tras el colodrillo.
LUQUITAS
¿Comiste mejor cosa después que tu madre te parió?
ALAMEDA
¡Pardiez, ni aun antes que me pariera! Yo, como los vi tan autorizados y en aquel pratel con
aquella sobrehusa encima, no sabía qué cortesía les hiciese, qu'en cada uno d'ellos me quisiera
estar larguísima hora y media. Mas, ¡cómo debían ser tus amigos y los debías de conoscer de
antes, que ansí menudeabas sobr'ellos como banda de gallinas sobre puñado de trigo!
LUQUITAS
Sí, sí, que a ti te faltaba aliento...
ALAMEDA
Eso fue, mal punto, cuando yo vi el preito que se sentenciaba contra mí, que, de antes, a fe que
me hacías engollir sin mascar.
LUQUITAS
Aquellos pasteles estaban mal cocidos y el suelo áspero; debía ser puro afrecho.
ALAMEDA
¿Qué, suelos tenían?
LUQUITAS
Sí, ¿pues no los viste?
ALAMEDA
Yo juro a los huesos de mi bisagüela la tuerta, que ni miré si tenían suelos, ni suelas, ni an
tejados. Mas no digo yo que fuera de puro afrecho, como tú dices, mas de serraduras de corcho
me lo comiera, que ni dejara alto ni bajo, pequeño ni grande... Holguéme, hermano Lucas,
cuando te vi dar tras ellos tan a sabor, y como te vi que de rato en rato te ibas mejorando en jugar
de colmillo, y como quedé escarmentado de aquellos redondillos, el pastel toméle a tajo abierto,
de modo que hice que se desayunase mi estrómago de cosa que jamás hombre de mi linaje había
comido.LUQUITAS
Habías de comer primero el hojaldrado y después la carne, y así te supiera mejor.
ALAMEDA
¿Y qué era hojaldrado?
LUQUITAS
Aquello d'encima.
ALAMEDA
La tapa querrás decir.
LUQUITAS
Sí, hermano, la tapa y aquello de los lados.
ALAMEDA
¡Válasme Dios, y qué de nombres que sabes en cosas de comer!
LUQUITAS
En fin, ¿hate supido bien el almuerzo?
ALAMEDA
Mira qué tanto, que aunque nunca hubiéramos acabado, no me diera nada, según el almuerzo ha
sido de autorizado. Mas por tu vida, hermano Lucas, ¿dirásme una verdad?
LUQUITAS
Sí, si la sé.
ALAMEDA
¿Por el álima de tus infuntos?
LUQUITAS
Ea, que sí diré.
ALAMEDA
¿Por vida de tu madre?
LUQUITAS
¡Acabemos!
ALAMEDA
¿A cuánto llegó el gaudeamos de hoy?
LUQUITAS
A más de veinte y dos maravedís.ALAMEDA
¡Qué bien te das a ello! ¡Bendita sea la madre que te parió, que tan bien te apañas a la sisa! Todo
mochacho que sisa no puede dejar de ser muy honrado. Honrados días vivas, que honrado día me
has dado.
LUQUITAS
¡Oh, cata señor do viene! Si te preguntare en qué nos hemos detenido, dirás que había mucha
prisa en las cebollas y el queso.
ALAMEDA
¿Cuáles cebollas o queso? Yo no vi tal.
LUQUITAS
¡Que ya lo sé! Sino, porque no nos riña, echarás tú esa mentira.
ALAMEDA
¿Quies que mienta? En eso, mis manos por candil, no tienes necesidad de avisarme, que yo
haré de manera que tú quedes condenado y señor con queja.
LUQUITAS
Que no dices bien, sino que yo quede desculpado y señor sin queja.
ALAMEDA
Así iba yo a decir, sino como quemaba tanto aquella pimienta de los pasteles, háseme turbiado la
luenga.
LUQUITAS
Pues, hermano Alameda, por tu vida, que mires por la honra d'entrambos, pues te va tanto a ti
como a mí.
ALAMEDA
Calla, calla, que no's menester avisarme, que los hombres de bien y amigos de amigos tienen la
cara con dos haces, que toda mi vida lo tuve: “no por sí, sí por no”.
SALCEDO.
¡Oh, qué buena gentecilla!
ALAMEDA
Garrote trae, riendo se viene, de buen tiempre allega... ¡Ha, ha!
SALCEDO
¿De qué te ríes?
ALAMEDA
¿No quiere vuesa merced que me ría? ¡Ha, ha!SALCEDO
Pues, señor, cuando haya acabado, merced recebiré que me avise.
ALAMEDA
Ya, ya compiezo de acabar. ¡Ha, ha!
SALCEDO
¿Habéis acabado, señor?
ALAMEDA
Ya puede vuestra merced hablar.
SALCEDO
¡Oh, bendito sea Dios!
ALAMEDA
Espere, espere, que me ha quedado un poco. ¡Ha, ha!
SALCEDO
¿Quédate más?
ALAMEDA
No, señor.
SALCEDO
¡Alabado sea Aquel que os ha dejado aportar acá! ¿Y en qué ha sido la tardanza, galanes?
ALAMEDA
¿Qué hora es, señor?
SALCEDO
¡Ya me paresce que pasa de hora de haber comido!
ALAMEDA
¿Que y'an comido en casa?
SALCEDO
¿Ya no's he dicho que sí?
ALAMEDA
¡Reventado muera yo d'ese arte! ¿Paréscete bien, hermano Lucas, hacerme trocar una comida por
un almuerzo? ¿Cuándo lo podré yo alcanzar, aunque viva más que d'aquí al día de los
meresientes?
SALCEDO¿No me decís en qué ha sido la tardanza? ¿Vos, Lucas, de qué huís? ¡Tomá, tomá, don rapaz!
Tened cuenta de venir presto del mandado.
LUQUITAS
¡Ay, ay, señor! Que había gran priesa en las cebollas y el queso...; si no, dígalo Alameda.
SALCEDO
¿Es verdad esto que dice Luquillas?
ALAMEDA
Vuesa merced ha de saber que cuando... al tiempo que vuesa merced... y yo estaba...
SALCEDO
¿Qué dices, villano? ¡Tomá tú también!
ALAMEDA
¡Luquitas, en medio, en medio! Yo juro a San.... que no ha sido hecho de hombres de pro; ¡al
mochacho con la mano y a mí con el garrote! ¡No se sufre entre hombres de buena crianza!
SALCEDO
Ora dejaos d'eso y decíme la verdad: ¿en qué habéis tardado?
ALAMEDA
¡¿Cómo me dijistes de ante, Luquillas?!
LUQUITAS
¡Que había gran prisa en las cebollas y el queso.¿
ALAMEDA¡¿Cuáles cebollas ni queso? Yo no vi tal.¿
LUQUITAS
¡Dilo tú ansí, porque no nos riña más.¿
ALAMEDA
¡Ah! ¿Por eso es? Pues tú ten cuenta que, si me errare, de tirarme de la halda.¿
SALCEDO
Qué conciertos son éstos? Acabad, contádmelo vos.
ALAMEDA
Ya lo empiezo de contar.
SALCEDO
Pues acaba ya.
ALAMEDAVuesa merced ha de saber... ¡¿Cómo empieza, Luquillas?¿
LUQUITAS
¿Lo de las cebollas?
ALAMEDA
Sí, señor, que como llegamos a la villa y fuimos a la praza y entró Luquillas y sentóse, y como
había tantos pratos por allí, y había tantas cebollas en la prisa, como digo, señor, tantas cebollas
en el queso...
SALCEDO
¿Qué dices?
ALAMEDA
Digo, señor, tantos quesos en las cebollas... Paresce ser que no nos pudo despachar más
presto la buñolera... No, no, la pastelera quise decir.
LUQUITAS
¡Mirá el asno! Por decir la vendedera dijo la buñolera. ¡Como todo acaba en a...!
ALAMEDA
Sí, sí señor; ¡como todo acaba en a... Eso debe de ser. Dígame vuesa merced: ¿cómo se llama
aquello que echan como arrope encima de unos redondillos?
SALCEDO
La miel querrás decir.
ALAMEDA
¿Qué, miel se llama aquélla? Pues en despegalla del prato se ha detuvido más Luquillas qu'en
todo.
LUQUITAS
En verdad, señor, que miente.
ALAMEDA
¿Que miento? ¡Juro a diez que habéis pecado! ¡Llevaos ese pecadillo a cuestas! ¿Mentís a un
hombre huérfano como yo?
LUQUITAS
Mire vuesa merced: yo llegué a casa de la que vendía el queso y, de un real que le di, negábame
la vuelta, hasta que vino l'alguacil de la villa y hizo que me lo volviese.
ALAMEDA
¿Alguacil era aquél que estaba a la boca del horno con la pala larga?
LUQUITASA la boca de la calle, querrás decir.
ALAMEDA
¿Aquélla era boca de calle? ¡Juro a San... que era boca de horno y tabla de pasteles!
SALCEDO
Agora este negocio veo muy mal marañado... y no puedo juzgar cuál de los dos tenga la culpa;
mas tú que lo viste y tú que lo heciste, tanta pena meresce el uno como el otro.
LUQUITAS
Sepa, señor, que Alameda entró delante.
ALAMEDA
Es verdad, señor, que yo entré delante, mas ya llevaba el señor Luquillas la sisa repartida, dónde
había de cuadrar lo uno y esquinar lo otro.
SALCEDO
Baste, qu'entrambos me lo pagaréis.
LUQUITAS
(¡Ce, Alameda, ce! Oye acá.)
ALAMEDA
(¿A mí ce?)
LUQUITAS
(A ti. Ya sabes que tú entraste delante en casa de la buñolera y comiste tanto como yo.)
ALAMEDA
(Ya, ya, no me digas nada.)
LUQUITAS
(Mira que somos amigos y, por tanto, discúlpame con señor y di que lo dijiste por burla.)
ALAMEDA
(Pierde cuidado, que yo te desculparé.)
-Sepa, señor, que Luquillas es uno de los mayores sisones del mundo, y que, de un real, sisa el
medio.
SALCEDO
Decíme cómo pasó.
ALAMEDA
Sepa vuesa merced que, como él entró, yo ya'staba allí. Y púsose entre los pratos y tomé, al
tiempo que yo dije...SALCEDO
¿Qué miras, villano?... ¿Por qué me diste?
ALAMEDA
¡San Jorge, Sant Jorge!
SALCEDO
¿Qué's eso? ¿Araña? ¡Mátala, mátala!
ALAMEDA
Espere, señor, que allí se quedó.
SALCEDO
¡Eh, mírala!
ALAMEDA
No, no, señor, que no's nada; la sombra de la oreja era, perdone vuesa merced.
SALCEDO
Ora entrad acá dentro, que todo me lo pagaréis junto, como el perro los palos.
ALAMEDA
¡Ofrezco al diabro pescuezo tan duro, amén, amén, que m'a lastimado la mano!
SALCEDO
¿Pues habíase de tomar ansí, señor?
ALAMEDA
Con un ladrillo se matara mejor...
SALCEDO
Así pues, entrá.
ALAMEDA
Vaya vuesa merced...
SALCEDO
¡Pasad delante!
ALAMEDA
¡Ande d'ahí, que me hará reír! Mejor beba yo que tal haga.
FIN DEL PASO

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