LOPE DE RUEDA. LA GENEOSA PALIZA Y OTROS PASOS,





LA GENEOSA PALIZA Y OTROS PASOS:

LA GENEROSA PALIZA
EL MATÓN COBARDE
LA NOVIA NEGRA
EL ENSALMO
EL CRIADO PEREZOSO
EL VALENTÓN
TANTICO PAN
LA GITANA LADRONA
LOS LINAJES
LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
LA MANTECADA
LA NEGRA LIVIANA
EL OLVIDADO DE SÍ MISMO
EL EMPAJADO
EL RATÓN MANSO

LA GENEOSA PALIZA

Muy gracioso, agora nuevamente compuesto por Lope de Rueda. Introdúcense en él
las personas siguientes bajo escritas

DALAGÓN, amo.
PANCORVO, simple.
PERIQUILLO, paje.
PEIRUTÓN, gascón.
GUILLEMILLO, paje.
DALAGÓN
¡Que sea verdad esto, ribaldo tacaño!
PANCORVO
Sí, sí pienso que será, pues vuestra merced lo dice. Déjeme por su vida, ávese de ahí.
DALAGÓN
En fin, ¿que verdad es?
PANCORVO
¿Lo qué, señor?
DALAGÓN
¿Lo qué, diz? ¿Qué? Comerme la libra de los turrones de Alicante que estaban encima del
escriptorio.
PANCORVO
Eso, no.
DALAGÓN
En fin, ¿que miento?
PANCORVO
Yo no digo que miente, sino que no es verdad.
DALAGÓN
¿Que no? Esperá un poco.
PANCORVO
¡Ah, paso, señor! Suélteme, que yo lo diré quién se los ha comido.
DALAGÓN
Veamos quién, acabemos.PANCORVO
Vuestra merced ha de saber que yo no, no..., que yo..., qu'el... ¿Cómo se llama? El... ¿Cómo se
dice? Desviése un poco de la puerta, por que no nos oiga nadie. Que Periquillo los ha traspuesto.
DALAGÓN
Cata qué dices...
PANCORVO
Sin falta; porque yo sé qu'es gran comedor de turrones. Mochacho que se los come sin pan, délo
a la gracia de Dios.
DALAGÓN
¡Periquillo!
PERIQUILLO
¿Quién llama?
PANCORVO
Salí acá, Periquillo; el señor es, que os quiere hablar en secreuto.
PERIQUILLO
¿Qué manda?
DALAGÓN
¿Qué mando? ¡Tomá, don bellaco, goloso!
PERIQUILLO
¡Y..., señor! ¿Por qué me da?
PANCORVO
Lleváos eso entretanto que lo sepáis.
PERIQUILLO
¡Válame Dios! Señor, ¿no sabremos por qué me dio?
DALAGÓN
Porque os comistes...
PANCORVO
Sí, por eso, porque os engolistes...
DALAGÓN
¡Calla tú! Porque os comistes una libra de turrones qu'estaban encima del escriptorio.
PERIQUILLO¿Yo? ¿Quién lo dice?
DALAGÓN
Éste.
PERIQUILLO
¿Tú lo dices?
PANCORVO
Yo lo dije, pero no creo que será Periquillo, señor, porque es honrado mozo y no tiene menos
que valer. Errado m'e, pecador de mí, que por decir Gasconillo dije Periquillo.
PERIQUILLO
¡En fin, que tu yerro había de caer sobre mis espaldas!
PANCORVO
Calla, hermanico, ten paciencia, que algún día pagaré quizá por ti.
DALAGÓN
Anda, pues, llama al Gasconillo.
PANCORVO
¡Gasconillo!
GASCÓN
¿Qui vos pras, qué volets? Aguardats un pauch.
PANCORVO
Creo que se los está comiendo; llámele vuestra merced.
DALAGÓN
¡Gasconillo!
GASCÓN
¿Qué mandats, Diu us dé saylud tuta una maysada? ¡Craves de Diu! ¿Qué's acró, señor? ¿Qué
vos debi? ¿Por qué vos arrencorats contra mí?
PANCORVO
¡Déle, señor, déle! ¡No pare, adelante! Una primera, otra por mí, que bien lo meresce.
GASCÓN
¿No me direts, si hu pras o si hu pesa, por qué me habets sacudits desú la costielles?
DALAGÓN
Porque os habéis comido los turrones de Alicante.GASCÓN
¡Jesú, Jesú! ¡Sancta Bárbera! ¿Yo turrions?
DALAGÓN
Sí, tú, turrones d'encima del escriptorio.
GASCÓN
¿E qui vo l'a dit?
PANCORVO
Yo sé quien lo ha visto.
GASCÓN
¡Per la San Diu, que vos mentíes desús la meitá de la gorja! ¡Que yo no l'a manjat le
turrions de l'escritiura! ¿Vo l'abé vist, amor dis cans?
PANCORVO
No, no creo que es él, pues que lo jura. Perdona, Gasconillo.
GASCÓN
¿Agoras me dicets “perdonay”, chocarrayro, argines de pan? ¿Paresce vo bona
consecuensa?
PANCORVO
¿D'eso te enojas? Antes te debes holgar por ello.
GASCÓN
¿E por qué m'e de folguiar?
PANCORVO
Porque ternás anticipado el recibo para cuando al señor algo le debieres.
GASCÓN
¡Pillats le vos tau recebemento e botets le en vostra causa, truncho de quiol, rábano de leytugas!
DALAGÓN
Acabemos ya. Pues dices que ninguno d'estos dos se los ha comido, sepamos quién se los comió.
Salgan estos turrones; si no, yo te los sacaré de las costillas.
PANCORVO
No me perturbe vuesa merced, que yo se lo diré punto por punto. Espere, yo pienso justa mi
consciencia... Ven acá, Gasconillo.
GASCÓN
¿E para qué me cramas?PANCORVO
¿Paréscete a ti que se los ha comido Guillemillo?
GASCÓN
¿Gallamillo? ¿El que me vinets a panar la botifarda anuenyt de le gradielles?
PANCORVO
Así, a ése.
GASCÓN
Tú dices la vertá; ése l'a manjat.
PANCORVO
Ya ve vuesa merced cómo el Gasconillo dice que a Guillemillo se los vio comer.
GASCÓN
Sí, Gallamillo.
DALAGÓN
Llámale, veamos si habemos de desmarañar este negocio de turrones.
PANCORVO
¡Guillemillo!
GASCÓN
¡Gallamillo!
GUILLEMILLO
¿Qué voces son éstas?
DALAGÓN
¿No saldrás?
GUILLEMILLO
Ya salgo. ¿Qué quiere, señor?
DALAGÓN
Lo que quiero es esto: ¡tomá, don rapaz!
GUILLEMILLO
¡Ay, ay, señor, por amor de Dios!
PANCORVO
¡Déle, señor, no pare, pues por amor de Dios le pide!
GASCÓN¡Botats ne mays, siñor! An agoras pagarats le turrions e la botifarda tot en un cop.
GUILLEMILLO
¡Pecador de mí, señor! ¿A qué fin me dio?
DALAGÓN
¿A qué fin, cara sin vergüenza?
PANCORVO
¡Bien lo sabréis, vergüenza sin cara!
GASCÓN
¡Carats, moyrro de fuyrón, que siñor vos o diray!
DALAGÓN
A fin que se os pueda fiar cualquiera cosa de comer.
GUILLEMILLO
¿Qué cosa?
DALAGÓN
¿Qué cosa? Dime, desvergonzado: ¿y los turrones que estaban encima del escriptorio? ¿Qué's
d'ellos?
GUILLEMILLO
¿Los turrones, señor? No me los pidió él que se los diese, y los encerró de su propia mano dentro
del escriptorio?
DALAGÓN
¡Por vida mía, que dice verdad! ¿Habéis visto qué gran descuido que ha sido el mío?
GUILLEMILLO
¿Y paréscele bien haberme dado sin culpa?
PANCORVO
¿Y a mí molerme aquestas espaldas, que no parescía sino molino batán, según descargaba?
PERIQUILLO
¡Y a mí, pajas!
GASCÓN
¿E qué vo paresce de acró, de aquestos neguecios o facendas, mustramo?
DALAGÓN
¿Qué me paresce? Es, porque no estéis quejosos de mí, que se partan los turrones en cuatro
partes, y en pago de la disciplina se lleve cada uno su pedazo.PANCORVO
Eso es, señor. En cuanto a su propuésito, aguarde un tantico. ¡Mochachos, a consulta! Tú, Perico,
¿quies turrones?
PERIQUILLO
Yo, ni aun vellos.
PANCORVO
¿Y tú, Guillemillo?
GUILLEMILLO
Yo, ni aun gustallos.
PANCORVO
¿Y tú, Gasconillo?
GASCÓN
Yo, botats los sus la fiorca.
PANCORVO
¿Queréis que nos esquitemos todos de la paliza?
TODOS
Sí.
PANCORVO
¿Tú no le volverás tu parte?
PERIQUILLO
¡Pues no!
PANCORVO
Pues aguardad. Mosamo, oiga, si manda.
DALAGÓN
¿Qué quieres?
PANCORVO
Allegue a conversación, que ya'stamos concordados.
DALAGÓN
¿Y es...?
GASCÓNSiñor, acró es la concordanza: ¡Carayson, caralaysones! ¡Tom'ahí, manjar vos podíes las
turriones!
DALAGÓN
¡Paso, paso!
PANCORVO
¿Pasáis? Pues yo envido.
GUILLEMILLO
Yo, lo que puedo.
PERIQUILLO
Yo, lo que alcanzo.
FIN



EL MATÓN COBARDE

INTERLOCUTORES:
POLO, lacayo.
VALLEJO, lacayo.
GRIMALDO, paje.
POLO
A buen tiempo vengo, que ninguno de los que quedaron de venir han allegado; pero, ¿qué
aprovecha, si yo por cumplir con la honra d'este desesperado de Vallejo he madrugado antes de
la hora que limitamos? Catá qu'es cosa hazañosa la d'este hombre, que ningún día hay en toda la
semana que no pone los lacayos de casa o parte d'ellos en revuelta. Mirá ora por qué diablos se
envolvió con Grimaldicos, el paje del capiscol, siendo uno de los honrados mozos que hay en
este pueblo. Ora yo tengo de ver cuánto tira su barra y a cuánto alcanza su ánimo, pues presume
de tan valiente.
VALLEJO
¿Tal se ha de sufrir en el mundo? ¿Cómo se puede pasar una cosa como ésta, y más estando a la
puerta del Aseo, donde tanta gente de lustre se suele llegar? ¿Hay tal cosa, que un rapaz
descaradillo que ayer nasció se me quería venir a las barbas y que me digan a mí los lacayos de
mi amo que calle, por ser el capiscol, su señor, amigo de quien a mí me da de comer? Así podría
yo andar desnudo y ir de aquí a Jerusalem los pies descalzos y con un sapo en la boca atravesado
en los dientes, que tal negocio dejase de castigar.
Acá está mi compañero. ¡Ah, mi señor Polo! ¿Acaso ha venido alguno de aquellos hombrecillos?
POLO
No he visto ninguno.
VALLEJO
Bien está. Señor Polo, la merced que se me ha de hacer es que, aunque vea copia de gente,
dobléis vuestra capa y os asentéis encima, y tengáis cuenta en los términos que llevo en mis
pendencias; y si viéredes algunos muertos a mis pies, que no podrá ser menos, placiendo a la
Majestad Divina, el ojo a la Justicia en tanto que yo me doy escapo.
POLO
¡Cómo! ¡Qué! ¿Tanto pecó aquel pobre mozo, que os habéis querido poner en necesidad a vos y
a vuestros amigos?
VALLEJO
¿Más quiere vuesa merced, señor Polo, sino que llevando el rapaz la falda al capiscol, su amo, al
dar la vuelta tocarme con la contera en la faja de la capa de la librea? ¿A quién se le hubiera
hecho semejante afrenta, que no tuviera ya docena y media de hombres puestos a hacer carne
momia?POLO
¿Por tan poca ocasión? ¡Válame Dios!
VALLEJO
¿Poca ocasión os paresce reírseme después en la cara como quien hace escarnio?
POLO
Pues de verdad que es Grimaldicos un honrado mozo, y que me maravillo hacer tal cosa; pero él
vendrá y dará su descargo y vos, señor, le perdonaréis.
VALLEJO
¿Tal decís, señor Polo? Mas me pesa que me sois amigo, por dejaros decir semejante palabra. Si
aqueste negocio yo agora perdonase, decíme vos cuál queréis que esecute.
POLO
Hablad paso, que veisle aquí do viene.
GRIMALDO
Ea, gentiles hombres, tiempo es agora que se eche este negocio a una banda.
POLO
Aquí estaba rogando al señor Vallejo que no pasase adelante este negocio, y halo tomado tan a
pechos, que no basta razón con él.
GRIMALDO
Hágase vuesa merced a una parte; veremos para cuánto es esa gallinilla.
POLO
Ora, señores, óiganme una razón, y es que yo me quiero poner de por medio; veamos si me harán
tan señalada merced los dos que no riñan por agora.
VALLEJO
Así me podrían poner delante todas las piezas de artillería qu'están por defensa en todas las
fronteras de Asia, África y en Europa, con el serpentino de bronce que en Cartagena está
desterrado por su demasiada soberbia, y que volviesen agora a resucitar las lombardas de hierro
colado qu'el cristianísimo rey don Fernando ganó a Baza; y finalmente aquel tan nombrado
galeón de Portugal con toda la canalla que lo rige viniese, que todo lo que tengo dicho y mentado
fuese bastante para mudarme de mi propósito.
POLO
Por Dios, señor, que me habéis asombrado, y que no estaba aguardando sino cuándo habíades de
mezclar las galeras del Gran Turco con todas las demás que van de levante a poniente.
VALLEJO
¿Qué? ¿No las he mezclado? Pues yo las doy por emburulladas. Vengan.GRIMALDO
Señor Polo, ¿para qué tanto almacén? Hágase a una banda y déjeme con ese ladrón.
VALLEJO
¿Quién es ladrón, babosillo?
GRIMALDO
Tú lo eres. ¿Hablo yo con otro alguno?
VALLEJO
¿Tal se ha de sufrir, que se ponga este desbarbadillo conmigo a tú por tú?
GRIMALDO
Yo, liebre, no he de menester barbas para una gallina como tú; antes con las tuyas, delante del
señor Polo, pienso limpiar las suelas d'estos mis estivales.
VALLEJO
¡Las suelas, señor Polo! ¿Qué más podía decir aquel valerosísimo español Diego García de
Paredes?
GRIMALDO
¿Conocístele tú, palabrero?
VALLEJO
¿Yo, rapagón? El campo de once a once que se hizo en el Piamonte, ¿quién lo acabó sino él y
yo?
POLO
¿Vuesa merced? ¿Y es cierto aqueso d'ese campo?
VALLEJO
¡Buena está la pregunta! Y aun unos pocos de hombres que a él le sobraron por estar cansado,
¿quién les acabó las vidas sino aqueste brazo que veis?
POLO
¡Pardiez que me paresce aquello una cosa señaladísima!
GRIMALDO
Que miente, señor Polo. ¿Un hombre como Diego García se había de acompañar con un ladrón
como tú?
VALLEJO
¿Ladrón era yo entonces, palominillo?
GRIMALDO
Si entonces no, agora lo eres.VALLEJO
¿Cómo lo sabes tú, ansarino nuevo?
GRIMALDO
¿Cómo? ¿Qué fue aquello que te pasó en Benavente, qu'está la tierra más llena d'ello que de
simiente mala?
VALLEJO
Ya, ya sé qué's eso. -A vuesa merced, que sabe negocios de honra, señor Polo, lo quiero contar,
que a semejantes pulgas no acostumbro dar satisfecho. Yo, señor, fui a Benavente a un caso de
poca estofa, que no era más sino matar cinco lacayos del Conde, porque quiero que lo sepa: fue
porque me habían rebelado una mujercilla qu'estaba por mí en casa del padre en Medina del
Campo.
POLO
Toda aquella tierra sé muy bien.
VALLEJO
Después que ellos fueron enterrados y yo, por mi retraimiento, me viese en alguna necesidad,
acodiciéme a un manto de un clérigo y a unos manteles de casa de un bodegonero donde yo solía
comer, y cógeme la Justicia, y en justo y en creyente, señor, etcétera. Y esto es lo que aqueste
rapaz está diciendo. Pero agora, ¿fáltame a mí de comer en casa de mi amo para que use yo de
aquesos tratos?
GRIMALDO
¡Suso!, que estoy de priesa.
VALLEJO
Señor Polo, aflójeme vuesa merced un poco aquestas ligagambas.
POLO
Aguarde un poco, señor Grimaldo.
VALLEJO
Agora apriéteme aquesta estringa del lado de la espada.
POLO
¿Está agora bien?
VALLEJO
Agora métame una nómina que hallará aquí al lado del corazón.
POLO
No hallo ninguna.VALLEJO
¿Que no traigo ahí una nómina?
POLO
No por cierto.
VALLEJO
Lo mejor me he olvidado en casa debajo de la cabecera del almohada y no puedo reñir sin ella.
Espérame aquí, ratoncillo.
GRIMALDO
Vuelve acá, cobarde.
VALLEJO
Ora, pues sois porfiado, sabed que os dejara un poco más con vida si por ella fuera. Déjeme,
señor Polo, hacer a ese hombrecillo las preguntas que soy obligado por el descargo de mi
conciencia.
POLO
¿Qué le habéis de preguntar? ¡Decí!
VALLEJO
Déjeme vuesa merced hacer lo que debo. ¿Qué tanto ha, golondrinillo, que no te has confesado?
GRIMALDO
¿Qué parte eres tú para pedirme aqueso, cortabolsas?
VALLEJO
Señor Polo, vea vuesa merced si quiere aquese pobrete mozo que le digan algo a su padre o qué
misas manda que le digan por su alma.
POLO
Yo, hermano Vallejo, bien conozco a su padre y madre, cuando algo sucediese, y sé su posada.
VALLEJO
¿Y cómo se llama su padre?
POLO
¿Qué os va en saber su nombre?
VALLEJO
Para saber después quién me querrá pedir su muerte.
POLO
Ea, acabá ya, que es vergüenza. ¿No sabéis que se llama Luis de Grimaldo?VALLEJO
¿Luis de Grimaldo?
POLO
Sí, Luis de Grimaldo.
VALLEJO
¿Qué me cuenta vuesa merced?
POLO
No más que aquesto.
VALLEJO
Pues, señor Polo, tomad aquesta espada y por el lado derecho apretá cuanto pudiéredes, que
después que sea esecutada en mí aquesta sentencia, os diré el porqué.
POLO
¿Yo, señor? Guárdeme Dios que tal haga ni quite la vida a quien nunca me ha ofendido.
VALLEJO
Pues, señor, si vos por serme amigo rehusáis, vayan a llamar a un cierto hombre de Piedrahíta, a
quien yo he muerto por mis propias manos casi la tercera parte de su generación, y aquése, como
capital enemigo mío, vengará en mí propio su saña.
POLO
¿A qué efecto?
VALLEJO
¿A qué efecto me preguntáis? ¿No decís que es ése hijo de Luis de Grimaldos, alguacil mayor de
Lorca?
POLO
Y no de otro.
VALLEJO
¡Desventurado de mí! ¿Quién es el que me ha librado tantas veces de la horca sino el padre de
aquese caballero? Señor Grimaldo, tomad vuestra daga y vos mismo abrid aqueste pecho y
sacadme el corazón y abrilde por medio y hallaréis en él escrito el nombre de vuestro padre, Luis
de Grimaldo.
GRIMALDO
¿Cómo? ¿Qué? No entiendo eso.
VALLEJONo quisiera haberos muerto, por los sanctos de Dios, por toda la soldada que me da mi amo.
Vamos de aquí, que yo quiero gastar lo que de la vida me resta en servicio d'este gentilhombre,
en recompensa de las palabras que sin le conoscer he dicho.
GRIMALDO
Dejemos aqueso, que yo quedo, hermano Vallejo, para todo lo que os cumpliere.
VALLEJO
¡Sus! Vamos, que por el nuevo conoscimiento nos entraremos por casa de Malata el tabernero,
que aquí traigo cuatro reales; no quede solo un dinero que todo no se gaste en servicio de mi más
que señor Grimaldos.
GRIMALDO
Muchas gracias, hermano. Vuestros reales guardaldos para lo que os convenga, que el capiscol,
mi señor, querrá dar la vuelta a casa. Y yo estoy siempre para vuestra honra.
VALLEJO
Señor, como criado menor me puede mandar. Vaya con Dios. -¿Ha visto vuesa merced, señor
Polo, el rapaz cómo es entonado?
POLO
A fe que parece mozo de honra. Pero vamos, qu'es tarde. ¿Quién quedó en guarda de la mula?
VALLEJO
El lacayuelo quedó. ¡Ah, Grimaldico, Grimaldico, cómo te me has escapado de la muerte por
dárteme a conocer! Pero guarte, no vuelvas a dar el menor tropezoncillo del mundo, que toda la
parentela de los Grimaldos no será parte para que a mis manos ese pobreto espritillo, que aunque
está con la leche en los labios, no me lo rindas.
FIN





LA NOVIA NEGRA

INTERLOCUTORES:
POLO, lacayo.
EULALLA, negra.
POLO
¡Oh!, bendito sea Dios que me ha dejado escabullir un rato de aqueste importuno de Valiano, mi
señor, que no paresce sino que todo el día está pensando en otro, sino en cosas que fuera de
propósito se encaminen. Agora yo estoy asombrado cómo Leonardo, a los ojos de todos tan
honrado y cuerdo mozo, lo quisiese así engañar, con darle a entender que su hermana fuese tan
buena, que para ser mujer suya le faltase nada. Con su pan se lo coma, que gran priesa se dan ya
para que pague con la gorja lo que pecó con la lengua. Dios me guarde de ser entremetido. Acá
me quiero andar siguiendo mi planeta, que si aquesta mi Eulalla se va conmigo como me tiene
prometido, yo soy uno de los bienaventurados hombres de todo mi linaje. Ya estoy a su puerta.
Aquí sobre la calle, en este aposento, sé que duerme. ¿Qué señas haré para que salga? ¡Oh!, bien
va, que aquélla que canta es.
Canta la negra
Gila Gonzale
de la Villa yama;
no sé yo, madres,
si me l'abriré.
Gila Gonzale
yama la torre.
Abríme la voz
fija Yeonore,
porque lo cabayomojaba falcone.
No sé yo, madres,
si me l'abriré.
POLO
¡Ah, señora mía, Eulalla! ¡Ah, señora! ¡Qué embebida está en su música!
EULALLA
¡Jesú! Ofréscomela Dios turo poreroso, criaror na cielos e na tierras.
POLO
¡Ah, señora Eulalla! No te alteres, que el que te llama no te desea sino hacerte todo servicio.
EULALLA
¿Paréscete vos que so sa bon xemplos a la ventana de un dueña honradas recogidas coma yo,
facer aqueya cortesía a taloras?
POLO
No me debe haber conoscido. -¡Ah, señora Eulalla!
EULALLA
¡Malaños para vos! ¿Y paréscete bien a la fija de la hombre honrados facer cudolete a la puta
ajenas?
POLO
¡Oh, pecador de mí! Asómate, señora Eulalla, a esa ventana y verásme y sabrás de cierto quién
soy.
EULALLA
¿Quién esá ahí? ¡Jesú! O la voz me la miente o sa aqueya que yama mi siñor Pollos.
POLO
¡Oh, bendito aquél que te dejó entender!
EULALLA
¡Ay, siñor míos, a taloras!
POLO
Señora mía, por una pieza como vuesa merced, aún es temprano para servilla.
EULALLA
Pues a bona fe que sa la persona de mala ganas.
POLOQue la guarde Dios, y ¿de qué?
EULALLA
Siñor, preséntame la siñora Doñaldoza, un prima mía, una hojetas de lejías para rubiarme na
cabeyos y, como yo sa tan delicara, despójame na cabeza como nas ponjas. Pienso que tenemos
la mala ganas.
POLO
¡Válame Dios! ¿Pues no hay remedio para eso?
EULALLA
Sí, Sí, ¡guáreme Dios!; ya m'envía a visitar la siñora nabadesa la monja santa Pabla, y me dice
que m'enviará una malacina para que me le quita como la manos.
POLO
¿Pues agora te pones a enrubiar?
EULALL
ASí, porque ¿no tengo yo cabeyo como la otro?
POLO
Sí, cabellos, y aun a mis ojos no hay brocado que se le compare.
EULALLA
Pues a buena fe que ha sinco noche que face oración a siñor Nicolás de Tramentinos.
POLO
San Nicolás de Tolentino querrás decir. ¿Y para qué haces la oración, señora?
EULALLA
Quiere casar mi amos, y para que me depares mi Dios marido a mí contentos.
POLO
Anda, señora, ¿y cómo agora haces aqueso? ¿No me has prometido de salirte conmigo?
EULALLA
¿Y cómo, siñor, no miras más qu'esos? ¿Paréscete a voz que daba yo bon jemplo y cuenta de mi
linajes? ¿Qué te dirá cuántas siñoras tengo yo por mi migas en esta tierras?
POLO
¿Y la palabra, señora, que me has dado?
EULALLA
Siñor, o na forza ne va, nerrechos se pierde. Honra y barbechos no caben la sacos.
POLO¿Pues qué deshonras pierdes tú, señora, en casarte conmigo?
EULALLA
Ya yo lo veo, siñor, mas quiere voz sacarme na pues perdida na tierra que te conozco.
POLO
Mi reina, ¿pues aqueso me dices? No te podría yo dejar, que primero no dejase la vida.
EULALLA
¡Ah, traidoraz! Dolor de torsija que rebata to lo rombres. A otro güeso con aquese perro, que
yo ya la tengo rosegadoz.
POLO
En verdad, señora, que te engañas. Pero dime, señora, ¿con quién te querían casar?
EULALLA
Yo quiere con un cagañeroz. Dice mi amo que no, que más quere con unoz potecarioz; yo dice
que no. Dice mi amo: “Caya, fija, que quien tenga l'oficio tenga la maleficio.”
POLO
¿Pues yo no soy oficial?
EULALLA
¿Quín ficios, siñor Pollos?
POLO
Adobar gorras, sacar manchas, hacer ruecas y husos y echar soletas y brocales a calabazas, otros
mil oficios que, aunque agora me ves servir de lacayo, yo te sustentaré a toda tu honra. No dejes
tú de sacar con que salgamos la primera jornada, que después yo te haré señora de estrado y
cama de campo y guadameciles. ¿Qué quieres más, mi señora?
EULALLA
Agora sí me contenta. Mas, ¿sabe qué querer yo, siñor Pollos?
POLO
No, hasta que me lo digas.
EULALLA
Que me compras una monas, un papagayos.
POLO
¿Para qué, señora?
EULALLA
La papagayos para qu'enseña a fablar en jaula, y lo mona para que la tengas yo a mi puertas
como dueña de sablo.POLO
De estrado querrás decir.
EULALLA
Sí, sí, ya la digo yo na sablo; mas sabe que me falta rogar a siñora doña Betriz que me presa un
ventayos para caminos.
POLO
¿Para qué's el ventalle, señora?
EULALLA
Para poneme laltre la cara, porque, si mira algún conoscida, no me la conoscas.
POLO
Señora, yo lo haré; mas voyme, que toda la tierra está revuelta por ir a ver aquel pobre de
Leonardo, que hoy mandan que se haga justicia d'él.
EULALLA
¡Ay, mal logradoz! Por ciertos que me pesas como si no fueras mi fijo; mas si Marinas busca,
tome lo que baila.
POLO
Adiós, mi señora, que ya el día se viene a más andar y la gente madruga hoy más que otros días
por tomar lugar, porque el pobreto, como era tan bienquisto de todos, aunque era extranjero, toda
la gente irá para ayudalle con sus oraciones.
EULALLA
¡Ay, amarga se vea la madre que le pariós!
POLO
Hasta mi amo Valiano le pesa extrañamente con su muerte, mas aquel Paulo contrario suyo, que
es el que trajo las señas de su hermana, le acusa valientemente, y ése le ha traído el término en
que agora está. Adiós.
EULALLA
L'Espíritu Sanctos te guarda mi ánima y te la libra entrutanto.
POLO
¡Pese a tal con la galga! Yo la pienso vender en el primer lugar diciendo que es mi esclava, y ella
póneseme en señoríos. Espántome cómo no me pidió dosel y todo en que poner las espaldas. No
tengo un real, que piensa la persona sacárselo de las costillas, y demándame papagayo y mona.
EULALLA
¡Señor Pollos, señor Pollos!POLO
¿Qué hay, mi vida?
EULALLA
Tráigame para mañana un poquito de mozaza, un poquito de trementinos de la que yaman de
puta.
POLO
De veta querrás decir. ¿Y para qué quieres todo eso, señora?
EULALLA
Para facer una muda para las manos.
POLO
Que con esa color me contento yo, señora; no has menester ponerte nada.
EULALLA
Así la verdad, que aunque tengo la cara na morenicas, la cuerpo tienes como un terciopelo
dobles.
POLO
A ser más blanca, no valías nada. -Adiós, que así te quiero para hacer reales.
EULALLA
Guíate la Celestinas, que guiaba la toro enamorados.
FIN


EL ENSALMO


INTERLOCUTORES:
ARMELINA, dama.
MENCIETA, moza.
GUADALUPE, simple.
GUADALUPE
Agora no creáis, sino el que a riedro vaya ordena unas cosas que no puedo entender dónde
diabros las añazga o las arguye, que estoy en pie y no atino más a abrir los ojos que si nunca los
tuviera. ¡Válame el sancto que está entre Fregenal y el Almadén! A él me ofrezco y le prometo
unos ojos de la color d'estos míos, de cerapez o estopa, o de miel de Cerrato. ¡Oh, desventurado
de mí! Si los puedo tener abiertos dos cantos de melón, que luego no se friegan como bolsicón de
echar aguinaldo. En fuerte punto me parió mi padre si me tengo de quedar ansí.
MENCIETA
¿Qué's eso, Guadalupe?
GUADALUPE
¿Eres tú, Mencieta?
MENCIETA
Sí, hermano. ¿De qué te vas lamentando?
GUADALUPE
¿No ves, hermana, que apenas abro los ojos, cuando luego se me caen las compuertas como
postigo de golpe a puerta caladiza de portal?
MENCIETA
El asno aún se debe venir todavía durmiendo y no atina.
GUADALUPE
Ansí viva Alonso, el porquerizo de Medellín, el tío de mi mujer, como es eso. Debe de ser de
herencia que mis pecados grandes me han dado.MENCIETA
¿Qué darías por sanar?
GUADALUPE
¿Qué? Toda una semana prometería al abad de Monserrate dormir en pie y vestido como mi
madre me parió.
MENCIETA
Mucho es eso.
GUADALUPE
¡Ah, mi madre! Por sanar, pardiez, me aborresciese estarme dos horas y media sin desayunarme
si no huese de pan o de alguna cocina o algo semejante.
MENCIETA
¿Duélente los ojos?
GUADALUPE
Que no, dolos al diabro, sino que se añublan de suyo.
ARMELINA
Más de sueño.
GUADALUPE
Y si es de lo que vuesa merced dice, ¿hay remedio, señora?
ARMELINA
Preguntáselo a Mencieta.
GUADALUPE
Mencía, hermana, ¿sabes tú algo para contra ojos adormidos?
MENCIETA
Mil medicinas hay.
GUADALUPE
¿Mil, eh? Dime un par d'ellas.
MENCIETA
¿Y para qué un par?
GUADALUPE
Para cada ojo la suya.
MENCIETA¡Ah, dices bien, aguarda un poco! Tápate muy bien los ojos con las manos, que no veas cosa
ninguna.
GUADALUPE
¿Estoy bien?
MENCIETA
Sí; vuélvete de espaldas y, si algo te doliere, no hables, que te quedarás ciego para todos los días
de tu vida.
GUADALUPE
Haz, que yo callaré hasta que tú me lo mandes.
MENCIETA
Está quedo, tonto.
GUADALUPE
No ahí, Mencieta, no ahí: ¿está el mal en los ojos y ensálmasme las espaldas?
MENCIETA
Pues de ahí te va la salud a los ojos.
GUADALUPE
Bueno creo que estaré ya, Mencieta.
MENCIETA
Pienso que sí.
GUADALUPE
Plegue a Dios que no sea de menester alguna sangría, que mucho me duele aqueste ensalmo que
me pusiste. ¿De qué era, por tu vida?
MENCIETA
De un poco de enjundia de gallina y otro poco de levadura.
GUADALUPE
Demasiada levadura pusiste.
MENCIETA
¿Por qué?
GUADALUPE
Porque era muy duro aquel empastro.
MENCIETA
¿Agora puedes bien abrir los ojos?GUADALUPE
Sí, pero es menester rogar a Dios que los pueda volver a cerrar, que, pardiez, como el cocimiento
está en las costillas, de tu melecina, los ojos me hace tener como candelas, y aun será maravilla
que no me acuda después el sueño en una quincena de días.
MENCIETA
No es mucho.
GUADALUPE
Mira, Mencieta: aunque otra vez me veas ciego y rezar oraciones, no me cures.
MENCIETA
¡Mira qué mercedes! Haced bien a semejantes.
GUADALUPE
Da al diabro aquesas semejanzas. Sé que otras veces me han curado a mí, mas tú tienes muy
pesada mano. Yo te juro y te consejo que, cuando grande, no tomes oficio de casamentera.
MENCIETA
¿Por qué?
GUADALUPE
Porque no es mucho que dure un casamiento hecho de tu mano más que la memoria del Cid Ruy
Díaz.
ARMELINA
En fin, ¿qué?, ¿ya vas sano?
GUADALUPE
Dad al diabro sanidad, señora, cuando comienza otra dolencia de nuevo.
MENCIETA
¡Bueno está eso! Por no pagarme haces agora esos entremeses.
GUADALUPE
¿Y qué entra en una melecina d'ésas?
MENCIETA
Más de real y medio.
GUADALUPE
¿Real y medio? Barato es si se me aflojase esto de las costillas. ¿Y qué me durará este
escocimiento?
MENCIETAHasta que gaste el humor, que será quince o veinte días.
GUADALUPE
Da al diabro tu cura. Pues una modorra sana al catorceno, cuando mucho, ¿y ha de durar una
melecina de tu mano en sanar veinteno?
MENCIETA
¿Dónde vas?
GUADALUPE
A buscar quien me cure d'estos socrocios o cataplasmos.
MENCIETA
Ve en buen hora, y mira muy bien por allá fuera algún amigo tuyo que se quiera curar como tú
has hecho.
GUADALUPE
No, no, Mencieta, no te pongas más en ese oficio, que yo creo que no cobrarás muy buena fama
con estos tus ensalmos. Queda a Dios.
ARMELINA
¡Maldita seas!, que reír me has hecho.
MENCIETA
Entremos, que ya por las calles comienza a rebullir gente.
FIN
RUEDA, LOPE DE (1505-1565)




EL CRIADO PEREZOSOINTERLOCUTORES:


PAJARES, simple.
VERGINIO, padre de Lelia.
MARCELO, amo de Lelia.
PAJARES
Ora juro al cielo de Dios, mostramo, si yo sé a qué tengo d'ir, ni a qué efeto vuesa merced
m'envía. Sé qu'ell'otro ni la otra no son agora tan niños que no sabrán venirse, cuantis más que ya
es hora de comer y la mesma hambre los ha de acarrear a casa como a mochachos huidores.
VERGINIO
Mira, Pajares, déjate d'esos preámbulos y cúbrete bien esa capa, que gran tardanza es la que
hacen y venirlos has acompañando.
PAJARES
¿Qué? ¿No está bien cubrida?
VERGINIO
No; acaba ya.
PAJARES
Apártese vuesa merced de mi cobridero; y perdone.
VERGINIO
¿Paréscete que está bien cubierta?
PAJARES
Eso vuesa merced lo dirá, que yo no lo veo ni descubro palmo de tierra.
VERGINIO
¡Oh, mal año te dé Dios, que no te has de saber cubrir una capa! Mira, cuando te la mandaren
cubrir, ansí la has de poner.PAJARES
¿Ansí? Ya, ya. ¿Está bien cubrida? Guarde, ¿qué dice?
VERGINIO
Agora sí. Toma este sombrero.
PAJARES
¿Quién lo ha de tomar?
VERGINIO
¿Diz que quién? Tú lo has de tomar.
PAJARES
¿A porpúsito búrlase conmigo? ¡Hame liado como a costal de arriero y “toma el sombrero”!
¡Con qué mano lo había de tomar? Sé que no tiene maneras ni sacabuches mi capa como
balandrán de arcediano.
VERGINIO
¡Asno! ¿Qué? ¿Por aquí bajo no la sabes sacar?
PAJARES
¿Por dónde?
VERGINIO
Por aquí, ¡duelos te dé Dios!
PAJARES
Dice la verdad; mas, pecador de mí y de vuesa merced, y perdone que los parto por medio,
¿quiere que me ande yo de calle en calle halconeando, dando manotadas como pez que ha caído
en garlito, o como mulo de añoria, que, dando vueltas al derredor, no halla paradero cierto?
VERGINIO
Ganosa está la bestia de comparaciones.
PAJARES
Bastián de Pajares me llaman, señor, para cuanto mandare.
VERGINIO
Pues lo que te mando no es sino que vayas al monesterio de Sancta Bárbora.
PAJARES
¿Y para qué a Sancta Bárbula? ¿Quiere que diga la sancta que voy disfrezado escudriñándole los
rincones de casa?
VERGINIO
Para que hagas venir presto a mi hija Lelia y al amo Marcelo, viendo que es ya hora de comer.PAJARES
Y an d'eso, mal punto, estoy corrido.
VERGINIO
¿Por qué estás corrido?
PAJARES
Porque a las horas del comer me lanza de casa, como a los mozos de los carniceros la
Cuaresma.
VERGINIO
Pues, tonto, ¿piensas tardar allá?
PAJARES
¿Pues no tengo de tardar yendo a pie como yo voy?
VERGINIO
D'esa manera razón tiene su merced. Entre en la posada y ensille un poyo d'esos en que vaya
caballero.
PAJARES
¿Un poyo?
VERGINIO
¿Dónde vas?
PAJARES
A ensillar un poyo como mandó.
VERGINIO
Pues, animal, ¿el poyo se ha de menear?
PAJARES
Pues eso es lo que me cumpre, porque nunca salgamos de la posada.
VERGINIO
¿Sabes tú, innocente, si tengo yo alguna cabalgadura en casa?
PAJARES
¿Quién le demanda cabalgadura? Cabalga blanda me diese vuesa merced, que cabalga dura ni
grado ni gracias.
VERGINIO
¿Qué's cabalga blanda?PAJARES
Un rollo o rosca de aquellos que han amasado hoy, porque vaya caballero mi estrógamo; y, a
necesidad, un buen mendrugo de pan en las manos es bueno, por no ir hombre pensando en mal
ni murmurar de nadie.
VERGINIO
¡Cata, cata! ¿Que todo eso era la caballería y el retoricar? Al fin no podías parar sino en cosas de
comer.
PAJARES
¿No ve vuesa merced que dice el cura de nuestro pueblo: “Pedid y daros han”, y que todos los
buenos con pan son duelos?
VERGINIO
Pues yo os prometo, don asno, que si apaño un garrote, que yo os haga ir presto.
PAJARES
No me prometa vuesa merced cosa ninguna, qu'eso de garrote no es cosa que me conviene por
agora.
VERGINIO
Primero vernán los otros qu'este macho se vaya de aquí. Espera, tomaré lo que digo.
PAJARES
¿Qué os paresce? ¡Espérele el reloix de Guadalupe!
-Aguijad, amo Marcelo, pese a la puta de mi cara, que juro a mí, pecador, más esperado habéis
sido vos y es'otra que sereno tras ñublado.
MARCELO
Pues, ¡qué diablos! ¿Tantos ves que venimos? ¿No ves que vengo solo?
PAJARES
¿Solo viene? Cuantis que por la otra cantaba el cuquillo; que, por vos, siquiera no os trajera Dios
acá.
MARCELO
Mas que no te hallara.
PAJARES
Señor amo, mostramo es ido por un garrote.
MARCELO
¿Para qué?
PAJARESPienso que para engarrotarme.
MARCELO
¿Por qué?
PAJARES
Porque no os iba a llamar. Por vida vuesa que si trajere garrote y viéredes que me engarrotea, que
os metáis en medio.
MARCELO
Que me place.
PAJARES
Ya lo trae. Quiérole decir que ya no es de menester.
-Señor, he aquí el amo; deje el garrote.
VERGINIO
¿Es ya venido? Pues tomá vos, porque vais presto cuando os mandare la cosa.
MARCELO
Paso, señor, paso.
PAJARES
Amo, ¿y el concierto?
MARCELO
Harto le decía: “Paso, señor.”
PAJARES
Dios se lo perdone.
MARCELO
Y a vuesa merced estánle diciendo ya no es de menester el garrote, y él no sino sacudir como en
costal relleno. ¡Bendito sea Dios!
FIN






EL VALENTÓN

INTERLOCUTORES:
GARGULLO, lacayo.
ESTELA, doncella.
PEÑALBA, lacayo.
LOGROÑO, lacayo.
GARGULLO
Ansina viva el molino de viento que está fundado en Villafranca de Niza y el serpentino de
fuslera que se forjó en la casa de la fundación de Málaga, como de semejantes palabras había yo
de ser su amigo, y más empinándose para mí. ¡Oh, pobre de ti, Gargullo! ¿Qué se hicieron los
cinco que yo destripé en Isladeras, cuando tuve el desafío campal con Segredo, el alférez, y con
sus consortes? Pues aquí tengo las proprias manos con que ahogué la espantosísima sierpe en la
sierra de Gata, día señalado del Señor Sant Jorge, antes que el sol saliese. Pero, ¿qué monta? Que
en esta tierra farfante no son conoscidos los valientes, pues aún no habéis puesto mano a la hoja,
cuando ya os tienen hecho jinete de albarda.
ESTELA
¿Qué's esto, señor Gargullo? ¡Ah! Paso, que podéis despertar a mi padre Lupo. ¿Cómo vais tan
arrufaldado?
GARGULLO
¡Ah, señora Estela! ¿Y es nuevo para mí ejercitar las armas?
ESTELA
¿Y con quién es la pasión?
GARGULLO
No me lo preguntes, que con un hombrecillo de poco lo he, que no es nada.
ESTELA
Mas por mi vida, ¿con quién lo has?
GARGULLO
Juramento me has tomado, que no puedo dejar de decirte la verdad. ¿Conosces a Peñalbilla, el
comprador del canónigo Villalba?
ESTELA
Sí, muy bien, ¡mira si le conozco!
GARGULLO
Pues con ese mismo.
ESTELA
Ya, ya. ¿Con aquel dolorido? No me dé Dios más trabajo que cargallo de chapinazos.
GARGULLO
Pues esos tales son los que Dios me echa a mí en suerte por que no pueda ejecutar mi cólera.
ESTELA
Pues cátale. Viene. Yo me entro de la ventana. No me le dejes diente en aquella boca, porque me
tiene enojada.
PEÑALBA
Hallaros tenía, doña gallinilla; echá mano.
LOGROÑO
Paso, señor Peñalba, ¿no sabríamos qué pendencia es ésta?
PEÑALBA
¿Íbades a dar queja, ladrón?
GARGULLO
¿Ladrón soy yo, señor Peñalba?
PEÑALBA
¿Levántotelo, fullero?
GARGULLONo me lo levantáis, mas de mí a vos fuera bien dicho, y no, delante tanta gente de honra.
LOGROÑO
Vení acá, señor Gargullo; ¿es esta pendencia por un bofetoncillo que dicen que el señor Peñalba
os dio?
GARGULLO
¿Pues paréscele a vuesa merced que está bien hecho que me dé él a mí bofetón en mis barbas y a
traición?
LOGROÑO
Vení acá. ¿Y a traición llamáis si os lo dio cara a cara?
GARGULLO
¿Y no le paresce a vuesa merced traición, pues me lo dio sin pedirme licencia?
LOGROÑO
D'esa manera, cuando el señor Peñalba otro tanto hubiese de hacer, yo haré con él que os avise
primero.
GARGULLO
Y con eso quedo yo con toda mi honra.
LOGROÑO
Guárdenos Dios, sin perder punto ninguno.
GARGULLO
¡Suso! ¡Bien está! Vaya vuesa merced y tómele la mano, con condición que me avise primero.
LOGROÑO
Que él lo hará; y cuando no, yo cumpliré por él.
-¡Ah, señor Peñalba! Vuesa merced me dé la mano y sea amigo del señor Gargullo.
PEÑALBA
Señor, que me place; pero mire, señor Logroño, que se trate con toda la honra del mundo.
LOGROÑO
Tratado está. ¡Sus, baste! Dad acá la mano vos, Gargullo.
GARGULLO
Tome, señor.
LOGROÑO
¿Prometéis a ley de hombre de bien de ser su amigo?
GARGULLO
Prometo.
PEÑALBA
Yo también.
LOGROÑO
Pues ¡sus, vamos! Y aquí en la taberna de Gamboa nos podemos colar sendas veces de vino.
GARGULLO
De mi parte, he aquí un real. Y hagan lo que les paresciere, porque yo no puedo ir, que aguardo
un cierto negocio.
LOGROÑO
Si eso es, beso las manos a vuesa merced.
GARGULLO
Vayan vuesas mercedes con Dios.
-¿Han ya traspuesto el cantón? Creo que sí. ¡Aun el diablo me hubiera traído por aquí, si no se
hallara presente Logroño, aquel amigo, que es tan gran ladrón como el otro!
ESTELA
Pues, ¿cómo ha ido, Gargullo, con la pendencia?
GARGULLO
¿Qué? ¿No ha estado ahí a la ventana?
ESTELA
No por cierto, que luego me entré.
GARGULLO
Muy bien ha ido, señora Estela, como suele. Si estuvieras a la ventana, vieras correr más sangre
por esa calle que el rastro que se hace entre la Puerta del Campo y Teresa Gil.
ESTELA
Pues, ¿tanta sangre de un hombre solo?
GARGULLO
Más de treinta se van de aquí, todos amigos y valedores suyos.
ESTELA
¿En fin...?
GARGULLOEn fin, que me perdonó un bofetón que nueve testigos contestes dicen que le di, y, sobre todo,
echóse a mis pies y demandóme perdón, y por ruegos de algunos amigos que allí se hallaron,
acabaron conmigo que le hiciese merced de la vida por cinco años.
ESTELA
Bien negociado está eso, y entretanto pasársete ha el enojo. Huélgome que sales siempre con tu
honra.
GARGULLO
¡Qué poca honra se puede ganar con semejantes, señora Estela!
FIN



TANTICO PAN

INTERLOCUTORES:ORTEGA, simple de Acario.
PERICO, paje.
ACARIO, ciudadano.
ORTEGA
¡Oh, mal haya la madre de la Fortuna, si es viva, y si es muerta, mal siglo le dé Dios, porque no
me hizo a mí duque o conde o sastre o cazador de erizos o melcochero, para estarme en casa de
hoz y de coz! Porque aunque dice acullá el cura de nuestro puebro: Beato mortoris quin dolime
morieta, no m'encaja, porque, en fin, después de muerto, ni viña ni huerto. Allá se lo haya Marta
con sus pollos, que yo más querría buena olla que mal testimuño.
PERICO
Hola, Ortega. ¿Con quién lo has? Paresce que vas riñendo.
ORTEGA
¡Oh, hermano Pedro! ¿Tú eres? Conmigo lo había.
PERICO
¿Contigo? Pues, ¿qué hay de nuevo?
ORTEGA
Deja de comer y contártelo he.
PERICO
¿Qué hace al caso que coma? Sé que no tengo de comer con los oídos.
ORTEGA
Mucho hace al causo tener quedas las quijadas para oír a pracer.
PERICO
Ora vesme aquí que no como.
ORTEGA
¿Es todo aquese pan tuyo?
PERICO
Sí, ¿por qué lo preguntas?
ORTEGA
¿Tuyo, tuyo, tuyo?
PERICO
Mío, mío, mío.ORTEGA
Cata, que se te cae.
PERICO
No caerá.
ORTEGA
Eso merezco yo en avisarte lo que te cumpre.
PERICO
Agora cuéntame lo que me querías contar.
ORTEGA
Pues dame un poco d'ese pan.
PERICO
D'esa manera no quiero que me cuentes nada.
ORTEGA
¿Y si es cosa que te conviene?
PERICO
¿Que me conviene? Y ¿qué puede ser?
ORTEGA
Mira que se te desmigaja todo.
PERICO
No se te dé nada.
ORTEGA
¿Quies que te diga la verdad? Yo iba derreniegado con mi amo y dado a la gracia de Dios con él.
PERICO
¿Y por qué?
ORTEGA
Porque tiene tan poca gente en su casa.
PERICO
¿Y por eso ibas derreniegado? Antes te cabrá más parte a las horas del comer.
ORTEGA
Pues por eso iba derreniegado, que tengo en casa una olla de arrope y un plato de sopas en
capirotada, y tengo de acaballo todo por fuerza y voy a buscar quien me ayude.PERICO
Pues, ¿ahí no está la hija de tu señor y Paulilla y Gargullo que te ayudarán?
ORTEGA
No comen todos esos grasura, que de otra manera, ¿qué me faltaba a mí?
PERICO
Pues, ¿quies que te vaya yo ayudar?
ORTEGA
No, mía fe, qu'eres chico.
PERICO
Llévame tú, que yo te sacaré de cuidado.
ORTEGA
Pues dad acá ese pan, porque tengamos más que sopear en el arrope.
PERICO
Yo lo guardaré.
ORTEGA
No, no, antes yo lo guardaré mejor, que soy más grande; y espérame aquí. Entraré a poner la
mesa y sentarémonos, tú a una banda, yo a la otra. Cerraremos todas las puertas, echaremos los
gatos y perros fuera y verás cuál anda la obra.
PERICO
Pues mira, hermano, no te tardes.
ORTEGA
No me tardaré.
PERICO
Júralo.
ORTEGA
Que no me cumpre jurar. ¿Había yo de infernar mi álima por tantico pan?
ACARIO
¡Oh, mal fuego abrase...! Dios me perdone. Un mozo tan descuidado como es aqueste Gargullo
hame hecho vestir con aquel leñador y m'astusar la barba para parescer otro de lo que soy, y
también por ir como debo para hablar con aquella carísima de más que querubín de yeso y más
blanca que la misma leche que de las vericundas lechugas sale cuando acaso con los iracundes
dientes del simplecísimo burro son cortadas. ¡Oh, cuerpo del cielo, qué pedazo de retórica he
dicho sin tenella pensada ni estudiada! ¡Oh, qué hace el amor! ¡Oh, qué vivos hace a los agudos,
y tibios los lerdos y flojos, y qué avisados a los sabios! Pardiez, si agora fueran vivos Aristómiliso Plutón, no me deje Dios medrar con los amores de mi señora Estela si no me entrara en un
cercol con ellos a disputar. ¡Oh, qué lenguarazo estó! Y ansí ha de ser ello, porque, cuando
estuviere delante mi señora Estela, sepa hablar desenvueltamente y no como otros alforjas que se
atan como correa de zapato; pero, ¡qué digo!, gran tardanza es la que ha hecho este mi mozo.
PERICO
¡Hola, Ortega! ¿A quién digo? ¿No sales acá?
ACARIO
¿Quién va ahí?
PERICO
¿Qué queréis vos saber?
ACARIO
¿Con quién lo has, rapaz?
PERICO
Como quiera estará bien, Ortega, que ya es tarde.
ACARIO
¿Qué ha de estar bien?
PERICO
¿Qué? No, nada, sino la mesa.
ACARIO
¿La mesa? ¿Y para qué?
PERICO
Hame convidado Ortega a comer.
ORTEGA
¿Oyes, Pedro?
PERICO
¿Qué quies, hermano Ortega?
ORTEGA
Vente pasado mañana, que no está aquí Gargullo, que se ha llevado la llave de aquello.
PERICO
Pues arrójame por ahí mi pan.
ORTEGA
Vuélvete cuando te digo y llevallo has todo junto.PERICO
Arrójame mi pan, ¡válgale el diablo al ganso!
ORTEGA
¡Válale el quistotro! Mira, si algo te debo, póneme a preito. ¡Cómo a aquesos panes tengo hechos
perder el cacarear!
PERICO
Pues, ¡para ésta, don asno!
ORTEGA
Pues, ¡para ésta, don sardesco!
ACARIO
Ven acá, niño, ¿qué te tomó aquel mozo?
PERICO
Un pedazo de pan.
ACARIO
Pues anda, vete; yo te prometo que él me lo pague.
PERICO
Así tal debéis de ser como él.
ACARIO
¡Hideputa, rapaz, bellaco! ¡Espera!
PERICO
Sí, ¡esperaldo al ganapanazo! ¡A huir, pies de trueno!
FIN






LA GITANA LADRONA


INTERLOCUTORES:
GITANA.
GARGULLO, lacayo.
GITANA
Y en el entretanto es menester buscar para el mantenimiento. Pero, ¿qué digo?, un hombre me
paresce qu'está escuchando. Aguardad, que yo le haré la moisqueta con esta bolsa.
GARGULLO
¡Valga el diablo a tan extraño hábito! ¿Es hombre o mujer? Un intérprete es menester para
entendello.¿
GITANA
Cuando hurté esta bolsa con todos estos ducados no me vio nadie. Fortuna me ha favorecido esta
vuelta.
GARGULLO
¡Hurto es éste, por los sanctos de Dios.¿
GITANA
Los diamantes y rubíes, sin cuatro mil coronas que vienen dentro, valen un tesoro.
GARGULLO
¿Qué es aquesto? Pues bien lo oigo, que no estoy sordo.¿
GITANAEl mercader cuya es, me ha de buscar por toda la ciudad, porque al tiempo que la hurté no había
persona en toda la tienda.
GARGULLO
¡Estáte quedo, Gargullo, que la presa es tuya. Tente, tente.¿
GITANA
Bien será escondella aquí que no pasa persona nascida, hasta que pase el peligro de la Justicia. Y,
en siendo pasado, sacalla he y daré con ella en esa Andalucía.
GARGULLO
¿Iré..., no iré...? ¿Voy o no voy? Tente, Gargullo
GITANA
¡Ay! Un hombre veo acullá; paresce que me ha visto. Mal partido será dejalla al peligro. Quiero
tornar y sacar mi bolsa.
GARGULLO
Estáte queda, ladrona; ¿qué hacías aquí?
GITANA
Está quedo; burla si achi, burla si achi. ¿Qué me quieres tú a mí? ¿Qué me quieres?
GARGULLO
¡Ah! Burla si achi, burla si achi. ¿Tú no lo sabes? Daca la bolsa del mercader, ladrona. ¿Dónde la
escondiste?
GITANA
¿Yo? ¿Qué bolsa? ¿Qué mercadante? ¿Búrlaste conmigo?
GARGULLO
¡Ah! ¿Búrlaste conmigo? No tienes vergüenza. Anda acá delante del corregidor y allá darás la
cuenta.
GITANA
Está quedo, no me impidas mi camino ni me estorbes mi trabajo, hombre honrado, hombre
honrado.
GARGULLO
¡Ah! ¿Hombre honrado, hombre honrado? Anda acá, hermana, no des voces, que yo soy mozo
del mercader cuya es la bolsa y vengo en tu seguimiento.
GITANA
¡Ay, hermano! Por amor de Dios, ya que sabes el negocio, no lo descubras, sino deja estar la
bolsa donde tú viste que la puse y después partiremos la mitad para ti y la mitad para mí.GARGULLO
Que me place, hermana. Yo callaré. Partámosla y soy contento.
GITANA
Pues, hermano, hazme un placer, que en tanto que pasa el peligro de la Justicia, que me prestes
algunos dineros.
GARGULLO
Toma, cata ahí un escudo que agora lo acabé de coger a mi amo.
GITANA
Poquito hay aquí y tengo mucha gente.
GARGULLO
Hasme hecho tanta lástima, que te daré las entrañas. ¿Ves aquí esta cadena? Véndela y avíate con
la bendición de Dios.
GITANA
¡Ah! Dioz te dé salud, hermano. Mira, amigo, yo querría que por amor de Dioz no toques la
bolsa hasta que yo vuelva.
GARGULLO
Guárdeme Dios. No, no, no la tocaré; yo te lo prometo por esta ánima pecadora. Con lo qu'es
mío me ayude Dios, que lo ajeno no lo quiero.
GITANA
Ven acá, hermano; ¿dónde es tu posada?
GARGULLO
¿Sabes la plaza Pelliceros?
GITANA
Sí, muy bien.
GARGULLO
Aguarda, que no es ahí mi posada.
GITANA
Pues, ¿dónde?
GARGULLO
¿Sabes la placeta de las Moscas?
GITANA
Ésa no.GARGULLO
No, no lo sabrás. ¿Sabes la calle de los Asnos?
GITANA
Sí sé.
GARGULLO
Pues tampoco vivo ahí, sino vete al portal del Cojo y pregunta por un zapatero nuevo que se dice
mase Córdoba; y en un poyo que está junto a su casa, siéntate allí hasta que yo vaya.
GITANA
Pues, hermano, por amor de Dioz, porque vaya sin peligro de la Justicia, que me prestes la capa
hasta que yo vuelva, porque no sea conoscida.
GARGULLO
Toma, hermana, y avíate.
GITANA
Mira que te torno a avisar que no toques en la bolsa hasta que vuelva.
GARGULLO
Guárdenos Dios del diablo. Sé que cumplir había mi palabra, siendo hijo del más honrado
potecario que hay en Castilleja de la Cuesta.
GITANA
¡Sus! Queda a Dioz.
GARGULLO
Y él te guíe.
-Allá va, como dicen, los pies en las espaldas con el recelo de micer horca; de tal suerte va, que,
si se esconde, no basta a descubrilla toda el arte mágica. Ora, ¡sus!, yo me quiero detener un
poco antes de sacar el venturoso tesoro, porque si la mujer volviere, me halle verdadero y
observador de mi palabra.
Ea, vecinos, vecinos, los que andáis haciendo cercos y conjuros por hallar los escondidos tesoros,
acudí al venturosísimo Gargullo, el cual, hoy, sin cerco ni conjuro y sin hábito de nigromante,
descubrirá un tal tesoro con que remanezca rico para todos los días de su vida. Agora, entretanto,
quiero pensar qué tengo de hacer de tanto dinero. Lo primero que haré será hacer unas casas en
lo mejor d'esta ciudad. Hacellas he pintar por de fuera y por de dentro al brutesco y al romano.
Haré que me pongan a punto un lindo coche en que me pasee, y los caballos que me tirarán,
blancos. Déjame hacer a mí. Haré vestir mis criados de mi librea, que será rojo y blanco,
significando rubíes y diamantes. Haré matar todos mis parientes, que ofresco al diablo hombre
que queda a vida, porque, viéndome tan rico, no me cobdicien la muerte y también porque no
sepan mi linaje. El vivir mío no quiero que sea mercadante, porque es vida desasosegada.
Cuando fuere por la calle, llevaré un paso grave y muy gallardo. Harto bienaventurado será aquélque, quitándome el bonete, yo le volviere el recambio. Porque, como dicen, en este mundo tené
dineros, que ése es el valer.
Ora no puedo más detenerme aquí en palabras, sino sacar el venturoso tesoro. ¡Helo, helo! Ea,
dioses celestes, encended grandes luminarias, abrid esas finiestras del cielo para que yo vea a
contar lo que está en esa dichosísima bolsa, y más dichoso yo por habérmela hallado. ¡Ea,
Gargullo, hela, hela donde asoma!
¡Ay, bendito sea Dios Todopoderoso! ¡Ay, escorias son y carbones son, por los sanctos de Dios!
¡Carbones y escorias me cuestan un escudo y una cadena y capa y gorra! ¡Gentil merchante soy
por cierto! ¡Oh, saquillo de carbones! ¡Oh, pobre de ti, Gargullo, cómo te has dejado engañar de
una gitana! ¿No sabía yo que era aquélla una ladrona? Verdaderamente yo he merescido hoy la
principal cadena de los locos.
FIN



LOS LINAJES


INTERLOCUTORES:

PABLOS LORENZO, simple.
GINESA DE BOLAÑOS, mujer del simple.
SOCRATO, viejo.
CAMILA, pastora.
¡Salen PABLOS LORENZO, simple, y su mujer, GINESA.




PABLOS
¡Cómo, cómo! ¡Aun daría yo al diabro la sabandija, si por un negro pollo me hubiésedes vos de
quitar la comida! Juro al siglo de mi bisagüelo que si tal huese verdad, a los pies de los señores
provisores me huese por que viesen el poco respleute que vos hacéis de Pablos Lorenzo, vuestro
marido.
GINESA
Por el siglo del padre que me engendró, que aquí no me entréis en estos ocho días, por que
cuando yo os dejare a guardar la casa, abráis veinte ojos por ella.
PABLOS
¿La casa, Ginesa de Bolaños, no se está ansí sana y entera como se estaba? A lo menos podráste
alabar, que mientras yo he quedado en guarda d'ella, nadie se ha atrevido a hurtalla, loores a
Dios.
GINESA
Pues ¿qué habían de hurtar, decí, pan perdido?
PABLOS
¡Qué diablos me sé yo! ¿No dices que la casa? Que pensará el que te oyere que se la han llevado
por esos vericuetos. Osaría yo jurar que, aunque te la dejases sola y a escuras, y a esas serenas,
nadie se atreviera a hurtalla, cuanti más quedando dentro un hombre de tan buen recaudo como
yo.
GINESA
Pues ¡cómo! ¿La casa se habían de llevar y sacalla de sus cimientos?
PABLOS
¡Qué sé yo! A ti te lo oigo y tú te lo dices y lo levantas.
SOCRATO
¿Qué voces son éstas?
PABLOS
Señor, ¡si supiese vuesa merced sobre qué son! Son sobre un negro pollo que me llevó el
sorromícalo, o gavilucho, o diabro, o como se llama.GINESA
¿No más d'eso? Esperá, esperá.
CAMILA
¡Paso, paso, ama! ¿Qué pendencia es ésta?
PABLOS
¡Oh, doyte al diabro, mujer! ¡Y no te cortarías esas uñas, que por poco me ahogaras!
CAMILA
¿No sabríamos, ama, qu'es esto?
GINESA
¡Ay, señora! ¿Qué más mala ventura quiere vuesa merced, que de once pollos que me sacó la
gallina no me han quedado sino solos cinco?
PABLOS
¿Once? ¡Plegue a Dios que reventado muera yo, y vuesa merced si parte quiere, si parió la
gallina sino cinco pollos a la mañana y seis a la noche, y dice ella que son once! Y ven acá: ésos
¿hémelos comido yo por ventura? ¿No te he jurado ya que se los llevó el gavilucho, o
sorromícalo, o millano, o como se dice?
GINESA
¿Aún tenéis lengua para hablar, ánima de cántaro?
PABLOS
¡Dote al diabro, mujer! ¿No ternás un poco de miramiento, siquiera por las barbas de su merced
que está delante?
GINESA
¡Eh, callad, ánima de campana!
PABLOS
¿Qu'es ánima de campana, mujer?
GINESA
¿Qué?, badajo como vos.
PABLOS
¿Badajo a vuestro marido? -Déme ese garrote vuesa merced.
GINESA
¡Así! ¿Garrote para mí? Al fin no seríades vos hijo de Guarnizo, el ensalmador, cura bestias.
PABLOS
¿Y paréscete a ti mal porque sea hijo de bendición?CAMILA
¡Ay, amarga! ¿Y cómo hijo de bendición?
PABLOS
Sí, señora. ¿No le paresce a vuesa merced que cuando mi padre hace sus ensalmaduras y dice
aquel verso del per omniam seculam seculorem, y el altere demus de gente non sanctam, y groria
in til, dolime, y no sé qué más, que no hay quien eche tantas bendiciones como mi padre en todo
el lugar?
CAMILA
Tenéis razón.
PABLOS
Pues de ahí me viene a mí ser hijo de bendición y legétimo y todo.
SOCRATO
¿Legítimo y todo? Mucho es eso por cierto.
PABLOS
Sí, señor. ¿No ve vuesa merced que soy todo entero hijo de Guarnizo el ensalmador, que aunque
la señora Ginesa dice que curaba bestias, levántaselo, que no era sino medio albéitar? Mas
pregúntele vuesa merced a ella, veamos cúya hija es.
GINESA
Costáraos a vos un ojo y del otro no viérades nada y fuérades de tan buen generación como yo.
PABLOS
¿Quién eran tus padres? Dilo, veamos.
GINESA
¿Quién? Esteban de Bolaños, regidor en Pliego, y Lucía Hernández de Saldaña, honradísimos
ambos si los había en todo el lugar.
PABLOS
¡Ah!, noramaza, señora mujer, levantéis tan falsos testimuños a vuestros padres. ¿No se te
acuerda que cuando te casoren conmigo te me dioren por hija de Logroño, el aceitero? Y aún se
me miembra que no sé sobre qué medidas falsificadas que tu padre hizo le dioren cien azotes y
de comer aquel día.
GINESA
¿Cien azotes? Levantáronselos en verdad.
PABLOS
Levantáronselos o asentáronselos, allá se los llevó a su casa.
SOCRATO
Amo, no habéis por tan poco de deslindar linajes.
PABLOS
Calle vuesa merced, que juro por el cielo de Dios bendito que si no le atajáramos que mos hiciera
encreyentes que era hija del conde Hernán González o de Belerma. Por mi mal fuiste
engendrada.
SOCRATO
Ora, ama, entraos allá dentro.
FIN


LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI


INTERLOCUTORES:

PABLOS LORENZO, simple.
GINESA DE BOLAÑOS, mujer del simple.
Sale PABLOS LORENZO, simple
PABLOS
Ora cosa del diabro es ésta de mi mujer, que ya que estaba durmiendo a mi pracer, me fue a
recordar y dijo: “Oíslo, oíslo; levantaos y veréis lo que nunca habéis visto.” Y así yo estuences
me levanté, y como fuese la fiesta del Corpus Christe, me atavié peor que si huera un prencipe, y
cabalgado en mi borrica, al salir por la puerta encontré con un monecillo, ¡Dios nos libre!, d'éstos
que van a coger el diezmo o premicias de los pollos. Y bien dicen que no hay más mal
pronuéstico que el hombre casado a la salida de la puerta topar monecillos, o zorras, o lechuzas.
Ora ¡sus!, yo quiero llamar. -¡Oíslo, oíslo! ¡Ah, Ginesa de Bolaños! ¿No me oís o no me queréis
abrir?
GINESA
¿Quién diablos está ahí? ¡Ay, marido! Y ¿cómo venís así? ¿Qué gesto es ése?
PABLOS
Tus porhidias son, mujer, que poca necedad tenía yo d'ir a ver la fiesta y el festejón, que creo que
se me ha mudado el tono de la voz, como la color de los vestidos con la caída que di.
GINESA
Pues ¿cómo caístes, o quién os hizo caer?
PABLOS
¿Diz que quién? Yo te lo diré, mujer. Al tiempo que yo y la burra estábamos embebecidos
mirando el rueco, o la rueca del Hijo Prólogo, o como se llama...
GINESA
El carretón del Hijo Pródigo querréis decir.
PABLOS
Sí, sí, del Hijo Hipócrito, allegó uno d'éstos del Rey Adoras para darme con su nariz de
vejigadas, y a mala ves me quiso dar, que de vello se espantó la burra dando a correr y saltos y
pernadas. En esto decía la gente: “¡Válate Dios, hombre; válate Dios, hombre!” Yo, por mirar
por quién era tanto “¡válate Dios!”, vine a caer dentro de una acequia, y viéndome zapuzado, dije
entuences: “¡Tate, por mí lo decían!”
GINESA
Por cierto que venís lindo, marido.
PABLOS¿Que te paresce que vengo bien? ¡Tal te dé Dios la salud, amén! Anda, entremos en casa y
vestirme has otra camisa limpia.
GINESA
¿No sabéis que ha enviado a decir nuestro amo Socrato?
PABLOS
¿Qué, si Dios te dé salud?
GINESA
Qu'es parescida Camila.
PABLOS
¡Cómo! ¿No era muerta? ¿Ya resositó?
GINESA
Oí la historia. El mayoral de San Lázaro...
PABLOS
¿Y ésa es la historia?
GINESA
Sí, marido.
PABLOS
¡Oh, qué linda historia, mujer! ¡Qué buen prencepio lleva! Vaya.
GINESA
Yendo a visitar ciertos enfermos que en el campo tenía, vido estar la moza en un brocal de pozo
llorando a lágrima viva.
PABLOS
¿A quién, a la historia?
GINESA
Que no, sino a Camila. Oí si queréis. Y como el mayoral tenía conoscencia con Quiral...
PABLOS
¡Oh, qué sabrosa historia! Ya me paresce que la voy entendiendo.
GINESA
Sabiendo que por ella estaba a muerte condenado, tómala a las ancas de un rocín.
PABLOS
¿A la historia?GINESA
¡Válaos quien quiera! A Camila, digo, y trájola, y allegó al mejor tiempo del mundo.
PABLOS
¿Quién, el rocín?
GINESA
Paresce que no me entendéis, marido.
PABLOS
A decirte la verdad, mujer, bien te entiendo, pero no sé lo que te has dicho. Cata viene mosamo y
mase Alonso y Camila y Quiral y una chaclada d'ellos; entrémonos dentro en casa.
FIN


LA MANTECADA
INTERLOCUTORES:

TROICO, pastor.
LENO, simple.
Sale LENO, simple
LENO
¡Ah, Troico! ¿Estás acá?
TROICO
Sí, hermano, ¿tú no lo ves?
LENO
Más valiera que no.
TROICO
¿Por qué, Leno?
LENO
Porque no supieras una desgracia que ha sucedido harto poco ha.
TROICO
¿Y qué ha sido la desgracia?
LENO
¿Qu'es hoy?
TROICO
Jueves.
LENO
¿Jueves? ¿Cuánto le falta para ser martes?
TROICO
Antes le sobran dos días.
LENO
Mucho es eso; mas dime: ¿suele haber días aciagos así como los martes?
TROICO
¿Por qué lo dices?
LENO
Pregunto porque también habrá hojaldras desgraciadas, pues hay jueves desgraciados.TROICO
Creo que sí.
LENO
Y ven acá; si te la hubiesen comido a ti una en jueves, ¿en quién habría caído la desgracia, en la
hojaldra o en ti?
TROICO
No hay duda, sino que en mí.
LENO
Pues, hermano Troico, aconhortaos y comenzad a sofrir y ser paciente, que por los hombres,
como dicen, suelen venir las desgracias, y éstas son cosas de Dios. En fin, y también según orden
de los días, os podríades vos morir, y como dicen, ya sería recomplida y allegada la hora
postrimera, rescebildo en paciencia y acordaos que mañana somos y hoy no.
TROICO
¡Válame Dios, Leno! ¿Es muerto alguno en casa, o cómo me consuelas ansí?
LENO
¡Ojalá, Troico!
TROICO
Pues ¿qué fue? ¿No lo dirás sin tantos circunloquios? ¿Para qué es tanto preámbulo?
LENO
Cuando mi madre murió, para decírmelo el que me llevó la nueva, me trajo más rodeos que tiene
vueltas Pisuerga o Zapardiel.
TROICO
Pues yo ni tengo madre, ni la conoscí, ni te entiendo.
LENO
Huele ese pañizuelo.
TROICO
Y bien, ya está olido.
LENO
¿A qué huele?
TROICO
A cosa de manteca.
LENOPues bien puedes decir aquí hue Troya.
TROICO
¿Cómo, Leno?
LENO
Para ti me la habían dado, para ti la enviaba revestida de piñones la señora Timbria; pero como
yo soy, y lo sabe Dios y todo el mundo, allegado a lo bueno, en viéndola, así se me hueron los
ojos tras ella como milano tras pollera.
TROICO
¿Tras quién, traidor? ¿Tras Timbria?
LENO
Que no, válame Dios; que empapada te la enviaba de manteca y de azúcar.
TROICO
¿La qué?
LENO
La hojaldra, ¿no lo entiendes?
TROICO
¿Y quién me la enviaba?
LENO
La señora Timbria.
TROICO
Pues ¿qué la heciste?
LENO
Consumióse.
TROICO
¿De qué?
LENO
De ojo.
TROICO
¿Quién la ojeó?
LENO
Yo, mal punto.TROICO
¿De qué manera?
LENO
Asentéme en el camino.
TROICO
¿Y qué más?
LENO
Toméla en la mano.
TROICO
¿Y luego?
LENO
Probé a qué sabía, y como por una banda y por otra estaba de dar y tomar, cuando por ella acordé
ya no había memoria.
TROICO
En fin, que te la comiste.
LENO
Podría ser.
TROICO
Por cierto que eres hombre de buen recado.
LENO
¿A fe que te lo parezco? De aquí adelante, si trujere dos me las comeré juntas para hacello mejor.
TROICO
¡Bueno va el negocio!
LENO
Y bien reñido y con poca costa y a mi contento. Mas ven acá: ¿quies que riamos un rato con
Timbria?
TROICO
¿De qué suerte?
LENO
Puédesle hacer encreyente que la comiste tú, y como ella piense qu'es verdad, podremos después
tú y yo reír acá de la burla, que reventará reyendo. ¿Qué más quies?
TROICOBien me aconsejas...
LENO
Agora, en fin, Dios bendijo los hombres acogidos a razón; pero dime, Troico, ¿sabrás desimular
con ella sin reírte?
TROICO
¿Y de qué me había de reír?
LENO
¿No te paresce qu'es manera de reír hacelle encreyente que tú te la comiste, habiéndosela comido
tu amigo Leno?
TROICO
Dices sabiamente; mas calla: vete en buen hora, que yo quiero dar vuelta sobre aquestas lagunas,
que podrá ser con el arco matar alguna caza con que a la noche nos holguemos.
LENO
Eso me contenta. Di, Troico: ¿quies que le diga a la señora Timbria que te haga otra un poquillo
mayor que la traspuesta?
TROICO
Di lo que quisieres.
LENO
¿Convidarme has a ella?
TROICO
¿Y a qué te tengo de convidar, si tú eres tan bien comedido que aun ver no me la dejas?
LENO
¡Válame Dios! ¿Y cómo no sientes que comérmelas yo de buen comedimiento procede?
TROICO
Eso es verdad.
LENO
Pues yo te prometo, si otra me encomendaren, de ser más bien comedido.
TROICO
¿Cómo, Leno?
LENO
Que aun el olor donde me la dieren no te quedará allí si yo puedo.
TROICOHazlo ansí, y vete con Dios.
LENO
En fin, diréle allá que has almorzado muy a tu sabor.
TROICO
Bien puedes.
LENO
Retozándome va la risa de la burla que le tenemos de hacer, si sabes disimular.
FIN




LA NEGRA LIVIANA

Interlocutores:
ISACARO, pastor.
VIOLETA, criada pastora.
FULGENCIA, negra.
ISACARO
Veamos a do bueno va Violeta con Fulgencia la negra.
VIOLETA
Buenos días, hermano Isacaro.
ISACARO
¡Oh, hermana Violeta, en buen hora vengas! Mas ¿qué buenos días quies que tenga el que jamás
espera haber hora de contentamiento?
VIOLETA
Noramaza sea.
ISACARO
¿De do bueno, hermana?
VIOLETA
De aquí venimos yo y Fulgencia, de coger ciertas raíces de no sé qué yerbas.
ISACARO
¡Ah, señora Fulgencia! ¿Cómo se nos desvía tanto allá? ¡Válame Dios! ¿No nos quiere hablar?
FULGENCIA
Sí, por ciertoz, siñor; fablamo y servimo a buena fe; ya ve cómo la persona samo tan negro
cerradaz y recogidaz, anque samo na campos, no te maraviya vosa mercé, y como tampoco sa
forana esa cayando, que no lo asamo decir óxete ni móxete.
VIOLETA
¡Mira la galga! ¿No veis cómo hace de la honesta y qué negra gravedad tiene la perra, cara de
mirla enjaulada?
FULGENCIA
Sa la verdad, por ciertoz, que tenemo un poquito la color morenicas, mas costase la voz un ojo y
tuerto la otro y tenga la voz la faisón de mi caras.
ISACARO
¡Válame Dios! ¿Y no se ve? ¡La diferencia es boba!
VIOLETA
Sí, sí; dígale aqueso a la simia y ponérsenos ha más hueca que pega con arracadas.FULGENCIA
¡Ay, mandaria, testimoñera! Dígame, siñor Sacaro: ¿yo la tiene la cara como simia?
ISACARO
Calla, señora Fulgencia; déjala devanear, que como es mochacha no entiende lo que se dice. A
mí, que te quiero como a mi vida, me paresces tú bien, que a los otros siquiera los cuelguen.
FULGENCIA
Turo me lo conozco, turo me lo entiendes; ma samo corrido que delante que bien quiéresme
ofrentar aquesa rapaza.
ISACARO
Que por eso, señora Fulgencia, no se os dé un pelo, que todos somos de casa, especialmente que
ella es tan bien acreditada conmigo cuanto de su hermosura tengo noticia que no hay que parar
en nada.
VIOLETA
Sí, sí, ¡válame Dios!; no tuviese ella un poquito la color de oliveta de Mallorca, que lo demás,
¿qué le falta?
FULGENCIA
Mira, fiya, la pan morenicas llevas la terraz. Por ciertoz, siñor Sacaro, la utro día me miraba con
la pejo de siñora Timbria, y no lo digo porque labas, ni porque san yo, mas un cara, un cara,
¡mira vosa mercé la luna!
ISACARO
Sí; ¡guárdenos Dios!
FULGENCIA
Pues ofrézcote a lo diabros, la diferencia la tienes.
VIOLETA
A lo menos tiene la cara como la luna,
FULGENCIA
¿Pues qué mientes, machacha?
VIOLETA
No digo yo, señora Fulgencia, que miente vuesa merced; que no hay diferencia de su cara a la
luna cuando está eclipsada, querrá ella decir.
FULGENCIA
¡Ay, maldita que te veas, picudas, maliciosas!
ISACAROMejor me parescería pasar el tiempo en otra cosa que no amordazaros con palabras. Pero dime,
señora Fulgencia: ¿tiéneste la voz que solías tener?
FULGENCIA
¡Ay, siñor mío Jesú! Agora major que nunca, por ciertos.
ISACARO
Pues hágame una merced, que yo tañeré mi guitarra, que cante un poquito.
FULGENCIA
Guárdeme Dios na diabro, no me la manda; ¿no mira que samo refriados y pechugona?
ISACARO
Como quiera, señora Fulgencia, parescerá bien.
FULGENCIA
¡Ay, siñor! Y tanto me la jura, que no sa razón quebrantomos juramentos, aunque a mi ánima que
me na cupa mucho na vergüenza.
VIOLETA
Entónesenos la lechuza.
FULGENCIA
Ora vaya; tañe la Comendadoras.
Canción
La Comendadoras
por mi mal me vi,
amarga te veas,
cuitara de mí.
La Comendadoras
de Casalaba,
salí de Sevilia
enora mala
para la vosotros
quien no la daba
y a lo pajesicos
que van pos de ti.
ISACAROLa merced, señora Fulgencia, ha sido muy grande para todos, especialmente para mí; pero
porque es tarde, quiero dar la vuelta, qu'es hora de recoger el ganado. Señora Fulgencia,
¿querráme abrazar?
FULGENCIA
¡Jesú, Jesú, tal de ir a una dueñas tan honradas como yo la so!
VIOLETA
Hágalo, por vida de la cuerva.
FULGENCIA
¡Ay, putiñas, cabuetas, desacaradas!
ISACARO
¡Eh, que aquí bien puede pasar!
FULGENCIA
¡Quítate ayá, a riedro vaya, mal beso, mal diabros!
ISACARO
Adiós, mi señora Fulgencia.
FULGENCIA
Sí, por ciertoz; muy contento va goras por brazarme.
VIOLETA
¡Válame Dios! Es para perder el seso.
FULGENCIA
¿No cayarás, putiya? ¡Ay, qué mala machacha! ¡Qué mal brasada te veas aquesa yengua!
Aunque Dios la quiera hacer merced a la personas, no podemo contigos.
VIOLETA
Sí, ¡guárdenos Dios!, está el otro que se muere por ti.
FULGENCIA
Yo me la sanare a la lumbre de mi caras y de mi ojos.
VIOLETA
Anda, vamos, acabemos.
FULGENCIA
¡Ay, siñor! Pléguete a vos que ante que la terra la echa sobre la ojo, me vea yo casados con mi
queridos.FIN






EL OLVIDADO DE SÍ MISMO
Interlocutores:
LENO, Simple.
MESIFLUA, como arpía.


LENO
Muchas veces ajorman los hombres cosas que les valdría más estar cuartanarios en la cama y aun
quintanarios. Mirad, por vida vuestra, quién le mandaba a mi amo cuando me envió por aquella
carga de aulagas para calentar el horno, tantas retartalillas ni tantos retruécanos. Parésceme a mí
que para un hombre discreto y agudo como yo, bastaban el tercio de las palabras, que de cansado
de rumiallas a la sombra de un lentisco me adormí y, despertado, me hallé sin asno y
enjaquimado desta suerte. ¡Válame Dios! Si por mi mala suerte algunas estantiguas me han
convertido en asno, adobado está LENO. ¡Ah! Plegue a ti, ángelo Miguelo, que me deparesalguno que me conozca y desengañe quién soy. ¿Oíste, quién sale allá? Quiero llamar. -¡Ah,
señora!
MESIFLUA
¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?
LENO
Eso querría yo saber.
MESIFLUA
¿Que tu nombre proprio no sabes?
LENO
Pues si lo supiese, ¿qué me faltaba?
MESIFLUA
¿Dónde has partido hoy, o quién te puso ese rebozo?
LENO
Yo creo que de casa de mi amo Sulco.
MESIFLUA
Pues, ¿a qué saliste de casa de tu amo, o cuándo?
LENO
Ayer salí antes que el sol.
MESIFLUA
¿Por qué ibas?
LENO
Si soy el que pienso, por una carga de aulagas para calentar el horno, porque estaba ya el pan
masándose cuando salí de casa.
MESIFLUA
Y ¿cuándo se había de cocer el pan?
LENO
Ayer había de estar cocido, que dos días ha que por no haber polvo de harina en casa nos
dábamos al ayuno.
MESIFLUA
¡Buen recado se tiene la gente de tu amo con tal priesa! Pero agora, ¿qu'es lo que quieres o qué
buscas?
LENOQuerría saber quién soy o cómo me llamo.
MESIFLUA
¿De qué manera quies saber aqueso de mí?
LENO
¿De qué manera? Que yo me volveré acullá la cara y llamarme heis por mi nombre y, si os
respondiere, yo debo de ser.
MESIFLUA
¿Y si no respondes?
LENO
Si no respondiere a Leno, daré conmigo en casa de algún saludador y rogaréle que me conjure,
que quizá debo ser el álima del mozo de Sulco, que cuando se echó a dormir, le debieron de
matar y enjaquimar.
MESIFLUA
Bien dices. ¿Por qué nombre quies que te llame?
LENO
Cuando era vivo, Leno me llamaban.
MESIFLUA
Pues calla y llamaréte.
LENO
Déjame volver de espaldas.
MESIFLUA
Vuélvete.
LENO
Heme aquí. ¡Sus! Bien me podéis llamar.
MESIFLUA
¡Leno!
LENO
Alzá un poquito más la voz.
MESIFLUA
¡Leno!
LENO
¿Qué os praz?MESIFLUA
¡Ah! ¿Ves como eres tú?
LENO
Sí, Sí; yo soy, yo soy. ¡Oh, bendito aquel que me dejó hallar! En mi vida me había visto tan
confuso.
MESIFLUA
Y agora, ¿qué quieres hacer?
LENO
Desllorarme a mí y comenzar a llorar al asno, que creo qu'es el perdido, y entraréme en casa.
MESIFLUA
Va norabuena.
LENO
Reventado muera yo si de aquí adelante no me hago poner un escripto en las espaldas que diga
cuyo soy y cómo me llamo y en qué barrio moro, como suelen poner a los niños cuando
comienzan a caminar.
FIN



EL EMPAJADO

INTERLOCUTORES:
TROICO, pastor.
LENO, simple.
Salen TROICO y LENO, simple


TROICO
Mira, Leno, que no estoy de tu temple; déjame, que ni he visto el asno ni sé qué se ha hecho ni sé
qué te responda.
LENO
¿No harás una cosa por amor de mí, hermano Troico?
TROICO
Sí; ¿qué quies que haga?
LENO
Que entres en el estabro y sepas d'él cómo nos perdimos el uno del otro, o por qué camino echó
su merced, y si viene despeado, y qué le acontesció en el camino, y todo lo último de su
sucedimiento.
TROICO
¿Y de quién tengo de saber aqueso?
LENO
Del asno; anda, ve.
TROICO
¿No digo que no está en casa?
LENO
Aqueso es peor.
TROICO
Entra tú allá y pregunta a esos mozos de casa si por ventura haya venido.LENO
¡Mi madre! No me conoscerá ya ninguno.
TROICO
¿Por qué no te han de conoscer?
LENO
Debo venir muy barbado.
TROICO
¿Cuándo saliste de casa?
LENO
Ayer de mañana.
TROICO
Pues, ¿desde ayer de mañana no te habían de conoscer?
LENO
¡Mira qué milagro tan grande!; no me conoscía yo proprio...; ved cómo diabros me conoscerán
los que no son yo... Pero dime: ¿está señor en casa?
TROICO
Pienso que sí.
LENO
¿Y podré entrar yo sin que me vea?
TROICO
Bien podrás.
LENO
¿Hame prometido algo de ayer acá, si sabes?
TROICO
¿Qué te había de prometer?
LENO
Alguna tarea.
TROICO
¿Y de qué?
LENO
¿Es vivo aquel cayado largo que él suele traer?TROICO
En la mano se lo dejé yo agora.
LENO
Ya me paresce que le siento andar tomándome la medida d'estas costillas, como suele; mas buen
remedio.
TROICO
¿Qué remedio?
LENO
Colarme en la pajiza y soterrarme muy bien en la paja, y en llegando allí cualquiera que me vea,
hacelle encreyente que soy ratón de las Indias.
TROICO
Bien has dicho. Anda, vete.
LENO
Troico, no dejes de irme a ver si se tardaren mucho en sacar paja, que allí me hallarás, y no te
descuides de llevarte algo en las manos, que el estómago tengo hecho levadura de pura hambre, y
por excusar los palos holgaré de estarme allí hecho ermitaño de pajar.
TROICO
Bien harás. Ve con Dios.
LENO
Tomara yo agora otra mantecada como la de marras, aunque nunca Dios la dejara tener canela ni
azúcar.
FIN



EL RATÓN MANSO


INTERLOCUTORES:

SULCO, ganadero.
LENO, simple.
Entra SULCO con LENO, simple, lleno de granzones de paja
SULCO
¡Oh, hideputa, perro! ¡Qué diligente mozo! ¡Aguardaldo con la carga de la leña! ¿Parécete bien
que a estar sin comer en casa que estuviéramos frescos? Habla. ¿De qué enmudeces? ¿Qué
hacías escondido en la pajiza? ¿Do el asno? ¿Dónde lo has dejado? ¿Qué es aquesto? ¿No
hablas? ¿Oyes? Dame acá aquel látigo con que yo hago hablar a los mozos.
LENO
Aqueso sería si yo huese mozo como vuesa merced dice.
SULCO
¡Bendito aquel que os ha hecho hablar! Pues ¿quién sois, señor?
LENO
Señor, soy de lejos de aquí.
SULCO
¿De dónde?
LENO
Por la mar he venido.SULCO
¿De dónde venistes?
LENO
De las ínsulas.
SULCO
¿De las ínsulas? Jurara yo que érades Leno, un mozo que yo había enviado por una carga de
aulagas.
LENO
Engañado vive vuesa merced, que no soy, por mis pecados, sino ratón de las Indias.
SULCO
¿Ratón? Mucho habéis criado para ratón.
LENO
Señor, soy criado en la tierra gruesa.
SULCO
¿Qué tierra gruesa es la vuestra?
LENO
Señor, en mi tierra hay hombres que tienen en cada dedo cincuenta y dos coyunturas.
SULCO
Muy grandes son esos hombres; a esa cuenta pasarán de palmo de vara. ¿Y qué hay de coyuntura
a coyuntura?
LENO
Señor, hay de una coyuntura a otra dos varas y media.
SULCO
Si tan grandes son como vos los ratones de vuestra tierra, los gatos que los cazaren, ¿de qué
tamaño pueden ser?
LENO
Señor, serán de quince leguas de largo.
SULCO
¿Y de ancho?
LENO
Veinte y dos.
SULCO¿Cómo es posible ser más anchos que largos?
LENO
Porque son hechos ancho por largo.
SULCO
¿Y qué hacíades vos en mi pajiza?
LENO
Señor, entréme huyendo de un cabo de guaita.
SULCO
Ora bien está. Átenle al brocal de aquel pozo y no le den de comer bocado hasta que venga quien
le conozca.
LENO
Señor, no me aten, que ratón manso soy. Llévenme a la cocina, si vuesa merced mandare, y
asiéntenme cabo las ollas porque asombre a los gatos.
SULCO
No curéis. Hágase lo que yo mando: amárrenle valientemente y no le den a comer sino algunas
sobras de lechugas, o cercenaduras de cardos, o otras cosas livianas, por que amengüe de cuerpo.
LENO
El demonio me ha hecho hablar, si por huir de un hoyo cae hombre en otro mayor. Déjeme y fe
de mi palabra, que yo mismo me voy a amarrar.
SULCO
Tira, pues.





FIN

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