LA CARÁTULA DE DIEGO SÁNCHEZ, LOPE DE RUEDA.




LA CARÁTULA
Paso  muy gracioso, en el cual se introducen tres personas, compuesto por Lope de
Rueda
ALAMEDA, simple.
SALCEDO, su amo.
ALAMEDA
¿Acá está vuesa merced, señor mosamo?
SALCEDO
Aquí estoy, ¿tú no lo ves?
ALAMEDA
Pardiez, señor, a no toparos, que no le pudiera encontrar, aunque echara más vueltas que un
podenco cuando se viene a acostar.
SALCEDO
Por cierto, Alameda, qu'es negocio ése que se te puede creer fácilmente.ALAMEDA
A no creerme, dijera que no estábades en vuestro juicio, pues a fe que vengo a tratar con vuesa
merced un negocio que me va mucho en mi conscencia, si acaso me tiene cilicio.
SALCEDO
Silencio querrás decir.
ALAMEDA
Sí, silencio será; pienso que...
SALCEDO
Pues di lo que quieres, qu'el lugar harto apartado es, si ha de haber silencio o cosa de secreto.
ALAMEDA
¿Hay quien nos pueda oír por aquí? Mírelo bien, porqu'es cosa de grande secreuto. Y en
topetando que le topeté, luego le conoscí qu'era vuesa merced como si me lo dijeran al oído.
SALCEDO.
Que te creo sin falta.
ALAMEDA
¿Pues no m'había de creer, siendo nieto de pastelero?
SALCEDO
¿Qué hay? Acabemos.
ALAMEDA
Hable quedo.
SALCEDO
¿Qué aguardas?
ALAMEDA
Más quedo.
SALCEDO
Di lo que has de decir.
ALAMEDA
¿Hay quien nos escuche?
SALCEDO
¿No te habemos dicho que no?
ALAMEDASabed que me he hallado una cosa con que podré ser hombre, de Dios en ayuso.
SALCEDO
¿Cosa de hallar, Alameda? Tu compañero quiero ser.
ALAMEDA
No, no; solo me lo hallé, solo me lo quiero gozar, si la fortuna no m'es adversa.
SALCEDO
Amuesa qué te has hallado; enséñanoslo.
ALAMEDA
¿Ha visto vuesa merced un cernícalo?
SALCEDO
Sí, muy bien.
ALAMEDA
Pues mayor es mi hallazgo, con más de veinte y cinco maravedís.
SALCEDO
¿Es posible? Amuestra a ver.
ALAMEDA
Ni sé si la venda, ni sé si la'mpeñe.
SALCEDO
Amuesa.
ALAMEDA
A paso, a paso; mírela tantico.
SALCEDO
¡Oh, desventurado de mí! ¿Qué, todo eso era tu hallazgo?
ALAMEDA
¡Cómo! ¿No's bueno? Pues sepa vuesa merced que viniendo del monte por leña, me la'ncontré
junto al vallado del corralejo, este diabro de hilosomía. ¿Y adónde nascen éstas, si sabe vuesa
mercé?
SALCEDO
Hermano Alameda, no sé qué te diga, sino que fuera mejor que se te cayeran las pestañas de los
ojos antes que te acontesciera una desdicha tan grande.
ALAMEDA
¿Desdicha es hallarse el hombre una pieza como ésta?SALCEDO
¡Y cómo si es desdicha! No quisiera estar en tu piel por todo el tesoro de Venecia. ¿Tú conosces
este pecador?
ALAMEDA
¿Pecador es éste?
SALCEDO
Parésceme a mí que lo quiero conoscer.
ALAMEDA
Yo también.
SALCEDO
Dime, Alameda, ¿no tienes noticia del santero que desollaron los ladrones la cara por roballo,
Diego Sánchez?
ALAMEDA
¿Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, Diego Sánchez; no me puedes negar que no sea éste.
ALAMEDA
¿Qu'ést'es Diego Sánchez? ¡Oh, desdichada de la madre que me parió! ¿Pues cómo no
m'encontró Dios con unas árguenas de pan, y no con una cara de un desollado? ¡Ce, Diego
Sánchez, Diego Sánchez! No, no pienso que responderá por más voces que le den. Y diga, señor,
¿qué se hicieron de los ladrones? ¿Halláronlos?
SALCEDO
No los han hallado. Pero sábete, hermano Alameda, que anda la Justicia muerta por saber quién
son los delincuentes.
ALAMEDA
¿Y por dicha, señor, soy yo agora el delincuente?
SALCEDO
Sí, hermano.
ALAMEDA
¿Pues qué me harán si me cogen?
SALCEDO
El menor mal que te harán, cuando muy misericordiosamente se hayan contigo, será ahorcarte.ALAMEDA
¿Ahorcarme? Y después echarme han a galeras..., y más yo que soy algo ahogadizo de la
garganta...; y an por averiguado tengo, señor, que si me ahorcasen, se me quitaría la gana del
comer...
SALCEDO
Lo que yo te doy por consejo, hermano Alameda, es que luego te vayas a la ermita de Sant Antón
y te hagas santero, así como lo era el otro cuitado. Y d'este arte, la Justicia no te hará mal
ninguno.
ALAMEDA
Y dígame, señor, ¿cuánto me costará una tablilla y campanilla como aquélla de aquel
desdichado?
SALCEDO
No es menester hacella de nuevo, que la del pasado santero anda vendiendo el pregonero de la
villa y se la podrás comprar. Mas de una cosa tengo miedo...
ALAMEDA
Yo, de más de docientas... ¿Y es la suya de qué?
SALCEDO
Que estando solo en la ermita te podría asombrar alguna noche el espíritu de aquel cuitadillo;
pero más vale que te asombre a ti que no que asombres tú a otros colgado del pescuezo, como
podenco en barbacana.
ALAMEDA
Y más yo, qu'en apretándome la nuez un poco, no puedo resollar.
SALCEDO
Pues, hermano, anda presto, porque, si te tardas, podría ser que topases la Justicia.
ALAMEDA
¿Y qué se ha de hacer de aquesta filomancía o qué es?
SALCEDOÉsta déjala estar, no te topen con ella.
ALAMEDA
Pues yo me voy. Ruegue a Dios que me haga buen santero. Ora, ¡sus!, quedad norabuena, señor
Diego Sánchez.
SALCEDO
Agora menester será, pues le he hecho encreyente a este animalazo qu'esta carátula es el rostro
de Diego Sánchez, de hacelle una burla sobr'ella. Y es que yo me quiero ir a apañar con una
sábana lo mejor y más artificiosamente que pueda y le saldré al encuentro, fingiendo que soy elespíritu de Diego Sánchez. Y veréis qué burla tan concertada será ésta. ¡Sus! Voylo a poner por
obra.
(Éntrase SALCEDO y sale ALAMEDA, simple, vestido como santero, con una lumbre en la
mano y una campanilla.)
ALAMEDA
¡Para la lámpara del aceite, señores! Trabajosísima cosa es el hombre santero, que nunca se
mantiene sino de mendrugos de pan, que no parezco sino gozque de conejero, que lo matan de
hambre porque cace mejor a sabor. Y más, que los gozques que solía tener por amigos, como me
ven con este traje, me han desconoscido, y como ven que de puerta en puerta ando pidiendo y les
recoxgo los mendrugos de pan qu'ellos solían tener por principal mantenimiento, así se vienen a
mí, las bocas abiertas, como el cuquillo a las mariposas.
Y lo peor de todo es que no se menea un mosquito en la ermita, cuando luego pienso qu'es el
álima del santero desollado; y no tengo otro remedio sino, en sintiendo algo, capuzarme la
cabeza debajo la ropa, que no parezco sino olla de arroz que la tapan porque no se le salga la
substancia d'ella. Dios me despene por quien Él es, amén.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
¡Ay, llamado me han! ¿Hay quien dé, por Dios, para la lámpara del aceite?
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Ya son dos alamedadas. ¿Alameda y en meitad del monte? No's por mi bien. ¡Dios sea conmigo!
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
El Espíritu Sancto consolador sea conmigo y contigo, amén. Quizás será alguno que me quiera
dar limosna.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Así, así, mucho “¡Alameda, Alameda!”, y después quebrarme han el ojo con una blanca.
SALCEDO
¡Alonso de Alameda!ALAMEDA
¿Alonso y todo? Ya me saben el nombre de pila. No es por bien esto. Quiero preguntar que quién
es, con dolor de mi corazón.¿ ¿Quién sois?
SALCEDO
¿No me conosces en la voz?
ALAMEDA
¿Yo en la voz? Ni aun querría... No's conozco, si no's viese la cara.
SALCEDO
¿Conosciste a Diego Sánchez?
ALAMEDA¡
Él es, él es! Mas..., podrá ser que no sea él, sino otro.¿ Señor, conoscí siete o ocho en esta vida.
SALCEDO
Pues, ¿cómo no conosces a mí?
ALAMEDA
¿Sois vos alguno d'ellos?
SALCEDO
Sí soy, porque antes que me desollasen la cara...
ALAMEDA
¡El desollado es, el desollado es! ¡Dios sea con mi álima!
SALCEDO
Porque me conozcas, me quiero mostrar a ti.
ALAMEDA
¿A mí? Yo's lo perdono. Mas, señor Diego Sánchez, aguarde que pase por el camino otro que lo
conozca mejor que yo.
SALCEDO
A ti soy enviado.
ALAMEDA
¿A mí, señor Diego Sánchez? Por amor de Dios, yo me doy por vencido, y me pesa de buen
corazón y de mala voluntad.
SALCEDO
¿Qué dices?ALAMEDA
Estoy turbado, señor.
SALCEDO
¿Conóscesme agora?
ALAMEDA
¡Ta, ta, ta..., sí, señor! ¡Ta, ta, ta..., ya le conozco!
SALCEDO
¿Quién soy yo?
ALAMEDA
Si no m'engaño, sois el santero que le desollaron la cara por roballe.
SALCEDO
Sí soy.
ALAMEDA
Pluguiera a Dios que nunca lo fuérades. ¿Y no tenéis cara?
SALCEDO
Denantes solía tener cara, aunque agora la tengo pegadiza por mis pecados.
ALAMEDA
¿Pues qué quiere agora, señor, su merced Diego Sánchez?
SALCEDO
¿Dónde están las notomías de los muertos?
ALAMEDA
¡A las sepulturas me envía! ¿Y comen allá, señor Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, ¿por qué lo dices?
ALAMEDA
¿Y qué comen?
SALCEDO
Lechugas cocidas y raíces de malvas.
ALAMEDA
¡Bellaco manjar es ése por cierto! ¡Qué de purgados debe de haber allá! ¿Y por qué me queréis
llevar con vos?SALCEDO
Porque sin mi licencia os posistes mis ropas.
ALAMEDA
Tómelas, tómelas y lléveselas, que no las quiero.
SALCEDO
Vos proprio habéis de venir y, si diéredes el descargo que convenga, dejar os han que volváis.
ALAMEDA
¿Y si no?
SALCEDO
Quedaros heis con las notomías en las cisternas viejas. Mas resta otra cosa.
ALAMEDA
¿Qué's, señor?
SALCEDO
Habéis de saber que aquellos que me desollaron me echaron en un arroyo...
ALAMEDA
¡Fresco estaría allí Su Magnificencia!
SALCEDO
... y es menester que al punto de la media noche vais al arroyo y saquéis mi cuerpo y le llevéis al
cimenterio de Sanct Gil, qu'está al cabo de la villa, y allí junto digáis a grandes voces: ¡Diego
Sánchez!
ALAMEDA
Y diga, señor, ¿tengo d'ir luego?
SALCEDO
Luego, luego.
ALAMEDA
Pues, señor Diego Sánchez, ¿no será mejor que vaya a casa por un borrico en que vaya caballero
su cuerpo?
SALCEDO
Sí, aguija presto.
ALAMEDA
Luego torno.
SALCEDOAndá, que aquí os aguardo.
ALAMEDA
Dígame, señor Diego Sánchez, ¿cuánto hay de aquí al día del juicio?
SALCEDO
Dios lo sabe.
ALAMEDA
¡Pues hasta que lo sepáis vos, podéis aguardar.¿
SALCEDO
Venid presto.
ALAMEDA
No comáis hasta que venga.
SALCEDO
¿Ansí? Aguarda, pues.
ALAMEDA
¡Válame Sancta María! ¡Dios sea conmigo, que me viene siguiendo!
FIN DEL PASO

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