El mundo ha vivido equivocado. Roberto Fontanarrosa.





El mundo ha vivido equivocado

Roberto Fontanarrosa


Hugo:- ¿Sabés cómo sería un día perfecto?...
suponete... que vos vas de viaje y llegás, ponele, a
una isla del Caribe. Qué se yo, Martinica, ponele,
Barbados, no se... Saint Thomas.
Pipo:- ¿Martinica es una isla?
H:- Si. Creo que sí. Martinica. La Isla de Martinica...
Llegás a la isla... sólo, ¿viste? Tenés que estar un
día, ponele. Un par de días. Entonces vos, llegás al
hotel, un hotel de la gran puta, cinco estrellas, subís a
la habitación, dejás las cosas y bajás a la cafetería a
tomar algo. Es de mañana, vos llegás en un avión
bien temprano, entonces es media mañana. Bajás a
tomar algo.
P:- Un jugo.
H:- Un jugo. Un jugo de tamarindo, de piña.
P:- De guayaba, de guayaba.
H:- De guayaba, de esas frutas raras que trienen por
ahí. Calor. Hace calor. Vos bajás, pantaloncito blanco
livianón. Camisita. Zapatillitas.
P:- Deportivo.
H:- Deportivo.
P:- Tipo tenis.
H:- No. No. Ojo, pantaloncito blanco, pero largo, ¿eh?
No short. No. Largo. Livianón. Bajás... poca gente.
Música suave. Cafetería amplia. Te sentás a la mesa
y... se ve el mar ¿no? Se ve el mar. El hotel tiene su
playa privada, como corresponde. Poca gente. Poca
gente. No mucha gente. No es temporada. Porque
tampoco vos vas de turismo. Vos vas por laburo. Una
cosa así.
P:- Claro.
H:- Entonces ahí... a un par de mesas de la mesa
tuya: una mina, sentadita. Desayunando.
P:- Sola.
H:- Sola... o con un macho. Mejor con un macho
¿viste? Pero la mina te juna. Te marca. No
alevosamente, pero, registra. La mina, muy buena,
alta rubia, ojos verdes, tipo Jaquelín Bisset.
P:- Me gusta.
H:- La mina, poca bola. Marca de vez en cuando, pero
poca bola.
P:- Jaquelín Bisset no es rubia.
H:- ¿No es rubia? ¿Qué es? Castaña.
P:- Si, castaña, castañona.
H:- Bueno... pero ésta es rubia. Remerita azul,
pantaloncitos blancos. Cruzada de gambas, fumando.
Hablando con el tipo, recostada en el respaldo del
silloncito. Esos silloncitos de caña.
P:- ¿Silloncitos de caña? ¿En una cafetería?
H:- Bueno, no. Uno de esos comunes. O como estos
(pega dos tincazos en el respaldo de su silla) Pero con
apoyabrazos, ¿me entendés? Porque la mina está
estirada, así, para atrás, medio alejada de la mesa.
Mirando al tipo, cruzada de gambas. O sea, queda de
perfil a vos, Pero... ¿qué pasa?
P:- ¿Qué pasa?
H:- La mina se aburre. Se nota que se aburre. El tipo
chamuya algunas boludeces y la mina hace así con la
cabeza... pero se nota que se hincha las pelotas.
P:- Y claro, loco...
H:- Entonces, entonces... Vos empezás a hacerte el
bocho. Con la mina. ¿Viste cuando vos empezás a
junar una mina y no podés dejar de mirarla? ¿Y que
entrás a pensar "Mamita, si te agarro"? Vos te
empezás a hacer el bocho. Claro, te hacés el boludo...
P:- Porque está el macho.
H:- No. Pero el macho no calienta. Porque está de
espaldas. No te ve. No te ve. Vos te hacés el boludo
por si la mina mira. Cosa que no vaya a ser cosa que
mire y vos estás sonriendo como un boludo, o que le
hagas una inclinación on la cabeza...
P:- O que se te esté cayendo un hilo de baba sobre la
mesa.
H:- Claro, claro. No. No. Vos, atento, atento, pero
digno. Tipo Mitchum. Tipo Ribert Mitchum.
P:- Bogart, loco. Vamos a los clásicos.
H:- Si, Una cosa así. Fumando, el hombre. Medio
entrecerrados los sojos por el humo del faso. Un duro.
P:- Si. A esa altura yo ya estaría duro.
H:- También, también. Pero con dignidad. Porque por
ahí te tenés que levantar y tenés que salir encorbado
como el jorobado de Notre Dame y ahí se te va a la
mierda el encanto. Cagó el atraque. No. Vos, en la
tuya. Juguito, un par de sorbos vichando por encima
de las pajitas esas, de colores...
P:- Los sorbetes.
H:- Los sorbetes. Una pitada. Mirando de vez en
cuando al mar. Pero vos siempre atento a la rubia que
balancea lentamente la piernita y a vos...
P:- A vos te corre un sudor helado desde la nuca.
H:- Desde la nuca hasta el mismo nacimiento de los
gluteos. Y una palpitación en la garganta... ¿viste?
como a los sapos. Que se les hincha la garganta.
P:- Lindo espectáculo para la mina si te mira.
H:- No, pero eso te parece a vos desde adentto. No.
Vos un duque. Un duque. Y... ¿viste? ¿Viste cuando
vos decís "viejo, si esta mina me da bola yo me
muero. Me caigo al piso redondo", y que medio
agradecés que la mina esté con un macho porque te
saca de encima el compromiso de tener que
atracártela? Pero por el otro lado vos decís "¿Cómo
carajo no me la voy a tirar, si esta mina es un avión,
un avión"? ¿Viste?
P:- Típico.
H:- Pero vos, claro, perdedor nato, también pensás:
"Esta mina ni en pedo me puede dar bola a mí".
Porque es una mina de esas de James Bond, de esas
bien de las películas. Un aparato infernal. Digamos,
todo el hotel es de las películas, con piletas piscinas,
parques palmeras, cocoteros, playas privadas.
P:- Catamaranes.
H:- Surf. Grones, Confitería con pianista, negro,
también. Una cosa de locos. Entonces vos decís:
"Esta mina no me puede dar bola en la puta vida de
Dios". Pero, pero...
P:- Al frente.
H:- ¡Al frente! Al frente... y por ahí, por ahí... el tipo se
levanta.
P:- El tipo que está con la mina.
H:- El tipo que está con la mina se levanta y se pira.
Le da un besito en la boca corto, y se pira. A vos,
medio que se te estruja el corazón porque pensás: "Si
el tipo éste la besó en la boca, es el macho. No hay
duda"... porque uno siempre al principio tiene esa
esperanza. "Puede ser el hermano", piensa, "un
amigo", qué se yo...
P:- Una institutriz de esas alemanas. Muy rígidas.
H:- Claro, claro. Pero cuando el tipo le zampa el beso
en la trucha ya ahí medio que se te acaban las
posibilidades... aunque viste como son los yanquis, se
besan por cualquier cosa. Ahí viene la mina, t da un
chupón y es cosa de todo los días.
P:- ¿Sí?
H:- Sí. Buenos, bueno. La cuestión es que la mina se
ha quedado sola en la mesa. El tipo se piró. Se fue. Y
la rubia está en la mesa mirando el mar. Balancendo
la piernita. Y ahí te agarra el ataque. Ahí te agarra el
ataque ¡Está servida, loco! Sola y aburrida. Rebuena,
para colmo.
P:- ¡Qué te parece!
H:- Claro. Primero vos esperás. Te hacés el sota y
esperás. Porque en una de esas vuelve el dorima. O
el tipo ese que estaba con ella y es un quilombo.
Entonces vos te quedás en el molde. Y te empieza a
laburar el marote de que si te vas y te sentás con ella
¿Qué carajo le decís?
P:- Y además la mina habla en inglés.
H:- No se. No se. Eso no se.
P:- ¿La mina no es norteamericana?
H:- No se porque vos no la escuchás. Vos la viste que
está ahí chamuyando con el tipo pero no sabés en
que habla.
P:- Y... si habla en inglés te caga.
H:- Si, si... pero, esperá.
P:- Bah. Si habla en inglés, o en francés o en ruso, te
caga.
H:- Para, pará
P:- Porque nosotros acá porque manejamos el verso,
pero si te agarra una mina que no hable castellano.
H:- Oíme, boludo. Pará. ¿Vos sos amigo mío o amigo
de la mina? La mina puede ser francesa, por ejemplo
y saber un poco de castellano.
P:- O española. La mina es española.
H:- ¡No! Española no. Dejame de joder con las
españolas.
P:- ¿Porqué no?
H:- Las españolas son horribles. Tienen unos pelos
así en las piernas.
P:- Sí, mirá la Cantudo.
H:- No, no... dejame de joder con la Cantudo. La mina
es una francesa tipo, tipo...
P:- ¿Porqué no la Cantudo?
H:- Tipo... ¿Cómo se llama esta mina?
P:- Romy Scheneider.
H:- No, no. Esa mina...
P:- A mí dejame con la Cantudo y sabés...
H:- ¡No rampás las bolas con la Cantudo! ¿Cómo se 
llama esta mina? Mirá, el día que vos me vengas con
tu día perfecto, muy bien, que la mina sea la Cantudo.
Pero yo estoy contando mi día. Además esta mina es
rubia.
P:- Bueno. La próxima vez que me cuentes tu día
perfecto, vos quedate con tu rubia. Pero que la rubia
esté con la Cantudo y salimos los cuatro. Así...
H:- Está bien, está bien... . ¡Catherine Deneuve!.
Catherine Deneuve. Un tipo así.
P:- Claro. Es muy rubia.
H:- De ese tipo. De cara medio angulosa Y con esa
voz así... profunda.
P:- Oíme, si no la escuchaste hablar. Decías...
H:- La mina es francesa, pero habla castellano porque
ha vivido en el Perú. ¿Viste que los franceses viajan
mucho a Perú?
P:- ¿Sí?
H:- Claro. Porque esta mina es una mina del jet-set.
Una arqueóloga o algo así, que viaja por todo el
mundo.
P:- Una cosmetóloga.
H:- O dirige una línea internacional de cosmética. Una
línea suiza de cosmética. O diseña moda. Habla
varios idiomas. Y entonces habla castellano con un
acento francés, arrastra las erres...
P:- Como el dueño del hotel donde para Patoruzú.
H:- Eso. Y tiene una voz profunda. Medio áspera.
Como Ornela Vanoni.
P:- Ajá, ajá. Me gusta.
H:- La cuestón es que la mina se quedó sola en la
mesa, fumando.
P:- Los puchos son Gitanes .
H:- Claro. Los puchos son Gitanes y tiene ¿viste?
atado a una de las manijas del bolso, un pañuelo de
seda. Fucsia. Bueno. Ahí, la mina se para. Se da
vuelta. Y te mira.
P:- ¡Mierda!
H:- Te mira ¿viste? Te mira un momentito, pero no es
una mirada de refilón. Una mirada de interés.
Profunda.
P:- Ahí te acabás.
H:- No... vos, un hielo. Le mantenés la mirada. Serio.
Sin un gesto. Como diciendo: "¿Qué te pasa, cariño?"
Sostenés la mirada hasta que la mina se da vuelta y
se manda para la playa. con el bolso al hombro. Y...
¿viste cuando las minas se dan cuenta que las están
junando, y entonces caminan remarcando más el
balanceo?... ¿así? La mina se va para la playa
despacito. Matadora. Claro. Vos estás paralizado en la
silla, tenés la boca seca y si te mandás un trago del,
jugo te parece que tragás papel picado. Cualquier
cosa, parece. Te zumban los oídos.
P:- Te sale sangre por la nariz.
H:- No. No. Porque ya te recuperaste. Ya te
recuperaste. Y ya empezás a sentir ¿viste? Esa
sensación, esa sensación, ese olfato, esa cosa... de la
cacería. ¿no? Para colmo, para colmo... la mina llega
al ventanal, todo vidriado. Porque la parte de la
cafetería que da al mar es puro vidrio. Entonces,
cuando la mina llega a la parte de la puerta donde ya
sale a la parte de la playa, que hay una explanada y
después está la arena, se para. Se para en la puerta¿viste? 
Como deslumbrada por el sol. Y mira para
todos lados. Busca algo dentro del bolso con un gesto
de fastidio...
P:- Los lentes negros.
H:- Algo así. Lo que pasa es que la mina está
aburrida. Y en eso, antes de salir ya del todo, gira un
poco. Y te vuelve a mirar...
P:- Ahh... jajajá...
H:- ¿Viste cuando de golpe una mina te mira y vos no
sabés...?
P:- Si. Si te mira a vos o a alguien de atrás.
H:- Claro, claro, eso. Que vos te das vuelta para ver si
atrás no hay otro tipo, qué se yo, para asegurarte.
P:- Si, si.
H:- Pero no. La mina te vuelve a mirar a vos. Ya no
tan largo, pero...
P:- Está con vos.
H:- Está con vos.
P:- La mina siempre seria.
H:- Ah, sí. Sí. Seria. Juna, pero ni una sonrisa. Los
ojitos, nada más. No se regala. Digamos...
P:- Insinúa.
H:- Eso. Insinúa... Entonces vos, llamás al mozo
¿viste? "Mozo" ... no te sale ni la voz. Tenés la
garganta seca. "Mozo" Firmás tu cuenta y ahí nomás
te mandás para la habitación. A los pedos.
P:- A la habitación.
H:- Claro. Porque vos ya viste que la mina se fue para
la playa. O sea, la tenés ubicada y un poco la
seguridad de que la mina se va a quedar ahí.
Entonces vas a la habitación y te ponés la malla,
cazás una toalla. Una revista...
P:- Ah. Eso si. Imprescidible. Un libro...
H:- Si. Si, si. Un libro, una revista, cualquier cosa, para
llevar debajo de brazo y salís rajando para la playa
cosa de que no vaya a aparecer algún otro y te
primerée. Bajás y te mandás a la playa. Como
siempre pasa, la primera ojeda que das, no la ves.
Ahjí te puteás, decís: "¿Para qué mierda me fui arriba
a cambiar"? Y te desesperás. Pero por ahí ves que
viene caminando, entre alguna gente que hay,
tomando una coca-cola que ha ido a comprar. La mina
te ve, pero se hace la sota. Se tira por ahí, en una
lona. No, en una de esas reposeras y se pone a tomar
sol. Medio se apoliya.
P:- Ahí te cagó.
H:- No. bueno. Al fin te la atracás.
P:- Ah no. ¡Qué piola! Así cualquiera. es como en
esas películas donde un tipo dice: "me voy a atracar
esa mina" y después aparece con la mina, charlando
lo más piola, encamado. Y no te dicen cómo el tipo se
la atracó. Que es la parte jodida.
H:- Bueno. Pará, pará. Vos te quedás vigilando. ves,
por ejemplo que no hay ningún peligro cercano.
Ningún tipo, ningún tuburonazo, como vos que ande
rondando. O algún tipo con su mujer que vicha. Los
yanquis, los ingleses por ahí ven una mina que es una
bestia increible y no se les mueve un pelo. Ni se dan
vuelta. No dan bola. No son latinos. Entonces vos ves
que no hay peligro cercano y planeás la cosa. Vos
tenés una situación provilegiada. estás solo. Tenés
tiempo. Tenés guita...
P:- No como acá.
H:- Claro. Además ahí no te juna nadie. No hay 
quemo posible. Entonces por ahí te vas un poco al
mar, nadás, hacés la plancha. Y cuando volvés, ves
que la mina está leyendo. En la reposera, pero
leyendo. Entonces vos, desde tu pueto de vigilancia,
ni muy cerca, ni muy lejos, te ponés también a leer.
Por ahí te dan ganas, ¿viste?... de largar todo a la
mierda, cazar un bote, alquilar un catamarán y
disfrutar un poco en lugar de andar sufriendo por una
mina por ahí.. Pero claro, cuando la mirás y por ahí le
ves mover una piernita...
P:- Venís muerto.
H:- Lógico. En eso la ,mina se levanta y se va para un
barcito que hay en la playa, muy bacán. Ese es el
momento, es el momento... lo que vos me pedías que
te explicara.
P:- Claro. Porque si no es muy fácil.
H:- Vos vas y te sentás al lao. Ya sin hacerte tanto el
boludo, ya, ya en la lucha, y ahí vas a los bifes. Le
preguntás, por ejemplo : "¿Usted es norteamericana?"
En un tono monocorde. Casi, digamos, periodístico.
Sin sonrisitas ni nada de eso. Ahí la mina te mira un
momento, fijamente y es cuando...
P:- Te cagás en las patas.
H:- ¡Claro! ¡Claro! Porque ese es el momento crucial.
Ahí se juega el destino del país. Si la mina se hace la
sota y mira para otro lado. O si dice "si" caza el vaso y
se va a la mierda, perdiste. Perdiste completamente.
Pero no. La mina te mira, dice "si". "Si ¿porqué?" Y se
sonríe.
P:- ¡Papito!
H:- ¡Papito! ¡Vamos Argentina todavía! ¡Se viene
abajo el estadio! ¿Viste esas minas que son serias,
que no se ríen ni de casualidad, pero que por ahí se
sonríen y es como si tuviesen un fluorescente en la
boca? ¿Que vos no sabés de dónde sacan tantos
dientes? una cosa...
P:- Como farrah Fawcett.
H:- Si. Que es una particularidad de las modelos.
estás serias, de golpe le dicxen "sonreí" y ¡plin!
encienden una sonrisa de puta madre que no sabés
de dónde la sacan... Bueno, la mina te mira, te dice
"Si ¿porqué"? y..
P:- Te da el pie.
H:- Claro. Te da el pie para colmo. Entonces vos decís
"permiso" , el barrio es el barrio, y te sentás en el
taburete de al lado y entrás al chamuyo...
P:- Muy facilongo lo veo.
H:- Lo que pasa es que mina está con vos. Está con
vos. La mina ya tiene decidido que te va a dar bola.
No va a andar havçciendo las boludeces de hacerse la
estrecha o esas cosas. Es una mina que está en el
gran muindo internacional ny sabe lo que quiere. La
mina va a los bifes. No se regala, pero va a los bifes.
Si le gusta un tipo le da pèlota de entrada y a otra
cosa.
P:- Eso es cierto. Esas minas son así.
H:- Entonces vos empezás el chamuyo. ya tranquilo.
Ya gozando la cosa, porque sabés que la cosa viene
bien, ya estás en ganador. garpás los tragos, tirás
unas rupias sobre el mostrador al grone y te vas con
la mina para las reposeras. Y vos ves que los tipos te
junan como diciendo "hijo de puta, se levantó el aviónese". 
Pero vos, un duque, fumás, te hacés el sota y la
ves caminar a la mina delante tuyo...
P:- Bueno... el peor momento ya ha pasado.
H:- En fin. Entonces escuchame cómo es la milonga,
la milonga del día perfecto: Un poco de natación, el
mar, las olas, te alquilas un catamarán... y a eso de
las seis o siete de la tarde, te mandás al bar y te das
algún trago largo...
P:- Un ron Barbados.
H:- Fijate, fijate... preferiría mejor un gin-tonic. Un gin-
tonic.
P:- Loco, eso pedilo es Mombasa. En algún boliche de
esos. Pero no te pidás un gin-tonic en un lugar así.
Con esa mina...
H:- Grave error. Grave error. ¿Qué tomaban los tipos
que aparecen en la novela de hemingway, de esas en
el Caribe, Islas en el Golfo, por ejemplo.
P:- Bacardí.
H:- Bacardí ¡Y gin-tonic! Gin-tonic, mi amigo. Pero la
cosa no es esa. No es que pidas tal o cual trago. La
cosa es que no vayas a pedir algo que te tire a la lona.
tenés que pedir algo que más o menos sepas que te
la aguantás. Mirá si todavía que ya tenés la mina en
casa te levantás un pedo que flameás o te
descomponés y después andás con diarrea, te cagás
ahí en el lobby del hotel.
P:- Vomitás.
H:- Vomitás. Le vomitás las pilchas a la mina. Un
asco, un asco. No, no. Un gin-tonic y la mina pide una
cosa así. Ahí charlás un ratito. La mina muy piola. Muy
bien. Muy agradable. Simpática.
P:- Muy bien la mina.
H:- Si, si. Una mina de unos 26 o 27 años. No una
pendeja. Casadwa. Bien en su matrimonio. Bien. Que
sabe lo que está haciendo. La mina quiere pasar bien
esa noche y a otra cosa.
P:- Claro.
H:- Claro. Ninguna complicación. No es de las que te
van a hacer un quilombo al día siguiente ni nada de
eso. La mina sabe cómo son estas cosas.
P:- No. No se te va a venir a la Argentina tampoco.
H:- ¡Nooo! ¡No! No es de esas que agarran el teléfono
y te dicen "arribo a Fisherton mañana" Y se te arma tal
despelote. No es nada de eso. Entonces...
P:- Entonces.
H:- Entonces te vas con la mina a la habitación del
hotel.
P:- ¿A la tuya o a la de la mina?
H:- A cualquiera. No mejor le decís a la mina que vaya
a su habitación y vos te vas a la tuya y te das una
buena ducha.
P:- Te sacás toda la arena.
H:- Claro, te sacás la arena. Los moluscos que se te
hayan quedao pegados. Y te vas a la pieza de ella... y
bueno ahí viejo, ¿para qué te cuento? te echas 20, 25
polvos. Cualquier cosa.
P:- ¿Veinticinco, che?
H:- Bueno... dejame lugar para la fantasía. Bah... te
echas 5, 6. De esas cosas que ya los dos últimos la
mina te tiene que hacer respiración boca a boca
porque vos estás al borde del infarto..
P:- Si. Que ya lo hacés de vicioso.
H:- Hay un país detrás tuyo. No es joda.
P:- Muy lindo, che. Muy lindo.
H:- No. No. No. Ahora biene lo interesante. Porque yo
te digo una cosa. Te digo una cosa... eh... Pipo. Te
digo una cosa Pipo: el mundo ha vivido equivocado. El
mundo ha vivido equivocado. Yo no sé porque cárajo
en todas las películas el tipo, para atracarse la mina,
primero la invita a cenar. La lleva a morfar, aun lugar
muy elegante, de esos con candelabros, con
violinistas. Y morfan como leones, pavo, pato, ciervo,
le dan groso al champan... Yo Pipi, yo, si hago eso...
¡me agrarra un apoliyo! Un apoliyo me agarra, que la
mina después me tiene que llevar dormido a mi casa y
tirarme ahí en el pasillo. O si no me apoliyo me
agrarra una pesadez, un dolor de balero. Eructo.
P:- Y eso no colabora.
H:- No. Eso no colabora. Por eso te digo. El mundo ha
vivido equivocado. Yo no sé como haían los galanes
esos de cine que se iban a encamar después de
comer.
P- Es la magia del cinematógrafo, Hugo. Hay que
admitirlo.
H:- Pero en este día perfecto que te digo yo, vos
terminás de echarte los 15 polvos con la rubia, te
levantás echo un duque. Te pegás una flor de ducha ,
coa de quitarte de encima los residuos del pecado y
¿qué pasa? Tenés un hambre de la puta madre que lo
parió. ¡Loco! No comés desde el desayuno que
picaste alguna boludez. Y después no almorzaste
porque el tipo que está de cacería no puede permitirse
andar con sueño y hecho un pelotudo.. Entonces,
entonces... imaginate bien, eh. Prestá atención Te
empilchás livianito. La mina también. Ya es de noche.
Está fresquito. No hay el calor puto que suele haber
acá. Ahí refresca de noche. Vos como un duque pedí
el morfi a la habitación ¡Imaginate vos! ... vos ahí te
sentís Gardel. Acabás de encamarte con una mina de
novela. Estás en un lugar de puta madre, tenés un
hambre de lobo... entonces te hacés traer un vino
blanco helado, pero bien helado de esos que duelen
acá.
P:- Ahí es cuando uno se empieza a reír de cualquier
pavada.
H:- ¡Eso! ¡Claro! que te reís de cualquier cosa... y ahí
te vas al sobre con la rubia ya sin ningún apetito de
ningún tipo, sólo a disfrutar de la catrera. Te vas
hundiendo en el sueño. Te vas hundiendo. Está
fresquito. Entra por la ventana la brisa del mar. Oís el
ruido del mar. Y un poco la música de abajo... (pausa)
Cobrame.

Entradas populares de este blog

Antígona Furiosa Griselda Gambaro

Dos mujeres de Javier Daulte

LAS ACEITUNAS Lope de Rueda