OLEANNA De David Mamet




OLEANNA

De David Mamet


I
Carol ha venido ver a John en su oficina porque ella está fallando en la clase que está tomando con él. A través del curso de la reunión los dos discuten la naturaleza y el propósito de una educación más alta en sociedad de hoy y aparece una conexión personal entre profesor y estudiante.

John.- (Hablando por teléfono) ¿Qué te dijeron?... ¿Hablaste con el agente de bienes raíces... ¿Dónde está él? ¿Dónde están sus notas? ¿Dónde están las notas que tomamos con él?.... ¿Las tengo yo? No me parece... No, no. Vamos a... Vamos a perder la casa... No estoy minimizándolo... ¿El acceso? ¿Dijo acceso? ¿Qué dijo? ¿Es un término del oficio? (Busca el contrato) ¿Estamos obligados por él?... Lo siento...  (Lee el contrato) Si...  obligados por él...  Antes de que la otra parte se retire...  un término del oficio...  Eso es lo que es. El jardín para el niño, eso es lo que importa... la escuela... Te veré allí... ¿Esta el agente inmobiliario ahí? Bien...  Dile que te muestre el sótano otra vez... Mira... me iré... me iré en diez o quince minutos, sí... No...  Te veré en la nueva casa... Es una buena... Si él lo cree necesario. Decile a Jerry que sí. No, no perderemos el depósito. Estoy seguro de que se resolverá. Yo también te amo... Lo haré (Cuelga el teléfono y ve a Carol) Bien...

Carol.- ¿Qué es un término del oficio?

John.- Perdón...

Carol.- ¿Qué es un término del oficio?

John.- ¿Es de eso que quieres hablar?

Carol.- ¿Hablar?

John.- Dejemos de lado el formalismo. ¿Sí, Carol? ¿No crees? Yo voy a decir cuando tengas algo que necesites decir. ¿Estás de acuerdo?

Carol.- No sé.

John.- Dije...

Carol.- ¿Dije algo incorrecto?

John.- No, no, perdón... Está bien... Estoy apurado, como ves. Disculpa... ¿Qué es un término del oficio? Creo que es un término que, por su uso, llega a significar algo más específico que lo que significa para alguien no familiarizado con esa área. Creo que significa eso.

Carol.- ¡Usted no sabe qué significa!

John.- No estoy seguro de saberlo. Es una de esas cosas que quizás buscaste, o que quizás alguien te explicó y dices “ajá”...

Carol.- Usted no hace eso. Usted no...

John.- ¿Olvido algo?

Carol.- Sí.

John.- A todos les pasa.

Carol.- No, a todos no les pasa... ¿no?

John.- A todo el mundo le pasa.

Carol.- ¿Y por qué les pasaría?

John.- Porque... no lo sé... Debe ser porque no les interesa.

Carol.- No.

John.- Eso creo, pero veamos... Gracias por venir a verme (Empieza a acomodar sus papeles, como para irse) Siéntate, por favor (Ella duda) Carol, tengo algunas dudas...

Carol.- ¿Qué?

John.- Con respecto a tu...

Carol.- (Sorprendiéndolo) ¿Está comprando una nueva casa?

John.- No, continuemos con lo nuestro.

Carol.- ¿Continuar?

John.- Créeme, sé lo humillante que puede ser... no tengo más deseos que el de ayudarte. Ni siquiera diré pero... Diré: volviendo al tema.

Carol.- Sólo trato de...

John.- No, no resultará.

Carol.- ¿Qué es lo que no resultará?

John.- Tu trabajo.

Carol.- Voy a clase, tomo notas.

John.- Lo sé. Lo que trato de decirte es que cierta... Un momento... Cierta incomunicación básica...

Carol.- Hice lo que dijo. Compré su libro. Lo leí.

John.- No es...

Carol.- Hago lo que dice. Es difícil para mí. Pero... es el lenguaje.

John.- Por favor.

Carol.- El lenguaje, las cosas que dice.

John.- Lo siento, no... no creo que sea así.

Carol.- Es así ¿Por qué iba a...?

John.- Voy a explicarte porqué. Eres una alumna inteligente (Ella intenta hablar) ¡No! Eres muy inteligente. No tenés problemas con...

Carol.- Yo...

John.- ¿Quién engaña a quién aquí? Te voy a decir el porqué. Creo que estás enojada.

Carol.- ¿Por qué?

John.- Un momento.

Carol.- Es cierto, tengo problemas...

John.- Todos...

Carol.- Vengo de un ambiente diferente... de una sociedad... Cuando vine a esta escuela...

John.- Seguro.

Carol.- (Pausa) ¿No significa eso nada?

John.- Por favor... Sentate... ¡Tomá asiento! (Busca el examen y se pone a revisarlo. Leyendo) “Las ideas contenidas en este trabajo expresan los sentimientos del autor del modo que él lo intentó basado en un resultado”. ¿Qué puede significar eso? ¿Entendés?

Carol.- Yo... Hice lo mejor que...

John.- Digo que tal vez el curso...

Carol.- (Parándose, nerviosa e inquieta) ¡No, no puede hacerlo! ¡Necesito aprobar ese examen!

John.- ¡Carol!

Carol.- ¡Necesito aprobar el examen!

John.- Bueno, hay un criterio para juzgar el progreso en clase.

Carol.- ¡Tengo que aprobar!

John.- Soy un ser humano.

Carol.- ¡Hice lo que me dijo, lo hice; hice todo lo que... Leí su libro (Lo busca en su mochila) Me dijo que comprara el libro y lo leyese; hice todo... ¡ (Suena el teléfono)

John.- Mira...

Carol.- ¡Hice todo lo que dijo!

John.- No soy tu padre.

Carol.- ¿Qué? ¿Yo dije que usted era mi padre?

John.- No.

Carol.- ¿Por qué me dijo eso? (Pausa)

John.- (Atendiendo el teléfono) Hola... Si, Jerry, sé la hora que es... Si... Estoy tratando de irme... ¿Para qué necesitamos esas notas? En todo caso, tiene razón. Las voy a encontrar... Vos a estar con ustedes en diez minutos... (Cuelga. Se prepara para irse y comienza a salir) ¿Qué querés que haga? Somos dos personas que se han suscripto a ciertas reglas...

Carol.- ¡Tiene que ayudarme!

John.- (Continúa con sus cosas indiferente)... A ciertas formalidades institucionales. Eso es. Podés decir que son falsas, que son arbitrarias.

Carol.- Tiene que ayudarme.

John.- Tuve un día difícil que todavía no terminó... Ya sé que no es tu problema...

Carol.- Tiene que ayudarme.

John.- ¿Qué quieres que haga? ¿Qué?

Carol.- ¿Cómo puedo ir a mi casa y decir...?

John.- Lo siento por vos. Hay... Digamos que hay dureza en los métodos de evaluación, pero los hemos aceptado para bien o para mal. Ambos debemos atenernos al sistema que hemos escogido ¿No te parece?... Yo creo que sí. Gracias por venir y si deseo otra cita en el futuro, te lo haré saber. Gracias... (Le señala la puerta para que se retire. Ella lo mira sorprendida y no se va)

John.- ¿Qué quieres que haga?

Carol.- Enseñarme. Quiero que me enseñe.

John.- Ya te enseñé.

Carol.- Lei su libro. Lo lei y no lo...

John.- No lo entendiste... Quizás no está bien escrito.

Carol.- No, no pude entenderlo.

John.- ¿Qué es lo que no entendiste?

Carol.- Nada. Lo que trata de decir cuando habla de...

John.- Sí...

Carol.- (Leyendo del libro) “Almacenado virtual de la juventud...”.

John.- (Se instala catedráticamente) Almacenado virtual de la juventud. Si prolongamos la adolescencia...

Carol.- Y... “la maldición de la educación moderna...”. Yo no...

John.- Escuchá. Es solo un curso, sólo un libro. Es sólo...

Carol.- No. Hay gente ahí; gente que vino a aprender algo que no sabía. Que vinieron aquí a recibir ayuda. A que alguien les ayudase a ser algo, a aprender algo, a obtener... ¿Cómo se dice? (Lee el libro) “a lidiar con el mundo...” ¿Cómo podré hacer eso si no apruebo? ¡Pero yo no entiendo este libro, no entiendo lo que significa y me paso de la mañana a la noche con la idea de que soy estúpida!

John.- Nadie te cree estúpida.

Carol.- ¿No? ¿Y entonces que soy?

John.- Pienso que estás enojada. Mucha gente lo está... (Toma el portafolios para irse) Tengo un compromiso que cumplir. Un compromiso importante. Aunque entiendo tus preocupaciones, quisiera tener el tiempo necesario... Esto no fue una reunión programada previamente y...

Carol.- ¡Cree que no soy nada!

John.- ... Y debo ver a mi esposa...

Carol.- ¡Piensa que soy estúpida!

John.- No, no pienso eso.

Carol.- Usted lo dijo...

John.- ¿Cuándo?

Carol.- Lo dijo.

John.- No, nunca lo dije; jamás le diría eso a un estudiante.

Carol.- (En voz alta y firme)¡Dijo: “qué puede significar” ¿Qué puede significar?!

John.- ¿Y qué significa eso?

Carol.- Significa que soy estúpida y que nunca aprenderé. Y tiene razón.

John.- Yo...

Carol.- Pero entonces, ¿qué hago aquí?

John.- Si pensaste que yo...

Carol.- ¡Nadie me quiere ni me dice nada! Y me siento en un rincón del aula y todos hablan de eso todo el tiempo, de conceptos y de preceptos, y de... (Se interrumpe) ¿Por qué diablos hablan? Lei su libro y me dijeron: : “Inscribite en esa clase”, porque hablaba de responsabilidades hacia la juventud. No sé lo que eso significa y no apruebo el examen.

John.- Quizás...

Carol.- No, tiene razón. No aprobé, écheme, soy burra. Todo lo que yo hago: “las ideas contenidas en este trabajo expresan los sentimientos del autor”. Eso es, eso es, sé que soy una estúpida. ¡Sé lo que soy, sé lo que soy, profesor! No tiene que decírmelo. Es patético, ¿verdad?

John.- Ajá. Siéntate, por favor.

Carol.- ¿Por qué?

John.- Quiero hablarte.

Carol.- ¿Por qué?

John.- Sólo siéntate, por favor... ¡Qué te sientes! (Ella se sienta)

Carol.- ¿Qué?

John.- Bien. Sé de lo que hablas.

Carol.- No lo sabe.

John.- Creo que sí.

Carol.- ¿Cómo podría saberlo?

John.- Voy a contarte mi historia, ¿te importa? Me educaron para creerme estúpido...

Carol.- ¿Qué quiere decir?

John.- Lo que dije. Mis recuerdos más antiguos tienen que ver con el tiempo en que me decían que era estúpido. “Sí sos tan inteligente, ¿por qué te comportás como un estúpido o? ¿No lo podés entender?” Y no lo podía entender.

Carol.- ¿Qué?

John.- El problema más simple era un misterio para mi.

Carol.- ¿Qué era un misterio?

John.- ¿Cómo aprendía la gente? ¿Cómo no podía aprender? Que es de lo que he hablado en clases. Escuchá esto: si a un niño le dicen que no puede entender, él toma eso como una descripción de sí mismo. ¿Qué soy yo? Yo soy eso que no puede entender. Y te vi cuándo hablábamos...

Carol.- No entiendo nada de lo que dice.

John.- Entonces la culpa es mía. No es tu culpa y no es que lo diga solamente, sino que lo considero como la verdad y te pido disculpas. (Aplacado) Te debo otra disculpa.

Carol.- ¿Por qué?

John.- Supongo que tenía otras cosas en la cabeza. Compramos una casa.

Carol.- ¿La gente decía que era estúpido? ¿Cuándo?

John.- Toda mi vida. En mi niñez. Después quizás pararon, pero yo los oía seguir.

Carol.- ¿Y qué decían?

John.- Decían que yo era incompetente. Y cuando analicé los sentimientos de mi niñez, el tema del aprendizaje surgió y me di cuenta; me sentí inútil y mal preparado.
Carol.- ¿Sí?

John.- Y sentí que fracasaría.

Carol.- Pero no fracasó...

John.- Un piloto volando un avión. El  piloto lo vuela y piensa: “Oh, Dios mío, me he distraído. ¿Qué clase de imbécil soy que con tantas vidas valiosas a mi cargo, me he permitido distraerme? ¿Para qué nací? ¡Qué ilusos aquellos que confiaron en mi!”..., etcétera y estrella el avión...

Carol.- Puedo simplemente...

John.- En cuanto me distraje un momento, tuve una idea que no me gustó, pero ahora, eso es lo que te digo: “Es hora de prestar atención”. Verás, no es magia. Sé que en situaciones así, podés pensar: “Tengo que... pero no puedo” Y pensarás: “¿Para qué he nacido, si soy el hazmerreír del mundo en el que todos son mejores que yo y nada merezco, pues no puedo aprender?”

Carol.- ¿Es eso... lo que a mi me pasa?

John.- Bueno... No sé si diría eso. Te estoy hablando como le hablaría a mi hijo, porque quiero que él tenga eso que yo nunca tuve. Te estoy hablando del modo en que querría que alguien me hubiese hablado. No sabría como hacerlo sin que se transformara en algo personal, pero...

Carol.- ¿Por qué querría hacerlo algo personal?

John.- Eso es lo que digo. Solo podemos entender a los otros, a través... (Suena el teléfono y va a atender) a través de la imagen que tenemos... (Atiende el teléfono) Hola... (A ella) Disculpame un momento... ¿Hola?... No, ya voy. Se que lo hice... En pocos... ¿Viene él a...? Si, hablaré con él... Te veo en... No, estaba con una estudiante. Voy a ver... Esto es importante también ¡Jerry puede!... Estaba con una estudiante ¿Cómo puede decir eso?... Mientras antes termine, antes estaré allá. Te quiero... (Con bronca) ¡Escuchá! Te dije que te amo. Lo de la casa saldrá bien. Porque siento que así será... Te dije que voy a ir. Si, lo hice y te lo estoy diciendo otra vez... Voy a ir... Demoraré lo que sea necesario (Cuelga violento. Pausa).

Carol.- ¿Qué pasó?

John.- Hay problemas, como es normal, con el cierre del contrato de la  nueva casa.

Carol.- ¿Compra una nueva casa?

John.- Así es.

Carol.- ¿Por su nombramiento?

John.- Supongo que sí.

Carol.- ¿Por qué se quedó aquí conmigo, cuando se pudo haber ido?

John.- Porque me agradas.

Carol.- ¿Le agrado?

John.- Sí.

Carol.- ¿Por qué?

John.- ¿Por qué? Bueno, quizás seamos parecidos.

Carol.- Dijo que todos tienen problemas (Prepara su carpeta para tomar notas).

John.- Todos tienen problemas.

Carol.- ¿Es así?

John.- Seguro.

Carol.- ¿Usted los tiene?

John.- Sí.

Carol.- ¿Cuáles son?

John.- Bueno... Tenés razón. Dejaremos de lado la rigidez artificial entre profesor y estudiante ¿Por qué mis problemas tienen que ser más desconocidos que los tuyos? Tengo problemas, como los de recién.

Carol.- ¿Con qué?

John.- Con mi esposa, con mi trabajo...

Carol.- Cuénteme.

John.- ¿Te gustaría tomar una taza de té? (Va servir el té, mientras ella busca un libro en la biblioteca) Como te decía, me dediqué tarde a la enseñanza y hablaba intelectualmente sobre el concepto del que yo se y tú no. Ya te dije: odiaba la escuela; odiaba los maestros; odiaba todo lo que estuviese en una posición de “jefe”, porque sabía, “sabía” no “pensaba” que fracasaría. Mas tarde en la vida, cuando salí de abajo, cuando me libré de esas necesidades de fracasar...

Carol.- (Algo enojada) ¿Cómo salió de eso?

John.- Voy a decírtelo. Debes buscar lo que eres y lo que sientes y finalmente, llegar a mirar cómo actúas y preguntarte si eso es lo que hiciste y lo que piensas.

Carol.- No entiendo.

John.- Si fracaso todo el tiempo, debe ser porque pienso que soy un fracasado. Si no quiero creerme un fracasado, quizás deba empezar por tener éxito de vez en cuando. Los exámenes, esos que encuentras en la escuela, en la universidad, en la vida, fueron diseñados en su mayor parte por idiotas para idiotas. No hay necesidad de aprobarlos; no son un examen de tu vida, sino de tu habilidad para retener y reproducir desinformación. Claro, aquellos que aprueban son idiotas.

Carol.- ¡No!

John.- Sí, son basura; son un chiste.

Carol.- ¿Cómo puede decir eso?

John.- Fijate en mi caso. El Comité Docente viene a juzgarme, el terrible Comité Docente... Me examinan. Tienen integrantes votando que yo no dejaría ni lavar mi auto. Y yo voy ante el gran Comité Docente, con deseos de vomitar... con deseos de vomitar mis defectos sobre la mesa, para mostrárselos. “No soy bueno” ¿Por qué habrían de escogerme?

Carol.- Pero lo nombraron...

John.- No, me anunciaron. Pero aún no han firmado. ¿Te das cuenta? Puede que nunca firmen. Puede que nunca compre la casa. Descubrirán mi oscuro secreto.

Carol.- ¿Cuál es su secreto?

John.- No hay ninguno. Pero encontrarían un indicador de mi maldad.

Carol.- ¿Un índice?

John.- Indicador... un indicador, ¿te das cuenta? Te comprendo. Conozco esa sensación. Tengo derecho a mi trabajo, a mi linda casa, a mi esposa, a mi familia, etcétera. De eso estoy seguro. Esa teoría de la educación que dice... (Sirve el té)

Carol.- Yo... yo...

John.- ¿Qué?

Carol.- (Harta) Quiero saber de mi calificación (John se interrumpe)

John.- Por supuesto que sí.

Carol.- ¿Está mal eso?

John.- No.

Carol.- ¿Está mal que le pregunte por mi calificación?

John.- No. Y yo pedí disculpas. Lo que quieras saber de tu calificación. Lo sabrás (Suena el teléfono). Esperá un momento.

Carol.- Tengo que irme.

John.- Vamos a hacer un trato.

Carol.- No, usted tiene que...

John.- Dejémoslo sonar y hagamos un trato. Te quedás (Ella empieza a irse)... Iba a decir que soy yo el que no prestaba atención (No la deja ir) Comenzaremos el curso otra vez. Tu calificación es una “A”, tu calificación final es una “A”.

Carol.- Pero estamos en la mitad del curso.

John.- Tu calificación final será una “A” si vienes a reunirte conmigo una vez más. Olvidate del trabajo que hiciste. ¿No te gustó escribirlo? No es importante. Lo importante es despertar tu interés, si puedo. Y contestar tus preguntas. Empecemos otra vez.

Carol.- ¿Empecemos con qué?

John.- Digamos que esto es el principio.

Carol.- (Asombrada) ¿El principio de qué?

John.- Del curso.

Carol.- No podemos recomenzar.

John.- Yo digo que sí.

Carol.- Pero yo no lo creo.

John.- Lo sé, pero es verdad. ¿Qué es la clase sino tu y yo?

Carol.- Existen reglas.

John.- Bueno... Las violaremos.

Carol.- ¿Cómo?

John.- No se lo diremos a nadie.

Carol.- ¿Está bien eso?

John.- Yo digo que sí.

Carol.- ¿Por qué haría eso por mi?

John.- Me agradas. Es tan difícil que entiendas eso. No hay nadie aquí, sólo nosotros dos (Se acerca a ella peligrosamente).

Carol.- (Deteniéndolo) ¡Está bien!... (Se sienta y toma apuntes).No entendí cuando se refirió...

John.- ¿Qué fue lo que no entendiste?

Carol.- Cuando se refirió a  las iniciaciones.

John.- ¿Iniciaciones?

Carol.- Escribió en su libro sobre la comparación...

John.- Sí...

Carol.- La comparación (Busca en sus apuntes)

John.- ¿Buscás en tus apuntes?

Carol.- Si.

John.- Explicalo con tus propias palabras.

Carol.- Quiero asegurarme de decirlo bien.

John.- Claro, quieres ser exacta.

Carol.- Quiero saber todo lo que dijo.

John.- Eso es muy bueno... Sugería que lo que queremos retener lo retenemos más fácil o con menos esfuerzo...

Carol.- Aquí está. Escribió de las iniciaciones...

John.- Correcto. Dije iniciación que significa molestia ritualizada (Escribe en el pizarrón) Te doy este libro y te digo: leelo ahora, decís que lo leíste. Pienso que es mentira, por lo tanto te voy a torturar y si compruebo que mentiste, serás castigada. Tu vida quedará arruinada. Es un juego enfermizo. ¿Por qué lo hacemos? ¿Acaso educa? En ningún sentido. Bueno, entonces, explicame esto: ¿qué es la educación superior? ¿Es algo diferente de útil?

Carol.- ¿Qué es “diferente de útil”?

John.- Esa es una buena pregunta. Se ha convertido en un ritual. Es un artículo de fe que todos debemos aceptar o dicho de otro modo, todos deben tener una educación superior. Yo opino...

Carol.- ¿Está en desacuerdo con eso?

John.- Debatamos. ¿Qué pensás?

Carol.- No se.

John.- Hablé de eso en clase; recordá mi ejemplo...

Carol.- La justicia...

John.- Sí. ¿Podés repetirlo? (Carol busca en sus apuntes) Sin mirar los apuntes. Por favor, para saber si mi idea era interesante.

Carol.- Dijo que la justicia...

John.- (Reflexivo) ¿Sí?

Carol.- Que todos tienen derecho (Busca sus apuntes. John le cierra la carpeta)

John.- A un juicio justo, pero ni siquiera tendrán un juicio a no ser que cometan un delito y sean acusados. La justicia es un derecho. Quien desee ponerse en sus manos, tendrá derecho a un juicio justo. Pero una vida no está incompleta sin un juicio. ¿Vas comprendiendo? Mi idea es que surge una confusión entre equidad y utilidad (Ella apunta). Y así confundimos la utilidad de la educación superior con nuestro derecho a acceder a la misma, lo cual creo es un prejuicio contra ella...

Carol.- ... El de que debemos ir a la escuela...

John.- Exacto.

Carol.- ¿Cómo puede decir eso?

John.- Es un prejuicio, una creencia irracional a la cual nos atenemos. Cuando es amenazada o cuestionada, sentimos ira y nos pasa lo que te pasa a vos ahora. ¿No es así?

Carol.- ¿Pero cómo... ?

John.- Sí... Examinémoslo... (No la escucha) Cuando...

Carol.- (Gritando, rompe una taza al pararse) ¡Creo que estoy hablando!

John.- (Junta los pedacitos de la taza y limpia pulcramente) Siento haberte interrumpido. Decías...

Carol.- Decía... decía que cómo puede decir en clases que ir a la universidad es un prejuicio.

John.- Hablaba de nuestra predilección...

Carol.- ¿Predilección?

John.- ¿Sabés lo que significa?

Carol.- ¿No significa gusto?

John.- Si.

Carol.- ¿Cómo puede decir que la escuela...?

John.- Ese es mi trabajo, ¿no?

Carol.- ¿Cuál?

John.- Provocarte.

Carol.- No...

John.- Sí, lo es.

Carol.- ¿Provocarme?

John.- Así es.

Carol.- ¿Enojarme?

John.- Forzarte a…

Carol.- ¿Enojarme es su trabajo?

John.- Forzarte a... escuchar… Sentate. Cuando yo era joven, alguien me dijo... ¿Estás lista?... Los ricos copulan menos que los pobres, más al hacerlo se quitan más ropa. Por años compartí mis propias experiencias con esa afirmación diciendo: “Esto se ajusta a la norma o se aparta de la norma”. ¿Qué significaba? Nada. Sólo una tontera que un chico me dijo y se me quedó en la cabeza. Alguien te dijo, y tú lo retuviste como una verdad, que la educación superior es un bien incuestionable. Esa idea te es tan cara que cuando la cuestiono te enojas. Bien, digo yo: ¿no son esas las cosas que debemos cuestionarnos? Digo que la educación superior desde la guerra, se ha hecho tan esencial como una moda, para aquellos que aspiran a la nueva y vasta clase media que la aceptamos como un derecho y dejamos de cuestionarlo, ¿para qué sirve? ¿Entendés mi idea? ¿Cuáles podrían los motivos para adquirir una educación superior? Uno: el amor a aprender; dos: el deseo de dominar una habilidad; tres, para... mejorar económicamente (Toma notas).

Carol.- Lo estoy reteniendo.

John.- Un momento... debo anotar algo.

Carol.- ¿Es algo que yo dije?

John.- No. Compramos una casa.

Carol.- ¿Compra una casa nueva?

John.- ... Que va con mi nombramiento... Eso es... Una linda casa cerca de la escuela privada. Hablaba de mejorar económicamente y pensaba en el impuesto para incentivo docente... ¿ Dónde está dicho que deba enviar a mi hijo a una escuela pública? (Ella toma notas) ¿Es una ley que deban mejorar las escuelas públicas al precio de mi propio interés? Y esto no es simplemente un caso de la “responsabilidad del hombre blanco” Bien... (Levanta la cabeza y ve que ella toma apuntes sobre lo que él dice) ¿Esto te interesa?

Carol.- Estoy apuntándolo.

John.- No tenés porque hacerlo. Podés sólo escucharme.

Carol.- Tengo que asegurarme que no lo voy a olvidar.

John.- No estoy dando una conferencia. Sólo trato de decir lo que pienso.

Carol.- ¿Qué piensa?

John.- ¿Deben ir todos a la universidad? ¿Por qué?

Carol.- A aprender.

John.- ¿Y si no aprenden?

Carol.- Si el chico no aprende...

John.- ¿Por qué va a la universidad? ¿Por qué es su derecho?

Carol.- Algunos lo encontrarán instructivo.

John.- Eso espero.

Carol.- ¿Pero como les caerá que les digan que pierden el tiempo?

John.- No digo eso.

Carol.- (Buscando en sus apuntes) Usted dijo: “que la educación es una molestia prolongada y sistemática”.

John.- Puede serlo.

Carol.- Si la educación es tan mala, ¿por qué se ocupa de ella?

John.- Porque la amo. Hagamos...  Sugiero que lo mires desde el punto de vista demográfico: la capacidad de ganar salarios; hombres y mujeres universitarios y no universitarios de 1955 a 1990. Veamos si obtenemos algo de estas estadísticas.

Carol.- No... No puedo entenderlo.

John.- ¿No?

Carol.- Los gráficos, los conceptos...

John.- Son solo... un ejemplo...

Carol.- Los gráficos...

John.- ¿Sí?

Carol.- ¡Qué no puedo!

John.- Sí que podés...

Carol.- No, no los entiendo.

John.- ¿Qué?

Carol.- ¡Nada de eso! ¡Nada! Sonrío en la clase, sonrío todo el tiempo. ¿De qué está hablando? ¿De qué hablan todos? No entiendo lo que dicen... (Él la toma por los hombros) ¡No sé por qué estoy aquí! (Camina hacia atrás) Me dice que soy inteligente y luego... (Él la abraza confusamente)

John.- Está bien, tranquilizate...

Carol.- ¡No entiendo! ¿Qué quiere decir?

John.- (La ayuda a sentarse en una silla) ¡Tranquila! (Silencio. Se miran. Ella reacciona, se para y comienza a irse)

Carol.- No lo entiendo

John.- Ya sé. Eso no importa.

Carol.- Yo...

John.- ¿Qué?

Carol.- Yo…

John.- ¿Qué?

Carol.- No puedo decirlo.

John.- ¿Qué es lo que no podés decir?

Carol.- No puedo...

John.- Vamos...

Carol.- ¡Soy mala! Yo...

John.- Está bien...

Carol.- No puedo hablar de esto.

John.- Está bien... Tranquila... ¿Qué es lo que querés decir?

Carol.- ¿Por qué lo quiere saber?

John.- No lo quiero saber.

Carol.- Quiero... Yo siempre... toda mi vida... Nunca le he dicho esto a nadie.

John.- Te escucho...

Carol.- Toda mi vida...

John.- ¿Si?

Carol.- (Está por contarle y sena el teléfono Momento de tensión. Él atiende)

John.- No puedo hablar ahora... ¿Qué?... Esperá un segundo. No entiendo (Ella se va sintiendo para la mierda) ¿Hablás del agente de bienes raíces? Digo que... ¿El qué?... ¿No puede? ¿Dijo que el acuerdo no es válido?... ¿Cómo?... ¿Cómo que no es válido?...¡Esa es nuestra casa! ¡Tengo el papel! Cuando volvamos, en una semana con el papel y el dinero, esa casa es... ¡Esperá! Jerry te... ¿Está Jerry ahí? ¿Está él ahí? ¿Tiene un abogado?... ¿Cómo diablos?... Es cuestión del acceso. No lo entiendo... ¿ No es todo el acuerdo, sino sólo el acceso?... ¿Por qué?... Dame con él... ¿Jerry? ¿Qué pasa? Esa es mi casa... Bueno, no puedo ir... Escuchame, escuchame... Al diablos con él. Quiero que te lleves a Grace y salgas de esa casa... Dejalo a él ahí con su abogado y avisale que nos veremos en la Corte... No, dejalo donde está y decile que tomaremos la casa e iremos... No, yo no iré. No quiero encontrarme con ese tipo. La próxima vez que lo haga, será en el juicio... Yo... ¿Qué? No lo entiendo... ¿Y qué hay de la casa? No hay problemas con la casa... No, está bien... Está bien... Por supuesto... Si, lo haré de inmediato (Cuelga)

Carol.- ¿Qué pasa?

John.- Están preparando una fiesta sorpresa.

Carol.- ¿Una fiesta?

John.- Sí.

Carol.- ¿Una fiesta para usted?

John.- Si.

Carol.- ¿Es su cumpleaños?

John.- No.

Carol.- ¿Qué es?

John.- El anuncio de mi nombramiento.

Carol.- ¿El anuncio de su nombramiento?

John.- Es una fiesta que harán en la nueva casa.

Carol.- ¿La nueva casa?

John.- La casa que compramos.

Carol.- ¡Tiene que ir!

John.- Creo que sí.

Carol.- Están orgullosos de usted.

John.- Algunos dirían que es una forma de agresión.

Carol.- ¿Qué cosa?

John.- La sorpresa... (Ordena sus cosas y se va, apagando las luces).

APAGON































II
En esta reunión, días después, descubrimos que Carol ha denunciado a John por una carga de hostigamiento sexual. Los dos meticulosamente examinan la primera reunión, subrayando cada palabra que fue pronunciada y cada gesto que fue hecho. Jamás llegarán a la misma conclusión.

John.- Verás... Amo enseñar y me enorgullezco de hacerlo bien. Y amo ser un  buen pedagogo. Creo que debo confesar eso. Cuando descubrí que amaba enseñar, juré que no me convertiría en uno de esos instructores autómatas que conocí en mi niñez. Tenía conciencia de que podía irme al otro extremo, de modo que pregunté y me pregunté a mi mismo si yo había buscado la heterodoxia, no diré gratuitamente, pues dicha heterodoxia no interesa como dogma, sino en detrimento de mis estudiantes (Se distrae con algo). Como decía: cuando se abrió la posibilidad de mi nombramiento largamente esperado, yo me sentí feliz y deseoso de lograrlo. Me pregunté a mi mismo si estaba mal desearlo. Y lo pensé mucho. Observé varias cosas de mi mismo. Y me gustaría compartirlas contigo. Pensé que debería procurarlo, que lo deseaba, que no era puro al desearlo, pero que quizás eso no era reprensible (Se limpia con un pañuelo; actitud repetitiva). Sabía que tenía deberes más allá de la escuela y que mi deber hacia el hogar, era o debería ser de igual valor y que el nombramiento, la seguridad, y si, el confort, no eran menos reprensibles. Y hasta quizás era una meta honorable. Y que se me daba aquí en este lugar que yo disfruto y en el que encuentro tranquilidad en lo que al aspecto material se refiere, de la continuidad de ese confort y esa alegría. ¿Y a cambio de qué? De enseñar. Lo cual yo amo. ¿Cuál era el precio de la seguridad? Obtener el nombramiento, sobre lo que el Comité está en proceso de concederme y sobre cuya base hice un contrato de compra de una casa. Bien. Si no tenés tu propia familia ahora, no sabrás lo que eso significa. Pero para mi es muy importante: un hogar, un buen hogar para mi familia. Ahora el Comité Docente se reunirá. Ese es el proceso. Un buen proceso con el que la escuela ha funcionado mucho tiempo. Ellos se reunirán y oirán tu queja que tienes derecho a expresar y la deshecharán. Ellos deshecharán tu queja, y en el proceso intermedio, yo perderé mi casa. No podré cerrar el contrato y perderé mi depósito y la casa que elegí para mi esposa e hijo, se perderá para siempre. Entiendo que te hayas enojado. Entiendo tu enojo hacia los profesores, yo me enojé con los míos. Me sentí herido y humillado por ellos, lo que fue una de las razones por las que vine a enseñar.

Carol.- ¿Qué me quiere pedir?

John.- Me sentí herido cuando recibí el recorte del Comité Docente. Me sorprendió y me hirió... No voy a hacerte partícipe de mis debilidades. Al final, yo no comprendí y entonces pensé: ¿No es siempre en esos puntos en que nos consideramos intocables; en los que somos más vulnerables (Carol toma apuntes de todo lo que John dice. John la mira asombrado) Sí, está bien. Me considerás un pedante. Lo soy... por naturaleza... por nacimiento, por profesión. No lo se, pero siempre busco un paradigma.

Carol.- (Autoritaria) ¡No se que es un paradigma!

John.- Es un modelo.

Carol.- Entonces, ¿Por qué no usa esa palabra?

John.- Si es tan importante, la usaré. Buscaba un modelo, para continuar, siento que...

Carol.- Yo...

John.- ¡Un Segundo! Un punto en el que soy intocable, es mi preocupación por la dignidad de mis estudiantes. Te he pedido con espíritu de investigación que me digas... Te he preguntado qué hice... Supongo... ¿Cómo puedo enmendarlo? ¿No podemos resolver esto ahora? No importa lo que pasó, sólo quiero saber...+

Carol.- ...¿Qué puede hacer para forzarme a retractarme?

John.- No me refiero a eso.

Carol.- Lo que quiere es comprarme, convencerme...

John.- No, no es así. Y pienso que lo sabés.

Carol.- No es eso lo que se. Ojalá...

John.- ¿Ojalá qué?

Carol.- Usted dijo: qué podría hacer para que me retracte.

John.- ¡No dije eso!

Carol.- Lo anoté.

John.- Escuchame, por favor, escuchame. Los estoicos dicen...

Carol.- ¿Los estoicos?

John.- Los filósofos estoicos dicen que si borrás la frase “he sido herido”, borrás la herida. Ahora, pensalo. Se que estás enojada, pero quiero saber literalmente qué mal te hice.

Carol.- Sea lo que sea lo que me haya hecho, en tanto me lo hizo a mi como estudiante y por lo tanto se lo hizo a todos mis compañeros. Así fue el informe que entregué a la Comisión.

John.- Está bien. Veamos. (Se pone los lentes y lee el informe) Leamos esto. Dice que soy sexista, elitista; no entiendo que significa; salvo que son palabras derogatorias y que quieren decir “malo”. Dice que insisto en perder el tiempo con desviaciones teatrales y autoengrandecedoras de los textos que he escrito; que a menudo éstas toman formas sexistas y pornográficas. Acá nos encontramos con una lista de instancias,  que concluyen con una estudiante haciendo una historia sexualmente explícita en la que la frecuencia y las fornicaciones de pobres y ricos parecen ser el punto central. Dice la estudiante que se conmovió al escuchar que usé la frase “la responsabilidad del hombre blanco”; que te llamé a mi oficina, porque dije, cito: “que me agradabas”. (Leyendo) “Él dijo que le agradaba y que le agradaba estar conmigo. Y que me dejaría hacer el examen otra vez si yo venía a menudo a su oficina”. ¡Es ridículo! No sabés. No es necesario hacer esto. Quedarás humillada y a mi me costará mi casa.

Carol.- ¿Es ridículo?
John.- (Sigue leyendo) “Me dijo que tenía problemas con su esposa y diciendo que quería deshacerse del rigor artificial entre profesor y alumno puso el brazo en mis hombros”.

Carol.- ¿Lo niega? ¿Puede negarlo? ¿No entiende?

John.- No lo entiendo.

Carol.- ¿Puede negar que esas cosas pasaron? Me trae aquí a escucharlo y seguir y seguir... (El trata de ignorarla, pero acusa recibo) sobre esto y sobre lo otro y “nosotros no nos expresamos bien, no decimos lo que pretendemos”. ¡Pero sí decimos lo que pretendemos y usted dice que no entiende y...!

John.- Estás repitiendo lo que dice el informe de memoria.

Carol.- Si.

John.- ¿Ves lo que te digo? No podés explicarlo con tus propias palabras.

Carol.- ¡Esas son mis propias palabras!

John.- (Lee) “Dijo que si me quedaba a solas en su oficina con él, cambiaría mi nota y me pondría una A” ¿Qué te hice? ¡Dios mío! ¿Estás tan herida?

Carol.- ¡Lo que yo sienta no es importante!

John.- Traté de ayudarte...

Carol.- Todo lo que se está en el informe.

John.- Quisiera ayudarte ahora; lo haría antes de que esto siga.

Carol.- No creo que necesite su ayuda... No necesito nada de usted (Lo enfrenta)

John.- Siento que...
Carol.- No me importa lo que siente. ¡¿No entiende?! Ya no tiene el poder, lo usó mal. Usted es parte de los que integran el sistema. Y se da el lujo de ofrecerme ayuda... (Toma las cosas para irse).

John.- Entiendo, estás enojada. Creo que tu bronca lleva por un camino que no ayuda.

Carol.- ¡No me importa lo que usted crea!

John.- ¿No? Pero hablabas de derechos y yo también los tengo. Tengo una casa, parte del mundo real y el Comité Docente está lleno de hombres buenos...

Carol.- ¡Por favor...!

John.- ¿Por favor? El Comité es también parte del mundo real, ¿entendés? Esta es mi vida. No soy el malo de la película. No represento nada.

Carol.- Profesor, vine aquí a petición suya, como un favor. Quizás no debí hacerlo, pero lo hice en representación mía y de mi grupo y usted habla del Comité Docente, uno de cuyos miembros es una mujer, como bien sabe. Y aunque usted lo llame chiste, frase histórica, descuido o como quiera llamarlo, referirse al Comité Docente como “hombres buenos”, es despreciativo y sexista. No darse cuenta de esto es perseverar en ese método de pensamiento suyo.

John.- ¡Fue un comentario! (Tira el informe al suelo) ¡Vamos! ¿Es tan grave todo esto como para arruinar una familia?

Carol.- (Sube la voz) ¿Suficiente? ¡Suficiente, sí lo es! Y esa historia que cité es vil y sexista, y manipuladora, y pornográfica.

John.- ¿Pornográfica?

Carol.- ¡Pornográfica! ¿Qué le da derecho a decirle a una mujer en su oficina privada... (Se calma?) El se retira) Si... perdone, pero me apena que se crea con ese poder. Usted mismo lo dijo: composturas, actitudes, pedagogía (Moderada). Dijo que la educación superior es un chiste y así la trata... Así la trata usted y confiesa que le gusta sentirse patriarca en su clase; conceder esto, negar lo otro, abrazar a sus estudiantes...

John.- (Se calienta del todo) ¿Cómo podés afirmar...? ¿Cómo podés decir que...?

Carol.- No puede negarlo. Lo hizo conmigo aquí, lo hizo, confesó. Usted ama el poder de desviar, inventar, transgredir... transgredir cualquier norma establecida para nosotros y cree encantador explorar ese gusto suyo por burlarse y por destruir, pero ¿y las aspiraciones de sus estudiantes? De esos estudiantes que se sacrifican para venir aquí. Usted no tiene idea de lo que me cuesta venir a esta escuela. Se burla de nosotros. Llama a la educación “molestia” y desde su asiento protegido y elitista ve nuestra confusión como una joda, como nuestra esperanza y esfuerzo y entonces se dice “qué hice yo” y me pide que entienda que usted también tuvo aspiraciones. Pero yo le digo que usted es vil y explotador y si tiene un poco de esa honestidad que describe en su libro, puede buscar en sí mismo y ver las cosas que yo veo; le repugnarán como a mi. ¡Buen día! (Se va)

John.- Esperá un segundo... (Ella lo mira) Lindo día, hoy...

Carol.- (Sorprendida) ¿Qué?

John.- Dijiste “buen día”. Creo que hace un lindo día.

Carol.- ¿De veras?

John.- Creo que si.

Carol.- ¿Y por qué es eso importante?

John.- Porque es la esencia de toda comunicación humana. Dije algo convencional y me contestás. La información intercambiada no es sobre el tiempo, sino que accedemos a conversar. De hecho, aceptamos que somos humanos; que yo no soy un explotador y vos no SOS... una revolucionaria. Puede ser que tengamos posiciones y deseos en conflicto. La mayor parte de lo que hago, en nombre de los principios, es por autointerés. Tenés razón. Mucho de lo que hacemos es convencional. ¿Decís que venís a aprender sobre educación? Pues no se si puedo enseñarte, pero se que puedo decirte lo que pienso sobre ella, y entonces podés decidir sin pelear conmigo. No soy la materia. Y si estoy equivocado, puede que no sea tu trabajo corregirme. Yo no quiero corregirte. Me gustaría decirte lo que pienso, porque ese es mi trabajo convencional. Como es mediocre, como puedo yo ser... (Pausa) Y entonces sí podrás mostrame un mundo mejor. Podemos partir desde ahí, pero igual que con “lindo día ¿no?”. No creo que podamos proseguir hasta que no aceptemos que los dos somos humanos, y aún así podremos tener dificultades. Las tendremos. Ahora...

Carol.- ¡Espere!

John.- Te escucho…

Carol.- (Dudando) La...

John.- Quiero que hables con tranquilidad y franqueza.

Carol.- Mi oposición....- Quiero escucharla. Con tus palabras. Quiero saber lo que deseas, lo que quieres, a qué le temes...

Carol.- Mi grupo...

John.- ¿Tu grupo?

Carol.- (Lentamente) La gente con la que hablé sobre este tema. Ellos...

John.- No hay que avergonzarse. Todo el mundo necesita consejeros. Todos necesitan exponerse a varios puntos de vista. No está mal. Es esencial (Carol sonríe como entregada a la situación) Ahora, vos y yo... (Suena el teléfono) vos y yo... (Atiende) ¿Hola?...no... Sé que él sí... Decile que yo... ¿Puedo llamarte dentro de unos minutos?... No. Decile que yo creo que saldrá todo bien, que tan sólo espere que yo... Te llamo en un rato... No, no, no, compraremos la casa... No, no, no. No es cuestión de que devuelva el depósito... Si, sé que el Comité está por reunirse.-.. Bueno, estoy lidiando con la queja... Sí, ahora mismo; es por eso que... Llamalo a Jerry, no puedo hablar ahora... Adiós (Cuelga). Ella toma apuntes) Siento que nos interrumpieran.

Carol.- Un momento.

John.- (Reflexivo) Decía...

Carol.- Decía que debemos hablar de mi queja.

John.- Así es.

Carol.- Pues hablaremos de ella...

John.- Esa es la clave de la educación.

Carol.- No. Digo que se hablará en la reunión del Comité Docente.

John.- Si. Pero yo digo que podemos hablarlo ahora... Es tan fácil como...

Carol.- Creo que debemos seguir el proceso.

John.- Un momento.

Carol.- El proceso convencional, como usted dijo. Y tiene razón.. Discúlpeme si fui... si fui descortés...

John.- Un momento.

Carol.- Realmente debo irme.

John.- ¡Está bien! Me interesa el status ¿Estás conforme? Así es todo el mundo.. Pero Lo que digo es que el Comité...

Carol.- Profesor, tiene razón. No siga. Llevaremos el asunto a...

John.- Vas ... esperá, esperá...

Carol.- No debí venir.
John.- (Nervioso) ¡Un momento! Hay normas aquí y no hay motivos para... Mirá, trato de salvarte...

Carol.- ¿Trata de salvarme? Por favor.

John.- Lo estoy haciendo. Te hablo sinceramente. Podemos resolver esto. Quiero que te sientes (La toma de los brazos y la sienta) ¡Sólo siéntate! Parece que nosotros (Ella se levanta y él la detiene) ¡Esperá un momento!

Carol.- (Trata de soltarse) ¡Déjeme ir! ¡Suélteme!.

John.- ¿Por qué te ponés así?

Carol.- (Gritando para que la escuchen desde afuera) ¡Ayúdenme, por favor!

John.- ¿Por favor?

Carol.- (Sale gritando) ¡Ayúdenme, por favor!

APAGON


















III
Es la tercera reunión se da un intercambio volátil de los ataques del intelectual, subrayando los clímax con el atontamiento de la violencia física.

John.- Yo... te llamé nuevamente contra mí...

Carol.- (Se la ve muy firme y combativa). Ya no es la inocente estudiante del principio) Me sorprendió que lo hiciera.

John.- ... Contra mi mejor parecer...

Carol.- Me sorprendió mucho.

John.- Si, seguramente.

Carol.-Si quiere que me vaya, me iré ahora mismo.

John.- Comencemos a hablar correctamente, ¿puede ser?

Carol.- ¡Eso es lo que deseo! Por eso vine. Pero ahora querrá que me vaya.

John.- ¡No quiero que te vayas! ¡Fui yo quien te pidió que vinieras!.

Carol.- No tendría que venir aquí.

John.- Puede ser... Gracias por venir.

Carol.- Está bien.

John.- Aunque siento que podría ayudarte.

Carol.- ¿Qué dice?

John.- Si me escucharas...

Carol.- Vine a eso. Los oficiales de la corte me dijeron que no viniese.

John.- ¿Oficiales de la Corte?.

Carol.- Me sorprendió que me llamara. Pero no vine a escuchar nada que me ayude.

John.- ¿Oficiales de la Corte?

Carol.- Quizás deba irme...

John.- ¡Esperá!

Carol.- No, no debo.

John.- ¿Esperá un momento? ¿Por favor?

Carol.- ¿Qué quiere?

John.- Que te quedes.

Carol.- ¿Quiere que me quede?

John.- Si. Me gustaría que me escucharas... ¿Lo harás? ¿Por favor? Si lo hicieras, te lo agradecería mucho. (Carol decide quedarse)... Gracias.

Carol.- ¿Qué es lo que quiere decirme?

John.- No puedo evitar sentir que te debo mis disculpas. He releído estas acusaciones... (Con el texto del informe en la mano)

Carol.- ¿Qué acusaciones?

John.- Las del Comité Docente... ¿Qué otras acusaciones podrían ser?

Carol.- ¿Las del Comité?

John.- Si.

Carol.- Perdone, pero esas no son acusaciones. Está todo probado. Son hechos.

John.- Yo...

Carol.- No son acusaciones. El Comité ha...

John.- Está bien...

Carol.- No son acusaciones.

John.- (Gritando) ¡Está bien! (Suena el teléfono) ¿Hola? ¡Sí!... No Estoy aquí. Decile que... No, no tengo tiempo para... Seguro, pero está bien... No, no tengo tiempo para atenderlo. Decile a Jerry que estoy bien y que ya lo voy a llamar... ¿Mi esposa? Si, estoy seguro que sí... Ya la voy a llamar a ella también... No puedo hablarte ahora (Cuelga) Bien. Fuiste muy Amable en venir. Gracias. He pasado bastante tiempo estudiando el alegato.

Carol.- ¿Qué quiere decir alegato?

John.- Es la acusación.

Carol.- Está bien...

John.- ...En la que se alega...

Carol.- ¡No, no puedo aceptar eso! Allí no se alega nada. Todo está probado (Intenta irse).

John.- Por favor. Un segundo si me permites. Sientas lo que sientas...

Carol.- ¡El asunto no es lo que yo sienta! ¡No son mis sentimientos, sino los de las mujeres y hombres, sus superiores que decidieron que usted es negligente! Que es culpable y que no debe ser promovido! Que debe ser disciplinado. Eso es lo que dijo el Comité Docente. Eso es lo que dijo mi abogado. Por lo que usted hizo en clase, por lo que hizo en esta oficina.

John.- Van a despedirme...

Carol.- Pues bien merecido lo tiene. Usted no entiende. ¿Qué lo llevó a este punto? Ni su sexo, ni su raza, sino sus propios actos y está enojado. Me citó aquí, ¿qué quiere? ¿Quiere calmarme? ¿Quiere convencerme de que me retracte? No lo haré. Lo que dije es justo. Va a decirme que tiene esposa e hijos y va a decirme que tiene una carrera y que trabajó veinte años para esto. ¿Sabe por qué trabajó? Para lograr poder. ¿Entiende? Y se sienta ahí y me cuenta historias sobre su casa y sobre escuelas privadas y privilegios y de cómo usted tiene derecho a comprar, a gastar, a burlarse, a resumir todas sus historias. Toda su tonta y débil culpabilidad tiene que ver con sus privilegios y usted no lo sabe... ¿No lo sabe? Trabajó veinte años por el derecho a insultar y se siente con derecho a que paguen por ello. Su casa, su esposa, el depósito para su casa...

John.- No tienes sentimientos.

Carol.- Ese es su punto: “No tienes sentimientos”. Su argumento final. Si no estoy de su parte, se cuestiona si soy humana.

John.- ¿No tenés sentimientos?

Carol.- Tengo una responsabilidad.

John.- ¿Con quién?

Carol.- Con esta institución, con los estudiantes, con mi grupo.

John.- ¿Tu grupo?

Carol.- Si. Porque yo no hablo por mi, sino por todos los de mi grupo. Por quienes sufren lo que yo sufro y por quienes, aunque si yo me inclinase... ¿A qué?... A perdonar, a olvidar, a ignorar su...

John.- ¿Mi conducta?

Carol.- Estaría mal.

John.- ¿Aún si quisieras perdonarme?
Carol.- ¡Estaría mal!

John.- ¿Y qué acontecería?

Carol.- ¿Acontecería?

John.- Si.

Carol.- ¿Pasaría?

John.- Si.

Carol.- ¡Entonces diga pasaría, por Dios! ¿Quién diablos se cree que es? Quiere un puesto, quiere poder ilimitado para hacer y decir lo que quiera. Para examinar, cuestionar, seducir...

John.- ¡Yo nunca...!

Carol.- Espere... (Abre sus apuntes y lee) El 12: “Que tengas un buen día, cariño”. El 15: “Estás muy linda”. Abril 17: “Si las chicas se acercasen...” ¡Lo escuché! ¡Lo escuché durante todo el semestre, profesor! “Sentate ahí; Párate ahí” y vi como usted explota lo que asume como prerrogativa paternal. ¿Y qué es eso, sino una violación, por Dios? Mi citó aquí para explicarme algo que yo no entendí. Pero yo vine a explicarle algo a usted. ¡No es Dios! Me pregunto para qué vine. Y me respondo que vine a enseñarle y su libro... ¿Quiere hablar de su libro? ¿Cree que va a aclararme algo? “Se atreve más allá de la tradición”. No, no. “...de esa fina tradición de cuestionamientos y amable escepticismo”. Y dice creer en el libro... Es un discurso intelectual. ¡Usted no cree en nada! ¡En nada, absolutamente en nada!

John.- Creo en la libertad de pensamiento.

Carol.- ¿Está seguro?

John.- Si...

Carol.- ¿Entonces cómo cuestiona la decisión del Comité de negarle el nombramiento? ¿Por qué cuestiona su despido? Cree en lo que usted llama libertad de pensamiento. ¡Bien! Cree en la libertad de pensamiento, en la casa y en el privilegio para sus hijos y en su nombramiento. Yo le aseguro que no cree en la libertad de pensamiento, sino en el elitismo, en una jerarquía protectora que lo recompensa. ¡Y de la cuál usted es el payaso! Y se burla y explota el sistema que le paga el alquiler. ¡Está equivocado! ¡Yo no lo estoy! ¡Usted sí!... (Silencio. Pausa) Piensa que estoy llena de odio. Sé lo que piensa de mí.

John.- ¿De veras?

Carol.- Piensa... Claro que sí. Piensa que soy miedosa, reprimida, confundida, no sé; una joven abandonada de sexualidad dudosa que quiere venganza y poder.

John.- Si, así es.

Carol.- ¿No es mejor así? Y yo siento que esta es la primera vez que usted me trata con respeto, porque me dice la verdad. No vine aquí, como usted piensa, a regodearme. ¿Por qué querría hacerlo? No gano nada, como dice usted, disfrutando con “su desgracia”. Vine aquí, porque me hizo el honor de citarme. Vine a decirle algo, si me lo permite. Pienso que está equivocado, terriblemente equivocado. Ahora me debe odiar.

John.- Sí.

Carol.- Escuche, profesor. Es el poder lo que usted odia tanto, que cualquier atmósfera de libre discusión se le hace imposible. No se le presenta como improbable, sino como imposible.

John.- Supongo que sí.

Carol.- Eso que usted encuentra tan cruel es el mismo proceso de selección que mi grupo y yo sufrimos cada día de nuestra vida. Lo sufrimos en nuestra admisión, en nuestros exámenes. Usted escribió que la educación es sólo una molestia. Pero nosotros trabajamos para llegar aquí y muchos enfrentamos prejuicios económicos, sexuales... (John está harto de escucharla) Usted no puede imaginarse... Soportamos humillaciones que ojalá usted y sus seres queridos jamás sufran para ser admitidos aquí. Persiguiendo ese mismo sueño de seguridad que usted persigue. Nosotros estamos siempre en peligro de que ese sueño no nos sea arrebatado por...

John.- ¿Por...?

Carol.- Por la administración, por los maestros, por usted; por esa calificación baja que nos impide continuar estudiando; por una respuesta nuestra, caprichosa o investigativa que quizás usted no encuentre divertida.

John.- (Casi gritando) No entiendo.

Carol.- Mis acusaciones no son triviales. Lo son por la rapidez con que fueron aceptadas. Un chiste que hizo con tonos sexuales, el lenguaje que usa, una caricia, verbal o física... (Ante un gesto de él) Si, lo se, dice que eso es trivial. Entiendo, pero tiene que ver con  usted por poner la mano en el hombro de alguien.

John.- ¡No tenía sentido sexual!

Carol.- Puede ser. ¿No empieza a entender que no es a usted a quien le corresponde decidirlo?

John.- Voy entendiendo. Creo que en lo que estás diciendo, hay algo de verdad.

Carol.- ¿Lo cree?

John.- No quiero decir que no puedo cambiar lo que hago mal, pero...

Carol.- ¿Se considera inocente del cargo de explotación sexual?

John.- Bueno... Yo... tengo que decirte... como decía... No soy tan viejo como para no seguir aprendiendo...

Carol.- Se considera inocente del...

John.- Esperá, esperá. Regresemos a...
Carol.- ¡No, tonto! ¿Quién cree que soy para venir aquí y dejarme convencer con una sonrisita? ¡Tonto presumido! ¿Cree que quiero vengarme? ¡No busco venganza, sino comprensión.

John.- ¿De veras?

Carol.- Si.

John.- ¿Qué sentido tiene? Ya se acabó.

Carol.- ¿Qué es lo que acabó?

John.- Mi trabajo.

Carol.- (Burlonamente) Su trabajo... Es de eso de lo que quería hablar (Empieza a irse, pero se detiene). Está bien. ¿Y si fuera posible que mi grupo retirara las quejas?

John.- ¿Qué?

Carol.- Lo que acabo de decir.

John.- ¿Por qué lo harías?

Carol.- Digamos que por un acto amistoso.

John.- ¿Un acto amistoso?

Carol.- Si.

John.- ¿A cambio de qué?

Carol.- No es un cambio. No por lo que obtendremos nosotros.

John.- ¿Obtienen ustedes?

Carol.- Si.

John.- No obtienen nada.

Carol.- Así es, no obtenemos nada. ¿Se da cuenta?

John.- Si.

Carol.- Es poco lo que pediríamos.

John.- ¿Hablarás con el Comité?

Carol.- ¿Con el Comité?

John.- Si.

Carol.- Si le parece, podría hacerlo.

John.- ¿Si me parece?

Carol.- (Burlándose) “Dado que” me parece más amistoso.

John.- (Gritando) ¡Dado qué...!

Carol.- Y créame, entiendo su enojo. No es que no lo sienta, sino que no es justo y por eso no me molesta... Tengo una lista.

John.- ¿Una lista?

Carol.- Una lista de libros que...

John.- ¿De libros?

Carol.- Si, libros que consideramos objetables.

John.- ¿Qué?

Carol.- ¿Es tan raro lo que digo?

John.- No puedo creer que...

Carol.- No es necesario que lo crea.

John.- La libertad académica...
Carol.- Alguien seleccionó los libros. Si usted lo hizo, otros pueden hacerlo ¿Acaso es Dios?

John.- No, no. El peligro es que...

Carol.- ¡Usted no decide! Nosotros lo hacemos. No me interesan sus sentimientos, ni motivaciones, sino sus acciones. Si quiere que le hable al Comité Docente, aquí está mi lista (Se la da) Es una persona libre para decidir. Creo que encontrará...

Jhon.- Soy capaz de leerla, sin que me la expliquen. Gracias.

Carol.- Hemos revisado ciertos textos...

John.- (Leyendo). Si, ya veo.

Carol.- Y hemos acordado...

John.- Si. Déjame leer esto.

Carol.- Creo que debería...

John.- (Cansado de escucharla) ¡Estoy leyendo tu lista! ¿Está bien? Lee en silencio) ¿Quieren prohibir mi libro?

Carol.- No.

John.- Aquí dice…

Carol.- Queremos excluirlo como ejemplo representativo de la universidad.

John.- (Enojado, la echa) ¡Te vas de acá!

Carol.- Si deja lo de la personalidad...

John.- ¡Te vas de mi oficina!

Carol.- Mejor lo reconsidera.

John.- ¿Creen que pueden...?

Carol.- ¡Podemos y lo haremos! ¿Quiere nuestro apoyo? Sólo así lo tendrá.

John.- ¿Prohibiendo mi libro?

Carol.- Correcto.

John.- ¡Esto es una universidad!

Carol.- Hay una demanda contra usted.

John.- ¡No puedo aceptarlo! Lo siento ¡No sé en que estaba pensando! Voy a decirte algo: soy un maestro. Es mi nombre el que está en juego y yo soy el que enseña en la clase. Tengo un libro con mi nombre en él y mi hijo verá algún día lo que he escrito. Tengo una responsabilidad (Se calma) Perdóname... Tengo una responsabilidad conmigo mismo, con mi hijo, con mi profesión... No he vuelto a mi casa en dos días, ¿sabías eso?

Carol.- ¿No ha vuelto a su casa?

John.- No, si eso te interesa. Estuve en un hotel, solo, pensando.

Carol.- ¿No ha vuelto a su casa?

John.- ¡Pensando! Y ahora me doy cuenta. Sos una persona peligrosa. ¡Estás equivocada! Y mi trabajo es decirte que no. Ese es mi trabajo. ¡Eso es! ¡Tenés razón! ¿Quieren prohibir mi libro?¡Se pueden ir a la mierda? Y que el Comité me haga lo que quiera.

Carol.- ¿Es cierto que no va a su casa desde hace dos días?

John.- Te dije que no. (Suena el teléfono)

Carol.- Mejor que conteste el teléfono (Pausa) Pienso que debe contestar...

John.- (Contesta el teléfono) Si, si... Bueno, tuve que... ¿Preocupados por mi? No, estoy bien... Estoy bien, Jerry. Estuve un poco confundido, pero ya lo he resuelto... estoy bien. No se preocupen por mí... Tuve algunas dudas, pero ya estoy tranquilo y todo fue para bien, aunque me cueste mi trabajo. Si es así, el trabajo no valía la pena. Decile a Grace que voy para casa. Todo está bien... ¿Qué?...¿Qué querés decir?... ¡Jerry!... ¿Qué pueden hacer?... ¿No pueden hacer eso!... ¿Pero cómo?... Ella...ella está aquí conmigo... Jerry, Jerry... no entiendo (Baja el teléfono, sin colgarlo) ¿Qué significa esto? (Cuelga)

Carol.- Pensé que lo sabía.

John.- ¿Qué significa?

Carol.- Trató de violarme, de acuerdo a la ley.

John.- ¿Qué?

Carol.- Trató de violarme. Yo salía de esta oficina y usted se tiró encima mío. Se lanzó físicamente sobre mi cuerpo. Mi grupo habló con mi abogado y presentaremos cargos penales.

John.- No.

Carol.- De acuerdo a la ley, se trata de abuso sexual.

John.- No.

Carol.- ... E intento de violación (El queda desconcertado).

John.- ¡Andate, por favor!

Carol.- Claro, creí que ya lo sabía.

John.- Tengo que hablar con mi abogado.

Carol.- Debe hacerlo.

John.- (Suena el teléfono y atiende) ¿Hola?. Si... Acaba de llamar... No puedo hablar ahora, cariño. (A ella) ¡Andate!

Carol.- ¿Su esposa?

John.- No te importa. ¡Te vas! (Sigue hablando por teléfono) No puedo hablar ahora, cariño... No, no, no... Todo se resolverá. (A ella) ¿Qué esperás para irte?

Carol.- Ya me voy. ¡Y no le diga a su esposa “cariño”.

John.- ¿Qué?

Carol.- Que no le diga”cariño” a su esposa. Ya me escuchó. (Está por irse) Le parece divertido...

John.- (La golpea) ¡Maldita arpía! ¿Pensaste que podrías destruir mi vida después de cómo te traté? ¿Violarte? (El tiene un brote violento. La insulta y sobre la violencia verbal se superponen ruidos de la calle, el timbre reiterado del teléfono y otros sonidos como el de un piano, estallidos, cimbronazos de cosas que se destruyen como en un terremoto. John le arranca la ropa, la besa con una ferocidad verdaderamente violatoria y cae. Sabe que todo está perdido)

Carol.- Está bien, profesor; ahora prepárese.

Telón




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