MAETERLINCK MAURICE LOS CIEGOS





Maurice Maeterlinck

Pieza de teatro en un acto:





PERSONAJES
EL SACERDOTE .
TRES CIEGOS DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL QUINTO CIEGO .
EL SEXTO CIEGO .
TRES VIEJAS , en
oración.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
UNA CIEGA JOVEN .
UNA CIEGA LOCA .ACTO ÚNICO
Antiquísimo bosque septentrional, de aspecto eterno, bajo un cielo profundamente
estrellado. En medio, hacia el fondo de la noche, está sentado un SACERDOTE muy anciano,
envuelto en ancha capa negra. El busto y la cabeza, ligeramente inclinados y mortalmente
inmóviles, se apoyan contra el tronco de una encina enorme y cavernosa. El rostro es de
inmutable lividez de cera, y en él se entreabren los labios violetas. Los ojos, mudos y fijos,
no miran ya del lado visible de la eternidad, y parecen ensangrentados bajo gran número
de dolores inmemoriales y de lágrimas. Los cabellos, de blancura muy grave, caen en
mechones rígidos y escasos sobre el rostro, más iluminado y más cansado que todo cuanto
le rodea en el silencio atento del hosco bosque. Las manos, enflaquecidas, están
rígidamente juntas sobre los muslos. A la derecha, seis ancianos están sentados sobre
piedras, troncos y hojas secas. A la izquierda, y separadas de ellos por un árbol
descuajado y pedazos de roca, seis mujeres, también ciegas, están sentadas frente a los
ancianos. Tres de ellas rezan y se lamentan con voz sorda y sin interrupción. Otra es muy
vieja. La quinta, en actitud de muda demencia, tiene en las rodillas a un niño dormido. La
sexta es deslumbradora de juventud, y su cabellera inunda todo su ser. Llevan, como los
ancianos, vestiduras amplias, sombrías y uniformes. La mayor parte de ellos esperan, con
los codos sobre las rodillas y el rostro entre las manos; y todos parecen haber perdido la
costumbre del gesto inútil y no vuelven ya la cabeza a los rumores ahogados e inquietos de
la Isla. Grandes árboles funerarios, sauces llorones, cipreses, les cubren con sus sombras
fieles. Una mata de grandes asfódelos enfermizos florece, no lejos del SACERDOTE , en la
noche. Está extraordinariamente oscuro, a pesar de la luz de la luna, que aquí y allá se
esfuerza por apartar un momento las tinieblas de los follajes.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Aún no vuelve?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Me habéis despertado!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Yo también dormía!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Aún no vuelve?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—No oigo venir nada.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Ya
es tiempo de volver al asilo.PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Sería preciso saber dónde estamos.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Hace frío desde que se ha marchado.
EL CIEGO MÁS VIEJO . —¿Alguno sabe dónde estamos?
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Hemos estado andando mucho tiempo; debemos de estar muy lejos
del asilo.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Ah! ¿Las mujeres están frente de nosotros?
—Estamos sentadas enfrente de vosotros.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Esperad. Voy a vuestro lado. (Se levanta y tantea.)
¿Dónde estáis? Hablad, que oiga yo dónde estáis.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Aquí: estamos sentadas sobre piedras.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—(Adelanta y tropieza contra el tronco del árbol y los
pedazos de roca.) Hay algo entre nosotros...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Vale más estarse quietos.
—¿Dónde estáis sentadas? ¿Queréis venir a nuestro lado?
—¡No nos atrevemos a levantarnos!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Por qué nos ha separado?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Oigo rezar a las mujeres.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Sí; son tres viejas que están rezando.
—¡No es hora de rezar!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Luego rezaréis en el dormitorio! (Las tres viejas
continúan rezando.)
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Quisiera saber al lado de quién estoy sentado.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Creo que estoy a vuestro lado. (Tantean en derredor.)
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡No podemos tocarnos!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Sin embargo, no estamos lejos unos de otros. (Tantea en
torno y tropieza con el bastón al QUINTO CIEGO , que gime sordamente.) El que no oye está a
nuestro lado.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No oigo a todo el mundo; éramos seis hace un
momento!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Empiezo a darme cuenta. Preguntemos también a las
mujeres: es preciso saber a qué atenerse. Sigo oyendo rezar a las tres viejas: ¿es que estánjuntas?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Están sentadas a mi lado, en una roca.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Yo estoy sentado sobre hojas secas!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Y la hermosa ciega, dónde está?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Está al lado de las que rezan.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Dónde está la loca con su hijo?
—Está dormido. ¡No le despertéis!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Oh! ¡Qué lejos estáis de nosotros! ¡Creí que os tenía
enfrente!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Sabemos, sobre poco más o menos, todo lo que es preciso
saber; hablemos un poco, esperando a que vuelva el sacerdote.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Nos ha dicho que le esperemos en silencio.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—No estamos en ninguna iglesia.
—No sabéis dónde estamos.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo, cuando no hablo, tengo miedo.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Sabéis dónde ha ido el sacerdote?
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Me parece que nos abandona demasiado tiempo.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Se está haciendo demasiado viejo. Parece que también ve
poco desde hace algún tiempo. No quiere confesarlo por temor a que venga otro a ocupar su
puesto entre nosotros; pero sospecho que ya casi no ve. Necesitaríamos otro guía; ya no nos
escucha y somos demasiado numerosos. No hay más que las tres religiosas y él que vean en
la casa, ¡y son todos más viejos que nosotros! Estoy seguro de que nos ha perdido y anda
buscando el camino. ¿Dónde ha ido? No tiene derecho a dejarnos aquí...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Ha ido muy lejos; creo que ha hablado seriamente a las mujeres.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Ya no habla más que a las mujeres! ¿Es que nosotros no
existimos? ¡Habrá que acabar por quejarse!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿A quién os vais a quejar?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No lo sé todavía; ya veremos, ya veremos. Pero ¿dónde
ha ido? Se lo pregunto a las mujeres.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Estaba cansado de haber andado tanto tiempo. Creo que se ha
sentado un momento en medio de nosotros. Está muy triste y muy débil desde hace algunosdías. Desde que el médico ha muerto, tiene miedo. Está solo. Ya casi no habla. No sé qué
ha sucedido. Quería a toda costa salir hoy. Decía que quería ver la Isla, por última vez, al
sol, antes del invierno. Parece que el invierno va a ser muy largo y muy frío, y que ya
vienen del Norte los hielos. Estaba muy inquieto; dicen que las tormentas de estos días
pasados han henchido el río y que todos los diques están resentidos. Decía también que el
mar le asustaba; parece que se agita sin motivo y que los acantilados de la Isla no son bas-
tante altos. Quería ver, pero no nos ha dicho lo que ha visto. Ahora creo que ha ido a buscar
pan y agua para la loca. Dijo que tendría que ir muy lejos... Es preciso esperar.
LA CIEGA JOVEN .
—Al marcharse me ha estrechado las manos, y las suyas temblaban como
si tuviese miedo. Después me ha besado...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Oh! ¡Oh!
—Le he preguntado qué había sucedido. Me ha dicho que no lo sabía. Me
ha dicho que el reinado de los ancianos iba a terminar, acaso.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—No lo he comprendido. Me ha dicho que iba hacia el faro.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Qué quería decir con eso?
—¿Hay un faro?
—Sí, al norte de la Isla. Creo que no estamos muy lejos de él. Decía que
veía la claridad de la lámpara hasta aquí, en las hojas. Nunca me ha parecido más triste que
hoy, y creo que lloraba desde hace algunos días. No sé por qué yo también lloraba sin verle.
No le he sentido marcharse. No le he preguntado más. Le oía sonreír demasiado
gravemente; oía que cerraba los ojos y quería callarse...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—No nos ha dicho nada de todo eso.
—¡No le hacéis caso cuando habla!
LA CIEGA MÁS VIEJA . —¡Cuándo
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
habla él, murmuráis todos!
—Nos ha dicho sencillamente "Buenas noches", al
marcharse.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Debe de ser muy tarde.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Ha dicho dos o tres veces "Buenas noches", al marcharse,
como si se fuera a dormir. Oía que me miraba al decir: "¡Buenas noches, buenas noches!"
La voz cambia cuando se mira a alguien fijamente.
EL QUINTO CIEGO .
—¡Tened compasión de los que no ven!PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Quién habla así, sin razón?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Creo que es el que no oye.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Callad! ¡Ahora no es ocasión de mendigar!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Dónde iba a buscar el pan y el agua?
—Ha ido hacia el mar.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡A su edad no se acerca uno al mar!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Estamos cerca del mar?
—Sí; callad un instante y le oiréis. (Murmullo de un mar cercano y
LA CIEGA MÁS VIEJA .
muy tranquilo contra el acantilado.)
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Escuchad bien y le oiréis a través de sus oraciones.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—No oigo más que a las viejas que rezan.
—Sí; oigo algo que no está lejos de nosotros.
—Estaba dormido; diríase que se despierta.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Ha hecho mal en traernos aquí; no me gusta oír este
ruido.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Ya sabéis que la Isla no es grande, y que se oye en cuanto se sale
del cercado del asilo.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No lo he oído nunca.
—Me parece que hoy está a nuestro lado; no me gusta oírle
de cerca.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—A mí tampoco; además, no pedimos salir del asilo.
—Nunca hemos venido hasta aquí; era inútil traernos tan
lejos.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Hacía muy buen tiempo esta mañana; ha querido que gozásemos de
los últimos días de sol, antes de encerrarnos todo el invierno en el asilo.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Yo prefiero quedarme en el asilo!
—Decía también que nos era preciso conocer un poco la isla en que
estamos. Él mismo no la ha recorrido nunca del todo; hay una montaña a la cual no ha
subido nadie, valles a los cuales no gusta bajar, y grutas en que nadie ha penetrado hasta
ahora. Decía que es preciso no esperar siempre el sol bajo las bóvedas del dormitorio;
quería llevarnos hasta la orilla del mar. Ha ido solo.EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Tiene razón; hay que pensar en vivir.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Pero ¡si fuera no hay nada que ver!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—¿Estamos al sol en este momento?
—No creo; me parece que es muy tarde.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Qué hora es?
Los OTROS CIEGOS . —No lo sabemos. Nadie lo sabe.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Es aún de día? (Al SEXTO CIEGO .) ¿Dónde estáis?
Veamos; ¡vos, que veis un poco, veamos!
EL SEXTO CIEGO .
—Creo que está muy oscuro; cuando hace sol veo una línea azul bajo los
párpados; he visto una hace largo tiempo, pero ahora ya no veo nada.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Yo sé que es tarde cuando tengo hambre; y tengo hambre.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Pero mirad al cielo: acaso veréis algo. (Todos levantan la
cabeza al cielo, excepto los TRES CIEGOS DE NACIMIENTO , que continúan mirando al suelo.)
EL SEXTO CIEGO .
—No sé si estamos bajo el cielo.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL CIEGO JOVEN .
—Creo más bien que resuena así porque es de noche.
—Me parece que siento en las manos la luz de la luna.
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—La voz resuena como si estuviésemos en una gruta.
—Creo que hay estrellas; las oigo.
—Yo también.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo no oigo ruido ninguno.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¡Yo no oigo más ruido que el de nuestro aliento!
—Creo que las mujeres tienen razón.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Nunca he oído las estrellas.
LOS OTROS DOS CIEGOS DE NACIMIENTO .
—Nosotros tampoco. (Un enjambre de pájaros
nocturnos se precipita bruscamente entre las hojas.)
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¡Escuchad! ¡Escuchad! ¿Qué hay sobre nosotros? ¿Oís?
—¡Algo ha pasado entre el cielo y nosotros!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No conozco la naturaleza de ese ruido. Quisiera volver al
asilo.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—¡Habría que saber dónde estamos!
—He intentado levantarme; no hay más que espinas en derredor mío; nome atrevo a extender las manos.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL SEXTO CIEGO .
—¡Habría que saber dónde estamos!
—¡No podemos saberlo!
—Debemos de estar muy lejos de casa. No comprendo ninguno de los
ruidos.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Desde hace tiempo estoy sintiendo el olor de las hojas
muertas.
EL SEXTO CIEGO .
—¿Alguien ha visto la Isla en otro tiempo y puede decirnos dónde
estamos?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Éramos todos ciegos al llegar aquí.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No hemos visto nunca.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—No nos inquietemos en balde: pronto volverá;
esperemos aún; pero de aquí en adelante no saldremos con él.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—No podemos salir solos.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No saldremos; prefiero no salir.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—No teníamos gana de salir; nadie lo había pedido.
—Era día de fiesta en la Isla; salimos siempre los días de fiesta.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Ha venido a darme en el hombro cuando aún estaba yo
dormido, y me ha dicho: "Levantaos, levantaos, ya es hora; el sol está muy alto." ¿Era
verdad? No me he enterado. Nunca he visto el sol.
EL CIEGO MÁS VIEJO . —Yo he visto el sol cuando era muy joven.
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Yo también, hace años, cuando era niña; pero casi no recuerdo.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Por qué quiere que salgamos siempre que hace sol?
¿Quién se entera? Yo no sé si paseo a mediodía o a medianoche.
EL SEXTO CIEGO .
—Yo prefiero salir a mediodía, sospecho entonces grandes claridades, y
mis ojos hacen grandes esfuerzos por abrirse.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo prefiero quedarme en el refectorio, cerca de una
buena lumbre de hulla; había buena lumbre esta mañana.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Podía llevarnos al sol en el patio; está uno al amparo de
las murallas; no puede uno salir; no hay nada que temer cuando la puerta está cerrada; yo la
cierro siempre. ¿Por qué me tocáis el codo izquierdo?PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No os he tocado; no puedo alcanzaros.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Os digo que alguien me ha tocado el codo!
—No es uno de nosotros.
—¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Decidnos dónde estamos!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No podemos estar esperando eternamente! (Un reloj muy
lejano da doce campanadas muy lentas.)
LA CIEGA MÁS VIEJA . —¡Oh, qué lejos estamos del asilo!
EL CIEGO MÁS VIEJO . —¡Es medianoche!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—¡Es mediodía! ¿Lo sabe alguien? ¡Hablad!
—No lo sé, pero creo que estamos a la sombra.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No sé; hemos dormido demasiado tiempo.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Tengo hambre!
Los OTROS CIEGOS . —Tenemos hambre y sed.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
EL SEXTO CIEGO .
—¿Hace mucho tiempo que estamos aquí?
—¡Me parece que estoy aquí desde hace siglos!
—Empiezo a comprender dónde estamos...
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Habría que ir hacia el lado donde han dado las doce...
(Todos los pájaros nocturnos se alegran súbitamente en la oscuridad.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Oís? ¿Oís?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No estamos solos aquí!...
—Hace mucho tiempo que sospecho algo: nos escuchan.
¿Ha vuelto?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No sé lo que es. Es encima de nosotros.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—Estamos escuchando todavía.
—¡Oigo alas en derredor mío!
LA CIEGA MÁS VIEJA .
EL SEXTO CIEGO .
—¿Los demás no han oído nada? ¡Siempre calláis!
—¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Decidnos dónde estamos!
—Empiezo a comprender dónde estamos... El asilo está al otro lado del
río; hemos pasado por el puente viejo. Nos ha conducido al norte de la Isla. No estamos
lejos del río, y acaso le oiríamos si escuchásemos un momento... Será preciso que vayamos
hasta la orilla del agua, si no vuelve... Pasan por allí de día y de noche grandes navíos, y losmarineros nos verán en las orillas. Puede que estemos en el bosque que rodea el faro; pero
no conozco la salida... ¿Alguien quiere seguirme?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Quedémonos sentados! Esperemos, esperemos; no
sabemos la dirección del río, y hay pantanos en derredor del asilo; esperemos, esperemos...
Volverá... ¡Es preciso que vuelva!
EL SEXTO CIEGO .
—¿Alguno sabe por dónde hemos venido? Nos lo ha explicado mientras
andábamos.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—¿Alguno le ha escuchado?
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—Yo no he puesto atención.
—De aquí en adelante hay que escucharle.
—¿Alguno de nosotros ha nacido en la Isla?
EL CIEGO MÁS VIEJO . —De sobra sabéis que venimos de otra parte.
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Venimos del otro lado del mar.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Creí morir durante la travesía.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo también; vinimos juntos.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Somos los tres de la misma parroquia.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Dicen que se puede ver desde aquí cuando está el tiempo
claro; hacia el Norte. No tiene campanario.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Hemos abordado por azar.
—Yo vengo de otra parte...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¿De dónde venís?
—No me atrevo ya ni a pensarlo... Ya casi no recuerdo cuando hablo
de ello... Hace demasiado tiempo... Hacía más frío que aquí.
LA CIEGA JOVEN .
—Yo vengo de muy lejos...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—Pero ¿de dónde venís?
—No sabría decirlo. ¿Cómo queréis que os lo explique? Es demasiado
lejos de aquí; más allá de los mares. Vengo de un gran país... No podría indicarle más que
por señas; pero ya no vemos... He andado errante mucho tiempo... Pero he visto el sol y el
agua y el fuego, montañas, rostros y flores extrañas... No las hay parecidas en esta Isla;
hace demasiado frío y es demasiado sombría... No he reconocido su perfume desde que no
veo... Pero he visto a mis padres y a mis hermanas... Era demasiado pequeña entonces parasaber dónde estaba... Jugaba todavía a la orilla del mar... Pero ¡cómo me acuerdo de haber
visto!... Un día estaba mirando la nieve que había en lo alto de una montaña... Empezaba a
distinguir a los que han de ser desdichados...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Qué queréis decir?
—Los distingo aún ahora en la voz... a veces... Tengo recuerdos que son
más claros cuando no pienso en ellos.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo no tengo recuerdos. (Una bandada de grandes aves de
paso atraviesa con ruido por encima de las frondas.)
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¡Algo vuelve a pasar bajo el cielo!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿A quién preguntáis eso?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Por qué habéis venido aquí?
—A nuestra hermana joven.
—Me habían dicho que él sabría curarme. Me ha dicho que veré algún día;
entonces podré salir de la Isla.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Todos quisiéramos salir de la Isla!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Siempre estaremos aquí!
—Es demasiado viejo. No tendrá tiempo de curarnos.
—¡Tengo los párpados cerrados, pero siento que mis ojos viven!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Los míos están abiertos!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No hablemos de los ojos!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Yo duermo con los ojos abiertos.
—¿Hace mucho tiempo que estáis aquí?
—Oí una noche, durante la oración, del lado de las mujeres, una voz
que no conocía; y comprendí en vuestra voz que erais muy joven... Hubiera querido veros
después de haberos oído.
PRIMER CIEGO .
—Yo no me di cuenta.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No nos avisa nunca!
EL SEXTO CIEGO . —Dicen que sois hermosa como una mujer que viene de muy lejos.
LA CIEGA JOVEN . —No me he visto nunca.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—No nos hemos visto nunca unos a otros. Nos preguntamos y nos
respondemos; vivimos juntos, estamos siempre juntos, pero no sabemos lo que somos... Pormucho que nos toquemos con las dos manos... los ojos saben más que las manos...
EL SEXTO CIEGO .
—Yo, a veces, veo sombras cuando estáis al sol.
—No hemos visto nunca la casa en que vivimos; ¡por mucho que
EL CIEGO MÁS VIEJO .
toquemos los muros y las ventanas, no sabemos dónde vivimos!
—Dicen que es un castillo viejo, muy sombrío y muy miserable; no se
LA CIEGA MÁS VIEJA .
ve nunca luz, a no ser en la torre, donde se encuentra la habitación del sacerdote.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—Los que no ven no necesitan luz.
—Cuando guardo el rebaño, en los alrededores del asilo, las ovejas
vuelven a casa solas, al ver, por la noche, esa luz de la torre... Nunca se han perdido.
EL CIEGA MÁS JOVEN .
—¡Ya van años y años que estamos juntos, y no nos hemos visto
nunca! ¡Diríase que estamos siempre solos!... ¡Hay que ver para quererse!
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Yo algunas veces sueño que veo.
EL CIEGO MÁS VIEJO . —Yo
no veo más que cuando sueño...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo no sueño, generalmente, más que a medianoche. (Una
ráfaga de viento conmueve el bosque, y las hojas caen en masas sombrías.)
EL QUINTO CIEGO .
—¿Qué es lo que me ha tocado las manos?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL QUINTO CIEGO .
—¡Algo que cae en derredor nuestro!
—Viene de arriba; no sé lo que es...
—¿Qué es lo que me ha tocado las manos? ¡Me había dormido!
¡Dejadme dormir!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL QUINTO CIEGO .
—Nadie os ha tocado las manos.
—¿Quién me ha cogido las manos? Responded en voz alta; tengo el oído
un poco duro...
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL QUINTO CIEGO .
—Ni nosotros mismos lo sabemos.
—¿Han venido a avisarnos?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Es inútil responder; no oye nada.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Hay que confesar que los sordos son bien desgraciados!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL SEXTO CIEGO .
—Me canso de estar sentado.
—¡Me canso de estar aquí!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Me parece que estamos muy lejos unos de otros...
Intentemos acercarnos un poco; empieza a hacer frío.TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No me atrevo a levantarme; más vale que nos quedemos
en nuestro sitio.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL SEXTO CIEGO .
—No se sabe lo que puede haber entre nosotros.
—Creo que tengo sangre en las dos manos; he intentado ponerme en pie.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Oigo que os inclináis hacia mí. (La CIEGA LOCA , se
restriega los ojos violentamente, gimiendo y volviéndose obstinadamente hacia el
SACERDOTE , inmóvil.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
SEGUNDA CIEGA .
—Oigo, además, otro ruido.
—Creo que es nuestra pobre hermana que se restriega los ojos.
—Nunca hace otra cosa; la oigo todas las noches.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Está loca; nunca dice nada.
—No ha vuelto a hablar desde que ha tenido el niño... parece que
siempre tiene miedo.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿No tenéis miedo aquí?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Quién?
EL CIEGO MÁS VIEJO . —Todos.
LA CIEGA MÁS VIEJA . —¡Sí, sí, tenemos miedo!
LA CIEGA JOVEN .
—¡Tenemos miedo desde hace mucho tiempo!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿Por qué preguntáis eso?
—¡No sé por qué lo pregunto!... ¡Me parece que, de repente, oigo
llorar entre nosotros!...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—No hay que tener miedo. Creo que es la loca...
—Hay, además, otra cosa... Estoy seguro de que hay además otra
cosa... No es sólo de eso de lo que tengo miedo...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Llora siempre cuando va a dar de mamar al niño.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Dicen que aún ve en algunos momentos...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Nadie llora como ella!
—No se oye llorar a los demás...
—Para llorar hay que ver...
—Percibo olor a flores en derredor nuestro...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Yo no percibo más que olor a tierra!LA CIEGA JOVEN .
—¡Hay flores, hay flores en derredor nuestro!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—He sentido olor a flores en el viento...
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL SEXTO CIEGO .
LA CIEGA .
—¡No siento más que olor a tierra!
—¡Yo no siento más que olor a tierra!
—Creo que tienen razón.
—¿Dónde están? Iré a cogerlas.
—A vuestra derecha. Levantaos. (El SEXTO CIEGO se levanta lentamente y
adelanta a tientas, tropezando con las zarzas y con los árboles, hacia los asfódelos, que
troncha y aplasta a su paso.)
LA CIEGA JOVEN .
—¡Oigo que rompéis ramas verdes! ¡Deteneos! ¡Deteneos!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No os ocupéis de las flores, pero pensad en la vuelta!
EL SEXTO CIEGO . —No me atrevo a volver atrás.
LA CIEGA JOVEN . —¡No hay que volver! Esperad. (Se levanta.) ¡Oh! ¡Qué fría está la tierra!
Va a helar. (Adelanta sin vacilación hacia los extraños y pálidos asfódelos; pero el árbol
caído y los pedazos de roca que hay en derredor de las flores la detienen.) ¡Están aquí! No
puedo alcanzarlas. Están a vuestro lado.
EL SEXTO CIEGO .
—Creo que las alcanzo. (Coge a tientas las flores que han quedado y se
las ofrece; los pájaros nocturnos levantan el vuelo.)
LA CIEGA JOVEN .
—Me parece que he visto estas flores en otro tiempo... Ya no sé su
nombre... Pero ¡qué enfermas están y qué blando es su tallo! Casi no las reconozco... Creo
que es la flor de los muertos... (Se prende asfódelos en los cabellos.)
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—Son las flores.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—Oigo el ruido de vuestros cabellos.
—No os veremos...
—Yo tampoco me veré... Tengo frío. (En este momento el viento se
levanta en el bosque, y el mar muge de pronto y violentamente contra el acantilado
próximo.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Truena!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Creo que se levanta tormenta.
—Creo que es el mar.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿El mar? ¿Es el mar? Pero ¡si está a dos pasos denosotros! ¡Está a nuestro lado! ¡Le oigo en derredor mío! ¡Es preciso que sea otra cosa!
LA CIEGA JOVEN .
—Oigo a mis pies el ruido de las olas.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Creo que es el viento en las hojas secas.
—Creo que las mujeres tienen razón.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Va a llegar hasta aquí!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿De dónde viene el viento?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Viene del mar.
—Viene siempre del lado del mar; nos rodea por todas partes. No
puede venir de otro lado.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No pensemos en el mar!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Hay que pensar en él, puesto que va a alcanzarnos!
—¡No sabéis si es el mar!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Oigo las olas como si fuera a sumergir en ellas las dos
manos! ¡No podemos quedarnos aquí! ¡Acaso están en derredor nuestro!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿Dónde queréis ir?
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡A cualquier parte! ¡A cualquier parte! ¡No quiero oír
más el ruido del agua! ¡Vámonos! ¡Vámonos!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Me parece que oigo además otra cosa. ¡Escuchad! (Se oye
en las hojas secas ruido de pasos precipitados y lejanos.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Algo se acerca!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Viene a pasos menudos, como un niño pequeño...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Viene! ¡Viene! ¡Es él que vuelve!
—¡No le hagamos reproches hoy!
—Creo que no son pasos de hombre. (Un perro grande entra en el
bosque y pasa por delante de los ciegos. Pausa.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
— ¿Quién está ahí? ¿Quién sois? ¡Tened piedad de
nosotros! ¡Estamos esperando desde hace tanto tiempo...! (El perro se detiene y viene a
poner las patas de delante sobre las rodillas del ciego.) ¡Ah! ¡Ah! ¿Qué habéis puesto
sobre mis rodillas? ¿Qué es? ¿Es un animal? Creo que es un perro... ¡Oh! ¡Oh! ¡Es un
perro! ¡Es el perro del asilo!
Los OTROS CIEGOS . —¡Ven aquí! ¡Ven aquí!PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Viene a libertarnos. Ha seguido nuestras huellas hasta
aquí. Me lame las manos, como si me volviese a encontrar después de un siglo.
Los OTROS CIEGOS . —¡Ven aquí! ¡Ven aquí!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Acaso viene precediendo a alguien...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No, no, está solo. No oigo venir nada. No necesitamos
otro guía; no le hay mejor. Nos guiará adonde queremos ir; nos obedecerá...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—Yo no me atrevo a seguirle.
—Yo tampoco.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Por qué? Ve mejor que nosotros.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No hagamos caso a las mujeres.
—Algo ha cambiado en el cielo; respiro libremente. Ahora
el aire es puro...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
EL SEXTO CIEGO .
—Es el viento del mar que pasa en derredor nuestro.
—Me parece que va avanzando; creo que sale el sol...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Creo que va a hacer frío...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Volveremos a encontrar nuestro camino. ¡Me arrastra!...
¡Me arrastra! ¡Está borracho de alegría! ¡No puedo detenerle!... ¡Seguidme, seguidme!
¡Volvamos a casa! (Se levanta, arrastrado por el perro, que le lleva hacia el SACERDOTE
inmóvil, y se detiene.)
Los OTROS CIEGOS . —¿Dónde estáis? ¿Dónde estáis? ¿Dónde vais? ¡Tened cuidado!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Esperad! ¡Esperad! ¡No me sigáis aún! Volveré... Se
detiene... ¿Qué le pasa? ¡Ah! ¡Ah! ¡He tocado algo muy frío!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Qué decís? ¡Casi no se oye vuestra voz!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡He tocado!... ¡Creo que he tocado una cara!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Qué decís? Casi no se os entiende. ¿Qué tenéis? ¿Dónde
estáis? ¿Estáis ya tan lejos de nosotros?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! Aún no sé lo que es... ¡Hay un muerto en
medio de nosotros!
Los OTROS CIEGOS . —¿Un muerto en medio de nosotros? ¿Dónde estáis? ¿Dónde estáis?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Hay un muerto entre nosotros, os digo! ¡Oh! ¡Oh! ¡He
tocado la cara de un muerto! ¡Estáis sentados junto a un muerto! ¡Sin duda, uno de nosotrosha muerto de repente! ¡Pero hablad, que yo sepa quiénes son los que viven! ¿Dónde estáis?
¡Responded! ¡Responded todos a la vez! (Los ciegos responden sucesivamente, excepto la
CIEGA LOCA y
el CIEGO SORDO ; las TRES VIEJAS han dejado de rezar.) ¡Ya no distingo
vuestras voces!... ¿Habláis todos lo mismo? ¡Todos, tiemblan!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Hay dos que no han respondido... ¿Dónde están? (Toca
con el bastón al QUINTO CIEGO .)
QUINTO CIEGO .
—¡Oh! ¡Oh! ¡Estaba dormido! ¡Dejadme dormir!
EL SEXTO CIEGO .
—No es él. ¿Será la loca?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Está sentada a mi lado; la oigo vivir.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Creo... Creo que es el sacerdote. ¡Está en pie! ¡Venid!
¡Venid! ¡Venid!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
EL SEXTO CIEGO .
—¡Entonces no está muerto!
—¿Dónde está?
—¡Vamos a ver!... (Se levantan todos, excepto la LOCA y el QUINTO CIEGO ,
y adelantan, a tientas, hacia el muerto.)
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Está aquí! ¡Es él!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Sí, sí, le reconozco.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Qué va a ser de nosotros?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Padre mío! ¡Padre mío! ¿Sois vos, padre mío? ¿Qué ha sucedido?
¿Qué tenéis? ¡Respondednos! ¡Estamos todos en derredor vuestro!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Traed agua. Acaso vive todavía...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Probemos... Acaso pueda volvernos a llevar al asilo.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Es inútil; ya no le oigo el corazón. Está frío...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Ha muerto sin decir nada!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Hubiera debido avisarnos!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡Oh! ¡Qué viejo era!... Es la primera vez que toco su
cara...
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—(Palpando el cadáver.) ¡Es más alto que nosotros!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Tiene los ojos abiertos de par en par; ha muerto con las
manos juntas...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Ha muerto así, sin motivo...SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—No está en pie; está sentado en una piedra...
—¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Yo no sabía todo esto!... ¡Todo esto!...
Estaba enfermo desde hace tanto tiempo... ¡Lo que ha debido de sufrir hoy!... No se quejaba
sino estrechándonos las manos... No siempre se comprende... ¡No se comprende nunca!
¡Vamos a rezar en derredor suyo; poneos de rodillas! (Las mujeres se arrodillan,
gimiendo.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No me atrevo a ponerme de rodillas...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No sabe uno sobre qué se arrodilla...
—¿Estaba enfermo?... No nos lo ha dicho...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—He oído que hablaba en voz baja al marcharse... Creí
que hablaba a nuestra hermana joven; ¿qué ha dicho?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No quiere responder, nada.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¿No queréis respondernos? ¿Dónde estáis? ¡Hablad!
—Le habéis hecho sufrir demasiado; le habéis hecho morir...; no
queríais andar más; queríais sentaros en las piedras del camino para comer; os habéis
pasado el día murmurando... Yo le oía suspirar... Ha perdido el ánimo...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¿Estaba enfermo? ¿Lo sabíais?
—No sabíamos nada... No le hemos visto nunca... ¿Cuándo hemos
sabido algo bajo nuestros pobres ojos muertos?... No se quejaba... Ahora es demasiado
tarde... ¡He visto morir a tres, pero así, nunca! Ahora nos toca a nosotros...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo no soy el que le ha hecho sufrir... Yo no he dicho
nada...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—Yo tampoco; le hemos seguido sin decir palabra...
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —Ha muerto yendo a buscar agua para la loca...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde iremos?
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¿Dónde está el perro?
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —Aquí; no quiere separarse del muerto.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡Arrastradle! ¡Separadle! ¡Separadle!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO . —¡No quiere dejar al muerto!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—¡No podemos estar esperando junto a un muerto!... ¡No
podemos morir aquí en la oscuridad!TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Estemos todos juntos; no nos separemos unos de otros;
démonos la mano; sentémonos todos sobre esta piedra... ¿Dónde están los otros?... ¡Venid
aquí! ¡Venid! ¡Venid!
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿Dónde estáis?
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—Aquí; estoy aquí. ¿Estamos todos reunidos? Venid más
cerca de mí. ¿Dónde están vuestras manos? Hace mucho frío.
LA JOVEN CIEGA DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Qué hacéis!
—Me ponía las manos sobre los ojos; creí que iba a ver de pronto...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¿No sabe la verdad?
—Creo que vamos a morir aquí...
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Puede
que venga alguien.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¿Quién llora así?
—Es la loca, que solloza.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—Creo que las religiosas saldrán del asilo...
—No salen nunca de noche.
—No salen nunca.
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Puede que nos vean...
—Miran siempre hacia el mar.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Creo que los hombres del faro nos verán.
—No bajan de su torre.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Oh, qué frías tenéis las manos!
—¡Hace frío!
—¡Escuchad las hojas secas; creo que hiela!...
—¡Oh, qué dura está la tierra!
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Es el mar, que gime contra las rocas.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—Oigo a la izquierda un ruido que no comprendo...
—Creí que eran las mujeres.
—Oigo los témpanos de hielo romperse bajo las olas...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Quién tirita así? ¡Nos hace temblar a todos sobre la
piedra!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
—No puedo ya abrir las manos.EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Oigo otro ruido que no comprendo...
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
—¿Quién tirita así entre nosotros? ¡Hace temblar la piedra!
EL CIEGO MÁS VIEJO . —Creo que es una mujer.
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Creo que la que tiembla más fuerte es la loca.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
—No oigo al niño.
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Creo que está mamando todavía.
EL CIEGO MÁS VIEJO . —¡Es el único que puede ver dónde estamos!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA SEXTA CIEGA .
—Oigo el viento del Norte.
—Creo que ya no hay estrellas. Va a nevar.
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—Si alguno de nosotros se duerme, hay que despertarle.
—Yo, sin embargo, tengo sueño. (Una ráfaga de viento hace
revolotear las hojas secas.)
LA CIEGA JOVEN .
—¿Oís las hojas secas? Creo que alguien viene hacia nosotros...
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
TERCER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡No vendrá nadie!
—Los grandes fríos van a llegar...
—Oigo andar a lo lejos.
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—No oigo más que las hojas secas.
—¡Oigo andar muy lejos de nosotros!
SEGUNDO CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—Es el viento: ¡oíd!
—¡No oigo más que el viento del Norte!
—¡Digo que alguien viene hacia nosotros!
LA CIEGA MÁS VIEJA . —Oigo un ruido de pasos muy lentos...
EL CIEGO MÁS VIEJO . —¡Creo que las mujeres tienen razón! (Empiezan a caer grandes
copos de nieve.)
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
EL SEXTO CIEGO .
—¡Nieva!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Apretémonos unos contra otros!
—Pero ¡escuchad el ruido de pasos!
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Oh! ¡Oh! ¿Qué es este frío que cae sobre mis manos?
—¡Por Dios! ¡Un momento de silencio!
—¡Se acercan! ¡Se acercan! ¡Escuchad! (Aquí el NIÑO de la CIEGA LOCA se
echa a llorar súbitamente en la oscuridad.)EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Llora el niño?
—¡Ve! ¡Ve! ¡Puesto que llora, es que ve algo! (Coge en brazos al NIÑO y
adelanta en la dirección de donde parece venir el ruido de pasos; las otras mujeres la
siguen ansiosamente y la rodean.) Voy a su encuentro.
EL CIEGO MÁS VIEJO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Tened cuidado!
—¡Oh! ¡Cómo llora! ¿Qué tiene? No llores. No tengas miedo; no hay nada
que temer; estamos aquí; estamos en derredor tuyo. ¿Qué ves? No temas nada. ¡No llores
así! ¿Qué ves? Di, ¿qué ves tú?
LA CIEGA MÁS VIEJA . —El ruido de pasos se acerca por aquí. ¡Escuchad! ¡Escuchad!
EL CIEGO MÁS VIEJO . —Oigo el roce de un vestido contra las hojas secas.
EL SEXTO CIEGO .
—¿Es una mujer?
EL CIEGO MÁS VIEJO .
—¡Es ruido de pasos!
PRIMER CIEGO DE NACIMIENTO .
LA CIEGA JOVEN .
—¡No, no! ¡Son pasos! ¡Son pasos! ¡Son pasos!
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Será acaso el ruido del mar en las hojas secas?
—Vamos a saberlo; escuchad las hojas muertas.
—¡Los oigo, los oigo casi a nuestro lado! ¡Oíd! ¡Oíd! ¿Qué ves tú? ¿Qué
ves tú?
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—¿Hacia qué lado mira?
—¡Sigue el ruido de los pasos! ¡Mirad! ¡Mirad! Cuando le vuelvo del otro
lado, se vuelve para ver... ¡Ve! ¡Ve! ¡Ve! ¡Es seguro que ve algo extraño! ...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—(Se adelanta.) Levantadle por encima de nosotros para que pueda
ver.
LA CIEGA JOVEN .
—¡Apartaos! ¡Apartaos! (Levanta al NIÑO por encima del grupo de
ciegos.) ¡Los pasos se han detenido entre nosotros!...
LA CIEGA MÁS VIEJA .
LA CIEGA JOVEN .
—¡Están aquí! ¡Están en medio de nosotros!
—¿Quién sois? (Silencio.)
LA CIEGA MÁS VIEJA .
—¡Tened piedad de nosotros! (Silencio. El NIÑO llora
desesperadamente.)
FIN DE “ LOS CIEGOS ”

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