Beckett antología poética



SAMUEL BECKETT
ANTOLOGÍA POÉTICA
(ediciones alma_perro)INTRODUCCIÓN
Samuel Barclay Beckett (Dublín, 13 de abril de
1906 – París, 22 de diciembre de 1989) fue un
dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés,
uno de los más importantes representantes del
experimentalismo literario del siglo XX, dentro
del modernismo anglosajón. Fue igualmente figura
clave del llamado teatro del absurdo, y, como tal,
uno de los escritores más influyentes de su
tiempo. Escribió sus libros en inglés y francés, y
fue asistente y discípulo del novelista James
Joyce. Su obra más conocida es el drama Esperando
a Godot.
La obra de Beckett es fundamentalmente sombría
y tendente al minimalismo y, de acuerdo con
ciertas interpretaciones, profundamente pesimista
(hasta nihilista) acerca de la condición humana.
En consonancia con esto, con el tiempo sus libros
se
hicieron
progresivamente
más
crípticos
y
breves. El pesimismo de Beckett viene sin embargo
atemperado por un particular sentido del humor,
entre negro y sórdido.
Samuel Beckett fue galardonado con el Premio
Nobel de Literatura en 1969
«por su escritura,
que, renovando las formas de la novela y el drama,
adquiere su grandeza a partir de la indigencia
moral del hombre moderno». En 1961 había recibido
asimismo el "Premio Formentor" otorgado por el
Congreso Internacional de Editores, junto a Jorge
Luis Borges.
Samuel Beckett nació en Foxrock, un suburbio
de Dublín, el 13 de abril de 1906. También se ha
apuntado que la fecha podría ser el 13 de mayo.
El
padre
de
Beckett,
William
Beckett,
era
aparejador, y su madre, May Roe, enfermera de
profundas
convicciones
religiosas;
«casi
cuáquera», en palabras del escritor. Mientras que
su hermano mayor, Frank, era un niño robusto y
plácido, Samuel era delgado, enfermizo y lloraba
constantemente. De hecho, el escritor no guardababuenos recuerdos de su niñez: «Yo tenía escaso
talento para la felicidad.»
Se
ha
dicho
que
la
familia
Beckett
(originalmente
Becquet)
era
de
ascendencia
hugonote, y que se trasladó desde Francia a
Irlanda tras la revocación del Edicto de Nantes
(1685). Esta teoría, sin embargo, se considera
improbable. En cualquier caso, los Beckett eran
una familia acomodada que pertenecía a la Iglesia
de
Irlanda
(anglicana).
La
casa
familiar,
"Cooldrinagh",
en
la
avenida
Kerrymount,
de
Foxrock, era una gran mansión con jardín y pista
de tenis. Fue construida en 1903 por el padre de
Samuel. La casa y el verde entorno —por el que
Samuel solía pasear con su padre—, incluyendo un
hipódromo, y las estaciones de tren de Foxrock y
Harcourt Street, situada ésta al término de la
ciudad, aparecen con frecuencia en sus libros.
A los cinco años Beckett asistía ya a clase de
preescolar,
donde
empezó
a
aprender
música.
Posteriormente acudió a la Earlsford House School,
en el centro de la ciudad. En 1919, pasó a la
Portora Royal School, donde ya estudiaba su
hermano mayor, Frank. Dicha escuela, situada en la
localidad de Enniskillen (condado de Fermanagh),
todavía existe; a la misma, medio siglo antes,
había asistido otro irlandés ilustre, Oscar Wilde.
Beckett fue un gran deportista, excelente
jugador de rugby, tenis y cricket. Durante su
etapa de estudiante en el Trinity College de
Dublín, representó varias veces a la universidad
en este último deporte. Así, es el único premio
Nobel que aparece en el Wisden Cricketers'
Almanack, considerado la “biblia” del cricket. Fue
asimismo un gran aficionado al ajedrez, lo que se
trasluce en varias de sus obras.
Beckett estudió francés, italiano e inglés en
el Trinity College de Dublín, entre 1923 y 1927,
siendo considerado un alumno muy brillante. Uno de
sus tutores fue A. A. Luce, experto en Berkeley.En su etapa de estudiante se hace asiduo del
teatro, quedando pronto fascinado por las ideas
innovadoras de Pirandello. También disfruta con el
cine cómico de Charlot, Buster Keaton y El gordo y
el flaco (más tarde, se haría fan acérrimo de los
Hermanos Marx). Beckett se licenció en filología
moderna y, tras impartir clases brevemente en el
Campbell College de Belfast, aceptó el puesto de
lecteur d'anglais (lector de inglés) en la École
Normale Supérieure de París.
Allí
trabó
amistad
con
su
ya
célebre
compatriota, el escritor James Joyce, quien le fue
presentado
por
el
poeta
Thomas
MacGreevy,
confidente de Beckett que también trabajaba en la
École.
Beckett
hablaría
después
de
las
proporciones épicas del autor de Ulises, y de su
obra afirmaría que era heroica: «Oeuvre héroïque.»
Este encuentro tendría consecuencias decisivas
para el joven Beckett, que se convirtió en
asistente de Joyce, principalmente en la labor de
investigación para la última gran obra de Joyce,
que años después se titularía Finnegans Wake.
En 1929, Beckett publicó su primer escrito, un
ensayo crítico titulado Dante...Bruno. Vico...
Joyce. Dicho ensayo defiende el trabajo y el
método
de
Joyce,
principalmente
contra
las
acusaciones de inextricable y licencioso. El
ensayo constituyó la aportación de Beckett a Our
Exagmination
Round
His
Factification
for
Incamination of Work in Progress, libro de
estudios joyceanos que incluía trabajos de Thomas
MacGreevy, Eugene Jolas, Robert McAlmon y William
Carlos Williams, entre otros.
En ese tiempo, Beckett mantuvo una relación
con Lucia Joyce, la hija del escritor. La llevaba
a veces a cenar o al teatro. Lucía se enamoró
perdidamente de él pero, en mayo de 1931, Beckett
le dijo francamente que el principal motivo que
tenía para visitar su casa era ver a su padre.
Esto sumió a Lucia en la desesperación, y acusó a
su madre de la ruptura. Lucia acabaría padeciendoesquizofrenia. Las relaciones de Beckett con Joyce
y su familia se extinguieron tras lo ocurrido, y
el alejamiento de Joyce afectó profundamente al
primero, quien confesó a su amiga Peggy Guggenheim
que estaba muerto y que no tenía sentimientos
humanos; ésa era la razón por la que no había sido
capaz de enamorarse de Lucía. Joyce y Beckett se
reconciliarían al cabo de un año. Joyce escribió a
su hijo una vez que Beckett tenía talento,
cumplido que no solía hacer a nadie. Años más
tarde, tras la publicación de la novela Murphy, de
Beckett, Joyce deleitó a su amigo citando de
memoria una escena entera de la misma. Samuel,
para agradecerlo, le dedicó un poema humorístico.
En junio de 1929, Beckett publicó su primer
relato breve, Assumption, ("Conjetura"), en la
revista literaria de Jolas llamada transition (en
minúscula). Al año siguiente ganó un pequeño
premio
literario
con
su
atropellado
poema
Whoroscope, escrito a partir de la lectura de una
biografía de René Descartes. Aparte de Descartes,
Beckett
recibió
la
influencia
del
filósofo
cartesiano
flamenco
del
siglo
XVII
Arnold
Geulincx, quien indagó siempre en las relaciones
entre las partes espiritual y física del hombre.
En 1930, Beckett regresó al Trinity College
como profesor, pero pronto sintió que se enfriaba
su vocación académica. Expresó dicha aversión
leyendo un artículo hiperculto en la Modern
Language
Society,
de
Dublín,
en
el
que
ridiculizaba la pedantería profesoral. Beckett
renunció a su puesto en el Trinity al final de
1931, dando así por concluida su breve carrera
académica. Conmemoró este hito crucial de su vida
a través de un poema: Gnome, inspirado en su
lectura de Los años de aprendizaje de Wilhelm
Meister de Goethe. El poema sería publicado en
1934, en la revista Dublin Magazine.
Tras dejar el Trinity, el autor empezó a
viajar por Europa, trabajando en cualquier cosa
para subsistir. Se dice que en estos años norehuyó el trato con personajes de toda laya,
incluso de los bajos fondos, algunos de los cuales
le servirían posteriormente de modelo para sus
personajes más decadentes. Pasó un tiempo en
Londres, donde publicó, en 1931, Proust, un
estudio crítico, breve y agudo, sobre el novelista
francés
Marcel
Proust.
Beckett
nunca
quiso
traducir esta obra al francés, por considerar que
eso constituiría un «insulto a Proust».
Dos años más tarde, a consecuencia de la
muerte
de
su
padre,
necesitó
tratamiento
psicológico. Fue atendido durante dos años en la
Tavistock Clinic por el Dr. Wilfred Bion, quien le
animó a asistir a una conferencia de Carl Jung.
Esta
conferencia
le
causó
un
gran
impacto
emocional, tanto fue así que Beckett la seguiría
recordando muchos años más tarde. Versaba sobre el
tema “mal nacidos” («never properly born»). El
caso es que, ya adulto, Beckett aseguraba a menudo
conservar recuerdos de su vida prenatal, como una
experiencia
horrible,
que
le
provocaba
sentimientos de atrapamiento y sofoco dentro del
seno
materno
(«feelings
of
entrapment
and
suffocation»). Rastros de la conferencia citada se
detectan
claramente
en
importantes
obras
posteriores de Beckett, como Watt y Esperando a
Godot. Lo que Beckett deja traslucir en sus obras
no es sólo el dolor del nacimiento o de un parto
difícil, sino también el comienzo de una larga y
accidentada odisea vital. Por otro lado, el hecho
de
que
su
nacimiento
se
hubiese
producido
exactamente en Viernes Santo (viernes 13, además)
el escritor lo asimilaba a lo relacionado que el
mismo está con el sufrimiento y la muerte.
En 1932 escribió su primera novela: Dream of
Fair to Middling Women. Tras el rechazo de los
editores decidió abandonar el libro, que sólo se
publicaría muchos años más tarde, en 1993. Pese a
ello, la novela dio origen a muchos de los
primeros poemas del autor, así como a su primera
obra de importancia, la colección de relatos More
Pricks Than Kicks (1933). Beckett también publicóvarios ensayos y recensiones en ese tiempo, como
Recent Irish Poetry (en "The Bookman", agosto de
1934) y Humanistic Quietism, una crítica sobre un
libro de poemas de su amigo Thomas MacGreevy (en
"The Dublin Magazine", julio-septiembre de 1934).
Tales
trabajos
versaron
sobre
el
susodicho
MacGreevy,
así
como
sobre
otros
escritores
irlandeses, como Brian Coffey, Denis Devlin y
Blanaid Salkeld.
Dichos autores eran poco conocidos en aquellos
días; Beckett, no obstante, llegó a compararlos
con
los
miembros
del
importante
movimiento
literario irlandés Celtic Revival (Yeats, Lady
Gregory, Padraic Colum...), e invocaba a Ezra Pound,
T. S. Eliot y los simbolistas franceses como sus
precursores. Beckett con ello sentó de alguna
manera las bases de un movimiento vanguardista
irlandés.
En 1935 publicó un libro de poesía que tuvo
cierta
repercusión:
Echo's
Bones
and
Other
Precipitates.
Trabajó
asimismo
en
su
novela
Murphy. En mayo de ese año escribió a MacGreevy
que había estado leyendo sobre cine y que se
proponía viajar a Moscú para estudiar con el
director Sergéi Eisenstein en el Instituto de
Cinematografía Gerasimov de Moscú. A mediados de
1936 escribió a los directores Eisenstein y
Vsévolod Pudovkin, ofreciéndose como aprendiz. La
carta sin embargo se perdió por el estallido de
una epidemia de viruela que trastocó todo el
correo. Beckett, mientras tanto, terminó Murphy, y
posteriormente, en 1936, partió a un gran viaje
por
Alemania
durante
el
cual
llenó
varios
cuadernos con los apuntes sobre las obras de arte
que había visto, haciendo notar asimismo su
profundo disgusto con el avance del salvajismo
nazi que se iba apoderando del país. Según
Knowlson, no pasaría mucho tiempo antes de que el
escritor pusiese sobre la mesa sus credenciales
antinazis (p. 261), refiriéndose sin duda a su
participación, pocos años después, en la Segunda
Guerra Mundial.De vuelta a Irlanda, en 1937, supervisó la
publicación de Murphy (1938), obra que él mismo
tradujo al francés al año siguiente. Tuvo en aquel
tiempo varias graves discusiones con su madre, lo
que contribuyó a su decisión de asentarse de forma
definitiva en París. Pese al advenimiento de la
Segunda Guerra Mundial, Beckett dijo preferir
«Francia en guerra a Irlanda en paz». Knowlson
recuerda, sin embargo, lo mucho que amaba Beckett
el campo de Irlanda y a sus gentes ordinarias. Sus
libros,
por
otra
parte,
suelen
mencionar
afectuosamente detalles de su patria inesperados,
y es curioso que al traducir sus obras al inglés,
el escritor tiende a imprimirles una cierta
inflexión irlandesa. Estaba no obstante convencido
de que en su patria nunca hubiese podido vivir
como escritor. Según una sobrina suya, Irlanda le
hacía sentir confinado. Odiaba particularmente la
censura literaria, mientras que París le ofrecía
"grandes horizontes" de anonimato y libertad.
En sus primeros meses en París conoció al
novelista Ernest Hemingway de la mano de la
librera y editora Sylvia Beach. Aquél se granjeó
enseguida la antipatía de Beckett por sus malas
palabras sobre la última obra de Joyce, Finnegans
Wake. Hemingway dijo que de todos modos no había
que ser demasiado duro con el viejo, porque el
trabajo de Ulises debía haberlo dejado agotado.
Beckett no volvió a hacer nada por encontrarse con
Hemingway.
Entre las navidades
Beckett se complicó
mantener relaciones con
de ellas fue la mecenas
y el año nuevo de 1937-38,
sobremanera la vida al
tres mujeres a la vez; una
Peggy Guggenheim.
Todavía en París, una madrugada de enero
1938, volvía a su casa con unos amigos, cuando
proxeneta, irónicamente de nombre Prudent,
ofreció de mala manera sus servicios y después
apuñaló. Más tarde, Beckett sólo recordaría que
pronto se encontró herido en el suelo. El arma
de
un
le
lo
de
lepasó rozando el corazón y se salvó por muy poco de
la muerte. James Joyce consiguió para su lesionado
amigo una habitación privada en el hospital. El
incidente hizo que acudiese toda la familia de
Samuel a París. La publicidad que generó el
incidente atrajo la atención de la pianista y
jugadora de tenis Suzanne Dechevaux-Dumesnil,
varios años mayor que Beckett, y que había tenido
algún trato con él durante su primera estancia en
París. En esta ocasión, sin embargo, los dos
iniciaron una relación que duraría toda la vida.
En la primera audiencia judicial que tuvieron,
Beckett le preguntó a su atacante el motivo por el
cual lo había apuñalado, y Prudent le contestó
simplemente: «Je ne sais pas, Monsieur. Je
m'excuse.» ("No sé, señor, lo siento mucho.").
Beckett solía contar de vez en cuando el incidente
en broma. Retiró los cargos, en parte para
evitarse otras molestias procesales, pero también
porque encontró que Prudent era persona agradable
y de buenas maneras.
Su último encuentro con Joyce tuvo lugar en
Vichy, en 1940. Joyce moriría al año siguiente.
Beckett se alistó en la Resistencia Francesa
tras la ocupación alemana de 1940. Trabajaba como
mensajero, y en varias ocasiones, a lo largo de
los dos años siguientes, estuvo a punto de ser
apresado por la Gestapo.
En agosto de 1942, su unidad fue delatada, y
Beckett tuvo que huir hacia el sur con su
compañera Suzanne. Se refugiaron en una pequeña
villa de Roussillon, en el Departamento de
Vaucluse (Costa Azul). Allí, se hizo pasar por
campesino, y continuó apoyando a la Resistencia
almacenando armas en el garaje de su casa. Durante
los dos años que Beckett estuvo en Roussillon
ayudó indirectamente al maquis en sus operaciones
de sabotaje a través de la zona montañosa de
Vaucluse, si bien en raras ocasiones se expresaría
después al respecto.Beckett fue recompensado con la Croix de
Guerre 1939-1945 y la Médaille de la Résistance
por el gobierno francés por sus esfuerzos en la
lucha contra la ocupación alemana. Al final de su
vida, sin embargo, Beckett se refirió a su trabajo
con la Resistencia como «cosas de boy scout».
Mientras estuvo escondido en Roussillon, continuó
trabajando en su novela cómica Watt, empezada en
1941 y completada en 1945, aunque no publicada
hasta 1953.
En 1945, Beckett regresó a Dublín por un breve
tiempo.
Allí
volvió
a
desempeñar
labores
humanitarias trabajando como intérprete para la
Cruz Roja
irlandesa. Durante su estancia, le
sobrevino al parecer una "revelación" en la
habitación de su madre, a través de la cual
comprendió cuál debía ser la dirección literaria a
tomar.
Esta
experiencia
fue
más
tarde
literaturizada en la obra de teatro Krapp's Last
Tape ("La última cinta").
En dicha obra, se sitúa la revelación en el
muelle este del suburbio costero de Dún Laoghaire
(a
12
km.
de
Dublín),
durante
una
noche
tormentosa. Algunos críticos, pues, identifican a
Krapp con el propio Beckett, hasta el punto de
juzgar muy probable que la auténtica epifanía
artística de Beckett se produjera en la misma
localización, y en un día tormentoso. En el drama,
Krapp está escuchando una grabación que él mismo
había hecho tiempo antes. En un momento dado, oye
su propia voz diciendo: «...veía claro, en fin,
que la oscuridad que yo siempre había luchado
encarnizadamente por ocultar era, en realidad, mi
mayor...».
Sin
embargo,
Krapp
hace
avanzar
rápidamente la cinta antes de que el espectador
escuche la frase completa.
Beckett confesaría más tarde a James Knowlson
(cosa que éste relata en su gran biografía de
Beckett, Damned to Fame) que la palabra perdida en
la grabación es "aliado". Beckett contó a Knowlsonque esta revelación estaba inspirada en parte en
su relación con James Joyce. Afirmó haber encarado
la posibilidad de verse para siempre a la sombra
de Joyce, con la seguridad de no poder vencerle
nunca en su propio terreno. Fue cuando tuvo la
revelación, según Knowlson, «como momento cardinal
en su carrera».
Knowlson prosigue relatando cómo le fue
explicada dicha revelación: «Al hablar de ella,
Beckett tendía a hacer hincapié en su propia
estupidez, así como en su preocupación con la
impotencia y la ignorancia. Me lo reformuló
mientras trataba de definir la deuda que había
contraído con Joyce: "Comprendí que Joyce había
llegado tan lejos como pudo en la dirección de un
mayor conocimiento y del control de ese aluvión de
material. Siempre estaba añadiendo cosas: no hay
más que fijarse en las pruebas constantes que da
de ello. Yo comprendí que mi camino, al contrario,
era el empobrecimiento, la renuncia y emancipación
del conocimiento; era restar más que sumar."»
Y, sobre este asunto, termina Knowlson:
«Beckett rechazó el principio joyceano de que
saber más era un método de entendimiento creativo
y de control del mundo. De ahí en adelante su
trabajó avanzó por la senda de lo elemental, del
fracaso, el exilio y la pérdida; del hombre
ignorante
y
desprendido.»
Según
Radomir
Konstantinovic, uno de sus amigos íntimos, el
olvido era para Beckett lo que la memoria para
Proust.
De acuerdo con la citada "revelación", en los
cinco años siguientes desarrolla una actividad
literaria febril. En 1946, la revista de Jean Paul
Sartre Les Temps Modernes publicó la primera parte
del cuento de Beckett titulado Suite (después
llamado El fin), sin comprender que Beckett había
entregado sólo una primera parte. Simone de
Beauvoir se negó a publicar una segunda parte.
Beckett empezó en ese tiempo a escribir su cuarta
novela, Mercier et Camier, que no sería publicadahasta 1970. Esta obra, en muchos aspectos,
prefigura ya la conocida Esperando a Godot,
escrita algo más tarde; pero lo más importante es
que
se
trató
del
primer
trabajo
realizado
directamente
en
francés,
la
lengua
en
que
plasmaría la mayor parte de su obra desde ese
momento, incluyendo la famosa trilogía de novelas
que se avecinaba: Molloy (1951), Malone muere
(1952) y El Innombrable (1953).
Pese a ser hablante nativo de inglés, Beckett
eligió escribir en francés, según él mismo afirmó,
porque en francés era más fácil para él escribir
"sin estilo": «Parce qu'en français c'est plus
facile d'ecrire sans style.» En efecto, en carta a
Richard Coe, en 1964, confiesa "temer la lengua
inglesa" «porque en ella no se puede escribir
poesía». En su ensayo sobre Proust, Beckett
comparaba el estilo a «un pañuelo alrededor de un
cáncer de garganta». En cualquier caso, todo ello
tuvo que ver en la voluntad de simplificación y
depuración estilística absolutas que presidiría
toda su obra posterior. Según Konstantinovic,
«explicaba su paso de la lengua inglesa a la
francesa por el hecho de que la lengua materna
siempre
lleva
el
peso
del
automatismo:
es
necesario el extrañamiento de la lengua» para
lograr esa simplificación máxima. Por tanto,
«elegir el francés significaba para él elegir la
lengua más pobre.»
La
celebridad
de
Beckett
se
debe
principalmente a la mencionada obra de teatro,
Esperando a Godot. En un artículo citado a menudo,
el crítico Vivian Mercier apuntó que Beckett
«había llevado a cabo una imposibilidad teórica:
un drama en el que nada ocurre, que sin embargo
mantiene al espectador pegado a la silla. Lo que
es
más,
dado
que
el
segundo
acto
no
es
prácticamente más que un remedo del primero,
Beckett ha escrito un drama en el que, por dos
veces, nada ocurre».Como la mayoría de sus trabajos después de
1947, esta obra fue escrita primero en francés,
con el título de En attendant Godot. Beckett
trabajó en ella desde octubre de 1948 hasta enero
de 1949. Tras muchos esfuerzos por publicarla
(fueron años de dificultades económicas, en los
cuales tuvo que dedicarse a la traducción para
subsistir, siempre en esta tarea apoyado por su
mujer), lo hizo finalmente en 1952. Godot fue
estrenada en 1953, y la traducción al inglés
apareció dos años más tarde. Aunque controvertida,
resultó un éxito de crítica y público en París.
Obtuvo una mala acogida en Londres, al estrenarse
en 1955, pero más tarde saltaron las opiniones
entusiastas de Harold Hobson en The Sunday Times
y, con posterioridad, de Kenneth Tynan. En los
Estados Unidos fracasó en Miami, pero tuvo una
buena acogida en Nueva York. Más tarde, la obra se
haría muy popular, con elevadas audiencias en
Estados Unidos y Alemania. Todavía se representa
con frecuencia en muchos lugares del mundo.
En 1954 se traslada a Dublín para asistir al
funeral de su hermano Frank; en ese momento se
hizo cargo de la educación de sus sobrinos, Edward
y Caroline.
A finales de los años 50, Beckett pasaba
temporadas
en
Londres
(los
Beckett
siempre
vivieron en París), donde había trabado relación
con Barbara Bray, una editora de la BBC, viuda,
con dos hijas de corta edad, que contaba treinta y
cuatro años cuando él la conoció. Bray era
«pequeña y atractiva, pero, sobre todo, muy
inteligente y culta». James Knowlson escribió
sobre ellos: «Da la impresión de que Beckett se
sintió de inmediato atraído por ella, lo mismo que
ella por él. Su encuentro fue muy significativo
para ambos, ya que constituyó el inicio de una
relación en paralelo con la de Suzanne, que
duraría ya toda la vida.»
El importante papel que había desempeñado
Suzanne —mujer enérgica y de gran carácter—, en lavida del escritor se restringió a partir de estos
años, hasta el punto de que llegaron a vivir en
cuartos separados; en cualquier caso, pasaban
todas las vacaciones juntos. Pese a los problemas
de Samuel con el alcohol, al que siempre fue muy
aficionado, a sus flirteos con otras mujeres y a
su necesidad casi compulsiva de estar solo, la
pareja sobrevivió sin excesivos tropiezos hasta la
muerte de Suzanne. Beckett, poco antes de morir
(sólo meses más tarde que ella) confesó a su
biógrafo: «Todo se lo debo a Suzanne.» (para más
información, véase Suzanne Dechevaux-Dumesnil).
En 1959 recibió el título de doctor honoris
causa en el Trinity College de Dublín, donde había
estudiado en su juventud.
Como se ha dicho, Beckett escribía ahora
mayormente en francés, y tradujo sus obras él
mismo al inglés, con la excepción de Molloy, en
cuya traducción le ayudó Patrick Bowles. El éxito
de Esperando a Godot supuso el lanzamiento teatral
del
autor.
Beckett
escribiría
posteriormente
numerosas piezas del género, como Final de partida
(1957), Los días felices (1960) y Play (1963).
Los años 60 supusieron para el escritor un
periodo de cambios personales y profesionales. En
marzo de 1961 contrajo matrimonio civil en
Inglaterra con su compañera de siempre, Suzanne
Dechevaux-Dumesnil, principalmente por cuestiones
de herencia en Francia. El éxito de sus piezas
teatrales lo llevó por todo el mundo, para
participar en fiestas, actos culturales y en los
montajes de las obras, inaugurándosele una nueva
etapa como director teatral.
En 1956 había empezado a trabajar para la
Tercera Cadena de radio de la BBC con su obra
radiofónica All That Fall. Continuaría escribiendo
esporádicamente para la radio, y también lo haría
para el cine y la televisión. Volvió a escribir en
inglés, aunque nunca dejó de utilizar el francés.Como anécdotas, el actor Cary Elwes explica,
en el vídeo de rodaje de la película La princesa
prometida, que Beckett era vecino de una tal
familia Roussimoff, y solía ayudar a subir al
autobús escolar a uno de los hijos, André René,
debido a su elevadísima estatura. André René
Roussimoff llegaría a ser, con los años, el
luchador profesional y actor (por ejemplo en La
princesa prometida) André the Giant.
En septiembre de 1967, Beckett, a pesar de no
querer contribuir a la pesadilla de la historia,
firmó un manifiesto de protesta contra Franco en
el diario Le Monde con motivo de la encarcelación
en España del dramaturgo Fernando Arrabal.
En 1969, de viaje por Túnez con su mujer, supo
que se le había concedido el Premio Nobel de
Literatura.
Ella,
consciente
del
carácter
extremadamente reservado de su marido, comentó que
esta concesión había sido una "catástrofe" para
él, lo que ha sido jocosamente muy comentado.
Después de la concesión, en efecto, Beckett se
encerró como en un monasterio y desconectó el
teléfono.
Aunque Beckett no era muy dado a las
entrevistas,
con
frecuencia
atendía
a
las
solicitudes de artistas, estudiosos y admiradores
en una sala del hotel de París PLM, cercano a su
casa de Montparnasse.
En 1984 recibió la más alta distinción
("Saoi") de la asociación de artistas de Irlanda
denominada Aosdána.
Suzanne murió el 17 de julio de 1989. Beckett,
que sufría de enfisema y probablemente enfermedad
de Parkinson, y se hallaba a la sazón recluido en
un sanatorio, murió el 22 de diciembre de ese
mismo año, con 83 años. Ambos fueron enterrados en
el Cementerio de Montparnasse de París. Comparten
una simple lápida de mármol. Se cuenta que el
propio Beckett eligió el color de la misma,pidiendo: «De cualquier color, siempre que sea
gris.» La tumba se halla en la senda principal, no
lejos de la entrada, a la izquierda. La de Sartre
está a la derecha.
OBRA
La carrera de Beckett como escritor puede
dividirse a grandes rasgos en tres periodos: sus
trabajos tempranos, hasta finalizar la Segunda
Guerra Mundial; su periodo intermedio, entre 1945
y 1960, durante el cual escribió la parte quizá
más importante de su obra; y el periodo final, de
principios de los 60 hasta su fallecimiento, en
1989. En esta época sus obras eran cada vez más
breves y su estilo más austero y minimalista.
PRIMERA ÉPOCA
Es en este periodo en el que se aprecia con
mayor claridad la influencia de su amigo y mentor
James Joyce. En estas obras Beckett parece tender
a la erudición, exhibiendo sus conocimientos por
el mero hecho de hacerlo. Como resultado, a veces
resultan de una gran oscuridad. Las frases que
abren la colección de cuentos More Pricks than
Kicks ("Más aguijones que patadas", 1934) pueden
servir como ejemplo de su estilo:
Era por la mañana y Belacqua seguía
atascado en el primero de los cantos en la
luna. Estaba tan atrapado que no podía
moverse ni hacia delante ni hacia atrás.
Allí aparecía la bienaventurada Beatriz, y
también el Dante. Ella le señalaba las
manchas de la luna. Le mostró en primer
lugar dónde había pecado, y entonces le
ofreció su explicación. Le venía de Dios,
por tanto Dante podía confiar en su
fiabilidad.El pasaje, como se ve, se halla repleto de
referencias a la Divina Comedia, lo que puede
ayudar
a
confundir
a
los
lectores
no
familiarizados con esta obra. Al mismo tiempo, sin
embargo, se detectan ya indicios de las últimas
obras de Beckett: la inactividad física del
personaje de Belacqua; su ensimismamiento, la de
algún modo irreverente broma contenida en la frase
final. Se ha dicho que esta obra es la otra cara
del Retrato del artista adolescente, de Joyce.
Elementos similares se encuentran presentes en
la primera novela publicada por Beckett: Murphy
(1938), la cual explora los temas de la demencia y
el ajedrez, que serán elementos recurrentes en sus
últimas obras. La novela se abre con una frase
cargada del retintín de humor negro pesimista que
anima tantos trabajos de Beckett: «Sin otra
alternativa, lucía el sol sobre el mundo de
siempre.» La novela exhibe la vertiente más
joyceana y exuberante del autor, con diálogos de
una vivacidad y humorismo que Beckett no volverá a
permitirse. Watt, escrito mientras el autor se
escondía de los nazis durante la Segunda Guerra
Mundial, es similar por los temas a la pieza
comentada, pero es menos exuberante de estilo.
Esta novela, del mismo modo, en algunos puntos
explora el movimiento humano como si ejemplificara
una
permutación
matemática,
presagiando
la
preocupación final de Beckett con el "espacio" y
el "movimiento exacto".
Fue igualmente durante este periodo cuando
Beckett empezó a expresarse creativamente en
francés. Al final de los años 30 escribió algunos
poemas cortos en dicho idioma, y esta austeridad
poética —en contraste con la densidad de los
poemas ingleses del mismo periodo, los recogidos
en Echo's Bones and Other Precipitates (1935)—
parece demostrar que Beckett, pese al cambio de
idioma, se hallaba ya en proceso de simplificación
estilística, una transición que se hace también
evidente en Watt.PERIODO INTERMEDIO
Pasada
la
guerra,
Beckett
se
abismó
definitivamente en el idioma francés. Fue esta
circunstancia,
junto
a
la
arriba
mencionada
“revelación” experimentada en el cuarto materno
dublinés, la que le desveló que su arte debía
tornarse más subjetivo, ser extraído totalmente de
su mundo interior, lo que daría como resultado
todas aquellas obras por las que hoy es más
recordado. En esto siguió el consejo recibido de
Joyce de escribir «al dictado de la sangre y no
del intelecto».
Durante los 15 años posteriores a la guerra,
Beckett
escribió
cuatro
dramas
mayores:
En
attendant
Godot
(escrito
entre
1948–1949;
Esperando a Godot). Esta obra fue considerada por
Sartre (1959) la más importante escrita después de
1945, aunque iba dirigida al "llanto de la
burguesía". Georg Lukács, por su parte, la vio
como expresión de "una patología extrema" (1960).
En esta obra, al igual que hiciera en Proust, el
autor vuelve la mirada a la gran obra de Calderón
de la Barca La vida es sueño. El segundo gran
drama fue Fin de partie (1955–1957; Final de
partida), obra de humor puramente textual, pero
mucho más corrosivo y salvaje que Godot; fue
considerado por el crítico Harold Bloom su obra
maestra en teatro. Las otras obras son Krapp's
Last Tape (La última cinta, 1958), la primera obra
escrita en inglés en doce años, en la cual se
observa un clima de liberación en el lenguaje y un
regreso proustiano al pasado personal y Happy Days
(Los días felices, 1960). Su protagonista, Winnie,
es la primera mujer protagonista en el teatro de
Beckett y la única que "vive en un mundo en
color". Esta pieza fue estrenada muy pronto en
España, en 1963.HAMM: ¿Qué tal tus ojos?
CLOV: Mal.
HAMM: ¿Qué tal tus piernas?
CLOV: Mal.
HAMM: Pero puedes moverte.
CLOV: Sí.
HAMM:
(violentamente):
Entonces,
¡muévete! (Clov va hasta la pared del
fondo, apoya en ella la frente y las
manos.) ¿Donde estás?
CLOV: Aquí.
HAMM: ¡Vuelve! (Clov regresa a su
sitio, junto al sillón.) ¿Dónde estás?
CLOV: Aquí.
HAMM: ¿Por qué no me matas?
CLOV: Desconozco la combinación de la
despensa.
Estas obras —a menudo encuadradas, con razón o
sin ella, dentro del llamado "teatro del absurdo"—
exhiben
un
acusado
humor
negro,
con
temas
coincidentes con aquellos de que gustaban los
pensadores
existencialistas,
contemporáneos
de
Beckett, aunque el propio escritor no debe ser
encasillado dentro de este grupo. El término
“teatro del absurdo” fue acuñado por Martin Esslin
en un libro con ese título. Beckett y Godot eran
temas centrales del libro. Esslin proclamó que
obras tales representaban la culminación del
concepto de “absurdo” en el sentido que dicho
término recibe en Albert Camus. Este parece ser el
motivo de que Beckett haya sido motejado de
existencialista; no obstante, si bien los temas
pueden circunscribirse a dicho movimiento, la
afinidad de Beckett con él es sólo relativa.
En términos generales, los dramas tratan de la
oposición entre una gran desesperanza y la
voluntad de vivir pese a esa carga, en el contexto
de un mundo incomprendido e incomprensible. Las
palabras de Nell —uno de los dos personajes de
Final de partida que están atrapados en sendos
cubos de basura, de los cuales de tarde en tarde
asoman la cabeza para conversar— pueden resumirlos temas de este segundo periodo en la obra de
Beckett:
Nada
es
más
divertido
que
la
desdicha, te lo aseguro... Te lo aseguro,
es la cosa más cómica del mundo. Nos
reímos, nos partimos de risa al principio.
Pero siempre es la misma cosa. Sí, es como
la divertida historia que hemos oído tan a
menudo, la seguimos encontrando divertida,
pero ya no podemos reír más.
Según
apunta
Antonia
Rodríguez-Gago,
sus
espacios dramáticos son, o bien abiertos e
indefinidos (Godot, Los días felices), o bien
cerrados y claustrofóbicos (Final de partida, La
última cinta). Así, «La oscuridad que amenazaba
invadir la escena después de La última cinta, se
convierte en luz radiante en Los días felices.» En
cualquier caso, la relación de Beckett con el
teatro fue muy positiva para él: «El teatro es
para mí una relajación de mi trabajo en la novela.
Uno tiene un espacio definido y gente en ese
espacio. Eso es relajante.» En otra ocasión fue
más explícito: «Cuando escribo una obra de teatro
me pongo dentro de los personajes, soy también el
autor de las palabras, y me pongo en la piel de
los espectadores visualizando lo que sucede en la
escena.»
En narrativa, lo más sobresaliente de Beckett
durante este periodo fueron las ya mencionadas
novelas Molloy (1951), Malone muere (1951) y El
Innombrable (1953). En dichas novelas, que suelen
tomarse como trilogía, pese al criterio expreso
del autor, el lector puede trazar el desarrollo
del estilo y los temas del Beckett maduro. La
escritura en ellas se muestra cada vez más desnuda
y escueta. Molloy conserva todavía muchas de las
características
de
una
novela
convencional
(tiempo, lugar, acción y argumento) y puede
interpretarse además, de alguna manera, como
novela de detectives. En Malone muere, sin
embargo, se prescinde ya en gran medida de laacción y el argumento, si bien existen referencias
de lugar y del paso del tiempo: la acción del
libro adopta la forma de un “monólogo interior” al
estilo joyceano.
Pronto, a pesar de todo, estaré por
fin completamente muerto. El próximo mes,
quizás. Será, pues, abril o mayo. Porque
el año acaba de empezar, mil pequeños
indicios me lo dicen. Tal vez me equivoque
y deje atrás San Juan e incluso el 14 de
julio, fiesta de la libertad. Qué digo,
tal como me conozco, soy capaz de vivir
hasta la Transfiguración o hasta la
Asunción.
Pero
no
creo,
no
creo
equivocarme al decir que dichas fiestas,
este año, se celebrarán sin mí.
En El Innombrable, por último, todo sentido de
lugar o tiempo se ha esfumado, y el tema esencial
parece ser el conflicto entre el impulso de la
“voz” protagonista de seguir hablando con el fin
de sobrevivir de alguna forma, y su igualmente
impetuosa urgencia de hacerse merecedora del
silencio y el olvido definitivos. Pudiera verse en
ello el reflejo de la experiencia y la comprensión
de Beckett de lo que la gran guerra había hecho al
mundo y al hombre modernos.
¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién
ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin
pensarlo.
Llamar
a
esto
preguntas,
hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir,
llamar a esto adelante. Puede que un día,
venga el primer paso, simplemente haya
permanecido, donde, en vez de salir, según
una vieja costumbre, pasar días y noches
lo más lejos posible de casa, lo que no
era lejos. Esto pudo empezar así. No me
haré más preguntas.
Pese a la opinión muy extendida de que el
trabajo de Beckett, como ejemplifican las novelas
aludidas,
es
esencialmente
pesimista,
laschopenhaueriana voluntad de vivir parece resurgir
victoriosa
siempre
al
final,
lo
que
viene
demostrado por la famosa frase con que culmina El
Innombrable: «Seré yo, será el silencio, allí
donde estoy, no sé, no lo sabré nunca, en el
silencio no se sabe, hay que seguir, voy a
seguir.» En este punto, Konstantinovic, el amigo
yugoslavo de Beckett, anota que, sin embargo,
sobre esta obligación de continuar Beckett no dijo
jamás una palabra, es decir, que nunca explicó en
qué debía consistir ese continuar: «La existencia
como mera obligación, sin razón, sin meta, sin
esperanza».
Tras estas tres novelas, Beckett llevó a cabo
durante años un trabajo en prosa continuado, lo
que se evidencia en las historias breves recogidas
en Textos para nada. Al final de los años 50, por
otra parte, logró crear uno de sus más radicales
prosas: Comment c'est (1961; "Cómo es"). En esta
obra se narra la peripecia de un narrador anónimo
que se arrastra por el lodo, llevando con él un
saco de latas de conserva. Fue escrito como una
secuencia de párrafos sin puntuar y en un estilo
casi telegráfico. Después de esta obra, Beckett
pasará casi una década sin aportar nada que no
fuese
dramático.
Cómo
es,
considerado
la
continuación de El Innombrable, marcó el final de
este periodo para el autor. En esta época (1959)
escribiría en una carta: «Estoy casi siempre en el
campo, en el silencio. Abandono el teatro y la
radio e intento "continuar" a partir del lugar en
que El Innombrable me dejó tirado. No quiere
acabar de morirse ni moverse, una situación
fascinante.»
ÚLTIMAS OBRAS
A lo largo de los 60 y principios de los 70,
la obra del irlandés evidencia una clara tendencia
—ya visible en gran parte de su trabajo de los 50—
a compactarse en formas cada vez más simples y
autorreferenciales, en lo que se ha descrito comominimalismo. El ejemplo más extremo de tal
economía de recursos, entre sus obras dramáticas,
es la obra Breath ("Aliento", 1969) que dura
únicamente 35 segundos y carece de personajes: se
oye sólo una inspiración y espiración profundas,
acompañadas de un cambio de luminosidad escénica;
fue probablemente un intento de ofrecer un
comentario irónico a Oh, Calcuta, la revista para
la cual sirvió esta pieza como introducción.
En prosa, de acuerdo con esta tendencia, Sans
("Sin", 1969), de apenas siete páginas; según su
traductor al castellano, Félix de Azúa, se trata
de
un
texto
muy
difícil,
aunque
«muchos
especialistas lo consideran la pieza clave, la más
rigurosa, la más exacta de la producción del
irlandés». La obra se abre:
Ruinas refugio cierto por fin hacia
el cual de tan lejos tras tanta falsedad.
Lejanos sin fin tierra cielo confundidos
sin un ruido nada móvil. Rostro gris azul
claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo
en pie. Apagado abierto cuatro lados a
contracorriente refugio cierto sin salida.
En los dramas de este último periodo, la
estructura de sus personajes —que ya se apreciaba
muy simplificada en los primeros tiempos— se
reduce a los elementos más esenciales. El titulado
irónicamente Play ("Comedia", 1962), por ejemplo,
consiste en tres personajes insertados hasta el
cuello en grandes urnas funerarias; la pieza para
la televisión Eh Joe —escrita originalmente para
el actor Jack MacGowran— se anima a través de una
cámara continuamente enfocada en el rostro del
personaje que le da título, mientras que la obra
Not I consiste casi toda ella, en palabras de
Beckett, en «una boca moviente en medio de un
escenario a oscuras».
Muchas de estas obras, siguiendo la estela de
La última cinta, ahondan en gran medida en el tema
de la memoria, o más exactamente, en el recuerdode pasados momentos de esplendor en el marco de un
presente aburrido. Por otro lado, en la mayoría de
los casos, estas obras finales juegan con el tema
del autoconfinamiento y la autoobservación, hasta
el punto de convertirse, como en Eh Joe, en una
voz que viene de fuera de la cabeza del
protagonista,
o
bien
el
protagonista
es
silenciosamente comentado por otro personaje, como
en Not I ("No yo").
...andando siempre... andando toda su
vida... día tras día... unos pocos pasos y
después se para... mira al vacío...
después
continúa...
unos
pocos
pasos
más... se para y mira al vacío... y así...
a la deriva... día tras día... o aquella
vez en que lloró... la única vez que pudo
recordar... desde que era una niña...
debió de llorar cuando niña... tal vez
no... no es esencial para vivir... sólo el
grito del nacer para ponerla en marcha...
No yo.
Temas tales llevaron al autor a afrontar su
obra con mayor carga política: Catastrophe (1982),
dedicada al escritor y político Václav Havel;
dicha obra representa, de forma relativamente
explícita, una crítica de toda dictadura.
Tras un largo periodo de inactividad, la
poesía de Beckett experimentaría un nuevo impulso
con los ultraconcisos poemas en francés de
Mirlitonnades,
algunos,
de
no
más
de
seis
palabras. Beckett en esta ocasión no los tradujo
al inglés, como solía hacer con toda su obra en
francés. Escritores como Derek Mahon lo han
intentado, pero no existe a día de hoy una versión
completa en inglés de este libro.
La obra en prosa de Beckett no fue muy
prolífica en este último periodo, como sugiere la
colección de escritos breves en prosa titulada
Fizzles ("Chascos", 1976). El libro fue ilustrado
por
el
artista
estadounidense
Jasper
Johns.Beckett experimentó sin embargo una especie de
resurgimiento con la novela corta Company (1979),
quizá la más autobiográfica de las suyas, a la que
siguió Ill Seen Ill Said (1982) y Worstward Ho
(1984), que más tarde se recogió en Nohow On. En
estas tres obras llamadas de “espacio cerrado”
Beckett desarrolla su ya mencionada preocupación
por
la
memoria
y
sus
efectos
sobre
el
autoconfinado y autoobservado ego, así como con la
propia posición de los cuerpos en el espacio,
según se trasluce en las frases que abren Company:
Una voz se acerca a uno en la
oscuridad. Imagina a uno boca arriba en la
oscuridad. Él puede decirlo por la presión
en la espalda y por cómo la oscuridad
cambia cuando cierra los ojos y cambia
otra vez cuando los abre. Sólo una pequeña
parte de lo que se dice puede ser
verificada. Como por ejemplo cuando oye:
Estás
boca
arriba
en
la
oscuridad.
Entonces ha de reconocer la verdad de lo
que se dice.
La última obra de Beckett es un poema: What is
the Word (1988). Fue escrito en la cama del asilo
en que pasó sus días postreros; existe una versión
en francés del mismo: Comment dire.ALBA
antes de que amanezca aquí estarás
y Dante y el Logos y todos los estratos y
misterios
y la luna marcada
allende el blanco plano de la música
que establezcas aquí antes del alba1
solemne suave seda cantarina
inclínate hacia el negro firmamento de areca
lluvia sobre bambúes flor de humo callejuela
de sauces
quienes
aunque
te
inclines
con
dedos
compasivos
para abonar el polvo
en nada aumentarán tu generosidad
cuya belleza ante mí será como un sudario
informe de sí misma que se extiende sobre la
tempestad de los emblemas
de modo que no hay sol ni hay revelaciones
ni víctima? tampoco
yo solamente y el sudario luego
y un bulto muerto yaCASCANDO
1
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras
¿no es mejor abortar que ser estéril?
después de tu partida las horas son tan
tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho
de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado
nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas
2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca
un batir de palabras gastadas una vez más en
el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabrasuna vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular
yo y todos los otros que te amen
si te aman
3
a menos que te amenDA TAGTE ES
redime lo que reemplaza a los adioses
la sábana de agua que navega en tu mano
a quienes nada tienen ya para la tierra
y el espejo sin niebla encima de tus ojos.GNOMO
Pasa tus años de aprendiz derrochando
Valor por tantos años de ir vagando
A través de un mundo que con cortesía
De la torpeza de aprender se libraLOS HUESOS DE ECO
asilo bajo mis huellas todo este día
sus sordas francachelas mientras la carne cae
hendiendo sin temor ni viento favorable
guantílopes
del
sentido
y
el
absurdo
transcurren
tomados por los gusanos por lo que en verdad
sonMALACODA
tres veces vino
el hombre de las pompas fúnebres
impasible bajo el bombín de piel
para medir
¿no está acaso pagado para medir?
a este incorruptible en el vestíbulo
a este malebranca que los lirios cubren hasta
las rodillas
Malacoda con lirios hasta las rodillas
Malacoda no obstante el experto terror
que felpa su perineo extingue su señal
suspirando hacia arriba por el aire pesado
¿debe ser así? debe ser debe ser
encuentra los crespones cógelos del jardín
escuchar puede ver pero no es necesario
sepultar en el féretro
con unos ayudantes ungulata
encuentra los yerbajos reclama su atención
escuchar debe ver pero no es necesario
cubrir
estar seguro de cubrir cubrirlo
encima
tu escudo déjame coge tu azufre
vidrio canicular divino hermoseado
espera Scarmilion espera espera
coloca este Huysum? en la caja
y observa bien la imago eso es él
escuchar debe ver ella debe
todos a bordo todos l0s espíritus
a media asta sí sí
no
todo
porPOR AHÍ
por ahí
un grito lejano
para alguien
tan pequeño
bellos narcisos
luego marzo
luego ahí
luego ahí
entonces desde ahí
narcisos
otra vez
luego marzo
otra vez
para alguien
tan pequeñoSERENA III
fija estos garabatos de hermosura en la paleta
nunca se sabe si esto puede ser el final
o déjala ella es paraíso y más tarde en el
globo
de tus ojos hímenes de felpa
o sobre Puente Butt Sonroja de vergüenza
el mixto declinar de esas ubres
alza tu luna tuya y solamente tuya
arriba arriba arriba hacia la estrella del
atardecer
desvanecido encima de un clavel todo nuevo
en el arco-gasómetro que hay en Misery Hill
desvanecido en la púrpura y pequeña
casa de la oración
corazón de María alguna cosa
Bull y Pool Suplicante que no se encontrarán
en este mundo al menos
mientras que partes lejos en medio de los
fustes que caracolean
corre
desesperadamente
sobre
el
Puente
Victoria ésa es la idea
aminora la marcha anda furtivamente Ringsend
Road abajo
Irishtown Sandymount titubea halla el Fuego
del Infierno
Apartamentos Merrion señalados por un trillón
de sigmas
El Dedo de Jesucristo Hijo de Dios el Salvador
muchachas sorprendidas mientras se desnudaban
ésa es la idea
sobre el rompevientos y olas en el Bootersgrad
el pánico que provoca la marea en las pardas
gaviotas
las arenas se mueven en tu corazón cálido
ocúltate tú mismo pero en la Roca? no no te
detengas
no te detengasWHOROSCOPE (HORÓSCOÑO)
¿Qué es esto?
¿Un huevo?
Por los hermanos Boot, apesta a fresco.
Dáselo a Gillot.
Cómo estás, Galileo,
¡y sus terceras sucesivas!
¡Asqueroso viejo nivelador copernicano hijo de
vivandera!
Nos movemos, dijo, al fin nos marchamos-¡Porca
Madonna!
como un contramaestre o un Pretendiente saco-
de-patatas? cargando
contra el enemigo.
Esto no es moverse, sino conmoverse?
Qué es esto?
¿Una tortilla acerba o una que ha florecido?
¡Dos ovarios revueltos con prosticiutto?
¿Cuánto tiempo lo invaginó, la emplumada?
Tres días y cuatro noches?
Dáselo a Gillot.
Faulhaber, Beeckman y Pedro el Rojo
venid ahora en un alud de nubarrones o en la
cristalina nube de
Gassendi?, roja como el sol,
y os limaré todas vuestras gallinas-y-medio
o limaré una lente bajo el edredón en la mitad
del día.
Pensar que era él, mi propio hermano, Pedro el
Bravucón
y que no usaba de silogismo alguno
como si Papi aún estuviera con vida.
¡Ea!, pásame esa calderilla,
¡dulce sudor molido de mi hígado ardiente!
¡Qué días aquéllos, sentado al lado de la
estufa?, arrojando jesuitas
por el tragaluz!¿Y ése, quién es? ¿Hals?
Que espere.
¡Mi adorable bizquita!
Yo me escondía y me buscabas
Y Francine, precioso fruto mío de un feto
casa-y-gabinete!
¡Vaya una exfoliación!
¡Su pequeña epidermis grisácea y desollada, y
rojas las amígdalas!
Hija única mía
Azotada por la fiebre hasta en el turbio
restañar de su sangre...
¡sangre!
¡Oh, Harvey de mi corazón!
¿qué harán los rojos y los blancos, los muchos
en los pocos
(querido Harvey sangre-girador)
para
arremolinarse
por
este
batidor
resquebrajado?
Y el cuarto Enrique llegó a la cripta de la
flecha.
¿Qué es esto?
¿Desde cuando?
Incúbalo.
Un viento de maldad empujaba la desesperación
de mi sosiego
contra las escarpadas cimas de la señora
única:
no una vez ni dos, sino...
(¡Burdel de Cristo, empóllalo!)
en una sola anegación de sol.
(Jesuitastros, copien, por favor.)
Por lo tanto adelante con las medias de seda
sobre el traje de puntoy la piel mórbida...
qué estoy diciendo, la suave tela...
y vámonos a Ancona, sobre el brillante
Adriático,
y adiós unos instantes a la amarilla llave de
los Rosacruces.
Ellos no saben qué es lo que hizo el dueño de
todos los que hacen,
que a la nariz le toca el beso del aire todo
fétido y fragante
y a los tímpanos, y al trono del orificio
fecal
y a los ojos su zigzag.
De esta manera Le bebemos y Le comemos
y el Beaune aguado y los duros cubitos de pan
Bimbo
porque Él puede danzar
igual cerca que lejos de Su Esencia Danzante
y tan triste o tan vivo como requiere el
cáliz, la bandeja.
¿Qué te parece, Antonio?
¡En el nombre de Bacon, me empollaréis
huevo!
¿O deberé tragárme fantasmas de caverna?
el
¡Anna María!
Ella lee a Moisés y dice que su amor está
crucificado.
¡Leider! ¡Leider! Florecía pero se marchitó,
pálido y abusivo periquito en el escaparate de
una calle mayor.
No, si creo desde el Principio a la última
palabra, te lo juro.
¡Fallor, ergo sum!?
viejo frôleur1? esquivo
Toll-ó y legg-ó
y se abrochó el chaleco de redentorista.
No importa, pasémoslo por alto.
Soy un niño atrevido, ya lo sé,
luego no soy mi hijo
(aunque fuese portero)
ni el de Joaquín mi padre,sino astilla de un palo perfecto que no es
viejo ni nuevo
pétalo solitario de una gran rosa, alta y
resplandeciente.
¿Estás maduro al fin
pálido
y
esbelto
tordo
mío,
de
seno
desdoblado?
¡Qué ricamente huele
este aborto de volantón!
Lo comeré con tenedor para pescado.
Clara y plumas y yema.
Me alzaré luego y empezaré a moverme
hacia Raab de las nieves,
la matinal amazona asesina confesada por el
papa,
Cristina la destripadora.
Oh Weulles, no derrames la sangre de un franco
que ha subido los peldaños amargos
(René du Perron...)
y otórgame mi hora
segunda inescrutable sin estrellas.VIENEN...
vienen
diferente e iguales
con cada una es diferente y es igual
con cada una la ausencia de amor es diferente
con cada una la ausencia de amor es igual
vienen
diferentes e
con cada una
con cada una
con cada una
idénticas
es diferente y es lo mismo
la ausencia de amor es diferente
la ausencia de amor es la mismaPARA ELLA EL ACTO SOSEGADO...
para ella el acto sosegado
los poros sabios el sexo inocentón
la espera no muy lenta los lamentos no
demasiado largos la ausencia
al servicio de la presencia
los pocos jirones de azul en la cabeza las
punzadas al fin muertas del corazón
toda la gracia tardía de una lluvia que cesa
con la caída de una noche
de agosto
para ella vacía
él puro
de amorESTAR AHÍ SIN DIENTES Y MANDÍBULAS...
estar ahí sin dientes ni mandíbulas
adónde se va el gozo de perder
con el apenas inferior
de ganar
y Roscelin y esperamos
adverbio oh regalito
vacío vacío salvo jirones de canción
padre me dio un marido
o al arreglar las flores
que moje cuanto quiera
hasta la elegía
de los zuecos herrados aún lejos de Les Halles
o el agua de la canalla apestando por las
tuberías
o nada más que moje
porque es así
que pula lo superfluo
y venga
con la boca idiota y la mano hormigueante
a la cavidad hundida alojo que escucha
lejanos tijeretazos argentinosASCENSIÓN
a través del estrecho tabique
ese día en que un hijo
pródigo a su manera
volvió con su familia
oigo la voz
conmovida comenta
la copa del mundo de fútbol
siempre demasiado joven
al mismo tiempo por la ventana abierta
por los aires a secas
sordamente
la marejada de los fieles
su sangre salpicó en abundancia
sobre las sábanas sobre los olorosos guisantes
y sobre su amigo
con dedos asquerosos cerró él las pupilas
sobre sus grandes ojos verdes sorprendidos
ella gira ligera
sobre mi tumba de aireLA MOSCA
entre la escena y yo
el cristal
vacío salvo ella
vientre a tierra
ceñida por sus negras tripas
antenas enloquecidas alas atadas
patas ganchudas boca sorbiendo en el vacío
sableando el azul aplastándose contra
invisible
impotente bajo mi pulgar hace que zozobren
el mar y el cielo sereno
loMÚSICA DE LA INDIFERENCIA...
música de la indiferencia
corazón tiempo aire fuego arena
del silencio desmoronamiento de amores
cubre sus voces y que
no me oiga ya
callarmeBEBE SOLO...
bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de velaMUERTE DE
A. D.
y ahí estar ahí aún ahí
apretado a mi vieja tabla picada en negro como
de viruela
durante días y noches molidos ciegamente
de estar ahí de no huir y huir y estar ahí
inclinado a confesar un tiempo que agoniza
haber sido lo que fue hecho lo que hizo
de mí de mi amigo muerto en el día de ayer con
el ojo brillante
con los dientes largos jadeando en su barba
devorando la vida de los santos una vida por
día de vida
reviviendo de noche sus negros pecados
muerto ayer mientras que yo vivía
y estar allí bebiendo por encima de la
tormenta
la culpa del tiempo irremisible
aferrado a la vieja madera testigo de partidas
testigo de regresosSOY UN DISCURRIR DE ARENA QUE RESBALA...
soy un discurrir de arena que resbala
entre la duna y los guijarros
la lluvia del verano llueve sobre mi vida
sobre mí vida mía que me persigue y huye
y tendrá fin el día del comienzo
caro instante te veo
en el retroceder de este telón de bruma
donde ya no deberé pisar estos largos umbrales
movedizos
y viviré lo mismo que una puerta
que se abre y se vuelve a cerrarQUISIERA QUE MI AMOR MURIESE...
quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amabaLETANÍAS
1
al llegar la noche en que el alma
iba a serle reclamada
he aquí que al no aguantarse
la entregó una hora antes
2
escúchalas
sumarse
las palabras
a las palabras
sin palabra
los pasos
a los pasos
uno a
uno
3
imagina si esto
si un día esto
un día feliz
imagina
si un día
un día feliz esto
se acabara
imagina
4
las ganas cada día
de estar vivo un día más
claro que no sin el pesar
de haber nacido un día5
noche que tanto haces
que imploremos el alba
por favor noche
cae
6
sábado un respiro
no reír más
desde la medianoche
hasta la medianoche
no llorar
7
silencio como el que existió
antes ya nunca más existirá
por el murmullo desgarrado
de una palabra sin pasado
por haber dicho demasiado no pudiendo más
jurando no volver a callar
8
viejo ir
viejas paradas
ir
ausente
ausente
detenerseCANCIÓN (ADAPTACION DE CHAMFORT)
Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.
corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad
dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal
¿La esperanza?, un bribón, el más grande
embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.
Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela
pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó
con esfuerzoAL LLEGAR LA NOCHE EN QUE EL ALMA
al llegar la noche en que el alma
iba a serle reclamada
he aquí que al no aguantarse
la entregó una hora antesDE ESE MODO A PESAR
De ese modo a pesar
por el buen tiempo y por el malo
encerrado en su casa y en la de otros
como si fuera ayer acordarnos del mamut
el dinoterio los primeros besos
los periodos glaciares no traen nada nuevo
el gran calor del año trece de su era
humo sobre Lisboa Kant fríamente colgado
soñar en generaciones de robles y olvidar al
padre
sus ojos si tenía bigote
si era bueno de qué murió
no por esto nos come sin menos apetito
el mal tiempo y el peor
encerrado en su casa y en la de otrosDIEPPE
La última marea
el guijarro muerto
media vuelta y los pasos
hacia las viejas lucesRUE DE VAUGIRARD
A media altura
me detengo y boquiabierto de candor
expongo la placa a la luz y a la sombra
después retomo mi camino fortalecido
por un negativo irrecusableANFITEATRO DE LUTECIA
Desde donde estamos sentados más arriba que
las gradas
nos veo entrar del lado de la Rue des Arènes,
dudar, mirar rápido, después pesadamente
venir hacia nosotros a través de la arena
sombría,
casa vez más feos, tan feos como los otros,
pero mudos. Un perrito verde
corre por la Rue Monge,
ella se detiene, lo sigue con la mirada,
el perro atraviesa la arena y desaparece
tras
el
pedestal
del
sabio
Gabriel
de
Mortillet
Ella se da vuelta, yo ya me he ido, asciendo
solo
los escalones rústicos, toco con la mano
izquierda
la rampa rústica, es de cemento. Ella duda,
da un paso hacia la salida de la Rue Monge,
después me sigue.
me estremezco, soy yo quien se reúne conmigo,
ahora miro con otros ojos
la arena, los charcos de agua bajo la
llovizna,
una niña arrastra un aro,
una pareja, quien sabe si unos enamorados,
tomados
de la mano,
las gradas vacías, las casas altas, el cielo
que nos alumbra demasiado tarde.
Me doy vuelta, estoy azorado
de encontrarme ahí su triste rostro.HASTA EN LA CAVERNA CIELO Y SUELO
Hasta en la caverna cielo y suelo
y una a una las viejas voces
de ultratumba
y lentamente la misma luz
que sobre las llanuras de Enna en
violaciones
maceraba desde entonces los capilares
y las mismas leyes
desde entonces
y lentamente a lo lejos se extinguen
Proserpina y Atropos
adorable de vacío dudoso
todavía la boca de sombra
largasBUENO BUENO ES UN PAÍS
Bueno bueno es un país
donde el olvido donde pesa el olvido
suavemente sobre mundos sin nombre
ahí callan la cabeza la cabeza es muda
y se sabe no no se sabe nada
muere el canto de las bocas muertas
hizo su viaje sobre la arena
no hay nada que llorar
mi soledad la conozco bueno la conozco mal
tengo tiempo eso es lo que me digo tengo
tiempo
pero qué tiempo hueso ávido el tiempo del
perro
del cielo que palidece sin cesar mi grano de
cielo
del rayo que asciende ocelado temblando
de las micras de los años en tinieblas
quieren que vaya de A a B no puedo
no puedo salir estoy en un país sin huellas
sí sí es una cosa hermosa la que tienen ahí
una cosa
muy hermosa
qué es no me hagan más preguntas
espiral polvo de instantes qué es lo mismo
la calma el amor el odio la calma la calmaVIVA MUERTA MI ÚNICA ESTACIÓN
Viva muerta mi única estación
lirios blancos crisantemos
fango de hojas de abril
hermosos días grises de escarchaQUÉ HARÍA YO SIN ESTE MUNDO SIN ROSTRO SIN
PREGUNTAS
Qué haría yo sin este mundo sin rostro sin
preguntas
donde ser no dura sino un instante donde cada
instante
gira en el vacío en el olvido de haber sido
sin esta onda en donde al final
cuerpo y sombra se confunden
qué haría yo sin este silencio abismo de
rumores
jadeando furioso hacia la salvación hacia el
amor
sin este cielo que se eleva
sobre el polvo de su lastre
qué haría yo haría como ayer como hoy
mirando por mi rendija si no estoy solo
para errar y alejarme de toda vida
en un espacio falso
sin voz entre las voces
encerradas conmigoFUERA DEL CRÁNEO SÓLO ADENTRO
Fuera del cráneo sólo adentro
alguna parte alguna vez
como cualquier cosa
cráneo último refugio
tomado desde fuera
como Bocca en el espejo
el ojo a la mínima alarma
se abre enorme se resella
no hay nada más
así algunas veces
como cualquier cosa
de la vida no forzosamenteBECKETT, EL INCONSOLABLE
Entrevista a Samuel Beckett
por CHARLES JULIET
Llamo al interfón. Me invita a subir. Cuando
salgo del ascensor casi me tropiezo con él. Me
estaba esperando en el descanso. Entramos en su
despacho. Me instalo en un canapé frente a su mesa
de trabajo y él se sienta en un taburete, en línea
oblicua respecto a mí. Ya ha adoptado la postura
habitual en él cuando está sentado sin hacer nada:
una pierna enroscada sobre la otra, la barbilla
apoyada en la mano, la espalda inclinada, la
mirada baja.
El silencio se ha apoderado de nosotros y sé
que no va a ser fácil romperlo. Curiosa idea,
pensé, interrogar a alguien que no es sino
pregunta. Desvía la mirada, pero cuando noto que
sus ojos intentan fijarse en los míos soy yo quien
los desvía. He aquí que estoy ante un hombre cuya
obra tanto me ha aportado y con quien, en mi
soledad, he mantenido interminables diálogos. Por
todas estas razones lo considero un amigo y tengo
que admitir, no sin asombro, que para él sólo soy
un desconocido. Durante esta entrevista me va a
costar mucho trabajo coordinar esos datos tan
agresivamente contrarios.
El silencio es tan denso que se podría cortar
con un cuchillo. De pronto recuerdo, no sin
aprensión, que Beckett puede estar con alguien —me
lo ha comentado Maurice Nadeau— y marcharse una o
dos horas después sin haber pronunciado una sola
palabra.
Lo observo de reojo. Es serio, sombrío. Tiene
las
cejas
fruncidas.
Su
mirada
es
de
una
intensidad difícil de sostener. Estoy empezando a
ponerme nervioso y hago lo posible no ya por
hablar, sino por emitir algún sonido. Con voz
apenas audible empiezo a explicarle que a los
veintidós años intenté leer Molloy y que no
entendí nada del libro y ni tan siquiera sospechésu importancia. Que, curiosamente, y sin intención
alguna de leerlas, fui adquiriendo las obras que
publicó posteriormente. Que en la primavera de
1965, y totalmente por casualidad, recorrí una
docena de líneas de Textos para nada . Que no pude
soltar el libro y lo devoré con pasión. Que me
lancé de inmediato sobre su obra y me quedé
profundamente impresionado. Que había leído y
releído todas sus obras. Que lo que más me había
impresionado fue ese extraño silencio que reina en
Textos para nada , un silencio al que sólo se
puede acceder en el límite de la más extrema
soledad, cuando el ser ha abandonado todo,
olvidado todo, y ya no es sino esta escucha que
capta la voz que susurra cuando todo calla. Un
extraño silencio, sí, que prolonga la desnudez de
la
palabra.
Una
palabra
sin
retórica,
sin
literatura, jamás perturbada por ese mínimo de
invención que necesita para desarrollar lo que
tiene que expresar.
—Sí —admite con voz sorda—, cuando
escucha, lo que se oye no es literatura.
uno
se
Sé que durante estos últimos meses ha estado
gravemente enfermo. Ésa ha sido precisamente la
razón por la que este primer encuentro, que se
había fijado para el 3 de mayo, no pudo llevarse a
cabo.
El
día
anterior
había
estado
en
la
inauguración de la exposición de Hayden y por la
noche se puso enfermo. La señora Beckett, que me
recibió, pronunció la palabra gripe y decidimos no
anular el encuentro previsto sino simplemente
retrasarlo unos días. Sin embargo estuve esperando
en vano una llamada telefónica.
Cuatro meses después supe que había tenido un
absceso en el pulmón, y en seguida pensé en si no
habría sido una tardía consecuencia de aquel día
de preguerra cuando, una noche, en la calle y sin
motivo alguno, le apuñaló un mendigo.
Le pregunto por su salud y me habla de ella.
Después la conversación gira en torno a la vejez.—Siempre he deseado tener
activa... El ser que no deja de
cuerpo huye... He pensado muchas
Escribió sus mejores poemas
sesenta...
una vejez tensa,
arder mientras el
veces en Yeats...
después de los
Como respuesta a mis preguntas me habla de los
años extremadamente sombríos que pasó después de
que dimitiera de la Universidad de Dublín. Primero
vivió
en
Londres,
después
en
París.
Había
renunciado a proseguir una carrera universitaria
iniciada con brillantez, pero no pensaba en
convenirse en escritor. Vivía en una habitación
pequeña de un hotel de Montparnasse y se sentía
perdido, aplastado, vivía como un guiñapo. Se
levantaba a mediodía y sólo tenía fuerzas para
arrastrarse hasta el café más próximo y desayunar.
No podía hacer nada. Ni siquiera conseguía leer.
—Había aceptado ser un Oblómov... —después
añade en voz muy baja, con cansancio—: Estaba mi
mujer... Era difícil...
Le hago más preguntas. Pero no recuerda bien.
O a lo mejor no quiere recordar aquella época. Me
habla del túnel, del crepúsculo mental. Después:
—Siempre he tenido la impresión de que dentro
de mí había un ser asesinado. Asesinado antes de
mi nacimiento. Tenía que encontrar a ese ser
asesinado. Intentar devolverle la vida... Un día
fui a escuchar una conferencia de Jung... Habló de
una de sus pacientes, una chica jovencísima... Al
final, mientras la gente se iba marchando, se
quedó callado. Y como hablándose a sí mismo,
asombrado
por
el
descubrimiento
que
estaba
haciendo, dijo:
—En el fondo no había nacido nunca.
Siempre he tenido la
tampoco había nacido nunca.
impresión
de
que
yoAdemás, el final de esta conferencia
proporcionó un episodio de Los que caen:
le
Madame Rooney: Recuerdo que asistí a
una conferencia que dio uno de esos nuevos
especialistas de lo mental, no recuerdo
cómo se llaman. Decía...
Monsieur Rooney: ¿Un alienista?
Mme: No, no, simplemente la depresión
mental. Esperaba que arrojaría un poco de
luz sobre mi vieja obsesión con las nalgas
de los caballos.
M: ¿Un veterinario?
Mme:
No,
no,
simplemente
el
infortunio mental, me acordaré de cómo se
dice esta noche. Nos contó la historia de
una niña muy rara y muy desgraciada, y
cómo, después de haber intentado curarla
sin éxito durante años, había tenido que
acabar renunciando. No le había encontrado
nada anormal, no tenía nada. Lo único que
ocurría, según él, es que se estaba
muriendo. Así pues, se lavó las manos, y
efectivamente murió al poco tiempo.
M: ¿Qué tiene eso de extraordinario?
Mme: No, es sólo una cosa que dijo y
su manera de decirlo lo que me ha estado
obsesionando posteriormente.
M: Piensas en ello por la noche, en
tu cama, retorciéndote cómo un gusano, sin
poder cerrar los ojos.
Mme: Pienso en eso y en otros...
horrores. (Pausa.) Cuando acabó de hablar
de la niña se quedó inclinado un buen
rato, por lo menos fueron dos minutos, y
bruscamente levantó la cabeza y exclamó,como si acabase de tener una revelación:
“¡En realidad, nunca había nacido, eso es
lo que ocurría!”. (Pausa.) Habló sin notas
de principio a fin. (Pausa.) Yo me marché
antes de que acabara.
En 1945, Beckett volvió a Irlanda para visitar
a su madre, a la que llevaba sin ver desde que
empezó la guerra. Después volvió a visitarla en
1946, y durante esa estancia tuvo la repentina
revelación de lo que debía hacer.
—Comprendí que aquello no podía seguir así.
Entonces me contó lo que ocurrió aquella noche, en
Dublín, al final del muelle, en medio de una
fuerte tempestad. Y lo que me dijo es lo mismo que
refiere el pasaje de La última cinta [de Krapp]:
Espiritualmente fue un año negro y
pobre a más no poder hasta aquella
memorable noche de marzo cuando, al final
del muelle, en plena tormenta, no lo
olvidaré nunca, todo se me aclaró. Por fin
tuve la visión. Lo que vi de pronto era
que la creencia que había guiado toda mi
vida, a saber... grandes rocas de granito
y la espuma que surgía a la luz del faro y
el
anemómetro
que
giraba
como
una
hélice..., claro para mí por fin, que la
oscuridad que siempre me había ensañado en
reprimir es en realidad mi mejor...
indestructible asociación hasta el último
suspiro de la tempestad y de la noche con
la luz del entendimiento y el fuego.
—Había que tirar todos los venenos... (con
esta expresión se refiere sin duda a la decencia
intelectual, al saber, a las certidumbres que uno
mismo se impone, al deseo de dominar la vida...),
encontrar el lenguaje apropiado... Cuando escribí
la primera frase de Molloy no sabía a dónde me
dirigía. Y cuando terminé la primera parte,
ignoraba cómo iba a continuar. Todo ha idoviniendo solo. Sin tachar nada. No había preparado
nada. No había elaborado nada.
Se levanta, saca de un cajón un cuaderno
bastante grueso con la cubierta algo desgastada y
me lo da. Es el manuscrito de Esperando a Godot .
Es un cuaderno con las hojas cuadriculadas, con
papel de la época de la guerra, gris, áspero, de
mala calidad. Las únicas páginas escritas son las
de
la
derecha,
cubiertas
de
una
escritura
difícilmente legible. Lo hojeo con emoción. En la
última parte ha escrito también en la izquierda,
pero para leer hay que dar la vuelta al cuaderno.
Efectivamente, el texto no tiene ningún retoque.
Mientras yo intento descifrar algunas réplicas, él
musita:
—Todo ocurría entre la mano y la página.
No, no ha leído a los filósofos y pensadores
orientales.
—Proponen una salida y yo sentía que no la
había. La solución es la muerte.
Le pregunto
escribir:
si
escribe,
si
todavía
puede
—El
trabajo
anterior
prohíbe
cualquier
continuación de ese trabajo. Por supuesto, puedo
escribir textos como los de Têtes-mortes. Pero no
quiero. Acabo de tirar a la papelera una obrita de
teatro. Cada vez hay que dar un paso adelante.
Largo silencio.
—La escritura me ha llevado al silencio.
Largo silencio.
—Sin embargo tengo que continuar... Estoy
frente a un acantilado y tengo que seguir
adelante. Es imposible, verdad. Sin embargo, sepuede avanzar.
milímetros...
Ganar
unos
cuantos
miserables
Pero el médico le ha fijado normas estrictas.
Es hora de que tome algunas medicinas y se
disculpa por tener que interrumpir un momento
nuestra entrevista.
En la carta que le escribí para pedirle la
entrevista, mencioné que yo conocía a Bram van
Velde.
Los une una vieja amistad, pero Bram van Velde
vive en Ginebra, nunca escribe y, por tanto, no
tienen ningún contacto.
Me pide noticias suyas.
Frente a su mesa de despacho hay un lienzo de
Bram van Velde. Como está detrás de mí, me levanto
para poder verlo.
Es una composición enigmática, pintada antes
de la guerra, en un período de transición.
Yo
cuadro,
también
pasando
sé que a Beckett le gusta mucho este
pero creo poder suponer que al adquirirlo
quería ayudar a un pintor que lo es taba
muy mal.
Mientras sigo de pie, echo un vistazo por la
ventana y, a la difusa luz gris de este día de
finales de otoño, entreveo los tejados y los muros
de la prisión de la Santé.
Me habla de Bram van Velde en un tono que me
permite adivinar el gran cariño que le tiene.
—Era horroroso —prosigue—, vivía en una
miseria espantosa. Vivía solo en su estudio, entre
sus lienzos, que no enseñaba a nadie. Acababa de
perder a su mujer y estaba tristísimo... Permitió
que me acercara un poco. Tuve que encontrar un
lenguaje, intentar llegar hasta él.Luego se
trayectoria.
interesa
por
mi
persona.
Por
mi
De nuevo le pregunto sobre su trabajo y su
obra.
No, no puede hacerse una idea de la carga
energética que contiene. Ni imaginar lo que sus
libros pueden representar para quienes los leen.
—Soy como un topo en una topera.
Desde que escribe no lee prácticamente nada,
pues
considera
que
ambas
actividades
son
incompatibles.
Piensa que su ensayo sobre Proust es pedante y
se opone a que se traduzca al francés.
Si ha escogido esta lengua es porque para él
era nueva. Conservaba el perfume de lo extraño. Le
permitía escapar a los automatismos inherentes a
la utilización de una lengua materna.
Cuando empezó Molloy escribía por la tarde.
Pero luego, de noche, no podía conciliar el sueño.
Entonces se impuso escribir por la mañana.
Considera que su obra tiene cosas flojas.
Declara que no le gustan determinados personajes,
que le parece “que no funcionan”.
—Hay algunas cosas
otras no me las perdono.
flojas
necesarias,
pero
Le pregunto cómo pasa los días y si todo lo
que ha hecho le supone un auxilio real en estos
instantes en los que el ser vacila, siente que
pierde el equilibrio.
—En esos momentos, la enfermedad me ha ayudado
mucho.Mientras se levanta para coger uno de sus
libros y lo coloca sobre la mesa para dedicármelo,
dejo que mi mirada se posé largamente sobre él.
Su belleza. Su seriedad. Su concentración. Su
sorprendente
timidez;
La
densidad
de
sus
silencios. La intensidad con la que hace existir
lo invisible.
Pienso que, si resulta tan impresionante,
evidentemente es debido a que se nota que lo es,
pero también, y sobre todo, a su absoluta
sencillez. Una sencillez de comportamiento, de
pensamiento, de expresión. Seguramente, alguien
muy diferente. Un hombre superior. Quiero decir:
un hombre humilde, sujeto a la intimidad de una
permanente pregunta sobre lo fundamental. De
pronto,
esta
evidencia:
Beckett,
el
inconsolable...
En la escalera seguimos hablando un buen rato.
Me explica que todavía está muy cansado y se
disculpa por no poder invitarme a cenar. Pero nos
hemos citado para la primavera siguiente y me
asegura que entonces cenaremos juntos.
Me pregunta con interés en qué voy a emplear
mi estancia. Le respondo que no tengo ningún
proyecto
y
que
si
he
venido
a
París
es
exclusivamente para verlo.
—Pero no, no. No tenía usted que haber venido
desde Lyon sólo para verme.
(24 de octubre de 1968)
* * *
Volvemos a vernos en la Closerie des Lilas. De
nuevo
su
seriedad,
su
concentración,
su
ensimismamiento. Su belleza. Profundas arrugas en
la base de la nariz. Tiene el pelo abundante,
corto, mal peinado. Un rostro modelado, hundido,
espiritualizado, por el sufrimiento y la tensióninterior. Y, sin embargo, desprende juventud y
vitalidad. Cada vez que lo veo, lo que más me
sorprende es esa tan singular mezcla de silencio,
de
calma,
de
suavidad,
de
pasividad,
de
asentimiento, de vulnerabilidad y de lo que
generalmente pasa por lo contrario: una energía,
una fuerza que se siente que son excepcionales,
visibles
en
esa
mirada
de
águila
que
verdaderamente impresiona.
Ya se ha hecho
empezar el diálogo.
el
silencio
y
no

cómo
Acaban de darme un ejemplar de la monografía
que la galería Maeght dedica a Bram van Velde. Le
pregunto si desearía hojearla. La coge. La recorre
mirando con mucha atención las reproducciones;
leyendo tres o cuatro veces algunas páginas del
texto.
Hablamos durante mucho tiempo de Bram y me
hace varias preguntas.
Después yo le pregunto por su trabajo.
—Siempre tengo algo entre manos. Puede
largo, pero se va reduciendo cada vez más.
ser
Cada vez le gusta menos lo que escribe.
Le pregunto si ha tenido dificultades
acceder al no querer, al no poder.
para
—Sí, hasta 1946 intenté saber para estar en
condiciones de poder. Pero luego me di cuenta de
que me equivocaba de camino. Posiblemente, no haya
sino caminos equivocados. Sin embargo hay que
encontrar el camino equivocado que te conviene.
—¿Ha leído usted a los místicos?
—Sí, cuando era joven. Pero no he profundizado
en ellos.Y con tono abrumado:
—La verdad es que nunca he profundizado en
nada.
Le oculto mi asombro. Un largo silencio.
Prosigo:
—En las obras de los místicos se pueden
encontrar decenas y decenas de frases comparables
a algunas de las que ha escrito usted mismo. ¿No
cree que si se deja de lado la cuestión de las
creencias religiosas se pueden encontrar numerosos
puntos en común entre ellos y usted?
—Sí... Posiblemente ha habido a veces una
misma manera de experimentar lo ininteligible.
Sigo hablándole de Bernardo de Claraval. Le
digo que he encontrado en su obra pasajes que
tienen el ritmo, el aliento, lo cortante de las
mejores páginas de El innombrable .
Se ríe abiertamente y me para asegurándome que
tiene muchas cosas contra él.
Sé a lo que se refiere y nos reímos juntos.
Volvemos a su obra. Reconoce que
alejándose cada vez más de sus textos.
ha
ido
—Al final, ya no se sabe quién habla. Hay una
desaparición absoluta del sujeto. A eso es a lo
que conduce la crisis de identidad.
Considera que el artista está obligado
desaparecer como individuo ante lo que hace.
a
Vuelvo a sus Textos para nada . Cito algunos
fragmentos... “Esa nada que abunda...”. Sonríe.
Me habla de Joyce, de Proust, de que ambos
pretendían crear una totalidad y transmitirla ensu infinita riqueza. No hay más que examinar,
observa, sus manuscritos o las pruebas que han
corregido. Nunca acababan de añadir y de volver a
añadir. Él actúa de otra manera, hacia la nada,
comprimiendo sus textos cada vez más.
Le hablo de la “pobreza” de su universo, tanto
en lo que respecta a la lengua como en lo que
respecta
a
los
medios
utilizados:
pocos
personajes, pocas peripecias, pocos problemas
abordados, y sin embargo todo lo que importa está
dicho, y con qué vigor, con cuánta singularidad.
Admite sonriendo que, en alguna parte, ambas
maneras deberán encontrarse.
—A menudo —continuo diciendo— me he preguntado
cómo ha sido posible que no haya usted muerto de
vergüenza.
Me va a responder, pero cambia de parecer.
Como antes, se queda totalmente ensimismado, y
entonces parece que ya no hay nada vivo en él. La
mirada increíblemente intensa, fija y ciega, el
rostro y el cuerpo petrificados...
Al cabo de un
minutos, reaparece.
largo
silencio
de
varios
Otro largo silencio. Pero creo que debo
proseguir. Le digo que estoy asombradísimo de que
haya podido subsistir en él la fe en la escritura
y en la comunicación.
También a él le asombra. Habla de misterio.
Me refiero a la universalidad de su obra. Al
hecho de que miles de personas del mundo entero
hayan podido descubrir, leyéndole, lo que hay en
lo más recóndito de su ser y de lo que no tenían
conciencia.
Baja la cabeza.—Ése también es otro misterio.
Continúa hablando pero no oigo algunas de sus
palabras pronunciadas en voz demasiado baja...
Luego X... nos interrumpe..., es un escritor-
editor que quiere que Beckett firme algo.
Cuando X... se retira, después de haber
importunado a Beckett con su molesta insistencia,
me doy cuenta de que nuestra entrevista ha
terminado.
Se produce un silencio de cuatro o cinco
minutos y espero a que dé la señal de partida.
Pero es él quien me hace preguntas sobre mi
persona y mi trabajo.
En diciembre se marchará a Marruecos para no
estar en París durante las fiestas.
Le hablo de Irlanda. En 1968 tuvo que ir a
Irlanda durante cinco días a un funeral, pero ya
no va a volver. ¿Qué piensa de esa guerra? No le
interesa. Pero después de unos instantes se
refiere a ella con cierta vehemencia. Me cita esta
frase de Mitterrand:
“El fanatismo es la estupidez”.
—Allí, no hay dos fanatismos, sino tres,
cuatro, cinco, que a su vez están desgarrados por
otros fánatismos.
Me explica por qué se obstinan en mantener con
vida a Franco hasta el 25 [sic] de noviembre. Ese
día será un franquista el que pueda nombrar al
jefe de gobierno, mientras que si muere antes
sería alguien del otro lado.
—Ni a Goya se le ocurrió algo parecido.Sigue yendo a su casa de campo, donde se queda
solo durante dos o tres semanas seguidas. Escribe
por la mañana y por la tarde hace algunas
chapuzas, o bien pasea por su prado o, si no, va
en coche a visitar lugares más aislados por donde
pasear.
—¿No se siente usted solo?
Hace un gesto de asombro.
—No, no, en absoluto. Al contrario. Pero
cuando era más joven no hubiera podido hacerlo.
Me habla con fervor del silencio. Del placer
de poder seguir el curso del sol desde que se
levanta hasta que se pone.
Como un eco de lo que le ha dicho X... hace
unos momentos, me habla del afán por el éxito
literario. Recuerda a Van Gogh...
—Cuando uno piensa en que no vendió ni un solo
cuadro...
(14 de noviembre de 1975)

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