SOR JUANA Los empeños de una casa




















LOS EMPEÑOS DE UNA CASA



Sor Juana Inés de la Cruz 








PERSONAJES

DON CARLOS.
DON JUAN.
DON PEDRO.
DON RODRIGO.
DOÑA LEONOR.
DOÑA ANA.
CELIA.
HERNANDO.
CASTAÑO.
DOS EMBOZADOS.
DOS COROS DE MÚSICA




Jornada I


En casa de DON PEDRO.

(Salen DOÑA ANA y CELIA.)

DOÑA ANA
Hasta que venga mi hermano,
Celia, le hemos de esperar.

CELIA
Pues eso será velar,
porque él juzga que es temprano
   la una o las dos; y a mi ver,5
aunque es grande ociosidad
viene a decir la verdad,
pues viene al amanecer.
    Mas, ¿por qué ahora te dio
esa gana de esperar,10
si te entras siempre a acostar
tú, y le espero sola yo?

DOÑA ANA
Has de saber, Celia mía,
que aquesta noche ha fiado
de mí todo su cuidado:15
tanto de mi afecto fía.
    Bien sabes tú que él salió
de Madrid dos años ha,
y a Toledo, donde está,
a una cobranza llegó,20
    pensando luego volver,
y así en Madrid me dejó,
donde estando sola yo,
y poder ser vista y ver,
    me vio don Juan y le vi,25
y me solicitó amante,
a cuyo pecho constante
atenta correspondí;
    cuando, o por no ser tan llano
como el pleito se juzgó,30
o lo cierto, porque no
quería irse mi hermano
    (porque vive aquí una dama
de perfecciones tan sumas
que dicen que falta a plumas35
para alabarla a la Fama,
    de la cual enamorado
aunque no correspondido,
por conseguirla perdido
en Toledo se ha quedado,40
    y porque yo no estuviese
sola en la corte sin él,
o porque a su amor crüel
de algún alivio le fuese),
    dispuso el que venga aquí45
a vivir yo, que al instante
di cuenta a don Juan, que amante
vino a Toledo tras mí:
    fineza a que agradecida
toda el alma estar debiera,50
si ya ¡ay de mí! no estuviera
del empeño arrepentida,
    porque el amor que es villano
en el trato y la bajeza,
se ofende de la fineza.55
Pero, volviendo a mi hermano,
    sábete que él ha inquirido
con obstinada porfía
qué motivo haber podía
para no ser admitido;60
    y hallando que es otro amor,
aunque yo no sé de quién,
sintiendo más que el desdén
que otro gozase el favor
    (que como este fiero engaño65
es envidioso veneno,
se siente el provecho ajeno
mucho más que el propio daño);
    sobornando (¡oh vil costumbre
que así la razón estraga,70
que es tan ciego Amor, que paga
porque le den pesadumbre!)
    una criada que era
de quien ella se fïaba,
en el estado que estaba75
su amor, con el fin que espera
    y con lo demás que pasa,
supo de la infiel crïada,
que estaba determinada
a salirse de su casa80
    esta noche con su amante;
de que mi hermano furioso,
como a quien está celoso
no hay peligro que le espante,
    con unos hombres trató85
que fingiéndose Justicia
(¡mira qué astuta malicia!)
prendan al que la robó,
    y que al pasar por aquí
al galán y dama bella,90
como en depósito, a ella
me la entregasen a mí,
    y que luego al apartarse,
como que acaso ellos van
descuidados, al galán95
den lugar para escaparse,
    con lo cual claro se arguye
que él se valdrá de los pies
huyendo, pues piensa que es
la Justicia de quien huye;100
y mi hermano, con la traza
que su amor ha discurrido,
sin riesgo habrá conseguido
traer su dama a su casa,
    y en ella es bien fácil cosa105
galantearla abrasado
sin que él parezca culpado
ni ella pueda estar quejosa,
    porque si tanto despecho
ella llegase a entender,110
visto es que ha de aborrecer
a quien tal daño le ha hecho.
    Aquesto que te he contado,
Celia, tengo que esperar;
mira ¿cómo puedo entrar115
a acostarme sin cuidado?

CELIA
Señora, nada me admira;
que en amor no es novedad
que se vista la verdad
del color de la mentira,120
    ¿ni quién habrá que se espante
si lo que es, llega a entender,
temeridad de mujer
ni resolución de amante,
    ni de traidoras crïadas,125
que eso en todo el mundo pasa,
y quizá dentro de casa
hay algunas calderadas?
    Sólo admirado me han,
por las acciones que has hecho,130
los indicios que tu pecho
da de olvidar a don Juan;
    y no sé por qué el cuidado
das en trocar en olvido,
cuando ni causa has tenido135
tú, ni don Juan te la ha dado.

DOÑA ANA
Que él no me la da, es verdad;
que no la tengo, es mentira.

CELIA
¿De qué modo?

DOÑA ANA
¿Qué te admira?
Es ciega la voluntad.140
    Tras mí, como sabes, vino
amante y fino don Juan,
quitándose de galán
lo que se añade de fino,
    sin dejar a qué aspirar145
a la ley del albedrío,
porque si él es ya tan mío
¿qué tengo que desear?
    Pero no es aquesa sola
la causa de mi despego,150
sino porque ya otro fuego
en mi pecho se acrisola.
    Suelo en esta calle ver
pasar a un galán mancebo,
que si no es el mismo Febo,155
yo no sé quién pueda ser.
    A éste, ¡ay de mí!, Celia mía,
no sé si es gusto o capricho,
y... Pero ya te lo he dicho,
sin saber que lo decía.160

CELIA
¿Lloras?

DOÑA ANA
¿Pues no he de llorar
¡ay infeliz de mí!, cuando
conozco que estoy errando
y no me puedo enmendar?

CELIA
 (Aparte.) 
(Qué buenas nuevas me dan165
con esto que ahora he oído,
para tener yo escondido
en su cuarto al tal don Juan,
    que habiendo notado el modo
con que le trata enfadada,170
quiere hacer la tarquinada
y dar al traste con todo.)
-¿Y quién, señora, ha logrado
tu amor?

DOÑA ANA
Sólo decir puedo
que es un don Carlos de Olmedo175
el galán. Mas han llamado;
    mira quién es, que después
te hablaré, Celia.

CELIA
¿Quién llama?
 (Dentro.) 
¡La Justicia!

DOÑA ANA
Ésta es la dama;
abre, Celia.

CELIA
Entre quien es.
180

(Entran EMBOZADOS y DOÑA LEONOR.)

EMBOZADO
Señora, aunque yo no ignoro
el decoro de esta casa,
pienso que el entrar en ella
ha sido más venerarla
que ofenderla; y así, os ruego185
que me tengáis esta dama
depositada, hasta tanto
que se averigüe la causa
por qué le dio muerte a un hombre
otro que la acompañaba.190
    Y perdonad, que a hacer vuelvo
diligencias no escusadas
en tal caso.
 (Vanse.) 

DOÑA ANA
¿Qué es aquesto?
Celia, a aquestos hombres llama
que lleven esta mujer,195
que no estoy acostumbrada
a oír estas liviandades.

CELIA
 (Aparte.) 
Bien la deshecha mi ama
hace de querer tenerla.

DOÑA LEONOR
Señora (en la boca el alma200
tengo ¡ay de mí!), si piedad
mis tiernas lágrimas causan
en tu pecho (hablar no acierto),
te suplico arrodillada
que ya que no de mi vida,205
tengas piedad de mi fama,
sin permitir, puesto que
ya una vez entré en tu casa,
que a otra me lleven adonde
corra mayores borrascas210
mi opinión; que a ser mujer
como imaginas, liviana,
ni a ti te hiciera este ruego,
ni yo tuviera estas ansias.

DOÑA ANA
A lástima me ha movido215
su belleza y su desgracia.
Bien dice mi hermano, Celia.

CELIA
 (Aparte a DOÑA ANA.) 
Es belleza sobrehumana;
y si está así en la tormenta
¿cómo estará en la bonanza?220

DOÑA ANA
Alzad del suelo, señora,
y perdonad si turbada
del repentino suceso,
poco atenta y cortesana
me he mostrado, que ignorar225
quién sois, pudo dar la causa
a la extrañeza; mas ya
vuestra persona gallarda
informa en vuestro favor,
de suerte que toda el alma230
ofrezco para serviros.

DOÑA LEONOR
¡Déjame besar tus plantas,
bella deidad, cuyo templo,
cuyo culto, cuyas aras,
de mi deshecha fortuna235
son el asilo!

DOÑA ANA
Levanta,
y cuéntame qué sucesos
a tal desdicha te arrastran;
aunque, si eres tan hermosa,
no es mucho ser desdichada.240

CELIA
 (Aparte.) 
De la envidia que le tiene
no le arriendo la ganancia.

DOÑA LEONOR
Señora, aunque la vergüenza
me pudiera ser mordaza
para callar mis sucesos,245
la que como yo se halla
en tan infeliz estado,
no tiene por qué callarlas;
antes pienso que me abono
en hacer lo que me mandas,250
pues son tales los indicios
que tengo de estar culpada,
que por culpables que sean
son más decentes sus causas;
y así, escúchame.

DOÑA ANA
El silencio
255
te responda.

CELIA
¡Cosa brava!
¿Relación a media noche
y con vela? ¡Que no valga!

DOÑA LEONOR
Si de mis sucesos quieres
escuchar los tristes casos260
con que ostentan mis desdichas
lo poderoso y lo vario,
escucha, por si consigo
que divirtiendo tu agrado,
lo que fue trabajo propio265
sirva de ajeno descanso,
o porque en el desahogo
hallen mis tristes cuidados
a la pena de sentirlos
el alivio de contarlos.270
    Yo nací noble; éste fue
de mi mal el primer paso,
que no es pequeña desdicha
nacer noble un desdichado:
que aunque la nobleza sea275
joya de precio tan alto,
es alhaja que en un triste
sólo sirve de embarazo;
porque estando en un sujeto,
repugnan como contrarios,280
entre plebeyas desdichas
haber respetos honrados.
    Decirte que nací hermosa
presumo que es excusado,
pues lo atestiguan tus ojos285
y lo prueban mis trabajos.
Sólo diré... Aquí quisiera
no ser yo quien lo relato,
pues en callarlo o decirlo
dos inconvenientes hallo:290
porque si digo que fui
celebrada por milagro
de discreción, me desmiente
la necedad del contarlo;
y si lo callo, no informo295
de mí, y en un mismo caso
me desmiento si lo afirmo,
y lo ignoras si lo callo.
Pero es preciso al informe
que de mis sucesos hago300
(aunque pase la modestia
la vergüenza de contarlo),
para que entiendas la historia,
presuponer asentado
que mi discreción la causa305
fue principal de mi daño.
    Inclineme a los estudios
desde mis primeros años
con tan ardientes desvelos,
con tan ansiosos cuidados,310
que reduje a tiempo breve
fatigas de mucho espacio.
Conmuté el tiempo, industriosa,
a lo intenso del trabajo,
de modo que en breve tiempo315
era el admirable blanco
de todas las atenciones,
de tal modo, que llegaron
a venerar como infuso
lo que fue adquirido lauro.320
Era de mi patria toda
el objeto venerado
de aquellas adoraciones
que forma el común aplauso;
y como lo que decía,325
fuese bueno o fuese malo,
ni el rostro lo deslucía
ni lo desairaba el garbo,
llegó la superstición
popular a empeño tanto,330
que ya adoraban deidad
el ídolo que formaron.
    Voló la Fama parlera,
discurrió reinos extraños,
y en la distancia segura335
acreditó informes falsos.
La pasión se puso anteojos
de tan engañosos grados,
que a mis moderadas prendas
agrandaban los tamaños.340
Víctima en mis aras eran,
devotamente postrados,
los corazones de todos
con tan comprensivo lazo,
que habiendo sido al principio345
aquel culto voluntario,
llegó después la costumbre,
favorecida de tantos,
a hacer como obligatorio
el festejo cortesano;350
y si alguno disentía,
paradojo o avisado,
no se atrevía a proferirlo,
temiendo que, por extraño,
su dictamen no incurriese,355
siendo de todos contrario,
en la nota de grosero
o en la censura de vano.
    Entre estos aplausos yo,
con la atención zozobrando360
entre tanta muchedumbre,
sin hallar seguro blanco,
no acertaba a amar a alguno,
viéndome amada de tantos.
Sin temor en los concursos365
defendía mi recato
con peligros del peligro
y con el daño del daño.
Con una afable modestia
igualando el agasajo,370
quitaba lo general
lo sospechoso al agrado.
Mis padres, en mi mesura
vanamente asegurados,
se descuidaron conmigo:375
¡qué dictamen tan errado,
pues fue quitar por de fuera
las guardas y los candados
a una fuerza que en sí propia
encierra tantos contrarios!380
Y como tan neciamente
conmigo se descuidaron,
fue preciso hallarme el riesgo
donde me perdió el cuidado.
    Sucedió, pues, que entre muchos385
que de mi fama incitados
contestar con mi persona
intentaban mis aplausos,
llegó acaso a verme (¡Ay cielos!,
¿cómo permitís tiranos390
que un afecto tan preciso
se forjase de un acaso?)
don Carlos de Olmedo, un joven
forastero, mas tan claro
por su origen, que en cualquiera395
lugar que llegue a hospedarlo,
podrá no ser conocido,
pero no ser ignorado.
    Aquí, que me des te pido
licencia para pintarlo,400
por disculpar mis errores,
o divertir mis cuidados;
o porque al ver de mi amor
los extremos temerarios,
no te admire que el que fue405
tanto, mereciera tanto.
Era su rostro un enigma
compuesto de dos contrarios
que eran valor y hermosura,
tan felizmente hermanados,410
que faltándole a lo hermoso
la parte de afeminado,
hallaba lo más perfecto
en lo que estaba más falto;
porque ajando las facciones415
con un varonil desgarro,
no consintió a la hermosura
tener imperio asentado:
tan remoto a la noticia,
tan ajeno del reparo,420
que aun no le debió lo bello
la atención de despreciarlo;
que como en un hombre está
lo hermoso como sobrado,
es bueno para tenerlo425
y malo para ostentarlo.
Era el talle como suyo,
que aquel talle y aquel garbo,
aunque la Naturaleza
a otro dispusiera darlo,430
sólo le asentara bien
al espíritu de Carlos:
que fue de su providencia
esmero bien acertado,
dar un cuerpo tan gentil435
a espíritu tan gallardo.
Gozaba un entendimiento
tan sutil, tan elevado,
que la edad de lo entendido
era un mentís de sus años.440
Alma de estas perfecciones
era el gentil desenfado
de un despejo tan airoso,
un gusto tan cortesano,
un recato tan amable,445
un tan atractivo agrado,
que en el más bajo descuido
se hallaba el primor más alto;
tan humilde en los afectos,
tan tierno en los agasajos,450
tan fino en las persuasiones,
tan apacible en el trato
y en todo, en fin, tan perfecto,
que ostentaba cortesano
despojos de lo rendido,455
por galas de lo alentado.
En los desdenes sufrido,
en los favores callado,
en los peligros resuelto,
y prudente en los acasos.460
Mira si con estas prendas,
con otras más que te callo,
quedaría, en la más cuerda,
defensa para el recato.
    En fin, yo le amé; no quiero465
cansar tu atención contando
de mi temerario empeño
la historia caso por caso;
pues tu discreción no ignora
de empeños enamorados,470
que es su ordinario principio
desasosiego y cuidado,
su medio, lances y riesgos,
su fin, tragedias o agravios.
Creció el amor en los dos475
recíproco y deseando
que nuestra feliz unión
lograda en tálamo casto
confirmase de Himeneo
el indisoluble lazo,480
y porque acaso mi padre,
que ya para darme estado
andaba entre mis amantes
los méritos regulando,
atento a otras conveniencias485
no nos fuese de embarazo,
dispusimos esta noche
la fuga, y atropellando
el cariño de mi padre,
y de mi honor el recato,490
salí a la calle, y apenas
daba los primeros pasos
entre cobardes recelos
de mi desdicha, fïando
la una mano a las basquiñas495
y a mi manto la otra mano,
cuando a nosotros resueltos
llegaron dos embozados.
«¿Qué gente?» dicen, y yo
con el aliento turbado,500
sin reparar lo que hacía
(porque suele en tales casos
hacer publicar secretos
el cuidado de guardarlos),
«¡Ay, Carlos, perdidos somos!»505
dije, y apenas tocaron
mis voces a sus oídos
cuando los dos arrancando
los aceros, dijo el uno:
«Matadlo, don Juan, matadlo;510
que esa tirana que lleva,
es doña Leonor de Castro,
mi prima». Sacó mi amante
el acero, y alentado,
apenas con una punta515
llegó al pecho del contrario,
cuando diciendo: «¡Ay de mí!»
dio en tierra, y viendo el fracaso
dio voces el compañero,
a cuyo estruendo llegaron520
algunos; y aunque pudiera
la fuga salvar a Carlos,
por no dejarme en el riesgo
se detuvo temerario,
de modo que la Justicia,525
que acaso andaba rondando,
llegó a nosotros, y aunque
segunda vez obstinado
intentaba defenderse,
persuadido de mi llanto530
rindió la espada a mi ruego,
mucho más que a sus contrarios.
Prendiéronle, en fin; y a mí,
como a ocasión del estrago,
viendo que el que queda muerto535
era don Diego de Castro,
mi primo, en tu noble casa,
señora, depositaron
mi persona y mis desdichas,
donde en un punto me hallo540
sin crédito, sin honor,
sin consuelo, sin descanso,
sin aliento, sin alivio,
y finalmente esperando
la ejecución de mi muerte545
en la sentencia de Carlos.

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
(¡Cielos! ¿qué es esto que escucho?
Al mismo que yo idolatro
es el que quiere Leonor...
¡Oh qué presto que ha vengado550
Amor a don Juan! ¡Ay triste!)
-Señora, vuestros cuidados
siento como es justo. -Celia,
lleva esta dama a mi cuarto
mientras yo a mi hermano espero.555

CELIA
Venid, señora.

DOÑA LEONOR
Tus pasos
sigo, ¡ay de mí!, pues es fuerza
obedecer a los hados.

(Vanse CELIA y DOÑA LEONOR.)

DOÑA ANA
Si de Carlos la gala y bizarría
pudo por sí mover a mi cuidado,560
¿cómo parecerá, siendo enviado,
lo que sólo por sí bien parecía?
    Si sin triunfo rendirle pretendía,
sabiendo ya que vive enamorado
¿qué victoria será verle apartado565
de quien antes por suyo le tenía?
    Pues perdone don Juan, que aunque yo quiera
pagar su amor, que a olvido ya condeno,
¿cómo podré si ya en mi pena fiera
    introducen los celos su veneno?570
Que es Carlos más galán; y aunque no fuera,
tiene de más galán el ser ajeno.

(Sale DON CARLOS con la espada desnuda, y CASTAÑO.)

DON CARLOS
Señora, si en vuestro amparo
hallan piedad las desdichas,
lograd el triunfo mayor575
siendo amparo de las mías.
Siguiendo viene mis pasos
no menos que la Justicia,
y como huir de ella es
generosa cobardía,580
al asilo de esos pies
mi acosado aliento aspira,
aunque si ya perdí el alma,
poco me importa la vida.

CASTAÑO
A mí sí me importa mucho;585
y así, señora, os suplica
mi miedo, que me escondáis
debajo de las basquiñas.

DON CARLOS
¡Calla, necio!

CASTAÑO
¿Pues será
la primer vez, si lo miras,590
ésta, que los sacristanes
a los delincuentes libran?

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
(Carlos es, ¡válgame el cielo!
La ocasión a la medida
del deseo se me viene595
de obligar con bizarrías
su amor, sin hacer ultraje
a mi presunción altiva;
pues amparándole aquí
con generosas caricias,600
cubriré lo enamorada
con visos de compasiva;
y sin ajar la altivez
que en mi decoro es precisa,
podré, sin rendirme yo,605
obligarle a que se rinda;
que aunque sé que ama a Leonor,
¿qué voluntad hay tan fina
en los hombres, que si ven
que otra ocasión los convida610
la dejen por la que quieren?
Pues alto, Amor, ¿qué vacilas,
si de que puede mudarse
tengo el ejemplo en mí misma?)
    -Caballero, las desgracias615
suelen del valor ser hijas
y cebo de las piedades;
y así, si las vuestras libran
en mí su alivio, cobrad
la respiración perdida,620
y en esta cuadra, que cae
a un jardín, entrad aprisa,
antes que venga un hermano
que tengo, y con la malicia
de veros conmigo solo625
otro riesgo os aperciba.

DON CARLOS
No quisiera yo, señora,
que el amparo de mi vida
a vos os costara un susto.

CASTAÑO
¿Ahora en aqueso miras?630
¡Cuerpo de quien me parió!

DOÑA ANA
Nada a mí me desanima.
Venid, que aquí hay una pieza
que nunca mi hermano pisa,
por ser en la que se guardan635
alhajas que en las visitas
de cumplimiento me sirven,
como son alfombras, sillas
y otras cosas; y además
de aqueso, tiene salida640
a un jardín, por si algo hubiere
y porque nada os aflija,
venid y os la mostraré;
pero antes será precisa
diligencia el que yo cierre645
la puerta, porque advertida
salga en llamando mi hermano.

CASTAÑO
  (Aparte a DON CARLOS.) 
Señor, ¡qué casa tan rica
y qué dama tan bizarra!
¿No hubieras (¡pese a mis tripas,650
que claro es que ha de pesarles,
pues se han de quedar vacías!)
enamorado tú a aquésta
y no a aquella pobrecita
de Leonor, cuyo caudal655
son cuatro bachillerías?

DON CARLOS
¡Vive Dios, villano!

DOÑA ANA
Vamos.
 (Aparte.) 
Amor, pues que tú me brindas
con la dicha, no le niegues
después el logro a la dicha.660

(Vanse.)

(En casa de LEONOR.)

(Salen DON RODRIGO y HERNANDO.)

DON RODRIGO
¿Qué me dices, Hernando?

HERNANDO
Lo que pasa:
que mi señora se salió de casa.

DON RODRIGO
¿Y con quién, no has sabido?

HERNANDO
¿Cómo puedo,
si, como sabes tú, todo Toledo
y cuantos a él llegaban,665
su belleza e ingenio celebraban?
Con lo cual, conocerse no podía
cuál festejo era amor, cuál cortesía;
en que no sé si tú culpado has sido,
pues festejarla tanto has permitido,670
sin advertir que, aunque era recatada,
es fuerte la ocasión y el verse amada,
y que es fácil que, amante e importuno,
entre los otros le agradase alguno.

DON RODRIGO
Hernando, no me apures la paciencia675
que aquéste ya no es tiempo de advertencia.
¡Oh fiera! ¿Quién diría
de aquella mesurada hipocresía,
de aquel punto y recato que mostraba,
que liviandad tan grande se encerraba680
en su pecho alevoso?
¡Oh mujeres! ¡Oh monstruo venenoso!
¿Quién en vosotras fía,
si con igual locura y osadía,
con la misma medida685
se pierde la ignorante y la entendida?
Pensaba yo, hija vil, que tu belleza,
por la incomodidad de mi pobreza,
con tu ingenio sería
lo que más alto dote te daría;690
y ahora, en lo que has hecho,
conozco que es más daño que provecho;
pues el ser conocida y celebrada
y por nuevo milagro festejada,
me sirve, hecha la cuenta,695
sólo de que se sepa más tu afrenta.
    ¿Pero cómo a la queja se abalanza
primero mi valor, que a la venganza?
¿Pero cómo, ¡ay de mí!, si en lo que lloro
la afrenta sé y el agresor ignoro?700
Y así ofendido, sin saber me quedo
ni cómo, ni de quién vengarme puedo.

HERNANDO
Señor, aunque no sé con evidencia
quién pudo de Leonor causar la ausencia,
por el rumor que había705
de los muchos festejos que le hacía,
tengo por caso llano
que la llevó don Pedro de Arellano.

DON RODRIGO
Pues si don Pedro fuera,
di ¿qué dificultad hallar pudiera710
en que yo por mujer se la entregara
sin que tan grande afrenta me causara?

HERNANDO
Señor, como eran tantos los que amaban
a Leonor, y su mano deseaban,
y a ti te la han pedido,715
temería no ser el elegido:
que todo enamorado es temeroso,
y nunca juzga que será el dichoso;
y aunque usando tal medio
le alabo yo el temor y no el remedio,720
sin duda por quitar la contingencia
se quiso asegurar con él ausencia.
Y así, señor, si tomas mi consejo
-tú estás cansado y viejo,
don Pedro es mozo, rico y alentado,725
y sobre todo, el mal ya está causado-,
pórtate con él cuerdo, cual conviene,
y ofrécele lo mismo que él se tiene:
dile que vuelva a casa a Leonor bella
y luego al punto cásale con ella,730
y él vendrá en ello, pues no habrá quien huya
lo que ha de resultar en honra suya;
y con lo que te ordeno,
vendrás a hacer antídoto el veneno.

DON RODRIGO
¡Oh Hernando! ¡Qué tesoro es tan preciado735
un fiel amigo, o un leal criado!
Buscar a mi ofensor aprisa elijo
por convertirle de enemigo en hijo.

HERNANDO
Sí, señor, que el remedio es bien se aplique
antes que el mal que pasa se publique.740

(Vanse.)

(En casa de DON PEDRO.)

(Sale DOÑA LEONOR retirándose de DON JUAN.)

DON JUAN
Espera, hermosa homicida.
¿De quién huyes? ¿Quién te agravia?
¿Qué harás de quien te aborrece
si así a quien te adora tratas?
Mira que ultrajas huyendo745
los mismos triunfos que alcanzas,
pues siendo el vencido yo
tú me vuelves las espaldas,
y que haces que se ejerciten
dos acciones encontradas:750
tú, huyendo de quien te quiere;
yo, siguiendo a quien me mata.

DOÑA LEONOR
Caballero, o lo que sois:
si apenas en esta casa,
que aun su dueño ignoro, acabo755
de poner la infeliz planta,
¿cómo queréis que yo pueda
escuchar vuestras palabras,
si de ellas entiendo sólo
el asombro que me causan?760
Y así, si como sospecho
me juzgáis otra, os engaña
vuestra pasión. Deteneos
y conoced, más cobrada
la atención, que no soy yo765
la que vos buscáis.

DON JUAN
¡Ah ingrata!
Sólo eso falta, que finjas,
para no escuchar mis ansias,
como que mi amor tuviera
condición tan poco hidalga770
que en escuchar mis lamentos
tu decoro peligrara.
Pues bien para asegurarte,
las experiencias pasadas
bastaban, de nuestro amor,775
en que viste veces tantas
que las olas de mi amor
cuando más crespas llegaban
a querer con los deseos
de amor anegar la playa,780
era margen tu respeto
al mar de mis esperanzas.

DOÑA LEONOR
Ya he dicho que no soy yo,
caballero, y esto basta;
idos, o yo llamaré785
a quien oyendo esas ansias
las premie por verdaderas
o las castigue por falsas.

DON JUAN
Escucha.

DOÑA LEONOR
No tengo qué.

DON JUAN
¡Pues vive el cielo, tirana,790
que forzada me has de oír
si no quieres voluntaria,
y ha de escucharme grosero
quien de lo atento se cansa!

(Cógela de un brazo.)

DOÑA LEONOR
¿Qué es esto? ¡Cielos, valedme!795

DON JUAN
En vano a los cielos llamas,
que mal puede hallar piedad
quien siempre piedad le falta.

DOÑA LEONOR
¡Ay de mí! ¿No hay quién socorra
mi inocencia?

(Salen DON CARLOS y DOÑA ANA deteniéndolo.)

DOÑA ANA
Tente, aguarda,
800
que yo veré lo que ha sido,
sin que tú al peligro salgas
si es que mi hermano ha venido.

DON CARLOS
Señora, esta voz el alma
me ha atravesado; perdona.805

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
(La puerta tengo cerrada;
y así, de no ser mi hermano
segura estoy; mas me causa
inquietud el que no sea
que Carlos halle a su dama;810
pero si ella está en mi cuarto
y Celia fue a acompañarla,
¿qué ruido puede ser éste?
Y a escuras toda la cuadra
está.)
-¿Quién va?

DON CARLOS
Yo, señora:
815
¿qué me preguntas?

DON JUAN
Doña Ana,
mi bien, señora, ¿por qué
con tanto rigor me tratas?
¿Éstas eran las promesas,
éstas eran las palabras820
que me distes en Madrid
para alentar mi esperanza?
Si obediente a tus preceptos,
de tus rayos salamandra,
girasol de tu semblante,825
Clicie de tus luces claras,
dejé, sólo por servirte,
el regalo de mi casa,
el respeto de mi padre
y el cariño de mi patria;830
si tú, si no de amorosa,
de atenta y de cortesana,
diste con tácito agrado
a entender lo que bastaba
para que supiese yo835
que era ofrenda mi esperanza
admitida en el sagrado
sacrificio de tus aras,
¿cómo ahora tan esquiva
con tanto rigor me tratas?840

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
¿Qué es esto que escucho, cielos?
¿No es éste don Juan de Vargas,
que mi ingratitud condena
y sus finezas ensalza?
¿Pues quién aquí le ha traído?845

DON CARLOS
Señora, escucha.

(Llega DON CARLOS a DOÑA LEONOR.)

DOÑA LEONOR
Hombre, aparta;
ya te he dicho que me dejes.

DON CARLOS
Escucha, hermosa doña Ana,
mira que don Carlos soy,
a quien tu piedad ampara.850

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
Don Carlos ha dicho ¡cielos!,
y hasta en el habla jurara
que es don Carlos; y es que como
tengo a Carlos en el alma,
todos Carlos me parecen,855
cuando él ¡ay, prenda adorada!
en la prisión estará.

DON CARLOS
¿Señora?

DOÑA LEONOR
Apartad, que basta
deciros que me dejéis.

DON CARLOS
Si acaso estáis enojada860
porque hasta aquí os he seguido,
perdonad, pues fue la causa
solamente el evitar
si algún daño os amenaza.

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Válgame Dios, lo que a Carlos865
parece!

DON JUAN
¿Qué, en fin, ingrata,
con tal rigor me desprecias?

(Sale CELIA con luz.)

CELIA
 (Aparte.) 
A ver si está aquí mi ama,
para sacar a don Juan
que oculto dejé en su cuadra,870
vengo; mas ¿qué es lo que veo?

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¿Qué es esto? ¡El cielo me valga!
¿Carlos no es éste que miro?

DON CARLOS
 (Aparte.) 
¡Ésta es Leonor, o me engaña
la aprensión!

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
¿Don Juan aquí?
875
Aliento y vida me faltan.

DON JUAN
 (Aparte.) 
¿Aquí don Carlos de Olmedo?
Sin duda que de doña Ana
es amante, y que por él
aleve, inconstante y falsa880
me trata a mí con desdén.

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Cielos! ¿En aquesta casa
Carlos, cuando amante yo
en la prisión le lloraba?
¿En una cuadra escondido,885
y a mí, pensando que hablaba
con otra, decirme amores?
Sin duda que de esta dama
es amante. Pero ¿cómo?
¿Si es ilusión lo que pasa890
por mí? ¡Si a él llevaron preso
y quedé depositada
yo! Toda soy un abismo
de penas.

DON JUAN
¡Fácil, liviana!
¿Éstos eran los desdenes:895
tener dentro de tu casa
oculto un hombre? ¡Ay de mí!
¿Por esto me desdeñabas?
¡Pues, vive el cielo, traidora,
que pues no puede mi saña900
vengar en ti mi desprecio,
porque aquella ley tirana
del respeto a las mujeres
de mis rigores te salva,
me he de vengar en tu amante!905

DOÑA ANA
¡Detente, don Juan, aguarda!

DON CARLOS
 (Aparte.) 
Son tantas las confusiones
en que mi pecho batalla,
que en su varia confusión
el discurso se embaraza,910
y por discurrirlo todo
acierto a discurrir nada.
¡Aquí Leonor, cielos! ¿Cómo?

DOÑA ANA
¡Detente!

DON JUAN
¡Aparta, tirana,
que a tu amante he de dar muerte!915

CELIA
Señora, mi señor llama.

DOÑA ANA
¿Qué dices, Celia? ¡Ay de mí!
-Caballeros, si mi fama
os mueve, débaos ahora
el ver que no soy culpada920
aquí en la entrada de alguno,
a esconderos, que palabra
os doy de daros lugar
de que averigüéis mañana
la causa de vuestras dudas;925
pues si aquí mi hermano os halla,
mi vida y mi honor peligran.

DON CARLOS
En mí bien asegurada
está la obediencia, puesto
que debo estar a tus plantas930
como a amparo de mi vida.

DON JUAN
Y en mí, que no quiero, ingrata,
aunque ofendido me tienes,
cuando eres tú quien lo manda,
que a otro, porque te obedece,935
le quedes más obligada.

DOÑA ANA
Yo os estimo la atención.
Celia, tú en distintas cuadras
oculta a los dos, supuesto
que no es posible que salga,940
hasta la mañana, alguno.

CELIA
Ya poco término falta.
-Don Juan, conmigo venid.
-Tú, señora, a esa fantasma
éntrala donde quisieres.945

(Vanse CELIA y DON JUAN.)

DOÑA ANA
Caballero, en esa cuadra
os entrad.

DON CARLOS
Ya te obedezco.
¡Oh, quiera el cielo que salga
de tan grande confusión!
 (Vase.) 

DOÑA ANA
Leonor, también retirada950
puedes estar.

DOÑA LEONOR
Yo señora,
aunque no me lo mandaras
me ocultara mi vergüenza.
 (Vase.) 

DOÑA ANA
¿Quién vio confusiones tantas
como en el breve discurso955
de tan pocas horas pasan?
¡Apenas estoy en mí!

(Sale CELIA.)

CELIA
Señora, ya en mi posada
está. ¿Qué quieres ahora?

DOÑA ANA
A abrir a mi hermano baja,960
que es lo que ahora importa, Celia.

CELIA
 (Aparte.) 
Ella está tan asustada
que se olvida de saber
cómo entró don Juan en casa;
mas ya pasado el aprieto,965
no faltará una patraña
que decir, y echar la culpa
a alguna de las criadas,
que es cierto que donde hay muchas
se peca de confianza970
pues unas a otras se culpan
y unas por otras se salvan.
 (Vase.) 

DOÑA ANA
¡Cielos, en qué empeño estoy:
de Carlos enamorada,
perseguida de don Juan,975
con mi enemiga en mi casa,
con crïadas que me venden,
y mi hermano que me guarda!
Pero él llega; disimulo.

(Sale DON PEDRO.)

DON PEDRO
Señora, querida hermana,980
¡qué bien tu amor se conoce,
y qué bien mi afecto pagas,
pues te halló despierta el sol,
y te ve vestida el alba!
¿Dónde tienes a Leonor?985

DOÑA ANA
En mi cuadra, retirada
mandé, que estuviese, en tanto,
hermano, que tú llegabas.
Mas ¿cómo tan tarde vienes?

DON PEDRO
Porque al salir de su casa990
la conoció un deudo suyo,
a quien con una estocada
dejó Carlos casi muerto;
y yo viendo alborotada
la calle, aunque no sabían995
quién era y quién la llevaba,
para que aquel alboroto
no declarara la causa,
hice que, de los crïados,
dos al herido cargaran,1000
como de piedad movido,
hasta llevarle a su casa,
mientras otros a Leonor,
y a Carlos preso, llevaban,
para entregártela a ti;1005
y hasta dejar sosegada
la calle, venir no quise.

DOÑA ANA
Fue atención muy bien lograda,
pues excusaste mil riesgos
sólo con esa tardanza.1010

DON PEDRO
Eres en todo discreta;
y pues Leonor sosegada
está, si a ti te parece,
no será bien inquietarla,
que para que oiga mis penas,1015
teniéndola yo en mi casa,
sobrado tiempo me queda;
que no es amante el que trata
primero de sus alivios
que no del bien de su dama;1020
y también para que tú
te recojas que ya basta
por aliviar mis desvelos,
la mala vida que pasas.

DOÑA ANA
Hermano, yo por servirte1025
muchos más riesgos pasara,
pues somos los dos tan uno
y tan como propias trata
tus penas el alma, que
imagino al contemplarlas1030
que tu desvelo y el mío
nacen de una misma causa.

DON PEDRO
De tu fineza lo creo.

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
Si entendieras mis palabras...

DON PEDRO
Vámonos a recoger,1035
si es que quien ama descansa.

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
Voy a sosegarme un poco,
si es que sosiega quien ama.

DON PEDRO
 (Aparte.) 
Amor, si industrias alientas,
anima mis esperanzas.1040

DOÑA ANA
 (Aparte.) 
Amor, si tú eres cautelas,
a mis cautelas ampara.

(Vanse.)









Jornada II


Salen DON CARLOS y CASTAÑO.

DON CARLOS
Castaño, yo estoy sin mí.

CASTAÑO
Y yo, que en todo te sigo,
tan sólo he estado conmigo
aquel rato que dormí.

DON CARLOS
¿Sabes lo que me ha pasado?5
Mas juzgo que sueño fue.

CASTAÑO
Si es sueño muy bien lo sé;
y yo también he soñado
y dormido como dama,
pues los vestidos, señor,10
que me dio al salir Leonor,
son quien me sirvió de cama.

DON CARLOS
¿Galas suyas a llevarlas
anoche Leonor te dio?

CASTAÑO
Sí, señor si las lió,15
¿no era preciso el lïarlas?

DON CARLOS
¿Dónde las tienes?

CASTAÑO
Allí,
y en cama quiero rompellas,
que pues yo las cargué a ellas,
ellas me carguen a mí.20

DON CARLOS
Yo he visto (¡pierdo el sentido!)
en esta casa a Leonor.

CASTAÑO
Aqueso será, señor,
que quien bueyes ha perdido...
    y así tú, que en tus amores25
te desvanece el furor,
como has perdido a Leonor,
se te aparecen Leonores.
    Mas dime qué te pasó
con aquella dama bella,30
que así Dios se duela de ella
como de mí se dolió;
    porque viendo que contigo
empezaba a discurrir,
me traté yo de dormir35
por excusar un testigo.

DON CARLOS
Castaño, aquésa es malicia;
pero lo que pasó fue
que, como sabes, entré
huyendo de la Justicia;40
    que ella atenta y cortesana
ampararme prometió,
y en esta cuadra me entró
y me dijo que era hermana
    de don Pedro de Arellano,45
y que aquí oculto estaría,
porque si acaso venía
no me encontrara su hermano;
    y con tanta bizarría
me hizo una y otra promesa,50
que con ser tal su belleza
es mayor su cortesía
    y discreta y lisonjera,
alabándome, añadió
cosas que, a ser vano yo,55
a otro afecto atribuyera.
    Pero son quimeras vanas
de jóvenes altiveces;
que en mirándolas corteses
luego las juzgan livianas;60
    y sus malicias erradas
en su mismo mal contentas,
si no las ven desatentas,
no las tienen por honradas;
    y a un pensar tan desigual65
y aun no indigno del desdén,
nunca ellas obran más bien
que cuando las tratan mal,
    pues al que se desvanece
con cualquiera presunción,70
le hace daño la atención,
y es porque no la merece.
    Pero, volviendo al suceso
de lo que a mí me pasó,
ella me favoreció,75
Castaño, con grande exceso.
    Yo mi historia le conté,
y ella con discreto modo
quedó de ajustarlo todo
con tal que yo aquí me esté,80
    diciendo que no me diese
cuidado, que ella lo hacía
por el riesgo que tenía
si yo en público saliese:
    condición, para mí, que85
imposible hubiera sido,
a no haberme sucedido
lo que ahora te diré.
    Estando de esta manera,
oímos, al parecer,90
dar voces una mujer
en otra cuadra de afuera;
    y aunque doña Ana impedir
que yo saliese quería,
venciéndola mi porfía95
por fuerza hube de salir.
    Sacó una luz al rumor
una crïada, y con ella
conocer a Leonor bella
pude.

CASTAÑO
¿A quién?

DON CARLOS
A mi Leonor.
100

CASTAÑO
¿A Leonor? ¿Haslo soñado?
¿Hay tan grande bobería?
Yo por loco te tenía,
pero no tan declarado.
    De oírlo sólo me espanto.105
Señor, vete poco a poco;
mira, muy bueno es ser loco,
mas no es bueno serlo tanto.
    La locura es conveniente
por las entradas de mes,110
como luna, un si es no es,
cuanto ayude a ser valiente;
    mas no, señor, de manera
que oyendo esos desatinos
te me atisben los vecinos115
porque saben la tronera.

DON CARLOS
Pícaro, si no estuviera
donde estoy...

CASTAÑO
Tente, señor;
que yo también vi a Leonor.

DON CARLOS
¿Adónde?

CASTAÑO
En tu faltriquera,
120
pintada con mil primores.
Y que era viva entendí,
porque luego que la vi
le salieron los colores;
    y aunque de razón escasa125
no me resolvió la duda,
yo pensé, viéndola muda,
que estaba puesta la pasa.

DON CARLOS
¡Qué friolera!

CASTAÑO
¿Qué te enfadas
si viva me pareció?130
Algunas he visto yo
que están vivas y pintadas.

DON CARLOS
Si en belleza es sol Leonor,
¿para qué afeites quería?

CASTAÑO
Pues si es sol, ¿cómo podía135
estar sin el resplandor?
    Mas si a Leonor viste, di,
¿qué determinas hacer?

DON CARLOS
Quiero esperar hasta ver
qué causa la trajo aquí;140
    pues si piadosa mi estrella
aquí la dejó venir,
¿adónde tengo de ir
si aquí me la dejo a ella?
    Y así, es mejor esperar145
de todo resolución,
para ver si hay ocasión
de volvérmela a llevar.

CASTAÑO
Bien dices; mas hacia acá,
señor, viene enderezada150
una, al parecer crïada
de esta casa.

DON CARLOS
¿Qué querrá?

(Sale CELIA.)

CELIA
Caballero, mi señora
os ordena que al jardín
os retiréis luego, a fin155
de que ha de salir ahora
a esta cuadra mi señor,
y no será bien que os vea.
 (Aparte.) 
Aquesto es porque no sea
que él desde aquí vea a Leonor.160

DON CARLOS
Decidme que mi obediencia
le responde.
 (Vase.) 

CELIA
Vuelvo a irme.

CASTAÑO
¿Oye vusté, y querrá oírme?

CELIA
¿Qué he de oír?

CASTAÑO
De penitencia.

CELIA
Por cierto, lindos cuidados165
se tiene el muy socarrón.

CASTAÑO
Pues digo, ¿no es confesión
el decirle mis pecados?

CELIA
No a mi afecto se abalance,
que son lances excusados.170

CASTAÑO
Si nos tienes encerrados,
¿no te he de querer de lance?

CELIA
Ya he dicho que no me quiera.

CASTAÑO
Pues ¿qué quiere tu rigor,
si de mi encierro y tu amor175
no me puedo hacer afuera?
    Mas ¿siendo criada, te engríes?

CELIA
¿Criada a mí, el muy estropajo?

CASTAÑO
Calla, que aqueste agasajo
es porque no te descríes.180

CELIA
Yo me voy, que es fuerza, y luego
si no es juego volveré.

CASTAÑO
Juego es: mas bien sabe usté
que tiene vueltas el juego.

(Salen DOÑA LEONOR y DOÑA ANA.)

DOÑA ANA
¿Cómo la noche has pasado,185
Leonor?

DOÑA LEONOR
Decirte, señora,
que no me lo preguntaras
quisiera.

DOÑA ANA
¿Por qué?
 (Aparte.) 
¡Ah penosa
atención, que me precisas
a agradar a quien me enoja!190

DOÑA LEONOR
Porque si me lo preguntas,
es fuerza que te responda
que la pasé bien o mal,
y en cualquiera de estas cosas
encuentro un inconveniente;195
pues mis penas y tus honras
están tan mal avenidas,
que si te respondo ahora
que mal, será grosería,
y que bien, será lisonja.200

DOÑA ANA
Leonor, tu ingenio y tu cara
el uno a otro se malogra,
que quien es tan entendida
es lástima que sea hermosa.

DOÑA LEONOR
Como tú estás tan segura205
de que aventajas a todas
las hermosuras, te muestras
fácilmente cariñosa
en alabarlas, porque
quien no compite, no estorba.210

DOÑA ANA
Leonor, y de tus cuidados
¿cómo estás?

DOÑA LEONOR
Como quien toca,
náufrago entre la borrasca
de las olas procelosas,
ya con la quilla el abismo,215
y ya el cielo con la popa.
 (Aparte.) 
¿Cómo le preguntaré
-pero está el alma medrosa-
a qué vino anoche Carlos?
Mas ¿qué temo, si me ahoga220
después de tantos tormentos,
de los celos la ponzoña?

DOÑA ANA
Leonor, ¿en qué te suspendes?

DOÑA LEONOR
Quisiera saber, perdona,
que pues ya mi amor te dije,225
fuera cautela notoria
querer no mostrar cuidado
de aquello que tú no ignoras
que es preciso que le tenga;
y así, pregunto, señora,230
pues sabes ya que yo quiero
a Carlos y que su esposa
soy: ¿cómo entró anoche aquí?

DOÑA ANA
Deja que no te responda
a esa pregunta tan presto.235

DOÑA LEONOR
¿Por qué?

DOÑA ANA
Porque quiero ahora
que te diviertas oyendo
cantar.

DOÑA LEONOR
Mejor mis congojas
se divirtieran sabiendo
esto, que es lo que me importa;240
y así...

DOÑA ANA
Con decirte que
fue una contingencia sola,
te respondo; mas mi hermano
viene.

DOÑA LEONOR
Pues que yo me esconda
será preciso.

DOÑA ANA
Antes no,
245
que ya yo de tu persona
le di cuenta, porque pueda
aliviarte en tus congojas;
que al fin los hombres mejor
diligencian estas cosas,250
que nosotras.

DOÑA LEONOR
Dices bien;
mas no sé qué me alborota.

(Sale DON PEDRO.)
Mas ¡cielos! ¿qué es lo que miro?
¿Éste es tu hermano, señora?

DON PEDRO
Yo soy, hermosa Leonor;255
¿qué os admira?

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Ay de mí! Toda
soy de mármol. ¡Ah, fortuna,
que así mis males dispongas,
que a la casa de don Pedro
me traigas!

DON PEDRO
Leonor hermosa,
260
segura estáis en mi casa;
porque aunque sea a la costa
de mil vidas, de mil almas,
sabré librar vuestra honra
del riesgo que os amenaza.265

DOÑA LEONOR
Vuestra atención generosa
estimo, señor don Pedro.

DON PEDRO
Señora, ya que las olas
de vuestra airada fortuna
en esta playa os arrojan,270
no habéis de decir que en ella
os falta quien os socorra.
Yo, señora, he sido vuestro,
y aunque siempre desdeñosa
me habéis tratado, el desdén275
más mi fineza acrisola,
que es muy garboso desaire
el ser fino a toda costa.
Ya en mi casa estáis, y así
sólo tratamos ahora280
de agradaros y serviros,
pues sois dueño de ella toda.
    -Divierte a Leonor, hermana.

DOÑA ANA
Celia.

CELIA
¿Qué mandáis, señora?

DOÑA ANA
Di a Clori y Laura que canten.285
 (Aparte.) 
(Y tú, pues ya será hora
de lo que tengo dispuesto
porque mi industria engañosa
se logre, saca a don Carlos
a aquesa reja, de forma290
que nos mire y que no todo
lo que conferimos oiga.
De este modo lograré
el que la pasión celosa
empiece a entrar en su pecho;295
que aunque los celos blasonan
de que avivan el amor,
es su operación muy otra
en quien se ve como dama,
o se mira como esposa,300
pues en la esposa despecha
lo que en la dama enamora.)
    -¿No vas a decir que canten?

CELIA
Voy a decir ambas cosas.

DON PEDRO
Mas con todo, Leonor bella,305
dadme licencia que rompa
las leyes de mi silencio
con mis quejas amorosas,
que no siente los cordeles
quien el dolor no pregona.310
    ¿Qué defecto en mi amor visteis
que siempre tan desdeñosa
me tratasteis? ¿Era ofensa
mi adoración decorosa?
Y si amaros fue delito,315
¿cómo otro la dicha goza,
e igualándonos la culpa
la pena no nos conforma?
¿Cómo, si es ley el desdén
en vuestra beldad, forzosa,320
en mí la ley se ejecuta
y en el otro se deroga?
¿Qué tuvo para con vos
su pasión de más airosa,
de más bien vista su pena,325
que siendo una misma cosa,
en mí os pareció culpable
y en el otro meritoria?
Si él os pareció más digno,
¿no supliera en mi persona330
lo que de galán me falta
lo que de amante me sobra?
Mas sin duda mi fineza
es quien el premio me estorba,
que es quien la merece menos335
quien siempre la dicha logra;
mas si yo os he de adorar
eternamente, ¿qué importa
que vos me neguéis el premio,
pues es fuerza que conozca340
que me concedéis de fino
lo que os negáis de piadosa?

DOÑA LEONOR
Permitid, señor don Pedro,
ya que me hacéis tantas honras,
que os suplique, por quien sois,345
me hagáis la mayor de todas;
y sea que ya que veis
que la fortuna me postra
no apuréis más mi dolor,
pues me basta a mí por soga350
el cordel de mi vergüenza
y el peso de mis congojas.
Y puesto que en el estado
que veis que tienen mis cosas,
tratarme de vuestro amor355
es una acción tan impropia,
que ni es bien decirlo vos
ni justo que yo lo oiga,
os suplico que calléis;
y si es venganza que toma360
vuestro amor de mi desdén,
elegidla de otra forma,
que para que estéis vengado
hay en mí penas que sobran.

(Hablan aparte, y salen a una reja DON CARLOSCELIA y CASTAÑO.)

CELIA
Hasta aquí podéis salir,365
que aunque mandó mi señora
que os retirarais, yo quiero
haceros esta lisonja
de que desde aquesta reja
oigáis una primorosa370
música, que a cierta dama,
a quien mi señor adora,
ha dispuesto. Aquí os quedad.

CASTAÑO
Oiga usted.

CELIA
No puedo ahora.
 (Vase y sale por el otro lado.) 

CASTAÑO
Fuese y cerronos la puerta375
y dejonos como monjas
en reja, y sólo nos falta
una escucha que nos oiga.
 (Llega y mira.) 
Pero, señor, ¡vive Dios!
que es cosa muy pegajosa380
tu locura, pues a mí
se me ha pegado.

DON CARLOS
¿En qué forma?

CASTAÑO
En que escucho los cencerros,
y aun los cuernos se me antojan
de los bueyes que perdimos.385

(Llega DON CARLOS.)

DON CARLOS
¡Qué miro! ¡Amor me socorra!
¡Leonor, doña Ana y don Pedro
son! ¿Ves cómo no fue cosa
de ilusión el que aquí estaba?

CASTAÑO
¿Y de que esté no te enojas?390

DON CARLOS
No, hasta saber cómo vino;
que si yo en la casa propia
estoy, sin estar culpado,
¿cómo quieres que suponga
culpa en Leonor? Antes juzgo395
que la fortuna piadosa
la condujo adonde estoy.

CASTAÑO
Muy reposado enamoras,
pues no sueles ser tan cuerdo;
mas ¿si hallando golpe en bola400
la ocasión, el tal don Pedro
la cogiese por la cola,
estaríamos muy buenos?

DON CARLOS
Calla, Castaño, la boca,
que es muy bajo quien sin causa,405
de la dama a quien adora,
se da a entender que le ofende,
pues en su aprensión celosa
¿qué mucho que ella le agravie
cuando él a sí se deshonra?410
Mas escucha, que ya templan.

DOÑA ANA
Cantad, pues.

CELIA
Vaya de solfa.

MÚSICA
¿Cuál es la pena más grave
que en las penas de amor cabe?

VOZ I
El carecer del favor415
será la pena mayor,
puesto que es el mayor mal.

CORO I
No es tal.

VOZ I
Sí es tal.

CORO II
¿Pues cuál es?

VOZ II
Son los desvelos
420
a que ocasionan los celos,
que es un dolor sin igual.

CORO II
No es tal.

VOZ II
Sí es tal.

CORO I
¿Pues cuál es?

VOZ III
Es la impaciencia
425
a que ocasiona la ausencia,
que es un letargo mortal.

CORO I
No es tal.

VOZ III
Sí es tal.

CORO II
¿Pues cuál es?

VOZ IV
Es el cuidado
430
con que se goza lo amado,
que nunca es dicha cabal.

CORO II
No es tal.

VOZ II
Sí es tal.

CORO I
¿Pues cuál es?

VOZ V
Mayor se infiere
435
no gozar a quien me quiere
cuando es el amor igual.

CORO I
No es tal.

VOZ V
Sí es tal.

CORO II
Tú, que ahora has respondido,440
conozco que solo has sido
quien las penas de amor sabe.

CORO I
¿Cuál es la pena más grave
que en las penas de amor cabe?

DON PEDRO
Leonor, la razón primera445
de las que han cantado aquí
es más fuerte para mí;
pues si bien se considera
es la pena más severa
que puede dar el amor450
la carencia del favor,
que es su término fatal.

DOÑA LEONOR
No es tal.

DON PEDRO
Sí es tal.

DOÑA ANA
Yo, hermano, de otra opinión455
soy, pues si se llega a ver,
el mayor mal viene a ser
una celosa pasión;
pues fuera de la razón
de que del bien se carece,460
con la envidia se padece
otra pena más mortal.

DOÑA LEONOR
No es tal.

DOÑA ANA
Sí es tal.

DOÑA LEONOR
Aunque se halla mi sentido465
para nada, he imaginado
que el carecer de lo amado
en amor correspondido;
pues con juzgarse querido
cuando del bien se carece,470
el ansia de gozar crece
y con ella crece el mal.

DOÑA ANA
No es tal.

DOÑA LEONOR
Sí es tal.

DON CARLOS
¡Ay, Castaño! Yo dijera475
que de amor en los desvelos
son el mayor mal los celos,
si a tenerlos me atreviera;
mas pues quiere Amor que muera,
muera de sólo temerlos,480
sin llegar a padecerlos,
pues éste es sobrado mal.

CASTAÑO
No es tal.

DON CARLOS
Sí es tal.

CASTAÑO
Señor, el mayor pesar485
con que el amor nos baldona,
es querer una fregona
y no tener qué la dar;
pues si llego a enamorar
corrido y confuso quedo,490
pues conseguirlo no puedo
por la falta de caudal.

MÚSICA
No es tal.

CASTAÑO
Sí es tal.

CELIA
El dolor más importuno495
que da amor en sus ensayos,
es tener doce lacayos
sin regalarme ninguno,
y tener perpetuo ayuno,
cuando estar harta debiera500
esperando costurera
los alivios del dedal.

MÚSICA
No es tal.

CELIA
Sí es tal.

DOÑA ANA
Leonor, si no te divierte505
la música, al jardín vamos,
quizá tu fatiga en él
se aliviará.

DOÑA LEONOR
¿Qué descanso
puede tener la que sólo
tiene por alivio el llanto?510

DON PEDRO
Vamos, divino imposible.

DOÑA ANA
 (Aparte a CELIA.) 
Haz, Celia, lo que he mandado,
que yo te mando un vestido
si se nos logra el engaño.

(Vanse DON PEDRODOÑA ANA y DOÑA LEONOR.)

CELIA
 (Aparte.) 
(Eso sí es mandar con modo;515
aunque esto de «Yo te mando»,
cuando los amos lo dicen,
no viene a hacer mucho al caso,
pues están siempre tan hechos
que si acaso mandan algo,520
para dar luego se excusan
y dicen a los crïados
que lo que mandaron no
fue manda, sino mandato.
    Pero vaya de tramoya:525
yo llego y la puerta abro;
que puesto que ya don Juan,
que era mi mayor cuidado,
con la llave que le di
estuvo tan avisado530
que sin que yo le sacase
se salió paso entre paso
por la puerta del jardín,
y mi señora ha tragado
que fue otra de las crïadas535
quien le dio entrada en su cuarto,
gracias a mi hipocresía
y a unos juramentos falsos
que sobre el caso me eché
con tanto desembarazo,540
que ella quedó tan segura
que ahora me ha encomendado
lo que allá dirá el enredo,
yo llego.)
-¿Señor don Carlos?

DON CARLOS
¿Qué quieres, Celia? ¡Ay de mí!545

CELIA
A ver si habéis escuchado
la música, vine.

DON CARLOS
Sí,
y te estimo el agasajo.
Mas dime, Celia, ¿a qué vino
aquella dama que ha estado550
con doña Ana y con don Pedro?

CELIA
 (Aparte.) 
(Ya picó el pez; largo el trapo.)
-Aquella dama, señor...
Mas yo no puedo contarlo
si primero no me dais555
la palabra de callarlo.

DON CARLOS
Yo te la doy. ¿A qué vino?

CELIA
Temo, señor, que es pecado
descubrir vidas ajenas;
mas supuesto que tú has dado560
en que lo quieres saber
y yo en que no he de contarlo,
vaya, mas sin que lo sepas;
y sabe que aquel milagro
de belleza, es una dama565
a quien adora mi amo,
y anoche, yo no sé cómo
ni cómo no, entró en su cuarto.
Él la enamora y regala;
con qué fin, yo no lo alcanzo,570
ni yo en conciencia pudiera
afirmarte que ello es malo,
que puede ser que la quiera
para ser fraile descalzo.
Y perdona, que no puedo575
decir lo que has preguntado,
que esas cosas mejor es
que las sepas de otros labios.

(Vase CELIA.)

DON CARLOS
Castaño, ¿no has oído aquesto?
Cierta es mi muerte y mi agravio.580

CASTAÑO
Pues si ella no nos lo ha dicho,
¿cómo puedo yo afirmarlo?

DON CARLOS
¡Cielos! ¿qué es esto que escucho?
¿Es ilusión, es encanto
lo que ha pasado por mí?585
¿Quién soy yo? ¿Dónde me hallo?
¿No soy yo quien de Leonor
la beldad idolatrando,
la solicité tan fino,
la serví tan recatado,590
que en premio de mis finezas
conseguí favores tantos;
y, por último, seguro
de alcanzar su blanca mano
y de ser solo el dichoso595
entre tantos desdichados,
no salió anoche conmigo,
su casa y padre dejando,
reduciendo a mí la dicha
que solicitaban tantos?600
¿No la llevó la Justicia?
Pues ¿cómo ¡ay de mí! la hallo
tan sosegada en la casa
de don Pedro de Arellano,
que amante la solicita?605
Y yo... Mas ¿cómo no abraso
antes mis agravios, que
pronunciar yo mis agravios?
Mas Cielos, ¿Leonor no pudo
venir por algún acaso610
a esta casa, sin tener
culpa de lo que ha pasado,
pues prevenirlo no pudo?
¿Y que don Pedro, llevado
de la ocasión de tener615
en su poder el milagro
de la perfección, pretenda
como mozo y alentado,
lograr la ocasión felice
que la fortuna le ha dado,620
sin que Leonor corresponda
a sus intentos osados?
Bien puede ser que así sea;
¿mas cumplo yo con lo honrado,
consintiendo que a mi dama625
la festeje mi contrario
y que con tanto lugar
como tenerla a su lado,
la enamore y solicite,
y que haya de ser tan bajo630
yo que lo mire y lo sepa
y no intente remediarlo?
Eso no, ¡viven los cielos!
Sígueme, vamos, Castaño,
y saquemos a Leonor635
a pesar de todos cuantos
lo quisieren defender.

CASTAÑO
Señor, ¿estás dado al diablo?
¿No ves que hay en esta casa
una tropa de lacayos,640
que sin que nadie lo sepa
nos darán un sepancuantos,
y andarán descomedidos
por andar muy bien crïados?

DON CARLOS
Cobarde, ¿aqueso me dices?645
Aunque vibre el cielo rayos,
aunque iras el cielo esgrima
y el abismo aborte espantos,
me la tengo de llevar.

CASTAÑO
¡Ahora, sus! Si ha de ser, vamos;650
y luego de aquí a la horca,
que será el segundo paso.

(Salen DON RODRIGO y DON JUAN.)

DON RODRIGO
Don Juan, pues vos sois su amigo,
reducidle a la razón,
pues por aquesta ocasión655
os quise traer conmigo;
que pues vos sois el testigo
del daño que me causó
cuando a Leonor me llevó,
podréis con desembarazo660
hablar en aqueste caso
con más llaneza que yo.
    Ya de todo os he informado,
y en un caso tan severo
siempre lo trata el tercero665
mejor que no el agraviado.
Que al que es noble y nació honrado,
cuando se le representa
la afrenta, por más que sienta,
le impide, aunque ése es el medio,670
la vergüenza del remedio
el remedio de la afrenta.

DON JUAN
Señor don Rodrigo, yo
por la ley de caballero,
os prometo reducir675
a vuestro gusto a don Pedro,
a que él juzgo que está llano,
porque tampoco no quiero
vender por fineza mía
a lo que es mérito vuestro.680
Y pues, porque no se niegue
no le avisamos, entremos
a la sala...
 (Aparte.) 
Mas ¿qué miro?
¿Aquí don Carlos de Olmedo,
con quien anoche reñí?685
¡Ah ingrata doña Ana! ¡Ah fiero
basilisco!

(Sale CELIA.)

CELIA
¡Jesucristo!
Don Juan de Vargas y un viejo,
señor, y te han visto ya.

DON CARLOS
No importa, que nada temo.690

DON RODRIGO
Aquí don Carlos está,
y para lo que traemos
que tratar, grande embarazo
será.

CASTAÑO
Señor, reza el credo,
porque éstos pienso que vienen695
para darnos pan de perro;
pues sin duda que ya saben
que fuiste quien a don Diego
hirió y se llevó a Leonor.

DON CARLOS
No importa, ya estoy resuelto700
a cuanto me sucediere.

DON RODRIGO
Mejor es llegar; yo llego.
-Don Carlos: don Juan y yo
cierto negocio traemos
que precisamente ahora705
se ha de tratar a don Pedro;
y así, si no es embarazo
a lo que venís, os ruego
nos deis lugar, perdonando
el estorbo, que los viejos710
con los mozos, y más cuando
son tan bizarros y atentos
como vos, esta licencia
nos tomamos.

DON CARLOS
 (Aparte.) 
¡Vive el cielo!,
que aún ignora don Rodrigo715
que soy de su agravio el dueño.

DON JUAN
 (Aparte.) 
No sé ¡vive el cielo! cómo
viendo a don Carlos, contengo
la cólera que me incita.

CELIA
 (Aparte a DON CARLOS.) 
Don Carlos, pues el empeño720
miráis en que está mi ama
si llega su hermano a veros,
que os escondáis os suplico.

DON CARLOS
 (Aparte.) 
Tiene razón, ¡vive el cielo!
que si aquí me ve su hermano,725
la vida a doña Ana arriesgo,
y habiéndome ella amparado
es infamia; mas ¿qué puedo
hacer yo en aqueste caso?
Ello no hay otro remedio:730
ocúlteme, que el honor
de doña Ana es lo primero,
y después saldré a vengar
mis agravios y mis celos.

CELIA
 (Aparte a DON CARLOS.) 
¡Señor, por Dios, que te escondas735
antes que salga don Pedro!

DON CARLOS
Señor don Rodrigo, yo
estoy -perdonad si os tengo
vergüenza, que vuestras canas
dignas son de este respeto-,740
sin que don Pedro lo sepa,
en su casa; y así, os ruego
que me dejéis ocultar
antes que él salga, que el riesgo
que un honor puede correr745
me obliga.

DON JUAN
 (Aparte.) 
¡Que esto consiento!
¿Qué más claro ha de decir
que aquel basilisco fiero
de doña Ana aquí le trae?
¡Oh, pese a mi sufrimiento750
que no le quito la vida!
Pero ajustar el empeño
es antes, de don Rodrigo,
pues le di palabra de ello;
que después yo volveré,755
puesto que la llave tengo
del jardín, y tomaré
la venganza que deseo.

DON RODRIGO
Don Carlos, nada me admira:
mozo he sido, aunque soy viejo;760
vos sois mozo, y es preciso
que deis sus frutos al tiempo;
y supuesto que decís
que os es preciso esconderos,
haced vos lo que os convenga,765
que yo la causa no inquiero
de cosas que no me tocan.

DON CARLOS
Pues adiós.

DON RODRIGO
Guárdeos el cielo.

CELIA
¡Vamos aprisa!
 (Aparte.) 
(A Dios gracias
que se ha excusado este aprieto.)770
-Y vos, señor, esperad
mientras aviso a mi dueño.
 (Aparte.) 
Un Etna llevo en el alma.

DON JUAN
 (Aparte.) 
Un volcán queda en el pecho.

(Vanse DON CARLOSCELIA y CASTAÑO.)

DON RODRIGO
Veis aquí cómo es el mundo:775
a mí me agravia don Pedro,
y no faltara un tercero
también que agravie a don Carlos.
Y es que lo permite el cielo
en castigo de las culpas,780
y dispone que paguemos
con males que recibimos
los males que habemos hecho.

DON JUAN
 (Aparte.) 
Estoy tan fuera de mí
de haber visto manifiesto785
mi agravio, que no sé cómo
he de sosegar el pecho
para hablar en el negocio
de que he de ser medianero,
que quien ignora los suyos790
mal hablará en los ajenos.

(Sale DON CARLOS a la reja.)

DON CARLOS
Ya que fue fuerza ocultarme
por el debido respeto
de doña Ana, como a quien
el amparo y vida debo,795
desde aquí quiero escuchar,
pues sin ser yo visto puedo,
a qué vino don Rodrigo,
que entre mil dudas el pecho,
astrólogo de mis males,800
me pronostica los riesgos.

(Sale DON PEDRO.)

DON PEDRO
Señor don Rodrigo, ¿vos
en mi casa? Mucho debo
a la ocasión que aquí os trae,
pues que por ella merezco805
que vos me hagáis tantas honras.

DON RODRIGO
Yo las recibo, don Pedro,
de vos; y ved si es verdad,
pues a vuestra casa vengo
por la honra que me falta.810

DON PEDRO
Don Juan amigo, no es nuevo
el que vos honréis mi casa.
Tomad entrambos asiento
y decid, ¿cómo venís?

DON JUAN
Yo vengo al servicio vuestro,815
y pues a lo que venimos
dilación no admite, empiezo.
Don Pedro, vos no ignoráis,
como tan gran caballero,
las muchas obligaciones820
que tenéis de parecerlo;
esto supuesto, el señor
don Rodrigo tiene un duelo
con vos.

DON PEDRO
¿Conmigo, don Juan?
Holgárame de saberlo.825
 (Aparte.) 
¡Válgame Dios! ¿qué será?

DON RODRIGO
Don Pedro, ved que no es tiempo
éste de haceros de nuevas,
y si acaso decís eso
por la cortés atención830
que debéis a mi respeto,
yo estimo la cortesía,
y en la atención os dispenso.
    Vos, amante de Leonor,
la solicitasteis ciego,835
pudiendo haberos valido
de mí, y con indignos medios
la sacasteis de mi casa,
cosa que... Pero no quiero
reñir ahora el delito840
que ya no tiene remedio;
que cuando os busco piadoso
no es bien reñiros severo,
y como lo más se enmiende,
yo os perdonaré lo menos.845
    Supuesto esto, ya sabéis
vos que no hay sangre en Toledo
que pueda exceder la mía;
y siendo esto todo cierto,
¿qué dificultad podéis850
hallar para ser mi yerno?
Y si es falta el estar pobre
y vos rico, fuera bueno
responder eso, si yo
os tratara el casamiento855
con Leonor; mas pues vos fuisteis
el que la eligió primero,
y os pusisteis en estado
que ha de ser preciso hacerlo,
no he tenido yo la culpa860
de lo que fue arrojo vuestro.
Yo sé que está en vuestra casa,
y sabiéndolo, no puedo
sufrir que esté en ella, sin que
le deis de esposo al momento865
la mano.

DON PEDRO
 (Aparte.)  
¡Válgame Dios!
    ¿Qué puedo en tan grande empeño
responder a don Rodrigo?
Pues si que la tengo niego,
es fácil que él lo averigüe,870
y si la verdad confieso
de que la sacó don Carlos,
se la dará a él y yo pierdo,
si pierdo a Leonor, la vida.
Pues si el casarme concedo,875
puede ser que me desaire
Leonor. ¡Quién hallara un medio
con que poder dilatarlo!

DON JUAN
¿De qué, amigo, estáis suspenso,
cuando la proposición880
resulta en decoro vuestro;
cuando el señor don Rodrigo
tan reportado y tan cuerdo,
os convida con la dicha
de haceros felice dueño885
de la beldad de Leonor?

DON PEDRO
Lo primero que protesto,
señor don Rodrigo, es que
tanto la beldad venero
de Leonor, que puesto que890
sabéis ya mis galanteos,
quiero que estéis persuadido
que nunca pudo mi pecho
mirarla con otros ojos,
ni hablarla con otro intento895
que el de ser feliz con ser
su esposo. Y esto supuesto
sabed que Leonor anoche
supo (aun a fingir no acierto)
que estaba mala mi hermana,900
a quien con cariño tierno
estima, y vino a mi casa
a verla sólo, creyendo
que vos os tardaríais más
con la diversión del juego.905
Hízose algo tarde, y como
temió el que hubieseis ya vuelto,
como sin licencia vino,
despachamos a saberlo
un criado de los míos,910
y aquéste volvió diciendo
que ya estabais vos en casa,
y que habíais echado menos
a Leonor, por cuya causa
haciendo justos extremos,915
la buscabais ofendido.
Ella, temerosa, oyendo
aquesto, volver no quiso.
Éste es en suma el suceso:
que ni yo saqué a Leonor,920
ni pudiera, pretendiendo
para esposa su beldad,
proceder tan desatento
que para mirarme en él
manchara antes el espejo.925
Y para que no juzguéis
que ésta es excusa que invento
por no venir en casarme,
mi fe y palabra os empeño
de ser su esposo al instante930
como Leonor venga en ello;
y en esto conoceréis
que no tengo impedimento
para dejar de ser suyo
más de que no la merezco.935

DON CARLOS
¿No escuchas esto, Castaño?
¡La vida y el juicio pierdo!

CASTAÑO
La vida es la novedad;
que lo del juicio no es nuevo.

DON RODRIGO
Don Pedro, a lo que habéis dicho940
hacer réplica no quiero,
sobre si pudo o no ser,
como decís, el suceso;
pero siéndole ya a todos
notorios vuestros festejos,945
sabiendo que Leonor falta
y yo la busco, y sabiendo
que en vuestra casa la hallé,
nunca queda satisfecho
mi honor, si vos no os casáis;950
y en lo que me habéis propuesto
de si Leonor querrá o no,
eso no es impedimento,
pues ella tener no puede
más gusto que mi precepto;955
y así llamadla y veréis
cuán presto lo ajusto.

DON PEDRO
Temo,
señor, que Leonor se asuste,
y así os suplico deis tiempo
de que antes se lo proponga960
mi hermana, porque supuesto
que yo estoy llano a casarme,
y que por dicha lo tengo,
¿qué importa que se difiera
de aquí a mañana, que es tiempo965
en que les puedo avisar
a mis amigos y deudos
porque asistan a mis bodas,
y también porque llevemos
a Leonor a vuestra casa,970
donde se haga el casamiento?

DON RODRIGO
Bien decís; pero sabed
que ya quedamos en eso,
y que es Leonor vuestra esposa.

DON PEDRO
Dicha mía es el saberlo.975

DON RODRIGO
Pues, hijo, adiós; que también
hacer de mi parte quiero
las prevenciones.

DON PEDRO
Señor,
vamos; os iré sirviendo.

DON RODRIGO
No ha de ser; y así, quedaos,980
que habéis menester el tiempo.

DON PEDRO
Yo tengo de acompañaros.

DON RODRIGO
No haréis tal.

DON PEDRO
Pues ya obedezco.

DON JUAN
Don Pedro, quedad con Dios.

DON PEDRO
Id con Dios, don Juan.

(Vanse DON RODRIGO y DON JUAN.)
Yo quedo
985
tan confuso, que no sé
si es pesar o si es contento,
si es fortuna o es desaire
lo que me está sucediendo.
Don Rodrigo con Leonor990
me ruega, yo a Leonor tengo;
el caso está en tal estado
que yo excusarme no puedo
de casarme; solamente
es a Leonor a quien temo,995
no sea que lo resista;
mas puede ser que ella, viendo
el estado de las cosas
y de su padre el precepto,
venga en ser mía. Yo voy.1000
¡Amor, ablanda su pecho!
 (Vase.) 

(Salen DON CARLOS y CASTAÑO.)

DON CARLOS
No debo de estar en mí,
Castaño, pues no estoy muerto.
Don Rodrigo ¡ay de mí! juzga
que a Leonor sacó don Pedro1005
y se la viene a ofrecer;
y él, muy falso y placentero,
viene en casarse con ella,
sin ver el impedimento
de que se salió con otro.1010

CASTAÑO
¿Qué quieres? El tal sujeto
es marido convenible
y no repara en pucheros:
él vio volando esta garza
y quiso matarla al vuelo;1015
conque, si él ya la cazó,
ya para ti volaverunt.

DON CARLOS
Yo estoy tan sin mí, Castaño,
que aun a discurrir no acierto
lo que haré en aqueste caso.1020

CASTAÑO
Yo te daré un buen remedio
para que quedes vengado.
Doña Ana es rica, y yo pienso
que revienta por ser novia;
enamórala, y con eso1025
te vengas de cuatro y ocho;
que dejas a aqueste necio
mucho peor que endiablado,
encuñadado in aeternum.

DON CARLOS
¡Por cierto, gentil venganza!1030

CASTAÑO
¿Mal te parece el consejo?
Tú no debes de saber
lo que es un cuñado, un suegro,
una madrastra, una tía,
un escribano, un ventero,1035
una mula de alquiler,
y un albacea, que pienso
que del infierno el mejor
y más bien cobrado censo
no llegan a su zapato.1040

DON CARLOS
¡Ay de mí, infeliz! ¿Qué puedo
hacer en aqueste caso?
¡Ay, Leonor, si yo te pierdo,
pierda la vida también!

CASTAÑO
No pierdas ni aun un cabello,1045
sino vamos a buscarla;
que en el tribunal supremo
de su gusto, quizá se
revocará este decreto.

DON CARLOS
¿Y si la fuerza su padre?1050

CASTAÑO
¿Qué es forzarla? ¿Pues el viejo
está ya para Tarquino?
Vamos a buscarla luego,
que como ella diga nones,
no hará pares con don Pedro.1055

DON CARLOS
Bien dices, Castaño, vamos.

CASTAÑO
Vamos, y deja lamentos,
que se alarga la jornada
si aquí más nos detenemos.


Jornada Tercera 

(Salen CELIA y DOÑA LEONOR.)

DOÑA LEONOR
Celia, yo me he de matar
si tú salir no me dejas
de esta casa, o de este encanto.
CELIA
Repórtate, Leonor bella,
y mira por tu opinión.5
DOÑA LEONOR
¿Qué opinión quieres que tenga,
Celia, quien de oír acaba
unas tan infaustas nuevas,
como que quiere mi padre,
porque con engaño piensa10
que don Pedro me sacó,
que yo ¡ay Dios! su esposa sea?
Y esto cae sobre haber
antes díchome tú mesma
que Carlos ¡ah falso amante!15
a doña Ana galantea,
y que con ella pretende
casarse, que es quien pudiera,
como mi esposo, librarme
del rigor de esta violencia.20
Conque estando en este estado
no les quedan a mis penas
ni asilo que las socorra,
ni amparo que las defienda.
CELIA
 (Aparte.) 
(Verdad es que se lo dije,25
y a don Carlos con la mesma
tramoya tengo confuso,
porque mi ama me ordena
que yo despeche a Leonor
para que a su hermano quiera30
y ella se quede con Carlos;
y yo viéndola resuelta,
por la manda del vestido
ando haciendo estas quimeras.)
    -Pues, señora, si conoces35
que ingrato Carlos te deja,
y mi señor te idolatra,
y que tu padre desea
hacerte su esposa, y que
está el caso de manera40
que, si dejas de casarte,
pierdes honra y conveniencia,
¿no es mejor pensarlo bien
y resolverte discreta
a lograr aquesta boda,45
que es lástima que se pierda?
Y hallarás, si lo ejecutas,
más de tres mil congrüencias,
pues sueldas con esto solo
de tu crédito la quiebra,50
obedeces a tu padre,
das gusto a tu parentela,
premias a quien te idolatra,
y de don Carlos te vengas.
DOÑA LEONOR
¿Qué dices, Celia? Primero55
que yo de don Pedro sea,
verás de su eterno alcázar
fugitivas las estrellas;
primero romperá el mar
la no violada obediencia60
que a sus desbocadas olas
impone freno de arena;
primero aquese fogoso
corazón de las esferas
perturbará el orden con que65
el cuerpo del orbe alienta;
primero, trocado el orden
que guarda naturaleza,
congelará el fuego copos,
brotará el hielo centellas;70
primero que yo de Carlos,
aunque ingrato me desprecia,
deje de ser, de mi vida
seré verdugo yo mesma;
primero que yo de amarle75
deje...
CELIA
Los primeros deja
y vamos a lo segundo:
que pues estás tan resuelta,
no te quiero aconsejar
sino saber lo que intentas.80
DOÑA LEONOR
Intento, amiga, que tú,
pues te he fiado mis penas,
me des lugar para irme
de aquí, porque cuando vuelva
mi padre, aquí no me halle85
y me haga casar por fuerza;
que yo me iré desde aquí
a buscar en una celda
un rincón que me sepulte,
donde llorar mis tragedias90
y donde sentir mis males
lo que de vida me resta,
que quizás allí escondida
no sabrá de mí, mi estrella.
CELIA
Sí, pero sabrá de mí95
la mía, y por darte puerta,
vendrá a estrellarse conmigo
mi señor cuando lo sepa,
y seré yo la estrellada,
por no ser tú la estrellera.100
DOÑA LEONOR
Amiga, haz esto por mí
y seré tu esclava eterna,
por ser la primera cosa
que te pido.
CELIA
Aunque lo sea;
que a la primera que haga105
pagaré con las setenas.
DOÑA LEONOR
¡Pues, vive el cielo, enemiga,
que si salir no me dejas,
he de matarme y matarte!
CELIA
 (Aparte.) 
(¡Chispas, y qué rayos echa!110
¿Mas qué fuera, Jesús mío,
que aquí conmigo embistiera?
¿Qué haré? Pues si no la dejo
ir, y a ser señora llega
de casa, ¿quién duda que115
le tengo de pagar ésta?;
y si la dejo salir,
con mi amo habrá la mesma
dificultad. Ahora bien,
mejor es entretenerla,120
y avisar a mi señor
de lo que su dama intenta;
que sabiéndolo, es preciso
que salga él a detenerla,
y yo quedo bien con ambos,125
pues con esta estratagema
ella no queda ofendida
y él obligado me queda.)
    -Señora, si has dado en eso,
y en hacerlo tan resuelta130
estás, ve a ponerte el manto,
que yo guardaré la puerta.
DOÑA LEONOR
La vida, Celia, me has dado.
CELIA
Soy de corazón muy tierna,
y no puedo ver llorar135
sin hacerme una manteca.
DOÑA LEONOR
A ponerme el manto voy.
CELIA
Anda, pues, y ven apriesa,
que te espero.

(Vase DOÑA LEONOR.)
No haré tal,
sino cerraré la puerta,140
e iré a avisar a Marsilio
que se le va Melisendra.
 (Vase.) 

(Sale DON JUAN.)

DON JUAN
Con la llave del jardín,
que dejó en mi poder Celia
para ir a lograr mis dichas,145
quiero averiguar mis penas.
¡Qué mal dije averiguar,
pues a la que es evidencia
no se puede llamar duda!
Pluguiera a Dios estuvieran150
mis celos y mis agravios
en estado de sospecha.
Mas ¿cómo me atrevo, cuando
es contra mi honor mi ofensa,
sin ser cierta mi venganza155
a hacer mi deshonra cierta?
Si sólo basta a ofenderme
la presunción, ¿cómo piensa
mi honor, que puede en mi agravio
la duda ser evidencia,160
cuando la evidencia misma
del agravio en la nobleza,
siendo certidumbre falsa
se hace duda verdadera?
Que como al honor le agravia165
solamente la sospecha,
hará cierta su deshonra
quien la verdad juzga incierta.
Pues si es así, ¿cómo yo
imagino que hay quien pueda170
ofenderme, si aun en duda
no consiento que me ofendan?
Aquí oculto esperaré
a que mi contrario venga;
que ¿quién, del estado en que175
está su correspondencia,
duda que vendrá de noche
quien de día sale y entra?
Yo quiero entrar a esperarlo.
¡Honor, mi venganza alienta!180
 (Vase.) 

(Salen DON CARLOS y CASTAÑO con un envoltorio.)

DON CARLOS
Por más que he andado la casa
no he podido dar con ella
y vengo desesperado.
CASTAÑO
Pues, señor, ¿de ver no echas
que están las puertas cerradas185
que a esotro cuarto atraviesan,
por el temor de doña Ana
de que su hermano te vea,
o porque a Leonor no atisbes;
y para haceros por fuerza190
casar, doña Ana y su hermano
nos han cerrado entre puertas?
DON CARLOS
Castaño, yo estoy resuelto
a que don Rodrigo sepa
que soy quien sacó a su hija195
y quien ser su esposo espera;
que pues por pensar que fue
don Pedro, dársela intenta,
también me la dará a mí
cuando la verdad entienda200
de que fui quien la robó.
CASTAÑO
Famosamente lo piensas;
pero ¿cómo has de salir
si doña Ana es centinela
que no se duerme en las pajas?205
DON CARLOS
Fácil, Castaño, me fuera
el salir contra su gusto,
que no estoy yo de manera
que tengan lugar de ser
tan comedidas mis penas.210
Sólo lo que me embaraza
y a mi valor desalienta,
es el irme de su casa
dejando a Leonor en ella,
donde cualquier novedad215
puede importar mi presencia;
y así, he pensado que tú
salgas (pues aunque te vean,
hará ninguno el reparo
en ti que en mí hacer pudieran),220
y este papel que ya escrito
traigo, con que le doy cuenta
a don Rodrigo de todo,
le lleves.
CASTAÑO
¡Ay, santa Tecla!
¿Pues cómo quieres que vaya,225
y ves aquí que me pesca
en la calle la Justicia
por cómplice en la tormenta
de la herida de don Diego,
y aunque tú el agresor seas,230
porque te ayudé al rüido
pago in solidum la ofensa?
DON CARLOS
Éste es mi gusto, Castaño.
CASTAÑO
Sí, mas no es mi conveniencia.
DON CARLOS
¡Vive el cielo, que has de ir!235
CASTAÑO
Señor ¿y es muy buena cuenta,
por cumplir el juramento
de que él viva, que yo muera?
DON CARLOS
¿Ahora burlas, Castaño?
CASTAÑO
Antes ahora son veras.240
DON CARLOS
¿Qué es esto, infame; tú tratas
de apurarme la paciencia?
¡Vive Dios, que has de ir o aquí
te he de matar!
CASTAÑO
Señor, suelta;
que eso es muy ejecutivo,245
y en estotro hay contingencia;
dame el papel, que yo iré.
DON CARLOS
Tómalo y mira que vuelvas
aprisa, por el cuidado
en que estoy.
CASTAÑO
Dame licencia,
250
señor, de contarte un cuento
que viene aquí como piedra
en el ojo de un vicario
(que deben de ser canteras):
    Salió un hombre a torear,255
y a otro un caballo pidió,
el cual, aunque lo sintió,
no se lo pudo negar.
    Salió, y el dueño al mirallo,
no pudiéndolo sufrir,260
le envió un recado a decir
que le cuidase el caballo,
    porque valía un tesoro,
y el otro muy sosegado
respondió: «Aquese recado265
no viene a mí, sino al toro».
    Tú eres así ahora que
me remites a un paseo
donde, aunque yo lo deseo,
no sé yo si volveré.270
    Y lo que me causa risa,
aun estando tan penoso,
es que, siendo tan dudoso,
me mandes que venga aprisa.
    Y así, yo ahora te digo275
como el otro toreador,
que ese recado, señor,
lo envíes a don Rodrigo.

(Sale CELIA.)

CELIA
Señor don Carlos, mi ama
os suplica vais a verla280
al jardín luego al instante,
que tiene cierta materia
que tratar con vos, que importa.
DON CARLOS
Decid que ya a obedecerla
voy.
 (A CASTAÑO.) 
Haz tú lo que he mandado.
285

(Vanse DON CARLOS y CELIA.)

CASTAÑO
Yo bien no hacerlo quisiera,
si me valiera contigo
el hacer yo la deshecha.
    ¡Válgame Dios! ¿Con qué traza
yo a don Rodrigo le diera290
aqueste papel, sin que él
ni alguno me conociera?
¡Quién fuera aquí Garatuza,
de quien en las Indias cuentan
que hacía muchos prodigios!295
Que yo, como nací en ellas,
le he sido siempre devoto
como a santo de mi tierra.
    ¡Oh tú, cualquiera que has sido;
oh tú, cualquiera que seas,300
bien esgrimas abanico,
o bien arrastres contera,
inspírame alguna traza
que de Calderón parezca,
con que salir de este empeño!305
    Pero tate, en mi conciencia,
que ya he topado el enredo:
Leonor me dio unas polleras
y unas joyas que trajese,
cuando quiso ser Elena310
de este Paris boquirrubio,
y las tengo aquí bien cerca,
que me han servido de cama;
pues si yo me visto de ellas,
¿habrá en Toledo tapada315
que a mi garbo se parezca?
Pues ahora bien, yo las saco;
vayan estos trapos fuera.
 (Quítase capa, espada y sombrero.) 
Lo primero, aprisionar
me conviene la melena,320
porque quitará mil vidas
si le doy tantica suelta.
Con este paño pretendo
abrigarme la mollera;
si como quiero lo pongo,325
será gloria ver mi pena.
Ahora entran las basquiñas.
¡Jesús, y qué rica tela!
No hay duda que me esté bien,
porque como soy morena330
me está del cielo lo azul.
¿Y esto qué es? Joyas son éstas;
no me las quiero poner,
que ahora voy de revuelta.
Un serenero he topado335
en aquesta faltriquera;
también me lo he de plantar.
¿Cabrame esta pechuguera?
El solimán me hace falta;
pluguiese a Dios y le hubiera,340
que una manica de gato
sin duda me la pusiera;
pero no, que es un ingrato,
y luego en cara me diera.
La color no me hace al caso,345
que en este empeño, de fuerza
me han de salir mil colores,
por ser dama de vergüenza.
    -¿Qué les parece, señoras,
este encaje de ballena?350
Ni puesta con sacristanes
pudiera estar más bien puesta.
Es cierto que estoy hermosa.
¡Dios me guarde, que estoy bella!
Cualquier cosa me está bien,355
porque el molde es rara pieza.
Quiero acabar de aliñarme,
que aún no estoy dama perfecta.
Los guantes: aquesto sí,
porque las manos no vean,360
que han de ser las de Jacob
con que a Esaú me parezca.
El manto lo vale todo,
échomelo en la cabeza.
¡Válgame Dios!, cuánto encubre365
esta telilla de seda,
que ni hay foso que así guarde,
ni muro que así defienda,
ni ladrón que tanto encubra,
ni paje que tanto mienta,370
ni gitano que así engañe,
ni logrero que así venda.
Un trasunto el abanillo
es de mi garbo y belleza,
pero si me da tanto aire,375
¿qué mucho a mí se parezca?
    Dama habrá en el auditorio
que diga a su compañera:
«Mariquita, aqueste bobo
al tapado representa».380
Pues atención, mis señoras,
que es paso de la comedia;
no piensen que son embustes
fraguados acá en mi idea,
que yo no quiero engañarlas,385
ni menos a vuexcelencia.
    Ya estoy armado, y ¿quién duda
que en el punto que me vean
me sigan cuatro mil lindos
de aquestos que galantean390
a salga lo que saliere,
y que a bulto se amartelan,
no de la belleza que es,
sino de la que ellos piensan?
Vaya, pues, de damería:395
menudo el paso, derecha
la estatura, airoso el brío;
inclinada la cabeza,
un si es no es, al un lado;
la mano en el manto envuelta;400
con el un ojo recluso
y con el otro de fuera;
y vamos ya, que encerrada
se malogra mi belleza.
Temor llevo de que alguno405
me enamore.

(Va a salir y encuentra a DON PEDRO.)

DON PEDRO
Leonor bella,
¿vos con manto y a estas horas?
 (Aparte.) 
(¡Oh qué bien me dijo Celia
de que irse a un convento quiere!)
-¿Adónde vais con tal priesa?410
CASTAÑO
 (Aparte.) 
¡Vive Dios! que por Leonor
me tiene; yo la he hecho buena
si él me quiere descubrir.
DON PEDRO
¿De qué estás, Leonor, suspensa?
¿Adónde vas, Leonor mía?415
CASTAÑO
 (Aparte.) 
¡Oiga lo que Leonorea!
Mas pues por Leonor me marca,
yo quiero fingir ser ella,
que quizá atiplando el habla
no me entenderá la letra.420
DON PEDRO
¿Por qué no me habláis, señora?
¿Aun no os merece respuesta
mi amor? ¿Por qué de mi casa
os queréis ir? ¿Es ofensa
el adoraros tan fino,425
el amaros tan de veras
que, sabiendo que a otro amáis,
está mi atención tan cierta
de vuestras obligaciones,
vuestro honor y vuestras prendas,430
que a casarme determino
sin que ningún riesgo tema?
Que en vuestra capacidad
bien sé que tendrá más fuerza,
para mirar por vos misma,435
la obligación, que la estrella.
¿Es posible que no os mueve
mi afecto ni mi nobleza,
mi hacienda ni mi persona,
a verme menos severa?440
¿Tan indigno soy, señora?
Y, doy caso que lo sea,
¿no me darán algún garbo
la gala de mis finezas?
¿No es mejor para marido,445
si lo consideráis cuerda,
quien no galán os adora
que quien galán os desprecia?
CASTAÑO
 (Aparte.) 
(¡Gran cosa es el ser rogadas!
Ya no me admiro que sean450
tan soberbias las mujeres,
porque no hay que ensoberbezca
cosa, como el ser rogadas.
Ahora bien, de vuelta y media
he de poner a este tonto.)455
    -Don Pedro, negar quisiera
la causa porque me voy,
pero ya decirla es fuerza:
yo me voy porque me mata
de hambre aquí vuestra miseria;460
porque vos sois un cuitado,
vuestra hermana es una suegra,
las crïadas unas tías,
los criados unas bestias;
y yo de aquesto enfadada,465
en cas de una pastelera
a merendar garapiñas
voy.
DON PEDRO
 (Aparte.) 
(¿Qué palabras son éstas,
y qué estilo tan ajeno
del ingenio y la belleza470
de doña Leonor?)
-Señora,
mucho extraña mi fineza
oíros dar de mi familia
unas tan indignas quejas,
que si queréis deslucirme,475
bien podéis de otra manera,
y no con tales palabras
que mal a vos misma os dejan.
CASTAÑO
Digo que me matan de hambre;
¿es aquesto lengua griega?480
DON PEDRO
No es griega, señora, pero
no entiendo en vos esa lengua.
CASTAÑO
Pues si no entendéis así,
entended de esta manera.
 (Quiere irse.) 
DON PEDRO
Tened, que no habéis de iros,485
ni es bien que yo lo consienta,
porque a vuestro padre he dicho
que estáis aquí; y así es fuerza
en cualquiera tiempo darle
de vuestra persona cuenta.490
Que cuando vos no queráis
casaros, haciendo entrega
de vos quedaré bien puesto,
viendo que la resistencia
de casarse, de mi parte495
no está, sino de la vuestra.
CASTAÑO
Don Pedro, vos sois un necio,
y ésta es ya mucha licencia
de querer vos impedir
a una mujer de mis prendas500
que salga a matar su hambre.
DON PEDRO
 (Aparte.) 
(¿Posible es, cielos, que aquéstas
son palabras de Leonor?
¡Vive Dios, que pienso que ella
se finge necia por ver505
si con esto me despecha
y me dejo de casar!
¡Cielos, que así me aborrezca;
y que conociendo aquesto
esté mi pasión tan ciega510
que no pueda reducirse!)
    -Bella Leonor, ¿qué aprovecha
el fingiros necia, cuando
sé yo que sois tan discreta?
Pues antes, de enamorarme515
sirve más la diligencia,
viendo el primor y cordura
de saber fingiros necia.
CASTAÑO
 (Aparte.) 
(¡Notable aprieto, por Dios!
Yo pienso que aquí me fuerza.520
Mejor es mudar de estilo
para ver si así me deja.)
    -Don Pedro, yo soy mujer
que sé bien dónde me aprieta
el zapato, y pues ya he visto525
que dura vuestra fineza
a pesar de mis desaires,
yo quiero dar una vuelta
y mudarme al otro lado,
siendo aquesta noche mesma530
vuestra esposa.
DON PEDRO
¿Qué decís,
señora?
CASTAÑO
Que seré vuestra
como dos y dos son cuatro.
DON PEDRO
No lo digáis tan apriesa,
no me mate la alegría,535
ya que no pudo la pena.
CASTAÑO
Pues no, señor, no os muráis,
por amor de Dios, siquiera
hasta dejarme un muchacho
para que herede la hacienda.540
DON PEDRO
¿Pues eso miráis, señora?
¿No sabéis que es toda vuestra?
CASTAÑO
¡Válgame Dios, yo me entiendo;
bueno será tener prendas!
DON PEDRO
Ésa será dicha mía;545
mas, señora, ¿habláis de veras
o me entretenéis la vida?
CASTAÑO
¿Pues soy yo farandulera?
Palabra os doy de casarme,
si ya no es que por vos queda.550
DON PEDRO
¿Por mí? ¿Eso decís, señora?
CASTAÑO
¿Qué apostamos que si llega
el caso, queda por vos?
DON PEDRO
No así agraviéis la fineza.
CASTAÑO
Pues dadme palabra aquí555
de que, si os hacéis afuera,
no me habéis de hacer a mí
algún daño.
DON PEDRO
¿Que os lo ofrezca
qué importa, supuesto que
es imposible que pueda560
desistirse mi cariño?
Mas permitid que merezca,
de que queréis ser mi esposa,
vuestra hermosa mano en prendas.
CASTAÑO
 (Aparte.) 
(Llegó el caso de Jacob.)565
-Catadla aquí toda entera.
DON PEDRO
¿Pues con guante me la dais?
CASTAÑO
Sí, porque la tengo enferma.
DON PEDRO
¿Pues qué tenéis en las manos?
CASTAÑO
Hiciéronme mal en ellas570
en una visita un día,
y ni han bastado recetas
de hieles, ni jaboncillos
para que a su albura vuelvan.

(Dentro, DON JUAN.)

DON JUAN
¡Muere a mis manos, traidor!575
DON PEDRO
Oye, ¿qué voz es aquélla?

(Dentro, DON CARLOS.)

DON CARLOS
¡Tú morirás a las mías,
pues buscas tu muerte en ellas!
DON PEDRO
¡Vive Dios, que es mi casa!
CASTAÑO
Ya suena la voz más cerca.580

(Salen riñendo DON CARLOS y DON JUAN, y DOÑA ANA deteniéndolos.)

DOÑA ANA
¡Caballeros, deteneos!
 (Aparte.) 
(¡Mas, mi hermano! ¡Yo estoy muerta!)
CASTAÑO
¿Mas si por mí se acuchillan
los que mi beldad festejan?
DON PEDRO
¿En mi casa y a estas horas585
con tan grande desvergüenza
acuchillarse dos hombres?
Mas yo vengaré esta ofensa
dándoles muerte, y más cuando
es don Carlos quien pelea.590
DOÑA ANA
 (Aparte.) 
¿Quién pensara ¡ay infelice!
que aquí mi hermano estuviera?
DON CARLOS
 (Aparte.) 
Don Pedro está aquí, y por él
a mí nada se me diera,
pero se arriesga doña Ana595
que es sólo por quien me pesa.
CASTAÑO
¡Aquí ha sido la de Orán!
Mas yo apagaré la vela;
quizá con eso tendré
lugar de tomar la puerta,600
que es sólo lo que me importa.

(Apaga CASTAÑO la vela y riñen todos.)

DON PEDRO
Aunque hayáis muerto la vela
por libraros de mis iras,
poco importa, que aunque sea
a oscuras, sabré mataros.605
DON CARLOS
 (Aparte.) 
Famosa ocasión es ésta
de que yo libre a doña Ana,
pues por ampararme atenta
está arriesgada su vida.

(Sale DOÑA LEONOR con manto.)

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Ay Dios! Aquí dejé a Celia,610
y ahora sólo escucho espadas
y voy pisando tinieblas.
¿Qué será? ¡Válgame Dios!
Pero lo que fuere sea,
pues a mí sólo me importa615
ver si topo con la puerta.

(Topa a DON CARLOS.)

DON CARLOS
 (Aparte.) 
(Ésta es sin duda doña Ana.)
-Señora, venid apriesa
y os sacaré de este riesgo.
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¿Qué es esto? ¡Un hombre me lleva!620
Mas como de aquí me saque,
con cualquiera voy contenta,
que si él me tiene por otra,
cuando en la calle me vea
podrá dejarme ir a mí,625
y volver a socorrerla.
DOÑA ANA
 (Aparte.) 
No tengo cuidado yo
de que sepa la pendencia
mi hermano, y más cuando ha visto
que es don Carlos quien pelea,630
y diré que es por Leonor.
Solamente me atormenta
el que se arriesgue don Carlos.
¡Oh, quién toparlo pudiera
para volverlo a esconder!635
DON PEDRO
¡Quien mi honor agravia, muera!
CASTAÑO
¡Que haya yo perdido el tino
y no tope con la puerta!
Mas aquí juzgo que está.
¡Jesús! ¿Qué es esto? Alacena640
en que me he hecho los hocicos
y quebrado diez docenas
de vidrios y de redomas,
que envidiando mi belleza
me han pegado redomazo.645
DOÑA ANA
Ruido he sentido en la puerta;
sin duda alguna se va
don Juan, porque no lo vean,
y lo conozca mi hermano:
y ya dos sólo pelean.650
¿Cuál de ellos será don Carlos?

(Llega DOÑA ANA a DON JUAN.)

DON CARLOS
La puerta, sin duda, es ésta.
Vamos, señora, de aquí.

(Vanse DON CARLOS con DOÑA LEONOR.)

DON PEDRO
¡Morirás a mi violencia!
DOÑA ANA
 (Aparte.) 
(Mi hermano es aquél, y aquéste655
sin duda es Carlos.)
-¡Apriesa,
señor, yo os ocultaré!
DON JUAN
Ésta es doña Ana, e intenta
ocultarme de su hermano;
preciso es obedecerla.660

(Vase DOÑA ANA con DON JUAN.)

DON PEDRO
¿Dónde os ocultáis, traidores,
que mi espada no os encuentra?
- ¡Hola, traed una luz!

(Sale CELIA con luz.)

CELIA
Señor, ¿qué voces son éstas?
DON PEDRO
¡Qué ha de ser!
 (Aparte.) 
(¡Pero qué miro!
665
Hallando abierta la puerta,
se fueron; mas si Leonor
-que sin duda entró por ella
aquí don Carlos- está
en casa, ¿qué me da pena?670
Mas, bien será averiguar
cómo entró.)
-Tú, Leonor, entra
a recogerte, que voy
a que aquí tu padre venga,
porque quiero que esta noche675
queden nuestras bodas hechas.
CASTAÑO
Tener hechas las narices
es lo que ahora quisiera.

(Vase CASTAÑO y cierra DON PEDRO la puerta.)

DON PEDRO
Encerrar quiero a Leonor,
por si acaso fue cautela680
haberme favorecido.
Yo la encierro por de fuera,
porque si acaso lo finge
se haga la burla ella mesma.
Yo me voy a averiguar685
quién fuese el que por mis puertas
le dio entrada a mi enemigo,
y por qué era la pendencia
con Carlos y el embozado;
y pues antes que los viera690
los vio mi hermana y salió
con ellos, saber es fuerza
cuando a reñir empezaron,
dónde o cómo estaba ella.

(Vase DON PEDRO.)

(Frente a la casa de DON PEDRO.)

(Salen DON RODRIGO y HERNANDO.)

DON RODRIGO
Esto, Hernando, he sabido:695
que don Diego está herido,
y que lo hirió quien a Leonor llevaba
cuando en la calle estaba,
porque él la conoció y quitarla quiso,
con que le fue preciso700
reñir; y la pendencia ya trabada,
el que a Leonor llevaba, una estocada
le dio, de que quedó casi difunto,
y luego al mismo punto
cargado hasta su casa le llevaron,705
donde luego que entraron
en sí volvió don Diego;
pero advirtiendo luego
en los que le llevaron apiadados,
conoció de don Pedro ser crïados;710
porque sin duda, Hernando, fue el llevalle
por excusar el ruido de la calle.
Mira qué bien viene esto que ha pasado
con lo que esta mañana me ha afirmado
de que Leonor fue sólo a ver su hermana,715
y que yo me detenga hasta mañana
para ver si Leonor casarse quiere;
de donde bien se infiere
que de no hacerlo trata,
y que con estas largas lo dilata;720
mas yo vengo resuelto
-que a esto a su casa he vuelto-
a apretarle de suerte
que ha de casarse, o le he de dar la muerte.
HERNANDO
Harás muy bien, señor, que la dolencia725
de honor se ha de curar con diligencia,
porque el que lo dilata neciamente
viene a quedarse enfermo eternamente.

(Sale DON CARLOS con DOÑA LEONOR tapada.)

DON CARLOS
No tenéis ya que temer,
doña Ana hermosa, el peligro.730
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Cielos! ¿que me traiga Carlos
pensando ¡ah fiero enemigo!
que soy doña Ana? ¿Qué más
claros busco los indicios
de que la quiere?
DON CARLOS
 (Aparte.) 
(¡En qué empeño
735
me he puesto, cielos divinos,
que por librar a doña Ana
dejo a Leonor al peligro!
¿Adónde podré llevarla
para que pueda mi brío740
volver luego por Leonor?
Pero hacia aquí un hombre miro.)
    -¿Quién va?
DON RODRIGO
¿Es don Carlos?
DON CARLOS
Yo soy.
 (Aparte.) 
(¡Válgame Dios! Don Rodrigo
es. ¿A quién podré mejor745
encomendar el asilo
y el amparo de doña Ana?
Que con su edad y su juicio
la compondrá con su hermano
con decencia, y yo me quito750
de aqueste embarazo y vuelvo
a ver si puedo atrevido
sacar mi dama.)
-Señor
don Rodrigo, en un conflicto
estoy, y vos podéis solo755
sacarme de él.
DON RODRIGO
¿En qué os sirvo,
don Carlos?
DON CARLOS
Aquesta dama
que traigo señor, conmigo,
es la hermana de don Pedro,
y en un lance fue preciso760
el salirse de su casa,
por correr su honor peligro.
Yo, ya veis que no es decente
tenerla, y así os suplico
la tengáis en vuestra casa,765
mientras yo a otro empeño asisto.
DON RODRIGO
Don Carlos, yo la tendré;
claro está que no es bien visto
tenerla vos, y a su hermano
hablaré si sois servido.770
DON CARLOS
Haréisme mucho favor;
y así, yo me voy.
 (Vase.) 
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¿Qué miro?
¡A mi padre me ha entregado!
DON RODRIGO
Hernando, yo he discurrido
(pues voy a ver a don Pedro,775
y Carlos hizo lo mismo
que él sacándole a su hermana,
que ya por otros indicios
sabía yo que la amaba)
valerme de este motivo780
tratando de que la case,
porque ya como de hijo
debo mirar por su honor;
y él quizá más reducido,
viendo a peligro su honor,785
querrá remediar el mío.
HERNANDO
Bien has dicho, y me parece
buen modo de constreñirlo
el no entregarle a su hermana
hasta que él haya cumplido790
con lo que te prometió.
DON RODRIGO
Pues yo entro. -Venid conmigo,
señora, y nada temáis
de riesgo, que yo me obligo
a sacaros bien de todo.795
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
A casa de mi enemigo
me vuelve a meter mi padre;
y ya es preciso seguirlo,
pues descubrirme no puedo.
DON RODRIGO
Pero allí a don Pedro miro.800
-Vos, señora, con Hernando
os quedad en este sitio,
mientras hablo a vuestro hermano.
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¡Cielos, vuestro influjo impío
mudad, o dadme la muerte,805
pues me será más benigno
un fin breve, aunque es atroz,
que un prolongado martirio!
DON RODRIGO
Pues yo me quiero llegar.

(Sale DON PEDRO.)

DON PEDRO
 (Aparte.) 
(¡Que saber no haya podido810
mi enojo, quién en mi casa
le dio entrada a mi enemigo,
ni haya encontrado a mi hermana!...
Mas buscarla determino
hacia el jardín, que quizá,815
temerosa del rüido,
se vino hacia aquesta cuadra.
Yo voy; pero don Rodrigo
está aquí. A buen tiempo viene,
pues que ya Leonor me ha dicho820
que gusta de ser mi esposa.)
-Seais, señor, bien venido,
que a no haber venido vos,
en aqueste instante mismo
había yo de buscaros.825
DON RODRIGO
La diligencia os estimo;
sentémonos, que tenemos
mucho que hablar.
DON PEDRO
 (Aparte.) 
Ya colijo
que a lo que podrá venir
resultará en gusto mío.830
DON RODRIGO
Bien habréis conjeturado
que lo que puede, don Pedro,
a vuestra casa traerme
es el honor, pues le tengo
fiado a vuestra palabra;835
que, aunque sois tan caballero,
mientras no os casáis está
a peligro siempre expuesto;
y bien veis que no es alhaja
que puede en un noble pecho840
permitir la contingencia;
porque es un cristal tan terso,
que, si no le quiebra el golpe,
le empaña sólo el aliento.
Esto habréis pensado vos,845
y haréis bien en pensar esto,
pues también esto me trae.
Mas no es esto a lo que vengo
principalmente; porque
quiero con vos tan atento850
proceder, que conozcáis
que teniendo de por medio
el cuidado de mi hija
y de mi honor el empeño,
con tanta cortesanía855
procedo con vos, que puedo
hacer mi honor accesorio
por poner primero el vuestro.
Ved si puedo hacer por vos
más; aunque también concedo860
que ésta es conveniencia mía:
que habiendo de ser mi yerno,
el quereros ver honrado
resultará en mi provecho.
Ved vos cuán celoso soy865
de mi honor, y con qué extremo
sabré celar mi opinión
cuando así la vuestra celo.
Supuesto esto, ya sabéis
vos que don Carlos de Olmedo,870
demás del lustre heredado
de su noble nacimiento...
DON PEDRO
 (Aparte.) 
A don Carlos me ha nombrado.
¿Dónde irá a parar aquesto,
y el no hablar en que me case?875
Sin duda, sabe el suceso
de que la sacó don Carlos.
¡Hoy la vida y honra pierdo!
DON RODRIGO
El color habéis perdido,
y no me admiro: que oyendo880
cosas tocantes a honor,
no fuerais noble, ni cuerdo,
ni honrado si no mostrarais
ese noble sentimiento.
Mas pues de lances de amor885
tenéis en vos el ejemplo,
y que vuestra propia culpa
honesta el delito ajeno,
no tenéis de qué admiraros
de lo mismo que habéis hecho.890

(Sale DOÑA ANA al paño.)

DOÑA ANA
Don Rodrigo con mi hermano
está. Desde aquí pretendo
escuchar a lo que vino;
que como a don Carlos tengo
oculto, y lo vio mi hermano,895
todo lo dudo y lo temo.
DON RODRIGO
Digo, pues, que aunque ya vos
enterado estaréis de esto,
don Carlos a vuestra hermana
hizo lícitos festejos;900
correspondiole doña Ana...
No fue mucho, pues lo mesmo
sucedió a Leonor con vos.
DON PEDRO
¿Qué es esto? ¡Válgame el cielo!
¿Don Carlos quiere a mi hermana?905
DOÑA ANA
¿Cómo llegar a saberlo
ha podido don Rodrigo?
DON RODRIGO
Digo, por no deteneros
con lo mismo que sabéis,
que viéndose en el aprieto910
de haberlo ya visto vos
y de estar con él riñendo,
la sacó de vuestra casa.
DON PEDRO
¿Qué es lo que decís?
DON RODRIGO
Lo mesmo
que vos sabéis y lo propio915
que hicisteis vos. Pues ¿es bueno
que me hicierais vos a mí
la misma ofensa, y que cuerdo
venga a tratarlo, y que vos,
sin ver que permite el cielo920
que veamos por nosotros
la ofensa que a otros hacemos,
os mostréis tan alterado?
Tomad, hijo, mi consejo:
que en las dolencias de honor925
no todas veces son buenos,
si bastan sólo süaves,
los medicamentos recios,
que antes suelen hacer daño;
pues cuando está malo un miembro930
el experto cirujano
no luego le aplica el hierro
y corta lo dolorido,
sino que aplica primero
los remedios lenitivos;935
que acudir a los cauterios,
es cuando se reconoce
que ya no hay otro remedio.
    Hagamos lo mismo acá:
don Carlos me ha hablado en ello,940
doña Ana se fue con él
y yo en mi poder la tengo;
ellos lo han de hacer sin vos...
¿Pues no es mejor, si han de hacerlo,
que sea con vuestro gusto,945
haciendo, cuerdo y atento,
voluntario lo preciso?
Que es industria del ingenio
vestir la necesidad
de los visos del afecto.950
Aquéste es mi parecer;
ahora consultad cuerdo
a vuestro honor, y veréis
si os está bien el hacerlo.
    Y en cuanto a lo que a mí toca,955
sabed que vengo resuelto
a que os caséis esta noche;
pues no hay por qué deteneros,
cuando vengo de saber
que a mi sobrino don Diego960
dejasteis herido anoche,
porque llegó a conoceros
y a Leonor quiso quitaros.
Ved vos cuán mal viene aquesto
con que vos no la sacasteis;965
y en suma, éste es largo cuento.
Pues sólo con que os caséis,
queda todo satisfecho.
DOÑA ANA
Temblando estoy qué responde
mi hermano; mas yo no encuentro970
qué razón pueda mover
a fingir estos enredos
a don Rodrigo.
DON PEDRO
Señor:
digo, cuanto a lo primero,
que el decir que no saqué975
a Leonor, fue fingimiento
que me debió decoroso
mi honor y vuestro respeto;
y pues sólo con casarme
decís que quedo bien puesto,980
a la beldad de Leonor
oculta aquel aposento
y ahora en vuestra presencia
le daré de esposo y dueño
la mano; pero sabed985
que me habéis de dar primero
a doña Ana, para que,
siguiendo vuestro consejo,
la despose con don Carlos
al instante.
 (Aparte.) 
Pues con esto,
990
seguro de este enemigo
de todas maneras quedo.
DON RODRIGO
¡Oh qué bien que se conoce
vuestra nobleza y talento!
Voy a que entre vuestra hermana995
y os doy las gracias por ello.

(Sale DOÑA ANA.)

DOÑA ANA
No hay para qué, don Rodrigo,
pues para dar las que os debo
estoy yo muy prevenida.
-Y a ti, hermano, aunque merezco1000
tu indignación, te suplico
que examines por tu pecho
las violencias del amor,
y perdonarás con esto
mis yerros, si es que lo son,1005
siendo tan dorados yerros.
DON PEDRO
Alza del suelo, doña Ana;
que hacerse tu casamiento
con más decencia pudiera,
y no poniendo unos medios1010
tan indecentes.
DON RODRIGO
Dejad
aquesto, que ya no es tiempo
de reprensión; envïad
un criado de los vuestros
que a buscar vaya a don Carlos.1015
DOÑA ANA
No hay que envïarlo, supuesto
que, como a mi esposo, oculto
dentro en mi cuarto le tengo.
DON PEDRO
Pues sácale, luego al punto.
DOÑA ANA
¡Con qué gusto te obedezco;1020
que al fin mi amante porfía
ha logrado sus deseos!
 (Vase.) 
DON PEDRO
¡Celia!

(Sale CELIA.)

CELIA
¿Qué me mandas?
DON PEDRO
Toma
la llave de ese aposento
y avisa a Leonor que salga.1025
¡Oh amor, que al fin de mi anhelo
has dejado que se logren
mis amorosos intentos!

(Recibe CELIA la llave y vase.)

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
Pues me tienen por doña Ana,
entrarme quiero allá dentro1030
y librarme de mi padre,
que es el más próximo riesgo;
que después, para librarme
de la instancia de don Pedro,
no faltarán otros modos.1035
Mas subir a un hombre veo
la escalera. ¿Quién será?

(Sale DON CARLOS.)

DON CARLOS
 (Aparte.) 
A todo trance resuelto
vengo a sacar a Leonor
de este indigno cautiverio;1040
que supuesto que doña Ana
está ya libre de riesgo,
no hay por qué esconder la cara
mi valor; y ¡vive el cielo,
que la tengo de llevar,1045
o he de salir de aquí muerto!

(Pasa DON CARLOS por junto a DOÑA LEONOR.)

DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
Carlos es, ¡válgame Dios!
y de cólera tan ciego
va, que no reparó en mí.
Pues ¿a qué vendrá, supuesto1050
que me lleva a mí, pensando
que era yo doña Ana? ¡Ah, cielos,
que me hayáis puesto en estado
que estos ultrajes consiento!
Mas ¿si acaso conoció1055
que dejaba en el empeño
a su dama, y a librarla
viene ahora? Yo me acerco
para escuchar lo que dice.
DON CARLOS
Don Pedro, cuando yo entro1060
en casa de mi enemigo,
mal puedo usar de lo atento.
Vos me tenéis... Mas, ¿qué miro?
¿Don Rodrigo, aquí?
DON RODRIGO
Teneos,
don Carlos, y sosegaos,1065
porque ya todo el empeño
está ajustado; ya viene
en vuestro gusto don Pedro,
y pues a él se lo debéis,
dadle el agradecimiento;1070
que yo el parabién os doy
de veros felice dueño
de la beldad que adoráis,
que gocéis siglos eternos.
DON CARLOS
 (Aparte.) 
(¿Qué es esto? Sin duda ya1075
se sabe todo el suceso,
porque Castaño el papel
debió de dar ya, y sabiendo
don Rodrigo que fui yo
quien la sacó, quiere cuerdo1080
portarse y darme a Leonor;
y sin duda ya don Pedro
viendo tanto desengaño
se desiste del empeño.)
    -Señor, palabras me faltan1085
para poder responderos;
mas válgame lo dichoso
para disculpar lo necio,
que en tan no esperada dicha
como la que yo merezco,1090
si no me volviera loco
estuviera poco cuerdo.
DON RODRIGO
Mirad si os lo dije yo:
quiérela con grande extremo.
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
¿Qué es esto, cielos, que escucho?1095
¿Qué parabienes son éstos,
ni qué dichas de don Carlos?
DON PEDRO
Aunque debierais atento
haberos de mí valido,
supuesto que gusta de ello1100
don Rodrigo, cuyas canas
como de padre venero,
yo me tengo por dichoso
en que tan gran caballero
se sirva de honrar mi casa.1105
DOÑA LEONOR
 (Aparte.) 
Ya no tengo sufrimiento.
¡No ha de casarse el traidor!

(Llega DOÑA LEONOR con manto.)

DON RODRIGO
Señora, a muy lindo tiempo
venís; mas ¿por qué os habéis
otra vez el manto puesto?1110
Aquí está ya vuestro esposo.
-Don Carlos, los cumplimientos
basten ya, dadle la mano
a doña Ana.
DON CARLOS
¿A quién? ¿Qué es esto?
DON RODRIGO
A doña Ana, vuestra esposa.1115
¿De qué os turbáis?
DON CARLOS
¡Vive el cielo,
que éste es engaño y traición!
¿Yo a doña Ana?
DOÑA LEONOR
 (Aparte.)  ¡Albricias, cielos,
que ya desprecia a doña Ana!
DON PEDRO
Don Rodrigo, ¿qué es aquesto?1120
¿Vos, de parte de don Carlos,
no vinisteis al concierto
de mi hermana?
DON RODRIGO
Claro está;
y fue porque Carlos mesmo
me entregó a mí a vuestra hermana1125
que la llevaba, diciendo
que la sacaba porque
corría su vida riesgo.
-¿Señora, no fue esto así?
DOÑA LEONOR
Sí, señor, y yo confieso1130
que soy esposa de Carlos,
como vos vengáis en ello.
DON CARLOS
Muy mal, señora doña Ana,
habéis hecho en exponeros
a tan público desaire1135
como por fuerza he de haceros;
pero, pues vos me obligáis
a que os hable poco atento,
quien me busca exasperado
me quiere sufrir grosero;1140
si mejor a vos que a alguno
os consta que yo no puedo
dejar de ser de Leonor.
DON RODRIGO
¿De Leonor? ¿Qué? ¿Cómo es eso?
¿Qué Leonor?
DON CARLOS
De vuestra hija.
1145
DON RODRIGO
¿De mi hija? ¡Bien, por cierto,
cuando es de don Pedro esposa!
DON CARLOS
¡Antes que logre el intento,
le quitaré yo la vida!
DON PEDRO
¡Ya es mucho mi sufrimiento,1150
pues en mi presencia os sufro
que atrevido y desatento
a mi hermana desairéis
y pretendáis a quien quiero!

(Empuñan las espadas; y salen DOÑA ANA y DON JUAN de la mano, y por la otra puerta CELIA y CASTAÑO de dama.)

DOÑA ANA
A tus pies, mi esposo y yo,1155
hermano...
 (Aparte.) 
¿Pero qué veo?
A don Juan es a quien traigo,
que en rostro el ferreruelo
no le había conocido.
DON PEDRO
Doña Ana, ¿pues cómo es esto?1160
CELIA
Señor, aquí está Leonor.
DON PEDRO
¡Oh hermoso, divino dueño!
CASTAÑO
 (Aparte.) 
Allá veréis la belleza;
mas yo no puedo de miedo
moverme. Pero mi amo1165
está aquí; ya nada temo,
pues él me defenderá.
DON RODRIGO
Yo dudo lo que estoy viendo.
-Don Carlos, ¿pues no es doña Ana
esta dama que vos mesmo1170
me entregasteis y con quien
os casáis?
DON CARLOS
Es manifiesto
engaño, que yo a Leonor
solamente es a quien quiero.
DOÑA ANA
 (Aparte.) 
(Acabe este desengaño1175
con mi pertinaz intento;
y pues el ser de don Juan
es ya preciso, yo esfuerzo
cuanto puedo, que lo estimo,
que en efecto es ya mi dueño.)1180
    -Don Rodrigo, ¿qué decís?
¿Qué Carlos? Que no lo entiendo;
y sólo sé que don Juan,
desde Madrid, en mi pecho
tuvo el dominio absoluto1185
de todos mis pensamientos.
DON JUAN
Don Pedro, yo a vuestros pies
estoy.
DON PEDRO
Yo soy el que debo
alegrarme, pues con vos
junto a la amistad al deudo;1190
y así porque nuestras bodas
se hagan en un mismo tiempo,
dadle la mano a doña Ana,
que yo a Leonor se la ofrezco.

(Llegáse a CASTAÑO.)

DON CARLOS
¡Antes os daré mil muertes!1195
CASTAÑO
 (Aparte.) 
Miren aquí si soy bello,
pues por mí quieren matarse.
DON PEDRO
Dadme, soberano objeto
de mi rendido albedrío,
la mano.
CASTAÑO
Sí, que os la tengo
1200
para dárosla más blanda,
un año en guantes de perro.
DON CARLOS
¡Eso no conseguirás!

(Descúbrese DOÑA LEONOR.)

DOÑA LEONOR
Tente, Carlos, que yo quedo
de más, y seré tu esposa:1205
que aunque me hiciste desprecios,
soy yo de tal condición
que más te estimo por ellos.
DON CARLOS
Mi bien, Leonor, ¿qué tú eras?
DON PEDRO
¿Qué es esto? ¿Por dicha sueño?1210
¿Leonor está aquí y allí?
CASTAÑO
No, sino que viene a cuento
lo de: No sois vos, Leonor...
DON PEDRO
¿Pues quién eres tú, portento,
que por Leonor te he tenido?1215

(Descúbrese CASTAÑO.)

CASTAÑO
No soy sino el perro muerto
de que se hicieron los guantes.
CELIA
La risa tener no puedo
del embuste de Castaño.
DON PEDRO
¡Matarete, vive el cielo!1220
CASTAÑO
¿Por qué? Si cuando te di
palabra de casamiento,
que ahora estoy llano a cumplirte,
quedamos en un concierto
de que si por ti quedaba1225
no me harías mal; y supuesto
que ahora queda por ti
y que yo estoy llano a hacerlo,
no faltes tú, pues que yo
no falto a lo que prometo.1230
DON CARLOS
¿Cómo estás así, Castaño,
y en tal traje?
CASTAÑO
Ése es el cuento:
que por llevar el papel,
que aún aquí guardado tengo,
en que a don Rodrigo dabas1235
cuenta de todo el enredo
y de que a Leonor llevaste,
para llevarlo sin riesgo
de encontrar a la Justicia
me puse estos faldamentos;1240
y don Pedro enamorado
de mi talle y de mi aseo,
de mi gracia y de mi garbo,
me encerró en este aposento.
DON CARLOS
Mirad, señor don Rodrigo,1245
si es verdad que soy el dueño
de la beldad de Leonor,
y si ser su esposo debo.
DON RODRIGO
Como se case Leonor
y quede mi honor sin riesgo,1250
lo demás importa nada;
y así, don Carlos, me alegro
de haber ganado tal hijo.
DON PEDRO
 (Aparte.) 
(Tan corrido ¡vive el cielo!
de lo que me ha sucedido1255
estoy, que ni a hablar acierto;
mas disimular importa,
que ya no tiene remedio
el caso.) -Yo doy por bien
la burla que se me ha hecho,1260
porque se case mi hermana
con don Juan.
DOÑA ANA
La mano ofrezco
y también con ella el alma.
DON JUAN
Y yo, señora, la acepto,
porque vivo muy seguro1265
de pagaros con lo mesmo.
DON CARLOS
Tú, Leonor mía, la mano
me da.
DOÑA LEONOR
En mí, Carlos, no es nuevo,
porque siempre he sido tuya.
CASTAÑO
Dime, Celia, algún requiebro,1270
y mira si a mano tienes
una mano.
CELIA
No la tengo,
que la dejé en la cocina;
pero ¿bastarate un dedo?

CASTAÑO
Daca, que es el dedo malo,1275
pues es él con quien encuentro.
-Y aquí, altísimos señores,
y aquí, senado discreto,
Los empeños de una casa
dan fin. Perdonad sus yerros.1280







Entradas populares de este blog

Antígona Furiosa Griselda Gambaro

Dos mujeres de Javier Daulte

Los Cuervos están de luto HUGO ARGÜELLES