La Escala Humana, de Javier Daulte, Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian.






La Escala Humana
de Javier Daulte,
Rafael Spregelburd
Alejandro Tantanian






Personajes

Mini
Silvi
Leandro
Nene
Norberto Suardi



La Escala Humana se estrenó el 28 de abril de 2001 en el Teatro Callejón de la Ciudad de Buenos Aires con el siguiente reparto:

Elenco
Mini María Onetto
Leandro Gabriel Levy
Silvi María Inés Sancerni
Nene Héctor Díaz
Norberto Suardi Rafael Spregelburd

Voces en off
Niña Nina Righi
Niño Max Edelstein
Asistente SAS Mirta Busnelli
Mujer Cristina Banegas
Fernando Mauricio Kartun
Mayers Alberto Segado

Asistencia de dirección Julieta Álvarez

Iluminación Diego Angeleri
Vestuario Julieta Álvarez
Escenografía Jorge Macchi / Oscar Carballo
Diseño de sonido Nicolás Varchausky

Canciones
Letra Javier Daulte, Rafael Spregelburd, Alejandro Tantanian, Nicolás Varchausky
Música Nicolás Varchausky

Producción Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires (CTBA) y Hebbel-Theater Berlin, Alemania.

Dirección Javier Daulte, Rafael Spregelburd, Alejandro Tantanian






1.
Garaje atiborrado de cosas. El frente de un auto asoma por debajo de un cubre autos oscuro. Mini está de pie. Lleva un vestido floreado empapado de sangre fresca. Tres jóvenes (Leandro, Nene y Silvi) la escuchan, azorados.
Mini
Lo que más me llama la atención es que yo haya ido hasta el mercado con el cuchillo para el pan adentro del changuito. Es posible que se me haya caído desde la mesada sin que me diera cuenta ¿no? De otra forma no le encuentro explicación.
Silencio.
¿Se acuerdan de Rebeca, la viuda de la otra cuadra, la de la casa de las hortensias? Bueno, estaba en el mercado, Rebeca, justo delante de mí, insistiendo en decirle pimientos a los ajíes, que es una costumbre que me enferma. Yo traté de explicarle, don Guillermo también trató, pero la mujer estaba emperrada. Había gente esperando y... Alguien dijo algo del barrio y de los accidentes de tránsito y del tiempo que hacía que el mercado era mercado. Había un perro husmeando en la pescadería, que es el puesto que está pegado al de verduras. La cosa es que no me explico cómo, de pronto yo le estaba serruchando a Rebeca esta zona de acá.
Se señala un costado de la base del cuello.
El cuchillo del pan es romo.
Silencio.
Si alguna vez se dignasen a preparar el desayuno lo sabrían. Sabés que no lo digo por vos, Pupú.
Silencio.
Quiero decir que por eso tuve que serruchar.
Silencio.
Bueno, a lo que iba: es que no pude comprar los limones. Las milanesas las vamos a tener que comer con mayonesa o mostaza. Si no querés, Silvi, no las comés. Pero al mercado no puedo volver. Por lo menos hoy. Maté a alguien y tendría que estar buscándome la policía.
Apagón.

2.
Los tres hermanos cargan un cuerpo envuelto en una bolsa negra.
Silvi
Se me resbala.
Leandro
No sueltes.
Silvi suelta. El peso del bulto se descompensa y cae al piso a pesar de que los hermanos intentan sostenerlo.
¿Por qué soltaste?
Silvi, acurrucada en el piso, llora.
Nene
Basta, Silvina. No le vi la cara. No se la vi.
Leandro
Dejála que llore.
Silvi
No estoy llorando.
Nene
Estás llorando. Mirála. Miráte.
Silvi
Estoy angustiada que no es lo mismo que llorar.
Leandro
¿Dónde la metemos?
Nene
En la puertita del termo tanque.
Leandro
No va a entrar.
Nene
¿No?
Silvi empieza a salir.
¿Dónde vas? ¡Silvi!
Silvi
Nos vieron todos.
Nene
¿Quién nos vio?
Silvi
Todo el mundo.
Leandro
¿Adónde vas?
Silvi
Estoy descompuesta.
Nene
Pará. ¿Quién nos vio?
Silvi
Uno de los mellizos. Estoy segura que nos vio.
Nene
¿Qué, vos lo viste?
Silvi
Me pareció verlo.
Nene
¿Cuál era?
Silvi
No sé.
Nene
¿El tonto o el otro?
Silvi
No sé, te digo. Me siento mal.
Leandro
Andá al lavadero.
Nene
Andá. Pero volvé pronto. Que no te vea mamá.
Silvi sale.
Leandro
La mierda... Tiene que ser el tonto. El otro a esta hora está en el colegio.
Nene
¿Vos lo viste?
Leandro
No.
Pausa.
No me fijé.
Pausa.
Es cierto que siempre está mirando. Pero la verdad que no me fijé.
Silencio.
No. No la escondamos. Es muy arriesgado. Hay que enterrarla directamente.
Nene
¿En el jardín?
Leandro
Sí. Y rápido. A las tres viene Julieta para el ensayo.
Nene
No, esperá. Hay que... desmembrarla primero.
Leandro
¿Vos decís... en...? ¿Desmembrarla?
Nene
¿En cuántas partes te parece que...?
Leandro
Seis. Lo que se acostumbra. Cuatro miembros, cabeza y tronco.
Nene
No sé. El jardín es chico. Seis hoyos van a ser lo mismo que uno solo. Además, como dijiste, es lo que se acostumbra. Yo haría tres. Es un número ilógico para enterrar un cuerpo desmembrado. O un número todavía más absurdo sería el catorce, o el veintiséis. De cualquier manera habría que ir ablandando la tierra para que sea más fácil hacer los pozos.
A Silvi que acaba de reingresar.
¿Podés ir poniendo la manguera para que se vaya ablan...?
Silvi
Hay sangre en la vereda.
Leandro
¿Cómo sangre?
Silvi
Sangre. Hay sangre en la vereda.
Nene
Andá a limpiarla.
Silvi
¿Yo?
Nene
Sí. Andá. Baldeá la vereda. Todo el mundo baldea la vereda.
Silvi
No a esta hora. Mamá va a salir y se va a dar cuenta.
Leandro
¿Dónde están las manchas?
Silvi
Acá. Adelante de la puerta.
Leandro
Saquemos el auto. Igual lo tenemos que sacar para el ensayo. Lo sacamos ahora. Las manchas van a quedar abajo del auto.
Silvi
Por el cuerpo.
Necesito verla.
Leandro
Dejá, Silvi.
Silvi
A Nene, por el envoltorio.
Abrí.
Nene
No, Silvi. ¿Para qué?
Silvi
Tengo que verla. Tengo que verla para tratar de entender que mamá mató a alguien. A ustedes puede no importarles porque son hombres y se comparan entre ustedes, pero yo, ¿con quién me voy a comparar? Ella es mi modelo. Necesito verla.
Leandro
Es Rebeca, la viuda de la otra cuadra. No hay nada que ver.
Aparece Mini.
Mini
Chicos. Quiero decirles algo.
Pausa.
Les mentí.
Silencio prolongado.
No es cierto que no sé por qué lo hice. Lo hice porque lo odio. Hablo del padre de ustedes dos. Lo odio con toda el alma. Y a través de todos estos años me vi siempre humillada por el desprecio de todo el mundo, incluido el de ustedes, que menospreciaban mi odio, lo desvalorizaban, y mi odio era real. Cada vez que me cruzaba con él (sigo hablando del padre de ustedes dos) yo hacía una pequeña puesta en escena de mi odio. Una estupidez, para algunos. Pero claro, aquéllos que nos conocían a los dos, creían que todo lo que yo hacía, mis insultos, mis ademanes, mis torpes gestos de desprecio, mis escenas, eran hijos del amor que aún se suponía existía entre nosotros. Sólo yo sabía alimentar ese odio, y sabía que ese odio era verdadero. Cuando se lleva una verdad tan sola, tan adentro, durante tanto tiempo, se termina por estallar. Por eso lo hice.
Nene
Pero mamá, papá murió hace quince años.
Mini
Pero mi odio no. Tenía que hacerlo. Tenía que matar.
Nene
¿A Rebeca?
Leandro
No seas imbécil y calláte.
Mini
No sé. Estoy confundida. No puedo pensar en el raro destino de Rebeca, una mujer que apenas conocíamos del barrio. Pero yo sí lo conocí a él y por él creció este odio en mi pecho.
A Nene.
Vos me preguntás: ¿por qué Rebeca? y yo te digo: no sé.
¿Cómo me ven? ¿Piensan que es posible una nueva vida para mí ahora?
A Nene.
Tenés sangre ahí. Lávate.
Nene advierte una mancha de sangre en su mano.
No puedo seguir hablando. Tengo que ir a descansar. En el fondo sé que no soy una asesina, no soy una asesina común. Es tan fácil juzgar estas cosas desde afuera. Tan fácil. No sé qué me va a pasar, pero siento que todo cambió. Y hay milanesas en la heladera. Pueden prepararlas si quieren comer ahora. Pero después de freírlas tiren el aceite usado. Tiren todo, la generación de ustedes es una generación de basureros. No mezclan el vidrio con el cartón, revuelven en la basura para asegurarse que todo quede bien reciclado. Quieren parques, ustedes, quieren el cinturón ecológico, ustedes. Háganme el favor. La basura es basura. Y hay que aprender a desprenderse de ella sin tantos miramientos. Ahora, si quieren que yo les prepare las milanesas, van a tener que esperar. No me siento bien. Van a tener que esperar cinco minutos.
Sale. Silencio.
Silvi
Me revienta que hable así de papá.
Leandro
Vos eras muy chica, no te acordás. Era horrible ver cómo se peleaban. Y cuando no se peleaban era peor. Se hacía un silencio insoportable. Cuando trajeron la noticia del avión... me alegré.
Nene
Silvi ¿por qué no vas a buscar el cuchillo eléctrico? Así hacemos más rápido.
Silvi
Baldeá la vereda, poné la manguera, buscá el cuchillo. ¿Querés el cuchillo eléctrico? Búsquenselo. Estoy harta de hacer de sirvienta de ustedes. Me voy al shopping.
Apagón.

3.
Papeles y libros sobre una especie de mesa de herramientas. El automóvil ya no está. Nene extiende un mapa sobre la pared. A unos pasos, Silvi.
Nene
Acá. Bien en evidencia.
Silvi
¿Qué es eso?
Leandro
Un mapa falso.
Silvi
¿De qué?
Nene
Del jardín.
Silvi
¿Y para qué hicieron eso?
Nene
Estos son los puntos donde NO está enterrado el cuerpo. Los llamamos con letras griegas. Son nombres clave de funciones trigonométricas. De estos puntos falsos se deducen los puntos donde realmente están los miembros de Rebeca. Una parte de la clave la tiene Pupú y la otra yo. Por separado ninguno de los dos sabría dónde cavar.
Leandro
Nene, me dijiste Pupú y sabés que me revienta. Mamá no puede evitarlo, pero...
Silvi
Eso es una estupidez. Se ve perfectamente donde falta pasto.
Nene
El pasto crece en una semana.
Silvi
Sí. ¿Y mientras tanto?
Nene
No creo que la policía venga a registrar el jardín cuando ni siquiera hubo una denuncia.
Aparece un policía uniformado en el marco de la puerta.
Norberto
Buenas tardes.
Pausa.
Con una calma infinita registra todo el lugar con la mirada, y luego se detiene en la puerta que da al interior de la casa.
Qué banda.
Ve el mapa.
¿Qué es eso?
Nene
Un mapa.
Norberto
Del jardín.
Leandro
Falso.
Pausa.
Norberto
¿Quién es el de la guitarra?
Leandro y Silvi
Señalan a Nene.
Él.
Nene
Y Julieta Balado, que es una chica que viene a los ensayos y hace la segunda guitarra y a veces hace la primera, también, depende del tema.
Norberto se acerca a la guitarra y rasguea dos o tres notas.
Norberto
Yo también tengo una idea para una revolución. ¿Quieren oírla? Es más o menos así.
Toca un fragmento de “Extinción” Luego para. Deja la guitarra.
Es una idea base. Consiste en hacer circular unos cajones de Coca-Cola adulterada en un país determinado. Entonces denunciar la partida venenosa a Salubridad Pública. A partir de ahí, en el país se prohíbe la Coca-Cola.
Leandro
¿No habría más Coca-Cola?
Norberto
Se prohíbe. Se prohíbe la Coca-Cola en el país. Es una idea germen. Después de eso, si se llega a eso, después puede pasar cualquier cosa. Es... algo en lo que pienso a veces.
Silvi
¿No pasó algo así, ya?
Norberto
¿Dónde?
Silvi
No sé. Pregunto nada más.
Norberto
¿Vos decís en Bélgica?
Silvi
No sé, quizás yo leí mal.
Norberto
No sé. Vos sabrás.
Aparece Mini.
Mini
¿Ya lo conocieron a...?
Norberto
Norberto. Agente Norberto Suardi, de la 22.
Leandro
Oficial, todo tiene una explicación, así que por qué no nos sentamos y lo hablamos tranquilamente.
Mini
No entendés. Yo estoy saliendo con Norberto.
Señala a Leandro.
Él es Pupú.
Norberto lo saluda.
Leandro
Leandro.
Norberto saluda a Nene.
Nene
Nene.
Mini
Pasando por alto a Silvi.
Bueno, esta es la zona del galpón. Ahí está el jardín. Está lleno de pozos, no sé por qué. Y arriba tenemos tres dormitorios. Sabés que tengo un problema, en mi cuarto. Resulta que quedó la persiana trabada, adentro del taparrollos. Y éstos chicos son unos negados para esas cosas.
Norberto
¿Querés que yo me fije si te la puedo destrabar?
Mini
¿Puede ser?
Norberto
Claro. Vamos a ver qué podemos hacer. Permiso.
Mini y Norberto salen.
Ni bien traspasan la puerta, se los oye reír, excitados.
Apagón.

4.
Silvi y Nene. Entra Leandro con una bolsa de shopping.
Leandro
¿No habrás comprado esto con la tarjeta?
Silvi
Sí. En cuotas.
Leandro
Perdonáme, pero sos una tarada.
Silvi
¿Qué pasa?
Leandro
Nos incrimina.
Silvi
¿Eso?
Leandro
Lo que sea.
Nene
Bueno, no es para tanto.
Leandro
¿Les parece que no es para tanto? ¿Ustedes realmente piensan que Norberto gusta de mamá? ¿No creen que es más lógico pensar que se vinculó con ella para investigar? A ver, ¿con qué tarjeta lo pagaste?
Silvi
Con la Master.
Leandro
¿Es una extensión de la de mamá, no?
Silvi
Bueno, es la que...
Leandro
¿Y vos creés que a esta altura no están revisando qué dinero entra y qué sale de acá? ¿Qué se compra y qué se deja de comprar, Silvi?
Silvi
Enojada ante el ataque.
Mirá, te voy a decir lo que pienso. Pienso que estás enfermo de poder, y que esta situación te viene muy bien para decirnos a todos cómo tenemos que vivir. Pero yo no soy vos, ¿sabés? Yo no soy ninguno de ustedes. Yo quiero mis cosas, yo quiero estar linda, yo tengo derecho a comprarme lo que quiera y pagarlo como se me antoje. Máxime si gano mi propio dinero en la importadora.
Leandro
¿No podrías haber esperado?
Silvi
Además, comprar en cuotas me hace bien. Me da una sensación de estabilidad. Cuando compro en cuotas es como si dijera: “Yo confío”. Y pienso que si todos dijéramos un poquito “Yo confío” nos evitaríamos muchos desastres económicos, hablo como país.
Nene
¿Pero cuánto te puede haber salido un secador de pelo en efectivo, sin tanto papeleo, sin tanta exposición?
Silvi
¡No hubo papeleo! Te digo que presenté la Master y listo.
Leandro
A la Master la pasan por una maquinita, y tu número queda registrado en tres o cuatro copias distintas, tu número y tu resumen del mes actualizado, y ahí aparece todo lo que uno va metiendo en una casa.
Silvi
Yo no voy a prescindir de mis productos de primera necesidad.
Leandro
¿No entendés que estamos en una situación delicada? ¿Que tenemos que manejarnos con cautela? Te tenés que sacrificar. Primero lo de las manchas en la vereda, después lo del mellizo que según vos, SEGÚN VOS, vio todo. En tercer lugar mamá que se deja acorralar por un policía que de casualidad no advirtió los pozos del jardín. Y ahora el secador.
Mini
Entrando.
¿Ustedes saben qué curioso? Estaba pensando mucho en la madre de los mellizos, Fito y el otro pobrecito...
Se señala la cabeza.
Y justo me toca el timbre, la mamá. No sé qué me dijo. Yo perdí el hilo. Hablaba sin ton ni son. Hablaba de una comisión de vecinos, de vos, de Rebeca. No sé por qué la hice pasar.
Saca un brazo sangriento del bolsillo del delantal de cocina.
Fue con el Moulinex, me agarró cortando el pesceto para hacer las milanesas. Esa mujer no va a hablar más. No me estoy sintiendo bien.
Sale en silencio.
Leandro
Bueno, ahí tienen.
Silencio.
Silvi
Todo esto es una porquería.
Nene
¿Esto no nos ayuda en nada, al menos?
Leandro
¿En qué nos va a ayudar? Es un cadáver más en la lista, el asesinato se torna serial, y más allá de lo que decidamos hacer en algún momento va a haber que hablar en serio con mamá y preguntarle qué es lo que le está faltando, por qué se manifiesta así.
Silvi
Ahora, devolviendo el secador, ¿se soluciona algo?
Nene
Está bien, pero yo pienso en términos más prácticos: mamá borra consciente o inconscientemente al único testigo posible del asesinato de Rebeca.
Silvi
Pero si el testigo fue el hijo, no la madre.
Nene
¿Pero cuál? ¿Fito o el...?
Se señala la cabeza.
Silvi
No sé. No los distingo. Yo vi a uno que me vio.
Leandro
No importa cuál de los dos nos vio. Importa que un chico ve algo y se lo cuenta a la madre: “Mamá, mamá, vi algo”. Y además, tampoco es el único testigo. ¡Todo el mercado vio a mamá serruchando a Rebeca!
Nene
Especulo con eso. Algo de proporciones tan monstruosas que TODO EL MUNDO VE, debe ser un error, ¿entendés?
Leandro
No.
Nene
¿Por qué nadie hizo una denuncia, todavía? ¿Por qué Norberto no nos lleva detenidos? Piensen un poco. ¿Por qué? Porque la gente en el mercado no registró lo que vio, así como Norberto vio los pozos en el jardín y no los registró. Si yo voy solo por la calle y veo que un tipo acribilla a balazos a otro, no puedo evitar registrar el hecho, fijar el rostro del asesino, tener respuestas formales ante el problema: llamar a la policía, ocultarme hasta que pase el peligro, lo que sea. Pero si lo mismo que yo veo, lo ven todos los que están en la calle, mi comportamiento es distinto. Alguien se hará cargo, me digo. A lo mejor no es lo que yo pienso, me digo. Y no llamo a ningún policía, y no me escondo nada, y a las dos cuadras ya me olvidé del tema. Yo soy así. Lo comento en la cena, y nada más. Al día siguiente no leo ninguna noticia en los policiales, y entonces me convenzo de que no pasó nada.
Leandro
¿Y Norberto? Norberto estaba solo cuando vio los pozos.
Nene
Justamente. Estamos de acuerdo que él se infiltró en casa para investigar y no porque esté enamorado de mamá. ¿Estamos de acuerdo en eso?
Silvi
Yo no estoy tan segura de que no está enamorado.
Leandro
Por favor.
Silvi
¿Vos viste cómo la mira? ¿Ustedes vieron con qué cara la escucha cuando ella habla?
Leandro
Está fingiendo, es obvio.
Silvi
Claro, ustedes no registran esos detalles. ¿Hace cuánto que no te enamorás vos?
Leandro
No empieces.
Nene
Claro, es lo mismo. Nosotros no registramos el amor entre Norberto y mamá, cosa que para vos es evidente. ¿Por qué suponer que Norberto va a encontrar lo que busca en esta casa apenas se asoma al jardín? Si yo busco un cadáver, tengo menos posibilidades de ver un cadáver.
Leandro
La gente del mercado no buscaba presenciar un asesinato a sangre fría. Si yo busco pesceto, veo el asesinato.
Nene
Es distinto. Ya te expliqué. Eran muchos. Y si muchos ven lo mismo AL MISMO TIEMPO cada uno ve una parte. Ve MENOS. Es así. ¿O cómo creés que funciona el cerebro? ¿Vos creés que el psiquismo se va a adaptar a tus especulaciones? Husserl dice además que la FORMA no existe, la percepción la construye.
Silvi
Y lo que también es cierto es que el hemisferio derecho percibe distinto que el izquierdo. Y que el ojo ve al revés y el cerebro lo endereza.
Silencio.
Leandro
¿Entonces?
Silvi
Ah... tambaleás. ¿Nos preguntás a nosotros?
A Nene.
Prefiero confiar en vos. Voy a devolver el secador.
A Leandro.
Ya estás grande. ¿Hasta cuándo pensás seguir viviendo en esta casa... Pupú?
Sale.
Nene
Te digo qué: vamos a ampararnos en la serialidad de los crímenes. Primero. Hay que esconder el cuerpo de la mamá de Fito. Segundo. Vamos a buscar una relación entre el asesinato de Rebeca y el de Azucena. Una relación que no seamos nosotros, obviamente. Y tercero (y acá está la clave que conecta): Norberto se tiene que convertir en nuestra coartada. La próxima vez que mamá lo traiga a casa, va a ocurrir el asesinato de Azucena. En otra parte. Lejos de esta familia.
Se escucha en off a Silvi y Mini que discuten.
Silvi
¿Pero qué te dijo?
Mini
Él no me dijo nada. YO le dije. Que esto así no iba.
Silvi
Pero él está re-enganchado con vos.
Mini
Te equivocás. Yo soy sólo una buena opción para él. Está casado.
Silvi
¿Te lo dijo?
Mini
Ni siquiera dio la cara. Me lo dijo por teléfono. Norberto Suardi está muerto para mí.
Silvi
Cerrá esa puerta, mamá, no seas terca.
Mini
Dejáme, ¿querés? Se acabó. Se acabó todo. ¿Qué querés? ¿Que viva encerrada en mi propia casa? ¡Hay que sanear, hay que sanear, abrir las puertas, las ventanas, que esta casa respire! Soy tu madre, no tengo que pedirte permiso. Así que corréte. ¡Dejá el felpudo, Silvina, por favor!
Silvi
¿Ah, sí? ¿Sos mi madre? Muy bien. Te quiero hablar de algo muy simple, entonces, y te pido que te tranquilices para poder escucharme y después sí, salí si querés y hacé lo que tengas que hacer.
Mini
Estoy tranquila.
Silvi
No, no estás tranquila. Tiene que ver con la extensión de la Master. Cualquier cosa que yo haga recae sobre tu resumen. Supongo que entendés lo que eso quiere decir.
Nene
A Leandro.
No dejes que mamá salga y haga otra locura.
Leandro sale. Entra Silvi.
Silvi
La odio. La odio. La odio.
Nene
Basta Silvi. Si Norberto se llega a convertir en un amante despechado, se va a querer vengar. Hay que averiguar qué sabe y tratar que se reconcilie con mamá.
Silvi
¿Cómo?
Apagón.

5.
Leandro con auriculares. Aparatos, antenas. Parlantes y amplificadores del teclado y la guitarra eléctrica adaptados a un sistema de interceptación telefónica casero. Nene va de un lado a otro enarbolando un aparato que hace las veces de antena. Leandro lo guía.
Nene
¿Y?
Leandro
No. Más a la derecha... No. Más atrás. ¡Ahí! ¡No! ¡Los perdí! Ahí, ahí. Subíte.
Nene se sube a un banco.
Oí. Ahí los tengo. Funciona.
Nene
¿Pero qué se oye? ¿Está hablando Norberto?
Leandro
Te dije que iba a funcionar. Parece que es una mujer. Decíle a Silvi que venga.
Nene
Conectá los parlantes.
Leandro
Mientras lo hace.
Voy a tratar de mejorarla. ¡Andá a llamar a Silvi!
Nene
¡Silvi!
Leandro
Andá a buscarla. Si no, después, se la agarra conmigo.
Nene
Saliendo.
¡Silvi!
Pero Silvi ya está entrando.
Silvi
¿Funciona?
Nene
Subíte ahí.
Silvi
No.
Leandro
¿Dónde estabas, nena?
Nene
Subíte te digo.
Nene le da el aparato que hace de antena. Se oye una conversación entre dos niños de 8 años.
Voz Niño 2
“Documentos del pasado.”
Voz Niño 1
Pará. ¿“Documentos...”?
Voz Niño 2
“...del pasado.” ¿Ya está?
Voz Niño 1
Sí. Dale.
Voz Niño 2
“Los objetos que nos enseñan...”
En simultáneo, Nene discute con Leandro.
Nene
Anotá.
Leandro
Vení, tené.
Nene va a sostener el otro extremo del sistema de antena. Leandro corre a anotar.
Leandro
¿La libreta?
Nene
La tenías vos, Silvi.
Silvi
Yo no tengo nada.
Nene
Acá está. La tengo yo.
Saca la libreta del bolsillo de su camisa.
Anotá.
Silvi
¡Shh!
Voz Niño 1
Pará. ¿“Que nos...”?
Voz Niño 2
“Enseñan ... cómo fue la...”
Voz Niño 1
“Fue la...”
Voz Niño 2
“La vida...”
Voz Niño 1
¿“La” de vuelta?
Voz Niño 2
¿Qué?
Voz Niño 1
Si “la” va dos veces.
Voz Niño 2
¿Dónde?
Voz Niño 1
“Enseñan cómo fue la la vid...” No. Seguí, está bien.
Voz Niño 2
“La vida en la prehistoria...”
Leandro
¿Qué dijo?
Silvi
“Prehistoria”.
Voz Niño 2
“...suelen ser...”
Silencio.
“... descubiertos en...”
Silencio.
“... excavaciones.”
Silencio.
Punto aparte. ¿Está?
Voz Niño 1
¿Ya está?
Leandro
¿Punto aparte?
Voz Niño 2
No. Ahora hay que poner sangría.
Voz Niño 1
¿Qué?
Voz Niño 2
Hay que poner sangría. Lo explicó ayer la seño. Es re-fácil.
Voz Niño 1
¿Sangría?
Voz Niño 2
Como sangre.
Voz Niño 1
¿Escribo “sangría”?
Voz Niño 2
No. Esperá. Ahora tenés que empezar a escribir a dos centímetros del margen.
Nene
Leandro... ¿dónde... dónde conectaste?
Leandro
Con lo de Suardi: 6748876, es el teléfono que está en la guía.
Nene
Son dos chicos.
Voz Niño 1
¿De cuál margen?
Voz Niño 2
Del de acá. De la... izquierda.
Voz Niño 1
¿Dos centímetros más abajo?
Voz Niño 2
¡No! ¿No te das cuenta?
Voz Niño 1
¿Y qué escribo?
Voz Niño 2
Esperá. ¿Ves el margen?
Voz Niño 1
Sí.
Voz Niño 2
Hacé dos centímetros.
Voz Niño 1
¿Cómo “hago”?
Voz Niño 2
¡Para la derecha!
Voz Niño 1
¡No entiendo!
Voz Niño 2
¡Para la derecha del margen! ¡Para la derecha del margen! ¡¿Tan difícil es?!
Voz Niño 1
¿Y qué hago ahí?
Voz Niño 2
¡Empezás a escribir!
Voz Niño 1
¿Pero todo el tiempo? ¿Y del otro lado?
Voz Niño 2
¿Qué otro lado?
Voz Niño 1
¿Del otro lado de la hoja, también?
Voz Niño 2
¿Cuando das vuelta la hoja?
Voz Niño 1
No. Del otro margen. Del otro lado. De la derecha.
Voz Niño 2
¿Pero vos qué cuaderno usás?
Voz Niño 1
Gloria.
Voz Niño 2
Ah, no sé. Yo... Digo, que el mío es Rivadavia. Y la seño me mostró que... Por ahí no es igual. Por las dudas no la hagas. Yo...
Silvi baja la antena y la conversación deja de oírse.
Silvi
Es el hijo.
Nene
¿Qué?
Silvi
Es el hijo.
Nene
¿Qué hijo?
Silvi
El hijo de Suardi. El hijo de Norberto.
Leandro
¿Vos decís que tiene un hijo?
Silvi
Parece que sí. ¿Mamá sabrá que además de estar casado tiene un hijo?
Nene
Volvamos a conectar. En algún momento tiene que usar el teléfono.
Mientras los tres buscan la frecuencia:
Leandro
¿Pensaste ya de qué modo vincular los crímenes?
Nene
Claro que pensé.
A Silvi.
Éste ya no piensa en nada.
Ríen, cómplices.
Leandro
¿Pero qué les pasa a ustedes dos? ¿Por qué se ensañan conmigo? Yo traje todo esto de la telefónica. ¿Te parece que hago poco? ¿O tenés otro reclamo? Yo sé por qué están ustedes así conmigo. Ustedes están así conmigo porque yo sí conocí a papá y ustedes apenas se acuerdan. ¿Qué culpa tengo yo en eso? ¡Ustedes son dos...!
Nene
Che, no se oye nada.
Leandro
Es un teléfono. A veces se usa; a veces, no.
Sale. Nene y Silvi se quedan esperando un poco a que se oiga algo por los parlantes. Luego salen. La escena queda vacía. Tras un silencio se oyen voces a través del parlante.
Voz Asistente
¿SAS?
Voz Mujer
Estoy mal... No sé por qué estoy llamando acá... Ustedes son empleados... A ustedes les pagan por persona que no se suicida ¿no?... Todos son iguales...
Voz Asistente
¿Está en su casa ahora?
Voz Mujer
Sí.
Voz Asistente
¿Hay alguien más con usted?
Voz Mujer
¿Usted en serio piensa que todo el que llama ahí realmente se quiere matar?
¿Por qué se sienten tan importantes? Yo estoy haciendo una interconsulta. Yo no estoy bien. Yo estoy bastante mal. Pero no me voy a suicidar. ¿Hola? ¿Hola?
Voz Asistente
Sí, lo escucho, señor.
Voz Mujer
Soy una mujer, querido.
Voz Asistente
Yo también.
Voz Mujer
¿Qué?
Voz Asistente
¿Qué?
Voz Mujer
¿También qué?
Voz Asistente
Me llamo Susana y a mí también una vez me tocó estar de ese lado del teléfono.
Voz Mujer
¿Susana? ¿Susana cuánto?
Entra Nene desprevenido. Oye las veces. Sonríe. Sale.
Voz Mujer
¿Vos sabés que yo conocí a una Susana que se suicidó? Se tiró de una terraza.
Voz Asistente
No, no era yo. Yo usé pastillas que estaban vencidas. Por eso ahora puedo estar acá, escuchándote. ¿No te dice nada eso?
Silencio. Entra Leandro, desprevenido. Escucha las voces. Sale.
¿Cómo te llamás?
Voz Mujer
No importa cómo me llamo yo.
Entran los tres hermanos. Permanecen escuchando muy atentos, sonrientes.
Voz Mujer
Importa que él se llama Norberto Suardi. Importa que él se enamoró de otra mujer y que ya no me quiere. Importa que...
Pero no puede continuar. La mujer se entrega al llanto.
Silvi
¡Suardi! ¡Dijo Suardi! Subí, subí el volumen.
Nene
¡Subí!
Leandro sube el volumen. El llanto se prolonga. Todos hacen silencio.
Voz Mujer
No me quiere más... Sucedió... Ama a otra... ¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué puede hacer nadie contra eso? Estoy sola. Desde que me lo dijo estoy sola con esto, con esto que me duele y que no me puedo sacar. ¿Qué voy a hacer?
Llanto prolongado.
Yo no puedo dejar de quererlo. No puedo. Cómo duele. Yo llamo acá porque no sé a quién llamar. Esperé a que mi hijo terminara de hablar con un compañero de colegio y lo mandé a hacer un mandado. Yo no quiero que me vea así. Ya tuvo que faltar unos días a la escuela. Estuvo con un poco de fiebre. Yo creo que se da cuenta. Los chicos se dan cuenta de todo. Ahora lo que más me preocupa es que él no me vea así... Nos vamos a quedar los dos solos. Yo no sé si voy a tener fuerzas para cuidarlo... Y no tengo con quien hablar. Porque yo... yo hablaba con él y ahora... ¿con quién voy a...?
Nene corta violentamente la interceptación. Están conmovidos hasta las lágrimas por lo que acaban de oír.
Nene
Ya está bien. Ya sabemos lo que necesitábamos saber.
Silvi
¿Qué cosa?
Nene
Que tenías razón, Silvi. Norberto está enamorado de mamá. Y ese amor es lo que va a salvarla. A ella, y a nosotros.
Apagón.

6.
Nene, Leandro y Silvi se disponen a tocar. Silvi en el teclado, Nene en la guitarra y Leandro en el bajo.
Nene
Poné la secuencia.
Silvi
Un, dos, tres, cuatro.
Nene, Leandro, Silvi
Tocan y cantan:

Dulce escalera
Una revolución
Dulce manera
De hacerte esta canción

Dulce escalera
Hay tanta confusión
Se revirtió en otra dirección
Caíste al escalón

Ahora sos un ángel / en la escalera
Ahora sos el ángel / de la escalera
Ahora sos un ángel / y mi escalera

Cuando me muera
Que aprieten...

De pronto, Silvi para.
Leandro
¿Qué pasa? ¿Por qué parás?
Silvi
Tengo que llamar a Julieta.
Leandro
¿A Julieta?
Nene
¿Justo ahora?
Silvi
Sí. Ella tenía una idea para un arreglo para el estribillo. ¿Alguien vio el teléfono?
Leandro
Tomá.
Silvi
Disco su número, ¿eh?
Marca tres números.
Nene
Hablando a una silla vacía.
Sí, porque estábamos viendo que acá en el estribillo... ¿Me pasás la púa?
Pausa
Ésa.
Leandro
¿Y? ¿Te podés comunicar?
Silvi
Más o menos.
Nene
En el estribillo hay una sílaba de más, pero si la sacamos acá, ¿ves?
Toca y canta
Ahora sos un ángel / en la escalera
Ahora sos el ángel / de la escalera
Ahora sos un ángel / Y mi escalera
Interrumpe y retoma el último verso quitándole “y”:
Ahora sos un ángel / MI escalera
Deja de tocar.
Entonces nos cierra en un acorde menor, y ya no parece una canción de amor. ¿Querés más pomelo?
Silvi
Hola, Julieta.
No viniste al ensayo.
Ah. Todo bien.
Escucháme una cosita. ¿Viste en “Dulce escalera”, donde aparece por segunda vez el estribillo? ¿Qué habías pensado vos para que entre la frase y no terminar en una cadencia rota?
La canturrea.
Ahora sos un ángel / MI escalera
¿Cómo?
¿Sos un ángel-escalera? Ah, cierto. Queda buenísimo.
Corta.
Chau.
Los tres se quedan en suspenso, mirando el teléfono. Suena.
Tomá.
Sin atender, le da el teléfono a Leandro.
Leandro
Hola.
Nene
A la silla.
Ha de ser Julieta, que algo habrá olvidado. ¿Qué querrá Julieta?
Leandro
En el teléfono.
¿Fito?
Nene
A la silla.
Uy, Fito. Vive acá a la vuelta. Vos sabés qué tragedia, tiene un hermano medio...
Se toca la cabeza.
Y viste cómo son. Se ponen agresivos por cualquier cosa, imaginan cosas y acusan... Una vez dijo –el hermano de Fito, no Fito, el que es medio... pobrecito- que Silvi era teñida y después dijo que había manchas de sangre humana en la puerta de casa, acá, en la vereda, delante de la puerta del garaje.
Silvi
Son retardados mentales. Yo nunca me teñiría.
Leandro
¡¿Qué!? Tranquilízate y explícamelo de vuelta.
¿Que agarró el cuchillo Moulinex?
¿Y que está haciendo qué?
¿A tu mamá?
Pero tenés que salir de ahí enseguida...
Sacarla a tu mamá...
¿Muerta?
Silencio.
Bueno, ¿dónde estás? ¿En qué parte de la casa estás?
¿En el baño?
¿Pusiste el pasador?
¿Llamaste a la policía?
¿No sabés el número?
¿Querés que llame yo?
Mirá, justo acá, delante de mí, está un señor que es policía.
No. No, él no puede ir ahora. ¿Cómo va a ir él ahora? No está de servicio. No tiene el arma, la gorra, el... la... el palo. Pero ahora cuelgo y él llama a sus amigos para que lo reduzcan a tu hermano.
Apagón.

7.
Nene, Leandro y Silvi se disponen a tocar. Silvi en el teclado, Nene en la guitarra y Leandro en el bajo. Norberto está sentado en la silla a la que se dirigían en la escena 6.
Nene
Poné la secuencia.
Silvi
Un, dos, tres, cuatro. Cinco... Seis...
Silvi, Nene, Leandro
Tocan y cantan:

Siete formas de blanco
Siete formas de amar
Siete formas de blanco
Formas de amar / y dar

Si es que soplas tu barco
Si es que lo echas a andar
Si es que ya no me amas
Échate a andar / al mar

Lunes y martes / darte a Marte
Jueves y viernes / Leda más
Sábado miro los anuncios
Domingo salgo a caminar
Al mar
A inseminar

Siete formas de blanco
Siete formas de amar
Siete formas de espuma
Bromas del mar / del mal
Que me hizo amar.

Silencio. Miran a Norberto.
Silvi
¿Y? ¿Qué tal? Nos faltan algunos arreglos, todavía, y lo del miércoles, pero básicamente suena así.
Leandro
Lo que más falta es la segunda guitarra.
Norberto
Sí, ya me dijeron la otra vez, Julieta Balado.
Leandro
¿Te gustó?
Norberto
No.
Pausa.
No, no me gusta esto. Yo vine porque ustedes me pidieron, pero yo tendría que haberme puesto firme y decirles: no. Yo no sé si debo verla a... a... hablo de la mamá de ustedes. Y yo estoy acá, con ustedes, y ella va a entrar en cualquier momento...
Nene
No, tranquilo. Debe estar todavía dejando a los últimos chicos.
Norberto
¿Qué “últimos chicos”?
Nene
Los chicos... del micro... del colegio...
Leandro
El Paula Albarracín.
Nene
Hace el transporte escolar, ella. ¿No te contó?
Norberto
Yo la quiero. Pero... Sé que es así, que podría ser todo más fácil... Pero no. Las cosas no se dan de ese modo, y hay que tomar lo que hay. Y ustedes me invitan acá, y yo vengo. Porque yo sé que ustedes necesitan, querrían ver en mí, buscan... papá... Yo perdí el mío, también. Yo sé lo que es. Y ustedes tocan canciones, y uno escucha canciones cuando está bien. Si uno está mal, no escucha canciones, porque te ponen peor. Y yo, ¿cómo puedo yo juzgar la música, si ni siquiera me di cuenta del daño enorme que yo le estoy haciendo a la madre de mi hijo? Porque yo soy un padre. Mi mujer está mal, está terrible... Y ahora parece que hizo un intento de suicidio.
Pausa.
Me voy a sentar, disculpen.
Se sienta en una silla.
Estaba sola en la casa con el nene. Lo mandó a hacer un mandado... él recién se levantaba de la cama, estuvo con fiebre, faltando al colegio, se ve que todo esto lo afecta y... fue a hacer el mandado... Lo sacó, lo sacó de la casa para... Le dijo: Traéme Dolca. Tía María, Kasfruit, cositas... que se ve que hacían falta, también, yo no digo que no... Y ahí nomás llamó al SAS.
Silencio.
Mientras le decía a la asistente que la atendió, una mujer, Susana, Susana Prior... yo después hablé con ella y me contó todo esto. Porque mi mujer no quiere hablar... no sólo conmigo, no habla del tema, no habla de nada. Está... está... callada, es una bomba de tiempo. En el mismo momento en que le decía a Susana Prior: “No me voy a suicidar”, se estaba abriendo las venas con el cuchillo de cortar el pan...
Silvi
¿Romo?
Norberto
¿Qué romo?
Leandro
No, el cuchillo... Que los cuchillos de cortar pan son romos.
Silvi
¿Qué quiere decir “romo”?
Nene
Por favor...
Hace el gesto de algo “romo”.
Romo.
Leandro
Punta roma, extremo romo, que corta, pero no clava.
Norberto
Ella no se quería clavar nada. Se cortó... se abrió las venas. Y ahora el nene está obsesionado con eso. No deja de hablarme de la sangría. SANGRÍA, SANGRÍA, dice todo el tiempo. Pregunta qué es, cómo se hace, y yo no sé qué decirle. Es increíble cómo los chicos lo intuyen todo ¿no?
Entra Mini, muy sexy, con una fuente de milanesas.
Apoya las milanesas sobre el parlante. Decidida.
Mini
Pruébenlas.
Se hace a un lado, apoyada sobre una columna.
Silencio.
Nene
¿Terminaste con el transporte?
Mini
No, no hubo. No hay más transporte para mí.
Nene
¿Qué pasó?
Mini
No quieren subir.
Leandro
¿Cómo que no quieren subir?
Silvi
¿Los padres no los mandan?
Mini
Son los nenes. Los nenes no QUIEREN subir. Los asusta cómo manejo. Me empezó a gustar pasar los semáforos en rojo, subirme al cordón de la vereda al doblar, me gusta -¿cómo se dice?- no dar prioridad de paso al pobre que viene por la transversal derecha, de pronto me vuelve loca adelantarme en las curvas, acelerar en los charcos... esas cosas que a la ley no le gustan, me gustan. Norberto, el hipocampo del tiempo.
Norberto
¿Qué?
Mini
El hipocampo del tiempo.
A los chicos.
El souvenir de Santa Teresita. El que cambiaba con la humedad.
Norberto
Pensé que era un regalo.
Mini
Ni siquiera te lo presté. Te lo robaste. Ahora que no salimos más quiero que me devuelvas eso... y el sweater a rayas.
Norberto
¿Qué sweater a rayas?
Mini
Silencio.
El de la noche de la costanera. Que fuimos a ver cómo salían los aviones. Que refrescó.
Nene
Mamá, quiero que sepas que NOSOTROS le pedimos a Norberto que venga.
Silvi
Sí, porque tenemos una fecha en un Irish Pub, en San Isidro, y nos falta la segunda guitarra. Viste que Julieta se va a New York.
Mini
¿Qué pub?
Silvi intenta contestar.
Señalando a Norberto.
Él me va a contestar.
Pausa.
Leandro y Nene tratan de hacerle entender algunos nombres verosímiles por lo bajo.
Norberto
¿“Always”?
Silvi
En simultáneo con Norberto.
¿“El Yacaré”?
Mini
¿“El Yacaré”? Me imaginaba. Me imaginaba todo. ¿Por qué me dijeron que me vistiera así? Y ahora me lo encuentro a él.
Arrancándose unos aros.
¿Por qué me trajiste esto del shopping que me queda como el culo? ¿Por qué me dijeron que hiciera esta cantidad de milanesas? ¿Tanto necesitan una segunda guitarra? ¿Qué? ¿Recién se enteran que Julieta se va a New York? Hace años que dice que se va a New York, junta plata, toca en fiestas.
A Norberto.
¿Y vos tenés cara?
Le pega una cachetada y sale.
Norberto
La sigue.
¡Mini... Mini!
Se frena. A los chicos.
¿Qué pasó? Me trajeron engañado.
Sale.
Leandro
A Silvi. Remedándola.
“Romo, romo...” Sos tan obvia.
Silvi
¿Ah, yo?
Nene
Está todo bien. Es parte del plan B que el plan A falle.
Silvi
¿Siempre?
Nene
Los caballetes.
Norberto vuelve a entrar.
Pausa.
Norberto
¿En serio era tan importante para ustedes?
Leandro
¿Qué?
Norberto
El hipocampo del tiempo.
Silvi
Sí.
Nene
Simultáneamente con el “sí” de Silvi.
No.
Norberto
Ah.
Vuelve a salir.
Mini, dicen que a ellos les da lo mismo... que...
Leandro
Andá, Silvi. Que Norberto no se vaya.
Silvi
¿Y cómo hago?
Nene
¿Cómo “cómo hago”? Plan B.
Leandro
Sandalias.
Trae unas sandalias para Silvi.
Silvi
Mientras se las pone a toda velocidad, y ellos tratan de componerla un poco.
No va a funcionar. No gusta de mí.
Nene
Ya te expliqué. Todos los hombres que se enamoran de viudas con hijos... Bueno, fantasean con la posibilidad de seducir también a la hija. Andá.
Silvi sale. Mientras tanto Leandro y Nene arman una mesa con caballetes, tabla y ponen un mantel de hule, platos, cubiertos, etc.
Leandro
¿Por qué llegó antes?
Nene
Ya escuchaste. Los chicos no quieren subir. No importa. Seguimos adelante con lo que ensayamos. Improvisemos.
Encuentra un zapato de mujer.
¿Y esto?
Leandro
¿Qué? No sé.
Nene
Esto es de Azucena.
Leandro
No...
Nene
Éste es un zapato de Azucena. ¿No pueden hacer nada bien ustedes dos?
Leandro
Dame que lo escondo. Debe haberse caído cuando llevábamos el cuerpo a lo de Fito.
Nene
¿Podés no dar información en voz alta?
Entra Silvi.
Leandro
¿Qué pasó? ¿Y Norberto?
Silvi
Es un asco.
Nene
¿Se fue?
Los hermanos la miran.
Silvi
Se están besando.
Leandro
¿Con mamá?
Nene
Volvió el Plan A. Fantástico.
Silvi
Ay, no. Vos porque no los viste. Le mete... la... Es un asco.
Entran Norberto y Mini de la mano. Suena el teléfono. Miradas significativas entre los hermanos.
Mini
Atiendan.
Los hermanos dudan.
Leandro
No. ¿Para qué? Comamos, mejor.
Levanta el teléfono y corta. Toma la fuente de milanesas que estaba sobre un parlante y lo pone en el centro de la mesa.
Nene
¿Él se queda?
Mini
Sí. Nos arreglamos... con Norberto.
Leandro comienza a servir. Todos se sientan a la mesa. Los hermanos, incómodos. Mini y Norberto, muy relajados.
Mini
¿Por qué no traen algo para tomar?
Nene
Ah, sí, pomelo. Ya traigo.
Mini
No hay más pomelo.
Nene mira a sus hermanos con preocupación.
Hay jugo de kiwi. Traé.
Nene sale.
Norberto
Che, Mini, están bárbaras.
Silvi
¿Mini?
Norberto
Eh... Sí, es un apodo cariñoso... ¿te molesta?
Silvi
No.
Norberto
Yo le digo Mini a ella, y ella a veces me dice... ¿Les digo cómo me decís?
Mini
No.
Norberto
A Silvi.
Porque vos tendrás un novio, también, ¿no? ¿Cómo te dice tu novio? ¿“Silvana, esto, Silvana, lo otro”?
Silvi
No, Silvina es mi nombre. Y me dice: “Silvi”, o “Sil”.
Norberto
Bueno, Silvi, Sil, son apodos cariñosos.
Mini
Bueno, Silvina, basta.
Silencio incómodo.
Norberto
¿Vieron que antes no existía el kiwi? Es nuevo.
Mini
Existía pero en Australia.
Norberto
No. Qué sabrás vos. ¿En Australia?
Mini
Sí, Australia, Nueva Zelandia... ¿se dice Zelandia o Zelanda?
Norberto
Zelandia. Porque... se dice Islandia, no “Islanda”; Groenlandia, no “Groenlanda”...
Leandro
Tailandia.
Norberto
No “Tailanda”.
Mini
Irlanda.
Silencio incómodo.
Silvi
Ay, tengo unas ganas de tocar.
Leandro
Sí. Norberto, ¿cómo era la canción que nos enseñaste?
Norberto
¿Cuál?
Silvi
La de la revolución.
Norberto
Sí, pero no.
Leandro
La de la Coca-Cola.
Norberto
No. Ahora no.
Silvi
La de los osos.
Norberto
No.
Leandro
La de la película.
Norberto
¿“Vamos al cine / traéte al panda”?
Comienzan a tocar y cantar “Extinción”. Norberto se entusiasma y empieza a hacer percusión con los cubiertos. Mini se anima, se levanta, baila y canta para Norberto.
Silvi
Notablemente nerviosa por la prolongada ausencia de Nene, improvisa mientras canta:
Vamos al cine
Traéte el panda
Dale,
Son cuatro y cuarto.
Dale,
Son cuatro y cuarto.
Gritando.
Dale, Nene,
Son cuatro y cuarto.
Dale, Nene,
Son cuatro y cuarto
Regresa Nene con una jarra con jugo verde. Se alarma.
Nene
A Silvi, violento:
¡No! ¡Pará!
Silvi deja de tocar. Mini de cantar y bailar. Norberto de hacer la percusión. Todos lo miran.
No estamos ensayando todavía. Acá está el jugo. Lo rebajé un poco, porque el kiwi es muy ácido. Es de la familia de los pepinos y las berenjenas.
Mini
No, el kiwi es un injerto de tomate y otra cosa.
Nene
Y berenjena.
Mini
No creo.
Silencio. Nene sirve jugo de la jarra.
Estás volcando todo.
Nene
Es esta jarra que...
Mini
No señor, me tiene harta con el tema de la jarra. Deje esa milanesa ahí.
Nene
Es que no comí nada.
Mini
Ni va a comer. Ayunará todo el día de hoy, y mañana decidiremos.
Silencio.
Nene
Lo que pasa es que estoy un poco nervioso, porque tocamos en dos días. ¿Por qué no le mostramos a Norberto “Dulce Escalera” a ver si nos quiere hacer la segunda guitarra en “Yacaré”? ¿O quieren terminar de comer primero?
Silvi y Leandro
No.
Norberto
¿“Dulce escalera”? ¿No es la que estaban tocando antes?
Silvi
No. Ésa era “Siete formas de blanco”.
Mini
Canta.
Siete formas de blanco
A Norberto.
Siete formas de amar... te.
A los chicos.
No, no toquen ahora. Me siento un poco borrachina. ¿Qué será?
Norberto
¿Qué borracha? Si tomaste kiwi, Mini.
Mini
¿Por qué me decís Mini? ¿Vos me decís Mini por la novia de Mickey?
Norberto
Ahí tienen otra: Disneylandia, no Disneylanda.
Mini
¿Por qué tienen que tocar esa canción desagradable?
A Norberto.
La hicieron por lo de esa pobre gente, la chica, lo de la escalera mecánica, el accidente del subte, ¿te acordás, el de la estación Independencia?
Silvi
Lo que pasa, Norberto, es que nos pegó mucho. Imagínate, miles de personas pisándose unas a otras...
Mini
No eran miles, Silvina; siempre exagerando, vos. Era una sola persona que ni siquiera se murió. La chica ésa, yo la vi por Telenoche, toda la cara rayada por las ranuras ésas de los escalones, como si la hubieran pasado por una Pastalinda. Pero no murió.
Nene
Bueno, a nosotros nos pareció que teníamos que hacer algo, mamá, que no podíamos permanecer indiferentes, que...
Mini
Tóquenla mejor, que si no van a estar hasta mañana explicando.
Norberto
Qué divinos que son tus chicos.
Pausa.
Mini
No...
Pausa.
Leandro
Le indica la silla en que estuviera sentado Norberto al inicio de la escena.
¿No querés sentarte ahí?
Norberto
No.
Silencio.
Nene
Bueno, hacé como quieras. De ahí no vas a escuchar nada.
Lo mira significativamente. Norberto no se mueve. Cuchichean con Mini. Ríen.
Nene
“Poné la secuencia.”
Silvi
“Un, dos, tres, cuatro.”
Silvi, Leandro, Nene
Tocan y cantan, Mini y Norberto charlan entre ellos. No prestan la más mínima atención a la música:

Dulce escalera
Una revolución.
Dulce manera
De hacerte esta canción.

Dulce escalera.
Hay tanta confusión.
Se revirtió en otra dirección,
Caíste al escalón

Ahora sos un ángel / en la escalera
Ahora sos el ángel / de la escalera
Ahora sos un ángel / y mi escalera

Cuando me muera
Que aprieten el botón
De esta escalera
Que me lleva hasta vos.

Independencia,
Fatídica estación,
Donde la ciencia le ganó al amor
Rayó en tu rostro un sol

Agria pantera / Dulce escalera
(Ahora) sos un ángel / en la escalera
Quiero subir / tus escaleras

De pronto, Silvi para.
Leandro
“¿Qué pasa? ¿Por qué parás?”
Mini
Al fin.
Silvi
“Tengo que llamar a Julieta.”
Leandro
“¿A Julieta?”
Nene
“¿Justo ahora?”
Mini
Ay, esa chica es una idiota. ¿Cinco años para juntar plata para un pasaje a New York? Si ahora hay ofertas de United... Y de última volás por cualquier aerolínea boliviana, Aeroperú, Lanchile... Además es fea.
Nene
Mamá, no interrumpas. ¿Qué estabas por decir, Silvi?
Silvi
“Sí. Ella tenía...”
Nene
¿Ella quién? Aclará. Ellos no te entienden.
Silvi
Ella. Julieta Balado. “Ella tenía una idea para un arreglo para el estribillo. ¿Alguien vio el teléfono?”
Leandro
“Tomá.”
Suena el teléfono.
Mini
Atendé.
Nene
Cortá eso.
Leandro atiende y corta.
Dale ahora a Silvi. El teléfono.
Leandro
“Tomá.”
Silvi
“Disco su número, ¿eh?”
Marca tres números.
Nene
A Norberto.
“Sí, porque estábamos viendo que acá en el estribillo... ¿Me pasás la púa?”
Norberto
¿Rasgueás con púa?
Pausa.
Nene
“Ésa.”
Norberto
¿Qué?
Pausa.
Nene
“Ésa.” Esa púa. Sí, rasgueo con púa.
A Leandro.
¿No que en “Dulce Escalera” rasgueo con púa?
Norberto
A Mini.
¿Vamos al jardín, mientras ellos se organizan con las canciones?
Mini
Sí, vamos.
Nene
¡No!
Le hace gestos a Leandro y Silvi que aceleren la escena.
Leandro
“¿Y? ¿Te podés comunicar?”
Nene
“En el estribillo hay una sílaba de más, pero si la sacamos acá, ¿ves?”
Toca y canta
Ahora sos un ángel / en la escalera
Ahora sos el ángel / de la escalera
Ahora sos un ángel / Y mi escalera
Interrumpe y retoma el último verso quitándole “y”:
Ahora sos un ángel / MI escalera
Deja de tocar.
“Entonces nos cierra en un acorde menor, y ya no parece una canción de amor. ¿Querés más pomelo?”
Mini y Norberto, que estaban por salir se quedan observando el extraño y acelerado comportamiento de los hijos. Sobre todo el de Silvi, que intenta esconder el zapato de Azucena metiéndolo en una lata de galletas que no consigue abrir.
Silvi
“Hola, Julieta.
No viniste al ensayo.
Ah. Todo bien.
Escucháme una cosita. ¿Viste en ‘Dulce escalera’, donde aparece por segunda vez el estribillo? ¿Qué habías pensado vos para que entre la frase y no terminar en una cadencia rota?
La canturrea.
Ahora sos un ángel / MI escalera
¿Cómo?
¿“Sos un ángel-escalera”? Ah, cierto. Queda buenísimo.
Corta.
Chau.”
Los tres se quedan en suspenso, mirando el teléfono. Suena.
“Tomá.”
Sin atender, le da el teléfono a Leandro.
Leandro
“Hola.”
Nene
A Norberto.
“Ha de ser Julieta, que algo habrá olvidado. ¿Qué querrá Julieta?”
Leandro
En el teléfono.
“¿Fito?”
Nene
“Uy, Fito. Vive acá a la vuelta. Vos sabés qué tragedia, tiene un hermano medio...”
Mini
Yo ataqué a la mamá.
Norberto
Ay, vos sos una... Vamos, vamos al jardín.
Mini
No. Subamos a la pieza, mejor.
Nene
Mamá, pará. Estoy hablando con Norberto.
Norberto
¿De qué?
Nene
Te estoy explicando cómo es el hermano de Fito.
Mini
Es un retardado el hermano de Fito.
Nene
Retoma.
“Y viste cómo son. Se ponen agresivos por cualquier cosa, imaginan cosas y acusan... Una vez dijo –el hermano de Fito, no Fito, el que es medio... pobrecito- que Silvi era teñida y después dijo que había manchas de sangre humana en la puerta de casa, acá, en la vereda, delante de la puerta del garaje.”
Silvi
“Son retardados mentales.”
Mini
Silvina, no repitas todo lo que mamá dice...
Silvi
No me interrumpas, mamá, no terminé de hablar. Digo: “Yo nunca me teñiría.”
Leandro
“¡¿Qué?! Tranquilízate y explícamelo de vuelta.
¿Que agarró el cuchillo Moulinex?
¿Y que está haciendo qué?
¿A tu mamá?”
Mini
Ay, Norberto, me quiero tirar patas para arriba y que me hagas mimos.
Norberto
Ya atento al carácter de la situación supuesta del otro lado del teléfono. A Mini.
No, esperá.
Leandro
“Pero tenés que salir de ahí enseguida...
Sacarla a tu mamá...
¿Muerta?
Silencio.
Bueno, ¿dónde estás? ¿En qué parte de la casa estás?
¿En el baño?
¿Pusiste el pasador?
¿Llamaste a la policía?
¿No sabés el número?
¿Querés que llame yo?
Mirá, justo acá, delante de mí, está un señor que es policía.
No. No, él no puede ir ahora. ¿Cómo va a...”
Norberto
Le arrebata el teléfono.
Dame.
Los hermanos se alarman.
¡Agente Norberto Suardi!
¿Hola?... Hola...
Leandro
Yo estaba hablando con una persona en serio.
Nene
Lo que debe haber pasado es que...
Silvi
Seguro que...
Norberto
Se cortó.
Silvi, Nene y Leandro
Eso.
Norberto
¿Qué te dijo?... ¡Qué te dijo!
Leandro
Un montón de cosas. Que... que...
Nene
¿Que el hermano, el que es medio... estaba asesinando a la mamá, a Azucena, a la que vive acá a la vuelta, con el cuchillo Moulinex?
Leandro
Sí. Algo así.
Norberto
¿Pero estaba viva? ¿Todavía estaba viva?
Mini
No. Estaba muerta. Si yo lo hice. Lo del cuchillo Moulinex. Lo hizo mamá hace tres días.
Norberto
Mini, esperá que esto es serio.
A Leandro.
¿Te dijo si estaba viva? ¿Escuchabas gritos? ¡¿Escuchabas gritos?!
Leandro mira a Nene y Silvi. No sabe qué responder.
Nene
Está shockeado. Yo creo que sí escuchaba gritos y por eso está ahora así, impresionado.
Leandro
Sí, sí.
Norberto
¿Dónde es?
Silvi
¿Vas a ir?
Nene
No. ¿Cómo vas a ir? Si ni siquiera tenés el... la... el palo.
Norberto saca un arma.
Norberto
Mini. ¿Dónde es? ¿Vos sabés?
Mini
Acá a la vuelta. Arriba de la mercería, sobre Beláustegui. Esa familia, una desgracia tras otra, primero un retardado, después yo mato a la mamá y ahora el retardado la corta en pedacitos. Tené cuidado Norberto, ésos tienen cara de buenitos pero son muy peligrosos.
Norberto
Mini, tranquila, es un 414 y yo sé lo que tengo que hacer. ¿Me esperás? Tranquilos todos.
Nene
Sí, andá. Tal vez puedas salvar una vida.
Norberto sale.
Leandro
No, mejor no vayas. Mejor que tus amigos encuentren el cadáver...
Nene
¡Sh! ¿no te das cuenta? Plan C. Es lo mismo que lo descubra él o la policía.
Mini
¿De qué hablan?
Norberto vuelve a entrar.
Norberto
¿Qué dijiste?
Leandro
No, que tus...
Norberto
¿Mis qué?
Leandro
Que mejor tus amigos encuentren el...
Norberto
Yo no tengo amigos. Tengo compañeros.
Sale. Suena el teléfono. Mini lo toma. Silvi se lo arranca de las manos y corta automáticamente.
Mini
¿Qué están haciendo con el teléfono desde hoy? ¿Y si es algo importante?
Los hijos no le hacen caso.
Leandro
A Nene.
¿Qué “Plan C”?
Nene
Piensen un poquito. ¿Con qué se va a encontrar? Una mujer mutilada. Un retrasado. Un Moulinex. No hay forma de que no piense que el asesinato se produjo en el momento en que mamá estaba acá, al lado de él.
Mini
No me celen más. Yo ya soy una mujer grande y puedo decidir...
Leandro
¡Calláte la boca... imbécil!
Mini
¡Pupú! ¿Qué me dijiste, Pupú?
Leandro
Me volvés a decir Pupú y te juro que te mando en cana. ¿Vos te creés que nos es fácil hacer todo esto? ¡Idiota! ¡Egoísta! No pensás más que en vos. Silvi tiene razón cuando dice que no escuchás a los otros. Yo siempre te defendí de ellos. Estoy harto. ¡Sos una psicópata! Estás enferma y tenés que aceptarlo y callarte la boca y pedirnos perdón y agradecernos todo. Todos los planes: el A, el B, el C. Pero no podés ¿no? No podés agradecer. Como no pudiste agradecer a papá que nos diese a los tres el mismo apellido cuando se sabía, cuando TODO EL MUNDO sabía que uno de nosotros no era un Otegui. Y le pagaste con desprecio y maltrato. Vos decís que lo odiabas, pero lo que no podías era aceptar que tenías a tu lado un hombre éticamente superior a vos, un hombre al que nunca le llegaste ni a los tobillos. Y esas cosas pesan. Y ahora la culpa te hace salir por ahí a matar gente. ¡Estás matando gente, mamá! Y si no terminamos con esto, ¿dónde vamos a ir a parar nosotros? ¿Vos creés que criar hijos es sólo cocinar milanesas? ¿Vamos a pasarnos la vida entera creando coartadas para protegerte? ¿Cuándo es nuestro turno para vivir? ¿Cuándo vamos a vivir nosotros? ¿Cuándo Silvi va a conseguir novio? ¿Cuándo Nene va a definir y asumir su homosexualidad, pobrecito? ¿Cuándo yo voy a poder sacar de adentro el genio que vos anulaste siempre? “Pupú, Pupú, Pupú”. ¿Sabés lo que te diría un psicoanalista?
Silvi
Pará un poco. Yo estoy re-bien con Fernando. Así que no mezcles las cosas.
Leandro
Fernando es un parche de tu angustia.
Silvi
¿Un parche de qué? ¿Qué decís? ¿Querés hablar con él? Botón, vigilante.
Toma el teléfono y marca.
Nene
Perdonáme. ¿Vos querés decir que yo... que vos creés...? Perdonáme, vos creés que yo soy...? ¿Por qué creés que soy...? ¿Qué “gay”?
Leandro
Ahí tenés. Lo estás diciendo. Y me duele, pero me alegra que por fin lo asumas.
Lo abraza.
Silvi
Al teléfono.
¿Hola, Fer? Estoy re-angustiada. Leandro dice que sos un parche. ¿Vos me querés? ¿Podés decírselo a él, por favor?
Tiende el teléfono hacia Leandro.
Leandro
Toma el teléfono, pero sigue discutiendo con Mini. Señala a sus hermanos con el tubo del teléfono.
Esto es lo único que pudiste hacer crecer. Qué orgullo ¿no? Mejor hubieras hecho en criar gusanos de seda. Por lo menos ellos rompen el capullo, salen, se van, vuelan.
Silvi
¿Podés atender a Fernando que tiene algo para decirte? ¿O preferís tirar la piedra y esconder la mano? ¡Fracasado, infeliz, grandulón! ¡Atendé el teléfono!
Leandro
¡Y ahora Norberto! ¿Sabés lo que le hiciste a la familia de ese pobre policía? ¿Vos sabés lo que lograste con tu egoísmo?
Silvi
¿No pensás atender?
Leandro
Al teléfono.
¿Hola? ¿Cómo te va? ¿Quién habla? Ah, Fernando, sí. Perdonáme que no te llamé por lo del semieje. Lo consulté con este amigo mío, pero dice que no lo vende.
Silvi comienza a maniobrar los cables de conexión entre el amplificador y el teléfono.
Silvi
¿Qué “semieje”? Preguntále. Preguntále si me quiere. Preguntále qué significo para él, qué le doy y qué me da. Preguntále qué nos damos. Y lo que quiero ¿sabés qué es?
A todos.
¿Saben qué es? Que lo escuche todo el mundo.
Termina de conectar. Pulsa un botón y se escucha a Fernando en off.
Voz de Fernando
Che, qué cagada lo del semieje. ¿Sabés que si saco cuentas me sale más barato sacar uno usado que arreglar el “Duna”?
Leandro
¿Y no te conviene el “Dacia”?
Voz de Fernando
Che, ¿oís el quilombo?
Se filtra el sonido de sirenas de patrulleros.
Está lleno de canas.
Leandro
¿Sobre Beláustegui?
Voz de Fernando
Ni idea.
Silvi
Toma el teléfono.
Decíles lo que nos damos, ¡tarado!
Deja el teléfono y sube el volumen de la amplificación al máximo.
Voz de Fernando
¿Tarado?
Silvi
No, pará, Fer, perdonáme. Esta casa es un infierno. ¿Podés decirles lo que...?
Voz de Fernando
¿Tarado? ¿Tarado? Tarada vos. Hace dos meses que salgo con Karina y vos me seguís llamando como un perro faldero. No tenés amor propio.
Silencio.
Hola. ¿Hola?
Se oye el horquilleo.
Hola. ¿Hola? ¿Hooola?
Y esta pelotuda que me corta encima.
Voz de la mamá
¿Quién era?
Voz de Fernando
Nada. Me cagaron con el semieje, mamá. Los Oteguis son todos unos enfermos.
Silvi corta. Está consternada. Se acerca a Nene, compasiva.
Silvi
Yo acepto lo tuyo. Si querés hablar de eso, hablá de eso.
Pausa.
Nene
Vos, Leandro, te referís a lo de la pileta del club ¿no? Eso fue hace mucho y vos eras grande y yo no, para mí no tenía importancia pero para vos sí, vos veías cosas que yo no... Es decir que vos... Es un tema más tuyo que mío. A mí lo de la pileta no me afectó ni en ese momento, ni después, ni me afecta ahora. Siempre lo tuve presente y me alegra que lo digas porque quiero decirte una cosa: las piletas de natación están para eso. Y vos eras mi hermano mayor.
Leandro
Sí.
Nene
Así que no juntes todo y no hagas como que todo está perdido. Ahora va a volver Norberto y...
Mini
Yo soporto todo esto y mucho más. Si ustedes supieran todo lo que yo he tenido que soportar. Pero a Norberto no lo...
Nene
¡Vos te callás!
Mini
¡No! ¡Vos te callás!
Nene
Mamá...
Mini
¡Salí! ¡No me toques! ¡Trolo! ¡Ustedes me gritan, me tocan! ¡Y ustedes ya son grandes, tienen pelos, transpiran! ¡Me dan asco! ¡A mí el único que me toca es Suardi! ¡El agente Norberto Suardi!
Entra Norberto lívido. Está ensangrentado.
Norberto
Es horrible... Está... destrozada... Ese chico es una bestia... Me... atacó. Llená la bañadera con agua caliente. Me voy a hacer un torniquete. ¡No toques! ¡No me toques ahí! Es un asesino, es la cara de un asesino, no me voy a olvidar jamás, no voy a poder borrar esa mirada de acá.
Se señala la cabeza.
Mini
¡Puta, puta! Ahora que iba a rehacer mi vida, el destino me lo arranca, así, de un tirón. Yo te amé, como nunca amé a nadie, como nunca amaré a nadie.
Norberto
Está bien, Mini, yo me voy a reponer. Me bajó un poco la presión, nada más.
Nene
¿Te atacó?
Norberto
Sí. Ese mogólico mató a la madre, la trozó, y cuando me vio, se me vino encima. Me escapé de milagro.
Tira unas llaves ensangrentadas.
Lo encerré. Está en el locker del motobombeador. Llamen a la 41.
Mini
Estás muerto de miedo.
Le pasa el brazo por la cintura, lo quiere consolar. Descubre algo bajo su ropa.
¿Qué es esto? ¿Qué tenés ahí?
Norberto
No, nada. Llenáme la bañadera. ¿Hay vinagre?
Mini
No me asustes. ¿Qué tenés acá? ¿Qué es este bulto?
Norberto
¡Nada, te digo! ¡Dejá!
Mini
Forcejea con él hasta que saca una cajita. La abre. Suena una música.
La cajita de música con la bailarina del Cascanueces que toca el tema
de la película Love Story.
Pausa.
Esto es un recuerdo familiar, Norberto. ¿Qué hacía en tu entrepierna?
Norberto
¿Querés saber qué hacía yo con eso?
Norberto le arranca la cajita y la cierra.
Suena el teléfono una vez más.
Mini
¿Y dónde está el sweater a rayas?
Silvi
Atiende el teléfono.
¿Fer? ¿Sos vos?
Voz de Mayers
Amplificada por los parlantes.
Tranquila, señorita. Habla el comisario Francisco B. Mayers, del Departamento Central de Policía. Hace una hora que intentamos establecer contacto. Nos cortaban el teléfono. Lo cual nos ha obligado a desplegar el operativo. Junto a mí está el Jefe del Servicio Investigaciones Especiales, comisario Ruben Boer, y los jefes de Brigada. Yo le voy a pedir que se quede tranquila, y haga de cuenta que está hablando con su novio. Usted contésteme con sí o con no. ¿Está ahí un hombre que se hace llamar Agente Norberto Suardi?
Norberto le hace señas para que diga que no, mientras crece cada vez más el ruido de los helicópteros.
Silvi
No, no está.
Voz de Mayers
Ya veo, ya veo. La está amenazando. No pierda la calma. Nadie va a salir lastimado. ¿Quién más está con usted?
Silvi
¿Cómo es...? ¿Usted me dice nombres y yo le digo sí o no? ¿Esto tiene algo que ver con los asesinatos del barrio?
Voz de Mayers
“Existe una cantidad de policías corruptos en las fuerzas vivas de nuestra organización. Hay que purgar el mal de raíz. Es con esa convicción que estamos persiguiendo a todos los agentes que, amparados en el prestigio que da nuestro uniforme, se las arreglan para cometer sus delitos a la luz del día, en las propias barbas de la ciudadanía. Los Norbertos Suardis sabrán mediante este castigo ejemplar que el crimen, por pequeño que sea, no es impune.” Lo que le acabo de leer es un fragmento del manifiesto del comisario Boer y quien le habla. La casa está rodeada. Dígale a Suardi que...
Norberto
Norberto toma el teléfono.
Habla Suardi.
Voz de Mayers
Suardi, es mejor que se entregue. No vamos a negociar.
Norberto
Yo tampoco.
Voz de Mayers
Salga de la casa con las manos en alto.
Mini
Le arranca el teléfono a Norberto.
No le hagan nada a él. Él no hizo nada. Fui yo. Yo las maté. Yo arruiné, en mi apuro, la vida de mis hijos. Fui muy injusta, fui egoísta, no tengo palabras para pedir perdón...
Voz de Mayers
Está bien señora, tranquila. Acabamos de allanar el domicilio del agente Norberto Suardi. Díganos si algunos de estos objetos que le voy a nombrar son de su pertenencia: un almanaque de la Toscana italiana, un relicario con cabello castaño claro, un portaovillo marca Knittax, una lapicera con góndola veneciana móvil que se mueve de arriba-abajo de abajo-arriba, un sacacorchos sirena, una calculadora Fujifilm que convierte cualquier moneda a euros, una base de mármol coronada con beduino unido por cadenita a dromedario y palmera, un muñeco conocido como Ekeko, una reproducción del santo sudario que abre y cierra los ojos según se lo mire, un póster de Angie Dickinson en su famoso papel...
Se va oyendo el helicóptero que se va acercando.
Un Quetzalcoatl, un Lassie, un Flipper, un Chatrán, un juego de seis posavasos con los siguientes motivos: uno, Vaticano, dos, teleférico del cerro Catedral, tres, la Difunta Correa en su plenitud, cuatro, papá no corras te esperamos, cinco, doma de potros o match de pato, seis, Cecilia Maresca...
Mini
¿Qué? No se oyó bien.
Voz de Mayers
Cecilia... Maresca.
Mini
No, ésa no es Cecilia Maresca, esa es Grace Kelly, Princesa de Mónaco. Y salvo lo del beduino, todo eso es mío. Pero lo tengo acá, en casa.
Voz de Mayers
No, señora, eso es sólo una parte del botín de Norberto Suardi. Usted y su familia están frente a un verdadero criminal, un perturbado...
Mini
Mire, señor... le agradezco su advertencia, pero sepa que Norberto está acá escuchando todo. Porque este teléfono no es un manos libres. Es como... un sistema de interceptación telefónica, que no creo que sea legal y bueno... Ay, no sé.
A sus hijos.
¿Alguno le puede explicar?
Voz de Mayers
Suardi. Sé que está escuchando. Lo que va a hacer es abrir la puerta del garaje, arrojar las armas hacia donde las podamos ver. Después va a salir con las manos cruzadas detrás de la nuca, caminando despacio. Se terminó Suardi. Usted es una vergüenza para las fuerzas del orden. Obedézcame y nadie va a salir lastimado.
Norberto
Mayers, si no querés que nadie salga lastimado dame un salvoconducto. No pienso entregarme.
Voz de Mayers
Va a ser peor. Vos vas a ir a la cárcel y ahí vas a tener tiempo para reflexionar. La dignidad de la fuerza no se negocia.
Norberto
¿Qué dignidad? ¿Qué cárcel...? ¿Qué? ¿De qué hablás, Mayers? Mayers... ¡Mayers...! ¿Preso? ¿Yo? ¿Vos sabés lo que les hacen a los policías que van presos?
Voz de Mayers
Sí, es horrible. Debiste haberlo pensado antes. Ahora es tarde. No derramemos sangre inocente.
Norberto
Tengo tres rehenes, Mayers.
Mini
¿Y yo? Decíle cuatro, Norby.
Norberto
Y te aclaro que ninguno de ellos me importa. Voy a ir matándolos de a uno si no despejan el área.
Agarra violentamente a Nene y apoya la punta del arma en su sien. A Mini.
Hablá vos. Decíle que lo voy a matar. ¡Decíle que si no hacen lo que digo los voy a matar!
Mini
Norberto. ¿Te volviste loco? A mí no me importan esas cositas, Lassie, los posavasos; yo te quiero a vos; vos ya eras prácticamente un padre para estos pobrecitos. ¿Y ahora nos querés matar?
Silvi
¿Un padre? ¿Un padre? ¿Este raterito de poca monta, un padre? ¿Cómo podés comparar?
Mini
Yo no comparo... Para comparar hacen falta dos cosas y tu padre...
Silvi
Justamente. Nosotras dos sabemos lo que pasó con papá, que no está muerto como nos hicieron creer, y dónde está viviendo ahora.
Mini
¡No te permito! ¡No lo digas! ¡No lo digas! ¡Pupú, no la escuches, es una intrigante! ¡Miente!
Voz de Mayers
¡Salga Suardi! ¡En el helicóptero hay dos oficiales apuntando directamente a la claraboya!
Norberto
Estoy hablando en serio. Los voy a matar.
Voz de Mayers
Ay, basta, Suardi, me tiene harto, ¿sabe desde qué hora lo estamos...?
Silvi
Pupú, Nene: papá está en una cabaña en...
Norberto
Calláte.
Silvi
En la ruta que va desde...
Norberto le dispara. Silvi cae y muere instantáneamente.
Voz de Mayers
¿Qué pasó? ¿Están todos bien?
Norberto
Yo no negocio. Ya te lo advertí. Esto es un 825 y vos no estás siguiendo con el reglamento. Todos los muertos de esta noche van a caer sobre tu legajo.
Voz de Mayers
Esto no es un 825. Un 825 es joyas, documentos importantes, microfilmes, contraespionaje y no chucherías. Matá a los que quieras. Nosotros vamos a bajar. ¡Ya!
Crece el sonido del helicóptero. Las voces ya no son audibles. Norberto quiere obligar a salir con él a Nene. Leandro se lanza sobre Norberto para salvar a su hermano. Caen los tres al piso. Mini protege el cuerpo sin vida de Silvi. Norberto dispara al aire. De pronto el techo del garaje recibe un violento impacto. El sonido del helicóptero es ensordecedor. Leandro se pone de pie. El techo comienza a ceder. Se quiebra una viga. Cae mampostería. Se cuelan los busca huellas y los láser rojos de los tiradores del helicóptero a través de los agujeros del techo. Las lámparas que iluminan el garaje revientan. Chispas. Asoma por el hueco del techo la pata enorme de un helicóptero. Norberto sale arrastrando a Nene.
Apagón.

EPÍLOGO
Nene en silla de ruedas. Mini con una mano vendada. Leandro con valijas cerca de la puerta.
Mini
Y lo peor, mírame la mano. Me lastimé con la mierda la porquería la cosa ésa del cascanueces de Love Story. Acá, me caí y me lastimó acá. Acá la bailarinita ésa se me clavó. ¿Cómo se llama este huesito?
Nene balbucea cosas que no se entienden. Se babea. Mini y Leandro lo miran.
¿Qué dice ahora?
Leandro
Lo mismo. Que no es gay.
Mini
¿Cómo voy a hacer para entenderlo si te vas?
Leandro
No sé.
Mini
Pobre retardado.
Leandro
Bueno, no lo hace a propósito. Tiene una esquirla en la base del occipital.
Mini
No. No lo digo por tu hermano. Me refiero al de Fito, al hermano de Fito, al que es medio... pobrecito...
Se señala la cabeza.
Leandro
¿Por qué pobre? Va a estar mejor. En la cárcel va a tener quien lo cuide. Es una cárcel diferencial. ¿Sabés cómo los tienen ahí? Juegan al básquet, hacen lapiceras... ya quisiera yo que mi hermano alguna vez en la vida pudiese volver a manipular una lapicera.
Nene balbucea.
O eso, Nene, sí: la púa de la guitarra. Tu guitarra.
Mini
¿Y cómo fue que no termino de entender que al tarado ése lo hayan culpado también de la muerte de Rebeca?
Leandro
Le dijimos a la policía que hacía trabajos en nuestro jardín.
Mini
Sí, pero yo confesé, yo dije que ahí estaba el cuerpo de la mujer que yo maté en el mercado.
Leandro
Pero no podés demostrarlo.
Mini
Ah.
Leandro
La policía tenía un asesino, que trabajaba en nuestro jardín, sin contar con el plano con letras griegas que apareció entre sus útiles de la escuela especial. Tu versión es inverosímil. Podés decir lo que quieras que eso no va a resucitar a Silvi...
Mini
Ni a Norberto.
Leandro
Ni va a impedir que yo me vaya.
Mini
Vas a ser feliz. Estoy segura.
Por su mano vendada.
Esta herida va a sanar pronto. El que te va a extrañar es Nene. Pero para vos es lo mejor, ¿no es cierto? Y Silvi ya está en paz. Qué vida atormentada la de esa Silvina, despreciada por todos, sin ningún talento musical, acosada por el fantasma del padre. Y sabés cuánto te agradezco, Leandro, que no me hayas hecho ninguna pregunta al respecto.
Pausa.
Se abrazan. En silencio.
Leandro
Desarmando el abrazo.
Voy a perder el avión.
Leandro sale.
Silencio prolongado.
Mini
Qué manía de salir por el garaje.
Apagón.

BIS
Tras el saludo, uno de los actores se adelanta:
Actor
Ahora vamos a hacer “Extinción”.
Todo el elenco toca y canta:
Todos
Vamos al cine
Traéte al panda
Dale,
Son cuatro y cuarto
Repiten.



Buenos Aires, 23 de mayo de 2000

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