Trío, de Jorge Arroyo, dramaturgo de Costa Rica


















 

Trío
Comedia contemporánea

de Jorge Arroyo


Resumen
Luego de asistir a la celebración de su vigésimo aniversario de graduación, tres antiguos condiscípulos descubren que su vida actual está arraigada en los conflictos irresueltos de anteriores épocas comunes. En dos noches de enfrentamientos, algunos violentos pero cargados de gran afectividad, deciden ayudarse a reconformar el presente y curar las heridas del pasado.

Abstract
Alter the celebration of their 20th graduation anniversary, three ex-classmates discover that their current living is rooted in unsolved conflicts from their common history, and in two nights of violent but effective confrontations, they decide to help themselves re-shape the present-day, by healing the wounds from the past.

Estrenada el 6 de agosto de 2005 en el
Teatro en Círculo de la ciudad de Panamá, Panamá.

Reparto:

Carlos ............ Félix Gómez
Cristina ............ Teresita Mans
Virgilio ............ Marko

Producción de La Imagen del Cuerpo y Proyecto La Bruja
Escenografía y dirección de César Robles

Esta obra fue publicada en la Colección Tinta en Serie. (San José, C.R.: Gráfica Litho Offset), en Noviembre 2012.



TRÍO DE JORGE ARROYO
FUERA DE CONTEXTO

José-Luis García Barrientos
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.

Lo mismo que la de otros dramaturgos latinoamericanos de hoy, he leído la obra de Jorge Arroyo con admiración y ―lo que importa ahora destacar― fuera de contexto, es decir, desde una ignorancia casi enciclopédica de las circunstancias particulares, históricas, sociales, culturales, que las envuelven y, en parte, las explican. Entiendo que historiadores y eruditos se escandalicen ante una afirmación así. Inútil discutir con los fundamentalistas, que creen a pie juntillas que tales circunstancias particulares son las únicas que lo explican todo. Los más sensatos puede que entiendan que un punto de vista como el mío, limitado como todos y que empieza por reconocer su limitación, no implica en realidad la ausencia total de contexto, sino un desplazamiento estratégico desde el más particular hacia otro más general, del más histórico al más teórico.

Se trata de leer a Arroyo como dramaturgo sin más, de donde sea; con una mirada que es cuando menos complementaria de la irreductiblemente costarricense. Y claro está que se trata más de una cuestión de acentos que de exclusiones. Del “casi” de mi ignorancia forman parte, por ejemplo, un conocimiento directo del autor y su obra o lecturas del teatro tico de su promoción y las cercanas. Pero, insisto, mi enfoque no solo debe, sino que quiere ser más desde fuera que desde dentro o de lejos más que de cerca. Para que los detalles y las anécdotas no enturbien el foco de interés, que es la dramaturgia en sentido estricto y sobre todo la de la obra que me cabe el honor de presentar aquí, inédita hasta ahora.

Hay que decir que tanto el dramaturgo como la pieza aguantan muy bien esta mirada. Otros y otras, en cambio, fuera de su contexto o vistos en los más amplios de la dramaturgia en español o de la dramaturgia a secas, se esfuman, resultan invisibles. Arroyo y Trío mantienen el tipo. Se trata de un autor y de un texto que se dejan leer casi por igual, sin perder un ápice de interés y vigencia, en San José que en Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México, París, Londres o Nueva York. Y no precisamente porque uno y otro dejen de mostrarse ticos hasta la médula y desde la raíz; sino porque consiguen trascender tal condición en hondura —no en superficie— hasta tocar la fibra de lo humano (eso que, según Harold Bloom, inventó Shakespeare) y lo hacen mediante procedimientos genuinamente artísticos: eficaces, auténticos y originales. Así que el verdadero sentido del subtítulo de este apunte no era tanto descalificarme cuanto calificar, y muy bien, el texto que lo motiva y a su artífice.

Trío es una obra singular dentro de la producción de Arroyo, que apenas tiene que ver con los demás textos que conocemos de él. Quizás sea La romería la pieza más cercana. Se trata, tal como reza el subtítulo, de una «comedia contemporánea», que despliega una estricta geometría de triángulos afectivos, empezando por el que forma el trío protagonista, Carlos, Cristina y Virgilio, pues cada par de personajes tiene siempre como vértice, como centro, al tercero. Inseparables desde la época colegial, la acción nos los muestra dos noches consecutivas, la que sigue a la celebración de los veinte años de egresados, en el apartamento de Cristina (primer acto), y la siguiente, en el apartamento de Virgilio (segundo acto). El diálogo entre los tres va tejiendo, dentro de los cánones más estrictamente dramáticos, esta comedia «negra» y «subversiva», en palabras de Rocío Fernández, «impregnada de deseos insatisfechos y confesiones susurradas después de la medianoche, búsqueda del tiempo perdido y crisis de la edad madura».

También el alcohol impregna las dos veladas, en las que Arroyo despliega una auténtica “dramaturgia del desenmascaramiento”, esa con la que inaugura Ibsen el teatro moderno, según Sigfried Melchinger, y que se prolonga hasta hoy en dos líneas más o menos paralelas, la de crítica a la sociedad con énfasis en lo ideológico, con Shaw y Wedekind como continuadores inmediatos, y la que se centra en lo existencial, iniciada por Strindberg y continuada por Pirandello, que pasa por O’Neill y llega hasta Beckett. Aunque más cerca de esta segunda orientación, Trío participa también de la primera, pues perpetra, casi subrepticiamente, entre bromas y veras, una aguda crítica social. Más que mezclarse, las dos líneas se superponen en la obra, con la existencial en primer plano y la social como trasfondo.

Aun no habiendo citado precisamente al acaso los nombres anteriores, la dramaturgia de la obra (y del autor) resulta mucho más compleja. Tras su aparente y muy efectiva sencillez, tan difícil de lograr, se pueden advertir, además de estos, otros modelos dramáticos como la “alta comedia o la comedia wildeana: con razón lo ingenioso del diálogo le «recuerda la sabrosa inteligencia de Wilde» a Sergio Román. De lo lejos que andamos del realismo, puede dar idea esta indicación inicial: «Escenografía mínima». Y está fuera de duda que se trata de una obra de su tiempo, del siglo XXI, permeada de posmodernismo y hasta de eso que ha llamado Lehmann con engañosa exageración “postdramaticidad”. Basta pensar en el fragmentarismo y los engastes metadramáticos de su estructura. En definitiva, con estos y otros mimbres está hecha la dramaturgia —madura y original— de Jorge Arroyo, que se ostenta con especial acierto en esta pieza.

La diana de la crítica se pone en la doble moral que viven los personajes en las tres esferas que privilegia la representación y que funcionan como modelo de la entera sociedad: la educativa, la familiar y la íntima de cada uno; doble moral de la que, huelga decirlo, todos son víctimas. La frivolidad con que encaró algunos acontecimientos pasa factura al trío protagonista, que se aferra a sus deseos sexuales y vínculos afectivos como tablas de salvación. Los tres resultan perversos en un mundo “feliz”, el de una Costa Rica, la de finales de los setenta, donde se vivía aparentemente bien, en particular ellos por su privilegiada posición social; pero que encubría las posibilidades de realización plena y que marcó a los más rebeldes de aquella generación. Otros se amoldaron y siguen detentando los esquemas de entonces. Junto a las tres esferas, la pieza cuenta con dos anclajes temporales que se hacen presentes (ya veremos cómo) a lo largo de ella, el pasado de esos años setenta, centrado en la vida colegial y familiar de los personajes adolescentes, y el presente, los años dos mil, con la madurez de unos personajes en la cuarentena.

A pesar del carácter extremadamente artístico, o sea, artificial del juego escénico, que da la espalda al realismo y abraza sin reservas la convención teatral, resulta evidente el peso de la carga de realidad que lo sustenta. Como telón de fondo, se advierten algunas de las circunstancias que determinaron las confusiones y conflictos de la generación del dramaturgo, lo que apunta quizás a algún tipo de implicación más o menos biográfica, no sé si conjurada o confirmada por esta referencia de la acotación inicial: «Aunque algunos escenarios y referentes sí existen, los hechos y personajes son de ficción y cualquier parecido con alguien vivo o muerto es casual»; declaración tan insólita en teatro como innecesaria y por eso sospechosa. Por Trío desfilan el destape español de la transición a la democracia, la guerra de Nicaragua, la crisis tica de los ochenta o la implantación de colegios privados en las provincias, que extendieron nuevas y ajenas visiones del mundo. La crítica más acerba apunta a esas instituciones educativas (de los hermanos Maristas en este caso), cuya tarea formativa se ve lastrada por los prejuicios sociales y también por el comportamiento, no siempre honesto, de los educadores (el Hermano Francisco).

Creo que uno de los aciertos de la dramaturgia de Trío es su forma de abordar el tema de la homosexualidad, secundario en la obra, pero que, si ya dejó de escandalizar, conserva todavía buena parte de su morbo. Pocas veces se ha tratado en el teatro de Costa Rica y siempre con una visión oscura y pecaminosa o bien marginal, cuando no decididamente soez y de intención comercial. Aunque Jorge Arroyo ya lo había abordado antes en obras como Azul Marlene y La romería, es en Trío donde lo hace de la manera más sutil, sobria y seria, quizás por primera vez plenamente “normalizada”. Virgilio no responde al estereotipo del maricón, como ocurre con «La Marlene» y hasta cierto punto con «Él» en las obras anteriores; es una persona como cualquier otra y su opción erótica, ni vejada ni tampoco idealizada, es un rasgo más de su carácter (como ser inteligente, generoso, seductor, etc.) que ni lo determina ni mucho menos lo agota.

Si siguiéramos dándole vueltas al entronque de la obra con su realidad particular —y no con la realidad a secas, mucho más decisivo— terminaríamos por hacer que el lector, sumergido en la gravedad de su trascendencia social, pierda de vista algo más relevante desde el punto de vista artístico, es decir, teatral: que se trata de una comedia, y de una comedia lograda, o sea, que alcanza su objetivo, que no es otro que hacer reír. Y no hay contradicción entre lo uno y lo otro; al contrario, precisamente «se trata de una comedia, pues su revelación moral proyecta una crítica al modo de ser de las personas, las familias, las instituciones que integran una sociedad, la nuestra, hoy», como escribe Sergio Román de esta comedia «entre áspera y tierna», cuyo efecto pragmático sintetiza así: «Comedia de tono ligero, chispeante, divertida, que cuestiona la indecisión proveniente de nuestro autodesconocimiento. Nos hace reír, sonreír, ponernos serios y, además, pensar». Y comedia también según el clásico criterio del desenlace —«verdadera vuelta de tuerca» que evidencia hasta qué punto domina Arroyo el arte del dramaturgo— pues, en su auténtico reencuentro, los tres personajes «redefinen los límites de la amistad y el amor, y toman la sincerísima decisión final de ser, por fin, consecuentes con sus genuinos sentimientos».

Llegamos así al meollo de la dramaturgia de la obra, o sea, de la manera de practicar el modo teatral de representación o de encajar el argumento en la escenificación. Radica a mi juicio en estos dos aspectos, inseparables, que saltan a la vista: el lenguaje y la estructura. Salvo la presencia de los tres personajes, todo el universo de Trío se vuelca en la palabra, en las palabras de ellos precisamente, pues acertadamente no se recurre a voces extra-dramáticas. Este absolutismo verbal, inserta la pieza —y al autor— en la muy actual corriente que cabe denominar “teatro de la palabra”. De otra parte, no se puede negar, conociéndola, que es precisamente el verbal el punto fuerte de la dramaturgia de Jorge Arroyo. Su dominio del diálogo campea y se podrá estudiar en esta pieza en condiciones de laboratorio. Brillante, ingenioso, ágil, inteligente, rebosante de gracia y de frescura, determina, como dijimos, su comicidad; pero está hecho de lenguaje llano y coloquial, lejos del artificio y la impostación, lo que por una parte permite sortear el melodrama y por otra aporta un verismo que compensa la considerable distancia representativa de la puesta en escena. La prueba más elocuente de la calidad genuinamente dramática del diálogo de Trío es la densidad de sus silencios, sus pausas cargadas de sentido. En el polo opuesto de la verbosidad, lo que se dice resulta tan expresivo como lo que se calla; el subtexto compite con el texto.

La novedad estructural, en el límite de la forma dramática y la convención teatral, está en la forma de resolver las continuas irrupciones del pasado en el presente y de los distintos espacios de aquel en los dos de este. Los personajes vuelven al pasado en busca de explicaciones, pero también porque añoran espacios y personas que les son familiares, aunque a veces resulten más agresivos que amables. Se trata de continuas regresiones “engastadas”, o sea, que implican un cambio de nivel dramático: representaciones dentro de la representación o teatro en el teatro. No podía ser de otra manera. La clave está en el cómo. El autor había empleado ya este recurso de cajas chinas o muñecas rusas en La tertulia de los espantos. Pero, a diferencia del uso digamos normal que se hace en ella, en Trío no solo se fragmentan el tiempo y el espacio, sino también los personajes y sus discursos. Son los tres personajes presentes, los únicos estrictamente dramáticos, los que deben encarnar a todos los fantasmas del pasado, incluidos ellos mismos en la adolescencia. Lo decisivo es que, tal como indica el texto, «las transiciones deben darse tan naturalmente como ocurre en las fiestas entre amigos cercanos, cuando alguien cuenta anécdotas personales interpretándolas lúdicamente ante los presentes», sin ningún cambio de escenografía ni iluminación; pero no limitándose a contar, sino encarnando a los personajes y poniendo en escena las situaciones. Todo queda encomendado así al arte del actor (y el director), como un desafío y un regalo de la misma gran envergadura.

En La romería se prueba ya este mismo recurso, pero de forma muy limitada. Lo que en Trío es un vaivén casi continuo entre el presente y el pasado, se reduce en esta a dos breves regresiones —la de la “confesión” y la de la bicicleta— en las que los dos personajes, «Él» y «Ella», se representan solo a sí mismos, también en su adolescencia colegial. Las de Trío son mucho más numerosas y extensas. Sin dejar de ser la solución más sencilla, directa y práctica para escenificar los flashbacks, el procedimiento se torna más complejo y se adueña de toda la estructura. Los tres personajes dramáticos se desdoblan en otros muchos del pasado, multiplicando también en muchos más el triángulo central. Véase, por ejemplo, el que dibujan Cristina, Lucy y Magali en la regresión del primer acto y cómo influye en su geometría el hecho —puramente teatral— de que sean los mismos tres actores los que los representen: en este caso de Lucy hace Carlos, ahora su marido, y de Magali Virgilio, por el que ella «babeaba» entonces. Del procedimiento forma parte también la irrupción de una forma extraña y altamente convencional de diálogo, especie de cruce entre soliloquio, aparte y apelación al público, mediante la que los personajes dirigen información “hacia fuera” (aunque no al público de manera expresa) quebrando el coloquio hegemónico en los dos planos temporales.

Una vez más, complejidad interna y efectiva sencillez. Trío juega en este y otros campos la carta paradójica de la conciliación de contrarios. Y gana todas las bazas. Estas observaciones fuera de contexto, que no pueden ni quieren disimular mi admiración por la obra, aspiran sobre todo a ser invitación e incitación a leerla y a ponerla en escena. El disfrute y el éxito están asegurados.

Referencias
Rocío Fernández: “Una comedia negra”, Columna Ojo al Cristo, Suplemento Cultural Áncora, La Nación, 14 de agosto de 2005.
Sergio Román Armendáriz: “2 correos electrónicos enviados al Lic. Gustavo Rojas”, De la impresión a la expresión, 20 de octubre del 2008 y 20 de noviembre del 2008. http://sergioroman.com/teatro_areas_de_trabajo_comentarios.php
Sergio Román Armendáriz: “Correo electrónico acerca de «Trío»”, De la impresión a la expresión, 22 de octubre de 2008.
http://www.segioroman.co.cr/html/bitacora/b_05_09.html



José-Luis García Barrientos es Doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Es Investigador Científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el área de “Teoría de la Literatura y Literatura Comparada”. Miembro fundador del Instituto del Teatro de Madrid. Profesor del Máster en Teatro y Artes Escénicas de la Universidad Complutense. Director de cursos de Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid y miembro del Cuerpo Académico de las carreras de doctorado de la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina). Es autor de un centenar de publicaciones, entre las que cabe destacar los libros Drama y Tiempo. Dramatología I (1991); La comunicación literaria (1999); Las figuras retóricas (2007); Cómo se comenta una obra de teatro. Ensayo de método (2007); Teatro y ficción. Ensayos de teoría (2004), El teatro en el futuro (2009), Análisis de la dramaturgia. Nueve obras y un método (2007) y Actua-ción y escritura (Cine y teatro. 2010)



Trío

Comedia contemporânea
 

 De Jorge Arroyo



“Los regresos
A veces los llevamos en la sangre”
Jorge Debravo. Milagro Abierto

PERSONAJES

Carlos
Cristina
Virgilio


Los caracteres de Carlos, Cristina y Virgilio interpretan diferentes personajes, pero sin complicados cambios de vestuario ni de locación. Carlos hará el Hermano Francisco y a Lucy; Cristina interpretará a Clara, a Huevo hermoso, a la Profunda y a Sister Bernice; y Virgilio encarnará a Magaly, al hombre en el bar y al doctor Hutchinson. Pueden jugar con elementos de utilería, pero las transiciones deben darse tan naturalmente como ocurre en las fiestas entre amigos cercanos, cuando alguien cuenta anécdotas personales interpretándolas lúdicamente ante los presentes.
Aunque algunos escenarios y referentes sí existen, los hechos y personajes son de ficción y cualquier parecido con alguien vivo o muerto es ¿casual?
Escenografía mínima. Elementos de utilería: los estrictamente necesarios.
 
 
 
PRIMER ACTO

Apartamento de Cristina. Noche.

Carlos
¡No debimos ir a esa fiesta! ¡Las fiestas de excompañeros son horrorosas! ¡Todos estamos horrendos!

Cristina
¡No estamos tan mal! Vos, Virgilio, te ves como de 30... ¡O menos! ¡Claro, con el deporte que has hecho toda la vida! ¡La estrella deportiva del colegio! Si no te hubieras ido para España, nos hubiéramos casado, pero...

Carlos
¡A donde no debimos ir fue a esa fiesta!

Virgilio
Yo dejé el deporte.

Cristina
...¡pero te fuiste y me condenaste a la más espantosa soltería!

Virgilio
¡No será para tanto! Te has quedado soltera, pero...

Cristina
¡Pero no fanática!

Virgilio
...pero sé que has tenido romances... ¡ardientes!

Cristina
¿Quién te dijo tal mentira?

Virgilio
Me lo contó...

Virgilio
¿Un pajarito? ¡Oscar!

Cristina
¡No seas homofóbico, Carlos! ¡Sabés que me molesta que te pongás así! ¡Esa actitud murió con el siglo veinte! (Sale).

Virgilio
"Siglo veinte, cambalache, problemático y febril..."

Carlos
¡La moral no cambia en tan poco tiempo, Cristina!

Virgilio
"... el que no llora no mama y el que no afana es un gil".

Carlos
(A Virgilio). ¿Qué querés decir? ¿Qué cantás?

Cristina
(Regresa. Trae una bandeja con bocadillos, hielera y vasos). Hay solo icebergs. Partilos, Virgilio.

Virgilio
Dame el arma adecuada.

Cristina
¡Puñales!

Carlos
¡Qué lata! Ustedes nunca dejaron de hablar en clave... (Suena su teléfono celular).

Virgilio
¿Otra vez tu mujer? (Cristina sale).

Carlos
¡Hola, amor! Sí, ya estamos en San José... En el departamento de... Emmm... (Sotto voce: ¡De Virgilio!). No... No... No me quedaré mucho... ¿Las otras están con vos?

Cristina
(Regresa). Tomá el cuchillo.

Virgilio
¡Cimitarra!

Carlos
Llegaré en una hora, más o menos...

Cristina
Decíle que nos vamos a acostar los tres, que vos llevarás la batuta y así la cosa no durará mucho.

Virgilio
¡Cruel!

Cristina
¡Pero con buena memoria!

Carlos
¡Sí, sí! ¡Se meten voces!... ¿Hola?... ¿Aló?... ¡Hay mucha interferencia! ¡Voy al balcón, mejor! (Sale).

Cristina
¡Lo ha llamado desde que dejamos la fiesta! ¿Te diste cuenta?

Virgilio
Sí. Yo venía un poco nervioso. Como ha tomado y manejaba hablando por teléfono...

Cristina
¡Me enferma Lucy! ¡Por necia, por bruta, por gorda y por fea!

Virgilio
Ser gordo no es un pecado. Hay una conspiración mundial contra la gordura. ¡Obesos del mundo, uníos!

Cristina
¡Hablame de Marx! Me encantaban tus discursos políticos.

Virgilio
No seas mentirosa. Nunca me has prestado atención con eso. Aunque… Se supone que del colegio me echaron “por comunista”. ¡En aquella época todos queríamos ser comunistas!

Cristina
Yo no.

Virgilio

Los Hermanos Maristas tampoco.

Cristina
Los Hermanos Maristas siempre fueron un montón de hijos de puta.

Virgilio
¡Había de todo! Mejores y peores, como en todas partes. No seas injusta.

Cristina
¿Los defendés después de lo que...?

Virgilio
¡Si uno que conocemos no hubiera abierto la boca...!

Cristina
Soy intolerante con...

Virgilio
¡Las gordas y las feas!

Cristina
...Con algunas cosas. ¡Lo reconozco!... Como...

Carlos
(Entra). ¡Qué playada!

Cristina
¡Como con esas palabrejas homofóbicas, por ejemplo! Al menos él no debería decirlas, por respeto a...

Virgilio
A sí mismo.

Carlos
Ahorita tengo que irme. Lucy está muy angustiada por tener que atender a Clara y a Anabel, y dice que le duele mucho alguno de los no sé qué de siempre.

Cristina
¡Cómo llama! ¡Que te suelte un poco! Tiene veinte años de tenerte amarrado a punta de chantajes sentimentales. ¿De qué signo es? Debe ser Virgo.

Carlos
Es Virgo.

Virgilio
Tu departamento es bonito, Cristina.

Carlos
Voy al baño. (Carlos sale).

Cristina
¿Sabés? En serio... No me molesta la gente gorda o flaca. Lo feo y lo bonito son tan relativos como el bien o el mal. ¡Me molesta Lucy, sea gorda, flaca, buena o mala, porque embarcó a Carlos!

Virgilio
¡Éramos muy jóvenes!

Cristina
Pero bien que supo cómo hacerse la embarazada. Y este baboso...

Virgilio
...la quería.

Cristina
¡Bah! Fue la única que se fijó en él.

Virgilio
De veeeras...

Cristina
¡No molestés! Lucy se le colgó porque él tenía plata y ella una situación terrible. Carlos nunca fue interesante, ni guapo... (Carlos regresa). ¡Estás guapísimo, Carlos! ¿Qué te hiciste?

Carlos
Me peiné. ¿Qué están tomando?

Virgilio
Whisky. ¿Querés uno?

Carlos
Yo me lo alisto.

Virgilio
¿Tenés miedo de que te pegue el SIDA?

Cristina
¡No bromees con eso! ¡Tengo 10 años de pedirle a Dios que a vos no...!

Carlos
¡20 años de graduados! ¡Somos unos... unos...!

Virgilio
¡Unas carrozas!

Carlos
¡Unos rocos!

Cristina
(Comienza una charada de semejanzas fonéticas). ¿"Rocos" no son unos aparatos que sirven para alumbrarse cuando se va la luz?

Virgilio
¡Claro! ¡Focos! Y alumbrarse... ¿No es cuando uno deja que una cometa suba muy alto?

Cristina
¡Claro! Y...

Carlos
Eso es "encumbrarse".

Cristina
¡Sabio!

Virgilio
¡Como vos nunca has podido meterte en el juego, siempre tenés que matar la diversión!

Cristina
(Con doble intención). Aún cuando logra entrar, la mata... Jo, jo.

Carlos
Esos juegos son idiotas.

Virgilio
(Sigue con las charadas). ¿"Idiotas" no son las regiones que no se sabe bien dónde quedan?

Cristina
¿Cómo?

Virgilio
Lo dije por "ignotas".

Cristina
¡Elevadísimo! No te salió.

Virgilio
A veces, hay cosas que no me salen...

Carlos
¡Qué novedad!

Cristina
¡A otros hay cosas que se les salen muy rápido!

Virgilio
Viéndote bien, Carlos, no sos feo. Sos... Casi humano.

Carlos
"Humano" no es una fruta que comen mucho los monos.

Cristina
(Ignora a Carlos). Virgilio... ¿Qué tanto hablabas con Óscar?

Virgilio
(Idem). Imaginate.

Carlos
(Agresor). "Humano" lo dije por "banano". Esa sí vale, ¿verdad?

Cristina
Entonces... ¿Es cierto?

Virgilio
Sí.

Cristina
¿Y... Qué hará?

Virgilio
No sé... Sostenerse con AZT...

Carlos
¿"AZT" no es el material del que estaban hechos los discos de antes?

Cristina
¡Pobre Óscar! Y hablando de otros, la que se ve muy bien es Anabel... Buen cuerpo...

Virgilio
¡Y bastantes dientes menos! ¡Un puente como el Golden Gate!

Carlos
"Puente" no es...

Cristina / Virgilio
¡Ay, ya! ¡Callate!

Virgilio
A Anabel seguro que se le cayeron los dientes de tanto veneno que pasó por ellos. ¡Se le herrumbraron las encías!

Cristina
Realmente era muy cabrona.

Carlos
Lucy y Anabel siempre fueron muy buenas amigas. (Virgilio y Cristina lo miran, con censura).

Cristina
¿Por qué decidiste regresar a Costa Rica? Pensé que te ibas a quedar allá.

Virgilio
¿En España? ¡Puf! Me fue peor que aquí, y a veces conviene devolverse a donde uno dejó un pasado más amable. Siempre ayuda a construir un futuro mejor, y a mí me gusta pensar en el futuro.

Carlos
Prefiero el presente. Uno produce y recoge en el presente.

Cristina
Si uno no ve claro el futuro y el presente es una mierda, mejor tratar de reconstruir el pasado... ¡Aunque también fuera una mierda!

Virgilio
¿El que estaba con Magali era el marido?

Cristina
¡"Maridos" tuvo Jackie Kennedy! Esa lo que apañó fue un "Peor es nada". De tanto esperar al hombre que le diera estatus, un día se vio treintona, se asustó y juntó lo primero que pudo.

Carlos
Sobre todo después de lo que le pasó... (Suena su celular. Sale).

Cristina
¡Todas estaban enamoradas de vos!

Virgilio
¿Todas para uno y uno para todas?

Cristina
¡Cómo los tres mosqueteros! Eso hemos sido siempre: ¡Los tres mosqueteros!

Virgilio
Eran cuatro.

Cristina
¿Has pensado en nosotros?

Virgilio
¿En ustedes dos?

Cristina
Te hemos extrañado.

Virgilio
¡"Te hemos"!. Lo decís...

Cristina
Casi diariamente.

Virgilio
...como si fuera una multitud.

Cristina
En la fiesta parecía que nuevamente estábamos solos los tres. Vos, Carlos, yo...

Virgilio
¡Y treinta ex compañeros, los divorciados y los con cónyuge, todos mirándonos como apestados!

Cristina
Nunca les resulté monedita de oro.

Virgilio
Ni vos ni Óscar ni yo...

Cristina
¿Óscar y vos nunca...? Digo... Ustedes hubieran sido... Hubieran podido…

Virgilio
Clara también se quedó soltera.

Cristina
¡Clara! ¡Pobre! ¿La viste? ¡Flaquísima! ¡Como el espíritu de la golosina!

Virgilio
¡Siempre ida! Uno no sabe si es que está destruida o si es que vive en el Nirvana. Desde lo del Hermano Francisco...

Cristina
¡El Hermano Francisco! Era tan reaccionario que nunca abandonó la sotana... (Entra Carlos, interpretando al Hermano Francisco). ¿De dónde era?

Virgilio
Daba igual. Era franquista, eso sí.

Cristina
¡Maristas y reaccionarios siempre ha sido redudancia! ¡Franco tenía como cinco años de muerto y el Hermano Francisco todavía nos ponía a estudiarlo como si viviera!

-Transición-

Hermano Francisco
Abrid la Gramática. Página 39. Párrafo 65. Repasaremos: "El Generalísimo Francisco Franco nació en El Ferrol. Es un militar esforzado y héroe muy señalado. Por ello ganó varias medallas de mucho mérito. A él se debe la salvación y la paz de España. ¡Viva Franco!"

Virgilio
(Colegial). ¡A mí qué diablos me importa Franco! (A Cristina, quien interpreta a Clara). Clara, pásame una pastilla. ¿Tenés?

Clara
Mentas. No me distraigás.

Hermano Francisco
"José Antonio Primo de Rivera es una gran figura de España..."

Virgilio
Hermano... ¿Puedo ir al baño?

Hermano Francisco
..."Fue el fundador de la Falange Española y luchó en las calles de Madrid..."

Virgilio
(Urgido). ¿Puedo ir al baño?

Clara
"...sacrificándose por la Patria..."

Hermano Francisco
"...en contra de los enemigos de España..." (Virgilio se levanta y sale de prisa).

Clara
Que le quitaron la vida en la cárcel de Alicante. ¡Qué malos!

Hermano Francisco
¡Clara! Usted podría escribir una reseña para el periódico del colegio, otra de esas...

Clara
¡Como la de El Valle de los Caídos!

Hermano Francisco
¡Es hermoso! ¡He estado ahí!

Clara
¡Hermoso!

Virgilio
(De vuelta, semioculto). ¡Pst! ¡Clara!

Clara
Y dicen que...

Hermano Francisco
¡Tiene la nave de la iglesia más larga que la del propio Vaticano!

Clara
Más grande... Más larga...

Virgilio
¡Psstt! ¡Clara! (Hace señas a Clara para que se acerque. Ella no puede separarse del Hermano, hasta que suena el timbre del recreo. Va donde Virgilio, que le señala la cremallera del pantalón, abierta). ¡Se me trabó!

Clara
¿El zípper?

Virgilio
No puedo...

Clara
Subilo. A veces...

Virgilio
Es que como vos sabés de costura, pensé que...

Clara
Pero aquí no tengo nada con qué...

Virgilio
¡No voy a andar con esto abierto durante todo el recreo!

Clara
Se me ocurre que... ¡Metete aquí!

Virgilio
¿Al baño de mujeres?

Clara
¡Entrá! (El Hermano, a distancia, los ve entrar al baño. Se acerca rápidamente).

Virgilio
¿Qué vas a hacer?

Clara
A ver si te lo puedo subir. (Lo intenta, primero con las manos, y luego…). ...aunque sea con los dientes... (...hincada, procura prensar la cremallera con los dientes).

Virgilio
¿Estás loca? ¡Clara! ... ¡No...!

Hermano Francisco
(Llega hasta ellos. Caos. Virgilio huye. El Hermano enfrenta a Clara). ¡No!... ¡No!... ¡Arrodíllese! ¡Pida perdón! ¡Implore perdón! ¡Conmigo!

Clara
No es lo que usted...

Hermano Francisco
¡Usted no puede! ¡Perdón! ¡Humíllese ante el Perdón!

Clara
No es lo que usted...

Hermano Francisco
A mí... ¡Usted no puede hacerme esto!

Clara
No es lo que usted...

Hermano Francisco
Te voy a castigar... Por... Libidinosa... Por...

Clara
Yo haría...

Hermano Francisco
¡Cualquier cosa!

Clara
...para que usted me perdone.

Hermano Francisco
Por cualquier cosa más insignificante... ¡Te podríamos expulsar!

Clara
¿Expulsarme? ¡No!

Hermano Francisco
Entonces... ¡Hoy vendrás en la noche a escribir el artículo sobre la Falange!

Clara
Hoy en la noche vendré...

Hermano Francisco
Y para no molestar a nadie, nos veremos en la Sala Magna. (La manosea). Ahí nadie molestará... (Virgilio regresa y, oculto, mira la escena).

Clara
Nadie molestará...

Hermano Francisco
Y sin distracciones...

Clara
Haré bien el trabajo...

Hermano Francisco
¡Como hiciste el de Sor Juana Inés!

Clara
"Yo, la peor de todas".

Hermano Francisco
...Como hiciste el del Papa...

Clara
"La autoridad del Sumo Pontífice es mayor que la de cualquier rey o emperador"...

Hermano Francisco
La autoridad de cualquier Pontífice...

Clara
"El Papa es como el sol de la iglesia: su gobierno es muy suave y paternal."

Hermano Francisco
Suave... Paternal... "Cuando el Papa manda una cosa, todos los cristianos han de obedecerle"

Clara
Yo... Seré obediente. (Él la besa. No advierten que aparece Virgilio y los mira. Timbre de fin de recreo).

-Transición-

Virgilio
Como en cualquier colegio del mundo, teníamos unos profesores detestables y otros admirables. El Hermano Emilio nos enseñó a amar la Química y el Hermano Vicente, la Filosofía, y nos hablaba de la Doctrina Social de la Iglesia. Nos dolía cuando los trasladaban a otro país. En un colegio como el nuestro, no había tiempo para encariñarse con los profesores buenos.
En mi caso, también parece que los traslados eran mi destino. Por la carrera de mi padre, mi niñez tuvo frecuentes viajes en aviones, en trenes... No resentí, como suelen decir, la pérdida de amigos en un país, para hacerlos de nuevo en otro, hasta que vinimos aquí. ¡La partida de aquí sí que me dolió! Fue poco antes del quinto año de secundaria, en esa época en que, por más complicadas que sean las cosas, las preguntas al respecto son simples.

-Transición-

Cristina
¿Tendrás que irte?

Virgilio
¿Qué me queda?

Cristina
¿Decir que te gustaría hacer la universidad aquí?

Virgilio
A mi padre se le venció el tiempo.

Cristina
¿No le renovarán el nombramiento?

Virgilio
No sé. No es lo usual. De todas maneras, no me dejaría aquí. ¡No sabés del humor que anda! ¡No te imaginás cómo le ha sentado lo de mi expulsión! Encima, regresar a España… No creás que le hace mucha gracia. No ahora: España está cambiando. Eso del destape lo enerva, porque él es como un dinosaurio de la vieja guardia.

Cristina
¿Entonces, volver...?

Virgilio
Supongo que él habrá hecho todo lo posible porque nos quedáramos aquí.

Cristina
¿Y el Cole...?

Virgilio
¿No has pensado en que tendré que repetir el año porque, a estas alturas del curso, cuál colegio recibiría a un expulsado por... difamación, será?

Cristina
Dijeron que te echan por comunista.

Virgilio
Vos sabés la verdad. (Silencio). ¿Crees que ustedes podrán soportar la graduación sin mí?

-Transición-

Cristina
¡Yo fui quien menos la soportó!

Virgilio
Pero te repusiste.

Cristina
Tenía un buen consuelo: el que me había quedado cuando fuimos a la cabina de Magaly, al paseo de...

Virgilio
¡Dejá eso! No viene al caso hablar de...

Cristina
¡La playa!

Virgilio
No revolqués...

Cristina
...recuerdos...

-Playa / Mar-

Virgilio
¡Se acabó el hielo!

Cristina
Te dije que había poco.

Virgilio
Voy a ir a traer más.

Cristina
¡Dejalo! Cambiate y vamos a bañarnos. ¡Vamos a Playa Escondida!

Virgilio
Tenemos que caminar como dos kilómetros. ¡Nos cogerá la noche!

Cristina
¡Quiero que me coja!

Virgilio
¡Tina!

Cristina
Llegaremos a tiempo para el atardecer. ¡Echá la pantaloneta aquí y vamos!


Virgilio
Era la tarde...

Cristina
...Todavía...

Virgilio
...Especial...

Cristina
Playa Escondida estaba vacía.


Virgilio
Desde el principio sabías que...

Cristina
¿Que no hay dónde cambiarse? ¡Ja!

Virgilio
¡Mirá para otra parte! (Se desnuda, pudoroso).

Cristina
Si querés, andá a los árboles.

Virgilio
No. Puede haber serpientes.

Cristina
¡Aquí también!

Virgilio
¡Hoy estás imposible!

Cristina
¡Está empezando a atardecer! (Cristina se desnuda, desinhibida).

Virgilio
¡Cristina!

Cristina
“Dios se paseaba por el Edén a la hora de la brisa de la tarde."

Virgilio
Estás...

Cristina
Sí.

Virgilio
¿No vas a ponerte...?

Cristina
No. "Seremos como dioses y conoceremos lo que es bueno y lo que no lo es."

Virgilio
Hay algo que...

Cristina
"Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos".

Virgilio
...no sabés...

Cristina
"A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista, y que era excelente para alcanzar el conocimiento".

Virgilio
...y es que yo...

Cristina
"Tomó de su fruto..."

Virgilio
...Es decir, es mejor... Mejor que te lo diga ahora.

Cristina
Tomó de su fruto y lo...

Virgilio
¡Dejá el Génesis!

Cristina
"Y lo comió."

Virgilio
Yo no creo que sea... una buena idea. ¡No está bien!

Cristina
¡Basta, Virgilio! Todo está bien. Yo... Este... ¡No soy virgen!

Virgilio
Yo sí.

Cristina
¿Qué?

Virgilio
No lo he... hecho nunca. Estoy...

Cristina
¿Asustado? Yo también.

-Sexo-

Virgilio
Creo... que ya dejé de ser virgen...

Cristina
¡Yo también!

-Transición-

Carlos
(Entra). En el Cole siempre se sabía todo. El episodio de la playa no fue la excepción y luego fue utilizado como otra cosa más contra Virgilio. Por esos días, a pocos meses de graduarnos, los Hermanos estaban decididos a deshacerse de él. ¡Y lo hicieron! No era porque se hubieran enterado de lo de Cristina, sino porque sospechaban que era rarito. Nadie se tragó lo de que Virgilio era problemático ni lo de que, en lugar de oraciones maristas, andaba con discursos marxistas. Solo el papá aceptó lo que los Hermanos decían, y también la expulsión. Total, ya Virgilio hablaba de que quería irse y, a lo mejor en España... Allá sería otra cosa.

-Transición-

Cristina
En aquella misma noche en la playa, vos te acostaste con Lucy en la cabina de Magali, y nadie dijo nada.

Carlos
Era diferente: éramos novios.

Cristina
Apenas tenían como una semana de hacer el tonto.

Carlos
¡Éramos novios!

Cristina
¡Tan convencional que has sido siempre! Vos fuiste Boy-scout, ¿verdad?

Carlos
Sí. Y monaguillo. Y estoy suscrito al Eco Católico y no voy a dejar de comprar Selecciones. Y ya salgamos de eso.

Virgilio
¡Tina: me engañaste!

Cristina
¿Con qué?

Carlos
¡Con lo de la virginidad, Tina! No preguntó "¿con quién?"

Virgilio
No. "Con quién", ya sabemos que después fue contigo.

Cristina
Él no cuenta como engaño. ¡Él no cuenta, punto!

Virgilio
Me dijiste que ya no eras...

Cristina
¿Y qué querías? ¿Que te dijera que, gracias a vos, dentro de poco ya no lo sería? Y vos, tan pollón, ni te diste cuenta…

Carlos
A ustedes les está dando el guaro vaquero. ¡Párenla!

Virgilio
Tina: ¡Me engañaste!

Cristina
¿Y no lo disfrutaste?

Virgilio
¡Para mí pudo ser muy importante!

Cristina
Para mí lo fue. Nunca me repuse: después de aquello, el olor del aceite bronceador de coco para mí es el más efectivo afrodisíaco.

Carlos
Para mí también.

Virgilio
¿La experiencia o el bronceador de coco?

Cristina
¡Ambas! ¿Verdaaad, Carlitos...?

Carlos
¡Pudiste haber quedado embarazada, de él o de mí!

Cristina
De vos, difícil. Al tren siempre se le derrama el combustible antes de llegar al túnel. Pero... Con vos, Virgilio... ¿Pudo haber algo más duradero?

Virgilio
¿Comparándome con Carlos, que parece que fue tan… fugaz?

Carlos
Pudo haber quedado embarazada de cualquiera.

Cristina
De cualquiera menos de vos, "Rayo Veloz".

Carlos
¡Pues bastante que te gusta mi velocidad! (Hace para salir, pero se detiene de súbito). O… al menos la rapidez con la que pago tus deudas, ¿verdad? (Sale).

Virgilio
De mí... ¿Pudo ser que hubieras quedado...?

Cristina
¡Carajo! ¡De ninguno! ¡Nunca he quedado embarazada! ¡Ni siquiera me inventé un embarazo, como Lucy!

Virgilio
Ella sabía lo que hacía. En realidad todos siempre lo supimos.

Carlos
(Regresa). Menos yo.

Virgilio
Carlos Ugalde: ¡Eso era lo principal en el plan de Lucy!

Cristina
A mí no me interesaba "pescarte". Sabía que ya te ibas de aquí y...

Virgilio
Entonces, ¿por qué...?

Cristina
Siempre fuimos buenos amigos, me gustabas, y creo que algo de mí te atraía... Y todo se me juntó en el paseo a la playa... Me había dolido mucho lo que éste te hizo para que te expulsaran...

Carlos
¡Pero qué mierda! ¿Van a seguir con eso toda la vida?

Cristina / Virgilio
Sí.

Carlos
¡Teníamos 17 años! A mí también me dolió.

Cristina
"Me dolió", dijo. Pasado pluscuamperfecto del verbo "Ya no".

Virgilio
Tranquilo. Todo está perdonado y olvidado.

Carlos
A veces parece que no, y me jode.

Cristina
Es bueno que hayás vuelto. Los ciclos hay que cerrarlos. "Mane, Tecel, Fares".

Carlos
¡Salud!

Cristina
Son las palabras con que Dios le señaló su destino al rey Baltasar: Todo está "medido, pesado y juzgado".

Carlos
¡Tan bíblica que sos!

Cristina
Dos años en el Colegio María Auxiliadora, con las monjas, y tres más en el Marista, ¿qué esperabas?

Virgilio
Cristina... Vos… Me ayudaste mucho aquella tarde...

Cristina
¿Ah?

Virgilio
...En la playa...

Cristina
¿Te ayudé?

Virgilio
Después de aquello, para mí fue más fácil darme cuenta de que yo...

Cristina
¡Lo que sea! (Por lo bajo): Después hablamos nosotros...

Virgilio
Pero si éste...

Cristina
¡Si en algo ayudé, qué bueno! Servime un... ¡Lo que sea!

Carlos
(El teléfono emite un sonido intermitente). ¡Diablos! ¡Se me acabó la batería! Puede ser Lucy. Necesito estar en comunicación con ella.

Cristina
Primero la mandás para la casa con Anabel y Clara y ahora...

Carlos
Anabel y Clara insistieron en que querían ir a casa, y Lucy...

Cristina
Con los venenos de Anabel y con Clara fuera de este mundo, Lucy tiene que estarla pasando realmente mal. ¡Uy, qué rico! ¡Brindemos por eso!

Virgilio
Se acabó el hielo.

Carlos
¡Necesito otra batería! Voy al carro a traerlas.

Virgilio
¿Traerlas?

Cristina
¡Anda como veinte!

Virgilio
¿Y por qué no se conecta al cargador? (Cristina hace un gesto indicando que Carlos es imbécil. Virgilio habla a Carlos). ¡Bajo con vos! Voy a traer hielo.

Cristina
Andá a la licorería de la esquina. Está abierta hasta la madrugada.

Virgilio
Carlos, ¿podrías llevarme?

Carlos
¡No pienso mover el carro! ¡Cuando he tomado, lo pego en cualquier parte!

Cristina
Andá a pie. Es cerquísima.

Virgilio
Ya vengo.

Carlos
Yo también. (Salen).

-Transición-

Cristina
Desde que los conozco han pasado así, en ese tira y afloje, pero se atraen como los opuestos. Cuando Virgilio llegó por primera vez al país, su familia se instaló al frente de mi casa y nos hicimos amigos. Yo ya conocía a Carlos; los presenté y todos nos hicimos íntimos. ¡Tenemos tanto en común! Nuestras madres eran compañeras del Garden Club, del Club Rotario y no sé de cuántas pendejadas más. En la época del colegio, Virgilio defendía a Carlos cada vez que alguien quería pegarle por bocón. O sea, ¡siempre! Yo, mis dos primeros años de secundaria, los estudié en el María Auxiliadora, que era solo para mujeres. Mi mejor amiga era la flaca Magali y... ¡Se nos pegaba Lucy! Cuando se tienen 14 años, uno no escoge bien las amistades. Después tampoco, pero se soportan o se desechan con más facilidad. ¡También pasa que algunas amigas de las de la adolescencia se nos quedan pegadas toooda la vida! En fin, a la salida de clases, los del Marista se venían al frente del María Auxiliadora, para esperar nuestra salida de clases. Los encuentros eran muy emocionantes. Magali babeaba por Virgilio. Yo empezaba a babear por Virgilio. Lucy babeaba por Virgilio, por la estatua de Juan Santamaría, o por cualquiera. En realidad Lucy babeaba por cualquiera, recostada a la estatua de Juan Santamaría. ¡Y sigue igual de babosa! (Lucy, la estatua no). ¡Tenía el cuarto lleno de unas fotos enormes de actores de segunda y de cantantes polos, a las que se dirigía con cosas como "mi cucuchito" y "mi pupupú", mientras comía cientos de galletas surtidas de la Pozuelo, de esas que tienen muchas formas pero que todas saben igual!

-Transición-

Lucy
(La interpreta Carlos. Trae una caja de galletas. Es muy infantil. Habla como el monstruo de Plaza Sésamo). ¡Galleta, galleta, galleta! Magali: ¿querés?

Magaly
(La interpreta Virgilio). No. Las odio.

Lucy
¡Tomá, Magalita! Comé, comé, comé.

Magaly
¡Ay, ya, Lucy! ¡Quitate!

Cristina
¡Vámonos ya! ¡Yo soy la que estoy harta de quitarme hormigas!

Lucy
No estoy lista.

Magaly
¡Pues apurate! A mí me gusta llegar temprano a "Centauros", para agarrar una buena mesa...

Lucy
¿Ah? ¿Es a "Centauros" donde vamos? Pensé que hoy íbamos a otra discoteca, a alguna aquí cerca... A "Kalahari", tal vez... "Centauros" queda muy largo y ahí va pura mostacilla... ¡Puro pueblo! ¿Cómo va a pescarse uno a alguien que valga la pena?

Cristina
¡Botá esas galletas! ¡Qué hormiguero!

Lucy
Sí. ¡"Centauros" es un caquero!

Cristina
¡Sorda! ¡Vamos a donde sea, pero ya! ¡"Kalahary"! ¡Da igual!

Lucy
Los de la barra de abajo van hoy a "Centauros".

Cristina
¿La pandilla de Catedral?

Lucy
¡Todos! Me lo contó Rosita.

Magaly
Si ésta lo dice, es cierto. Deben de pensar lo mismo que nosotras: que si nos quedamos en alguna discoteca del centro, en cualquier momento caen nuestros tatas y nos agarran tomando y fumando.

Cristina
¡Con más razón ellos, que fuman de la brava!

Lucy
A mí solo me interesa uno. Mamá me ha dicho que me quede con...

Cristina
¡El que sobre, quienquiera que sea!

Magaly
¡Puta, Magali! ¡Estás igual de bruja que Anabel!

Cristina

¡Uf! ¡Pongamos algo de música, mientras ésta se alista! A ver qué tenés por aquí... ¡Epa! ¿Te gusta Verdi?

Lucy
Prefiero el celeste.

Magaly
¡El disco, tonta!

Lucy
¡Ah! Nunca lo he oído. Era de papá. A él le gustaban los cantantes argentinos.

Cristina
¡Apurate! A ver... ¡Uy! ¡Qué es este disco tan polo?

Lucy
Me lo regaló Magali.

Magaly
(Por lo bajo). Me lo dio Carlos Ugalde, en Navidad.

Cristina
¡Carlos Ugalde es el típico polo con plata! Yo no andaría con él ni loca.

Lucy
¡La familia de Carlos Ugalde es muy pudiente!

Cristina
¡”Pudiente”! ¿De cuál bolsa de naftalina sacás esas palabras? ¡Brrr!

Lucy
Los Ugalde tienen mucha plata, pues.

Magaly
No les vino bien habida...

Lucy
Ah, no sabía.

Magaly
¿Qué? ¿En esta casa no hablan de esas cosas?

Lucy
No. Somos católicos.

Cristina
Nunca había visto esta foto. ¿Quién es?

Lucy
Mamá joven.

Magaly
¡Preciosa!

Lucy
Sí. Pero dicen que yo me parezco a mi abuelo.

Magaly
Y se nota.

Cristina
¿Vas a ir con esa ropa?

Lucy
¿Por?

Cristina
Eso no es un vestido... ¡Es un disfraz!

Lucy
Es un traje de noche.

Cristina
¡De noche de brujas! Guardalo para Halloween.

Magaly
¡Vámonos ya!

Cristina
¡Esa ropa le alborota lo feo! ¿Qué tal si esta noche...?

Magaly
¡Esta noche no le va a pasar nada ni a ella ni a nosotras, si no nos vamos ya!

Cristina
Supongamos...

Lucy
¿Por qué siempre tienen que ponerse a suponer conmigo?

Magaly
Vos inspirás suposiciones.

Cristina
Supongamos que hay alguien que te interesa... alguien como...

Lucy
¡Mi "cucuchito"!

Magaly
(¿A quién le dice así?).

Cristina
(Al del cartel).

Magaly
(¿Qué? Pero si ese es...).

Cristina
¡Drácula!

Lucy
¡Christopher Lee!

Magaly
Yo prefiero a Travolta.

Cristina
¿Te gustan tan mayores?

Lucy
Me gusta que me den seguridad.

Cristina
¡Debe ser segurísimo pasar la noche con Drácula!

Magaly
¡Saldrás en "Buenhogar", desangrada en "El mundo de la esposa joven"!

Lucy
¡Sería un éxito social!

Magaly
¡Y también te desangrarán si seguís comprando la ropa en la boutique "Me cago en la elegancia"!

Cristina
¡Lucy! Supongamos que te sale alguien interesante... ¡Travolta o el Cochero de Drácula! ¿Vos crees que...

Lucy
¿Podríamos dejar de suponer?

Cristina
...con esa ropa...?

Lucy
Es la que tengo.

Cristina
¡Aaah! Ya entiendo…

Magaly
(Dejala que vaya como quiera y nosotras nos hacemos a un ladito).

Lucy
¿Ya terminamos de suponer?

Cristina
Yep.

Lucy
Bueno, entonces vamos, que si no, nos va a dejar el bus.

Cristina / Magaly
¡¿El bus?!

Magaly
¡Vamos a ir en taxi!

Lucy
¡¿En taxi?! No, yo no... Yo llego después, más tarde.

Cristina
¡Lo pagamos entre Magali y yo y listo!

Magaly
¡Epa! ¡Hablá por vos!

Lucy
¿Llevan cigarros?

Cristina
Si. ¡Y en la cartera echamos una pachita de ron para que te la tomés a escondidas y no gastés!

Magaly
¡Vamos ya!

-El bus-

¡Llegar en bus! ¡Qué pelada!

Cristina
No nos alcanza para taxi de ida y taxi de vuelta. No nos podemos arriesgar a que, después, nadie nos traiga.

Magaly
"Huevo Hermoso" siempre me devuelve hasta mi casa...

Cristina
Porque en el camino te apercollás con él hasta quedar asmática. ¿Pero nosotras...?

Magaly
Nos hubiéramos venido con él.

Cristina
No, siempre se retrasa.

Magaly
(Sotto Voce, para sí: ¡Ay! ¡Yo soy la que anda con otra cosa retrasada!).

Cristina
¿Qué te pasa? ¡Estás pálida!

Magaly
Nada. Un poco de náuseas. Seguro por el movimiento del bus.

Cristina
¿Qué se hizo Lucy?

Magaly
¡Va en el asiento de atrás, estrujada! ¡Dejala! Esa no tiene futuro. ¡Y a este paso, nosotras tampoco! ¡Puaj! ¡Tan finas y en bus! Esto se acabará apenas salga del colegio. Tengo que casarme con un partidazo. Alguno de los buenos de San José o a lo mejor un gringo forrado. ¡Si no es así, no me caso!

-Transición-

Cristina
¡No se casó! Estuvo probando tanto al mejor partido que, cuando se dio cuenta tenía 32 años y nada. Aterrorizada de que la dejara el último tren, se fue a vivir con el hijo del que atendía el estanco "La suerte está echada". "La suerte" se llamaba la gata del dependiente, que también se fue a vivir con ellos. Y Lucy...

Carlos
(Entra con Virgilio. Traen bolsas). ¡Me tiene harto! (Virgilio acalla a Cristina al tiempo que señala a Carlos). No me señalen a mis espaldas. Los vi en el reflejo de la ventana.

Virgilio
¡Qué traumas los tuyos! ¡Cómo te cuidás la espalda!

Cristina
¡Paranoico!

Carlos
Acordate de que papá fue uno de los primeros secuestrados en el país...

Virgilio
¡Cómo no! Jo, jo.

Cristina
¡Lo contás como si fuéramos nuevos!

Carlos
¡Je, je! Qué auto-secuestro más idiota fue aquel, ¿verdad?

Virgilio
Lo peor fue que el día que escogió para auto-secuestrarse, fue el mismo día que éste...

Carlos
¡Uy! ¡Uy! Dejame ese cuento a mí... ¿Sí? ¡Please!

Cristina
Dejáselo, Virgilio. Cuando él lo cuenta yo me destapo...

Virgilio
¿El destape?

Cristina

¡…de la risa! No el destape que te tocó a vos en España. Me debés esa historia.

Carlos
"Nos" la debés.

Cristina
Contá lo del auto-secuestro de tu papá. ¡Qué bárbaro!

Carlos
¡Pero no se burlen mucho, porque me inhibo!

Virgilio
¡Trato hecho!

Cristina
(Hacen un juramento muy infantil). ¡Juramento del Club de amiguines! ¡Yo soy "Sal"!

Virgilio
¡Yo soy "Chí"!

Carlos
¡Y yo soy "Chón"!

Los tres
Y juntos hacemos... ¡El trío sal-chi-chón! (Ríen de su infantilismo).

Virgilio
¡Qué estúpidos!

Carlos
¡No sé cómo siempre me dejo envolver por ustedes!

Cristina
Corre la cinta: Toma uno: "El día que secuestraron al tata".

Virgilio
El mismo día de...

Carlos
¡Que me dejés, que ese cuento es mío! (Virgilio se tapa la boca). El día que mi papá decidió auto-secuestrarse, yo...

Cristina
Empezá desde el principio.

Carlos
¿Ah? ¿Todo?

Cristina
Des-de la tar-de...

Carlos
¿Para qué? Lo importante es lo que pasó en la noche.

Cristina
Morbosa que soy.

Virgilio
Has oído el cuento tantas veces... (Cristina sale).

Carlos
¡Vos fuiste el que empezaste todo!

Virgilio
¿Yo? Estás igual que tu madre, que al principio me echó la culpa de todo, pero acordate que fue Huevo Hermoso el que nos llamó, porque tenía unas revistas porno buenísimas.

Huevo Hermoso
(Lo interpreta Cristina). ¡Esta es la mejor! ¡Se ve la hembra entera! ¡Toda “esparnancada”!

Carlos
Huevo... ¿Estás seguro de que tus papás no van a venir pronto?

Huevo Hermoso
¡Que si! Llegarán hasta las ocho.

Carlos
Son casi las seis.

Huevo Hermoso
Hay tiempo.

Virgilio
¿Hay más revistas?

Huevo Hermoso
Dos.

Carlos
Deberías guardarlas en tu cuarto. Aquí las pueden encontrar.

Huevo Hermoso
¡A los cuartos de chunches nunca viene nadie! En mi cuarto es muy arriesgado.

Carlos
Pueden ver luz.

Virgilio
¡Dame! (Le arrebata una revista). ¿Estás seguro de que de verdad no vendrán?

Huevo Hermoso
¡Ya estás igual que este miedoso! (Agarra a Carlos por la entrepierna).

Carlos
¡Quitá!

Huevo Hermoso
¡Uy! ¡Qué bruto! Si ya este está... ¡Mirá!

Virgilio
¿Siempre que tenés miedo se te para?

Huevo Hermoso
¡Bah! ¡Fue porque agarró la mejor revista! Esta otra no es buena. ¡Dame ésa! ¡Vean esto! (Hacen un encogido grupo para ver la misma revista). ¡Mirá cómo la tienen a la hembra!

Carlos
No entiendo.

Huevo Hermoso
Son dos hombres y una mujer.

Carlos
¿Y eso se puede?

Huevo Hermoso
¿Qué crees?

Carlos
Entonces... ¿Esto de aquí es...?

Huevo Hermoso
(A Carlos, que se masajea la entrepierna). ¡Estate quieto, alborotado!

Carlos
¡Ah, no! Este tipo usa algo de mentiras. No puede ser que alguien...

Huevo Hermoso
¡Oílo, Virgilio! ¿Nunca te ha visto? (Huevo Hermoso pone la mano de Carlos en la entrepierna de Virgilio. Momentáneamente Carlos toca, azorado, luego quita la mano y se retira rápidamente).

Carlos
Me... Me... ¡Me voy! ¡No he estudiado para el examen del lunes, el de ingles… ¡el de inglés! ¡Y es oral! Virgilio... ¿Te vas?

Virgilio
Huevo: ¿me prestas ésta?

Huevo Hermoso
No puedo, no son mías. Me las alquiló el profe de Mate.

Carlos
¡Vámonos!

Huevo Hermoso
¿A estudiar? ¡No sean verdes! Tengo una idea mejor. (Sostiene a Carlos).

Virgilio
¿Cuál?

Huevo Hermoso
¡Teresina!

Virgilio
¿Cómo?

Carlos
¡Estás loco! ¡Yo no voy a puteros! ¡Me voy! ¡Necesito ganar el examen con Sister Bernice, porque si no, pierdo la materia!

Huevo Hermoso
¡Esperá! Es sábado y a mí me dieron la plata de la semana.

Virgilio
Hoy todas las putas deben estar ocupadas.

Carlos
Soltame. ¡Yo ya quiero irme!

Huevo Hermoso
Este es virgen, ¿verdad Virgilio?

Carlos
¿A vos qué te importa?

Huevo Hermoso
¡Yo te invito! ¿Cómo vas a despreciar ese regalo?

Carlos

Si quisiera yo puedo...

Huevo Hermoso
Pero no lo has hecho... ¡Pollón! ¿Por qué no te cogés a Cristina, si vivís babeando por ella?

Carlos
¡Ojo! ¡No...!

Virgilio
¡Dejalo!

Carlos
¡Dejame!

Huevo Hermoso
¡Virguillo cacho envuelto!

Carlos
¡Que me soltés!

Virgilio
¡Ya, Huevo! ¿No oíste? ¡Soltalo!

Huevo Hermoso
¡Epa! Si no es a la par tuya, Virgilio, éste no es nada. Parece que es cierto lo que dicen en el cole.

Virgilio
¿Qué?

Huevo Hermoso
Que éste es cabrillo tuyo.

Carlos

¡Hijos de puta!

Huevo Hermoso
¡Como vos les tenés miedo a las hembras!

Carlos
¡Adiós! Virgilio: ¿venís a casa?

Huevo Hermoso
¡Andate, maricón! ¡Virgilio y yo vamos donde Teresina! Total Virgilio, a vos, mientras sigás entrenando bien en basket, te perdonan los exámenes.

Carlos
Virgilio... ¿Vas a ir?

Huevo Hermoso
Dejemos las revistas aquí, ¡y jale!

-Transición-

Carlos
¡Y fuimos los tres! ¡Me dejé embarcar! Cierto que quería perder la virginidad, pero con Cristina. ¡En esa época yo estaba absolutamente enamorado de ella!

Virgilio
Pero Huevo Hermoso te jodió tanto con la mariconería, que te enchaquetaste...

Carlos
Huevo Hermoso era un gran cabrón, pero ya ves cómo cambió: se casó bien, tiene unos hijos muy encantadores, súper bien educados porque todos hablan inglés, construyó una casa bonita, con jacuzzi, y tiene...

Virgilio
¡Tu mismo estatus!

Carlos
¡Aquella noche, no teníamos ni cinco minutos de haber llegado y Huevo Hermoso ya estaba metido en un cuarto con una chiclosa!

Virgilio
¡Vos estabas muy divertido!

Carlos
¿Cómo no? Además de asustadísimo, me había echado medio frasco de colirio Solutina para que se aclarara el blanco de los ojos y...

Virgilio
¡Y se te dilataron las pupilas, bestia! ¡Si era pura cortisona!

Carlos
...Y en aquella oscuridad... ¡No veía nada!

-Oscuro total-

¡No veo ni mierda!

-Transición.
Música ordinaria y luces rojas-

Virgilio
Acercate donde aquella morenota.

Carlos
(A tientas). No veo a la morenota.

Virgilio
La que está en la barra.

Carlos
No veo la barra.

Virgilio
¡Vení! (Van al lado de una mujer muy frondosa. Carlos, al ir a tientas, la toca).

Mujer
(Cristina, por supuesto). ¡Uy, papito, toque antes de entrar!

Carlos
¡Buenas noches!

Mujer
¡Puta, que educado! Buenas...

Carlos
¡Mucho gusto! ¡Carlos Ugalde!

Mujer
Mucho gusto: "La Profunda".

Carlos
A mí me gusta la gente profunda.

Virgilio
¡Ay, Dios! Ahí te dejo... (Sale. La música arremete).

La Profunda
Bailemos...

Carlos
Yo... no... (Bailan -terrible-. Ella hace lo propio por seducirlo. Termina la música. Vuelven a la barra).

La Profunda
Invíteme a un coctelito.

Carlos
Pídalo. Y otro para mí.

La Profunda
Gracias. ¡Salud!

Carlos
¡Salud! Mmm... Esto sabe a gelatina.

La Profunda
¡Uy! Nos equivocamos de coctel. Tome: éste es el suyo. Y ése es el mío... (Al cambiarlo, Carlos vuelca la bebida encima de ella). ¡Ay! ¡Animal! ¡Ya me empapó!

Carlos
¡Qué pena! Espérese... La secaré con algo... Por aquí...

La Profunda
Mirá... ¡Mejor vamos a lo que viniste! ¡Vamos al cuarto!

Carlos
(¡Pst! ¿Virgilio?).

La Profunda
¿Vamos o no?

Carlos
Vir... (¡Gulp!). Virg... ¡Virg...!

La Profunda
¿Virgen? ¡O.K.! ¡Salgamos de eso de una vez! (Lo saca).

Virgilio
¡No me di cuenta cuando salieron! Me acerqué a la barra a buscarlo...

Hombre en la barra
(Puede interpretarlo Carlos, o proponerse un juego de interpretación de Virgilio consigo mismo). ¡Qué tortón! ¡Esto nunca había pasado en esta ciudad!

Virgilio
¿Perdón?

Hombre en la barra
¡Y ahorita nos caen aquí, a investigarnos! ¡Siempre somos los primeros a los que culpan!

Virgilio
¿De qué está hablado?

Hombre en la barra
¡Del secuestro! ¡Secuestraron al dueño del almacén "Cinco por Cinco"!

Virgilio
¡Quéee? ¡¿A don Carlos Ugalde?!

Hombre en la barra
¡Al mismo! ¡Al dueño de los "Cinco por Cinco"!

Virgilio
¿Yo qué podía hacer? ¿Entrar al cuarto y decirle a Carlos: "Frená la pérdida de tu virginidad porque acaban de secuestrar a tu padre?" ¡No! Tenía que haber otra manera, algo más sutil... Algo más delicado… (Vemos a Carlos y a "La Profunda" en plena acción. Virgilio, apresurado, se les planta al lado). ¡Pará el desvirgue, güevón, que secuestraron a tu tata!

-Transición-

Y, por supuesto que antes de que lográramos salir, llegó la policía.

Carlos
(Con Virgilio y "La Profunda" en una radiopatrulla). ¿Por qué no quieren creerme que yo soy el hijo del secuestrado?

Virgilio
No lo digás más.

Carlos
¿Cómo voy a explicarle esto a papá?

Virgilio
Tendrás que esperarte a que paguen el rescate y lo liberen.

Carlos
Si lo que piden es mucho, tendrá que cubrirlo mi tío Alfredo. Nosotros no tenemos para tanto. ¡Y quién sabe para que mi tío afloje! Papá lleva meses pidiéndole que suelte plata para ampliar el almacén, y nada.

Virgilio
Ahora va a tener que soltar la plata a la fuerza.

La Profunda
Oiga. Usted me debe plata. ¡Págueme!

Carlos
Dame plata, Virgilio.

Virgilio
No tengo, la gasté en tus coctelitos. Como la cama iba a ser cortesía de Huevo Hermoso... ¡Que en el alboroto desapareció!

La Profunda
¡Págueme o aquí mismo le saco los ojos!

Carlos
¡Virgilio! ¡Por favor!

Virgilio
Señora... Como en los almacenes "Cinco por cinco". ¡Al crédito!

La Profunda
¡Al crédito le pagarán a su madre, pollones hijos de puta! (Pleito. La sirena de la radiopatrulla es más evidente).

-Transición-

Carlos
¡Los tombos nos garrotearon!

Virgilio
¡La mujer nos arrancó las cadenas!

Carlos
¡Vos gritabas que nos habían robado!

Virgilio
¡Y vos que eras el hijo del padre robado!

Carlos
Pasamos la noche en el tabo...

Virgilio
...Y tu mamá pensó que también te habían secuestrado, y casi se vuelve loca...

Carlos
¡Pero a la mañana siguiente se aclaró todo! Papá tuvo que salir del escondite, porque tío Alfredo se cerró en que no daba ni un peso y que mejor si se lo sonaban de una vez, para quedarse él como único dueño del almacén. Papá se murió resentido por eso. Y con semejante escándalo, lo mío ni se notó...

Virgilio
¡Cómo no!

Cristina
¡Al día siguiente te me declaraste! ¿Te acordás? ¡Jo, jo!

Carlos
¡Ve qué desgraciada! ¡Todavía se ríe!

Cristina
Fue en el cine Milán, un domingo en la matiné.

-El cine-

Virgilio
Vi a tu mamá en la boletería, pero no me saludó.

Carlos
¡Shhh! ¡Ya empezó la película!

-Es "Verano 42"-

Cristina... ¿Un confite?

Cristina
Después.

Carlos
¿Menta?

Cristina
Aquí tengo.

Carlos
Por eso... que me des una...

Cristina
Tomá... (...) ¡Cogé la pastilla, que lo que me estás agarrando es la mano!

Carlos
Cristina... Yo...

Cristina
Dejame el dedo...

Carlos
Yo... Hace tiempo que quiero...

Cristina
¡Que me dejés el dedo!

Carlos
Que... Emmm... Ya tenemos mucho tiempo de ser amigos y...

Cristina
¡Ya me clavaste el anillo! ¡Ay!

Carlos
Tina...

Cristina
¿Qué?

Carlos
Que ya tenemos mucho tiempo de ser amigos y...

Cristina
¡Y vamos a dejar de serlo si no te callás!

Carlos
Tina...

Cristina
¿Qué?

Carlos
...lo que te voy a decir es en serio...

Cristina
¿Qué?

Carlos
Ya tenemos tiempo de amigos y... (Mira a Virgilio). Y nos llevamos muy bien.... Y creo que podíamos pasar a algo más... ¿No te parece?

Cristina
¿Qué?

Carlos
Que podríamos ser algo más que amigos...

Cristina
¿Qué? ¿Qué es lo que hablás tanto y tan bajito?

Carlos
¡Nada! (Carlos cesa su aproximación a Cristina. Virgilio lo mira con gran ternura y le acaricia la mejilla a Carlos. Carlos sonríe tímidamente. Mira a Virgilio largamente. Ambos, disimuladamente, se toman de las manos).

-Transición.
Aula de clase.
Cristina es la monja profesora: Sister Bernice-

Sister Bernice
¡Y Virgilio llevó a Dante a los infiernos! (Entran ellos). ¡Castro y Ugalde! ¡Tarde!

Carlos
¡Perdón, Sister Bernice!

Virgilio
Es que...

Carlos
...nos quedamos...

Virgilio
...estudiando...

Carlos
...hasta muy tarde...

Carlos: Virgilio:

(Al Alimón).

...en la casa de él... ...en mi casa...

...Y me dormí. ...Y no dormí.

...nos levantamos temprano...

...pero tuvimos que ir...

Virgilio: CARLOS:

...a la casa de él ...a mi casa

...a que se cambiara. ...a que me cambiara...

...hoy en la mañana. Ayer...

Yo no había pensado dormir donde él...
...pero en el cine... ...al salir del cine...

...él propuso... ...yo me acordé...

¡Nos acordamos!

(¡Ah sí!).

del... del... Del exámen...

...¡Oral!...

Sister Bernice
¡Pasen de una vez! Usted, Ugalde, al frente.


Carlos
Me aterrorizaban los exámenes orales, y aquella mañana estaba muerto del miedo. ¡Un miedo espantoso! Y tenía vergüenza... de... ¡De todo! Del fin de semana... ¡De la noche anterior! Ahí, frente a la clase, sentía que se me notaba... que me leían el pensamiento. Era terrible examinarse, probarse de aquella manera...


Sister Bernice
¡Castro! El Hermano Director me pidió que eximiera a usted en Español para que usted poder entrenar basket y poder ganar a fin de mes el game contra los Calazans... ¡Vaya a la cancha! Get out on the field! You can play our best game!

-Virgilio va al foro, practica baloncesto-

Y usted, Ugalde, tiene gran responsabilidad: debe definir si, en esta materia, reprobará o no. ¡Defínase! ¡Defínase! (Sister Bernice sale y su voz se pierde en ecos. Carlos sonríe y respira, aliviado. Se lleva las manos a la entrepierna, protegiéndose).

-Transición-

Cristina
(Golpea desde fuera). ¡Carlos! ¡Carlos! ¿Te moriste ahí adentro?

Virgilio
¡Yo también quiero orinar!

Carlos
¡Voy! (Sale del "servicio sanitario". Virgilio pasa al “servicio” y desaparece).

Cristina
(Se reintegra a la sala, con Carlos. Toman). ¿En qué estábamos?

Carlos
Recordando los grandes éxitos de la estrella deportiva…

Cristina
Lo decís con un tonito...

Carlos
¡Bah! Siempre las tuvo...

Cristina
¿Fáciles?

Carlos
...todas con él...

Cristina: Tu dinero también pesó...

Carlos: ¡Por eso ya no me duele...

Cristina: ...en que sin que lo merecieras...

Carlos: ...lo que le pasó...

Cristina: ...te pudieras graduar.

Carlos: ...y que no se pudiera graduar!

Cristina
¡Ya estás borracho! ¡Lo que estás diciendo es espantoso! No hagás referencia a que él no estuvo en nuestra graduación, o...

Carlos
¡Lo prometo!

Virgilio
(Regresa). ¿De qué hablan?

Carlos
De cuando Cristina y yo nos graduamos.

Virgilio
¿De "vuestra" graduación? ¡Claro! Ya está borracho y se le sale el complejo de culpa y me agrede. Ahorita me dice que yo no debí haber ido a la fiesta de veinte años, porque no me gradué con...

Carlos
¡Con nosotros! ¡Por sapo!

Cristina
¡Ay, Virgilio! ¡Otra vez!

Virgilio
El sapo no fui yo.

Cristina
¡No empecemos! ¡Si sacan ese episodio, terminaremos todos peleados! ¡Por suerte que ocurre por décadas!

Virgilio
Ahora no pasará tanto tiempo. Yo ya vivo aquí de nuevo. ¡Y este volverá sobre el asunto, por lo visto! ¡Sapo!

Carlos
Yo no...

Virgilio
Cuando yo te conté lo que había visto entre el Hermano Francisco y Clara, era sólo para que vos lo supieras. Y Carlitos... ¡Se lo contaste a medio mundo!

Carlos
Has tomado más de...

Virgilio
¡Aquí el que se ha pasado de tragos… “eres tú”!

Cristina
(Canta, procurando distraer...). "Como una promesa eres tú... eres tú..." (...sin conseguirlo).

Carlos
¡Yo sólo se lo dije a Lucy!

Virgilio
¡Eso era como difundirlo por los intercomunicadores!

Cristina
¡Lucy siempre ha sido una gran soplona! Si hubiera conocido los secretos de Fátima, hasta a la Virgen María le habría traído problemas.

Carlos
Ustedes nunca han querido a Lucy.

Cristina / Virgilio
¿Y vos sí?

-Silencio-

Virgilio
Como sea, me jodieron. Los Hermanos me llamaron a un Consejo Directivo... Estaban el Hermano Director, el Hermano Francisco, miembros de la Asociación de Padres de Familia... ¡Y Clara! Clara, que ya tenía la mirada baja que se le quedó para siempre. Todos estaban al frente... Y a mí... ¡Me entró rabia! Cuando me pidieron que contara lo que yo decía que había visto... ¡Lo conté! ¡Lo conté todo y hasta más! ¡Estaba furioso! Clara no se inmutó, no lloraba... Ni respiraba, creo. Y el Hermano Francisco sonreía de medio lado... Llegó el turno de Clara y... ¡Lo negó! ¡Lo negó todo, por supuesto!

Voces:
(Pueden venir de fuera de escena, o hacerlas Carlos y Cristina al alimón)
¡Usted quiere dañar la imagen del colegio!
¡Usted es comunista, Castro!
¡Sabemos que usted hizo cosas deshonestas en la playa!
¡¡¡Sabemos que usted hace cosas muy deshonestas!!!
¡Usted no merece graduarse aquí!
¡Usted no nos merece!

Carlos
¡Te lo merecías! ¡Lo de que te expulsaban por andar echando discursos marxistas, no se lo tragó ni la de la Soda! ¡Y ya esta vez no te salvó ni el básquet!

Virgilio
A ver… Señor informado… ¿Y cuál fue la verdadera razón para que no me quisieran más en el colegio?

Cristina
"Abróchense los cinturones, que la noche se pone movidita".

Carlos
Lo del básquet, claro… Ya no eras vos el único. No eras indispensable. Estaba Jiménez-Escalante, en noveno, con encestes perfectos y un papá en el gobierno. Además, tu tata ya iba de salida, ya no era tampoco útil…

Cristina
¡Dejen ya eso! ¡Virgilio: servite otra ronda!

Virgilio
Todavía tengo pesadillas en que me veo presentando exámenes y no los puedo ganar...

Carlos
Hacéte el examen del SIDA. ¡Ese de fijo lo ganás!

Cristina
¡Imbécil! (Lo abofetea).

Virgilio
¡Mierda! (Sale. Pausa. Suena el celular. Carlos hace para contestarlo, pero Cristina lo toma y corta la llamada).

Carlos
¿Pero qué estás haciendo? ¡Era Lucy!

Cristina
¡Si seguís con esa hijueputa agresividad, te meto este cabrón celular entre el culo, malparido! (Tira el celular hacia el “balcón”. Carlos se lanza y logra cogerlo).

Carlos
Si no le contesto, Lucy es capaz de venirse, y...

Cristina
¡Y yo de dejarla como si le hubiera tocado las tetas a la madre a Cassius Clay! ¡No más pleitos aquí, o te vas ya!

Carlos
Nos vamos.

Cristina
¡Te vas!

Carlos
Yo… Cristina… Entendé… Yo… No quiero irme. Ustedes... Son... Es que son... (Cae. Llora. Virgilio regresa. Cruza miradas con Cristina).

Cristina
Lo de siempre. Hace que explote la represa y después se ahoga en culpa. (Hace para salir).

Carlos
(Casi a rastras, hasta el sofá). Virgilio... Virgilito... Perdoname... Please... Virgilito...

Virgilio
¿Le alisto un trago... o ya será mucho?

Cristina
Si por las vísperas se saca lo que viene, no nos va a alcanzar el guaro. (Sale).

Carlos
(Lloroso. Quedo). Vir...gilio. Virgilito...

Virgilio
(Se sienta al lado de Carlos y lo abraza tiernamente). ¡Uyuyuy! ¡Te nos emborrachaste de nuevo, pollón!

Carlos
No me digás así... Pollón, no. Pollón, no… (Suena el celular. Carlos duda en contestar. Virgilio y Carlos se miran. El celular incordia entre ambos. Carlos alternativamente, mira el teléfono y espera de Virgilio alguna resolución, que no llega. Carlos, sin mayor afán, contesta). ¿Amor? (Virgilio se levanta y se aleja).

Cristina
(Entra). Desde la tarde ha estado tomando mucho.

Carlos
Sí. (...) Sí. (...) No. (...) Seguro se fue la señal. (...) ¿Qué? (...) ¿Cómo? (...) No. No te oigo bien. (...) ¿Ah? (...) No. No pasa nada. Creo que me resfrié un poco. (...) No, estoy bien. A lo mejor es el aparato… Se me… Se me cayó y se golpeó un poco… Puede ser por eso que no… (…) ¿Ah? (...) ¿Y no se pueden ir en taxi? (…) Está bien. (...) Bueno, sí, yo puedo ir. (…) Si se esperan una hora más, yo llego y las voy a dejar a la casa. (...) No, no he tomado tanto. (...) No. (...) ¡Que no! (...) Estoy bien. Ya voy. (...) ¡Que ya voy! (Corta). ¡Cabrona! (Llora de nuevo). Yo... Yo no quiero irme…

Virgilio
Lo mejor es que sí te vayás ya. (A Cristina:) (Tiene que ir hasta Alajuela).

Carlos
Yo... quiero...

Cristina
¿Cuándo nos volveremos a ver?

Carlos
Yo...

Virgilio

(Alcanza un vaso de agua a Carlos). La próxima que sea en mi apartamento... Podrían ir... a conocerlo.

Cristina
¿Cuándo?

Virgilio
Ustedes digan.

Carlos
Yo...

Cristina
(Tímidamente). ¿Mañana?

Virgilio
Mañana, pues.

Cristina
Yo sí puedo... ¿Carlitos?

Carlos
Sí... Yo... Yo necesito...

Cristina
¡Todos nos necesitamos! ¡Mañana por la noche estaremos ahí!

Carlos
Buenas noches, Tina... Virgilio...

Cristina
Manejá con cuidado en la autopista... (Carlos sale, tambaleante).

Virgilio
Va muy tomado. ¿No será mejor...?

Cristina
Dejalo. Peor lo he visto. De todas formas, por más que lo intentemos, te aseguro que no conseguiremos que no se vaya manejando. Es terco como una mula, y borracho se pone peor. ¡Le da el complejo de Supermán!

Virgilio
¡Él se enreda mucho!

Cristina
¡Ay, Virgilio! ¡Nuestra generación de por sí es enredada! Todos los que estamos al filo de los cuarenta o en la cuarentena temprana, apenas nos estamos explicando quiénes éramos y qué somos en un país que anda en las mismas.

Virgilio
Yo no estoy confundido.

Cristina
¿Seguís siendo marxista?

Virgilio
¡Simpática! Uno no deja de ser marxista porque...

Cristina
...desapareció la Unión Soviética. Lo sé.

Virgilio
No es tan simple... Hay cosas... Las preocupaciones…

Cristina
…que teníamos en la adolescencia…

Virgilio
…al fin y al cabo...

Cristina
¿Nos abandonaron?

Virgilio
¡Ja! No hemos perdido la costumbre de hablar como los sobrinos del Pato Donald.

Cristina
(De nuevo en charadas fonéticas). ¿"Costumbre" no es un mes del año?

Virgilio
¿Ah?

Cristina
¡Claro! ¡Setiembre, "costumbre", noviembre!

Virgilio
¡Malísimo! Bueno... Me voy.

Cristina
Vos eras mi relación ideal... Y no lo que la vida nos hizo... Perdón: me hizo (Pausa Breve). Virgilio: ¿Vos podrías ser...?

Virgilio
Por favor, Cristina. Ya tenés muy claro que...

Cristina
...¿Que ni el intento?

Virgilio
Que soy homosexual.

Cristina
Qué palabra tan larga.

Virgilio
Pues te lo digo con una más chiquitica: Soy gay. Lo sabés.

Cristina
¿Por qué tenés que recordármelo siempre que estoy a punto de olvidarlo?

Virgilio
Para que no te pongás como ésas ingenuas que hablan de “arreglar" gays, como si fuéramos chatarra en un taller de enderezado y pintura.

Cristina
(Recoge algunas cosas de por ahí). Las fiestas de ex-compañeros siempre... (Se detiene. Mira fijamente a Virgilio. Solloza). ¿Me querés?

Virgilio
¡Te quiero!

(Virgilio la besa en la frente, con cariño. Sonríen. Él sale. Ella sola, mira las evidencias de la noche, en un silencio largo y pesado, hasta la total oscuridad).

 
 
 
SEGUNDO ACTO

Apartamento de Virgilio. Al día siguiente.

Cristina
¡Perdoname, Virgilio, pero fue una perrada!

Virgilio
(Desde fuera). ¡Es tu opinión, no la mía!

Cristina
A uno lo mandaban al Marista, no porque fuera el mejor colegio, sino porque en la provincia no había otro privado. Mis papás no pagaban el colegio por mí, sino por su propio estatus, y me lo echaban en cara: -"¡Estudiá, porque ve lo que nos estás costando!" -"¡El colegio es muy caro como para que perdás una materia!".

Virgilio
Me parece que sos injusta con...

Cristina
¡Con nadie! Yo hice terapia para poder juzgar y odiar a mis padres sin complejo de culpa. La diferencia con vos es que no hiciste terapia y, como Ana Frank, creés que todo el mundo es bueno.

Virgilio
(Entra con una bandeja). Es que todo el mundo tiene algo bueno. La cuestión es saber sacárselo.

Cristina
Porrr supuesssto...

Virgilio
¡No me mirés con esa cara, que no estoy hablando con doble sentido! ¿No podés pensar en otra cosa?

Cristina

¡No! ¡El sexo mueve el mundo! ¡Carlooos! ¡Vení, que se nos va a enfriar la comida!

Virgilio

Es sushi. No se enfría.

Cristina
¡Sushi! ¡Qué bruta! ¡No me fijé en lo que había en la bandeja y quedé como la más Lucy!

Virgilio
¡Siempre hay que fijarse antes de hablar! El sushi...

Cristina
¡Me encanta! ¡Y tan afrodisíaco! Hubiera traído sake.

Virgilio
¡Yo compré. Está ahí. Alcanzalo.

Cristina
(Va al bar). ¡Qué es esto? ¡Una botella de champán Dom Perignon! ¡Bárbaro!

Virgilio
¡Esa botella! ¡Lleva años buscando su lugar y su momento! Estuvo en España con nosotros, la tuve cuando me fui a vivir a la calle Hortaleza, la he conservado por años y ahora la traje de nuevo.

Cristina
¡Puaj! ¡Esto ya no es champán: es mayonesa! Con todo lo que la has batido…

Virgilio
Siempre he pensado abrirla en una ocasión especial, alguna de esas veces en que uno siente que... ¡Que todo valió la pena! Qué se yo... Vos me entendés.

Cristina
Servime sake. ¡Gracias!

Virgilio
He viajado tanto con esa botella, imaginando...

Cristina
¡Ja! Hace diez años, en la fiesta del décimo aniversario de graduados, hablábamos Clara, Lucy, Anabel, Magali y yo... Bueno, Clara escuchaba, pero las demás imaginábamos viajes ideales: Magali hablaba de un crucero; Anabel, que es pola de oficio, decía que a ella le fascinaría un mes en el Hotel Fiesta. ¡Imaginate! ¡Ir a un “Todo incluido”! ¡La zonchada mayor! Pero la que la sacó del estadio fue...

Virgilio
¿Lucy?

Cristina
¡Brujo! Fijate que yo dije que mi sueño era el Expreso de Oriente y ella preguntó que si eso era un servicio de comida china a domicilio.

Virgilio
(Con intención). La mamá fue reina de belleza, ¿verdad?

Cristina
¡Ingrato! Pero sí. ¡Pobre! Fijate que esa bola de grasa me da pena. Bueno, no siempre, pero de vez en cuando. Cuando Lucy nació, estaban bien económicamente, pero después del accidente donde se mató el papá...

Virgilio
¡Y hablando de accidentes, a Carlos le va a salir cara la broma!

Cristina
¡Callate! En Estados Unidos nos hubieran cobrado a nosotros, por dejarlo irse manejando borracho.

Virgilio
No lo molestés tanto. Lo tenés de...

Cristina
¡Él también expone mi vida! Cosa suya, si se quiere matar; pero que no nos lleve a otros en banda. ¡Y qué horror!: Lucy de luto debe verse como la bola 8 del billar.

Virgilio
Por lo menos ahora no lo molestes.

Cristina
O.K. Te lo prometo. (Entra Carlos). ¿Comemos, Fittipaldi?

Virgilio
¡Tina!

Cristina
Sorry.

Carlos
Hasta ahora, el tipo con el que choqué se mantiene en lo que hablamos para llegar a un arreglo. De todas maneras, está el parte del tránsito...

Cristina
...Con una alcoholemia de dos y resto.

Virgilio

¡Tina!

Cristina
Perdón.

Carlos
Con el Seguro y con la buena voluntad del otro carajo... Los talleres conocidos... Al final no me saldrá tan caro. Unos mil quinientos dólares. Más la multa, claro.

Virgilio
¿Apenas mil quinientos? ¡Una tontería! A mí solamente me llevó unos años ahorrarlos para comprar el tiquete para venirme desde Madrid, y que me quedara algo para el primer mes y el depósito de este apartamento.

Cristina
Carlos... Ahora que veníamos para aquí, a tu carro yo no le vi ni le noté nada, ni siquiera un ruido.

Carlos
No. Al Pathfinder mío no le pasó casi nada, pero el Vocho del maje sí quedó hecho picha.

Cristina
¿No sonaría mejor si dijeras que "el Volkswagen del otro señor quedó muy dañado"?

Carlos
No. De verdad quedó hecho picha.

Virgilio
Suerte que a nadie le pasó nada.

Cristina
No. Este ya era así, me consta.

Carlos
Hoy se me fue el día en esas carajadas. No pude atender las cosas del Almacén. Tenemos en aduanas una importación grande y no la pude sacar. ¡Y Lucy no me habla!

Cristina
¡Genial! ¡No llamará y comeremos en paz! Chocá más seguido, Carlitos. ¡Pero hacelo así: de vergazo, para que la elefanta quede bien cabreada! ¡Ups! ¡Perdón, perdón, Virgilio! Olvidemos el asunto y pasame una pieza de sushi.

Carlos
¡No empiecen a hablar en clave, que me agüevo!

Cristina
¿Querés... un pedacito de… “curvina”? … ¡Ay, vos! ¿Cómo te fue a pasar...? Nunca cuando vas muy borracho resultás tan mal chofer como para quedar tan estampado como anoche.

Carlos
Yo te enseñé a manejar...

Cristina
Ya sé.

Virgilio
Carlos... ¿Sake?

Carlos
¿Saque de banda? ¿Saque de puerta?

Cristina
¡Por esa puerta es que te vamos a sacar de aquí!

Carlos
¿Desde cuándo te gusta el futbol?

Virgilio
¿Querés de esto, o no?

Carlos
¿Tiene alcohol? Mejor no.

Cristina
Dejalo, está con el trauma post-parto. ¡Después de semejante pichazo!

Virgilio
¡Por favor, Cristina!

Cristina
Perdón. Carlitos, no te preocupés, no fue para tanto. ¡Es que ya no hacen los Volkswagen como antes! ¡Ya ni aguantan un vergazo a 130!

Carlos
¿Este pescado está crudo? ¿No hay otra cosa?

Cristina
Imaginate que...

Virgilio
¡Tina!

Cristina
Perdón... ... ¡Ey! Solo quiero decirle que se imagine que es ceviche, pero sin picar ni arreglar.

Carlos
¿No hay culantro?

Cristina
¡No me reprimás vos también, Virgilio! ¡Bastante traumada estoy ya!

Virgilio
Andá donde un sicoanalista.

Carlos
¡Eso es algo que no hará nunca más!

Cristina
¡Mis sicopatías son mías, majadero! ¡Vos metete con las tuyas!

-Silencio muy tenso, que desconcierta a Virgilio-

Virgilio
¿Qué me perdí? ¿Estás en terapia?

Cristina
Estaba, cuando podía pagármelo, con lo de la herencia... Pero después tuve que escoger: o terapia o supermercado. Y decidí estar loca, pero bien alimentada. Además, cuando puse el Catering quedé tablas.

Virgilio
¿Un Catering, como Pepita Parachoques? Tanto que hablás de ordinarieces y pusiste un Catering, que es la polada de los cocineros que se creen chic.

Cristina
No usés la palabra chic, que es muy poco chic.

Virgilio
¡Un Catering! ¡Prefiero ser peluquero! (Sale).

Carlos
Poner un Catering es caro. Con tanto perol que comprar...

Cristina
¡Lo más difícil es ponerlo tratando de ahorrar en cazuelas! ¡Virgilio!: Vos que leés las tiras cómicas: ¿Lorenzo le ayudó a Pepita con la compra de la vannette?

Carlos
¿Pepita tiene una vannette?

Cristina
Sí. Y maneja bien. No choca.

Virgilio
(Desde fuera). ¡Tina!

Carlos
Sí. ¡Ya! ¡Parala!

Cristina
¡Yo puedo parar lo que quiera, es a otros a los que les cuesta pararla! (Toma su trago. Carlos toma la botella de sake, Cristina hace para arrebatársela).

Carlos
¡Soltá la botella!

Cristina
¡Dijiste que no ibas a tomar! (Forcejean). ¡Bah! ¡Total: por mí podés matarte! (Le deja la botella). Decime, si Lucy está tan molesta con vos... ¿Cómo hiciste para venir hoy? Dos noches sola le parecerán un exilio, más considerando que anoche casi queda viuda.

Virgilio
(Desde fuera). ¡Tina!

Cristina
Perdón.

Carlos
Anabel se la llevó a la casa, junto con Magali, Clara y Rosita.

Cristina
A mí nunca me convidan, (como diría la poloncha de tu mujer).

Carlos
Sabían que vendríamos aquí, que Virgilio nos había invitado...

Cristina
¿Lucy sabía que yo venía? (Silencio). Tendrán razones para no invitarme, supongo.

Carlos
Vos-sabés-que-sí...

Cristina
Debe conocer todos mis pasos. ¿Verdad? Éste no. (Le pisa un pie).

Carlos
¡Ay!

Virgilio
(Regresa con un enorme bol) ¡Te vi! ¿Qué te pasa? ¡Dejalo en paz!

Cristina
Es que estoy furiosa con... Con esa manía... ¡Se va borrachísimo por la autopista, y como una bala! ¡Un día va a terminar con el puente del Virilla como un popi embutido entre la jeta!

Carlos
¿Sopa? ¿Ves? Sea china o japonesa, ya es algo comestible... Mmm... ¡Se ve rica!

Cristina
(Le sirve un cuenco a Carlos). ¿Miso?

Carlos
¿Miso? ¡Compermiso! (Prueba la sopa). No tiene verduras. (Cristina y Virgilio cruzan una mirada de fastidio). No importa. En verdad, ustedes siempre han sido muy chineadotes conmigo...

Cristina
Siempre...

Virgilio
¡Lo somos!

Carlos
Pasame más de ese guaro.

Cristina
¡Hereje!

Virgilio
¡Giordano Bruno!

Carlos
¿Cómo? ¿No se llama "Kase"?

Cristina
Cuidado quebrás el vasito.

Carlos
¿Por qué habría de quebrarlo?

Cristina
Como anoche quebraste varias leyes de tránsito…

Virgilio
¡Uy! Esperen... Esto yo ya lo he vivido. ¡Es un Dejá-Vu! ¡Cierren los ojos y pidan un deseo!

Carlos
Si cierro los ojos se me riega esta vara. ¡No jodás! Y vos, Cristina, sos...

Cristina
¡Shhh! ¡Que estamos pidiendo un deseo! (Los tres cierran los ojos y permanecen un momento en silencio). ¿Qué decías?

Carlos
Que sos buena chofer.

Virgilio
Tuvo buen maestro. Yo me lo perdí.

Carlos
Pero Tina te lo contó todo, con pelos y señales.

Cristina
Sin pelos. No tuve tiempo de verlos.

Carlos
Fue el primer año en la U.

Cristina
¿Cómo se llamaba esa urbanización por Sabanilla, donde íbamos a practicar?

Carlos
La víspera de que hicieras el examen de manejo, estabas muy nerviosa.

Cristina
Nerviosa, no. ¡Furiosa!

-Transición-

¿Cómo es posible que esta lata sea un modelo del año y nos deje aquí tirados?

Carlos
¡Malagradecida! Llevamos un mes practicando con él... Le has pasado las marchas sin poner el clutch y en cada "Alto" has majado el acelerador y el freno al mismo tiempo, sin contar con que...

Cristina
¡Parecés un marido! ¿Podés arreglarlo, o no?

Carlos
No sé. Arrancalo y acelerá suavemente. ¿Enciende?

Cristina
No. Y suena horrible.

Carlos
Eso es el radio, que está encendido. Apagalo. Volvé a intentarlo.

Cristina
No. ¡Me voy en taxi! Vos verás que hacés con esto. Me da miedo estar por aquí, es muy solo.

Carlos
¿Y dónde vas a ir a coger el taxi?

Cristina
Bueno... Allá... A la carretera principal. Dame plata, no traje.

Carlos
¡Yo tampoco! ¡Mirá! Está roto el...

Cristina
¡Ese tubito está goteando!

Carlos
¡Por dicha que es nada más que esto! En el asiento de atrás está mi maletín. Traémelo.

Cristina
Voy. … A ver... ¿Cuál es? Esto está lleno de cosas.

Carlos
El azul.

Cristina
Aquí todo es azul.

Carlos
Es un maletín deportivo.

Cristina
¡Ah, ya!

Carlos
Ahí hay un pañito pequeño... Pasámelo para amarrar este...

Cristina
Esto... Huele... Mmmm... ¿A qué huele?

Carlos
No sé... A sudor... A colonia... A bronceador... ¡Dame el pañito!

Cristina
Huele... Sí... A bronceador… de coco.

Carlos
¡Dame ese pañito, y dejá de olerlo, puerca!

Cristina
¿Y esto...?

Carlos
O.K. ¡Dame ese suspensorio! ¡Pero apurate, que si suelto esto...!

Cristina
¿Hoy fuíste al Club?

Carlos
¡Sí! ¡Por la grandísima! ¡Ayudame! ¡Ey! ¿Qué estás haciendo?

Cristina
Vos seguí en lo tuyo.

Carlos
¡Cristina!

Cristina
No soltés la manguerita...

Carlos
Entonces no me soltés la fajita...

Cristina
Entre aquella manguerita y esta manguerita...

Carlos
¡Cristina! ¡Dejame! Este lado es muy solitario... Es peligroso... El carro... ¡Hay que arreglarlo! ¡Cristina! ¡Yo! ¡Diablos! ¡Hay que apurarse!

-Transición-

Cristina
Pero no había que apurarse... "tanto".

Virgilio
A mí no me pasa eso de que fuera en un cafetal.

Cristina
Soy clásica. Leo Vogue y uso Channel Número 5.

Carlos
Por eso olés a vieja.

Cristina
Vos te casaste con Lucy como 6 meses después, ¿verdad?

Carlos
Ajá.

Cristina
¿Sabés? Sicológicamente, yo te embaracé. Te sentiste violado y tenías que cubrir tu vergüenza social... ¡Y la cubriste muy bien!: ¡Con un estañón!

Carlos
Tina... ¿Cuánto estás pesando?

Cristina
¡Hijo de puta! (Ríen).

Carlos
¡Salud!

Cristina
¡Salud!

Virgilio
¡Salud!

Carlos
¡Qué mierda, Virgilio, pero me has hecho falta!

Cristina
Nos has hecho falta.

Virgilio
Cuando estuve aquí para la fiesta del décimo aniversario, ustedes me dijeron que querían que habláramos de... Cosas... Pero nunca...

Cristina
Tonterías...

Carlos
Queríamos...

Cristina
Estar a solas con vos.

Carlos
Porque... Nosotros...

Cristina
Nos debíamos estas noches... Es decir... noches como anoche... ¡Sin el accidente, claro! O mejor… Como esta noche de hoy... ¡Y como las que vendrán! La última vez que viniste...

Carlos
...Estuviste muy poco tiempo... Andabas con... Tu amigo... Te fuiste a la playa y...

Cristina
...Casi ni nos vimos, aparte de la fiesta y la comida donde Carlos y Pie Grande...

Carlos
"Lucy".

Cristina

Pie Grande, Bodoque, Tonel sin fondo, Estañón, Bola 8, ¡Timburil!

Virgilio
¡Ah! ¡Es cierto! ¡Así le decíamos en el cole!

Carlos
A Lucy le cayó bien tu amigo y a ella le dolió cuando supimos que...

Cristina
¡Virgilio! ¿Podrías traerme...?

Virgilio
Tranquila, Tina. A mí el tema no me afecta. Pero, ¿de verdad querés que te traiga algo?

Cristina
No. A mí el tema... ¿Que querés? Sí... Me afecta...

Carlos
Cuando llegaste con él a la fiesta, diste que hablar.

Virgilio
Lo supuse.

Cristina
No se le veía mal.

Carlos
¡No jodás, Tina, claro que se le notaba!

Virgilio
Ya estaba muy enfermo, pero quería conocer Costa Rica antes de...

Cristina
Creo que nos debés esa historia desde hace años. ¡Juramento del Club de amiguines! Yo soy "Sal"...

Carlos
¡Trío "Salchichón"! ¡Y ya! ¡No interrumpás, Cristina! Virgilio: ¡Contá!

Virgilio
Bueno... Regresamos a España...

Cristina
¡Hay que reconocerte que mantuviste correspondencia con nosotros!

Carlos
Pero tus cartas solo contaban cosas corrientonas.

Virgilio
A papá, a mamá y a mí la situación se nos puso muy, muy difícil, porque mi padre era una de esas personas que simbolizaban todo lo que mucha gente no quería saber de la época de Franco. Se nos puso horrible, tanto, que tuve que terminar de estudiar en una escuela de comercio, de esas de baja categoría, de las que hay siempre en los terceros pisos de un edificio ruinoso. Y de la Universidad: ¡Olvidarse! En la escuela de comercio conocí al tipo con el que me encontró mi padre, cuando me echó de la casa...

Carlos
¿Así que así fue? Los encontró…

Cristina
Realmente tu papá...

Virgilio
Daba igual. Yo le di la excusa para echarme. Además, había otro motivo, que él no hubiera reconocido jamás: yo no aportaba dinero a la casa y la situación era espantosa. España, en la transición, tuvo historias muy duras... (Sale).

Carlos
Yo sí creo que lo echó por playo.

Cristina
¡Carlos!

Carlos
¿Ahora vos le tenés miedo a las palabras? Playo, maricón, pájaro, carraco, banano, guineo, rábano, plátano...

Cristina
¡Esos no son insultos, es una lista de supermercado!

Virgilio
(Regresa con una foto). Es éste. Me fui a vivir con él... Que me puso a trabajar... En lo suyo.

Carlos
¡Drogas!

Cristina
¿Ah?

Carlos
En las películas ustedes siempre andan en drogas.

Virgilio
No. Era desnudista en fiestas femeninas.

Carlos
¿Puto?

Cristina
“Stripper”!

Carlos
Prefiero las drogas.

Cristina
¡Yo sí lo hubiera contratado! ¡Mirá cómo andaban por allá mientras que nosotros por aquí estábamos en plena crisis económica! ¿Verdad, Carlitos? Bueno... Carlitos superó la crisis y quedó mejor que antes. Como tenían tanto en dólares...

Carlos
A unos la crisis nos benefició. ¿Qué culpa tengo yo?

Cristina
Supongo que ninguna. Vos, y los que son como vos, aparentemente nunca tienen la culpa de nada. (Virgilio sale, se lleva la foto).

Carlos
¿Y a vos qué te pasa? ¿En qué cancha jugás? ¡No criticás a un par de culeros y la agarrás conmigo?

Cristina
¡Mosca muerta!

Virgilio
(Regresa). Me parece que este país...

Cristina
...¡Tiene muchas historias que ni te imaginás! Okey, entonces... Allá bailabas la manzanilla... ¿Y?

Virgilio
Una época rara. Hacíamos eso, mientras nos prestábamos libros subversivos...

Cristina
No lo encuentro raro. Lo encuentro lógico.

Carlos
¡Ustedes sí que se complican! Hagan lo que hay que hacer y no se enreden tanto: uno vive en sociedad y, si sigue las normas, todo sale bien.

Virgilio
Es curioso... Pasé de colegios de pago a un sótano en la calle Hortaleza, ganándome la vida a golpazos, dejando que me tocaran...

Carlos
¡Te salió un poema!

Virgilio
Pues el verso no duró mucho... Ni la perla ni la pluma ni la flor.

Carlos
Las plumas sí.

Virgilio
Uy, Virgilio. ¡Que historia! Y más con lo homofóbica que es la gente con eso de los strippers. Vos sabés que muchas veces los insultos y esas furias vienen de sentimientos de impotencia, a veces muy ligados con la frustración que produce la eyaculación precoz, tan común en nuestro país según las estadísticas.

Carlos
Cristina: vos que sabés tanto de estadísticas. En este país, ¿cuál es el porcentaje de vividoras por metro cuadrado?

Cristina
Si tomamos en cuenta a Lucy, el porcentaje es por hectárea cuadrada.

Virgilio
Basta, que me incomodo.

Cristina
Incómoda ha de estar Lucy, con una nalga en cada hemisferio. (Virgilio sale).

Carlos
¿Será muy feo si le pregunto detalles del... Bum-burum-bum - Chín-chín?

Cristina
¡No te movás así, que me regás el sake! ¡Y no preguntés nada! El bailarín lo chuleaba que era un gusto...

Carlos
¿Cómo supiste?

Cristina
Me lo comentó ayer. Y después conoció al que trajo de paseo a Costa Rica, al que llevó a tu casa...

Carlos
El que se murió fue el que le dejó la peluquería en Madrid, ¿verdad?

Cristina
¡No hablés de eso! (Virgilio regresa con una bandeja). ¡Galletas chinas de la suerte! ¡Qué bien! Pero, la cena... Es japonesa.

Virgilio
¡El mundo es ancho y ajeno!

Carlos
Virgilio: Ahora que estás aquí, ¿Vas a seguir cortando pelo, como en Madrid?

Cristina
¡Tomá esta galleta de la suerte!

Carlos
¡Ugh! ¡Casi me ahogás!

Cristina
¡La suerte! Cuando fui a México estuve en el más renombrado pozo de los deseos, y le pedí tener una vida feliz.

Virgilio
¿Y funcionó?

Cristina
¿Has visto mi vida?

Carlos
Los pasajes a México son caros.

Cristina
¡Tacaño! ¡Así fuiste siempre! ¡Desde el cole!

Virgilio
Carlos... ¿Lucy fue tu única novia?

Cristina
¡Ajá!

Virgilio
Ayer, en la fiesta, vi muy repuesta a "Solo-mates".

Cristina
¿Repuesta? ¡Está fatal! Quedó loca después del divorcio.

Virgilio
¿Por qué se separó?

Cristina
Motivos religiosos. Ella vivía como una monja y él era el diablo.

Carlos
Las fiestas de colegio son...

Cristina
¡Una mierda! Ya sabemos, pero entonces, ¿por qué vas?

Carlos
¿Qué queda? Entre Lucy y vos...

Virgilio
Perdón, ¿Qué tiene que ver...?

Cristina
¡Nada! ¡Está borracho! Y todos vamos a esas fiestas cada vez que nos invitan, porque es la única forma que tenemos de agarrarnos en el pasado, a ver si nos entendemos el presente.

Virgilio
A mi me gusta mi presente. Ahora que… esas fiestas tienen algo seductor, algo extraño...

Cristina
A lo mejor por ahí están las respuestas a varias preguntas.

Virgilio
Uno se pregunta si esos ex-compañeros realmente pertenecen a nuestras vidas.

Carlos
¿Nunca vamos a dejar ese pasado?

Cristina
¿Lo has intentado?

Carlos
¿Lo has intentado vos?

Cristina
No. Ando detrás de lo que dejé botado. ¡Tengo que cerrar ciclos o no podré seguir! Vos, en cambio...

Carlos
¡Yo, nada! También puede ser que yo quiera cerrar ciclos, como decís vos. ¿No te has puesto a pensar en eso? Si no... Bueno...

Cristina
Claro… Si no, no habrías venido...

Virgilio
Están oscurísimos. No los entiendo.

Carlos
Yo lo que no entiendo es esto: "Vagan los sueños / por campos desolados / gime el viento". ¡El chino que redactó este papel estaba pijiado!

Virgilio
¡Dame! Mmm... Es un haikú, que son unos poemas japoneses cortitos. ¡Qué raro! ¿En una galleta china?

Cristina
Se globalizó el chino. A ver la mía... "Compromete tu vida. No espera." (Queda en blanco). Dame otra. ... "Toma todo y no mitades"... Mmm... (Ídem). Dame otra... ¡Ah! Éste sí... "La amistad te sonríe" (Respuesta de los otros). ¡Ey! ¿Qué les pasa? ¡Dejen de hacer cara de idiotas!

Virgilio
"Pronto estarás en la cima del mundo". Espero que la cima del mundo quede en Escazú, porque ahí fue donde alquilé el local...

Cristina
Un poquitín caro...

Virgilio
No quiero clientela barata.

Cristina
¿Tenés suficiente dinero para montar un negocio elegante?

Virgilio
No. El decorado será minimalista: un cabezote y una peluca.

Carlos
Yo podría ser tu socio. Yo pongo la plata y vos el trabajo, mientras se levanta el negocio.

Virgilio
¿Y las ganancias?

Carlos
A medias, claro.

Virgilio
No es, precisamente, mi idea de una sociedad.

Cristina
Pero Carlos sí podría ayudarte. Carlos: vos que hacés tanto contrabando...

Carlos
"Importaciones", Cristina, "importaciones".

Cristina
Bueno, vos que importás tanto contrabando, podrías traerle productos que...

Virgilio
Mejor déjenme seguir con mis planes, solo. Gracias.

Cristina
De los tres, Virgilio, vos sos el que se ha puesto menos grupal.

Virgilio
¿Cómo?

Cristina
Sí. Antes... En el colegio... Los tres compartíamos... ¡Mucho! Nos compartíamos nosotros, en las buenas y en las malas... ¡Queríamos estar juntos todo el tiempo y para siempre!

Carlos
¡Hasta me acuerdo que una vez quisimos adquirir una tumba para los tres!

Virgilio
¡Había olvidado ese episodio!

-Transición-

Cristina
¡Todos para uno y uno para todos!

Carlos
¡Como los de la película!

Cristina
¡Como los tres mosqueteros!

Virgilio
¿Todos juntos en una tumba? ¡Qué promiscuidad!

Cristina
¡Juntos! ¡En la vida y en la muerte!

Carlos
Como... ¡Como los de la película!

Virgilio
En este cementerio parece que todo está ocupado. No hay mucho donde escoger.

Cristina
Yo debería negociar nuestro nicho con mis padres, que tienen tumbas en la parte vieja del cementerio. Eso da abolengo.

Carlos
Yo prefiero un cementerio de los nuevos. Son más caché.

Virgilio
Tina: no creo que a tus padres les parezca una buena idea.

Cristina
Les pido un nicho bien grande donde quepamos los tres.

Virgilio
¡Qué gusanero! Además, ¿quién dice que nos vamos a morir los tres al mismo tiempo?

Cristina
Si nos suicidamos con amor, no hay problema. ¿No sería muy tierno?

Virgilio
¡Claro! ¡No hay nada más tierno que un suicidio colectivo!

Carlos
¡Como en la película!

Virgilio
¿Cuál mierda de película viste vos, donde los tres mosqueteros son maricas y se matan juntos?

Carlos
Una de dibujos animados.

Virgilio
O era una porno, o vos no la entendiste, o los niños que la vieron van de culo hacia el futuro.

Cristina
Mejor entremos ahí y hablemos con el vendedor. A eso fue que vinimos ¿verdad?

-Ante el vendedor-

¡Deseamos una tumba para tres! ... Emmm... Sí, somos familia. ... ¿Ah? ... Sí, hermanos. (Señala a Carlos). El de distinta madre. ... Emm... Queremos estar juntos porque somos hermanos trillizos. ... Bueno, él es trillizo, pero de otra señora.

Virgilio
Tina: no es lugar para bromas.

Carlos
¿Le quedan terrenos con bonita vista?

Virgilio
¿Y para qué queremos bonita vista?

Carlos
Para los deudos.

Virgilio
¿Para los deudos? ¿Por qué? ¿Vienen a sufrir por nosotros no a hacer un pic-nic?

-Transición-

Cristina
¡Nunca volví a oír en boca de nadie las palabrotas con las que nos echó el agente vendedor!

Virgilio
Y tenía razón. Aquella había sido una de nuestras ideas más tontas.

Cristina
¡Está bien! ¡Fue una locura! Pero lo importante es que compartíamos locuras... rarezas...

Carlos
Rarezas las que me salen en estas galletas: "El licor de la nocturnidad suelta estrellas".

Cristina
¡El choque de anoche!

Virgilio
¡Tina!

Cristina
Perdón...

Carlos
"Las cosas breves, la vida breve".

Virgilio
¡Callada!

Carlos
¡No se rían, par de cabrones! ¡A mí esto me asusta!

Cristina
¡Siempre has sido tan supersticioso! Virgilio, ¿Te acordás cómo se ponía cuando hacíamos la Ouija?

Virgilio
¡Uy! ¡Lástima que no tengo una!

Cristina
¡Podemos hacerla! Dame una hoja y traé una caja de fósforos para que nos sirva de cursor...

Virgilio
¿Cursor? ¡Tan cibernética! ¡Globalizaste la Ouija!

Cristina
La Ouija siempre fue globalizada, como Magallanes. Era como tener Internet con los muertos. ¡Mi espíritu guía era un maestro turco! ¿Qué se habrá hecho? A veces lo extraño.

Carlos
Igual te pasa con los que contactás por chat.

Cristina
¡Callate!

Virgilio
Tu guía estará ya en un plano superior, o a lo mejor aquí, acompañándote.

Carlos
¡Ah, no! ¡No se pongan en ésas! ¡Mierda! ¡A mí eso me pone mal!

Cristina
Le podemos preguntar sobre tu accidente... O sobre la hipopótama baby...

Carlos
¡Lucy!

Cristina
¡O sobre la "importación" que te agarraron en aduanas!

Carlos
¡Ah! ¿Ves? Eso sí me preocupa.

Cristina
(Entre dientes). Todo contrabando es preocupante, aunque sea contrabando de amor.

Carlos
¿Qué dijiste?

Virgilio
Nada. Una cursilería de puta madre. No le hagás caso.

CRISTINA

¡La Ouija! ¡Como en los viejos tiempos!

-Transición. Nuevamente colegiales-

Cristina
¡Lista, muchachos! ¡Que nos diga las preguntas del examen de mañana!

Virgilio
¿A quién invocamos?

Carlos
Al maestro Bramaputra Soljenitsin

Virgilio
¿De dónde sacaste eso?

Carlos
Tina lo invoca.

Cristina
Cállense. ¡Están distrayéndolo! Anoten lo que va señalando...

Carlos
A ver... "N"... "A"... "H"... "2"... "O"... "Nadoso" ¡Esto no tiene sentido!

Virgilio
Podría ser alguna pregunta del examen de Química Orgánica... "H20" es "Agua". Apunta, Carlos.

Cristina
Y "Nadoso"... ¡De "nadar"! ¡Uy! Se sigue moviendo.

Carlos
"S"...

Virgilio
Tina... Ayer conocí a una gente...

Carlos
..."A"...

Virgilio
...que me propuso algo interesante...

Carlos
..."T"...

Virgilio
...quieren que veamos quienes en la comunidad...

Carlos
..."A"…

Virgilio
...estarían dispuestos a formar un comité de ayuda...

Carlos
..."N"...

Virgilio
...para la revolución sandinista...

Carlos
..."A"...

Virgilio
¿Tu crees que eso sea cosa de...?

Carlos
¡"S"! "¡Satanás!" ¡Es cosa del diablo!... "¡Sa-ta-nás!"

Cristina
¡Aaay! ¡Tráiganse el Santo Cristo de mamá y la botellita de agua bendita que está a la par! ¡Recemos! ¡Recemos! ¡Que ese mal no se acerque, que se quede en su lugar! ¡Repitan conmigo!

Virgilio
¡Tina! ¡Te estoy hablándote de algo muy serio!

Cristina / Carlos
¡Que ese mal no se acerque, que se quede en su lugar!

Virgilio
¡Diablos! (Sale. Carlos y Cristina asperjan el lugar).

-Transición.
Carlos trata de agarrar un insecto que vuela-.

Cristina
¡Dejala en paz! ¡Una pobre mosca trasnochada!

Carlos
¡Mosca, al fin y al cabo! Me puede caer en el trago.

Cristina
Todos los seres tienen derecho a la vida.

Carlos
Estamos - hablando - de moscas.

Cristina
Cuando vuelan en la noche, es que ya van a morir.

Carlos
¿Ves, Tina? ¡Por eso que no te invitan a ninguna parte! ¡Por rara!

Cristina
Anabel y Magali no me invitan porque envidian mi libertad de hacer lo que me da la gana.

Carlos
Vos no - sos - libre de hacer lo que te dé la gana.

Cristina
¡No – me - repri - más! En fin... Aquellas me envidian porque me vine para San José, puse mi departamento, no me angustié por no casarme, he puteado...

Carlos
No ha sido para tanto...

Cristina
Para ellas, si tuve tres hombres, soy una perdida.

Carlos
Pudieron ser solo dos.

Cristina
Para Lucy debo ser de lo peor.

Carlos
No creás. No le pone atención a los cuentos.

Cristina
No le conviene.

Carlos
Pues sí… No le conviene.

Cristina
Pero cuando lo del siquiatra Hutchinson sí que puso oídos a todas las habladurías.

Carlos
¡Mister Hutchinson! ¡Hace casi una semana que no oía hablar de él!

Cristina
Eso sí que fue un escándalo para ellas.

Carlos
¡Para todos, Tina, para todos!

-Transición-

Doctor Hutchinson

(El doctor Hutchinson es negro. Virgilio puede corporizarlo, o solamente interpretar su voz, desde afuera). Muchas veces el enamoramiento del doctor es parte del proceso... Yo... Le doy seguridad.

Cristina
Eso creo. (Aparte: No, realmente yo no creía eso. Cada vez me convencía más de que debía ir a donde otro siquiatra, donde uno blanco, porque mis prejuicios de ser desprejuiciada me estaban jugando una mala pasada. El doctor Hutchinson, fuera negro, chino o indio, me había seducido sin quererlo, con su paternalismo y con su comprensión. No era consciente de parte de él ni de parte mía, pero yo no salía corriendo de ahí ni dejaba de ir a la terapia por miedo a que él pensara que lo rechazaba por negro. Y no era por eso, sino que yo tenía prejuicios de mis prejuicios). ¿Decía, doctor?

Doctor Hutchinson
Usted tiene una imagen paterna muy fuerte. Su complejo de Electra no ha encontrado la vía.

Cristina
¿El complejo de Electra es lo mismo que el complejo eléctrico? Ja, ja... ¡No, verdad? ¿Y... Qué debo hacer? (Aparte: Lo que yo debería haber hecho era cambiar de siquiatra, pero insistía en lo de que me estaba enamorando de él. ¡No era de él de quien me estaba enamorando, sino de la idea de enamorarme de alguien con quien probarme que yo no era racista, lo cual debe ser peor que el racismo!).

Doctor Hutchinson
La terapia debería...

Cristina
Permítame acercarme...

Doctor Hutchinson
...orientarse por...

Cristina
Creo que tengo una basura en el ojo...

Doctor Hutchinson
A ver...

Cristina
(Aparte: ¡Lo que yo tenía era mierda en el cerebro!)

Doctor Hutchinson
¿Se siente bien, Cristina?

Cristina
Sí... Creo que... Me siento mejor... Mejor... Mejor me voy...

-Transición. Termina Hutchinson.-

Pero no me fui. Bueno... Sí... Me fui... Me fui a vivir con él. Y puedo jurar que muy enamorada. Y... Sí: quedé embarazada. Él nunca lo supo. Aborté en la época en que en San José eso era más terrible que una masacre en un kinder de monjas. Bueno, todavía lo es. Debo confesar que a mí no me tocó ninguna mujer encorvada con unos ganchos de matarife, sino un cuarto aséptico, con un doctor clandestino, pero cuidadoso. A mí nunca me pasó las de Magali, que Güevo Hermoso la embarazó y después la obligó a abortar de una manera horrible y ella la pasó pésimo. Yo... Simplemente no me atreví a tener al niño. Tampoco podía amarrar a Hutchinson con el cuento del bebé. Y no soy del tipo de mujer a quien podría sentarle ir de madre soltera por la vida.

Carlos
Si volvieras a estar en esa situación... ¿Volverías a...

Cristina
¡No sé! Uno muchas veces no depende de uno, sino de las circunstancias, dijo... el que lo dijo.

Carlos
¿Nunca has pensado en que abortaste para no tener un hijo negro?

Cristina
¿No lo pensaste vos cuando lo "sugeriste", desgraciado?

Virgilio
(Entra con una bandeja con platitos y un gran postre). ¡Uy, Tina! ¡Te luciste con este strudel! ¿Es de los que hacés para vender?

Cristina
Sí.

Virgilio
¡No entiendo cómo no te has casado!

Cristina
¡Hará falta algo más que saber cocinar!

Virgilio
En serio. ¿Por qué...

Cristina
...No me casé? Ahora no te vas a poner vos a juzgarme por eso.

Virgilio
¡Opa! Yo sólo...

Cristina
¿Cómo fueron tus relaciones?

Virgilio
¿Ah?

Cristina
¿Simétricas?

Virgilio
¿Simétricas?

Cristina
No, no lo fueron. Uno te chuleaba y para otro fuiste el papá y después el enfermero. Pero... ¿Alguna vez encontraste a alguien para verte de igual a igual?

Virgilio
No.

Cristina
Okey. Yo tampoco y por eso no me casé, porque no necesitaba solo de un hombre en la casa, sino de un gran hombre en mi vida.

Carlos
¿Y llegó?

Cristina
Si llegó, se fue con otra y no le vi ni la sombra.

Virgilio
Bueno... Todavía estamos jóvenes y bellos... Quizá...

Cristina
¡Quizá, nada! Antes decían que yo era bonita, ahora dicen que estoy bien conservada. Esa es la diferencia entre ser joven y dejar de serlo. ¡Ah! Y que la gente empiece a señalarnos las gradas de las escaleras, al tiempo que nos dicen "Cuidado te caés". Nuestra sociedad joven y extra-light no perdona las canas.

Virgilio
Te has amargado un poquitín. Cuidado con ponerte horrenda.

Carlos
¡Los ex-compañeros están todos horrendos, en cambio a vos, Virgilio, las canas te sientan!

Virgilio
Todo sea según los ojos de los demás...

Cristina
Si, porque los propios siempre mienten. Carlos, ¡no tomés tanto! ¡Hoy tenés que llevarme a casa y no sos solo vos el que quedaría como una torta!

Carlos
Podemos quedarnos a dormir aquí.

-El más duro silencio, hasta ahora-

Bueno... Digo... Es que es mejor que yo no maneje hoy. Me podrían agarrar y hacerme una multa, o... Bueno... Ese dinero podría emplearlo en ayudarte con tu nuevo negocio... Emm... ¡Ah! ¡Lucy! Este... Yo estoy en el apartamento de Virgilio... Y de todas maneras ella no me habla…

Virgilio
Tengo solo una cama.

Cristina
¿Cabemos?

Carlos
Tina...

Cristina
Nosotros... Los tres...

Carlos
Son las circunstancias…

Cristina
Si… Las circunstancias. Virgilio... A lo mejor... Podrías enfriar el champán...

Virgilio
¿Qué es eso que tiene el postre encima?

Carlos
La mosca.

Cristina
Mueren en la noche…

Virgilio
Después de dar vueltas que no las llevan a ninguna parte… Como ésta que quedó…

Cristina
¡Muerta en un paraíso de azúcar!

Virgilio
Por golosa. Por querer abarcar más de lo que...

Cristina
¡Porque no le quedó más! ¡Así son las cosas: uno cae donde le toca caer! ¡Donde está obligado a llegar, haga lo que haga por evitarlo!

Carlos
Esa mosca seguro que era diabética.

Cristina
¿Podrías quitarla y servir eso de una vez?

Virgilio
¡Por Dios, Tina! ¡Qué agresividad! ¿Qué te pasa? Tómate un vaso de agua.

Cristina
Si. Mejor. (Sale).

Carlos
Servime más, tacaño. A mí me encanta cómo lo hace...

Virgilio
Tomá. (Con la mano toma un pedazo de postre, lo revienta en un plato y se lo pasa a Carlos, quien hace intento de comerlo, pero se detiene, dubitativo. Aparta el postre).

Carlos
¿Te has hecho el examen?

Virgilio
¿Ah?

Carlos
¿Que si te has hecho el examen del SIDA?

Virgilio
¿Por qué se te…?

Carlos
¡Viviste con un maje con SIDA!

Virgilio
Yo... No...

Carlos
¿No te lo has hecho?

Virgilio
Digo... Sí… No… ¡Mierda! ¡Qué te importa!

Carlos
Me importás vos. Soy tu amigo.

Virgilio
¡A veces no parece!

Cristina
(Regresa). A mí no me sirvás. ¡Me tiene hasta el strudel!

Carlos
¿Ve lo que es la vida? ¡Cómo cambia todo! Por ejemplo: Huevo Hermoso y mamá hoy son tan amigos... Como son del Opus Dei...

Cristina
¡Qué éxito! ¡Estar en el Opus con Huevo Hermoso y tu mamá, leyendo juntos a Escrivá de Balaguer! ¡Qué caché! Pero no: ¡A uno le toca el "Minuto con Cristo" en la tele, y generalmente es un programa repetido!

Carlos
¡Vos sos una pedazo de resentida social!

Cristina
¡Y vos un completo tarado!

Carlos
¡Vos y Virgilio se han equivocado en todo!

Virgilio
¿Y yo qué vela tengo en ese entierro?

Cristina
Virgilio... Por favor... Dame una... ¡Sólo una buena razón por la cual hay que aguantarse a éste!

Virgilio
No es buen momento para preguntármelo.

Carlos
Te la digo yo: soy la parte que ustedes nunca han querido verse.

Cristina
¿Para qué hablé?

Carlos
A mí siempre me han reprochado la ingenuidad...

Cristina
¡A tu edad ser tan inmaduro es indecente!

Carlos
...Y lo de la plata... Siempre me están diciendo: -"Que eso te vino de tu papá..." "Que el Almacén ya estaba..." ¡Sí! Pero el que lo ha mantenido soy yo, y de ahí come mucha gente... ¡Mucha!

Cristina
A cambio de arrastrarse por hambre...

Carlos
¡Lo he ampliado y afianzado desde que le compré la parte a tío Alfredo!...

Cristina
¡Desde que lo estafaste, dirás!

Carlos
...Mientras que ustedes, cada uno por su lado, viendo cómo arman una pelagüevos para salir adelante... Los dos: ¡inteligentísimos, sí!... Y ninguno ni siquiera sacó una carrera...

Cristina
¡Hoy cualquier burro es PhD!

Virgilio
"Cualquiera es un señor... cualquiera es un ladrón."

Carlos
Yo me gradué en Administración. Lucy, aunque no trabaja, se graduó de publicista y les parece una idiota...

Cristina
¡Eso es redundancia!

Carlos
Tengo casi veinte años de casado sin problemas... (Autoritario: Cristina, dame otro poco de postre y dejá de hacer esa cara, ¿querés? -Cristina en principio luce sorprendida, pero inmediatamente hace lo que él ordena, sumisa, mientras este continúa su discurso). Okey. ¿Problemas? Los de cualquier pareja normal: hacer pagos -sobre todo ese montón de ropa que vive comprando, como si nunca hubiera tenido-, sostener las casas de Alajuela y de la playa, las acciones de los Clubes... Y ahora ver cómo hacemos para comprarnos un apartamento en Miami. ¡Ya adquirimos el P. O. Box!

Virgilio
¡Qué avance!

Cristina
¡Yo a Miami no iré ni loca!

Virgilio
Hay algo que yo no entiendo...

Carlos
Yo he visto realizados mis sueños... Casi todos... En cambio...

Cristina
"Vagan los sueños / Por campos desolados / Gime el viento"...

Virgilio
Los objetivos de cada uno son diferentes... ¿Cuáles sueños...

Carlos
...Me han faltado? Bueno... Lo del apartamento de Miami es casi un hecho... Ir a Europa no me llama la atención, porque allá todo es muy viejo... A mí me gusta Estados Unidos.

Cristina
¿Te gustaría alguna otra cosa?

Carlos
Si. Me hubiera gustado tener un hijo tuyo. Lo sabés.

Cristina
Ya no puedo.

Virgilio
¿Cuándo yo estaba en España, ustedes...

Carlos Cristina

(Al alimón).

Salíamos... Íbamos...

...con frecuencia ...de vez en cuando...

...a tomarnos...

...un trago... ...un café...

...al Hotel del Rey... ...a Giacomín...


-Transición.
Motel-

Cristina
¡Mirá como me quedó el pulóver! ¡Algún punto se me enredó en la parte de abajo del asiento del carro!

Carlos
Es que basta con que tirés el asiento para atrás y acostadita nadie te vería, pero vos insistís en...

Cristina
¡En agacharme! Soy clásica.

Carlos
Sos incómoda.

Cristina
Soy una incómoda clásica.

Carlos
Te estás echando mierda con ventilador. ... ¿No estaríamos mejor en tu departamento?

Cristina
Vos has sido bien claro en que no me lo pagás para que lleve lances.

Carlos
Yo no soy un lance.

Cristina
Me gusta venir aquí. Mmm. Quedan sólo dos cigarrillos...

Carlos
(Por el intercomunicador). ¿Aló?... Tráigame un paquete de Marlboro Light. ... Un momento. (A Cristina: ¿Querés otra birra?). Sí. Dos "Imperiales". ... ¿Tienen tamales? (Ídem: ¿Vos querés?). ¡Uno! (Cuelga). No he comido nada.

Cristina
¿Te viniste directo del almacén?

Carlos
Sí, porque si paso a casa, no salgo. Lucy es la única persona que puede preguntar cientos de cosas coherentes, pero incómodas, mientras hace zapping siguiéndole el hilo a tres telenovelas.

Cristina
Lucy jamás dice nada coherente y siempre incomoda. ¿El teléfono?

Carlos
(Le pasa el celular. Ella lo desconecta). ¡Como siempre que nos vamos a portar mal!

Cristina
Se supone que estás en un evento navideño, ¿verdad? Ahí tendrías que tenerlo desconectado.

Carlos
Siempre que estoy con vos es un evento.

Cristina
Un evento navideño... Mmm... Raro. Siempre van con las señoras.

Carlos
Lucy nunca va. Y hoy... menos.

Cristina
¿Hoy?

Carlos
La fecha...

Cristina
¡Uy! Es tu aniversario...

Carlos
...de bodas.

Cristina
Ya es hora de que la perdonés.

Carlos
Me hubiera gustado que de verdad hubiera estado embarazada.

Cristina
Por ley pudiste haber deshecho el...

Carlos
¡Un matrimonio para mí es para siempre!

Cristina
¡Claro! ¡Por eso estamos aquí, navideños y en tu aniversario, hablando de Lucy! (Timbre. Carlos recoge las bebidas y los cigarrillos). ¡Salud!

Carlos
¡Por el fracaso!

Cristina
¡Qué espanto! Yo no brindo.

Carlos
Todo el mundo brinda por el éxito. ¡Llevemos la contraria! A vos siempre te ha gustado llevar la contraria.

Cristina
No hay fracasos, solamente experiencias que no nos dieron lo esperado.

Carlos
(En charadas). ¿"Esperado" no es cuando uno trata de hacer muy bien las cosas?

Cristina
"Esmerado". ¡Correcto! Siempre que estamos solos te sale bien el juego, pero en grupo, no. ¿Por qué?

Carlos
Vos sos la clave de todo. (Con mucha delicadeza hace que Cristina baile con él. Es un momento tierno. Él hace que ella gire en torno a él. Ella pretende lo mismo, pero él sufre un calambre, que acaba con el momento). ¡Uaaay! ¡Me torcí!

Cristina
¡Diablos! Vení. Te doy un masaje.

Carlos
¡Por fa! ¡Porfita! (Cristina lo masajea. Carlos se relaja).

Cristina
¿Qué pensaría Lucy si me viera así?

Carlos
¿Te importa?

Cristina
No.

Carlos
Ni a ella le importamos. Tiene lo que le interesa, y mientras no lo pierda...

Cristina
Nunca lo va a perder ¿verdad?

Carlos
No sé. Cada día pide más. De regalo de Navidad quiere que compremos un apartamento en Miami. ¡Un dineral! Le dije que a lo mejor para fines del año entrante...

Cristina
¡Pola! No sé qué le ven a Miami.

Carlos
¿Vendrías a Miami?

Cristina
Sí.

Carlos
Tina... Yo... ¿He sido uno de tus romances ardientes?

Cristina
No, ni tibio.

Carlos
¿Entonces?

Cristina
Has estado siempre, y eso es lo importante ¡Estás!

Carlos
A veces yo cuento que tenés romances ardientes.

Cristina
Lo sé.

Carlos
Me hubiera gustado que fuera cierto, y que yo fuera uno de esos.

Cristina
Vení. Intentémoslo una vez más...

-Transición-.

...Pero comprenderás, Virgilio, que la cosa se queda en el intento.

Virgilio
¡Vaya! ¡Me he perdido gran parte de la fiesta!

Cristina
¡Todos tenemos pequeñas malas costumbres!

Virgilio
Me siento completamente excluido.

Cristina
¡Te dejamos como jugando salero!

Carlos
Pero nos unen otras cosas.

Virgilio
¿Algo del pasado? ¿Algunas fantasías?

Carlos
Cristina y yo fantaseamos con hacer un trío con vos.

Virgilio
¡¿Qué?!

Cristina
¡Carlos!

Virgilio
¡Tina!

Carlos
Sí, Tina. Mejor se lo decimos de una vez. Virgilio: Tina dice que... Que no sería por sexo... Que sería un acto de amor.

Virgilio
¡¿Cómo?!

Carlos
Dice también que... que esas cosas ajustan el pasado.

Cristina
Pero... Pero... ¿Vos no podés tener el hocico cerrado? ¡Yo vivo aterrorizada pensando en lo que siempre se le sale! ¡En todo el sentido de la palabra!

Virgilio
Cristina: lo que Carlos ha dicho...

Cristina
¡No, no! Bueno... Sí. Hemos hablado de eso... Pero a mí me parece que ya estamos muy viejos para intentarlo... No es ni para pensarlo...

Carlos
Yo lo he pensado.

Cristina
¡Y lo has practicado cibernéticamente durante horas!

Carlos
¡Qué dicha que sólo yo! ¿Y tus chats?

Virgilio
¿Ustedes fantasean juntos sobre...?

Cristina
...Nuestra amistad...

Carlos
...Nuestra relación que...

Virgilio: Cristina: Carlos:

...No ha estado... ¿...Ha estado...? ¡…Ha estado...!

Virgilio
...Basada en la seducción, puede ser, pero no en engaños.

Cristina
Nadie ha engañado a nadie. Bueno, no entre nosotros tres. Tal vez hemos engañado a otros, pero entre nosotros...

Virgilio
No sigás.

Cristina
Entre nosotros no cabe el engaño.

Virgilio
¿Y qué es lo que cabe ahora entre nosotros? (Silencio).

Cristina
A mí la vida me estafó y entonces...

Virgilio
¡Ah, no, Tina! ¡Complicada te quiero, pero cursi no te aguanto!

Cristina
¡Pero es que somos complicados! ¡Y soy cursi! ¡Y los tres buscamos... buscamos...!

Carlos
A nosotros nos va a pasar lo que tiene que pasarnos.

Cristina
Lo que no hicimos antes, no vale la pena intentarlo ahora.

Virgilio
Umm... Cada minuto que pasa parece que se abre otra puerta... Cae una mascarita más... ¡Eso tienen de bueno los cuarenta!

Carlos
Hay cosas que importan más y otras menos, se tenga la edad que se tenga.

Cristina
A uno se le vienen más preguntas a los cuarenta que a los veinte.

Carlos
¡Claro bruta! ¡Si es el doble!

Virgilio
Mejor acostúmbrense a que hay preguntas sin respuesta, cosas que no vale la pena explicarse. Es más lo que tardamos en preguntar, que lo que duramos en contestarnos que no hay respuesta. Preguntarnos mucho podría destruir lo que nos une.

Cristina
A lo mejor ya es hora de destruirlo.

Carlos
O a lo mejor hay que completarlo.

Virgilio
Pasa mucho tiempo entre una y otra vez que nos vemos y...

Cristina
Ahora ya no pasará tanto.

Carlos
Y nos veremos más seguido… Y a lo mejor hay que resolver...

Cristina
¿Ciclos?

Virgilio
¡O a lo mejor es pura sinvergüenzada! No todo en la vida es sexo, hijos de Freud. Nosotros... ¡Tenemos más cosas sembradas!

Cristina
"Desde el jardín". Te acordás de la película...

Virgilio
Si. Con Peter Sellers, basada en un libro de Jerzy Kosinsky. ¿Qué tiene que ver?

Cristina
Decía que "mientras las raíces no estén cortadas, todo está y estará bien, en el jardín". (Silencio). ¿Alguno cortó las raíces de lo posible?

(Larga pausa llena de silencio explosivo. Luego, cada uno va, lentamente, a un sitio diferente de la escena, alejándose).

Virgilio
¿Les molesta si limpio un poquito esto?

Carlos
(Recoge el saco). Creo... que ya es hora de irnos...

Virgilio
¡Dentro de cinco años, los compañeros seguramente planearán una gran fiesta por el aniversario de plata de la graduación!

Carlos
Es probable que antes tengamos que vernos en el entierro de Óscar.

Virgilio
(Dejando de recoger). Es probable. (Medita).

Cristina
¿Iremos... a eso? (Virgilio la mira fijamente, luego sale llevándose algunas cosas).

Carlos
De que se va a morir ahorita, ¡se va a morir! (Pausa). Por lo pronto, pensaré en lo que tengo que hacer mañana. Tengo que volver a hablar con el tipo del choque... No quiero que se quite de lo que acordamos... (Virgilio regresa).

Cristina
¿Te pasa algo?

Virgilio
No.

Cristina
Hoy vi que en la Sala Garbo repusieron "Verano 42". ...

Carlos
¿No te parece que ya la vimos bastante? Uno no debería repetir las películas.

Cristina
A veces no queda otra. Pero, a lo mejor tenés razón y es hora de buscar algún estreno.

Virgilio
Si… Aunque sea una nueva versión de algo viejo y conocido…

Cristina
¿De veras no te pasa nada?

Virgilio
No. Es que... Sentí que ya esto lo había vivido.

Cristina
¿Y cerraste los ojos? (Los tres cierran los ojos. Pausa breve).

Virgilio
Vi que en el Mall están exhibiendo...

Cristina
¡Cualquiera! ¿Qué más da?

Virgilio
Mañana...

Cristina
Es domingo...

Carlos
¿Están pensando ir al cine? ¡Domingo al Mall! ¡Los cines se ponen llenos...

Virgilio
...de gente! Gorda, flaca, fea, bonita o bien conservada... Buena, regular y no tanto... ¡El mundo está lleno de gente como nosotros!

Cristina
¡Por suerte! ¿Vamos, entonces?

Virgilio
Podríamos vernos temprano, para tomar café antes.

Cristina
¿Spoon? ¿Giacomín? ¿Te parece, Carlos? ... ¡Ah! ¿Y Lucy?

Carlos
Los domingos se va toda la tarde con el grupo de la caridad, a pegar los sobres de las solicitudes de limosnas.

Cristina
¿Es en lo único efectivo que se le ocurrió usar la lengua?

Carlos
Pues… si. (Ríen).

Cristina
En eso quedamos.

Carlos
Entonces...

Cristina
Buenas noches.

(Los tres se miran entre sí, inmóviles. Cristina va hacia Virgilio. Parece buscarlo para besarlo, pero él toma la iniciativa y la besa en la mejilla. Ella se separa ligeramente, pero con presteza le roba un beso rápido en la boca. Pasado el momento de sorpresa, Virgilio sonríe. Cristina se retira lentamente hacia la puerta. Carlos va hacia Virgilio, tiende a abrazarlo, se contienen. Se dan la mano, largamente. Carlos se separa, con esfuerzo. Lentamente va al lado de Cristina.Mientras Carlos camina hacia la puerta, Virgilio mira fijamente la botella de champán. En la puerta, Carlos y Cristina se vuelven a mirar una última vez a Virgilio. Virgilio avanza tranquilo hacia la botella, la trae, decidido, y la coloca en la mesa de centro, coronando la escena).

Virgilio
Se van porque quieren.

Carlos
Yo...

Cristina
Nosotros... (Lentamente regresa a la sala).

Carlos
La verdad es que... (Ídem. Deja el saco en el sofá). Que no creo que vayamos mañana al cine. (Carlos le pasa el celular a Cristina)

Cristina
(Desconecta el celular). La verdad... (Echa el celular en un florero lleno de agua).

Carlos
(Sonríe al ver la acción de Cristina). La verdad es que podemos quedarnos un rato más. ¿Verdad?

Cristina
La absoluta verdad es que... Es que...

Carlos
Terminá la frase.

Virgilio
Ninguno podría. La verdad es que no hay verdades absolutas.

(Se han acercado hasta formar un grupo cerrado. Virgilio comienza a descorchar la botella de champán. Cristina, en medio de ellos, le da a Virgilio un largo beso en la boca, totalmente correspondido. Luego, Cristina y Carlos se besan de igual manera. Cristina suavemente acerca a Carlos y a Virgilio, que se besan fuertemente. La botella de champán es descorchada con su explosión característica. Las manos de los tres tocan la botella, que bulle mientras baja la luz hasta la total oscuridad).

FIN

Poasito de Fraijanes, Alajuela, 6 de julio de 2000 /
Guayabos de Curridabat, San José, 16 de marzo de 2002.



Obra: Trío
Autor: Jorge Arroyo
País: Costa Rica


Aspectos generales
Argumento


Trío es una obra que articula una relación triangular entre dos hombres y una mujer, antiguos condiscípulos colegiales. La acción ocurre en los dos días posteriores a la fiesta en que se reunieron para conmemorar el vigésimo aniversario de graduados de la secundaria. Ya adultos, los tres personajes establecen un juego de espejos, en el que rememoran el pasado para intentar explicarse inquietudes de su presente.
En el primer acto, la noche festiva continúa en el apartamento de Cristina. Avivadas las memorias por el reencuentro y por el alcohol, los personajes recuerdan cómo se conocieron, cómo se involucraron y cómo fueron testigos de acontecimientos que los marcaron, como el abuso sexual que un sacerdote cometió con una antigua compañera de clase; las fallidas declaraciones de amor adolescentes; o las represalias del poder contra los que no se adscriben a sus lineamientos. El acto culmina con una separación temporal que les resulta dolorosa, pero aleccionadora.
El segundo acto ocurre en la siguiente noche, en el apartamento de Virgilio. Siendo él quien hubo de partir al extranjero, ahora es el escucha de lo sucedido con Carlos y Cristina entre sí. Son confesiones intercaladas: ella explica lo que ha hecho para poder sobrellevar la soledad y Carlos muestra a lo que le ha llevado la incomunicación. Cada uno de los tres personajes devela sus pensamientos más íntimos, y comprueba que los otros también los compartían en gran medida. Este reconocimiento grupal los lleva a ser audaces con lo que antes no lo fueron. En un cierre argumental sorpresivo, resuelven y dicen lo que por años no se atrevieron a enfrentar.
En tiempo de comedia negra, Trío hurga en las implicaciones que tuvieron en una generación marcos tan disímiles como el Destape español, la revolución sandinista, los colegios religiosos privados, el racismo, la homofobia o las discotecas de los años setentas. Trío refleja, además, a una clase de costarricenses que aún están en búsqueda de su identidad.


Estructura


Trío es una obra en dos actos. Nuevamente el autor utiliza el recurso de los traslados temporales, pero en esta pieza el pasado interviene en el presente sin artilugios, “tan naturalmente como ocurre en las fiestas entre amigos cercanos, cuando alguien cuenta anécdotas personales interpretándolas lúdicamente ante los presentes”, según señala Arroyo. Estilísticamente, “es una comedia negra y subversiva”, según la calificó la periodista Rocío Fernández, quien además comentó que en Trío, “los deseos de dos hombres y una mujer se estrellan una y otra vez contra el masoquismo de una tradición moral que siempre los acompaña y constriñe hasta que el trío se permite un ménage à trois. Trío es una pieza de madurez escrita con dominio de la estructura, plena de humanidad, astucia y humor inteligente”.


Espacio escénico


Trío propone una escenografía mínima y sugiere que solo se utilice la utilería estrictamente necesaria.


Personajes


Trío se sostiene en un triángulo con personajes principales de igual responsabilidad escénica. Sin embargo, Virgilio, Carlos y Cristina también deben interpretar los demás caracteres de la obra. (Carlos representará también al Hermano Francisco y a Lucy; Cristina hará también de Clara, Huevo Hermoso, La Profunda y Sister Bernice; y Virgilio interpretará también a Magali, al Hombre en el bar y al doctor Hutchinson). Aparte de los personajes del trío principal, los demás son episódicos.


Sobre Trío (Nº 1)



TRÍO DE JORGE ARROYO, FUERA DE CONTEXTO
(Prólogo a la primera edición de Trío. 2012)


José-Luis García Barrientos
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.


Lo mismo que la de otros dramaturgos latinoamericanos de hoy, he leído la obra de Jorge Arroyo con admiración y ―lo que importa ahora destacar― fuera de contexto, es decir, desde una ignorancia casi enciclopédica de las circunstancias particulares, históricas, sociales, culturales, que las envuelven y, en parte, las explican. Entiendo que historiadores y eruditos se escandalicen ante una afirmación así. Inútil discutir con los fundamentalistas, que creen a pie juntillas que tales circunstancias particulares son las únicas que lo explican todo. Los más sensatos puede que entiendan que un punto de vista como el mío, limitado como todos y que empieza por reconocer su limitación, no implica en realidad la ausencia total de contexto, sino un desplazamiento estratégico desde el más particular hacia otro más general, del más histórico al más teórico.
Se trata de leer a Arroyo como dramaturgo sin más, de donde sea; con una mirada que es cuando menos complementaria de la irreductiblemente costarricense. Y claro está que se trata más de una cuestión de acentos que de exclusiones. Del “casi” de mi ignorancia forman parte, por ejemplo, un conocimiento directo del autor y su obra o lecturas del teatro tico de su promoción y las cercanas. Pero, insisto, mi enfoque no solo debe, sino que quiere ser más desde fuera que desde dentro o de lejos más que de cerca. Para que los detalles y las anécdotas no enturbien el foco de interés, que es la dramaturgia en sentido estricto y sobre todo la de la obra que me cabe el honor de presentar aquí, inédita hasta ahora.


Hay que decir que tanto el dramaturgo como la pieza aguantan muy bien esta mirada. Otros y otras, en cambio, fuera de su contexto o vistos en los más amplios de la dramaturgia en español o de la dramaturgia a secas, se esfuman, resultan invisibles. Arroyo y Trío mantienen el tipo. Se trata de un autor y de un texto que se dejan leer casi por igual, sin perder un ápice de interés y vigencia, en San José que en Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México, París, Londres o Nueva York. Y no precisamente porque uno y otro dejen de mostrarse ticos hasta la médula y desde la raíz; sino porque consiguen trascender tal condición en hondura —no en superficie— hasta tocar la fibra de lo humano (eso que, según Harold Bloom, inventó Shakespeare) y lo hacen mediante procedimientos genuinamente artísticos: eficaces, auténticos y originales. Así que el verdadero sentido del subtítulo de este apunte no era tanto descalificarme cuanto calificar, y muy bien, el texto que lo motiva y a su artífice.


Trío es una obra singular dentro de la producción de Arroyo, que apenas tiene que ver con los demás textos que conocemos de él. Quizás sea La romería la pieza más cercana. Se trata, tal como reza el subtítulo, de una «comedia contemporánea», que despliega una estricta geometría de triángulos afectivos, empezando por el que forma el trío protagonista, Carlos, Cristina y Virgilio, pues cada par de personajes tiene siempre como vértice, como centro, al tercero. Inseparables desde la época colegial, la acción nos los muestra dos noches consecutivas, la que sigue a la celebración de los veinte años de egresados, en el apartamento de Cristina (primer acto), y la siguiente, en el apartamento de Virgilio (segundo acto). El diálogo entre los tres va tejiendo, dentro de los cánones más estrictamente dramáticos, esta comedia «negra» y «subversiva», en palabras de Rocío Fernández, «impregnada de deseos insatisfechos y confesiones susurradas después de la medianoche, búsqueda del tiempo perdido y crisis de la edad madura».


También el alcohol impregna las dos veladas, en las que Arroyo despliega una auténtica “dramaturgia del desenmascaramiento”, esa con la que inaugura Ibsen el teatro moderno, según Sigfried Melchinger, y que se prolonga hasta hoy en dos líneas más o menos paralelas, la de crítica a la sociedad con énfasis en lo ideológico, con Shaw y Wedekind como continuadores inmediatos, y la que se centra en lo existencial, iniciada por Strindberg y continuada por Pirandello, que pasa por O’Neill y llega hasta Beckett. Aunque más cerca de esta segunda orientación, Trío participa también de la primera, pues perpetra, casi subrepticiamente, entre bromas y veras, una aguda crítica social. Más que mezclarse, las dos líneas se superponen en la obra, con la existencial en primer plano y la social como trasfondo.


Aun no habiendo citado precisamente al acaso los nombres anteriores, la dramaturgia de la obra (y del autor) resulta mucho más compleja. Tras su aparente y muy efectiva sencillez, tan difícil de lograr, se pueden advertir, además de estos, otros modelos dramáticos como la “alta comedia o la comedia wildeana: con razón lo ingenioso del diálogo le «recuerda la sabrosa inteligencia de Wilde» a Sergio Román. De lo lejos que andamos del realismo, puede dar idea esta indicación inicial: «Escenografía mínima». Y está fuera de duda que se trata de una obra de su tiempo, del siglo xxi, permeada de posmodernismo y hasta de eso que ha llamado Lehmann con engañosa exageración “postdramaticidad”. Basta pensar en el fragmentarismo y los engastes metadramáticos de su estructura. En definitiva, con estos y otros mimbres está hecha la dramaturgia —madura y original— de Jorge Arroyo, que se ostenta con especial acierto en esta pieza.


La diana de la crítica se pone en la doble moral que viven los personajes en las tres esferas que privilegia la representación y que funcionan como modelo de la entera sociedad: la educativa, la familiar y la íntima de cada uno; doble moral de la que, huelga decirlo, todos son víctimas. La frivolidad con que encaró algunos acontecimientos pasa factura al trío protagonista, que se aferra a sus deseos sexuales y vínculos afectivos como tablas de salvación. Los tres resultan perversos en un mundo “feliz”, el de una Costa Rica, la de finales de los setenta, donde se vivía aparentemente bien, en particular ellos por su privilegiada posición social; pero que encubría las posibilidades de realización plena y que marcó a los más rebeldes de aquella generación. Otros se amoldaron y siguen detentando los esquemas de entonces. Junto a las tres esferas, la pieza cuenta con dos anclajes temporales que se hacen presentes (ya veremos cómo) a lo largo de ella, el pasado de esos años setenta, centrado en la vida colegial y familiar de los personajes adolescentes, y el presente, los años dos mil, con la madurez de unos personajes en la cuarentena.


A pesar del carácter extremadamente artístico, o sea, artificial del juego escénico, que da la espalda al realismo y abraza sin reservas la convención teatral, resulta evidente el peso de la carga de realidad que lo sustenta. Como telón de fondo, se advierten algunas de las circunstancias que determinaron las confusiones y conflictos de la generación del dramaturgo, lo que apunta quizás a algún tipo de implicación más o menos biográfica, no sé si conjurada o confirmada por esta referencia de la acotación inicial: «Aunque algunos escenarios y referentes sí existen, los hechos y personajes son de ficción y cualquier parecido con alguien vivo o muerto es casual»; declaración tan insólita en teatro como innecesaria y por eso sospechosa. Por Trío desfilan el destape español de la transición a la democracia, la guerra de Nicaragua, la crisis tica de los ochenta o la implantación de colegios privados en las provincias, que extendieron nuevas y ajenas visiones del mundo. La crítica más acerba apunta a esas instituciones educativas (de los hermanos Maristas en este caso), cuya tarea formativa se ve lastrada por los prejuicios sociales y también por el comportamiento, no siempre honesto, de los educadores (el Hermano Francisco).


Creo que uno de los aciertos de la dramaturgia de Trío es su forma de abordar el tema de la homosexualidad, secundario en la obra, pero que, si ya dejó de escandalizar, conserva todavía buena parte de su morbo. Pocas veces se ha tratado en el teatro de Costa Rica y siempre con una visión oscura y pecaminosa o bien marginal, cuando no decididamente soez y de intención comercial. Aunque Jorge Arroyo ya lo había abordado antes en obras como Azul Marlene y La romería, es en Trío donde lo hace de la manera más sutil, sobria y seria, quizás por primera vez plenamente “normalizada”. Virgilio no responde al estereotipo del maricón, como ocurre con «La Marlene» y hasta cierto punto con «Él» en las obras anteriores; es una persona como cualquier otra y su opción erótica, ni vejada ni tampoco idealizada, es un rasgo más de su carácter (como ser inteligente, generoso, seductor, etc.) que ni lo determina ni mucho menos lo agota.


Si siguiéramos dándole vueltas al entronque de la obra con su realidad particular —y no con la realidad a secas, mucho más decisivo— terminaríamos por hacer que el lector, sumergido en la gravedad de su trascendencia social, pierda de vista algo más relevante desde el punto de vista artístico, es decir, teatral: que se trata de una comedia, y de una comedia lograda, o sea, que alcanza su objetivo, que no es otro que hacer reír. Y no hay contradicción entre lo uno y lo otro; al contrario, precisamente «se trata de una comedia, pues su revelación moral proyecta una crítica al modo de ser de las personas, las familias, las instituciones que integran una sociedad, la nuestra, hoy», como escribe Sergio Román de esta comedia «entre áspera y tierna», cuyo efecto pragmático sintetiza así: «Comedia de tono ligero, chispeante, divertida, que cuestiona la indecisión proveniente de nuestro auto desconocimiento. Nos hace reír, sonreír, ponernos serios y, además, pensar». Y comedia también según el clásico criterio del desenlace —«verdadera vuelta de tuerca» que evidencia hasta qué punto domina Arroyo el arte del dramaturgo— pues, en su auténtico reencuentro, los tres personajes «redefinen los límites de la amistad y el amor, y toman la sincerísima decisión final de ser, por fin, consecuentes con sus genuinos sentimientos».
Llegamos así al meollo de la dramaturgia de la obra, o sea, de la manera de practicar el modo teatral de representación o de encajar el argumento en la escenificación. Radica a mi juicio en estos dos aspectos, inseparables, que saltan a la vista: el lenguaje y la estructura. Salvo la presencia de los tres personajes, todo el universo de Trío se vuelca en la palabra, en las palabras de ellos precisamente, pues acertadamente no se recurre a voces extra-dramáticas. Este absolutismo verbal, inserta la pieza —y al autor— en la muy actual corriente que cabe denominar “teatro de la palabra”. De otra parte, no se puede negar, conociéndola, que es precisamente el verbal el punto fuerte de la dramaturgia de Jorge Arroyo. Su dominio del diálogo campea y se podrá estudiar en esta pieza en condiciones de laboratorio. Brillante, ingenioso, ágil, inteligente, rebosante de gracia y de frescura, determina, como dijimos, su comicidad; pero está hecho de lenguaje llano y coloquial, lejos del artificio y la impostación, lo que por una parte permite sortear el melodrama y por otra aporta un verismo que compensa la considerable distancia representativa de la puesta en escena. La prueba más elocuente de la calidad genuinamente dramática del diálogo de Trío es la densidad de sus silencios, sus pausas cargadas de sentido. En el polo opuesto de la verbosidad, lo que se dice resulta tan expresivo como lo que se calla; el subtexto compite con el texto.


La novedad estructural, en el límite de la forma dramática y la convención teatral, está en la forma de resolver las continuas irrupciones del pasado en el presente y de los distintos espacios de aquel en los dos de este. Los personajes vuelven al pasado en busca de explicaciones, pero también porque añoran espacios y personas que les son familiares, aunque a veces resulten más agresivos que amables. Se trata de continuas regresiones “engastadas”, o sea, que implican un cambio de nivel dramático: representaciones dentro de la representación o teatro en el teatro. No podía ser de otra manera. La clave está en el cómo. El autor había empleado ya este recurso de cajas chinas o muñecas rusas en La tertulia de los espantos. Pero, a diferencia del uso digamos normal que se hace en ella, en Trío no solo se fragmentan el tiempo y el espacio, sino también los personajes y sus discursos. Son los tres personajes presentes, los únicos estrictamente dramáticos, los que deben encarnar a todos los fantasmas del pasado, incluidos ellos mismos en la adolescencia. Lo decisivo es que, tal como indica el texto, «las transiciones deben darse tan naturalmente como ocurre en las fiestas entre amigos cercanos, cuando alguien cuenta anécdotas personales interpretándolas lúdicamente ante los presentes», sin ningún cambio de escenografía ni iluminación; pero no limitándose a contar, sino encarnando a los personajes y poniendo en escena las situaciones. Todo queda encomendado así al arte del actor (y el director), como un desafío y un regalo de la misma gran envergadura.


En La romería se prueba ya este mismo recurso, pero de forma muy limitada. Lo que en Trío es un vaivén casi continuo entre el presente y el pasado, se reduce en esta a dos breves regresiones —la de la “confesión” y la de la bicicleta— en las que los dos personajes, «Él» y «Ella», se representan solo a sí mismos, también en su adolescencia colegial. Las de Trío son mucho más numerosas y extensas. Sin dejar de ser la solución más sencilla, directa y práctica para escenificar los flashbacks, el procedimiento se torna más complejo y se adueña de toda la estructura. Los tres personajes dramáticos se desdoblan en otros muchos del pasado, multiplicando también en muchos más el triángulo central. Véase, por ejemplo, el que dibujan Cristina, Lucy y Magali en la regresión del primer acto y cómo influye en su geometría el hecho —puramente teatral— de que sean los mismos tres actores los que los representen: en este caso de Lucy hace Carlos, ahora su marido, y de Magali Virgilio, por el que ella «babeaba» entonces. Del procedimiento forma parte también la irrupción de una forma extraña y altamente convencional de diálogo, especie de cruce entre soliloquio, aparte y apelación al público, mediante la que los personajes dirigen información “hacia fuera” (aunque no al público de manera expresa) quebrando el coloquio hegemónico en los dos planos temporales.


Una vez más, complejidad interna y efectiva sencillez. Trío juega en este y otros campos la carta paradójica de la conciliación de contrarios. Y gana todas las bazas. Estas observaciones fuera de contexto, que no pueden ni quieren disimular mi admiración por la obra, aspiran sobre todo a ser invitación e incitación a leerla y a ponerla en escena. El disfrute y el éxito están asegurados.


Sobre Trío (Nº 2)



TRÍO


Alondra Badano Gaona
Universidad de Panamá. Panamá.


Jorge Arroyo es un dramaturgo de larga experiencia en todos los aspectos del quehacer teatral y domina tanto el arte de escribir como las más tediosas tareas de producción y difusión. También es alma y eje del Grupo La Tea, que conforma junto al actor Roberto Zeledón. Siendo así no dejará de provocarnos con sus producciones y títulos, los que contribuyen al enriquecimiento del teatro de autor en Costa Rica y Latinoamérica y que mantienen activo el grupo fértil de su entorno generacional: Guillermo Arriaga, Ana Istarú y Melvin Méndez, entre varios más. Este grupo ha sido ampliamente estudiado en mi libro Teatro de autor en Costa Rica. -Aproximación crítica a una selección de textos contemporáneos- (San José: Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED), 2009), donde se observa un cantidad considerable de títulos estrenados, publicados, traducidos y re-escenificados que nos muestran la existencia de un teatro maduro en Costa Rica, homólogo y a la vez heterogéneo en relación a figuras importantes dentro de la región centroamericana, como Candelario Reyes y Mario Jaén de Honduras; José de Jesús Martínez y Jarl Babot en Panamá, sólo por recordar algunos autores.


Es nuestra tarea apoyar ese espacio que se ha dado en llamar dramaturgos y dramaturgas “de la Nueva Ola”, que nos convoca para destacar nuevos textos, fortaleciendo y difundiendo el talento nacional hasta terminar con el anonimato endémico en el que nos movemos los creadores en Centroamérica.


El recorrido del trabajo de Arroyo debe ser atendido en un margen de reflexión amplio. Sin puntualizar la mirada en la obra Trío, intentamos acercarnos a una valoración de conjunto, (dado que el autor tiene documentación de su labor desde 1985 a la fecha), para sacar algunas conclusiones válidas en el universo total de sus preocupaciones teatrales.


Arroyo se inscribe dentro de los intereses y el marco de la cultura post años setentas, cuya energía se traduce en aspiraciones de cambio social y se refuerza en un imaginario estético de visiones identitarias, que rechaza la construcción neocolonial generada por un sistema que hunde sus aspiraciones creadoras en la incipiente amalgama globalizadora. En cada país, las utopías de los cambios sociales chocan frente a los discursos homogeneizadores implantados en los medios de comunicación. Los proyectos colectivos comunitarios sostenidos por el Estado se desmiembran dando paso a supervivencias improvisadas ante crisis económicas ancestrales, guerras en el área y democracias fraudulentas. Todo parecía igual en la oferta y la demanda, en los productos de primera necesidad y culturales, pero era sustancialmente distinto, porque partíamos de la desigualdad que afectaba en primer lugar a los sectores más desposeídos y a áreas históricamente vulnerables: educación y cultura.


¿Dramaturgia? ¿Dramaturgos? ¿Dramaturgas? Sí, con lo quedó de los proyectos institucionales y con lo que se puede reconstruir de cada reserva personal, planteando aspiraciones y fantasmas, microrelatos de un universo muy íntimo que aflora de manera abierta en la modernidad: “la moral no cambia en tan poco tiempo”, dice Carlos, uno de los personajes de Trío. Correcto, la moral no cambia y seguimos siendo fieles a los espejos de nuestra desconformidad social e histórica, pero también expresamos nuestra individualidad. Es así que este texto de Arroyo se inscribe dentro de una problemática personal, que no difiere en ese aspecto de otros del autor como Mata Hari (1987) o Azul Marlene, (1999) - aunque todos son estructuralmente distintos-.
Jorge Arroyo ha incursionado, de manera intermitente, en varios registros temáticos: teatro de documentación histórica: La batalla de Rivas (1995), La patria primera -hombres de fecunda labor- (2002), Figueroa, notario de la patria inédita (2003), La tea fulgurante: Juan Santamaría o las iras de un dios (2004); dramas filosóficos: La Romería (2010); teatro de reconstrucción de leyendas: La tertulia de los espantos (1997); comedias de entretenimiento: L’ánima sola de Chico Muñoz (1979); Fantasma por error (1989); etc., con lo que concluimos que abarca amplias perspectivas de recepción.
Tres criaturas, tres: Cristina, Virgilio y Carlos vuelven al pasado que les es familiar, con cierto dolor por las arbitrariedades en las que tuvieron que caer para sobrevivir en lo que fueron aquellos entornos vitales. Paradójicamente, cuando el estado de bienestar de su niñez parecía ir a favor de sus individuales (religión ortodoxa, escuelas privadas, viajes a Europa, veladas sociales en empresas y recodos sociales altos), este circulo bien diseñado de la sociedad costarricense escondía verdades que marcaron fuertemente a los hijos de esa generación y que los arrastraron a destinos trágicos, ocultando el rostro de la descomposición de los valores que sostenían El modelo clase media acomodada parecía alegremente feliz, pero era para el Trío terriblemente perverso. El tiempo se encarga del desmontaje, de la intromisión de la violencia del “afuera” y de mostrar las enfermedades y las heridas físicas y psíquicas que se mantienen sin cicatrización. Como los personajes no son frívolos, no se salvan en el recorrido del recuerdo de ese pasado que restauran en la obra a este momento de ajuste y reparación afectiva.


Cristina, Virgilio y Carlos viven un encuentro que los obliga a desmontar las verdades sociales implantadas antes entre ellos, para dejar aflorar las sensibilidades por las que se unieron en un tiempo juvenil. Si la moral de ellos no cambia en tan poco tiempo, la apertura, el desbloqueo, los prejuicios tienen que desaparecer y jugarse en este nuevo tiempo, luego de un lapso considerable de separación.
El inicio de la acción parte de de un reencuentro estudiantil donde, luego de compartir con toda su generación, quedan ellos en un lugar cerrado rememorando la intimidad de este pequeño núcleo que da paso a otro más amplio, otros amigos, sus familias, sus profesiones, sus ideologías y lo que los unió en un pasado donde se establecieron sus relaciones interpersonales, sesgadas por las experiencias sexuales antaño encubiertas, hoy expuestas entre los tres, de carácter homo y heterosexual, que son el vínculo reafirmante del amor que se sienten.


Pasados los cuestionamientos de la época, la convivencia con el marxismo, el franquismo, las drogas y el europeísmo -con que la mirada de las clases medias latinoamericana quedaron extasiadas ente el Vogue y el Chanel Nº 5, antes de la inundación de la basura consumista norteamericana, implantada en los Halloween y los Santa Claus- los protagónicos, todos los son, “queríamos estar juntos todo el tiempo y para siempre”.


Instaurada en la trama la tensión de estas tres personalidades distintas (una mujer soltera, un homosexual y un “varón domado” por el matrimonio), la obra discurre en medio de paréntesis de vidas anteriores en la que los personajes se intercambian sus identidades para asumir sus roles propios y los de otros personajes.
De entrada, la obra plantea un problema formal: el de la interpretación en distintos tiempos de los mismos personajes y la recuperación paulatina de la fábula cronológica en las fragmentaciones del discurso, sin perder la tensión de cada clímax, dentro de cada uno de los cuadro. El autor utiliza dos procedimientos para lograrlo. En primer lugar, recurre al distanciamiento narratológico de informaciones que deben actualizarse en cada escena para comprender los comportamientos actuales de los personajes (procedimiento de ucronía). En segundo término, y apoyado en las transiciones del tono en el lenguaje, siempre mantenido en un coloquialismo trivial, revelar los “indicios” que a lo largo del texto da el relacionamiento ente aquellos y estos comportamientos, enlazando aquellos y estos tiempos. Esta bisagra artesanal del discurso es un recurso exploratorio para la interpretación y servirá a los actores para no caer en el melodrama; permite visualizar, a la vez, la sanación de los personajes entre lo vivido (doloroso), y la reparación de ese dolor en el recuerdo afable del mismo.
Este texto se muestra ingenuo pero está inteligentemente estructurado, y agrega una dificultad adicional: la reinterpretación del pasado en una rotación permanente de roles que el autor propone a sus criaturas dramáticas. A veces están en el presente y son ellos, a veces en el pasado y son otros. De esta manera el autor encuentra otra bisagra dentro de la articulación inicial para la resolución escénica del juego entre varios tiempos y logra, asimismo, una generalización entre los dramas de vida personales que al ser de muchos se vuelven universales.
El autor usa este recurso polifónico y distorsiona la trama, distancia los conflictos que pudieran haber hecho sucumbir esta amistad de su lugar de origen y los expone, actualizados, hoy aceptados en la normalidad de la vida. De allí que el diálogo se vuelve liviano, muy dinámico y sirve para sortear las dimensiones dramáticas y suavizar los efectos denigrantes de los traumas de estas criaturas. Es una modalidad que parece inofensiva pero que llega a decir perversidades, ya que la perversidad se entromete en la naturalidad, al incorporar un efecto de la trama con resolución trágica: la sugerencia de la eventual muerte de Virgilio por SIDA.


En cuanto al espacio, se trabaja sobre la virtualidad y sólo hay algunas conexiones en objetos simples: unas copas, un celular y otros elementes que pueden quedar para el trabajo de dirección. La fractura entre los espacios de la representación queda a cargo de los actores y los diálogos deben romperse para volverse a armar, para desestructurar la intriga y sostener la comunicación; todo a la vez, sin caer en excesos emocionales ni paródicos, apelando a un ritmo contemporáneo ágil de representación.
No deja de recordarnos otros textos como Mata Hari o Azul Marlene, donde dentro del discurso de la naturalidad se esconde la intención desmitificadora de una realidad perversa. Al asumirla sin riesgos emocionales desbordantes, lo que pudiera desencadenar un estilo próximo al culebrón, un cierto cinismo propio de la “comedia” insinúa la putrefacción de aquello que ni siquiera se expresa como tal. El lenguaje contenido abre la oportunidad a la interpretación actoral para que ella, imaginamos, muestre todo lo que se elabora en los indicios, pero sin verbalizarse abiertamente, con lo que se asume una contemporaneidad conciente, ya que el subtitulo de su obra lo explicita: “comedia contemporánea”.


Al recordar textos anteriores de Arroyo observamos una línea de continuidad equilibrada entre sus intenciones discursivas sobre acontecimientos de su país hasta la intrahistoria contada en peripecias individuales que son, asimismo, el reflejo emotivo de cómo se vive la historia de su sociedad. Como el mejor Pinter, son historias que se suscriben en el minimalismo de una cotidianidad acechada por fuerzas encubiertas que han dejado en Trío un parlamento inquietante que señala Virgilio sobre los Mosqueteros, pero que en el subtexto de Arroyo pudiera marcar una ambigüedad: ¿“Eran cuatro”?


Sobre Trío (Nº 3)


Una comedia negra


Rocío Fernández


  • En la actualidad, sendas obras de Jorge Arroyo: Trío, en Panamá, y L' Ánima sola de Chico Muñoz, en San José
En la sala del Teatro en Círculo, en Panamá, durante todo agosto se presenta la obra Trío, de Jorge Arroyo. El nombre del dramaturgo costarricense no causa sorpresa entre los asistentes al estreno, el pasado 6 de agosto. Fantasma por error y Mata Hari son obras conocidas para el público que asiste a la función de gala. En el intermedio, la periodista del Diario La Prensa, de Panamá pregunta a los ticos con velada suspicacia qué los pareció el primer acto, salpicado de carcajadas que revelan la dirección inteligente de César Robles para dirigir actores y adaptar sus obsesiones al universo local. "Es una comedia subversiva -le digo a la colega panameña-, que requiere de un juego actoral calibrado por una válvula de presión. El director tiene que ser muy hábil y los actores muy contenidos en su intensidad. Me gusta mucho la sobriedad y la seriedad con las cuales Jorge aborda el tema de la homosexualidad".
Entretanto, en San José, Lucho Barahona lleva a escena cada noche, L’ánima sola de Chico Muñoz. El público no para de llegar, igual que 20 años atrás, cuando la comedia costumbrista de Arroyo se estrenó en el Teatro del Ángel. Todos quieren escuchar, fascinados, esa manera campechana de hablar que el autor colecciona con penetrante picardía. Pero Trío tiene otra línea. En Panamá, la comedia es negra, impregnada de deseos insatisfechos y confesiones susurradas después de la medianoche, búsqueda del tiempo perdido y crisis de edad madura. El texto revela los repliegues íntimos de tres amigos de colegio, su pasado y su presente, contados con diferentes voces: ingenuidad, ironía, resignación y sarcasmo. Con gran habilidad, Arroyo construye una trenza de registros emocionales que revelan su oído fino para el diálogo y la réplica. Los deseos de dos hombres y una mujer se estrellan una y otra vez contra el masoquismo de una tradición moral que siempre los acompaña y constriñe hasta que el trío se permite un ménage à trois. Trío es una obra de edad adulta, una pieza de madurez escrita con dominio de la estructura, plena de humanidad, astucia y humor inteligente.
Sobre Trío (Nº 4)


Correo electrónico acerca de “Trío” (2005) original de Jorge Arroyo Pérez (Costa Rica, 1959)


Sergio Román
De la impresión a la expresión.
Sitio de Sergio Román. Bitácora 5.
22 de octubre de 2008.
Gustavo: Saludos.
De acuerdo con nuestra plática, trazo el resumen solicitado acerca de "Trío", original del dramaturgo costarricense Jorge Arroyo Pérez, obra que me parece apropiada para integrar la programación de la Compañía el próximo 2009 y, por lo tanto, la recomiendo con mi aplauso.
Delicioso triángulo casi isósceles o casi escaleno, el cual, durante los 90 minutos de su representación, teje y desteje una triple relación que encuentra al final su forma equilátera.
Inseparables, sobre todo en las aulas de la adolescencia, luego de veinte años de haber egresado del colegio, tres personas aún jóvenes (dos hombres y una mujer) al reencontrarse irán inventariando sus remembranzas, contrastándolas o ajustándolas a esa realidad que creen recuperar pues, según la física cuántica, la observación disuelve el material examinado, en vez de capturarlo.
Así el juego amén de divertido y aleccionador, practica resonancias y matices cuyo agridulce sabor nos mantiene, cómodos y curiosos, en nuestras butacas.
Sugiero a Nico Baker para dirigirla por su experiencia mixta que conjuga las tablas inglesas y las locales. Respecto de los dos actores y la actriz que podrían representarla, quizás lo que se deba tener en cuenta son las siguientes características:
(1ª) versatilidad para volver verosímiles los juegos del presente y sus rápidos saltos al pasado entendiendo que entre los dos tiempos han transcurrido los veinte años mencionados, y
(2ª) velocidad de reacción para matizar ese texto rico en parlamentos breves y chispeantes.
Comedia, entre áspera y tierna, nos conduce por sus vericuetos y puntos de giro con un esbozo de sonrisa hasta la revelación moral donde el autor proyecta una crítica al modo de ser de personas, familias e instituciones (con énfasis en las educativas) que integran una sociedad, ésta, la costarricense, hoy, en el límite copulativo o disyuntivo entre lo finisecular y el alba del siglo 21.
Además, ella (Cristina) y ellos (Carlos y Virgilio), observan una relación directa con sus respectivos recuerdos complementarios y sostienen un tema que se manifiesta y difumina alrededor de esa delicada frontera que une y separa -la amistad- del amor. Tal contexto nos permite conocer los antecedentes de cada personaje. Sin embargo, el desenlace será imprevisible por medio incluso de un objeto fetiche integrador de una segunda línea melódica de la trama. La primera está constituida por el fluir de la línea principal del argumento. A pesar de su aparente liviandad, estos aportes narratúrgicos enriquecen el espesor armónico del texto.
Asimismo, el diálogo evoca, en la lejanía, el sabroso ingenio de Wilde.
De allí que la versatilidad y la velocidad de reacción deban ser características prioritarias de las personas que encarnen dichos roles. Por supuesto, físicamente tienen que lucir simpatía y, a la vez, una apariencia distinta (yo lo preveo así), digamos, por ejemplo, Juan Carlos Calderón y Marco Martín. El papel de la joven podría ser asumido por Ana Clara Carranza.
Subrayo, recomiendo "Trío".
Un abrazo y gracias por solicitar mi flaca opinión, SR www.sergioroman.co.cr










Sobre Trío (Nº 5)



Correos electrónicos Sergio Román / Gustavo Rojas


Sergio Román
De la impresión a la expresión.
Sitio de Sergio Román. Bitácora 5.
22 de octubre de 2008.


I.- Primer correo: 20 de octubre del 2008
Ficha para recordar lecturas escénicas
Obra: TRÍO Autor: Jorge Arroyo
Nacionalidad: Costarricense
Actos: Dos que corresponden a dos días continuos separados por el entreacto de la noche. (1er. Acto, págs. 1-39 / 2º. Acto, págs. 39-72).
Escenografía: Mínima (pide el autor).
Tiempo: Aproximadamente 90 minutos
Sugerencia: Para efectos de representación, se puede suprimir el entreacto y sustituirlo con efectos de oscuridad y luz, y con la actividad de la actriz y de los actores en función de tramoyistas (o con tramoyistas) que armen con rapidez y un mínimo de elementos, el nuevo ambiente del 2º acto.
Personajes: Tres (Carlos, Cristina y Virgilio).
Posibles intérpretes: Marco Martín, Aurelia Dobles, Juan Carlos Calderón.
Posible directora: María Bonilla.
Característica: Los tres intérpretes animan diferentes personajes pero sin complicaciones de producción. Lo harán, lo dice el autor, "a la manera de cómo se cuentan anécdotas personales en una fiesta entre amigos".
El argumento en un párrafo: Dentro de un contexto de doble moral que los personajes viven, tanto en la institución educativa a la que asisten, como en cada una de sus propias familias y en lo íntimo de sus almas, dos hombres y una mujer (inseparables desde el colegio) al volver a encontrarse en una fiesta de excompañeros que celebran los veinte años de haber egresado, redefinen los límites de la amistad y el amor, y toman la sincerísima decisión final de ser, por fin, consecuentes con sus genuinos sentimientos.
Acción: 1er. Acto, Inmediatamente después de la fiesta. 2º. Acto, Al día siguiente.
Promedio de edad de cada personaje: 40 años.
Característica estructural: La obra establece un vaivén del presente hacia el pasado, resucitando momentos estelares que provocaron cambios externos e interiores, desafíos, errores, aciertos y coincidencias, por medio de rápidos flash backs que no necesitan escenografía ni luminotecnia, sino una vivaz actuación y una dirección sutil. Este vaivén estructural establece una novedad dramatúrgica que constituye un desafío actoral y de dirección.
Idioma: Comprensible. Usa giros del castellano normal salpimentado con expresiones coloquiales muy bien adheridas a la trama y de acuerdo con la situación y con el carácter.
Género: Comedia de tono ligero, chispeante, divertida que cuestiona la indecisión proveniente de nuestro auto desconocimiento. Nos hace reír, sonreír, ponernos serios y, además, pensar.
Final: Una verdadera vuelta de tuerca.
Objetos: Pocos, entre los cuales hay una botella de champán que se va cubriendo de significación
a lo largo de la representación de la obra.
Destinatario: Sesión agradable para un público amplio, en el cual, cada persona que la vea se sienta una liviana inquietud agridulce que la haga reflexionar en la necesidad de asumir decisiones oportunamente.
Conclusión: "Trío" es una señal de madurez del teatro de autor en Costa Rica, un enfrentamiento victorioso con las leyes de la dramaturgia y del corazón humano. La recomiendo y pienso verla en las tablas y aplaudirla lo más pronto posible, SR



Currículo literario y artístico del autor


Jorge Arroyo:


Libros
  • Para aprisionar nostalgias. Poesía. San José: Editorial Costa Rica, 1984.
  • Cuerpo de mimbre. Poesía. Heredia: Editorial Universidad Nacional (EUNA), 1985
  • Sentencia para una aurora. Teatro. San José: Teatro Nacional, 1991.
También en la Antología Drama Contemporáneo Costarricense -1980/2000-, de Carolyn Bell y Patricia Fumero. San José: Universidad de Costa Rica, 2000.
  • Azul Marlene. Teatro. San José: Teatro Nacional, 1997.
  • Dos obras y una más. Teatro. (Incluye: Con la honra en el alambre; El surco entre la flor y el labio y La tertulia de los espantos). San José: Editorial Costa Rica, 2000.
  • La patria primera: hombres de fecunda labor. Teatro. San José: Imprenta ICAR, 2002. También en Revista Escena, # 58. San José: Universidad de Costa Rica, 2006.
  • La tea fulgurante: Juan Santamaría o las iras de un dios. Teatro. Alajuela: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 2005.
También en: San José: Editorial Costa Rica, 2006.
Actualmente en prensa: San José: Editorial Jadine.
  • Figueroa: notario de la patria inédita. Teatro. San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia (EUNED), 2005.
  • La romería. Teatro. San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia (EUNED), 2009.
  • Félix el puma y la gran carrera. Novela infantil. San José: Alfaguara, 2012.
  • Trío. Teatro. San José: Gráfica Litho Offset, 2012.


Otras obras en revistas


  • Ayer, cuando me decías que me querías. Teatro. Revista Escena, # 7. San José: Universidad de Costa Rica, 1982.


Principales lecturas, estrenos y reestrenos en Costa Rica


  • L'ánima sola de Chico Muñoz. Estreno: Teatro del Ángel, 23 de agosto de 1985
    • Reestreno: Teatro Arlequín, 11 de abril de 1997
    • Reestreno: Teatro Lucho Barahona, 7 de julio de 2005.
    • Reestreno. Teatro Municipal de Alajuela. 29 de octubre de 2011.
  • La chupeta electrónica. Estreno: Sala de la Calle 15, 14 de agosto de 1986.
  • Con la honra en el alambre. Estreno: Teatro del Ángel, 13 de marzo de 1987.
  • Mata Hari: sentencia para una aurora. Estreno: Teatro José Joaquín Vargas Calvo (Teatro Nacional de Costa Rica), 13 de septiembre de 1996.
  • Fantasma por error. Estreno: Teatro La Comedia, 11 de marzo de 1994.
    • Reestreno: Teatro Municipal de Alajuela, 23 de noviembre del 2007.
  • La entrada de Jesús en Jerusalén. Estreno: Calles de la ciudad de Alajuela, 9 de abril de 1995.
  • La Batalla de Rivas. Estreno: Estadio Alejandro Morera Soto (Alajuela), 11 de abril de 1995.
  • Albores. Estreno: Fachada de la antigua Catedral de Santiago (Ruinas de la Parroquia). (Cartago), 7 de marzo de 1997.
  • Leyendas. Estreno: Estadio Fello Meza (Cartago), 22 de marzo de 1997.
  • Azul Marlene. Estreno: Teatro Lawrence Olivier, 9 de mayo de 1997.
  • La tertulia de los espantos. Estreno: Teatro de la Aduana, de la Compañía Nacional de Teatro, 24 de julio de 1997.
    • Reestreno: Inauguración del Teatro Municipal de Alajuela, 30 de enero de 2007.
  • El surco entre la flor y el labio. Estreno: Teatro José Joaquín Vargas Calvo. (Teatro Nacional de Costa Rica), 9 de octubre de 1997.
  • La patria primera -hombres de fecunda labor-. Estreno: Colegio de Santa Ana. San José, 24 de junio del 2002. (2002, 2003, 2004 y 2005: giras a más de 60 instituciones pedagógicas y culturales del país).
  • Figueroa: notario de la patria inédita. Primera lectura dramatizada: Archivo Nacional de Costa Rica, 5 de diciembre de 2003. Estreno: Teatro de la Aduana, de la Compañía Nacional de Teatro, 11 de junio de 2009.
  • La Tea fulgurante: Juan Santamaría o las iras de un dios. Estreno: Auditorio Juan Rafael Mora Porras. Museo Histórico Cultural Juan Santamaría (Alajuela), 2 de abril de 2004. (2004, 2005, 2006 y 2007: gira por más de 100 instituciones pedagógicas y culturales).
  • Costa Rica: formación de una nación. Estreno: Museo Nacional de Costa Rica, 19 de agosto de 2008. (Se mantuvo en temporada durante 2008, 2009 y 2010).
  • La Romería. Lectura dramatizada: Centro Cultural de España, 13 de noviembre de 2008. Estreno: Teatro de Cámara, de la Compañía Nacional de Teatro, 7 de mayo de 2009.
    • Reestreno: Teatro de Artes Dramáticas, Universidad de Costa Rica. 13 de agosto de 2009.
  • Retablo Navideño. Estreno: Teatro Municipal de Alajuela, 8 de diciembre de 2011.
  • La ruta. Estreno: Teatro 1887, de la Compañía Nacional de Teatro, 27 de abril de 2012.


Algunas lecturas y estrenos internacionales


  • 1995. 8 de setiembre. Mata-Hari: sentencia para una aurora. Lectura auspiciada por las Embajadas de Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Upper Brooke House (Londres, U.K.)
  • 1995. 27 de setiembre: Mata-Hari: sentencia para una aurora se estrenó en el Festival Latinoamericano de Monólogos. Auditorio Ramón Frade (Cayey, Puerto Rico).
  • 1995. 24 de octubre: Mata-Hari: sentencia para una aurora inauguró el XX Festival Internacional de Teatro de Oriente. Teatro Cajigal. (Barcelona de Anzoátegui, Venezuela).
  • 1997. 22 de setiembre: La Tertulia de los Espantos inauguró el Primer Festival de Teatro Centroamericano. Teatro Nacional de Panamá (Panamá).
  • 2001. 15 de marzo: Mata-Hari, Sentencia para una Aurora, traducida al portugués por Edmundo de Novaes, se estrenó con producción del Grupo Odeón Companhia Teatral. Teatro Marilia (Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil).
  • 2002. 31 de enero: Mata-Hari, Sentencia para una Aurora se reestrenó en la 28 Campaña de Popularización del Teatro y la Danza. Teatro Marilia (Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil).
  • 2002. 4 de mayo: Fantasma por error se estrenó en el Teatro en Círculo, (Panamá, Panamá).
  • 2002. 6 de mayo: Valentino, la soledad del halcón, tuvo su primera lectura en el Teatro en Círculo (Panamá, Panamá).
  • 2003. 7 de febrero: Mata-Hari, sentencia para una aurora. Teatro do Centro da Terra (Sao Paulo, Brasil).
  • 2005. Trío. Teatro en Círculo. (Panamá, Panamá).
  • 2006. 22 de setiembre: Azul Marlene. Teatro Hecho a Mano (Cochabamba, Bolivia).
  • 2011. 16 de noviembre: La Romería (A Romaria). Lectura en el Centro Cultural Espaço Mezcla. Traducción de Renata Meffe Franco. (Juiz de Fora. Minas Gerais Brasil).
  • 2012. 21 de noviembre: La Romería (A Romaria). Lectura en el Centro Cultural Espaço Mezcla. (Juiz de Fora. Minas Gerais Brasil).


Artículos


Durante 35 años ha completado un extenso corpus de artículos de opinión, reportajes y ensayos, publicados en los periódicos de Costa Rica y en revistas nacionales y extranjeras.

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