16/9/10

Buenos Aires Hiroshima Líbano obra de Mariela Anastasio desde La Plata Buenos Aires Argentina


 













Mariela Anastasio
La Plata, Buenos Aires

marianastasio@yahoo.com
www.marielaanastasio.blogspot.com

Escritora, dramaturga y directora teatral. Profesora de Comunicación Social, egresada de la UNLP. Actriz, egresada de la Escuela de Teatro de La Plata.
Docente de las materias "Interpretación", "Dirección de Actores" y "Taller de Libretos y guiones" en el Iser (La Plata). Docente de semiótica teatral en la Escuela de Arte de Berisso.
Formación en Dramaturgia con Beatriz Catani, Diana Amiama, Susana Torres Molina, Natalia Pizzuto, Cecilia Propato y Alejandra Varela (2000-2010).
Reconocida con diversas menciones especiales en diferentes concursos literarios.

Dramaturga seleccionada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, para el programa “El teatro y la Historia” 2010. Premiada por la Comedia Municipal de La Plata en 2006 (Por “Tri Ciclo de Conferencias”). Ganadora del Concurso de Proyectos Teatrales 2008, de La Plata (Por “Buenos Aires, Hiroshima, Líbano”)
Seleccionada en festivales de Teatro nacionales e internacionales (Colombia, Perú, El Salvador, Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador).


Buenos Aires, Hiroshima, Líbano
de Mariela Anastasio


Un vagón de tren abandonado. El lugar es despojado.  Algunas cajas de embalaje.
Grullas esparcidas por el lugar.
 Poca luz. Una pequeña ventana hacia el fondo.
Por la ventana se ve la sombra de un árbol desnudo.

Tres personajes en escena (tres sobrevivientes) Cada uno ensimismado en su tarea:
La única mujer, está sentada en el suelo y dobla figuras de papel 
Un hombre con barba, el más joven, acomoda algo en la caja de madera más grande. 
Otro hombre arregla cables en un extremo del espacio.

El hombre joven genera ruidos metálicos dentro de la caja. Perturba con los ruidos, el ambiente monótono. Sale enojado y dice:

Otro- Después voy a seguir con eso. (A ella) La comida, dale.

(Ella saca lentamente los objetos que son para la comida)

Uno- No, no... ahora tengo que hacer el informativo.
Otro- Hoy se come antes.
Uno- (caprichoso, alterado) No, no. Ahora hay que hacer el informativo (mira de reojo hacia la ventana) ahora. (Ella lo mira, niega con la cabeza y le entrega un platito para que coma) No, no.
Otro- (grave) Ahora se come, y después el informativo (extiende su brazo para que Ella le dé un plato)

Ella raciona y sirve. Los tres comen en silencio. 

Otro- (mirando su comida) Esto hoy está más seco que nunca.
Uno- Igual que siempre.
Otro- No, más seco.
Uno- Vos, igual que siempre (Ella se aleja con su plato. Uno a Otro) La hacés angustiar.
Otro- (a Ella) Vení, vení, vamos a charlar un poco
(Ella se acerca. Los tres siguen comiendo en silencio)
Otro- Ayer volví a ver un pato (los otros lo  miran con cierto entusiasmo) Hace mucho que no veía uno. Era un ave hermosa, con plumas negras y naranjas. Pero éste estaba manchado. Ahora tienen los ojos raros, como desviados, y como hay poca agua se arrastran en charcos de barro. Les cuesta andar entre el barro. Pobrecito, andaba con dificultad este... solo. Vi otros, pero ya estaban muertos, amontonados (se interrumpe, mira a Uno) ¿Por qué no comés?
Uno- Siento que me raspa mucho la garganta.
Otro- Te dije que estaba más seco que nunca, hay que ponerle un poco más de agua.
Uno- (se toca la garganta) No es eso. En realidad hace días que vengo sintiendo esto. Lo tendría que contar en el informativo, sí.
Otro- Por ahí fue el alimento que te lastimó, por ahí tenés irritado. (A Ella, buscando aprobación) ¿Puede ser eso, no?

(Ella asiente con la cabeza. Uno deja su plato de comida)

Uno- Voy a dar aire. Ahora.
Otro- Bueno, yo me voy afuera

Ella se pone a doblar grullas en el fondo. Uno se prepara para hacer el informativo

Uno- (Se dirige hacia el frente, entre entusiasmado y cansado. Mira como si lo estuviera enfocando una cámara, cuenta cinco con los dedos y empieza a hablar imitando un noticiero televisivo, canta una musiquita. Relata) Buenos días. Una vez más nos encontramos para informar acerca de todo lo que pasa aquí, en el Líbano, Provincia de Buenos Aires. La síntesis: hablaremos primero del lugar: por la ventana seguimos viendo un árbol que literalmente diríamos “desnudo” porque no tiene hojas. No es otoño (no sabemos en realidad qué estación es) pero lo importante es que hace años que no tiene hojas, y no muere. (Pausa) Las cajas siguen estando en su lugar (hace un paneo con su mirada, corrobora) Sí, en su lugar. Algunas se están vaciando, pero todavía tenemos suficiente para sobrevivir. En nuestro reporte económico, luego informaremos cantidades exactas de provisiones reservadas. La cosa está estancada, pero a veces podemos arreglarle algo y parece que se va a mover (Pausa) Sin modificaciones en el ambiente. El aire sigue estando algo espeso, aunque se registran menores cantidades de polvo y la visibilidad es de 50 kilómetros. De acuerdo con nuestro reportero, el paisaje no ha variado y la hierba sigue sin crecer. (Vuelve a cantar una musiquita como para hacer una pausa) Reporte de los habitantes: (camina hacia el fondo) En el Líbano, actualmente hay 3 pobladores foráneos: Julia Parvson, una mujer hermosa que otrora se abocaba a la ciencia, y dos hombres, uno de los cuales es quien les habla. Ella, con su mirada lejana y profunda, siempre está cerca de esa ventana como esperando algo. A veces se levanta de esa silla y escribe. Después se vuelve a sentar y observa. Se dedica al arte de doblar figuras. A esta altura tenemos un lazo afectivo importante. (Se acerca hasta ella y le acaricia la cabeza) Vamos a ver si quiere contarnos algo (le acerca su auricular como para que hable) Hola. No la queremos interrumpir. Venimos para saber si quiere contarnos alguna cosa... (Ella no responde, y él pregunta insistente) ¿alguna idea?  ¿una percepción? ¿un recuerdo?

(Ella le da la espalda; él se enoja. Deja su actitud de relator)

Uno- ¡Corte! (Está muy nervioso, pero a la vez trata de contenerse) Así no se puede ¿entendés? No se puede. Cooperá con el informe. Te estoy haciendo una nota (le gira el cuerpo como para que mire hacia el frente. Trata de convencerla para participar. La acomoda) Mirá que te va a ver mucha gente

 (Vuelve a su actitud anterior, se pone los auriculares.  Cuenta hasta cinco con los dedos para empezar)

Uno- Tuvimos un problemita técnico, pero volvimos. Aquí estamos con una eminencia, un habitante más de esta porción de tierra, que esperemos siga siendo Buenos Aires... (a ella) Hola. La molestamos un segundito: ¿Quiere contarnos hacia adónde iba? (ella no contesta. Hace gesto de fastidio) Recordemos que ella era de Buenos Aires, pero... (ella interrumpe como queriendo terminar rápido con la situación,  y luego lee desganada el fragmento de un libro, entrando en el juego de la cámara)
Ella (lee)- “No me diga eso, señor, por favor no me lo diga. Yo sólo quería cantar, quería bailar, divertirme. ¿Es tan difícil, eso, señor? ¿Le parece innoble que busque el alivio en el arte?. Si ya sé, usted me lo dice por mi familia, pero ellos... ellos ya no son nada para mí” (cierra bruscamente el libro. Se saca el auricular y vuelve con su tarea de las grullas)
Uno- Muy bien. ¡Muy interesante! Seguro después va a explicarnos qué quiere decir.

(De la caja más grande, salen  ruidos. Ellos lo advierten, pero siguen con el informativo)

Uno- Muy bien. Luego hablaremos de este otro habitante, que se aventura en buscar...

 (Otro sale  de la caja. Interrumpe. Muestra un bidón con líquido)  

Otro- (muy excitado, casi no puede hablar por la emoción) ¡Estaba ahí, donde yo decía! ¡Era como yo decía!¡Lo encontré! ¡Tengo el combustible! ¡Era como yo decía!

(Los otros festejan, se abrazan; Otro se mete en la caja buscando cosas, saca algunos objetos, genera ruidos metálicos y se dispone a preparar todo para arreglar la cosa. Ella busca entre sus libros y anota frases. Uno vuelve a la actitud de relator para hacer un nuevo informe)

Uno- (canta sólo unos segundos de la musiquita. Está muy entusiasmado) Este es un flash para contar acerca de un hallazgo que puede cambiar la historia. Este señor que vemos allí intentará mover la cosa. (desbordado) Quién sabe, quizás mañana le estemos hablando desde Río Gallegos...
Otro- (se encuentra dentro de la caja y va dando indicaciones; a ella) Dale dejá eso, dejalo y vení, tené acá. (a ella)  vos fijate si hace buen ruido el motor. A ver... voy a probar... pruebo
(Se escucha un ruido que hace pensar que va a arrancar; los otros enloquecen. Hacen sonidos in crescendo que asemejan el andar del tren; Uno de vez en cuando, grita imitando el silbato de la locomotora. Los ruidos esperanzados del motor van mermando hasta que se escucha una pequeña explosión. Silencio largo)

Uno- ¿Y?
Otro- No sirvió.
Uno- (negador) ¿Cómo que no? Puede ser que esté tapado, tal vez necesite aire. Sí, eso.
Otro- No, no. Te digo que no va a andar. Listo. Se terminó.

(Ella vuelve a la actitud anterior. Se aísla. Busca entre sus cosas, y borra lo que había anotado recientemente. Otro la observa)

Otro- ¿Qué estás haciendo? (a Uno) Preguntale qué está haciendo.
Uno- ¿Qué estás haciendo? (ella no responde y sigue leyendo sus papeles; a Otro) No me dice.
Otro- (autoritario) Preguntale de nuevo porque ésta sabe algo. No me hagas salir a mí, dale.
Uno- No empieces con eso, dejala tranquila.
Otro- (violento) No, no ¿qué dejala? Ella tiene información que nos sirve  (grita para que ella escuche) ¿O qué te creés que hace ahí todo el día leyendo?
 (Ella lee)
Uno- (a Otro) Se entretiene, dejala...
Otro- No ¡Basta con eso! Hay que hacer algo. Nos tiene que ayudar. (Para sí) El combustible sedujo los pistones, pero no sirvió. Hizo falsa combustión.
Uno- (a ella, con cuidado) ¿Estás buscando alguna fórmula? ¿Se te está ocurriendo algo para solucionar este problema? (ella lo mira un segundo) ¿Eh? ¿Qué decís? ¿Querés venir a leernos eso?

(Ella se acerca)

Otro- Dale, lee.
Ella- (lee un fragmento literario que no tiene relación con la situación anterior. Se lo dice a Otro) “Si las nubes no se hubieran cargado tanto... pero sí, la temperatura subió, el aire se puso denso y entonces llovió sobre todas las cosas. Con mi hermano nos abrazamos y lloramos toda la noche hasta que cesó la tormenta” 
Otro- (a ella) ¡No te entiendo! ¿Va a arrancar o no va a arrancar?

(Ella busca en otro libro, y lee otro fragmento con bronca, también para Otro, acercándose)

Ella- “Noche y niebla. El gran incendio. Hacía días que esperábamos que sucediera, que se rompiera, se quebrara, desapareciera. Después de todo, ya habíamos empacado nuestras cosas. La puerta de la casa se cerraría, y no quedaría nadie allí, salvo la memoria atrapada en los retratos escondidos en el altillo,  y en la recova de mi abuelo.”

(Otro advierte que Ella siempre lee el mismo fragmento)   

Otro- ... Y en la recova de mi abuelo (a Uno) ¿Qué te dije? Se está haciendo la boluda.  ¡Hace años que dice lo mismo! (a Ella) ¿Va a arrancar o no va a arrancar?

(Uno mira a Ella, y después a Otro buscando complicidad. Le hace un gesto como para que espere algo que él va a hacer)

Uno- A ver decime... ¿Cómo es el proceso del óxido?

Ella- (se adelanta sonriente, verborrágica) Sobre una superficie metálica o ferrosa tiene que correr un líquido, H2o, alcohol etílico o cualquier otra fórmula acuosa. Todo eso puede servir como solvente para corroer la primera película de metal que generará desperdicios sarrosos de un color dorado o verde que irán desgastando la pieza hasta terminar con ella.
Otro- (sorprendido. Lo mira a Uno desconcertado) ¿Escuchaste eso? (entretenido) Hacele otra pregunta. Decile que hizo falsa combustión, que si sabe por qué hizo falsa combustión.
Uno- Hizo falsa combustión. ¿Vos sabés por qué pudo haber sido eso? ¿eh?

(Ella no contesta. Uno lo mira a Otro con resignación)

Otro- Seguí probando.
Uno- Describime el interior del aparato digestivo.
Ella- El aparato digestivo está compuesto por varios órganos de tegumento delicado. El estómago es el más importante, pero no hay que olvidar que el hígado, el baso y el páncreas poseen funciones elementales que ayudan a destruir restos de alimentos gracias a sus ácidos y encimas.
Otro- (cada vez más entusiasmado) Ahora volvé a preguntarle acerca del motor, o de la coordenadas para movernos, o de mecánica, dale preguntale sobre mecánica... no, no...  de química, preguntale qué pudo haber fallado.
Uno-  ¿Ahora podés decirnos algo de lo qué pasó?
Ella- Hay tres tipos de triángulos: isósceles, equilátero y...
Otro- (interrumpe, exaltado) ¿Ves que es una hija de puta? (a ella, gritando) ¡Te vas a quedar para siempre en este pueblo de mierda! ¡Nos vamos a quedar para siempre en este pueblo de mierda! ¿Escucharon? ¡Los dos! ¡Por su culpa nunca nos vamos a ir! (Ella vuelve hacia el fondo) ¡No te vayas ahora! ¡Escuchame! ... ¡Julia! ... 
Uno- (tratando de mediar) No le hables así, no le eches toda la culpa. ¿Vos qué hacés para cambiar la situación, eh? Con ese motor... cuánto hace que vas y venís con cosas, y nada.
Otro- ¿Y vos por qué no salís y probás algo y te enfrentás con lo que yo veo allá afuera? Todo el día con esa mierda de las trasmisiones que nadie escucha, llenaste todo este lugar con esta porquería (arranca los cables que le pasan por la cabeza. Uno se desespera, se tira al piso, se agarra de los pelos, llora)
Uno- No, no. ¡No toques mis cables!  (Empieza a sentirse mal, tose, se arrastra. Los otros lo miran asustados. Ella se acerca y lo toca) 
Ella- (a Otro) Fiebre 
Otro- ¿Fiebre? ¿Y por qué puede tener fiebre?
Ella- Puede ser una infección súbita, una infección crónica, una infección de antaño, una infección interna u externa, una reacción del cuerpo a un agente extraño. El cuerpo está supurando. El cuerpo está supurando. 
Uno- No es nada grave. Me puse mal por la pelea, fue eso.
Otro- Te vamos a tener que revisar. Vos sabés que tenemos que hacerlo(a Ella) ¿Vos podés?

(Ella recuesta a Uno sobre la silla. Le toma el pulso, le palpa la garganta, le abre un poco la camisa y descubre que tiene una especie de urticaria. Grita como una grulla, lo deja y va a buscar un libro)

Otro- ¿Pero qué pasó? ¿Qué pasó? ¡Hablá! (lo mira a Uno y luego se tapa la cara horrorizado) ¡Como los patos! (Uno lo mira asustado)
Ella- (busca en un libro y les lee con desesperación) “Las células pluripotenciales de recubrimiento del sistema gastrointestinal, que son muy sensibles, en particular las del estómago e intestino delgado, liberan serotonina (5-hidroxitriptamina, 5HT3) en el torrente sanguíneo”.
Otro- (impaciente) Traducí
Uno- ¿Podés ser un poquito más clara?    

(Ella busca apresurada en otro libro)

Otro- ¿No podés decirlo con tus palabras? (Ella sigue buscando) No podés...
Ella- (lee) “...progresa cuando aparecen síntomas por lesiones más graves debido a la afectación de otros tejidos, como la médula ósea, que provoca una disminución progresiva del número de células sanguíneas”
Uno- ¿Querés decir que estoy enfermo?
Ella- (lee con desesperación) “El gray (Gy) es la unidad de dosis absorbida, cuando la energía por unidad de masa aplicada a la materia por la radiación ionizante es de 1 julio por kilogramo”
Otro- (gritando) ¡Un julio! ¿Qué decís?
Ella- (sigue leyendo con rapidez, está exhausta) “Con dosis superiores a 1 Gy se produce una reducción significativa del número de células sanguíneas como consecuencia de la disminución de la médula ósea, lo que conduce a un aumento de la susceptibilidad a las infecciones, la presencia de hemorragias y anemia”
Uno- ¿Estoy enfermo?
Otro-  ¿Está infectado, no? (lo mira a Uno) La puta que lo parió.
Ella (grita desbordada) ¡Era inevitable! (llora)
Otro- Pará, no te pongas así.
Uno- (desahuciado) No entiendo... (Ella se va hacia su lugar y empieza a hacer grullas)
Otro- (a Ella, grita) No, vení... No te pongas a hacer eso ahora. Te necesitamos, vení. No te pongas... ¿Por qué? ¿Por qué? (Ella no vuelve)
Uno-(melodramático) Eso quiero saber yo: ¿por qué? Si sos vos el que sale, el que está en contacto con las cosas de afuera, yo estuve todo el tiempo acá adentro, creí que estaba protegido ¿Qué puede ser peligroso acá adentro?  No lo entiendo.
Otro- ¿Pensaste que el plomo de acá adentro te iba a proteger? (pausa) No, no. Todo esto está mal. Afuera y adentro. Está mal. Hay que hacer algo.
Uno- (desahuciado) ¿Qué podemos hacer ahora?

(Ella vuelve de atrás con la cara transformada)

Ella- Hay que ir a Chile. (Silencio largo. Uno y Otro se miran)
Otro- (sorprendido) ¿Qué decís?
Ella- Hay que ir a Chile, hay que irse de acá pero en esa dirección. Hay que pensar.
Otro- ¿Cuándo pensaste eso?
Ella- Las montañas evitaron gran parte de la onda radiactiva. Las montañas tienen iones que la neutralizan. La pampa, la pampa húmeda nos va a matar. La gran mayoría de los habitantes estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y las consecuencias de esta exposición sobre sus cuerpos no fueron perceptibles de inmediato (mirando a Uno) en muchos casos pasaron días, meses y hasta años antes de que se manifestaran los síntomas del daño.
Otro- Daños radioactivos...
Uno- ¿Y por qué yo solo?
Ella- Predisposición genética. Pero esto es peligroso. Hay que hacer algo rápido. Tenemos que ir a Chile, a Chile.
Otro- Pará, un poco. ¿Qué decís? ¿Adónde vamos a ir ahora? Hace un montón de años que estamos acá y nunca dijiste nada, y ahora le ves una ronchita a éste y te agarra la locura por irte...
Ella- (grave) Esto es serio. ¿Qué se creían? ¿Que íbamos a salir ilesos de esto? ¿Y por qué? ¿Acaso somos especiales? Tarde o temprano iba a pasar. El plomo de este pedazo de vagón juntó demasiados cationes de cadena rota. La última explosión sonó lejos, pero la onda expansiva nos alcanzó igual.  (A Otro, grave) Ahora empezó él, pero después vamos a seguir nosotros también. Lo importante es salir de acá y rápido. El aire está viciado. Vos volvé a intentar con el motor. Fijate de nuevo. Pensá en algo. Hay que pensar.
Uno- Sí, pensemos un poco. (A Ella) A lo mejor estás exagerando... por ahí me picó algo, o me agarró alergia. Yo solía tener alergia al polen, en la primavera.
Ella- Estas son consecuencias. Vómitos, diarreas y pequeñas hemorragias en la boca y en el cuello lacerarían para siempre a los sobrevivientes y a sus genes. Una pequeña esfera, del tamaño de una pelota de golf, de un material fisilfisil puro, como el uranio 235, no mantendría...
Otro- (interrumpe) ¡No te entiendo! ¡Pará de hablar raro! Decínos de una vez qué pensás, qué hay que hacer, ¿qué?
Ella- (Va hacia al fondo y vuelve con papeles) Hay que trazar un mapa (Dibuja. Los otros miran) Estamos acá: 200 kilómetros este, latitud sur. Es posible que las vías 34 y San Benito estén cerradas, así que habrá que tomar Don Orione y después virar hacia el oeste. Una vez en ese punto habrá que empalmar con Tejerina y 22 B. Y luego averiguar si hay vías buenas que nos acerquen a Chile. No me gustaría tener que pasar por Neuquén.
Otro- (fastidioso) Está bien lo que decís, pero esta cosa todavía no se mueve. Todavía no sé cómo arreglar el motor.
Ella- Te pondrás a investigar, seguirás probando. La situación es grave.
Otro- Antes también lo era, y nunca pudimos movernos ni un puto centímetro.
Ella- Ahora es distinto. Yo te voy a ayudar, y ustedes van a seguir mis indicaciones.
Uno- Yo no me voy. (Los otros lo miran)
Ella- (a Uno) Vos te quedas ahí, quieto, y vas a ver si podés lograr alguna trasmisión con todos esos cables, (a Otro) y vos vas a seguir probando con ese combustible y con todas las herramientas o cosas que puedas traer de afuera. Yo voy a seguir haciendo grullas. Es importante que no deje de hacer grullas. Quizás ustedes tengan que armar algunas en sus ratos libres, sino no vamos a llegar.  
Uno- ¿Para qué hay que hacer tantas grullas?
Ella- Sadako Sasaki.... horror y esperanza... Sadako... el siniestro nuclear...leucemia... la leyenda japonesa del millar de grullas... la niña... Sadako...
Otro- (riéndose) ¿Hay que hacer un millar? ¿No te das cuenta que es imposible, qué la pibita se murió antes? Nos vamos a morir antes.
Uno- Yo me estoy muriendo, ahora...
Otro- ¡Pará, pará un poco! Vamos a ver qué podemos hacer, pará.

(Uno se  enrosca en los cables queriendo lastimarse. Ella lo advierte)

Ella- ¡No, no! (le saca las cosas) Quedate tranquilo, por favor, ayudanos (mira a Otro, buscando apoyo)
Otro- (a Uno) Mirame, ey, mirame. Hacelo por ella, ¿sí? (Uno se saca los cables de encima) Eso, prepará el informativo. En un ratito va a empezar ¿te acordás? Y tenés que contar las novedades.
Ella- Sí, todos vamos a poner al máximo nuestras capacidades. Yo voy a tratar de doblar más figuras que de costumbre (sola) 2 x 4: 8, a 3 dobleces por minuto... no 5 pliegos...20 cm... 1 metro dividido x 3 menos 2...tengo que poder producir 50 grullas al día. Vamos a tener que restringir los horarios para comer. (a Uno, cuidadosa) El informativo va a tener que ser más breve. (a Otro) Vas a tener que hacer menos salidas y pasar más tiempo tratando de arreglar algo

(Uno se incomoda, carraspea, se saca el moño. Es por la noticia de que Otro va a pasar más tiempo con ellos)
Uno- (se incorpora) Bueno, entonces ahora voy a tener que contar esto. Tengo que elaborar la información y preparar la próxima trasmisión. Voy a ser breve, sí.
Otro- Yo me voy afuera. Voy a buscar algo que me parece que va a servir (sale)

(Ella se va hacia el fondo, cuenta grullas, las acomoda, recuenta)

Uno- (Mira como si lo estuviera enfocando una cámara, cuenta cinco con los dedos y empieza a hablar como si estuviera en un noticiero televisivo, canta una musiquita y luego relata, pero más cansado) Nuevamente nos encontramos aquí, en el Líbano, provincia de Buenos Aires, para informarles minuto a minuto cuáles son las novedades. El aire se ha puesto un tanto más espeso (se escucha un estruendo exterior, Uno lo advierte) y todavía seguimos escuchando los ruidos que nos dicen que algunos focos aún están en ebullición, aunque otras teorías afirman que son sonidos propios de las emanaciones de las continuas tormentas del norte. (Musiquita) Reporte económico: ahora vamos a hablar de las reservas (se acerca a una caja y advierte que quedan pocas cajas de maíz) El maíz se está acabando, pero todavía queda líquido y se cree que alcanzará para abastecer a los habitantes unos 25 días más.

(Ella escucha y se inquieta. Se acerca a él)

Ella- ¿Cómo?
Uno- Aquí nos encontramos con un habitante preocupado por la falta de maíz. (A Ella) Sí, señora ¿no lo sabía? (Ella se desespera, da vueltas en el espacio) ¡Corte! (a ella) Sí, me acabo de fijar, ya no queda mucho. Yo también creí que había más (ella demuestra angustia) Yo también estoy mal. Había hecho otro cálculo...

(aparece otro)

Otro- Traje esto (saca un pedazo de fierro)
Uno- ¡Vos!
Otro- ¿Yo qué?
Uno- Vos te comiste más comida de la que debías.
Otro- ¿Qué estás diciendo?
Uno- A vos no te importa nada... nada...mirate, estás más gordo que nosotros ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? Vos nos querés matar...
Otro- Pará un poco. Es el aire que me engorda... se me llena la panza de aire... me hincha... yo siempre fui así...
Uno- (interrumpe) Egoísta.
Ella- (tratando de mediar) Queda poco maíz. Estamos preocupados.
Otro- Y sí, pasó mucho tiempo ¿También eso se iba a acabar, no?
Ella- (a Uno) Eso es verdad.
Uno- Vos dijiste que viste patos... podemos comer patos... podés cazar patos.
Otro- Esos patos están infectados. Es peligroso. Apenas si se mueven.
Uno- Bueno, si apenas pueden moverse más fácil para atraparlos, ¿no?
Otro- ¿No entendiste que están enfermos? Están enfermos como vos. ¿Querés comerte uno y morirte, eh? ¿eso querés?
Uno- Sí, a veces me quiero morir. (Se va a buscar sus cables y se pone a probar cosas con ellos)
Otro- Este tipo es un tarado (se mete en la caja y vuelve a probar con el motor, saca pedazos, golpea, mete cosas, saltan partes, sale agua. Sale, a Ella) ¡Vení!

(Uno alerta, deja de hacer lo que estaba haciendo)

Otro- Ayudame (ella se acerca) Decime cómo arreglo el motor (ella no habla) Dale, decime, vos decime, porque sabés, dale Julia,  ayudame. Esto se pone cada vez peor, dale, hacé un esfuerzo. (Ella se acerca a la caja y empieza a hablarle)
Ella- (hace esfuerzos para ser entendida, habla lento) La cámara de combustión es un cilindro, por lo general fijo, cerrado en un extremo y dentro del cual se desliza un pistón muy ajustado al interior. La posición hacia dentro y hacia fuera del pistón modifica el volumen que existe entre la cara interior del pistón y las paredes de la cámara.
Otro- ¿Qué querés decir con eso?
Ella- (con paciencia) Que un muelle mantiene cerradas las válvulas hasta que se abren en el momento adecuado. Al actuar las levas de un árbol de levas rotatorio movido por el cigüeñal…
Otro- Las levas de un árbol... ¿y vos te creés que yo sé qué son las levas de un árbol? (ella se va y hace grullas) Pará no te enojes... (a Uno) decile que no se enoje... hablale, dale (Uno se hace el indiferente) ¡Entonces me voy! ¡Me voy! (a Ella, grita) A ver si éste te saca de acá a vos (desquiciado) ¡El Líbano! ¡Se van a quedar en el Líbano! ¡Julia! ¿Me escuchás?... ¡Te vas a meter tu sabiduría en el culo! ¡Julia! ¡Julia! (pausa, irónico) ¡Te amo! (se va)

Uno- (se acerca hasta ella) Yo te voy a cuidar (la abraza, ella lo deja con cuidado y busca papel para hacer grullas)
Ella-  Doblan grullas de papel... un símbolo de paz internacional... grullas de papel... Sadako... no importa cómo es el papel... sólo tiene que ser flexible para poder manipularlo... un movimiento para acá, otro para allá... esto acá...
Uno(la abraza) Tenemos que parar un poco.
Ella- (grave, mirándolo a los ojos) Con dosis superiores a 1 Gy se produce una reducción significativa del número de células sanguíneas como consecuencia de la disminución de la médula ósea, lo que conduce a un aumento de la susceptibilidad a las infecciones, la presencia de hemorragias y anemia. Aumento progresivo... aumento progresivo... (le agarra  la cara a Uno) No hay tiempo.
Uno- ¿Qué querés decir?

(Ella le saca el moño a Uno, le desprende la camisa y descubre que la urticaria ha avanzado)

Ella- ¿Tenés dolores musculares? (Le mueve los brazos) ¿Picazón? (Uno se entrega a los cuidados de ella) ¿Mucosidad? (Uno no contesta, está angustiado a la vez que emocionado por el momento con ella)
Uno- (señalándose el pecho) Hacéme así (ella le acaricia el pecho) Así, Julia, gracias. Contame algo. Decime algo lindo, algo lindo...
Ella- El sol bañaba todas las cosas, un sol amarillo y brillante se colaba por la ventana y me acariciaba el cabello. Me gustaba ver el reflejo de luz sobre los cristales, me gustaba quedarme horas, en silencio, observando las partículas tibias que iluminaba el sol. El sol tibio, el sol cálido, el sol lejano, muy lejano el sol, cada vez más lejos... (silencio largo)
Uno- Contame más, quedate así, no me dejes.
Ella- (se incorpora) No hay tiempo (agarra papel y dobla grullas. Uno se acerca y se pone a doblar grullas con ella, ella lo mira y le saca con ternura el papel) Es mejor que te quedes quieto.

 (Uno se sienta contra una caja. Vuelve Otro, alterado)

Otro- (gritando) ¡Volví! ¡Ya entendí! (ambiguo) ¡Perdón a los dos! ¡Volví! Vengo a arreglar esto. Yo voy a arreglar esto. ¡Ya entendí, Julia! Lo de la combustión, le faltaba calor, era eso...(se mete adentro de la caja, y se escuchan ruidos del motor. Ella se acerca)
Ella- La temperatura máxima que se alcanza es suficiente como para impedir la formación de óxidos de nitrógeno, mientras que la temperatura media es la suficiente para limitar las emisiones de monóxido de carbono e hidrocarburos.
Otro- (sale) ¡Sí, eso! Me acabo de fijar y esto no tiene temperatura...¡por eso hizo falsa combustión! Tenemos que generar calor... hay que hacer fuego ¡fuego! (a Uno) traeme papeles
Uno- (mira a Ella) Son para las grullas
Otro- Las grullas pueden esperar, nosotros no
(se escucha un estruendo afuera, los sonidos van invadiendo la escena)
Otro- ¿Ven?
Ella- La historia de la niña de dos años Sadako Sasaki encierra el horror y la esperanza. Diez años después del siniestro nuclear se le diagnosticó leucemia. Su mejor amigo le contó la leyenda japonesa de...
Otro- (a Uno) Traé las grullas (otro estruendo, los tres se miran. Silencio)
Ella- (sin oírlo) No, no, las grullas no. Tengo setecientas... tengo que hacer 50... no... 70 por día para llegar...
Uno- Los libros (La mira a Ella con tristeza. Ella asiente con la cabeza resignada)
Otro-  Ya no los vas a necesitar. Vos quedate acá, conmigo (se mete dentro de la caja y vuelve a intentar con el fuego. Sale humo. Los otros esperan impacientes)

 (Segundo momento del motor. Intento de arreglo y fracaso)

Otro- ¡No! ¿Por qué? ¿Por qué? No... por qué... (Uno patea la caja)
Uno- ¡Vos nos estás mintiendo! ¿Qué sabés de mecánica, eh? ¿Qué sabés? (vuelve a patear) ¡Esta cosa no se mueve! (Siente un dolor en el pecho, se agarra la garganta y se tira al piso)

 (Ella se acerca y lo atiende con cuidado. Otro empieza a martillar con fuerza adentro de la caja)

Otro- (adentro, obsesivo) ¡Tiene que funcionar! (martilla) ¡la temperatura! (saca piezas para afuera) ¡Voy a quemar todo! (martilla) ¡Julia! ¡Ayudame a mí, a mí! ¡Decime qué hago! ¡Más fuego! ¡Hagan fuego!

(Ella, quieta al lado de la caja, mira a Uno y a  Otro. Desvaría)

Ella- El fuego se propaga con monóxido... no... algo azul... necesitamos algo azul...tibio...blanco... como el papel... las grullas... hay que hacer grullas... tengo... a ver... setecientas... no, quinientas... no: cuarenta y dos... (se acerca a la caja y le habla a Otro) H2 O, alcohol etílico... combustionó mal porque Diessel no entendió la fórmula tampoco (va hacia el fondo y trata de doblar una grulla, vuelve y le habla a Uno) levantate... (le acerca unos cables; Uno los toma e intenta hacer algo. Su estado se deteriora notablemente) intentá con esto, llamá al radiocomando (vuelve atrás e intenta seguir doblando grullas pero ya no le salen. Vuelve, y se acerca a Otro con papeles) Meté esto... fijate... soplá... otra vez... fijate otra vez (se va hacia el fondo, intenta con las grullas, pero  ya no puede mover las manos. Vuelve, a Uno) ¡La camisa! (le desprende el guardapolvo) ¡así! ¡aire! ¡fiebre! ¡aire! (se acerca a Otro, está exhausta) ¡Otra vez! ¡Va a combustionar! ¡Nos vamos a ir, yo lo sé! (agarra su bolso, y junta sus cosas. A Uno) ¡Nos vamos! (a Otro) Prendé el motor (Otro intenta algo más. A Uno) ¡Ya nos vamos a ir! Chile... el pacífico (arrastra a Uno hasta acercarlo a la caja) ¡Ya nos vamos!
 (Se escucha una explosión dentro de la caja y sale Otro gritando con los ojos reventados. Todos gritan. Ella se queda dando vueltas en el espacio. Uno se arrastra tratando de agarrar cables. Se escucha un estruendo afuera. Pausa. Uno y Ella se miran asustados. Otro se deja caer sobre la caja)
Ella- (se acerca a Otro y lo levanta) Hay que seguir intentando
(Otro se mete adentro de la caja. Ella se acerca hasta Uno que está en el suelo y le extiende un cable. Se va hacia el fondo y continúa como puede con las grullas. Silencio largo. Ahora los sonidos externos lo invaden todo. El árbol que está  detrás de la ventana cae. Se escuchan ruidos dentro de la caja)





Mariela Anastasio

Espagueti-Lipstick, de Benjamín Gavarre




ESPAGUETI  LIPSTICK
DE BENJAMÍN GAVARRE

® contacto: gavarreunam@gmail.com

Escena 1
Vemos, sugerida,  la fachada de la Casa Azul, donde se llevará a cabo una fiesta de XV años.
A la entrada:
Tres parlanchinas: Coca, No y Mana, hablan sobre el baile de Quince Años de La Prima Greta.

Coca.- Se bailará.
No.- Un Vals.
Mana.- Claro que un valse, sobre todo será de honor.
Coca.- Pero sobre todo hay que saber de dónde descenderá la graciosa quinceañera, quiero decir mi Greta.
No.- Mi sobrinita.
Mana.- La mía, mi sobrinita. Greta del alma.
Coca, No y Mana.- (Coro) ¡Sí! ¡Para dar comienzo a su luminosa existencia! ¡Conmovedora presentación de su núbil figura!
El primo, siempre hay uno.- (Se muestra jadeante y voluptuoso) Ah, la grácil figura de nuestra inmaculada muchachita. Seré incapaz de soportar los deseos, mis deseos, los míos, de penetrar...
Coca, No y Mana.- ¡NO!
El primo, siempre hay uno.-  El velo inmaculado de su figura virginal.  La llevaré al gozo.  La conduciré a los altares del espasmo, ah princesita.
Coca, No y Mana.- Ah, no. La princesita no. ¡A la princesita NUNCA! ¡GRETA!!!!
El primo, siempre hay uno.- A callar, malversadas. (Abre con una enorme llave la puerta de la Casa Azul. La deja abierta.)
Coca.- ¿Mal qué?
No.- Malversadas, tú.
Mana.- Ah, eso qué.  Entremos, chicas. (Se meten. Dejan la puerta abierta.)


        Escena 2
Recámara. Gabriel, un mozo muy masculino, y su hermano, Roberto, están preparándose para ir al baile de quince años de La Prima Greta . Gabriel, vestido como joven caballero del Siglo de Oro Español, apura a su hermano, quien vestido como dama joven de nuestros días, se retoca el maquillaje frente al espejo.

Gabriel.-- ¡Daos prisa!
Roberto.- Ya voy, un minutito nada más.
Gabriel.- Eso dijisteis hace más de dos horas.
Roberto.- Nada más acabo de ponerme las pestañas, me peino la peluca, me retoco el maquillaje, me arreglo las medias... y listo.
Gabriel.- Hasta la tumba habréis de llegar tarde.
Roberto.-- ¿Muy retrasados estamos?
Gabriel.-- ¡Y tanto! El baile de Tuca era a las ocho
Roberto.- De Greta.
Gabriel.- Sí, ya me fijo, pero rezagados estamos, y ya deben pasar de ocho y media. Os juro...
Roberto.- ¡Las ocho y media!, ¡y yo tan despelucada!... Un toquecillo por aquí, otro más acá y ya estoy ready... Dime, hermano mío, ¿os parece que estoy bella?
Gabriel.- No hagáis requiebros mil, Roberto, que bien sabéis que no acierto a tolerarlos.
Roberto.- ¿Acaso no os place mi new new look? Dice mi amá que acá donde me ves, no tengo ni una pierna peluda ni nada se me asoma ni me tiembla la mano, chula.
Gabriel.- Bien sabéis que trato de sobrellevar vuestras costumbres singulares, pero por favor, no me pidáis que os elogie.
Roberto.- Así sea... que yo sé bien, en todo caso, que hermosa soy, aunque no podáis reconocerlo.
Gabriel.- ¡Ya vámonos, coño!
Roberto.- Ya casi termino. Me falta mi capa, o mi fichú, o gabardina. ¿Hará frío?, ¿lloverá?  ¿Me llevo estola, o albornoz? Oh no; ya ni sé. Qué tal me veo. Luzco bien, mozuelo. Gaby, hermanito...
Gabriel.- (La enlaza con una cuerda y se la lleva)  Menos platica, Robertico, partamos ya.
(Salen a “la calle”).


            Escena 3

Roberto y Gabriel por “la calle” en un “auto”.
Roberto.- (Canta muy bien)
LA GORDA DUQUESA
SE SIENTE CLEOPATRA
SE PONE SUS CREMAS
SE RIE Y SE CALLA.
LA GORDA DUQUESA
QUIERE SER MODELO
YA ES UN POCO VIEJA
QUIÉN QUIERE BESARLA.

Gabriel.- Has de saber que adoro tu dulce voz de ganso.
Roberto.- Verdad que es singular. (Canta de nuevo) My funny Valentine... tari rari rará. ¿Qué sigue?
Gabriel.-  (Canta muy mal My Funny Valentine) Tarira ririra, taririririrará
Roberto.- ¡Claro!, así  sigue, cantemos los dos:  (Los dos cantan muy mal)... Ta rira ri ri rara ta rarira rirará... ¡Cuidado con esa bacha!
Gabriel.- (Olvida el acento español, habla muy serio) Bache... te ruego que no me hables en femenino.
Roberto.- Pues cuidado. Ay...  Ya nos desgraciamos, te dije que tuvieras cuidado. Con el bache.
Gabriel.- Con el hoyo.
Roberto.- Pues con la olla, será, pero ya no llegamos, ya no llegamos, tu mugre automóvil inservible.  Oh, I need a very good special man.
Gabriel.- Pues no sé si con ese liguero y esas zapatillas rosas lo consigas. Vamos a tener que caminar.
Roberto.—Pues caminamos. Yo camino, ves cómo camino, camino. (Se desplazan por las calles, el pequeño auto desaparece). (De repente los dos van muy serios) Qué, ¿acaso desentono, Chata?
Gabriel.- No me digas Chata, babosa, si es que quieres conseguir marido.
Roberto.- Aleluya con la confesionaria, yabadabadú, qué, tú me lo vas a conseguir. (Se detiene)  ¿Y  qué pasó con el acento, majillo?
Gabriel.-  Camina. ¿Qué te pasa?
Roberto.- ¿Qué quisiera saber lo que ha sucedido con vuestro acentillo, majo, ¡el acentillo!
Gabriel.- De veras que te me pones mal. Eso digo, te pones y te ves muy mal. (Se adelanta).
Roberto.- Mira, mi Rey, si yo me parezco a Mi Bella Genio es cosa que a ti no te preocupa, ¿estamos? ¿Estamos? Hey, tú, ¡te digo!
Gabriel.- ¿Ya llegamos?
Roberto.- Naaaa, para nada. Hay que tomar un taxi.
Gabriel.- (Como español de nuevo, avista a lo lejos un supuesto taxi) ¡Eh Cochero!
Roberto.- Helo aquí, que esta de vuelta mi majillo, ole, vaya por Dios.
Gabriel.- Que no se ha detenido, habrá que llamar a un sitio.
Roberto.- (Saca un celular) Eso digo yo.


Escena 4

En la cocina de la Casa Azul
Las hermanas de Greta, dos solteras mayores, preparan unos canapés.

Gilda.- Robertito viene a ayudarnos con unas entomatadas.
Chucha.- ¡Esa de la cara cuadrada viene para acá? Ah qué la chingada.
Gilda.- Y tan retorcida ella, si parece escolopendra.
Chucha.- Si se atreve a vestirte otra vez como duquesa, me la chingo. Si en el baile de Tuca, de sus quince llegó más pintarre...ajada que la quinceañera.
Gilda.- Lo que es de cada quién, le sale bien el guiso, tanto el quesadillo como el fondo del entomatado. Una delicia.
Chucha.- “Oh I need a very good special man”, eso me decía, y yo le contesté también en inglés “Fuk yu”, porque yo estudié en linguas.
Gilda.- El guiso ha de llevar: jamón-tocino-gordo más que sebáceo, para que no desazone. Eso lo aprendí de ella. Te digo que es lista.
Chucha.- Lista. Muy lista, la perra. One more time le voy a decir que a mí ni me los tumba ni me da batalla, perra hija de la chingada. After she gone la dejo bien lavada como la vajilla de porcelana que nunca ha tenido, ni nunca tendrá.  La voy a poner pareja, zorra pendeja, si me los baja otra vez. Let me to tell you, le voy a decir, que yo no soy la gata que dice, pinche Robertico. Se va a quedar muy boquiabierta cuando me vea destronándola, valiente maricona.
Gilda.- Aleluya, ya tengo ganas de que comience el baile, Chusca.
Chucha.- No me digas Chusca.
Gilda.- Pues te digo Chucha o Jesusa si ya no te tardas. Hay que tener todo listo porque los invitados ya van a llegar.  Escucha, ya están tocando.
Chucha. Que se esperen. No, Gilda. Vamos a entonarnos antes, je.
Gilda.- Si tú lo dices, pero luego nada más andas criticando.

Suena otra vez el timbre.

Chucha.- ¡A qué puta madre! Me sigues manita. Vamos. (Prenden un “cigarrito” y salen de la cocina).


Escena 5

En la puerta de la casa. Maguito y Sysu, dos amigas de la quinceañera, esperan para que le abran la puerta.

Maguito.- (Toca el timbre pero nadie responde) Pero cómo va a ser esto posible, no abren y ni siquiera tienen interfón. Y Rebeca tiene apagado su cel, y claro, también Greta.
Sysu.- Obvio, siempre sucede. No tienes tiempo. Es como cuando una se casa.
Maguito.- Siempre lo mismo. Ya. No sigas o vomito de nuevo.
Sysu.- Calma. Una boda y unos quince años...
Maguito.- No tienen nada qué ver, me disculpas. Nada, amigui. Vamos a ver si nos abren... (Toca el timbre de nuevo, pero con mucha insistencia).
Voz desde adentro de la casa.- ¿Diga!!!
Maguito.- Ya llegamos. Somos invitadas de Greta, a la fiesta, a la cena, al baile: Maguito y Sysu.
Voz desde dentro de la casa.- ¡Ya van!!! Ahorita les abrimos. Todavía no ha llegado nadie!!!!
Maguito.- No ha llegado nadie. Y nosotras quiénes somos, me pregunto. Además, una fiesta no se hace en una casa, no una fiesta de quince años. De hecho mi fiesta de quince se hizo en un en un salón todo rosa. Con globitos, humo; no inventes. Mi papá estaba loco, que en paz descanse, pero estaba loco el ruco. Un salón rosa.

Llegan El Chetos, chambelán, y Marcelo, chambelán. Muy trajeaditos y con la cara lavada y cortecito de cabello. Maguito y Sysu se apartan cuando ellos llegan también a tocar el timbre.

El Chetos.- (Mira de reojo a las chicas y toca el timbre también.) Ay, pues échale imaginación, Marcelo. Ese salón era un tugurio.
Marcelo.- No entiendo.
El Chetos.- Pues así, como todo muy amariguanado y si no te cuidas pierdes hasta el esqueleto.
Marcelo.-  Tas tas tas, a ver si aquí no se pone así, pero la Greta es de calidad, qué no.
El Chetos.- Es de primera, Marcelo, pura crema. Si la enseñe a bailar hasta de bajadita, ¿si me entiendes? Así, te explico...
Marcelo.- No, ya, mejor tócale otra vez. (Tratando de hacer cómplices a Maguito y Sysu quienes los miran de reojo) No abren.
***
Sysu.- (Hablan en aparte) Mira nada más cómo me mira el guarrito este, el más altito
Maguito.- Ya, ¿el que está más guapito?
Sysu.- No, el más guarrito, cómo eres. Se nota que me sirvió depilarme las piernas. No sé, medio me excita el tipejo, yo le voy a meter la mano, ya verás.
Maguito.- Cálmate ya. (Pausa) Oye, nos miran mucho, qué será.
Sysu.- Ya te lo dije. Me los voy a comer vivos, a los dos.
Maguito.-  Ya, Sysu. Te pasas.
***
El Chetos.- (A gritos) ¡Qué te parece!
Marcelo.- Muy buenas.
El Chetos.- No, idiota. Ahí viene una señora, ya nos van a abrir.

Llega Gilda, muy seria, y les abre la puerta. Los cuatro invitados se congelan antes de entrar.
Oscuro

Escena 6
El primo, siempre hay uno.- (Le Recita a una Gorda Prostituta, que trabaja a la entrada de la Casa Azul. Ella parece ignorarlo). Por la calle va la gorda caminando como esfera. Se especula qué tanto quiere con tanto venir a cuestas. Se lamenta de ser pobre, de ser gorda y muy barata. Se emociona con las nalgas de la estrella del momento. Se especula, alguna vez, en un hotel de esos muy altos, la encontraron con hachís o marihuana, no recuerdo. Se maquilla la Priscilla en tonos pastel. Se divierte al son de hoy y se hospeda en un cerillo. Como siempre no hay quien no diga que es elefante de colchón. Su insolencia de estar demás aquí, demás allá. La gorda se mece en su escoba y se pone a mascullar sencillas canciones. Besa la lluvia, gorda malsana. No quiere saber si la lluvia es muy fría. Quiere que él regrese y no le dé la espalda

Priscila (la verdadera).- (Al Primo) Vas a querer o no.
El primo, siempre hay uno.- Lo mismo de siempre, reinita. (La hace pasar a la Casa Azul).
Oscuro.

Escena 7
Roberto y Gabriel a bordo de un taxi. Roberto canta alegremente, el chofer, muy bigotudo, en un principio serio, silba después la misma canción interpretada por Roberto.

Roberto.- (Canta)
            LA GORDA DUQUESA
            SE SIENTE CLEOPATRA
            SE PONE SUS CREMAS
            SE RIE Y SE CALLA.
            LA GORDA DUQUESA
            QUIERE SER MODELO
            YA ES UN POCO VIEJA
            QUIEN QUIERE BESARLA            .

Taxista.- Ah, caballero, dulce compañía lleva usted esta noche... y qué dulce voz de ganso.
Roberto.- ¡Habráse visto el altanero! ¡Todo le parece dulce!
Taxista.- No es por ofenderos, señorita, al contrario: a más de diez parejas he llevado en mi unidad en esta noche y usted resulta ser la ganadora en garbo y donosura.
Roberto.- ¿Lo has oído Gabriel, al descarado?; pensará que formo parte de un concurso.
Taxista.- Mis parabienes honrado caballero, su prometida es una joya.
Gabriel.- Prometida no es, aunque de ella soy guarda cuidadosa. Se trata de mi hermana.
Taxista.- ¡Y tan alta que es y tan de buena estampa!
Roberto.- ¡Cuidado con esa curva!
Cochero.- No debéis preocuparos, que no por nada me llaman el taxista estrella.
Roberto.- ¡A estrellarnos vamos presto, bruto! ¡Cuidado!
Taxista.- ¡Más respeto, lindura, si no os gusta como conduzco podréis bajaros de inmediato!
Gabriel.- Ya, Roberto; no causéis problemas.
Taxista.- ¿A quién llamáis Roberto?
Roberto.- Maldita sea, mugre taxista muerto de hambre, pinche gato, ¡conducís como un borracho!
Taxista.- Basta de ofensas, aquí detengo mi unidad si os parece, y no os place da lo mismo. ¡Bajad!
Roberto.- ¡Pelafustán hediondo!  Gabriel, ¡dadle una tunda!
Taxista.- Eso me habrá de gustar, abajo os espero, señorito, que a los golpes nadie me gana!
Roberto.- Anda, Gabriel, ponlo en su sitio.
Taxista.- Eso quiero ver yo.
                 Bajan del taxi.
Roberto.- Ándale, Gabriel. Dadle lo suyo.
Gabriel.- Yo no me voy a pelear por tu culpa, Roberto. Asume tus acciones.
Taxista.- Ándale presumido cobarde, te voy a enseñar a golpes
Roberto.- Qué. Mis acciones, de qué me hablas.  Ah, pues si tú te rajas, hermanito, yo no. A arañazo limpio te voy a romper la madre, gato cretino. Toma. (Lo araña furiosamente).
Taxista.- Ay, desgraciada, qué uñas más largas, como cuchillitos. Yo con quien quiero pelearme es con tu hermano.
Roberto.- Sucio. Qué, ¿te gusta mi hermanito? Eso sí que no te lo voy a permitir, pedazo de estiércol...
Gabriel.- Ya Roberto, déjalo en paz. Roberto. Robertito. Ay, Dios mío. Lo volvió a hacer.

El chofer queda desangrado en la calle.

Escena 8
Mesa elegantísima en un restaurante italiano.
Coca, No y Mana están leyendo la carta, mientras el mesero hace sugerencias.

Mesero.- La especialidad: espagueti carbonara, pero si lo prefieren las damitas, bolognesa a la cebolla, o bolognesa a la aceituna.
Coca.- Eh, mochacho, una especie de calafandra me vendría bien, eh, molto vino brianco, se diche, brianco como mis ojos, me refiero, no a todos mis ojos...
No.- Cállate, Coca; no blasfemes.
Mana.- Y yo quiero unas llaves de pelar...
Mesero.- Y quién será el sabroso que le llegue al tamaño del espectáculo: ¡Un Ladrón tuerto y cojo?
Coca.- Qué dice este insolente. Carbonara para todas, cretino.
Mesero.- A la orden damiselas.
No.- Este estulto, en fin. No va más... Una receta para asar pollos... O meseros.
Coca.- Espectáculo el de Gretita, la ingrata.
No.- La Greta, ingrata, me gusta.
Mana.- No se vio bien.
Coca.- No se vio nada bien, mira que irse con el novio en plena fiesta.
No.- No se fue en plena fiesta. Ni se fue con el novio, se fue horrorizada.
Mana.- Ah, esa gorda desgraciada, me las va a pagar.
Coca.- Hizo su luchita, ya sabes cómo son. Pero lo peor fue con él, ya saben. El que cambió de nombre.
No.- El primito tuvo la culpa. Eso de empezar a retozar en los sillones.
Mana.- Las hermanitas, ya sabes, las buitres también pusieron de lo suyo. Bien marihuanas y empezaron a hacer desfiguros.
Coca.- No, lo peor fue lo de Gabriel y su hermanito, ya saben, Robertito. A mí se me hace que él fue el que empezó a poner el desorden.
Mana.- Las entomatadas que preparó. Nos hicieron daño.
Coca.- Sí. A Priscila le hicieron corto circuito.
No.-  Quieres decir a Greta. Pobrecita. Por eso se ha de haber ido. A mí me gustó lo que cantó Priscila, ya cuando terminaron los desfiguros.
Coca.- Eso estuvo bien. Oye, ¿y los padres?
Mana.- Sí, mana. Ay, qué bonita canción, me llegó hasta el alma.
Coca.- ¡Mana!
Mana.- Qué.
Coca.- Y qué tiene que ver.
Mana.- Pues eso digo, que no es como para que se hubiera ido a media fiesta, y digo, ni siquiera con uno de los chambelanes, que estaban bien guapos.
Coca.- ¡Bien guapos?
Mana.- O qué la, ya me empiezas otra vez a fastidiar. Muyyy guapos, pues.   Cómo iba la canción, estaba bien bonita, ¿sí?... Cómo iba.
Coca.- No, por favor.
Mana.- (Canta) Yo te busqué toda la noche, tú no sabes...
No..- Pensé que estabas, por ejemplo caminando por las calles, sin paraguas, sin lamentos, sin horarios...
Mana.- Busqué tu cara, tus insólitos modales. Subí, bajé por escaleras puentes, taxis, periféricos, viaductos, ejes viales...
Coca.- (Al ver que la miran para que continúe, no  tiene más remedio) Seguí tu rastro adivinando los detalles. Tu despertar, tu voz, tu nombre, tus manías...
Mana.- Tu piel, tu paso, tu saludo, tus pequeñas agonías...

Llega el mesero.

Mesero.- ¿Carbonara para tres?
Mana.- Ay, éste otra vez. Puaf.

Oscuro


Escena 9
Gabriel y Roberto están en el taxi que le quitaron al chofer asesinado. Van conduciendo a la fiesta. Roberto conduce y canta.

Roberto.- (Canta, muy bien.) Imaginé por un momento que a lo lejos te veía... Qué confusión, no puede ser, estoy soñando... Qué voy a hacer, debo correr, me está esperando... Voy para allá, le voy a hablar: Tal vez un hola, qué pasó, dónde estuviste. O en esos casos es mejor un simple: Bueno, ¿y cómo estás? ¿A dónde vas?, ¿vienes conmigo?
(Pausa. Roberto se muestra trastornado).
Roberto.- Habráse visto: semejante pelusa, ¡muerto de hambre!
Gabriel.- Roberto, ¡por favor!
Roberto.- ¿Roberto? ¿A quién llamas Roberto? Todo esto es una locura
Gabriel.- Todo esto es una locura, y tú estás loco. Lo mataste. Lo dejaste en el piso, desangrado.
Roberto.- Son tres mil por la dejada. Está lodoso el piso y hace frío.
Gabriel.- Roberto...
Roberto.- Y yo no quiero caminar. La fiesta esta muy lejos todavía. Nos bajamos.
Gabriel.- La fiesta está sólo a unas cuadras. Vamos.

Se bajan del taxi. Roberto camina y canta obsesivamente.

Roberto.- Llegué por fin y enmudecí. Me congelé, me enfurecí, hoy todavía no lo puedo resistir. Llegué a la esquina y no te vi. Te escabulliste, te escondiste, te escapaste. Eras un sueño, una visión, una vulgar aparición.... Yo te busqué toda la noche tú no sabes. No te encontré, sigo esperando que tú vuelvas... Sigo esperando que algún día tú aparezcas por las calles...
Gabriel.- Roberto, es aquí.
Roberto.- Yo no soy Roberto.
Gabriel.- Como quieras.

Escena 10
Mesa elegantísima en un restaurante italiano.
Coca, No y Mana están sumidas en sus pensamientos.

Coca.- Nadie sabe por qué pasan las cosas.
No.- Lo cierto es que toda la culpa la tuvo ese advenedizo.
Mana.- Qué es qué...
Coca.- Roberto, o como le quieras llamar, mira que hacerse pasar por la quinceañera.
No.- Es patético.
Mana.- Es...
Coca.- No te esfuerces, Mana. Es algo digno de contárselos a tus nietos. Pero la quinceañera voló, se fue con el primito, siempre hay uno así. Y todos indigestos con las entomatas...
Mana.- Entomatadas, Coca.
Coca.- Ahora tú eres la que me va a corregir...
Mana.- Pues yo diría, mensa.
Coca.- No alcanzarás a tener conciencia de que eres mi subalterna en clase y en léxico.
No.- Ya, por favor.  Me dan náuseas las dos.  Pero, y qué pasó con Priscila.
Coca.- Cuál de las dos.
Mana.- Eso.

Escena 11
Gabriel y Roberto van en un taxi.

Gabriel.- Pero cómo intervenir en este asunto.
Taxista.- Está bien buena la chamaca, a dónde los llevo, digo, presten,  preste a su hermana, joven que la quiero disfrutar.
Roberto.- A disfrutar a tu madre, Sátiro. Aquí nomás donde me ves ya esta el caldo listo nomás para que me llegue el príncipe de mis anhelos y no es precisamente un taxista como vusted.
Taxista.- Ay, pues que la torcida tan tan muy pendeja.
Roberto.-  Cuidado con esa bacha analfabeta, muerto de hambre.
Taxista.- A quién le llamas muerto de hambre, pinche joto, ahorita mismo te me bajas de mi unidad, puto joto.
Gabriel.- Hey, más respeto.
Roberto.- Tú ésperate, Gabriel, yo sé bien cómo tratar a estos gatos.
Taxista.- Bájense, y espérenme no más. Ahorita nos las arreglamos.
*******************************

Escena 12
En la puerta de la Casa Azul

Gabriel.- Vamos a ver si nos abren, ya es muy tarde.
Llega Gilda, muy desaliñada, a abrirles la puerta.

Roberto.- Ya llegamos somos Gaby y yo, su hermanita... Qué no eras tú un poco más alta...  ¿Gilda?...
Gilda.- Claro que soy Gilda, Roberto. Ya es un poco tarde, pero pasen, pasen. Quedaste de hacer unas entomatadas, te acuerdas.
Roberto.- De quién habla, Gaby... Quién es ella. ¿Entomatadas? Seguro, a mí me quedan excelentes. ¿Dónde está la cocina, Gildita?
Oscuro

Escena 13

Afuera de la Casa Azul

.......................
El Chetos, Chambelán.- Ay, pues échale imaginación, si no es que esta casa era como un salón muy raro, todo un tugurio. Si mira nada más que todos estaban como muy amariguanados... Y todos en los sillones haciendo desfiguros. Lo del vals ni se hizo. Había un chavo muy acá, ya sabes, vestido de vieja, que hasta se iba a resfriar de que enseñaba todas las... y decía que era la quinceañera, y que se llamaba priscila, vete a saber. Dicen que mató a uno... y que ahora está en el botiquín, o que se volvió loca, o loco, pero si ya estaba qué no, je je. Jajajá.  No sé.

Escena 14
En la mente de Roberto.

Roberto.-  El tío Alejandro no sabe que actitud tomar ante semejante asalto. Se levanta. Da giros. Farfulla y vocifera. Finalmente se acerca al primastro y le propina sabrosas bofetadas. Un mesero impertinente contempla la escena y triste se aleja.
Mesero.- A nadie parece importarle la suerte de la quinceañera. Priscila, Greta... Cuáles sin los nombres. Y a quién le importo yo. ¿Quién vendrá a rescatarme a mí.
El Primo, siempre hay uno.- ¿Y qué regalos recibirá la niña, Priscila, o, ¿Greta?? ¿quiénes serán sus chambelanes?
El Chetos, Chambelán.- Yo la mandaré a la selva.
Gabriel.- El primer vals debe bailarlo conmigo. Soy como su padre. O al menos algo parecido.
El primo, siempre hay uno.- Como nunca debe faltar la buena música se interpretará una suite con los siguientes temas.
- Dulce flor de amanecer.
-Sin miramientos al menor respiro.
- Duelo de titanes.
- También las quinceañeras pasan frío.
Al final toda la familia interpretará el coro titulado "Cómo así princesita, Priscilla, ¿o Greta?, que no quieres bailar". No debe faltar un discurso eclesiástico. Naaaa, qué hueva.
Párroco: Silencio, voces... (Pausa)  Aventura singular es la que te espera, hija. no hay respeto a las buenas conciencias en estos días. No podemos salir a la calle sin que nos sorprenda el sátiro veneno de la corrupción. La concupiscencia se ha apoderado de la sociedad. Blablablablabla....
Roberto.-   Yá cállate, viejo estúpido, me cagan los padres, ya te lo había dicho, te lo había dicho muchas veces. Vete. Lárgate ya. Y por que festejamos los quince, por qué no los diecisiete o los veintiuno.
Párroco.- Porque te inicias  en la vida,  Priscila, es un rito en el que pasas de niña a mujer.
Roberto.- Está bien, pero padre, al menos alguien me llama por mi nombre verdadero. No me gusta la iglesia, padre párroco. Pero, dónde está mi hermano Gabriel. Díganle que ya no hable así de raro, que ya no quiero fiesta de quince años, Y díganle qué el no es español, y menos de los siglos de oro. A unas amigas se las llevaron a la playa, eso está mejor, ir al mar. Me gustaría ir al mar.  Al mar.  Eso estaría mejor. El Mar. Yo soy Priscila, y estoy bien.


Obra Registrada
SOGEM
Benjamín Gavarre

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