Carlitos, y, Cómo conectar un toma corrientes, dos monólogos breves del escritor argentino Juan Carlos Washington

 Juan Carlos Washington Felice Astorga
















Dos monólogos de

 Juan Carlos Washington Felice Astorga


Carlitos
y
Cómo conectar un toma corrientes

dos monólogos breves




Contacto:
juan_k_w@hotmail.com 
juanfeliceastorga@hotmail.com


Estudios y trabajo realizados:



* Comunicación Audiovisual de Bellas Artes (UNLP)  2006, 2007, 2008, 2009, 2010 (Facultad de Cine de La Plata, Argentina)
*Actuación para Teatro con Norman Briski (Buenos Aires, Argentina)  2007, 2008, 2009, 2010 

*Dramaturgia con Mauricio Kartún (Buenos Aires, Argentina)  2009, 2010  

* Promotor audiovisual (UNLP)

 n Comunicador audiovisual (UNLP)

n Guionista. Curso hecho en S.I.C.A. (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina) Con el profesor Santiago Carlos Oves.

n Microfonista. Curso hecho en S.I.C.A. (Sonido I)






CARLITOS



de

JUAN CARLOS WASHINGTON FELICE ASTORGA





(CARLITOS es un joven de treinta años que tiene una discapacidad motriz, es decir, serias dificultades para mover parte de su cuerpo. Está en un bar humilde, sentado en una mesa, tomando cerveza).

Quiero irme a Pergamino. Extraño a mi vieja. Me siento a prueba aquí. No puedo lograr nada por mí mismo. Soy muy apegado a los pibes de mi barrio. Mi vieja está conmigo en las cosas que más necesito. Yo le dije “si no cumplo mi deseo, me voy a matar”, pero esto es cada vez más jodido. Tal vez en otro momento, cuando aprenda a leer y a escribir mejor podré dedicarme con mayor intensidad a ser escuchado. Pero por ahora no puedo. Mejor me voy a Pergamino y después vuelvo con otra mentalidad. Me voy pero no abandono, sólo quiero asegurarme de que mi vieja no se ofenda más cada vez que hablo algo en contra del capitalismo. Somos muy apegados el uno al otro. Seguro que en mi pueblo debe estar ahorrando guita para mí, reniega pero siempre me da. Mi viejo tiene problemas con el juego, fundió la verdulería siendo yo chiquito. Pero yo vendí la moto para ayudarlo. Yo estoy en una edad difícil y no me conviene estar solo. No sea cosa que me ponga a pensar, no me quiero ni imaginar…Por todo lo que sufrí, estoy muy bien, no tengo convulsiones como antes, no se me cae el vaso de birra de la mano, lo que tengo son pequeñas tentaciones por salir a robar.

Antes de salir a competir artística y físicamente en los subtes, me levanto con voces en mi cabeza - Carlitos vamos allá - prepará la moto – yo espero soy campana - vos no pasás, vos no porque no tenés invitación especial - pero a él no le pedís - pero a él no lo conozco – esto es Pergamino a mí no me conocés? – pagá el vidrio – no puedo por mi discapacidad no puedo laburar - entonces tenés que estar tres meses preso y tres con arresto domiciliario – acá me conocen – quiero que me conozcan - qué pasa acá con la piba? Qué pasa saco el fierro acá nomás? – pará qué te pasa? Te acabo de defender y me pegás? – andate – qué te pasa? – mamá quiero que la gente me escuche – siempre vas en contra de la corriente – mamá dame las llaves del auto – no – mamá dame las llaves del auto- no - no me querés hija de puta, te voy a matar (Pausa).

Te extraño vieja, pasa que con los medicamentos es más difícil pensar. Mal o bien, necesito que me digan las cosas de frente. Romina será mi mujer, por eso me voy. Su marido la cagó a trompadas por estar conmigo, yo le dije que si quería sacaba fierro y se la daba. Ella siempre buena me dijo que no, y me pidió veinte pesos para cargarle crédito a su celular. Siempre hay que ponerse con algo, en el fondo las minas son todas unas putas. Vale la pena aclarar que la mujer prostituta es lo mejor que hay para mí. Yo si estoy enchufado, aguanto hasta tres polvos con cualquiera, pero las minas siempre me piden más. Termino siempre hecho mierda. Muy cansado, y la Romi se me burla con comentarios tales como “pobrecito, se cansó”. Yo no entiendo cómo son las mujeres con el tema de los orgasmos. Yo cuando acabo me quiero ir a la mierda, corte “ya está”. Pero ellas quieren la cosa romántica. La famosa “cucharita”. Y gritan…Qué mentirosas! Mentirosas no, más bien apasionadamente mentirosas. Ahí está mejor.

Hablando de mentiras, yo quiero ser actor. Pero no un actor que pase desapercibido, no. Yo quiero ser famoso. Pero no para ganar guita o llenarme de mujeres, no. Sino para que la gente escuche lo que siento. Quiero que me escuchen. Tengo un discurso sobre las cosas que van a pasar en la sociedad. Sé lo que va a pasar. El otro día fui a Telefé por una audición, le expliqué al productor lo que siento por la televisión y la sociedad. Le dije que ese es mi objetivo, el mismo de mi vieja, más de mi vieja que mío, pero mío también. Bueno, mi vieja-yo, yo-mi vieja. No me dieron ni la hora, que pruebe a principios del año que viene. “No pibe, los castings se hacen recién en marzo del año que viene”. No saben la angustia que sentí. Iba llorando por la calle, desilusionado como un pibe al que no le trajeron el regalo prometido en la fiesta de Navidad. Y ahí entendí todo, Papá Noel es un gordo hijo de puta, una mentira más grande que una casa. Porque yo de pibe siempre lo esperé, no me importaban los regalos, me importaba verlo a él. Me escondía debajo de la escalera para verlo y nunca vino. O me quedaba dormido durante la guardia o mi mamá me descubría y me llevaba a la cama porque era muy tarde. Yo no quise nunca espantar al gordo, quería verlo, nada más. Por eso quiero que el mundo sepa que Papá Noel no existe, que no hay que esperarlo nunca, mismo pasa con la sociedad, no hay que esperar nada de ella, ni de nadie. Es la única manera de vivir libremente, a la deriva. Me quiero ir a Pergamino porque allá no pasa nada, mientras que acá me la pasé esperando, esperando que me den un trabajo digno y bien remunerado, esperando llegar a la televisión, esperando conocer a la mujer de mi vida, casarme, tener hijos, vivir en una casa grande y lujosa. Prefiero la nada, por lo menos por ahora. O algo más sano que vivir esperando. Me parece que voy a salir a juntar cartones, para estar más en contacto con lo que está pasando. Eso me falta, saber qué pasa alrededor mío, qué le pasa a mi vecino, al vecino de al lado, a mi país, a mi continente. Así voy a conocer más sobre mí. Y así quizás aprenda a quererme un poquito más. Me voy a cargar nafta para volver renovado. Me llamo Carlitos y no soy ningún Carlitos. Me llamo Carlitos y tengo muchas cosas que decir.

FIN




¿CÓMO CONECTAR UN TOMA CORRIENTES?


de

Juan Carlos Washington Felice Astorga

MONÓLOGO

(2010) (La escena representa un estrado en algún neuropsiquiátrico de Argentina).

PERSONAJE

CARLOS (hombre de cuarenta años, epiléptico, vestido de un traje y corbata).


CARLOS.- (Agitado como si viniera de correr).  Muy buenas noches a todos, señoras y señores! (Bosteza). Habiendo siendo invitada mi directora de colegio a hacerme dar una conferencia con fines de prevención sobre un tema necesario… he de decirles que por lo que a mí me compete, el asunto de esta me es olvidable. Pero si hay que dar una conferencia, daré una conferencia. No soy perito mercantil y estoy muy lejos de saber cómo carajo hice para recibirme de perito comercial, pero sin embargo sé que me costó uno y la mitad del otro… de mis propios testículos, en cuestiones de un carácter puramente indescifrable. La verdad no sé cómo hice o cómo hago. Incluso, más de una vez me llevo diez materias por año o por lo menos por cuatrimestre, y las rindo en seis meses. Justamente, hace unos días, rendí una lección que lleva el siguiente título: “Cómo conectar un toma corrientes?” A mi profesora le gustó mucho en especial la parte dedicada a los cortocircuitos. Yo, sin embargo, todo el tiempo tuve ganas de irme a la mierda.
     Por tema de mi conferencia de hoy, he elegido el siguiente: “Cómo conectar un toma corrientes?” Yo soy pura electricidad! Pero como la directora me mandó a hablar sobre la prevención que hay que tener con la electricidad, les advierto que tengan cuidado conmigo (Pausa. Agarra los elementos de electricidad). Puede decirse que se toman dos cables, se pela un cable y se pone en el medio. Se lo importa en la pared. (Tira todo a la mierda). No me acuerdo! Les advierto que yo cuando doy una lección me pongo muy nervioso porque estoy todo el tiempo pensando en lo que viene. Es un defecto de mis nervios. Soy un hombre muy nervioso, y esta costumbre de olvidarme de las cosas la contraje el trece de julio de 1982; día en el que la hija de puta de la directora que es bien brava me separó de la hija del Gato Dumas porque ella era adinerada y yo no. No puede permitir que una pareja así se de. Los dos estábamos en el aula estudiando. Nos besamos. Ella me dijo que no diga  nada. Yo en un momento de emoción lo grité y embarré la cancha. Lo dije, se lo dije a la profesora “Estamos de novios con Katy!!! Que todo el mundo lo sepa!!!” Y la muy turra se lo contó a la directora. (Pausa). Directora del orto. Pero no quiero desviarme del tema de esta conferencia. Tengo que decir, antes que nada, que la directora no se encuentra presente ya que se fue de viaje a visitar una finca llena de bueyes de la que es propietaria. Además dispone de un pelotero que abastece con los testículos de todos sus dirigidos. Dicho sea entre nosotros, a la directora más de una vez la escuché quejarse de la falta de dinero, pero la realidad es que tiene dos autos por lo menos, mientras que yo no dispongo ni de una bicicleta. En fin, qué se le va a hacer… Por suerte, me picó el bichito de ser actor. (Pausa). El otro día, la escuela proyectaba hacer una obra de teatro, fui y me anoté. Pero mi participación se reducía a decir “Ya están listas las campanas”, pues bien, cuando estaba preparado para hacer la escena, la directora me mandó a llamar diciendo que tres estudiantes mujeres no querías ensayar más conmigo porque estaban hartas de que yo las encarara. Es que nadie entendió que mi personaje antes de decir “ya están listas las campanas”, figure o no figure en el texto,  pasó por tres relaciones amorosas frustradas. “Pero es mi interpretación” le digo. “Queda afuera de la obra, maleducado!” Qué tengo yo de maleducado? Ella es la maleducada, está siempre de mal humor. Entonces me tragué la bronca sin masticarla. Por eso tengo siempre mucha hambre. Bueno, prosigamos… Ah, me olvidaba de decirles que no me gustan las terapias de este lugar. No me gusta que la directora me mande a estar con los médicos. No me acuerdo cuándo me empezó a molestar tanto pero lo cierto es que no me gusta estar con chicos con problemas porque me lleno de problemas y eso me hace caer. Prefiero las lecciones de baile, canto y dibujo que bien sabe cobrar la directora, aunque las de baile y canto soy yo quien las dá (Canta y baila). Seguramente sean los políticos los que me hacen tener tan poca suerte en la vida. Mi directora se da la mano con cada gobernador de turno y este lugar está lleno de fotos de gobernadores, intendentes y / o presidentes. Qué se le va a hacer! Si alguien desea más detalles pueden consultar los programas de la escuela. Los vende el portero a cinco pesos cada uno y supuestamente son para colaborar con nosotros. Y si no son los políticos, son los medicamentos que me dan acá. Quién sabe si esa no es la causa de que dando esta conferencia presento un aspecto alegre y simpático. Y sin embargo, cómo me gustaría pegar un grito muy fuerte o salir de aquí corriendo! No tengo a nadie con quien hablar esto y hasta siento que voy a llorar. Qué puedo decir, he vivido en este lugar desde que tengo seis años, qué puedo decir fueron los mejores años de mi vida. Como todavía no vino la directora, puedo seguir diciendo lo que quiero. Me da miedo! Me da un terrible miedo cada vez que me mira! Además nunca hace fiestas, ni reuniones acá. Como es una dama sumamente insoportable nadie quiere venir a visitarnos. Correr! Correr! Eso es lo que necesito yo! Dejarlo todo! Correr sin volver atrás! A dónde? Qué importa a dónde! A hacer milanesas quizás. (Pausa). Eso sí me gusta, me gustan fritas y las hago muy bien. (Pausa). Lo que importa es escapar a esta vida fea, que me ha convertido en un sumiso! Escapar de esta vieja puta que es mi directora, terapeuta, madre y mujer! Cómo quisiera salir corriendo y olvidar! Olvidar! No quiero acordarme de nada! (Corre a buscar a un enfermero, le arrebata un medicamento del bolsillo. Se aleja y continúa corriendo hasta que se olvida de todo). Muy buenas noches a todos, señoras y señores! (Bosteza). Habiendo sido invitada mi directora de colegio a hacerme dar una conferencia….

APAGÓN



 


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