Espagueti-Lipstick, de Benjamín Gavarre




ESPAGUETI  LIPSTICK
DE BENJAMÍN GAVARRE

® contacto: gavarreunam@gmail.com

Escena 1
Vemos, sugerida,  la fachada de la Casa Azul, donde se llevará a cabo una fiesta de XV años.
A la entrada:
Tres parlanchinas: Coca, No y Mana, hablan sobre el baile de Quince Años de La Prima Greta.

Coca.- Se bailará.
No.- Un Vals.
Mana.- Claro que un valse, sobre todo será de honor.
Coca.- Pero sobre todo hay que saber de dónde descenderá la graciosa quinceañera, quiero decir mi Greta.
No.- Mi sobrinita.
Mana.- La mía, mi sobrinita. Greta del alma.
Coca, No y Mana.- (Coro) ¡Sí! ¡Para dar comienzo a su luminosa existencia! ¡Conmovedora presentación de su núbil figura!
El primo, siempre hay uno.- (Se muestra jadeante y voluptuoso) Ah, la grácil figura de nuestra inmaculada muchachita. Seré incapaz de soportar los deseos, mis deseos, los míos, de penetrar...
Coca, No y Mana.- ¡NO!
El primo, siempre hay uno.-  El velo inmaculado de su figura virginal.  La llevaré al gozo.  La conduciré a los altares del espasmo, ah princesita.
Coca, No y Mana.- Ah, no. La princesita no. ¡A la princesita NUNCA! ¡GRETA!!!!
El primo, siempre hay uno.- A callar, malversadas. (Abre con una enorme llave la puerta de la Casa Azul. La deja abierta.)
Coca.- ¿Mal qué?
No.- Malversadas, tú.
Mana.- Ah, eso qué.  Entremos, chicas. (Se meten. Dejan la puerta abierta.)


        Escena 2
Recámara. Gabriel, un mozo muy masculino, y su hermano, Roberto, están preparándose para ir al baile de quince años de La Prima Greta . Gabriel, vestido como joven caballero del Siglo de Oro Español, apura a su hermano, quien vestido como dama joven de nuestros días, se retoca el maquillaje frente al espejo.

Gabriel.-- ¡Daos prisa!
Roberto.- Ya voy, un minutito nada más.
Gabriel.- Eso dijisteis hace más de dos horas.
Roberto.- Nada más acabo de ponerme las pestañas, me peino la peluca, me retoco el maquillaje, me arreglo las medias... y listo.
Gabriel.- Hasta la tumba habréis de llegar tarde.
Roberto.-- ¿Muy retrasados estamos?
Gabriel.-- ¡Y tanto! El baile de Tuca era a las ocho
Roberto.- De Greta.
Gabriel.- Sí, ya me fijo, pero rezagados estamos, y ya deben pasar de ocho y media. Os juro...
Roberto.- ¡Las ocho y media!, ¡y yo tan despelucada!... Un toquecillo por aquí, otro más acá y ya estoy ready... Dime, hermano mío, ¿os parece que estoy bella?
Gabriel.- No hagáis requiebros mil, Roberto, que bien sabéis que no acierto a tolerarlos.
Roberto.- ¿Acaso no os place mi new new look? Dice mi amá que acá donde me ves, no tengo ni una pierna peluda ni nada se me asoma ni me tiembla la mano, chula.
Gabriel.- Bien sabéis que trato de sobrellevar vuestras costumbres singulares, pero por favor, no me pidáis que os elogie.
Roberto.- Así sea... que yo sé bien, en todo caso, que hermosa soy, aunque no podáis reconocerlo.
Gabriel.- ¡Ya vámonos, coño!
Roberto.- Ya casi termino. Me falta mi capa, o mi fichú, o gabardina. ¿Hará frío?, ¿lloverá?  ¿Me llevo estola, o albornoz? Oh no; ya ni sé. Qué tal me veo. Luzco bien, mozuelo. Gaby, hermanito...
Gabriel.- (La enlaza con una cuerda y se la lleva)  Menos platica, Robertico, partamos ya.
(Salen a “la calle”).


            Escena 3

Roberto y Gabriel por “la calle” en un “auto”.
Roberto.- (Canta muy bien)
LA GORDA DUQUESA
SE SIENTE CLEOPATRA
SE PONE SUS CREMAS
SE RIE Y SE CALLA.
LA GORDA DUQUESA
QUIERE SER MODELO
YA ES UN POCO VIEJA
QUIÉN QUIERE BESARLA.

Gabriel.- Has de saber que adoro tu dulce voz de ganso.
Roberto.- Verdad que es singular. (Canta de nuevo) My funny Valentine... tari rari rará. ¿Qué sigue?
Gabriel.-  (Canta muy mal My Funny Valentine) Tarira ririra, taririririrará
Roberto.- ¡Claro!, así  sigue, cantemos los dos:  (Los dos cantan muy mal)... Ta rira ri ri rara ta rarira rirará... ¡Cuidado con esa bacha!
Gabriel.- (Olvida el acento español, habla muy serio) Bache... te ruego que no me hables en femenino.
Roberto.- Pues cuidado. Ay...  Ya nos desgraciamos, te dije que tuvieras cuidado. Con el bache.
Gabriel.- Con el hoyo.
Roberto.- Pues con la olla, será, pero ya no llegamos, ya no llegamos, tu mugre automóvil inservible.  Oh, I need a very good special man.
Gabriel.- Pues no sé si con ese liguero y esas zapatillas rosas lo consigas. Vamos a tener que caminar.
Roberto.—Pues caminamos. Yo camino, ves cómo camino, camino. (Se desplazan por las calles, el pequeño auto desaparece). (De repente los dos van muy serios) Qué, ¿acaso desentono, Chata?
Gabriel.- No me digas Chata, babosa, si es que quieres conseguir marido.
Roberto.- Aleluya con la confesionaria, yabadabadú, qué, tú me lo vas a conseguir. (Se detiene)  ¿Y  qué pasó con el acento, majillo?
Gabriel.-  Camina. ¿Qué te pasa?
Roberto.- ¿Qué quisiera saber lo que ha sucedido con vuestro acentillo, majo, ¡el acentillo!
Gabriel.- De veras que te me pones mal. Eso digo, te pones y te ves muy mal. (Se adelanta).
Roberto.- Mira, mi Rey, si yo me parezco a Mi Bella Genio es cosa que a ti no te preocupa, ¿estamos? ¿Estamos? Hey, tú, ¡te digo!
Gabriel.- ¿Ya llegamos?
Roberto.- Naaaa, para nada. Hay que tomar un taxi.
Gabriel.- (Como español de nuevo, avista a lo lejos un supuesto taxi) ¡Eh Cochero!
Roberto.- Helo aquí, que esta de vuelta mi majillo, ole, vaya por Dios.
Gabriel.- Que no se ha detenido, habrá que llamar a un sitio.
Roberto.- (Saca un celular) Eso digo yo.


Escena 4

En la cocina de la Casa Azul
Las hermanas de Greta, dos solteras mayores, preparan unos canapés.

Gilda.- Robertito viene a ayudarnos con unas entomatadas.
Chucha.- ¡Esa de la cara cuadrada viene para acá? Ah qué la chingada.
Gilda.- Y tan retorcida ella, si parece escolopendra.
Chucha.- Si se atreve a vestirte otra vez como duquesa, me la chingo. Si en el baile de Tuca, de sus quince llegó más pintarre...ajada que la quinceañera.
Gilda.- Lo que es de cada quién, le sale bien el guiso, tanto el quesadillo como el fondo del entomatado. Una delicia.
Chucha.- “Oh I need a very good special man”, eso me decía, y yo le contesté también en inglés “Fuk yu”, porque yo estudié en linguas.
Gilda.- El guiso ha de llevar: jamón-tocino-gordo más que sebáceo, para que no desazone. Eso lo aprendí de ella. Te digo que es lista.
Chucha.- Lista. Muy lista, la perra. One more time le voy a decir que a mí ni me los tumba ni me da batalla, perra hija de la chingada. After she gone la dejo bien lavada como la vajilla de porcelana que nunca ha tenido, ni nunca tendrá.  La voy a poner pareja, zorra pendeja, si me los baja otra vez. Let me to tell you, le voy a decir, que yo no soy la gata que dice, pinche Robertico. Se va a quedar muy boquiabierta cuando me vea destronándola, valiente maricona.
Gilda.- Aleluya, ya tengo ganas de que comience el baile, Chusca.
Chucha.- No me digas Chusca.
Gilda.- Pues te digo Chucha o Jesusa si ya no te tardas. Hay que tener todo listo porque los invitados ya van a llegar.  Escucha, ya están tocando.
Chucha. Que se esperen. No, Gilda. Vamos a entonarnos antes, je.
Gilda.- Si tú lo dices, pero luego nada más andas criticando.

Suena otra vez el timbre.

Chucha.- ¡A qué puta madre! Me sigues manita. Vamos. (Prenden un “cigarrito” y salen de la cocina).


Escena 5

En la puerta de la casa. Maguito y Sysu, dos amigas de la quinceañera, esperan para que le abran la puerta.

Maguito.- (Toca el timbre pero nadie responde) Pero cómo va a ser esto posible, no abren y ni siquiera tienen interfón. Y Rebeca tiene apagado su cel, y claro, también Greta.
Sysu.- Obvio, siempre sucede. No tienes tiempo. Es como cuando una se casa.
Maguito.- Siempre lo mismo. Ya. No sigas o vomito de nuevo.
Sysu.- Calma. Una boda y unos quince años...
Maguito.- No tienen nada qué ver, me disculpas. Nada, amigui. Vamos a ver si nos abren... (Toca el timbre de nuevo, pero con mucha insistencia).
Voz desde adentro de la casa.- ¿Diga!!!
Maguito.- Ya llegamos. Somos invitadas de Greta, a la fiesta, a la cena, al baile: Maguito y Sysu.
Voz desde dentro de la casa.- ¡Ya van!!! Ahorita les abrimos. Todavía no ha llegado nadie!!!!
Maguito.- No ha llegado nadie. Y nosotras quiénes somos, me pregunto. Además, una fiesta no se hace en una casa, no una fiesta de quince años. De hecho mi fiesta de quince se hizo en un en un salón todo rosa. Con globitos, humo; no inventes. Mi papá estaba loco, que en paz descanse, pero estaba loco el ruco. Un salón rosa.

Llegan El Chetos, chambelán, y Marcelo, chambelán. Muy trajeaditos y con la cara lavada y cortecito de cabello. Maguito y Sysu se apartan cuando ellos llegan también a tocar el timbre.

El Chetos.- (Mira de reojo a las chicas y toca el timbre también.) Ay, pues échale imaginación, Marcelo. Ese salón era un tugurio.
Marcelo.- No entiendo.
El Chetos.- Pues así, como todo muy amariguanado y si no te cuidas pierdes hasta el esqueleto.
Marcelo.-  Tas tas tas, a ver si aquí no se pone así, pero la Greta es de calidad, qué no.
El Chetos.- Es de primera, Marcelo, pura crema. Si la enseñe a bailar hasta de bajadita, ¿si me entiendes? Así, te explico...
Marcelo.- No, ya, mejor tócale otra vez. (Tratando de hacer cómplices a Maguito y Sysu quienes los miran de reojo) No abren.
***
Sysu.- (Hablan en aparte) Mira nada más cómo me mira el guarrito este, el más altito
Maguito.- Ya, ¿el que está más guapito?
Sysu.- No, el más guarrito, cómo eres. Se nota que me sirvió depilarme las piernas. No sé, medio me excita el tipejo, yo le voy a meter la mano, ya verás.
Maguito.- Cálmate ya. (Pausa) Oye, nos miran mucho, qué será.
Sysu.- Ya te lo dije. Me los voy a comer vivos, a los dos.
Maguito.-  Ya, Sysu. Te pasas.
***
El Chetos.- (A gritos) ¡Qué te parece!
Marcelo.- Muy buenas.
El Chetos.- No, idiota. Ahí viene una señora, ya nos van a abrir.

Llega Gilda, muy seria, y les abre la puerta. Los cuatro invitados se congelan antes de entrar.
Oscuro

Escena 6
El primo, siempre hay uno.- (Le Recita a una Gorda Prostituta, que trabaja a la entrada de la Casa Azul. Ella parece ignorarlo). Por la calle va la gorda caminando como esfera. Se especula qué tanto quiere con tanto venir a cuestas. Se lamenta de ser pobre, de ser gorda y muy barata. Se emociona con las nalgas de la estrella del momento. Se especula, alguna vez, en un hotel de esos muy altos, la encontraron con hachís o marihuana, no recuerdo. Se maquilla la Priscilla en tonos pastel. Se divierte al son de hoy y se hospeda en un cerillo. Como siempre no hay quien no diga que es elefante de colchón. Su insolencia de estar demás aquí, demás allá. La gorda se mece en su escoba y se pone a mascullar sencillas canciones. Besa la lluvia, gorda malsana. No quiere saber si la lluvia es muy fría. Quiere que él regrese y no le dé la espalda

Priscila (la verdadera).- (Al Primo) Vas a querer o no.
El primo, siempre hay uno.- Lo mismo de siempre, reinita. (La hace pasar a la Casa Azul).
Oscuro.

Escena 7
Roberto y Gabriel a bordo de un taxi. Roberto canta alegremente, el chofer, muy bigotudo, en un principio serio, silba después la misma canción interpretada por Roberto.

Roberto.- (Canta)
            LA GORDA DUQUESA
            SE SIENTE CLEOPATRA
            SE PONE SUS CREMAS
            SE RIE Y SE CALLA.
            LA GORDA DUQUESA
            QUIERE SER MODELO
            YA ES UN POCO VIEJA
            QUIEN QUIERE BESARLA            .

Taxista.- Ah, caballero, dulce compañía lleva usted esta noche... y qué dulce voz de ganso.
Roberto.- ¡Habráse visto el altanero! ¡Todo le parece dulce!
Taxista.- No es por ofenderos, señorita, al contrario: a más de diez parejas he llevado en mi unidad en esta noche y usted resulta ser la ganadora en garbo y donosura.
Roberto.- ¿Lo has oído Gabriel, al descarado?; pensará que formo parte de un concurso.
Taxista.- Mis parabienes honrado caballero, su prometida es una joya.
Gabriel.- Prometida no es, aunque de ella soy guarda cuidadosa. Se trata de mi hermana.
Taxista.- ¡Y tan alta que es y tan de buena estampa!
Roberto.- ¡Cuidado con esa curva!
Cochero.- No debéis preocuparos, que no por nada me llaman el taxista estrella.
Roberto.- ¡A estrellarnos vamos presto, bruto! ¡Cuidado!
Taxista.- ¡Más respeto, lindura, si no os gusta como conduzco podréis bajaros de inmediato!
Gabriel.- Ya, Roberto; no causéis problemas.
Taxista.- ¿A quién llamáis Roberto?
Roberto.- Maldita sea, mugre taxista muerto de hambre, pinche gato, ¡conducís como un borracho!
Taxista.- Basta de ofensas, aquí detengo mi unidad si os parece, y no os place da lo mismo. ¡Bajad!
Roberto.- ¡Pelafustán hediondo!  Gabriel, ¡dadle una tunda!
Taxista.- Eso me habrá de gustar, abajo os espero, señorito, que a los golpes nadie me gana!
Roberto.- Anda, Gabriel, ponlo en su sitio.
Taxista.- Eso quiero ver yo.
                 Bajan del taxi.
Roberto.- Ándale, Gabriel. Dadle lo suyo.
Gabriel.- Yo no me voy a pelear por tu culpa, Roberto. Asume tus acciones.
Taxista.- Ándale presumido cobarde, te voy a enseñar a golpes
Roberto.- Qué. Mis acciones, de qué me hablas.  Ah, pues si tú te rajas, hermanito, yo no. A arañazo limpio te voy a romper la madre, gato cretino. Toma. (Lo araña furiosamente).
Taxista.- Ay, desgraciada, qué uñas más largas, como cuchillitos. Yo con quien quiero pelearme es con tu hermano.
Roberto.- Sucio. Qué, ¿te gusta mi hermanito? Eso sí que no te lo voy a permitir, pedazo de estiércol...
Gabriel.- Ya Roberto, déjalo en paz. Roberto. Robertito. Ay, Dios mío. Lo volvió a hacer.

El chofer queda desangrado en la calle.

Escena 8
Mesa elegantísima en un restaurante italiano.
Coca, No y Mana están leyendo la carta, mientras el mesero hace sugerencias.

Mesero.- La especialidad: espagueti carbonara, pero si lo prefieren las damitas, bolognesa a la cebolla, o bolognesa a la aceituna.
Coca.- Eh, mochacho, una especie de calafandra me vendría bien, eh, molto vino brianco, se diche, brianco como mis ojos, me refiero, no a todos mis ojos...
No.- Cállate, Coca; no blasfemes.
Mana.- Y yo quiero unas llaves de pelar...
Mesero.- Y quién será el sabroso que le llegue al tamaño del espectáculo: ¡Un Ladrón tuerto y cojo?
Coca.- Qué dice este insolente. Carbonara para todas, cretino.
Mesero.- A la orden damiselas.
No.- Este estulto, en fin. No va más... Una receta para asar pollos... O meseros.
Coca.- Espectáculo el de Gretita, la ingrata.
No.- La Greta, ingrata, me gusta.
Mana.- No se vio bien.
Coca.- No se vio nada bien, mira que irse con el novio en plena fiesta.
No.- No se fue en plena fiesta. Ni se fue con el novio, se fue horrorizada.
Mana.- Ah, esa gorda desgraciada, me las va a pagar.
Coca.- Hizo su luchita, ya sabes cómo son. Pero lo peor fue con él, ya saben. El que cambió de nombre.
No.- El primito tuvo la culpa. Eso de empezar a retozar en los sillones.
Mana.- Las hermanitas, ya sabes, las buitres también pusieron de lo suyo. Bien marihuanas y empezaron a hacer desfiguros.
Coca.- No, lo peor fue lo de Gabriel y su hermanito, ya saben, Robertito. A mí se me hace que él fue el que empezó a poner el desorden.
Mana.- Las entomatadas que preparó. Nos hicieron daño.
Coca.- Sí. A Priscila le hicieron corto circuito.
No.-  Quieres decir a Greta. Pobrecita. Por eso se ha de haber ido. A mí me gustó lo que cantó Priscila, ya cuando terminaron los desfiguros.
Coca.- Eso estuvo bien. Oye, ¿y los padres?
Mana.- Sí, mana. Ay, qué bonita canción, me llegó hasta el alma.
Coca.- ¡Mana!
Mana.- Qué.
Coca.- Y qué tiene que ver.
Mana.- Pues eso digo, que no es como para que se hubiera ido a media fiesta, y digo, ni siquiera con uno de los chambelanes, que estaban bien guapos.
Coca.- ¡Bien guapos?
Mana.- O qué la, ya me empiezas otra vez a fastidiar. Muyyy guapos, pues.   Cómo iba la canción, estaba bien bonita, ¿sí?... Cómo iba.
Coca.- No, por favor.
Mana.- (Canta) Yo te busqué toda la noche, tú no sabes...
No..- Pensé que estabas, por ejemplo caminando por las calles, sin paraguas, sin lamentos, sin horarios...
Mana.- Busqué tu cara, tus insólitos modales. Subí, bajé por escaleras puentes, taxis, periféricos, viaductos, ejes viales...
Coca.- (Al ver que la miran para que continúe, no  tiene más remedio) Seguí tu rastro adivinando los detalles. Tu despertar, tu voz, tu nombre, tus manías...
Mana.- Tu piel, tu paso, tu saludo, tus pequeñas agonías...

Llega el mesero.

Mesero.- ¿Carbonara para tres?
Mana.- Ay, éste otra vez. Puaf.

Oscuro


Escena 9
Gabriel y Roberto están en el taxi que le quitaron al chofer asesinado. Van conduciendo a la fiesta. Roberto conduce y canta.

Roberto.- (Canta, muy bien.) Imaginé por un momento que a lo lejos te veía... Qué confusión, no puede ser, estoy soñando... Qué voy a hacer, debo correr, me está esperando... Voy para allá, le voy a hablar: Tal vez un hola, qué pasó, dónde estuviste. O en esos casos es mejor un simple: Bueno, ¿y cómo estás? ¿A dónde vas?, ¿vienes conmigo?
(Pausa. Roberto se muestra trastornado).
Roberto.- Habráse visto: semejante pelusa, ¡muerto de hambre!
Gabriel.- Roberto, ¡por favor!
Roberto.- ¿Roberto? ¿A quién llamas Roberto? Todo esto es una locura
Gabriel.- Todo esto es una locura, y tú estás loco. Lo mataste. Lo dejaste en el piso, desangrado.
Roberto.- Son tres mil por la dejada. Está lodoso el piso y hace frío.
Gabriel.- Roberto...
Roberto.- Y yo no quiero caminar. La fiesta esta muy lejos todavía. Nos bajamos.
Gabriel.- La fiesta está sólo a unas cuadras. Vamos.

Se bajan del taxi. Roberto camina y canta obsesivamente.

Roberto.- Llegué por fin y enmudecí. Me congelé, me enfurecí, hoy todavía no lo puedo resistir. Llegué a la esquina y no te vi. Te escabulliste, te escondiste, te escapaste. Eras un sueño, una visión, una vulgar aparición.... Yo te busqué toda la noche tú no sabes. No te encontré, sigo esperando que tú vuelvas... Sigo esperando que algún día tú aparezcas por las calles...
Gabriel.- Roberto, es aquí.
Roberto.- Yo no soy Roberto.
Gabriel.- Como quieras.

Escena 10
Mesa elegantísima en un restaurante italiano.
Coca, No y Mana están sumidas en sus pensamientos.

Coca.- Nadie sabe por qué pasan las cosas.
No.- Lo cierto es que toda la culpa la tuvo ese advenedizo.
Mana.- Qué es qué...
Coca.- Roberto, o como le quieras llamar, mira que hacerse pasar por la quinceañera.
No.- Es patético.
Mana.- Es...
Coca.- No te esfuerces, Mana. Es algo digno de contárselos a tus nietos. Pero la quinceañera voló, se fue con el primito, siempre hay uno así. Y todos indigestos con las entomatas...
Mana.- Entomatadas, Coca.
Coca.- Ahora tú eres la que me va a corregir...
Mana.- Pues yo diría, mensa.
Coca.- No alcanzarás a tener conciencia de que eres mi subalterna en clase y en léxico.
No.- Ya, por favor.  Me dan náuseas las dos.  Pero, y qué pasó con Priscila.
Coca.- Cuál de las dos.
Mana.- Eso.

Escena 11
Gabriel y Roberto van en un taxi.

Gabriel.- Pero cómo intervenir en este asunto.
Taxista.- Está bien buena la chamaca, a dónde los llevo, digo, presten,  preste a su hermana, joven que la quiero disfrutar.
Roberto.- A disfrutar a tu madre, Sátiro. Aquí nomás donde me ves ya esta el caldo listo nomás para que me llegue el príncipe de mis anhelos y no es precisamente un taxista como vusted.
Taxista.- Ay, pues que la torcida tan tan muy pendeja.
Roberto.-  Cuidado con esa bacha analfabeta, muerto de hambre.
Taxista.- A quién le llamas muerto de hambre, pinche joto, ahorita mismo te me bajas de mi unidad, puto joto.
Gabriel.- Hey, más respeto.
Roberto.- Tú ésperate, Gabriel, yo sé bien cómo tratar a estos gatos.
Taxista.- Bájense, y espérenme no más. Ahorita nos las arreglamos.
*******************************

Escena 12
En la puerta de la Casa Azul

Gabriel.- Vamos a ver si nos abren, ya es muy tarde.
Llega Gilda, muy desaliñada, a abrirles la puerta.

Roberto.- Ya llegamos somos Gaby y yo, su hermanita... Qué no eras tú un poco más alta...  ¿Gilda?...
Gilda.- Claro que soy Gilda, Roberto. Ya es un poco tarde, pero pasen, pasen. Quedaste de hacer unas entomatadas, te acuerdas.
Roberto.- De quién habla, Gaby... Quién es ella. ¿Entomatadas? Seguro, a mí me quedan excelentes. ¿Dónde está la cocina, Gildita?
Oscuro

Escena 13

Afuera de la Casa Azul

.......................
El Chetos, Chambelán.- Ay, pues échale imaginación, si no es que esta casa era como un salón muy raro, todo un tugurio. Si mira nada más que todos estaban como muy amariguanados... Y todos en los sillones haciendo desfiguros. Lo del vals ni se hizo. Había un chavo muy acá, ya sabes, vestido de vieja, que hasta se iba a resfriar de que enseñaba todas las... y decía que era la quinceañera, y que se llamaba priscila, vete a saber. Dicen que mató a uno... y que ahora está en el botiquín, o que se volvió loca, o loco, pero si ya estaba qué no, je je. Jajajá.  No sé.

Escena 14
En la mente de Roberto.

Roberto.-  El tío Alejandro no sabe que actitud tomar ante semejante asalto. Se levanta. Da giros. Farfulla y vocifera. Finalmente se acerca al primastro y le propina sabrosas bofetadas. Un mesero impertinente contempla la escena y triste se aleja.
Mesero.- A nadie parece importarle la suerte de la quinceañera. Priscila, Greta... Cuáles sin los nombres. Y a quién le importo yo. ¿Quién vendrá a rescatarme a mí.
El Primo, siempre hay uno.- ¿Y qué regalos recibirá la niña, Priscila, o, ¿Greta?? ¿quiénes serán sus chambelanes?
El Chetos, Chambelán.- Yo la mandaré a la selva.
Gabriel.- El primer vals debe bailarlo conmigo. Soy como su padre. O al menos algo parecido.
El primo, siempre hay uno.- Como nunca debe faltar la buena música se interpretará una suite con los siguientes temas.
- Dulce flor de amanecer.
-Sin miramientos al menor respiro.
- Duelo de titanes.
- También las quinceañeras pasan frío.
Al final toda la familia interpretará el coro titulado "Cómo así princesita, Priscilla, ¿o Greta?, que no quieres bailar". No debe faltar un discurso eclesiástico. Naaaa, qué hueva.
Párroco: Silencio, voces... (Pausa)  Aventura singular es la que te espera, hija. no hay respeto a las buenas conciencias en estos días. No podemos salir a la calle sin que nos sorprenda el sátiro veneno de la corrupción. La concupiscencia se ha apoderado de la sociedad. Blablablablabla....
Roberto.-   Yá cállate, viejo estúpido, me cagan los padres, ya te lo había dicho, te lo había dicho muchas veces. Vete. Lárgate ya. Y por que festejamos los quince, por qué no los diecisiete o los veintiuno.
Párroco.- Porque te inicias  en la vida,  Priscila, es un rito en el que pasas de niña a mujer.
Roberto.- Está bien, pero padre, al menos alguien me llama por mi nombre verdadero. No me gusta la iglesia, padre párroco. Pero, dónde está mi hermano Gabriel. Díganle que ya no hable así de raro, que ya no quiero fiesta de quince años, Y díganle qué el no es español, y menos de los siglos de oro. A unas amigas se las llevaron a la playa, eso está mejor, ir al mar. Me gustaría ir al mar.  Al mar.  Eso estaría mejor. El Mar. Yo soy Priscila, y estoy bien.


Obra Registrada
SOGEM
Benjamín Gavarre

Derechos reservados 2010

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