Lentes de lluvia, de Marco Antonio Novelo


LENTES DE LLUVIA
MARCO ANTONIO NOVELO
















LENTES DE LLUVIA


DE MARCO ANTONIO NOVELO VILLEGAS



Lentes de lluvia. Su número de registro en SOGEM es: 03-2001-082110484900-01


PERSONAJES

ABUELO: Hombre de 60 años.

NIETA: Niña de entre 8 y 9 años.

TATA: Mexica gordo y cómico, padre de

CHALCHIHUITE: Pequeña niña mexica.

TLALOC Dios de la Lluvia

MICTLANTECUHTLI: Dios de la Muerte.

OCELOTL: Fiera salvaje que guarda el camino al Mictlán.

CONSEJO DE SABIOS: Público asistente a la representación.


La acción sucede en la ciudad de México en la actualidad. Luego en México - Tenochtitlan en el tiempo mítico; en el paraíso de Tlaloc y en el peligroso mundo subterráneo del Mictlán. Los personajes del Abuelo y Tata serán representados por el mismo actor. Lo mismo sucede con los personajes de la Nieta y Chalchihuite. Cuando están en el mundo mítico usan mascaras y vestuarios que los hacen aparecer como seres fantásticos.


PRÓLOGO

Al abrirse el telón, vemos al Abuelo sentado en una silla. Es un hombre de unos 60 años de edad. Viste pijamas y tiene cubiertas sus piernas con una cobija. Usa lentes y está leyendo el periódico. El área se encuentra iluminada sólo por una luz cenital. Lee algunos encabezados de actualidad que tienen que ver con la intolerancia y reflexiona brevemente sobre ellos.

Entra su Nieta con uniforme escolar, una mochila a la espalda y el suéter desgarbadamente amarrado a la cintura. Tiene entre 8 y nueve años. Entra y ve al Abuelo concentrado en la lectura y sonríe traviesa. Se acerca sin hacer ruido por atrás de la silla y cuando está justo detrás de él, grita.

NIETA: ¡Abuelito!

El Abuelo grita de sorpresa y avienta el periódico por los aires. Las hojas caen desordenadamente encima de él mientras su Nieta ríe feliz.

NIETA: ¡Te asusté! Ja, ja, ja.

ABUELO: ¡Ay, nena! Siempre jugando. Un día de estos vas a hacer que me enferme de un susto.

NIETA: No lo hago para que te enfermes, pero me gusta como brincas y las hojas de tu periódico vuelan como mariposas.

ABUELO: Mariposas, mariposas. ¡Mariposas en la pancita es lo que vas a sentir ahora que te haga cosquillas!

Ambos corren alrededor de la silla riendo. El Abuelo la alcanza y la sienta sobre sus piernas.

ABUELO: Y ¿cómo te fue en la escuela?

NIETA: (Dejando de reír) Pues más o menos.

ABUELO: (Intrigado) ¡Ah, caray! Y eso ¿por qué?

NIETA: Pues fíjate que hoy estábamos todos sentados en la clase de ciencias naturales y cuando íbamos a abrir el libro para empezar a leer. Entró al salón la directora con una niña nueva y le dijo algo a la maestra.

ABUELO: Vaya. Y ¿qué le dijo?

NIETA: Pues no sé porque se lo dijo bajito y no alcancé a escuchar. Además, tú me has dicho que no es de buena educación escuchar las conversaciones de los demás.

ABUELO: Pues sí, verdad. Y entonces, ¿qué pasó?

NIETA: Pues se fue la directora y la niña se sentó junto a mí. Luego la maestra le pidió que se presentara con los demás niños del salón pero a ella le costó trabajo hablar y muchos niños se burlaron de ella.

ABUELO: Y eso ¿por qué? ¿Es una niña muy tímida?

NIETA: No, lo que pasa es que no sabe hablar muy bien español.

ABUELO: ¿No habla español?

NIETA: No. Apenas está aprendiendo. Ella habla náhuatl.

ABUELO: ¡Ah, ya entiendo!

NIETA: Y por eso la empezaron a molestar en el recreo.


ABUELO: Mmm, tal vez tus compañeritos no saben que antes de que en la ciudad de México se hablara español, el idioma era el náhuatl.

NIETA: ¿De veras, abuelito?

ABUELO: Sí. En México todavía se hablan más de 52 lenguas indígenas. Entre ellas el náhuatl.

NIETA: ¡Guau! 52 lenguas. ¡Que padre!

ABUELO: Y en lugar de burlarnos de la gente que habla esas lenguas, deberíamos respetarla y sentirnos orgullosos porque los indígenas son parte de nuestra cultura. Fíjate que gente de todo el mundo viene a nuestro país a aprender esas lenguas y se sienten admirados de ver las grandes obras que nuestros antepasados indígenas crearon.

NIETA : ¿Como las pirámides?

ABUELO: Sí, pero además hay muchas otras cosas. Mucho de lo que ahora somos, se lo debemos a ellos.

NIETA: ¿Y tú cómo sabes tanto, abuelito?


ABUELO: (Levantando las hojas de periódico) Pues porque me gusta mucho leer.

NIETA: ¡Uuy, sí! Siempre que llego de la escuela estás leyendo el periódico y en las noches te acuestas a leer algún libro. (Pausa) ¿Y no te cansas?

ABUELO: No. Al contrario. Si quiero enterarme de lo que pasa en el mundo, leo el periódico. Y si lo que quiero es viajar a otros mundos, leo un libro.

NIETA: ¡Ah, sí! Como la historia que me estabas contando donde aparecían esos dioses.

ABUELO: ¡Oye, es cierto! Además, esa historia habla justamente de las diferencias.

NIETA: ¿Me la cuentas, abuelito?

ABUELO: (Recogiendo la cobija y la silla) Bueno, pero vamos a levantar esto de aquí porque ya mero llega tu mamá y a ella no le gusta que dejemos tiradero.

NIETA: ¿Sabes dónde quedó el libro?

ABUELO: Está en tu cuarto. Vamos por él.

NIETA: (Saliendo) Bueno, ¡vamos!


TLALOC EL DADOR DE VIDA

(A partir de este momento, se sugiere la utilización de teatro negro). Sobre el oscuro, se escucha la voz del Abuelo.

ABUELO: Cuentan los abuelos que Tlaloc, el dios de la lluvia, tenía unos grandes discos azules a la altura de sus ojos que todos conocían como los Lentes de lluvia. Tlaloc adoraba sus lentes y pensaba que ellos lo hacían interesante, atractivo y le daban personalidad. Él pensaba que gracias a sus lentes, los hombres lo honraban y festejaban. Por ello, cuando conoció a Mictlantecuhtli, el dios descarnado de la muerte, rompió en una estruendosa carcajada. Se burló de él pues no tenía piel, era feo y ni siquiera tenía ojos. Se burlaba de él cada vez que podía. Pero un día, todo cambió.

Obertura Musical. Luego se abre lentamente el telón de boca mostrando la ciudad de México Tenochtítlan con canoas que atraviesan de un lado a otro.

ABUELO: Esta historia sucedió en una gran ciudad construida sobre el agua, con hermosos jardines flotantes, palacios e impresionantes pirámides. La vida fluía por sus canales sobre todo en los días de mercado cuando la gente intercambiaba mercancías, plumas preciosas, fruta y maíz. Pero aquél era un día especial pues se celebraba una gran fiesta en honor de Tlaloc, el dios de la lluvia, quien prodigaba vida y alimento a los hombres.

TATA era el encargado de tocar el caracol para avisar a toda la gente de la ciudad, el inicio de las fiestas.

Música alegre. Entra TATA, un hombre mayor y gordo con su caracol e intenta tocarlo, pero a pesar de que se pone todo rojo, verde y de colores, no logra producir ningún sonido. Coloca el caracol en el piso para realizar algunos ejercicios de calentamiento pero en ese momento el caracol parece cobrar vida y se mueve al otro lado del escenario. TATA voltea e intenta tomarlo de donde lo dejó, pero el caracol ya no está ahí. Se rasca la cabeza, lo toma y lo coloca donde estaba la primera vez. Voltea hacia el público y sonríe. Mientras, el caracol vuelve a moverse. El juego se repite un par de veces. TATA toma el caracol entre sus manos, pero éste lo jala hacia un lado y el otro zarandeándolo. TATA levanta el caracol para observarlo por dentro y en ese momento salta un gusano que está dentro. Se arrastra por el piso y antes de salir, lanza una trompetilla.

TATA intenta tocar nuevamente el caracol pero ahora sopla un fuerte viento que se lo arrebata de las manos y lo obliga a seguirlo de un lado a otro del escenario. Finalmente cae en las manos de CHALCHIHUITE, una pequeña niña con un morral lleno de mazorcas de maíz quien lo toma y empieza a tocarlo con gran facilidad dejando a TATA sorprendido.

CHALCHIHUITE deja el caracol en el piso y cuando ella y TATA van a marcharse, entra el gusano, se hecha su caracol a la espalda y sale de escena. Luego, TATA y CHALCHIHUITE realizan un pequeño baile con el que salen de escena en medio de la algarabía de la fiesta.

MICTLANTECUHTLI SEÑOR DE LA MUERTE

Sobre la ciudad vemos surgir el gran rostro de Mictlantecuhtli quien parece envolver a la ciudad entre sus manos.

ABUELO: Mictlantecuhtli, el dios de la muerte, vivía en la región más profunda de la tierra y estaba cansado de que Tlaloc se burlara de él por su apariencia y decidió darle una lección.

La ciudad se hunde lentamente en las tinieblas mientras Mictlantecuhtli ríe macabramente y luego desaparece de escena.

ABUELO: Fue al Tlalocan hogar de Tlaloc, y ahí se ocultó esperando una oportunidad para llevar a cabo su plan.


TLALOCAN

Dos nubes entran flotando al ritmo de la música. De ellas salen gotas de agua que caen bañando la tierra. Florecen los campos y alrededor de las flores vuelan mariposas. Luego entra Tlaloc a mirar su obra. Observa complacido su mundo lleno de flores y vida y se queda dormido sobre una nube. En ese momento entra Mictlantecuhtli, le quita las anteojeras a Tlaloc y sale de escena.

ABUELO: Mientras Tlaloc dormía, el dios de la muerte se apoderó de lo que Tlaloc más amaba: sus lentes de lluvia y huyó con ellos a su mundo subterráneo. Cuando Tlaloc despertó sin sus lentes, se sintió como desnudo. No le gustó como se veía y comenzó a llorar.

Tlaloc despierta y se da cuenta de que no tiene sus anteojeras. Se escucha una tormenta Una cortina de lluvia aparece a espaldas de Tlaloc quien llora con tanta fuerza que salpica a los niños de las primeras butacas. El mar que forman sus lágrimas cubre a flores y mariposas. Algunos peces saltan fuera del mar que se ha formado. Tlaloc les pregunta por sus lentes pero ningún pez los ha visto. Tlaloc se sumerge en su propio llanto y desaparece. Tras él, también el mar de su llanto se hunde en la penumbra.

LA SIEMBRA

Entra TATA con un morral lleno de semillas y un palo sembrador. Va sembrando las semillas en la milpa. De cuando en cuando se detiene a secarse el sudor de la frente. CHALCHIHUITE, cargando una muñeca de trapo, camina tras él cubriendo las semillas con tierra. De repente empieza a llover y ambos se ponen felices. Se abrazan y brincan de alegría. Pero después, la lluvia arrecia, cae granizo y comienza a inundarse la milpa. TATA jala a su hija y salen de escena intentando guarecerse del agua, pero la niña deja caer su muñeca sin darse cuenta. Un momento después regresa para recuperarla y queda atrapada en la parte más profunda de la inundación. Trata de nadar, pero se hunde ante los esfuerzos inútiles de TATA por salvarla. La fuerte corriente se lleva a la niña y TATA sale de escena en busca de ayuda. Las aguas de la tierra se funden con las aguas del jardín de Tlaloc y CHALCHIHUITE es arrastrada hasta el Tlalocan. Ahí flota. Gira como desprovista de peso y finalmente en un acto portentoso, se transforma en mariposa.

TLALOC Y CHALCHIHUITE

ABUELO: Se dice que aquellos que se ahogan en los ríos y lagunas, son elegidos por Tlaloc para transformarse en mariposas y vivir felices en su jardín florido. Por eso, la pequeña CHALCHIHUITE, se transformó en mariposa, pero ya no había ningún jardín donde revolotear pues Tlaloc había inundado el mundo de tanto llorar. Después se puso furioso y privó de
agua al mundo. La gran inundación se había alejado sólo para dar paso a una terrible sequía. Tlaloc no soportaba verse sin sus lentes, se sentía inútil y desdichado. Pensó que nadie lo querría sin sus atractivos lentes azules. CHALCHIHUITE se acercó a él y lo besó en la mejilla. Pero Tlaloc no puso mucha atención a esto y decidió ir al Mictlán a recuperar sus amados lentes de lluvia.

Tlaloc y la mariposa salen de escena.

SEQUÍA

ABUELO: Mientras, en la ciudad, la gente buscaba agua para beber.

El sol surge en el horizonte y brilla con intensidad. Entra TATA desfalleciente con una olla de barro y trata de beber agua, pero la olla está vacía. La inclina y de su interior sale una gota de agua. TATA intenta atraparla, pero ella, cual si tuviera voluntad, se resiste una y otra vez. Finalmente logra ponerla en su boca y recobra la vitalidad. Toma una larga cuerda y se la echa al hombro.

ABUELO: TATA no había perdido la esperanza de rescatar a su hija CHALCHIHUITE. Partió con su cuerda al hombro y se internó en una profunda caverna.

TATA atraviesa el escenario y sale.

ABUELO: Entre tanto, CHALCHIHUITE convertida en mariposa, acompañaba a Tlaloc por los distintos niveles del mundo subterráneo.

CAMINO AL MICTLÁN

ABUELO: Primero atravesaron un río caudaloso.

Tlaloc es guiado por la mariposita. Llegan hasta la orilla de un río y abordan una balsa, navegando lentamente. Pero los perros, que son los guías de los muertos, agitan las aguas e intentan trepar a la balsa. El peso es excesivo y la pequeña balsa se hunde. Pero Tlaloc es rescatado por la mariposa quien volando lo lleva hasta la orilla.

ABUELO: Después de atravesar otros peligros, llegaron al lugar donde las fieras devoran los corazones.

Tlaloc sigue avanzando por el camino hasta que se encuentra con OCELOTL quien intenta atacarlo. Chalchihuite, convertida en mariposa, vuela alrededor de OCELOTL distrayéndolo. Finalmente éste la sigue y cae en un profundo hoyo. Tlaloc y la mariposa salen de escena.

ABUELO: A lo largo del camino, Tlaloc se dio cuenta de que la pequeña Chalchihuite parecía quererlo aunque no tuviera sus lentes de lluvia, Eso era extraño, pero le agradaba. Juntos atravesaron los nueve pisos del Mictlán abriéndole camino a TATA quien venía un poco más atrás siguiendo el rastro de su hija.

Se ven las huellas de TATA siguiendo un rastro en la oscuridad como a la usanza de los códices. Luego entra TATA caminando con una punta de la cuerda. Ésta se tensa y TATA cae al piso. Se levanta y jala la cuerda pero no logra moverla. Lo intenta de varias maneras sin éxito y luego es jalado fuera de escena por la cuerda. Vuelve a entrar. Se asoma a un precipicio inclinándose hasta llegara una posición que desafía la gravedad. Lanza su cuerda que queda como suspendida en el aire y colgado de ella pasa al otro lado. Enrolla su cuerda y sale de escena.

EL CONSEJO DE LOS SABIOS

Dos calaveras realizan una danza con sus banderas ondeando vistosamente. Un instante después entra TATA, se quita la máscara descubriendo que es el ABUELO.

ABUELO: (Con la máscara en la mano) Tlaloc llegó después de mucho tiempo al salón principal del reino de los muertos.

NIETA: (Entrando a escena y quitándose la máscara) ¡Guau! (Mirando al público) ¡Cuanta gente! ¿Quiénes son?

ABUELO: El gran Consejo de sabios que rigen el cielo, la tierra y el mundo de los muertos.

NIETA: ¿Y qué hacían en el reino de Mictlantecuhtli?

ABUELO: Estaban ahí para decidir el destino de los lentes de lluvia y de su dueño, Tlaloc. Mictlantecuhtli se dirigió al Consejo de Sabios.

MICTLANTECUHTLI: ¡Sabios del Consejo! Deseo preguntarles si está bien que Tlaloc se burle de mí por mi apariencia.

NIETA: Y ¿qué dijeron los sabios?

ABUELO: No sé vamos a escucharlos.

Participación del público.

TLALOC: Sabios del Consejo, yo también me siento agraviado pues el dios de la muerte escondió mis lentes de lluvia. ¿Está bien que Mictlantecuhtli haya tomado mis lentes sin permiso?

Participación público.

TLALOC y MICTLANTECUHTLI: Entonces, ¿qué debemos hacer para arreglar este problema? (Participación público)

El ABUELO enuncia las conclusiones a las que llegue el público. Luego se pone la máscara y la Nieta sale de escena para retomar la historia.

ABUELO: Ambos dioses estuvieron de acuerdo en acatar la decisión del Consejo de sabios. Se miraron y el dios de la muerte dejó escapar una alegre carcajada. Aunque ustedes no lo crean, Tlaloc río también. Tanto caminar sin lentes, le había dado la oportunidad de ver el mundo como lo veía Mictlantecuhtli. Al mismo tiempo, el dios de la muerte había podido ver la realidad a través de los lentes de Tlaloc. Uno comprendía mejor al otro y ese entendimiento mutuo, empezó a convertirse en amistad. Ahora su disputa les pareció a los dos una gran broma. Aprovechando la ocasión, TATA les pidió que su hija regresara con él a la ciudad y como ambos dioses estaban agradecidos, Tlaloc convirtió a Chalchihuite en niña y Mictlantecuhtli les permitió salir del mundo de los muertos.

La mariposa se transforma en niña y abraza a su papá. Ambos, se abrazan felices.

ABUELO: Desde entonces, Tlaloc evita juzgar a los demás sólo por su apariencia y los respeta aunque sean diferentes. Esta historia la contaban los abuelos de nuestros abuelos hace mucho, mucho tiempo y quién sabe, puede que hasta haya sucedido de verdad.

Tlaloc y Mictlantecuhtli se dan la mano y salen de escena. Tata y Chalchihuite los ven salir y luego se quitan las mascaras.

EPÍLOGO

NIETA: ¡Ay, abuelito!

ABUELO: ¿Qué pasa? ¿No te gustó?

NIETA: Al contrario, me gustó mucho.

ABUELO: Y entonces, ¿por qué te quejas?

NIETA: Pues porque ya se acabó. Pero ¿sabes qué? Se las voy a contar a mis compañeros del salón. Porque estoy segura que así ya no se van a...


Ambos salen de escena mientras se cierra lentamente el


TELÓN

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