El Juego de pelota, de Marco Antonio Novelo Villegas






























EL JUEGO DE PELOTA

MARCO ANTONIO NOVELO VILLEGAS




con número de registro en SOGEM: 03-99-090311142800-01








EL JUEGO DE PELOTA

PERSONAJES


ACTORES

• FRAY BERNARDINO DE SAHAGÚN
• TEUQUIQUIXTI

TÍTERES
• TOLTECA
• LA PELOTA
• TLALOC
• TRUENO
• RAYO
• HUEMAC

La acción se desarrolla en el convento de Tepeapulco, en una plaza de la antigua ciudad de Tula, en el paraíso de Tlaloc (Tlalocan) y en la cancha del juego de pelota de Tula.

Pasa del siglo XVI al tiempo mágico del mito.

ACTO ÚNICO

ESCENA 1


VOZ NIÑA: Cada vez que abro un libro, me siento como una exploradora de la imaginación. Es emocionante y divertido. Es como viajar a mundos lejanos y desconocidos. ¿Qué tenemos aquí? “Historia General de las cosas de Nueva España” escrito por Fray Bernardino de Sahagún. Mmmm. Me lo imagino como un monje simpático y un poco distraído, caminando por los pisos de piedra del convento. y como antes no había luz eléctrica, debe haber escrito a la luz de una vela.

Se ilumina el escenario y entra FRAY BERNARDINO DE SAHAGÚN. Camina con una vela. Se sienta en una silla y coloca la vela a un lado. SAHAGÚN saca un pergamino de su manga y lo revisa cuidadosamente.

SAHAGÚN: Dieciséis de octubre de 1559. El que esto escribe, fray Bernardino de Sahagún, quiere que vuestras excelencias conozcan de cierta curiosa actividad que tenían los naturales de esta Nueva España antes de nuestra llegada y que es de gran contento y regocijo. In Teuquiquixti, quien hace saltar a los dioses, se llama uno como juglar. Allá entra en la casa de los señores, en el patio se paraba. Luego sacude su morral, lo agita, llama lo que hay en su morral. Luego van saliendo unos como niñitos. Bailan, cantan y representan. Luego otra vez sacude su morral, luego van entrando, se colocan en el morral. Y por esto se gratificaba a In Teuquiquixti, quien hace saltar a los dioses.

SAHAGÚN se queda dormido.

ESCENA 2

Por la derecha entra TEUQUIQUIXTI quien es una mujer vestida con huipil, huaraches y peinado mexica y lleva un morral colgado al hombro. Entra apresurada.

TEUQUIQUIXTI: ¡Padre Bernardino! ¡Padre Bernardino! (Lo ve dormido y se detiene) Creo que llegué muy temprano. (Ve al público)

TEUQUIQUIXTI: ¡Hola! Me llamo Teuquiquixti, quien hace saltar a los dioses. Dice el padre Bernardino que en su tierra nos llaman titiriteros. Él me pidió que hoy le contara una historia, pero está muy dormido. Qué les parece si le gritamos entre todos fuerte para que se despierte. (A público) Cuando cuente hasta tres, griten fuerte: “Padre Bernardino”. ¿Listos? (Los niños gritan pero SAHAGÚN ronca con mayor fuerza) No despierta.¡Ya sé! Griten otra vez mientras yo le hago cosquillas.

Se repite el juego y esta vez SAHAGÚN despierta riendo.

SAHAGÚN: (Despertando) ¡Teuquiquixti! Debo estar medio dormido todavía.
TEUQUIQUIXTI: ¿Otra vez se quedó escribiendo toda la noche?
SAHAGÚN: Pues creo que sí. ¿Qué hora es?
TEUQUIQUIXTI: Hora de presentarle otra historia. ¿Recuerda que me pidió que estuviera aquí a primera hora por la mañana?
SAHAGÚN: (Desperezándose) Sí. Tienes razón.
TEUQUIQUIXTI: (Mirando al público) ¿Ellos también van a ver la historia?
SAHAGÚN: (Extrañado) ¿Ellos? (Voltea hacia el público) ¡Vive Dios! ¿De dónde salieron todos ellos?
TEUQUIQUIXTI: No lo sé pero yo creo que también quieren ver la historia.
SAHAGÚN: Bueno, pues entonces sean ustedes muy bienvenidos. (A TEUQUIQUIXTI) A propósito, ¿qué historia presentas hoy?
TEUQUIQUIXTI: (Sacando de su morral tres muñecos) Para esta historia vamos a necesitar a Huemac, rey de los toltecas, a Tlaloc, poderoso dios de la lluvia y a un simpático guerrero tolteca. (Con un movimiento grandilocuente) ¡Que comience está historia!

Todos salen de escena.


ESCENA 3

Se escucha una música que nos remite al México prehispánico y nos transporta hasta una plaza de la antigua ciudad de Tula.

TOLTECA: (Entrando) ¡Atención, gente de Tula! (Entran por el otro extremo del escenario TEUQUIQUIXTI y SAHAGÚN) No es que me guste el chisme, pero nuestro rey Huemac quiere jugar a la pelota.
TEUQUIQUIXTI: Y ¿para qué quiere reunir a la gente?
TOLTECA: Él piensa que puede encontrar a un buen jugador en Tula y quiere que todos participen en una gran eliminatoria para encontrar a un contrincante.
SAHAGÚN: (Observando a todos lados) Pero parece que en Tula no les gusta el juego. Nadie se acerca.
TOLTECA: (Confidencial) La gente de Tula está cansada de las locuras del rey. El juego se ha convertido en lo único importante para él. Ya no cumple con sus obligaciones y hasta se ha olvidado de hacer sacrificios a los dioses.
TEUQUIQUIXTI: ¡Eso es terrible!
TOLTECA: Ahora me ha mandado a buscar nuevos jugadores. Pero ya nadie en Tula se atreve a jugar contra él. Tampoco la gente de los alrededores quiere perder sus posesiones. Nada es suficiente para el rey. Siempre quiere más y más. ¡Ay, ay, ay! Y ahora ¿qué hago? No puedo regresar con las manos vacías pero, ¿de dónde voy a sacar a un jugador?
SAHAGÚN: Pues si yo tuviera unos veinte años menos…

SAHAGÚN se levanta la túnica y comienza a patear una pelota imaginaria como futbolista.

SAHAGÚN: (Como cronista deportivo) Sahagún con la pelota. Esquiva a un contrincante, a otro y se enfila hacia la portería totalmente solo. Se prepara, dispara y ¡gol!

SAHAGÚN brinca festejando su gol imaginario mientras el TOLTECA y TEUQUIQUIXTI lo miran.

TEUQUIQUIXTI: ¿Gol? ¿Qué es eso?
SAHAGÚN: Bueno, en algunos siglos lo conocerán como futbol y será muy popular.
TOLTECA: Pues aquí jugamos de otra manera.
SAHAGÚN: Pero, ¿cómo se juega a la pelota aquí en Tula?
TEUQUIQUIXTI: se bota la pelota, se golpea con la cadera, el codo o la rodilla. Y si la metes a través de un aro, ganas el juego.

TOLTECA: ¡Oh, no! ¡Ahí viene el rey! Díganle que fui a buscar más gente cerca del río. ¡Adiós! (Sale de escena)
TEUQUIQUIXTI: ¡Espera!
SAHAGÚN: ¡No te vayas!




ESCENA 4



HUEMAC: ¿Dónde está la gente para la eliminatoria?

SAHAGÚN señala a TEUQUIQUIXTI y ella a su vez lo señala a él.

HUEMAC: ¿Ustedes van a participar?
SAHAGÚN: Bueno, yo...
TEUQUIQUIXTI: Nosotros realmente no...
HUEMAC: ¡Vaya! Si no hay más remedio, pues ni modo. Pero no se queden ahí paradotes. Necesitan hacer un calentamiento para preparar sus músculos antes del juego.
SAHAGÚN: ¡Ah! Pues eso sí lo sé hacer. Porque yo siempre me levanto a hacer mis ejercicios por la mañana. Sígueme Teuquiquixti.

Ambos realizan movimientos chistosos de calentamiento acompañados de música alegre.

HUEMAC: Ahora van a pasar esta pelota por en medio del aro (Lo muestra). El que lo logre, será el ganador y un digno contrincante para jugar contra mí.
SAHAGÚN: (Pasando la pelota con la mano) ¡Huy! Está bien fácil.
TEUQUIQUIXTI: ¡Así no, padre!
SAHAGÚN: Entonces, cómo.
TEUQUIQUIXTI: Se bota la pelota y se le pega con la cadera, la rodilla o el codo.

SAHAGÚN lo intenta todo al mismo tiempo y cae al piso. Repite el intento un par de veces hasta que se da por vencido. Entonces TEUQUIQUIXTI le muestra cómo hacerlo.
Ambos lo intentan varias veces pero al final se dan por vencidos.

HUEMAC: ¡Ay, ay, ay! Necesito encontrar a un jugador. Pero ya no hay nadie digno de jugar contra mí en Tula. Tampoco en Tenayuca, Azcapotzalco, Culhuacán. (Patético) ¡Ah, por qué seré tan bueno! Sufro. (Llora) Pero llevaré mi carga con dignidad. ¡Adiós! (Falso mutis) ¿Adiós? ¡Claro! ¡Pero que mente tan brillante! Si nadie me iguala en la tierra, entonces ¡retaré a los mismos dioses! ¡Sí! (Sale)

ESCENA 5

SAHAGÚN: ¿Jugar contra los dioses?¡Qué vanidad! ¿Quién se cree que es?
TEUQUIQUIXTI: Ese es el problema. Se ha olvidado de quien es.
SAHAGÚN: Y entonces, ¿qué va a pasar con la historia? Se está poniendo tan emocionante que ya quiero saber qué es lo que sigue.
TEUQUIQUIXTI: Bueno. Fíjese que todo el alboroto que hizo el rey de Tula, se escuchó hasta el Tlalocan, hogar de Tlaloc, el dios de la lluvia. Quien de por si, ya estaba muy enojado con Huemac por olvidarse de sus obligaciones con los dioses.
SAHAGÚN: ¿Qué clase de obligaciones?
TEUQUIQUIXTI: Los dioses ofrecieron su sangre para darnos la vida. La sangre que corre por nuestros cuerpos es sangre de dios. Por eso, en agradecimiento debemos regresarles lo más preciado que tenemos: la sangre, el líquido divino.
SAHAGÚN: Ya entiendo.
TEUQUIQUIXTI: Huemac se había olvidado de ofrecer los sacrificios necesarios para alimentar a los dioses. Y su soberbia y vanidad lo habían llevado a retarlos.
SAHAGÚN: (Se santigua) ¡Que atrevimiento!
TEUQUIQUIXTI: Y eso era algo que los dioses no podían permitir. Pero mejor, veamos lo que pasa en el Tlalocan. (Salen)


ESCENA 6

Cambio de escena. Con las notas de la música, nos trasladamos al Tlalocan, el paraíso florido de Tlaloc, quien aparece envuelto en una nube de humo y acompañado de truenos y relámpagos.

TLALOC: Oscuridad, frío sin par
Puedo yo crear con sólo desear.
Lluvia en mi poder que causa temor
Soy la tempestad y esto es ser un dios.

Tlaloc soy yo, soy gran señor.
Nadie se me enfrenta, todos me respetan
Me veneran como dios.

Aquí entre nos, no soy tan malo.
Pero es divertido ser el más temido
Soy bonachón. Soy un gran guasón.
Más no se lo digan a los que me admiran.

Tlaloc soy yo, soy gran señor.
Nadie me conoce, nadie me responde
Me respetan como dios.

Agua o sequía. Lluvia y vida
Sueño o vigilia. Soy Tlaloc y me gusta ser un dios

TLALOC: ¡Trueno, Rayo, ayudantes míos!
TRUENO: A la orden jefazo.
RAYO: Listos para lo que guste y mande.
TLALOC: Quiero que me ayuden a decidir qué haré en relación al rey de los toltecas.
RAYO: Pues si quiere, yo le doy una calentadita.
TRUENO: Si usted quiere, hago que le zumben las orejas.
TLALOC: No sé, muchachos. Huemac parece ignorar lo que los dioses hemos hecho por la humanidad.
TRUENO: Si, jefazo. ¡Qué mal plan!
TLALOC: Huemac ha olvidado cuál es el lugar de los hombres sobre la tierra y cuál es su papel en el equilibrio del universo.
TRUENO: ¡Chále! Pues si quiere le doy una mandarina para la memoria.
TLALOC: En cualquier hombre eso sería suficiente como para destruirlo.
RAYO: Yo puedo caer sobre él y lo chamusco toditito.
TLALOC: Pero él no es cualquier hombre. Huemac es rey. Debe ser ejemplo y guiar a su pueblo con responsabilidad. Creo que el rey merece una última oportunidad para darse cuenta de su error y creo que tengo una idea de cómo hacerlo. ¡Vamos a la tierra y se los explico en el camino.

Todos salen de escena entre truenos y humo.

ESCENA 7

Con el puente musical, regresamos a la plaza de Tula.

SAHAGÚN: (Entrando) ¡Chispas! No puedo creer todo lo que he visto. ¿Qué crees que vayan ha hacer los dioses?
TEUQUIQUIXTI: No lo sé pero creo que estamos muy cerca de averiguarlo.

Entra el TOLTECA emocionado.

TOLTECA: ¡Atención, gente de Tula! ¡Atención!
TEUQUIQUIXTI: ¿Qué es lo que pasa?
TOLTECA: ¡Algo increíble! ¡El rey Huemac por fin encontró un rival para el juego de pelota!
SAHAGÚN: Pero ¿quién es él?
TOLTECA: Nada más ni nada menos que el poderoso dios de la lluvia: ¡Tlaloc!
TODOS: ¿Tlaloc?
TOLTECA: ¡Sí, Tlaloc! Y sin guardarle ningún respeto al dios de la lluvia, Huemac quiso apostar contra él sus chalchihuites y sus plumas de quetzal. ¡Que vanidad!
SAHAGÚN: ¡Qué atrevimiento! Esto no puede traer nada bueno.
TOLTECA: ¡Sólo espero que esto no acabe en una desgracia para todos! Pero podrán saberlo todo de los labios mismos de nuestro rey. Aquí viene Huemac. (Sale)

ESCENA 8

SAHAGÚN: ¡Nunca lo hubiera pensado! Dioses y hombres jugando a la pelota. Esto es increíble.
TEUQUIQUIXTI: No aquí. Los dioses nos visitan con frecuencia para bien y para mal.

Entra Huemac.

HUEMAC: Gente de Tula vengan a verme
Soy el rey Huemac.
Soy el más grande, soy el más fuerte
Y hoy voy a jugar.
Con mi pelota, con mis anillos
Voy a demostrar
Que los humanos pueden ganarle
A cualquier deidad.

El mejor en el juego
Siempre yo he sido
Y hoy voy a jugar.
El mejor en el juego
Siempre yo he sido
Y hoy voy a ganar.

Aposté mis chalchihuites
y mis plumas de quetzal
Y si este día yo gano
Tlaloc tendrá que pagar.

TEUQUIQUIXTI: Señor Huemac, con todo respeto, ¿esta usted seguro que es buena idea apostar contra un dios en el juego de pelota?
HUEMAC: Nunca nadie ha podido ganarle a un dios en nada. Ya es hora de que alguien lo haga. Soy el mejor jugador que ha existido. Si alguien puede hacerlo, ese soy yo.
SAHAGÚN: (Aparte) ¡Que rey tan fanfarrón!
TEUQUIQUIXTI: Pero señor, ¿no cree que hay cosas más importantes que el juego?
HUEMAC: Como ¿qué?
TEUQUIQUIXTI: Como mantener el orden en Tula y hacer los sacrificios a los dioses.
SAHAGÚN: Y ofrecerle a los visitantes chocolate. Je, je, je. Como que ya va haciendo hambre.
HUEMAC: ¡Esas son tonterías! ¡Voy a jugar y voy a ganar! (Sale)
SAHAGÚN: ¡Lástima! Con lo que se me antojaba un panecito dulce con chocolate. ¡Mmmm!
TEUQUIQUIXTI: ¡Fray Bernardino!
SAHAGÚN: Perdón, pero a esta hora siempre me tomo mi chocolatito.
TEUQUIQUIXTI: ¿Qué no ve que el rey Huemac está totalmente ciego a razones?
SAHAGÚN: Y ¿qué podemos hacer?
TEUQUIQUIXTI: Pues por lo pronto, vamos a ver el juego. Venga.

ESCENA 9


Ambos salen. Luego entra LA PELOTA.

PELOTA: Soy la pelota
Gorda, gorda, gorda y grandota.
Voy a saltar
Boto, boto, boto y nunca me voy a cansar.
Ven a jugar
Cubre tus caderas no te vaya a lastimar.

Coro: Es la pelota y quiere jugar.
Un contrincante necesita encontrar.

Se escucha el ambiente del estadio y mientras una voz en OFF narra el juego TEUQUIQUIXTI y SAHAGÚN realizan las acciones de TLALOC y HUEMAC con la PELOTA.

VOZ EN OFF: (Como cronista deportivo) A todos los que quieren y aman el juego de pelota, este partido nos depara gran emoción. En el lado norte de la cancha se encuentra nuestro rey, el invicto Huemac.
MULTITUD: ¡Huemac, Huemac a ganar! (Bis)
VOZ EN OFF: Del lado sur, su contrincante, el poderosos dios de la lluvia: Tlaloc.
MULTITUD: ¡Tlaloc, Tlaloc ra, ra, ra! (Bis)
VOZ EN OFF: Ambos se acercan al centro de la cancha, intercambian banderines y se estrechan las manos. Los fotógrafos se arremolina a su alrededor para que nadie olvide este momento. (Ambos adoptan distintas poses para los fotógrafos imaginarios) Se preparan para el inicio del partido. El rey Huemac tiene el saque. (Silbatazo) Se escucha el silbatazo y da inicio el partido. Huemac lanza la pelota con fuerza y Tlaloc la responde. La pelota va y viene sin que ninguno de los contrincantes pierda la concentración. Pero a Huemac se le escurre por la banda y es un tanto para Tlaloc.
MULTITUD: ¡Tlaloc, Tlaloc
Cachun, cachun, ra, ra
Cachun, cachun, ra, ra
Tlaloc ganará!
VOZ EN OFF: Se reanuda el encuentro. Tlaloc tiene el saque. Lanza la pelota con fuerza pero Huemac realiza un jugada versallesca y devuelve la pelota. Tlaloc contra ataca pero cae al piso. La pelota se le escapa y es un tanto par Huemac. ¡El marcador se empata a un tanto!
MULTITUD: ¡Chiquitibum a la bimbombá
chiquitibum a la bimbombá
a la bio a la bao a la bimbombá
Huemac, Huemac, ra, ra ,ra!
VOZ EN OFF: El juego se encuentra empatado. La emoción crece en las tribunas y el público hace una ola. (Ambiente de ola en el estadio) El entusiasmo se encuentra desbordado y viene el tanto decisivo. Huemac realiza el saque. Tlaloc responde la pelota y la coloca al fondo de la cancha. Huemac corre y responde. Tlaloc retrocede pero logra contestar. Huemac se acerca e intenta algo increíble. Lanza la pelota hacia el aro. La pelota se eleva, se eleva y... ¡Lo ha logrado! ¡La pelota pasa por en medio del aro! ¡Huemac gana!
TEUQUIQUIXTI Y SAHAGÚN: ¿Huemac gana? (Mutis)

ESCENA 10

Cambio de escena y regresamos al Tlalocan. Entran TLALOC, TRUENO y RAYO en medio de una nube de humo.

TLALOC: Je, je, je. Todo salió como lo había planeado.
TRUENO: ¡Lo vimos todo desde aquí, jefazo de jefazos! ¡Fue sensacional! La gente gritaba.
RAYO: Pero lo mejor de todo fue cuando la pelota atravesó el aro.
TRUENO: ¡Que buen truco! Usted sí es el jefe de jefes.
TLALOC: Sí. Je, je, je. ¿Qué tal estuvo mi actuación?
RAYO: ¡Genial! Hasta yo creí que de verdad estaba enojado.
TLALOC: Esperaba que Huemac quisiera apostar en el juego y después cuando le ofrecí mis chalchihuites y mis plumas de quetzal que son las hermosas y verdes mazorcas de maíz, puso una cara.

Todos ríen a carcajadas.

RAYO: ¡Que necio! Prefirió las piedras verdes y plumas de ave que sólo sirven de adorno al alimento que sustenta su vida y a su pueblo.
TLALOC: Su vanidad lo ha cegado por completo. Así que tendrá lo que ha pedido. Le daré una lección que jamás olvidará. Dejaré de enviar la lluvia a sus campos y cuatro años sufrirá de hambre el rey tolteca. Entonces tal vez entienda que por muchos adornos que tenga, no sirven de nada si su estómago está vacío.

Los dioses salen entre truenos y relámpagos.


ESCENA 11

Entran a escena TEUQUIQUIXTI y SAHAGÚN.

TEUQUIQUIXTI: Tlaloc llamó a los tlaloque, sus mensajeros, los que se encargan de vaciar sus cántaros de barro sobre los campos y les dijo que no derramaran ni una gota de agua sobre los campos de Tula. Cuatro largos años duraron las sequías. Cuatro años sufrió de hambre el rey Huemac y su pueblo. Pero a pesar de todo eso, Huemac siguió siendo un vanidoso y no se arrepintió de lo que había hecho, hasta que Tlaloc lo llamó y le dijo que por su culpa todo su reino sería destruido y conquistado. Entonces presa de la desesperación, fue a la cueva de Cincalco y ahí encontró la muerte por su propia mano.
SAHAGÚN: Es un triste final para un pueblo tan culto como el tolteca. Me hubiera gustado más si Huemac se arrepiente, pide perdón a los dioses y a su pueblo y comienza a gobernar sabiamente.
TEUQUIQUIXTI: Pero eso no sucedió así.
SAHAGÚN: Pero hubiera sido mejor.
TEUQUIQUIXTI: No siempre las cosas terminan como quisiéramos. Lo que pasó, ya pasó. Pero cosas buenas pueden surgir de lo malo, si aprendemos de los errores. Si nosotros, al contrario de Huemac, reconocemos los nuestros y estamos dispuestos a pedir perdón, vamos a evitar muchos problemas.
SAHAGÚN: Tienes razón.
TEUQUIQUIXTI: Es cierto que se acabaron los toltecas, pero un nuevo pueblo nació que heredó mucho de su cultura. Grandes templos se elevaron sobre las aguas de un hermoso lago. Las canoas navegaban llevando mercancías al tianguis de la ciudad. Y la memoria de los toltecas y su historia quedó grabada en los códices para que nadie la olvidara. Así se acaba esta historia.
SAHAGÚN: Es una historia emocionante.
TEUQUIQUIXTI: Gracias.
SAHAGÚN: Y ahora que recuerdo, yo todavía no he desayunado. ¿Tú ya desayunaste?
TEUQUIQUIXTI: No.
SAHAGÚN: (Iniciando el mutis) Bueno, pues vamos a la cocina a tomar un chocolate bien caliente con unas hogazas de pan recién horneado y un poco de mantequilla. Porque has de saber que a los monjes de este convento nos sale deliciosa y fíjate que...

TEUQUIQUIXTI y SAHAGÚN salen de escena.

VOZ NIÑA: ¡Ay! Ya se me antojó el chocolate. (Cierra el libro) ¡Y recuerden, leer es una gran aventura! ¡Yupi! (Sonido de pisadas alejándose)


OSCURO FINAL

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