MARCO ANTONIO NOVELO NOS MANDA AL... MICTLAN

MARCO ANTONIO NOVELO VILLEGAS

Nació en la ciudad de México el 19 de Agosto de 1962. En 1990, obtuvo el título de Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con Mención Honorífica y en el 2001, el de Maestro en Estudios Mesoamericanos, ambos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 2002 cursó el diplomado en Análisis del Mito. Su experiencia profesional abarca distintas áreas como son la actuación, la danza contemporánea, la dirección y la dramaturgia. Se han montado más de 15 de sus obras teatrales y en el 2005 se publicó su texto dramático titulado Mictlán: La Aventura de la Vida en el volumen de Dramaturgia del Encuentro Teatral con la Muerte editado con el apoyo de CONACULTA, INBA, FONCA y CENART. Es fundador y director general de la compañía Imaginarte, Teatro Mexicano para Niños con la cual ha participado en festivales nacionales e internacionales. Se ha desempeñado como catedrático en distintas universidades y centros educativos como: Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de las Américas, Universidad Iberoamericana, Escuela Nacional de Arte Teatral y Tecnológico de Monterrey. Desde 2005 representa a México en el plano internacional como presidente del Centro Mexicano de la ASSITEJ (Asociación Internacional de Teatro Infantil y Juvenil).


Mictlán

La aventura de la vida


Autor: Marco Antonio Novelo Villegas




PERSONAJES:

* Guerreros Calavera: Guardias especiales del Mictlán.
* Pochteca: Rico comerciante gordo.
* Xólotl: Guía del camino.
* Quetzalcóatl: Dios civilizador.
* Perro Blanco: Habitante del Mictlán.
* Perro Negro: Habitante del Mictlán.
* Cerro 1: Guardián del camino.
* Cerro 2: Guardián del camino.
* Mitl: Guardián del camino.
* Ocelote: Guardián del camino.
* Mictlantecuhtli: Señor de los muertos.
* Mictlancíhuatl: Esposa de Mictlantecuhtli.

Gente del pueblo, criados, Pochtecas y algunos espíritus de muertos.
La acción se desarrolla en la plaza mayor de México- Tenochtitlan, en la entrada al Mictlán, en los distintos niveles del inframundo y en el palacio de Mictlantecuhtli. Se pasa del tiempo “real” (época prehispánica siglo XV) al tiempo mítico.



PRÓLOGO EN EL TEATRO

Telón cerrado. Después de la tercera llamada, entra corriendo el Pochteca por la izquierda. Se detiene en el centro del escenario y mira hacia ambos lados mientras respira agitadamente. Ve al público, sonríe e intenta bajar al patio de butacas. En ese momento llega Xólotl.

XÓLOTL: ¡Entiéndelo, no puedes escapar!
POCHTECA: ¡Pues alcánzame si puedes! (Sale por la derecha)
XÓLOTL: (Encogiéndose de hombros) ¡Hombres! Todos son iguales. (Sentándose en el proscenio) Siempre es lo mismo. Y así ha sido desde... Desde... (Reflexiona) ¿desde cuándo ha sido así? Déjenme recordar. (Mirando al público) ¡Caray! ¿Pues en qué año estamos? (Repite la fecha sorprendido) Bueno, pues desde luego fue mucho antes de que ustedes nacieran (Ríe) Incluso antes de que los papás de sus papás nacieran. (Con añoranza) Ustedes no lo vieron, pero éste era un lugar fabuloso. Imagínense una hermosa ciudad flotando sobre las aguas de un lago.

Se abre el telón y vemos la plaza del Templo Mayor de México- Tenochtitlan poblada como en un día de fiesta. Todos están congelados.

XÓLOTL: Imaginen la plaza mayor de la ciudad rebosante de gente. (Suspira) ¡Ah, qué tiempos aquellos! Era la fiesta de los Pochtecas, los comerciantes, que regresaban de una expedición a la costa.

Se escucha la obertura musical y todos los personajes cobran vida en una fastuosa coreografía. Con el movimiento, Xólotl sale de escena disimuladamente. Durante la danza, entra el Pochteca cargando bultos con distintas mercancías y se dispone frente a él un petate con abundante comida y bebida. Un criado le lleva una jícara donde se lava las manos y se sienta ante la comida. En eso pasa un guajolote seguido por un criado que intenta atraparlo inútilmente pasando a un lado y al otro del Pochteca. Éste, impaciente se levanta y hace a un lado al criado y corre él mismo detrás del guajolote hasta salir de escena por un lado. Un instante después vemos volar plumas y luego entra el Pochteca comiendo vorazmente una pierna del guajolote. Se sienta en su petate y come con glotonería todo lo que encuentra frente a él. En cierto momento, el Pochteca se atraganta y después de gesticular angustiosamente, cae al piso de espaldas. Todos corren a verlo y lo rodean. Lloran, tratan de reanimarlo lo jalan, etc. Pero el cuerpo yace inmóvil. De atrás de la gente sale el Pochteca comiendo su postre: una tuna. Durante algunos instantes avanza tranquilamente sin ser visto por los demás. Después, al oír los gemidos voltea en el momento en que la gente se aparta del cuerpo tendido en el piso. El Pochteca se reconoce y mira hacia el frente. Su expresión cambia lentamente de la sorpresa a la certeza de lo que ha pasado y se congela en un grito desesperado. Lentamente se oscurece la escena mientras la obertura da paso al sonido del viento.

ESCENA 1

Al iluminarse la escena, la plaza y toda la gente, han desaparecido. En su lugar vemos al fondo, un ciclorama iluminado con un atardecer que debe durar toda la primera escena y frente a éste, algunos magueyes que crecen desordenadamente aquí y allá. A la derecha, y tras un par de rocas que la ocultan, se encuentra la entrada de una caverna enclavada en las faldas de un monte. De ella surge lo que antaño fue un río que serpenteaba perdiéndose en el horizonte pero que ahora está seco. A la izquierda, un montículo de rocas.
Con las primeras notas musicales, las rocas de la derecha se abren descubriendo la caverna. De su interior surge un escuadrón de Guerreros Calavera armados y con sus estandartes de guerra ondeando al viento. Corren acercándose a proscenio mientras cantan.

GUERREROS: Ya nos vamos por el muerto a traerlo para acá
y por mucho que se esconda lo tenemos que encontrar.
Aquí se inicia el camino, la senda del descarnado
que va a unirse con los muertos en el lugar señalado.

CORO: Habrá flor de cempasúchil para este postrero adiós
y ofrendas que dan los deudos con fruta de la estación.

El Mictlán te esta esperando si es esta tu condición
el Mictlán abre sus puertas si llegas si procesión.
Aquí se inicia el camino, la senda del descarnado
que va a unirse con los muertos en el lugar señalado.

Los Guerreros salen por la derecha en perfecta formación mientras en el ciclorama se hace de noche. Las rocas vuelven a ocultar la caverna. Comienza a escucharse el sonido de los grillos.

ESCENA 2

Un instante después entra por la izquierda Xólotl con su itacate colgado al hombro. En la mano izquierda lleva un letrero que dice: “Guía experimentado ofrece servicios” y en la derecha una antorcha encendida. Coloca el letrero y la antorcha entre las piedras de tal manera que el primero quede iluminado claramente y se sienta a esperar mientras toma de su itacate un puñado de pinole. Después de un momento, se escuchan unos gritos lejanos. Xólotl se acerca a la derecha del escenario y observa. Regresa corriendo. Toma su letrero y se oculta tras las rocas. Se da cuenta que olvidó la antorcha y sale rápidamente y le sopla para apagarla. Se oculta. Se da cuenta que la antorcha aún apagada es demasiado visible y sale por ella. Vuelve a ocultarse. El sonido de los grillos pasa a segundo plano.

ESCENA 3

Entran dos Guerreros Calavera arrastrando al Pochteca que abraza fuertemente un par de bultos.

Pochteca: ¡No, por favor! ¡Debe haber algún error. No puedo haber muerto tan joven. Véanme bien, ¿tengo cara de muerto? Mis carnes están firmes (se toca la lonja) Bueno... pero aún tengo carnes y eso es más de lo que ustedes pueden decir!
Guerrero 1: ¡Ya cállate, cobarde!
Pochteca: ¿Qué ya nos llevamos así de feo? Me sacan de mi casa por la fuerza; me arrastran y encima de todo me insultan. ¡Esto es un atropello! Soy un mexica honrado que paga sus tributos y exijo que me lleven con su superior.
Guerrero 2: Eso es lo que hacemos. Te llevamos con Mictlantecuhtli, el señor de los muertos.
Pochteca: ¡Ay, no! Con todos menos con ese. (Piensa) Es más, flaquitos, creo que nos podemos arreglar nosotros solos. Para qué molestar a un señor tan importante. Mejor vamos a mi casa. Ahí tengo pulque curado que está de rechupete.
Guerrero 2: Nos ofendes.
Guerrero 1: ¿Estás tratando de sobornar a dos oficiales del Mictlán? (Lo sueltan)
Pochteca: ¡Ay! No llevan reses.
Guerrero 1: Pues ahora te las arreglas como puedas y trae eso para acá. (Le quita los bultos)
Pochteca: ¡Oigan, esperen!

El Guerrero 1 saca algunas frutas del bulto y hace malabares burlonamente mientras el Pochteca trata de agarrarlas. El Guerrero 2 se une al juego intercambiando las frutas con su compañero por encima de la cabeza del Pochteca.

Guerrero 2: (Divertido) Quedan confiscados.
Pochteca: ¡Eso no es justo!
Guerrero 1: (Al otro Guerrero) Vámonos, ya nos divertimos bastante y aún tenemos muchos muertos que traer de Tlatelolco.
Guerrero 2: Vámonos.

Salen riendo por la izquierda sin ver a Xólotl.

ESCENA 4

Pochteca: ¡Hueseros ladrones! ¡Oficiales desnutridos! ¡Vayan a robarle sus ofrendas a su abuela! Pero van a ver, me voy a quejar, sí me voy a quejar... ¡Ayyyy!

El sonido de los grillos regresa a primer plano y a éste se le agregan algunos aullidos de lobos que se acercan.

Pochteca: Que feo y que solo esta por aquí. Tengo miedo. Es la primera vez que me muero y no sé qué hacer. ¡Auxilio! ¡Mamá!

Xólotl sale furtivamente de entre las rocas y al quedar justo a espaldas del Pochteca, se presenta.

Xólotl: ¡Hola!
Pochteca: ¡Ayy!
Xólotl: Soy Xólotl, tu guía por los nueve niveles del inframundo.
Pochteca: ¿Infra qué?
Xólotl: Inframundo, mundo subterráneo, o sea que está bajo tierra.
Pochteca: ¿Eh?
Xólotl: ¡Vamos! El camino es largo y debes llegar lo antes posible frente al Señor de los Muertos para que tú descanses en paz y yo pueda cobrar por mis servicios.
Pochteca: ¡No! ¡No quiero ir! ¡No puedes obligarme! ¿No quiero morir!
Xólotl: Ya estas muerto.
Pochteca: ¿Cómo entonces tengo carne y cabellos y...?
Xólotl: Es que necesitas realizar tu último viaje para despojarte de todo lo que ya no necesitas.
Pochteca: ¡Tengo miedo!
Xólotl: Ya se te pasará.
Pochteca: ¿Por qué tengo que morir? ¿Por qué tengo que ir al Mictlán?
Xólotl: Es el destino de los hombres, los macehuales. Pagar la deuda que contrajeron con el Señor de los Muertos.
Pochteca: ¡Ey, un momento! ¿Cuál deuda? Yo no tengo deudas con nadie y mucho menos con ese señor. Es más, yo ni siquiera lo conozco.
Xólotl: ¿Qué no fuiste a la escuela del Calmecac,? ¿No conoces la historia del viaje de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, al mundo de los muertos?
Pochteca: Pues creo que me fui de pinta dos que diez veces.
Xólotl: Bueno, creo que tenemos tiempo. (Ríe) ¡Toda una eternidad! Mira, todo comenzó después que los dioses crearon el mundo y al nuevo Sol, el Ollin Tonatiuh, el Sol de Movimiento. Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada fue en busca de los huesos preciosos de los gigantes de las eras anteriores.
Pochteca: ¿Y para qué quería esos huesos?
Xólotl: Pues porque no se puede crear nada de la nada. Se necesitaban huesos de hombres para crear nuevos hombres.

Inicia oscuro.

Xólotl: Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, viajó hasta uno de los ombligos de la tierra por donde se comunican los cielos y los mundos subterráneos y comenzó el largo y peligroso viaje hacia el mundo de los muertos, el Mictlán.

Oscuro.

ESCENA 5
Mismo lugar pero ahora el río que en las escenas anteriores estaba seco, corre caudaloso. En escena vemos a varios perros de distintos colores entre ellos el Perro Blanco, el Perro Negro y a Xólotl cubierto con la piel de un perro café rojizo. Se escuchan algunos aullidos en primer plano mezclados con el sonido del agua que corre. Es una noche de luna llena y todo el escenario esta iluminado por una tenue luz ámbar. Entra Quetzalcóatl por la izquierda y avanza hasta el centro de la escena. Todas las acciones, tanto de él como de los perros, son en cámara lenta. Al llegar al centro y con el último acorde musical, Quetzalcóatl se dirige hacia el Perro Blanco rompiendo la cámara lenta.

Quetzalcóatl: Buenas noches, amigo perro. ¿Puedes llevarme a través del río que conduce hasta el Mictlán?
Perro Blanco: (Olfateándolo de pies a cabeza) Tú no eres mi dueño. Lo estoy esperando y no puedo irme sin él.
Quetzalcóatl: (Al Perro Negro) Buenas noches, amigo perro. ¿Puedes llevarme a través del río que conduce hasta el Mictlán?
Perro Negro: (Olfateándolo) A otro perro con ese hueso. Tú no eres mi dueño y esas aguas son heladas. No vale la pena mojarse por un extraño.
Quetzalcóatl: (Al perro café) Buenas noches, amigo perro. Necesito viajar por el río y llegar hasta el Mictlán. ¿Puedes ayudarme, por favor?
Xólotl: (Olfateándolo) ¿Traes chocolate?
Quetzalcóatl: ¡Eh!
Xólotl: (Incorporándose) ¡Vaya! ¡Quieres que te ayude pero no traes nada con que pagarme! ¡Valiente hermano tengo!
Quetzalcóatl: ¿Hermano?
Xólotl: Sí. Soy tu hermano gemelo Xólotl, tu nagual.

Quetzalcóatl mira sorprendido a Xólotl. Son totalmente diferentes y no alcanza a comprender cómo pueden ser gemelos.

Quetzalcóatl: ¿Mi gemelo?
Xólotl: Sí, soy tu contraparte aquí en el inframundo, tu nagual.
Quetzalcóatl: ¿Mi nagual?
Xólotl: Sí, tu nagual.
Quetzalcóatl: ¿Pero que es un nagual?
Xólotl: Es algo así como tu otro yo. (Suspira) Mira, te lo voy a explicar así. (Canta)

Xólotl: En el inframundo un perro soy
mi cara es de perro y mi corazón
tengo un gran olfato para encontrar
el mejor camino hacia el Mictlán.
Xólotl es mi nombre y soy un nagual
pues puedo cambiarme pronto en animal
si acaso lo dudas mira otra vez
que tengo una cola que puedo mover.

Coro: Soy un dios y un perro
yo soy tu nagual
y guío a los muertos
hasta el Mictlán.


Xólotl: Fue Moyocoyani quien me puso aquí
él me dio mi nombre y la ruta a seguir.
Más ya estoy cansado de tanto esperar
tú eres el primero que llega hasta acá.
Dime a qué has venido, ¿se puede saber?
Aquí entre los muertos no hay mucho que ver.
No es que sea chismoso pero has de saber
que aquí hasta los muertos se aburren también.


ESCENA 6

Xólotl: ¿Y bien?
Quetzalcóatl: Y bien, ¿qué?
Xólotl: Bueno, es claro que eres un dios y los dioses no mueren. Entonces, si no estas muerto ¿a qué has venido?
Quetzalcóatl: Vengo por los huesos preciosos para crear a los nuevos hombres.
Xólotl: ¿A los nuevos hombres? ¿Para qué?
Quetzalcóatl: Para que ellos con su valor mantengan al nuevo sol y conserven el orden del mundo.
Xólotl: (Riendo) ¿El orden del mundo? ¿Y a quién se le ocurrió esa tontería?
Quetzalcóatl: A nosotros, los dioses.
Xólotl: Pero ¿cómo es posible? ¿No han aprendido nada de las cuatro eras anteriores? Los hombres siempre acaban siendo una plaga.
Quetzalcóatl: Esta vez será distinto.
Xólotl: ¿Que no te das cuenta, hermano? ¿De qué han servido los hombres en los cuatro soles anteriores? ¿Todavía quieres más problemas? No los necesitamos.
Quetzalcóatl: Hemos aprendido de nuestros errores en las eras anteriores. Estamos listos para crear nuevos hombres. Mejores y más completos.
Xólotl: Sí, sí. Más completos y listos para destruir al mundo y a sus dioses. Ya me los imagino arrasando los bosques. Bebiéndose el agua de los ríos y soberbios se creerán el centro del mundo. Por eso yo digo que... (Canta)

Xólotl: Humanidad que tonto afán.
Crear la vida, ociosidad.
¿Vale la pena crear a un ser
que todo va a echar a perder?
Humanidad que sin razón
no creo que tenga algún valor.
Formar a un hombre de verdad
que a sus dioses va a olvidar.

Coro: Que pesimismo,
es un martirio.
No creo que pueda soportar
viajar contigo hasta el Mictlán.


Xólotl: Yo no lo entiendo, dime pues,
creo que muy terco tú has de ser.
Formar a un hombre de verdad
es una gran calamidad.

Al terminar la canción, los perros se ocultan tras las rocas y desaparecen de escena.

ESCENA 7

Xólotl: Piensa en los hombres que crearás. (Patético) Ellos se olvidarán de ti. Se olvidarán de mí, de su deber de conservar al mundo. ¡Vaya! Hasta se olvidarán de si mismos. (Transición) ¿Lo ves? No vale la pena tanto esfuerzo. Yo que tú, mejor me iba por donde vine y se acabó (Inicia el mutis).
Quetzalcóatl: No me iré sin los huesos.
Xólotl: (Se detiene y contra ataca con una actitud aún más patética) Pero es que el camino es largo y hay muchos peligros. Tendrás que salvar muchos obstáculos, luchar contra monstruos horribles; padecer hambre; sed; frío... (Transición) ¿No te da miedo?
Quetzalcóatl: No me iré sin los huesos.
Xólotl: (Patético) Y si logras vencer todos los peligros y llegas al Mictlán, tendrás que enfrentarte con el mayor de los monstruos. El más horrible, inhumano, detestable, odioso, ruin, envidioso, egoísta, sucio, maloliente, parrandero, jugador y mujeriego de todos.
Quetzalcóatl: No me iré sin los huesos.
Xólotl: (Aparte) ¿Qué éste no sabe decir otra cosa o ya se le rayó el disco? (A Quetzalcóatl) ¡Esta bien! Conste que yo te lo advertí. Sobre aviso no hay engaño y salida la mercancía no se admite reclamación.
Quetzalcóatl: ¿Qué?
Xólotl: Que ya no te puedes echar para atrás.
Quetzalcóatl: No lo haré.
Xólotl: Que bueno, porque si lo haces, te caes al río. Ven.

ESCENA 8

Quetzalcóatl y Xólotl suben a una balsa y comienzan a remar. El piso se llena de hielo seco que surge de las rocas de la derecha. Estas se abren hacia los extremos y la caverna avanza hacia la izquierda entrando lentamente hasta cambiar por completo la escena y situarnos en su interior oscuro, rocoso y húmedo. Dentro vemos algunos de los perros tocando flautas de barro y de carrizo. Otros realizan una secuencia coreográfica como si nadaran alrededor de la balsa. La caverna esta iluminada por una tenue luz azul. Con las últimas notas musicales, los perros salen de escena y dos grandes Cerros ganchudos quedan al fondo del escenario.


ESCENA 9

Quetzalcóatl: (Desembarcando) ¿En dónde estamos?
Xólotl: En el lugar donde los cerros chocan.

Los Cerros chocan uno contra el otro produciendo un ruido ensordecedor. Ambos abren los ojos y una boca de piedra.

Cerro 1: ¡Alto, nadie puede atravesar este camino!
Cerro 2: Somos los cerros que chocan impidiendo el paso a los viajeros.
Xólotl: (Aburrido) Conozco su tarea.
Cerro 1: Entonces, ¡prepárate a ser triturado!

Los Cerros avanzan tratando de aplastar a Xólotl, pero éste, escapa con un ágil salto.

Xólotl: No es mi intención el molestarlos, venerables Cerros chocadores, pero necesito pasar con mi hermano Quetzalcóatl.
Cerro 2: Eso es imposible.
Xólotl: ¿No habría alguna manera de arreglarnos? Si nos dejan pasar, estoy seguro que mi hermano Quetzalcóatl estaría dispuesto a darles algo.
Quetzalcóatl: ¿Qué?
Cerro 1: ¿Estas tratando de sobornarnos?
Xólotl: Sí.
Cerro 2: (Enojado) ¡En dónde crees que estas! ¡No puedes comprarnos!
Cerro 1: ¡No aceptamos sobornos!
Xólotl: (A Quetzalcóatl) ¿Tienes algo de valor? Cualquier cosa.
Quetzalcóatl: No.
Xólotl: Una manta, algunas plumas, lo que sea.
Quetzalcóatl: No traigo nada.
Xólotl: ¡Vaya un dios! (A los Cerros) Esta bien, venerables Cerros aplastadores, les suplico que perdonen mi atrevimiento. Debo reconocer que son ustedes un digno ejemplo de honestidad y dedicación a su trabajo. Estoy pensando muy seriamente el recomendarlos con nuestro gran señor Moyocoyani, el que se inventa a si mismo, creador de todo lo que existe. Estoy seguro que él los tomará mucho en cuenta. Ustedes tienen una misión que cumplir y lo hacen de maravilla, pero yo también. Mi labor es llevar a Quetzalcóatl hasta el Mictlán.
Cerros 1: Lo entendemos, pero ¿qué se puede hacer cuando nuestras misiones se interponen. Uno de los dos tiene que ceder y como podrás comprender, nosotros no lo haremos.

Xólotl deambula de un lado a otro pensativo.

Xólotl: Mmm...¡Ya está! Mi hermano es el dios más ingenioso. Pruébenlo con un acertijo, si responde, ustedes nos dejan pasar.
Cerro 2: ¿Y si no?
Xólotl: Deben darle tres oportunidades para responder. Si no adivina pueden ustedes cumplir con su trabajo y triturarlo toditito.
Quetzalcóatl: ¡Ey, eso no me gusta!
Xólotl: ¡Tú cállate! (A los cerros) ¿Están de acuerdo?
Cerro 1: Estamos de acuerdo.
Cerro 2: ¡Me encantan los acertijos!
Quetzalcóatl: (A Xólotl) ¿Por qué me metes en esto? ¿Quién te dijo que yo sé descifrar acertijos?
Xólotl: Nadie. Lo adiviné, je, je.
Cerro 1: ¡Estamos listos!
Xólotl: Pues entonces comenzamos con la prueba.

Los Cerros cantan.

Cerros: Comienza la adivinanza
más vale que estés atento
si te duermes te aplastamos
si te duermes te aplastamos.

Ponte atento, ponte listo
que aquí esta nuestro acertijo.
Ponte atento, ponte listo
que aquí esta nuestro acertijo.

Escucha piensa y adivina
que esto nace aquí en mi espalda
Se desliza cual serpiente
siempre cambia, siempre cambia
y en el mar deja su alma.

Xólotl: ¿En el mar deja su alma?
Cerro 1: ¡Silencio, sólo él puede hablar!

Quetzalcóatl piensa.

Cerro 2: ¡Primera oportunidad!
Quetzalcóatl: ¡Ey, pero si todavía no digo nada!
Cerro 2: Pues por eso.
Quetzalcóatl: ¡Ya lo se! ¡Es el río!
Xólotl: ¡Cómo va a ser el río, no seas...!
Cerros: (Sorprendidos) ¡Es cierto!
Xólotl: ¿Eee? ¡Claro, que otra cosa podía ser!
Cerro 1: En verdad eres sabio a pesar de tu juventud, Quetzalcóatl.
Cerro 2: Sólo uno de los primeros dioses creados por Moyocoyani es capaz de resolver este enigma.
Cerro 1: Has vencido honestamente y por eso siempre tendrás un camino abierto por aquí.
Quetzalcóatl: Gracias.

Los Cerros los dejan pasar y desaparecen por la izquierda.

ESCENA 10

Xólotl y Quetzalcóatl caminan. Cambio gradual de luz.

Xólotl: (Envidioso) ¡Uy, sí! En verdad que eres sabio. ¡Bah, suerte de principiante!
Quetzalcóatl: (Sorprendido) Resolví el enigma yo solo. Nunca pensé...
Xólotl: Pues ya era hora de que pensaras. Eres mi gemelo, tenías que ser tan listo como yo.
Quetzalcóatl: (Tiritando de frío) ¿Por qué siento tanto frío?
Xólotl: Porque hemos llegado al cuarto nivel del inframundo: el lugar donde sopla el viento de navajas.

Se escucha el sonido del viento.

Xólotl: De aquí salen los vientos del norte. Es difícil pasar sin congelarse.
Quetzalcóatl: ¿Qué tan largo es el camino?
Xólotl: Si conoces los atajos, es muy corto. Pero los desafortunados que no tengan un excelente guía como yo, tardarán hasta cuatro años en llegar al Mictlán. Mira, por aquí nos ahorramos mucho tiempo. Si seguimos de frente, entraríamos al lugar donde los cuerpos flotan cual banderas. Ahí pierden su peso y flotan sin control de un lado a otro sin poder avanzar. Los afortunados llegan después de un tiempo al sexto nivel del inframundo: el lugar donde flechan.
Quetzalcóatl: No pensé que fuera tan largo el camino hacia el Mictlán.
Xólotl: Lo ves, te dije que viajar tan lejos para crear a la humanidad era sólo una pérdida de tiempo.
Quetzalcóatl: No lo es. Escucha...

Quetzalcóatl canta mientras del fondo nebuloso surgen algunos guerreros águilas y tigre que luchan en una secuencia coreográfica.

Quetzalcóatl: Sé que hay momentos de decepción
mal nos parece la situación.
Vemos problemas sin solución
gran desaliento y sin razón.
Pero la vida puede dar más
que sin sabores y calamidad.
Como guerreros hay que luchar
y conquistar la felicidad.

Coro: Como guerreros hay que luchar
contra los malos ratos y la adversidad.

Quetzalcóatl: Sé que hay momentos de soledad
frías palabras, incomodidad.
Más si lo piensas puedes saber
que eres guerrero y puedes vencer.

Al terminar la canción, desaparecen los guerreros por el fondo. Un instante después se escucha el sonido del viento aún con mayor fuerza que antes. Quetzalcóatl y Xólotl son arrastrados de un lado a otro.

Xólotl: ¡El lugar donde los cuerpos flotan cual banderas!
Quetzalcóatl: ¿No que sabias el camino?
Xólotl: Bueno, cualquiera puede equivocarse
Quetzalcóatl: Y ahora, ¿cómo salimos de aquí?
Xólotl: Solo hay una manera...
Quetzalcóatl: ¿Cuál es?
Xólotl: ¡Con mucha suerte! ¡Ay!

Ambos son arrastrados fuera de escena.

ESCENA 11

Cambio de luces. Entran Xólotl y Quetzalcóatl expulsados por el viento y caen al piso.

Quetzalcóatl: (Aliviado) ¡Uff! Parece que tuvimos suerte. Ya salimos.
Xólotl: (Preocupado) Creo que prefiero regresar.

Lo intenta pero es rechazado por las ráfagas de viento.

Quetzalcóatl: Pero... ¿Estas loco?

Xólotl se oculta detrás de su hermano.

Xólotl: ¿Por qué tenía que equivocarme justo aquí?
Quetzalcóatl: ¿Qué pasa? ¿dónde estamos?
Xólotl: En el lugar donde flechan.

Se escucha una tenebrosa carcajada y de la izquierda surge Mitl que es un fornido guerrero que lleva un arco en la mano y su carcaj lleno de flechas a la espalda.

Quetzalcóatl: ¿Quién es ese?
Xólotl: Es Mitl, uno de los guardianes del camino.
Quetzalcóatl: ¿Y por qué estas tan nervioso?
Xólotl: Porque Mitl tiene muy buena memoria.
Mitl: (Malicioso) ¡Que sorpresa, Xólotl! ¡Que gusto volver a verte por aquí!
Xólotl: (Aparte) Lastima que yo no puedo decir lo mismo.
Mitl: Tú debes traer algo para mí, ¿verdad?
Xólotl: (A Quetzalcóatl) ¿De casualidad no traes una jícara de chocolate?
Quetzalcóatl: No.
Xólotl: ¡Busca bien!
Quetzalcóatl: ¡No traigo nada!
Mitl: ¿Qué pasa Xólotl?
Xólotl: Bueno es que yo... no me acuerdo bien...
Mitl: ¿Quieres que te la recuerde?
Quetzalcóatl: ¿Mmm?
Mitl: Que te recuerde la deuda que tienes conmigo.
Xólotl: Pues...
Mitl: Jugamos al patolli y te gané. Tú me rogaste que te diera la revancha y a cambio me ofreciste que si perdías, me darías una enorme jícara de chocolate.
Xólotl: ¿Eso dije?
Mitl: ¡Sí. Perdiste y ahora es hora de pagar!
Xólotl: Es que no tengo.
Mitl: Bueno, soy una persona razonable y puedo esperar.
Xólotl: (Sorprendido) ¡¿En serio?!
Mitl: Sí, voy a esperarte un poco.

Le lanza una lluvia de flechazos haciéndolo bailar como en las películas del Oeste.

Xólotl: ¡Auch! ¡Ay, ay ay! ¡Esta bien! ¡Esta bien!
Mitl: (Riendo) ¿Crees que ya tuviste suficiente... tiempo o quieres más?
Xólotl: ¡No, no, no! ¡Es más que suficiente!
Mitl: Me encanta hacer negocios contigo.
Xólotl: (Saca un itacate) ¡Adiós, querida mía! (Besa el bulto y lo pone en el piso) Aquí esta la jícara. Tómala.
Mitl: (Feliz) ¡Chocolate! ¡Mmm!

Corre a tomar el bulto y al agacharse, Xólotl le da una patada tirándole lejos el arco.

Xólotl: (A Quetzalcóatl) ¡Corre!

Ambos corren y salen por la derecha. Mitl abre el bulto y descubre una jícara vacía.

Mitl: ¡Xólotl tramposo! ¡Te voy a atrapar!

Mitl sale corriendo tras ellos por la derecha.




ESCENA 12

Quetzalcóatl y Xólotl entran corriendo por la izquierda.

Quetzalcóatl: (Irónico) Parece que tienes muchos amigos aquí.
Xólotl: (Molesto) Ja, ja, ja. Que gracioso.

Se escucha un gruñido de fiera salvaje y Xólotl empieza a hacer un berrinche.

Xólotl: ¡No es posible! ¡Este no es mi día!
Quetzalcóatl: ¿Qué pasa?
Xólotl: ¡Es Ocelote!

Se sienta en el piso y hace una rabieta. Por la derecha entra Ocelote.

Ocelote: ¡Nadie puede pasar sin darme su corazón a cambio!
Xólotl: ¿Sí? pues ya veremos.

Xólotl se levanta. Sin perder de vista a Ocelote, mete su mano bajo la piel de perro y saca un hueso de pollo blandiéndolo como si fuera un arma. Lo ve y rápidamente lo guarda. Busca con la mano y saca una tuna blandiéndola como si fuera una piedra. La ve y rápidamente la guarda. Busca una vez más sin obtener resultado y acaba por sonreír nerviosamente.

Xólotl: ¡Hola, amigo! La verdad es que...
Ocelote: ¿Amigo? ¡Tú no eres mi amigo!
Xólotl: Bueno... pues no exactamente pero...
Ocelote: ¡Pero nada! ¡Ríndete o prepárate a luchar!
Xólotl: (Sacando la tuna) ¿Te gustan las tunas?
Ocelote: ¡Prefiero los corazones! ¡Lucha conmigo, cobarde!

El Ocelote se lanza contra Xólotl quien avienta la tuna y sale corriendo. Quetzalcóatl cacha la tuna y la sopesa mientras Xólotl sigue huyendo del Ocelote. Después de algunas carreras, Ocelote acorrala a Xólotl y lo hace retroceder hasta que ambos desaparecen por la derecha. En ese momento Quetzalcóatl adopta los movimientos de un pitcher de beisbol y lanza la tuna. Se escucha un golpe seco y un cuerpo que cae al piso. Un instante después aparece Xólotl caminando aún sin reponerse totalmente del susto y mirando hacia atrás.

Quetzalcóatl: (Riendo) ¡Vaya! En serio que estaba dura esa tuna.
Xólotl: ¡Vámonos antes de que despierte! (Mira a Quetzalcóatl) ¡¿Por qué esperaste tanto para ayudarme?!
Quetzalcóatl: (Riendo) Es que te veías tan chistoso, que no quise acabar con la diversión tan rápido.
Xólotl: (Enojado) Chistoso... Ja, ja, ja. ¡Pues ahora arréglatelas solo porque yo ya me voy de regreso a mi casa y no pienso volver por aquí nunca más!
Quetzalcóatl: Vamos, falta muy poco para llegar al Mictlán.
Xólotl: (Indicándole hacia la izquierda) Sigue derecho por allá.

Xólotl le da la espalda e inicia el mutis hacia la derecha mientras Quetzalcóatl inicia a su vez el mutis hacia la izquierda.

Quetzalcóatl: Esta bien. Ve con cuidado. Pero recuerda que tienes a muchos “amigos” esperándote en el camino.

Quetzalcóatl sale de escena. Xólotl se detiene antes de salir por la derecha. En ese momento se escucha el gruñido de Ocelote que comienza a despertar.

Xólotl: (Iniciando el mutis hacia la izquierda) Creo que todavía necesita de mí. No lo puedo dejar solo, ¿verdad?

Voltea hacia la derecha y sale corriendo a toda prisa.

Xólotl: ¡Espérame!

Oscuro

ESCENA 13

En teatro negro vemos siluetas fantasmagóricas flotando de un lado a otro de un limbo de oscuridad. Se escuchan sus voces con eco que pasan de un primero hasta un tercer plano cuando entran Quetzalcóatl y Xólotl también flotando.

Quetzalcóatl: ¡Xólotl! ¿Estas aquí?
Xólotl: ¡Claro! ¿Creías que te iba a dejar solo y a tu suerte?
Quetzalcóatl: ¿Dónde estamos? ¿Por qué no puedo ver nada?
Xólotl: Estamos en los linderos del Mictlán. Este es el último nivel del inframundo, el lugar donde se enceguece el camino por la niebla. Aquí es donde los viajeros ya completamente descarnados encuentran a su tonalli, su alma.

Las siluetas desaparecen y Quetzalcóatl y Xólotl quedan tendidos en el piso como dormidos.


ESCENA 14

Lentamente se ilumina la escena y vemos el salón principal del Mictlán. Al centro arriba, están los tronos de Mictlantecuhtli y su esposa. Encima de ellos cuelgan algunos estandartes. Del piso surgen vapores de color verde. Se escucha la marcha de Mictlantecuhtli. Quetzalcóatl y Xólotl despiertan mientras un escuadrón de Guerreros Calavera con estandartes y armas entran escoltando a los señores del Mictlán. Vienen cantando.

Guerreros: Este es el Mictlán
y este es mi hogar.
Aquí encontrarás
Muerte nada más.
Es Mictlantecuhtli
nuestro soberano
gran señor de este lugar.

Mictlantecuhtli y su esposa se sientan flanqueados por sus escoltas.

Mictlantecuhtli: ¿A quién nos traes ahora, Xólotl?
Xólotl: Es mi gemelo Quetzalcóatl.
Mictlantecuhtli: Pero tu gemelo no parece estar muerto.
Xólotl: No lo esta, señor.
Mictlantecuhtli: Y entonces, ¿qué hace en el Mictlán?
Xólotl: Viene a un encargo especial, señor.
Mictlantecuhtli: ¿Qué clase de encargo especial?
Quetzalcóatl: Vengo en busca de los huesos preciosos que tú guardas.
Mictlantecuhtli: (Riendo) ¿Qué acaso te gusta roer los huesos?
Quetzalcóatl: No, señor. Los dioses se preocupan por que alguien viva en la tierra. Necesitamos los huesos para crear nuevos hombres.
Mictlantecuhtli: Me agrada que existan más hombres porque así habrá también más muertos viajando hacia el Mictlán y yo podré devorarlos y coleccionar sus huesos... (Su esposa le dice algo al oído) Sin embargo, no puedo darte los huesos.
Quetzalcóatl: ¿Por qué?
Mictlantecuhtli: Son parte de mi colección. Los huesos de los primeros hombres sobre la tierra. Es algo demasiado valioso como para dártelo así nada más porque sí.
Quetzalcóatl: Pero es necesario. He pasado por muchas pruebas y peligros para llegar hasta aquí. No puedo irme sin los huesos.
Mictlantecuhtli: Lo siento, yo no te pedí que vinieras.
Quetzalcóatl: Pero...
Mictlantecuhtli: ¡Vamos! Los dioses se las ingeniarán para crear más hombres sin necesidad de que yo les dé mis huesos. Para eso son dioses, ¿no?
Xólotl: Señor, con todo respeto, sé que a usted le gustan las apuestas.
Mictlantecuhtli: ¿Sugieres algo?
Xólotl: Mi hermano es el dios más ingenioso. Póngalo a prueba con un acertijo. Si vence, podrá llevarse los huesos...
Mictlantecuhtli: Pero si falla, ¡se quedará aquí y será devorado!
Xólotl: ¡Sí!
Quetzalcóatl: Pero...
Mictlantecuhtli: ¡Me agrada la idea!

Da una palmada y un Guerrero le trae un caracol y se lo ofrece a Quetzalcóatl.

Mictlantecuhtli: Haz sonar mi caracol.
Quetzalcóatl: (Observándolo) Pero el caracol no tiene agujeros.
Mictlantecuhtli: (Riendo) ¡Jamás dije que los tuviera! ¡Hazlo sonar o prepárate a ser devorado!

Quetzalcóatl se concentra para encontrar la solución al acertijo. Después de un instante inicia una invocación.

Quetzalcóatl: ¡Vengan a mí gusanos de la tierra! ¡Háganle los agujeros a éste caracol precioso! ¡Vengan a mí abejas y abejorros! ¡Hagan sonar a éste caracol en éste reino de los muertos!

Se escucha el sonido del caracol.

Mictlantecuhtli: ¡Ey, hiciste trampa! ¡Tú no tocaste el caracol!
Quetzalcóatl: Me pediste que lo hiciera sonar, no que lo tocara yo mismo.
Mictlantecuhtli: ¡Muy astuto, Quetzalcóatl!
Quetzalcóatl: He cumplido. ¿Dónde están los huesos?
Mictlantecuhtli: No tan deprisa. Aún tengo otro acertijo.
Quetzalcóatl: ¿Cuál es?
Mictlantecuhtli: Rodea mi círculo precioso.
Quetzalcóatl: (A Xólotl) ¿Cuál es su círculo precioso?
Xólotl: No lo sé.
Quetzalcóatl: ¡Pero tú vives aquí!
Xólotl: Sí, pero tampoco lo sé todo.
Mictlantecuhtli: Se acaba el tiempo.
Quetzalcóatl: (Buscando) No veo ningún círculo por aquí.

Xólotl observa al dios de la muerte y a su esposa iluminados por un círculo de luz.

Xólotl: Pero...¡Ahí esta!
Quetzalcóatl: ¡¿Dónde?!
Xólotl: (De repente asaltado por la conciencia) ¡Ahí! El círculo precioso es la dualidad. Lo femenino y lo masculino, la luz y la oscuridad. La relación entre fuerzas opuestas que genera el círculo precioso de la vida aún en el reino de la muerte.
Quetzalcóatl: ¿Cómo lo descubriste?
Xólotl: No es el momento de preguntar tonterías.
Quetzalcóatl: Tienes razón.

Quetzalcóatl rodea a Mictlantecuhtli y a Mictlancíhuatl.

Quetzalcóatl. ¡He cumplido! ¿Dónde están los huesos?
Mictlantecuhtli: (Señalando hacia la izquierda) Por ahí. Pero espera. Los huesos que yo te estoy dando servirán para crear más hombres, ¿verdad?
Quetzalcóatl: Sí, hombres nuevos y mejores.
Mictlantecuhtli: Pues entonces esos nuevos hombres tendrán una deuda conmigo y quiero que me paguen de la siguiente manera. Cuando mueran, vendrán ante mí y yo me ocuparé de que sus huesos descansen aquí en paz.
Quetzalcóatl: Bueno... yo realmente no puedo...
Xólotl: (A Quetzalcóatl) ¿Estas loco? (A Mictlantecuhtli) Claro, claro. Lo que usted diga. (A Quetzalcóatl) Toma los huesos mientras puedes, no vaya a ser que cambie de opinión. Y mira que Mictlantecuhtli es famoso por cambiar repentinamente de opinión.
Quetzalcóatl: Bueno, vamos.

Ambos salen de escena.

ESCENA 15

Mictlancíhuatl: ¿De veras se lleva los huesos Quetzalcóatl?
Mictlantecuhtli. Hicimos un trato.
Mictlancíhuatl: Pues rómpelo. Le dijiste que podía tomarlos, pero no que podía sacarlos del Mictlán. (Gritando) ¡Gente del Mictlán!

El escuadrón de guerreros se apresta con sus armas frente a los señores de la muerte.

Mictlancíhuatl: ¡Detengan a Quetzalcóatl y a su gemelo Xólotl! No pueden sacar esos huesos del Mictlán porque son un patrimonio histórico. Esos huesos nos pertenecen y no podemos dejar que se los roben. ¡Atrápenlos y tráiganlos aquí!
Mictlantecuhtli: Pero mujer, fue un trato y además nos conviene.
Mictlancíhuatl: Pues sí pero, no te olvides que somos los malos del cuento.
Mictlantecuhtli: Es cierto. ¡Vayan por ellos!

El escuadrón de guerreros sale a toda prisa.

ESCENA 16

Se escuchan carreras de gente que va y viene. Xólotl y Quetzalcóatl atraviesan la escena y salen seguidos por los Guerreros Calavera en una disparatada persecución. Al final Quetzalcóatl tropieza y cae regando los huesos en el piso.

Quetzalcóatl: (Triste) Los huesos se han roto. Todo ha sido inútil.
Xólotl: No seas pesimista. No importa que los huesos se hayan roto pues la energía vital sigue en ellos. Ese es el principio de la vida.
Quetzalcóatl: Es cierto.
Xólotl: ¡Levántate y sigue adelante!
Quetzalcóatl: Pero ¿No pensabas que todo esto era un una pérdida de tiempo?
Xólotl: Ahora sé que no es inútil crear la vida, defenderla y mucho menos vivirla.
Quetzalcóatl: Y ¿cómo te diste cuenta de eso?
Xólotl: En un instante de peligro entendí el misterio de la vida. Mira, guiarte hasta aquí fue divertido, emocionante y por primera vez en mucho tiempo me sentí útil. Ahora sé que tengo un lugar en el mundo. He aprendido a buscar y disfrutar los momentos vitales en este reino de las sombras sin llorar por el fin que nos espera a hombres y a dioses. ¡Ahora corre y cuida esos huesos!

Quetzalcóatl huye.

Xólotl: ¡Yo aquí los detengo! ¡ No te preocupes! ¡ De aquí no pasan!

Llegan los Guerreros por atrás, lo golpean en la cabeza y salen persiguiendo a Quetzalcóatl.

Xólotl: (Desmayado en el piso) No pasan... No pasan...

Oscuro lento.

ESCENA 17

Se ilumina lentamente la escena. Mismo lugar que la Escena 1. Xólotl está recostado contra unas rocas. El Pochteca está a su lado.

Xólotl: (Dormido) No pasan... No pasan... (Empieza a roncar)
Pochteca: Y ¿qué pasó después? ¿Lo alcanzaron los Guerreros Calavera? Cuéntame qué pasó después. (Lo zarandea)
Xólotl: (Asustado) ¡Qué! ¡¿Qué pasó?!
Pochteca: Eso es lo que quiero saber. ¿Qué pasó después?
Xólotl: (Molesto se acomoda) ¡Yo qué sé!
Pochteca: (Lo zarandea) ¡En qué termina la historia!
Xólotl: ¡Déjame dormir!
Pochteca: Iré al Mictlán sin remilgar pero cuéntame el final de la historia.
Xólotl: (Interesado) ¿Iras sin remilgar?
Pochteca: Sí. Ya entendí por qué es importante la vida y la muerte. Cada cual tiene una misión que cumplir en el mundo. La tuya es guiar a los viajeros al Mictlán; la de los muertos es ir allá y saldar la deuda que tenemos con los dioses creadores.
Xólotl: Muy bien, que bueno que lo has entendido. Mira, Quetzalcóatl era un gran corredor y los guerreros no le vieron ni el polvo. Llegó hasta aquí y molió los huesos, luego derramó sangre sobre la mezcla y le infundió la vida. Fue así como Quetzalcóatl creó a los hombres de ésta era. La era del Ollin Tonatiuh, el sol de movimiento. Y a esos hombres les llamó macehuales, los merecidos por el sacrificio. Y colorín, colorado, esta historia se ha acabado. Ahora vámonos.
Pochteca: (Aparte) Una cosa es que haya entendido, y otra muy distinta que quiera ir. A Xólotl le encantan las apuestas, voy a ver si le puedo ganar. (A Xólotl) Oye... ¿Qué te parece si tú y yo jugamos al patolli? (Saliendo) Si te gano me dejas regresar a mi casa y si tú ganas, te consigo mucho chocolate en jícaras de...

Salen de escena. Oscuro y un instante después aparece toda la compañía cantando.

Todos: Ha nacido un nuevo hombre
que el mundo heredará.
cerros, lagos, montes, valles
éste hombre ha de poblar.
Hoy la vida se corona
con nuestra mayor creación.
Sin el hombre no es completa
hace falta su razón.

Coro: Ha nacido, ha nacido
ya nació el macehual.

Todos: Ha nacido un nuevo hombre
y con él una mujer.
Juntos abrirán caminos
la maleza apartarán.
Hoy comienza un nuevo tiempo
regocijo nos traerán
Él y ella son ahora
y por siempre macehual.

Coro: Ha nacido, ha nacido
ya nació el macehual.

Todos: Ha nacido la esperanza
pues el hombre cuidará
este mundo que ha heredado
para que perdure más.
Hoy comienza un nuevo tiempo
regocijo nos traerán
Él y ella son ahora
y por siempre macehual.

Telón final.
































































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