22/6/19



Entremés de la tina de Anita

De Benjamín Gavarre





La acción ocurre en un espacio tipo patio, con algunas referencias al tiempo de Lope de Rueda, pero, con algunos objetos e imágenes que nos ubiquen en nuestra realidad. El estilo quiere recordar al tiempo de los pasos, pero obviamente las situaciones tienen que ver con nuestros días. El vestuario no deberá también sino aludir a la época, pero con prendas equivocas de la nuestra.

Personajes:
Anita, hermana  lozana de Rul.
Rul, joven mozuelo.
Doña G, tía de los mochachos.

Anita.– (Insidiosa) ¿Qué tanto ha de hacer Rul, tía? ¡Más de dos horas lleva enclaustrado en el cuarto de lavado!
Doña G.– (Santurronamosca muerta) Válame el diabro, que no se halle en el camino de Esperantio, si yo te dijera las cosas que se hablaron d’él en otro año.
Anita.– (Malévola) ¿Lavábase todas las costras del rostro hasta dejarse casi por entero la calavera reluciente como mochacho fresco y lozano de la mañana?
Doña G.– (Chismosa) Ni cercana a la noticia te encuentras: lo que hacía Esperanto es cosa que natura no permite a mozuelas fermosas y bisoñas como tú, ni siquiera imaginar.
Anita.– (Obscenasimpática) ¡Ah, ya sé! Se fregaba y fregaba hasta dar de alaridos como los peones del rastro. Ahhhhhh.
Doña G.– (Con ganas de aparentar prudencia) Más o menos, Anita, pero tente que es cosa delicada.
Anita.– (Chismosa) También los mocitos de la cuadra no hablan más que de eso, pero ellos no se meten al cuarto de los baños, sino que ahí mismo en las pajas le dan y dan y friégate que te friega; yo he escuchado.
Doña G.– (Escandalizada) Y ya es decir bastante, tente diabro, que en mis tiempos de mozuela ni se atreviera una a concebir tales desórdenes.
Anita.– (Descarada) Pero si a nadie mal hace tía, yo...
Doña G.– (Cambia de tema) Tente, tente y ponme en la noticia del tal Rul. ¿Quiéredes mentar que no se aleja del aljibe?
Anita.– Del aljibe se lleva el agua, nos deja sin cisterna, sin depósito, sin manantial, sin recursos. Lleva encerrado en el cuarto de lavado más de tres horas d’esa guisa y no se ve sino que derrocha los acuíferos en no sé que labor exótica, porque el agua no sale sino llena de espuma y muy negra por cierto.
Doña G.– Ha de estar lavando sus calzas, capa y festones del traje de tuna.
Anita.– ¿De traje de tuna dices, tía?, ¡que a muchas espinas se arriesga Rul! ¿De tuna el traje?
Doña G.– De la estudiantina, mensa, que ya sabes que es barítono... Y así de presumido como es seguro desperdicia toda el agua en lavando cada botón dorado, cada borla, cada listón de amarillo azul y verde. Ah, me acuerdo de las serenatas de tu tío en la Tuna de San Tormes, no sabes, qué apostura, tan gallado...
Anita.– Sí tía, tía, ya me los has mentado más de mil docenas. ¡No te molesta en fin que gaste toda el agua? El tal Rul nos llevará a la ruina, inanición, al desamparo. Seremos víctimas de aridez, sequía, estiaje, calamidad. ¡Tendremos sed sin duda!
Doña G.– ¿Se está acabando el agua de tomar?
Anita.– Y más que eso, la de tomar, la de beber, la de saciar la sed intensa...
Doña G.– Eso ya lo comprendí. ¿Y no quedará más de agua?
Anita.– Ni para echarle el agua a las letrinas, tía, y mucho menos la de lavar verduras, la de fregar pisos y ventanas, la de bañarse en tina para los oficios mayores y la de lavarse cada sábado para los menores, la de bañarse los martes para las angustias, y los miércoles para las venturas varias.
Doña G.– Y digo yo, ¿no se puede acumular en cestos, en tarros en cubetas la tal agua?, ¿Toda se la ha acabado ya?
Anita.– La más parte se ha escapado por entre los desagües, tía. Y la otra, ya anega las baldosas y peor, que toda jabonuda y negra como está que se encuentra ya invadiendo los corrales y las gallinas se escapan y los puercos se resbalan y la vaca ya no entiende nada de lo que le acontece por tanta espuma y negra, tía, entre sus patas.
Doña G.– Suficiente es; he de hacerle entender a este mochacho que se detiene o nos lleva a la ruina. Id por él.
Anita.– Pero si no me tomara en cuenta hace ya cuatro horas, cómo así que le vuelva yo a tocar y no responda.
Doña G.– A mí me hará más caso. (Grita) ¡Ruuuuuul! ¡Ruuuuuul!... Que no responde. Veamos si me ayudas. (Anita se pone a gritar también) ¡Ruuuul! (Doña G se muestra muy contrariada). ¡Habráse visto tal! (Vuelve a gritar) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ayúdame, Anita! (Anita le ayuda, más tarde todo el público participa) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ruuul, Ruuul, cerradle ya!

Entra a escena Rul, todo empapado.
Rul.– ¡Pero qué voces son esas! ¡Callad!, ¡Callad he dicho! ¡Me han distraído de mis labores más urgentes!
Doña G.– ¡De urgencia suma es que no desperdicies más todo el aljibe!
Rul.– ¿Yo el aljibe?
Anita.– Y la cisterna y el depósito y el manantial todo.
Doña G.– Sin líquido acuoso nos hemos de quedar por vuestra causa!
Rul.– Que sea menos. Son tales infundios de Anita que dista mucho de tener buenas razones. ¡Ella quedarse anhela de la tina, que lava y lava la mugre Anita! Por ello el alboroto, sus chismes, sus quejas y maledicencias. Decilde Anita, decidle a Doña G, tu tía y la mía que pasas más de mil horas en la tina haciendo... no sé qué.
Anita.– Bárbaro animal, ni que de tu ralea fuera yo a formar la parte. Muchas más veces tú ocupas de la tina y la encuentro siempre maculada de pelillos de tu casi cara de mono, que ni bien afeitas tus barbas y bigotes que al día siguiente quieres volverte a quedar como cachete de doncella. Siempre tengo de limpiar tales pelillos, tía.
Rul.– Lo ves. Anita misma se delata. Cada día lavarse de cuerpo completo solicita y me reclama a mí que le deje yo el terreno limpio. No he sino constar que lo que quiere es toda el agua para sí. (A Anita) ¡Mustia!
Anita.– ¡Badulaque!
Rul.– ¡Solapada!
Anita.– ¡Entuerto del Diabro!
Rul.– ¡Pescuezo sin sangre!
Anita.– ¡Rabadilla, de... de...!
Doña.– Basta he de decir y a entrambos un castigo he de librar si no os calmáis y presto a mis consejos habréis de obrar.
Anita y Rul.– (Muy modosos ellos) Sí, tía.
Doña G.– ¿Bien paréceme que los dos han hecho abuso de los acuíferos dones, mochachos?
Anita y Rul.– (Sin entender palabra) ¿Qué decis?
Doña G.– ¡Pues que desperdician el agua los dos, he dicho!
Anita.– Pues no hay ni que pensarlo, tía.
Rul.– Ni que osar pudieras dar acusaciones tales, no.
Doña G.– Y qué me han demostrado sino lo contrario. Por lavaros en la tina, Anita y por lavar lo de la tuna Rul, que se acaban todos los recursos, como he dicho.
Rul.– Los “acuíferos”, decís.
Doña G.– ¡Y digo bien! ¡Si cada litro que desperdiciáis tuvieras que pagar...!
Rul.– ¡Si lo pago yo con lo que me dan por cantar los de la tuna, y la luz pago también y el cable, el internet, el muy teléfono...  ¡que no es  poca cosa!
Doña G.– Poca cosa es lo que va a quedar de agua si seguís como hasta ahora tirándola toda, y sin beneficio para otros.
Rul.- (Irónico)Y resulta, Anita que somos los culpables de la gran Sequía. Tooodo el mundo necesita los “acuíferos” que nosotros destinamos a nuestro cuidado y beneficio.
Anita.– (Seria) Pues sí, Rulito; yo creo que nos hemos de quedar sin el líquido si todos obran como nosotros. Y segura estoy que muchos la tiran sin pudor y que algunos están aquí, y aunque se rían también como nosotros van a hacer que nos quedemos secos.
Rul.– Secos decís, ¡y qué hiperbólica que resultáis!
Anita.– Y tú muy guarro, nada más oíros: ¡pues si yo la pago: Si por ello es mía, si con mis oficios en la tuna yo pago el agua y luz, el cable, hasta el teléfono con Itra Iter...Inter... No sois sino Guarro y nada menos.
Doña G.– (Toma el mando) Como conclusión al brete, digo. Escuchad, oídme: Bien me parece que en tu futuro Anita, hayáis decidido para bien de todos, menos baños de tina, como habéis quedado por propia voluntad.
Anita.– ¡Y yo cuándo quedé?
Doña G.– (Implacable) Dalo a entender lo has, lo has, sin duda, y más. ¡En cuanto a Rul!
Rul.– (Astuto) ¡Ya dije que de acuerdo estoy!
Doña G.– (Sorprendida) ¡¿Y cuándo?!
Rul.– (Juguetón) En lo que dijéredes, que no he sino de dejar que Anita lave mi ropa y ya está, no gaste yo más en lavado.
Anita.– En tus sueños pasara tal, digo yo.
Doña G.– No habrá quien se ocupe de lo que tu mismo y sin retobos de ocuparte has.
Rul.- ¿Yo?
Doña G.– Pero lo habrás de hacer sin desperdicio y una sola vez a la quincena.
Rul.– ¿De cuál quincena habláis?
Doña G.– Digo que lavaréis toda la ropa, no sólo la tuya sino la de toda la familia y cada quince días y toda junta en cargas de ropa blanca y de colores y así habremos de proceder para no desperdiciar más agua.
Rul.– No sé...
Doña G.– No hay más que hablar.
Rul.– ¿Y Anita?
Doña G.– Pues ella también, sólo se podrá bañar cada seis meses.
Anita.– ¡No sea yo tan miserable!
Rul.– Si, va a pestar, tíita.
Anita.– En eso Rul lleva razón, pues ¿qué pasó?
Doña G.– Digo en tina, seis meses de plazo habrá, lo demás que se lave ella como más le convenga.
Anita.– Ah, eso ya va mejor.
Rul.– ¿Y tú tíita?
Doña G.– ¿Yo?
Rul.– No quisiérades tener actividades de cuidado tú también, no creéis que sería buena idea ponerle menos agua a las arvejas. Además podemos usar el agua de tina para preparar las aguas frescas de fruta de temporada.
Anita.– (Cómplice de Rul) Claro, tía, y le pones menos agua a los porotos.
Rul.– Y bien empleado que desapestes las lechugas con el sobrante del lavamanil.
Anita.– Y guisáredes el potaje con el agua de desapestar.
Rul.– Y una vez que surta efecto el potaje. Y el agua fresca de frutas de temporada, el agua ya bien destilada en la letrina la podemos usar muy bien para... que os lavéis el... la... Es un decir.
Doña G.– ¡Basta de suciedades, Rul, Anita! ¡He comprendido yo también mi parte!
Rul.– (Sin soltar su nueva presa) Pues sí, tíita porque una cosa es criticar, y otra...
Doña G.– (A punto de las canas verdes) Dije que muy claro ha quedado.
Anita.– (Sigue el juego de Rul)  Luego hay personas que se la pasan criticando lo que hacen los demás y nada les ha de costar fijarse, tía en que a veces incurren en las mismas culpas que acusar se atreven y...
Doña G.– ¡Basta! ¡A ver si les queda muy claro! ¡Yo también voy a poner de mi parte! Pero no, no, no me tratéis como si el origen de todos los males acuíferos los encarnara yo en mí mesma. No.
Rul.– Pero, tíita, piensa...
Anita.– Recapacita.
Doña G.– ¡Se acabó! ¡No habréis de voltearme la tortilla! Vamos a hacer todos lo posible por cuidar de el agua, ¿estáis conformes?
Rul.– Sí, y tía. De verdad vais a querer que yo lave toda, toda vuestra ropa y la de todos?
Doña G.– Toda la ropa, toda la ropa.
Rul.– ¿Incluyendo también vuestros calzones?
Doña G.– Anita, acompañadme a la cocina, de pronto tengo antojo de agua fresca de frutas de temporada.
Rul.– ¿Pero tía, no me has de contestar? ¿Vuestras bragas también he de lavar?... ¿así tus camisetitas transparentes de lycra? Tía, tía... ¿Y tú, Anita, queréis lo mismo que me haga cargo de toda, toda tu ropita, tus falditas, ¡Anita!, tus brassieres ¡tía!, ¡No escapéis! Falditititas, brassieres grandes grandes... ¡Heyyy! ¡Escuchad!!! ¡Oigan! (Al público) ¡Qué mujeres!
Fin
REGISTRADA SOGEM  Derechos reservados ® Benjamín Gavarre  Silva   2008
® contacto: gavarreunam@gmail.com

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BREVE MONÓLOGO 
DE LA DIVA DIVA
 BENJAMIN GAVARRE

® contacto: gavarreunam@gmail.com

El espacio está dispuesto para representar Los Entremeses de Cervantes. Motivos alusivos. Un telón pintoresco cliché de alguna de las obras del famosos autor: La Guarda Cuidadosa, El Viejo Celoso, etc.. Se escucha la voz del traspunte que ruega a los asistentes apagar sus celulares para no interrumpir la función. Se da la primera llamada, como si el traspunte estuviera en éxtasis. La segunda, se da también en éxtasis, pero como si el traspunte estuviera a punto de un orgasmo. La tercera es verdaderamente un momento incómodo.... El traspunte parece haber tenido el orgasmo... De repente la luz de trabajo se enciende y nos damos cuenta de que la obra no comienza. Es una obra de Cervantes, un Entremés que nunca se llevará a cabo. Se oyen voces de pelea, gritos, insultos...

Voces de actores y actrices (Desde bastidores).― ¡Ya, Diva! ¡Estás borracha!
Diva.― (Se escuchan sus alaridos y sus esfuerzos por defenderse) ¡Suéltenme! ¡Pero cómo se atreven! ¡Cómo que no me van a dejar salir! ¡Si yo soy La estrella! ¡El escenario es Mío!
Voces de actores y actrices.― Estás borracha. ¡Ya, Patricia, entiende que nadie te quiere llamar a trabajar! Eres demasiado problemática. ¡No nos arruines la función!
Diva.― Yo les voy a hacer el favor de trabajar en su mugroso numerito. Guácatelas. ¡Entremeses de Cervantes! Qué Old Faschion (SIC) ¡Qué falta de consideración con el Arte pos moderno... ¿Cómo se les ocurre que alguien venga a verlos? Por lo menos, al enterarse de que voy a actuar Yo, vendrá el público a verme a Mí. ¡No me toques! ¡Suéltame! ¡Mi público me espera!
Voces.― ¡Ya, Diva, estás loca, estás borracha! ¡Vamos a llamar a la policía, ¡vieja babosa!
Diva.― (Sale al escenario y sonríe seductoramente al público)¡Heme aquí! ¡Mi querido público; ya llegué! (De pronto, al técnico de cabina) ¡y bien? ¿Dónde está mi reflector? (Las luces se apagan por completo) ¡Qué gracia! ¿Qué? ¿No sabes quién soy? ¿Eres nuevo en este negocio, técnico de cuarta? (Se prende un cenital sobre la actriz) Así me gusta, que me respeten. (De pronto el cenital se apaga y otro cenital se prende lejos de donde está la Diva. Ella, corre a ponerse debajo de la nueva luz). Muy gracioso. Estúpido. Muerto de hambre.  Así me gusta, que me respeten. Bien. (La luz se apaga por completo otra vez. La Diva saca una linterna y se ilumina ella sola). A mí todo el mundo me hace los mandados. Mi público adorado: ¡Sé que me extrañaban!...
Voces.― Ya mandamos por una ambulancia. Te vamos a mandar al manicomio, ¡vieja loca! Eres Border line, o por lo menos Bi.
Diva.- No soy Bi... soy. Soy... No soy Bi, soy...
Voces.- Pinche maniática. No queremos decir bisexual, aunque lo seas, pinche bicicleta.
Diva.- No soy bicicleta, soy...
Voces.- ¡BIPOLAR!!!!
Diva.- Ja ja.  Qué ocurrentes. Pues sí, mis queridos admiradores. Sabrán que soy... SOY... una estrella. Una estrella se clasifica según el libro de Tomking, o de Tombling, o de Tomphinks… No Importa. Numero Uno: Una estrella siempre debe estar como Yo. Al frente del escenario, con el cenital encima.
Voces. – ¡Ya sáquenla!

Se prende un cenital sobre la Diva. Finalmente tiene un momento de lucimiento estelar...

Tendida como en un diván y con la música de fondo

Diva.- Que si me siento abochornada, confundida, desencantada, sujeta a malestares inidentificables...Sí, debo admitirlo. Y no, no es que necesite a mi psicoanalista. Es más, estoy absolutamente feliz con la idea de no tener roles protagónicos con estos. Yo trabajo sola.
Voces.- Por eso estás desempleada.
Diva.- Tres, tres nominaciones a los premios de la academia. Envidia de cientos de mujeres... Y de hombres... Bueno, es un decir.  Yo que he llenado las pantallas con grandes, grandes, grandes acercamientos a mis fabulosos labios. Por favor. Yo no estoy para pedirle favores a nadie. Es más, tengo talento musical, también, se los demuestro, oigan una de mis más recientes y entrañables composiciones: My Fuuuuuuny Valentineeeee, Sweett, sweet... Funnyyy Valentinneeeee... Eso es por el estilo que les parece... Divino, ¿no?... ¿No?... ¡No? ¡Por qué me miran así? Qué pasa. Soy o me parezco. Yo, bueno. Se los diré. Nací Diva. Soy la Diva. La Diva Diva. Bueno, se los diré para que me entiendan. Soy divina, hecha por dios. Soy de Dios. Si no, miren nada más mi... cuerpo. Mis... atributos... Son genuinos, nada de inyecciones, lo juro... Me costaron... años de esfuerzo, de ejercicio...
Voces.- ¡Estás operada!
Diva.- Y bueno, qué quieren que les diga. Aquí por lo visto nadie ha leído el Tompkins, mi libro de cabecera, el libro de cabecera de toda actriz que se respete. Veamos lo que dice: (Saca un libro con la portada en blanco) La Estrella, es decir Yo, debe verse encantadora en cualquier momento. Debe mantener, siempre, de manera reservada, su vida privada. No deberá ocultar nada a la Prensa, eso nunca. Deberá quedarse en casa y cuidar su salud. Dejarse ver con frecuencia en los sitios.... No no no no no: en los lugares selectos, pero públicos. Es así. Deberá ...Ser siempre el centro de atención....
Voces.- ¡Ya no fastidies! ¡Déjanos trabajar!
Diva.- Una Diva que se respete no deberá usar nunca el mismo vestido. Deberá ser como yo, así, tal como soy, sin que nunca nadie pueda ni por casualidad aventurarse a saber... sobre el claro y manifiesto misterio que la envuelve... Por eso no tiene nadie mi teléfono, por eso, debemos vivir apartadas en mansiones maravillosas, rodeadas de guardaespaldas imponentes, siempre dispuestos a protegernos, a velar por nuestra integridad... Nuestra belleza...
No están ustedes para saberlo, pero mis atributos me han costado... mucho esfuerzo. He cosechado mi estado con más que mil lagartijas cotidianas... ¡No van a gritar nada ahora, maleducados?
Voces.- No, te escuchamos muy interesados, sí como no.
Diva.- Mis dotes como actriz, pues, ya saben, son invaluables, pero mis atributos, mis piernas, mi traserito lindo, mis bubis...
Voces.- Todo falso.
Diva.- Pues están asegurados, en más dinero de lo que estos pobres piojosos universitarios nunca sabrán. Millones de dólares, ¿lo saben?
Voces.- Estás hecha de silicón.
Diva.- Ay, estos pelados, han de ser de Filosofía, Je. Como les decía, He trabajado en varios espectáculos. Siempre como la Estrella, claro. Me recordarán, es inútil preguntarles... Yo encarné a la máxima figura del Cine Nacional... En ese entonces me llamaba, no Patricia, no Sara, no María... Aunque Sara me queda bien, como Sara la conocen, Sara... Ah. Sara...   Pues no, yo no era Sara... Era Blanca Estela. Blanca Estela Bernard.
Voces.- Ahora resulta. La Félix otra vez.
Diva.- ¡No! Claro, claro, no era así, No era María, aunque brincos diera, la estúpida... Era... Blanca Estela Pavo.... ¿Pavo? ¡Pavo! Qué horror! ¡Cómo alguien puede llamarse Blanca estela Pavo! ¡Qué horror!
Voces.- Pavón.
Diva.- Claro: Blanca Estela Pavón, esa sí era yo.
Voces.- ¡Estás loca!
Diva.- Y sí, es una máxima: una no debe hacer caso a las voces maldicientes que la tratan de opacar a Una, que es Regia, que es Máxima, que es como si se pudiera decir: La Máxima Maravilla sobre el escenario!
Voces.- Ya te vas o qué, la obra ya va a comenzar! Estorbas.
Diva.- Je, je. Mi querido público, les hablaba de Tompinks, o de Tomblns, o de Tompsin. Sí. Mi constitución es Rara Avis, lo saben, no? Soy La Estrella. He trabajado en diversos escenarios y afamados. Soy. Yo Soy…. Qué más puedes pedir. SOY. ¿Eso está claro?
Voces.- ¡Que te largues!
Diva.- Je je. Lo primero que debe hacer Una Diva como yo, es ignorar los comentarios insulsos, abyectos, de gente de baja condición, ¿lo saben? De Desnaturalizados sin fin, de renegados, Neo Hippies, de Resentidos pos… modernos, sin futuro como los que me gritan. Ah, si supieran las bases del Manual de Tompens, en donde yo…. Me he instruido. Yo soy universitaria.
Voces.- ¡Si comenzaste en el Blanquita! NOSOTROS SÍ ESTUDIAMOS.
Diva.- Ah, ja ja ja ja ja. Jajajá. Qué es esto que quieren presentar a ustedes, dilecto Público, de los Entremeses de Cervantes. Qué Old Fashion, qué antigüedad. CERV... an-tes, qué, se dan cuenta, De Antes….Yo. En cambio. Yo. Soy profesional. He trabajado…
Voces.- Si eras mesera. Vete al psiquiátrico.
Diva.- Con Strasberg, Con Sekisano, Con Elia Kazan, con los Fábregas.
Voces. Ya estás vieja. ¿Los Fábregas?, ya ni se acuerdan, mejor dí Ocesa, o no sé…
Diva.- Con Brecht, que fue mi maestro… Thompinks decía…
Voces.- ¡Ya ni siquiera sabes qué sigue!
Diva.- Tom Kings es el manual, por excelencia, por antonomasia
Voces.- ¿Quéeeee? Te huele el Chóstomo.
Diva.- Qué Vulgares In Did…. En Fin…. El Manual, dice “Una estrella de mi fulgurante condición sólo puede aceptar protagónicos en grandes, ingentes producciones!"
Voz.- ¡¿Quéee!?  ¿Qué te levantaron en Insurgentes? ¿Y de a cómo mamacita!
Diva.- Insulsos, estultos, retrogradas, ¡tarambanas! ¿Han Oído ustedes hablar, de alguien tan versátil, tan sin igual, sin referencia, como YOOOOO.. Les demuestro: ¡Fuego, fuego, que me quemo, que la cabaña se me abraza, ya dan a mis ojos agua, fuego amigos fuego, agua, agua…. Agua. ¡ Agua!!!!!!
Voces.- Así no es. Conocemos la obra, es de Tirso. El Burlador…
Diva.- Sí, sí, sí. Sí, síí . sííííi. Al carajo Tirso de Mola, que no crean que soy una ignorante. No lo soy. !A la Verga!
 Voces.- ¡ALELUYAAA!
Diva.- En Fin. Ya. Bueno. Buhhhhh. Buahhhh. En Fin, mi querido público. Yo Soy. Soy. Algunos me califican como la Diva, Otros...
Voz, en off.- Oye, Gustavo, ya salte del escenario
Diva.- (Desconcertadísima) Qué, perdón, no entiendo.
Voz.- Sí, Gustavo, salte. Ya. Ahora.
Diva.- Pero…
Voz en Off.- El público pagó, está ESPERANDO UN ESPECTáCULO, Y Tú. Estorbas. YA… Salte, Gustavo.
Diva.- Pero cómo va a ser. Yo, CUT, Filosofía y letras, digo, no, fuchi:  Enat, Veracruzana, las más altas calificaciones en red international socIAtY Progres in the Theatre Performance for the Retro… Pos Retro… Neo Retro, Pos… Cómo va a ser.
Voz en off.- Así, es Patricia. Lo siento. No es nada personal. Quiero decir, Gustavo. ESTáS Acabada, Acabado. Salte por favor de la mejor MAnera o no querrás que las cosas se vayan a Derecho!!!!
Diva.- ¿Y con el Derecho de quién, retrógradas, estúpidos, imbéciles, descerebrados, estultos…. Todavía soy una actriz sin igual, SOY HERMOSA, SOY SIN IGUAL, SOY, aun con mis miles de años que no voy a revelar, soy eximia, soy egregia, soy incalculable. Imbéciles. ¿Ustedes se atreven a tasarme a Mí? ¿A ponderarme a mí? Ustedes, que ni estudiaron. ¿Se atreven a medir, a juzgar a tan eximia actriz????? No son más que una par… Una parvada de Imbéciles. No se crean. El Público me apoya, ¿verdá, público, verdá, verdá que sí…. Nest-ce pas?
Mucho silencio.
Diva.- Es en francés idiotas, qué, no saben. No SABEN. NO SABEN.
En fin, USTEDES NO SABEN NADA? … Nést-ce pas?.................................
¿No es así????? ......................
Yo Sí soy una mujer informada. Sé francés. Y mucho más. Sé.
Soy traductora, estúpidos. soy una artista, ¿NO ME ENTIENDEN? !NOoooooooo?!??????
Ah, bueno. Pues si no entienden. ¡ Pues… Me voy!
¡MEJORES COSAS TENGO QUÉ HACER!!!!!!
Abur, idiotas.
No saben lo valiosa que soy.
NUNCA LO SUPIERON.
¡ABUR!!!!!!
¡Hasta la vista, imbéciles!
Voz.- en Off.- Gustavo, !!!Oye!!!!
DIVA.- ¿Sí?
Voz en off.- ¡Eres la mejor!
Diva.- ¡Siempre lo he sabido! ¡Salud, idiotas! ¡Salud!



México DF  ® Benjamín Gavarre Silva   SOGEM 2010

20/6/19

¡Filus!... de Benjamín Gavarre

 ¡FILUS!


Autor: Benjamín Gavarre
® contacto: gavarreunam@gmail.com

ESCENA I

EN EL SÓTANO

Escena 1

Filus y Bisabuelo


Filus está sentado encima de un viejo ropero. Una media le cubre la cabeza.


FILUS.- ¡No tengo cara! ¡Se me perdió la cara! ¡No tengo! ¡Se me perdió!

El ropero comienza a “latir” por medio de una luz roja intermitente; es un enorme “corazón” agitado. Filus permanece encima del mueble, que en un momento recobra su estado de reposo. Se escucha en off la voz del Bisabuelo...

BISABUELO.- Eres definitivamente pálido; te falta el toque especial, el acento. No creo que me entiendas. Por lo pronto aléjate que voy a salir.

Filus se aparta. Las “palpitaciones” del ropero-corazón se aceleran. En el punto más alto el Bisabuelo sale del ropero y muy satisfecho, como si acabara de tener un orgasmo, exclama un elocuente...

BISABUELO.- ¡Ahhh, ya llegué, ya vine! (Bosteza y luego observa fijamente a Filus) Tienes mucho que aprender, muchacho.

FILUS.- ¿Quién es usted?

BISABUELO.- ¿Yo?... Soy el legendario Vizconde Filus III, soy tu bisabuelo. Padecí sífilis múltiple, gonorrea crónica, herpes venial. Tuve amantes mujeres, amantes hombres, amantes viudas, amantes casados... ancianas, ancianos, jovencitas, muchachos... Me asesinaron en el Cairo cuando copulaba con un camello… ¿Podrías quitarte esa estúpida media de la cabeza?


FILUS.- (Se quita la media.) Querido bisabuelo: Sé muy bien que para llegar a la cumbre se debe escuchar a los antepasados; quiero enriquecer con tu experiencia mis múltiples conocimientos. Debo esperar de ti la más sensata guía. Con tu ayuda yo seguiré mi viaje hacia la inmortalidad con armas que son mi insuperable inteligencia y por supuesto tu inapreciable información.

BISABUELO.- Ven, acércate. Me has conmovido las fibras más entrañables de mi ser. Arrodíllate. Vas a ser iniciado. (Filus se arrodilla. El Bisabuelo toma una espada y la eleva, ceremonial.) ¡Filus, Filus, Filus! Este es el primer paso. Muy pronto: el espíritu carnal dirigirá tus pasos. (Da un toque de espada en un hombro, luego en otro, luego en la cabeza y finalmente se da vuelta y le expide un sonoro pedo en la cara).

FILUS.- ¿Placer?... no comprendo. Yo estoy por encima de... esas costumbres animales de los humanos.

BISABUELO.- Ay, Filus, ¡Filus! ¿Por qué no te rascas... ¿Por qué no te sobas? Un masaje sería de lo mejor. (Canta y baila alrededor de Filus, quien se queda paralizado...)

POR QUE NO TE SOBAS
POR QUE NO TE RASCAS
POR QUE NO TE CANSAS DE PENSAR
DATE UN BUEN MASAJE
DONDE TE HAGA FALTA
TE JURO QUE ES DULCE
ES MUY PLACENTERO
RASCARSE
SOBARSE
MHHH
HAY QUE SABER

DISFRUTAR


FILUS.- ¡Basta!... No es eso lo que yo necesito; es demasiado...

BISABUELO.- ¿Lúbrico, mágico, lúdico, impúdico? Sí, sí... es muy sensual; lo sé, gracias.

FILUS.- Me aburro, bisabuelo. Odio la normalidad. No sé por qué nadie se da cuenta de que soy superior. Mi abuela me exige las mismas obligaciones, las mismas tareas domésticas que, claro, están bien para cualquiera; pero que a mí simplemente me aburren porque yo...

BISABUELO.- (Bosteza) Sí, sí, sí. Filus, creo que mejor te dejo. Voy a impartir una clase de perfeccionamiento en la Escuela de Placer de Alejandría: sexo mayor o sexo menor, ¿cuál es la respuesta?

FILUS.- ¿Yo cómo voy a saber?

BISABUELO.- Sexo, seguro, ¡entiendes? ¡Sexo seguro! ¿No? No entiendes?.... Buhh… Pues piénsalo y quédate ahí profundizando en tus reflexiones, tú que eres experto.

FILUS.- La mente puede cambiarlo todo. Yo quiero eso; quiero crear con mi cerebro el mejor de los mundos posibles.

BISABUELO.- Bueno, el mundo ya ha sufrido transformaciones... En sus orígenes no era más que una gigantesca masa de mierda incandescente. Luego vinieron los dinosaurios. Se comieron la mierda que todavía no estaba bien cocida, se indigestaron y, claro, murieron. Luego, de los dinosaurios nacieron los hombres; formaron sociedades, instituciones diversas... Y luego naciste tú.

FILUS.- Entonces para ti el mundo no es otra cosa que...

BISABUELO.- Un lugar listo para ser transformado por ti y tu  inteligencia superior. Es decir una gran mierda. Te ahorro el esfuerzo de investigar. No pienses tanto, pequeño. La vida es breve y misteriosa.

FILUS.- Y qué, ¿para ti no cuenta nada la ciencia, la evolución del ingenio, la inteligencia...?


BISABUELO.- Sí, todo eso. (Serio por primera vezYo siempre preferí el instinto, la  magia, la intuición, el misterio...

FILUS.- (No lo escucha.Claro, pero ahora tenemos Muchas más posibilidades para entender el mundo. Mi inteligencia es superior…., tengo una maquina transformadora. Yo mismo la hice, es un invento superior… Te explico…

BISABUELO.- ¡Una máquina transformadora? ¡Qué bien! ¡Qué bueno!  Felicidades, niño; si la usas con tu “inteligencia superior” tal vez puedas llegar a ser… perfecto.

FILUS.- No te burles.

BISABUELO.- Al contrario, Filus, al contrario... Yo sé muy bien lo que se puede esperar de ti. Tienes tantas aspiraciones... Tienes la energía necesaria. Tú y nadie más conocerás la dimensión de tus posibilidades. Lograrás elevarte muy alto hasta tocar el sol. Vas a tocar el fuego, Filus; y por supuesto vas a arder. En ese momento tomarás conciencia.  Sabrás mejor que nadie la clase de perfección que existe en ti; no antes.
FILUS.- (Sin entender del todo¿Qué quieres decir con la clase de perfección?

BISABUELO.- ¿La clase? ¡Mi clase de perfeccionamiento! Gracias, Filus. Voy a llegar tardísimo. Tú no sabes cómo es esto del sexo mayor y menor. Nadie se pone de acuerdo. Eso sí, lo que todos quieren es sexo, seguro. Deberías venir conmigo y probar, ¿qué dices? (Filus se queda boquiabierto.) ¿No dices nada?

Filus.- Bisabuelo, con todo respeto, creo que eres un idiota.

Bisabuelo.- Si tú lo dices, genio, ja, ja. A ver, transfórmame, eh, quiero ser Dios, je, je, je.

Filus.- ¡Dios?

Bisabuelo.- ¿Es demasiado para ti? No me digas.

Filus.- Dios es un concepto.

Bisabuelo.- Sí, sí, ya veo, ja, ja, ja, ja.   Ni modo, tú te lo pierdes... ¡Abur!

Se escucha alguna música oriental.


Filus.- ¿Abur?

Sale el bisabuelo bailando con gracia.

Filus.- Pues, “abur”, si quieres. Tanto escándalo para no decirme nada útil. Viejo estúpido. Ya saldré adelante. Yo solito puedo, claro que sí. Jum.



ESCENA 2


Filus y Bosca


Bosca, hermana de Filus, baja al sótano tras del ensimismado Filus. Se escurre por el escenario como una pequeña víbora y cuando él descubre el lugar donde se encuentra escondida su “máquina transformadora”, lo sorprende.

BOSCA.- Ya te vi envidioso. Ya te vi, hermanito de porquería. Ya sé dónde la escondes. Ahora sí, no te va a quedar más remedio que enseñármela.

FILUS.- ¿De qué me hablas, Bosca?

BOSCA.- ¡De tu aparato ese, de tu máquina esa! Yo sé que la tienes escondida aquí. (Cambia repentinamente de actitud, ahora aparentemente frágil y encantadora) Préstamela, ¿sí? ¡Por fa! Ahorita que estamos solos. Te prometo que no la voy a tocar.

FILUS.- Ni lo sueñes.

BOSCA.- ¡Maldito seas, egoísta de porquería! Muy bien, no me la prestes, pero te advierto que la voy a usar cuando tú no puedas darte cuenta. Y cuando la acabe de ocupar, te la voy despedazar.
FILUS.-  ¿Para qué la quieres, hermana querida?

BOSCA.- Para unas muestras, unas cuantas muestras te lo juro. Son horribles. Voy a traerte mis frascos.

FILUS.- No, Bosca, no lo hagas...

Bosca no hace caso, sale del escenario y luego, orgullosa, entra empujando un carrito en donde se exhibe su “colección de frascos”.

BOSCA.- Mira Filus, ¿no es horrible? (Destapa los frascos “indeseables” y se los enseña al asqueado FilusTomé la muestra del lunes: sin coágulos, sin lombrices; tomé la del martes: sin semillas de pepino, sin restos de solitaria; luego la de ayer en la mañana: ¡Blanda, sin olor a caño! ¿No es una desgracia?

FILUS.- Supongo, hermanita, supongo.

BOSCA.- Ahora, tú nada más compara con mis frascos de colección... (Destapa uno de sus frascos “preferidos”.Mira esta joya: ¡Huele!

FILUS.- Gracias, no.

BOSCA.- Es de cuando logré la más dura y apestosa de la historia... te acuerdas que yo les preguntaba a todos... ¿Verdad que es la más dura y apestosa? Y todos decían: sí, Bosca, es realmente dura y nauseabunda. Pero ya todo ha cambiado. Mira esta deshonra: (Le muestra una vez más uno de los frascos  “indeseables”.) ¡Si parece la mierda de una virgen vegetariana! Por favor, Filus, cámbiame estas muestras indignas por unas nauseabundas, porfis.

FILUS.- ¡Nunca! Mi máquina está destinada a los grandes prodigios... Literalmente: no transforma mierda (La encamina a la salida).

BOSCA.- (Se escabulle.) Te lo pido por mis intestinos, Filus.

FILUS.- Si no te largas de aquí soy capaz de...

BOSCA.- ¿Ah, sí?... de qué, de romperme los dientes...

FILUS.- No me estés provocando.

BOSCA.- Uy, ¡qué miedo!

FILUS.- ¡Tú te lo buscaste! Siempre se te olvida que conmigo sales perdiendo.

BOSCA.- Ah, ¿sí?... (Bosca, se lanza sorpresivamente encima de Filus y lo golpea salvajemente).


FILUS.- ¡Auxilio!; Está niña se volvió loca! ¡Auxilio, Abuela! ¡Controla a esta bestia, Bosca se ha vuelto loca!

ESCENA 3


Filus, Bosca y Abus.

Entra Abus muy tranquila, casi procesional, observando cómo masacran a Filus.

ABUS.- ¡Filuuuus! ¡Deja en paz a tu hermana! ¡Has oído! ¡Deja en paz a esa pobre criatura. ¿Qué pasa contigo, Filus? Me parece haberte dicho que arreglaras tu sótano. ¿Qué has estado haciendo? ¡Tendré que hablar muy seriamente con tu padre!

BOSCA.- Yo te puedo decir por qué no ha arreglado el sótano. ¿Sabes que ha estado haciendo todo el tiempo este onanista mental? Este insólito cretino se ha pasado todo el día adorando su máquina. Programando sus inteligentísimas, pero irrealizables ideas.

FILUS.- Tienes razón Bosca, tú  no sabes lo que soy capaz de hacer con mi máquina… Y sin embargo me la pides, eh, eh ,eh… Cómo es posible. Pero, para qué pierdo mi tiempo hablando con gente tan inferior a mi nivel.

BOSCA.- Abus, ¿sabías que el energúmeno de Filus es un genio, digo, sabías que tiene un genio del diablo? (Canta) ¡Tengo un hermano genio malgeniudo! ¡Filus tiene un genio carajudo!

ABUS.- ¡Silencio, Bosca! No lo molestes... Vamos a dejarlo tranquilo para que pueda arreglar, transformar, el sótano. Ja, ja.  No queremos que su papá lo regañe, ¿verdad?

BOSCA.- ¡Oh no, Abus!
ABUS.- Nadie desea que su papá tomé el cinturón y lo golpee salvajemente, ¿o sí, Bosca?

BOSCA.- Nunca, Abus, nunca. De hecho estoy segura de que nadie estaría dispuesto a permitir que Filus sea masacrado inmisericordemente, ¿y todo por qué? Por desobedecer una pequeña orden; una miserable y ridícula tarea doméstica, de esas que le encantan a Filus, como tender su cama, como lavar los trastos, ¿verdad, Filus? ¿Verdad que tú estás por encima de esas miserables labores?... No lo hagas, no. Al fin de cuentas, ¿qué es una golpiza? ¿Qué más da si papá te rompe la boca y luego te da de patadas hasta hacerte vomitar?, ¿y qué importa si tu sangre mezclada con el vómito, y seguramente con la diarrea que te daría por el susto, se esparcen por el piso y nos hacen resbalar a todos? Créeme, Filus, sabremos soportar el dolor de tu caída.

FILUS.- Gracias, Bosca... Tú siempre has sido una puerca.
BOSCA.- ¿Debo tomarlo como un cumplido?

ABUS.- Niños, niños... no peleen. Filus, tienes cinco minutos para limpiar, transformar, este agujero, ja, ja, ja. Espero que lo dejes... (Romántica) como espuma y almohadón.

FILUS.- No limpio nada. Podría transformarlo, si quiero. Yo soy capaz. Soy capaz de todo. Tengo el poder, lo oyen. Pero…el sótano es mi territorio y no limpio nada.

ABUS.- Querido Filus, el sótano, más que ningún otro lugar de esta casa... es de la familia, ¿comprendes? Tu bisabuelo, que seguramente no descansa todavía en paz, hizo de las suyas aquí.

FILUS.- (Interesado¿Mi bisabuelo...?

BOSCA.- ¿Y qué hacía, Abus, qué hacía tu padre aquí?

ABUS.- Pues... cosas, niña. Experimentos... Inventos.

BOSCA.- No me lo digas, igual que el baboso de mi hermano.

ABUS.- Casi, Bosca. Yo nunca lo entendí muy bien. Aullaba, y aullaba y aullaba toda la noche. Luego de que aullaba empezaba a llamar a... Diablos, no me acuerdo. (Cambiando de tema) ¡Filuuus!

FILUS.- ¿Sí, Abus?

ABUS.- ¡El sótano!

FILUS.- ¡Abuela!

ABUS.- Basta, Filus... Tienes que limpiar este chiquero.

FILUS.- Yo no soy esclavo de nadie.

ABUS.- Lo haces o lo haces.

BOSCA.- ¡No lo hagas, Filus! Tú estás por encima de las tareas mundanas; piensa que tú con un sólo movimiento de tu mano puedes transformar el Cosmos.

FILUS.- Pues aunque no lo creas.

ABUS.- Pues con toda razón, si puedes transformarlo todo, eres entonces capaz de limpiar un agujero.

BOSCA.- Abus, me quitaste las palabras de la boca.

ABUS.- Vámonos, Bosca... Vamos a dejar solo al genio para que trace un plan de limpieza. (Se marchan lentamente).

FILUS.- Pues se equivocan, me oyen. No limpio nada. (Pensativo) En todo caso... sí; aunque se burlen, yo puedo transformarlo todo, si quiero. (Grita a la abuela) ¡Está bien, lo voy a hacer, abuela... Lo voy a hacer, pero a mi modo. ¡Lo oyes, a mi modo!...

OSCURO



ESCENA 4

Filus

FILUS.- (Habla mientras barre, trapea y ordena el sótano tratando de guardar la calma.) A mi modo... ¿Tengo que arreglar un estúpido lugar? Ah, pues yo, Filus y sólo Filus, lo transformo magníficamente. (Estalla) ¡Por qué yo? (Mira a su alrededor y exclama satisfecho por los ligeros cambios que ha logrado.¡Bueno, debo admitir que no le venía mal un poco de limpieza! Es asombroso como yo muevo un objeto... Así... (Mueve algún elemento escenográfico.) y el espacio se modifica. Asombroso... De la misma manera, sólo que inversamente proporcional... Yo tiro esta basura en este sitio y, ¿qué pasa? (Toma un bote de basura y tira el contenido en un punto del escenario.) Muy asombroso. (Patea la basura y la esparce por todos lados.) He aquí como yo, mediante solamente algunos movimientos puedo transformar el espacio. (Se detiene a ver “el resultado”.Sí, todo era tan fácil; mera cuestión de hacer algunas modificaciones y así... crear la habitación que no existía. Al final, entonces diré: TODO ES IMAGEN, TODO SIMPLE APARIENCIA... por lo tanto: EL ESPACIO ES LA FORMA. (Va hacia su “Maquina Transformadora”.) Y de este modo, hoy descubro que basta un ligero cambio para que toda la estructura adquiera: La Forma... LA IMAGEN NUEVA. (Para sí.) Definitivamente soy un genio... (Reflexiona.) Pero, por qué limitarme a los objetos, o a los espacios... ¿Por qué no...? Podría crear… la IMAGEN NUEVA... ¿Con quién empezaré? ¿Con Bosca? (Con asco.Simplemente no. ¡Qué barbaridad, sólo queda Abus!... Está tan arruinada la pobre, tan vieja... Pero qué estoy pensando... si precisamente eso es lo que necesito: Un material en bruto para que el cambio sea espectacular. La voy a llamar:  (Lúgubre.) ¡Abus! ¡Querida, Abus! ¡Abuuus!

OSCURO



ESCENA 5

FILUS, ABUS Y BOSCA


Han pasado algunos días. Todo está dispuesto para el “Primer experimento”. Abus, nerviosa, está detrás de un panel de esos que solamente dejan ver la cara y las manos. En él está dibujado el vestuario que el personaje usó en la escena anterior. Filus está sentado frente a la computadora, afinando los últimos detalles. Bosca, muy “seria” lima las uñas de Abus.
ABUS.- ¡Cuándo vas a terminar, Filus!

FILUS.- No te preocupes, Abus... Cuando veas el resultado no te vas a acordar ni de que tienes... ¿cuántos años?... (Abus se queda con la boca abierta. Filus deja la computadora y se le acerca, dulce.) Abus, quiero que pienses en eso que has anhelado toda la vida, en eso imposible de conseguir en la áspera realidad.

ABUS.- ¡Filus, no lo podría decir en público!

BOSCA.- ¿Puedo hablar?

FILUS.- (Seco.) No.

BOSCA.- ¿No te importaría saber lo que más anhelo yo en la vida?

FILUS.- Si no puedes quedarte callada, mejor te vas... ¿qué decides? (Bosca, asiente, gestualmente). Y bien, Abus... (Anota, profesional, en una libreta¿Cuál dijiste que era tu deseo?

ABUS.- (Avergonzada.) ¡No quisiera ser indecente!

FILUS.- ¡Abus, por favor!

ABUS.- Lo siento Filus, pero se trata de un asunto de mujeres.

FILUS.- ¡Abuela!

ABUS.- Ay qué lata... Está bien, pensaré que eres una chica, (A Filus.) acércate, pequeña...

FILUS.- (Abochornado.) Sí, Abus. (Se acerca a la abuela, Bosca trata inútilmente de enterarse.)

.

ABUS.- Bosca, por favor...

FILUS.- ¡Bosca, esfúmate!

BOSCA.- (Se va furiosa.) ¡Ayghhh!

FILUS.- Te escucho.

ABUS.- Pues bien; como tú sabes, pequeña, a mí nunca me faltaron pretendientes... Todos aristócratas; algunos embajadores y uno que otro músico tuberculoso. Amables, eso sí. Muy, muy educados y por supuesto de la más rancia y pálida alcurnia.

FILUS.- (Anota en su libreta.) Sí, Abus; abrevia.

ABUS.- (Nerviosa.) Tú no te imaginas el éxito que tenía. Y claro, dejé que me cortejaran porque, aunque aristócratas, mis pretendientes eran después de todo humanos; pero en realidad ninguno de ellos me hacía sentir, pues, absolutamente nada. Y ahora ya se acabaron los aristócratas y la verdad no lo lamento en lo absoluto... Y no, no es que yo esté enamorada, no. Porque, cómo podría estar enamorada de... Por más que no deje de pensar en él desde que entró a formar parte de nuestro servicio. No es que no me lo pueda quitar de la cabeza, de la imaginación quiero decir. Y eso, que ni siquiera lo he escuchado, no sé ni cómo habla, ni lo que piensa. Y no, pues no siento ningún deseo de ningún tipo, por más que sea muy joven y ande así, trabajando con el torso desnudo... tan musculoso, tan viril, no.

FILUS.- Abus no te entiendo, ¿de quién estás hablando?

ABUS.- (Ensimismada.) Y no, yo no creo que mi vana intención de pasar la noche con él sea considerada de mal gusto. Si nadie se da cuenta, pues... Dime tú, muchacha, ¿Crees que sería mal visto que yo pasara la noche con... (Le pide que se acerque y le habla al oído).

FILUS.- (Atónito.) ¡Con el jardinero!

BOSCA.- (Sale del rincón donde evidentemente estuvo escondida.) ¿¡Con el jardinero, jardinero, jardinero!?

ABUS.- ¡Bueno, ya! Sí, con él. Me gusta, ¿ya? ¿Qué!

FILUS.- No te sientas mal, Abus. Yo puedo lograr que se enamore de ti.

ABUS.- ¿De verdad?

FILUS.- (EnvanecidoHe diseñado el programa de Transformación más ingenioso. Puedo crear la imagen más atractiva o la más exitosa.  Así, si alguien quiere tener la imagen de alguien sumamente poderoso yo le doy la información a mi máquina y, en unos segundos, transforma al sujeto en el doble de... quien tú quieras.

ABUS.- ¿Hasta de un presidente?...

FILUS.- De quien tú quieras, cualquiera… (Didáctico.) Bueno, Abus... ¿qué pasaría si yo escribo en mi máquina las características de la mujer ideal...

ABUS.- Me convertiría yo misma en la mujer ideal, verdad...

BOSCA.- (Bromista.) ¡Qué inteligencia!

FILUS.- Sí, Abus... Y en este caso, por supuesto, te convertirá en la mujer ideal para el jardinero. ¿Cómo es esa mujer?

ABUS.- Pues, joven...

FILUS.- (Va a la máquina y empieza a escribir.) Joven, ¿qué más?

ABUS.- Pues no sé… Joven. Sexy.

FILUS.- No, no; piensa Abus... (Inspirado.) Ya sé... Imagina que tú eres... “El Jardinero”.

ABUS.- (Entusiasta.) Sí.

BOSCA.- (Escéptica.) No creo que funcione.

FILUS.- Piensa: estás en tu cuarto, de noche, ¿cómo es la mujer de tus sueños?

ABUS.- Veo una maravilla: joven, sexy...

FILUS.- ¡Abuela!...

ABUS.- No me inspiro, Filus.

BOSCA.- ¿Les ayudo?

FILUS.- ¡Por favor!

BOSCA.- (Experta.) El cuerpo muy dotado, como trabajado en un gimnasio: grandes volúmenes arriba y abajo, ¿comprenden?

ABUS.- Oh, sí...

FILUS.- (Anota, profesional.) Cuerpo trabajado en un gimnasio.

BOSCA.- La ropa...

ABUS.- Seda y encajes y un pequeño escote.

BOSCA.- ...poca ropa, que enseñe mucha piel. Si es necesario cubrir algo que sea también con piel.

ABUS.- Algo de joyería...

BOSCA.- Sí, por qué no... Cadenas y brazaletes.

FILUS.- Mucha piel... Cadenas.

FILUS.- (Con urgenciaQué más...

BOSCA.- Debe tener el gesto duro, salvaje, sensual... como un animal.

FILUS.- Gesto agresivo, duro, sensual, como animal.

ABUS.- No estoy de acuerdo, no... Yo más bien pensaría en alguien dulce... Como una Venus de Botticelli, como una Madonna de Rafael...

BOSCA.- ¿Madonna de Rafael? Pero si Madonna… Y Rafael… De qué hablas, Abus... 

ABUS.- ¿Tú qué piensas, Filus?...

FILUS.- Yo estoy de acuerdo, de acuerdo con lo que digan...

BOSCA.- Al jardinero le deben de gustar las mujeres que salen en las revistas para adultos, ¿las conoces?...  Altísimas, como de un metro ochenta; desnudísimas y con un látigo en la mano...

FILUS.- Un metro ochenta y un látigo.

ABUS.- ¿Revistas para adultos?

BOSCA.- Abuela, todavía eres una niña.

FILUS.- (Terminando su programación¡Todo listo! Cuerpo trabajado en un gimnasio, un metro ochenta. Poca ropa. Mucha piel. Cadenas. Gesto de animal, agresivo, salvaje. Y un látigo...

BOSCA.- Filus, no creo que...

FILUS.- (Emocionadísimo.) ¿Lista, Abuela? ¿Estás preparada para ser la imagen que todo hombre desearía tener cerca? ¡Pronto serás el máximo ejemplo, la rotunda revelación de mi inteligencia, el paso seguro hacia mi inmortalidad! ¡Estamos ante uno de los descubrimientos más gloriosos, más trascendentales! ¡Ustedes forman parte de esta realidad creada por mí y solamente por mí! ¡Aquí comienza la historia del mundo transformable a voluntad! He aquí el primer ejemplo de mi brillante inteligencia. Compartan conmigo la fama y la gloria: ¡ahora soy parte decisiva de la historia de la humanidad!

Luces adecuadas y efectos sonoros especiales. Se hace un oscuro y cuando la luz vuelve vemos salir a la abuela completamente transformada... en un hombre modelo del sadomasoquismo andrógino “leather”: cuero negro; brazaletes con picos, en las muñecas; y un látigo en la mano.

BOSCA.- (Atónita.) Abuela...

FILUS.- (Aturdido.) No es posible... no puede ser cierto.

ABUS.- Qué pasó, niños; soy espectacular, o no.

BOSCA.- No sabes cuánto.

FILUS.- (Consulta en su máquina transformadora.Los datos son los correctos...   ¡No entiendo! ¡Qué pudo haber fallado! (A Bosca y Abus¿¡Qué pasó!?  ¿¡Soy un fracaso, verdad!? ¿¡Es lo que todos piensan!? (Lee, muy alterado y en voz alta, la información que aparece en la pantalla de la computadora) Código de clave... Sistema transformador funcionando. Afirmativo. Cancelar, reintentar, seguir... Seguir... Memoria excelente. La transformación se ha realizado con éxito. El resultado no puede ser modificado. La imagen que usted pidió es correcta. Continúe. La imagen corresponde exactamente a los datos proporcionados... Revise su manual de instrucción. Cancelar. Reintentar. Seguir... Error Fatal... Termina la aplicación. Apague su Máquina Transformadora. Error general. (PausaClaro, claro que hay un error.

BOSCA.- Déjame felicitarte, Filus.  Abus quedó... pues muy cambiada.

ABUS.-  Estoy muy bueno, pero, ¿crees que le guste al jardinero?

BOSCA.- Pues… ¿Por qué no lo intentas?

ABUS.- Pues si no le gusto, ya le gustaré a otros. ¡Qué cuerpazo tengo, no?... (Sale en busca del jardinero¡Jardinero, te voy a dar lo tuyo!... Allá voooy...

FILUS.- Bosca, hermanita...

BOSCA.- ¡Qué, Filus!

FILUS.- Por qué no me hablas de tu máximo deseo, de tu mayor anhelo, ¿recuerdas?

BOSCA.- ¿Yo? No, Filus yo no quiero nada, me gusto tal y como soy.

FILUS.- (Obsesionado) ¡Dime tus deseos, Bosca!

BOSCA.- Adiós, eh... Voy a ver si consigo espiar a mi abus.

FILUS.- (Va tras ella)  Bosca... ¡ven acá! (Sale de escena).

BOSCA.- (Fuera de escena) ¡No, Filus, déjame en paz... Yo no quiero ningún cambio, Filuuus! ¡Auxilio, papáaa, Filus se ha vuelto loco! ¡Papáaa!
OSCURO


ESCENA 6

FILUS, BOSCA, ABUS


Al encenderse la luz vemos a Filus en la mitad de una conferencia científica. Abus, ya como la abuela dulce de antes, cámara de video en mano, es la encargada de registrar este momento. Bosca está acostada, inmovilizada en una cama de hospital. Vemos botellas con suero, matraces con sustancias diversas, etc. La escena puede recordar a las películas que se han hecho sobre el doctor Frankestein en el momento de dar vida a su creatura.

FILUS.- ... por lo tanto, aunque los alquimistas tenían razón en sus intenciones, estaban incapacitados tecnológica y científicamente para lograr la transmutación de los elementos. Yo, sin embargo, después de un ligero descalabro en uno que otro experimento, aprendo del error como todo buen científico y aún más... confirmo mi hipótesis: EL MUNDO ES TRANSFORMABLE.

ABUS.- (Emocionada) Bravo, Filus; eso les va a encantar...

FILUS.- (RetomandoYo realicé una modificación momentánea tomando como objeto de estudio a un ser vivo. Sin embargo, al no sentirme satisfecho del cambio meramente circunstancial, aunque con éxito, verdad, Abus… (Risas de Abus) He decidido llevar mi experimento todavía más lejos: Efectuar una transformación intrínseca de la estructura básica. Es decir, una transmutación a fondo, molecular y permanente. (EmocionadoUna alteración drástica en la fisiología de un ser vivo tomando como punto de partida los elementos primarios. Sí, me refiero exactamente a una metamorfosis interna total, pero sin cambios externos significativos. (EmocionadísimoAsí es, estoy hablando de la posible alteración cromosómica genética en un sujeto viviente. (Hace funcionar una grabadora donde estén grabados aplausos).

ABUS.- ¡Eso es, Filus... bravo!

FILUS.- (Apaga la grabadora, recobra la calma) Quiero agradecer la infinita cooperación de mi segundo y actual sujeto de estudio quien cordialmente se ha propuesto para ser utilizada en este experimento. (Bosca levanta la cabeza, una mordaza le cubre la boca) Ella desea convertirse en el COPROS DEL COPROS. No quiero abundar sobre lo intrascendente de sus intenciones. Alcanzar la ESENCIA DEL COPROS no es más que una obsesión que no cubre las aspiraciones de un ser humano que busque un crecimiento espiritual... Pero, hay que tomar en cuenta que hablamos de una niña inmadura, sin posibilidades de pensar o en este caso percibir nada que no sean: sus excreciones, deyecciones, sudoraciones, fluidos diversos y emanaciones... (Pausa; Abus de pie, se queda plácidamente dormidaYo, para satisfacer sus deseos, llevé a cabo una síntesis coloidal de extractos de glándulas humanas y animales para que formaran parte sustancial de nuestra FASE PRÁCTICA. Y ya que todo está dispuesto, daremos principio de inmediato... ¡ABUELA!

ABUS.- (Reacciona, somnolienta) ¿Eres tú, jardinero mío?

FILUS.- ¡Sala de operaciones! Recuerda, el Jardinero te quedó de hablar.

ABUS.- Sí, sí, sí, me va a llamar, eso dijo.

Baja desde las alturas del foro una “sala de operaciones” de paredes translúcidas. Filus conduce a Bosca al interior. Abus lo sigue grabando todo el tiempo con la cámara portátil. Se hace un oscuro y se ilumina por dentro el pequeño cuarto translúcido de manera que solamente podamos ver las sombras de los personajes.

FILUS.-  Ahora todo comienza. Primero que nada... ¡Trepanación! (Filus le irá pidiendo a la abuela los instrumentos necesarios para el “experimento”) Sierra eléctrica. (Se escuchan los sonidos adecuados).

FILUS.- Esponja...

ABUS.- Esponja, Filus.

FILUS.- Extracto de orina de gato...

ABUS.- De gato, de gato...

FILUS.- Concentrado de esmegma, sudor axilar y proctopédico.

ABUS.- Aquí está.

FILUS:_  Rejurgitación mucosanguinolenta.

ABUS.- Sí.

FILUS.- Esponja...

ABUS.- Toda la que quieras.

FILUS.- Cultivo diarreico.

ABUS.- ¿A qué te refieres?

FILUS.- A la deposición fecal del sujeto.

ABUS.- Yo mejor no pregunto.

FILUS.- Esponja...

ABUS.- Mucha esponja, mucha.

FILUS.- Hilo de sutura.

ABUS.- Sutura...

FILUS.- Aguja...

ABUS.- Aquí está.

FILUS.- Lo haces muy bien, Abus. Ahora será necesario que nos pongamos las máscaras antigás.  Someteré al sujeto a una hipercondensación atmosférica de grado cero. Abre la válvula cuando te diga! ¡Ábrela!

Abus abre la válvula, el “quirófano” se llena de humo.


ABUS.- Ay, Filus, no puedo respirar.

FILUS.- ¡No te quites la máscara!

ABUS.- Sí, sí, Filus... es muy incómoda.

FILUS.- ¡No sabes lo que estás haciendo!

ABUS.- (Se quita la máscara) ¡Huele horrible! ¡Filus, no seas sucio!

FILUS.- ¡Vámonos de aquí!

Salen del “quirófano” la abuela con signos evidentes de malestar estomacal.


FILUS.- (Admirando su obra) ¡Qué maravilla! Estamos contemplando a la mariposa dentro de su pupa... En seguida daremos pie a la parte más importante; la fase final del experimento: Expondremos al sujeto a una radiación mucofungal... Fragmentos isotópicos vulvobutánicos entremezclados con rayos infrarrenales y por supuesto rayos gama. ¡Acciona la palanca!

Abus acciona la palanca. Filus mira extasiado las luces especiales que suben y bajan de intensidad dentro de la “sala de operaciones”. Al final la intensidad es tal, que todas las luces le escenario se apagan por completo.

ABUS.- ¿Quién apagó la luz?

Filus con una linterna inspecciona el “quirófano”: Vemos a Bosca iluminada, por esa pequeña luz, apenas en silueta.

FILUS.- ¿Bosca? Criatura del Copros, creación mía, ¿estás ahí?

La luz llega repentina, violentamente. Vemos por fin a Bosca, transformada totalmente en una niña pretenciosa y cursi; viste a la última moda; es el ejemplo típico de una revista de alta costura.

BOSCA.- (Da alaridos¿Ayyy, pero por qué me agreden? ¿Qué nadie sabe que no soporto la luz?

ABUS.- Bosca, no es para tanto.

BOSCA.- ¿Perdón? Mi nombre es... Melanie, con é, ehhh, al final, pero no se pronuncia. Melanie: Soy gente bien. Yo, Gucci, D y G, Louis Vuitton y ya. No tengo precio pero valgo por mi presencia. Pero por qué estoy vestida así, este es un modelo como de rebajas de tiendas Walmart, qué asco. Me quiero suicidar.

ABUS.- ¡Qué le hiciste a mi pequeña, Filus. ¡Es una boba!

FILUS.- Está en un proceso de readaptación interpretativo, creo, su cerebro no alcanza a comprender aún la magnitud del cambio, ella no sabe que se ha convertido en una esencia nauseabunda.

BOSCA.- (A Filus¿Y tú?, ¿qué esperas para arrodillarte? O qué, ¿naciste en el metro y no sabes qué hacer con una diosa?

FILUS.- Bosca, eres el receptáculo de mi ingenio, la recreación de los humores mórbidos. Bosca, tú y sólo tú eres total, completa y repugnantemente: una mierda.

BOSCA.- Estoy en uno de mis peores pesadillas rodeada de criadas y taqueros.

FILUS.- Abus, esto no me está gustando nada.

BOSCA.-  No sé si huele a masa, carnitas, el Metro, o sudor de obrero. Oigan, ¿cómo soportan este olor?, ¿no les alcanzó para ventanas?
FILUS.- (Ya Francamente preocupado) Dios, mío, qué hice. Abus, ¿tú sabes dónde guarda Bosca su colección de frascos?
ABUS.- Sí, Filus... ¿Para qué los quieres?

FILUS.- Voy a experimentar un método homeopático. Date prisa, ve por los frascos... No quiero ni pensarlo, pero creo que fuimos demasiado lejos.

ABUS.- (Sale a buscarlos, reflexivaMétodo homeopático... ¿Qué será?

BOSCA.- (A FilusY tú... ¿a qué te dedicas? Sabes, estás como salido de la escuela de contadores, ¿la conoces?

FILUS.- No tengo el gusto.

BOSCA.- ¿No tienes el gusto?, qué ocurrente. Déjame y te digo, la escuela de contadores es igual a la de perdedores: son los que por más que cuentan nunca logran ver un millón de pesos juntos. Ríete, mis bromas son estupendas.

FILUS.- No hay duda; déjame felicitarte.

BOSCA.- Te daría la mano pero no me gusta que me ensucien.

ABUS.- (Llega con los frascos y un diccionario en la mano. Lee.) Homenajeado... Homicida, Homínido, Homenajear, Homeopático... véase Homeopatía. Aquí esta: Homeopatía: Del griego Homíos, igual; y pathos, enfermedad...  “Sistema terapéutico que consiste en curar las enfermedades por medio de sustancias cuyos efectos son semejantes a los síntomas que se quieren combatir, es decir, lo semejante se cura con lo semejante” Ajá, el mal se cura con el propio mal... Ahhh. Mira hija, aquí está tu colección de frascos.

BOSCA.- ¿Frascos? Pero no estabas enterada o se trata de una broma... ¿No sabías que yo solamente colecciono abrigos de pelo de mandril albino D & G?

FILUS.- Míralos bien, son tuyos...

ABUS.- (Le da uno de los frascos) Toma, ábrelo.


BOSCA.- (Bosca abre el frasco) Qué interesante, ¿qué es?

FILUS.- (Sujetando a la hipnotizada BoscaHuele, Bosca... Es tu misma esencia.

BOSCA.- Es tan placentero.

ABUS.- Ya está, Filus.

BOSCA.- ¡Quiero más!... ¡Huele a caca!!!! (Bosca cae desmayada en los brazos de Filus. Ambos la observan, consternados).


ABUS.- Filus... Has creado un monstruo.

FILUS.- Va a estar bien, Abus, con un poquito de su esencia antigua, ya verás, ya verás; es el mejor antídoto.

Bosca reacciona y se pone en pie quejándose de un terrible dolor de cabeza.

BOSCA.- (Sin recuperarse del todo...Y qué... ¿Ya soy la esencia del copros?

ABUS.- (Se acerca y la “conforta”) Tú siempre lo has sido, hija... Tú siempre lo has sido.

Se marchan dejando solo al afligido y derrotado Filus.


ESCENA  7

FILUS Y DIABLESA


Filus se encuentra en la misma posición que en la primera escena, sentado encima del viejo ropero y con una media en la cabeza.

FILUS.- (DecepcionadoNo, no soy el ingenio de todos los tiempos. Soy un fracaso. No tengo cara. Nada de lo que hago sale bien. (El ropero se ilumina. En esta ocasión no es una luz roja sino violácea. Se escucha un sonido agudo, lejano¿Bisabuelo? ¿Estás ahí? (Filus se quita la media de la cabeza y salta emocionado. Forcejea tratando de abrir la puerta del ropero¡Señor Vizconde...! (Toca varias veces¡Oiga...! (Trata de escuchar lo que sucede dentro. Se escuchan risas nerviosas de mujer, carcajadas de hombreBisabuelo, ¿qué anda usted  haciendo, ehhhh?

Se escucha, distorsionada, la voz del Bisabuelo.

VOZ CAVERNOSA.- ¡Filus...! ¡Aléjate! Vete de aquí antes de que sea demasiado... ¡Ayyyy!

FILUS.- ¿Bisabuelo?... (Silencio. Filus, desconcertado mira la puerta del ropero. Esta se abre por sí sola. En el interior vemos un libro enorme, abierto en una página donde está dibujado un gato negro encerrado en un círculo. Filus toma el libro y empieza a leer) Conjuro especial para cuando todo esté perdido: Haz grande un círculo; con la sal de mil años haz un círculo. Comienza en calma y llega lentamente a una alta noche. Haz del mundo oscuridad y de la noche esfera. Cuando la luz del fuego esté en el centro, conocerás las palabras... (Filus traza, con sal una circunferencia en el piso del escenario; luego, enciende una vela y la coloca en el centro. Sale cuidadoso y vuelve a tomar el libro) Ahora, consulta la página doscientos cuarenta y uno... (Obediente) Página dos, cuatro, uno: ya está. (Lee) Si sabes cuántas vidas tiene un gato, ve y colócate en el centro. (Llega al centro de la circunferencia. La luz del escenario baja de intensidad. Filus toma la vela y sigue leyendo) ¿Ya estás adentro?... (Filus responde) Sí y ahora qué... (Lee) Ahora, si verdaderamente sabes cuántas vidas tiene el gato, cuenta las veces necesarias una y otra vez hasta que llegue. (Deja de leer) Ya entiendo... Gracias, Bisabuelo: es un conjuro para que aparezca un gato... Muy interesante. (Anhelante) Es magia. (Recapacita) No, pero qué estoy diciendo. Yo odio la magia y esas idioteces. (Vuelve a leer) Esto está facilísimo. Vamos a ver... (Sale del círculo y pone el libro y la vela apagada en el ropero. Coloca un pizarrón en un tripié y escribe) Un gato tiene siete vidas. Siete gatos una vez (Escribe 7 x 1= 7) Son siete. (Sigue anotando las cantidades) Siete gatos dos veces: catorce... (Pizarrón: 7 x 2= 14) Más siete... (Anota y dice: 14 + 7= 21) igual a veintiuno. Y si sometemos este resultado a un valor exponencial tendremos  veintiuno, más veintiocho, más treinta y cinco más cuarenta y dos... (Anota y dice: 21 + 28 + 35 + 42) más siete veces siete que son cuarenta y nueve... (Anota y dice: +49) tenemos como resultado: Ciento noventa y seis gatos (Anota: 196 ).
Y si sumamos de atrás para adelante (Anota y dice: 6 + 9= 15 + 1O no... Mejor de adelante para atrás... tenemos: uno, más nueve igual a diez (Escribe y dice:  1 + 9= 10) y si sumamos el seis tendremos...
(Escribe y dice 10 + 6= 16dieciséis... Y por supuesto UNO más SEIS es lógica y sencillamente el resultado final... ( Anota 1 + 6  ) ¡SIETE!                                                                         7
Por lo tanto  SIETE VIDAS TIENE EL GATO. ¿O tiene nueve?…. Buh, malos cálculos.
Como sea, ¿dónde está el maldito gato...?

La luz se apaga por completo. Luego, lentamente se ilumina el centro del círculo y vemos en él a la Diablesa. Es hermosa y sensual.

DIABLESA.- Aquí estoy, Filus... Me llamaste.

FILUS.- (Despectivo) Yo no te llamé a ti, yo quería un gato. Bueno, en realidad quería algo más que un gato. Quería una respuesta.

DIABLESA.- Ven, acércate.

FILUS.- No me acerco. Qué demonios quieres. ¿Me vas a ayudar?

DIABLESA.- ¿Sí...?

FILUS.- Sí, qué, no seas estúpida.

DIABLESA.- Soy la solución a tus problemas, soy La solución.

FILUS.- ¿De verdad? Quiero que mis experimentos funcionen; ¿eres capaz de ayudarme?

DIABLESA.- Todo lo que tú haces funciona. Por eso he venido.

FILUS.- No funciona nada de lo que hago. No lo sabes. Convertí a mi abuelita en hombre y a mi hermana en una niña fresa. Por qué dices que mis experimentos funcionan. Soy un fracaso. Soy un asco.

DIABLESA.- (La Diablesa camina lentamente en dirección de Filus; se detiene poco antes de cruzar el círculo de sal) Ayúdame, Filus... Dame tu mano.

FILUS.- ¿No puedes salir? Entonces no eres tan poderosa.

DIABLESA.- Te necesito, Filus.

FILUS.- ¿Quieres que entre al círculo?

DIABLESA.- Sí, te vas a divertir.

FILUS.- No lo sé... ¿No me va a pasar nada? Digo, no serías capaz de hacerme daño.  De... quitarme el alma.

DIABLESA.- ¿El alma, Filus? No, el alma no existe, es un cuento para mentes ingenuas. Existe sólo la… (Atrapada en el círculo toca la cadera de Filus).

FILUS.- Sólo existe la qué… ¿Por qué me tocas?... No me gusta.

DIABLESA.- De acuerdo, no te tocaré hasta que tú mismo me lo pidas. Muy bien te escucho...

FILUS.- ¿Qué?

DIABLESA.- ¿Cuál es tú deseo? Todos me piden algo. (Filus se desconciertaYa sé, quieres fama, poder, riqueza; o quizá... Sí, tú eres de los que buscan algo distinto, ¿me equivoco?

FILUS.- Ya le dije, quiero que mis experimentos funcionen. Es usted idiota o qué le pasa.

DIABLESA.- ¿No quisieras ser inmortal, vivir durante siglos, ser joven y seductor por siempre?

FILUS.- (Sorprendido¿Yo...?

DIABLESA.- Conmigo puedes lograrlo.

FILUS.- Ha de ser muy aburrido vivir tanto tiempo. Y ser seductor… para qué, o qué.

DIABLESA.- ¿Te parece poco?

FILUS.- Francamente, sí... Yo quiero algo más importante. Quiero ser reconocido como un gran inventor. Quiero que mi máquina funcione. Usted me puede ayudar con eso o no.

DIABLESA.-. (Maquinando un planDéjame ver. Eres un genio, Filus.

FILUS.- (Molesto) No lo creo, gracias.

DIABLESA.- (AduladoraEres brillante.

FILUS.- (Sincero) Muchas gracias. Eso pensaba. Pero nada me sale bien. Así que mejor se calla, señora. ¿O señorita?

DIABLESA.- Ja, ja, Señora. Estoy convencida, eres muy inteligente.

FILUS.- ¿De verdad lo cree?

DIABLESA.- Claro, eres inteligentísimo y muy atractivo.

FILUS.- Gracias. (Turbado) Usted también es... atractiva. Un poco vieja.

DIABLESA.- (Se aleja) ¿Te parece?

FILUS.- (Avergonzado) Pues sí, debe de tener, como cuarenta, ¿no?...

DIABLESA.- (Ofendida, pero íntimamente halagada, pues tiene muchos más de cuarenta. Casi, cuarenta, pequeño, jajajaja.

FILUS.- ¡Por qué se ríe?

DIABLESA.- (Excitada) Eres un hermoso muchacho…

FILUS.- Gracias, señora. Usted también debió haber sido… muy bonita, de joven.

DIABLESA.- (IndignadaNo entiendo.

FILUS.- No, si ya me metí en problemas. Perdón, señora.

DIABLESA.- (RecapacitaAh... bueno… Uno debe aceptar lo que es, y ya. No me hagas hablar.

FILUS.- Muchas personas viven pensando en su apariencia.

DIABLESA.- ¿Por qué lo dices?

FILUS.-  Y también hay gente que sufre pensando en que alguien o algo los echó a perder.

DIABLESA.- Eso es muy cierto.

FILUS.- Yo intenté cambiar el aspecto de las personas, intenté cambiar su interior...

DIABLESA.- (Esforzándose en poner interés) ¿Sí?

FILUS.- Sus cromosomas, ¿me entiende?

DIABLESA.- (Irónica, bosteza.Vaya, vaya...

FILUS.- Pero no sé, yo pienso que hay algo que funciona mal y no sé qué pueda ser.

DIABLESA.- (Sincera a pesar suyoYo en realidad quisiera buscar tu ayuda.

FILUS.- ¿Cómo?

DIABLESA.- De una forma cercana, íntima, ¿me entiendes?

FILUS.- Es que yo…

DIABLESA.- (Seductora, conciliadora, inteligente.Filus, tú debes ayudarme. Quiero ser joven y atractiva de nuevo. TÚ lo puedes lograr.

FILUS.- ¿Lo dice en serio? Pero si usted. Usted no puede…

DIABLESA.- No puedo qué.

FILUS.- ¡No tiene poderes, usted?, yo le iba a pedir ayuda…

DIABLESA.- Eres más poderoso de lo que imaginas. Tienes el poder de la transformación, lo has demostrado.

FILUS.- Sí, pero no entiendo cómo... Mis experimentos han sido un fracaso. Mire: mi hermana, mi abuelita…
No funcionó.

DIABLESA.-  Lo único que necesitas es recibir el impulso, el estímulo adecuado. Ven, acércate, déjame que te bese.

FILUS.- Yo no sabría qué decir... ¿Un beso suyo, pero pues cómo. Yo soy, no quiero que usted se ofenda, pero… Soy… Inexperto en estas cosas.

DIABLESA.- (Sale del círculo y lo toma del cuello, muy seductora lo besaTú sabrás cómo, querido... Las ideas están en ti, en tu cabeza. Tú eres potente.

FILUS.- (Atraídoembelesado) ¿Yo? Poente… Potetente… ¿Usted lo cree?

DIABLESA.- POTENTE, Tú eres mi dueño, más dueño que la magia, más dueño que mi dueño Lucifer, Satanás, el Demonio, ¡sabes?…  todo lo que se ha escrito de él es cierto, Pero ya no le gusto... Prefiere perseguir ángeles asexuados, estúpidos ángeles asexuados, aghhhhh. Hasta a los querubines persigue, diablos.  Ya sabes… Aghhhhh. Tú me puedes ayudar. Tú me puedes: TRANSFORMAR!!!

FILUS.- Yo, transformarla a usted, ay Dios mío.

Los dos caen al suelo.

Oscuro

Los dos se levantan.

DIABLESA.- (Aliviados. La Diablesa acerca sus labios a los de Filus.) Un sabor... ¿Un poema? La mejor música de todos los tiempos se ha escrito. ¿No lo crees así? Un poema es un poema, una película es un poema, la música es un poema, a veces. El amor es un poema. El sexo, es un poema. Hagamos poesía Filus. La música, la poesía, me salva, nos salva, Filus Hermoso.

FILUS.- (Extasiado, abochornado) Sí, así, yo, lo creo. Béseme.

DIABLESA.- (Seductora experta) Bésame.

FILUS.- (Atolondrado, en éxtasis) Lo que tú digas mi vida, bésame.

DIABLESA.- (Cerebral. MaléficaNo, pequeño. Lo que yo quiero es que me ayudes.

FILUS.- (Boquiabierto) Ahh...
DIABLESA.- (Didáctica) Lo que yo quiero es que tú me transformes, es necesario que tú me conviertas en una mujer joven...  Para gustarle a él, otra vez. Quiero ser joven otra vez

FILUS.- (Enigmático) Para gustarle a él… Eso es cosa seria. Y me deja desconcertado.

DIABLESA.- Pues no debería.

FILUS.- Pues no mi amor. Tú no sabes de lo que soy capaz, y de cuán inteligente soy…

DIABLESA.- ¡De qué me hablas?

FILUS.- (Enigmático y sarcástico sin que ella lo note) Pues sí mi vida, te lo digo desde el fondo der mi corazón y con toda mi lucidez. Pues bien, yo sólo quiero decirte que tú serás joven y bella, joven y muy, muy bella, ya lo verás mi bien, tú cierra los ojitos,  y… yo… Yo qué más puedo pedir, mi vida!!!

DIABLESA.- (Convincente, falsamente amorosaNada, nada más, mi vida. Tú descansa, mi amor, mi cielo, mi todo. Descansa. Mañana será otro día. Descansa. Mi cielo.

FILUS.- (Hipócrita) Yo soy tu cielo, soy tu amor, soy tu vida...

DIABLESA.- Sí. Eres mi vida entera. Descansa, pequeño, Filus… Descansa.
FILUS.- Sí... Mi amor. Te quiero. Te amo.. Yo… Te amo… (Se queda con una sonrisa malévola.)

DIABLESA.- (Entregada) Tú, Filus, serás mi salvación, mi juventud de nuevo. (Aparte) Idiota. No sabes en brazos de quién estás. Eres un pobre niño. Te voy a destruir.

FILUS.- (Aparenta estar entre sueños.) Lo prometo. Te voy a amar por siempre, te amo, eres mi mujer, mi hermosa mujer. Te voy a querer por siempre… Te amo….

DIABLESA.- Sí, Filus, bien dicho, Filus; muy bien hecho...  Ahora, descansa, amor mío.

FILUS.- (Sonrisa irónica) Mi amor.

DIABLESA.- Amorcito mío.

OSCURO

ESCENA 8

Filus, Bosca, Abus, Diablesa.

FILUS.- Y dándonos cuenta de todos los errores cometidos hasta el día de hoy. Y tomando en cuenta todos esos errores.


BOSCA.- Sí, hermanito, dale.


ABUS.- Sí, Filitos, ya por favor, tengo cosas qué hacer.

FILUS.- Ustedes no saben bien cuánto quiero a esta señora…

DIABLESA.- Filus, menos palabras, y vamos a los hechos, ¿quieres?

FILUS.- Nadie me entiende.

BOSCA.- Ña, ña, ña… Oye, Filus, te hemos demostrado que te queremos. Hasta aceptamos que tengas una relación incómoda con una súper vieja…

DIABLESA.- Escúchame bien, estupidita.
BOSCA.- Escúcheme bien, señora fea…
FILUS.- ¡Ya!
ABUS.- Sí, yo iba a decir: Yaaaaaa. Bueno, está bien, lo digo, ¡Ya con una chingada!
FILUS.- No pues así sí. Pues decía…

ABUS.- Muy malos modos verdad, de quié se me habrán pegado.

FILUS.- Abus, concéntrate.
ABUS.- Tú tienes la culpa, Filitus, por andar jugando con cosas que no puedes controlar…

FILUS.- (Se esfuerza por seguir) Dados los últimos experimentos en que yo, Filus y sólo Filus traté de transformar a los seres individuales en seres causales….

TODAS.- ¡Ya cállate! ¡Menos rollo!

FILUS.- Muy bien. Está bien. Muy bien. Adelante. Damos paso a la transformación de la Diablesa vieja en una jovencita inocente capaz de gustarle al mismísimo Satanás.

TODAS.-  (APLAUDEN) Bravo, sí, que se haga. ¡Yaaaaaa!!!!!

FILUS.- Vamos pues. Bosca, acciona la palanca. Abus, prende el ventilador.

BOSCA.- Hecho.

ABUS. - Ya está.

FILUS.- Pues a ver si ahora sí funciona. En este momento me lo juego todo.  ¡Vamos a ver!

Se oye un estallido. Filus, Bosca y Abus gritan con un gesto de terror, el último que veremos de ellos.

Oscuro, luego relámpagos y sonido de viento y brasas.

Escena 9
Final

Al regresar la luz sale a escena una muchacha adolescente como Filus. Es hermosa y joven, pero se ve muy confundida. Reconocemos a la Diablesa por su indumentaria, pero ha sido transformada en una joven de dieciséis años. Se sube a un ropero idéntico al que hemos visto en escenas anteriores, pero el espacio es enigmático.

DIABLESA  ADOLESCENTE.- (Se coloca una media en la cabeza) ¡No tengo cara! ¡Se me perdió la cara! ¡No tengo! ¡Se me perdió! ¡Quién soy? ¿Quién demonios soy? (Se empieza a quitar lentamente la media de la cabeza) No sé quién soy, no sé dónde estoy… ¿Y… por qué todo huele tan mal aquí? No sé, yo creo que mejor me voy.

Se termina de quitar la media y se baja del ropero.
Sale de escena.

El ropero idéntico al de la primera escena… comienza a “latir” por medio de una luz blanca intermitente; es un enorme “corazón blanco” agitado… De pronto se detiene y se abren las puertas.  Silencio. No hay nada ni nadie.
OSCURO FINAL.
 ® Benjamín Gavarre
OBRA Registrada en SOGEM
1991