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"LAS PERLAS DE LA VIRGEN" De Jesús González-Dávila.

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"LAS PERLAS DE LA VIRGEN"


De: Jesús González-Dávila.



Las acciones se suceden en un espacio múltiple.

Los diversos personajes son interpretados por:


ROSS = un merolico y yerbero

POLO = un vago, sicario, mago.

Y las siluetas de las
"DOBLE SISTERS":

* la Niña
* la Chava
* la Nena





============ IMAGEN PRIMERA ===============


Cactáceas y tierra suelta.
Se mira cruzar una Silueta Femenina.
Pasa un tiempo; la silueta cruza de nuevo y desaparece.
El juego se repite; da la impresión de que tres siluetas van y vienen, cruzan y se van. Luego, el desierto se queda vacío otra vez.

Entra un Hombre que se mueve con sigilo; busca ocultarse. Aparece un segundo Hombre, que al ver al otro, se pone en guardia.

El primer Hombre se le enfrenta con una navaja; pero el segundo saca un revólver y dispara sobre el otro;
quien cae como muerto. Pero luego,
el Primero se incorpora, lanza su navaja y la clava en la nuca del otro; ambos caen y quedan como muertos.

Los hombres yacen un tiempo; son rodeados por 3 PRES…

MAQUIAVELO. LA MANDRÁGORA.

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Maquiavelo
La Mandrágora


PERSONAJES CALLIMACO SIRO MICER NICIAS LIGURIO SOSTRATA FRAY TIMOTEO UNA MUJER LUCRECIA


ACTO PRIMERO
ESCENA PRIMERA CALLIMACO y SIRO

CALLIMACO.—Siro, no te vayas, es un momento.
SIRO.—Ahí me tienes.
CALLIMACO.—Imagino que te extrañó mi súbita partida de París y ahora te extrañará que lleve aquí ya un mes sin hacer nada.
SIRO.—Cierto.
CALLIMACO.—Si hasta ahora no te he dicho lo que voy a decirte, no ha sido por no fiarme de ti; sino porque creo que lo que uno no quiere que se sepa mejor es no decirlo, a menos que se vea forzado a ello. Pero ahora, como creo que voy a necesitar tu ayuda, quiero explicártelo todo.
SIRO.—Soy vuestro criado y los sirvientes no deben preguntar nunca nada a sus amos ni meterse en sus asuntos, pero cuando éstos quieren hacerles partícipes han de servirles con lealtad como yo siempre he hecho y he de hacer ahora.
CALLIMACO.—Lo sé. Creo que me has oído decir mil veces, y no importa que me lo oigas mil y una, cómo teniendo yo diez años, y habiendo muerto mi padre …